8 de diciembre de 2017

¿Es ésta la dieta para mí?

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

En éstos tiempos en que encontramos dietas y métodos para perder peso en muchos medios (televisión, revistas, redes sociales, Internet, etc) es muy común escuchar en mi consulta muchas experiencias previas de pérdida de peso. 

Desde personas que han hecho dietas con las que pasan mucha hambre, hasta los que me han dicho que hicieron una dieta que les dio, por ejemplo, gastritis. Inclusive hay quienes preguntan: ¿y con la dieta que usted me va a dar voy a poder comer arroz? (o cualquier otro ejemplo de alimento que se les ocurra).

No es mi objetivo con ésta publicación decir si determinado sistema de pérdida de peso o dieta funciona o no, es riesgoso o no. Ya había escrito una publicación similar, pero dadas las consultas que recibo, hoy quiero ofrecerles además algunas recomendaciones muy sencillas que nos pueden ayudar a determinar si el plan o método que planeamos usar (o estamos usando) es apropiado para nosotros:

1. Es importante al iniciar una dieta pensar si es algo que vamos a poder mantener a lo largo del tiempo o sólo lo vamos a lograr por unos días. Porque ese es el tiempo que van a durar los resultados. Por eso aparece el famoso efecto rebote: si hacemos cambios por un tiempo pero luego volvemos a los hábitos anteriores, vamos a volver también a pesar lo que pesábamos antes (o hasta más).

2. Analicemos si nuestro cuerpo se va a nutrir con lo que vamos a comer. Si tenemos que eliminar grupos de alimentos o sustituir comidas con algún producto, puede ser que estemos a riesgo de sufrir alguna deficiencia de uno o más nutrientes. Siempre podemos investigar y consultar con otros profesionales. No hay que quedarse sólo con la información que da quien ofrece la dieta o el producto.

3. Observemos si la dieta o el método considera nuestras costumbres y preferencias, y si debemos variarlas mucho o no (y si vamos a poder hacerlo). Por ejemplo, si soy una persona que no come muchas carnes y la dieta implica comer mucho más de lo habitual, ¿voy a poder hacerlo?

4. Si bien hay situaciones de salud que requieren que se eviten algunos alimentos, en general uno puede perder peso sin necesidad de prohibirse muchas cosas. Está bien moderar el consumo de algunos alimentos, pero si ya nos lo plantean como una prohibición es posible que no sea un proceso placentero ¿cierto?. Y no es sólo el hecho de "sufrir" por lo que no puedo comer, sino que el pasar con antojos o deseando comer algo puede generar estrés y ésto tampoco nos va a ayudar a perder peso (además de que la idea no es que perder peso se vuelva un martirio).

5. Si la dieta nos produce malestares como gastritis, colitis, estreñimiento u otros, definitivamente no es apropiada para nosotros. 

6. Si con la dieta se indica que no debemos hacer ejercicio, tampoco es recomendable. ¡El ejercicio es saludable! ¿Por qué lo prohíben? 

Está bien que busquemos obtener resultados, pero no basemos sólo en eso la decisión de un método o sistema de pérdida de peso. No pongamos en riesgo nuestro cuerpo ni hagamos cosas que lo perjudiquen.

Por qué consultar a un nutricionista


Cuando se quiere cambiar de hábitos, pero no se sabe cómo comenzar, puede ser de gran ayuda para ordenar los objetivos de alimentación y salud

Cuando se trata de salud, generalmente se distinguen 4 etapas en el proceso de cambio de comportamiento: la contemplación, la preparación, la acción y el mantenimiento.

En la etapa de contemplación el nutricionista puede contribuir explicando los beneficios que dichos cambios de hábitos implican para la salud. Puede anticipar los posibles obstáculos que se presentan en el camino y planificar las comidas para la etapa de preparación. Las etapas de acción y mantenimiento pueden abordarse con visitas cortas para mantener la motivación y continuar adelante.

Siempre es bueno informarse y quitarse las dudas con un profesional, ya que un nutricionista educado mantiene siempre actualizada la información basada en evidencia científica.

Hoy por hoy abundan las enfermedades asociadas a los malos hábitos alimenticios y de vida, como son la diabetes, la obesidad y la hipertensión arterial, para las cuales resulta fundamental tener un asesoramiento nutricional. Otro problema común son las alergias alimentarias, que pueden convertir la alimentación en algo monótono cuando no se cuenta con el consejo de un profesional.

Un informe publicado en setiembre del 2010 en la revista "Medicina Académica", señaló que "la educación nutricional en la carrera de medicina es a menudo insuficiente", por lo que, tal vez un médico de atención primaria puede no dar acertadamente los lineamientos nutricionales que el paciente necesita. Lo ideal es que el médico y el nutricionista trabajen conjuntamente, formando, junto con otros profesionales, un equipo multi e interdisciplinario.

