30 de octubre de 2008

Dieta alta en frituras eleva en un 35% riesgo de infarto

Un nuevo estudio destaca la importancia de una alimentacion balanceada, para su salud y en especial para su corazón.

Según científicos canadienses, la dieta occidental, alta en productos grasosos y salados, huevos y carnes, es el régimen alimentario más dañino para su salud coronaria.

La investigación, que tomó en cuenta a 52 países, halló que las costumbres alimentarias de quienes siguen una dieta occidental elevan el riesgo de sufrir un ataque cardíaco en un 35%.

Mientras tanto, una dieta prudente, es decir, rica en verduras y frutas, reduce la posibilidad a un individuo de padecer un infarto en un 30%.

Por su parte, el patrón alimentario oriental –basado en el consumo de gran cantidad de verduras, tofu, soya y salsas– no parece tener un efecto protector ni dañino ante este mal.

Pueden encontrar más información en:

29 de octubre de 2008

No es tan malo como parece: el chocolate puede favorecer su salud

Usualmente el chocolate se ha considerado como uno de los alimentos “prohibidos” en la dieta cotidiana a pesar de ser un favorito para muchos. No obstante, este alimento contiene antioxidantes que pueden ayudar a su corazón. Los antioxidantes son sustancias que “combaten” a los radicales libres en el organismo, estos se asocian con daño a las células y por tanto con enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

Según un estudio realizado por un grupo de científicos italianos*, el chocolate oscuro contiene altas concentraciones de flavonoides (un tipo de antioxidante) que puede tener propiedades antiinflamatorias y además previene las enfermedades del corazón.

El estudio fue realizado en humanos (hombres y mujeres mayores de 35 años). El efecto del consumo de chocolate se midió a través de los niveles de una sustancia denominada Proteína C-reactiva. Esta es producida por el hígado, sus niveles sanguíneos aumentan durante procesos inflamatorios y se consideran además un indicador indirecto de riesgo sufrir problemas del corazón.

Como resultado de la investigación se obtuvo que aquellas personas que consumieron 20 gramos de chocolate oscuro cada 3 días presentaron niveles sanguíneos más bajos de proteína C-reactiva.

A partir de esta observación los científicos responsables del estudio recomiendan consumir aproximadamente 7 gramos diarios (equivalente a un cuadrito de una tableta) para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Un consumo superior a esta cantidad no produce este efecto protector.

Además, es importante aclarar que el chocolate con leche no brinda los beneficios antioxidantes. Esto debido a que según un estudio realizado por investigadores de Italia y Reino Unido**, la leche impide que el cuerpo absorba los antioxidantes.

Por lo tanto... disfrute una pequeña porción de chocolate oscuro y ayude a su salud cardiovascular.


*Regular Consumption of Dark Chocolate Is Associated with Low Serum Concentrations of C-Reactive Protein in a Healthy Italian Population. J. Nutr. 138:1939-1945, Octubre 2008

**Plasma antioxidants from chocolate: Dark chocolate may offer its consumers health benefits the milk variety cannot match.Nature: Vol 424, 28 Agosto 2003.

Dieta: esa temible palabra

“No puedo comer eso... es que estoy a dieta”... “como he subido de peso, voy a ponerme a dieta”...... “haga la dieta X y pierda esos kilos de más”.....

Seguramente ha escuchado muchas veces estas frases entre sus amistades, en televisión, revistas, Internet, entre otros. Para muchos, “estar a dieta” es sinónimo de tortura, de comer menos o no comer del todo; pero, ¿sabía usted que en realidad todos “estamos a dieta”?

Todos los alimentos que usted consume a lo largo del día conforman su dieta. Puede ser balanceada o no, de buena o mala calidad, pero todas las personas tenemos una dieta.

Para mejorar su estado nutricional y de salud es importante prestar atención a los alimentos que incluye en su dieta, en términos de calidad y cantidad. Esto con el fin de excluir aquellos alimentos que no le aporten beneficios a su organismo, e incluir o incrementar el consumo de los que pueden favorecer su salud. Todo esto sin someterse a grandes sacrificios o a “pasar hambre”.

Esto es posible mediante un plan de alimentación diseñado acorde a sus necesidades particulares: sexo, edad, estatura, nivel de actividad física y estado de salud; para lo cual es necesario que consulte a un experto en Nutrición.

