31 de enero de 2009

El sedentarismo, igual de peligroso que el tabaquismo

El sedentarismo tiene los mismos "riesgos relativos" para la salud que el tabaquismo, el exceso de colesterol o la hipertensión.

Así lo destacó la doctora Barbara Ainsworth, del Departamento de Ejercicio y Bienestar de la Universidad de Arizona (Estados Unidos) durante su conferencia de hoy en el Foro Ganasalud, con el lema 'El sedentarismo como un problema de salud pública: retos y oportunidades.

Sin embargo, a pesar de los peligros, los datos de la última encuesta del Eurobarómetro revelan que sólo en la Unión Europea (UE), hay 2 millones de personas inactivas y que en España, más de un 60 por ciento de los adultos no hacen ningún ejercicio. Son personas que, según Ainsworth, "no son conscientes del riesgo que asumen".

"El sedentarismo o la inactividad física es una claro problema de salud pública que atraviesa fronteras y afecta negativamente a la función, la salud y el bienestar de millones de personas", apuntó la experta, recordando que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), al años se producen 1,9 millones de muertes por sedentarismo.

Si atendemos a distintos estudios publicados sobre la incidencia del sedentarismo en la mortalidad, tanto en individuos sanos como en personas con riesgo, aquellos que realizaban 45 minutos de ejercicio moderado diario presentan una tasa de mortalidad inferior a la de individuos inactivos. Sin embargo, la diferencia no era significativamente relevante entre los que realizaban 45 minutos de ejercicio moderado y los que lo hacían durante 2 horas.

Por lo tanto, sólo es necesaria una cantidad moderada de ejercicio físico para mejorar la salud del individuo. Recientemente, se ha descubierto que incluso 30 minutos al día son suficientes.

Tomado de: www.europapress.es

Las carencias nutricionales derivadas de la intolerancia a la lactosa se pueden evitar


La intolerancia a la lactosa o intolerancia a la leche es la incapacidad de digerir el azúcar de la leche (lactosa) debido a la falta de una enzima (lactasa). Este problema puede provocar carencias nutricionales dado que las personas con intolerancia a la lactosa tienden a eliminar los lácteos de su dieta, algo que, según la Dra. Rosa M. Ortega, del Dpto. de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, “no es necesario, ya que existen muchos lácteos que no contienen lactosa o son mejor tolerados por estos individuos”.

Según Ortega, “la intolerancia a la lactosa no es grave, pero es necesario saber cómo vivir con ella para evitar falta de calcio, vitamina B2, vitamina D o proteínas. Las personas intolerantes deben consumir lácteos como el queso curado o semicurado, el yogur y otras leches fermentadas, ya que son componentes básicos de una dieta equilibrada y sana, buena fuente de proteínas y de calcio y que no conllevan los síntomas de la intolerancia”.

Muchas personas con intolerancia a la lactosa pueden consumir leche y productos lácteos sin padecer síntomas, especialmente si los consumen en pequeñas cantidades y acompañados por otros alimentos. Sin embargo, otras necesitarán la restricción de la lactosa o el consumo de algunos alimentos como yogur/leche fermentada que aportan lactasa que se suma a la del individuo ayudando a que tolere mejor la lactosa.

La intolerancia a la lactosa se puede presentar en el momento del nacimiento, situación en la que la lactasa es imprescindible para la nutrición del bebé; durante la infancia al introducir la leche de vaca en la dieta, época en que la lactosa proporciona una fuente de energía excelente para un crecimiento y desarrollo rápido, o en la etapa adulta.

Alergia a la leche vs. Intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa no es lo mismo que la alergia a la leche. Una persona alérgica reacciona contra la proteína de la leche, por lo que no tolera ningún producto lácteo. Esta alergia es poco frecuente en adultos. Por su parte, una persona con intolerancia a la lactosa reacciona ante el azúcar presente en la leche (lactosa), pero puede consumir cantidades variables de leche y tolerar bien la leche ya fermentada, el queso y el yogur.

Tomado de: www.acceso.com

Cuidados de la alimentación de la persona diabética

Cuando a una persona le diagnostican diabetes usualmente se piensa que no va a poder volver a comer normalmente o que debe eliminar el consumo de harinas. Pero, contrario a esto, con la asesoría adecuada, puede llevar una dieta normal sin afectar su salud. Les presento algunos consejos prácticos.

1. El principal cuidado que se debe tener en la alimentación de una persona diabética es lograr mantener niveles constantes de azúcar en la sangre: sin picos ni “bajadas”.

2. Es fundamental realizar 5 tiempos de comida (6 en caso de que se inyecte insulina en la noche), de forma que se garantice que haya azúcar suficiente sobre la cual pueda actuar la insulina, y si no es insulinodependiente, hacer varias comidas pequeñas en lugar de grandes platos de comida ayuda a evitar que se eleve la glicemia.

3. Otro aspecto importante es que las comidas principales (desayuno, almuerzo y cena) deben tener una mezcla de carbohidratos, grasa y proteína, ya que así se retrasa la absorción de los carbohidratos y por tanto los niveles de azúcar en la sangre no aumentan abruptamente.

Entonces, por ejemplo, debe consumir un alimento de origen animal (que sería la fuente de proteína y grasa), 1 o 2 porciones de harinas (como fuente de carbohidratos) y vegetales, ya sea crudos o cocidos. En cuanto a estos últimos, es fundamental el aporte de fibra, ya que ésta enlentece la absorción de los carbohidratos.

4. Además, con autorización médica, el ejercicio es importante para regular los niveles de azúcar en la sangre, ya que facilita que las células capten la glucosa y así no se eleva la glicemia.

25 de enero de 2009

¿Por qué debo hacer 5 tiempos de comida?

Cuando se desea controlar el peso usualmente se piensa que se debe dejar de comer, que la única forma de no ganar kilos extras es “castigarse” con las comidas. Pero, para sorpresa de muchos, por el contrario la mejor solución es precisamente comer frecuentemente durante el día, es por eso que se recomienda realizar además de los tres tiempos principales (desayuno, almuerzo y cena), 2 meriendas: una en la mañana y una en la tarde.

Quizás esto suene contradictorio, pero es necesario comer para perder o mantener el peso. ¿Cuáles son las razones para esto?

En primer lugar, las meriendas a media mañana y media tarde ayudan a atenuar el hambre, con esto evitamos comer excesivamente en el almuerzo o la cena. Ahora bien, siempre debe tener en cuenta que son meriendas, o sea que se trata de comer una fruta, o un yogurt, o un paquetito de galletas con alguna bebida, algo liviano.

