26 de abril de 2009

Galletas y repostería de paquete suman grasas a dieta de jóvenes

Golosinas con cobertura y relleno tienen mayor contenido graso

El consumo cotidiano de galletas y repostería de paquete podría elevar los niveles de colesterol malo (LDL) entre los ticos.

Esos alimentos, que forman parte de la dieta cotidiana de algunos adultos y de muchos jóvenes y niños costarricenses, no han logrado librarse de las grasas nocivas para el organismo, conocidas como grasas ‘trans’.

Así lo revela un análisis de la composición de ácidos grasos en alimentos de Costa Rica realizado por Rafael Monge, del Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (Inciensa) y Hannia Campos de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard.

Según el estudio, la repostería industrial que usa masa de hojaldre contiene 0,9 gramos de grasas ‘trans’, mientras que las galletas rellenas contienen 0,8 gramos por porción y las que, además, tienen una cubierta de chocolate llegan a los 1,32 gramos.

De esa manera, basta con ingerir dos paquetes de esos productos diariamente para rozar el límite de consumo inofensivo de esos lípidos que, según la recomendación de la Organización Mundial de Salud, debe mantenerse por debajo de los 2 gramos.

Y es que las grasas ‘trans’ que se producen cuando aceites líquidos se transforman en grasa sólida añadiendo hidrógeno, aumentan el riesgo de una enfermedad cardíaca coronaria más que cualquier otro macronutriente: están asociadas al desarrollo de colesterol ‘malo’, la arterioesclerosis y a la diabetes de tipo II.

Adolescentes en riesgo.

Una evaluación que anualmente realiza Monge sobre el consumo de alimentos, la ingesta de nutrientes y el perfil de grasas de 200 niños y jóvenes, entre los 12 y los 19 años, ha evidenciado que los colegiales sobrepasan la ingesta recomendada de grasas nocivas.

Para obtener el registro de alimentos, de ácidos grasos, concentraciones séricas de triglicéridos, colesterol bueno (HDL) y el malo (LDL), el investigador ha empleado diferentes métodos y mediciones desde encuestas hasta muestras de tejido graso.

“Tanto en zonas rurales como en el área urbana, los niños y adolescentes consumen aproximadamente 2,6 gramos de grasas ‘trans’ por día”, manifestó Monge. Para asegurarse la vigencia y representatividad de los datos, Monge ha repetido el estudio varios años en distintas regiones del país.

De hecho, cuando el investigador realizó el primer monitoreo con jóvenes, la principal fuente de grasas provenía de los aceites con que se freía la comida. Sin embargo, en la actualidad, los aceites y las margarinas que se venden en el mercado nacional están libres de grasas hidrogenadas.

Incluso, señaló Monge, los acuerdos con las cadenas de comida rápida ya redujeron el uso de este lípido a niveles más o menos aceptables.

Por eso es que las galletas y la repostería industrial podrían haberse constituido en la principal amenaza para la salud de los muchachos.

Según el investigador, los fabricantes de estos productos, a pesar de utilizar ahora aceites y margarinas libres de grasas ‘trans’, tienen dificultades para sustituirlas del todo.

“No existe todavía en el mercado nacional manera de sustituir los productos que se usan para las coberturas y los rellenos sin alterar el sabor o la apariencia (textura y color) de las galletas”.

Tomado de: www.nacion.com

El chicle sin azúcar, una eficaz herramienta para no engordar


Una nueva investigación realizada por el centro de investigación biomédica Pennington y la Universidad de Lousiana State ha demostrado el potencial del chicle sin azúcar en el control del apetitto, mediante una menor ingesta de calorias y reduciendo la dependencia de los aperitivos.

En concreto, calcularon una reducción de 40 calorìas diarias en ingesta media de este tipo de productos en consumidores habituales de chicle sin azúcar. En el caso concreto de los aperitivos dulces, la reducción media se situaba en 60 calorías diarias.

Cuando los participantes en el estudio mascaban chicle, el deseo de comer y las ansias de tomar algo dulce se suprimían significativamente, especialmente por las tardes, en relación con las personas que no tomaban chicle.

A pesar de no ingerir alimentos, los que consumían chicle explicaron que sus niveles de energía se mantuvieron a lo largo de la tarde, y presentaron un significativo menor nivel de somnolencia en relación con los que no mascaron chicle durante ese periodo del día.

En resumen, el estudio demuestra el papel del chicle en ayudar a reducir la ingesta calórica por las tardes, mediante el control del apetito y la reducción del deseo de tomar un aperitivo. Los nutricionistas consideran que incluso pequeños cambios en la ingesta calórica pueden tener un significativo impacto a largo plazo. La investigación apoya el papel del chicle sin azúcar como una herramienta fácil y práctica para ayudar a controlar el consumo de aperitivos y reducir su deseo.


Tomado de: www.europapress.es

Consumir grasas trans durante el embarazo puede afectar al desarrollo cognitivo del niño, según un experto de la AESAN

Ingerir en exceso alimentos que contengan grasas trans, como la bollería industrial, los helados, la margarina o las patatas fritas durante el embarazo y la lactancia pueden afectar al desarrollo cognitivo de los niños y reducir su peso al nacer, según afirmó hoy el responsable de Componentes y Aditivos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), el doctor Pedro Mario Fernández.

