25 de mayo de 2018

¡Hora de moverse!

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Sabemos que el ejercicio es importante no solo para controlar el peso, sino por salud en general. Pero aún así, a veces se hace difícil dar ese primer paso llamado: ¡empezar! Así que hoy quiero ofrecerles algunos consejos que les pueden ayudar a hacerlo:

1. Defina YA un día. Deje de decir "mañana empiezo", "tengo que ver cuando empiezo", "la otra semana", etc. Póngase una fecha, márquelo en el calendario o en su agenda. Ya eso es hacer un compromiso con usted mismo. No hace falta que ese día empiece con 1 hora de ejercicio, lo importante es comprometerse a que ese día va a hacer algo.

2. Si tiene algún amigo, familiar o conocido que ya tenga como hábito la actividad física, pídale apoyo. Ya sea compañía, o recomendaciones, o simplemente puede pedirle que le esté preguntando cómo le va, si ya empezó, qué está haciendo... Es una forma de ponernos una pequeña presión que nos obligue a cumplir mientras formamos el hábito.

3. Encuentre su motivación. Cualquier cosa que le de un impulso sirve. Verse mejor, sentirse mejor, llegar a correr una carrera... Y no tiene que ser solo motivación positiva. A algunas personas les puede funcionar la motivación negativa: si no hago ejercicio no voy a bajar el colesterol, si no hago ejercicio puedo terminar diabétic@ como mamá o papá. Eso por poner un par de ejemplos. 

4. Una vez que define el día para empezar, revise las actividades que tiene que hacer. Busque los espacios en los que puede incorporar el ejercicio. ¿No parece haber mucho tiempo? No importa: una caminata de 10 minutos después de almorzar, sacar a caminar al perro por 15 minutos, si tiene una máquina en casa puede utilizarla unos minutos mientras ve las noticias, si hay gradas en casa puede subir y bajar por unos minutos varias veces al día. Tal vez no lo siente como ejercicio como tal, pero está empezando a ser más activo, ya ese es un primer paso importante.

5. Para objetivos específicos como ganar masa muscular o perder grasa sí hay que pensar en el tipo de ejercicio que vamos a hacer. Pero si se trata de moverse simplemente por un estilo de vida saludable, entonces podemos empezar con el ejercicio o la actividad que más se acomode a nuestras posibilidades. Una vez que tengamos establecida la costumbre de estar activos, podemos empezar a buscar opciones que nos gusten más o que queramos probar. No hace falta invertir mucho dinero en un gimnasio para empezar a hacer ejercicio.

6. Lleve un registro de las actividades que va haciendo, incluido el tiempo que les dedica. Así va viendo su progreso y el tiempo que está siendo posible dedicarle, y eso le permite planificar mejor sus días para incluir la actividad física.

7. Está bien empezar con poquito, pero no se estanque y no se conforme. Trate de ir añadiendo algunos minutos cada semana (o cada 15 días, o como considere que se le ajuste mejor), o vaya incluyendo un día más de actividad. 

8. Si ya tiene establecidos los días en que va a hacer ejercicio, y por algún motivo definitivamente no puede cumplirlo, no se desanime y no piense: "entonces ya mejor no sigo". Retome apenas pueda y ¡listo!

No le siga dando largas, como dicen: el primer paso es el más difícil. Pero le garantizo que una vez que lo de ¡el camino se va haciendo más fácil! Y por supuesto, una vez que tiene establecido el hábito del ejercicio, si va a elegir una actividad que requiere cierto entrenamiento o técnica o que nunca ha practicado, por favor busque la asesoría adecuada.

Aumentan infartos y derrames cerebrales en ticos menores de 65 años

Tomado de: www.nacion.com

Los servicios de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) reciben cada vez más personas menores de 65 años con infartos al miocardio o accidentes cerebrovasculares (ACV, popularmente conocidos como derrames cerebrales).

Información difundida esta semana por la institución señaló que, mientras que en el 2011 atendieron 348 ACV y 945 ataques al corazón en personas entre los 20 y los 64 años, las cifras subieron en el 2016 (año más reciente para el cual hay datos) y sumaron 443 ACV y 1080 infartos.

A esto se le debe añadir los días de hospitalización. Las personas con un accidente cerebrovascular pasaron, en promedio, 12 días en el hospital, lo que implicó un total de 5.316 días solo en el 2016.

En el caso de los infartos, el promedio de hospitalización es de nueve días, que se traducen en 9.720 días de internamiento en ese mismo año.

Para Roy Wong, epidemiólogo y coordinador del sistema de Vigilancia de Enfermedades Crónicas No Transmisibles en la CCSS, hace unos años estos males se concentraban en los adultos mayores, pero esta tendencia al alza en personas más jóvenes las vuelve poco a poco protagonistas del problema.

Según el especialista, esta situación también representa un mal mayor para quienes la sufren y sus familiares, ya que tanto los ACV como los ataques al corazón son causa de muerte y de discapacidad.

Los fallecimientos han disminuido gracias a los programas de atención y nuevos medicamentos y tecnologías para tratar estos males crónicos, pero la calidad de vida de los pacientes podría resultar muy golpeada.