Para visitar al nutricionista es bueno tener en cuenta ciertos aspectos:

1. Empezar una semana antes: con un registro de alimentos y cantidades que se comen y se beben durante el día. Esto permite al profesional tener una visión general de la calidad de la dieta habitual de su paciente. Si se padece diabetes o sobrepeso, el nutricionista será capaz de observar los efectos de los alimentos que se consumen. En el registro se puede además incluir otros tipos de datos como el nivel de hambre, de ansiedad, de humor, etc. Si se tienen alergias alimentarias también será útil incluir los síntomas, la hora que se padecen y el tiempo que duran.

2. Tampoco se debe olvidar de llevar:

· Cualquier medicamento que se esté tomando, vitaminas, probióticos, suplementos, etc.

· Un listado de preguntas que se tenga.

· Registro de glicemias en caso de ser diabético.

Excesos en comidas navideñas pueden restar eficacia a tratamientos médicos

Tomado de: www.nacion.com

Con la llegada de diciembre, vienen también las fiestas y las cenas en las que se combina la ingesta de licor y el consumo de algunas comidas muy pesadas. Si una persona está bajo algún tratamiento médico, tanto lo que bebe como lo que come puede tener efectos sobre el medicamento y podría alterar la forma en que el cuerpo lo tolera.

Por esta razón, el Colegio de Farmacéuticos y diversos especialistas hacen un llamado a que, si usted debe tomar algún tipo de fármaco, se informe de cómo podrían afectarlo las bebidas alcohólicas y las distintas comidas.

El llamado no solo es para quienes tienen enfermedades crónicas y toman medicamentos desde hace meses o años, sino también para todas las personas que hace poco tuvieron alguna infección o herida y están bajo tratamiento médico durante los días de fin de año.

No es solo un asunto de aumento de peso y de tener algunos kilos de más para comenzar el año. Es que esto puede hacer que el medicamento pierda eficacia", aseguró el farmacéutico Larry Ramirez.

"Por ejemplo, en una persona diabética, el peso es importante de mantener para que los medicamentos que toma puedan serle eficaces. Si este diabético, que se pone insulina todas las mañanas, tiene una dieta usual de 2.000 calorías, la dosis va según su peso y comida usual. Pero si en este fin de año hay días que come el doble, el medicamento no le será suficiente para esa dieta y se puede descompensar", añadió.

De acuerdo con el especialista, tampoco se vale decir: "si comí mucho, me tomo dos pastillas", pues esto incluso podría intoxicar al cuerpo.


Su colega Luis Carlos Monge señala también que las comidas de estas épocas tienden a ser más grasosas y que podrían retardar la acción de medicamentos: "o no se aborben o se absorben más lento", indicó.

Otra práctica peligrosa, a juicio de los especialistas, consiste en pasar muchas horas sin comer para "guardar calorías" que puedan consumirse en la noche. Esto afecta al cuerpo aún sin estar bajo tratamiento médico, pero cuando se está con un fármaco, esta costumbre es aún más riesgosa.

"Al tener mucho tiempo de ayuno, nuestro cuerpo comienza a interpretar que no hay comida disponible, y no sabe cuándo volverá a comer, por lo que comienza a almacenar más grasa. Estas grasas se pasan a azúcares para transformarse y dar energía. Pero también surgen otras sustancias que oxidan, y al combinarse con algunos medicamentos, pueden estresar al cuerpo aún más", explicó Monge.

Ramírez complementa: "No comer en todo el día para después comer un montón es todavía más peligroso cuando hay fármacos de por medio. Hay medicamentos que deben consumirse junto con alimentos, y esto puede complicar cuadros de gastritis y colitis y restarle eficacia al tratamiento".

¿Cómo tomar los medicamentos?

La forma de consumir los medicamentos también es vital, pues podría afectar su efecto en el organismo.

Los especialistas dan lo que califican como un consejo imprescindible: cualquier duda que tenga acerca de cómo consumir un fármaco (si usar comida o no, o qué tipo de alimento ingerir) debe evacuarse con el médico en el momento de la consulta o con el farmacéutico cuando retira o compra su medicamento.

De esta forma, se evitará al máximo que los alimentos tengan un mal efecto en el fármaco y que este no funcione, o que el medicamento afecte la forma en la que los nutrientes del alimento se procesen.


Por otra parte, hay dos aspectos clave: la hora de en la que se ingieren los medicamentos y hacerlo con al menos un vaso completo con agua.