25 de octubre de 2008

Suplementos nutricionales ¿cuándo utilizarlos?

Lic. Diana Mora Ramírez, Nutricionista UCR

Una de las más frecuentes preocupaciones de los padres de familia es la alimentación de sus hijos. Preguntas como: ¿Estará comiendo lo suficiente? ¿Por qué lo veo tan “flaquito”? ¿Tendré que darle algo más?, suelen acompañar esta etapa del crecimiento.

Si a lo anterior agregamos la creencia popular de que un niño(a) “gordito(a)” es sinónimo de buena salud, resulta comprensible que las madres se inquieten si ven a su hijo muy delgado o si sienten que come poco, y por lo tanto consideren la opción de darle un suplemento nutricional o alimenticio.

Estos productos, también conocidos como “fórmulas”, contienen uno o más nutrientes y se utilizan como complemento de la dieta para cubrir los requerimientos del organismo.

Si en su hogar se presenta una situación como la mencionada al inicio, debe tomar en cuenta que conforme pasan los años es normal que se reduzca el apetito en los niños y jóvenes.

Así, por ejemplo, en los bebés el crecimiento es más acelerado y necesitan más nutrientes, pero en edades posteriores el crecimiento es más lento, y por eso el cuerpo demanda menos energía y el consumo de alimentos disminuye. Además, recuerde que conforme avanza en su desarrollo, el niño despierta a otros intereses más allá de la comida, por lo que esta deja de ser una prioridad para él.

En general, descartando que exista una enfermedad de fondo, se pueden distinguir dos casos de niños(as) delgados(as). El primero corresponde al de aquellos niños que, a pesar de comer suficientes alimentos, permanecen delgados. Esto ocurre, básicamente, por el nivel de actividad física, la herencia o genética y el metabolismo (o sea, todos los procesos que ocurren en el organismo para producir energía a partir de los alimentos ingeridos).

Si su hijo es muy activo, necesitará mayor cantidad de energía y por tanto consumirá más alimentos, sin que esto implique una ganancia de peso. Respecto a la herencia, si la contextura física de los padres es delgada, es probable que el niño también presente esta característica. Finalmente, existen diferencias en el metabolismo de las personas, pues en algunos es más acelerado que en otros.

En el segundo caso, un niño puede ser delgado porque no recibe la energía que requiere para su crecimiento, en otras palabras, porque no come lo suficiente. En este punto se debe considerar no solo la cantidad sino también la calidad de lo que consume el niño.

¿Cómo saber cuál es el caso de su hijo?

Resulta fundamental realizar una valoración del peso, la talla y la grasa corporal del niño. Esto permite saber determinar si crece de acuerdo con lo que se espera a su edad. También es adecuado evaluar la dieta del niño por dos razones: una, para saber si se incluyen todos los grupos de alimentos en las proporciones adecuadas, así se garantiza que el niño recibe todos los nutrientes requeridos.

Y la otra, porque a veces existen diferencias entre lo que el niño debería comer y lo que la madre desea o espera que coma. Por lo tanto, si la dieta es adecuada y se incluye un suplemento nutricional, éste puede aportar calorías extra que, a mediano o largo plazo, pueden generar un aumento de peso no deseado.

Una vez efectuadas estas dos valoraciones, usted y su nutricionista pueden decidir los casos en que sea necesario incluir un suplemento nutricional en la dieta del niño, por ejemplo:

-Cuando hay un retraso en el aumento de peso y talla con respecto de lo que correspondería a su edad.
-Cuando practica algún deporte de alto nivel y la alimentación habitual no cubre sus demandas energéticas.
-Cuando el niño presenta falta de apetito y no desea o no puede comer por un tiempo prolongado.

¿Qué debe hacer como padre de familia si se presenta este último caso? Además de consultar a un especialista en medicina o nutrición para obtener su criterio profesional, preste mucha atención a ciertos aspectos en el comportamiento del niño antes de darle un suplemento.

Algunos niños no comen sus alimentos simplemente porque la manera en que se les preparan y sirven, no despierta su interés o no les provoca gusto al ingerirlos.

Es entonces cuando es fundamental considerar las texturas, colores y formas de los alimentos, ya que deben ser atractivos para ellos pues de otra forma no los consumirán. También es importante tomarlos en cuenta a la hora de preparar los alimentos: déjelos que ayuden a decidir qué se va a comer y cómo se va a preparar, y si es posible permita también que ayuden en la elaboración de los platillos.

