22 de junio de 2018

¿Busca perder peso? Cuidado con estos 4 mitos

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Cuando se busca perder peso es normal querer ver resultados rápidos. Pero debemos tener cuidado con tanta información disponible en la actualidad. En el mejor de los casos, las soluciones "mágicas" simplemente no funcionan, pero también puede suceder que tengan algún impacto en nuestra salud.

Yo soy partidaria de que la mejor opción es hacer un cambio en nuestros hábitos y estilo de vida. Así que quiero referirme a 4 mitos o creencias existentes, relacionadas con la pérdida de peso.

1. Para perder peso hay que pasar hambre.

La semana pasada me referí al tema de que para perder peso no hay que hacer reducciones drásticas en el consumo de calorías (Perder peso es más que restar calorías), pero aprovecho de nuevo para recordarlo: no debemos ni comer porciones mínimas, ni tampoco saltarnos comidas.

Pasando hambre logramos perder peso a corto plazo (y lo que perdemos es músculo y agua), pero en el largo plazo en realidad no vamos a ver los mejores resultados. Y obviamente pasando hambre no le vamos a dar a nuestro cuerpo los nutrientes que necesita y no lo vamos a mantener sano.

2. Para perder peso hay que dejar de comer harinas (u otro grupo de alimentos o nutrientes específicos).

Lo más común que escuchamos actualmente: la forma de perder peso es quitar las harinas o los carbohidratos y comer más proteína y grasa. Es un método que puede funcionar, pero no quiere decir que es la única manera de deshacernos de unos kilos de más.

Podemos perder peso (y perder grasa) comiendo TODOS los grupos de alimentos. Puede ser que a corto plazo se vean resultados más rápidos eliminando algunos, pero en el largo plazo los resultados que se pueden obtener son muy similares.

Debemos pensar si es un método sostenible y compatible con nuestros gustos y preferencias. Además de pensar que pueden haber efectos adversos, y que debemos asegurarnos de estar recibiendo todos los nutrientes necesarios a pesar de la exclusión de ciertos alimentos.

3. Se puede perder peso con alimentos o bebidas que van a "quemar" la grasa.

Ya sea alimentos específicos como el apio o la piña, o batidos (comerciales, verdes u otros), ningún alimento o bebida por sí sola va a hacer que nuestro cuerpo se deshaga de la grasa. Si fuera así de simple nadie en el mundo tendría problemas por exceso de peso.

Puede ser que ofrezcan otros beneficios, como ayudar a prevenir la retención de líquidos, favorecer la digestión por su aporte de fibra, también por su aporte de fibra brindan más saciedad (y así ayudan a regular el apetito). Pero no van a "quemar" la grasa con solo consumirlos. De hecho si no hacemos un cambio en nuestros hábitos de alimentación y no hacemos ejercicio, no vamos a ver resultados.

4. Los productos "quemagrasa" son la solución para perder peso

Respecto a estos productos lo más sencillo que les puedo decir es que todos siempre tienen una leyenda que indica que su uso debe ir acompañado de dieta y ejercicio. 

Al igual que les mencioné en el apartado anterior, estos productos tampoco "queman" la grasa por sí solos. En caso de que efectivamente tengan compuestos que favorecen la pérdida de grasa, lo que van a hacer es potenciar el efecto de una adecuada alimentación y la actividad física. O sea que estos siguen siendo la clave.


Lo que siempre le digo a mis pacientes: los kilos de más no se ganaron de un día para otro. De la misma forma, no se van a perder de un día para otro. Pero con un estilo de vida saludable, constancia y paciencia (no con métodos rápidos o "mágicos") ¡se puede lograr la meta! Y sobre todo, cuidamos la salud.

Los alimentos que ayudan a paliar los dolores de la menstruación

Tomado de: www.abc.es

Las legumbres, frutos secos o los aguacates son fuente de vitamina B6, «la encargada de fabricar serotonina, la llamada hormona de la felicidad, que puede ayudar a la mujer a paliar los dolores menstruales», según el catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Murcia, Gaspar Ros Berruezo.

También, las carnes rojas, huevos y pescados aportan hierro, «lo que permitirá mantener los niveles adecuados de este mineral (60 a 170 mcg/dL) y evitar una posible anemia si la menstruación es abundante», ha explicado.

«La actuación de los estrógenos y la progesterona marcarán los cambios hormonales que experimente la mujer. De ellos dependerán tanto el ciclo menstrual y el embarazo como la menopausia», ha señalado.