Durante el transcurso de las XIII Jornadas Nacionales de Nutrición Práctica que se celebran hoy y mañana en Madrid, este experto explicó que los ácidos grasos trans (AGT) "retrasan la fecha de caducidad de los alimentos, reducen su oxidación y mejoran su textura y flexibilidad".

Sin embargo, este componente, que se puede transmitir al bebé durante la gestación y a través de la leche materna, "es una estructura artificial derivada de procesos industriales que nuestro cuerpo no reconoce, no puede metabolizar y que se limita a acumularse en el organismo", aseguró el doctor Fernández.

Otra de las complicaciones más importantes derivadas del consumo "no controlado" de los AGT son las enfermedades cardiovasculares. En este sentido, los AGT son responsables de la reducción del colesterol HDL ("bueno") y del aumento del LDL ("malo"), lo que a la larga se traduce en "un mayor riesgo de sufrir trastornos cardiovasculares" --como el infarto de miocardio agudo-- "e incluso en el desarrollo de una diabetes tipo 2", aseveró el responsable de la AESAN.

Estos ácidos grasos son también responsables de anular los "efectos positivos" de otros elementos como las vitaminas liposolubles (A,D,E y K) "imprescindibles para la salud de los niños", apuntó. A este respecto, el Ministerio de Salud y Política Social, a través de la estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS), aconseja la "vigilancia y la reducción de la ingesta de este compuesto" hasta el 0,5-2 por ciento del aporte calórico diario.

Moderación con las palomitas de microondas y las papas fritas

La dieta mediterránea, predominante en España, hace que la ingesta media de grasas trans sea más baja que la de otros países como EE.UU. o Canadá. No obstante, "la cultura de la 'fast-food', representada no sólo por las pizzas o las hamburguesas, sino también por los 'snacks' y la bollería industrial, hace que nuestro país no esté exento de los efectos negativos que provocan los AGT", explicó el doctor Pedro Mario Fernández.

Según este experto, la alimentación de niños y adolescentes merece una "especial atención" porque son el segmento poblacional "que más alimentos de este tipo consume". "Por poner varios ejemplos de comidas predilectas para los niños, las palomitas de microondas contienen hasta un 36 por ciento de grasas trans, las patatas fritas hasta un 20, las sopas deshidratadas (de sobre) hasta un 15, las hamburguesas hasta un 4 y las pizzas hasta un 3 por ciento", comentó.

Respecto al resto de grasas, el doctor Fernández señaló que "todas tienen el mismo aporte calórico, desde las trans hasta las insaturadas, pero sus efectos sobre los niveles de colesterol son muy diferentes".

Así, las grasas monoinsaturadas --aceite de oliva-- aumentan el colesterol "bueno" (HDL) y reducen el "malo" (LDL); las Omega 6 --aceites de girasol, maíz-- reducen los dos tipos de colesterol; las Omega 3 --nueces, pescado, soja-- reducen el LDL y mantienen los niveles de HDL; y por último, tanto las grasas trans como las saturadas --leche entera, carne roja-- reducen el colesterol bueno y aumentan el malo.

Tomado de: www.europapress.es

Comer fresas y arándanos previene las arrugas

El ácido elágico, un antioxidante presente en frutas rojas como las fresas y los arándanos previene la formación de arrugas derivadas de la radiación ultravioleta, según un estudio de la Universidad Hallym en la República de Corea. El trabajo se ha hecho público en el encuentro 'Experimental Biology 2009' que se celebra estos días en Nueva Orleans (Estados Unidos).

Una aplicación tópica del ácido antioxidante elágico evitó la destrucción de colágeno y la respuesta inflamatoria, las causas principales de las arrugas, tanto en las células de la piel humana como en la piel sensible de ratones sin pelo tras la exposición continuada a los rayos radiactivos ultravioletas que dañan la piel.

El ácido elágico es un antioxidante que se encuentra en numerosas frutas, vegetales y nueces, sobre todo en las frambuesas, fresas, arándanos y granadas. Estudios anteriores han sugerido que tiene un efecto fotoprotector.

Los investigadores descubrieron que, en células de la piel humana, el ácido elágico funcionaba protegiendo de los daños de la radiación ultravioleta al bloquear la producción de las enzimas metaloproteinasas de matriz (MMP) que descomponen el colágeno en las células de la piel dañadas y al reducir la expresión de una molécula que participa en la inflamación denominada ICAM.

Después, los científicos estudiaron ratones sin pelo machos jóvenes de cuatro semanas. Estos ratones se seleccionan genéticamente para ser utilizados en estudios dermatológicos debido a las similitudes de su piel con la de los humanos. Durante ocho semanas, los 12 ratones fueron expuestos a una mayor radiación ultravioleta como la de la luz solar a lo largo de tres veces por semanas. Se comenzaba con un nivel suficiente para causar rojez o quemaduras y se aumentaba a otro rango que hubiera causado daños menores de tratarse de piel humano.

Durante estas ocho semanas, a la mitad de los ratones expuestos se les proporcionó diariamente aplicaciones tópicas de 10 microM de ácido elágico sobre la superficie de la piel incluso en los días en los que no recibían la exposición ultravioleta. Los otros ratones, también expuestos a la luz ultravioleta, no recibieron ácido elágico y otro grupo de seis ratones sirvió de control, sin recibir radiación ni el antioxidante.

