24 de septiembre de 2016

La relación entre la dieta y el estado de ánimo

Por AITOR SÁNCHEZ GARCÍA / Tomado de: www.consumer.es

Tanto el estado de ánimo como el humor de una persona dependen de innumerables variables: la propia genética, las circunstancias personales, el estado físico y de salud, el entorno social e incluso el clima. Así que intentar buscar en la dieta la llave de la felicidad y del bienestar mental es, cuando menos, utópico. No obstante, hay nutrientes y alimentos específicos que se relacionan con la producción o inhibición de ciertos neurotransmisores y hormonas. Además, también se sabe que la alimentación como parte de un estilo de vida y sus consiguientes vinculaciones religiosas, éticas, sociales, políticas y económicas puede generar más satisfacción y, por ende, mayor felicidad en las personas que consiguen alinear sus principios con ella.

Triptófano, ¿el camino hacia la felicidad?

Uno de los nutrientes que más suena al hablar de dieta y estado de ánimo es el triptófano. Este aminoácido es precursor de un neurotransmisor llamado serotonina que está fuertemente ligado al placer y bienestar mental. A menudo se alude a los alimentos ricos en triptófano (huevos, leche, cereales integrales, garbanzos, cacahuetes, plátano...) y también a su suplementación aislada como solución para mejorar el estado de ánimo e, incluso, la depresión.

Sin embargo, una reciente revisión realizada en 2016 concluye que si bien una dieta rica en triptófano puede tener un impacto positivo en el humor, este efecto depende mucho del estado del individuo, por lo que no parece que una recomendación general sobre ingerir más alimentos ricos en triptófano mejore el humor sin más. El trabajo también señala la importancia de los antioxidantes para mantener buenos niveles de triptófano y del ejercicio físico para generar serotonina. Por lo que, al final, algo tan sencillo como una dieta rica en fruta y verdura (que son la principal fuente de antioxidantes), junto con un estilo de vida activo, sigue siendo la recomendación más rigurosa.

¿Chocolate contra la tristeza?

Al chocolate se le atribuye en la cultura popular el poder de levantar el ánimo y servir de consuelo en momentos de melancolía. Pero ¿cuánto hay de cierto en ello? Pues, según una revisión sistemática publicada en 2013, parece que esos efectos no están nada claros.

En primer lugar, los efectos son con chocolate de alta concentración de cacao o con cacao puro. Es decir, ese popular chocolate con leche, que es el consumido por gran parte de la población, no entraría dentro de los parámetros. No vale cualquier tipo de chocolate.

Además, no se sabe cuál de los muchos compuestos bioactivos del cacao es el que podría tener esos efectos. Pero, además, ¿cómo somos capaces de discernir qué parte es debido a estas sustancias y cuál al placer en el paladar que provoca saborear este dulce? Muy difícil de decir.

Alimentación, estilo de vida y bienestar mental

Cuando la elección de alimentos se alinea con otros valores personales, esa coherencia ayuda a mantener un estado de bienestar anímico. Aunque no sea directamente a causa de los nutrientes ingeridos, sí que se puede resumir en "sentirse bien con lo que uno come".

Algunos estudios ponen de relieve esta relación secundaria de la dieta y el estado de ánimo, como ocurre en las personas vegetarianas, cuya elección dietética puede repercutir en mejoras en su humor y su estado de ánimo.

En la misma línea, hay investigaciones que señalan la asociación entre la adherencia a un patrón dietético mediterráneo y una mejora del humor en adultos sanos. Parece ser que tener la mente tranquila con las elecciones personales contribuye, en parte, a mejorar esta faceta.

¿Hay alimentos que nos empeoran el humor?

Un interesante trabajo canadiense de 2013 analizó los sentimientos de más de 6.500 niños en relación a lo saludable de su dieta. En concreto, valoró la preocupación, la tristeza y la infelicidad. Los menores con dietas más adecuadas mostraban menos esos sentimientos. Este es un nuevo motivo de peso para seguir trabajando en estrategias de salud pública que mejoren la alimentación infantil: tener niños más sanos, y más felices.

En resumen, parece que, sin necesidad de obsesionarse por alimentos concretos, es suficiente una alimentación rica en alimentos que destaquen en compuestos bioactivos y antioxidantes (es decir, rica en fruta y verdura), con un aporte proteico adecuado de fuentes saludables.

