18 de febrero de 2017

Vitamina D sí protege contra la gripe y el catarro

Tomado de: www.nacion.com

La receta de muchas abuelitas ya fue confirmada por la ciencia: la vitamina D no solo fortalece los músculos y huesos, también previene la gripe (o influenza) y el catarro y, en caso de enfermarse, sí ayuda a salir más rápido de los síntomas.

No importa si usted la ingiere mediante suplementos como cápsulas o pastillas o si la consume directamente de alimentos que la contienen (pescado, ostras y algunos productos de soya fortificados), además del contacto con el sol; el resultado es positivo.

Esta es una de las conclusiones de 25 ensayos clínicos en 14 países que incluyeron a 11.000 participantes. Los hallazgos fueron publicados este jueves en la revista British Medical Journal (BMJ).

Anteriormente, los estudios habían dado resultados contradictorios, por lo que este panel de expertos se sentó a analizar el alcance real.

"Nuestro análisis mostró que esta vitamina ayuda al cuerpo a combatir infecciones respiratorias agudas, enfermedades que son responsables de la muerte de millones de personas todos los años", señaló, en un comunicado de prensa Carlos Camargo, autor principal de la investigación.

"Esta vitamina aumenta el trabajo de los péptidos en los pulmones, sustancias consideradas defensas naturales en las vías respiratorias", agregó.

Paso a paso.

Para llegar a estos resultados, los científicos tomaron en cuenta 25 estudios médicos en 14 diferentes países dentro de los que destacan Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Escocia, Irlanda, España, Chile y Francia. En total, se trabajó con 11.321 individuos entre los 0 y los 95 años.

Los investigadores vieron que las personas que ingerían suplementos alimentarios de vitamina D, o que consumían alimentos con este nutriente tenían 12% menos de riesgo de enfrentar complicaciones por infecciones respiratorias agudas.

Para obtener buenos resultados, lo indicado es consumir solo 15 microgramos en niños y 25 en adultos de esta vitamina al día, lo que podría alcanzarse con solo fortificar algunos alimentos básicos en cada población.

"Esta sería una buena razón para fortificar alimentos con vitamina D", aseguró Camargo.

Reservas.

Un editorial que acompaña al estudio indica que aún se deben estudiar más los alcances de esta vitamina en la prevención y tratamiento de la influenza o el catarro y, al mismo tiempo, realizar nuevas investigaciones en poblaciones más grandes.

Sin embargo, no es la primera vez que la deficiencia de vitamina D se asocia con crisis asmáticas. Por ejemplo, un estudio publicado en el 2012 por el Hospital Nacional de Niños con 616 menores asmáticos señaló que el 28% de quienes tenían ataques graves y hospitalizaciones por esta enfermedad respiratoria presentaban deficiencias de vitamina D. Estos resultados se publicaron en la revista American Journal of Respiratory and Critcical Care Medicine.

Buenos hábitos evitarían un 50% de los casos de cáncer

Tomado de: www.nacion.com

Desde hace varios años se viene diciendo que los estilos de vida saludables pueden prevenir hasta una tercera parte de los casos de cáncer. Sin embargo, ahora se cuenta con evidencia científica para afirmar que los hábitos pueden evitar casi el 50% de ellos.

Así lo dio a conocer Etienne Krug, director del Departamento de Enfermedades No Transmisibles de la Organización Mundial de la Salud (OMS) al presentar el último reporte acerca de esta enfermedad y en el cual se compilan diversos datos de 152 países.


Si bien es difícil desaparecer por completo las probabilidades de sufrir dicho mal —porque se trata de un padecimiento en el que también intervienen factores genéticos y de medio ambiente— ¿qué conductas deberíamos modificar o incentivar en la rutina diaria para disminuir sus estragos?

La receta es conocida, pero nunca está de más recordarla. Empecemos por el fumado. Con solo dejar este hábito se baja el peligro no solo de tener cáncer de pulmón, sino que también se reduce el peligro de tumores en boca, laringe, faringe, orofaringe, garganta, vejiga, leucemia, colon, recto, ovario, esófago, páncreas y tráquea.

“El fumado es el responsable del 87% de los casos de cáncer de pulmón, pero no es el único factor. Vivir muy cerca de fábricas, cocinar con leña o estar expuesto a algunas sustancias industriales también son causantes de este cáncer. Asimismo, hay variantes genéticas que pueden aumentar el riesgo de esta enfermedad”, manifestó Krug.

Otros hábitos.

Otras prácticas ayudan a bajar el riesgo de más tipos de tumores. Por ejemplo, se ha visto que hacer actividad física de forma regular regular evita cáncer de colon, recto, endometrio, pulmón y mama.