Como los investigadores esperaban, los ratones expuestos a la radiación ultravioleta sin el tratamiento de ácido elágico desarrollaron arrugas y su piel aumentó en grosor.

Por otro lado, los ratones expuestos a la radiación que recibieron la aplicación tópica del ácido elágico mostraron una menor formación de arrugas. Por último, el ácido elágico redujo la respuesta inflamatoria y la secreción de MMP debido a la protección frente a la degradación del colágeno. El ácido elágico también ayudó a evitar un aumento del grosor de la piel.

Los investigadores señalan que los resultados demuestran que el ácido elágico funciona evitando la formación de arrugas y el fotoenvejecimiento causado por la destrucción ultravioleta del colágeno y la respuesta inflamatoria.

Tomado de: www.europapress.es

Falsos mitos sobre la alimentación

Perder peso es un objetivo que se marca mucha gente cuando asoman los primeros rayos de sol. No todas las personas acuden a los expertos con el fin de que les prepare una dieta equilibrada y se aventuran por su cuenta a perder kilos, muchas veces guiadas de ideas falsas sobre determinados alimentos. El Instituto Nacional de Consumo avisa de los siguientes falsos mitos sobre la alimentación.

El pan engorda. Es muchas veces lo primero que se quita cuando se quiere perder peso. Sin embargo, al igual que las pastas o cereales, el pan es rico en hidratos de carbono, el nutriente que el organismo necesita en mayor cantidad. El pan apenas tiene grasa. Lo que aumenta las calorías suele ser lo que el acompaña: embutidos, mantequillas, etc y comer más de lo que gastamos.

La fruta como postre engorda. Una fruta aporta las mismas calorías antes o después de las comidas, por lo que el orden de la ingesta no influye en el aporte energético. La ventaja de consumirla antes de las comidas es que, por su contenido en fibra y agua, tiene un efecto saciante.

Beber agua en las comidas engorda. El agua es un alimento acalórico (sus nutrientes no proporcionan energía). Por eso, no engorda si se toma antes, durante o después de las comidas. Beber antes de las comidas puede producir sensación de saciedad. El agua tampoco tiene poder de quemar calorías. Es decir, no por beber más cantidad de agua se adelgaza.

Mezclar hidratos de carbono y proteínas. Las llamadas dietas disociadas consisten en no mezclar en la misma comida alimentos ricos en hidratos de carbono (cereales, pasta, patatas, pan) con alimentos proteícos (carne, pescado, huevos). Estas dietas no tienen ningún fundamento científico, ya que entre otras razones todos los alimentos son una mezcla de nutrientes.

Las frutas ácidas adelgazan. Ningún alimento tiene la función de adelgazar. Para quemar la grasa es importante ingerir menos calorías de las que el cuerpo necesita y aumentar la práctica de ejercicio.

Saltarse una comida adelgaza. Es un mal hábito. Los especialistas aconsejan realizar cinco tomas diarias, así como reducir el tamaño de las raciones. Es un sistema que ayuda a no llegar con excesiva hambre y ansiedad a la siguiente comida.

Las vitaminas engordan. Las vitaminas son nutrientes que no aportan energía y por tanto es imposible que engorden. Una persona que lleve una alimentación variada y equilibrada cubre sus necesidades de vitaminas y minerales.

Las monodietas. Consisten en comer durante un tiempo determinado únicamente un tipo de alimento es una dieta desequilibrada, que no aporta las cantidades necesarias de macronutrientes, vitaminas y minerales. Además son dietas monótonas que provocan una sensación de hambre agobiante para quien las realiza.

Los productos integrales adelgazan. Los alimentos integrales aportan más fibra que los refinados, pero su composición en calorías no varía tanto. Es decir, a igualdad de peso, el pan blanco aporta las mismas calorías que el integral. Y lo mismo el resto de alimentos integrales, aunque por su contenido en fibra, tienen un poder saciante.

Lo light adelgaza. Un producto light es aquel al que se le ha reducido o eliminado alguno de sus componentes calóricos. Esto significa que contienen menos calorías (un 30% como mínimo) que la versión no light del mismo alimento.


Tomado de: www.diariodenavarra.es

19 de abril de 2009

Las nueces, más cardiosaludables que el pescado

Los ácidos grasos Omega 3 de las nueces son más efectivos que los del pescado en la reducción del colesterol en sangre y, por tanto, en la prevención de las enfermedades cardiovasculares, según un estudio de la universidad estadounidense de Goma Linda, en California.

Investigadores de dicha universidad, entre ellos el catalán Joan Sabaté, han estudiado las diferencias entre los ácidos grasos Omega 3 de origen vegetal y los de origen marino mediante un ensayo en el que se distribuyó a los participantes en tres grupos que recibieron diferentes dietas durante cuatro semanas.

Tras la investigación se constató que los que habían seguido una dieta rica en nueces habían reducido un 9,3 por ciento la cantidad de colesterol 'malo', por encima de la reducción que tuvieron los que siguieron la dieta de control o la de pescado.