"¿Por qué los medicamentos se toman a una hora específica? Pues porque se necesita mantener una cantidad mínima efectiva de medicamento en el organismo para que este funcione y la persona no se descompense o presente síntomas nuevamente. Por eso hay que respetar los horarios. Si se va a levantarse más tarde, adapte los horarios, pero no se vale saltarse dosis o tomarse dos a la vez", puntualizó Monge.

Tomar cada pastilla con un vaso con agua es necesario también para un procesamiento de los ingredientes activos de los fármacos, pues casi todos están diseñados para disolverse en este líquido y así llegar con sus propiedades al tracto digestivo.

"Si usted no utiliza agua para tomarse un medicamento no podemos saber si parte de esa pastilla se quedó en el esógafo y eso bajaría la eficacia. O también, podría ser que se le quede pegada y se asfixie", indicó Ramírez.

Ambos especialistas dicen que el agua es ideal para ingerir una pastilla, y piden evitar hacerlo con bebidas cítricas, café y gaseosas.

Otras recomendaciones de los farmacéuticos consultados incluyen el tomar el tratamiento hasta el final, no abandonarlo si se siente mejor. Además, si usted va a salir de vacaciones, lleve sus tratamientos y manténgalos a la temperatura y la humedad que el empaque sugiere.

Asimismo, si tiene alguna duda sobre cómo tomarlos o almacenarlos, revise bien el prospecto de cada fármaco, llame a su médico o acuda a una farmacia y pida hablar con el regente.


Combinar fármacos con licor es riesgoso

Otro invitado común en las fiestas navideñas son las bebidas alcohólicas. Si usted se encuentra bajo tratamiento médico, la recomendación de ambos especialistas es que se abstenga del todo del licor, pues algunos tipos muy específicos de fármacos no pueden combinarse con alcohol, y en otros casos, baja la acción de estos.

Además, la combinación podría aumentar los efectos de licor o el estar embriagado podría provocar el olvido de la siguiente dosis.

"La mayoría de los medicamentos y el licor tienen un metabolismo hepático, es decir, el hígado los metaboliza. Entonces, como los medicamentos utilizan la misma vía que el alcohol, puede que estos no se metabolicen bien porque entran a competir. Entonces esto puede causar más efectos secundarios, o que el medicamento no cumpla toda la función necesaria", aseveró Ramírez.

Monge añade: "En esta época, las comidas tienden a ser más grasosas y eso ejerce acción directa sobre el hígado; si le sumamos el licor y las medicinas, el metabolismo se complica".

De acuerdo con los especialistas, hay medicamentos en los que la combinación con licor es aún peor. Los antifúngicos (fármacos contra los hongos) son los de interacción más fuerte y no toleran su combinación en ninguna medida con ningún tipo de bebida alcohólica.

Otros fármacos, como los antibióticos o los medicamentos hormonales (por ejemplo, estrógenos u hormonas tiroideas) también generan una reacción que, aunque no tan fuerte, podría afectar.


"Un medicamento muy popular como la tafil, si usted la combina con alcohol le va a dar más sueño y podría provocar un accidente si decide manejar después de la fiesta y se queda dormido", apuntó Monge.

Ramírez es de la misma opinión: "Las pastillas para dormir son de mucho riesgo con licor, y también los relajantes musculares, que de por sí dan sueño".

Ambos especialistas son enfáticos en una cosa: si usted sufre cualquier tipo de infección, no espere para comenzar el tratamiento indicado, porque la acción de la bacteria podría progresar y hacerse peor.

"Si usted tiene una infección y el viernes en la mañana el doctor le receta un tratamiento y le dice 'comience ya', hágale caso, no sea de los que dicen, 'hoy en la noche tengo una fiesta y quiero tomar, y el sábado y domingo también, mejor lo comienzo lunes'. Hacer eso puede ocasionar que la infección empeore y usted vaya a necesitar un medicamento todavía más fuerte", subrayó Ramírez.

En términos generales, los especialistas piden no combinar ningún tipo de medicamento con ningún tipo de licor, pero, si quiere hacerlo, consulte antes con un médico o farmacéutico.

La obesidad aumenta el riesgo de padecer demencia

Tomado de: www.as.com

La obesidad se asocia o es causa directa de muchos otros trastornos y enfermedades como la hipertensión arterial, diabetes mellitus, dislipemia, síndrome de apneas-hipopneas del sueño, entre otros. Pero, además, desde hace unos años se ha relacionado esta enfermedad con el deterioro cognitivo, y es que “Los pacientes con obesidad en la etapa media de la vida (50 años) presentan un riesgo superior de padecer demencia comparados con sujetos con normopeso”, señala la doctora Irene Bretón, presidenta de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

La obesidad es una enfermedad crónica de tendencia epidémica en el mundo y se ha convertido en uno de los retos más difíciles en salud pública, no sólo en países desarrollados, sino en vías de desarrollo. Según la OMS, entre 1980 y 2014, la prevalencia mundial de obesidad casi se ha duplicado. En España, el 39,3% de la población tiene sobrepeso; y la obesidad alcanza al 21,6% (22,8% en hombres y 20,5% en mujeres), cifras que aumentan con la edad, señala la doctoraPurificación Martínez de Icaya, representante de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO).