No consumir licor o hacerlo de forma moderada previene los tumores de boca, esófago, mama, colon, recto e hígado.

Por su parte, mantener un peso saludable disminuye el riesgo de sufrir esta enfermedad en zonas como mama, colon, endometrio, riñón, páncreas, esófago, tiroides y vesícula

También hay otros hábitos que, aunque no previenen el cáncer, sí ayudan a que se detecte de forma temprana y así resulte más fácil tratarlo.

El autoexamen de mama, de testículos, la mamografía, el papanicolau, el tacto rectal y la prueba de antígeno prostático y los exámenes de rutina de sangre, para ver cómo están sus diferentes componentes, pueden ser vitales para detectar a tiempo esta enfermedad.

“Muchas veces se le huye a los exámenes por temor o vergüenza, pero es mejor un diagnóstico a tiempo que no cuando sea demasiado tarde y ya se tenga que recurrir a quimioterapia o tratamientos más agresivos”, afirmó el oncólogo Luis Peraza.

Radiografía del enemigo.

De acuerdo con el último reporte mundial del cáncer dado a conocer por la OMS, durante el año 2015, cerca de 14 millones de personas recibieron la noticia de que habían desarrollado un tumor en alguna parte del cuerpo y 8,8 millones de individuos fallecieron por este motivo.

Se trata, así, de la segunda causa más común de muerte en todo el planeta. Y Costa Rica también es víctima.

Datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) indican que para el 2013 (último año para el que hay datos) se detectaron 12.613 casos y el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) reportó para el 2015 el deceso de 4.692 ticos.

El azúcar no es el único problema

Por AITOR SÁNCHEZ GARCÍA / Tomado de: www.consumer.es

Durante las últimas semanas se ha acentuado la cantidad de mensajes y artículos que alertan sobre el consumo de azúcar. Tanto en las redes sociales como los medios de comunicación, se han visto infinidad de imágenes, tuits e informaciones que advierten de la cantidad de azúcar que contienen muchos alimentos y del peligro que esto supone para la salud. Aunque los expertos en nutrición llevan tratando este tema desde hace años, ahora concita más atención que nunca. El repunte se debe, en gran medida, al proyecto fotográfico sinAzúcar.org, que con sus ilustrativas imágenes ha conseguido llegar más lejos incluso que las instituciones y asociaciones convencionales. A continuación se analiza por qué un producto insano no lo es solo por su contenido en azúcar y se presentan las alternativas.

El hecho de que se ponga el foco en esta cuestión, que el exceso de azúcar cope noticias y espacio en la programación televisiva, es una buena noticia. Que la población tenga información con la que contrastar la publicidad que recibe cada día siempre es de agradecer. Pero esto no debe llevarnos a pensar que el único problema de la alimentación actual es el exceso de azúcar. Nada más lejos de la realidad. Parte de la gran industria alimentaria aprovecha esta idea para vender como saludables los mismos productos de siempre, pero sin azúcar: refrescos sin azúcar, galletas sin azúcar, bollos sin azúcar...

El dietista-nutricionista Alex Oncina ya vaticinó que, tras salir de la era "Low Fat", nos encaminaríamos a la era "Low Sugar", y que tal vez sería buena idea replantear el enfoque para no caer en los mismos errores, como ya pasó con las grasas: una alarma mediática importante sobre sus peligros (alarma infundada y mal enfocada) que dio paso a un sinfín de productos desnatados o bajos en grasa en los supermercados que, lejos de dar soluciones, aumentaron el problema.

Más allá del azúcar

Un producto insano no lo es solo por su contenido en azúcar. Por tanto, si se le quita el azúcar, sigue siendo insano. ¿Por qué?
  • En primer lugar porque, por lo general, la retirada del azúcar añadido de un producto va indefectiblemente acompañada de la adición de edulcorantes en cantidades importantes que, como ya se sabe, aunque parece que son seguros, no son inocuos.
  • En segundo lugar, porque suelen ser productos elaborados con harinas refinadas, con grasas de mala calidad (como las grasas trans o el aceite de palma), con alto contenido en sal... las características típicas de los productos altamente procesados y enemigos de la salud cardiovascular.
  • En tercer lugar, porque siguen desplazando a alimentos saludables como las frutas, los frutos secos, un pan integral, un yogur natural, etc.

Si quitar el azúcar no es la solución, entonces, ¿cuál es?

La solución pasa por virar la alimentación hacia los alimentos a los que no es preciso quitarles el azúcar añadido porque no lo tienen. Tampoco es necesario preocuparse por su contenido en sal, porque no se les ha echado. Ni temer por la calidad de su grasa, porque será buena. Ni preocuparse del tipo de harina, porque no será refinada.