Según Joan Sabaté, con el ensayo pudieron comprobar que "hay diferencias entre los Omega 3 estudiados". "Los que contienen las nueces, de origen vegetal, son los que mejor combaten el colesterol en sangre", explicó.




Tomado de: www.europapress.es

Hacer ejercicio durante el embarazo beneficia al feto

Media hora tres veces por semana

El ejercicio durante el embarazo beneficia al desarrollo del feto, según sugiere un estudio de la Universidad de Kansas City que se ha hecho público durante la reunión anual de la Sociedad Americana de Fisiología que se celebra estos días en Nueva Orleans (Estados Unidos).

El ejercicio tiene muchos beneficios para los adultos, adolescentes y jóvenes pero se desconoce si tiene algún beneficio durante el crecimiento fetal en el embarazo. Los investigadores han determinado que, en términos generales, el ejercicio de la madre no tiene riesgos para el feto y que podría tener efectos beneficiosos para el bebé.

El objetivo principal del estudio era evaluar la teoría de si el ejercicio materno proporciona beneficios cardiovasculares al feto y determinar si los fetos expuestos a ejercicio tienen mayores movimientos respiratorios en comparación con los no expuestos. Los movimientos respiratorios fetales son un marcador de bienestar fetal y reflejan el desarrollo funcional del sistema respiratorio y el control del sistema nervioso central.

Los investigadores utilizaron un biomagnetómetro fetal no invasivo para medir los magnetocardiogramas (MCG) maternal y fetal junto con los movimientos fetales como la respiración, los movimientos corporales, el hipo y la succión no nutritiva. A diferencia del ultrasonido, que toma medidas estáticas de la anatomía, el MCG registra la fisiología del feto en desarrollo.

Los investigadores examinaron los resultados de mujeres embarazadas entre los 20 y los 35 años. Las madres fueron clasificadas como practicantes de ejercicio si realizaban ejercicio aeróbico de intensidad moderada al menos 30 minutos tres veces por semana como caminar rápido, bicicleta estática o correr. Las madres de la categoría control no participaban en una rutina regular de ejercicios. El MCG se realizó entre las 24 y 36 semanas de edad gestacional.

Entre las 36 y las 38 semanas de edad gestacional, los movimientos de respiración se identificaron utilizando criterios específicos. Las medidas de tasa cardiaca fetal y control autonómico se analizaron durante episodios de respiración fetal y movimientos no respiratorios. Aunque no había diferencias en el número de episodios respiratorios, se notaron diferencias entre ambos grupos.

Los investigadores descubrieron que la tasa cardiaca era menor en el grupo de ejercicio durante la respiración y los movimientos no respiratorios. Además, la variabilidad en la tasa cardiaca global a corto plazo era superior en el grupo de ejercicio durante los movimientos respiratorios. Los resultados también mostraron que tres medidas independientes de control vagal eran superiores en los fetos expuestos al ejercicio durante los movimientos respiratorios.

Por último, los autores señalan que durante los periodos no respiratorios no había diferencias en las medidas de control vagal entre ambos grupos. Tampoco descubrieron diferencias entre ambos grupos en el control de la tasa cardiaca.

Según los investigadores, estos descubrimientos sugieren un posible beneficio del ejercicio maternal sobre el desarrollo fetal debido al vínculo entre los movimientos de respiración fetal y el sistema nervioso autonómico en desarrollo.

Su siguiente paso es utilizar el ejercicio como una posible intervención para mejorar a corto y largo plazo la progresión en niños nacidos de mujeres con riesgo de diabetes gestacional.

Tomado de: www.europapress.es

Diez claves en la alimentación del preescolar

Durante la infancia se adquiere la mayor parte de los hábitos alimentarios y las preferencias que determinarán en gran medida el tipo de alimentación futura. Entre los dos y cinco años, es la etapa en que los niños deben incorporar nuevos sabores y texturas todavía desconocidas para ellos, sugiere Marcela Giacometto, nutricionista y docente de la Universidad Andrés Bello.


Cuando en Chile y a nivel mundial se sostiene una batalla contra la obesidad, resulta fundamental entender que una conducta alimentaria sana se genera desde la cuna.

"El rol de los padres es fundamental en la educación alimentaria de los niños. La exposición reiterada al alimento puede terminar cambiando el rechazo inicial por aceptación y es la forma de establecer una dieta variada que asegure un patrón de alimentación saludable en el futuro”, comenta Marcela Giacometto, docente de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello.

“Las verduras y frutas son fuente primordial de vitaminas variadas principalmente C, E, K, niacina, ácido fólico y provitamina A, junto con aportar minerales, fibra y elementos antioxidantes”, agrega la nutricionista. “Además, poseen un elevado contenido de agua, facilitando la eliminación de toxinas de nuestro organismo y ayudando a la hidratación. Son la mejor fuente de vitaminas, principalmente Vitamina C, en frutos cítricos como la naranja y el kiwi. Ricas en antioxidantes como el betacaroteno (contenido en zanahorias), licopenos en el tomate, flavonoides en coliflor, brócoli, que ayudan a hacer más lento el proceso de envejecimiento”, dice la profesional.

“Se recomienda a los padres analizar la alimentación de sus hijos entre dos y cinco años, etapa de crecimiento y desarrollo”, advierte.