Por otro lado, los expertos estiman que más del 6% de los españoles mayores de 60 años sufren algún grado de demencia. “Cada día la población está más envejecida y aunque se desconocen aún las causas por las que se producen el deterioro cognitivo y la demencia, los hábitos de vida saludable y la realización de ejercicio físico para evitar la obesidad pueden tener un efecto protector frente al riesgo de su desarrollo”, advierte la doctora Nuria Vilarrasa, coordinadora del área de Obesidad de la SEEN.

Ante esta situación y con el objetivo de mantener unos hábitos de vida saludables (una dieta apropiada y actividad física) para evitar el exceso de grasa corporal y ayudar a proteger contra el desarrollo de demencia, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) han desarrollado la campaña ‘Cuida tu peso, cuida tu memoria’.

Relación entre obesidad y deterioro cognitivo

“No sólo es importante la presencia de obesidad, sino también la distribución de la grasa corporal, ya que hay datos que sugieren que el predominio abdominal de esta podría ser un factor de riesgo de deterioro cognitivo y demencia”, señalan las doctoras Vilarrasa, y Martínez de Icaya. Según los especialistas, uno de los mecanismos que parece asociar ambas enfermedades es la presencia de resistencia a la insulina en los pacientes con obesidad, especialmente cuando se localiza en el abdomen. “Un estudio reciente mostró que una mayor resistencia a la insulina se asocia con niveles más altos de beta-amiloide, sustancia implicada directamente con el desarrollo de algunos tipos de demencia”, explica la doctora Bretón.

Además, otro de los factores que destacan desde las dos sociedades es que las personas con obesidad pueden presentar otras enfermedades cardiovasculares asociadas que son factores que influyen de manera negativa sobre el riego sanguíneo cerebral y por tanto contribuyen al deterioro cognitivo.

Por otro lado, “se ha observado una reducción del riesgo de demencia con la realización de ejercicio físico de manera regular. La actividad física además de tener efectos beneficiosos sobre los factores de riesgo cardiovascular, podría mejorar la síntesis neuronal”, asegura la Dra. Vilarrasa y añade que también es clave mantener un peso lo más saludable posible con el objetivo de disminuir las complicaciones asociadas a la obesidad y mejorar la calidad de vida.

1 de diciembre de 2017

¿Cómo puedo comer más sano en diciembre?

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Ya hemos hablado en otras publicaciones de la relación que hacemos automáticamente entre diciembre y engordar. De ahí que unas de las preguntas más frecuentes que me hacen son: ¿cómo hago para no subir de peso? ¿cómo se puede comer sano en ésta época? Por eso hoy les comparto algunos consejos clave:

1. Durante éste mes hagamos que los vegetales sean como nuestros amigos inseparables:

Incluyamos más vegetales en nuestras comidas diarias, ya que nos dan saciedad con menos calorías, lo que nos ayuda a comer un poco menos, y compensamos los excesos que pueden ocurrir en los días de actividades. 

En las fiestas o reuniones aprovechemos de incluirlos en el menú: ensaladas verdes (no nos llenemos de ensaladas de pasta u otras de tipo harinoso), vegetales al vapor o gratinados, sopas o cremas de vegetales, vegetales con algún dip para picar... Son muchas las opciones, y además de que podemos encontrar recetas deliciosas, podemos comer suficiente cantidad y no sentimos que estamos pasando hambre.

2. No comamos sólo por comer.

Es cierto que hay muchas preparaciones tradicionales en ésta época, y también muchas actividades sociales. Pero siempre que vayamos a comer algo pensemos: ¿realmente lo quiero? ¿realmente me gusta? Y si lo probamos y no es de nuestro total agrado, entonces no hace falta que lo terminemos (y mucho menos repetir sólo porque sí). 

3. Haga modificaciones los días normales (esos donde no hay actividades)

Por ejemplo si normalmente se da el gusto de comerse un chocolatito de vez en cuando, evítelo durante éste mes. Si toma bebidas azucaradas, cambie a tomar agua (o si toma poca agua tome más). Puede comer porciones un poco más pequeñas de lo usual. Puede también por ejemplo evitar usar ascensores u obligarse de alguna manera a caminar más o moverse más.

