29 de marzo de 2009

Sedentarismo y obesidad se instalaron entre costarricenses

Un 50% de los costarricenses no hace ejercicio físico ni por casualidad: hombres, mujeres, adolescentes e, incluso, niños pasan sus días prácticamente inmóviles. “El nivel de inactividad y sedentarismo es tal, que las personas no llegan a moverse de manera continua ni siquiera diez minutos durante todo el día”, manifestó Margarita Claramunt, coordinadora de la Red Costarricense de Actividad Física y Salud (Recafis).

Esta entidad agrupó más de una decena de informes y encuestas hechos por los ministerios de Educación y de Salud, las universidades públicas y otras instituciones gubernamentales durante los últimos años.

Así, además de alertar sobre ese estado de letargo, los especialistas pudieron analizar la relación entre la inactividad física y el sobrepeso y la obesidad que, actualmente, padece la mayoría de la población adulta del país.

De hecho, aquí, cuando un 62% de los hombres y un 56% de las mujeres se suben a la balanza constatan que están pasados de kilos, lo cual los hace propensos a padecer enfermedades como diabetes, hipertensión, osteoporosis y varios tipos de cáncer.

“Dos millones de las muertes que ocurren en el mundo cada año se deben al sedentarismo, que, combinado con la obesidad y el tabaquismo, es el responsable del 75% de los casos de enfermedades que no son transmisibles”, puntualizó Claramunt.

Desde pequeños

Entre los niños y los jóvenes la inactividad también se ha instalado: un 23% de los escolares hacen poco o nada de ejercicio y el 20% de ellos tienen sobrepeso u obesidad.

Asimismo, la inactividad es la norma en la vida de un 60% de las personas que asisten al colegio o a la universidad.

Grandes y pequeños, hombres y mujeres, al ser consultados, señalaron la pereza como principal responsable de su inmovilidad.



Tomado de: http://www.nacion.com/

Comer a menudo carne roja y procesada eleva el riesgo de mortalidad

Los individuos que comen más carne roja y carne procesada parecen tener un mayor riesgo de mortalidad de todo tipo y, de forma específica, por cáncer o enfermedad cardiaca, según un estudio del Instituto Nacional del Cáncer en Rockville (Estados Unidos) que se publica en la revista 'Archives of Internal Medicine'. En contraste, un mayor consumo de carnes blancas parece estar asociado con un menor riesgo general de muerte y muerte por cáncer.

Los investigadores, dirigidos por Rashmi Sinha, evaluaron la asociación entre consumo de carne y riesgo de mortalidad entre más de 500.000 individuos que formaban parte de los Institutos Nacionales de la Salud.

Los participantes, que tenían entre 50 y 71 años cuando comenzó el estudio en 1995, proporcionaron información demográfica y completaron un cuestionario de frecuencia alimentaria para estimar su consumo de carnes blancas, rojas y procesadas. Después recibieron seguimiento durante 10 años a través de los ficheros nacionales de la seguridad social y de mortalidad.

Durante el seguimiento fallecieron 47.976 hombres y 23.276 mujeres. El segmento que comprendía la quinta parte de los hombres y las mujeres que comían la mayor cantidad de carnes rojas, una media de 62,5 gramos por 1.000 calorías al día, tuvieron un mayor riesgo de mortalidad general, mortalidad por enfermedad cardiaca y por cáncer que aquel quinto del grupo que comía menos carne roja, con una media de 9,8 gramos por 1.000 calorías al día.

Lo mismo sucedía al comparar los dos grupos que comían la mayor cantidad de carne procesada frente a los que comían la menor cantidad, unos 22,6 gramos frente a 1,6 gramos por 1.000 calorías al día.

En cuanto a las carnes blancas, los que comían las mayores cantidades tenía un riesgo significativamente menor de mortalidad general, por cáncer y otras causas que los que tomaban menores cantidades.