Estos cambios pueden generar alteraciones que se manifiestan en una sintomatología diferente en cada etapa fisiológica, y durante la menstruación, entre el 25 y 60 por ciento de las mujeres pueden sufrir dolores abdominales o dismenorrea y un 10 por ciento anemia por déficit de hierro, ha argumentado.

El embarazo, «un proceso natural en la vida de la mujer, en ocasiones, puede dar lugar también a sintomatología, como por ejemplo cansancio, varices, hinchazón o hemorroides».

«Dependiendo de las analíticas, podremos variar el menú tanto para conseguir un buen estado de salud de la madre, como para ayudar al crecimiento del feto. Para obtener vitaminas A y C, potasio y fibra es recomendable ingerir verduras y frutas. Las carnes, pescados, huevos y frutos secos aportan proteínas, hierro, y vitaminas del grupo B. Los lácteos ofrecen un aporte extra de calcio y fósforo; mientras que el pan, los cereales y el arroz serán fuente de hidratos de carbono», ha continuado.

La menopausia llega, por término medio, entre los 45 y 53 años, y en el 85 por ciento de los casos la mujer sufre algunos síntomas asociados. Entre los más comunes, se encuentran los sofocos, las alteraciones del sueño o la irritabilidad.

«Es recomendable aumentar el aporte de alimentos de origen vegetal debido a su contenido en fitoestrógenos, que ayudarán a controlar los síntomas», apunta este especialista. La pérdida de densidad ósea es otra de las manifestaciones clínicas que más preocupa. En estos casos, una dieta rica en calcio o en suplementos, junto al ejercicio físico, puede ser de gran utilidad.

«En cuanto a los factores para la prevención de la osteoporosis, las recomendaciones actuales son: mayor consumo de calcio, fósforo, magnesio y flúor; proporcionar vitamina D adecuada (incluso con alimentos enriquecidos si es necesario); consumo de alimentos ricos en ácidos omega-3; reducción de sal; una ingesta suficiente pero moderada de proteínas y, en ausencia de intolerancia, promover el consumo de leche y productos lácteos, especialmente yogur y productos lácteos fermentados», añade Ros.

Este profesor de la Universidad de Murcia concluye que «lo importante es seguir una dieta variada y equilibrada y ofrecer al consumidor la información práctica. No tenemos que prescindir de ningún alimento. No hay alimentos prohibidos. Todos, cada uno en su momento, tienen un lugar en nuestra dieta».

Más de una copa al día aumenta el riesgo de cáncer

Tomado de: www.larazon.es

El riesgo de mortalidad y de desarrollar algunos tipos de cánceres aumenta en aquellas personas que toman más de una bebida alcohólica al día a lo largo de su vida, según un estudio publicado en la revista especializada PLOS Medicine recogido por Efe.

Los investigadores analizaron si el peligro de mortalidad o de sufrir un cáncer difería entre las personas con diferentes cantidades de ingesta de alcohol a lo largo de toda su vida, utilizando datos de 99.654 personas de Estados Unidos.

El equipo liderado por Andrew Kunzmann, de la Universidad Queen’s de Belfast (Irlanda del Norte), estudió los casos de estas personas durante un promedio de 8,9 años, y el consumo de alcohol se midió a través de un cuestionario hecho entre 1998 y 2000.

Durante el estudio, se produjeron 9.559 muertes y 12.763 cánceres primarios entre los participantes.

Los analistas observaron la conocida como curva en J, muy habitual en medicina, que denota que la mesura y la prudencia es la opción óptima.

Así, en comparación con los bebedores ligeros (1-3 bebidas por semana), aquellos que consumían una bebida alcohólica a la semana (bebedores infrecuentes), además de los que tomaban entre 2 y 3 al día y más de 3 diarias registraron más fallecimientos durante el periodo estudiado.

Este hallazgo, sugiere, según los autores, algún tipo de efecto protector del consumo moderado alcohol, particularmente en muertes por enfermedades cardiovasculares.

Por el contrario, el riesgo de cáncer y de mortalidad relacionada con esa enfermedad sí aumentó de manera lineal con el consumo de alcohol durante toda la vida.

Además, los bebedores moderados de por vida tuvieron el menor riesgo combinado de mortalidad y desarrollo de cáncer.

