20 de diciembre de 2008

El fiasco de los suplementos vitamínicos

Varios estudios publicados en las últimas semanas han demostrado que los suplementos vitamínicos no son, como pensaban muchos usuarios y publicitan algunas farmacéuticas, la panacea para evitar algunas de las enfermedades que más muertes provocan en las sociedades occidentales, como son las dolencias cardiovasculares y varios tipos de cáncer.


En el caso del cáncer, dos amplios estudios publicados la pasada semana en la revista de la Asociación Médica Americana (JAMA) dejaban claro que los suplementos de vitamina C y E, así como la asociación de vitamina E con selenio, no reducen el riesgo de padecer cáncer de próstata, ni tampoco otros tipos de tumores. Otros dos estudios hechos públicos en noviembre llegaron a conclusiones similares en relación con la vitaminas D, B6 y B12 y el cáncer de mama.

El autor del editorial que acompaña a los dos últimos estudios, el profesor Peter H. Gann, de la Universidad de Illinois (Estados Unidos) explica a Público que no hay suficiente evidencia científica por ahora “para recomendar tomar estos suplementos para prevenir el cáncer o las enfermedades cardiovasculares”. Gann asegura que la dieta sigue siendo la mejor manera de alcanzar los niveles necesarios de vitaminas.

Y es que los expertos recuerdan que estos suplementos sólo deben consumirse en casos concretos de carencia –como ocurre en las embarazadas que precisan ácido fólico– pero que las personas sanas que ingieren una dieta equilibrada ya consumen la cantidad necesaria de vitaminas, que es un nutriente esencial para el buen funcionamiento del organismo.

En lo que respecta a las enfermedades cardiovasculares, otros datos procedentes de uno de los estudios anteriores, realizado sobre 15.000 médicos a lo largo de ocho años, revelan también que no hay vinculación alguna entre suplementos de vitaminas C y E y prevención de las enfermedades cardiovasculares. “Los últimos estudios revelan que no se deben tomar suplementos de vitaminas para prevenir problemas cardiovasculares”, explica José Ramón González Juanatey, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario de Santiago de Compostela. “La polémica ha quedado zanjada”, explica el especialista, que señala que en EEUU, y también en España, “hay mucha gente que toma estos productos con esa indicación”.

Alimentación variada

Por su parte, la jefa de la sección de Nutrición del Hospital Central de Asturias, Pilar Enterría, considera que, aunque “se ha generalizado el concepto de que tomando suplementos de vitaminas se está más sano y se previenen enfermedades, lo único realmente probado es que una alimentación variada se acompaña de un mejor estado de salud y previene diversas patologías”.

A su juicio, esto se debe a que los nutrientes presentes en los alimentos tienen propiedades que se complementan, “y el efecto de los suplementos de vitaminas en forma de pastillas no es el mismo”. Además, advierte de que tomar suplementos “puede hacer pensar a la gente, y de hecho así es en la mayoría de los casos, que están teniendo unos hábitos sanos y descuidan la dieta”.

Pero no todos los ciudadanos siguen dietas equilibradas, advierte Jordi Roig, asesor médico de Merck Farma y Química, el laboratorio que lanzó la vitamina C al mercado en 1934. “Decimos que con la dieta mediterránea, rica en frutas y verduras, no haría falta tomar suplementos de vitaminas, pero en la práctica no todo el mundo sigue la dieta mediterránea ni toma cuatro o cinco piezas de fruta al día”, explica. Lo que sí está claro, en su opinión, es que quienes sufren carencias nutricionales, por ejemplo debido a una dieta de adelgazamiento, o aquellos con estados fisiológicos especiales, como las embarazadas, deben tomar suplementos de vitaminas.

Sin embargo, contabilizando sólo los suplementos que se venden como medicamentos –las vitaminas se pueden encontrar también en alimentos enriquecidos– se consumieron en España el año pasado más de cuatro millones de envases, con un valor de más de 27 millones de euros, según datos de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (ANEFP).