De forma global, el 11 por ciento de las muertes en hombres y el 16 por ciento en mujeres podrían evitarse si se disminuyera el consumo de carne roja a los niveles más bajos. El impacto de la mortalidad por enfermedad cardiovascular era un 11 por ciento menor en hombres y un 21 por ciento menor en mujeres si el consumo de carne roja disminuía hasta los niveles de consumo más bajos.

Según los autores, en el caso de las mujeres la alimentación a los niveles más bajos de carne procesada disminuía hasta un 20 por ciento la mortalidad por enfermedad cardiovascular.

Los investigadores señalan que existen varios mecanismos por los que la carne podría estar asociada con la mortalidad. Entre ellos citan los componentes cancerígenos que se forman durante la preparación de la carne a altas temperaturas.

La carne es también una importante fuente de grasa saturada, que se ha asociado con el cáncer de mama y colorrectal. Además, el bajo consumo de carne se ha asociado con una reducción de los factores de riesgo de la enfermedad cardiaca, incluyendo la presión sanguínea más baja y los niveles de colesterol.



Tomado de: www.europapress.es

Consumir soya en la niñez reduciría el riesgo de cáncer de mama

Las mujeres que consumían soya con regularidad en la niñez tendrían bajo riesgo de desarrollar cáncer de mama, sugirió un nuevo estudio sobre asiáticas estadounidenses.

Los autores hallaron entre casi 1.600 mujeres asiáticas estadounidenses, con o sin cáncer de mama, que aquellas que más soya consumían tenían menor riesgo de desarrollar la enfermedad. Pero el efecto protector más significativo lo tuvo la frecuencia de consumo de soya en la niñez.

Las participantes que habían consumido soya de manera regular (una o más veces por semana) cuando eran niñas eran un 60 por ciento menos propensas a desarrollar cáncer de mama que las mujeres que habían consumido menos cantidad de soya en esa etapa de la vida.

En tanto, el consumo regular de soya en la edad adulta estuvo asociado con un 25 por ciento menos riesgo de desarrollar la enfermedad.

Los resultados, que aparecen en Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention, reproducen a los de estudios previos, que habían sugerido que la soya protegería del cáncer de mama. Pero agregaron que el consumo de soya en la niñez sería especialmente importante. Aun así, los autores opinaron que es muy pronto para hacer recomendaciones.

"Es el primer estudio que evalúa el consumo de soya en la niñez y el riesgo posterior de desarrollar cáncer de mama, y este único resultado no es suficiente para realizar recomendaciones de salud pública", declaró la autora principal, la doctora Regina G. Ziegler, del Instituto Nacional del Cáncer, en Estados Unidos.

"Otros estudios deben replicar estos resultados", agregó a través de un comunicado de la revista. Se desconoce por qué la alimentación rica en soya está asociada con una reducción del riesgo de cáncer de mama.

En este estudio, el equipo dirigido por Ziegler intentó identificar los efectos del estilo de vida al preguntarles a las mujeres cómo había sido su vida "occidental" u "oriental" en la niñez y la edad adulta.

Aun tras considerar esos factores, el consumo de soya en la niñez seguía asociado con un bajo riesgo de desarrollar cáncer de mama, mientras que la conexión entre el consumo de ese alimento en la edad adulta y el riesgo de cáncer de mama tendía a debilitarse por algún motivo. Algunos investigadores sospechan que los compuestos de la soya similares al estrógeno, llamados isoflavonas, brindarían algún tipo de protección mamaria.

Las isoflavonas inhibirían la actividad del estrógeno, promoverían la destrucción de las células anormales y reducirían la inflamación en el organismo.

La exposición a las isoflavonas de la soya en los primeros años de vida sería, para los autores, especialmente importante para disminuir el riesgo de cáncer de mama.

Estudios con animales habían demostrado que la soya promovería la maduración temprana del tejido mamario y una mayor resistencia a las sustancias promotoras del cáncer, explicaron en el artículo publicado.



Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/

Un yogur especial puede servir para evitar úlceras de estómago

Científicos de la Universidad de Kyoto (Japón) han desarrollado un yogur enriquecido que consigue acabar con el 'helicobacter pylori', una bacteria estomacal responsable de muchas úlceras de estómago y algunas variantes de gastritis, según los resultados de la investigación que se van a presentar en el encuentro anual de la American Chemical Society que se celebra en Salt Lake City (Estados Unidos).

En concreto, este derivado lácteo incluye la presencia de un anticuerpo que se encuentra en los huevos de las gallinas, llamado IgY-ureasa, y que ayuda al sistema inmune de estos animales a combatir a esta bacteria.

Para comprobar su eficacia en humanos, obervaron a 42 pacientes infectados con 'helicobacter pylori' en los que, tras ingerir dos copas de yogur al día durante cuatro semanas, la actividad bacterial se reducía al mínimo mientras que el anticuerpo era destruido posteriormente por el ácido estomacal.

Dicho yogur está comercializado en Japón, Corea y Taiwan, aunque los investigadores confían en que los resultados favorables que están obteniendo "le abrán la puerta próximamente al mercado de Estados Unidos", aseguró Hajime Hatta, autor de la investigación, país donde el 'helicobacter pylori' afecta a 25 millones de personas.

De este modo, y a pesar de que actualmente existen antibióticos para combatir a esta bacteria, el objetivo es hacer un "tratamiento más accesible", explicó Hatta, ya que basta con añadir un nuevo nutriente a la dieta diaria del paciente, "es más fácil de tomar y no provoca efectos secundarios".

Además, en muchos países en vías de desarrollo donde esta bacteria tiene una mayor incidencia, este yogur tendrá un doble efecto ya que ayudará también a combatir la desnutrición y otros problemas de salud, ya que "los yogures son una fuente sana de calcio y proteínas".

Tomado de: www.europapress.es

21 de marzo de 2009

La obesidad más común reduce la esperanza de vida

El tipo de obesidad más común reduce la esperanza de vida entre 2 y 4 años, según un estudio dirigido por la Universidad de Oxford en Reino Unido que se publica en la edición digital de la revista 'The Lancet'.

Un estudio en 900.000 adultos ha desvelado que un índice de masa corporal (IMC) superior al rango ideal de entre 22,5 y 25 kilogramos por metro cuadrado (Kg/m2) conduce a un aumento de las tasas de mortalidad. Por encima de estos 25 kg/m2 cada extra de 5 kg/m2 daba lugar a un aumento en la mortalidad global de aproximadamente un 30 por ciento.

En general, el IMC es una buena medida del sobrepeso de una persona y es un factor de riesgo de varias causas de mortalidad. Los autores analizaron la relación entre el IMC y el riesgo de morir de determinadas enfermedades. Utilizaron datos de 57 estudios en los que participaban 894.576 personas, la mayoría de Europa occidental y Norteamérica. La edad media de estos participantes era de 46 años y su IMC de 25 kg/m2, el 61 por ciento eran hombres.

Los autores descubrieron que en ambos sexos, la mortalidad era menor en el rango de IMC de los 22,5 a los 25 kg/m2. Esto significa por ejemplo que si una persona fuera un 1,70 metros de alta su peso óptimo sería de 70 kilogramos. Cada 5 kg/m2 adicionales se trasladan a un aumento del 30 por ciento de la mortalidad en general; del 40 por ciento en enfermedad cardiaca, ictus y otras enfermedades vasculares; de entre el 60 y el 120 por ciento en diabetes, enfermedad hepática y enfermedad renal; del 10 por ciento en cáncer; y del 20 por ciento en enfermedad pulmonar.

La obesidad moderada, que se refiere a un IMC de entre 30-35 kg/m2, es ahora común y reducía la supervivencia en dos a cuatro años. Sin embargo, la obesidad grave (IMC de 40-45 kg/2), que sigue siendo relativamente rara, reducía la supervivencia entre ocho y diez años, de forma comparable a los efectos del tabaquismo.

