6 de marzo de 2010

La nutrición en la ansiedad y el estrés

El primer síntoma en aparecer es el nerviosismo, estado de excitación en que el sistema nervioso responde de forma exagerada o desproporcionada a estímulos considerados normales, con el consumo de tabaco, de alcohol, café u otras sustancias estimulantes, son causa de nerviosismo y falta de equilibrio en el sistema nervioso.

La ansiedad también suele ser común en personas estresadas, trastorno psicosomático, que comienza afectando a la mente y acaba teniendo repercusión sobre diversos órganos del cuerpo, produciendo taquicardia, dolor de estómago, gastritis, colon irritable (estreñimiento o diarrea), etc.

Aumentan los latidos del corazón y el ritmo respiratorio, se elevan el nivel de azúcar en la sangre, incrementan la transpiración y se hace más lenta la digestión. El estrés agota las reservas de energía del cuerpo y lleva a situaciones extremas como jaqueca y dolor de cara o espalda, asma, úlceras, hipertensión y estrés premenstrual y emocional, acné y problemas de la piel.

La ansiedad es sobre todo una reacción al miedo. El miedo por sí mismo es muy útil y perfectamente natural, el problema sobreviene cuando no hay una razón racional para sentir dicha angustia. La reacción de alarma, cuando es excesiva, prepara al organismo para enfrentarse ante un peligro que no existe, convirtiéndose en algo perjudicial para uno.

El problema que nos hace sentir pánico, no es externo, sino que es tan solo pensar que no tenemos recursos suficientes para enfrentarnos a él. Para una persona la obesidad y el sobrepeso pueden ser un auténtico trauma, podría decirse a sí mismo “soy un perdedor”, “como es que llegue hasta este punto”, “de que y de quien me estoy escondiendo”.

Sin embargo, con la ayuda de un profesional de la nutrición, se puede elaborar una dieta adecuada a cada uno, además de los consejos y el acompañamiento, que son de suma utilidad, ya que da apoyo y contención al paciente, aumentando su confianza para manejarse en este nuevo proyecto de su vida.

Lo que importa, son nuestros recursos personales a la hora de enfrentarnos a esta situación, hay momentos que los síntomas de ansiedad son mal interpretados y producen más ansiedad y así, un ciclo altamente negativo por desconocimiento de la causa.

El profesional nutricionista acompaña, para ir encontrando, el origen de las causas que lo llevaron a este estado de conflicto, como la relación que uno tiene con la alimentación.

El miedo al futuro que no existe y a la desaprobación, forma parte de este estado. Sin embargo, la ansiedad que se produce con cierta moderación, sirve como estímulo para estar alerta. Cuando se presentan los síntomas, lo apropiado es buscar una solución.

Al cambiar la alimentación y decidirse por otra más saludable y comenzar a realizar caminatas o ejercicio de manera regular, acudir a un profesional nutricionista, no hay excusa para no mejorar, en el camino de las soluciones lo primero es, desear el cambio y tener la disposición de hacerlo. Luego ver el manejo de la ansiedad, buscando tomar conciencia, para el logro de la responsabilidad. Comencemos dando de a un paso a la vez, con tranquilidad y sin apuro.

Tomado de: www.andigital.com.ar

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