17 de noviembre de 2017

Si tomo (o como) ésto, ¿adelgazo?

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Esta semana en una charla que impartí me hicieron ésta consulta: ¿tomar avena en ayunas me ayuda a adelgazar? Y me puse a pensar que de hecho es muy frecuente que me hagan consultas en esa línea, pensando que hay alimentos específicos o algún "remedio" que nos haga perder peso.

Para no dejarlos con la duda, les voy a contar lo que respondí: "tomar la avena en ayunas no le va a hacer ningún daño, pero el que ayude o no a adelgazar va a depender de lo que coma en el resto del día y si hace ejercicio o no". Y si lo analizan, los productos que se comercializan para perder peso usualmente dicen algo así: el uso de este producto debe ir acompañado de dieta y ejercicio. ¿Cierto?

Pensémoslo así de simple: ¿qué gano tomando la avena en ayunas (o piensen cualquier otro alimento/remedio/producto que les hayan recomendado), si sigo siendo sedentario o sigo comiendo comida chatarra a diario, o sigo tomando bebidas azucaradas todo el día? Si fuera así de simple, como les he dicho otras veces, no tendríamos una epidemia de obesidad actualmente.

Entonces eso nos debe hacer pensar que no es un producto o alimento en específico lo que nos hace perder peso, sino el conjunto de nuestros hábitos. Si todo al final requiere dieta y ejercicio, entonces en vez de seguir probando alguna solución de este tipo (inclusive gastando dinero y tal vez hasta poniendo en riesgo la salud), mejor empecemos a trabajar en cuidar la alimentación y movernos más.

Es cierto que la avena, por ejemplo, tiene fibra y favorece la saciedad (además de otros beneficios para la salud, pero me concentro ahorita en ésta publicación en la pérdida peso). Hay otros alimentos que también nos ayudan en eso, como por ejemplo los vegetales y las leguminosas como los frijoles. De la misma manera existen muchos productos en la actualidad que son bajos en calorías y pueden ayudar en el control de peso. 

Es más, si hacen una búsqueda en internet pueden encontrar páginas de páginas sobre alimentos para bajar de peso. Podemos consumirlos. Inclusive podemos comprar algún producto (verificando primero que no tenga riesgos mayores o efectos secundarios graves, y que en caso de tener algún padecimiento no esté contraindicado). Pero nada de eso funciona por sí solo si no hacemos nuestra parte.

Así que, si alguna vez quieren saber si existe algo que ayude a adelgazar, la respuesta es ¡sí! Para perder peso podemos mejorar nuestra alimentación y empezar a hacer ejercicio. Esa es la forma segura y saludable para lograrlo, y además con resultados permanentes. ¡Los invito a intentarlo!

Uno de cada 11 adultos sufre diabetes en el mundo

Tomado de: www.nacion.com

Uno de cada 11 adultos en el mundo, es decir, 425 millones de personas, sufría diabetes en el 2016, según datos publicados este martes en ocasión del Día Mundial dedicado a esta enfermedad.

La Federación Internacional de Diabetes (FID) señaló que la cifra supone 10 millones más que en el 2015.

“La diabetes es una de las mayores urgencias sanitarias mundiales. Se necesitan más acciones (...) para reducir la carga económica y social” que representa, anunció en un comunicado la FID, cuyas cifras atañen a adultos entre 20 y 79 años.

Esa organización estima que esta enfermedad supone 12% del gasto de la sanidad mundial, es decir, 727.000 millones de dólares.

La Federación calcula que habrá 629 millones de personas afectadas en el 2045.

Existen dos tipos de diabetes, una disfunción que impide asimilar correctamente los azúcares en el organismo.

La diabetes tipo 2, que supone casi el 90% de los casos, corresponde a un alza prolongada del nivel de azúcar en la sangre, a menudo asociada a la obesidad y a determinados modos de vida que incluyen el sedentarismo y la mala alimentación.

La diabetes tipo 1, que casi siempre se manifiesta más en los niños y los jóvenes, se caracteriza por una producción insuficiente de insulina, una hormona secretada por el páncreas.

Según la FID, “más de 350 millones de adultos corren actualmente un riesgo elevado de desarrollar una diabetes de tipo 2″, es decir, 34 millones más que en el 2015.