La idea es que todos esos pequeños cambios nos ayuden a compensar los excesos que pueden suceder en los días de fiestas.

4. Planifique las comidas

Si debemos preparar alguna comida, pensemos con antelación lo que vamos a preparar, y qué modificaciones podemos hacer. Recordemos que la idea en ésta época es disfrutar, y eso incluye disfrutar la comida. Entonces si hay alguna receta que nos gusta mucho, aunque tal vez no sea muy "dietética", podemos mantenerla tal cual, y modificar otros platillos. 

Por ejemplo digamos que queremos preparar alguna carne y nos gusta dejarla con algo de grasita. Entonces pensemos que el resto de preparaciones no sean muy grasosas y sean más livianas. Podemos preparar un ensalada verde en lugar de una ensalada de de pasta con mayonesa, podemos pensar en un postre basado en frutas, podemos preparar alguna guarnición de vegetales en lugar de un puré o arroz. Siempre hay formas de modificar las recetas, es cuestión de sentarse a decidir cuáles recetas mantener, cuáles modificar y cómo modificarlas.

Ahora bien, si no somos nosotros los que vamos a preparar la comida, podemos tratar de averiguar el menú, o ya al estar en la actividad y si es posible,  preguntar por la forma de preparación. Así podemos tener una idea de si debemos moderarnos con algunas cosas. Inclusive si es el caso podemos colaborar llevando alguna preparación saludable y así tenemos más opciones para elegir y que nos beneficien.

5. Mucho cuidado con los snacks o los productos para "picar"

Es típico que en las actividades haya hasta inclusive una mesa llena de snacks. El primer consejo es no quedarse a la par de la mesa, porque entre conversación y conversación ya perdimos la cuenta de lo que comimos.

Las semillas (maní, nueces, semillas de marañón, etc) o las aceitunas son opciones saludables, pero si comemos una gran cantidad igualmente pueden favorecer que ganemos peso. Eso sí, son mejores opciones que papas tostadas o productos similares. 

Debemos prestar atención también a las salsas o dips, ya que pueden incluir una buena cantidad de grasa y/o azúcar.

Lo mejor es en un platito pequeño tomar porciones pequeñas de lo que deseamos comer, y limitarnos a esa cantidad. Después de todo, esa no será toda la comida que habrá en la actividad, así que tampoco es necesario que nos llenemos.


Como vemos, sí hay cosas que podemos hacer para evitar terminar diciembre con unos kilos de más. Hoy que empieza el mes piense en las metas que ha venido trabajando y dígase: ¡yo puedo lograrlo!

¿Por qué engordamos cuando nos hacemos mayores (y no solo es culpa de nuestro metabolismo)?

Tomado de: www.bbc.com

La batalla contra la báscula es algo que atormenta a muchos pasados cierta edad... y ciertos kilos. El cuerpo de los 20 años que creías te acompañaría para siempre empieza a cambiar y los pantalones que tanto te favorecían ya no te pasan de las rodillas. La curva de la felicidad, las pistoleras y el flotador parecen haber llegado para quedarse.

Envejecer y engordar son dos cosas que acostumbran a ir de la mano, aunque algunos científicos aseguran que el aumento de peso en la mediana edad no es del todo inevitable. La solución, dicen, está en encontrar una actividad física que te haga consumir mucha energía.

Y es que engordar se asocia siempre al metabolismo: la forma en la que nuestro cuerpo consume energía. Un metabolismo lento es aquel que quema menos calorías en reposo de lo que se considera normal. Se le conoce también como metabolismo basal.

Cuando envejecemos, nuestro metabolismo se ralentiza por una cuestión de supervivencia. Las células queman los alimentos más lentamente y tienden a aferrarse a la grasa, preparadas para tener una reserva de la que echar mano si hace falta.

Pero hay otras causas más desconocidas que nos hacen ganar peso a medida que ganamos años.
Estas son para el servicio de salud público británico, el NHS, las principales razones que se esconden en la pérdida de peso que no tienen que ver con nuestro metabolismo.

1. Medicamentos

Con la edad llegan también los achaques y a veces aparecen enfermedades crónicas que nos encadenan a remedios de por vida. El aumento de peso es un efecto secundario común de muchos medicamentos.

Según el NHS, los medicamentos más comunes que pueden causar aumento de peso son los esteroides, los antipsicóticos y la insulina, entre otros.

Solución:
nunca te saltes las indicaciones de tu médico pero habla con él o ella para explorar otros fármacos.

2. Insomnio

Dormir poco no es bueno para nuestro cerebro pero tampoco para nuestro peso y nuestra salud en general. El doctor Neil Stanley, experto del sueño en el hospital universitario de Norfolk y Norwich (Inglaterra) asegura que "hay un vínculo muy fuerte entre la falta de sueño y la ganancia de peso".
 
