7 de febrero de 2009

¿Cura definitiva para la diabetes tipo 1?

Investigadores de la Escuela de medicina Albert Einstein de la Universidad de Yeshiva, EE.UU., desarrollaron una técnica de transplante de células beta pancreáticas –productoras de insulina- que causan una mínima respuesta de rechazo inmune por parte de los receptores.

Sin dudas, es la noticia más alentadora para acercarse a la cura de la diabetes tipo 1.Hasta el presente, la terapia del transplante de células para tratar la diabetes tipo 1 ha sido muy limitada, debido a que los pacientes deben tratarse previamente con fármacos inmunedepresores que causan efectos secundarios y tienen elevado riesgo de sufrir infecciones.

Ahora, esta situación podría cambiar con el reciente desarrollo -que ha sido probado con éxito en ratones de laboratorio- y que podría allanar el camino en la forma que se realizan los transplantes de rutina en la diabetes tipo 1 en humanos.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoimmune incurable, en la cual el sistema immune destruye por error las propias células del organismo –en este caso las células beta pancreáticas-, responsables de la producción de insulina, hormona que metaboliza el azúcar que provee energía al organismo. Sin éstas, la glucosa se acumula en la circulación sanguínea dañando a otras células y moléculas de varios órganos, lo cual conduce a complicaciones como enfermedades cardíacas, renales, ceguera y muerte prematura.

Este tipo de diabetes afecta a más de 2.4 millones de personas –solo en Estados Unidos- y puede desarrollarse a cualquier edad, aunque aparece típicamente en la niñez o la adolescencia. La diabetes tipo1 requiere de un control estricto en los niveles de glucosa en sangre mediante la inyección de insulina diaria de por vida, además de una dieta minuciosa y ejercicios controlados.

El doctor Harris Goldstein, profesor del departamento de Pediatría y Microbiología en la Universidad Albert Einstein, y sus colegas, encontraron la manera de que las células beta transplantadas sean invisibles al sistema inmune, evitando la formación de anticuerpos que las destruyen.

Lo lograron aprovechando la habilidad innata que posee el “adenovirus” para evadir el componente de vigilancia del sistema inmune del cuerpo.Los adenovirus infectan los tejidos del tracto respiratorio, intestinal, urinario y los ojos, y provocan distintos trastornos de salud. Luego de infectar a las células, producen proteínas que evitan que las de los tejidos que se contagiaron envíen señales al sistema inmune para que las destruyan.

Goldstein y su equipo desarrollaron por ingeniería genética células beta que incluían tres genes de adenovirus responsables de producir las proteínas protectoras inmunosupresoras. Los ratones de experimentación que recibieron el tratamiento mantuvieron los niveles de glucosa controlados por más de tres meses. “Fuimos capaces de demostrar que era posible desarrollar por ingeniería genética células beta altamente resistentes al rechazo del sistema inmune, que lograron corregir básicamente la diabetes”, comentó Goldstein, “y esta técnica –como prueba de concepto- puede ser aplicada para proteger cualquier clase de transplante celular contra el rechazo”.

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