Una dieta más saludable y menos sal: la receta para vencer a la hipertensión

Tomado de: medlineplus.gov

Reducir la sal, junto con seguir la altamente recomendada dieta "DASH", puede vencer a la hipertensión en los adultos, muestra una nueva investigación.

Tras apenas un mes, los resultados de las personas que adoptaron esa estrategia fueron "sorprendentes, y refuerzan la importancia de los cambios en la dieta" de los que tienen problemas con la presión arterial. Eso afirma un equipo de investigadores dirigidos por el Dr. Stephen Juraschek, del Centro Médico Beth Israel Deaconess, en Boston.

Millones de estadounidenses luchan a diario contra la hipertensión, que aumenta en gran medida las probabilidades de accidente cerebrovascular y otros eventos cardiacos.

¿Cuál es la mejor estrategia dietética para reducir las cifras de la presión arterial?

Un factor clave que se ha vinculado desde hace mucho con la presión arterial es la ingesta de sal (sodio). En el nuevo estudio, 412 personas con hipertensión (o en peligro de hipertensión) se asignaron a uno de tres regímenes diarios de ingesta de sal. Algunos ingerían más o menos media cucharadita de sal al día, otros aproximadamente una cucharadita de sal al día, mientras que otros consumían cerca de 1.5 cucharaditas de sal al día.

Las recomendaciones actuales de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. aconsejan un límite diario de más o menos una cucharadita de sal (2,300 miligramos de sodio) al día.

También se pidió a los participantes del estudio, que tenían una edad promedio de 48 años, que permanecieran en una dieta "regular" o que cambiaran a un régimen más saludable, los Métodos dietéticos para detener la hipertensión (DASH, por sus siglas en inglés).

Con frecuencia, médicos y nutricionistas recomiendan esa dieta, que se centra en la fruta, la verdura, los granos integrales, los lácteos con poca grasa o sin grasa, el pescado, las aves, los frijoles, las semillas y los frutos secos.

Al inicio del estudio de cuatro semanas, la presión arterial promedio de los participantes era de 135/86 mm/Hg.

Al final de ese periodo, los resultados variaron en gran medida, dependiendo del régimen que siguiera la persona.

Por ejemplo, en las personas que siguieron consumiendo unas cantidades más altas de sal, cambiar a la dieta DASH redujo la presión arterial sistólica entre 4.5 y 11 puntos, y los beneficios fueron mayores en las personas que iniciaron el ensayo con las presiones arteriales más altas. La presión arterial sistólica es el primer número de una lectura.

Pero el efecto fue incluso más robusto en las personas que siguieron la dieta DASH y también redujeron su consumo de sal, según el equipo de Juraschek.

Por ejemplo, las personas que iniciaron el ensayo con unas lecturas de presión arterial sistólica de o por encima de 150 mm/Hg observaron un declive promedio de casi 21 puntos si comieron de forma más saludable y redujeron su ingesta de sal.

Incluso las personas con una hipertensión en el "rango medio" perdieron en promedio de 7 a casi 10 puntos en la presión arterial sistólica si redujeron la sal y cambiaron a la DASH, encontró el estudio.

El equipo de Juraschek afirma que se necesita más investigación para determinar si la dieta combinada tiene el mismo efecto en los adultos con una presión arterial sistólica que supera incluso los 160 mm/Hg.

Los resultados fueron alentadores para dos especialistas cardiacos.

"Este estudio ofrece unas evidencias convincentes de que las personas que siguen la dieta DASH mejoran en todos los niveles de riesgo de hipertensión", aseguró el Dr. Benjamin Hirsch, director de cardiología preventiva en el Hospital Cardiaco Sandra Atlas Bass de Northwell Health en Manhasset, Nueva York.

La Dr. Antonella Apicella es una dietista de pacientes ambulatorios que ayuda a aconsejar a los pacientes cardiacos en el Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York. Señaló que "aunque también se observaron efectos positivos para la presión arterial sistólica en los individuos que solo siguieron una dieta baja en sodio o la dieta DASH, este estudio respalda la idea de que la combinación... es lo más beneficioso para el control de la presión arterial en individuos con prehipertensión o hipertensión en etapa 1".

Los hallazgos se publicaron el 12 de noviembre en la revista JACC: Cardiovascular Interventions, para coincidir con una presentación en la reunión anual de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) en Anaheim, California.

Cambiar a granos integrales podría reducir la cintura

Tomado de: medlineplus.gov

Cambie el espagueti blanco por un buen plato de pasta de grano integral.