"Este estudio proporciona una mayor comprensión de la compleja relación entre el consumo de alcohol, la incidencia del cáncer y la mortalidad por enfermedades y puede ayudar a informar las directrices de salud pública", concluyeron los autores.

Grasas y carbohidratos juntos causan una respuesta similar a las drogas


Hay momentos en los que se nos hace realmente difícil evitar echar mano a esa pieza de bollería con chocolate del supermercado, o a ese dónut que vemos expuesto en el bar, mientras tomamos el café. Ahora un estudio de la Universidad de Yale que se acaba de publicar en Cell Metabolism ha demostrado que hay una explicación científica a ese impulso.

Según la investigación, cuando se dan en un mismo alimento la grasa y los carbohidratos, nos resulta más gratificante que si el alimento solo contiene uno u otro elemento. “Cuando se combinan ambos nutrientes, el cerebro parece sobreestimar el valor energético de la comida”, ha apuntado Dana Small, directora del Centro de Investigación en Fisiología y Dietas Modernas de la Universidad de Yale, a The Independent.

Para entender el mecanismo hay que explicar que el proceso biológico que regula la asociación de alimentos con su valor nutricional ha ido evolucionando a lo largo de los años para que tomemos decisiones correctas. “Por ejemplo, un ratón no debería arriesgarse a exponerse a un depredador si un alimento proporciona poca energía”, comenta Small. “Sorprendentemente, los alimentos que contienen grasas e hidratos de carbono parecen indicar sus potenciales cargas calóricas al cerebro a través de mecanismos distintos”.

Junto con otros especialistas en Alemania, Suiza y Canadá, esta especialista ha evaluado las respuestas neuronales de los participantes en el estudio a las señales de los alimentos, sometiendo a estas personas a escáneres cerebrales mientras se les mostraban fotografías de alimentos con grasas (sobre todo azúcar) y otros con grasas y carbohidratos. Se ha demostrado que los conejillos de indias estaban dispuestos a pagar más por alimentos que combinaban los dos nutrientes, y además estas comidas iluminaban circuitos neuronales en el centro de recompensa del cerebro incluso más que los alimentos favoritos de cada uno, o los más dulces o con más energía.

La fisiología humana aún no ha evolucionado para poder controlar la activación simultánea de las vías de señalización de grasas y carbohidratos; y estos alimentos nos hacen reaccionar como las drogas, según los investigadores. Combinando estos dos nutrientes, la industria alimentaria estaría promoviendo comer en exceso. “Se potencia la recompensa y por lo tanto facilitar la transición a la respuesta habitual como se observa en las drogas de abuso”, dicen.

Esto puede estar dando lugar a las altísimas tasas de obesidad que tenemos hoy en día. “El entorno alimentario moderno está plagado de alimentos procesados con alto contenido de grasas y carbohidratos como dónuts, patatas fritas, barritas de chocolate… Esta potenciación de la recompensa puede ser contraproducente, promoviendo la sobrealimentación y la obesidad”, dice Dana Small.

15 de junio de 2018

Perder peso es más que restar calorías

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Vemos por todo lado tantos productos "light" o cero calorías, que no es de extrañar que terminemos pensando que entre menos calorías comamos es mejor si queremos perder peso. Me pasa en la consulta que a veces me dicen: "pero hasta estoy comiendo menos de lo que usted me mandó y no bajé". O también me han dicho: "pero yo como super poquito, no ceno ni como nada entre comidas, y en el desayuno y el almuerzo son muy poquitas las cantidades".

Lo cierto es, que si bien se necesita una reducción en el consumo de calorías, no es reducirlo hasta más no poder. A pesar de restringir las calorías, debemos procurar que el cuerpo reciba cierta cantidad de energía para poder efectuar sus funciones correctamente.

Pensemos por ejemplo en un carro: si se queda sin gasolina se apaga y listo. Nuestro cuerpo no puede hacer lo mismo, así que si le damos poca energía (tiene poca gasolina disponible) tiene que evitar a toda costa gastar, para poder sobrevivir con lo que se le está dando. O sea, como se dice popularmente, hacemos que el metabolismo "se ponga lento", y más bien no vamos a favorecer una pérdida de peso (y mucho menos vamos a favorecer una pérdida de grasa, si acaso será de agua y músculo).

