20 de mayo de 2017

Los alimentos que mantienen el cerebro joven

Tomado de: www.abc.es

El cerebro representa solo el 2% del peso de una persona, pero consume alrededor del 20% de la energía corporal. Este órgano, como cualquier otra parte del cuerpo, necesita alimentarse y, por lo tanto, los nutrientes de cada comida pueden tener un efecto directo en su funcionamiento y salud. Una dieta correcta ayuda a combatir el deterioro cognitivo y mejora el estado de ánimo, la memoria y la rapidez de pensamiento. Los expertos de la UOC, la nutricionista Anna Bach y el neurocientífico Diego Redolar, recomiendan los alimentos más adecuados para proteger el cerebro a lo largo de la vida.

Los carbohidratos. «La principal energía que necesita el cerebro para funcionar es la glucosa, que proviene de comer alimentos ricos en carbohidratos», explica Bach. Redolar matiza que, sobre todo, son recomendables los que presentan un índice de glucosa en sangre bajo como son las legumbres, el arroz integral y algunos cereales, entre otros.

Las grasas omega 3 (EPA y DHA). «Como han demostrado distintas investigaciones, las grasas como la del pescado azul y las semillas de lino contienen lípidos poliinsaturados que ejercen efectos beneficiosos para el sistema nervioso, e incluso pueden tener efectos positivos sobre la cognición», afirma el neurocientífico.

El aceite de oliva virgen. En algunos estudios se ha visto que reduce el edema cerebral y el estrés oxidativo, y protege las neuronas después de una isquemia. «Uno de los aceites que se ha visto con mejores propiedades es el Oro Bailén, variedad Picual», dice el profesor, también investigador del grupo Neurociencia cognitiva y tecnologías de la información (CNIT) de la UOC.
El cacao. Contiene unos compuestos llamados flavonoides que afectan al sistema vascular, facilitando la oxigenación de los tejidos de todo el cuerpo. Según Redolar, los flavonoides parecen tener además un efecto muy positivo sobre el funcionamiento del cerebro.

Los arándanos y otros frutos rojos.
Son alimentos que presentan antioxidantes y, además, unos pigmentos llamados antocianinas que protegen el sistema nervioso. Incluso –añade el experto– algunos estudios han demostrado que los arándanos pueden mejorar la memoria.

Los tomates. «Tienen aminoácidos que son esenciales para el equilibrio entre los neurotransmisores», explica Bach. Contienen, como indica Redolar, un antioxidante llamado licopeno que protege las neuronas de los radicales libres que pueden dañar las células.

Alimentos ricos en vitaminas B6 y B12 y ácido fólico. Estas vitaminas que se encuentran, por ejemplo, en los huevos, las sardinas, los yogurts o levadura de cerveza, reducen la homocisteína en la sangre. «Los niveles altos de esta sustancia se han relacionado con el infarto cerebral y el deterioro cognitivo en algunos tipos de demencia», subraya el neurocientífico. Y, como apunta la nutricionista, «la falta de estas vitaminas puede provocar una depresión».

La vitamina E. «Se encuentra en los frutos secos y de algunos alimentos, como los espárragos y los huevos, y puede ayudar a minimizar el deterioro cognitivo asociado a la edad», comenta Redolar.

Las coles de Bruselas. Parece, según el experto, que pueden ayudar a la función cognitiva por los efectos neuroprotectores de unos compuestos llamados isotiocianatos.

Pipas de calabaza. Son ricas en zinc, mineral que puede ayudar a mejorar algunos aspectos cognitivos como la atención o la memoria. «Y además tienen magnesio, vitamina B y triptófano, sustancia que ayuda a generar serotonina, cuyo déficit se ha asociado a la depresión», concluye el investigador.

Hipertensión en la población costarricense crece debido a sobrepeso y obesidad

Tomado de: www.nacion.com

Quienes sufren sobrepeso y obesidad elevan el riesgo de presentar hipertensión arterial, una enfermedad crónica que puede derivar en problemas cardiovasculares.

La hipertensión se caracterizada por el aumento sostenido de la presión en las arterias. Este mal se presenta cuando la presión sanguínea supera los 140/90 mm/Hg (milímetros de mercurio).

Datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) difundidos la tarde de este miércoles señalan que el riesgo de sobrepeso sube la probabilidad de desarrollar hipertensión 1,6 veces (cerca de un 60%). En el caso de quienes tienen obesidad, las posibilidades de este mal se incrementan 2,3 veces.

