19 de febrero de 2012

¿Quiere adelgazar? Cambie las bebidas dulces por agua

Cambiar la bebida gaseosa preferida por agua, o por lo menos por la versión dietética, ayuda a adelgazar algunos kilos.

En un ensayo, un equipo dividió al azar a 318 adultos con sobrepeso en tres grupos: uno sustituyó las bebidas dulces por agua; otro las reemplazó con versiones dietéticas, y otro recibió orientación para adelgazar y modificó la alimentación a voluntad.

A los seis meses, los tres grupos habían adelgazado en promedio entre 1,8 y 2,2 kilogramos (kg). Pero los dos grupos que habían dejado de consumir bebidas dulces tendieron a adelgazar por lo menos el 5 por ciento del peso inicial (un 20 frente a un 11 por ciento del grupo de control).

Ese cambio es "clínicamente significativo", es decir que mejora la salud al, por ejemplo, reducir la presión, explicó la autora principal Deborah F. Tate, de la University of North Carolina, en Chapel Hill. "Este es un cambio simple que se puede sostener día a día", dijo Tate.

Los participantes adelgazaron alrededor del 2 por ciento de su peso corporal. Y aunque no parece demasiado, para los autores es un cambio en la dirección correcta. "Sería un buen primer paso", dijo Tate. Después de acostumbrarse a consumir bebidas sin calorías, la persona puede sumar otros cambios alimentarios.

Los resultados publicados en American Journal of Clinical Nutrition surgen de adultos muy obesos que ingerían por lo menos 280 calorías líquidas por día (sin incluir la leche). Los tres grupos tuvieron reuniones mensuales y utilizaron un sitio en internet de orientación.

A los seis meses, el descenso de peso en los tres grupos era similar. Sin embargo, la reducción del azúcar en sangre y la presión fue mayor en el grupo que había consumido agua que en el que había tomado bebidas dietéticas.

Tate dijo que se desconoce la causa de esa diferencia, pero explicó que el grupo que había bebido agua tenía una mejor hidratación, lo que explicaría la reducción de la presión.

"El agua también es mejor (que las bebidas dietéticas) por otros motivos", dijo Tate, aunque admitió que las versiones dietéticas de las bebidas favoritas son una opción de largo plazo que se puede sostener con más facilidad.

Nestle Waters de Estados Unidos financió el estudio.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Mensajes positivos para lograr una dieta positiva

Decir lo mismo con un tono constructivo e identificar dieta con alimentación saludable es básico para conseguir que comer bien se asocie con estar bien

Los mensajes negativos no logran nunca acciones positivas a largo plazo. Calificar de gorda a una persona, prohibir alimentos o cargar de culpa a quien tiene malos hábitos resta eficacia al propósito de alimentarse bien. Esto, que de puro sentido común parece elemental, tiene más complejidad de la que aparenta. Hay que tratar de utilizar el lenguaje como una herramienta que ayude a construir futuras acciones positivas. Es mucho más que intentar combatir equivocados usos interiorizados y señalar, cuando no imponer, los correctos.

Dieta, errores subsanables

"No comas eso que engorda mucho", "mírate lo gordo que estás", "qué delgado es y qué guapo", "ya te pasaré mi dieta, te quedarás flaco". Las ocasiones en que se transmite información sobre la alimentación son diversas y numerosas. Además, en gran medida, se vinculan a valores de bienestar y belleza, pero en vez de resultar un apoyo, culpabilizan y recriminan lo que conduce al fracaso. Alejan el fin último de lo que se busca, que no debe ser otro que comer bien para ganar o conservar la salud.

Un gran error que arrastra la sociedad es identificar la palabra dieta con adelgazar. Ponerse a régimen es sinónimo de asumir unas normas ajenas, en gran medida obligadas y que regulan cantidades y grupos de alimentos, en beneficio de la salud.

Sin embargo, seguir una dieta no debe entenderse como una acción correctiva ni ajena a la voluntad. Pero se concibe así. "Siempre está a dieta" suena al cumplimiento de una obligación, a la renuncia de un placer, a realizar un acto contra la voluntad. Y no. Seguir una dieta sana es, en efecto, cumplir con unas normas, pero no estar sometido a una obligación no querida. De hecho, quien no comprende que la alimentación es un conjunto de decisiones que bien tomadas son la mejor alianza para la salud, tiene muchas posibilidades de caer en errores. En dietas milagro o falsas creencias alimentarias.

