27 de diciembre de 2010

¿Almorzar frente a la computadora nos hace comer más?

Muchos almorzamos frente a la computadora, pero el hábito aumentaría nuestras ganas de comer postre. En un ensayo de laboratorio con 44 hombres y mujeres, un equipo observó que los que almorzaban mientras jugaban con la computadora terminaban comiendo más galletas a los 30 minutos que los que habían almorzado sin distracciones.

Los autores sostienen que los usuarios de computadora tenían un recuerdo más confuso de su almuerzo y sentían menos saciedad que el otro grupo. Esto sugiere que las distracciones, como la televisión o la computadora, alteran nuestros recuerdos de la comida, lo que termina modificando el apetito.

"Los recuerdos de las últimas comidas influyen en la cantidad de alimentos que ingerimos en la próxima comida", dijo Jeffrey M. Brunstrom, de la University of Bristol, en el Reino Unido.

"Cuando nuestra memoria no es buena, en la próxima comida comeremos más. Sabemos por estudios previos que la distracción aumenta la cantidad de lo que ingerimos en una comida. En este estudio, usamos esa idea para demostrar que los efectos de la distracción se prolongan más allá de una comida", agregó.

El estudio, publicado en American Journal of Clinical Nutrition, incluyó a 44 voluntarios divididos en dos grupos. Uno comió un almuerzo fijo mientras jugaba un solitario con la computadora; el otro grupo ingirió la misma comida, pero sin distracciones.

A los 30 minutos del almuerzo, a ambos grupos se les realizó un "test de sabor" con galletas: podían probar la cantidad deseada. Además, se les pidió que recordaran los nueve alimentos del almuerzo y el orden en que se habían servido.

El equipo halló que el grupo que había almorzado frente a la computadora ingirió unas 250 calorías con las galletas, mientras que el otro grupo consumió la mitad.

Además, al primer grupo le costó mucho más recordar el orden de los alimentos y sintieron menos saciedad con el almuerzo.

Todo esto sugiere, aunque no prueba, que los efectos sobre la memoria explicarían el mayor deseo de comer galletas en uno de los grupos, finalizó el equipo.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Reemplazos de comidas no ayudan a adelgazar a los adolescentes

Los batidos dietéticos y las entradas empaquetadas ayudan a los adolescentes a adelgazar... sólo al principio. Luego, esos "reemplazos de comidas" no superan la efectividad de la dieta tradicional de bajas calorías.

Reemplazar las comidas habituales por batidos, barras o entradas empaquetadas puede ser una estrategia útil para que adelgacen los adultos, señala el equipo del doctor Robert L. Berkowitz, del Hospital de Niños de Filadelfia.

Es porque esos reemplazos no permiten subestimar las calorías consumidas, algo que sí ocurre con la comida común. Y dado que los adolescentes también subestiman cuántas calorías ingieren, el equipo indagó si esos productos también ayudarían a ese grupo etario.

Según publica la revista Obesity, el equipo dividió al azar a 113 adolescentes obesos y sus familias en tres grupos, que cumplieron con un tratamiento durante un año.

Uno recibió una dieta estandarizada de 1.300-1.500 calorías; el segundo grupo utilizó reemplazos de comidas durante cuatro meses (tres batidos SlimFast, una entrada empaquetada y cinco porciones de frutas y verduras por día) seguidos de ocho meses de dieta estandarizada, y el tercero utilizó sólo los reemplazos.

A los cuatro meses, los participantes tratados con los reemplazos habían perdido un 6,3 por ciento de índice de masa corporal (IMC), comparado con un 3,8 por ciento en el grupo tratado con la dieta estandarizada.

Pero al año, no hubo una diferencia significativa en la reducción promedio del IMC entre los tres grupos: un 2,8 por ciento en el grupo tratado con dieta reducida en calorías; un 3,9 por ciento en el grupo tratado con cuatro meses de reemplazos más dieta, y un 3,4 por ciento en la cohorte que consumió sólo reemplazos durante un año.

Un tercio de los pacientes abandonó el estudio, mientras que en el resto la adherencia se redujo con el tiempo.

"No se comprobó un beneficio potencial (de los reemplazos de comidas) en el mantenimiento del peso", concluyó el equipo. Se necesitan más estudios para conocer cómo hacer que los adolescentes obesos comiencen una dieta y la cumplan en el tiempo.

Los Institutos Nacionales de Salud y el Centro Nacional para Recursos de Investigación de Estados Unidos financiaron el estudio y Unilever proporcionó el producto SlimFast.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

El ácido fólico y el hierro en el embarazo ayuda a tener niños más listos

Los hijos de madres que han recibido suplementos de ácido fólico y hierro durante el embarazo son más inteligentes, más organizados y tienen mejores habilidades motrices. Así lo demuestra una investigación realizada en Nepal por un grupo de investigadores estadounidenses.

La investigación, que ha sido publicada en 'Journal of the American Medical Association', ha observado la evolución de 676 niños en edad escolar. "Tuvimos la oportunidad de observar a los hijos de las mujeres que habían participado en un ensayo al azar sobre el uso de hierro, ácido fólico y otros nutrientes para evaluar la función neurocognitiva y los resultados", explica la especialista en salud internacional de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (Estados Unidos), Parul Christian.

"Conseguimos demostrar que la suplementación con hierro y ácido fólico prenatal tiene un impacto importante sobre el nivel intelectual y la habilidad motriz y escolar de los hijos, lo que es un hallazgo muy emocionante", afirma la especialista.

Por ello, este grupo de científicos concluye que asegurar a las mujeres embarazadas este cuidado prenatal básico podría tener un gran impacto en el futuro educativo de los niños que viven en las comunidades pobres, donde la deficiencia de hierro es común.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la deficiencia de hierro es el trastorno nutricional más común y extendido en el mundo, con 2.000 millones de afectados. "El hierro es esencial para el desarrollo del sistema nervioso central", insiste Christian.

"Muchos jóvenes de estas comunidades podrían beneficiarse de estos resultados con la existencia de mejores programas prenatales que incluyan estos suplementos nutricionales de bajo costo", concluye la investigadora de la Universidad Johns Hopkins.

Tomado de: www.europapress.es

Investigan el uso de la leche para reducir el riesgo de diabetes

Científicos de la Escuela de Salud Pública de Harvard en Estados Unidos han identificado una sustancia natural de la grasa láctea que podría reducir de forma sustancial el riesgo de diabetes tipo 2. El componente, el acido trans-palmitoleico, es un ácido graso descubierto en la leche, queso, yogur y mantequilla. Además, este ácido no se produce por el organismo y sólo procede de la dieta. Los resultados de su estudio se publican en la revista Annals of Internal Medicine.

Los investigadores examinaron a 3.736 participantes del Estudio de Salud Cardiovascular del Instituto estadounidense del Corazón, Pulmón y la Sangre, que han sido seguidos durante 20 años en un estudio observacional para evaluar los factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares en los mayores.

Midieron los factores de riesgo metabólicos como los niveles de glucosa e insulina en sangre y también los niveles de ácidos grasos sanguíneos en circulación, incluyendo el ácido trans-palmitoleico, utilizando muestras sanguíneas almacenadas en 1992, y los participantes fueron seguidos en relación a la diabetes tipo 2.

Los niveles elevados en circulación del ácido trans-palmitoleico se asociaron con mayores niveles en sangre de colesterol, marcadores inflamatorios, niveles de insulina y sensibilidad a la insulina.

Durante el seguimiento, los individuos con mayores niveles circulantes de ácido trans-palmitoleico tenían un riesgo mucho menor de desarrrollar diabetes, con alrededor de un 60 por ciento menos de riesgo entre los participantes del grupo con mayores niveles del ácido, en comparación con los individuos del grupo con menores niveles.

Según explica Dariush Mozaffarian, director del estudio, "este tipo de descubrimiento observacional requiere la confirmación de estudios adicionales aunque la magnitud de la asociación es destacable. Esto representa una diferencia de casi el triple en el riesgo de desarrollar diabetes entre los individuos con los mayores niveles del ácido graso en la sangre".