Esta información se desprende de un análisis de variables de la Encuesta de Riesgo Cardiovascular hecha por la CCSS durante el 2015.

Roy Wong, epidemiólogo de la CCSS que realizó dicho análisis, indicó que el problema con esta enfermedad es que es un factor de riesgo para males más complejos como infartos, enfermedad coronaria y derrames cerebrales.

En Costa Rica tres de cada diez personas de 20 años o más cuentan con el diagnóstico de hipertensión arterial. La CCSS tiene bajo tratamiento médico a 1,2 millones de personas, que toman 16 presentaciones diferentes de 13 principios activos. Los fármacos representan, para esta institución, una inversión anual de ($5,1 millones).

Riesgo es mayor en pacientes jóvenes

La hipertensión es aún más grave en quienes presentan esta enfermedad crónica antes de los 55 años de edad. Un estudio del Hospital Universitario de Boston publicado este miércoles en la revista British Medical Journal señaló que cuanto más joven es la persona al momento de recibir el diagnóstico del mal, mayor será el riesgo.

Estas conclusiones fueron obtenidas luego de analizar más de 40 años de expedientes médicos de pacientes que recibían tratamiento por hipertensión arterial.

"Si las personas que desarrollan hipertensión más temprano en la vida reciben tratamiento médico de inmediato y se les sigue para ver cómo va su evolución, esto puede prevenir el riesgo de enfermedades cardiovasculares", dijo en un comunicado de prensa Susan Cheng, una de las investigadoras.

Prevención clave

No fumar, comer muchas frutas y verduras y consumir pocas frituras y azúcares, hacer al menos 30 minutos de actividad física al día y moderar la ingesta de licor son hábitos vitales para prevenir la hipertensión. Estas medidas deben ser más rigurosas en quienes ya tienen sobrepeso y obesidad.

Y si a alguien ya le diagnosticaron el problema, lo que debe hacer es mantenerse en constante vigilancia y cumplir al pie de la letra con el tratamiento que el médico le indicó. No seguirlo puede complicarle la salud.

Ejercicio leve ya basta para mejorar su estado de ánimo

Tomado de: www.nacion.com

Si se siente triste o decaído y quiere animarse a través de actividad física, usted no necesita sudar mucho para lograrlo. Un estudio de la Universidad de Connecticut, en Estados Unidos, determinó que algo tan básico como levantarse de donde está sentado y caminar –preferiblemente al aire libre– durante unos 15 minutos ya podría ayudarle a mejorar sus emociones.

El reporte, publicado en la última edición de la revistaJournal of Health Psychology, dice que esto no depende de la intensidad del ejercicio: ya con solo moverse un poco durante unos minutos se comienzan a generar endorfinas, hormonas que producen sensación de placer, felicidad y dan un efecto analgésico natural.

"Lo más interesante de nuestro estudio es que usted no tiene que realizar gran cantidad de actividad física para lograr sentirse mejor. De hecho, los mejores resultados se ven con actividad ligera o moderada. La actividad vigorosa sí registra beneficios, pero exactamente al mismo nivel que el ejercicio ligero; es decir, el bienestar viene solo con el hecho de hacer ejercicio, independientemente de la intensidad que le demos", aseguró, en un comunicado de prensa, Gregory Panza, autor principal de la investigación.

El estudio

Para dar con estas conclusiones, los investigadores siguieron durante varios días a 419 adultos sanos a los que se les colocó un dispositivo para contabilizar su nivel de actividad física. Además, se les hicieron cuestionarios acerca de su bienestar y estado de ánimo. También se les preguntó si sufrían de algún tipo de dolor crónico.

Los investigadores obtuvieron varias conclusiones. Dentro de ellas, destacan que las personas más sedentarias tendían a tener una autoestima menor que quienes eran más activos. Sin embargo, cuando comenzaban a realizar algo de actividad física, era quienes más beneficios veían en su salud emocional.

Por otra parte, el hacer una actividad física un poco más vigorosa sí resultó tener un poder analgésico (contra el dolor) que las actividades moderada y ligera. Sin embargo, los investigadores hicieron la salvedad de que si usted sufre dolor crónico, primero debe consultar con un especialista antes de hacer un programa de ejercicio, para evitar lesiones.

¿Cuál ejercicio hacer? Los investigadores dicen que cualquiera, siempre y cuando sea uno que le gusta a la persona (o la que menos le disgusta), pues hacer algo que no nos gusta del todo no puede beneficiar tan directamente nuestras emociones.