¿Y qué productos son esos? ¿Son funcionales? ¿Son superalimentos? Pues son aquellos que han sufrido una mínima manipulación o ninguna: frutas y verduras, legumbres, frutos secos, carnes y pescados naturales, huevos, aceite de oliva, cereales integrales, lácteos enteros naturales... en definitiva, comida, no productos. Esos en los que no hace falta escudriñar con atención la lista de ingredientes porque no tienen lista de ingredientes.

Dejemos de centrarnos en un solo nutriente o hacer foco en un solo aspecto del problema. Desde luego, es necesario visualizarlo y es positivo ponerlo de relieve, pero siempre sin perder de vista el contexto alimentario en el que vivimos y hacia dónde hay que orientar el consejo de alimentación y el carrito de la compra.

Consejos saludables para el corazón para su lista de la compra

Tomado de: medlineplus.gov

Un corazón saludable empieza por lo que se come, y un modo inteligente de ir al supermercado es empezar con una lista, recomienda una cardióloga.

Reducir la cantidad de grasa, azúcar y sal (sodio) en la dieta puede ayudar a reducir el riesgo de obesidad, ataque cardiaco, diabetes tipo 2 y otras enfermedades, según la Dra. Susan Smyth, directora médica del Instituto del Corazón Gill de la Universidad de Kentucky.

"Haga que sus comidas sean más saludables sustituyendo los alimentos que sean blancos o marrones por los que tengan muchos colores a partir de fuentes naturales [no colores artificiales]. Empiece por la sección de productos agrícolas con frutas y verduras frescas, que son ricas en vitaminas y fibra y con poca grasa", señaló Smyth en un comunicado de prensa de la universidad.

Añadió que los consumidores deberían comprobar las etiquetas de los alimentos procesados que estén en el departamento de productos agrícolas, como el guacamole o las ensaladas preparadas con un aderezo. Estos productos podrían contener grandes cantidades de grasa, sodio y azúcar.

"En la sección de productos lácteos, aténgase a los que sean bajos en grasa siempre que sea posible. Tenga cuidado con los yogures con sabores, que podrían contener hasta la mitad de la cantidad diaria recomendada de azúcar. La investigación reciente indica que están bien comer huevos con moderación, pero hable primero con su médico", comentó Smyth.

En la sección de carnicería, elija productos magros, como el pollo y el pescado. Limite o evite las carnes procesadas, como los perritos calientes y los embutidos, que contienen cantidades altas de sal, aconsejó.

"Aunque los panes y otros productos horneados pueden tener un lugar en su mesa, la cantidad de azúcares y sodio que hay escondidos en el pan podrían sorprenderle. Solo dos rebanadas de un pan de sándwich blanco envasado podría tener hasta una cuarta parte de su ingesta de sodio diaria recomendada", dijo Smyth.

Una mejor opción sería seleccionar panes realizados con granos integrales (no con harina integral), que podrían ayudar a reducir el colesterol LDL (malo) y reducir el riesgo de diabetes tipo 2, según Smyth.

Los pasillos del medio del supermercado son "engañosos", dijo.

"Casi todo lo que esté envuelto en un plástico está muy procesado y lleno de grasa, sal, azúcar o de las tres cosas. Si pasa mucho tiempo en los pasillos del medio, lea muchas etiquetas y busque sustitutos más saludables", sugirió Smyth.

Los frijoles enlatados sin condimentos en agua son una opción saludable, al igual que algunos frutos secos y fruta deshidratada. Tenga también cuidado con el tamaño de las porciones de cada envase. Por ejemplo, las sopas enlatadas a veces se anuncian como bajas en sodio, pero si el tamaño de la porción es la mitad de una lata y usted está acostumbrado a comer una lata entera de sopa, entonces estará consumiendo el doble de la dosis de sodio, dijo.

En la sección de congelados, "puede sustituir las verduras congeladas sin salsas añadidas y las frutas sin azúcar añadido por las frescas. Escoja el helado bajo en grasa antes que las versiones regulares. Tenga mucho cuidado con las pizzas, las cenas y los refrigerios congelados, que pueden estar llenos de sodio", aconsejó Smyth.

11 de febrero de 2017

Los alimentos con granos integrales o enteros podrían ayudarle a permanecer delgado

Tomado de: medlineplus.gov

Pasar a comer alimentos con granos integrales podría ayudarle a mantener su peso controlado tanto como caminar a paso rápido durante 30 minutos diariamente, sugiere un estudio reciente.