Tomado de: www.europapress.es

19 de diciembre de 2010

Persona podría ingerir calorías de día y medio en cena navideña

Un solo tamal de cerdo tiene las calorías de un almuerzo completo. Aumento de peso, problemas gástricos y falta de energía son las consecuencias.

Con diciembre no solo llegan los aires navideños y los regalos; las cenas de fin de año también cautivan el paladar. Sin embargo, pueden ser un atentado para la salud de quienes no saben poner límites al apetito o al antojo.

Si no se consumen con moderación, los tamales, la pierna de cerdo, el queque de Navidad, los aperitivos y el licor se convierten en aliados del aumento de peso y de problemas gástricos.

“En el peor de los casos, una persona que consume sin control y que repite todas sus porciones, perfectamente puede llegar a consumir las calorías de día y medio en una sola cena navideña (3.000 calorías)”, advirtió la nutricionista Ana Cristina Gutiérrez.

“En realidad, un solo tamal de cerdo ya tiene las calorías de un almuerzo completo”, agregó.

La especialista explicó que el problema es mayor porque las personas no asisten a una sola cena de ese tipo, si no a hasta cuatro o cinco en una sola semana.

Para el endocrinólogo costarricense Alejandro Cob, esos excesos en las cenas de fin de año acarrean problemas estomacales porque el sistema digestivo no está habituado a recibir tanta comida en tan poco tiempo. “Las personas pueden aumentar entre un kilo y un kilo y medio en esta época, y en un año completo tal vez solo bajen la mitad del peso ganado en diciembre”, dijo Cob.

El médico aseguró que lo importante no solo es el aumento de peso sino sus consecuencias.

“Una sola comilona puede causar pancreatitis en las personas que tienen problemas digestivos. Además, al distenderse mucho el estómago, también se producen reflujo y acidez”, añadió.

Por si fuera poco, con la agenda de compromisos, en esta época hay menos tiempo para hacer actividades físicas. Incluso, entre los que sacan el rato para ejercitarse, algunos incurren en el error de verlo como “licencia” para comer más.

“El ejercicio nunca debe convertirse en el remedio para poder comer más calorías; es un medio para estar sano. Es importante hacer ejercicio en esta época si las metas son comenzar el año saludablemente y no subir de peso”, aseveró la nutricionista y entrenadora personal Catalina Miranda.

Moderación. Los expertos coinciden en que puede disfrutarse de la gastronomía de fin de año si se come con moderación.

“Tampoco se trata de esclavizarnos y de no disfrutar de las fiestas pensando en que todo nos hace daño. Si usted tiene una cena en la noche, almuerce ensalada con atún para ir ‘ahorrando’ calorías y tenga una alimentación equilibrada. Si se antoja de postre, cómaselo, pero procure que sea la mitad de la porción”, dijo la experta.

“Trate de evitar las bocas; cada porción puede tener hasta 200 calorías y mucha grasa. Evite el licor ya que por sí solo es fuente alta de calorías. Si toma, prefiera ligar la bebida con agua o bebidas dietéticas”, añadió Catalina Miranda.

La moderación también es necesaria en las actividades físicas. Algunas personas se sienten culpables de sus excesos y tienden a sobreejercitarse sin supervisión.

“Como especialista, no puedo recomendar realizar excesos de ejercicio para quemar las calorías que se comen. Si alguien abusa un día de lo que come, debe cuidar la alimentación en los días siguientes y hacer ejercicio, pero con medida”, señaló Miranda.

Evitar repetir, tomar agua y procurar platos con un 50% de verduras lo harán disfrutar de un fin de año sin secuelas.

Tomado de: www.nacion.com

El ejercicio regular en la juventud podría retrasar el aumento de peso en la mediana edad

Un estudio señala que 150 minutos de ejercicio a la semana ayudaron a mantener el peso a raya y una cintura más reducida durante veinte años

Investigadores aseguran que las personas que hacen ejercicio en su juventud de forma constante, sobre todo las mujeres, son menos propensas a enfrentarse a la batalla contra la gordura que tienen que luchar las que son menos constantes.

Pero el ejercicio regular en la juventud pareció prevenir el aumento posterior de peso solo si llegaba a 150 minutos de actividad física entre moderada y vigorosa por semana, como correr, caminar rápido, jugar básquetbol, tomar clases de ejercicio o actividades diarias como las tareas de casa, según un estudio que aparece en la edición del 15 de diciembre de la Journal of the American Medical Association.

Esa es la cantidad de actividad física recomendada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.

"Esto anima a las personas a mantener su estilo de vida activo y un programa de actividad durante décadas", aseguró la Dra. Arlene L. Hankinson, autora líder del estudio y profesora del departamento de medicina preventiva de la Facultad de medicina Feinberg de la Universidad Northwestern. Señaló que el estudio cubrió veinte años.

"Es importante iniciar en la juventud y mantenerse activo, pero eso no significa que uno no puede cambiar. Tal vez simplemente sea más difícil evitar el aumento de peso en la mediana edad", apuntó Marcia G. Ory, profesora Regents de salud social y conductual, y directora del Programa de Envejecimiento y Fomento de la Salud de la Escuela de Salud Pública Rural del Centro de Ciencias de la Salud Texas A&M en College Station, Texas.

La mayoría de las investigaciones actuales se enfocan en perder peso, no en evitar el aumento de peso, comentó Hankinson. Para investigar ese último factor, el estudio siguió durante veinte años a 3,554 hombres y mujeres que tenían entre 18 y 30 años de edad al inicio del estudio. Los participantes vivían en una de cuatro áreas urbanas de EE. UU.: Chicago, Illinois; Birmingham, Alabama; Minneapolis, Minnesota; y Oakland, California.

Tras ajustar por varios factores, como la edad y la ingesta energética, los hombres que mantuvieron un nivel alto de actividad aumentaron en promedio 2.6 kilos (5.7 libras) menos, y las mujeres con un nivel alto de actividad aumentaron 6 kilos (13.4 libras) menos, que sus contrapartes que hacían menos ejercicio o no hacían ejercicio de forma constante durante el periodo de veinte años.

Gran parte del beneficio se observó alrededor de la cintura. Los hombres con actividad alta aumentaron 3.1 centímetros (1.2 pulgadas) menos alrededor de la cintura cada año, y las mujeres 3.8 centímetros (1.5 pulgadas) menos por año.

Sin embargo, los investigadores advirtieron que los niveles más altos de actividad física por sí mismos podrían no ser del todo suficientes para evitar el aumento de peso, y anotaron que los hombres y las mujeres de todos los niveles de actividad aumentaron peso en el periodo de veinte años. No obstante, señalaron que una mayor actividad ciertamente ayudó a controlar el peso durante la transición de la juventud a la mediana edad.

El seguimiento de veinte años de este estudio fue particularmente impresionante, anotó Ory, sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de los estudios actuales enfocados en el peso son de duración más corta.

"[El peso] se puede rastrear en momentos decisivos claves, los tipos de actividades que se hacen de forma confiable y la diferencia que esto significa", explicó.

La diferencia sexual (la magnitud del beneficio fue el doble en las mujeres que en los hombres) podría explicarse mediante diferencias fisiológicas, sugirieron los investigadores.

"Las dos cosas fisiológicas que se asocian con el sexo femenino que definitivamente tienen que ver son tener hijos y la menopausia", aseguró Hankinson. "Pero podría haber otras diferencias fisiológicas que no podemos medir, y tal vez también haya diferencias culturales".

"Sabemos que en las mujeres que pasan por la menopausia hay un incremento natural en el aumento de peso", añadió la Dra. Suzanne Steinbaum, directora de mujeres y enfermedad cardiaca del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York. "Mi comentario es que también se debe entrenar para la menopausia como si fuera un maratón. Si se comienza a hacer ejercicio antes del inicio de la menopausia y se hace durante veinte años, no hay que aumentar de peso. La salud no es algo instantáneo. Hay que mantener un estilo de vida".

"Lleguemos a la mediana edad con las mejores oportunidades para un buen peso, y para hacerlo hay que comenzar temprano", concurrió Ory. "Nunca es tarde para comenzar buenas conductas. Simplemente es probable que haya que hacerlas con mayor intensidad".