"Establecer cuál tipo, dosis o intensidad del ejercicio no es una receta. Todos tenemos uno diferente de acuerdo con nuestros gustos, nivel de salud y de actividad física. Por eso, es bueno comenzar por lo que más nos gusta hacer. E ir con calma, para no frustrarnos", concluyó Panza.

Ya otros estudios han determinado que el tiempo recomendado para hacer actividad física es de un mínimo de 150 minutos semanales, que puede distribuirse a partir de los tres días semalanes en adelante.

13 de mayo de 2017

Siga esta dieta para reducir sus probabilidades de sufrir la dolorosa gota

Tomado de:  medlineplus.gov

Evitar el dolor de articulación de la gota podría ser tan fácil como comer bien, según sugiere un estudio reciente.

La gota es una enfermedad articular que causa dolor extremo e hinchazón y que está provocada por un exceso de ácido úrico en la sangre. Es la forma más común de artritis inflamatoria, y su incidencia ha aumentado entre los estadounidenses a lo largo de las últimas décadas, indicaron los investigadores de la Universidad de Harvard.

Pero la dieta DASH (por las siglas en inglés de Método dietético para detener la hipertensión), que contiene mucha fruta y verdura, y es baja en sal, azúcar y carne roja, puede reducir los niveles de ácido úrico en la sangre.

La Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) hace tiempo que da su respaldo a la dieta DASH como modo de evitar las enfermedades cardiacas.

"Por el contrario, la dieta occidental [malsana] se asocia con un riesgo más alto de gota", dijeron el Dr. Hyon Choi, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en Boston, y sus colaboradores. La dieta "occidental" describe la comida grasa, con mucha sal y azúcar de muchos estadounidenses.

Una nutricionista no se sorprendió por los nuevos hallazgos, e indicó que la dieta DASH es baja en unos componentes llamados purinas, que se descomponen y forman el ácido úrico.

"Puedo ver cómo la dieta DASH podría beneficiar a alguien que tenga gota", dijo Jen Brennan, jefa de nutrición clínica en el Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York. "La dieta DASH evita el consumo excesivo de carne roja y vísceras, que se sabe que tienen unos niveles altos de purinas".

Brennan añadió que la dieta DASH "también anima a un consumo alto de fruta y verdura. Queremos fomentar el consumo de líquidos y vitamina C en estos pacientes para que ayuden al cuerpo a deshacerse del ácido úrico, y la fruta y la verdura pueden ayudar a que esto ocurra".

En su estudio, los investigadores de la Harvard analizaron los datos de más de 44,000 hombres, de 40 a 75 años de edad, que no tenían antecedentes previos de gota. Los hombres proporcionaron información sobre sus hábitos alimentarios cada 4 años entre 1986 y 2012.

A lo largo del periodo del estudio, más de 1,700 de esos hombres desarrollaron la gota.

Durante los 26 años de seguimiento, los que hicieron el seguimiento de la dieta DASH (con una cantidad alta de fruta, verdura, legumbres, frutos secos, productos lácteos bajos en grasa y granos integrales, y con una cantidad baja de sal, bebidas azucaradas, y carnes rojas y procesadas) fueron menos propensos a desarrollar la gota que los que comieron la típica dieta occidental, mostraron los hallazgos.

La dieta occidental cuenta con una cantidad alta de productos como la carne roja y la carne procesada, las papas fritas, los granos refinados, los dulces y los postres.

El estudio no fue diseñado para probar una relación causal. Pero los hallazgos sugieren que la dieta DASH podría proporcionar "un método dietético preventivo atractivo para el riesgo de gota", concluyeron los investigadores.

El equipo de Choi indicó que muchas personas que tienen unos niveles altos de ácido úrico también tienen una presión arterial elevada, o "hipertensión", otra razón para cambiar a la dieta DASH, que es más saludable.

Según la autora principal del estudio, Sharan Rai, del Hospital General de Massachusetts, "la dieta quizá también sea una buena opción para los pacientes con gota que no hayan alcanzado un estado que requiera de medicamentos que reduzcan [el ácido úrico], o para los que prefieran evitar tomar medicamentos". Rai trabaja en la división de reumatología, alergia e inmunología del Hospital General de Massachusetts.

"Y dado que la gran mayoría de los pacientes con gota también tienen hipertensión, seguir la dieta DASH tiene el potencial de 'matar dos pájaros de un tiro', al abordar ambas afecciones al mismo tiempo", dijo Rai en un comunicado de prensa del hospital.