Así que debemos tener como punto número 1, que el "hacer dieta" nunca debe ser sinónimo de pasar hambre y dejar de comer. Lo que debemos hacer es aprender a elegir mejor las comidas, quizás cambiar las proporciones en que comemos los distintos grupos de alimentos, seguir las porciones indicadas en el plan de alimentación, y no hacer cambios en el mismo solo porque creemos que es mejor. Debemos confiar en el conocimiento del profesional que nos atiende.

Otro punto que debemos tener en cuenta, es que el cambio en la dieta por sí solo no basta. Podemos iniciar con solo el cambio en la alimentación, pero llegará un punto en que el ejercicio se haga necesario (de por sí por salud debería serlo). 

Como les dije antes, no podemos reducir tantísimo las calorías. Y recordemos que nuestro cuerpo perdiendo peso o no, siempre necesita nutrirse, así que tampoco es que podemos llevar la situación hasta comer una cantidad mínima de alimento. Así que si no se puede reducir más el consumo de calorías, debemos aumentar el gasto, y eso lo haríamos a traves del ejercicio (además de los efectos positivos del ejercicio sobre el metabolismo).

Y el punto número 3 que debemos considerar, y probablemente el más importante, es que perder peso no es un asunto independiente y sin relación con la salud. No es algo que podemos hacer de la manera que sea, y no va a tener consecuencias. 

Así que dejemos de lado la idea de comer lo menos posible, de que comer no es compatible con perder peso, de que hay que pasar hambre para ver los resultados. Busquemos la asesoría adecuada, evitemos poner en riesgo nuestra salud (o caer en un ciclo de subir y bajar de peso, que a largo plazo tampoco es favorable). Y pensemos en un cambio de estilo de vida y no en algo que hay que hacer por unos días nada más.

Estos son los 10 mejores alimentos para nuestro corazón

Tomado de: as.com

En el acelerado mundo de hoy en día donde la conveniencia de la comida rápida supera a la cocina casera saludable (que requiere más tiempo y mano de obra), la batalla es proteger nuestro corazón para evitar en un futuro las enfermedades crónicas. Las elecciones que hagas pueden afectar drásticamente la salud de tu corazón, la energía y el control del apetito. Mantén tu corazón en plena forma con alimentos sabrosos, saludables y convenientes para toda la familia: estos son que mejor nos van ayudar.

Sandía: satisface tus ansias de comer con una buena rebanada, deliciosa, baja en calorías, con alto contenido de fibra y una gran fuente de antioxidantes. Ahora que se acerca el verano, será uno de los alimentos de moda. La sandía también suministra citrulina, que puede mejorar la salud de nuestros vasos sanguíneos e incluso puede tener beneficios para las personas con disfunción eréctil y diabetes. Asimismo, es una fuente de vitaminas C y A, así como de potasio y magnesio.

Yogur: El yogur protege contra la enfermedad de las encías (gingivitis), lo que puede aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca. Además, cuenta con poderosos antioxidantes, vitaminas, fibra y probióticos que son beneficiosos para la salud, digestión y bienestar en general. Además, podemos añadirle trozos de fruta o miel para hacerlo más saludable todavía.

Tomates:
Los tomates contienen una dosis muy sólida de vitamina C saludable para el corazón y, al igual que la sandía, es rico en licopeno, esencial para el corazón según la Universidad de Harvard. Una de las claves, para evitar el procesamiento de los tomates si queremos hacer gazpacho o salsas, es prepararlos directamente nosotros, recién comprados de la frutería.

Aguacates: Los aguacates están llenos de grasas monoinsaturadas saludables y son una fuente de potasio, un mineral también conocido por controlar la presión arterial. Si existe un superalimento, es éste. También son una gran fuente de vitamina C, fibra y carotenoides. Estos últimos se han asociado con un menor riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular.

Frutas del bosque: Repletas de antioxidantes, son una excelente opción para mantener tu corazón saludable. Aumentan el colesterol bueno (HDL) y reducen el colesterol malo mientras disminuyen la presión arterial. Además, los frutos secos son bajos en calorías y no tienen grasa, contienen nutrientes que promueven el crecimiento óseo y la conversión de grasa en energía. Por si no es suficiente, contienen polifenoles, que han demostrado aumentar los niveles de óxido nítrico, una molécula que hace que los vasos sanguíneos se relajen.

Nueces: las nueces mejoran las funciones del corazón gracias a las grasas omega 3 y antioxidantes saludables que poseen. Se ha demostrado que comer unos 30 gramos al día mejora la función de los vasos sanguíneos entre las personas con diabetes y también protege a las personas con enfermedades cardíacas o que corren riesgo de padecerlas.