"Estamos viendo estos eventos en personas jóvenes, en edades productivas. Una enfermedad de este tipo podría generarles problemas aún mayores en su salud y disminución en su calidad de vida", puntualizó Wong.

 

Estilo de vida es uno de los grandes culpables

¿A qué se debe este aumento tan marcado de este tipo de enfermedades cardiovasculares en poblaciones jóvenes? Según Wong, el estilo de vida de los costarricenses sería una de las principales respuestas.

"Estos incrementos se deben fundamentalmente a un aumento en los factores de riesgo como hipertensión arterial, diabetes y personas que tienen mayor nivel de sobrepeso y obesidad y con bajos niveles de actividad física. El fumado también aumenta el riesgo de estas enfermedades", destacó el epidemiólogo.

En las manos de las personas está el prevenir estas enfermedades o el evitar que estos eventos vuelvan a presentarse. No fumar, realizar 30 minutos de actividad física al día cinco veces por semana (o sumar 150 minutos semanales), evitar comer en exceso, aumentar el consumo de frutas y verduras y disminuir las "frituras", son parte de los consejos preventivos.

Las emociones también son clave para lograr una buena salud cardiovascular. Niveles muy altos de tensión, depresión o ansiedad hacen que el corazón y los vasos sanguíneos alrededor del cuerpo sufran.

Si usted ya tiene sobrepeso u obesidad, la recomendación es buscar la forma de llegar a un peso saludable. Para ello, la CCSS recomienda asistir a citas de control en el Ebáis donde le puedan guiar con consejos de cómo llegar a un mejor peso.

Además, en las personas que ya tienen como diagnóstico la diabetes o la hipertensión, es importante seguir al pie de la letra las indicaciones médicas y no abandonar el tratamiento.

"Hacer esto puede mejorar ampliamente la salud de las personas y evitar una muerte prematura", concluyó Wong.

¿En qué consisten estos males?

Lo primero que debe dejarse claro es que, a no ser que la persona tenga problemas de carácter congénito en su corazón o en su sistema circulatorio, ni un infarto ni un ACV aparecerán de un pronto a otro. Ambos padecimientos demoran varios años en desarrollarse.

Hay dos tipos de infartos cerebrales o ACV: los isquémicos y los hemorrágicos.

En el infarto isquémico, se tapa una arteria y se impide el paso normal de la sangre hacia las neuronas. Esto puede deberse a la formación de un coágulo de sangre, o a que se “arrastra” un coágulo de sangre desde el corazón u otra parte del cuerpo, pero, al llegar a las arterias cerebrales, al ser más pequeñas, el paso de sangre se dificulta o se corta.

Por su parte, en el ACV hemorrágico, lo que sucede es que una de las arterias del cerebro se estalla y esto provoca una hemorragia a lo interno de este órgano.

En el caso del infarto al miocardio o ataque al corazón, este comienza usualmente con la acumulación de una placa de calcio u grasa en las arterias, la cual, poco a poco, dificulta el paso normal de la sangre.

Las arterias coronarias son particularmente importantes porque son las encargadas de llevar sangre y oxígeno al corazón. Si el flujo sanguíneo se bloquea, el corazón sufre por la falta de oxígeno y las células cardíacas mueren. Allí se produce un infarto.

Desde 1970 las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte entre los costarricenses. El cáncer es la segunda causa.

Un huevo al día, muy saludable

Tomado de: www.larazon.es

Las personas que consumen un huevo al día podrían reducir significativamente su riesgo de enfermedades cardiovasculares en comparación con quienes no comen huevos, según sugiere un estudio llevado a cabo en China, publicado en la revista ‘Heart’ y recogido por Europa Press.

La enfermedad cardiovascular (ECV) es la principal causa de muerte y discapacidad en todo el mundo, incluida China, principalmente debido a la enfermedad cardiaca isquémica y el accidente cerebrovascular (incluidos los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos e isquémicos).

A diferencia de la cardiopatía isquémica, que es la principal causa de muerte prematura en la mayoría de los países occidentales, el accidente cerebrovascular es la causa más responsable en China, seguida de la patología cardiaca. Aunque el accidente cerebrovascular isquémico representa la mayoría de los accidentes cerebrovasculares, la proporción de ictus hemorrágicos en China sigue siendo más alta que en los países de altos ingresos.

Los huevos son una fuente importante de colesterol en la dieta, pero también contienen proteínas de alta calidad, muchas vitaminas y componentes bioactivos, como fosfolípidos y carotenoides. Estudios previos que analizaron las asociaciones entre el consumo de huevos y el impacto en la salud han sido inconsistentes, y la mayoría de ellos encontraron relaciones insignificantes entre el consumo de huevos y la enfermedad coronaria o el accidente cerebrovascular.

Por lo tanto, un equipo de investigadores de China y Reino Unido dirigido por el profesor Liming Li y el doctor Canqing Yu, de la Facultad de Salud Pública del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Pekín, en China, se propusieron examinar las relaciones entre el consumo de huevos y enfermedad cardiovascular, cardiopatía isquémica, eventos coronarios mayores, accidente cerebrovascular hemorrágico y accidente cerebrovascular isquémico.