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

El colesterol bueno se asocia a menor riesgo de Alzheimer

Los niveles elevados de lipoproteínas de alta densidad (HDL), también conocidas como colesterol 'bueno', parecen estar asociados con un menor riesgo de Alzheimer en los mayores, según un estudio de la Universidad de Columbia en Nueva York (Estados Unidos) que se publica en la revista Archives of Neurology.

Los autores explican que los niveles elevados de colesterol y triglicéridos, lo que se conoce como dislipidemia, y la enfermedad de Alzheimer de inicio avanzado son muy frecuentes en las sociedades occidentales.

Los investigadores, dirigidos por Chritiane Reitz, estudiaron a 1.130 adultos para examinar la asociación entre los niveles de lípidos en la sangre y la enfermedad de Alzheimer. El estudio incluyó una muestra de residentes de Manhattan en Nueva York de 65 años o más sin antecedentes de demencia o deterioro cognitivo y se definieron los niveles más elevados de HDL como 55 miligramos por decilitro o más.

Los resultados mostraron que la edad media de los individuos cuando comenzaba la enfermedad era de 83 años. Los niveles más elevados de HDL en plasma se asociaron con un menor riesgo de enfermedad de Alzheimer, incluso después de tener en cuenta factores de riesgo vasculares y tratamientos para reducir los lípidos.

Los autores señalan que los mayores niveles de colesterol HDL se asociaron con un menor riesgo de enfermedad de Alzheimer e indican las características de la población de estudio, urbana y multiétnica con una alta prevalencia de factores de riesgo, por lo que los resultados no pueden generalizarse a individuos más jóvenes o con menos enfermedades.

Tomado de: www.europapress.es

12 de diciembre de 2010

La Navidad engorda entre 2 y 4 kilos

La llegada de la Navidad conlleva para la población una alteración en la rutina profesional y familiar, pero sobre todo en los hábitos alimenticios que, tal y como alerta el secretario de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), el doctor Miguel Ángel Rubio, puede representar en la población una ganancia de entre dos y cuatro kilos de promedio.

El problema ha surgido en los últimos años, según ha explicado en una entrevista a Europa Press, ya que el periodo navideño ya no se acota a los días específicos de Navidad, sino que, "como media, viene a durar un mes", porque "los productos típicos de estas fechas se empiezan a consumir desde que aparecen en las estanterías de los supermercados y semanas antes se está acudiendo a comidas por estas fiestas".

Y, como este abuso no tiene edad, "el incremento en el peso afectará tanto en niños como en adultos como en ancianos". Además, recuerda que el problema viene al acabar las fiestas cuando uno trata de eliminar esos kilos de más, que "se ganan en 15 o 20 días pero pueden costar quitarse más de dos meses".

"Uno se mete en la dinámica que coger peso en Navidad, pero también en Semana Santa y en verano, y llega un momento que estos dientes de sierra de subidas y bajadas pueden dejar de funcionar, y, al final, solo se sube peso o se pierde nada más que la mitad", añade.

La comida navideña en sí misma no tiene mucho valor calórico, ya que suelen ser menús compuestos por pavo, besugo ó mariscos, el problema, recuerda, son los aperitivos y las bebidas que acompañan a la cena, además de los dulces propios de esta época. "Una tableta o polvorón tiene como mínimo 100 calorías, por lo que si se digieren tres polvorones y dos trozos de turrón se puede ingerir unas 500 calorías de un modo fácil", explica.

Además, hay que añadir, como explica el director general de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp), Rafael García Gutiérrez, que en estas fechas, precisamente debido a los excesos, aumentan el número de empachos, acidez, digestiones pesadas y resacas. Y, en los peores casos, pude producir diarreas, náuseas y vómitos.

Además, pone especial énfasis en niños y ancianos. En los primeros recomienda que se controle la ingesta de azúcar, ya que "se pueden empachar sólo con los dulces y no comer nada más, por eso hay que darles los dulces racionados"; en el segundo caso recuerda que es importante "no descuidar la hidratación, aumentando el consumo de sopas y caldos no calóricos".

Y para aquellos que no pueden evitar acudir a múltiples eventos -además de los estrictamente familiares- con motivo de estas fechas navideñas, el experto recomienda comer de forma ligera (frutas, ensaladas, zumos), de modo que se compense la ingesta de calorías.

Posteriormente, "realizar una dieta que hidrate mucho y ligera"; además recuerda que hacer algo de ejercicio o pasear tras la comida ayuda a reducir las calorías.

Tomado de: www.europapress.es

La alimentación influye en la salud de los ojos

La prevención de enfermedades como las cataratas, la degeneración macular o el glaucoma, están relacionadas con el consumo de alimentos habituales en la dieta diaria

Alain Afflelou, cumpliendo con sus objetivos de mejorar la calidad de la visión en la vida diaria y de emprender acciones de sensibilización sobre problemas oculares, ha presentado en Madrid, un informe sobre la importancia del papel de la nutrición en la salud visual.

Para la realización de este informe, Alain Afflelou ha contado con la colaboración de la Dra. Matilde Sánchez-Bayton, Doctora en Medicina y Cirugía General por la Universidad Complutense de Madrid y Nutricionista, quien ha determinado qué alimentos y nutrientes inciden directamente en la calidad visual, previniendo ciertas deficiencias.

Y es que es sabido que mantener una dieta rica en determinados tipos de nutrientes puede tener un impacto positivo en la visión y ayudar a prevenir molestias y enfermedades de la vista, según un estudio realizado por el National Eye Institute de Estados Unidos, y tal y como ha explicado la Dra. Sánchez-Bayton.

Entre las conclusiones presentadas en el estudio "Vemos lo que comemos", destaca la relación entre la dieta y enfermedades como la degeneración macular, las cataratas, el glaucoma, la fotofobia o la retinopatía diabética.

Los carotinoides: una valiosa protección frente a la degeneración macular

La degeneración macular es una enfermedad ocular degenerativa que afecta a un área de la retina responsable de la visión central directa, necesaria para las actividades de la vida diaria como leer, conducir o identificar a las personas.

En España, el porcentaje de enfermos mayores de 65 años es del 13%, por lo que Alain Afflelou recuerda que la prevención y las revisiones oftalmológicas son muy importantes en edades maduras. Para proteger correctamente los ojos contra esta enfermedad, es importante tener en cuenta en la dieta los alimentos ricos en carotenoides, pigmentos naturales en ciertos tipos de verduras y frutas, ya que proporcionan al ojo una protección valiosa. La luteína y la zeaxantina son los dos principales carotenoides encontrados en la mácula y en la retina, lo que sugiere que proporcionan protección a los ojos.

Un estudio científico difundido por la publicación internacional Ophthalmic and Physiological Optics demuestra que los alimentos ricos en luteína y zeaxantinas protegen frente a la degeneración macular. También pueden ayudar a filtrar los rayos ultravioleta lesivos. Las personas con cataratas suelen tener niveles bajos de ambos en su retina y lo consumen poco en su dieta.

Para consumir carotenoides, protectores de la vista, procedentes de los alimentos es necesario comer al menos cinco raciones de frutas y verduras al día, así como una dieta variada que incluya huevos.

La luteína está presente en el kiwi, las uvas rojas, el calabacín y la calabaza. La zeaxantina en las naranjas, el melón dulce, el mango y la papaya. La yema de huevo y el maíz proporcionan la mayor cantidad de luteína y zeaxantina en combinación. Las verduras de hoja verde como el brécol, las espinacas o los guisantes verdes son otra fuente de estos suplementos, así como la naranja y la zanahoria.

Los antioxidantes: reducen la aparición de catarata

Las cataratas son la principal causa de ceguera a nivel mundial. Las cifras de afectados respaldan esta afirmación ya que cuatro de cada diez personas mayores de 60 años tienen catarata.

De cara a prevenir la aparición de esta enfermedad, hay que incluir en la dieta los alimentos ricos en Vitamina C, ya que su consumo está relacionado positivamente con la salud visual. Prueba de ello es que en un estudio publicado en la revista científica American Journal of Clinical Nutrition se observó una reducción de la incidencia de cataratas entre las personas que tomaban elevadas cantidades de Vitamina C. La Vitamina C está presente principalmente en cítricos, perejil, brócoli y col de Bruselas.