Quinoa: una fantástica fuente de proteína vegetal, por eso cada vez está más de moda. Es mejor para la salud del corazón, la salud del riñón y la presión arterial que la proteína de la carne roja, desde luego. Además, contiene casi el doble de fibra que otros granos, está repleta de antioxidantes y es una buena fuente de grasas monoinsaturadas saludables para el corazón, el mismo tipo de grasa que se encuentra en el aceite de oliva y los aguacates.

Salmón: los estudios demuestran que consumir pescado regularmente cada semana se asocia con un riesgo 30 por ciento menor de desarrollar enfermedad coronaria a largo plazo, quizá por eso los japoneses vivan más. Los omega 3 que poseen los pescados azules también disminuyen la presión arterial y pueden ayudar a prevenir los ritmos cardíacos irregulares, al tiempo que reducen la inflamación en todo el cuerpo.

Guisantes: cocina los guisantes en un plato de pasta o una ensalada, o úsalos solo como un acompañamiento. Los guisantes están cargados de fibra y proporcionan una dulce explosión de sabor y añaden colores brillantes a cualquier plato. También pueden ayudar con el control de peso, un ingrediente clave para mantener un corazón saludable. Una taza de guisantes tiene menos de 100 calorías con una gran cantidad de micronutrientes, fibra y proteínas.

Avena: los granos integrales mantendrán tu corazón saludable y te ayudarán además a mantener un peso ideal, lo que significa una acción saludable para el corazón, necesaria considerando que la obesidad es un factor de riesgo para la enfermedad cardíaca y las complicaciones relacionadas con el corazón.

Fumar y diabetes, vinculados a calcificaciones cerebrales

Tomado de: www.larazon.es

Las personas que fuman o tienen diabetes pueden estar en mayor riesgo de calcificaciones en una región del cerebro crucial para la memoria, según un nuevo estudio cuyas conclusiones se detallan en un artículo publicado en la edición digital de la revista ‘Radiology’.
La demencia es un importante problema de salud pública que afecta a decenas de millones de personas en todo el mundo y uno de los focos de investigación de la demencia ha sido el hipocampo, una estructura cerebral importante para el almacenamiento de recuerdos tanto a corto como a largo plazo. La enfermedad de Alzheimer, el tipo más común de demencia, está asociada con la atrofia del hipocampo.

Los investigadores han planteado la hipótesis de que las acumulaciones anormales de calcio o calcificaciones en el hipocampo pueden estar relacionadas con problemas vasculares que podrían contribuir a la atrofia del hipocampo y el posterior deterioro cognitivo. Sin embargo, la investigación publicada sobre la asociación entre la calcificación del hipocampo y el deterioro cognitivo es limitada. «Sabemos que las calcificaciones en el hipocampo son comunes, especialmente al aumentar la edad», dice la autora principal del estudio, Esther J.M. de Brouwer, geriatra en el Centro Médico de la Universidad de Utrecht, Países Bajos. «Sin embargo, no sabíamos si las calcificaciones en el hipocampo se relacionaban con la función cognitiva», añade.

Los avances en las imágenes han proporcionado oportunidades para explorar el papel de las calcificaciones del hipocampo en la demencia. El desarrollo de tomografías computarizadas cerebrales multiplanar ha permitido distinguir mejor entre las calcificaciones del hipocampo y las calcificaciones en las estructuras cerebrales cercanas, como el plexo coroideo. «Una tomografía computarizada multiplanar permite ver el hipocampo en diferentes planos anatómicos, por ejemplo, de arriba a abajo, de derecha a izquierda y de adelante hacia atrás --dice Brouwer--. Antes de las exploraciones de TC multiplanar, las calcificaciones del hipocampo a menudo se confundían con las calcificaciones del plexo coroideo. Por lo tanto, con las exploraciones de TC multiplanar, las calcificaciones del hipocampo se distinguen mejor de las calcificaciones en otras áreas».

El doctor Brouwer y sus colegas estudiaron la asociación entre los factores de riesgo vascular como la presión arterial alta, la diabetes y el tabaquismo, y las calcificaciones del hipocampo. El equipo también evaluó los efectos de las calcificaciones en la función cognitiva.