Utilizaron datos del estudio ‘China Kadoorie Bioban’ (CKB), un análisis prospectivo en curso de alrededor de medio millón (512.891) adultos de 30 a 79 años de diez áreas geográficas diferentes en China. Los participantes fueron reclutados entre 2004 y 2008 y se les preguntó acerca de la frecuencia del consumo de huevos. Fueron seguidos para determinar su morbilidad y mortalidad.

Para el nuevo estudio, los científicos se centraron en 416.213 participantes que no tenían cáncer, enfermedad cardiovascular (ECV) ni diabetes. De ese grupo, con una mediana de seguimiento de 8,9 años, se documentaron un total de 83.977 casos de ECV y 9.985 muertes por ECV, así como 5.103 eventos coronarios mayores.

Al comienzo del periodo de estudio, el 13,1 por ciento de los participantes informaron de su consumo diario (cantidad habitual de 0,76 huevos/día) y el 9,1 por ciento informaron de no consumirlos nunca o hacerlo de manera muy poco frecuente (cantidad usual 0,29 huevos/día). El análisis de los resultados mostró que, en comparación con las personas que no consumían huevos, el consumo diario de huevos se asoció con un menor riesgo de ECV en general.

En particular, los consumidores diarios de huevo (hasta un huevo al día) registraban un 26 por ciento menos de riesgo de accidente cerebrovascular hemorrágico, el tipo de accidente cerebrovascular con una tasa de prevalencia más alta en China que en los países de altos ingresos; un 28 por ciento menos de riesgo de muerte por accidente cerebrovascular hemorrágico y un 18 por ciento menos de riesgo de muerte por ECV.

Además, hubo una reducción del 12 por ciento en el riesgo de cardiopatía isquémica observada en personas que consumen huevos diariamente (cantidad estimada de 5,32 huevos/semana), en comparación con la categoría de consumo «nunca/rara vez» (2,03 huevos/semana).

No obstante, fue un estudio observacional, por lo que no se pueden sacar conclusiones firmes sobre la causa y el efecto, pero los autores dicen que su estudio presenta un gran tamaño de muestra y que tuvieron en cuenta los factores de riesgo establecidos y potenciales para la ECV.

Los autores concluyen: «El presente estudio encuentra que existe una asociación entre el nivel moderado de consumo de huevo (hasta 1 huevo por día) y una tasa más baja de eventos cardiacos. «Nuestros hallazgos aportan evidencia científica a las pautas dietéticas con respecto al consumo de huevos para el adulto chino saludable», subrayan.

El atracón, un trastorno alimentario poco estudiado

Tomado de: www.nacion.com

Es un trastorno alimentario menos conocido que la bulimia o la anorexia, pero en Costa Rica, el Hospital Nacional de Niños (HNN) da cuenta de menores en edad escolar y colegial que lo presentan. Se trata del trastorno por atracón.

¿En qué consiste? Según la psicóloga Francela Jaikel, quienes padecen este trastorno comen, en un solo episodio, mucha más comida de la que por lo general podrían consumir, y muchos de esos alimentos están cargados de grasas, azúcares y gran cantidad de calorías. Usualmente, cuando la persona está en este episodio no puede controlar el seguir comiendo y dice estar "en trance" mientras lo hace.

¿Cuál es la diferencia con la bulimia, un trastorno que también se caracteriza por el atracón? En la builimia se presentan "conductas compensatorias", como vomitar, tomar purgantes o laxantes, o sobrejercitarse con el fin de, según los pacientes, "compensar" todo lo que comieron. En el trastorno por atracón no se ven estas conductas.

Conociendo el fenómeno

¿Cuáles son las características del trastorno por atracón? Un estudio realizado por la Universidad de Illinois (Estados Unidos) buscó escudriñar las características de este síndrome. La investigación fue liderada por Jaclyn Saltzman, del Instituto Traslacional de Prevención de la Obesidad de dicha casa de estudios. Los resultados fueron publicados en la revista Eating Behaviors.

Dentro de las principales conclusiones, las investigadoras destacan que el síndrome por atracón está relacionado con la obesidad, pero también con la depresión.

Además, la falta de atención de los padres, el no ser receptivos hacia las emociones de sus hijos, o el que estos vivan bromas alrededor de su peso (por delgadez o por sobrepeso), son terreno fértil para la aparición de este síndrome.

“Hay que trabajar con la familia. Una intervención temprana para atacar los atracones no solo ayuda a prevenir otro tipo de desórdenes alimentarios, sino también a prevenir hábitos poco saludables durante el resto de la vida”, comentó la especialista al presentar su estudio a la prensa.

Para llegar a estas conclusiones, Slatzman y su compañera Janet Lietchy analizaron 700 estudios sobre trastornos de la conducta alimentaria que se han publicado en los últimos 35 años. Allí hallaron la primera conclusión: es tan poco lo que se ha estudiado el síndrome del atracón que solo 15 publicaciones giraban en torno a él.

Ellas se concentraron en estudiar dos variables: las grandes cantidades de comida ingerida en un solo episodio y la falta de control.

