27 de septiembre de 2009

La papa: aliada perfecta para una conseguir una alimentación sana y equilibrada


Varios especialistas en nutrición consideran a la papa (patata) como la base fundamental para una dieta equilibrada en cualquier parte del mundo y a cualquier edad.

Para Ana Haro, médico especialista en nutrición, la papa es un alimento que destaca principalmente por su riqueza en hidratos de carbono complejos, como el almidón y la vitamina C, que ayudan a mantener unos niveles estables de glucosa en sangre. En este sentido, según la doctora Haro, la papa es especialmente aconsejada en personas con diabetes. Asimismo, la vitamina C facilita la asimilación de hierro por el organismo, además de poseer propiedades antioxidantes. Cabe destacar que una papa mediana con piel aporta cerca de la ingesta diaria recomendada de vitamina C.

Por su parte, Julia Dorado, médico general experto en nutrición, subraya que la papa es una importante fuente de nutrientes y prácticamente no contiene grasa. Es rica en vitamina C y B6 y otras sustancias minerales como el potasio, y una buena fuente de fibra. Junto con los cereales y sus derivados, la papa está situada en la base de la Pirámide de la Alimentación Saludable, por lo que su consumo se recomienda de cuatro a seis veces por semana. La papa es una perfecta aliada en la prevención y tratamiento de determinadas patologías, tales como la diabetes, la hipertensión arterial o, incluso, ciertos trastornos neurológicos.

La patata es vista por estos expertos como algo más que un alimento, ya que existen estudios que la presentan como beneficiosa para el sistema inmunológico y el cardiovascular por su riqueza en hidratos de carbono complejos, su mínimo contenido en grasas y su bajo aporte calórico.

La papa no engorda

Que consumir papas engorda es un falso mito en el que coinciden los especialistas en nutrición. El error radica en que, en la mayoría de las ocasiones, se asocia su consumo con frituras o guisos, a veces excesivamente elaborados y calóricos, lo que hace que las calorías se multipliquen.

“Realmente es la forma de cocinar la papa lo que condiciona su mayor o menor aporte calórico, porque por sí misma solo ofrece 79 Kilocalorías por cada 100 gramos”, destaca la doctora Ana Haro. En este sentido, y según Julia Dorado, si preparamos las papas fritas o guisadas ese aporte calórico se llega a triplicar, ya que se absorbe gran parte de la grasa que se emplea para cocinarla”. No hay que olvidar tampoco la compañía que lleven”, destaca.

Ambas especialistas coinciden en que la papa es un alimento saludable y muy apetitoso que se recomienda para consumo diario, bien como primer plato o como guarnición, en todos los grupos poblacionales.

Estudios hallan que la fructosa incrementa la presión arterial

El gusto por los dulces de los estadounidenses podría estar contribuyendo a la creciente cantidad de personas que tienen hipertensión. Dos estudios recientes relacionan la fructosa, el tipo de azúcar de las gaseosas y muchos tipos de comidas endulzadas, con la presión sanguínea elevada, la cual es un importante factor de riesgo para los ataques cardiacos, la apoplejía y otras enfermedades cardiovasculares.

"El estudio plantea la posibilidad de que la fructosa pueda tener que ver con toda la patogénesis de la hipertensión", señaló el Dr. Richard J. Johnson, profesor y jefe de la división de enfermedades renales e hipertensión de la Universidad de Colorado y coautor de uno de los estudios. Los hallazgos iban a ser presentados esta semana en la Conferencia 'Investigación sobre la Presión Arterial Alta' de la American Heart Association en Chicago.

"Muestra que si se ingiere cierta cantidad de fructosa, se puede elevar la presión arterial" al nivel de la hipertensión, aseguró Johnson.

La fructosa compone cerca de la mitad del azúcar de mesa común. La otra mitad es glucosa. La fructosa es utilizada ampliamente por los fabricantes de alimentos y bebidas porque es de muy bajo costo. "Los estadounidenses están consumiendo cantidades enormes de este azúcar, tres o cuatro veces más que hace cincuenta años", aseguró Johnson.

En el estudio, dirigido por Johnson y el Dr. Santos Pérez Pozo, nefrólogo del Hospital Mateo Orfila de Menorca, España, participaron 74 hombres que tenían una media de edad de 51 años que llevaban una dieta que incluía 200 g de fructosa al día. Eso es mucho más que el promedio de consumo estadounidense de entre 50 y 70 g, aunque "algunos personas están consumiendo hasta 150 g diarios, por lo que no estamos tan lejos", aseguró Johnson. La mitad de la gente también tomaba dosis diarias de allopurinol, un medicamento para la gota que reduce los niveles de ácido úrico en la sangre, mientras que los demás tomaban un placebo.