La Vitamina E también tiene un papel importante en prevenir el riesgo de padecer cataratas y degeneración macular. Las mejores fuentes son aceites vegetales, yema de huevo, nueces y semillas, aguacates, salmón, atún y langosta.

La investigación, llevada a cabo en junio del 2008 por el American Journal of Clinical Nutrition, determinó que un aporte medio de antioxidantes combinados (Vitamina C y Vitamina E, betacarotenos y zinc) estaba asociado a un riesgo de reducir la incidencia de catarata.

La Vitamina B2 previene la fotofobia

Aunque en muchas situaciones se alivia con el uso de gafas de sol, la carencia de Vitamina B12 (Riboflavina) hace que los ojos se vuelvan sensibles a la luz, una dolencia denominada fotofobia. Esta vitamina, presente en el pigmento de la retina, permite que los ojos se ajusten a esos cambios de luz. Las mejores fuentes de nutrientes de la Vitamina B12 son el hígado, vaca, cerdo y cordero magros; pan integral, lácteos y setas crudas, leche, queso y yogur.

Los esquimales tienen una baja incidencia de glaucoma gracias al Omega 3

La pérdida de visión causada por el glaucoma es irreversible, por lo que las revisiones oculares, y especialmente la toma de medida de la tensión ocular, son imprescindibles para una detección precoz de esta enfermedad.

El consumo de ácidos grasos Omega 3 a menudo referido como alimento para el cerebro, juega un papel importante en la visión. Según un artículo publicado en el British Journal of Ophthalmology del 2009, altas dosis de Omega 3 pueden disminuir el riesgo de padecer enfermedades de los ojos relativas a la edad como la degeneración macular.

Las poblaciones con dietas altas en aceites Omega 3, como los esquimales, tienen una incidencia muy baja de glaucoma de ángulo abierto en comparación con otras poblaciones. El salmón, la caballa, el atún, el bacalao y las sardinas son ricos en Omega 3.

La retinopatía diabética

La retinopatía diabética destruye la visión lesionando diminutos vasos que nutren los ojos con sangre rica en oxígeno debido a un nivel de glucosa crónicamente elevada. Además, se trata de una causa importante de ceguera, cuyos síntomas tardíos consisten en disminución generalizada de la visión.

Es necesario reducir peso y desarrollar un régimen de ejercicio regular, así como seguir un régimen personalizado teniendo en cuenta los gustos, el estilo de vida, peso, la edad y otros problemas de salud. Se recomienda comer verduras frescas, frutas y cereales integrales con un consumo adecuado de proteínas de 1gr/kg/día, y grasa rica en omega 3.

Además de comer alimentos ricos en estos nutrientes hay que evitar aquellos que influyen negativamente en la prevención de la pérdida de visión: azúcar, las grasas trans, la harina refinada o el glutamato monosódico, que se añade a numerosos alimentos como potenciador de sabor, que se sabe que contribuye al glaucoma.

Tomado de: www.elsemanaldigital.com

4 de diciembre de 2010

33% de adultos mayores ticos sufre obesidad o sobrepeso

La tercera parte de los adultos mayores costarricenses (32,6%) tiene problemas de obesidad o sobrepeso, característica que los hace más vulnerables a padecer enfermedades cardiovasculares (como infartos y derrames cerebrales), así como cáncer y pérdida de la memoria.

“Cierto, hay muchos adultos mayores con desnutrición, pero en el Hospital Blanco Cervantes cada vez vemos más adultos mayores pasados de peso, y esto es un problema. Antes eran dos o tres por semana, ahora son casi todos los días”, afirmó Fabián Madrigal Lee, especialista nacional en geriatría y gerontología.

Madrigal aprovechó el último Congreso Médico Nacional para revivir las cifras del Informe de la Persona Adulta Mayor, elaborado en el 2009 por el Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Añadió, además, su preocupación de que las cifras de obesidad entre “viejitos”, lejos de estabilizarse, van en alza, en el país.

Según él, la situación es de cuidado: “Hay incluso familiares y cuidadores que piensan que entre más alimentado esté un adulto mayor es mejor, pero el sobrepeso hace más daño que bien”, dijo.

Sobrepeso en la vejez. Madrigal describió que el sobrepeso en la vejez es más común en mujeres, en residentes del Gran Área Metropolitana y en menores de 80 años. Por ello, estas poblaciones deben estar más atentas.

Una vez más, datos del estudio de UCR muestran que el 38% de las adultas mayores y el 26,3% de los hombres de la tercera edad tienen sobrepeso u obesidad.

El reporte señala que esta condición se da en el 35,2% de los ancianos que viven en el Área Metropolitana y en el 29,7% de los adultos mayores que residen fuera de ella.

También alerta que entre más edad tenga el adulto mayor, su tendencia al sobrepeso u obesidad disminuye. Apenas un 19,9% de los mayores de 80 años son obesos, pero la proporción aumenta al 35,5% en la población que tiene de 70 a 79 años, y a 36,4%, en los ticos entre los 65 y 69 años de edad.

El índice de masa corporal (relación entre estatura y peso) de un adulto mayor puede alterarse porque la persona tiende, normalmente, a decrecer y a ir perdiendo músculo y en muchos casos, sustituyéndolo por grasa. Por ello, el experto recomienda medir el ancho de la cintura para lograr mejores datos. “Cuando pesamos a una persona mayor o vemos su índice de masa corporal, no vamos a lograr saber cuánto de su peso es músculo, agua o grasa. En cambio, si medimos la cintura y esta es superior a los 88 centímetros en las mujeres o a los 102 centímetros en los hombres podemos detectar que hay problemas. El aumento de peso en esta edad se nota en el vientre”.

El porqué. Según el gerontólogo, muchas son las razones que explican el alza de peso en estas edades.

Por un lado, los factores hormonales juegan un rol en el aumento del peso. Con la edad, la hormona leptina –encargada de absorber la grasa– va perdiendo su eficacia.

La alimentación también es determinante. Las comidas van cambiando y en esa edad se consumen más carbohidratos y grasas y se dejan de lado las proteínas.

Además, se gasta menos energía porque las personas realizan menos actividades que cuando estaban en la fase productiva.

Un estudio realizado por el Hospital Blanco Cervantes en 100 adultos mayores de Goicoechea dio cuenta de estos problemas.

El 45% de los pacientes tenía sobrepeso y el 15% obesidad, por ende, solo el 40% tenía buen peso.

“Fue algo muy curioso porque estábamos buscando desnutrición y encontramos todo lo contrario. Vimos que se trataba de adultos sedentarios, que hacían más de tres comidas diarias y que consumían muchos carbohidratos y grasa. Estos datos no pueden extrapolarse a toda la población, pero ya nos dicen algo”, comentó Isabel Barrientos, geriatra que dirigió el estudio.

Riesgos. Las personas de la tercera edad con sobrepeso u obesidad tienen mayor riesgo que los jóvenes. “El único beneficio del sobrepeso después de los 65 años es que la persona se protege más de fracturas de cadera y de fisuras, pero su riesgo de infarto o derrame cerebral , cáncer de colon, de páncreas, de próstata o leucemia es mucho más alto”, apuntó Madrigal.

Como agravante, las pastillas para bajar de peso no son recomendables en estas edades, ya que no hay estudios clínicos sobre sus efectos en dicha población.

Por otro lado, realizar una cirugía bariátrica o by pass gástrico es más riesgoso en las personas mayores de 70 años.

Los especialistas señalan que a estas edades lo importante no es bajar de peso, sino recuperar y mejorar la vitalidad para realizar actividades básicas por sí mismos. “No es restringir la alimentación, es mejorarla. Si se comienza a perder mucho peso, también se pierde hierro, vitamina B12, vitamina D y ácido fólico y todo ello es importante. Por eso, es necesario utilizar suplementos vitamínicos”, recomendó Madrigal.

¿Cómo podemos vigilar la alimentación de los adultos mayores de nuestra familia? ¿Es eso posible?

