15 de marzo de 2009

Baja autoestima y un afán perfeccionista llevan a trastornos de alimentación

Una baja autoestima o una personalidad perfeccionista son dos rasgos habituales en aquella personas que sufren trastornos de la alimentación, la tercera enfermedad crónica más frecuentes de los jóvenes y cuyos primeros síntomas se han ido adelantando entre los adolescentes.

Responsables del Instituto de Transtornos Alimentarios (ITA) ha explicado por medio de una nota de prensa que el veinte por ciento de los adolescentes, uno de cada cinco, está en riesgo de padecer estas patologías, que se suelen desencadenar con el inicio de una dieta para perder peso, sobre todo en los meses previos al verano.

Entre los factores de riesgo que se han detectado están los predisponentes, es decir, aquellos que hacen a las personas más vulnerables de sufrir trastornos de alimentación (TCA) y que se producen en determinadas combinaciones individuales y familiares, y socioculturales.

Aquí se encuentran, en cuanto a lo individual, factores como un exceso de peso que puede llevar a tener una autoestima baja, o un perfeccionismo obsesivo, a lo que se pueden sumar los derivados del ámbito familiar: obesidad, transtornos psiquiátricos, falta de comunicación o conflictos entres sus miembros, en la que también influye la sobreprotección que los padres ejercen sobre los hijos.

En cuanto en el ámbito social, se incluyen las dictaduras de los ideales de la moda, influida por la publicidad o los modelos deportivos de alta competición.

El factor desencadenante por excelencia de un TCA es el inicio de una dieta, la pubertad con los cambios que conllevan en los cuerpos de los adolescentes.

Tomado de: www.adn.es

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