Según los investigadores, también existía una tasa de mortalidad mayor entre aquellos con un IMC muy por debajo del rango óptimo. Esto se debe sobre todo a enfermedades asociadas al tabaquismo sin embargo los autores señalan que serán necesarios más estudios para conocer las razones detrás de esta relación.

Según explica Gary Whitlock, coautor del estudio, "el exceso de peso acorta la esperanza de vida humana. En países como Reino Unido y Estados Unidos, pesar una tercera más del nivel óptimo acorta la vida en unos tres años. Para la mayoría de personas, pesar una tercera parte más del óptimo supone tener entre 20 y 30 kilos de exceso de peso. Si está cogiendo sobrepeso u obesidad, evitar seguir engordando podría añadir años a su vida".

Los resultados muestran que seguir fumando es tan peligroso como doblar el peso corporal y tres veces tan peligroso como la obesidad moderada. Señalan que cambiar la dieta pero seguir fumando no es la forma de aumentar la esperanza de vida y que para los fumadores la clave es que dejar de fumar funciona.

Tomado de: www.europapress.es

Andar es saludable a más de 100 pasos por minuto

Los beneficios de la actividad física moderada para la salud son bien conocidos. Se recomienda que la gente dedique al menos dos horas y media a la semana a hacer este tipo de ejercicios, lo que equivale a media hora diaria cinco días a la semana.

Aunque los podómetros son ampliamente utilizados como herramienta para monitorizar la actividad física, son incapaces de medir la intensidad de esa actividad. Investigadores han determinado un promedio de al menos 100 pasos por minuto dan como resultado una actividad física moderada. Por tanto, un sencillo podómetro basado en una recomendación de 3.000 pasos en 30 minutos puede suponer que los usuarios puedan realizar un programa de ejercicios provechoso. Este estudio se publica en el número de marzo de la American Journal of Preventive Medicine.

Mientras eran monitorizados sobre su consumo de oxígeno durante un ejercicio de paseo sobre una cinta de gimansio, 58 mujeres y 39 hombres completaron cuatro sesiones de seis minutos a diferentes velocidades que oscilaron entre 65 y 110 metros por minuto. Se registraron podómetros y pulsaciones en cada caso. Utilizando tres MET (equivalentes metabólicos), como el mínimo nivel de oxígeno requerido para alcanzar un ejercicio moderado, los participantes fueron monitorizados para determinar si habían alcanzado ese nivel a las respectivas velocidades marcadas en la cinta.

Con esos datos, los investigadores encontraron que los hombres alcanzaban ese umbral entre 92 y 102 pasos por minuto, mientras en el caso de las mujeres osciló entre los 91 y los 115 pasos por minuto.

"Pensamos que estos datos apoyan la recomendación general de andar a más de 100 pasos por minuto si se pretende conseguir un mínimo de actividad física de intensidad moderada. Como los beneficios para la salud pueden conseguirse con planes de de ejercicoio de al menos diez minutos, un uso razonable sería intentar acumular 1.000 pasos en diez minutos, antes de progresar a 3.000 en media hora. Y esta progresión puede supervisarla el propio usuario con un sencillo podómetro", declaró Simon J. Marsahall, de la School of Exercise and Nutritional Sciences, de San Diego, que ha dirigido el estudio.


Tomado de: www.europapress.es

15 de marzo de 2009

Dormir menos de 6 horas diarias aumenta el riesgo de diabetes tipo 2

Las personas que duermen menos de seis horas por la noche parecen tener un mayor riesgo de desarrollar alteración de la glucosa en ayunas, un trastorno que precede a la diabetes tipo 2, según un estudio de la Universidad de Búfalo en Nueva York (Estados Unidos). Los resultados de la investigación se han hecho públicos durante la reunión anual sobre Epidemiología y Prevención de la Enfermedad Cardiovascular de la Asociación Americana del Corazón que se celebra en Florida.