Se sentirá más lleno tras cambiar los granos blancos altamente procesados por alternativas de grano integral, plantea un nuevo estudio de Dinamarca. Además, es probable que pierda algo de peso y que se reduzca la inflamación. Esos cambios pueden ser útiles para prevenir o mejorar la diabetes tipo 2, anotaron los investigadores.

"Nuestro análisis confirmó que hay una base científica sólida para la recomendación dietética de comer granos integrales. El centeno parece tener el mejor efecto", apuntó la autora principal del estudio, Tine Rask Licht, profesora de ecología microbiana intestinal en la Universidad Técnica de Dinamarca.

Pero el estudio también arrojó algunos resultados sorprendentes. Comer una dieta rica en granos integrales no pareció mejorar la sensibilidad a la insulina, ni cambiar el microbioma intestinal (la mezcla de bacterias que normalmente viven en los intestinos).

El estudio incluyó a 50 personas que estaban en riesgo de síndrome metabólico, una afección que incluye una variedad de factores de riesgo de la enfermedad cardiaca, como hipertensión, un colesterol HDL (el bueno) bajo, triglicéridos (otra grasa de la sangre) altos, obesidad abdominal y una reducción en la sensibilidad a la insulina. Las personas con al menos tres factores de riesgo tienen un síndrome metabólico, según la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association).

Los participantes tenían entre 20 y 65 años de edad. Todos tenían sobrepeso o eran obesos.

Los voluntarios se dividieron al azar en dos grupos. Un grupo comió una dieta solo con granos integrales o productos de granos durante ocho semanas. Entonces, consumieron su dieta regular durante seis semanas. Y por último pasaron ocho semanas más comiendo una dieta de productos de granos refinados. El otro grupo completó el estudio en el orden inverso, comenzando con los granos refinados.

Los granos integrales incluyeron el trigo, el centeno, la cebada, la avena, el arroz integral y rojo, el mijo, y el maíz seco (el maíz fresco se considera una verdura), señalaron los investigadores.

Los voluntarios recibieron análisis de sangre y proveyeron muestras de heces a lo largo del estudio de forma que los investigadores pudieran evaluar el ADN de su microbioma intestinal.

Todos mostraron reducciones en el peso corporal y en los marcadores de inflamación sistémica con la dieta de granos integrales. Licht dijo que cree que los granos integrales ayudan a las personas a perder algo de peso al llenarlas y aumentar la saciedad.

Pero añadió que los investigadores sintieron cierta sorpresa de que no hubiera cambios en las bacterias naturales del cuerpo tras el cambio en la dieta. Otros estudio, anotó, también han tenido resultados similares.

Samantha Heller, dietista registrada en el Centro Langone de la NYU, en la ciudad de Nueva York, dijo que los hallazgos respaldan otras investigaciones que han encontrado un efecto antiinflamatorio y pérdida de peso con los granos integrales.

También anotó que otros estudios han tenido resultados contradictorios respecto a los cambios en el microbioma, además de las mejoras en la sensibilidad a la insulina, cuando las personas cambian a los granos integrales. Dijo que quizá este estudio fuera demasiado pequeño para observar esos efectos, o tal vez lo que explique los hallazgos se trate del tipo de grano, la cantidad de grano o la duración del estudio.

Heller afirma que no hay duda de que los granos integrales tienen un lugar en la dieta. "Los granos integrales son saludables. Los granos integrales también tienen vitaminas y minerales, pero como con cualquier alimento almidonado o carbohidrato, hay que vigilar el tamaño de la porción", planteó.

Los granos integrales deben integrar más o menos una cuarta parte del plato, dijo Heller, pero añadió que "si quiere perder peso, reduzca eso un poco". La mitad del plato debe estar lleno de verduras no almidonadas, y el cuarto restante con un alimento de proteína, recomendó.

Y tenga cuidado de los paquetes de granos integrales, agregó.

Incluso si un paquete dice "hecho con granos integrales", Heller sugirió revisar la lista de ingredientes. "Un producto puede afirmar que está hecho con granos integrales, y tratarse solo de unos cuantos copos de avena. El primer ingrediente de la lista debe ser trigo [u otro grano] integral, o el paquete debe decir '100 por ciento granos integrales'", dijo Heller.

El estudio se publicó el 1 de noviembre en la revista Gut.

10 de noviembre de 2017

Olvidemos el: ¡diciembre es para engordar!