¿Qué comer?

A la hora de elegir qué comer, es importante hacer una elección sana. Una variedad de alimentos saludables aportará al niño la energía que necesita para hacer cosas, les ayudará a crecer como debe e incluso le protegerá de enfermedades.

Estás son 10 claves de la alimentación del preescolar:

1.- Incluye fruta y verdura: añaden colorido al plato, contienen fibra y vitaminas. Es una buena idea comer tres unidades de frutas y dos platos de verduras al día.

2.- Conoce el tipo de grasas: los niños necesitan incluir grasa en sus dietas, pero se deben limitar las del tipo saturadas.

3.- Apuesta por los cereales integrales: Los cereales incluyen el pan, los cereales del desayuno, el arroz y las pastas. Los cereales integrales son mejores que los refinados, elegir los que tenga menor contenido de azúcar.

4.- Beber agua: No sólo importa lo que comen, también lo que beben. Es importan que los niños aprendan a beber agua cuando tienen sed.

5.- Elige un menú equilibrado: Opta por comidas que incluyen una variedad de alimentos: algo de cereales, fruta, verdura, carne u otros alimentos proteicos y lácteos. Evita raciones dobles.

6.- Evitar las colaciones o snacks de fabricación industrial: no deben formar parte de sus menús habituales.

7.- En la variedad está el gusto: evita que tu hijo se aburra comiendo siempre lo mismo. Sé creativo y busca variedad de alimentos.

8.- No recurras a decirle que no tiene que dejar nada en el plato: explícale al niño que escuche lo que “dice su estómago”. Si ya está satisfecho, no hace falta que se lo acabe todo.

9.- Comer con buenos modales: Nunca está de más comentarle un par de reglas simples para comer educadamente, como comer con la boca cerrada, no hablar mientras se este masticando, utiliza bien los cubiertos y usar la servilleta.

10.- No beber o comer y reírse al mismo tiempo: enséñale a tu hijo que no debe hacer reír a sus compañeros o familiares mientras comen, esto puede provocar desde un desperdicio hasta un accidente. La hora de la comida es un tiempo de convivencia agradable y respetuosa. Respetar el tiempo de comida como una instancia de compartir, por lo que se debe evitar hacerlo viendo televisión.

Tomado de: http://www.universia.cl/

Una revisión confirma el vínculo entre la dieta y la salud cardiaca

Las verduras, las nueces, y la dieta conocida como "mediterránea" son buenas para el corazón, mientras que las grasas trans y los alimentos con un alto índice glucémico pueden dañar el órgano, afirman investigadores que revisaron 189 estudios publicados entre 1950 y 2007.

Entre los estudios habían 146 estudios prospectivos de cohorte (que examinaban los hábitos de los participantes en el pasado) y 43 ensayos aleatorios controlados (en los que los voluntarios fueron asignados al azar para consumir cierto tipo de dieta).

"La relación entre los factores dietéticos y la enfermedad cardiaca coronaria ha sido un importante enfoque de la investigación de salud durante casi medio siglo", escribieron Andrew Mente, del Instituto de Investigación sobre Salud de la Población, y colegas. Pero aunque hay muchos estudios publicados sobre el tema, "la potencia de las pruebas que respalda asociaciones válidas no se ha evaluado de forma sistemática en una sola investigación".

Cuando reunieron los hallazgos de los estudios y aplicaron un algoritmo previamente definido, Mente y su equipo identificaron "pruebas potentes de una relación causal de factores protectores, lo que incluye ingesta de verduras, nueces y ácidos grasos monoinsaturados, y patrones dietéticos mediterráneos prudentes y de alta calidad, así como factores nocivos, entre ellos la ingesta de ácidos grasos trans y alimentos con un alto índice o carga glucémica, así como un patrón dietético occidental", escribieron los investigadores.

"Sin embargo, entre estas exposiciones dietéticas sólo el patrón de dieta mediterránea ha sido estudiado en ensayos aleatorios controlados, y asociado significativamente con la enfermedad cardiaca coronaria", señaló. La dieta mediterránea típicamente es rica en frutas, verduras, granos y aceite de oliva.

Los investigadores también encontraron evidencia modesta de una relación causal entre la salud cardiaca y varios alimentos y vitaminas más, como el pescado, los ácidos grasos omega 3 de fuentes marinas, el folato, los granos integrales, el alcohol, las frutas, la fibra, y las vitaminas E y C y el betacaroteno en la dieta. Hubo evidencia débil de una relación causal entre la salud cardiaca y las vitamina E y C en forma de complemento, los ácidos grasos saturados y poliinsaturados y las grasas totales, el ácido alfa-linoleico, la carne, los huevos y la leche.

"La evidencia modesta o débil de esas exposiciones dietéticas concuerda mayormente con los hallazgos de ensayos aleatorios controlados, aunque esos ensayos están aún pendientes para varios factores", escribieron los autores del estudio.

"En conjunto, estos hallazgos respaldan una relación causal entre sólo unas cuantas exposiciones dietéticas y la enfermedad cardiaca coronaria, mientras que la evidencia para la mayoría de nutrientes o alimentos individuales es demasiado modesta para ser concluyente", apuntó el equipo.