Luego de dos semanas, los hombres que llevaban una dieta rica en fructosa que tomaban el placebo experimentaron un incremento promedio de seis puntos en la presión arterial sistólica (el número superior de una lectura de 120/80) y tres puntos de presión arterial diastólica (la otra cifra). Los hombres que tomaron allopurinol junto con la dieta rica en fructosa solo tuvieron un aumento de un punto en la presión sistólica.

Los resultados del estudio parecen confirmar la creencia de que la fructosa incrementa la presión arterial aumentando los niveles de ácido úrico, señaló Johnson, pero resaltó que el hallazgo es preliminar. "Claramente necesitamos más ensayos", apuntó. "Necesitamos estudios poblacionales más grandes para determinar si existe una relación causal".

En los EE. UU., uno de tres adultos tenían hipertensión, que fue la causa de muerte o un factor contribuyente en cerca de 319,000 muertes en los EE. UU. en 2005, según la asociación cardiaca.

El otro estudio programado para su presentación en la reunión cardiaca halló que el momento junto con la cantidad de fructosa consumida afectaban la presión arterial. El estudio fue realizado en ratones.

Para el estudio, los ratones que durmieron durante el día tenían acceso no restringido a agua enriquecida con fructosa y acceso restringido a horas diurnas o nocturnas. Los monitores se implantaron en ratones para medir la presión arterial.

Los ratones consumieron grandes cantidades de agua endulzada, señaló Mariana Morris, vicepresidente asistente de estudios de postgrado y presidenta del departamento de farmacología y toxicología de la facultad de medicina Boonshoft de la Universidad Estatal Wright de Dayton Ohio, quien dirigió el experimento.

Los ratones que consumieron fructosa continuamente o en la noche experimentaron un aumento en la presión arterial, con un pico nocturno, cuando estaban despiertos. El patrón se revirtió en ratones que consumieron fructosa en las horas diurnas, elevado durante el día y bajo en la noche. La reversión del ritmo diurno y nocturno "es similar al patrón observado en diabéticos humanos", señaló Morris. Esto sugiere que el momento de la ingesta de fructosa es importante para las patologías cardiovasculares, dijo.

Todos los ratones aumentaron de peso. "Si se les da fructosa en el momento incorrecto, cuando se supone que deban estar dormidos, el efecto patológico en la presión arterial y el peso corporal es mayor", dijo Morris. "Pero les encanta, no importa la hora en la que la reciban".

Los resultados fueron similares a los de otro estudio sobre el que se informó el 3 de septiembre en línea en Obesity en el que se puso a los ratones en una dieta rica en grasa. Algunos se alimentaron durante las horas diurnas normales de sueño, mientras que otros fueron alimentados en la noche. Los ratones que comieron durante el día (cuando se supone que debían estar durmiendo) alcanzaron en promedio un 48 por ciento de aumento de peso, en comparación con el veinte por ciento de los que fueron alimentados en la noche.

Lo que sucede con los ratones sucede probablemente en humanos, aseguró Morris. "Tenemos el 99 por ciento del mismo genoma", dijo.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/

21 de septiembre de 2009

Beber más agua reduce el riesgo de sobrepeso en niños

Un mayor consumo de agua puede disminuir el riesgo de padecer sobrepeso en los niños y adolescentes, según expertos en Nutrición y Pediatría que han participado en la presentación del libro 'El agua mineral en la infancia', elaborado por el Instituto de Investigación Agua y Salud, en colaboración con la Asociación Española de Pediatría.

El pediatra de la Unidad de Nutrición del Hospital La Fe de Valencia, el doctor Isidro Vitoria Miñana, destacó que "el agua y la leche han de seguir siendo las bebidas habituales en la infancia, mientras que las bebidas calóricas sólo han de ser de consumo ocasional", y señaló que para evitar la epidemia de la obesidad el niño ha de comer con agua en las comidas, y no con otro tipo de bebidas.