Los granos integrales parecen reducir la cantidad de calorías que absorbe el cuerpo durante la digestión y acelerar el metabolismo, explicó el autor del estudio, J. Philip Karl, científico de la nutrición que realizó la investigación cuando era un estudiante de doctorado en nutrición en la Universidad de Tufts, en Boston.

Aunque otros estudios han encontrado que las personas que comen granos integrales son más delgadas y tienen menos grasa corporal que las que no, Karl afirmó que ha sido difícil separar los efectos de los granos integrales del ejercicio regular y una dieta más saludable en general.

Así que, para el nuevo estudio, "controlamos estrictamente la dieta. No les dejamos que perdieran peso", dijo.

Los investigadores lo lograron al localizar las necesidades calóricas específicas de cada uno de los 81 hombres y mujeres del estudio, de 40 a 65 años de edad.

Durante las primeras dos semanas del estudio, todos comieron el mismo tipo de alimento y los investigadores computaron las necesidades calóricas individuales para mantener su peso. Luego, los investigadores asignaron aleatoriamente a las personas a comer una dieta con granos integrales o con granos refinados.

Se dijo a los hombres y las mujeres que comieran solamente la comida proporcionada y que siguieran con su actividad habitual.

Los que siguieron la dieta de granos integrales absorbieron menos calorías y produjeron más heces. Su tasa metabólica en reposo (las calorías quemadas cuando descansaban) también fue mayor. Se cree que el contenido de fibra de los alimentos con granos integrales, aproximadamente el doble que el de los alimentos con granos refinados, juega un papel importante en esos resultados, dijo Karl.

"El déficit de energía en los que comieron los granos integrales, en comparación con los que comieron granos refinados, sería equivalente a las calorías que alguien quemaría si tuviera que andar aproximadamente una milla [1.6 km] [en] aproximadamente 20 o 30 minutos", dijo. Pero el estudio no demostró que los granos integrales provocaran la pérdida de peso.

"No sabemos si a largo plazo esto se traduciría en una pérdida de peso", dijo Karl, aunque su equipo sospecha que sí. "Esto se traduciría en unas 5 libras [2.2 kg] al año", estimó Karl.

El estudio es sólido, apuntó Connie Diekman, directora de nutrición universitaria en la Universidad de Washington en St. Louis.

"Da una buena evidencia de que el consumo de granos integrales es una parte importante en un plan de alimentación saludable", señaló Diekman. El estudio documenta cómo contribuyen los granos integrales al sentimiento de llenura y parecen aumentar el metabolismo, añadió.

"El estudio duró poco y fue algo limitado en cuanto a la diversidad de la población, pero el resultado es una recomendación positiva sobre la alimentación de la que cualquiera se podría beneficiar", señaló.

El estudio aparece en la edición en línea del 8 de febrero de la revista American Journal of Clinical Nutrition.

En un estudio relacionado en la misma edición de la revista, el mismo grupo de investigadores encontró que las personas que comían granos integrales experimentaron mejoras modestas en el entorno intestinal y en ciertas respuestas inmunitarias. La ingesta de granos integrales también se ha asociado con un riesgo más bajo de enfermedad cardiaca, diabetes tipo 2 y algunos cánceres, indicaron los investigadores.

Cuando va de compras, ¿cómo encuentra los productos con granos integrales?

Mire en la etiqueta si son "100 por ciento granos integrales", indicó Karl. "Solo porque algo se haga con granos integrales no significa que contenga muchos", explicó. "Observe y vea si el primer ingrediente es un grano integral, y un 100 por ciento".

Quizá haya también un etiqueta, proporcionada por el Consejo de Granos Enteros (Whole Grains Council), que indique qué porcentaje de granos integrales contienen los alimentos, añadió.

Karl trabaja ahora como científico de nutrición en el Instituto de Investigación Militar de Medicina Medioambiental de EE. UU.

Las Directrices Dietéticas para los Estadounidenses actuales recomiendan comer 6 porciones de granos al día, y que al menos la mitad de esas porciones sean granos integrales.

Hacer oficio doméstico mejora salud cardíaca en hombres con obesidad

Tomado de: www.nacion.com

Labores cotidianas como lavar platos, cocinar, limpiar, sacudir muebles o jugar con los niños, son formas de movimiento que requieren una inversión de energía y, por lo tanto, podrían ayudar a mejorar la salud cardiovascular, especialmente de los hombres que presentan obesidad.

Un estudio de la investigación Hermex (Armonizando las ecuaciones de riesgo en los países del Mediterráneo, por sus siglas en inglés) detectó que los varones con exceso de peso que son hacendosos tienen menores posibilidades de desarrollar diabetes, infartos y derrames cerebrales.