Pero se necesitan más estudios para observar la efectividad de la dieta en la reducción de los ataques de gota, dijeron los investigadores.

Dana Angelo White, dietista registrada de la Universidad de Quinnipiac en Hamden, Connecticut, calificó el estudio de "otra victoria de la dieta DASH, un plan razonable que pone el énfasis en los alimentos enteros y en un equilibrio saludable de todos los grupos importantes de comida. Me complace ver un estudio que enfatiza los beneficios más allá de la salud cardiovascular. Si hubiera más personas que comieran así, seguiríamos viendo reducciones de todos los tipos de enfermedades crónicas".

El estudio aparece en la edición en línea del 9 de mayo de la revista BMJ.

Cómo reducir el consumo del aceite de palma

Por EROSKI CONSUMER / Tomado de: www.consumer.es

En la lucha sin tregua que desde hace varios meses se lleva a cabo en nuestro país contra el aceite de palma, destacan numerosos estudios en los que se ponen de manifiesto las nefastas consecuencias que el consumo de este aceite vegetal tiene en la salud. Sin embargo, en el siguiente artículo se proponen diferentes opciones para que la ingesta del aceite de palma sea la menor posible entre la población. Se trata de tomar más vegetales y menos bollería industrial y de mirar con detalle el etiquetado. A continuación, se ofrecen más detalles.

Aceite de palma, un ingrediente omnipresente fácil de evitar

A estas alturas, cuando se han publicado multitud de informaciones sobre los perjuicios para la salud que tiene el aceite de palma, queda claro que la composición de este aceite vegetal obtenido a partir de un tipo de palmera concentra ácidos grasos saturados. También se ha puesto de manifiesto que vegetal no es sinónimo de saludable y que el consumo abusivo de esta grasa provoca un aumento de los niveles de colesterol sanguíneo, al mismo tiempo que se relaciona con enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, de cada ciudadano depende la ingesta de este tipo de aceite tan perjudicial. La Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos (EFSA) advierte de que el consumo de aceite de palma, incluso si es reducido, es peligroso para los niños y asegura que tomado con frecuencia pone en riesgo la salud de todos. Tan solo hay que tener en cuenta cuáles son los alimentos que mayor concentración de aceite de palma tienen y evitar o, cuanto menos, moderar su ingesta. No hay que olvidar que cuando este aceite se trata a temperaturas superiores a 200 grados, se detectan en su composición ciertos compuestos clasificados como posibles carcinogénicos.

Entre los productos más destacados por incorporar ácido palmítico se halla la bollería industrial, incluidas numerosas marcas de galletas, platos precocinados, repostería y pastelería industrial, cremas, coberturas y salsas. De ahí que médicos, nutricionistas y endocrinos recomienden tomar alimentos elaborados con aceite de oliva o de girasol. Para ello es imprescindible leer con detenimiento el etiquetado y no fiarse de las "grasas vegetales".

Desde la Agencia EFE se ha enviado un comunicado donde Markus Lipp, perteneciente a la secretaría del comité mixto de expertos de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), explica que la mejor recomendación para los consumidores es seguir una dieta variada y hacer ejercicio físico. Asegura, sin embargo, que esto no evita que haya grupos de riesgo como los niños que, siendo más pequeños, comen proporcionalmente más que los adultos y su exposición a ese tipo de sustancias en función de su peso corporal es mucho mayor.

Dieta variada y sana

Una dieta variada se basa en una alimentación correcta y completa, en una dieta equilibrada cuyo modelo más reconocido es la dieta mediterránea. Esta permite, por un lado, que el cuerpo humano funcione con normalidad, es decir, que cubra sus necesidades biológicas básicas -necesita comer para poder vivir- y, por otro, previene o al menos reduce el riesgo de padecer ciertas alteraciones o enfermedades a corto y largo plazo.

Basta con recordar el impacto que tienen en nuestra sociedad las llamadas "enfermedades de la civilización": hipertensión, obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, trastornos de la conducta alimentaria y hasta ciertos tipos de cáncer que se relacionan con una alimentación desequilibrada. No es, normalmente, una relación directa de causa-efecto, pero sí supone uno de los factores que contribuyen a aumentar el riesgo de aparición y desarrollo de esas enfermedades.