La revisión fue publicada en la edición el 13 de abril de la revista Archives of Internal Medicine.
"Aunque las investigaciones sobre los componentes dietéticos podrían ayudar a arrojar luz sobre los mecanismos que subyacen tras los beneficios de los patrones dietéticos, es poco probable que modificar la ingesta de unos pocos nutrientes influya sustancialmente en los resultados coronarios", concluyeron Mente y colegas. "Nuestros hallazgos respaldan la estrategia de investigar patrones dietéticos en estudios de cohortes y ensayos aleatorios controlados para enfermedades comunes y complejas como la enfermedad cardiaca coronaria".

Tomado de: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/

11 de abril de 2009

Los bajos niveles de potasio indican nutrición deficiente

Los niveles de potasio en la orina se correlacionan estrechamente con la nutrición en general; un bajo nivel de ese elemento es indicador de una dieta deficiente, de acuerdo a un estudio realizado por científicos canadienses encabezados por el Dr. Alexander Logan, profesor de medicina en la Universidad de Toronto.

"Podemos identificar a las personas que tienen una dieta deficiente con un análisis de orina sencillo y podemos recomendar una intervención de un nutricionista", dijo Logan, que también es científico principal del Instituto de investigación Samuel Lunenfeld de la misma universidad.

Como la determinación bioquímica de la concentración de potasio en orina es simple, rápida y económica, los científicos aspiran a que en el futuro, en el mismo consultorio médico se pueda realizar el análisis y determinar en ese momento la calidad de la dieta del paciente.Para el experto canadiense, el método de simplemente cuestionar a las personas sobre su dieta no es infalible: "se puede tener una idea general (del consumo) de frutas, verduras y productos lácteos con sólo preguntar", dijo.

Sondeo

Pero los informes realizados por la propia persona son notablemente imprecisos. Así que el equipo de Logan evaluó las muestras de orina en un periodo de 24 horas de 220 personas de 18 a 50 años, todas diagnosticadas con cálculos renales.Los participantes respondieron cuestionarios sobre la ingesta de alimentos y se midió su peso, estatura y presión arterial.

Correspondencia

El equipo de Logan luego analizó si los niveles de potasio y sodio en la orina se podían correlacionar con la calidad de la dieta, y hallaron que mientras más alto era el nivel de potasio en la orina, más elevado era el consumo de alimentos saludables recomendados como frutas, verduras, granos integrales y productos lácteos bajos en grasa.Mientras más bajo era el potasio, era más probable que los alimentos ingeridos fueran carne roja, comida rápida y bebidas ricas en calorías y con alto contenido de azúcar.

Los que tenían los niveles más altos de potasio en la orina también tendían a tener un menor índice de masa corporal (IMC), menor presión diastólica y menor frecuencia cardíaca que los que tenían menores niveles. Por ejemplo, las personas con los mayores niveles de potasio tenían un IMC promedio de 26,5 (menos de 25 es lo deseable), mientras que los que tenían los menores niveles de potasio tenían un IMC promedio de 28,7 (un IMC de 30 es el umbral aceptado para la obesidad).

Los niveles de sodio no estaban relacionados con ninguna de esas variables, de acuerdo a lo que determinó el equipo.El estudio aparece en la edición de abril de 2009 de The Journal of Nutrition.

"Un estudio excelente"

La investigación de Logan es "un estudio excelente", aseguró Judith Stern, profesora distinguida de nutrición de la Universidad de California en Davis, que no participó en el estudio aunque sí lo revisó. Los consumidores le podrían preguntar a su médico por la prueba para ver si su dieta es tan saludable como creen, apuntó.

"Este estudio respalda la literatura médica de que la cantidad de potasio en la orina podría medir la calidad de la dieta de manera objetiva", agregó Jeannie Gazzaniga-Moloo, dietista en Roseville, California, y vocera de la American Dietetic Association. "Sin embargo, el estudio analizó las muestras de orina recopiladas durante 24 horas, algo que era difícil, consumía mucho tiempo y resultaba poco práctico para los pacientes", destacó. Moloo abogó por más investigación para validar los hallazgos.

Simplificar la prueba

Logan señaló que su equipo puede simplificar probablemente la prueba para convertirla en una medición de una sola vez. Por lo pronto, aconsejó prestar atención al consumo de frutas y verduras y a seguir otras directrices dietéticas saludables, como comer tres raciones de productos lácteos al día, eligiendo las variedades sin grasa o bajas en grasa si les preocupa el control del peso.

Además, Logan dijo que su equipo tiene planeado estudiar el valor de la prueba en las personas además que no tengan enfermedad renal, incluidas los pacientes con síndrome de intestino irritable, muchos de los cuales tienen una dieta deficiente.


Tomado de: www.eldia.com.ar

Pan sí... pero mejor integral

No existe "ningún fundamento científico para excluir o reducir el pan" de la alimentación habitual, "ni en personas delgadas ni en aquellas que sufren sobrepeso u obesidad", según afirman las conclusiones del estudio 'Influencia del consumo de pan en el estado ponderal: revisión sistemática', realizado por el Grupo de Investigación en Nutrición de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Los resultados obtenidos en la investigación han demostrado que una dieta rica en pan, "sobre todo en el caso del integral", favorece una disminución de peso, la reducción del Índice de Masa Corporal (IMC); o no tiene influencia en estas variables.