En concreto, subrayó que, según los resultados de estudios realizados en países como Australia, México o Canadá, el agua es la primera herramienta contra la obesidad, ya que puede ayudar a reducir en más del 30 por ciento el riesgo de padecer esta enfermedad. Además, otros trabajos demuestran que la disponibilidad de "latas" en los colegios no son un beneficio para la prevención de la obesidad, y señalan que en vez de esas bebidas podía haber agua mineral natural.

Por otro lado, los especialistas reunidos hoy destacaron la ventaja del agua mineral en la preparación de biberones y papillas porque no precisa llevarla a ebullición, a diferencia del agua del grifo, que ha de ser hervida al menos un minuto para estar seguros de que está libre de parásitos. "Cuando se hierve excesivamente el agua del grifo se acaban concentrando determinados componentes como el sodio o los nitratos, según de qué parte de España estemos hablando", añadió el doctor Vitoria.

Asimismo, este experto en Pediatría destacó que la composición constante, es decir, la capacidad en el tiempo de que permanezcan en composición constante las aguas minerales naturales, permite elegir qué determinada agua, y en función de las necesidades nutricionales del niño se podrá elegir, según el calcio o sodio que se necesite en cada momento.

Información confusa

El presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), Jesús Román Martínez, señaló que en los medios de comunicación todo el mundo habla de nutrición, pero nunca se habla de hidratación. "Nos encontramos en una época un poco confusa, y en los medios de comunicación se mezclan razonamientos o ideas razonables, con otras cosas que no tienen ni pies ni cabeza", lamentó.

"A la gente no se le habla de lo que tiene que beber, de lo que es lo saludable, y además hay una abundancia de nuevos productos y bebidas en el mercado, que parecen adecuadas en todo momento, especialmente en la infancia", alertó añadiendo que los padres y educadores han de tener una referencia técnica pero sencilla donde puedan informarse acerca de lo que necesita beber un niño o adolescente.

En este sentido, y según se recoge en la guía sobre el agua mineral y la infancia, los expertos destacaron que los niños deben beber una media de 1,8 litros de agua hasta los 8 años y, a partir de los 9, esta cantidad sube hasta los 2,5 litros en los niños y hasta los 2,2 en las niñas.

Por su parte, el profesor titular de Hidrología Médica de la Universidad Complutense de Madrid, Francisco Maraver, explicó que el agua mineral natural es constante en la composición, tiene una pureza de origen, y se envasa en el origen sin ningún tipo de manipulación ni química ni microbiológica, y es una garantía, a diferencia del agua de la red.

"Nunca se tiene la certeza de que el agua de la red sea siempre la misma, porque está sometida a inclemencias del tiempo, a que provenga de una desaladora, por ejemplo, y siempre está tratada, incluso la legislación permite 888 productos diferentes", añadió.

Tomado de: www.europapress.es

La ingesta moderada de cerveza reduce el riesgo de osteoporosis

El grupo de investigación de la Universidad de Extremadura (UEx) de Enfermedades Metabólicas Óseas ha publicado un estudio sobre los efectos beneficiosos que tiene la ingesta moderada de cerveza sobre la calidad del hueso en las mujeres en la revista 'Nutrition'.

Los investigadores Juan Diego Pedrera Zamorano, Jesús María Lavado García, Raúl Roncero Martín, Julián Fernando Calderón García, Trinidad Rodríguez Domínguez y María Luz Canal Macías han publicado un estudio sobre 1.697 mujeres sanas de la provincia de Cáceres, en concreto, 710 premenopaúsicas, 176 en la perimenopausia (plazo de tiempo que lleva a la menopausia) y 811 posmenopáusicas.

Los valores sobre la calidad del hueso se analizaron mediante densitometría ósea de las falanges, que permite medir la masa ósea. Los resultados demostraron que las bebedoras moderadas de cerveza presentaban una mayor masa ósea en la falange que las no bebedoras, informó la UEx en nota de prensa.

Para obtener este efecto positivo, el consumo debía realizarse en la dieta diaria mediante un tiempo prolongado. En este punto, el coordinador del grupo Juan Diego Pedrera, incide en que la línea que separa la ingesta moderada de alcohol y el abuso es muy fina, y que cualquier tipo de exceso implica daño en la estructura ósea del cuerpo humano, y puede ocasionar serios problemas de salud.

La cerveza es un componente común en la dieta mediterránea y beneficioso gracias a su contenido entre otros de fitoestrógenos y silicio. Los fitoestrógenos presentan una actividad estrogénica elevada, y se ha demostrado que protegen el hueso y el silicio produce efectos beneficiosos sobre la salud del esqueleto. Los efectos óptimos sobre el hueso pueden deberse por el efecto sinérgico de la combinación de estos componentes.