En segundo lugar, dentro de nuestras necesidades de energía, una parte corresponde a las calorías que se requieren para el metabolismo de los alimentos, o sea que cada vez que comemos estamos consumiendo energía. Si comemos frecuentemente durante el día, vamos a necesitar gastar también más calorías.

Además, al hacer 5 tiempos de comida mantenemos al cuerpo con energía constante durante el día, evitando así el agotamiento. Sumado a esto, cuando se pasa mucho tiempo sin comer, el organismo se adapta a esa situación y comienza a almacenar más grasa como fuente de energía, preparándose para el ayuno al que se le está sometiendo en esas horas.

Es por todo lo anterior que debe valorar sus hábitos de alimentación, y considerar que definitivamente, el secreto está en comer.

El estrés engorda

Para muchas personas, después del buen comer y beber en las navidades, rebajar es parte de las resoluciones para el año nuevo. Para lograr esa meta, el cuerpo necesita retomar un ritmo saludable y bajar los niveles de estrés, antes de comenzar dietas y ejercicios.

El estrés es una respuesta fisiológica interna, que ante exigencias externas que percibimos amenazantes, produce una química que altera el cuerpo y la conducta.
Está médicamente estudiada la conexión entre el estrés y sus efectos prejudiciales en la presión sanguínea. Además, pone al metabolismo lento; en vez de digerir las comidas, las almacena como recurso de energía para la “sobrevivencia”.

El cuerpo está diseñado para protegerse bajo las situaciones de peligro personal y una forma es conservando el peso. ¡Lo peor es que ese peso se nos nota, sobre todo, en la parte abdominal: lo rollos alrededor de la cintura!

¿Quién puede vivir sin estrés en nuestra sociedad de tantas demandas de tiempo y energía, de cambios en la economía y de desconfianza en las relaciones? Vivir así es ya un estilo de vida bien común, el cual ni siquiera nos hemos dado cuenta, es ya crónico.

Estar estresados activa una respuesta primitiva de alarma interna llamada: “lucha o huída”. El cuerpo segrega cortisol y adrenalina. Esta respuesta química hace que se aumenten los niveles de grasa, azúcar en la sangre e insulina.

Si el sobrepeso y el comer nos dan estrés, se dispara automáticamente la respuesta de “lucha o huída” poniendo el metabolismo lento. Mientras nos sintamos en peligro, el sistema pide comer más. El cortisol impide que el cerebro entienda que ya es suficiente.

Una razón por la cual se nos hace difícil rebajar puede ser, que vivamos habitualmente en esa tensión de alerta extrema. Aunque las situaciones ya no representan peligro real, seguimos percibiéndolas así en el ego (a nivel psicológico). El estrés mal manejado nos puede desequilibrar psicológicamente con ansiedades y depresiones.

El estrés crónico desgasta el metabolismo, acumula grasas en la cintura, disminuye el deseo sexual, impide el sueño reparador, sube el colesterol y activa el sistema inmune y la inflamación de los tejidos. ¡El estrés y el aumento de peso se alimentan uno al otro constantemente y afectan nuestra auto estima!

La conclusión del Doctor Mark Hyman es: “Estar estresado engorda, la grasa adicional que se crea en la cintura produce más hormonas de estrés y lleva a almacenar más grasa, lo que lleva a más hormonas de estrés y más grasa, y el círculo vicioso sigue y sigue. La única manera de parar es relajarse ”.

Si el estrés nos hace ganar peso, el relajamiento nos ayuda a perder peso junto a la alimentación saludable. La buena noticia es que sí podemos romper estos ciclos automáticos y crónicos, al hacernos más conscientes de nuestras respuestas internas automáticas.

Tomado de: http://espanol.mujer.yahoo.com/blog/Maribel-Belaval/21/El-estrs-engorda

Comer muchas frutas ¿una decisión saludable?

En ocasiones son una opción fácil y práctica para comer, ahorran tiempo porque están listas para servir, como postre también son una alternativa más. Pero, ¿qué pasa si consumimos muchas frutas?

Las frutas, como otros grupos de alimentos, tienen un cierto contenido de calorías. Por lo que se debe considerar su aporte energético en especial si queremos controlar nuestro peso.

Otro inconveniente es que las frutas contienen un tipo de azúcar que se llama fructosa. A diferencia de la glucosa, la fructosa, al ingresar al organismo no tiene influencia sobre las hormona que se encargan de regular el apetito. Es por esto que las frutas pueden calmar el hambre por un rato pero después vamos a querer comer más.

Lo recomendable es consumir de 3 a 4 frutas por día. No utilizarlas para sustituir una comida, ya que llena de momento pero posteriormente se despierta el apetito nuevamente, por lo que al final vamos a terminar consumiendo más calorías.

Por supuesto no podemos dejar de lado los beneficios que proveen las frutas debido a su contenido de fibra, vitaminas y minerales, no obstante, como ocurre con cualquier otro alimento, no es bueno el exceso.

Expertos asocian el estrés con ciertas alteraciones gastrointestinales, como el estreñimiento

Los trastornos psicológicos, especialmente el estrés, están altamente asociados a diferentes alteraciones gastrointestinales y existen numerosos estudios que relacionan el estrés con la aparición de úlceras gastrointestinales, reflujos gástricos, diarreas y estreñimiento, según destacó en un comunicado el jefe del Instituto Barcelona de Psicología Clínica y especialista en medicina conductual, el doctor Miquel Casas.

Este experto señaló que "el estreñimiento afecta a las personas que lo sufren aumentando su nivel de estrés y, por tanto, cerrando el círculo vicioso del estrés: cuanto más estrés más estreñimiento y cuanto más estreñimiento más estrés".

En este sentido, explicó que "las molestias generadas por el estreñimiento como la sensación de hinchazón, incomodidad son las responsables de hacer de este fenómeno una causa de estrés que puede comportar una disminución de la calidad de vida del paciente y de su vida social, como los viajes, dormir fuera de casa o comer en restaurantes. Por otro lado, este especialista hizo hincapié en algunas de las molestas complicaciones del estreñimiento como hemorroides, fisura anal, colitis o gastritis entre otras.

El doctor Casas indicó que el estrés afecta en especial al estreñimiento a través de dos grandes vías. En primer lugar, la respuesta del organismo cuando sufrimos estrés es una alteración de los movimientos peristálticos del intestino producido por una reducción del aporte sanguíneo al tracto intestinal. Cuando los movimientos del intestino grueso se ralentizan acusadamente, se produce estreñimiento.

En segundo lugar, el estrés comporta un cambio de hábitos que favorecen la aparición del estreñimiento y otros desajustes digestivos: se tiende al sedentarismo, se reduce la ingesta de agua, las comidas se hacen a deshoras, de una forma poco equilibrada y rápida (se reducen especialmente la ingesta de verduras y frutas para potenciar la ingesta de comida rápida rica en grasas saturadas) y se retrasan las defecaciones con el consecuente desajuste de la funcionalidad intestinal.