Lo importante de un adulto mayor es que sea funcional, es decir, que el mismo pueda realizar sus actividades cotidianas sin problemas y sin requerir de mucha ayuda.

Por eso es importante una alimentación balanceada que tenga las proteínas que le den energía para lograrlo.

No se trata de que pierda peso, es que sea funcional. De nada vale poner a dieta a un adulto mayor si no recupera su funcionalidad.

Ahora bien, esas dietas (para adultos mayores) deben ser vigiladas por profesionales. Si se baja mucho de peso, también se pierde masa muscular, hierro, vitaminas y ácido fólico que son necesarias para que el paciente realice sus actividades cotidianas sin problema.

¿Qué debe hacerse para evitar la obesidad a esa edad?

Es importante saber que para evitar la obesidad o el sobrepeso en estas edades es necesario evitarla desde antes.

Desde joven hay que preocuparse por hacer ejercicio al menos tres veces a la semana y comer menos grasas, menos carbohidratos y no tanta azúcar, para darle más paso a las frutas, verduras y proteínas.

Solo así, se evitará tener más peso al llegar a la vejez.

¿Cómo debe la familia participar de las rutinas para combatir la obesidad en un adulto mayor?

Muchas veces esto implica que toda la familia cambie y mejore también sus hábitos de vida, pero esto ayuda mucho.

El abordaje de una persona adulta mayor es integral. En muchos casos debe haber apoyo psicológico y suplementos vitamínicos para mantener sus niveles vitales.

Sobrepeso en la vejez se debe combatir desde los 30 años

El sobrepeso u obesidad no aparece de la nada en la vejez. Los adultos mayores con sobrepeso u obesidad ya arrastraban este problema desde años atrás.

Con estas palabras, el geriatra Fabián Madrigal anima a los costarricenses a ser proactivos y combatir este mal desde jóvenes y especialmente desde los 30 años, cuando el metabolismo del cuerpo empieza a cambiar.

“Una persona gana peso hasta los 65 años, después cuesta mucho que aumente, por eso es vital cuidarse desde antes de llegar a esa edad”, recalcó Madrigal.

Ahora bien, para prevenir o para combatir el sobrepeso o la obesidad entre los adultos mayores que tienen el problema es necesario visitar a médicos y nutricionistas para que hagan un diagnostico apropiado.

Tras la valoración personalizada es posible que ellos le sugieran el tipo de alimentación, medicamentos y ejercicios que se deben hacer para mejorar su salud.

Una forma de saber si el adulto mayor padece sobrepeso es medir la cintura, si es mayor de 88 cm en las mujeres o mayor de 102 en los hombres, hay sobrepeso, explica Madrigal.

Otro indicador es medir la longitud de la cadera y dividirla entre la de la cintura. Así, si una mujer tiene más de 0,8 o un hombre más de 1, hay sobrepeso.

Alimentación y ejercicio. Según la Organización Mundial de la Salud, lo ideal para la buena alimentación de los adultos mayores es hacer comidas más seguidas, por ejemplo, hacer una merienda en la mañana y una en la tarde, es decir, comer entre el desayuno y el almuerzo y luego, antes de cenar.

Además, los platos deben tener la menos grasa y azúcar posible y más proteínas y fibra, es decir comer más carnes, huevo, frijoles, frutas y verduras.

Según la Asociación Gerontológica Costarricense, la actividad física también es imprescindible y debe realizarse al menos 20 minutos al día de ejercicio. Antes de ejercitarse, es recomendable la guía de un profesional para que adecúe los ejercicios a su condición física.

También es importante saber si la persona tiene algún desgaste físico que le impida hacer cierto tipo de ejercicio o actividad.

Tomado de: www.nacion.com

Las dietas de restricción alimentaria tienen secuelas psicológicas

Los tratamientos basados en dietas de restricción alimentaria tienen consecuencias psicológicas como depresión, irritabilidad, trastornos del sueño, alteraciones del humor, obsesiones con el alimento y hasta accesos bulímicos que acaban con un alto número de fracasos, según afirma la vicepresidenta del Instituto Danone, la doctora Ana Sastre.

En el marco de la 'Jornada de Nutrición para Médicos de Atención Primaria', celebrada esta semana en Madrid, los expertos del Instituto Danone han expuesto cómo, desde un punto de vista exclusivamente fisiológico, se podría ofrecer una "dieta perfecta", pero sería "inaplicable", pues a muchas personas "les podría recordar al pienso", por eso "no es fácil determinar qué es una alimentación adecuada".

Para la profesora de Nutrición y Dietética de la Universidad de Barcelona (UB) Pilar Cervera, unos buenos hábitos alimentarios "no pueden imponerse" y una buena nutrición "no debe basarse en una dieta exacta y estricta", basta con que sea "suficiente" (y no excesiva), equilibrada (55% de hidratos de carbono, 30% de grasas y 15% de proteínas), variada (conteniendo alimentos de todos los grupos) y adecuada.

Además, la doctora Cervera ha añadido que "cualquier dieta debe adaptarse a los gustos, las costumbres, las creencias y las posibilidades de cada individuo, ya que comer no debe ser solo nutrirse". La propuesta de los profesionales sanitarios, como ha puesto de manifiesto el profesor de Nutrición y Bromatología de la UB Abel Mariné, pasa por "una adecuada educación alimentaria".

En ella, apunta, "deben estar implicados todos los estamentos sociales, la escuela, las administraciones, los medios de comunicación, la industria y los profesionales sanitarios y en la que participen activamente los sujetos".

En este sentido, los programas de educación nutricional "deben aspiran a generar actitudes y conductas alimentarias positivas para la salud, al tiempo que tratan de generar hábitos de vida saludable, una alternativa con más éxito que las dietas restrictivas".

Tomado de: www.europapress.es

Tomar una taza de café diaria ayuda a modular el sistema inmunitario

El consumo diario de una taza de café puede modular el sistema inmunitario y proteger ante el cáncer de colon y de mama. Así se desprende del 'Estudio nutrigenómico del efecto de compuestos polifenólicos del café en células tumorales humanas', realizado por el departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona como proyecto de investigación ganador de la I Beca 'Café, salud y nutrición'.

Los investigadores trataron 'in vitro' modelos celulares de cáncer de colon y mama con concentraciones de ácido caféico y ácido clorogénico equivalentes a la ingesta diaria de una taza de café.

Los resultados indican que estos compuestos polifenólicos del café modulan la expresión del gen STAT5B, que regula la vía de señalización de la prolactina, una hormona con carácter inmunoprotector en el desarrollo de los linfocitos B.

En lo referente a la prevención del cáncer, la investigación demuestra que el café es capaz de reducir el nivel de ATF2, una proteína que aumenta el estrés celular y que favorece el crecimiento de los tumores cutáneos.

Los datos extraídos del estudio se suman a las evidencias científicas existentes en torno al papel protector que el consumo moderado y habitual de café podría desempeñar frente a algunos tipos de cáncer.

Tomado de: www.europapress.es

Los riesgos del vegetarianismo estricto

Recuerdo aquel día que me llamó una persona jadeante: «Tengo unos análisis que no entiendo, espera que te los leo». Lo conocía bien por su gran afición a la medicina, que le había llevado a desarrollar teorías singulares. Me decía que había logrado absorber la vitamina B12 que sintetizaba. Exploraba formas de alimentarse sorprendentes, por ejemplo, sólo a base de patatas o de plátanos. Ese día los análisis confirmaban lo inevitable: tenía una anemia muy importante por déficit de vitamina B12, una sustancia imprescindible para la fabricación de los glóbulos rojos.

Los seres vivos formamos parte de un ecosistema. Necesitamos a las plantas para que produzcan oxígeno, pero también para que transformen la energía solar en alimentos. En la profundidad de nuestras células combinamos el oxígeno con sus hidratos de carbono, grasas y proteínas en una reacción que produce calor: la energía que precisamos para vivir.