La diabetes tipo 2, la forma más común de diabetes, aparece sobre todo en la mediana edad pero está creciendo rápidamente su aparición en adolescentes y jóvenes adultos. Se desarrolla cuando el organismo produce demasiada insulina y no la utiliza de forma eficaz, lo que se denomina resistencia a la insulina.

Los participantes en el estudio que dormían menos de seis horas de media durante la noche a lo largo de la semana, tras seis años de seguimiento, eran 4,5 veces más propensos a pasar de los niveles de azúcar en sangre normal a la alteración de la glucosa en ayunas en comparación con quienes dormían entre 6 y 8 horas.

Según explica Lisa Rafalson, directora del trabajo, "este estudio apoya la creciente evidencia de la asociación del sueño inadecuado con los efectos adversos para la salud. El sueño debería ser evaluado en instalaciones clínicas como parte de las revisiones realizadas a lo largo de la vida".

En el estudio participaron 1.455 personas entre las que se identificaron 91 casos de niveles de glucosa en sangre en ayunas de menos de 100 miligramos por decilitro (mg/dL) durante los exámenes iniciales de 1996 que habían subido a niveles de entre 100 y 125 mg/dL en los análisis de seguimiento de 2003.

Cada una de estas 91 personas fueron asociadas con tres personas control de un grupo de 273 cuyos niveles de glucosa estaban por debajo de 100 mg/dL en los registros iniciales y los de seguimiento. Después, los investigadores también adaptaron los grupos según género, raza y año de inclusión en el estudio. Por último los dividieron según la duración de su sueño en tres grupos según durmieran menos de seis horas, más de ocho horas o entre seis y ocho horas.

Después de tener en cuenta aspectos como la edad, el índice de masa corporal, las concentraciones de insulina y glucosa, la tasa cardiaca, la hipertensión, los antecedentes de diabetes y los síntomas de depresión, los investigadores descubrieron un mayor riesgo de desarrollar alteraciones de la glucosa en ayunas entre aquellos que menos dormían en comparación con los que dormían entre 6 y 8 horas.




Tomado de: www.europapress.es

Grasa en la cintura afecta la respiración

Tener acumulación excesiva de grasa alrededor de la cintura puede perjudicar el funcionamiento pulmonar, según revela un estudio realizado por investigadores franceses, publicado en American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine.

La obesidad abdominal ya se había asociado a la diabetes, la presión arterial elevada y la enfermedad cardíaca, como parte de un conjunto de problemas conocido como síndrome metabólico.

El estudio demuestra que una medida amplia de cintura también se vincula con una reducción del desempeño normal de los pulmones. Los investigadores estiman que la grasa abdominal perjudica la forma en que funcionan el diafragma y el pecho.

El tejido graso incrementaría la inflamación en el cuerpo, lo que juega un papel importante.
“Hallamos una relación positiva independiente entre el daño de la función respiratoria y el síndrome metabólico, debido fundamentalmente a la obesidad abdominal”, afirmó Natalie Leone, del Instituto Nacional Francés para la Salud y la Investigación Médica.

Los científicos consideran que hay obesidad abdominal cuando la circunferencia de la cintura es mayor a 89 centímetros en el caso de las mujeres y mayor a 101 centímetros entre los hombres.
Según los autores, varios estudios amplios relacionan el mal funcionamiento pulmonar con mayores tasas de muerte y hospitalización por enfermedad cardíaca.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores evaluaron factores como el contexto demográfico, los antecedentes de tabaquismo y consumo de alcohol.

Estudiaron también la función pulmonar en relación con una medición de obesidad conocida como índice de masa corporal (IMC), la circunferencia de cintura y otros indicadores de salud metabólica.

El doctor Paul Enright, de la University of Arizona, dijo en un comentario sobre la investigación que hay suficiente evidencia para incluir las mediciones de cintura como parte de evaluaciones de rutina de la función pulmonar.