Nerviosismo, cansancio e incomodidad

Los datos de una encuesta internacional sobre el impacto del estreñimiento en la calidad de vida realizada por Boehringer Ingelheim muestran que este problema puede influir considerablemente en las actitudes de las personas y en su capacidad para enfrentarse a situaciones sociales.

En concreto, muchos afectados, en mayor parte mujeres, suelen sentirse responsables de los síntomas que experimentan comprometiendo sus hábitos de vida y llegando incluso a sentirse menos satisfechos en su vida personal, laboral y social. Estas personas perciben su estado de salud como más vulnerable y presentan unos niveles más elevados de nerviosismo y cansancio.

Además, la encuesta revela que esta sintomatología provoca un estado de preocupación y de desconcierto, ya que muchas veces el afectado no sabe cómo afrontar su problema. "Quienes sufren este síntoma afirman sentirse "poco atractivos y, a menudo, sentir mucha incomodidad", indicó el doctor Casas.

Tomado de: www.europapress.es

18 de enero de 2009

Pastillas para adelgazar: ¿Mito o realidad?

Abundan en todas las formas: Cápsulas milagrosas, líquidos adelgazantes, hierbas y polvos con supuestos poderes inmaculados o mágicos. Casi nunca sabemos mucho de sus orígenes y componentes. Incluso, mientras más raro sea el nombre, a veces nos resultan más atractivos. Al final y al cabo, lo único que nos importa es que nos hagan perder kilos y además de forma rápida.

Aunque sea una ilusión pensar que los kilos que durante meses o años se han venido acumulando pueden ser reducidos con supuestos remedios expeditos, es un mal hábito que se ha masificado. A simple vista, puede parecer menos complicado tomarse una pastilla que disponerse a eso de adquirir un hábito saludable de alimentación. Pero esta decisión, sin ser supervisada por un especialista, puede conllevar a severos riesgos para la salud, incluso puede terminar con la vida de un ser humano.


El pasado mes de diciembre, la Administración Federal de Fármacos y Alimentos (F.D.A.) emitió una advertencia a los consumidores de los riesgos de consumir más de 25 productos para perder peso que pueden ser dañinos para la salud. Muchos de ellos son profusamente publicitados y hasta sirven como rellenos en las parrillas de programación de los canales por suscripción.

Laura Baha Al Deen Krog, nutricionista dietista egresada de la Universidad Central de Venezuela, especialista en Nutrición Clínica egresada de la Universidad Simón Bolívar, afirma que siendo la obesidad un problema de causa multifactorial, su abordaje también debe darse desde un equipo transdisciplinario de salud (médico, nutricionista, entrenador y psicólogo) y con el debido respeto de roles.

Errados hábitos alimentarios de toda una vida nunca puede pretender eliminarse con la ingesta de una pastilla. En gran parte, la clave para adelgazar de forma saludable y definitiva está en recibir una adecuada educación nutricional profesional, consecuente y presencial.

Al ser consultada sobre las condiciones en las que se puede recetar algún tipo de pastilla para adelgazar, la especialista en Nutrición Clínica es contundente: "Cada ser humano es único y debe ser evaluado presencialmente como tal, para poder apoyarle en forma personalizada y efectiva a modificar su estilo de vida logrando uno más feliz y saludable. De ser necesario algún fármaco y/o nutracéutico, sólo será un coadyuvante que nunca sustituye la dieta y el ejercicio que forman parte esencial de una figura saludable. En consulta médica y nutricional, se decidirá si hay una verdadera indicación o no, de ese coadyuvante, siendo el médico el profesional de la salud autorizado para prescribir un fármaco, así como el nutricionista clínico lo está para diseñar el plan de alimentación o dietoterapia de cada paciente y en caso de ser necesario sugerirá algún nutracéutico o suplemento", comenta.

¿Cuál es actualmente el consenso "internacional" de la comunidad médica especialista en nutrición sobre la gran cantidad de fórmulas comerciales que abundan hoy en día y que prometen una pérdida de peso acelerada o favorecer el proceso de adelgazamiento?

Toda la comunidad de científicos expertos en Nutrición Clínica y/o licenciados en Nutrición y Dietética coinciden en que una pérdida de peso saludable y perdurable se logra en forma progresiva, aproximadamente de medio kilogramo (Kg) a un kilogramo (Kg) a la semana. Nunca se recomienda una pérdida de peso corporal acelerada superior a 1,5 kilogramos a la semana o 5 kilogramos al mes, ya que conllevaría a la pérdida de masa muscular y Síndrome del Yo-yo (ganar más del peso corporal inicialmente perdido)

En cuanto a los suplementos naturales, hay algunos aprobados y otros proscritos o contraindicados por la F.D.A. y la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), tales como la efedrina o efedra que ha ocasionado muertes por problemas cardiovasculares, daño hepático y problemas psiquiátricos, el L-Triptófano, cuya venta fue limitada por la FDA desde 1989 en vista de una epidemia de Sindrome de eosinofilia-mialgia (S.E.M.) incapacitante, ocurrida en Estados Unidos y el té de sen cuyo consumo excesivo se ha relacionado con lesiones al tracto gastrointestinal.

También, hay suplementos y nutracéuticos que pueden resultar seguros para coadyuvar el proceso de adelgazamiento, pero es el especialista en Nutrición Clínica el profesional más indicado para sugerirlos en consulta.

¿Cuáles son los riesgos para la salud de consumir productos del tipo pastillas para adelgazar sin una recomendación médica? ¿Qué efectos nocivos podría ocasionar y a cuáles órganos del cuerpo afectar?

Ningún medicamento debe ser consumido sin que esté indicado por un médico en consulta. Algunos pueden producir peligrosas elevaciones de tensión arterial, entre otros efectos adversos para la salud de la persona. Aunque no son "pastillas", hay polvos a base de proteínas que pueden detonar peligrosos problemas renales. Hay que hacer énfasis en que todo plan nutricional o dieta debe ser realizado con la evaluación presencial y el apoyo de un profesional especialista en Nutrición Clínica y/o licenciado en Nutrición y Dietética. Esto aplica para pacientes aparentemente saludables, así como para embarazadas, deportistas y pacientes con cualquier enfermedad.

¿Entre los laxantes, los diuréticos, las píldoras de extractos tiroideos y las anfetaminas cuáles son las más usadas actualmente por las personas ávidas de bajar de peso?