A continuación se muestran unos consejos sobre cómo seguir la dieta mediterránea:
  • Conviene saber que la dieta mediterránea no es sinónimo de alimentos concretos, sino que es una forma de entender la alimentación, consumiendo a diario alimentos frescos, locales, de temporada y con protagonismo de verduras, frutas, hortalizas, legumbres, cereales y frutos secos.
  • Vigilar los horarios y el ritmo de vida, ya que el estilo de vida mediterráneo es incompatible con muchos horarios actuales. Se necesita tiempo para cocinar y comer (si es posible, en compañía).
  • El clima invita a salir a la calle; hagámoslo.
  • Hay que descansar lo suficiente.
  • Se debe tomar agua para beber. Si se bebe vino, que sea solo una excepción, como una pequeña copa en la comida o la cena, aunque es mejor evitarlo.
  • El aceite de oliva virgen, o virgen extra, es fuente de salud. No puede faltar ni para cocinar ni para aliñar ensaladas.

Horarios regulares para prevenir la obesidad infantil


El estudio asocia la rutina con un desarrollo saludable

Un estudio de la Universidad Estatal de Ohio en Estados Unidos muestra que no tener horarios fijos de sueño en edad preescolar es un factor de riesgo de obesidad a los once años.

El estudio no solo hace referencia a la hora de acostarse, sino también a los horarios de comidas y al control de las horas frente a las pantallas, y menciona que la regularidad en este sentido mejora la salud emocional del niño en edad preescolar, reduciendo, por lo tanto, el riesgo de sufrir obesidad durante su pre adolescencia.

La principal autora del trabajo, Sarah Anderson afirma: "Este estudio proporciona más pruebas de que las rutinas para los niños en edad preescolar están asociadas con su desarrollo saludable y podrían reducir la probabilidad de que estos niños sean obesos".

El mencionado estudio, publicado en la International Journal of Obesity, sería el primer trabajo en analizar las conexiones que existen entre las rutinas de la primera infancia y la autorregulación, con los problemas de peso en los años pre-adolescentes.

La investigación consistió en evaluar tres rutinas a los tres años de edad: horarios regulares para acostarse, horarios regulares para comer, y limitación del tiempo frente a las pantallas a una hora diaria o menos.

De todo el grupo de niños de 3 años analizado, se concluyó que el 41% tenía horarios regulares para irse a la cama, el 47% para comer, y el 23% tenía limitado el tiempo de pantallas a una hora o menos por día. Asimismo, se vio que, a los 11 años, el 6% de estos niños eran obesos.

Se les realizaron preguntas a los padres de los niños acerca de la facilidad con la que los mismos se frustraban o se excitaban, y se vio que las tres rutinas de los hogares se asociaban con una mejor autorregulación emocional. Los niños con menos autorregulación tienen mayor probabilidad de ser obesos en un futuro a corto plazo.

"Vimos que los niños que tenían más dificultades con la regulación de la emoción a los 3 años también eran más propensos a ser obesos a los 11 años", afirmó la autora.

Otro resultado que arrojó el estudio fue que la ausencia de una hora regular para ir a acostarse en la etapa preescolar era un predictor independiente de la obesidad a los 11 años.

Hábitos alimenticios podrían exacerbar crisis de migraña

Tomado de: www.nacion.com

Chocolate, vino tinto y, en algunos casos, el gluten empeorarían dolores. Receta incluye comer más frutas, verduras y sazonar con hierbas frescas

Muchas veces, la migraña no solo es ese insoportable dolor de cabeza, sino que también va acompañado por náuseas, vómitos, mareos, visión borrosa, confusión y sensibilidad a la luz. Para cerca del 11% de la población, son momentos en los que el dolor los aparta de sus actividades cotidianas.

“Hay una respuesta anormal en los vasos sanguíneos del cerebro, se dilatan y producen dolor”, afirmó el neurocirujano Eduardo Huertas.

“El problema con la migraña es que nos hemos acostumbrado a manejarla solamente con drogas. Incluso hay pocos médicos que le explican al paciente que esta es una condición crónica que no se cura; se controla, se pone en jaque, pero no se cura. Y mucha de esta forma de control pasa por la alimentación”, añadió.

Disparadores

De acuerdo con Huertas y con la nutricionista Sofía Jenkins, los migrañosos deben saber que algunos alimentos les pueden desencadenar crisis, como el vino tinto o el chocolate.

“No siempre es inmediato; hay quienes sienten migraña dos o tres días después del chocolate”, indicó Huertas.

