10 de enero de 2009

Conozca más sobre el Hierro

El hierro es un mineral esencial para nuestro organismo. Es un componente fundamental para todas las células y particularmente para las de la sangre. Facilita el transporte, uso y almacenamiento del oxígeno por parte de las diferentes células de nuestro cuerpo.

En la dieta podemos encontrar dos tipos de hierro: hemínico u orgánico y no hemínico o inorgánico. El primero proviene principalmente de las carnes y su absorción es mayor debido a que no se ve afectada por otros factores de la alimentación.

El segundo proviene principalmente de alimentos de origen vegetal, su absorción se altera por sustancias como el calcio y la fibra. No obstante, tiene la particularidad de que la vitamina C, las proteínas de origen animal, bajas reservas corporales de hierro o una dieta pobre en este mineral favorece su aprovechamiento.

Las necesidades de hierro varían según el sexo, la edad y el estado fisiológico del individuo. Las mujeres tienen un requerimiento mayor debido a las pérdidas de sangre por la menstruación. Se debe tener en cuenta que el uso de anticonceptivos orales disminuye estas pérdidas mientras que los dispositivos intrauterinos, por el contrario, las aumentan.

Durante el embarazo, el requerimiento de hierro se duplica debido a que la mujer debe suplir sus necesidades, las del feto y las de la placenta. Por eso usualmente se indica tomar un suplemento de hierro en esta etapa.

En los hombres, durante la adolescencia, las necesidades de hierro son mayores que en la edad adulta. En el caso de mujeres pos menopáusicas, es menor que en la edad reproductiva.

La deficiencia de este nutriente es la principal causa de anemia en niños y adultos. También se ha asociado con alteraciones del sistema inmune, apatía, bajo rendimiento escolar en niños y disminución de la capacidad física en adultos.

Su consumo excesivo se ha asociado con un aumento en el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer, pero esto podría ocurrir únicamente si se excede con un suplemento. El hierro que se obtiene de la dieta difícilmente alcanzaría niveles para generar efectos adversos.

Dentro de los alimentos de los cuales podemos obtener este mineral se encuentran las vísceras, las carnes (las rojas tienen mayor contenido de hierro que las blancas), la yema de huevo, frutas deshidratadas, frijoles, garbanzos, lentejas, semillas como las almendras, vegetales de color verde oscuro y granos enteros, como trigo, avena o arroz integral.

La leche y sus derivados, por naturaleza, prácticamente no contienen hierro pero pueden estar fortificados. Además, es importante aclarar que si bien por tradición se ha recomendado el consumo de caldo de frijol por su contenido de hierro, es en los frijoles donde se encuentra en cantidades importantes.

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