Las falsas creencias sobre las dietas se repiten y reafirman con frecuencia. Se imponen a los beneficios de alimentos sanos, que también son sabrosos, una cualidad que debería anteponerse a sus propiedades beneficiosas. El gusto es el primer factor que condiciona al consumidor en la elección de los alimentos. Se sobrevaloran las cualidades nutricionales de unos alimentos, en muchos casos exóticos (bayas o zumo de goji, semillas de chía...), que, con el paso del tiempo, se comprueba que no responden más que a una moda pasajera. También se demonizan las elecciones menos sanas, hasta el punto de dotarlas de carácter prohibido, algo que les suma atractivo. En definitiva, se repiten los errores y alejan los hábitos de los aciertos.

Aciertos alimentarios, refuerzos positivos

En las últimas décadas, los conocimientos sobre alimentación, nutrición y dietética han experimentado profundidad científica y han abierto numerosos cauces de divulgación. Hoy se sabe que el pan no engorda, que no hay alimentos prohibidos, que las grasas saturadas bien calculadas son sanas. La ciencia ofrece la posibilidad de reiterar afirmaciones positivas y educar con argumentos y pruebas en una alimentación saludable. El metabolismo humano se ha revelado como el mejor aliado para comprender cuáles son los hábitos alimenticios correctos y, sobre ellos, educar a las generaciones futuras y, si fuera necesario, reeducar a las generaciones actuales.

Convencer a la sociedad de que desayunar bien es la mejor manera de comenzar la jornada, introducir las frutas y las verduras como aliadas apetecibles, atractivas y dotadas de salud dan logros a largo plazo. A la par, recuperar las legumbres, los cocidos y los guisos, la cocina tranquila y las propiedades de las elaboraciones caseras forma parte de un nuevo lenguaje más posibilista y positivo. No hay que buscar culpables, sino encontrar en la comida y en la alimentación sana y equilibrada la satisfacción de hacer lo que nos gusta.

Tomado de: www.consumer.es

Comer en exceso podría duplicar el riesgo de pérdida de memoria, según un estudio

Las personas mayores que comen demasiado están en riesgo de deterioro de la memoria, afirma un estudio reciente.

A partir de los 70 años, las personas que comen entre 2,100 y 6,000 calorías diarias podrían tener el doble de riesgo de esos déficits de memoria, que pueden ser una señal temprana de enfermedad de Alzheimer, señalaron los autores del estudio.

"El consumo calórico diario excesivo podría no ser bueno para la salud del cerebro", advirtió el investigador líder, el Dr. Yonas Geda, profesor asociado de neurología y psiquiatría de la Clínica Mayo en Scottsdale, Arizona.

"Podría sonar a cliché, pero tenemos que estar conscientes de nuestro consumo calórico diario", aconsejó. "La moraleja es que comer en moderación, no demasiado, podría ser bueno para el cerebro".

Se tiene previsto presentar los resultados del estudio en abril en la reunión anual de la Academia Estadounidense de Neurología (American Academy of Neurology), en Nueva York. Los datos y conclusiones deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista reseñada por profesionales.

Para el estudio, los investigadores recolectaron datos sobre más de 1,200 personas entre los 70 y los 89 años de edad que vivían en el Condado de Olmsted, en Minnesota. Entre estas personas, 163 habían sido diagnosticadas con los déficits de memoria conocidos como "deterioro cognitivo leve".

Cada persona informó a los investigadores sobre cuánto comía. Un tercio comía entre 600 y 1,525 calorías al día, un tercio entre 1,526 y 2,142 calorías al día, y un tercio comía entre 2,143 y 6,000 calorías al día.

Los que más comían tenían más del doble de probabilidades de ser diagnosticados con un trastorno de deterioro de la memoria que los que menos comían, hallaron los investigadores.

No hubo un aumento significativo en el riesgo de problemas de la memoria entre los del grupo medio, añadieron los investigadores.