Es un grave error pretender tomar laxantes o diuréticos, para combatir la obesidad; pueden producir desequilibros hidroelectrolíticos (Ej. "bajas de potasio en sangre") e incluso la muerte. La obesidad es un exceso de grasa corporal localizada (Ej. en abdomen) y/o a nivel corporal total. Las anfetaminas están contraindicadas por completo. Los medicamentos de reemplazo hormonal tiroideo deberán ser indicados por el médico, preferiblemente especialista en Endocrinología si al paciente se le diagnostica un hipotiroidismo que, valga decir, es una causa infrecuente de obesidad.

¿Ha tenido alguna vez en consulta algún paciente que haya complicado su salud como consecuencia de ingerir pastillas para adelgazar?

Muchos de los pacientes que han realizado métodos adelgazantes sin la asesoría de un verdadero equipo de profesionales de la salud expertos en el área, llegan a nuestra primera consulta con problemas de gastritis medicamentosa y/o problemas de hipoglicemias (Ej. por ingerir dosis excesivas del fármaco metformina y/o por no tener la precaución de ingerirlo luego de comer), así como con anemias por deficiencia de hierro debidas a dietas muy restrictivas o por batidos que prometen sustituir por completo varias comidas al día. Otros llegan con problemas hepáticos y/o cardiovasculares por ingerir efedrina. También, hemos observado que hay pacientes que se automedican y llegan a nuestra primera consulta con problemas graves de insomnio y taquicardia por ingerir levotiroxina (hormona tiroidea) sin la debida indicación ni prescripción médica, entre otros muchos casos de personas que atentan inconscientemente contra su salud.

¿Qué opinión le merecen los llamados "remedios naturales" (hierbas como el agua de linaza, entre otras recetas) que se sugieren también como coadyuvantes en la baja de peso?

La linaza merece mención especial, porque ha sido injustamente atacada por algunos medios de comunicación social que probablemente no realizaron la debida investigación científica ni consultaron la fuente indicada.

A ciencia cierta sabemos que la linaza es una semilla apta para el consumo humano, rica en ácidos grasos omega 3 y en fibras (soluble e insoluble), también sabemos que en forma molida es como mejor se absorben sus omega-3 y como mejor se tolera desde el punto de vista gastrointestinal. También están ampliamente admitidos sus beneficios como reductora del colesterol y los triglicéridos séricos. Hervida con manzanilla y colada, incluso puede ofrecer protección gastrointestinal, en pacientes con úlceras pépticas. Como recomendación general, sugiero una cucharadita de linaza molida, mezclada dentro de un vaso de agua o de yogur descremado una vez al día con la cena, para quienes quieran mejorar su hábito intestinal, así como para quienes quieran cuidar su figura y su corazón.

Las precauciones que hay que tener para tomarla son: ingerirla con abundantes líquidos (al menos dentro de un vaso de agua), evitar sobrepasar la cantidad recomendada por el nutricionista, chequear que venga en un empaque opaco (sin que reciba luz, porque se oxidarían sus omega-3), adquirirla en un establecimiento serio de salud (Ej. farmacias), revisar en el etiquetado que cuente permiso del Ministerio de Salud y fecha de vencimiento. Pacientes con enfermedad diverticular o pacientes alérgicos a la linaza, deben evitarla.

¿Por qué ya no bajo más?

Cuando se inicia un programa de pérdida de peso, al comienzo es normal que la reducción de peso se dé rápidamente, pero conforme pasa el tiempo, este proceso se va haciendo más lento, hasta que se percibe la sensación de que “se estancó”. Esto es lo que se conoce como efecto meseta.

Para entender por qué se presenta este fenómeno es necesario comprender cuál es el principio por el cuál se gana o pierde peso (en ausencia de alguna enfermedad u otra situación particular).

Cuando consumimos los alimentos, obtenemos de ellos una cierta cantidad de energía. Si ésta es menor a las calorías que gastamos durante el día en nuestras actividades, se produce la pérdida de peso. Si lo que consumimos es más que lo que gastamos entonces se presenta la ganancia de peso. Cuando hay un equilibrio entre el consumo y el gasto de calorías, el peso se mantiene.

El gasto de energía depende de la edad, el peso, la estatura, de los alimentos que se consumen, y de la proporción de masa muscular y masa grasa.

Ahora bien, en situaciones de sobrepeso u obesidad, se desarrolla una cierta cantidad de músculo para dar soporte al exceso de tejido adiposo, no obstante, ante cualquier reducción en el peso, ya sea lenta o rápida, esta masa muscular se pierde, por lo que se reduce el gasto de energía.

Además, al pesar menos el requerimiento de energía también disminuye. Sumado a lo anterior, para digerir los alimentos que comemos se necesita gastar una cierta cantidad de energía, pero si se come menos, también este gasto disminuye.

Por estas razones, se comienza a alcanzar un punto de equilibrio y por eso se detiene la pérdida de peso. Pero entonces ¿qué se debe hacer? Es necesario, bajo la asesoría de un profesional en Nutrición, reajustar la ingesta de calorías así como la actividad física, para romper de nuevo ese equilibrio y reactivar la pérdida de peso.

Ejercicio y dieta ayudan a neutralizar el aumento de peso tras dejar el tabaco

Combinar el ejercicio físico y una dieta equilibrada durante los primeros meses tras dejar de fumar ayuda a que no se produzca una ganancia de peso producto del 'síndrome de abstinencia'. Así lo asegura la Unidad de Drogas y Adicciones del Instituto Provincial de Bienestar Social de Córdoba, y experta del Comité Nacional para la Prevención del Tabaco (CNPT), la doctora Justa Redondo.

Las mujeres, los menores de 55 años, y quienes fumaban más de 15 cigarrillos diarios son, según el criterio de esta especialista, los principales candidatos a notar esos kilos de más, cuya génesis empieza a ser conocida ahora. No obstante, advierte de que "la ganancia coyuntural de peso, que está establecida en una media de 2,5 kilos persona, puede ser fácilmente neutralizada".

El aumento de peso se produce por la falta de la habitual de nicotina que "modifica los procesos termorreguladores y tiene como efecto el que se depositen más sustancias grasas en el organismo", explica. Además, también afecta que aumente la ingestión de alimentos debido a la recuperación del olfato y el gusto.

El aumento de peso y la irritabilidad, provocados por el ansia de nicotina, según los expertos, son una de las más importantes razones para dudar en dejar de fumar, insiste la doctora Redondo.

"Tales síntomas están relacionados con un síndrome de abstinencia que se presenta escasas horas después de haber dejado el tabaco, aunque alcanzan su cota máxima durante los dos días siguientes y no desaparecen hasta pasado un mes, aproximadamente, si bien el aumento del apetito puede llegar a mantenerse durante meses", señala.