No existe una "dieta de la felicidad" universal ni, por supuesto, ninguna dieta concreta que nos garantice el buen humor. Pero sí parece ser que comer de manera coherente con nuestro estilo de vida y ética personal puede tener efectos positivos en nuestro estado de ánimo. ¿Por qué no empezar mañana mismo?

La obesidad puede causar ocho nuevos tipos de cáncer


En 2002, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) informó que el sobrepeso podía estar relacionado de manera directa con seis tipos de tumores malignos: de colon, recto, esófago, riñón, de mama en mujeres post-menopáusicas y el endometrio en el útero. Pero ahora, la lista se extendió.

La propia Agencia, que depende de la Organización Mundial de la Salud (OMS), realizó una nueva evaluación sobre los factores de riesgo asociados a la enfermedad e identificó ocho tipos de cáncer adicionales relacionados. Además, se determinó una "evidencia limitada" de que la reducción del sobrepeso disminuya las posibilidades de padecer cáncer mortal de próstata, cáncer de mama en hombres y el linfoma de células B grandes.

La investigación fue publicada en la revista The New England Journal of Medicine y encontró que existe "suficiente evidencia científica" de que el exceso de grasa corporal favorece el desarrollo de cáncer de cardias gástrico, hígado, vesícula, páncreas, ovarios y tiroides, así como meningioma (tumor cerebral benigno) y el mieloma múltiple, un cáncer de la médula ósea.

Para arribar a estas conclusiones un grupo de 21 científicos internacionales convocados por la IARC evaluó más de 1.000 estudios sobre los mecanismos que vinculan el exceso la grasa corporal y el cáncer. También fueron considerados análisis en animales de experimentación.

Según datos de la OMS, el cáncer es una de las primeras causas de muerte a nivel mundial y se prevé que los casos anuales aumenten de 14 millones en 2012 a 22 en los próximos 20 años. Por otro lado, hasta 2014 el número de obesos era de 640 millones entre los adultos, mientras que entre niños y adolescentes se llegaba a 110 millones. Y en el mismo año la prevalencia de la obesidad fue del 10,8% en hombres, 14,9% en mujeres y 5,0% en los menores. Solo en 2013, se estima que 4,5 millones de muertes en el mundo fueron atribuibles al exceso de grasa corporal. Alarmante.

Deportes al aire libre suben ánimo y autoestima

Tomado de: www.nacion.com

Un estudio elaborado por la Universidad de Essex (Reino Unido) demostró que el ejercicio al aire libre favorece de modo significativo el ánimo y mejora la autoestima cuando se compara con el efectuado en un gimnasio.

Los investigadores comprobaron que durante los primeros cinco minutos de ejercicio en espacios abiertos e independientemente del tipo de actividad que se lleve a cabo, hay un impacto positivo.

De acuerdo con este trabajo, el movimiento del cuerpo, sumado al estímulo que reciben los sentidos con los colores, los ruidos de la naturaleza, la sensación del viento sobre la piel y las percepciones del aire limpio son beneficiosos para el estado físico y la mente.

Otras investigaciones han confirmado que la actividad al aire libre multiplica las ventajas que la luz solar tiene sobre el organismo. Se sabe, por ejemplo, que la activación de la vitamina D, para ayudar en la mineralización de los huesos, se ve favorecida con esta condición.

Olga Lucía Estrada, médica fisiatra experta en ejercicio, explicó que la producción de endorfinas (también llamadas las hormonas de la felicidad) es mayor con el deporte al aire libre.

La especialista dijo que desde el punto de vista biomecánico, es más favorable cuando se utilizan los espacios naturales, porque permiten al cuerpo sortear inclinaciones, cambiar de dirección e incluso modular los ritmos de acuerdo con el entorno. Esto permite la activación de tendones y ligamentos. Además, se estimulan la coordinación y el equilibrio. Otras ventajas. Los espacios abiertos proporcionan diferentes opciones de ejercicio, lo que favorece el interés, disminuye el aburrimiento y se convierte en un estímulo para que la gente no desista de su deporte o rutina, como pasa en los gimnasios.

Consecuencias de una incorrecta alimentación en el embarazo


La investigación, llevada a cabo por el King College de Londres y la Universidad de Bristol en Reino Unido, sería la primera en confirmar que una dieta poco saludable durante la gestación puede alterar el ADN del bebé en una forma que podría dar lugar a cambios en el cerebro y a más largo plazo desarrollar trastornos de comportamiento como el TDAH.
El estudio publicado en la revista Journal of Child Psychology and Psychiatry intenta analizar los procesos involucrados en la asociación de una dieta alta en grasas y azúcares con problemas d conducta y TDAH.