Todo eso es una ofrenda de las plantas, víctimas propiciatorias para el dios animal. Pero esa ofrenda es incompleta para el ser humano porque hay elementos esenciales para el funcionamiento del organismo que no producen las plantas o lo hacen en pocas cantidades. Uno es la vitamina B12. Los animales herbívoros no tienen ese problema: la fabrican en su intestino. Lo hacen las bacterias que viven por millones en ese órgano, alimentadas con los desechos mientras ayudan a transformar los alimentos. Los seres humanos también la fabricamos, pero como nuestras bacterias están en el intestino grueso y la vitamina se absorbe más arriba, en el delgado, no nos sirve de nada. Algunos especulan con que en los ambientes vegetarianos, como la India, la flora intestinal facilita una mayor fabricación y quizá se absorba algo. La realidad es que como en la naturaleza hay, en general, una tendencia a economizar, nosotros preferimos conseguirla en la carne de los herbívoros, de manera que podemos liberar esa parte del cuerpo y dedicarla a otras funciones.

La verdad es que el déficit de vitamina B12 no es frecuente entre vegetarianos estrictos. Quizá se deba a que muchos alimentos están fortificados, también porque el cuerpo almacenó vitamina en la lactancia y etapas no vegetarianas, además de la escasa que reciben de los alimentos vegetales y quizá porque algo absorben de la que fabrican. De todas formas, el riesgo es real, como demuestra el caso que relato. Es una vitamina también necesaria para el buen funcionamiento del sistema nervioso. Su déficit puede producir demencia o psicosis.

De lo que no cabe duda, ya que todos los estudios apuntan en la misma dirección, es que la salud de los vegetarianos que tienen una alimentación bien planeada, con aporte externo de vitamina B12, es mejor que la de los no vegetarianos. Y no es porque no fumen, que suele ser así, hagan más deporte, beban menos o tengan el peso más controlado. Creemos que es por las potenciales cualidades saludables de los vegetales, especialmente de los de hoja verde, y por las potenciales cualidades nocivas de los alimentos animales, especialmente las grasas saturadas.

La interdependencia entre las especies no produce precisamente un mundo feliz para las que tienen la mala suerte de fabricar lo que otras necesitan: están destinadas a perecer en sus fauces. Muchos vegetarianos lo son por motivos ideológicos, no quieren dañar a un ser vivo que puede sufrir. Naturalmente, las plantas no sufren. No suelen tener inconveniente en comer leche y huevos. Eso asegura una dieta completa. Si el consumo de estos alimentos es moderado, tienen casi los mismos beneficios para la salud que los vegetarianos estrictos. Además, consumen proteínas de alta calidad: pero ¿qué es eso?

Las proteínas son compuestos de aminoácidos, cadenas cortas de carbono, oxígeno, nitrógeno e hidrógeno. Es lo que fabrican los genes. Algunos aminoácidos son esenciales, cada especie los suyos, porque se prescindió del gen que los fabrica.

Las proteínas de calidad para los humanos son las que contienen todos esos aminoácidos. Sólo tres alimentos vegetales que yo sepa los tienen: la escanda, la soja y un seudocereal que se cultiva en los Andes llamado quinoa. La escanda es típico de Asturias y otros lugares montañosos de Europa, más robusto que el trigo y menos productivo, un buen alimento. Hay otra forma de conseguir esos aminoácidos: consumiendo cereales y legumbres. Por cierto, no hace falta, como se creía, que sea en la misma comida. De manera que el problema de las proteínas de calidad no existe en la práctica.

Se deben respetar las preferencias alimentarias de cada individuo. Además, esta variabilidad es muy interesante para intentar conocer, con experimentos naturales, los efectos de la alimentación en la salud. Pero además de respetar, conviene informar. La dieta vegetariana estricta puede ser muy saludable si se tiene cuidado en completarla con aporte de vitamina B12 y se procura una variación que asegure nutrientes suficientes.

Tomado de: www.lne.es

28 de noviembre de 2010

Los vegetales verdes y naranjas prolongarían la vida

Comer gran cantidad de vegetales naranjas y verdes, como las zanahorias, las batatas (camote) y las arvejas, reduciría el riesgo de enfermedad y prolongaría la vida.

Esta vez, no se trata del betacaroteno vegetal, sino de su primo: el alfacaroteno. Ambos integran la familia de antioxidantes carotenoides, a la que los científicos les atribuyen la capacidad de promover la salud al contrarrestar el daño del ADN asociado con el oxígeno.

El consumo de frutas y verduras reduce el riesgo de desarrollar enfermedades como el cáncer y las cardiopatías, señaló Chaoyang Li, de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

Pero se desconoce qué sustancia induce esos efectos ni por qué mecanismo.

Para conocer mejor los méritos del olvidado alfacaroteno, el equipo de Li analizó información de más de 15.000 participantes de la tercera edición de un estudio nacional de salud (Third National Health and Nutrition Examination Survey Follow-up Study). A todos se les habían extraído muestras de sangre al inicio del estudio; ellos habían proporcionado otra información médica y del estilo de vida.

A los 14 años del estudio, casi 4.000 participantes habían muerto. Y los participantes con más alfacaroteno en sangre al inicio del estudio, menos riesgo tenían de tener alguna enfermedad o de morir.

Por ejemplo, a diferencia de los participantes con restos de alfacaroteno en sangre, aquellos con los niveles más altos tenían hasta un 39 por ciento menos riesgo de morir, publicó el equipo en Archives of Internal Medicine.

Aun así, los autores advierten que la relación no prueba que todo el mérito sea del alfacaroteno.

"Sería por lo menos parcialmente responsable de la reducción del riesgo. No pudimos identificar la posible influencia de otros antioxidantes o elementos de las verduras y las frutas en la reducción del riesgo de morir", dijo Li.

El alfacaroteno, "tiene una gran cantidad de propiedades químicas superpuestas con el betacaroteno y sus mismos mecanismos de acción percibidos", agregó Howard Sesso, de la Escuela de Salud Pública de Harvard, en Boston, que revisó los resultados para Reuters Health.

"De hecho, es difícil desagregarlos; tienden a moverse juntos", manifestó el experto. Las zanahorias son la fuente clave de ambos.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Tomillo, pimentón o pimienta pueden propiciar los antioxidantes

Los componentes fenólicos que hay en el tomillo, los no volátiles como los de la pimienta, los carotenos observables en el pimentón o los azufrados del ajo o la cebolla "son compuestos químicos que, en pequeñas cantidades, tienen la capacidad de reaccionar químicamente con los radicales libres" y "aumentar la presencia de antioxidantes" en el cuerpo humano.

Así lo ha afirmado la profesora de Nutrición de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, Dolores Silvestre, durante su intervención en el curso '¿Es posible la dieta mediterránea hoy?', organizado por la Cátedra Tomás Pascual Sanz-Universidad CEU San Pablo de Madrid.

Según esta experta, esa "pizca" de especias, que marcan muchas veces las diferencias de sabor en el plato y constituyen el "sello distintivo" de muchas recetas, no es "despreciable" desde el punto de vista de la salud.

Puede que su aportación nutricional "sea irrelevante", asegura, pero "se está comprobando que la presencia de estos microcomponentes puede estar en la base de lo saludable que es la dieta mediterránea".

En este sentido, Silvestre ha presentado un análisis de los elementos y las características que definen a la dieta mediterránea. Un modelo basado en la "adecuación en energía y nutrientes, equilibrio en los aportes nutricionales, variedad en las fuentes de aportación y que sea apetecible".

"Si una dieta no se come, no sirve para nada", ha asegurado. Entre los ingredientes distintivos de la dieta mediterránea, esta nutricionista ha destacado a los elementos almidonados, por su "bajo índice glucémico y su cualidad de absorción energética lenta", y el aceite, que "mejora el estado oxidativo, el estado cardiovascular y regula la glucemia".

Tomado de: www.europapress.es

La clara de huevo podría reducir la hipertensión

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ha demostrado que los péptidos obtenidos tras la hidrólisis enzimática de proteínas de la clara de huevo producen un efecto vasodilatador directo en las arterias de resistencia, llegando a producir, en algún caso, hasta un 70 por ciento de relajación arterial.

La investigación, publicada en el Journal of the Science of Food and Agriculture, tuvo como objetivo investigar el efecto de varios péptidos, obtenidos a partir de un hidrolizado de proteínas de la clara de huevo, sobre la función vascular en arterias de resistencia de animales normotensos y dilucidar su mecanismo de acción.