“En el caso de los niños o los preadolescentes, hay que tomar muy en cuenta la falta de control. La cantidad de comida ingerida tal vez no es tan importante porque sus requerimientos de alimentación son menos que los de un adulto y podemos hablar de atracón con una menor cantidad de alimentos. También debemos tomar en cuenta que a estas edades no se tiene acceso a comprar comida o a consumir toda la que hay en el hogar, por eso es importante concentrarse en los sentimientos de pérdida de control y estrés a la hora del atracón”, destacó Saltzman en un comunicado de prensa.

El estudio indicó que el ambiente familliar es vital para evitar este tipo de trastornos, pero esto tampoco quiere decir que los padres de los menores con este trastorno sean los responsables directos.

“Aunque las bromas acerca del peso sí están correlacionadas con el atracón, sería contraproducente e incorrecto decir que estas son la causa y que los padres son culpables del comportamiento de sus hijos”, indicó Lietchy.

“Enfocarse solo en el comportamiento de sus padres es tan incorrecto como el enfoque que se manejó durante muchos años en fijarse solo en el peso. Hay personas con sobrepeso que no sufren trastorno por atracón y personas que tienen un peso normal que sí podrían tenerlo, pero que por algún motivo –como un metabolismo rápido– no suben de peso de forma visible. De la misma forma, puede haber niños que en medio de un hogar lleno de amor presenten el síndrome, o que aunque sufran burlas por su peso no lo tengan”, añadió la investigadora.

De acuerdo con el estudio, lo primordial para las familias consiste en no concentrarse en el peso, sino en formas de canalizar el estrés o los temores de los menores, de darles herramientas para afrontar sus problemas y de motivarlos a hacer actividades que les gustan.

En Costa Rica

El HNN no lleva estadísticas específicas de cuántos casos específicos de síndrome por atracón reciben, pues los trastornos alimenticios son tratados como algo integral. Además, en personas tan jóvenes no siempre se ven todos los rasgos, o al menos no de forma muy marcada.

No obstante, ya desde el 2011 los especialistas de ese hospital salieron a hablar de casos de menores de nueve o diez años que presentaban problemas en su relación con la comida.

"No es un problema generalizado y se ve poco si lo comparamos con la cantidad de población, pero es algo que causa mucho daño en los pequeños. En estas edades, aún no puede hablarse de trastornos definidos, pero sí de tendencias, y hay que actuar para evitar males mayores", dijo en aquel entonces Yasmín Jaramillo, jefa de Psiquiatría del HNN.

En el caso específico del trastorno por atracón, consumir esas grandes cantidades de comida puede exponer a niños y adolescentes a sobrepeso y obesidad, y a largo plazo, a otros males crónicos más graves, como hipertensión y diabetes, lo que aumenta el riesgo de males cardiovasculares.

Para la nutricionista Paula Vargas, el fenómeno es algo que debe atenderse de forma integral, dado que no solo se trata de los problemas nutricionales que las personas puedan tener. Por eso, el abordaje no solo debe ser nutricional, sino también psicológico y médico.

"El trastorno no es la comida. Si lo fuera, se resolvería con quitarle la comida y darle solo la dosis que su cuerpo necesita, pero también hay otros muchos componentes de tipo mental y emocional que están en juego", enfatizó la especialista.

A esto se le deben añadir que, durante la adolescencia, y muchas veces desde la niñez, hay quienes muestran descontentos con su cuerpo y toman acciones para, según ellos, remediarlo.

Una investigación realizada en el 2016 con 2.626 estudiantes de 64 centros educativos del país indicó que el 57,7% de los escolares y colegiales está en descontento con su imagen corporal. Aún más: casi cuatro de cada diez (35,9%) de los entrevistados con peso normal, y un 24,9% de alumnos con un bajo peso confesaron, sentirse “gordos”, aunque sus familiares y amigos les digan lo contrario.

Dicho reporte, elaborado por el Instituto Costarricense de Enseñanza e Investigación en Salud (Inciensa), la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Universidad Estatal a Distancia (UNED), dio otras cifras alarmantes: un 37,2% dijo contar las calorías que come, un 31% evita comer "harinas" (carbohidratos), un 14,2% siente culpabilidad al comer y a un 10,9% le gusta sentir el estómago vacío.

Asimismo, un 21,6% admitió tomar pastillas o tomar tes para adelgazar, un 7,7% se provoca el vómito y un 11% tiene ganas de vomitar después de comer.

¿Cómo identificar este padecimiento?

Uno de los principales problemas de los trastornos alimentarios en general es lo difícil de detectar las señales, pues muchas veces quienes los padecen se esfuerzan por ocultarlo. Además, en el caso específico del trastorno por atracón, las similitudes con otros trastornos –como la bulimia– dificultan su identificación.

Sin embargo, sí hay señales, como el que la persona ingiera grandes cantidades de comida en un corto período, que coma de forma muy rápida, que busque comer solo y evite la presencia de más personas en sus tiempos de comida y que suba de peso.

También hay otras señales, como el tener muestras de depresión, ansiedad o ira.