Recuerde que la paciencia es una actitud fundamental cuando se trata de la alimentación de los niños, en especial cuando queremos que prueben alimentos nuevos. Estos se deben introducir poco a poco en su dieta y en pequeñas cantidades. Pero nunca los obligue a comer algo que no quieran porque eso puede crear aversión o rechazo por la comida.

Si el niño se salta el almuerzo o la cena, no entre en pánico: ellos mismos autorregulan lo que consumen y lo compensaran en otro momento. Igualmente, si un día el niño come demasiado, por ejemplo, cuando asiste a una fiesta, será normal que al día siguiente coma menos. En todo caso, la clave para fomentar hábitos de alimentación saludables, radica en que sigan y respeten un horario de comidas establecido.

Cuando la solución es un suplemento.

Una vez considerados todos los aspectos mencionados anteriormente, si se determina que su hijo necesita un suplemento nutricional, considere que existe una amplia variedad de estos productos en el mercado: con lactosa, sin lactosa, a base de proteína de soya, así como diferentes sabores y presentaciones.

Busque la asesoría de un profesional que le indique la cantidad de suplemento que requiere consumir el niño según su edad, su actividad física y la cantidad de calorías que debe cubrir. Asimismo, se debe llevar un seguimiento adecuado del estado nutricional del niño, para realizar las modificaciones necesarias de acuerdo con la evolución de su crecimiento.

Finalmente, es importante recordar que el suplemento no sustituye en su totalidad los alimentos en la dieta del niño, por el contrario, debe ser un complemento a la alimentación diaria.

En este artículo solamente se han expuesto casos generales en los que se requiere utilizar un suplemento nutricional, pero pueden existir situaciones especiales que también lo ameritan, por lo que se impone una valoración más profunda por parte del especialista.

Leche, queso y yogurt por su salud

Lic. Diana Mora Ramírez, Nutricionista UCR

Probablemente al realizar sus compras en el supermercado ha observado la variada oferta de productos lácteos que se ofrecen al consumidor: leche saborizada, delactosada, descremada o semidescremada; yogurt, líquido o con toppings, así como diversos tipos de quesos.

Ante esta diversidad, cabe preguntarse si el consumo de estos alimentos es realmente una necesidad para el organismo o simplemente un gusto para el paladar. ¿Qué esconden más allá del sabor y la variedad?, ¿qué le pueden brindar a su salud?

Los productos lácteos son alimentos ricos en proteína, vitaminas y minerales, por ejemplo vitamina A, que se relaciona con la visión y con el sistema inmunológico; riboflavina, necesaria para el metabolismo, es decir, para que el organismo utilice la energía que proviene de los alimentos; calcio y fósforo, que entre otras funciones intervienen en la formación de los huesos.
Mención especial merece el hecho de que los lácteos constituyen la principal fuente de calcio, uno de los nutrientes más importantes para la mujer. El calcio es necesario, entre otras funciones, para la adecuada formación de los huesos.

La infancia y la adolescencia son períodos en los que su ingesta resulta fundamental para el desarrollo de una adecuada reserva ósea. No obstante, esto no quiere decir que en otras etapas de la vida no sea necesario su consumo.

Durante la edad adulta se continúa requiriendo calcio para diversas funciones, como por ejemplo la contracción muscular y la transmisión nerviosa. Si el calcio no se obtiene de la dieta, el organismo lo toma de los huesos, y por tanto estos se van debilitando.

Específicamente en las mujeres, el consumo de productos lácteos resulta importante en caso de embarazo o lactancia, y en la etapa posmenopáusica, debido al riesgo de desarrollar osteoporosis.
Si usted está embarazada o se encuentra en período de lactancia, debe tener en cuenta que necesita satisfacer no solo las demandas de su propio organismo, sino también las del bebé; si no hay un buen aporte de la dieta, el bebé toma el calcio del organismo de la madre y las reservas de esta se reducen. De ahí la importancia del consumo de calcio.

Si su caso no es el descrito en el párrafo anterior, igualmente debe cuidar su dieta para garantizar un consumo adecuado de calcio, ya que la condición de ser mujer representa un factor de riesgo para el desarrollo de osteoporosis en edades posteriores. La osteoporosis es una enfermedad que se caracteriza por el debilitamiento de los huesos a través del tiempo.

