7 de noviembre de 2008

Aproveche los beneficios de la fibra



La fibra es un conjunto de carbohidratos que nuestro organismo no puede digerir ni absorber. Se encuentra en los alimentos de origen vegetal, tales como granos enteros, frutas y vegetales.

Quizás se esté preguntando: si el cuerpo no lo digiere, ¿para qué me sirve?

Según el tipo de fibra vamos a obtener beneficios diferentes. Existen dos clases de fibra: soluble e insoluble. La primera la podemos encontrar en la avena, frijoles, garbanzos, lentejas, manzana, frutas cítricas, fresas y zanahorias; la segunda se halla en los productos integrales, frutas y vegetales.

La fibra soluble ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre (importante para el tratamiento y prevención de la diabetes) y reduce el colesterol LDL o colesterol malo. Por su parte, la fibra insoluble favorece el tránsito intestinal ayudando en el tratamiento y prevención del estreñimiento, y colabora en la prevención del cáncer. Además, la fibra le puede ayudar a controlar su peso ya que induce la saciedad, es decir que le hará sentir lleno y por tanto, comerá menos.

Ahora que conoce las ventajas que le puede brindar la fibra, ¿cómo puede incluirla en su dieta o aumentar su consumo? Estos son algunos consejos útiles:

1. Consuma 5 porciones en total de frutas y vegetales al día. Cuando sea posible, cómalos con cáscara y semillas.
2. Incluya en su alimentación productos integrales (pan, cereal, galletas, arroz, entre otros). Verifique en la etiqueta nutricional: para que un alimento sea considerado fuente de fibra debe aportar al menos 2 gramos de fibra por porción.
3. Incluya vegetales en preparaciones como sándwiches, sopas o pastas.
4. Si consume cereal agregue fruta fresca, por ejemplo banano o fresas.
5. Consuma ½ taza de frijoles, garbanzos o lentejas todos los días. Una opción alternativa es agregar garbanzos a las ensaladas.
6. Tenga en cuenta que al aumentar su consumo de fibra, debe aumentar también el consumo de líquidos (8 vasos de agua o bebidas sin calorías al día).

Un aumento rápido en el consumo de fibra puede producirle gases, cólicos y distensión abdominal, por lo que debe hacerlo gradualmente para que su organismo se acostumbre a este cambio en su dieta.

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