Estos hallazgos no cambiaron tras tomar en cuenta los antecedentes de accidente cerebrovascular, diabetes, educación y otros factores de riesgo de la pérdida de memoria.

"También observamos el IMC y la obesidad", apuntó Geda. El IMC (índice de masa corporal) es una medida que se basa en la estatura y el peso. "Pero no hubo diferencias significativas entre los [participantes] normales y el deterioro cognitivo leve respecto a estas dos variables", comentó.

No está claro por qué comer en exceso afecta al cerebro, pero "la ingesta calórica excesiva podría llevar a daño oxidativo que conduzca a cambios estructurales en el cerebro", sugirió Geda.

En un comentario sobre el estudio, el Dr. Neelum Aggarwal, profesor asociado de ciencias neurológicas de la Universidad Rush en Chicago, dijo que "a medida que la población de EE. UU. envejece a un ritmo acelerado, además de hacerse más obesa, los pacientes mayores preguntan a los médicos sobre sus factores de riesgo de varias enfermedades, específicamente sobre el declive cognitivo [mental] y la demencia".

Estos hallazgos permiten a los médicos iniciar la conversación sobre los vínculos entre las prácticas vitales saludables comunes (como comer una dieta nutritiva y limitar el azúcar) y la función cerebral general, aseguró.

"Este estudio avanza la conversación sobre cuáles son los mecanismos posibles del desarrollo del declive cognitivo, y ofrece estrategias para la prevención de la enfermedad a través de la nutrición y la restricción calórica", aseguró Aggarwal.

David Loewenstein, otro experto, profesor de psiquiatría y ciencias conductuales de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami, señaló que "esto tiene mucho sentido dado que una mayor ingesta calórica se asocia con la obesidad y el síndrome metabólico, así que no es nada sorprendente que una mayor cantidad de calorías se asocie con un mayor deterioro cognitivo". El síndrome metabólico es un conjunto de factores de riesgo relacionados con la enfermedad cardiaca y otros problemas de salud.

"Este estudio sugiere que cualquier cosa que sea buena para el corazón, como reducir las calorías, es buena para el cerebro", añadió Loewenstein.

Aunque el estudio encontró una relación entre comer en exceso y el deterioro de la memoria, no demuestra que exista una relación de causa y efecto.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

El ejercicio es una defensa contra la demencia, según un estudio

Ahora hay otro motivo para ponerse en forma. La actividad física podría reducir el riesgo de muerte relacionada con la demencia, según un estudio reciente.

Los investigadores evaluaron la salud de más de 45,000 hombres y casi 15,000 mujeres entre los 20 y los 88 años de edad en EE. UU., y los agruparon en tres categorías de aptitud física: baja, mediana o alta.

Tras un seguimiento promedio de 17 años, 4,050 participantes habían muerto. De esas muertes, 164 se atribuyeron a la demencia (72 a la demencia vascular y 92 al Alzheimer). De esas 164 muertes, 123 de las personas estaban en el grupo de aptitud física baja, 23 en el grupo de aptitud física mediana, y 18 en el grupo de aptitud física alta.

Las personas en el grupo alto y el grupo mediano de aptitud física tenían menos de la mitad del riesgo de muerte que las del grupo de aptitud física baja, concluyeron los investigadores.

El estudio aparece en la edición de febrero de la revista Medicine & Science in Sports & Exercise.

"Estos hallazgos respaldan las campañas de fomento de la actividad física de organizaciones como la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association), y deben animar a los individuos a ser físicamente activos", aseguró en un comunicado de prensa de la revista la autora del estudio Riu Liu.

"Seguir las recomendaciones actuales sobre la actividad física del Colegio Americano de Medicina del Deporte (American College of Sports Medicine) evitará que la mayoría de individuos caigan en la categoría de aptitud física baja, y podría reducir su riesgo de morir con demencia", añadió Liu.

Liu llevó a cabo el estudio como parte de su tesis en la Universidad de Carolina del Sur. Actualmente, es becaria posdoctoral del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de EE. UU.