En cuanto a los beneficios, recuerda que, aunque los problemas con el peso inciden más en las mujeres, también son ellas las que obtienen más beneficios de un eventual abandono del tabaco, ya que mejora del cutis y retrasa la aparición de arrugas. Aunque, a su juicio, "lo principal es que mejorarán todos sus parámetros de salud y de prevención, y no digamos si además están embarazadas".

Beneficios para la gestación

Por otra parte, recuerda que los hijos de madres fumadoras suelen nacer con un significativo déficit de peso, "aunque basta que se deje de fumar al comienzo de la gestación para que el niño nazca con las mismas características que los de madres no fumadoras".

Asimismo, indica que la eliminación del tabaco durante la gestación puede prevenir el 5 por ciento de las muertes perinatales, un 20 por ciento de nacimientos con bajo peso y un 8 por ciento de casos de prematuridad.

Por otro lado, y por si no fuera suficiente aliciente saber que la retirada del tabaco es el mejor freno contra el cáncer de pulmón y otras patologías respiratorias y cardiovasculares, junto a la mejor manera de ganar en años y calidad de vida, las mujeres que dejan de fumar retrasan también la menopausia hasta la edad en que generalmente aparece en las no fumadoras.


Tomado de: www.europapress.es

¿Cómo saber si su peso es adecuado?

Cuando usted se pesa y la balanza le señala un peso, quizás piensa “estoy igual” o “subí un poquito” o tal vez diga “yo siempre he pesado X kilos”. Pero, ¿cómo saber qué significa ese peso? ¿Cómo saber si es adecuado?

Es necesario evaluar el peso mediante el índice de masa corporal (IMC). Este es un indicador de cómo se encuentra su peso de acuerdo con su estatura, y permite valorar si hay algún problema de obesidad, sobrepeso o bajo peso.

Para calcular el IMC, debe dividir su peso en kilogramos, entre su estatura en metros elevada al cuadrado:
Peso
------------
(Estatura)2

En personas adultas, el valor obtenido se interpreta, según la Organización Mundial de la Salud, como sigue:

<18,5 = Bajo peso
18,5 – 24,99 = Normal
25 – 29,99 = Sobrepeso (pre-obesidad)
30 o más = Obesidad

No obstante, es importante considerar que es necesaria, además, una valoración de la grasa corporal. Esto debido a que puede ocurrir que una persona tenga un peso normal, pero que su porcentaje de grasa sea elevado, lo cual no es recomendable.

Igualmente, en personas que habitualmente realizan ejercicio, pueden tener un exceso de peso asociado a una mayor masa muscular y no necesariamente a la grasa, por lo que no se podría hablar de obesidad en dicho caso.

Ya sea en caso de bajo peso, sobrepeso u obesidad, es importante recibir asesoría y seguimiento por parte de un profesional en el campo, debido a que ninguna de esas condiciones es benéfica para su salud.

Las mujeres fanáticas de la tecnología engordan más que los varones

Las mujeres que pasan dos o más horas diarias frente a la pantalla -ya sea de la computadora, el televisor e incluso el celular-, presentan mayores probabilidades de ganar peso y disminuir su capacidad atlética y física, en comparación con los varones de la misma edad. Este es el principal hallazgo de una investigación llevada a cabo en Australia y en la cual se compararon los datos proporcionados por 2.750 voluntarios de sexto, octavo y décimo grado de la escuela.

"Es interesante cómo los adolescentes que participaron de la muestra tienen mayor capacidad para estar sentados y en forma, si se los compara con las chicas. Esta diferencia podría estar relacionada con el hecho de que los varones suelen ser más deportistas y desde chicos están acostumbrados a moverse más. Esa 'memoria' o construcción muscular es la que tal vez los está ayudando a atravesar la adolescencia sin engordar tanto pese a pasar muchas horas frente a una pantalla", comenta Louise Hardy, integrante del postdoctorado del Centro South Wales para el Sobrepeso y la Obesidad de la Universidad de Sydney, y autora de la investigación que se publicará en el American Journal of Preventive Medicine.

"En las diferencias, no obstante, también podría estar interviniendo otro factor: el tipo de actividad. Mientras las mujeres solían pasarse horas frente a la computadora o el televisor simplemente chateando, buscando información o mirando plácidamente; los jóvenes optan por los jueguitos que mal o bien los mantienen activos, los hacen liberar adrenalina y por lo general les ocupan ambas manos evitando que 'piquen' algo de comida".

"Por un lado nos encontramos con que la morfología y la composición corporal de las mujeres y de los varones es diferente; en principio porque la mujer tiene mucho más tejido adiposo que el hombre. Pero también hay un tema concreto que tiene que ver con los hábitos: desde la infancia ellos hacen mucha más actividad física. En el caso de las mujeres no. Por eso suelen comenzar más de grandes cuando empiezan a cuidarse e ir al gimnasio. El tema es que en el medio está toda la etapa de la adolescencia durante la cual sobre todo ahora con la gran cantidad de dispositivos tecnológicos que hay- suelen verse perjudicadas por la ganancia de peso", analiza Norberto Debbag, médico cardiólogo deportólogo.

Al comenzar, en el año 2004, con la recolección de datos (clínicos y de encuesta), el equipo liderado por Hardy estableció parámetros. Es decir que se definieron los tipos de actividad sedentaria. Es por eso que fue posible establecer la diferencia: mientras ellos se dedican a las "más activas", ellas optan por los pequeños dispositivos y actividades que no exigen ningún tipo de esfuerzo y entre las cuales se destaca pasarse horas enviando y recibiendo mensajes de texto.

"Nuestra investigación es la primera en asociar el nivel de sedentarismo -un parámetro que ayuda a considerar o calcular la capacidad respiratoria y aeróbica- con lo que las guías internacionales de sociedades de pediatría proponen: que los chicos de entre dos y 18 años no pasen más de dos horas diarias frente a algún dispositivo tecnológico, ya sea la computadora o el televisor. Creemos que esto es importante porque si se genera conciencia sobre la importancia de moverse y hacer actividad, podremos a futuro evaluar el descenso en la tasa de enfermedades cardiovasculares", cerró su exposición la doctora Hardy.

10 de enero de 2009

Bebidas en la pérdida de peso

Cuando tratamos de perder peso nos concentramos principalmente en los alimentos que consumimos o en las cantidades de los mismos. No obstante, existe una fuente de calorías que muchas veces no consideramos y que son comunes en nuestra dieta en estos días de calor: las bebidas.