En cualquier caso, Roig indica que, incluso en caso de consumo excesivo, “es muy raro que las vitaminas hidrosolubles, como la C y la B –los tipos más vendidos en España– puedan dar problemas”.

En cuanto a los alimentos enriquecidos, María Manera, responsable de comunicación científica de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas, señala que pueden ser necesarios en casos concretos. Es lo que ocurre con los vegetarianos estrictos, que deben tomar productos enriquecidos para cubrir sus necesidades de B12, presente solo en productos animales. Pero incluso en este caso hace falta contar con el consejo de un profesional.


Tomado de: http://www.publico.es/

Disfrute las fiestas de fin de año sin remordimientos

Tamales, dulces, queques, chocolates, carnes.... tan comunes en diciembre pero muchas veces causan remordimiento en enero. Para que esto no ocurra, les presento algunos consejos útiles para estas fechas.

1. Determine cuales son sus "debilidades" respecto a comidas en esta época para poder trabajar sobre ellas.

2. La cantidad de calorías que contienen los tamales varía según la forma de preparación, pero como recomendación general consuma un solo tamal en un tiempo de comida, y si se lo sirven a la hora del café, entonces realice una cena ligera.

3. Si le regalan chocolates o galletas, recuerde que no es necesario consumirlos todos el mismo día. Raciónelos y de esa manera puede disfrutar de un dulce durante más días.

4. En el caso de postres o queque navideño, puede consumir una porción pequeña al día, siempre y cuando no abuse con otros alimentos.

5. Si de antemano sabe que va a asistir a una cena o almuerzo, compense en otro tiempo de comida con algo liviano. En las fiestas recuerde moderar su consumo de snacks y dips. Además, considere que son preferibles los refrescos sin azúcar o referscos naturales antes que las gaseosas regulares.

6. En caso de que algún día definitivamente se exceda con las comidas, al día siguiente realice comidas livianas, mayoritariamente vegetales, reduzca la cantidad de harinas, y en las meriendas coma fruta o yogurt. Realice SIEMPRE 5 tiempos de comida.

7. No descuide su rutina de ejercicios durante los días de feista. Y si aún no se ha decidido a comenzar, aproveche estas vacaciones para hacerlo.

8. Si consume bebidas alcohólicas, no abuse.

El secreto es, ante todo, la moderación

Relacionan obesidad con estado mental causado por seis genes

Desempeñan un papel pequeño, pero significativo en determinar la gordura común, la cual se exacerba por los alimentos altos en calorías y la falta de ejercicio, explican expertos ingleses


Comer demasiado y aumentar de peso podrían tener que ver más con el estado mental que con un desequilibrio metabólico, según un estudio que ha revelado seis genes vinculados con la obesidad.

Cinco de estos genes están activos en el cerebro, por lo cual los científicos creen que el descubrimiento podría conducir a nuevos tratamientos contra la obesidad, dirigidos a cambiar la sicología de las personas hacia la comida, en vez del deseo físico de comer.

El estudio se basó en un análisis genético de 90 mil personas cuyo ADN se examinó en busca de las más pequeñas mutaciones y se comparó con su índice de masa corporal, evaluación científica basada en la estatura y el peso.

Los científicos descubrieron seis variaciones genéticas que parecen causar un incremento pequeño pero significativo del peso. Si alguien tiene las seis variantes, típicamente pesará entre 1.5 y 2 kilos más que la persona promedio.

El hecho de que cinco de estas variantes se acerquen a genes activos en el cerebro plantea la probabilidad de que el exceso de peso se deba a la forma en que el cerebro está cableado de nacimiento. “Parece notable que el cerebro resulte el órgano más comúnmente influido por la variación genética que causa la obesidad, en vez del tejido graso o los procesos digestivos”, expresó Inés Barroso, del Instituto Wellcome Trust Sanger, cerca de Cambridge, Inglaterra.

