19 de diciembre de 2009

Ver menos tele ayuda a quemar más calorías

Reducir el tiempo de ver televisión ayuda a quemar más calorías, según sugiere un estudio de la Universidad de Vermont en Burlington (Estados Unidos) que se publica en la revista 'Archives of Internal Medicine'. Se estima que la media de tiempo que los adultos ven la televisión es de unas cinco horas al día.

En el trabajo, los adultos que utilizaron un sistema electrónico de bloqueo para reducir su tiempo frente a la televisión a la mitad durante un periodo de tres semanas no cambiaron su consumo de calorías pero gastaron más energía.

Los científicos, dirigidos por Jennifer J. Otten, realizaron un ensayo en 36 adultos que tenían un índice de masa corporal de entre 25 y 50 y que decían ver la televisión al menos durante tres horas diarias. Entre enero y julio de 2008 todos los participantes pasaron por un periodo de observación durante en el que se evaluó el tiempo que veían la televisión al día.

Un grupo de 20 personas fue asignado a recibir un dispositivo electrónico que desactivaba la televisión después de que alcanzaran un límite semanal del 50 por ciento de su medida previa de tiempo de visionado de televisión. Los otros 16 televidentes sirvieron como grupo control.

Los resultados mostraron que al evaluar la actividad física, aquellos a los que se desactivaba la televisión quemaron 119 calorías más al día durante el periodo de tres semanas del experimento. En comparación, el grupo control quemó 95 calorías menos por día durante este mismo periodo.

El equilibrio energético, la comparación de calorías consumidas y quemadas, era negativa en el grupo al que se apagaba la televisión, que consumía 244 calorías menos de las que quemaba cada día, pero positiva en el grupo control, que consumía 57 calorías más de las que quemaba diariamente. Sin embargo, los investigadores señalan que esta diferencia no alcanzó a tener valor estadístico.

Según añaden los autores, un informe reciente de un grupo de trabajo apoya que los pequeños cambios de conducta suponen un método a largo plazo duradero que ayudaría a combatir la epidemia de obesidad. "Se estima que los aumentos combinados en gasto energético y disminución en consumo igual a sólo 100 calorías diarias evitarían el aumento de peso gradual que se observa en la mayoría de la población", señalan los investigadores.

Investigaciones previas con niños han mostrado que la reducción en el tiempo que pasan delante de las pantallas disminuye el consumo de calorías pero no aumenta las que se queman, produciendo un cambio similar en el equilibrio de energía pero a través de un mecanismo diferente. Esto sugiere según los investigadores que los adultos podrían diferir de los niños en cómo responden a las reducciones en las conductas sedentarias.

Para los autores, este es el primer estudio que mide los efectos de la reducción de la televisión en adultos y que apunta que podría ser un método para reducir y prevenir la obesidad en adultos.

Tomado de: www.europapress.es

La grasa en la dieta no modifica el aumento de peso en el tiempo

Las personas que quieren mantener un peso saludable en el tiempo no deberían obsesionarse con el consumo de grasa. El porcentaje de calorías que se consume de la grasa, a diferencia de la proteína o los carbohidratos, no tiene nada que ver con cuánto peso se aumente en los años siguientes. Tampoco importó el tipo de grasa consumido, indicó el equipo de la doctora Nita Forouhi, del Institute of Metabolic Science, en Addenbrooke's Hospital, Cambridge, Reino Unido.

Los resultados, señaló Forouhi, demuestran que "es más importante un estilo de vida saludable, con una dieta equilibrada y el ejercicio, que el consumo de grasa como un factor del aumento de peso". El papel del contenido graso en la obesidad y el aumento del peso sigue siendo controvertido, señaló el equipo.

Para investigarlo, analizó datos de casi 90.000 hombres y mujeres de 6 países participantes en el ensayo European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition Study. El seguimiento duró unos 10 años.

El consumo promedio de grasa osciló del 31,5 al 36,5 por ciento de las calorías totales. Las personas engordaron 0,10 kilos por año. Pero en el análisis con varios factores no hallaron una relación entre cuánto peso engordaban los participantes y cuánta grasa consumían, o entre el consumo de grasas poliinsaturadas y grasas saturadas.

Los resultados no se deberían considerar una prueba de que las personas pueden comer tanta grasa como quieran, señaló Forouhi. "Eso sería absurdo, dada la cantidad de evidencias disponibles sobre los daños potenciales de la dietas ricas en grasas saturadas o trans para el corazón, por ejemplo", dijo la autora.