Tomado de: www.nacion.com

La vitamina C previene la gota

Los hombres que consumen más vitamina C parecen menos propensos a desarrollar gota, un tipo doloroso de artritis que afecta en un 95 por ciento a hombres, según un estudio de la Universidad de British Columbia en Canadá que se publica en la revista 'Archives of Internal Medicine'.

Los investigadores, dirigidos por Hyon K. Choi, examinaron la relación del consumo de vitamina C y la gota en 46.994 hombres entre 1986 y 2006. Cada cuatro años los hombres completaban un cuestionario dietético y se registraba su consumo de vitamina C a través de la dieta o los suplementos. Cada dos años estos participantes informaban sobre si habían sido diagnosticados o habían sufrido síntomas de gota.

Durante el seguimiento de 20 años desarrollaron gota 1.317 hombres. En comparación con los hombres que consumían menos de 250 miligramos de vitamina C al día, el riesgo relativo de gota era un 17 por ciento menor en los que tomaban diariamente entre 500 y 999 miligramos, un 34 por ciento menor en los que consumían entre 1.000 y 1.499 miligramos y un 45 por ciento menor en los que tomaban 1.500 miligramos o más.

Según los autores, por cada aumento de 500 miligramos en el consumo diario de vitamina C, el riesgo de gota parecía disminuir un 17 por ciento. En comparación con los hombres que no tomaban suplementos, aquellos que tomaban entre 1.000 y 1.499 miligramos suplementarios de vitamina C al día tenían un 34 por ciento menos de riesgo de gota y los que tomaban suplementos de 1.500 miligramos al día un 45 por ciento menos de riesgo.

Los investigadores señalan que la vitamina C parece reducir los niveles de ácido úrico en la sangre. La acumulación de este componente natural del organismo puede formar depósitos de cristal alrededor de las articulaciones y producir dolor, inflamación y dilatación asociados a la gota. La vitamina C podría afectar a la reabsorción del ácido úrico por los riñones, aumentar la velocidad en la que éstos funcionan o proteger contra la inflamación, aspectos que podrían reducir el riesgo de gota.

Según los científicos, dado el perfil de seguridad general asociado al consumo de vitamina C en los rangos presentes en el estudio, su consumo podría ser una opción útil para prevenir la gota.



Tomado de: www.europapress.es

Baja autoestima y un afán perfeccionista llevan a trastornos de alimentación

Una baja autoestima o una personalidad perfeccionista son dos rasgos habituales en aquella personas que sufren trastornos de la alimentación, la tercera enfermedad crónica más frecuentes de los jóvenes y cuyos primeros síntomas se han ido adelantando entre los adolescentes.

Responsables del Instituto de Transtornos Alimentarios (ITA) ha explicado por medio de una nota de prensa que el veinte por ciento de los adolescentes, uno de cada cinco, está en riesgo de padecer estas patologías, que se suelen desencadenar con el inicio de una dieta para perder peso, sobre todo en los meses previos al verano.

Entre los factores de riesgo que se han detectado están los predisponentes, es decir, aquellos que hacen a las personas más vulnerables de sufrir trastornos de alimentación (TCA) y que se producen en determinadas combinaciones individuales y familiares, y socioculturales.

Aquí se encuentran, en cuanto a lo individual, factores como un exceso de peso que puede llevar a tener una autoestima baja, o un perfeccionismo obsesivo, a lo que se pueden sumar los derivados del ámbito familiar: obesidad, transtornos psiquiátricos, falta de comunicación o conflictos entres sus miembros, en la que también influye la sobreprotección que los padres ejercen sobre los hijos.

En cuanto en el ámbito social, se incluyen las dictaduras de los ideales de la moda, influida por la publicidad o los modelos deportivos de alta competición.

El factor desencadenante por excelencia de un TCA es el inicio de una dieta, la pubertad con los cambios que conllevan en los cuerpos de los adolescentes.

Tomado de: www.adn.es

6 de marzo de 2009

El te verde mejora la salud de dientes y encías

Con unos orígenes que se remontan a más de 4.000 años, el te verde ha sido siempre una popular bebida en la cultura asiática, y va ganando popularidad en Occidente.