A medida que envejecemos tendemos a dormir menos así que las probabilidades de engordar incrementan, advierten desde el servicio sanitario británico.
 
Solución: dormir más. El doctor Stanley del servicio público británico afirma que "dormir es vital para nuestra salud física y mental".
 
3. La televisión

Sea por placer o porque nuestra salud no nos permite tener una vida físicamente activa, ver mucha televisión contribuye a una vida sedentaria.
 
De acuerdo con estudios verificados por el NHS, cuando estamos frente a la pantalla muchas veces consumimos calorías que no necesitamos.
 
La nutricionista del servicio público Anna Suckling explica: "La gente a menudo descubre que, mientras está sentada frente al televisor, toma alimentos con muchas calorías como las patatas fritas y el chocolate".
 
4. Estrés
 
A medida que nos hacemos mayores las responsabilidades aumentan. Nos preocupamos más y sufrimos estrés. Una forma común de afrontar esta situación es comer más de lo que necesitamos y el azúcar es un alimento recurrente.
 
Tomar tentempiés azucarados sube los ánimos y es un aporte extra de energía pero hacerlo frecuentemente puede ser fatal para nuestra salud.
 
Solución: además de intentar eliminar lo que te estresa, prepara aperitivos saludables e intenta hacer algo de ejercicio, recomienda la especialista Suckling.
 
Otras causas ya más comunes y relacionadas con el metabolismo son la pérdida de músculo, la disfunción de las hormonas y el aumento de los niveles de azúcar en sangre.

Bajar de peso para dormir mejor

Tomado de: www.elobservador.uy

Un estudio realizado en los Estados Unidos mostró recientemente que perder peso mejora en un 20% la calidad de sueño y reduce la incidencia de apnea

El endocrinólogo argentino Alejandro García señaló que respetar las horas de sueño y corregir el sobrepeso son pilares fundamentales para lograr un buen descanso.

"Parece ser que obesidad y calidad del sueño están muy relacionadas, ya que dormir mal disminuye la acción de la leptina, hormona reguladora de la saciedad, y aumenta la concentración de la grelina -hormona del hambre-, responsable del aumento de la ingesta", explicó.

El estudio mencionado anteriormente, llevado a cabo en la Universidad de Berkeley, en California, detectó que luego de una mala noche aumenta la necesidad de comer a lo largo del día, y especialmente alimentos nutritivamente pobres y más calóricos, lo cual lleva a desarrollar obesidad más fácilmente o a tener dificultad para bajar de peso.

El doctor asegura que existe una "sinergia" que da lugar a un "empeoramiento de los síntomas tanto si el trastorno de sueño ocurrió antes y empeoró con la obesidad posteriormente desarrollada, como si el trastorno se desencadena a posteriori del aumento de peso".

Por estas razones es fundamental cambiar los hábitos de vida de modo de llevar una alimentación saludable junto con la práctica de actividad física regular. Y el correcto descanso nocturno no escapa a este estilo de vida.

"Las recomendaciones dependen de cada alteración en particular, pero a aquellas personas que les cuesta conciliar el sueño se les recomienda por lo general no ingerir bebidas estimulantes después de las 18.00 hs (como café, té, mate, bebidas colas o cacao), dormir en un lugar tranquilo o darse un baño caliente antes de acostarse", explicó García.

El profesional recalcó también que si bien hay personas que duermen durante toda la noche, no logran un descanso profundo, y esto arrastra el cansancio y el agotamiento durante todo el transcurso del día. Esto se debe generalmente a una deficiente oxigenación del cerebro debido a apneas de sueño, lo cual hace que disminuya el rendimiento psico-intelectual.

Señaló también que en los casos en los que se presentan síntomas como ronquidos excesivos, cefaleas, poca libido o apetito sexual o boca seca al levantarse, se debe consultar a un especialista que indique un tratamiento adecuado con el cual puedan mejorar su calidad de vida.

Alimentos que han tenido mala fama…y son realmente sanos

Tomado de: as.com

El mundo de la nutrición está en constante cambio, década a década. Si hace algo menos de 20 años las grasas era poco menos que el demonio, ahora todos señalan los excesos de azúcar como el gran culpable de la epidemia de obesidad y de algunas enfermedades como la diabetes. En realidad, debemos basarnos en una dieta variada y equilibrada, con abundancia de frutas y verduras, ya que son los alimentos con mayor cantidad de vitaminas y minerales. Te decimos los alimentos que han gozado de mala fama y que realmente se pueden incluir en una alimentación sana.