Este estudio tomó en cuenta a 2.698 participantes entre los 25 y los 79 años. Los resultados se publicaron en la Revista Española de Cardiología.

Para esta investigación los científicos partieron de un concepto nuevo y poco conocido en las ciencias de la salud: el obeso metabólicamente sano (OMS). Se trata de una persona con obesidad que parece estar protegida de las principales complicaciones cardiometabólicas asociadas como diabetes, hipertensión, infarto, accidente cerebrovascular, enfermedades coronarias o arteriales. Estudios anteriores han demostrado que los individuos OMS llevan una vida menos sedentaria que otras personas con obesidad.

"Los participantes con el fenotipo OMS presentaron mayores niveles de actividad física de cualquier tipo y mejor cumplimiento de las recomendaciones de actividad física que los individuos con alteraciones metabólicas, sean obesos o no", dijo en un comunicado de prensa Virginia Aparicio, coordinadora de la investigación.

Más evidencia

Este no es el primer estudio en resaltar cómo realizar labores domésticas puede ayudar a mejorar la condición físicia y evitar enfermedades crónicas.

Un estudio realizado en 1.994 costarricenses que no habían sufrido un infarto determinó que barrer, limpiar, lavar o cocinar sí cuentan como actividad física cuando les ponemos un poco más de empeño. Este estudio fue publicado en junio de 2015 en la revista Preventive Medicine.

A todos los participantes se les tomaron muestras de sangre y grasa; también se les hicieron 18 preguntas sobre sus actividades cotidianas, intensidad física y descanso, midiéndolo en MET (equivalente metabólico), una unidad que estima el consumo de oxígeno.

Por ejemplo, según la escala, dormir consume 0,8 MET por hora; sentarse, 1,0 MET; trabajar en escritorio, 2,8 MET; barrer o hacer agricultura, 3,6 MET; correr o trabajar en construcción 7,1 MET y, cargar objetos pesados, 7,8 MET.

La investigación pretendía analizar cuántas personas tenían síndrome metabólico y su relación con el tipo de actividad física que realizaban durante el día.

Para mejor comprensión, el síndrome metabólico es una condición que se caracteriza por sobrepeso, obesidad abdominal, presión alta, niveles elevados de colesterol, azúcar y triglicéridos en la sangre, así como resistencia a la insulina. Esto se considera un precursor de enfermedades cardiovasculares.

En total, 916 (45,9%) participantes tenían síndrome metabólico y 1.078 (54,1%) no lo tenían.

Al final, se determinó que quienes más hacían actividades manuales y actividades ligeras al aire libre tenían menores posibilidades de síndrome metabólico y menor obesidad abdominal (su cintura medía menos).

Cuando cuente las calorías, tenga en cuenta la crema y el azúcar

Tomado de: medlineplus.gov

Antes de poner cualquier cosa en su taza de café aparte del café, mire los hallazgos de un nuevo estudio que muestran que la crema y el azúcar aportan muchas calorías extra.

"Nuestros hallazgos indican que muchas personas que beben café y té regularmente usan añadidos calóricos para mejorar el sabor de su bebida, pero posiblemente sin ser conscientes del todo de sus implicaciones calóricas y nutricionales o sin tomarlas en cuenta", dijo el autor del estudio, Ruopeng An, profesor de kinesiología y salud comunitaria de la Universidad de Illinois.

En el estudio, los investigadores analizaron los datos recogidos durante más de una década de casi 13,200 adultos que reportaron haber bebido recientemente café y un poco más de 6,200 adultos que reportaron beber té.

Aproximadamente dos tercios de los bebedores de café y un tercio de los bebedores de té ponen azúcar, condimentos u otros aditivos ricos en calorías en su bebida, encontró el estudio.

Esa decisión tiene un precio: En comparación con los que bebían el café solo, los que añadían edulcorantes, crema y otras sustancias consumen un promedio de unas 69 más calorías al día. Más del 60 por ciento de esas calorías adicionales proceden del azúcar, y la grasa supone la mayor parte del resto, indicaron los autores del estudio.

En comparación con los que bebían el café solo, los que añadían edulcorantes, crema y otras sustancias consumen un promedio de unas 43 calorías más al día. El azúcar configura casi el 85 por ciento de esas calorías añadidas, indicaron los investigadores.

Aunque la ingesta diaria de calorías extra podría parecer pequeña, pueden acumularse en un peso adicional, indicó An en un comunicado de prensa de la universidad.