Por ello, los autores insisten en "la importancia de que tanto el pan como los cereales formen parte de la dieta habitual de la población con o sin sobrepeso", ya que cumplen "un papel muy importante para garantizar un buen estado de salud".

Para llegar a estas conclusiones, los especialistas de la Universidad de Las Palmas llevaron a cabo un análisis de 38 artículos científicos en los que se examinó la relación que existe entre el consumo de pan y el peso de los individuos. De este modo, en el 90 por ciento de los estudios "o bien no se encuentra relación o bien el consumo de pan presenta un papel beneficioso en relación con la obesidad", apuntó el coordinador del estudio, el doctor Lluis Serra Majem.

Los únicos resultados negativos fueron los obtenidos en la ingesta de pan blanco. No obstante, según explicó el doctor Serra, estos datos "no son estadísticamente significativos, ya que sólo se han hallado en uno de cada diez artículos". "Hay que tener en cuenta, además, que en estos casos han podido influir otros factores, como por ejemplo un estilo de vida sedentario o el consumo de otros alimentos que sí favorecen el aumento de la adiposidad", señaló este experto.


Tomado de: www.europapress.es

Los pacientes cardíacos deberían evitar las bebidas energizantes

Las personas con presión alta o enfermedad cardíaca no deberían consumir bebidas energizantes, según recomienda un grupo de médicos del Hospital Henry Ford, en Detroit, Estados Unidos.

El equipo del doctor James S. Kalus observó que los adultos sanos que consumían dos latas de una bebida energizante popular sufrieron aumentos de la presión y el ritmo cardíaco. Esas alzas eran insignificantes para los adultos sanos, pero el equipo opinó que podrían generar un problema en las personas con un trastorno de origen cardíaco.

Las bebidas energizantes, que se comercializan como impulsoras de la función cerebral y la energía, contienen cafeína, taurina, azúcares, vitaminas y otros suplementos nutricionales, enumeraron los investigadores.

Según los expertos, faltan estudios sobre los efectos potenciales de esas bebidas sobre la presión y el corazón. Por eso, el equipo estudió a 15 voluntarios sanos, de entre 20 y 39 años, que no consumieron otras formas de cafeína durante dos días antes y durante el estudio.

El primer día después de la medición de la presión y el ritmo cardíaco, los adultos consumieron dos latas de una bebida energizante. Luego, los médicos midieron la presión y el ritmo cardíaco de los participantes en distintos momentos del estudio.

Los test demostraron que el ritmo promedio había aumentado un 7,8 por ciento el primer día y un 11 por ciento el séptimo día. La presión aumentó por los menos un 7 por ciento el primero y el séptimo día.

"La magnitud del aumento de la presión y el ritmo cardíaco observado en el estudio podría ser significativa en personas con enfermedad cardiovascular", sostuvo el equipo. Los jóvenes con enfermedad cardiovascular prematura y sin diagnosticar también podrían estar en riesgo.

El equipo aseguró que el consumo de bebidas energizantes, que no deberían confundirse con las bebidas deportivas para restablecer el equilibrio de carbohidratos y electrolitos que necesita el organismo, "en teoría podría ser una causa subatendida de problemas de efectividad farmacológica o de hospitalizaciones o consultas de emergencia".

Tomado de: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/

5 de abril de 2009

¿Cómo subir de peso?

Si bien lo más frecuente es que las personas traten de quitarse unos cuantos kilos de encima, también suele ocurrir el caso contrario: personas con bajo peso que desean aumentarlo. Si es este último su caso, ¿cómo lograrlo?

Para empezar es necesario analizar la calidad y cantidad de los alimentos que está consumiendo. Se recomienda efectuar 6 ó 7 tiempos de comida: o sea, 1 merienda extra en la tarde y otra en la noche. Estas meriendas pueden incluir fruta, lácteos, semillas (maní, nueces, almendras, etc.), galletas o un emparedado.

Sumado a lo anterior, puede recurrir al uso de aderezos o aceite en las ensaladas, untarle margarina, queso crema o mermelada al pan, consumir bebidas azucaradas o preferir lácteos semidescremados en lugar de productos libres de grasa.

Cuando consuma frutas agrégueles yogurt o granola o ambos, prepare vegetales salteados en una cantidad moderada de margarina como acompañamiento para sus comidas; además, para una merienda puede elaborar un batido de leche con fruta y le puede incorporar alguna galleta dulce para aumentar el aporte de calorías del batido.

A su vez, se debe incrementar paulatinamente el tamaño de las porciones de los alimentos que consume. Se recomienda además que el aumento de peso se de a través de una alimentación balanceada y no, por ejemplo, mediante un consumo excesivo de comidas rápidas que puede tener un impacto negativo en la salud a mediano o largo plazo.

Asimismo, se sugiere la práctica de algún tipo de ejercicio que propicie el desarrollo de masa muscular. Es importante tener en cuenta que el proceso de ganancia de peso en ocasiones puede ser un proceso lento y difícil, por lo que la constancia y paciencia son claves fundamentales.