Huevos

No nos cansaremos de repetirlo: tienen el primer lugar de esta lista porque un consumo responsable se ha limitado durante años a 6-7 huevos a la semana, cuando realmente podemos comer muchos más sin preocuparnos (y con yema). La FEC (Fundación Española del Corazón), ya lo avisó en 2014: “No es necesario restringir el consumo de huevos en la dieta de personas sanas”, y explicó abiertamente que “desea modificar esta creencia histórica en base a los beneficios que tienen en nuestra salud”.

Arroz blanco

Algunas de las naciones más saludables, como Japón, disfrutan de arroz blanco en la mayoría de las comidas. Además, la investigación ha descubierto que las personas que comen arroz también tienen menos probabilidades de tener sobrepeso. Cuando se come solo, el arroz blanco tiene un índice glucémico alto, pero rara vez se consume de esta manera y puede ser un "vehículo" para obtener alimentos más saludables en combinación, como proteínas y verduras magras.

Café

Recientemente, un estudio predicó todas las bondades del café, asegurando incluso que tres tazas al día son capaces de alargar nuestra vida. El café es una de las bebidas más populares del mundo. Se calcula que diariamente se consumen 2.250 millones de tazas, aunque durante mucho tiempo se tildó de bebida poco saludable, ya que se asociaba a distintas enfermedades. Dependiendo de la variedad y la preparación, se compone de más de 1.000 sustancias, entre ellas la cafeína.

Aguacate

Como hemos mencionado antes, y en la línea de que las grasas eran considerabas extremadamente malas para la salud hace años, el aguacate no gozaba de muy buena fama. Un estudio publicado en 2013 en el que se investigó a participantes que comieron medio aguacate en su dieta asegura que los aguacates son un fantástico alimento para el control del peso. Los investigadores detectaron que su ingesta aumentaba la satisfacción y la saciedad. Además, el balance calórico final no se veía afectado negativamente. El aguacate tiene un montón de vitaminas como A, C, D o E, entre las que destaca la vitamina K, importantísima para la coagulación de la sangre y el fortalecimiento de nuestros huesos.

Chocolate (negro, por supuesto)

Cuanto más cacao tenga, mejor. Se considera chocolate negro cuando tiene un mínimo del 70 por ciento. El único problema es que el chocolate negro es bastante calórico, por lo que hemos de tomarlo con mesura si queremos perder esa grasa sobrante. Contiene antioxidantes importantísimos para nuestra salud como los flavonoides y los polifenoles, ayudan a liberar el organismo de radicales libres y posee grasas saludables. Además, estimula la producción de endorfinas, las hormonas del placer y la felicidad, y está riquísimo, que es lo más importante.

Crema de cacahuete (maní)


Al ser crema proveniente de cacahuetes, es lógico que sea bastante calórica, pero en su defensa debemos decir que sacia mucho el apetito y nos puede ayudar a perder peso. De hecho, un estudio publicado en Journal of Nutrition relaciona su ingesta con menor índice de masa corporal en adultos. Debemos consumir más frutos secos en general, y aunque parezca mentira, la crema de cacahuete que no contenga demasiados añadidos como aceite de palma, es bastante saludable.

24 de noviembre de 2017

5 regalos que se puede hacer usted mismo este diciembre

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Se acerca la época navideña y empezamos a pensar, entre otras cosas, en los regalos que vamos a dar. Pero ¿cuántas veces pensamos en darnos regalos nosotros mismos? Hoy les tengo algunas sugerencias y les aseguro que de aquí a un año, van a estar felices de habérselos dado y no se van a arrepentir.

1. Tiempo:

Siéntese y escriba su rutina diaria. ¿Qué cosas son realmente indispensables? ¿Hay actividades a las que le podemos reducir el tiempo? Tal vez una vez que haga este ejercicio se de cuenta que sí sería posible tener tiempo para hacer algo de actividad física. Y sino, puede buscar con calma una forma de reorganizar sus actividades. Recuerden que no hace falta que empecemos con una hora diaria de ejercicio. 

2. Un libro de recetas saludables:

Una de las cosas que escucho mucho en mi consulta es: "es que no sé qué cocinar". Pues un libro de recetas puede ser una buena forma de empezar. No tiene que ser muy grande, pero que usted considere que le puede dar algunas ideas para ya seguir luego por su cuenta. De igual forma se puede regalar por ejemplo un nuevo sartén antiadherente, algún utensilio para cocinar al vapor, etc.

3. Recipientes para mantener alimentos en el refrigerador:

Probablemente a ustedes también les ha pasado que da un poco de pereza alistar los vegetales para cada día, o que por las ocupaciones diarias hay poco tiempo. Si compramos los recipientes adecuados, podemos dejar algunas cosas ya listas o casi listas en el refrigerador, y nos va a facilitar muchísimo el preparar comidas saludables.