“Antes de 2007 no se habían encontrado asociaciones para la obesidad común, pero hoy casi todas las que hemos descubierto tienen probabilidades de influir en la función del cerebro”, señaló la doctora Barroso, cuyo estudio aparece en la revista Nature Genetics.

Se calcula que entre 40 y 70 por ciento de la variación del índice de masa corporal es causada por los genes, más que por el medio ambiente, pero hasta hace poco los únicos genes que se habían vinculado con la obesidad son los que causan cambios en la fisiología corporal, como el gen LEP, generador de la hormona leptina, que controla la absorción y el consumo de energía.

El estudio más reciente ha comenzado a arrojar luz sobre muchos otros genes que tienen un papel pequeño, pero significativo, en determinar la obesidad común que se observa en la población general, la cual se ve exacerbada por los alimentos altos en calorías y la falta de ejercicio.

Consecuencias dramáticas

Ruth Loos, de la unidad de epidemiología del Consejo de Investigación Médica de Gran Bretaña, comentó: “Muy de cuando en cuando, las mutaciones de los genes activos en el hipotálamo tienen consecuencias dramáticas en el aumento de peso, de modo que las personas que llevan esas mutaciones son gravemente obesas. Tales mutaciones pueden considerarse excepcionales. Sugerimos que el cuadro de la obesidad común es muy similar. Muchos o la mayoría de los genes asociados con el incremento del índice de masa corporal están activos en el cerebro”.

Los científicos, que forman parte de un gran consorcio del Reino Unido, Estados Unidos e Islandia, creen que apenas comienzan a descubrir las muchas docenas de genes que intervienen para elevar el riesgo de que una persona se vuelva obesa.

La Organización Mundial de la Salud calcula que 400 millones de personas son clínicamente obesas, en países tanto desarrollados como en desarrollo, y muchas están en alto riesgo de padecer diabetes tipo 2. El profesor Mark McCarthy, investigador en diabetes de la Universidad de Oxford, observó que estos hallazgos podrían conducir a nuevos tratamientos para otras enfermedades de base genética.

Tomado de: www.jornada.unam.mx

13 de diciembre de 2008

Todo sobre la diabetes

Hoy en día es común escuchar hablar de la diabetes, en especial porque el estilo de vida actual, asociado a sedentarismo y a una falta de atención a la alimentación diaria, puede ser un factor importante en el desarrollo de dicha enfermedad, que se está convirtiendo en un importante problema de salud pública a nivel nacional y mundial. Conozca un poco más sobre ella.

La diabetes es una patología en la que el organismo no produce insulina o no la utiliza adecuadamente. La insulina es una hormona necesaria para transformar el azúcar, el almidón y otros alimentos en la energía que necesitamos para nuestra vida cotidiana. Aunque tanto los factores genéticos como medioambientales, tales como la obesidad y la falta de ejercicio, parecen desempeñar roles importantes, la causa de la diabetes continúa siendo un misterio.

Para determinar si una persona tiene diabetes latente o diabetes, los profesionales de la salud realizan una prueba de glucosa en el plasma en ayunas (GPA) o una prueba oral de tolerancia a la glucosa (POTG). Con cualquiera de esas dos pruebas, puede diagnosticarse la diabetes latente o la diabetes. La Asociación Americana de Diabetes recomienda la prueba de GPA porque es más económica, rápida y fácil de realizar.

Si en la prueba de GPA se detecta un nivel de glucosa en la sangre en ayunas entre 100 y 125 mg/dl, significa que la persona tiene una diabetes latente. Una persona con un nivel de glucosa en la sangre en ayunas de 126 mg/dl o superior padece diabetes.

Los principales tipos de diabetes

Diabetes tipo 2

Es el resultado de la resistencia a la insulina (una afección en la que el organismo no puede utilizar la insulina adecuadamente) sumada a una deficiencia relativa de insulina.