Los investigadores compararon un grupo de 83 niños con inicios tempranos de problemas de conducta persistentes, con otro de 81 niños con niveles bajos de problemas de comportamiento y evaluaron cómo la nutrición de sus madres indujo modificaciones en un gen conocido como IGF-2, involucrado en el desarrollo fetal y el desarrollo del cerebelo y el hipocampo, las áreas del cerebro implicadas en el desarrollo TDAH.

Los resultados mostraron que las dietas con alto contenido de grasa y azúcar están asociadas con un mayor grado de modificación de IGF-2 en ambos grupos de niños. Sin embargo, los expertos señalan que la dieta inadecuada es solo un factor de varios influyentes en el desarrollo de TDAH. Aunque sea potencialmente significativo, no es un agente causal único.

Si bien se necesita de más estudios exhaustivos, estos resultados se suman a una gran evidencia de cómo influye la dieta en la salud mental. "Por ejemplo, hay buena evidencia de que la dieta puede afectar a la depresión. Por supuesto que afecta a la obesidad, pero la obesidad está relacionada con lo que pensamos de nosotros mismos y puede estar relacionado con el TDAH".

El director de salud mental en el Royal College of Paediatrics and Child Health, doctor Max Davie señala que la hipótesis se aplicó a un subgrupo bastante pequeño de niños y desarrolló una teoría propia sobre las razones de este proceso: "Puede ser que las madres con una dieta más deficiente sean más impulsivas por naturaleza, y por lo tanto les resulte más difícil resistirse a las opciones no saludables, y esta tendencia hereditaria es, al menos en parte, responsable de la presencia de síntomas de TDAH en sus hijos". Mucho más queda por investigar al respecto, pero se debe aprovechar cualquier oportunidad para ayudar a evitar problemas de salud, agregó.

17 de septiembre de 2016

El ejercicio físico puede ayudar a compensar daños del alcohol

Tomado de: www.nacion.com

Practicar ejercicio físico puede compensar algunos aspectos de los efectos nocivos para la salud asociados al consumo de alcohol, según un informe publicado en el British Journal of Sports Medicine.

El consumo excesivo de alcohol se asocia a un incremento del riesgo de muerte por distintas causas, entre ellas enfermedades cardiovasculares y varios tipos de cáncer.

Por su parte, estudios anteriores demuestran que el ejercicio físico es al contrario un factor que ayuda a disminuir esos riesgos.

Para determinar si la actividad física modera la asociación entre ingesta de alcohol y la muerte por varias causas, los investigadores estudiaron las respuestas a cuestionarios presentados a nivel nacional en Inglaterra y Escocia entre 1994 y 2006.

Comparados con la abstinencia de por vida, el consumo de alcohol en el pasado y el consumo en niveles nocivos, es decir de más de una medida de alcohol o de un vaso de vino por día aproximadamente, se asociaron a un aumento del riesgo de mortalidad.

Al tomarse en cuenta el factor de la actividad física, se observó que el riesgo de mortalidad aumentaba en función de la cantidad de alcohol ingerida para las personas sedentarias.

Sin embargo, el riesgo disminuye o en algunos casos desaparece para los físicamente activos, siempre y cuando el consumo sea apenas esporádico y por debajo del tope recomendado.

"Nuestros resultados aportan argumentos adicionales a favor de la actividad física como medio para favorecer la salud de la población, aún en presencia de otros comportamientos menos saludables", indica el estudio.

Niños veganos: el peligro es la falta de información

Por AITOR SÁNCHEZ GARCÍA / Tomado de: www.consumer.es

Durante los últimos meses se ha generado un clima de desinformación acerca de la dieta vegetariana y vegana, en especial en el caso de los bebés y durante la infancia. A la incomprensión general ya existente, se ha sumado el caso de Chiara, una niña italiana que fue hospitalizada en estado grave por deficiencia de vitamina B12. Al igual que sus padres, Chiara seguía una dieta vegana, pero su dieta no había sido diseñada por un dietista-nutricionista ni estaba suplementada. El caso desató una gran polémica y desencadenó la propuesta de una parlamentaria de Italia para sancionar a las familias que apliquen esta dieta con sus hijos. ¿Tiene sentido todo esto? A continuación se aborda esta cuestión.