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Tal vez ustedes también lo hayan notado: las redes sociales llenas de memes y otras publicaciones de humor porque viene diciembre y es el mes de engordar. El mes de tamales, queque navideño, galletas, licor, etc. Es cierto, hay muchas "tentaciones" en ésta época del año, pero no debemos pensar de ésta manera.

Diciembre es un mes de fiesta y celebración, y usualmente ligamos la comida a sensaciones de bienestar. Por eso cada vez que tenemos alguna actividad para festejar algo, pensamos en incluir algo de comer.

Ahora bien, no está mal comer, ni disfrutar todas las preparaciones tradicionales de la época de fin de año. Pero no hay necesidad de comer cantidades exageradas o comer todo de una sola vez. Tenemos 31 días para probar todo lo que nos gusta (y hasta más, porque desde antes de diciembre ya se empiezan a ver productos navideños).

Si ya nos hemos venido cuidando en el año, no vale la pena traerse abajo en un mes los resultados que ya habíamos obtenido. Y si no nos hemos preocupado mucho por la dieta, pues tampoco deberíamos pensar: "entonces mejor me termino de engordar en diciembre, si total no he hecho nada, ya mejor empiezo hasta enero". Si se identifica con ésta última idea, lo invito a cuestionarse con toda la sinceridad del mundo: ¿en serio va a empezar en enero? ¿O ya se ha dicho eso otros años y no ha cumplido?

Recordemos que la clave siempre es la moderación. Podemos comer un tamal, no hay necesidad de comer 2 o 3 piñas en una sentada. Podemos comer una rebanada de queque navideño, no hay necesidad de comer el queque entero de una vez. 

También, si queremos comer un poquito más de tamales, o comer una buena cantidad de galletas, entonces podemos reducir otro tipo de comidas: reducimos el consumo de comidas rápidas este mes, o tomamos menos gaseosas, o comemos menos dulces o golosinas de otro tipo. Y por supuesto podemos empezar a hacer ejercicio (aunque sea solo caminar), o si ya lo hacemos, entonces hacer un poco más.

Y un punto muy importante es un consejo que le doy siempre a mis pacientes: si van a "pecar" que sea con algo que definitivamente no pueden dejar pasar. Eso que ustedes dicen: "diciembre no es diciembre si yo no como _______________". Porque muchas veces me pasa que llegan pacientes y me cuentan después: "es que me comí dos tamales en el desayuno, no estaban ricos pero igual me los comí". O sea, si vamos a "romper la dieta", ¡al menos hagámoslo con algo que realmente nos deje satisfechos!

Diciembre no es el mes para engordar. Es el mes para celebrar, para compartir con la familia y los seres queridos, o en caso de que tengamos ciertas creencias religiosas entonces es también un mes para reflexionar. Y todo eso lo podemos acompañar con ciertas comidas, pero no hagamos a la comida y las bebidas el centro o foco del mes. 

Y sí, es normal ganar un poquito de peso, o si estamos tratando de perder peso tal vez ese mes no logremos un gran resultado. Pero no es motivo para dar rienda suelta al apetito. Las excusas las ponemos nosotros, y el que quiere, ¡puede!

Coma bien y envejezca bien

Tomado de: medlineplus.gov

Una dieta saludable podría traducirse en un envejecimiento más saludable, según unos investigadores.

Los científicos siguieron de cerca a 1,000 hombres y mujeres en Inglaterra, que nacieron en marzo de 1946, hasta su edad adulta. A los que comieron más fruta, verdura y cereales integrales (y menos alimentos muy procesados) a lo largo de su adultez les fue mejor en tres pruebas de funcionamiento físico entre los 60 y los 65 años que a los que tenían unos hábitos de alimentación menos saludables.

El estudio también encontró que a los que mejoraron sus hábitos de alimentación durante la edad adulta les fue mejor en dos de las pruebas: la velocidad al levantarse de la silla y el tiempo de equilibrio estando de pie. La tercera prueba fue sobre la velocidad de levantarse y ponerse a andar.

"Mejorar la calidad de su dieta puede tener un efecto beneficioso sobre la salud, independientemente de la edad", dijo la autora del estudio, Sian Robinson, profesora de epidemiología nutricional en la Universidad de Southampton.