4. Motivación:

¿Y esa dónde se compra? Pues podemos comprarla de muchas formas: una botella nueva para motivarnos a tomar agua. Unas tenis nuevas o ropa deportiva para motivarnos a hacer ejercicio. Si ya llevamos tiempo cuidando nuestra alimentación y ejercicio, podemos comprarnos alguna prenda que tal vez antes no hubiéramos adquirido, y eso nos motiva a seguir con un estilo de vida saludable. Y así podemos pensar muchas otras ideas que nos ayuden a arrancar o a seguir adelante.

5. Asesoría:

Es común empezar por cuenta propia a tratar de perder peso, pero se pueden cometer errores o se puede llegar a un punto en que ya no se ven resultados. Busque la asesoría de un profesional. Igualmente dependiendo del ejercicio que desee empezar a hacer, es importante o hasta fundamental buscar instructores o profesionales adecuados. Aquí mismo podemos incluir el hacerse un chequeo médico o al menos exámenes de sangre, para saber si hay o no condiciones que se deban tener en cuenta antes de iniciar el proceso.

Y tal vez leyendo esta publicación se les hayan ocurrido otros regalos que pueden hacerse. Los invito a consentirse un poco este diciembre pensando en su bienestar. ¡Todos nos lo merecemos!

La industria del azúcar ocultó durante 50 años sus efectos negativos en la salud

Tomado de: www.larazon.es

La industria del azúcar ha ocultado durante alrededor de 50 años estudios efectuados con animales que sugerían los efectos negativos que la sacarosa tiene en la salud, según una investigación desvelada este martes por la publicación especializada PLOS Biology.

El trabajo desarrollado por investigadores de la Universidad de California en San Francisco revisó documentos internos del sector y descubrió que la Sugar Research Foundation (SRF, por sus siglas en inglés) había financiado estudios con animales para evaluar los efectos de la sacarosa que fueron cancelados ante los indicios que la relacionaban con el cáncer de vejiga.

En documentos analizados previamente, el grupo de investigadores averiguó que la SRF había sufragado un artículo en 1967 que reducía la importancia de las pruebas que vinculaban el consumo del azúcar con las enfermedades de la arteria coronaria.

Esa pieza, subvencionada por la industria, apostaba por los microbios intestinales para explicar por qué las ratas que consumían azúcar tenían niveles de colesterol superiores a las que tomaban almidón, pero rechazaba que fuese extrapolable a los humanos.

La entonces SRF cambió su nombre a ISRF (International Sugar Research Foundation) en 1968, año en el que iniciaron un proyecto de estudio con ratas para comparar los efectos nutricionales del consumo de azúcar con los del almidón, según un comunicado publicado en la revista PLOS Biology.

La investigación, también financiada por ISRF, la desarrolló un equipo de la Universidad de Birmingham que señaló los efectos cardiovasculares adversos del azúcar, así como indicios de un incremento de los riesgos de cáncer de vejiga para concluir que el almidón y la sacarosa tienen efectos diferentes.

ISRF reconoció que era una de las primeras demostraciones de que tenía consecuencias biológicas distintas en ratas, pero poco antes de que el estudio finalizase optó por cancelarlo y no publicar sus resultados, la misma metodología empleada en el caso que ahora se hace público.

"Esto sugería que el azúcar podía tener un rol en el cáncer de vejiga", afirmó Cristin Kearns, uno de los autores del trabajo de la Universidad de California en San Francisco.

En los años 60, recordaron desde la publicación, los científicos se debatían entre si el azúcar podía elevar más el nivel de triglicéridos que el almidón, una discusión en la que los resultados del llamado "Proyecto 259" habrían sido un argumento de refuerzo, según los autores.

En el comunicado, también aseguraron que es una prueba de los primeros esfuerzos de SRF para minusvalorar el papel del azúcar en la enfermedad cardiovascular y de que el debate de los últimos 60 años puede estar basado en la manipulación de la ciencia por parte de la industria.

El coautor del trabajo Stanton Glantz comparó las prácticas "de manipulación" de la industria azucarera con las realizadas por la tabaquera y afirmó que la investigación contribuye a documentar estos métodos en el sector.

PLOS Biology mencionó que el año pasado la Asociación del Azúcar criticó un estudio de ratones por vincular el consumo de sacarosa con el crecimiento de tumores y metástasis, indicando que no se ha establecido ningún "nexo creíble".

"El análisis sugiere que la industria sabía de la investigación sobre animales y que frenó la financiación para proteger sus intereses comerciales hace 50 años", comentó en el escrito.