Uno de los principales problemas es que los jugos o refrescos no generan saciedad a largo plazo, en el momento producen una sensación de llenura pero al poco tiempo se puede sentir hambre de nuevo. Ahora analicemos algunos casos específicos:

En el caso de las gaseosas son calorías vacías ya que solo aportan azúcar. Si bien existen las versiones light o sin azúcar, no podemos olvidar que el consumo excesivo de estas bebidas puede tener efectos adversos para la salud: problemas gastrointestinales, caries, obesidad y daño a los huesos aumentando el riesgo de osteoporosis.

Respecto a los jugos de frutas envasados, poseen la ventaja de que sí aportan vitaminas y minerales, e incluso en ocasiones se fortifican con estos nutrientes aumentando su valor nutritivo. No obstante, generalmente se les agrega azúcar a pesar de que ya por naturaleza contienen cierta cantidad, lo cual aumenta el aporte energético de estas bebidas.

Si hablamos de jugos de fruta naturales, ofrecen la ventaja de que no tienen azúcar añadida, pero por ejemplo para completar un vaso de jugo de naranja es necesario exprimir aproximadamente tres unidades, y no genera la sensación de saciedad que si consumiéramos la naranja completa, lo cual además nos aportaría fibra.



En relación con los lácteos, lo más recomendable es consumirlos descremados, así se reduce el consumo de calorías.

Por eso es que si usted desea controlar su peso debe procurar consumir bebidas con bajo o nulo contenido de azúcar o utilizar edulcorantes artificiales.

Conozca más sobre el Hierro

El hierro es un mineral esencial para nuestro organismo. Es un componente fundamental para todas las células y particularmente para las de la sangre. Facilita el transporte, uso y almacenamiento del oxígeno por parte de las diferentes células de nuestro cuerpo.

En la dieta podemos encontrar dos tipos de hierro: hemínico u orgánico y no hemínico o inorgánico. El primero proviene principalmente de las carnes y su absorción es mayor debido a que no se ve afectada por otros factores de la alimentación.

El segundo proviene principalmente de alimentos de origen vegetal, su absorción se altera por sustancias como el calcio y la fibra. No obstante, tiene la particularidad de que la vitamina C, las proteínas de origen animal, bajas reservas corporales de hierro o una dieta pobre en este mineral favorece su aprovechamiento.

Las necesidades de hierro varían según el sexo, la edad y el estado fisiológico del individuo. Las mujeres tienen un requerimiento mayor debido a las pérdidas de sangre por la menstruación. Se debe tener en cuenta que el uso de anticonceptivos orales disminuye estas pérdidas mientras que los dispositivos intrauterinos, por el contrario, las aumentan.

Durante el embarazo, el requerimiento de hierro se duplica debido a que la mujer debe suplir sus necesidades, las del feto y las de la placenta. Por eso usualmente se indica tomar un suplemento de hierro en esta etapa.

En los hombres, durante la adolescencia, las necesidades de hierro son mayores que en la edad adulta. En el caso de mujeres pos menopáusicas, es menor que en la edad reproductiva.

La deficiencia de este nutriente es la principal causa de anemia en niños y adultos. También se ha asociado con alteraciones del sistema inmune, apatía, bajo rendimiento escolar en niños y disminución de la capacidad física en adultos.

Su consumo excesivo se ha asociado con un aumento en el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer, pero esto podría ocurrir únicamente si se excede con un suplemento. El hierro que se obtiene de la dieta difícilmente alcanzaría niveles para generar efectos adversos.

Dentro de los alimentos de los cuales podemos obtener este mineral se encuentran las vísceras, las carnes (las rojas tienen mayor contenido de hierro que las blancas), la yema de huevo, frutas deshidratadas, frijoles, garbanzos, lentejas, semillas como las almendras, vegetales de color verde oscuro y granos enteros, como trigo, avena o arroz integral.

La leche y sus derivados, por naturaleza, prácticamente no contienen hierro pero pueden estar fortificados. Además, es importante aclarar que si bien por tradición se ha recomendado el consumo de caldo de frijol por su contenido de hierro, es en los frijoles donde se encuentra en cantidades importantes.

La obesidad puede incrementar el riesgo de cáncer de ovario

Los expertos siempre han relacionado los problemas de sobrepeso con las dolencias cardíacas y enfermedades relacionadas con el sistema respiratorio. Pero la obesidad es también un problema para los pacientes de cáncer tal y como refleja un estudio realizado por el National Cancer Institute, del que se desprende que las mujeres obesas tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de ovario.

Esta situación se agrava, además, si la mujer se encuentra en la menopausia. El documento explica que, el exceso de masa corporal en las mujeres después de la menopausia conduce a un aumento en la producción de estrógenos, lo que a su vez podría estimular el crecimiento de células de ovario y ayudar al crecimiento del cáncer.

Según explica en un artículo --publicado en la revista American Cancer Society y recogido por otr/press-- el doctor Michael F. Leitzman, la investigación indica que la obesidad podría ser la causante del desarrollo del cáncer de ovario a través de un mecanismo hormonal. El cáncer de ovario es la dolencia más grave dentro de las patologías ginecológicas y su tasa de supervivencia es de cinco años, sólo en el 37 por ciento de los casos, de ahí que muchos especialistas se centren en su estudio.

De hecho, ya son numerosas las investigaciones realizadas a lo largo de los últimos años y algunas ya habían vinculado el exceso de peso corporal al mayor riesgo de ciertos cánceres. Ahora, además, los científicos quieren conocer la relación entre el índice de masa corporal y el riesgo de cáncer de ovario. Para ello se realizaron pruebas a 94.525 mujeres estadounidenses de entre 50 y 71 años durante un periodo de siete años. Los investigadores documentaron 303 casos de cáncer de ovarios durante este tiempo y descubrieron que entre las mujeres que nunca habían tomado hormonas después de la menopausia, la obesidad estaba asociada con casi un 80 por ciento más de riesgo de cáncer de ovario.

Sin embargo, los investigadores no descubrieron ningún vínculo entre el peso corporal y el cáncer de ovario en mujeres que nunca habían utilizado la terapia hormonal para la menopausia.

Leitzmann explicó que estos descubrimientos apoyan la hipótesis de que la obesidad podría aumentar el riesgo de cáncer de ovario en parte a través de sus efectos hormonales. El exceso de masa corporal en las mujeres después de la menopausia conduce a un aumento en la producción de estrógenos, lo que a su vez podría estimular el crecimiento de células de ovario y participar en el desarrollo del cáncer de ovario.

Inclusión en los programas de salud

De este modo, los resultados mostraron que entre las mujeres sin antecedentes familiares de cáncer de ovario, la obesidad y el mayor riesgo de cáncer de ovario estaban también vinculados. No obstante, las mujeres que tenían el antecedente en la familia no mostraban asociación entre masa corporal y riesgo de cáncer de ovario.