Sin embargo, de acuerdo con los especialistas, hay una proteína que podría desencadenar crisis migrañosas en algunas personas: el gluten.

“No tiene que ver con enfermedad celíaca, que solo se da como en 1% de las personas. Hay muchas personas que no tienen esta enfermedad, pero que sí son sensibles al gluten y eso es algo que debe tomarse en cuenta para atacar las posibles crisis”, señaló Huertas.

Para Jenkins, no se trata simplemente de decir: “Voy a dejar de comer gluten”, y ya.

“Lo primero es saber si usted tiene esta situación, y para ello debe acompañarse de un profesional en nutrición. Si fuera sensible al gluten, debe tener un plan hecho por un profesional. El gluten en sí mismo no le va a hacer falta, pero sí debe reponer los otros nutrientes del trigo”, afirmó Jenkins.

¿Cómo saberlo? El primer paso consiste en seis semanas de dieta libre de gluten, y luego, con base en los síntomas y en los análisis, se sabrá si existe esta condición de sensibilidad.

“La mejoría no es inmediata. El cuerpo dura seis semanas en mostrar los primeros cambios y cerca de un año en ‘limpiarse’ por completo de todos los años que se ha consumido el gluten”, aseguró Jenkins.

Buscar lo natural

¿Qué opciones se tiene si se demuestra que sus migrañas son fruto de intolerancia al gluten ?

“No crea que ahora va a tener que comer aburrido o feo. El problema del tico es que es muy dado a comer muchos carbohidratos, pero hay muchísimas opciones”, aseveró la nutricionista.

Se recomienda comer muchas frutas y verduras, sustituir el pan por tortillas de maíz, dejar condimentos como sal, pimienta o consomé, y usar los naturales, como cebolla, ajo, chile dulce, tomillo, orégano y otras hierbas. También hay nutrientes en arroz, frijoles y carnes.

Esta idea de consumir lo natural también busca evitar productos procesados sin gluten.

“El gluten es el ‘amarre’ para un pan o una galleta; la falta de gluten de las galletas que se venden tiene que compensarse con azúcar o grasa, y, a la larga, una galleta libre de gluten tiene más calorías que una que lo tenga. Gluten free no es sinónimo de light ”, explicó Jenkins.

¿Y el ejercicio? Es vital en cada persona con migraña.

“Al menos 30 minutos todos los días, pero que sea una actividad que se disfrute; si no, la va a dejar de hacer más temprano que tarde”, concluyó Huertas.

Proteína: de qué alimentos puedes obtenerla si eres vegetariano

Tomado de: as.com

Las proteínas son un macronutriente principal para nuestra vida diaria, y sobre todo para aquellos que quieren reponer sus músculos tras el ejercicio. Si eres vegetariano y te niegas a comer carne, huevos, pescado o cualquier otra proteína que proceda de los animales, te decimos de qué productos vegetales puedes obtenerla para que puedas configurar una dieta rica en proteínas sin tener que recurrir a las de origen animal.

Legumbres

Las legumbres como las lentejas, los garbanzos o las judías son alimentos llenos de proteína y fibra. Una ración de 100 gramos de cualquiera de estos platos pueden aportar alrededor de 15 gramos de proteína, una cantidad más que suficiente. Además, la fibra que tienen te ayudará a no pasar hambre y sentirte saciado.

Tofu

Es un alimento original de la dieta japonesa y uno de los productos preferidos por los vegetarianos para aportar proteína en su dieta, ya que aportan alrededor de 10 gramos por cada ración de 100. Además, el tofu es rico en isoflavonas y grasas insaturadas que ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares. También posee una nada desdeñable cantidad de calcio, por lo que es un alimento a tener en cuenta para el fortalecimiento de nuestros huesos.

Frutos secos

Son bastante calóricos por su alto contenido en grasa, así que si queremos cuidar la línea nos bastará con un puñadito de unos 30 gramos. Eso sí, los ácidos grasos omega 3 y 6 que contienen son muy beneficiosos para nuestra salud. En cuanto a su contenido en proteína, éste ronda entre los 20 y los 24 gramos por cada ración de 100 gramos en el caso de las almendras o los cacahuetes.

Quinoa

Un alimento de moda y muy apropiado si queremos sustituirlo por arroz o pasta. Una taza de quinoa cocida puede tener alrededor de 18 gramos por ración. Considerada como un superalimento por la gran cantidad de beneficios que nos aporta, ya que es un potente antioxidante, contribuye a nivelar nuestros niveles de colesterol y al estar libre de gluten es apto para personas celiacas.