Diabetes gestacional

La diabetes durante la gestación afecta a alrededor del 4% de todas las mujeres embarazadas.

Síntomas de la diabetes

Frecuentemente la diabetes pasa desapercibida debido a que sus síntomas aparentan ser inofensivos. Nuevos estudios indican que la detección prematura de los síntomas de la diabetes y su tratamiento pueden disminuir la posibilidad de desarrollar las complicaciones de la diabetes.

Algunos de los síntomas de la diabetes incluyen:

-Orina frecuente
-Sed constante
-Hambre excesiva
-Pérdida de peso inexplicable
-Aumento de fatiga y debilidad
-Irritabilidad
-Visión borrosa

Si presenta uno o más de estos síntomas de la diabetes, vea a su médico inmediatamente.

También puede tomar el examen de riesgo de diabetes de la Asociación Americana de Diabetes en:
http://www.diabetes.org/risk-test/en-espanol.jsp?WTLPromo=home_spanish_risk&vms=282064860081

Tomado de: http://www.diabetes.org/

Hacer ejercicio quita las ganas de comer

Conozca una razón más para hacer que el ejercicio forme parte de su rutina diaria

Realizar de forma rutinaria un ejercicio vigoroso durante 60 minutos afecta al funcionamiento de dos hormonas claves para la regulación del apetito, la grelina y el peptido YY, mientras hora y media de levantamiento de pesas afecta únicamente al nivel de grelina, de acuerdo con un nuevo estudio. Teniendo en cuenta ambos parámetros, un nuevo estudio, realizado por la Universidad de Loughborough en Reino Unido, muestra que el ejercicio aeróbico es mejor para suprimir el apetito que el no aeróbico y además proporciona una explicación de por qué ocurre esto. Los expertos señalan que lo que ocurre es que los ejercicios aeróbicos fomentan la liberación de la proteína que se encuentra involucrada en el metabolismo humano.

Existen varias hormonas que ayudan a regular el apetito, pero los investigadores miraron dos de las principales, la grelina y el peptido YY. En concreto, la grelina es la única hormona conocida para estimular el apetito, mientras que el peptido YY los suprime. Con estos datos, los científicos estudiaron a 11 hombres jóvenes en edad universitaria, los cuales realizaron tres sesiones de ocho horas con ejercicio intenso y descansos.

Durante una sesión corrieron una hora en una cinta estática (ejercicio aeróbico) y luego descansaron siete horas. En otra sesión realizaron levantamiento de pesas durante 90 minutos (ejercicio anaeróbico) con un periodo de descanso de seis horas y media. En la tercera sesión no se realizó ningún tipo de ejercicio. Además, durante estas sesiones se les encuestó acerca de la sensación de hambre, se les dio dos comidas y se midieron los niveles de las hormonas del apetito en varios momentos de la sesión.

Así, tras estos análisis publicados por 'The American Physiological Society' en un artículo recogidos por otr/press, se determinó que en las sesiones aeróbicas, los niveles de grelina bajaron y se incrementaron los de peptido YY, indicando la supresión de apetito. Sin embargo, con el ejercicio anaeróbico la hormona grelina disminuyó sus niveles, lo que indica la supresión del apetito, pero los niveles de peptido YY no variaron significativamente.

El ejercicio aeróbico suprime el apetito

Teniendo en cuenta las puntuaciones de las encuestas realizadas, ambos tipos de ejercicio suprimen el hambre, aunque el ejercicio aeróbico produce una mayor supresión del apetito. David J. Stensel, autor del estudio, señaló que se ha descubierto que "el hambre se suprime durante e inmediatamente después de la carrera o de un ejercicio vigoroso, unos datos compatibles con estudios anteriores que indican que el ejercicio aeróbico suprimen el apetito". En concreto, para los expertos, ésto lleva a pensar que los ejercicios aeróbicos fomentan la liberación de la proteína, y que ésta se encuentra involucrada en el metabolismo humano y en los mecanismos que regulan el apetito.