El grupo de estudio incluyó a 1.991 pacientes, con una edad promedio de 78 años, que habían visitado una clínica de memoria en un hospital holandés entre 2009 y 2015. Se había realizado a los pacientes un estudio de diagnóstico estándar que incluía pruebas cognitivas y tomografías computarizadas cerebrales. Los investigadores analizaron las tomografías computarizadas para determinar la presencia y la gravedad de las calcificaciones del hipocampo.

De los 1.991 pacientes, 380, o el 19,1 por ciento, presentaban calcificaciones del hipocampo. La edad avanzada, la diabetes y el tabaquismo se vincularon con mayor riesgo de calcificaciones del hipocampo en las tomografías computarizadas. Aunque el estudio no fue diseñado para determinar de manera concluyente si el tabaquismo y la diabetes aumentan el riesgo de calcificaciones del hipocampo, los resultados sugieren fuertemente un vínculo. «Creemos que fumar y la diabetes son factores de riesgo --apunta Brouwer--. En un estudio histopatológico reciente, se descubrió que las calcificaciones del hipocampo eran una manifestación de la enfermedad vascular. Se sabe bien que fumar y la diabetes son factores de riesgo de enfermedad cardiovascular. Por lo tanto, es probable que fumar y la diabetes sean factores de riesgo de calcificaciones del hipocampo».

No hubo un vínculo entre la presencia y la gravedad de las calcificaciones del hipocampo y la función cognitiva; un hallazgo sorprendente --según Brouwer-- con varias explicaciones posibles. «El hipocampo se compone de diferentes capas, y es posible que las calcificaciones no dañen la estructura del hipocampo que es importante para el almacenamiento de la memoria --afirma--. Otra explicación podría ser la selección de los participantes de nuestro estudio, todos provenientes de una clínica de memoria».

Los pediatras recomiendan 60 minutos diarios de actividad física a niños y jóvenes, preferiblemente en familia

Tomado de: www.abc.es

La Asociación Española de Pediatría (AEP) asegura que para que los niños y jóvenes obtengan el máximo beneficio en términos de salud, deben hacer, como mínimo, 60 minutos de actividad física intensa al día y, preferiblemente, en familia. De esta forma, los pediatras resaltan que es necesario «prescribir» la práctica de ejercicio regular, ya que «mejora la calidad de vida y previene la aparición de enfermedades no solo en niños y adolescentes sanos, sino también como parte del tratamiento en niños con enfermedades como la fibrosis quística o el cáncer».

Tal y como explica el doctor Gerardo Rodríguez, coordinador del Comité de Promoción de la Salud de la AEP y experto en actividad física, la práctica de deporte en familia «refuerza los hábitos del menor». Por eso, «los padres deben dar ejemplo, planificando actividades en familia en las que ellos mismos participen», ha señalado.

Según recuerda la AEP, citando datos de la Encuesta de Salud de España, publicada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, el 12 por ciento de los niños de entre 5 y 14 años no realizan ninguna actividad física, existiendo una gran diferencia entre los varones (8 por ciento) y las mujeres (16 por ciento).

«El sedentarismo es un grave problema de salud en niños y jóvenes, equiparable al provocado por otros factores como la hipertensión, hipercolesterolemia y tabaquismo. Sin embargo, socialmente no se le otorga la misma relevancia. Si ponemos tratamiento a un niño con hipertensión, ¿por qué no prescribir ejercicio a uno sedentario?», ha planteado la doctora Gloria Bueno Lozano, presidente de la Sociedad de Pediatría de Aragón, La Rioja y Soria (SPARS) y del 66 Congreso Nacional de Pediatría.

Y es que, como insisten los pediatras, «si la inactividad es causa de enfermedad, la actividad física es la cura». Por ello, piden la incorporación de ejercicio físico en la rutina diaria, que "ha demostrado mejorar la condición física del niño, su salud ósea y cardiovascular, disminuir el riesgo de obesidad, y aumentar el rendimiento escolar y el estado anímico».

Además, recuerdan que también reduce el riesgo de enfermar por cualquier causa en edades más avanzadas. «La osteoporosis es una de las patologías mas frecuentes entre los mayores que se empieza a gestar durante la edad pediátrica», ha puesto como ejemplo el doctor Rodríguez.

En contra de falsas creencias, el especialista ha afirmado que en pacientes con asma, «tal y como ha quedado demostrado», la práctica de actividad física disminuye la presencia de la enfermedad y la gravedad de las crisis. «Los niños con asma, que suponen ya más de un 10 por ciento en España, no solo puede y deben hacer actividad física, sino también practicar deporte de competición sin que eso suponga un problema», ha instado Rodríguez.