Aunque en EE. UU. las muertes asociadas con la enfermedad cardiaca, el cáncer de mama y el accidente cerebrovascular se han reducido en años recientes, las muertes relacionadas con la demencia y el Alzheimer aumentaron en 46 por ciento entre 2002 y 2006, según el comunicado.

Sin embargo, el estudio no prueba que el ejercicio prevenga la demencia. Otros factores podrían tener algo que ver.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Verdades y mentiras sobre las dietas

Falta de desayuno y una cena excesiva, algunas de las principales causas del aumento de peso

No desayunamos. Comemos rápido, poco y mal, sobre todo si lo hacemos fuera de casa. Y ya no ingerimos nada más hasta que llega la noche. Entonces abusamos de la cena y nos vamos a dormir sin dejar pasar mucho tiempo. «Y ahí empiezan los problemas». Así resume la especialista en Endocrinología y Nutrición Juana Fraile el tipo de vida alimentaria más común de los pacientes que acuden a su consulta en busca de una solución para perder peso. «De este manera, solo se hacen dos comidas al día y convertimos la cena en la más importante por la vida trepidante que llevamos. El problema es que el gasto metabólico de la persona va bajando a lo largo del día, de manera que todas las ingestas que se hagan por la noche son las que más se almacenan».

En esta idea abunda el doctor extremeño José Enrique Campillo, experto en Fisiología: «Así como el organismo tolera muy bien dormir después de almorzar, tolera muy mal hacerlo inmediatamente después de cenar. Lo ideal es dejar pasar un par de horas. Por otra parte, no hay ningún trabajo científico que demuestre que unos alimentos engordan más que otros por la noche. Lo importante es no cenar mucho y temprano», añade el que fuera catedrático -ya jubilado- de la Universidad de Extremadura.

Este es solo un ejemplo, coinciden ambos especialistas extremeños, de los numerosos malos hábitos que se han asentado en la sociedad en cuestiones de alimentación. «Y las dietas milagro no son la solución», subraya Campillo. Asegura el doctor que teniendo en cuenta el ritmo de vida actual, las personas que quieren perder peso se tiran de cabeza a «planes que dicen: 'Adelgaza sin dejar de comer y sin hacer ejercicio'. ¡Eso es imposible!», manifiesta. E intentarlo, subraya, puede resultar nocivo para la salud. «Una dieta de estas raras te puede crear una anemia porque no aporte el hierro suficiente. O se puede tratar de un plan basado solo en verduras y tomas poco calcio, y entonces aumenta la osteoporosis».

«El problema es que son desequilibradas y muy drásticas -señala Fraile-. El peso corporal debe perderse poco a poco para no desestabilizar ciertos mecanismos de seguridad del organismo. Nosotros tenemos una memoria de peso, y si se hacen cambios bruscos, esa memoria se altera. Imaginemos que una persona tiene que entrar en la UCI, eso supone un estrés muy grande y el organismo baja el consumo de energía para que no te mueras; cuando haces una dieta muy drástica y pasas de comer muchas calorías a pocas, el organismo no sabe si es porque estás enfermo. Y puede que incluso después de hacer una de estas dietas drásticas, se altere la memoria de peso y tu organismo baje el consumo basal hasta un 30%», detalla Fraile. Campillo añade que lo correcto es eliminar 50 gramos al día, «que son 18 kilos en un año».

Otro peligro de los métodos milagrosos es la pérdida de masa corporal: «Adelgazar significa perder grasa, no músculo», destaca la endocrina. «Es más -apostilla el doctor-, gran parte de las calorías que nosotros gastamos cada día la consumen los músculos. Si éstos están atrofiados, porque no se hace ejercicio físico, se gasta menos».

Ambos expertos insisten en el equilibrio alimenticio. Comer de todo y saber qué cantidad es la normal. «Yo lo primero que hago con los pacientes es una encuesta alimentaria para saber qué es para ellos lo normal. Y a partir de ahí corrijo errores. Por ejemplo, una naranja puede ser sana, pero tomarse tres naranjas a media mañana no, porque podríamos estar hablando de medio kilo de fruta, y eso es mucho azúcar», indica Fraile.