"Pero este estudio sugiere que tomar buenas decisiones dietéticas a lo largo de su adultez (al reducir la ingesta de alimentos muy procesados y al incorporar más fruta, verdura y granos integrales a la dieta) puede tener un efecto beneficioso significativo sobre la fortaleza y el rendimiento físico más adelante en la vida, lo que ayuda a asegurarse un envejecimiento mucho más saludable", enfatizó Robinson en un comunicado de prensa de la universidad.

El estudio aparece en una edición reciente de la revista The Journals of Gerontology: Series A.

Aunque el estudio no demostró causalidad, señaló Cyrus Cooper, director de la Unidad de Epidemiología Vital del Consejo de Investigación Médica de la universidad, "el vínculo entre los patrones dietéticos y la fragilidad de las personas mayores abrirá la puerta a intervenciones efectivas contra el declive relacionado con el envejecimiento de la función musculoesquelética, que es una causa cada vez mayor de discapacidad en las poblaciones que envejecen en todo el mundo".

Avena, escudo frente a la diabetes y el estreñimiento

Tomado de: www.larazon.es

Muy saludable, pero desconocido. Así podría definirse a la avena, un cereal que, a pesar de sus bondades nutricionales, tan sólo es consumido de forma regular y diaria por un 3,3% de los españoles, lo que nos sitúa a la cola de Europa, según un informe realizado por la Fundación Española de la Nutrición (FEN), publicado la semana pasada.

«La avena es un cereal que debería tomarse entero, porque cuando está completo tiene muchos beneficios para la salud, principalmente por su composición química. De hecho, es muy rico en fibra soluble, lo que resulta clave para reducir el colesterol y para mejorar el tránsito intestinal», asegura Luján Soler, decana del Colegio de Dietistas Nutricionistas de Madrid, Codinma. Pero eso no es todo, ya que, tal y como confirma Nela Berlanga, farmacéutica y especialista en nutrición de KilosOut «mayoritariamente contiene hidratos de carbono de absorción lenta, por lo que es ideal para evitar picos de glucosa. También está compuesta por grasas insaturadas necesarias para el sistema cardiovascular y el buen funcionamiento del cerebro. Así, la avena es primordial para el cuidado del corazón, es rica en omega 6 y ácido linoléico, es decir, ‘‘grasas buenas’’ que favorecen la disminución del colesterol. También gracias al magnesio y a las vitaminas del grupo B, favorece al sistema nervioso en caso de ansiedad, depresión, nerviosismo, insomnio, etc. ». Sin pasar por alto que «tiene un alto contenido en ácido fólico, hierro y calcio, nutrientes esenciales, especialmente en mujeres», subraya Nerea Segura, miembro del comité asesor del Consejo General de Dietistas-Nutricionistas (CGDN).

A cualquier hora

El desayuno es el momento del día en el que más se toma este cereal y en mayor cantidad en nuestro país. La opción es muy saludable, «sobre todo si lo tomamos en su presentación natural, en grano, y si lo combinamos con una pieza de fruta, con lácteos y con frutos secos crudos», confirma Soler, quien añade que «hay muchas formas de introducirlo en el menú diario, no sólo en el desayuno, sino también a través del pan con semillas en la comida o en la merienda, en forma de batidos, como complemento en un zumos, como acompañamiento a una receta principal...».

De media, los expertos recomiendan que una persona sana tome dos o tres cucharadas soperas de avena al día. «Pero no se trata de un superalimento en sí mismo. La clave está en combinarlo con otros productos y acompañarlo de una dieta variada y equilibrada», recomienda Soler. Y en esta misma línea se posiciona Segura, que matiza que «la alimentación debe incluir variedad de granos integrales (cereales, pseudocereales, semillas); no era adecuado limitarla al trigo como sucedía hasta hace unos años, ni tampoco basarla ahora en el grano de moda: avena, quinoa, teff, chía... Es mejor incluirlos todos, junto a otros más conocidos en nuestras cocinas como cebada, centeno, arroz salvaje, pipas de girasol o calabaza... Debe haber variedad a lo largo del día y de la semana».

Aunque se trata de un cereal con gluten, «se ha confirmado en estudios recientes que existen determinadas variedades de avena sin gluten, por lo que esas concretamente sí podrían tomarla los celiacos», asegura Soler. Sin embargo, no es recomendable para personas que padecen osteoporosis, «debido a que el exceso de fibra interfiere con la absorción de calcio, mientras que los individuos que sufren problemas intestinales como colon irritable, diverticulitis, colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn también deben moderar su consumo, ya que el consumo en exceso de fibra puede irritar la mucosa intestinal», matiza Berlanga.