En el caso de los niños sometidos a tratamientos frente al cáncer, el doctor recomienda también el ejercicio físico regular, porque «aumenta la capacidad para llevar a cabo las tareas de la vida diaria con mayor facilidad y eficacia». «Las últimas investigaciones indican que el ejercicio regular moderado puede mejorar la función inmune. A ello contribuyen diversos mecanismos, como el aumento del número y la funcionalidad de las células NK, el aumento del número de las células dendríticas, o los efectos anti-inflamatorios del ejercicio regular. Con el ejercicio, se consigue atenuar las consecuencias del tratamiento (sobre todo, de la quimioterapia), y mejorar el bienestar de los niños con cáncer», ha explicado este experto.

Otra población pediátrica en la que los pediatras consideran fundamental el ejercicio para su desarrollo integral es en el caso de los niños con discapacidad física o psíquica, «siempre adaptando la intervención a las circunstancias personales de cada uno». Así, recomiendan actividades acuáticas, ya que además de los beneficios de este entorno por la ingravidez o la temperatura, permite «adaptar fácilmente la actividad a las características de cada niño»

Cómo mínimo, 60 minutos al día

Con el objetivo de obtener el máximo beneficio en términos de salud para los niños y jóvenes sanos, los pediatras aconsejan hacer, como mínimo, 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa, pudiendo repartirse en dos o más sesiones, en su mayor parte aeróbica e intercalando actividades vigorosas para el fortalecimiento muscular y óseo tres veces por semana.

Un aspecto que destacan es entender la práctica de ejercicio físico como «un momento de diversión y de juego». «Por ello son preferibles las actividades en grupo, divertidas y al aire libre que consigan un refuerzo positivo, haciendo posible que se incorporen como 'hábito divertido y saludable' a las actividades cotidianas», detallan.

Por último, creen que lo mejor es hacer deporte en familia. «La familia debe reconocer que es un hábito importante para la salud, ser proactivo, dar ejemplo e incorporarlo como un hábito diario. Hay que darle la importancia que se merece, porque de ello depende la salud futura de la familia», ha concluido el doctor Rodríguez.

8 de junio de 2018

¡No esperemos a que sea tarde para cuidarnos!

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

En los útimos días tuve la oportunidad de ver algunos pacientes que me hicieron reflexionar sobre la poca importancia que le damos a la prevención, y a un estilo de vida saludable. Tal vez porque normalmente no pensamos que nos vamos a enfermar, o tal vez porque a ciertas edades uno todavía no toma conciencia de la importancia de la salud, y no la cuida como debe ser.

Por ejemplo, ver un joven de alrededor de 25 años, con obesidad, con dificultad para respirar por el mismo exceso de peso, y ya recibiendo tratamiento farmacológico para el colesterol y los triglicéridos. Además tiene problemas de presión alta y está empezando a presentar también problemas para controlar los niveles de azúcar en la sangre. ¡Con solo 25 años!

Igualmente, otros jovenes de edades similiares, que nunca se han realizado un examen de sangre para conocer sus niveles de azúcar, colesterol, triglicéridos, entre otros. Al conversar con ellos me cuentan que son sumamente sedentarios, que consumen con frecuencia mucha comida rápida, dulces, golosinas, snacks; y lo mínimo de frutas y vegetales. Que toman una gran cantidad de bebidas azucaradas, y básicamente el agua no la prueban. 

Y al realizarles evaluaciones de la composición corporal, presentan altos porcentajes de grasa corporal. Esto inclusive en algunos cuyo peso es adecuado o que se ven delgados a primera vista. Y en el caso de la edad metabólica, para muchos el resultado fue ¡del doble de su edad cronológica!

O sea que con base en su estilo de vida, estas personas están "sumando puntos" para una enfermedad crónica, como diabetes o hipertensión (si no es que ya la están empezando a padecer y no se han dado cuenta).

Porque ese es el problema con este tipo de padecimientos: muchas veces no se manifiestan con síntomas claros, sino que para cuando se detectan, puede ser tarde y ya estar en un estado avanzado; en el que los medicamentos se vuelven el tratamiento base, además de requerir un cambio en el estilo de vida. 

Creo que no me equivoco al decir que a ninguno de nosotros nos gustaría tener que pasar tomando medicamentos, en ningún momento de la vida, pero mucho menos a edades tempranas como los 20's. 