Si estos consejos no resultan, es necesaria la valoración de un especialista en Nutrición para analizar estrategias específicas según el caso, como por ejemplo el consumo de algún suplemento alimenticio.

Las bebidas azucaradas condicionan una dieta más que las calorías "sólidas"

Cuando se trata de perder peso, lo que se bebe puede resultar más importante que lo que se come, de acuerdo con investigadores del Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health. Estos científicos examinaron la relación entre el consumo de bebida entre adultos y cambios en el peso y encontró que la pérdida de peso estaba positivamente asociada con una reducción en la ingesta de calorías liquidas y que éstas tenían un impacto más fuerte en el peso que las procedentes de alimentos sólidos.

"Tanto las calorías sólidas como las líquidas se asocian con el cambio de peso. Sin embargo, sólo una reducción en la ingesta de calorías líquida tuvo una afección significativa en la pérdida de peso durante los seis meses siguientes", explicó Benjamín Caballero, autor del estudio y profesor del centro investigador.

"Una reducción de la ingesta de calorías líquidas fue asociada a una périda de peso de 0,25 kilos a los seis meses y de 0,24 a 18 meses. Entre las bebidas azucaradas, una reducción de una consumición se asoció con una pérdida de peso de medio kilo a los seis meses y de 0,7 kilos a los 18 meses. De los siete tipos de bebidas examinadas, las azucaradas fueron las únicas asociadas significativamente con alteraciones en el peso", explicó.

Los investigadores realizaron un estudio prospectivo sobre 810 adultos de entre 25 y 79 años, publicado en el número del 1 de abril del American Journal of Clinical Nutrition. Dividieron las bebidas en varias categorías basadas en su contenido calórico y composición nutricional: azucaradas, dietéticas, leche, zumo natural, café y té con azúcar, café y té sin azúcar, y bebidas alcohólicas. Encontraron que un 37 por ciento de las bebidas azucaradas destacaban como principal fuente de calorías líquidas. Estos expertos sostienen que el consumo de calorías líquidas de las bebidas se ha incrementado en paralelo a la epidemia de obesidad.


Tomado de: www.europapress.es

Un 90% de migrañas puede deberse a intolerancia a alimentos

Un estudio de la Fundación Migraña y la Sociedad Andaluza para el estudio de las Enfermedades por Alimentos (SAEIA) apunta que el 90 por ciento de las migrañas podría ser debida a una intolerancia a ciertos alimentos, que por orden son la leche y derivados, trigo, huevo, determinadas carnes y pescados.

Los lácteos son los que generan más problemas que, según explicó en rueda de prensa el presidente de SAEISA, el doctor Féliz López Elorza, trascienden a la propia leche y derivados, por la existencia de "productos trampa" --más de 193-- ya que cierto tipo de panes, embutidos, patés o carnes, contienen lactosa.

El doctor indicó que los alimentos deberían simplificarse en su composición en la medida de lo posible, porque "no es un buen camino alterar los productos que la naturaleza nos da".

El estudio revela asimismo que los pacientes con migraña tiene también otros síntomas asociados, como contracturas musculares en un 78 por ciento; el 64 por ciento, la piel seca; el 83% la barriga hinchada, mismo porcentaje que declara estar cansado injustificadamente y un 51 por ciento tiene problemas con el sueño.

Según el médico, una vez el neurólogo ha descartado otros diagnósticos que motiven la migraña, el paciente debe pensar como "primera causa" de ésta la intolerancia a algún alimento.

El médico explicó que cuando hay una reacción adversa del alimento en el organismo, éste libera histamina y desencadena la crisis; también la propia histamina del alimento puede producir acúmulos y originar la crisis en el paciente".

Así, una vez descartados daños anatómicos o funcionales por el neurólogo, se le hace al paciente una liberación específica de histamina con distintos alimentos en el organismo. El médico instó a distiguir muy bien si la histamina es endógena o exógena, porque el tratamiento es diferente.

López Elorza reveló que nueve alimentos --leche, yema, clara, ternera, cerdo, pollo, trigo, pescado azul y pescado blanco-- son los causante de entre el 65 y el 70 por ciento de las intolerancias, mientras que el resto necesita exámenes más específicos y sólo entre un 6 y un 8 por ciento a los que se les diagnostica la etiología y varía su dieta no se cura de las migrañas.

Se estima que 160.000 personas en la Comunitat Valenciana sufren migraña crónica. En cuanto a la lactosa presente en los fármacos, el médico recordó la posibilidad de que el farmaceutico confeccione fórmulas magistrales.

SAEIA propone volver a una alimentación sana, con productos frescos y sin procesar, y lamentó que cada vez es más difícil consumir alimentos puros en los supermercados, porque han aumentado los productos preparados, procesados con aditivos, conservantes, colorantes o saborizantes.

Otras enfermedades

Además, según el doctor López Elorza, de su experiencia, con más de 70.0000 paciente a lo largo de 30 años, se deduce que las histaminosis alimentarias podrían ser la causa del 80 por ciento de las enfermedades crónicas.

También expresó la estimación de que el 50 por ciento de la población podría sufrir alguna enfermedad provocada por los alimentos, aunque sólo los muy graves son causa de preocupación en el paciente.

Tomado: www.europapress.es