En primer lugar se debe aclarar que una dieta vegetariana o vegana bien diseñada es perfectamente saludable. No es una opinión, sino de una realidad dietética que hace que hoy en día los niños puedan llevar una alimentación vegetariana vegana completa y sin riesgos. Ya se trató con anterioridad este asunto en el artículo 'Los supuestos peligros de la dieta vegetariana'. Y se hace hincapié en la palabra "supuestos", dado que estos peligros están mal fundamentados. No son riesgos reales, sino mitos muy asentados sobre la dieta vegetariana.

El caso de Chiara: ¿por qué ha habido tanto revuelo en redes sociales?

El revuelo que generó este asunto en plataformas como Twitter o Facebook está directamente ligado a la desinformación y la falta de matizaciones. Es probable que ambas cosas obedezcan a la incomprensión de las motivaciones y consecuencias de una dieta vegetariana y vegana.

En el caso de Chiara, la niña italiana hospitalizada, algunos titulares atribuían su mal estado de salud a que seguía una dieta vegana cuando, en realidad, el motivo era que su familia no aplicaba en su alimentación las pautas recomendadas de alimentación saludable para niños veganos y la suplementación correspondiente de vitamina B12.

El matiz es de enorme importancia. Esta niña no fue ingresada a los dos años de edad "por llevar una dieta vegana", sino por no suplementarse la vitamina B12, pauta clave en el seguimiento de este tipo de alimentación. Algunos medios, lejos de todo ejercicio de prudencia y ética periodística, no quisieron dejar la historia en un caso de mala praxis familiar. En su lugar, cuestionaron la dieta vegana y vegetariana, plateándose de nuevo si es del todo saludable o si, por el contrario, es un patrón de alimentación peligroso.

¿Es responsable llevar una dieta vegana en la niñez?

El testigo fue recogido por la diputada italiana Elvira Savino, quien propuso procesar judicialmente a las familias que impusieran dietas veganas a sus hijos. Su idea ignora que la dieta vegana es por completo saludable si está bien diseñada y, por esa razón, ha sido criticada por organizaciones científicas y dietéticas de diferentes procedencias.

La postura de esta parlamentaria es difícil de mantener de manera científica, sobre todo cuando el vegetarianismo y el veganismo bien llevados suponen a largo plazo una menor mortalidad y menor incidencia de enfermedades crónicas que la dieta occidental. Estas dietas, por tanto, conllevan un menor "gasto" y "carga" al sistema sanitario. A la luz de estas evidencias, la propuesta de Elvira Salvino resulta algo incoherente en un contexto en el que la mitad de la población sufre alguna patología derivada de una mala alimentación.

Los niños pueden llevar una dieta vegana y vegetariana de manera saludable. De hecho, hay millones de ellos siguiéndola en todo el mundo. Si se tratase de una práctica peligrosa habría una alerta sanitaria, en lugar de casos aislados que la mala prensa airea con prisa y a golpe de titular. El verdadero peligro de la dieta vegetariana es la falta de información fiable, tanto para quienes deciden seguirla como para el resto de la población, que emite juicios de valor con poco rigor científico.

La "imposición" del veganismo

Al hilo de lo anterior, no habría que obviar tampoco los continuos ataques a los que se exponen las familias vegetarianas y veganas cuando deciden que en su casa sus hijos lleven esa dieta. En estos casos, quienes están en desacuerdo hablan muchas veces de "imponer". Pero, en realidad, ¿qué alimento no se impone a un hijo? Después de los seis primeros meses empieza la alimentación complementaria. La alimentación que cada familia decide darle a sus pequeños es una decisión que se toma por ellos.

Vemos en nuestra sociedad cómo madres y padres "imponen" a sus hijos bollería, galletas, refrescos, snacks, dulces, embutidos... productos que está demostrado que causan enfermedades y condiciones poco saludables. ¿Por qué, entonces, se ve como irresponsable decidir que un niño sea vegano cuando puede ser completamente saludable? Quizás falte todavía comprender que hay muchos prejuicios hacia ciertas opciones dietéticas, además de que la alimentación "convencional" y socialmente aceptada no siempre es tan saludable como cotidiana.