Y pensemos aún más allá de la diabetes o la hipertensión. Nuestro estilo de vida es fundamental también en la prevención del cáncer, por lo que todos estos malos hábitos que tienen estos jovenes los están poniendo en un gran riesgo.

No es tan difícil cuidarnos. Se puede moderar el consumo de comida chatarra y bebidas azucaradas, tomar un poco de agua, comer frutas y vegetales que tenemos disponibles todo el año, y movernos un poco. No hace falta el ejercicio a diario por horas, pero sí evitar el sedentarismo (no pasar horas sentado frente a una computadora o el televisor).Y por supuesto también es fundamental hacernos chequeos médicos para actuar a tiempo si es el caso.

Es un ligero esfuerzo ahora, pensando en bienestar y una mejor salud dentro de unos años. Con pequeños cambios vamos a notar la diferencia y nuestro cuerpo lo va a agradecer. ¡Hay que empezar hoy mismo a cuidarnos y no cuando ya es tarde!

Alimentos con triptófano: el secreto para dormir mejor

Tomado de: as.com

Frutas, verduras, pescado azul, legumbres, cereales, frutos secos, alga espirulina, huevos lácteos... te ayudarán a dormir mejor y aportarán al cuerpo nutrientes de manera natural.

A la hora de dormir a muchos les cuesta conciliar el sueño. Bien por preocupaciones, bien por estrés, bien por no saber desconectar… y en muchas ocasiones la alimentación juega una mala pasada, influye y no tenemos en cuenta cómo sacar el máximo partido a los nutrientes.

Para dormir bien es importante introducir en la dieta, especialmente por la noche para relajar el cuerpo y descansar mejor, alimentos con triptófano. Mucho mejor una cesta de la compra saludable que pastillas con química que no es necesaria.

Los alimentos que más triptófano tienen:

-Carne, sobre todo el pavo y el pollo.
Son alimentos ligeros que cocinados con un buen aceite de oliva virgen extra, y pocas salsas para mejorar la digestión, harán buenas digestiones y te ayudarán a descansar.

-El pescado azul, sobre todo el salmón y el atún, son alimentos muy ricos en triptófano que facilitan el descanso. Las grasas que aportan son saludables y al cuerpo le dotan de energía.

-Huevos, han vuelto a ser protagonistas por el aporte de energía y proteína saludable. Vuelven a estar presentes en todas las dietas, ya sea fritos, pero si quieres cenar más sano, sin aceite, puedes comerlos duros, una manera de obtener toda la proteína con menos grasa.

-Lácteos, un clásico que se olvida en muchas ocasiones. Un vaso de leche caliente a la hora de acostarnos, y dormirás mejor. La leche contiene altas dosis de triptófano de manera natural, por eso no necesitarás las pastillas extra que pueden dañar tu estómago.

-Fruta, como el plátano, bananas, piña, aguacate, ciruela, son los alimentos que más ayudan al cuerpo a descansar. Además de aportar al organismo fibra y potasio.

-Verduras, como berros, espinacas, remolacha, zanahoria, apio, alfalfa, brócoli, dátiles, verduras que ayudan a limpiar el estómago y que llegan cargadas de vitaminas y minerales. Ahora para el verano, salteadas, serán una cena perfecta para aligerar digestiones y arrastrar lo que el cuerpo no necesita.

-Frutos secos, como almendras, nueces, pistachos, anacardos… Aportan cantidades de magnesio, omega 3, son saludables aunque en cantidades pequeñas si estás a dieta por el aporte calórico. Ayudan a la digestión y cuidan del organismo de manera natural, protegiendo especialmente el cerebro.

-Chocolate negro, el más puro que encuentres, relaja el cuerpo y éste entra en un estado de felicidad que le ayuda a descansar mejor.

-Cereales, aumentan la secreción de insulina que favorece la transformación de triptófano en serotonina. Favorecen el descanso y si son integrales ayudan también a la digestión.

-Semillas, un clásico para añadir a ensaladas, yogures, sésamo, calabaza, girasol…

-Legumbres, como garbanzos, lentejas, habas, soja… además aportan vitaminas del grupo B (1, 3, 6, 9) y magnesio. ¿Quién no se duerme después de comer una fabada?

-Alga espirulina, mejora el sistema nervioso, relaja. Su aporte de nutrientes, especialmente hierro la hace muy completa para nuestro organismo.