Semillas de chía

Su composición nutricional aporta un 23% de proteína, por lo que es un alimento a tener en cuenta en personas vegetarianas que necesiten un aporte extra de este macronutriente. Por otra parte, ayuda a reducir el estreñimiento gracias a su alto contenido en fibra, constituye una gran fuente de antioxidantes y reduce el riesgo cardiovascular por su alto contenido en ácidos grasos omega 3. Además, podemos comerla de infinidad de maneras: en yogur, postres, ensaladas, batidos o purés.

Guisantes

Estos verdes amigos tienen 5 gramos de proteína por cada 100 gramos de porción, poseen cualidades digestivas y además son un alimento muy bajo en grasas y azúcares, por lo que nos ayudarán a mantenernos en nuestro peso ideal. Asimismo, mejoran la absorción de calcio, por lo que resultan muy beneficiosos para nuestros huesos, y favorecen la formación de colágeno.

6 de mayo de 2017

¿Perder algo de peso puede salvar sus rodillas?

Tomado de: medlineplus.gov

Perder algo de peso de encima podría quitarle una carga nociva de las rodillas, informan unos investigadores.

Las personas obesas y con sobrepeso que perdieron un 5 por ciento o más de su peso a lo largo de cuatro años experimentaron menos degeneración del cartílago de la rodilla, en comparación con las personas cuyo peso permaneció estable.

"Nuestro estudio muestra que una intervención del estilo de vida, como perder peso, puede ralentizar el proceso de degeneración de la articulación de la rodilla en los pacientes en riesgo de o con osteoartritis", comentó la investigadora líder, la Dra. Alexandra Gersing.

"Por tanto, podría ralentizar el empeoramiento de los síntomas, como el dolor y la discapacidad", dijo Gersing, que trabaja en el departamento de radiología e imágenes biomédicas de la Universidad de California, en San Francisco.

"La osteoartritis es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo", apuntó.

Más de la mitad de los adultos de EE. UU. de a partir de 75 años de edad tienen osteoartritis, que es la forma de la enfermedad articular de desgaste en que el cartílago se hace más pequeño y se erosiona. Y más de un tercio de los estadounidenses mayores de 20 años son obesos, anotaron los autores del estudio.

El exceso de peso supone un estrés para las rodillas que puede resultar en artritis y, potencialmente, la necesidad de un reemplazo articular, dijeron los autores.

Además, las personas con sobrepeso con frecuencia alteran la forma en que andan, lo que puede afectar a la articulación de la rodilla. También podrían tener unos niveles en sangre más altos de proteínas que provocan inflamación de las articulaciones, lo que aumenta el riesgo de osteoartritis, dijo Gersing.

En el estudio, Gersing y sus colaboradores recolectaron datos de 640 personas obesas y con sobrepeso que tenían una osteoartritis leve o estaban en riesgo de tenerla. Los pacientes, con una edad promedio de 69 años, formaban parte de la Iniciativa de la Osteoartritis, un estudio nacional de EE. UU. sobre la prevención y el tratamiento de la artritis de la rodilla.

Los participantes fueron asignados a tres grupos: los que perdieron más de un 10 por ciento de su peso corporal, los que perdieron entre un 5 y un 10 por ciento de su peso corporal, y aquellos cuyo peso permaneció estable.

A lo largo de 48 meses, los investigadores encontraron que los pacientes que perdieron un 5 por ciento de su peso tenían unas tasas más bajas de degeneración del cartílago que los pacientes cuyo peso permaneció constante. Entre los pacientes que perdieron un 10 por ciento de su peso corporal, la degeneración del cartílago se hizo incluso más lenta.

La pérdida de peso también ralentizó la degeneración de los meniscos, las almohadillas de cartílago en forma de media luna que protegen y amortiguan a la articulación de la rodilla, dijo Gersing.

"La pérdida de peso parece proteger a la articulación de la rodilla", señaló.

Pero no todo el mundo se muestra de acuerdo en que el tema está tan claro.

El Dr. Matthew Hepinstall, cirujano ortopédico de la ciudad de Nueva York, dice que aunque es probable que perder peso ralentice la osteoartritis, todavía no se ha probado.

"Perder peso se considera una parte importante de la gestión de la osteoartritis en los pacientes con sobrepeso", dijo Hepinstall, que trabaja en el Centro de Conservación y Reconstrucción de las Articulaciones del Hospital Lenox Hill.