«Mi consejo es que se coja uno una libretita y anota de lunes a lunes todo lo que come desde que se levanta hasta que se acuesta, sin olvidar nada, ni un pequeño bombón. Y luego tranquilamente se lo lee y va haciendo un círculo rojo a aquellas cosas que comió sin necesidad. Solo con suprimir esas cosas que están rojo y hacer algo de ejercicio físico cada día, se pueden perder seis o siete kilos en un par de meses», dice Campillo.

El ejercicio físico

Y la peor enemiga de las dietas es, sin duda, la impaciencia, «sobre todo en el ejercicio físico», apunta Carlos Pérez, coordinador de la piscina del gimnasio Puerta Palma y uno de los entrenadores de este centro deportivo de Badajoz. «El error más frecuente es que los usuarios quieren empezar muy fuerte, quieren perderlo todo de golpe y claro, enseguida aparecen las agujetas y el agotamiento físico. Y la consecuencia es que se pierde el poco hábito que tanto ha costado adquirir». Pérez recomienda empezar con tres o cuatro horas de ejercicio a la semana o unos 45 minutos al día. Los dos médicos consultados consideran que con 30 minutos al día ya hay resultados.

Independientemente de la alimentación equilibrada y el deporte, lo más importante es la preparación mental. «Hay que aprender a controlar los momentos de ansiedad. Detrás de un problema de peso, suele haber otro tipo de problemas emocionales, y eso hay que tratarlo», explica Juana. «En EE UU, de hecho, hay muchas clínicas que tratan la obesidad como una adicción más, como la droga o el alcohol, y se hacen terapias de grupo». Y, sin duda, lo fundamental, coinciden ambos expertos, es saber dónde está el límite.

Tomado de: www.hoy.es

12 de febrero de 2012

Es vital desayunar antes de salir de casa

“Saltarse” el desayuno es una práctica común entre estudiantes y padres de familia.

Por ejemplo, un estudio hecho en Centroamérica por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señaló que el 8% de los niños y el 12% de los adolescentes llega al menos tres veces por semana a los centros educativos sin esa comida.

Esta omisión se hace por pereza de madrugar o, también, ante la premura por llegar temprano a la escuela o colegio. Sin embargo, este hábito perjudica la salud y deteriora considerablemente la agilidad mental.

Los especialistas de la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) explican que no ingerir la primera comida del día puede traer problemas de concentración, bajo rendimiento académico, debilidad y deficiencia psicomotora. Además, si un niño ayuna con frecuencia, podría sufrir de anemia.

“El desayuno es la comida más importante del día y debe incluir el 25% de los nutrientes. Al omitir el desayuno, se produce disminución de insulina y glucosa, que puede interferir en la función intelectual y en las motoras fina y gruesa.

” Además, no comer en la mañana disminuye la atención y el rendimiento académico, sobre todo en las primeras horas de la clase”, expresó la nutricionista Susana Campos, quien urgió a los padres a tomar nota de esta alerta en este inicio de clases.

Por si fuera poco, un estudio de la Universidad de Misuri, publicado en la revista International Journal of Obesity, destaca que un buen desayuno, rico en proteínas, hace que un joven coma hasta 130 calorías menos en el almuerzo, lo que puede ayudarlo a prevenir la obesidad.

Tomado de: www.nacion.com

Permitir a los bebés que coman comida en trocitos se relaciona con un peso sano

Permitir a los bebés que coman solos con trocitos de comida cuando se destetan en lugar de alimentarlos a cucharadas con alimentos hechos puré podría reducir el riesgo de obesidad más adelante, según una investigación reciente.

El estudio, que incluyó a 155 niños entre los 20 meses y los 6.5 años de edad, halló que a los que se permitió comer solos eran más propensos a comer una dieta más sana y a mantener un peso normal mientras crecían.

Los investigadores cuestionaron a los padres sobre el estilo de destete y preferencias alimentarias de sus bebés. De los niños a los que se dio seguimiento, a 63 se les alimentaba con cuchara y a 92 se les permitió alimentarse solos (destete "guiado por el bebé").