Asimismo, los científicos españoles intentaron establecer una relación entre la posición de determinados aminoácidos en la secuencia del péptido y el efecto vascular. De este modo, los investigadores encontraron que la posición de determinados aminoácidos en la secuencia de los péptidos parece ser importante para el desarrollo de sus respuestas fisiológicas y para la activación de los distintos mecanismos que dan lugar al efecto vasodilatador.

No obstante, apuntan los autores, será necesario profundizar en el estudio de las vías moleculares implicadas en el efecto vasodilatador de estos péptidos, y llevar a cabo un estudio de su efecto sobre arterias de resistencia de modelos de hipertensión para poder pensar en utilizarlos como ingredientes en alimentos funcionales útiles en la prevención o el tratamiento de la hipertensión arterial.

Tomado de: www.europapress.es

Aumenta riesgo de infartos y derrames cerebrales entre ticos

El riesgo de sufrir o morir de un infarto o un derrame cerebral aumentó entre los costarricenses.

Una investigación de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) alertó ayer que la hipertensión, la obesidad y la diabetes tipo 2 van en alza en la población mayor de 20 años. Estos son tres de los factores que más contribuyen en la aparición de males cardiovasculares.

Las cifras son claras: casi uno de cada tres ticos padece hipertensión arterial, seis de cada diez tienen sobrepeso u obesidad y uno de cada diez es diabético.

“La situación es alarmante. La gente tiene que entender que cualquiera de estas enfermedades crónicas lo puede llevar a tener un infarto o derrame cerebral que los puede matar o dejar con una discapacidad severa”, explicó Roy Wong, epidemiólogo que coordinó la investigación.

Según el estudio, la hipertensión –mal crónico caracterizado por un alza en la presión sanguínea y de los latidos del corazón– pasó de un 25,6% de la población adulta tica en el 2006 a un 31,5% en el 2010.

Por su parte, la diabetes tipo 2 –enfermedad que se da cuando el cuerpo no puede absorber la insulina que produce naturalmente– pasó de un 8% en 2004 a un 10,5% en el 2010.

Finalmente, el 62% de la población tiene sobrepeso u obesidad.

Estos factores hacen que desde 1991 los males cardiovasculares sean la principal causa de muerte en el país. Por año, 1.500 personas mueren de un infarto.

“Las comidas altas en carbohidratos y grasa y la falta de actividad física tienen enfermos a los ticos. Tenemos que hacer un llamado vehemente a la población para que cambie sus hábitos de vida”, comentó Ileana Balmaceda, presidenta ejecutiva de la CCSS.

País enfermo.

El estudio se realizó durante los primeros cinco meses del año con apoyo de los Asistentes Técnicos de Atención Primaria en Salud (Ataps). Estos técnicos visitaron casas en todo el país para efectuar exámenes de sangre, completar una encuesta de hábitos de alimentación, actividades cotidianas y salud, y pesar y medir a los participantes.

El trabajo tomó en cuenta a 3.684 personas mayores de 20 años.

Los resultados indicaron que el 50,1% era completamente sedentario o no hacía la cantidad de actividad física necesaria.

Además, solo el 20% de las personas aseguró comer frutas y verduras, pero el promedio come 3,5 porciones tres veces a la semana.

“La gente sabe que tiene que comer cinco porciones de frutas y verduras al día, pero quienes las comen no lo hacen con la frecuencia y cantidad necesaria. Ellos saben que tienen que ejercitarse y no lo hacen”, afirmó Wong.

El fumado, uno de los hábitos más perjudiciales para las enfermedades crónicas, es común en ticos. El 14,2% de los participantes dijo fumar; el 65% de ellos lo hace diariamente y en promedio empezaron a fumar a los 17 años.

El informe también reveló que el 44% de los ticos mayores de 20 años tiene niveles altos de triglicéridos y solo el 58% tiene niveles adecuados de colesterol.

“Debemos saber la importancia de cuidarnos para no sufrir consecuencias”, dijo Rosa Climent, gerente médica de la CCSS.

Este estudio comparó las cifras nuevas con datos de la Encuesta Nacional de Hipertensión y riesgos asociados del 2006, la Encuesta Nacional de Nutrición del 2009 y el Estudio Nacional de Diabetes del 2004.

Tomado de: www.nacion.com

21 de noviembre de 2010

El sedentarismo, cuarto factor de riesgo de mortalidad global

El sedentarismo está aumentando en todo el mundo y es ya el cuarto factor de riesgo de mortalidad global, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que para combatir esta situación ha desarrollado nuevas recomendaciones sobre actividad física para mejorar la salud y que todos los grupos de edad sepan cuánto ejercicio necesitan hacer.

Estas directrices, adaptadas a grupos de edad que van desde los 5 a los 17 años, de los 18 a los 64 años y de los 65 años en adelante, ofrecen consejos sobre la frecuencia, la duración, la intensidad y el tipo de ejercicio apropiado para cada individuo.

Para los niños y los jóvenes, la actividad física recomendada por la OMS incluye juegos, deportes, transporte, tareas, actividades de recreo, educación física o ejercicios planificados a realizar en el entorno familiar, en la escuela y con el resto de la comunidad.

El objetivo es mejorar la forma física, tanto a nivel cardiovascular como muscular, la salud de los huesos y los biomarcadores cardiovasculares y metabólicos. Para ello, los niños y adolescentes entre los 5 y los 17 años deben realizar "al menos 60 minutos de media a intensa actividad física diaria". "Realizar ejercicio durante más de 60 minutos proporciona beneficios de salud adicionales", ha apuntado desde la OMS.

"La mayor parte de este ejercicio diario debería ser aeróbico. Sin embargo, se deberían realizar también actividades de mayor intensidad, incluidas aquellas que fortalezcan músculos y huesos, al menos tres veces por semana", señalan.

Para los adultos entre 18 y 64 años, proponen la realización de actividades físicas que incluyen ejercicio durante el tiempo libre, caminar o ir en bicicleta, realizar ejercicio en casa, juegos, deportes y ejercicio planificado. Todo esto puede llevarse a la práctica "en el contexto de las actividades diarias, en el entorno familiar y en las actividades comunitarias".

Mejorar la salud, evitar la depresión

Este grupo debe realizar "al menos 150 minutos de actividad aeróbica de moderada a intensa durante la semana o al menos 75 minutos de ejercicio aeróbico intenso semanal o una combinación equivalente de actividad de ambas intensidades".

Para conseguir "beneficios adicionales en salud", los adultos deberían incrementar hasta los 300 minutos semanales el tiempo que dediquen a realizar ejercicio físico moderado o dedicar 150 minutos a la semana al ejercicio aeróbico intenso. El ejercicio para fortalecer los músculos debe realizarse "dos o más días por semana".

Para el grupo de 65 años o más, la OMS propone realizar el mismo tipo de ejercicio que el resto de los adultos. A ellos les recomienda realizar "al menos 150 minutos de ejercicio físico aeróbico de moderado a intenso cada semana o al menos 75 minutos de actividad intensa semanal o una combinación de ambos ritmos". El ejercicio debe realizarse en intervalos "de al menos 10 minutos".

Para conseguir beneficios adicionales, deben incrementar su actividad física moderada hasta los 300 minutos semanales o dedicarse durante 150 minutos semanales a realizar una actividad física intensa o un equivalente combinado de ejercicio moderado e intenso.

"Los mayores con problemas de movilidad tienen que practicar ejercicio físico para mantenerse y prevenir las caídas tres o más días a la semana. Las actividades para fortalecer los músculos deben realizarse dos o más días a la semana", señalan desde la OMS.

Tomado de: www.europapress.es

Populares bebidas energéticas tienen riesgos ocultos: estudio

Las bebidas energéticas son enormemente populares, pero una podría darte más cafeína que una taza de café, según un estudio. Además, esa cafeína podría combinarse con otros ingredientes de forma potencialmente peligrosa, siendo el consumo de bebidas energéticas con alcohol una preocupación concreta.