Más del 51 por ciento de los adultos estadounidenses beben café y casi el 26 por ciento beben té en un día dado, según el estudio.

Yo como solito... pero a tu lado

Por CARLOS CASABONA / Tomado de: www.consumer.es

No hay blog, foro de Internet o grupo de madres y padres en el que no se haya tratado algo que parece muy novedoso y revolucionario, aunque lleve con nosotros miles de años: el Baby-Led-Weaning (BLW) o Alimentación Complementaria Guiada por el Bebé. En realidad, la palabra inglesa "weaning" significa destete, pero sería erróneo traducirlo así, pues lo que sucede alrededor de los seis meses de edad es que la lactancia materna empieza a ser insuficiente para el niño de manera progresiva. Y, qué casualidad, esto coincide con la capacidad del bebé para llevarse a la boca lo que encuentre cerca y masticar con las encías aunque aún no tenga dientes. En este artículo se describen consejos prácticos para disfrutar de esta etapa.

El comienzo de la alimentación complementaria

El Baby-Led-Weaning, también llamado Alimentación Complementaria a Demanda o método ACS (Aprendo a Comer Solo), no significa que haya que suprimir la lactancia. Por el contrario, se refiere a la alimentación complementaria, esto es, que complementa al pecho (o biberón) que seguirá siendo la fuente principal de energía durante todo el segundo semestre y, en muchos casos, unos cuantos meses más.

En realidad, este método con tantos nombres lleva miles de años con nosotros. Lo normal siempre ha sido dejar que los bebés se lleven a la boca alimentos en porciones no peligrosas cuando son capaces de hacerlo, es decir, cuando tienen el suficiente desarrollo neurológico para mirar algo concreto que atrae su atención y, si está a su alcance, estirar con puntería el brazo, abrir la manita, coger el objeto o alimento, darle vueltas, mirarlo con curiosidad, llevarlo a la boca, pasearlo por la misma para que se mezcle con la saliva -bastante abundante en esos meses-, masticarlo con las encías y tragarlo.

Cómo saber que es el momento de incorporar alimentos sólidos

En este artículo ya se dejó bastante claro que hasta los seis meses aproximadamente los niños no necesitan más que leche materna (o biberón en su defecto). En él también se prometió hablar de cómo ofrecer los primeros alimentos distintos a la leche. Llegado este momento, no obstante, hay que dejar claro que quien marcará la pauta de cuándo comenzar a comer sólidos será el propio bebé, no el calendario ni los consejos de un pediatra o cualquier otro sanitario que atiende niños. ¿Y cómo lo hará? Cuando cumpla de manera clara y meridiana estas condiciones:

1. Es capaz de mantenerse sentado sin apoyo y sin que se le vaya el cuerpo o la cabeza para los lados (sedestación estable), tanto en una sillita como en el regazo de un adulto, lo que implica la correcta alineación de la cabeza con el tronco como medida de seguridad a la hora de alimentarse.

2. Ya dirige sus manos a los objetos y alimentos que tiene a su alcance de manera efectiva, agarrándolos, explorándolos y llevándolos a la boca. Es curioso observar que hay familias que dejan que los bebés se lleven a la boca mordedores, llaveros, la cartera, la funda del móvil o el mismo teléfono, pero no les dejan meterse en la boca un trozo de plátano maduro.

3. Ya no empuja los sólidos o semisólidos hacia afuera con la lengua al recibirlos en la boca, algo que sí sucedía al meter con cuchara papillas, purés o alimentos sólidos demasiado pronto en su boca. Es el denominado reflejo de extrusión, que le salva de ahogarse cuando aún no tiene la madurez neurológica suficiente para emplear todos los músculos orofaríngeos necesarios para saber tragar sólidos o semisólidos.

4. Empieza a masticar, subiendo y bajando las mandíbulas, para trocear los alimentos con las encías o con los primeros dientes, que comienzan a salir en el segundo semestre de vida. También se van iniciando los movimientos laterales de la lengua para desplazar el alimento dentro de la boca y conducirlo hacia el fondo de la misma con el objetivo de tragarlo.

Se ha constatado que hasta un 96% de los lactantes sin problemas neurológicos ya cumplen estas premisas a los 7-8 meses de edad.

¿Y si se atraganta?

Uno de los temores más arraigados en las familias y en algunos sanitarios al adoptar o recomendar este método es el de la posibilidad de ahogamiento. Sin embargo, diversos estudios de fuentes fiables explican que no encuentran un mayor riesgo de episodios de atragantamiento o de asfixia con este sistema en comparación con el método tradicional, mientras se informe bien de cómo cortar, preparar y presentar los alimentos al niño, además de estar a su lado en todo momento y de conocer las maniobras adecuadas para poder ayudar al bebé en el caso de que se presentara una situación de asfixia. En este otro enlace también se enseñan las maniobras en niños más mayores y ofrecen consejos generales.