Según los resultados, que aparecen en la edición en línea del 7 de febrero de la revista BMJ Open, los bebés alimentados con cuchara eran más propensos a tener sobrepeso que los que comían solos. Estos hallazgos no parecieron deberse a otros factores que tienen que ver con el peso del niño, como el peso al nacer, el peso de los padres o el estatus económico, anotaron los investigadores.

El estudio también reveló que a los niños en el grupo que comían solos les gustaban más los carbohidratos, mientras que los bebés alimentados con cuchara preferían los alimentos dulces. Sin embargo, los investigadores apuntaron que a los bebés que comían purés con cuchara se les ofrecían carbohidratos, frutas y verduras, proteínas y comidas completas, como la lasaña, con más frecuencia que a otros niños.

"Nuestro estudio sugiere que el destete guiado por el bebé tiene un impacto positivo sobre el gusto por las comidas que son los materiales esenciales de una nutrición sana, como los carbohidratos", escribieron en el informe Ellen Townsend, de la facultad de psicología de la Universidad de Nottingham en Inglaterra, y colegas. "Esto tiene implicaciones para combatir el bien documentado aumento de la obesidad en las sociedades contemporáneas".

La textura y la presentación de los alimentos en trocitos, sobre todo los carbohidratos, probablemente tuviera que ver con los resultados del estudio, anotaron los investigadores en un comunicado de prensa de la revista.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Su alimentación habla de usted

Logre una vida sana a través de una dieta balanceada y equilibrada

La clave para un buen desarrollo físico y mental depende de una buena nutrición. Lograr esta meta requiere de un esfuerzo personal por alimentarse sanamente. Según la especialista en nutrición clínica, la doctora Lenir Coltro, una dieta equilibrada es aquella que proporciona todos los nutrientes en cantidades suficientes, con el fin de satisfacer las necesidades nutricionales durante las 24 horas del día.

“Una dieta equilibrada debe estar compuesta por carbohidratos, proteínas, lípidos, sales, minerales, vitaminas, fibras y agua, porque cada grupo citado tiene una función específica en el organismo, por lo que deben ser consumidos diariamente aún para adelgazar, así se evitarán enfermedades por deficiencias nutricionales”, manifestó Coltro.

Según la nutricionista, se debe consumir en cada tiempo de comida al menos un alimento de cada grupo, porque ninguno debe faltar en la dieta. “Hay que tener el cuidado en la cocina de que se conserven estos productos frescos, sin dejarlos expuestos al aire libre, porque pueden oxidarse y perder nutrientes”.

Dieta

Para los que quieren iniciar una dieta, la especialista recomienda aprender a comer en cantidad para tener un peso ideal y que sea de buena calidad para mantenerse sanos, “esto se logra a través de una evaluación nutricional personalizada, considerando la estatura, edad, medidas y actividad física”, detalló Coltro.

Balance

“Recuerde que la alimentación debe ser balanceada para todas las edades, ambos sexos e independiente de la actividad física o situación fisiológica, lo que cambia son la cantidad de calorías dependiendo de las características propias de cada persona”, indicó la especialista.
Según Coltro, la mejor dieta es la que ofrece todos los nutrientes en cantidades ideales.

“Hay que alimentarse correctamente hoy, para garantizarse la salud mañana”, concluyó."Hay que alimentarse correctamente hoy para garantizarse la salud mañana. Recuerde que la mejor dieta es la que nos ofrece todos los nutrientes”.

Tips para alimentarse bien

1. No hacer dieta drástica. Comer 20% menos de lo ideal reduce el metabolismo.
2. Reducir el azúcar, frituras y bebidas muy azucaradas.
3. Aumentar la actividad física.
4. Consumir frutas, verduras frescas, cereales integrales e ingerir de 8-10 vasos de agua por día.
5. Evitar productos industrializados, exceso de sal y grasas saturadas.
6. Siempre haga meriendas saludables.
7. Coma despacio. Tendrá la sensación que comió más y mejorará su digestión.

Tomado de: www.elheraldo.hn

Previniendo el cáncer desde la nutrición y actividad física

Para la mayoría de las personas que no son “consumidoras de tabaco”, los factores de riesgo más importantes son: peso corporal, alimentación y actividad física. El 33% de las muertes cada año están asociadas a la alimentación y a la actividad física, incluyendo sobrepeso u obesidad, mientras que otro tercio se relaciona al consumo de tabaco.