Una dieta rica en fibra fomenta la supervivencia al cáncer de colon

Tomado de: medlineplus.gov

Una dieta rica en fibra podría reducir las probabilidades de fallecer de cáncer de colon, según sugiere un nuevo estudio.

Entre las personas tratadas por un cáncer de colon sin metástasis, por cada 5 gramos de fibra añadidos a su dieta se redujeron sus probabilidades de fallecer en casi un 25 por ciento, dijo el investigador principal, el Dr. Andrew Chan, profesor asociado en el departamento de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard.

"Lo que uno come después del diagnóstico podría marcar una diferencia", aseguró Chan. "Existe la posibilidad de que aumentar su consumo de fibra en realidad podría reducir la tasa de mortalidad por cáncer de colon y quizá incluso por otras causas".

Pero Chan advirtió que el estudio no demuestra que la fibra adicional provocara que las personas vivieran más tiempo, sino solo que ambas cosas estaban asociadas.

La fibra se ha vinculado con un mejor control de la insulina y con una menor inflamación, lo que podría explicar que la supervivencia fuera mejor, sugirió. Además, una dieta rica en fibra podría proteger a las personas de desarrollar cáncer de colon en primer lugar.

Los mayores beneficios se atribuyeron a la fibra de los cereales y los granos integrales, según el informe. La fibra de la verdura se asoció con una reducción general de la mortalidad, pero no concretamente con la mortalidad por cáncer de colon, y la fibra de la fruta no se asoció con una reducción de la mortalidad por ninguna causa.

La fibra de los alimentos, no de los complementos, se asoció con una mejor supervivencia, dijo Chan, que también es profesor asociado de gastroenterología en el Hospital General de Massachusetts, en Boston.

La fibra es beneficiosa para todo el mundo, no solo para las personas con cáncer de colon, dijo Samantha Heller, nutricionista clínica del Centro Médico de la Universidad de Nueva York, en la ciudad de Nueva York.

"Los estadounidenses están obteniendo un suspenso en la ingesta de fibra", lamentó. "De hecho, menos del 3 por ciento de los estadounidenses consumen la cantidad recomendada de fibra de 25 a 38 gramos al día".

La fibra es crítica para la salud óptima y la prevención de enfermedades, explicó Heller.

La fibra que se encuentra en los alimentos mantiene al sistema gastrointestinal en movimiento, mejora la sensación de saciedad, ayuda con el manejo del peso, lucha contra el cáncer y alimenta a los billones de microbios beneficiosos que viven en el intestino, enfatizó.

"La fibra de las plantas es el alimento que eligen estos microbios gastrointestinales", señaló Heller. "La investigación sugiere que cuando los alimentamos bien, nos mantienen sanos, luchan contra las enfermedades (como el cáncer, la enfermedad cardiaca, la diverticulosis y la esclerosis múltiple) y podría incluso reducir el nivel de depresión y de otras enfermedades mentales".

La fibra dietética se encuentra en los alimentos procedentes de las plantas, como los frijoles, los granos integrales, los frutos secos, la verdura y la fruta. "Cuando uno come más plantas se está cargando de fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes", dijo.

Para obtener más fibra de la dieta, Heller sugiere que comer un sándwich de plátano y mantequilla de cacahuate con pan integral para el almuerzo, y un refrigerio de edamame asado o humus y cogollitos de brócoli.

Incluir dos platos de verdura en cada cena, comer galletas y cereales integrales como el trigo molido, y cambiar el arroz blanco y las papas fritas por quínoa, cebada, avena y farro también sería útil, aconsejó.

Para realizar el estudio, Chan y sus colaboradores recopilaron datos de 1,575 hombres y mujeres que participaron en el Estudio sobre la salud de las enfermeras y en el Estudio de seguimiento a los profesionales de la salud, y que habían recibido tratamiento por cáncer de colon o rectal que no se había propagado más allá del colon.

En concreto, el estudio observó el consumo total de fibra entre 6 meses y 4 años después del diagnóstico de cáncer de los participantes. Los investigadores también examinaron las muertes por cáncer de colon y por cualquier otra causa. En un periodo de 8 años, 773 participantes fallecieron, incluyendo 174 de cáncer colorrectal.