Mientras la antigua medicina china y japonesa sostenía que el consumo de esta infusión podía curar enfermedades y sanar heridas, recientes estudios científicos han empezado a establecer potenciales beneficios en la salud del consumo de te verde, especialmente en la pérdida de peso, la salud cardiaca y la prevención del cáncer.

Ahora, un estudio publicado en el Journal of Periodontology, ha descubierto otro beneficio del consumo de te verde. Concretamente, los investigadores han observado que el hábito de tomar esta infusión es capaz de ayudar a promover dientes y encías sanos. El estudio analizó la salud periodontal de 940 hombres de 49 a 59 años, y encontraron que aquellos que tomaron regularmente este producto tenían una mejor salud dental que aquellos que lo tomaban sólo esporádicamente.

La capacidad del te verde para ayudar a reducir los síntomas de enfermedad periodontal puede deberse a la presencia del antioxidante catechina. Investigaciones previas ya habían demostrada la habilidad de los antioxidantes para reducir la inflamación, y los indicadores de enfermedades medidas en este estudio, sugieren la existencia de una respuesta inflamatoria a la bacteria periodontal en la boca. Interfiriendo con esta respuesta, el te verde puede realmente ayudar a promover la salud periodontal, e incluso prevenir otras dolencias.

La enfermedad periodontal consiste precisamente en una dolencia crónica inflamatoria que afecta a las encías y al hueso sobre el que se apoyan los dientes, y ha sido asociada con las progresión de otras dolencias como la enfermedad cardiovascular y la diabetes. "Los periodontólogos creen que mantener unas encías sanas es absolutamente crítica para mantener un cuerpo sano", declaró David Cichran, presidente de la American Academy of Periodontology.

Tomado de: www.europapress.es

El consumo moderado de cerveza o vino mantiene los huesos más sanos

El consumo moderado de alcohol ha sido relacionado con una mejor densidad mineral ósea en un estudio epidemiológico realizado en hombres y mujeres postmenopáusicas de más de 60 años de edad.

Sin embargo, beber mucho, en especial bebidas de alta graduación tiene el efecto contrario.

Los investigadores del Centro de Nutrición y Envejecimiento de la Universidad de Tufts han encontrado que esta relación era más fuerte en el caso de la cerveza y el vino, mientras, la densidad mineral ósea fue significativamente más baja en hombres que bebían más de dos copas al día. Los resultados sugieren que un consumo moderado regular de cerveza o vino es capaz de tener efectos positivos en los huesos, mientras un consumo elevado de alcohol puede contribuir a la pérdida ósea.

El estudio analiza la densidad mineral ósea en muestras tomadas en tres puntos de la cádera y en la espina lumbar de 1.182 hombres, 1.289 mujeres postmenopáusicas y 248 mujeres premonopáusicas. Los participantes faciltaron su ingesta de alohol en cuestionarios dietéticos. Una dosis de cerveza equivalía a un vaso, botella o tercio, mientras una de vino era igual a un vaso de 118 mililitros, y una copa era el equivalente a 42 mililtros de licor.

Tras ajustar diversos factores que podían contribuir también a una buena densidad mineral ósea, tales como la ingesta de silicio o calcio, los autores vieron una asociación entre una óptima densidad mineral y un consumo moderado de alcohol. En especial, esto se advirtió en hombres que reportaron un consumo de uno o dos dosis de alcohol diarias (una combinación de ceverza, vino y licor) o una o dos dosis de cerveza diaria.

En contraste, los hombres que reportaban un consumo superior de licor tenían un bajo índice de densidad mineral en sus huesos. "Hay muchos estudios que muestran que el alcoholismo es devastador para los huesos. Es un riesgo principal para sufrir osteoporosis. Por tanto, no debe dejarse en manos de alcohol", declaró Katherine l. Tucker, autora del estudio, que ha sido publicada en el American Journal of Clinical Nutrition.


Tomado de: www.europapress.es