Otra preocupación muy habitual estriba en la posibilidad de que, con este método, no ingieran la cantidad de nutrientes y energía que necesiten, pero tampoco hay evidencias de que tengan problemas nutricionales los bebés de familias que optan por el sistema ACS (Aprendo a Comer Solo). Podría suceder lo contrario: los niños que se autorregulan tienden a preferir alimentos más saludables y serían menos propensos a tener sobrepeso en el futuro. Este es un factor que hay que tener en cuenta si se consideran las abultadas cifras de sobrepeso y obesidad infantil que existen en nuestro país. A este respecto, es típica la frase que los pediatras oyen en la consulta, demasiadas veces: "Es que triturado y con cuchara, le 'meto' más comida y consigo que se lo coma 'todo'".

El próximo artículo se adentrará en el tema con propuestas concretas para poder disfrutar en familia de las primeras tomas de alimentos saludables sólidos por el bebé. Una ventaja muy evidente del método ACS se encuentra en el ahorro de tiempo y en la comodidad que supone preparar la misma comida para los cuidadores y para el niño, respetando siempre no añadir sal ni azúcar.

4 de febrero de 2017

Cómo afecta la dieta al sabor de la leche materna

Por AITOR SÁNCHEZ GARCÍA / Tomado de: www.consumer.es

De entre los numerosos mitos que existen alrededor de la lactancia materna, varios tienen que ver con el sabor de la leche. ¿Hay alimentos que hacen que la leche sepa peor y le guste menos al bebé? O, por el contrario, si la madre aumenta el consumo de determinados alimentos, ¿estará su leche más rica y el niño beberá más? Si la mujer toma una gran variedad de alimentos, ¿su hijo aceptará mejor los nuevos sabores cuando empiece a comer otros alimentos? En el siguiente artículo se aborda qué compuestos modifican el sabor de la leche y cómo influye la leche materna en la alimentación posterior del niño.

Compuestos que modifican el sabor de la leche

La leche humana no es un fluido que sea siempre idéntico ni homogéneo. La composición de la leche materna varía constantemente, adaptándose a las necesidades del bebé. Pero ¿su sabor es siempre el mismo? No, el sabor de la leche materna tiene fluctuaciones atribuibles a esos cambios de composición (con más o menos grasa, más o menos concentrada...) y también a los compuestos responsables del sabor presentes en la dieta de la madre, como los terpenos contenidos en muchas frutas y hortalizas o las especias. También la cantidad de lactosa está muy vinculada al sabor más o menos dulce de la leche y la presencia de compuestos amargos como la urea.

Por tanto, los compuestos volátiles que aportan sabor y aroma a los alimentos pueden pasar a leche materna, pero de manera selectiva y en cantidades muy bajas y, además, con una importante variación de una mujer a otra.

Hay trabajos científicos curiosos, como un estudio antiguo de 1993, que concluía que cuando se daba a las madres cápsulas de ajo, los bebés mamaban más. Pero, de nuevo, hay que recordar las variaciones entre las personas, como indica una investigación reciente que analiza la presencia de los metabolitos de ajo en la leche materna, antes de hacer de ello una recomendación del tipo "toma ajo para que tu bebé mame más cantidad". La recomendación, por tanto, es prudencia.

Al parecer, también las crucíferas (coles, brócoli, coliflores, etc.), la cebolla, el chocolate y los espárragos pueden saborizar la leche, pero no se tiene constancia de que ello influya en su aceptación por parte del pequeño. En cambio, sí pueden afectar a algunos niños con la aparición de cólicos.

Cómo influye la leche materna en la alimentación posterior

La leche humana contiene partículas que producen efectos químico-sensoriales en los bebés y que, además, se relacionan con su aceptación posterior de nuevos alimentos. Lo interesante es que esto no solo sucede con sabores habituales en la dieta de la madre, que podría hacer pensar que el niño los acepta mejor cuando empieza la alimentación complementaria, porque ya había estado expuesto a esos sabores y, por tanto, no le resultan extraños. Los bebés alimentados con lactancia materna aceptan mejor incluso sabores de alimentos que la madre no consumía. Los pequeños alimentados con leche de fórmula, en cambio, no experimentan esas variaciones de sabor, textura y composición durante el periodo de lactancia exclusiva, su alimento es siempre igual y no tienen, en consecuencia, esa ventaja adaptativa.