Según los investigadores, estas relaciones entre obesidad y riesgo de cáncer de ovario son importantes para los programas de salud pública dirigidos a reducir la obesidad en la población.

Tomado de: www.europapress.es

Los triglicéridos

Es probable que usted o alguna persona que conozca se haya realizado exámenes de sangre y los resultados hayan indicado que tiene triglicéridos elevados, pero ¿sabe usted qué son los triglicéridos?

Los triglicéridos son la forma química en la que existen la mayoría de la grasas dentro de los alimentos, así como en el cuerpo. También están presentes en el plasma sanguíneo y, asociados con el colesterol, forman los lípidos del plasma.

Los triglicéridos en el plasma se derivan de las grasas que se consumen en los alimentos o se sintetizan en el cuerpo a partir de otras fuentes de energía como los carbohidratos. Las calorías que se ingieren en una comida y que los tejidos no utilizan de inmediato se convierten en triglicéridos y se transportan a las células grasas para su almacenaje. Las hormonas regulan la liberación de los triglicéridos del tejido graso de modo que cubran las necesidades energéticas del cuerpo entre una comida y otra.

¿De qué manera perjudica el exceso de triglicéridos?

El exceso de triglicéridos en el plasma se conoce como hipertrigliceridemia. Se vincula con la incidencia de las enfermedades de la arteria coronaria en algunas personas. Los triglicéridos elevados pueden ser consecuencia de otra enfermedad tal como la diabetes sacarina sin tratar. Al igual que el colesterol, los aumentos en los niveles de los triglicéridos pueden detectarse por medio de mediciones en el plasma. Estas mediciones deben realizarse después de un ayuno de alimentos y alcohol la noche anterior.

El principal tratamiento para la hipertrigliceridemia son los cambios en el estilo de vida. Estos son los cambios que necesitará realizar:

-Si tiene sobrepeso, reduzca el consumo de calorías para alcanzar su peso corporal ideal. Esto incluye todas las fuentes de calorías provenientes de grasas, proteínas, carbohidratos y alcohol.

-Reduzca el contenido de grasa saturada y colesterol de su alimentación.

-Reduzca de manera considerable su consumo de alcohol. Incluso pequeñas dosis de alcohol pueden provocar grandes cambios en los niveles de triglicéridos del plasma.

-Realice alguna actividad física por al menos 30 minutos todos los días o casi todos los días de la semana.

-Es posible que las personas con altos niveles de triglicéridos tengan que sustituir las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas (como las que se encuentran en el aceite de canola, aceite de oliva o margarina líquida) por grasas saturadas. En algunas personas, la sustitución de carbohidratos por grasas puede aumentar los niveles de triglicéridos y disminuir la lipoproteína de alta densidad (High Density Lipoprotein o HDL) o "buen" colesterol.

-Sustituya por pescado con alto contenido de ácidos grasos omega-3 la carne con alto contenido de grasa saturada. como la hamburguesa. Los pescados grasos como la caballa, las sardinas, el atún albacora y el salmón tienen un alto contenido de ácidos grasos omega-3.

Debido a que otros factores de riesgo de las enfermedades de las arterias coronarias multiplican el riesgo de la hiperlipidemia, controle la presión arterial elevada y evite fumar. El control de la alimentación sigue siendo importante incluso si se utilizan medicamentos para tratar la hipertrigliceridemia. Los pacientes deben seguir los planes específicos diseñados por sus médicos y especialistas en nutrición.

Mala dieta hace que ticos sufran hemorroides desde jóvenes

Una alimentación poco saludable contribuye a que la población costarricense sufra, cada vez más y a más temprana edad, problemas digestivos y estreñimiento que la lleven a desarrollar hemorroides.

Así lo señalaron médicos especialistas en este campo consultados por La Nación .

Ellos llamaron la atención sobre esta enfermedad, que anteriormente solía afectar a individuos mayores de 40 años ya que, con el paso del tiempo, se debilitan los tejidos que sostienen las venas hemorroidales (ubicadas en la parte más baja del ano) .

La poca resistencia de estos tejidos hace que las venas se ‘salgan’ de su posición y se rompan con el paso de las heces. Esto causa sangrados, picazón, ardor y dolor en esta zona.

No obstante, una dieta rica en grasas, sal y carne, pero carente de frutas, verduras y granos (productos ricos en fibra) hace que este mal aparezca incluso en la etapa de la adolescencia.

Ese tipo de alimentación altera la digestión y hace que las personas produzcan heces duras, secas y difíciles de evacuar. Esto deteriora los tejidos en el área del ano de manera temprana. “Cuando alguien está estreñido, puja y ejerce fuerza sobre el abdomen. Esto hace que el volumen de sangre que pasa por las venas hemorroidales aumente y se debilite el tejido que las sostiene”, dijo Benjamín Flikier, cirujano especialista en coloproctología.

Es así como 162 de las 435 operaciones (37%) que se realizaron en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) en el 2007 para extirpar las venas hemorroidales, se practicaron a pacientes con edades entre los 15 y 44 años. “Las hemorroides son una enfermedad benigna porque raramente causa la muerte, pero generan muchas molestias a los pacientes”, explicó Flikier, quien labora en el Hospital San Juan de Dios.

Él detalló que el paciente puede sufrir de dolor, ardor y picazón si son las venas hemorroidales externas (ubicadas al borde de las nalgas) las afectadas, y de sangrados en el caso de que el daño se presente en las venas hemorroidales internas (situadas a tres centímetros de la salida del ano). “El dolor perjudica la vida diaria de las personas, y el sangrado, constante y abundante, puede hacer que una persona desarrolle anemia y perjudique su salud”, dijo.

Descuido.

Flikier agregó que se calcula que un 5% de la población sufre hoy de hemorroides; es decir, unos 217.800 costarricenses. “Esta es un enfermedad común y de la que la gente no habla por vergüenza. Hay mucha desinformación, y el paciente deja avanzar los síntomas”, afirmó el médico.

Esa situación hace que el paciente, cuando llega a una consulta, tenga las venas hemorroidales demasiado inflamadas y no responda al tratamiento que procura bajar la hinchazón. “Cuando la enfermedad está en una etapa avanzada, debe realizarse una operación”, explicó Andrés Tapia Herrera, médico del servicio de cirugía del Hospital México.

En este centro hospitalario, las intervenciones quirúrgicas para extirpar hemorroides se han incrementados en los últimos años: en el 2006 , 15 personas se sometieron a cirugía por este mal, mientras que, en el año pasado, la cifra se elevó a 25.

Prevenciones.