Las conclusiones del estudio son limitadas, e indican que es una asociación, pero no una prueba, porque los participantes reportaron ellos mismos cuánta fibra comieron y de dónde procedía, lo que significa que los datos podrían estar sesgados por la memoria de las personas y la tendencia a decir a los investigadores lo que creen que ellos quieren escuchar.

El informe aparece en la edición en línea del 2 de noviembre de la revista JAMA Oncology.

3 de noviembre de 2017

Los fines de semana ¡también cuentan!

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

La semana anterior me sucedió algo muy curioso, ya que la mayoría de los pacientes que atendí en esos días me indicaron la misma situación: habían cumplido muy bien el plan de alimentación los días entre semana, pero el fin de semana básicamente lo estaban cumpliendo al mínimo. Y eso me trajo a ésta publicación.

Quiero empezar aclarando que, cuando seguimos un plan de alimentación, es totalmente normal que uno que otro día no lo cumplamos al 100%. No siempre podemos controlar absolutamente todas las comidas. Eso no es ningún problema y no debería afectar en gran medida los resultados a obtener.

¿Cuándo es un problema el "romper la dieta"? Cuando vemos que empieza a ser un hábito o una rutina de varios días, como el caso al que me refiero en éste momento, que sucede todos los fines de semana (sábado y domingo). 

Ésta situación puede hacer que no obtengamos los resultados esperados. En el caso de mis pacientes lo que les ha ocurrido es que se están manteniendo, ni suben ni bajan. Por decirlo en palabras simples y claras: los fines de semana están matando todo lo bueno que han estado haciendo en la semana. Si siente que éste es su caso, espero que las siguientes recomendaciones le sean de utilidad.

Para empezar, es habitual que se alteren los horarios de comidas ya que uno usualmente se levanta más tarde que los días que debe ir a trabajar. Aún así, debemos procurar mantener los tiempos de comidas lo más apegado posible al plan de alimentación. Si el desayuno es más tarde, probablemente nos saltemos la merienda de la mañana, pero hagamos siempre el resto de las comidas (almuerzo, merienda de la tarde y cena). No caigamos en hacer sólo una o dos comidas en todo el día y pasar "picando". Para que no se nos olviden los tiempos de comida podemos poner alarmas en el celular, así no se nos pasan las horas sin comer.

Si el fin de semana se destina a hacer mandados o se pasa fuera de casa, lo recomendable es andar a mano opciones para merendar: una fruta, frutas deshidratadas, alguna barrita, un puñado de semillas (nueces, maní, almendras, etc). Y también podemos procurar andar una botella con agua. Todo ésto nos va a ayudar a controlar el apetito, o de lo contrario cuando llegue la hora de comer va a ser tal el hambre que vamos a comer lo primero que encontremos (probablemente ni vamos a pensar en que sea una opción saludable) y podemos comer más cantidad de lo usual.

Sumado a lo anterior, si desde antes ya sabemos que nos va a tocar hacer comidas fuera, entonces pensemos con tiempo por dónde vamos a andar a la hora de comer y qué lugares hay cerca, para definir con antelación cuál es la mejor opción que nos ayude a cumplir nuestros objetivos. Siempre en el tema de anticiparse a los hechos, si ya sabemos que tenemos alguna actividad o que vamos a comer fuera (tal vez por tradición se hace así) con más razón debemos procurar que el resto de las comidas del día se apeguen al plan de alimentación.

Ahora bien, si por el contrario nos quedamos en casa, para que no nos ataque la pereza de cocinar o empezar por pensar qué preparar, entonces podemos organizarnos un poco desde el jueves o viernes. Podemos dejar alguna carne descongelando, algunos vegetales ya picados (listos para cocinar, o ya cocidos y los refrigeramos), podemos tener en la alacena opciones para hacer comidas rápidas en casa, como por ejemplo tortillas de harina para preparar quesadillas o wraps. Y también es válido preparar un poco más de las comidas entre semana, y guardar las porciones para el fin de semana, simplemente de calentarlas.

Como última recomendación, y bastante importante: aprovechemos el fin de semana para hacer ejercicio o al menos mantenernos activos de alguna manera. Si hacemos desorden con la comida y además pasamos sedentarios, es peor el resultado. Podemos salir a caminar, sacar a pasear al perro, si tienen niños pueden planear actividades con ellos, si va a un gimnasio puede reorganizar sus horarios para incluir al menos uno de los días del fin de semana, si debe salir a hacer mandados entonces use zapatos cómodos y camine todo lo que pueda. Lo importante es no pasar sentado/acostado todo el tiempo.