¿Cuándo buscar ayuda profesional? Los especialistas aseguran que este tipo de conductas deben atacarse desde las primeras señales, pues pueden progresar de forma muy rápida y no se curan o tratan por sí solas. Solo un equipo de profesionales en diferentes áreas pueden ayudarlo.

Para más información, puede consultar con el Centro de Atención de Trastornos Alimentarios y Obesidad a través de su página web http://catao.co.cr/. También puede informarse a través de la red social Facebook en el perfil de la Asociación de Desórdenes Alimentarios de Costa Rica.

18 de mayo de 2018

¡Nuestro cuerpo merece lo mejor!

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Hace un tiempo había escrito esta publicación para otro blog. Pero me la encontré recientemente y quise compartirla de nuevo por acá. Como siempre. espero que les sea útil.


Estamos en una época en que vemos los supermercados llenos de productos “bajos” en todo: grasa, azúcar, calorías, etc. Y esto nos puede llevar a pensar que entre “más light” o entre menos calorías consumamos, es mejor. ¿Qué tan cierto es eso?

Es verdad que tenemos a nivel mundial una epidemia de obesidad, pero eso no significa que de pronto las calorías deban ser el enemigo universal.  Nuestro cuerpo necesita energía para funcionar, y esa energía proviene ¿adivinen de quién? Sí, ¡de las calorías! ¡O sea que son fundamentales!

Y sí, es cierto: hay que prestar atención a la cantidad de calorías que se consumen para mantener el peso bajo control. Pero no debemos obsesionarnos con estar contando cuántas calorías me como o cuántas calorías me estoy ahorrando al comprar determinado producto. A veces noto entre mis pacientes que inclusive las calorías llegan a generar cierto pánico y hasta piensan que comer el mínimo de calorías es mejor, y lo cierto es que no deberíamos sentir así. ¿Por qué?

Porque perdemos de vista algo mucho más importante. Nuestro cuerpo necesita, además de energía, nutrientes: carbohidratos, grasas, proteína, vitaminas y minerales. Si nos dedicamos a buscar productos cero calorías, en realidad no le estamos dando nada útil a nuestro cuerpo. Son productos artificiales. Solo le vamos a dar saborizantes y otros aditivos que no nos sirven para nada.

¿Qué podemos hacer?

-Procurar basar la alimentación en alimentos frescos o no procesados.

-Tomar agua en lugar de bebidas “cero” que no le dan ningún beneficio a nuestro cuerpo.

-Revisar las etiquetas nutricionales de los productos que compramos, pero para ver si contienen una cantidad excesiva de grasa, azúcar o sodio (porque sabemos que en exceso pueden ser perjudiciales para la salud).

-Tratar de comer más frecuentemente en casa, o comida que hayamos preparado nosotros. Así sabemos la calidad de los ingredientes, la forma de preparación, etc.

-Evitar dejarnos llevar por tanta publicidad que hay actualmente, que nos promociona muchas cosas como saludables. Hay que investigar bien cada producto. “Light” o “bajo en”,­ no son sinónimos de sano.
 
Nuestro cuerpo es maravilloso. Es el que nos permite hacer todo lo que hacemos y que da los pasos cada día para acercarnos a todas nuestras metas personales o profesionales o de cualquier tipo. Se merece que le demos el combustible y los nutrientes necesarios. ¡Se merece lo mejor!

Salud y nutricionistas instan a los costarricenses a cambiar sus hábitos alimenticios


En esta Semana de la Nutrición el Ministerio de Salud y el Colegio de Nutricionistas hacen un llamado a la población de cambiar sus hábitos alimenticios con el lema: "Comer sano da vida y energía”.

“En esta celebración estamos promoviendo la formación de hábitos alimentarios adecuados y sanos en todas las edades con el fin de prevenir el desarrollo de enfermedades crónicas y de esta forma mejorar la calidad de vida del costarricense”, afirmó  Norma Meza, presidenta del Colegio de Profesionales en Nutrición.

Principalmente se enfatiza en niños y adolescentes, debido al incremento de peso y al impacto en salud, económico y social que esto representa.
"El abordaje del exceso de peso, transciende del sector salud, se requiere de una respuesta integral, compromiso, responsabilidad y liderazgo de las instituciones gubernamentales, la familia, la comunidad educativa, la sociedad civil, la academia, el sector privado y colaborar de forma coordinada, articulada y armónica para forjar un liderazgo nacional estratégico”, comentó  Guiselle Amador, ministra de Salud.

Datos del último Censo Escolar Peso Talla arrojaron que el 34% de los menores del país tienen una condición de exceso de peso, lo que refleja un incremento en el curso de las dos últimas décadas, constituyéndose un problema de salud pública.

Además, hay una alta probabilidad de que esa condición se mantenga en la edad adulta, con un creciente riesgo de contraer, a edades más tempranas, enfermedades no transmisibles como la diabetes mellitus y las enfermedades cardiovasculares.

Existen situaciones que favorecen la adopción de hábitos de alimentación poco saludables y el exceso de peso, entre ellos la mayor disponibilidad y preferencia
de alimentos procesados industrialmente de bajo valor nutricional (altos en grasas, sodio y azúcares, y pobres en micro nutrientes y fibra) ya sea por influencia publicitaria, bajo costo o facilidad para la compra y/o preparación o consumo.

