17 de mayo de 2009

Las diferentes dietas modifican el riesgo de cáncer renal

Comer carnes rojas elevaría el riesgo de desarrollar el tipo más común de cáncer renal, mientras que comer vegetales tendría un efecto protector, según un estudio publicado en Journal of the American Dietetic Association.

El autor principal, el doctor Nabih R. Asal, de la University of Florida, halló también que las personas que comían una gran cantidad de pan blanco y papa blanca tenían más riesgo de desarrollar la enfermedad que aquellos que ingerían esos alimentos con menor frecuencia. La relación fue especialmente sólida en las mujeres.

La coautora Suzanne Dolwick Grieb dijo que eso era posible debido al alto índice glicémico de esos alimentos. El índice glicémico indica cuán rápido aumenta la glucosa después de comer cierto alimento. "Los alimentos con un índice glicémico alto afectan la resistencia a la insulina y a los factores de crecimiento similares a la insulina. Eso ocurre en otros cánceres", dijo Grieb.
El cáncer renal, aseguró el equipo, está aumentando en Estados Unidos. Los factores de riesgo mejor documentados son la obesidad y el tabaquismo. Los estudios realizados a la fecha sobre alimentación y carcinoma de células renales, que representa el 85 por ciento de los tumores de riñón, obtuvieron resultados "no definitivos".

El equipo investigó si ciertos alimentos o grupos de alimentos modificarían el riesgo de desarrollar carcinoma de células renales.

Para eso, comparó a 335 personas con la enfermedad con 337 personas sanas (controles). Todos los participantes informaron la frecuencia con la que consumían distintos alimentos. Mientras que la espinaca y otros vegetales verdes y el tomate reducían el riesgo de cáncer en todos los participantes, en especial en los hombres, la papa blanca (frita y no frita) lo aumentaba, especialmente en las mujeres.

El pan blanco también elevó el riesgo de desarrollar cáncer. La relación más sólida se observó en las mujeres: las que consumían pan blanco cinco o más veces por semana eran más propensos a desarrollar carcinoma de células renales que las que lo comían menos de una vez por semana. El equipo no halló una relación entre el consumo de fruta y lácteos y el carcinoma de células renales.
Con todo, hombres y mujeres que comían carnes rojas cinco o más veces por semana eran cuatro veces más propensos a desarrollar la enfermedad que las personas que las consumían menos de una vez por semana.

No hubo suficientes afroamericanos en el estudio como para analizar por separado los efectos sobre blancos y negros, pero los autores opinan que los nuevos estudios sobre los factores de riesgo del carcinoma de células renales deberían incluir varios grupos étnicos porque existen "claras diferencias étnicas" en la tendencia de la incidencia de la enfermedad.

Tomado de: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/

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