En Estados Unidos, señaló, las recomendaciones alimentarias indican que las personas deberían mantener un consumo de grasa de entre el 20 y el 35 por ciento de las calorías totales, y consumir grasas "saludables" de pescados, frutos secos y aceites vegetales, en lugar de grasas "no saludables" saturadas y trans.

"La forma más sana de evitar el aumento de peso es asegurarse, cuando sea apropiado, de limitar el consumo de calorías totales reduciendo los azúcares y las grasas agregadas y el alcohol porque aportan calorías, además de controlar el tamaño de las porciones (que no se agranden con el tiempo) y de hacer ejercicio regular", agregó la autora.

Tomado de: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/

Tomar café y té puede reducir el riesgo de diabetes

Los individuos que beben más café, normal o descafeinado, o té parecen tener un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, según una revisión de análisis que ha realizado un equipo de investigadores de la Universidad de Sidney en Australia. Los resultados del estudio se publican en la revista 'Archives of Internal medicine'.

Hacia el año 2025 aproximadamente 380 millones de individuos de todo el mundo se verán afectados por la diabetes tipo 2. Aunque se sabe que la obesidad y la inactividad física aumentan el riesgo de diabetes sigue siendo incierto el papel de los factores del estilo de vida y la dieta.

Los científicos, dirigidos por Rachel Huxley, identificaron 18 estudios en los que se incluían 457.922 participantes y que evaluaban la asociación entre consumo de café y riesgo de diabetes que se publicaron entre 1966 y 2009. Seis de los estudios en los que participaban 225.516 individuos también incluían información sobre café descafeinado, mientras que siete de ellos con 286.701 participantes informaban sobre consumo de té.

Cuando los autores combinaron y analizaron los datos, descubrieron que cada taza de café adicional consumido en un día se asociaba con una reducción del 7 por ciento en el exceso de riesgo de diabetes. Los individuos que bebían entre tres y cuatro tazas al día tenían aproximadamente un 25 por ciento menos de riesgo que aquellos que bebían entre cero y dos tazas al día.

Además, en los estudios que evaluaban el consumo de café descafeinado, aquellos que bebían más de tres a cuatro tazas diarias tenían una tercera parte menos de riesgo de diabetes que aquellos que no bebieron ninguna. Los que tomaban más de entre tres a cuatro tazas tenían una quinta parte menos de riesgo que los que no bebían té.

Los autores creen que el aparente efecto protector del consumo del té y el café parece ser independiente de una variedad de variables de confusión, lo que aumenta la posibilidad de sus efectos biológicos directos. Debido a la asociación entre el café descafeinado y el riesgo de diabetes, la asociación no se debería sólo a la cafeína. Según los investigadores podrían participar otros componentes del café y el té como el magnesio o antioxidantes como los lignanos o los ácidos clorogénicos.

Los autores concluyen que si se pudiera observar estos efectos beneficiosos en ensayos clínicos de intervención, los resultados tendrían importantes implicaciones para millones de pacientes de diabetes. Así, la identificación de los componentes activos de estas bebidas abriría nuevas vías terapéuticas para la prevención de la diabetes y se podría aconsejar a los pacientes bajo mayor riesgo de diabetes que aumentaran su consumo de té y café además de sus niveles de actividad física o la pérdida de peso.

Tomado de: www.europapress.es

Consumir mora tica baja niveles de colesterol y de triglicéridos

La variedad más común de mora costarricense tiene poder antioxidante capaz de reducir los niveles de colesterol y triglicéridos (células de grasa que se forman en la sangre) de quienes consumen esta fruta frecuentemente.

Según un estudio del Instituto de Investigaciones Farmacéuticas (Inifar) y del Centro Nacional de Ciencia y Tecnología en Alimentos (CITA), ambos de la Universidad de Costa Rica, la variedad de mora Rubus adenotrichum , cultivada en la zona de los Santos, tiene mayores niveles de antioxidantes que frutas ya famosas por estos componentes, como los arándanos, la uva, la ciruela, la carambola o la granada real.

“Esta variedad de mora tica ya es considerada una ‘superfruta’, es decir, que tiene poderes para proteger el cuerpo contra enfermedades y hacer que las condiciones de salud de las personas mejoren. Es de gran importancia.