Este es el plan de la OMS para eliminar las grasas trans de una vez por todas


La OMS ha destacado el peso que las grasas trans tienen en la generación de dolencias cardiovasculares. “Las enfermedades no transmisibles son las principales causas de muerte en el mundo. En 2016 fueron responsables de casi 40 millones de muertes, lo que representa tres cuartas partes de todos los decesos en el mundo”, afirmó el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus.

“Y las enfermedades cardiovasculares fueron las que más fallecimientos causaron, casi la mitad de todas las enfermedades no transmisibles”, agregó Tedros, subrayando el peso que las grasas trans tienen en la generación de dolencias cardiovasculares.

¿Cómo se forman y en qué alimentos están las grasas trans?

Las grasas trans se forman cuando el aceite líquido se transforma en una grasa sólida a través de un proceso artificial de hidrogenación que sirve para incrementar el tiempo de vida útil de los alimentos. Algunos alimentos, como la carnes de vaca, de cerdo y de cordero, y los productos lácteos que se derivan (leche, queso, mantequilla) contienen de manera natural cantidades pequeñas de estas grasas hidrogenadas.

Sin embargo, la mayoría proviene de alimentos procesados preparados con aceites vegetales parcialmente hidrogenados como la bollería, las patatas fritas, los snacks, las margarinas y otros muchos. Las grasas trans se forman cuando el aceite líquido se transforma en una grasa sólida a través de un proceso artificial de hidrogenación que sirve para incrementar el tiempo de vida útil de los alimentos. “En la dieta de muchas personas hay un componente muy dañino: las grasas trans. Estas pueden eliminarse muy fácilmente y debemos trabajar para ello porque son responsables de medio millón de muertes al año, la mayoría en países de ingresos bajos y medios”, puntualizó Tedros.

La OMS pone fecha: cinco años

La OMS pretende que los Estados se comprometan a eliminar las grasas trans producidas industrialmente de ahora hasta 2023. La iniciativa se ha denominado “Replace” y presenta seis acciones estratégicas para poder pasar de una cadena alimentaria con gran cantidad de grasas trans a una en que no existan.

Los seis pasos son: revisar la situación nacional; promover el reemplazo por otras fuentes de grasas más sanas; legislar para prohibirlas; evaluar el contenido en la cadena alimentaria y los cambios de hábitos en la población; crear conciencia entre la población y los industriales sobre sus efectos perniciosos, e implementar la nueva legislación. “Este es el principio del fin. Los días de las grasas trans artificiales están contados. Los gobiernos tienen ahora el conocimiento, las herramientas, y la responsabilidad de salvar a su gente, y deben reemplazar estos productos tóxicos con grasas saludables”, afirmó Thomas Frieden, presidente de “Resuelve y Salva Vidas”, una iniciativa de salud pública.

Se pueden salvar 10 millones de vidas

Frieden dijo que se estima que reemplazar los aceites trans puede salvar la vida a 10 millones de personas durante los 25 años transcurridos tras su completa eliminación. La OMS incide en que varios países ricos han logrado eliminar totalmente o parcialmente -poniendo límites a la cantidad permitida- las grasas trans de su cadena alimentaria, siguiendo el ejemplo de Dinamarca, que fue la primera nación en hacerlo.

Al finalizar este año, 24 países habrán eliminado total o parcialmente las grasas trans artificiales. El objetivo de la agencia humanitaria de la ONU es que estos cambios se implementen también en los países de bajos y medianos ingresos y donde los controles son normalmente más débiles. Frieden explicó que a través de las distintas oficinas de la OMS en el mundo intentarán diseminar el mensaje, abogar por cambios legislativos y presionar para que las nuevas normas se implementen.

El colesterol también eleva riesgo de alzhéimer

Tomado de: www.nacion.com

Usualmente relacionado con enfermedades cardiovasculares, un nuevo estudio realizado por la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, muestra cómo el colesterol también puede jugar un papel importante en el inicio y la progresión del alzhéimer.

Según el hallazgo, el colesterol que se encuentra en el cerebro actúa como un catalizador que desencadena la formación de placas de beta-amiloides. Estas son proteínas tóxicas para las neuronas, que son determinantes en su deterioro y muerte -el llamado proceso neurodegenerativo-, y que se sabe son fundamentales en el desarrollo del mal de Alzheimer.

El vínculo entre la proteína beta-amiloide y el alzhéimer cuenta con evidencia de sobra. Pero, hasta ahora, los investigadores desconocían cómo esta proteína comienza a agregarse en el cerebro, ya que normalmente está presente en niveles muy bajos

Ahí es donde el trabajo de Michele Vendruscolo, junto a colegas de la Universidad de Lund en Suecia, da una respuesta.

A través de pruebas en laboratorio, los investigadores observaron que las beta-amiloides se unen de forma totalmente natural a los lípidos (colesterol) -que son muy "pegajosos"- de las membranas celulares.

Como resultado, las proteínas se van acumulando hasta acabar formando las placas tan nocivas para las neuronas.