¡No hay excusas! No arruinemos nosotros mismos nuestro esfuerzo. Si nos lo proponemos, los fines de semana también podemos mantener nuestro estilo de vida saludable.

La grasa abdominal aumenta las probabilidades de problemas con las cirugías de emergencia

Tomado de: medlineplus.gov

La grasa abdominal excesiva aumenta de forma dramática el riesgo de complicaciones y de muerte tras una cirugía de emergencia, encuentra un nuevo estudio.

La investigación incluyó a más de 600 pacientes que se sometieron a una cirugía de emergencia y que realizaron TC (tomografía computarizada) del abdomen y la pelvis antes de la cirugía. Esos escáneres se usaron para calcular la proporción entre la cintura y las caderas, una medida de la grasa abdominal. Una proporción saludable no debe exceder un 0.90 en los hombres y un 0.85 en las mujeres, según la Organización Mundial de la Salud.

Casi un 70 por ciento de los pacientes del estudio tenían una proporción malsana entre la cintura y las caderas, equivalentes o superiores a 1.

"Nuestra principal meta es identificar a los que están en riesgo de desarrollar complicaciones de forma que podamos intervenir adecuadamente y mejorar la atención de la salud administrada", comentó el autor líder del estudio, el Dr. Faisal Jehan, investigador en el departamento de cirugía de la Universidad de Arizona, en Tucson.

En general, la tasa de complicación fue de un 33 por ciento, y la tasa de mortalidad, de un 4 por ciento. La estadía promedio en el hospital fue de 4 días, y la tasa de readmisión al hospital en un plazo de 30 días fue de un 25 por ciento.

Pero en las personas con grasa abdominal en exceso, las tasas de complicaciones fueron del 44 por ciento, en comparación con un 9 por ciento entre los que tenían unos troncos más delgados. La tasa de mortalidad fue de casi un 8 por ciento entre los que tenían más grasa abdominal, frente a un 1 por ciento entre los que tenían vientres más delgados.

Las estadías en el hospital se multiplicaron por más de dos entre los que tenían grasa abdominal en exceso, y la readmisión al hospital fue de un 32.5 por ciento frente a un 7 por ciento entre los que no tenían grasa abdominal en exceso.

Los investigadores también encontraron que una proporción entre la cintura y las caderas de 1 o más era un factor de predicción independiente de complicaciones y muerte, aumentando las probabilidades en siete y seis veces, respectivamente.

El estudio fue presentado la semana pasada en la reunión del Colegio Americano de Cirujanos (American College of Surgeons, ACS), en San Diego. Los hallazgos presentados en reuniones generalmente se consideran preliminares hasta que se publican en una revista revisada por profesionales.

Los hallazgos son importantes porque al menos dos tercios de los estadounidenses tienen sobrepeso o son obesos.

"Basándonos en la proporción entre cintura y caderas, podemos predecir si los pacientes tienen un riesgo alto y tomar medidas para mantenernos atentos a esos pacientes. Por ejemplo, podemos hacer que vuelvan para exámenes postquirúrgicos para evaluarlos temprana y rápidamente, y si desarrollan complicaciones, podemos llevarlos con mayor rapidez a la UCI para poder atender dichas complicaciones", explicó Jehan en un comunicado de prensa del ACS.

El índice de masa corporal (IMC) no es tan efectiva como la proporción entre la cintura y las caderas para evaluar el riesgo, según los investigadores. El IMC es una medida de la grasa corporal basada en la estatura y el peso.

"El IMC se ha usado tradicionalmente en los hospitales para predecir los resultados adversos como los ataques cardiacos, pero uno de los problemas del IMC es que no toma en cuenta la distribución de la grasa corporal", dijo Jehan.

"Pero la proporción entre cintura y caderas se dirige de forma específica a la concentración de grasa visceral, que es el tipo peligroso que rodea a los órganos abdominales", afirmó.

La mayoría de personas que acaban necesitando una cirugía de emergencia se someten a una TC por otros motivos. En ese caso, es razonable usar una TC para medir la grasa abdominal. Si no se ha realizado una TC, se puede utilizar una cinta métrica para calcular la proporción de cintura y caderas, dijeron los investigadores.