“Los ticos muchas veces no nos percatamos del gran valor nutricional y medicinal que tenemos en nuestro propio suelo”, comentó Ana Mercedes Pérez, tecnóloga de alimentos del CITA.

La investigación. Durante cuatro años, 33 investigadores estudiaron los componentes de esta mora y vieron cuáles efectos tenía en la salud de personas sanas. En el proyecto trabajaron profesionales en Tecnología de Alimentos, Microbiología, Farmacia, Agronomía, Psicología, Biología, Estadística y Economía.

El primer paso consistió en estudiar la composición química de esta fruta en el laboratorio, para ver todas sus propiedades y medir el nivel de antioxidantes. La conclusión fue que esta variedad de mora tiene 7.400 ORAC (unidad de medición de los antioxidantes), contra 5.000 ORAC del arándano azul o blueberry y 3.100 ORAC de la granada real, frutas consideradas de muy alto nivel antioxidante.

Ensayo clínico.

Después de tener los resultados de laboratorio, se reclutaron personas sanas para un estudio clínico que buscaba saber el valor de la fruta en el cuerpo humano. Para esto, se hizo un jugo de mora diluido solo en un poco de agua y se les dio a 15 voluntarios.

Durante una semana, los participantes tomaron una dieta baja en antioxidantes para uniformar sus niveles de estas sustancias.

En la segunda semana, se les dio una dieta rica en carbohidratos y grasas y baja en fibra, para aumentar los niveles de colesterol y grasa y bajar los de antioxidantes. A la mitad, se le dio a tomar el jugo de mora con cada comida, y a la otra mitad agua con azúcar.

Luego de esta dieta, se les dio un mes de descanso a los voluntarios. Al cabo del mes, se volvió a la dieta alta en grasas y carbohidratos, pero esta vez se les dio jugo de mora a quienes habían consumido agua con azúcar, y agua con azúcar a quienes tomaron jugo de mora.

Una vez a la semana, se midió el nivel de colesterol, triglicéridos azúcar y grasas en la sangre de los participantes.

Los resultados indican que mientras consumieron jugo de mora, las personas bajaron su nivel de colesterol de 184,2 mg/dl a 169,3 mg/dl, y el de triglicéridos de 89,3 mg/dl a 66,9 mg/dl. Eso implica una reducción de poco menos de 1% de colesterol y 20% de triglicéridos.

“Estos resultados se dan con solo tomar durante una semana jugo de mora tres veces al día. Los valores no son significativos para el colesterol, pero sí para los triglicéridos. Esto nos demuestra que este jugo es mucho más beneficioso de lo que creíamos, realmente tiene un efecto protector”, dijo Gustavo Rojas, experto del Inifar.

Lo que sigue.

El estudio también tuvo un resultado inesperado. Más de 40 personas se ofrecieron voluntariamente para el ensayo clínico, pero solo 15 llenaron los requisitos de individuo “sano”.

“Buscábamos personas menores de 26 años que no tuvieran sobrepeso, ni niveles altos de colesterol, azúcar o triglicéridos, pero casi todos los voluntarios tenían una de estas variables, lo que nos indica que el sedentarismo y la mala dieta están afectando a los jóvenes más de lo que se cree, es algo que debemos investigar más a fondo posteriormente”, dijo Rojas.

El siguiente paso consistirá en hacer un ensayo clínico con pacientes que tienen niveles altos de colesterol, triglicéridos e hipertensión, para verificar si el jugo tiene estos mismos beneficios en pacientes con males crónicos.

Los primeros resultados del estudio cuentan con el aval del Centro Internacional de Investigación Agroalimentaria, en Francia.


Tomado de: www.nacion.com

5 de diciembre de 2009

Adultos costarricenses engordaron cinco kilos en los últimos 13 años

El peso promedio de los adultos costarricenses aumentó cinco kilos en los últimos 13 años, según la última Encuesta Nacional de Nutrición, elaborada por el Ministerio de Salud y otras cuatro instituciones públicas. Mientras que en 1996 las mujeres con edades entre los 20 y 44 años pesaban en promedio 59 kilos, ahora pesan 64,6 kilos.

Como reflejo de ello se registra un incremento en el porcentaje de mujeres obesas con esa edad, pues pasó del 45% en 1996 al 60% este año. Mientras tanto, el peso promedio de las mujeres entre 45 y 64 años pasó de 67 kilos a 68,3 kilos y el porcentaje de obesidad se incrementó del 74% al 78%. No existen datos sobre el peso promedio anterior a 1996.