Tomado de: www.europapress.es

Las dietas periódicas podrían reducir el riesgo de cáncer de mama

Reducir las calorías de manera periódica podría disminuir el riesgo de contraer cáncer de mama mejor que dietas a tiempo completo, según un estudio reciente publicado en la revista Cancer Prevention Research.

Tres conjuntos de ratones predispuestos a desarrollar tumores de mama fueron asignados a dietas distintas: comer de forma ilimitada, reducir las calorías en 25 por ciento de manera intermitente o reducir la ingesta calórica en 25 por ciento de manera permanente. A los de la dieta intermitente les fue mejor, pues apenas el nueve por ciento desarrolló tumores de mama, frente a 35 por ciento de los que tenían restricciones crónicas y 71 por ciento de los que comían todo lo que deseaban.

Aunque estudios anteriores habían mostrado resultados similares, los investigadores se sintieron sorprendidos. La autora del estudio, Margot P. Cleary, profesora del Instituto Hormel de la Universidad de Minnesota, aseguró que su equipo pensaba que las dietas periódicas tal vez fomentarían el crecimiento tumoral a medida que la nutrición añadida podría reiniciar la secreción del factor de crecimiento parecido a la insulina tipo 1 (IGF-1, por su sigla en inglés), una hormona relacionada con la promoción del cáncer de mama.

"Comprender la manera en que la restricción calórica provee protección contra el desarrollo de tumores mamarios debería ayudarnos a identificar vías que puedan ser el objetivo de estudios de quimioprevención", aseguró en un comunicado de prensa. "La identificación posterior de factores en suero que tengan que ver con el desarrollo del tumor tal vez provea una manera de identificar a los individuos en riesgo, y dirigir las intervenciones a tales personas".

Este estudio "contribuye a acumular evidencia de que la restricción calórica funciona al alterar los niveles de hormonas en lugar de dejar a los cánceres sin energía", escribió en un editorial acompañante el Dr. Michael Pollack, profesor de oncología de la Universidad de McGill en Montreal. "En particular, se asocian niveles más bajos de insulina con la ingesta alimentaria reducida, y esto podría resultar protector", señaló.

Pollack sugirió que se debe investigar más para encontrar maneras de reducir el IGF-1 y la insulina en el organismo, ya sea de forma médica o a través de dieta y ejercicio.

13 de septiembre de 2009

Para el corazón, lo mejor es comer menos carbohidratos: estudio

Reducir la cantidad de calorías, ya sea mediante la reducción de grasa o de carbohidratos, ayuda a adelgazar, pero un nuevo estudio sugiere que el enfoque con menos carbohidratos sería más efectivo para disminuir los factores de riesgo cardíaco.

Los resultados del estudio sobre 200 adultos con sobrepeso, a los que se controló durante un año, aportan evidencias de que las dietas reducidas en carbohidratos serían más efectivos para disminuir ciertos factores de riesgo de enfermedad cardíaca, como el alto nivel de grasas en sangre (triglicéridos) y el aumento del tamaño de cintura.

Aun así, los autores sostienen que la clave real del éxito es elegir una dieta reducida en calorías con la que se pueda convivir en el largo plazo. El estudio, publicado en la revista Cardiovascular Diabetology, analizó un programa para adelgazar que se ofreció "telemédicamente", es decir, con pacientes que recibían los consejos de un nutricionista por vía telefónica y enviaban el peso semanal a través de mensajes por teléfono celular.

A todos se les indicó reducir por los menos 500 calorías de la dieta habitual. La mitad redujo los carbohidratos: menos del 40 por ciento de las calorías provenía de carbohidratos, el 35 por ciento de grasa y el 25 por ciento de proteína. La otra mitad del grupo redujo el consumo de grasas: menos del 55 por ciento de las calorías diarias provenía de carbohidratos, menos del 30 por ciento de la grasa y el 15 por ciento de proteína.

El equipo, dirigido por Sabine Frisch, de la Universidad Ruhr Bochum, en Alemania, analizó el progreso de los pacientes a los seis y a los 12 meses del inicio del programa. Los autores hallaron que ambos grupos adelgazaron: a los 12 meses, unos 5,9 kilos con la dieta reducida en carbohidratos y unos 4,3 kilos con la dieta de bajo contenido graso.