Si bien el estudio mostró que el ejercicio suprime las hormonas del apetito, lo expertos no dudan en que hay que seguir estudiando este caso, y señala que el siguiente paso es establecer si el ejercicio, además de regular el apetito, también influye en la represión de las ganas de comer.

Dulce y 'pesada' Navidad

El consumo moderado de alimentos calóricos no tiene por qué traducirse en sobrepeso si se come con sentido y se hace un poco de ejercicio.

La clave para comer de todo sin riesgo de sufrir sobrepeso, una indigestión o una depresión por eliminar las tentaciones que rompan la dieta mantenida hasta entonces a rajatabla, está en compensar los excesos. Una recomendación asumible si no se padecen enfermedades, pero que se complica en personas que sufren diabetes, obesidad, celiaquía o hipercolesterolemia, afecciones que exigen una alimentación que debe seguir patrones estrictos.

Los dulces típicos de estas fechas, entre cuyos ingredientes destacan azúcares y grasas, no figuran entre los más saludables y equilibrados. Sin embargo, según expertos, si el consumo de dulces y otros alimentos muy calóricos típicos de Navidad es moderado y se adapta a las especificidades de cada persona, no tiene por qué ser eliminado de la dieta en unos días que invitan a que los criterios nutricionales y de salud se dejen un poco de lado. Además, saltarse -sin exagerar- el régimen en estas fechas, lejos de ser perjudicial, puede devenir beneficioso desde el punto de vista emocional.

No hay que alarmarse si comemos en un mismo día una cantidad extra de calorías, porque si después de comer se da un largo paseo y compensamos el exceso del mediodía con una cena muy ligera y con un menú normal el día siguiente, este aporte extra de calorías no se traducirá en mayor peso.

La propuesta:

Planificar un menú que permita disfrutar plenamente de los placeres de la buena mesa atendiendo a su vez a las características nutricionales de los alimentos, o dicho de otro modo, cuidándonos un poco. Una medida eficiente es introducir sabiamente los alimentos menos calóricos -verduras, frutas, pescados y carnes magras, y hacerlo con preparaciones y presentaciones más elaboradas y menos cotidianas, que los conviertan en platos especiales y atractivos.

A todo el mundo, y esto no hay excepciones, le gusta que las comidas festivas le sienten bien. Por otro lado, poco o nada cuesta mantener también en Navidad las sanas costumbres adquiridas: no picar entre horas, no abusar de comida rápida, embutidos, quesos y salsas calóricas; o preferir los refrescos light. Abandonar estas saludables prácticas es más perjudicial que ganar unos kilos.

Tomado de: www.elcorreodigital.com

7 de diciembre de 2008

Galletas, confites, chocolates… esas tentaciones navideñas


Con los aires navideños llegan los regalos entre amistades o los juegos de Amigo Secreto, y es muy común que se regalen dulces o golosinas. No podemos negar que son un deleite al paladar, pero tampoco podemos dejar de lado que un consumo desmedido puede traer consecuencias en su próxima visita a la balanza. ¿Por qué son “los enemigos”?

La composición de estos productos dulces se basa principalmente en azúcar y grasa, ya que estos ingredientes, además de sabor, le brindan a los alimentos ciertas características que los hacen aún más agradables. Generalmente no aportan cantidades significativas de otros nutrientes. Son lo que podríamos denominar “calorías vacías”.

Pese a lo anterior, el mayor inconveniente que presentan los chocolates y dulces es que en una porción muy pequeña hay un gran contenido energético. Y usualmente estas porciones no generan la misma sensación de saciedad que otros alimentos.

Por ejemplo, un chocolate mediano tiene aproximadamente 80-100 Kcal; un confite cerca de 60 Kcal. En el caso de las galletas, va a depender del tamaño y del tipo de galleta: con relleno, con algún tipo de cobertura, etc. Una o dos porciones de fruta nos van a aportar una cantidad similar de calorías, pero además vamos a tener vitaminas, minerales, fibra, y “llena más”.