Por otra parte, además de aporte de calcio, algunos productos lácteos ofrecen un beneficio adicional si contienen probióticos: bacterias “amigables” que conviven con la flora intestinal y generan beneficios para la salud. Los probióticos mantienen sana la superficie del intestino permitiendo una adecuada absorción de los nutrientes, protegen al organismo de la entrada de bacterias dañinas, pueden prevenir el desarrollo de cáncer de colon, entre otros.

Sumado a lo anterior, si combinamos los lácteos con alimentos del grupo de los cereales, como por ejemplo al consumir un emparedado de queso, o agregar queso a las pastas, o consumir cereal con leche, obtenemos una proteína de mejor calidad que si consumiéramos esos mismos productos por separado.

¿Existen beneficios en relación con la pérdida de peso?

Hace algunos años se propuso que el consumo de 3 porciones de lácteos al día implicaba un efecto directo en la reducción de peso. Un estudio planteaba que el calcio que contienen estos productos actuaba sobre las células de grasa, reduciendo así la cantidad de tejido graso en el cuerpo.

No obstante, se han realizado otros estudios que descartan esta relación. Para algunos investigadores el consumo de lácteos colabora en el mantenimiento del peso, más que en la pérdida. Para otros, simplemente no existe vínculo alguno. Por lo tanto no existen datos concluyentes.

Pese a lo anterior, es importante considerar que los productos descremados, light o in line, dentro de un adecuado plan de alimentación, son útiles para limitar la cantidad de calorías que ingerimos, y por lo tanto se favorece la pérdida de peso.

¿Cuánto debo consumir?

En el caso de una mujer adulta se recomienda incluir en la dieta 2 porciones de lácteos por día. En el caso de las mujeres embarazadas, en período de lactancia o mayores de 50 años, se aconseja aumentar el consumo a 3 porciones diarias. Pero, ¿cuánto es una porción? La respuesta es simple: una taza de leche o un yogurt (envase de tamaño individual) o una rebanada de queso.
Al elegir los productos que vamos a consumir conviene tener en cuenta que son preferibles la leche y el yogurt descremados o semidescremados, ya que tienen un menor contenido de grasa. El yogurt descremado también se identifica a veces como light o in line; dentro de estos productos, se debe cuidar los toppings que se eligen.

En relación con los quesos, los tiernos o blancos, como por ejemplo el tipo Turrialba o el cotagge, tienen menos grasa que los quesos amarillos o procesados, como el edam o el mozarella. Un consejo práctico para comparar el contenido de grasa de los quesos es observar la velocidad a la que se derriten: los quesos con mayor contenido de grasa se derriten más fácilmente.

Existe una condición particular que puede dificultar el consumo de lácteos: la intolerancia a la lactosa. Esto sucede cuando el organismo no tiene la capacidad de digerir la lactosa, que es un tipo de azúcar o carbohidrato presente en los productos lácteos, por lo que al ingerir estos alimentos se pueden presentar síntomas como distensión abdominal, gases, náuseas o diarrea.

Si este es su caso, tome en cuenta que actualmente el mercado ofrece leche delactosada (es decir, sin lactosa). Además, el yogurt y los quesos tienen un menor contenido de lactosa por lo que pueden ser mejor tolerados.

En caso de que este último consejo no resulte, es necesario que visite a un especialista en nutrición para que le asesore sobre otros alimentos que pueden constituir fuentes alternativas de calcio, de forma que la ingesta de este mineral no se vea comprometida.

¿Qué pasa si consumo más porciones de las recomendadas?

Como sabemos, el consumo desproporcionado de cualquier grupo de alimentos puede generar un aumento de peso no deseado, si no se controla el resto de los alimentos que componen la dieta.

Además, si se consume una dosis excesiva de calcio se pueden presentar inconvenientes como estreñimiento, calcificación de tejidos y se puede alterar la absorción de otros nutrientes. Esto puede ocurrir principalmente si, además del calcio proveniente de la dieta, se consumen suplementos de dicho mineral.

Recuerde que no existe un alimento mágico que contenga todos los nutrientes que requerimos y en las proporciones adecuadas, por lo que siempre será necesario una dieta variada y balanceada para garantizarnos una adecuada alimentación.