En cuanto a los factores de riesgo cardíaco, el grupo que disminuyó el consumo de carbohidratos logró en un año una reducción mayor promedio de la presión y el tamaño de la cintura. Además, mejoró a los seis meses los niveles de triglicéridos y colesterol HDL, aunque esas ventajas desaparecieron al año.

Pero mientras que la dieta limitada en carbohidratos superó a la dieta reducida en grasas, algunos participantes en ambos grupos comenzaron a recuperar algunos de los kilos que habían perdido. Después de seis meses, el aumento promedio fue de unos 1,8 kilos para ambos grupos.

Eso, escribió el equipo, subraya la importancia de los cambios alimentarios de largo plazo. "La adhesión a un programa de adelgazamiento sería un factor de éxito aún más importante que la composición de la dieta para prevenir y tratar la obesidad", añadieron los autores.

Tomado de: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/

La falta de fibra puede desencadenar la diabetes

El miembro del Departamento Metabolismo y Nutrición del Instituto del Frío del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Fulgencio Saura Calixto estima que la deficiencia de fibra en la dieta puede ser, "en gran medida", un factor de desarrollo de "enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer de colon, estreñimiento y diverticulosis".

La fibra dietética, que no es atacada por los enzimas del estómago y del intestino delgado por lo que llega al colon sin degradar, puede tener diversos efectos a la largo del aparato digestivo. Así, explicó que la fibra tiene una influencia significativa en el grado de absorción de nutrientes y hace que el estómago "aumente la viscosidad y retrase el vaciado gástrico", apuntó este investigador en una ponencia dentro del marco de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en Sevilla.

Al hilo de ello, Saura sostuvo que la fibra consta de dos fracciones --insoluble y soluble en agua-- y sus propiedades vienen determinadas principalmente por los porcentajes de estas dos fracciones, de modo que "la insoluble es escasamente fermentada y tiene un marcado efecto laxante y regulador intestinal", mientras que "la fibra soluble es fermentada en alta proporción y sus principales propiedades se relacionan con la disminución de colesterol y glucosa en sangre y el desarrollo de la flora intestinal".

La primera propiedad de la fibra, según el investigador, es "la relación directa entre su ingesta y un correcto funcionamiento gastrointestinal", si bien agregó que la diverticulosis también "se ha asociado con dietas bajas en fibra", ya que "la fibra aumenta la excreción y disminuye la presión colónica, por lo que tiene acción terapéutica sobre esta dolencia".

Asimismo, Saura habló de que algunos estudios "asocian una ingesta alta de fibra con un menor riesgo de cáncer colo-rectal", sin embargo, la asociación "no tiene necesariamente que ser directa, pues parece existir una asociación recíproca entre fibra y grasa y, también un alto consumo de grasa se ha relacionado con incidencia de estos tipos de cáncer".

En este sentido, en tratamientos de obesidad "se han evidenciado los efectos beneficiosos de la ingesta de alimentos ricos en fibra", expresó el investigador, añadiendo que esto "se materializan en una pérdida de peso según diferentes mecanismos, como la sensación de saciedad, el aumento de excreción de grasa y proteína, el menor índice glicémico o la disminución del contenido calórico de la dieta".

Además, agregó que "otros estudios han mostrado que la fibra soluble disminuye los niveles de colesterol en sangre y tienden a reducir, por otro lado, la velocidad con que la glucosa llega a sangre y la secreción de insulina". En esta propiedad se basa la recomendación a diabéticos de alimentos con bajo índice glicémico y ricos en fibra soluble como legumbres, frutas y verduras, señaló.

Fibra y consumo

El investigador expuso que nutriólogos y organizaciones sanitarias recomiendan elevar a 30 gramos el consumo de fibra, que en los países europeos se encuentra alrededor de 20 gramos por persona y día, "debiendo ser soluble al menos el 30 por ciento de la fibra ingerida".

"El consumo actual de fibra dietética total en España --estimado en 18,3 por persona y día-- está cuantitativamente lejos de las recomendaciones dietéticas, aunque desde un punto de vista cualitativo podemos afirmar que la fibra de nuestra dieta es de composición equilibrada y tiene una buena calidad nutricional".