Ahora bien, es muy difícil privarse de estos gustos especialmente durante estas fechas, entonces ¿qué puede hacer? Racione los productos. No los coma todos en un mismo día. Puede comer una porción pequeña como postre, pero siempre considere los otros alimentos que haya consumido, para no caer en excesos.

Disfrute de las fiestas pero recuerde que la clave es la moderación.

¡Salud!... por su salud

Una fuente de calorías que muchas veces pasa desapercibida la constituyen las bebidas alcohólicas. Su aporte energético es muy variado, por lo que resulta importante conocerlo para elegir las mejores opciones.

Una cerveza contiene 150 Kcal aproximadamente, una copa de vino (blanco o tinto) 85 Kcal; un whisky aporta cerca de 105 Kcal; mientras que el ron o el vodka proporcionan 97 Kcal, más las calorías de la bebida que se utilice para mezclarlo.

Otro aspecto importante es que los destilados como el whisky, vodka y ron, no contienen carbohidratos, mientras la cerveza y el vino sí: 13 g y 3 g respectivamente. Esto es fundamental en caso de que necesite controlar la cantidad de carbohidratos de su dieta.

En el caso de los cocteles, su contenido calórico es mayor debido a que, como parte de la mezcla, se pueden utilizar diversas bebidas alcohólicas, jugos, frutas, miel o almíbar, leche o crema, etc.

Además, se debe tomar en cuenta que el alcohol aporta 7 Kcal por gramo, por lo que a mayor contenido de este en las bebidas, mayor aporte calórico. Sumado a lo anterior, se debe tener en cuenta que al ingerir licores usualmente se acompañan de “bocas” con alto contenido graso, o si es en una fiesta, con snacks y dips que dificultan llevar un control de cuánto se ha comido.

La recomendación que ofrece la Asociación Americana de Dietistas es una bebida por día en el caso de las mujeres, y dos para los hombres.

¿Cuánto sabe sobre el colesterol?

Todos hemos escuchado hablar del colesterol: consuma X producto libre de colesterol, o “no puedo comer eso porque tengo el colesterol alto”. Pero, ¿qué sabe usted realmente del colesterol?

El colesterol es un tipo de grasa necesario como parte de la estructura de las células, así como para la síntesis de hormonas. Es producido naturalmente por nuestro organismo y además lo obtenemos de la dieta, específicamente mediante el consumo de alimentos de origen animal. Ningún alimento de origen vegetal contiene colesterol.


El colesterol es transportado en la sangre mediante estructuras denominadas lipoproteínas. Existen lipoproteína de baja densidad, LDL por sus siglas en inglés, que llevan el colesterol desde el hígado hacia los diferentes órganos para realizar diversas funciones. Esto es lo que usualmente se conoce como colesterol “malo”, debido a que estas estructuras son susceptibles a la oxidación, con lo que se facilita la formación de placa aterosclerótica, que poco a poco obstruye las arterias.

Las lipoproteínas de alta densidad, HDL, comúnmente se conocen como el colesterol “bueno”, ya que tienen una función de recolección. Se encargan de llevar el colesterol desde los diversos órganos hasta el hígado, removiéndolo de las arterias y evitando así su obstrucción.

Se recomienda, por lo tanto, mantener los niveles sanguíneos de HDL altos (mayor a 35 mg/dl), y bajos los de LDL (menos de 130 mg/dl). El colesterol total debería ser inferior a los 200 mg/dl.