La ortorexia: una obsesión enfermiza por comer sano

Por ISABEL MEGÍAS / Tomado de: www.consumer.es

La ortorexia es un trastorno del comportamiento alimentario (TCA) que se caracteriza por la obsesión por la comida sana. Estos trastornos relacionados con la alimentación son entidades patológicas cada vez más prevalentes y estudiadas en las sociedades industrializadas. Los posibles mecanismos por los cuales un TCA puede instaurarse son diversos, y no siempre se encuentra una única explicación o motivo por el que se desarrolla en un individuo. Sin embargo, la presión mediática de la sociedad, sumada a la vulnerabilidad individual y a situaciones de estrés psicológico, es clave para el desarrollo de un TCA, como se ve a continuación.

La ortorexia es un trastorno recientemente definido por médicos norteamericanos. Su nombre proviene del griego ortho, justo o recto, y orexia, apetencia. Significa "apetito justo o correcto". Pero en realidad se entiende por ortorexia la obsesión por la comida sana de manera excesiva, considerando esta obsesión como patológica.

Qué se sabe de la ortorexia

La ortorexia hoy en día no está reconocida como un trastorno mental definido. Para diagnosticar a un individuo de un trastorno mental, los especialistas se ciñen a los manuales médicos que en la actualidad catalogan este tipo de enfermedades y establecen los criterios diagnósticos de cada uno de ellos -el más utilizado es el americano 'Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders' (DSM)-. No obstante, algunos autores opinan que la ortorexia consiste en un trastorno psíquico que podría preceder a la anorexia nerviosa. Otros especialistas han hallado que una de las poblaciones en las que más ortorexia se detecta es en la de pacientes anoréxicos ya recuperados. Según el DSM-5, este tipo de trastorno no está todavía tipificado, aunque podría incluirse en el subgrupo de otros trastornos del comportamiento, como un trastorno restrictivo de la ingesta alimentaria.

En muchas ocasiones, esta preocupación patológica por la comida sana hace que las personas acaben restringiendo de manera importante su alimentación. Evitan alimentos considerados "no sanos" como embutidos, carnes, grasas, pan blanco o bollería; en otras ocasiones no comen alimentos industriales, con aditivos o conservantes o con algún ingrediente transgénico; o incluso, en casos más extremos, descartan las frutas y verduras si no son ecológicas y frescas. Todo ello puede conllevar una restricción alimentaria tal que supone una restricción energética grave; una situación que, a veces, puede comprometer el aporte calórico que requiere el cuerpo humano y conllevar déficits nutritivos importantes.

Síntomas y consecuencias de la ortorexia

Aunque no existe todavía un consenso científico sobre los criterios diagnósticos de este trastorno psiquiátrico, los síntomas que pueden alarmar sobre su aparición son los siguientes:
  • Dedicar gran número de horas al día (más de tres) a pensar en si su dieta es sana.
  • Preocuparse más por la calidad de los alimentos que por el placer de consumirlos.
  • Disminución de la calidad de vida asociada a los cambios en su alimentación.
  • Sentimiento de culpabilidad si no sigue sus restricciones dietéticas.
  • Planificación excesiva de lo que comerá al día siguiente.
  • Aislamiento social debido a su conducta alimentaria.
Así pues, mientras que en la anorexia nerviosa el control dietético se centra en un principio en la cantidad, en la ortorexia el origen de la restricción alimentaria es la calidad alimentaria. No obstante, en ambos trastornos el resultado es un control excesivo de la alimentación que acaba provocando una ingesta suficiente de nutrientes.

De esta manera, las consecuencias de este trastorno serán similares a las que se padecen en otros trastornos de la conducta alimentaria en los que hay un componente restrictivo de la dieta y, por tanto, un riesgo de desnutrición con todas sus secuelas asociadas:
  • Pérdida de peso, masa grasa y masa muscular.
  • Desnutrición.
  • Anemia.
  • Carencias de vitaminas y minerales.
  • Depresión, ansiedad, aislamiento social.
¿Qué hacer en caso de sospecha?

En caso de sospecha de cualquier tipo de TCA, resulta imprescindible ponerse en manos de un equipo de especialistas. Estos trastornos psiquiátricos deben ser tratados desde sus diferentes vertientes (psico-conductual, médica, psiquiátrica, nutricional) y, según la gravedad, pueden requerir el ingreso hospitalario o en centros especializados. No hay que dudar, por tanto, en consultar a un especialista si se cree que alguna persona cercana puede estar sufriendo este trastorno.