De hecho, el estudio mostró que el colesterol acelera en más de 20 veces la velocidad de agregación de las proteínas beta-amiloides en el cerebro, contó a El Mercurio el profesor Vendruscolo, del Departamento de Química de la U. de Cambridge.

"Este trabajo nos ha ayudado a reducir una pregunta específica en el terreno de la investigación del alzhéimer. Ahora necesitamos entender en más detalle cómo encontrar maneras para no desencadenar el proceso neurodegenerativo", dijo.

Bueno y malo

Aunque no goza de buena fama, el colesterol juega un papel esencial en el organismo. "Hay colesteroles que son necesarios, ya que son uno de los componentes de las membranas plasmáticas de todas las células (incluidas las neuronas)", explicó la doctora Evelyn Benavides, neuróloga de la Clínica U. de los Andes.

Pero cuando se encuentra en cantidades elevadas, este colesterol termina siendo un problema, en especial si se trata del llamado colesterol malo.

"El colesterol total es la suma del colesterol bueno (HDL) y malo (LDL); el aumento del LDL hace que se manifiesten algunos marcadores de inflamación que pudieran estar relacionados con la muerte neuronal y con el proceso de oxidación y fosforilación que ocurre en el cerebro de pacientes en las primeras etapas del alzhéimer", agregó la neuróloga.

Por eso, aunque no se cuenta con suficiente información, se estima que una dieta rica en pescados y baja en grasas saturadas y azúcares refinados -como la dieta mediterránea, por ejemplo- influye en una disminución de la incidencia de patología degenerativa cerebral.

Por el contrario, la evidencia muestra que niveles altos de colesterol a lo largo de la vida incrementan el riesgo de deterioro cognitivo y, por ende, de demencia.

Vendruscolo precisó eso sí, que "no estamos diciendo que el colesterol sea el único desencadenante del proceso de agregación que da lugar a las placas. Pero no cabe ninguna duda de que es uno de los responsables".

Por ello, "la cuestión no es cómo eliminar el colesterol del cerebro, sino cómo controlar el papel que juega en el alzhéimer a través de la regulación de su interacción con la proteína beta-amiloide". afirmó.

A su juicio, estos resultados muestran una nueva vía para desarrollar medidas útiles para la prevención y el tratamiento de la enfermedad, que se estima afecta a más de 46 millones de personas en el planeta.

De hecho, según explicaron en la revista Nature Chemistry, los autores creen que es posible diseñar fármacos capaces de mantener la homeostasis del colesterol, y por ende de las proteínas beta-amiloides, en el cerebro.

Hasta entonces, agregó la doctora Benavides, es necesario seguir recurriendo a factores que han mostrado alguna disminución en la incidencia de alzhéimer, como lograr un peso adecuado a lo largo de la vida; controlar factores de riesgo cardiovascular como hipertensión, hipercolesterolemia y diabetes. También es medular mantener al cerebro activo (a través de la lectura, el trabajo, los deportes o actividades culturales), evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol. El Mercurio/GDA

11 de mayo de 2018

Cómo hago para empezar a comer saludable?

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Hemos oído muchísimas veces que es importante comer saludable. Y tal vez pensamos que sí lo necesitamos, que debemos hacer cambios, pero resulta que no sabemos por dónde empezar. Por eso hoy les ofrezco algunos consejos en esta publicación.

1. Piense cuál es su hábito más difícil de dejar. Por ejemplo si se considera "adicto" a las gasesosas, o a algunas comidas, entonces deje eso para el final. Empiece por cambiar lo más sencillo y lo que siente que es más fácil dejar de lado.

2. Si necesita comer más frutas, manténgalas en un lugar visible para recordar consumirlas. Si es necesario puede poner un recordatorio en el celular. Empiece comiéndolas en casa o teniéndolas ya en la oficina, así no debe estar pensando en recipientes para andarlas, y va tomando el hábito antes de que la pereza de alistarla le gane.

3. Si lo que necesita comer más son vegetales, empiece por incluirlos en preparaciones que le gustan. Por ejemplo si le gusta la pasta puede agregarle brócoli, o si le gusta desayunar huevo le puede agregar hongos o tomate. La idea es que sienta motivación por comerlos, al ser en sus comidas favoritas. También puede comenzar comiéndolos con alguna salsa o aderezo, y conforme se va acostumbrando los va probando de manera más natural. Otra forma es incluirlos en batidos. Lo que va a importar inicialmente es consumirlos, después se puede trabajar en las formas de preparación.

4. Si necesita tomar más agua y menos bebidas azucaradas, comience reemplazando una bebida azucarada por agua, o según la bebida, también puede agregar menos azúcar. Procure tener una botella con agua a la vista (o varias en diferentes lugares si es necesario) y comprométase a tomar un trago cada vez que se tope con la botella.

5. Para comer menos comida rápida o chatarra, primero reduzca la frecuencia con que la consume. También puede preferir las opciones de menú dietético, que actualmente casi todos los restaurantes ofrecen. Reduzca también la cantidad de salsas o aderezos que utiliza. Recuerde que tampoco debe llegar a pensar que son comidas prohibidas, puede seguirlas comiendo, pero que no sea algo habitual. De la misma manera, si tiene por costumbre comer a diario algún chocolate o dulce, reduzca la frecuencia, empiece tratando de hacerlo día por medio y luego cada vez más distanciado. O reduzca también los tamaños de porción.

