28 de febrero de 2009

Apagar la televisión mientras los ancianos comen mejora su alimentación y su socialización, según una experta

Los mayores que comen frente al televisor alargan de forma innecesaria el tiempo destinado a la ingesta de alimentos, se distraen más y reducen "su tiempo de socialización", según la geriatra Arantza Pérez Rodrigo, miembro de la Sociedad Española de Médicos de Residencias, durante la conferencia titulada 'Nutrición en las personas mayores', celebrada esta semana en Bilbao.

Según la doctora Pérez Rodrigo, médico geriatra de la Residencia Igurco Unbe, encender la televisión a la hora de comer, puede empeorar la salud de los mayores, ya que hace que las comidas "se alarguen en demasía" y reducen su concentración "en algo tan importante como alimentarse".

Asimismo, esta circunstancia puede "reducir la sociabilidad de las comidas, un elemento fundamental para los pacientes de edad". "La televisión es un elemento ajeno a la alimentación del mayor. Cuando ésta aparece, el cuidador y la persona cuidada dejan de hablar entre sí para prestar atención a lo que dice la tele", aseveró la experta.

"Estos momentos son, en muchas ocasiones, una de las principales oportunidades que tiene el mayor para relacionarse con otras personas de su entorno, tales como familiares, cuidadores u otros residentes. Por ello, es fundamental mantenerlos y potenciarlos", apuntó.

Otro de los consejos de la doctora para mejorar la nutrición de los mayores es "hacer más cómodo" el entorno donde realizan las comidas, con iniciativas como usar sillas "que se adecuen a su altura y le permita estar correctamente apoyado", o "reducir los peligros", evitando, sobre todo en el caso de los mayores con demencias, los vasos de cristal o los cuchillos con un filo o tamaño excesivo.

En un espacio cómodo y seguro

"El espacio de la comida debe ser seguro. Hay que apartar todo lo que pueda suponer un riesgo y dejar sólo lo necesario para que coman", recalcó la geriatra, quien aboga también por presentar al comensal los platos que se van a tomar "de forma paulatina, evitando así posibles distracciones" y que el mayor "deje de tomar alimentos que son necesarios porque ha visto otros que le apetecen más".

La geriatra considera también imprescindible dar al mayor el tiempo suficiente para que coman a su ritmo. "Si una persona adulta almuerza normalmente en unos 20 ó 30 minutos, para la persona mayor ese tiempo se puede alargar hasta los 40 ó 50. Hay que darles el tiempo que precisan y no hacerles comer con prisa", indicó la experta, que defiende la necesidad de fijar horarios para la comida.

Otro aspecto sobre el que incide la geriatra es la costumbre de muchos cuidadores de dar de comer a los mayores estando de pie. A su juicio, el cuidador debe estar "a la misma altura que el paciente" y nunca dar "la comida desde arriba, ya que en esta postura el riesgo de atragantamiento es mucho más alto". Además, dar de comer desde arriba "es algo que se percibe negativamente por el mayor, dado que se siente tratado como si fuera un niño pequeño, minusvalorándole".

Hay que evitar esta costumbre e intentar que la persona mayor "coma por sí misma" cuanto más tiempo posible, ya que de esa forma sigue "desarrollando sus habilidades" y manteniendo su autoestima.


Tomado de: www.ecodiario.es

1 comentario:

curso nutricion geriatrica dijo...

interensante artículo. Hay que crear conciencia que salud y nutrición están sumamente relacionados, sobre todo en personas adultas donde los efectos de una mala nutrición tienen efectos mayores