Las compañías azucareras desviaron la atención a la grasa como peligro cardiaco, según un estudio

Tomado de: medlineplus.gov

Un análisis de documentos de 50 años de antigüedad sugiere que la industria azucarera manipuló la investigación para restarle importancia a los efectos nocivos del azúcar en el corazón, señala un estudio reciente.

La industria azucarera pagó a científicos de la nutrición de la Universidad de Harvard para fundamentar los argumentos contra la grasa saturada y el colesterol como las causas principales de la enfermedad cardiaca, al mismo tiempo que restaban importancia a los efectos negativos para la salud de los alimentos y las bebidas con azúcar, según investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF).

Esos científicos de la Universidad de Harvard recibieron el equivalente a 50,000 dólares en dinero actual, señalaron los investigadores.

Como resultado, quizá se haya engañado a los consumidores durante décadas para que pensaran que solo la grasa saturada dañaba al corazón, y no los dulces, apuntaron los investigadores. En ese periodo, la obesidad y las enfermedades asociadas, como la diabetes, alanzaron niveles alarmantes en Estados Unidos.

"Hay muchísimas formas en que se puede manipular con sutileza el resultado de un estudio, algo en que la industria tiene mucha práctica", dijo el autor principal del estudio, Stanton Glantz, profesor de medicina de la UCSF.

"Como dice el dicho, poderoso caballero es don dinero", dijo Glantz en un comunicado de prensa de la universidad.

La Asociación del Azúcar (Sugar Association) afirmó que sigue respaldando la investigación financiada por la industria, pero admitió que debería haber sido más abierta sobre su implicación en el pasado.

Para el informe, el equipo de la UCSF revisó los archivos públicos buscando documentos corporativos internos de la industria azucarera.

Según su análisis, la industria azucarera sabía ya en la década de los 50 que si la gente reducía la grasa de la dieta, su ingesta de azúcar aumentaría en alrededor de un 30 por ciento.

Más o menos en esa época, los estudios comenzaron a advertir sobre un vínculo entre al azúcar y los factores de riesgo de la enfermedad cardiaca, como el colesterol y los triglicéridos altos, apuntaron los investigadores.

A medida que la atención de los medios de comunicación sobre los riesgos de salud asociados con el azúcar aumentaba, un grupo comercial de la industria azucarera (la Sugar Research Foundation) encargó a los científicos de la Universidad de Harvard una revisión de la investigación. (Actualmente el grupo se llama Asociación del Azúcar).

El informe de la asociación apareció en la revista New England Journal of Medicine en 1967.

"La revisión de la literatura ayudó a conformar no solo la opinión del público sobre qué provoca problemas cardiacos, sino también la opinión de la comunidad científica sobre cómo evaluar los factores de riesgo dietéticos de la enfermedad cardiaca", comentó la Dra. Cristin Kearns, autora líder del nuevo estudio. Kearns fue quien descubrió los documentos de la industria.

La revisión identificó al colesterol alto como el principal factor de riesgo de la enfermedad cardiaca, sugiriendo que los triglicéridos altos asociados con el azúcar eran menos problemáticos, apuntaron Kearns y sus colaboradores.

Los investigadores de la Harvard también criticaron estudios anteriores que vinculaban al azúcar con la enfermedad cardiaca, al mismo tiempo que pasaron por alto defectos en los estudios que exploraban los efectos de las grasas, reveló el nuevo informe.

En total, el equipo de la UCSF analizó más de 340 documentos entre representantes de la industria azucarera y dos científicos de la Universidad de Harvard responsables del artículo de 1967. Uno de esos científicos también fue miembro de juntas científicas asesoras de la industria azucarera, señalaron los autores del nuevo estudio.

Además de pagar a los científicos, el grupo azucarero eligió los artículos para ser incluidos en la revisión, y recibió borrones antes de la publicación, según el nuevo informe.

Esos detalles clave no se anotaron en la publicación de 1967, apuntaron los autores del nuevo estudio en un informe que aparece en la edición del 12 de septiembre de la revista JAMA Internal Medicine.

En respuesta al nuevo informe, la Asociación del Azúcar dijo en una declaración que las políticas de conflicto de interés eran menos estrictas, y que los investigadores ni siquiera estaban obligados a realizar divulgaciones financieras en esa época.