Como ven, son 5 consejos muy sencillos pero pueden ayudar a dar ese primer paso. Lo más importante es tomar la decisión de hacer un cambio, y dar nuestro mejor esfuerzo en ello.

No debemos pensar en "todo o nada": o sea no tenemos que hacer todo perfecto de una sola vez y cambiar nuestros hábitos de un día para otro. Eso puede llevar a la frustración. Vaya poco a poco, haga cambios pequeños pero que pueda mantener, y verá que pronto estará comiendo de manera más saludable de lo que pensó, y se va a motivar a seguir adelante.

Un huevo de propiedades saludables

Por EROSKI CONSUMER  / Tomado de: www.consumer.es

El secreto de por qué el huevo es imprescindible se encuentra nada más romper la cáscara, cuando queda al descubierto la clara -que contiene proteínas, vitamina B2, niacina, yodo y potasio- y la yema, que aglutina casi todos los nutrientes -grasa saturada, monoinsaturada, colesterol, vitaminas A, D, E, K, B1, B6, B12, colina, luteína, zeaxantina, zinc, calcio, fósforo, hierro, cobre y selenio-. Es decir, una auténtica bomba nutricional de tan solo 141 calorías. En este artículo se enumeran los nutrientes esenciales que aportan los huevos y se desvelan las recomendaciones de consumo.

Huevo: consumo recomendado según la edad

Estefanía Ramo, dietista-nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (Imeo), detalla el interés del huevo en las diferentes etapas de la vida: "La infancia y la adolescencia son periodos de rápido crecimiento y desarrollo, en los que los huevos contribuyen a cubrir las elevadas necesidades nutricionales del organismo. Restringir su consumo conduce a veces a que la dieta de algunos niños sea deficitaria en nutrientes esenciales, lo que puede perjudicar su crecimiento, desarrollo y salud". El consumo recomendado, según esta experta, es de 2-3 huevos a la semana para niños pequeños y sedentarios, y un huevo al día para los adolescentes.

En el embarazo y la lactancia aumentan las necesidades de nutrientes, especialmente las de colina (un nutriente que forma parte de las membranas celulares e interviene en reacciones metabólicas, expresión de genes y síntesis de neurotransmisores), "por lo que es vital un aporte adecuado para conseguir una óptima situación de la madre y del niño. La leche materna tiene una concentración 60 veces mayor que la de la sangre", indica Ramo. Un huevo aporta el 65 % de las necesidades diarias de colina.

Para ancianos y enfermos, "el huevo es un alimento valioso por su fácil preparación, masticación y digestión", subraya. Como no aporta purinas, resulta muy preciado en las dietas de personas con gota. En los ancianos, su consumo puede ayudar a mejorar el estado cognitivo, las capacidades visuales y frenar la pérdida de músculo. Se aconsejan de 2 a 3 para los mayores más sedentarios, pero la cantidad puede ser mayor en los más activos.

Los deportistas encuentran en el huevo su mejor reconstituyente. Un trabajo publicado en The American Journal of Clinical Nutrion asegura que comer huevos enteros (con clara y yema) inmediatamente después del ejercicio estimula la formación de proteína muscular.

Y en los programas de adelgazamiento, el huevo no puede faltar. "Es un alimento con una gran capacidad saciante. Algunos estudios muestran que incluir huevos en el desayuno cuando se sigue una dieta hipocalórica favorece una mayor pérdida de peso", dice la dietista del Imeo. Según ella, se pueden tomar 2 o 3 huevos a la semana. "Las mejores preparaciones para conservar su valor nutricional son: escalfados, cocidos, revueltos y tortilla francesa", asegura. Para aprovechar bien la clara de huevo hay que cocerla, ya que contiene antinutrientes (avidina y ovomucoide) que se inactivan con el calor.

Mucha sustancia en poco peso

Un huevo normal, de unos 50 gramos, concentra casi todos los nutrientes esenciales para el ser humano: proteínas, grasas, azúcares, vitaminas y minerales.

Proteínas. Necesarias para el crecimiento, reparación y renovación de tejidos. Aportan los aminoácidos esenciales para la vida y energía (4 kcal/g).
Grasas. Son fuentes concentradas de energía (9 kcal/g) y componentes indispensables de membranas biológicas, por ejemplo, en el sistema nervioso.
Azúcares. Además de su papel energético, resultan fundamentales en el metabolismo de centros nerviosos, pues el cerebro solo usa glucosa como fuente de energía.
Micronutrientes. La lista es muy larga. Estos son solo algunos ejemplos:
  • Vitamina A: esencial para el desarrollo adecuado de huesos y dientes.
  • Vitamina E: es el principal antioxidante lipídico.
  • Ácido fólico: necesario en la síntesis de ADN, en la división celular, en la maduración de glóbulos rojos.
  • Fósforo: contribuye a la mineralización de los huesos.
  • Hierro: necesario para el transporte de oxígeno a todas las células.