En cuanto a los hombres están incluidos en la categoría de 20 a 64 años de edad. En ese caso, el peso promedio pasó de 72,4 kilos en 1999 a 77 kilos este año. Ese dato se obtuvo de una encuesta hecha en comunidades del Área Metropolitana. La Encuesta Nacional de Hogares no registró la cantidad promedio de kilos que pesaban los varones en 1996.

Ciudades.

Los hombres del Área Metropolitana pesan más, en promedio, que quienes viven en las zonas rurales. Por ejemplo, un hombre de entre 20 y 64 años pesa en promedio 77 kilos en el centro del país y 72,3 kilos en las zonas alejadas.

En cambio, las mujeres de las zonas rurales son más pesadas. Las que tienen entre 20 y 44 años y viven en sitios alejados pesan en promedio 64,4 kilos, pero las del centro del país pesan 63,2 kilos.

Luis Tacsan, director de la Dirección de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Salud del Ministerio de Salud, opina que el incremento en el peso se debe a cambios en los hábitos alimenticios, pues se consume más comida chatarra. “Con esos kilos de más somos menos productivos, nos cansamos más rápido; además sufrimos de problemas ortopédicos, de columna, rodillas y cadera”, expuso.

También se puede sufrir un problema cardíaco.

Eduviges Sancho, de ese mismo departamento del Ministerio de Salud, agregó que ahora se consumen bebidas con más azúcar, así como comidas ricas en grasas y carbohidratos. “Sustituimos los alimentos preparados en casa, entre ellos las ensaladas”, afirmó Sancho. Aunque muchos intentan bajar de peso, el fracaso es alto pues no logran cambiar los hábitos alimenticios ni ser constantes en la práctica de algún deporte, detalló. Por ello, 8 de cada 10 personas consumen pastillas para bajar de peso sin prescripción médica.

Peso de niños con edad escolar varió muy poco

El peso promedio de los niños que tienen edad para asistir a la escuela casi no varió, según los datos de la última Encuesta Nacional de Nutrición. Por ejemplo, los niños de 5 a 12 años pesaban 28 kilos en promedio en 1996. Ahora, esa población pesa 28,6 kilos en promedio.

María Luisa Ávila, ministra de Salud, opinó que la baja variación se debe a que los niños aprovechan cualquier rato libre en los centros educativos para jugar, y de esa forma se ejercitan. Además, tienen mayor capacidad que un adulto para quemar calorías, debido a su metabolismo.

Pequeñines.

Entre tanto, los menores de cinco años pesaban 14 kilos en 1996 y ahora, 15 kilos. Luis Tacsan, director de la Dirección de Investigación de Desarrollo Tecnológico en Salud del Ministerio de Salud, considera que los hábitos alimenticios para esos pequeños ha variado. Esto se debe a que sus padres optan por comprarles comida preparada en la calle.



Tomado de: www.nacion.com

Sin vino ni cerveza se tiene más riesgo cardiovascular

Las personas que no consumen bebidas fermentadas, como la cerveza o el vino, tienen mayor riesgo a padecer una enfermedad cardiovascular que el que bebe moderadamente, explicó el presidente de la Fundación Dieta Mediterránea, el doctor Lluís Serra, durante el encuentro organizado por el Centro de Información Cerveza y Salud (CICS), con motivo de su X Aniversario.

"Está científicamente comprobado los efectos preventivos frente a las enfermedades cardiovasculares tanto en prevención primaria como secundaria, es decir, en personas que ya han tenido un proceso cardiovascular", explicó. No obstante, advirtió de que el objetivo no es invitar a beber a aquellos que no consumen alcohol o a hacerlo con más asiduidad, sino a destacar las propiedades de su consumo moderado.

Este experto enumeró diez de los beneficios, "científicamente comprobados" por grupos de investigación independientes al organismo, del consumo "siempre moderado" de bebidas fermentadas. Así, explicó que, además de sus propiedades cardiosaludables, se ha observado que es buena para la salud ósea y neuronal.

Asimismo, algunos polifenoles de la cerveza han mostrado una capacidad anticancerigena; además tiene componentes que mejoran la respuesta inmune contra algunos agentes de enfermedades infecciosa; así como efectos antininflamatorios y antievejecimiento. Además, su consumo previene problemas gástricos; podría contribuir a reducir el estreñimiento; tienen un bajo aporte calórico; y es recomendable en la dieta hipocalóricas.