Tomado de: www.europapress.es

La linaza integral, pero no el aceite, disminuye el colesterol

Agregarle linaza integral (semillas) a la alimentación, pero no el aceite de linaza, reduciría el colesterol, sugieren los resultados combinados de varios estudios. La linaza es considerada un alimento saludable para el corazón porque contiene altos niveles de ácidos grasos omega 3, fibras, sustancias digestivas llamadas lignanos, y ácido alfalinoleico, que está asociado con la salud cardíaca.

Pero estudios individuales sobre el efecto de la linaza sobre los niveles de colesterol en sangre habían obtenido distintos resultados. Eso hizo que el equipo de Xu Lin, de la Academia China de Ciencias, en Shanghái, reuniera los resultados de 28 estudios sobre más de 1.500 hombres y mujeres para explicar el efecto de la linaza integral y sus derivados sobre el colesterol.

La porción diaria promedio de linaza integral o de aceite de linaza fue una cucharada. Los resultados, publicados en American Journal of Clinical Nutrition, asocian el consumo de linaza integral con la disminución del colesterol total y del colesterol LDL o "malo".

Las reducciones de colesterol total y LDL obtenidas con el consumo de linaza integral fueron más altas en las mujeres, en especial en las participantes posmenopáusicas, que en los hombres, y en personas con colesterol alto al inicio del estudio. Pero la linaza integral no modificó significativamente los niveles de los triglicéridos dañinos ni de colesterol HDL o "bueno".

El equipo observó también una disminución del colesterol total y LDL, pero no del colesterol HDL ni de los triglicéridos, asociada con el consumo de suplementos de lignanos de linaza (unos 430 miligramos), pero ninguna reducción asociada con los suplementos de aceites de linaza.

El equipo sugiere, a partir de los resultados, que comer linaza integral sería un "enfoque alimentario valioso" para prevenir el aumento del colesterol. Los autores opinan que se necesitan más estudios a gran escala para evaluar el impacto de la linaza y de sus compuestos en hombres y mujeres en riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca.

Tomado de: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/

6 de septiembre de 2009

Masticar bocados pequeños por más tiempo reduce consumo calórico

Muchos programas para adelgazar sugieren que masticar bocados más pequeños y saborearlos un poco más ayudaría a comer menos y ahora un grupo de científicos logró confirmarlo.

Mantener los alimentos en la boca por más tiempo satisface más a los sentidos y cuando se satisfacen los sentidos, se tiende a comer menos, resumió el equipo de Cees de Graaf, de la Universidad de Wageningen, en Holanda.

Estudios previos habían demostrado que comer bocados más pequeños hacía que las comidas sean más lentas, pero no necesariamente modificaba la alimentación. La nueva investigación, publicada en American Journal of Clinical Nutrition, demuestra que comer bocados pequeños y saborearlos por más tiempo "reduce significativamente el consumo de comida".

Los autores reunieron a ocho hombres y a 14 mujeres de alrededor de 21 años a los que les gustaba la natilla de chocolate. Les hicieron consumir cantidades reguladas de natilla por tubo de silicona. El equipo halló que los que ingerían bocados pequeños tendían a comer menos. Lo mismo ocurrió al mantener la comida en la boca por más tiempo. El consumo promedio de natilla disminuyó 42 gramos cuando la comida permanecía en la boca durante 9 segundos que cuando se saboreaba por menos tiempo.

La idea de que exponer los sentidos a la comida durante más tiempo, al dejarla en la boca por más tiempo, acelera la sensación de saciedad y, por lo tanto, se ingieren porciones más pequeñas, parecería viable, indicaron los autores. El equipo sugiere realizar más estudios en un entorno real y con otros alimentos.

Tomado de: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/

Buena alimentación de la mamá previene enfermedades en su bebé

Una de las conclusiones de un congreso de obstetricia es que muchos de los defectos congénitos de los recién nacidos podrían ser prevenidos si la mujer recibe una adecuada cantidad de vitaminas y minerales antes y durante el embarazo.

En el marco del XXVII Congreso Internacional de Obstetricia y Ginecología, organizado por Sogiba (Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires) se llevó a cabo el simposio sobre "Suplementación periconcepcional y sus eventuales consecuencias genéticas", a cargo del doctor Mario Sebastiani, médico de planta del Servicio de Obstetricia del Hospital Italiano y del doctor Daniel De Girolami, médico de planta del Servicio de Nutrición del Hospital de Clínicas José de San Martín.

Ya se sabe que las alteraciones en la salud materno fetal pueden afectar la calidad de vida tanto de la madre como del bebé por nacer. Muchos de los defectos congénitos de los recién nacidos podrían ser prevenidos si la mujer recibe una adecuada cantidad de vitaminas y minerales antes y durante el embarazo.