Pero los pacientes delgados también experimentan un empeoramiento de la artritis, así que perder peso no es la respuesta para todos los pacientes, comentó.

Hepinstall añadió que el estudio se debe interpretar con una salvedad importante.

La correlación no prueba causalidad. Sin estudios que comparen al azar a pacientes que pierden peso y que no lo pierden, es imposible concluir que perder peso sin duda ralentiza el avance de la artritis, enfatizó.

"Es posible que la progresión de la artritis de rodilla provocara un dolor que interfiriera en la pérdida de peso en algunos pacientes, mientras que la ausencia de la progresión podría haber hecho que otros pacientes se sintieran más cómodos, lo que quizá facilitó que perdieran peso", planteó Hepinstall.

El informe aparece en la edición en línea del 2 de mayo de la revista Radiology.

Dejar el gluten por simple moda puede ser contraproducente

Tomado de: www.nacion.com

En los últimos años, el número de personas con celiaquía o enfermedad celíaca ha venido en aumento. Este es un trastorno hereditario poco común que hace a las personas intolerantes al gluten, una microproteína presente en todos los alimentos que contienen trigo, avena, cebada y centeno.

Para quienes tienen este mal, el gluten literalmente es veneno. De tal modo que, si ingieren algún alimento o hasta medicinas que lo contengan, su intestino delgado se inflamará en exceso e irá perdiendo parte de sus vellosidades.

Además, en el corto plazo, ingerir alimentos con gluten les provoca malestar estomacal y diarreas. En el largo plazo, pueden sufrir pérdida de peso, huesos frágiles o caída del cabello y, eventualmente, verían afectado el corazón.

A pesar de la severidad de la celiaquía y del aumento de casos, también es cierto que las dietas bajas en gluten o sin este (gluten free) se han puesto de moda. Incluso, hay personas no celíacas que se autodiagnostican con esta enfermedad y  deciden privarse de estos alimentos sin necesidad alguna, solo porque piensan que es más sano o que podrían disminuir el riesgo de afecciones del corazón y del sistema digestivo.

Un grupo de científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard y del Hospital General de Massachusetts (ambos en EE. UU.) se dieron a la tarea de poner a prueba estas prácticas y concepciones de la gente.

Ellos analizaron los datos de 64.714 mujeres y 45.303 hombres que no tenían historial de enfermedad cardíaca. Asimismo, ninguno de los participantes padecía o desarrolló enfermedad celíaca durante ese tiempo.

Ellos completaron una encuesta detallada sobre su alimentación en 1986 y la actualizaban cada cuatro años hasta terminar en el 2010.

Los resultados de estos 24 años de análisis, publicados este martes en la revista British Medical Journal (BJM), indicaron que no hubo relación entre una dieta libre de gluten y menor riesgo de enfermedades cardíacas o digestivas.

Los investigadores señalaron que incluso, las personas no celíacas que abandonan el gluten, podrían estarse perdiendo de nutrientes valiosos del trigo, la avena, la cebada y otros granos básicos.

"No recomendamos el promocionar una dieta libre de gluten con el propósito de proteger al corazón o al sistema digestivo de enfermedades", comentó, en un comunicado, Andrew Chan, coordinador del estudio.

Investigaciones previas

Anteriormente, diferentes profesionales de la salud ya habían advertido del peligro de dietas generalizadas sin gluten. Alessio Fasano, director del Centro de Investigación de Enfermedad Celíaca de Estados Unidos, opinó el año pasado que el consumir productos libres de esta microproteína puede perjudicar la salud en el largo plazo.

"Si usted empieza una dieta sin gluten, pero abusa de otros sustitutos como cerveza, pasta o galletas sin gluten, lo que hará será subir de peso. Una galleta común tiene 70 calorías. La misma galleta, sin gluten, puede tener hasta 210 calorías. Además, muchos sustituyen el gluten con algo que haga que esa galleta sea comestible y terminan cargándola con grasas y azúcares. Sin embargo, un gramo de proteína contiene cuatro calorías y un gramo de grasa, nueve", analizó Fasano a la BBC.

¿Qué hacer entonces? Aunque el estudio publicado este martes indica que se trata de resultados que aún deben replicarse en otras investigaciones, los especialistas aconsejan dos cosas: que sea un gastroenterólogo quien diagnostique la celiaquía y que si la persona no la padece, entonces que consuma las versiones normales de los productos y no las gluten free.