El especialista Andrés Tapia explicó que se carecen de estudios que certifiquen la existencia de un factor hereditario en el desarrollo de hemorroides, pero sí se conocen casos de familias en las que el padecimiento es más frecuente.

Uno de los cuidados que puede ayudar a evitar esta enfermedad, es no permanecer sentado en el inodoro durante largo tiempo, debido a que esa posición estimula la inflamación de las venas hemorroidales.

Además es recomendable limitar el consumo de alimentos picantes y de alcohol porque pueden alterar la digestión.

Tapia señaló que el embarazo puede estimular el desarrollo de hemorroides debido a las presiones que, durante la gestación, el útero ejerce sobre las venas en la zona del ano.

Tomado de: www.nacion.com

3 de enero de 2009

Propósitos Saludables para el 2009


Cada vez que comienza un nuevo año nos proponemos metas y propósitos para esos 12 meses: viajar, pasar más tiempo con la familia, encontrar trabajo, perder esos kilitos que se ganaron con las fiestas de diciembre, pero, ¿qué le parece aprovechar esta ocasión para mejorar sus hábitos alimentarios y su calidad de vida?

El primer paso al establecer sus metas es ser realista. Si son difíciles de cumplir es más fácil olvidarse del objetivo principal.

Además, es recomendable hacerse un chequeo médico para verificar su estado de salud: principalmente la presión arterial y los niveles sanguíneos de colesterol, triglicéridos, ácido úrico y azúcar.

Analice a conciencia cómo es realmente su alimentación. ¿Consume vegetales todos los días? ¿Cuántas frutas al día incluye en su dieta? ¿Está comiendo muchas carnes o harinas? ¿Cada cuánto consume comidas rápidas o frituras y alimentos grasosos? ¿Cuánta agua o líquidos toma al día? ¿Bebe gran cantidad de gaseosas o bebidas alcohólicas?

Tome en cuenta que una “dieta rápida” le puede ayudar a perder ese peso extra, pero no siempre es la mejor opción para su organismo. Los efectos a corto plazo que obtiene con estas dietas a veces tienen repercusiones a largo plazo en su salud. Lo mejor siempre es una dieta balanceada: comer saludablemente en las cantidades adecuadas.

En el caso de la actividad física, si no hace ningún tipo de ejercicio, comience el año con una rutina de ejercicio. No plantee como meta inscribirse en alguna competencia. Mejor comience con hacer ejercicio tres veces a la semana al menos 20 minutos. Posteriormente puede aumentar la duración y la intensidad del ejercicio poco a poco.

Lo más importante es que tenga siempre presente que todos los cambios que realice en su estilo de vida no son un capricho estético solamente, no se trata de ver resultados después de dos semanas, sino de mejorar su calidad de vida en los años venideros.

Ahora que vienen los rezos del Niño…

Después de las fiestas de diciembre: de los dulces, golosinas y las cenas de fin de año, en enero es común que se realicen los tradicionales rezos del Niño. Aquí se abre de nuevo la posibilidad de excedernos con lo que comemos, por eso debemos observar con atención nuestra alimentación también durante este mes.




Una costumbre en estas actividades es tomar rompope. Debe tener presente que 125 ml de esta bebida (aproximadamente media taza) contiene cerca de 160 calorías. Y usualmente se sirve acompañado de queque o galletas dulces.

Además, se sirve café, aguadulce o bebidas gaseosas, repostería e incluso a veces se ofrece también un plato fuerte como por ejemplo arroz con pollo (acompañado de papas tostadas y/o frijoles molidos).

Por lo tanto, es importante seguir algunas recomendaciones:

-Considerando que usualmente no se conoce lo que le van a servir en el rezo, es recomendable que realice comidas ligeras en los otros tiempos de comida, así se compensa la cantidad de calorías.

-Nunca omita el tiempo de comida previo al rezo del niño, por ejemplo si es en la tarde NO deje de almorzar. Si llega con el estómago vacío es probable que coma incluso más que lo que hubiera consumido normalmente.

-Si tiene la opción de bebidas light o sin azúcar, prefiéralas.

-Cuando se sienta satisfecho, deje de comer. Es preferible que guarde lo que le queda y lo consuma después.

-No repita.

2 de enero de 2009

Un desayuno saludable predispone a mejorar la alimentación a lo largo del día en hombres y mujeres

El desayuno es la comida más importante del día, siempre y cuando sea saludable, según indica un nuevo estudio. A partir de una encuesta nacional sobre salud nutricional realizada a 12.000 adultos en Estados Unidos, un equipo de investigadores ha determinado que las personas que ingieren alimentos bajos en calorías durante el desayuno tienden a tener una alimentación de mejor calidad en general.

Asimismo, los hombres que ingieren un desayuno saludable cada mañana, tienden a pesar menos que el resto y las mujeres que desayunan, independientemente de los alimentos que incluyan, pesan menos que las que se saltaban esta primera ingesta diaria.

Los resultados, publicados en American Journal of Clinical Nutrition, respaldan estudios previos que habían revelado que las personas que desayunan son menos propensas a tener sobrepeso y que la clave es consumir un desayuno de alta calidad, en lugar de mordisquear algo dulce. Los estudios disponibles demostraron, por ejemplo, que las personas que desayunan un bol con cereales pesan menos que las que no desayunan o la que eligen proteinas.

Lo que hace "único" al nuevo estudio es que sugiere que consumir alimentos reducidos en "densidad energética" en el desayuno "predispondría a una mejor elección alimenticia para el resto del día y ayudaría a controlar mejor el peso corporal", declaró el doctor James Rippe, cardiólogo del Rippe Lifestyle Institute, en Shrewsbury, Massachussets. La organización Rippe dirige un grupo financiado por la industria llamado Breakfast Research Institute (BRI) que, a la vez, financia estudios sobre salud y nutrición como éste.

En general, quienes habían desayunado con alimentos de baja densidad energética los días previos al estudio eran mucho más propensos que el resto a elegir alimentos bajos en calorías para el resto de las comidas. Como grupo, ellos tenían también una dieta de mayor calidad al ingerir una amplia variedad de alimentos y más vitaminas y minerales.

Los hombres que tomaban un desayuno bajo en densidad energética tendían a pesar menos, aún tras considerar factores como el ejercicio y los ingresos. Entre las mujeres, cualquier tipo de desayuno estaba asociado con una menor probabilidad de ser obesa, aunque la densidad calórica de otras comidas del día sí parecía ser importante.

Aunque el equipo sostuvo que se necesitan más estudios para confirmar estos resultados, por ahora, los autores sugieren alentar a los hombres a tomar un desayuno reducido en densidad energética, mientras que las mujeres no deberían saltarse el desayuno e incluir también alimentos de baja densidad energética durante el día.