Así pues, aunque la dieta de la madre varía el sabor de la leche (ya que hay compuestos responsables del sabor y del aroma que llegan a ella), no es posible establecer un patrón claro dieta-sabor. Además de las variaciones individuales de cada mujer, esto depende de más factores, como la cantidad de alimento consumido, el resto de la dieta, la composición nutricional de la leche en ese momento, etc. Por esta razón, no hay motivo para dar consejo dietético a las mujeres lactantes en función de que su ingesta afectará o no al sabor de la leche y a su aceptación por parte del bebé.

Eso sí, siempre es buena idea alentar a que se siga una dieta saludable, no ya por lo que influya este factor en el sabor y composición de la leche, sino por el ejemplo que los hábitos de la madre y el padre puedan transmitir a los hijos y sus repercusiones en su salud futura. Por supuesto, es importante recordar una vez más que la lactancia materna es siempre la mejor opción y debería ser exclusiva hasta los seis meses.

La falta de ejercicio podría invitar a la demencia

Tomado de: medlineplus.gov

Un estudio canadiense sugiere que sentarse durante horas frente a la tele podría hacer que tuviera tantas probabilidades de desarrollar demencia como las personas genéticamente predispuestas a la afección.

En un estudio con más de 1,600 adultos de a partir de 65 años de edad, los que llevaban una vida sedentaria parecieron tener el mismo riesgo de desarrollar demencia que los que portaban la mutación genética de la apolipoproteína E (APOE), que aumenta las probabilidades de desarrollar demencia.

Por el contrario, las personas que hacían ejercicio parecieron tener unas probabilidades más bajas de desarrollar demencia que las que no, encontró el estudio de cinco años.

"Ser inactivo podría anular del todo los efectos protectores de unos genes sanos", dijo la investigadora líder Jennifer Heisz, profesora asistente en el departamento de quinesiología de la Universidad de McMaster, en Hamilton, Ontario.

Pero el estudio no probó que la falta de ejercicio provocara el aumento en el riesgo de demencia. Solo halló una asociación entre ambas cosas.

La mutación APOE es el factor de riesgo genético más potente de demencia vascular, demencia con cuerpos de Lewy, enfermedad de Parkinson y, en particular, enfermedad de Alzheimer, dijeron los investigadores.

Las personas con un solo "alelo" APOE podrían tener un aumento de tres a cuatro veces en el riesgo de demencia que los no portadores, según los autores del estudio.

No se sabe de qué modo el ejercicio podría reducir el riesgo de demencia, comentó Heisz.

Pero los resultados de este estudio sugieren que el nivel de actividad física puede influir en el riesgo de demencia tanto como la genética, dijo Heisz. "Uno no puede cambiar los genes, pero puede cambiar el estilo de vida", añadió.

No se sabe cuál es el mejor tipo de ejercicio, aunque las personas que eran físicamente activas en el estudio reportaron que caminaban tres veces por semana, señaló Heisz.

"Eso significa que no hay que entrenar como un atleta olímpico para obtener los beneficios para la salud cerebral de la actividad física", dijo.

El informe aparece en la edición del 10 de enero de la revista Journal of Alzheimer's Disease.

El Dr. Sam Gandy, director del Centro de Salud Cognitiva del Hospital Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York, dijo que los hallazgos del estudio no son "reamente sorprendente, pero es bueno ver que lo prueben".

Otros científicos mostraron hace algunos años que las personas con la mutación APOE podían virtualmente borrar el riesgo de desarrollar placas amiloideas en el cerebro si se convertían en corredores regulares, dijo Gandy. Las placas amiloideas son una de las señales características del Alzheimer.

"Fue un informe increíble al que creo que se le hizo poca publicidad", lamentó Gandy.

Pero este nuevo estudio sugiere que si tiene la suerte de tener buenos genes que reduzcan su riesgo de Alzheimer, ese beneficio podría perderse si no hace ejercicio, advirtió.

"No puedo comprender por qué el miedo a la demencia no es suficiente para inducir a todo el mundo a adoptar un programa de ejercicio regular", enfatizó Gandy.

"Les digo a todos mis pacientes que si van a quedarse con un solo consejo, lo que pueden hacer para reducir su riesgo de demencia o ralentizar el avance de la demencia es hacer ejercicio", dijo.

Unos 47.5 millones de personas de todo el mundo viven con demencia, dijeron los investigadores, y se anticipa que esa cifra alcance los 115 millones en 2050. Sin una cura conocida, hay una necesidad urgente de explorar, identificar y cambiar los factores del estilo de vida que pueden reducir el riesgo de demencia, enfatizaron los autores del estudio.