Debido a que la mayoría de los embarazos no son planificados, es importante el cuidado preconcepcional desde el punto de vista nutricional. "La adecuada preparación para la concepción es la más temprana y efectiva manera de prevenir las anomalías congénitas", señaló Sebastiani basándose en conclusiones del doctor Ceizel.

La evidencia proveniente de países en desarrollo con alta prevalencia de anemia muestra que la deficiencia materna de hierro se asocia al bajo peso al nacer. Por otro lado, ya en 1992 el Centre of Disease Control recomendó la suplementación periconcepcional de ácido fólico con al menos 0,4 mg para todas las mujeres que buscan un embarazo. Esto podría prevenir los defectos del tubo neural en un alto porcentaje de casos.Pero con ácido fólico sólo no alcanza. Si bien es uno de los micronutrientes más importantes, hay otras vitaminas y minerales que también son importantes en la etapa previa al embarazo y durante el mismo.

En los países en desarrollo, como la Argentina, las mujeres tienen muchas veces una dieta baja en calorías y generalmente inadecuada, lo que conlleva a que inicien el embarazo con un déficit de micronutrientes pregestacional. Las consecuencias de la mala nutrición materna crónica comienzan a actuar previo a la concepción.

¿Cuáles son los factores que inciden en las deficiencias de micronutrientes?

-Déficit en la ingesta
-Hábitos alimentarios incorrectos
-Falta de variedad en la dieta
-Dificultades socioeconómicas
-Mala calidad en la ingesta alimentaria
-Anorexia e Inapetencia
-Alcoholismo
-Dietas restringidas
-Cuadros clínicos de mala absorción
-Enfermedades agudas y crónicas que impactan en el estado nutricional

Dentro de los grupos de riesgos de déficit multi vitamínico se encuentra la mujer embarazada y aquella en período de lactancia. Un aporte de micronutrientes inadecuado puede traer complicaciones en cualquiera de estas etapas, tanto para la madre como para el bebé. Por ejemplo, el déficit de vitamina A provoca trastornos inmunológicos, la carencia de folato puede provocar malformaciones en el tubo neural, la falta de calcio y hierro pueden provocar respectivamente hipertensión arterial, preeclampsia y anemia ferropénica en la madre.

A su vez, la carencia de zinc se asocia con mayor riesgo de bajo peso al nacer, infecciones severas en el recién nacido (sepsis perinatal) y partos pretérmino. Por su parte, la carencia de vitamina B12, puede producir anemia megaloblástica en la madre. Según estudios realizados por la OMS, UNICEF y la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), un 30% de las embarazadas sufren anemia durante el embarazo y un 18% tiene un déficit de vitamina B12.

Finalmente, señaló De Girolami, "hay que orientar la adecuada selección de alimentos; prever las intolerancias que se pueden presentar en el embarazo e incorporar los micronutrientes necesarios a través de la suplementación farmacológica adecuada".

Por otro lado, los especialistas sugirieron que existe una amplia y preocupante brecha entre la magnitud del problema (estado nutricional y resultados maternos) y la calidad metodológica nutricional y el tamaño de las investigaciones clínicas que han evaluado las intervenciones nutricionales. Esto quiere decir que no hay estudios que demuestren la verdadera magnitud del problema.

El aumento de los requerimientos de vitaminas y minerales durante el embarazo no siempre puede cubrirse con una alimentación balanceada que incluya todos los grupos de alimentos. Por ello, ante la existencia de deficiencias nutricionales (macro y micronutrientes) en la población, se deben administrar los nutrientes correspondientes para paliar dichas deficiencias, mediante la dieta o polivitamínicos."Más del 70% de las mujeres embarazadas tiene una inadecuación en la alimentación, muchas veces por cuestiones de intolerancia a algunos alimentos", señaló De Girolami.

Por ello es fundamental "crear conciencia pública sobre el valor pre concepcional de una adecuada alimentación, a través de una campaña de Estado que eduque sobre el tema", cerró el doctor Sebastiani. Como conclusión quedó manifiesto que es importante la administración de "micronutrientes", es decir vitaminas y minerales cuyo requerimiento diario es indispensable para los diferentes procesos bioquímicos y metabólicos del organismo y en consecuencia para el correcto funcionamiento del cuerpo humano.

Tomado de: www.infobae.com