Pero la asociación reconoció que debería haber "ejercido una mayor transparencia en todas sus actividades de investigación". La declaración también dijo que la investigación había seguido mostrando que el azúcar "no tiene un rol único en la enfermedad cardiaca".

El equipo de la UCSF debate ese punto, y anota que las políticas sanitarias han comenzado a abordar el rol del azúcar en la enfermedad cardiaca.

"Actualmente hay considerables evidencias que vinculan los azúcares añadidos con la hipertensión y la enfermedad cardiovascular, la principal causa de muerte prematura en los países desarrollados", comentó la coautora del estudio, Laura Schmidt. "Pero los documentos de políticas de la salud siguen siendo inconsistentes al citar el riesgo de enfermedad cardiaca como una consecuencia de salud del consumo de azúcares añadidos".

10 de septiembre de 2016

El peso de una mujer tiene un vínculo complejo con su riesgo de ACV

Tomado de: medlineplus.gov

El exceso de peso podría poner a las mujeres en un riesgo más alto de la forma más común de accidente cerebrovascular (ACV), pero en un riesgo más bajo de sufrir una forma de ACV menos común, muestra una investigación reciente.

Aun así, los expertos dicen que el mensaje general sigue siendo el mismo: Manténgase delgada para evitar el ACV.

"Aunque los resultados de este estudio podrían parecer contradictorios o algo confusos, la moraleja es que, en general, la obesidad provoca más daños que beneficios", enfatizó el Dr. Richard Libman, que revisó los hallazgos y es vicepresidente de neurología del Centro Médico Judío de Long Island en New Hyde Park, Nueva York.

Concretamente, el estudio británico de más de 1.3 millones de mujeres descubrió que las mujeres con sobrepeso y obesidad tenían más probabilidades de sufrir un ACV isquémico, en el que el flujo sanguíneo que va al cerebro queda obstruido. Según la Asociación Americana del Accidente Cerebrovascular (American Stroke Association), se trata por mucho de la forma principal de ACV, ya que conforma aproximadamente el 87 por ciento de los casos.

El estudio halló que las mujeres con sobrepeso y obesidad tenían ligeramente menos probabilidades de sufrir un ACV hemorrágico, que conforma en torno al 13 por ciento de los casos.

El estudio fue dirigido por Gillian Reeves, de la Universidad de Oxford, en Inglaterra. Su equipo examinó los historiales médicos de 12 años de mujeres británicas con una edad promedio de 57 años.

Durante ese tiempo, las tasas de ACV isquémico (el tipo obstructivo) fueron de un 1 por ciento entre las mujeres obesas y de un 0.7 por ciento entre las mujeres con un peso saludable.

Por otra parte, las tasas de ACV hemorrágico fueron de un 0.4 por ciento entre las mujeres obesas y de un 0.5 por ciento entre las mujeres con un peso saludable.

El estudio aparece en la edición en línea del 7 de septiembre de la revista Neurology.

"Nuestros hallazgos se añaden a las crecientes evidencias de que diferentes tipos de ACV tienen diferentes perfiles de riesgo", señaló Reeves en un comunicado de prensa de la revista.

Libman dijo que el estudio estaba "bien hecho", e indicó que estudios anteriores también han encontrado que la raza tiene un papel en la relación entre el peso y el riesgo de ACV.

"Para los europeos en general, que principalmente son blancos, el riesgo de ACV debido a una obstrucción aumenta junto con una mayor obesidad, mientras que el riesgo de ACV debido a una hemorragia se reduce conforme aumenta la obesidad", dijo. Pero "en los asiáticos, el riesgo de ambos tipos de ACV parece aumentar con la obesidad".

Y solamente el hecho de que el exceso de peso podría conferir un pequeño beneficio en la reducción del riesgo de ACV hemorrágico no es una razón para aumentar de peso, señaló Libman.

"A medida que aumenta el peso, el riesgo de sufrir cualquier tipo de ACV supera a cualquier beneficio aparente del aumento de la obesidad con respecto al riesgo de ACV causado por una hemorragia", dijo.

El Dr. Mitchell Roslin, jefe de cirugía para la obesidad del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York, dijo que, al igual que en muchas cuestiones de salud, "no todas las personas obesas tienen el mismo riesgo".

Pero Roslin indicó que la obesidad está firmemente asociada con factores de riesgo cardiaco, como la diabetes y los niveles altos del colesterol en la sangre.