"Lo que sabemos es que una bebida típica energizante puede tener hasta una cuarta parte de una taza de azúcar y más cafeína que una fuerte taza de café", dijo John Higgins, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Texas en Houston, que lideró un estudio publicado en el número de este mes de Mayo Clinic Proceedings.

El contenido de cafeína de las bebidas energéticas va desde 70 a 200 mg por cada alrededor de casi medio litro servido. En comparación, una taza de café de unos 235 ml puede contener entre 40 a 150 mg dependiendo de cómo se prepare.

Aún más problemático es cómo los ingredientes a menudo no mencionados en las etiquetas - como el estimulante herbal guaraná, el aminoácido taurina y otras hierbas, minerales y vitaminas - pueden interactuar con la cafeína, indicó a Reuters Health.

Lo que preocupa es cómo esta interacción podría afectar al ritmo cardíaco, la tensión arterial e incluso estados mentales, especialmente cuando se consume en grandes cantidades, con alcohol, o por parte de atletas.

Higgins y sus colegas revisaron la literatura médica sobre bebidas energéticas y sus ingredientes entre 1976 y 2010, y descubrieron que se habían hecho pocas investigaciones sobre su impacto.

Algunos pequeños estudios, normalmente sobre jóvenes adultos físicamente activos, han demostrado que las bebidas pueden incrementar la tensión arterial y el ritmo cardíaco. Pero las evidencias de efectos más graves como ataques cardíacos o de otro tipo y fallecimientos son anecdóticos, escribieron.

Noruega, Dinamarca y Francia prohibieron Red Bull después de que un estudio demostrara que ratas que "fueron alimentadas con taurina exhibieron un comportamiento extraño, incluyendo ansiedad y automutilación".

"No somos ratas, pero el consumo ha dado muestras de estar asociado de un modo concluyente con comportamiento de alto riesgo", dijeron Higgins y sus colegas.

Las bebidas energéticas se promocionan a menudo para, y son usadas por, atletas para recibir un "empujón extra".

Pero Higgins y su grupo subrayaron que basándose en cómo la cafeína y algunos otros ingredientes afectan al cuerpo, hay un riesgo de que las bebidas energéticas puedan deshidratar seriamente a sus consumidores."La posibilidad de deshidratación e incremento de la presión sanguínea hacen que el agua o las bebidas deportivas de un octanaje menor, que contienen electrolitos, algunos minerales y carbohidratos, sean una mejor opción", añadió.

Los no atletas no deberían beber más de una al día, no mezclarlas nunca con alcohol, y beber mucha agua tras hacer ejercicio. La gente con hipertensión no debería beberlas nunca, y la gente con problemas de salud como enfermedades cardíacas debería consultar a sus médicos antes de consumirlas.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/

Recomiendan incluir el ajo en el tratamiento de la hipertensión

Un equipo de investigadores de la Universidad de Adelaide (Australia) ha comprobado que incluir cuatro cápsulas de extracto de ajo en la dieta diaria reduce la presión sanguínea hasta 10 milímetros de mercurio (mmHg), en comparación con placebo.

El estudio, publicado en la revista 'Maturitas', se llevó a cabo con un grupo de 50 pacientes que consumieron ajo en diferentes formas (fresco, crudo o en polvo), aunque sólo se observaron resultados positivos con un suplemento de ajo "envejecido" en cápsulas.

"Comprobamos que al cocinar el ajo fresco, el ingrediente responsable de la reducción de la presión sanguínea desaparecía", comenta la directora del estudio, Karen Reid.

Estudios anteriores ya habían demostrado que el ajo es beneficioso para el corazón, mientras que los defensores de la medicina tradicional ayurvédica de India llevan siglos promocionando los beneficios del ajo como alimento preventivo de la hipertensión, señalan los investigadores.

Sin embargo, este el primer estudio que comprueba científicamente el impacto de este tipo de ajo y, en opinión de sus autores, debería tenerse en cuenta para incluir al ajo como tratamiento complementario a la medicación de los pacientes hipertensos, que superan ya los 1.000 millones en todo el mundo.

Tomado de: www.europapress.es

Asocian carne roja con mayor riesgo cáncer esofágico y estomacal

Los amantes de las carnes rojas tendrían más posibilidad de desarrollar ciertos cánceres de garganta y estómago que quienes comen menos bifes y hamburguesas. Un equipo halló entre casi 500.000 adultos mayores de Estados Unidos, estudiados durante una década, que una pequeña cantidad desarrolló tumores en el esófago o el estómago. Pero los riesgos eran relativamente más altos en los que consumían más carnes rojas o ciertos compuestos de la cocción.

Los participantes del 20 por ciento que más carnes rojas consumía eran un 79 por ciento más propensos que los del 20 por ciento que menos carne consumía a desarrollar carcinoma estomacal de células escamosas, un cáncer que ataca el tejido de la parte superior del esófago.

En tanto, el riesgo de desarrollar un tipo de cáncer en la parte superior del estómago cerca del esófago (cardias gástrico) aumentó en los hombres y las mujeres con el mayor consumo de una forma de aminos heterocíclicos (HCA, por sus siglas en inglés).

Los HCA son sustancias que se forman durante la cocción de la carne a altas temperaturas, como en un grill o a llama abierta; causaron tumores en animales de laboratorio.

Los resultados, publicados en American Journal of Gastroenterology, no prueban que la carne roja promueva ambos cánceres. Pero se suman a una cantidad de pruebas inciertas sobre la relación entre su consumo y la aparición de cánceres de esófago y estómago.

Una revisión del 2007 realizada por el Fondo Mundial de Investigación del Cáncer y del Instituto Estadounidense de Investigación del Cáncer, dos instituciones sin fines de lucro, concluyeron que las carnes rojas y procesadas estuvieron asociadas con "un aumento limitado y sugestivo del riesgo" de desarrollar cáncer esofágico.

El informe revela también un mismo nivel de evidencias de la relación entre las carnes procesadas y el cáncer estomacal, y datos insuficientes sobre la relación entre su consumo y el cáncer.

Con todo, la mayoría de los estudios revisados eran caso-control. Este tipo de estudios proporcionan sólo evidencias limitadas si una determinada exposición, como la carne roja en la dieta, está asociada con el riesgo de desarrollar alguna enfermedad, explicó la doctora Amanda J. Cross, del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.

Los estudios prospectivos, que siguen a personas sanas en el tiempo, aportan pruebas más sólidas.

Además, la mayoría de los estudios previos no analizaron el consumo de carne y los distintos subtipos de cánceres esofágicos y estomacales. Eso, dijo Cross a Reuters Health, es importante porque esos subtipos tendrían distintos factores de riesgo.

De modo que para el estudio, el equipo de Cross siguió prospectivamente a 494.979 adultos de Estados Unidos de entre 50 y 71 años durante una década.

Al inicio, los participantes respondieron cuestionarios detallados sobre su alimentación, incluidos los métodos utilizados para cocinar la carne y el nivel de cocción preferido, además de factores del estilo de vida.

En esa década, 215 participantes desarrollaron carcinoma esofágico de células escamosas: 28 casos en el 20 por ciento que menos carne consumía y 69 casos en el 20 por ciento que más consumía.

A otros 454 hombres y mujeres se les diagnosticó cáncer del cardias gástrico: 57 casos entre los que menos carne consumían y 113 en el grupo que más consumía.

Tras considerar otros factores (edad, peso, tabaquismo y ejercicio), los participantes que más carne comían eran un 79 por ciento más propensos que los que menos consumían a desarrollar carcinoma esofágico de células escamosas.

La carne roja no estuvo asociada con la aparición del cáncer del cardias gástrico, pero para un tipo de HCA (DiMelQx) los participantes del 20 por ciento que más carne consumía tenían un 44 por ciento más riesgo de desarrollar ese cáncer que el grupo del 20 por ciento que menos carne comía.

La carne roja tampoco estuvo claramente asociada con el adenocarcinoma de esófago, que aparece en las células glandulares del esófago bajo y es la forma más común en Estados Unidos, o con cánceres en otras partes del estómago (no cardias gástrico).

La Sociedad Estadounidense del Cáncer estima que en el 2010 se diagnosticarán 21.000 casos de cáncer estomacal y 16.640 casos de cáncer esofágico.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/