Aunque nuestros genes influyen en el riesgo de cáncer, el mayor riesgo se debe a factores no hereditarios. Evitar el tabaco, conservar un peso saludable, mantener un nivel de actividad física adecuado durante la vida y comer una dieta balanceada puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar cáncer en la vida de una persona.

Aunque estas elecciones saludables pueden llevarse a cabo por cada uno de nosotros, pueden verse ya sea respaldadas u obstruidas por el ambiente social, físico, económico y regulatorio en el que vivimos. Se requiere de un esfuerzo comunitario para generar un ambiente que propicie elecciones saludables en lo que respecta a nuestra alimentación y actividad física.

Tener sobrepeso u obesidad está asociado claramente con un mayor riesgo para los siguientes tipos de cáncer:
  • seno (entre mujeres que han pasado por la menopausia)
  • colon
  • endometrio (útero)
  • esófago
  • riñón
  • cuello uterino
  • vesícula biliar
  • linfoma Hodgkin
  • mieloma múltiple
  • ovario
  • páncreas
  • tiroides
  • formas agresivas de cáncer de próstata

Los consumidores de té verde muestran una menor discapacidad con la edad

Los adultos mayores que consumen té verde de forma regular podrían estar más ágiles e independientes que el resto con el paso del tiempo. Así lo sugiere un estudio realizado sobre cientos de personas por investigadores japoneses, cuyos resultados se han publicado en la revista 'American Journal of Clinical Nutrition'.

El té verde contiene antioxidantes químicos que podrían ayudar a prevenir el daño celular que puede causar enfermedad. Los investigadores han estudiado los efectos del té verde en diversos aspectos, que van desde el colesterol al riesgo de aparición de ciertos tipos de cáncer, logrando hasta ahora resultados dispares.

En este nuevo trabajo, el equipo de Yasutake Tomata, de la Tohoku University, siguió a cerca de 14.000 adultos con 65 años de edad o mayores durante tres años. Su objetivo era averiguar si los consumidores de té verde tenían un menor riesgo de fragilidad y discapacidad al hacerse mayores.

Descubrieron que aquellos que bebían más té verde eran los menos propensos a desarrollar "discapacidades funcionales" o problemas con la actividad diaria o las necesidades básicas, como vestirse o bañarse.

En concreto, casi el 13 por ciento de los adultos que bebían menos de una taza de té verde diaria desarrollaron discapacidad funcional, en comparación con cerca del 7 por ciento de las personas que tomaban al menos cinco tazas al día.

Las personas que consumen al menos cinco tazas diarias eran un tercio menos propensos a desarrollar discapacidades que aquellos que toman menos de una taza al día. Aquellos consumidores que beben una media de tres o cuatro tazas diarias presentan, según este estudio, un 25 por ciento menos de riesgo.

"El consumo de té verde está asociado de forma significativa con un menor riesgo de incidencia de discapacidad funcional, incluso después del ajuste de otros factores", escribieron los autores, advirtiendo de que su estudio no prueba que el té verde sólo haga que las personas se mantengan más dinámicas al hacerse mayores.

Los amantes del té verde suelen llevar dietas más saludables, en las que se incluye más pescado, verduras y fruta. Además, suelen tener un mayor nivel educativo, menores tasas de tabaquismo, menos ataques al corazón e ictus y un mayor agudeza mental. También tienen a ser más activos socialmente y a tener más amigos y familia a con la que contar.

Pero incluso teniendo en cuenta estos factores, el té verde por sí mismo está vinculado a un menor riesgo de discapacidad, aseveran los investigadores. Aunque aún no está claro cómo el té verde ofrece protección frente a la discapacidad, el equipo de Tomata recuerda que un estudio reciente descubrió que los extractos de té verde parecen activar la fuerza del músculo de la pierna en mujeres mayores.

Aunque el té verde está considerado como seguro en pequeñas cantidades, contiene cafeína y pequeñas cantidades de vitamina K, lo que significa que puede interferir con fármacos que previenen la coagulación de la sangre.

Tomado de: www.europapress.es