No obstante, en todos los casos hay que tener claro que se habla de un consumo moderado--de 2 a 3 bebidas al día en varones y de 1 a 2 en mujeres--, y, por tanto, "la relación dosis-efecto es primordial". Asimismo, destacó que, desde el CICS, siempre se hacen estas recomendaciones refiriéndose a personas sanas, mayores de edad, que no deben conducir, ni realizar trabajos de riesgo, y, en el caso de las mujeres, además, que no estén embarazadas, ni en periodo de lactancia.

A no ser que se trate de cerveza sin alcohol, aunque en este caso Serra explicó que "no cabe duda de que el efecto beneficioso de la cerveza sobre la salud, es en parte por el contenido en alcohol y, la otra mitad, por las propiedades de sus componentes".

Por su parte, el presidente del Comité Científico del Centro de Información Cerveza y Salud, el doctor Manuel, Díaz-Rubio, destacó la importancia de unir el consumo de bebidas fermentadas dentro la dieta mediterránea, al tiempo que, indicó que "estas investigaciones sirven sobre todo para abrir el camino para estudiar otros beneficios y el tratamiento de estas sustancias".


Tomado de: www.europapress.es

Dar de mamar protege a las mujeres de la diabetes

Dar de mamar podría reducir el riesgo de la madre a desarrollar síndrome metabólico, un trastorno asociado a la enfermedad cardiaca y la diabetes en las mujeres, según un estudio de la División de Investigación de la institución Kaiser Permanente en Oakland (Estados Unidos). Esta asociación fue incluso superior en mujeres que habían padecido diabetes gestacional durante el embarazo. Los resultados del estudio se publican en la edición digital de la revista 'Diabetes'.

La lactancia reduce el riesgo de síndrome metabólico entre un 39 y un 56 por ciento en mujeres que no han padecido diabetes gestacional y entre un 44 y un 86 por ciento en aquellas que sí lo hicieron, dependiendo en ambos casos de su duración. Los investigadores examinaron la duración de la lactancia incluyendo los periodos entre 0-1 meses y más de 9 meses.

Investigaciones previas han mostrado que las mujeres lactantes tienen niveles de glucosa y lípidos en sangre más favorables en las siguientes semanas al parto que aquellas que no dieron de mamar. Otros estudios han informado de asociaciones más débiles en relación al síndrome metabólico y la diabetes en mujeres de mediana edad y más mayores.

Según explica Erica Gunderson, responsable del estudio, "los descubrimientos indican que dar de mamar podría tener efectos favorables duraderos sobre los factores de riesgo de la mujer en el desarrollo posterior de diabetes o enfermedad cardiaca". Gunderson señala que los beneficios no parecen deberse a diferencias en el aumento de peso, la actividad física u otras conductas saludables. Sin embargo, en el estudio, las participantes que no desarrollaron síndrome metabólico tenían menos grasa en el abdomen y mayores niveles de colesterol bueno.

Las 704 mujeres que tenían entre 18 y 30 años eran primerizas y no padecían el síndrome metabólico antes del embarazo. Entre ellas se produjeron 120 nuevos casos del trastorno tras el embarazo a lo largo de 20 años de seguimiento. El síndrome metabólico es un conjunto de factores de riesgo asociados a la obesidad y al metabolismo que predice en gran medida la diabetes futura y posiblemente, la enfermedad arterial coronaria durante la mediana edad y la mortalidad precoz en las mujeres.

Estudios anteriores sugieren un vínculo más fuerte entre el síndrome metabólico y la diabetes que con la enfermedad cardiaca coronaria. Otra investigación reciente de Gunderson publicada en agosto de 2009 en la revista 'American Journal of Obstetrics and Gynecology' descubrió que las mujeres con diabetes gestacional son 2,5 veces más propensas a desarrollar síndrome metabólico tras el embarazo.

La investigadores explica que será necesario realizar más estudios para descubrir más son los mecanismos a través de los que la lactancia podría influir en el riesgo de enfermedad cardiovascular o diabetes. Además, también es necesario aclarar si las modificaciones en el estilo de vida, incluyendo la duración de la lactancia, podrían afectar al desarrollo de la enfermedad arterial coronaria y la diabetes tipo 2, en particular entre los grupos de mayor riesgo como mujeres con antecedentes de diabetes gestacional.


Tomado de: www.europapress.es