Niños cocineros contra la obesidad infantil

Tomado de: www.elmundo.es

Las verduras les resultan poco apetecibles. Tardan tanto en desayunar que siempre hay que ir corriendo por las mañanas. No queda tiempo para cocinar y, menos aún, para batallar con ellos hasta lograr que terminen la comida. Así que vamos a lo sencillo. Comprensible, pero erróneo. Cada vez es mayor el número de niños españoles con sobrepeso y, aunque la alimentación es la principal causa, la falta de actividad física asciende puestos. Vaya, que aquello de jugar al escondite y correr para salvarse se ha perdido en pos de juegos más relajados, casi siempre basados en el uso de pantallas.

«Es cierto que los hábitos alimentarios se han modificado: empleo de más alimentos precocinados y manufacturados, menos recetas tradicionales, menos tiempo para comer... Pero también ha disminuido mucho la actividad física en los niños de estas edades», apunta el doctor José Manuel Moreno, Coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Una reducción en la quema de calorías que debería incidir en la cantidad de alimentos consumidos por los niños: cuanta más actividad, más nutrientes y viceversa. 

En la nutrición infantil, como en la adulta, existen muchos falsos mitos que, aunque se van desacreditando, siguen preocupando a la hora de elaborar menús: «El pan engorda, igual que consumir piezas de fruta después de las comidas». Error. Aunque quizás el equívoco más grave pase por pensar que la obesidad de los más pequeños carece de importancia y se irá con el paso de los años. «Estas ideas hacen que no se preste atención a que un niño pequeño desarrolle sobrepeso y obesidad y se actúe desde ese momento», apunta el doctor Moreno. Además, lejos de solucionarse, en la adolescencia, el problema de la alimentación puede agravarse. Condicionados por las redes sociales, apoyados por ciertas páginas webs y llevados por la fuerza del grupo, muchos jóvenes intentan cambiar en cierto modo sus hábitos alimenticios. 

A esa edad tienen cierta autonomía para comprar y los consejos de los padres se cuestionan en lugar de valorarlos. ¿Y entonces? Se trata de educarlos en la alimentación saludable desde que son pequeños. «El principal consejo es el ejemplo: que vean que sus padres y los demás miembros de la familia comen lo mismo -fruta, verdura, etc.-. También saber presentar los alimentos de una forma apetitosa: por ejemplo, que el plato principal tenga un tamaño más pequeño, pero se acompañe de una guarnición que varíe cada día; no presentar los platos colmados -es más útil poner la misma cantidad en un plato grande-; dejar tiempo suficiente para comer y hacer que coman en la mesa, sin distracciones -mejor que no sea delante de la televisión-», aconseja el Dr. Moreno. Ah, y aquello de utilizar la comida como premio o castigo, olvídenlo, comerse todas las acelgas no debe llevar implícito una recompensa con helado. 

Pero a comer no sólo se aprende en casa. Fruto de la preocupación por el incremento de la obesidad infantil y de los trastornos alimentarios en la adolescencia, los padres quieren que sus hijos adopten hábitos de vida saludables que, tal vez por falta de tiempo, no pueden inculcarles en el hogar. Eso, unido al éxito de audiencia de programas como Masterchef Junior, ha supuesto un aumento sin precedentes en el número de escuelas que se especializan en el público más joven. Basta buscar las coordenadas «escuelas de cocina para niños» en internet para toparnos con más de un millón y medio de resultados. Cursos, talleres e incluso campamentos intentan enseñar a los niños que la alimentación y la cocina pueden ser divertidas. 

Varias de estas escuelas y algunos psicólogos coinciden en que aprender a cocinar ayuda a los niños, además de a mejorar su hábitos alimentarios, a familiarizarse con texturas y sabores que generalmente les resultan poco atractivos. Para lograrlo les muestran cómo presentar los platos de una forma original y divertida (convirtiendo, por ejemplo, un simple tomate relleno en un pequeño monstruo), como si se tratara de un juego. O les enseñan combinaciones llamativas y sorprendentes que, al probarlas, acarician sus papilas gustativas. 

De esta manera consiguen que los niños, aparte de disfrutar y pasar un rato entretenido, terminen perdiendo el miedo a probar platos diferentes. Además, la estimulación que reciben en la cocina les ayuda a desarrollar su imaginación y a amplificar sentidos como el olfato o el tacto. Y si encima le cogen el gusto y son ellos los que terminan preparando la comida de los sábados, mejor que mejor.