Si usted necesita reducir sus niveles sanguíneos de colesterol, estos son algunos consejos útiles:

· Consuma frutas, vegetales y alimentos ricos en fibra.
· Prefiera el consumo de lácteos descremados.
· Utilice para cocinar o como aderezos, aceites vegetales (de canola, oliva o girasol) en cantidad moderada.
· Al elegir carnes o pollo, seleccione cortes con poca grasa, y retírele la grasa visible antes de cocinarlas.
· Limite el consumo de mantequilla, natilla, yema de huevo, queso, y productos que los contengan, por ejemplo repostería.
· Evite las frituras, prefiera otros métodos de cocción.

La falta de ejercicio y mala nutrición, relacionados con un retraso psicológico en los niños

Un estudio en el que han participado niños y pediatras de Asturias revela que la falta de ejercicio y los malos hábitos nutricionales se relacionan con un retraso psicológico y emocional.

Otra de las conclusiones del estudio es que los menores con sobrepeso tienden a tener dificultades en el desarrollo psicológico y muestran síntomas de ansiedad y depresión. En este sentido, estos niños podrían tener riesgo de presentar trastornos de conducta alimentaria en la adolescencia.

Los menores del estudio que realizan menos actividad física pueden presentar, entre otros, retrasos en el desarrollo psicológico como dificultades para relacionarse con los demás, problemas de motricidad y un mayor nivel de ansiedad.

Los resultados del estudio se han presentado en la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). El libro 'Psicología y Nutrición' ha sido promovido por Kellogg's e incluye el estudio donde por primera vez se evidencian importantes relaciones entre factores psicológicos, nutricionales y de actividad física en la población infanto juvenil.

En dicho estudio han participado un total de 430 niños (de edades comprendidas entre 4 y 14 años), a quienes, pediatras de Atención Primaria les han aplicado por primera vez en sus consultas el Test Krece Plus, herramienta avalada por la Asociación Española de Pediatría y promovida por Kellogg's.

Los datos del test nutricional ponen de manifiesto que hay un número considerable de niños con problemas de nutrición, ya que hasta un 49% de los niños estudiados se encuentran en un nivel medio o bajo de nutrición (19% y 24%, respectivamente). Además, según el estudio, en la muestra estudiada se observa una prevalencia de niños con sobrepeso y obesidad del 16%.

Los resultados han reflejado que estos niños con mayor índice de masa corporal (IMC) tienen una puntuación más baja y presentan ciertas anomalías en el test psicológico, donde se evalúa la motricidad, el desarrollo cognitivo y lingüístico y las relaciones sociales y afectivas.

En este sentido, a mayor peso se percibe un retraso en las funciones nerviosas y musculares y deficiencias en las habilidades sociales y de autonomía personal, así como, trastornos afectivos, de comportamiento y personalidad.
Tomado de: www.europapress.es

¡Cocine saludablemente!

Además de seleccionar los alimentos adecuadamente, como parte de una alimentación saludable también es importante la forma en que éstos se preparan. Algunos métodos de cocción permiten reducir el consumo de grasa y colesterol, además de mantener el valor nutritivo de los alimentos.

Según la Asociación Americana para el Corazón las siguientes son opciones más saludables para cocinar:

Asado o a la parrilla: sobre una rejilla, de forma que la grasa de las carnes se elimina y no permanece como medio de cocción del alimento.

Al vapor o en microondas: no necesita agregar grasa, y, en el caso de vegetales, al requerir poco tiempo de cocción se pierden menos vitaminas y minerales.

Horneado o hervido: no requiere añadir grasa

Además….

· Utilice toallas de cocina para eliminar la grasa que aún permanezca en la superficie de los alimentos.

· Al preparar omelet o huevos revueltos, utilice un huevo entero y si desea más cantidad, utilice solamente la clara de más huevos.

· Escurra bien el atún, sardina o salmón, que viene enlatado en aceite.

· No cocine demasiado los vegetales para que no pierdan gran cantidad de nutrientes.

· Use hierbas y condimentos naturales para sazonar los alimentos.

· Agregue vegetales picados finamente a las preparaciones que lo permitan: por ejemplo tortas de carne.