18 de abril de 2010

Ingerir más carbohidratos y menos grasas eleva riesgo cardíaco

Quienes reducen el consumo de ácidos grasos saturados y aumentan el de pan blanco, pastas y otros carbohidratos refinados, que pueden elevar el nivel de azúcar en sangre, no están cuidando el corazón, reveló un estudio en Dinamarca.

Pero reducir el consumo de ácidos grasos saturados mientras se ingiere más pan integral, vegetales (además de papas) y otros carbohidratos con un efecto no tan nocivo en el azúcar en sangre mejoraría la salud cardiaca, precisó el equipo de Marianne U. Jakobsen, de Aarhus University Hospital. "El tipo de carbohidratos es importante", dijo Jakobsen a Reuters Health.

Un análisis reciente de 21 estudios sobre 350.000 personas en total "no halló evidencias significativas" de que la grasa saturada eleve el riesgo de desarrollar enfermedad cardiaca, pero los autores sugirieron que lo más importante sería aquello con lo que los participantes reemplazaron esas calorías derivadas de las grasas saturadas.

Otro estudio lo comprobó: quienes habían consumido más ácidos grasos poliinsaturados y menos grasas saturadas pudieron mejorar la salud cardiaca.

En el nuevo estudio, el equipo analizó el papel de los carbohidratos en la ecuación al medir el "índice glucémico" de los distintos tipos de carbohidratos. El índice glucémico es una medida de la velocidad del aumento del azúcar en sangre tras consumir cierto tipo de carbohidratos.

Los alimentos con bajo índice glucémico tienden a ser ricos en fibra y menos refinados, como los productos de granos integrales. Mientras que los alimentos con alto índice glucémico suelen ser reducidos en fibra y muy refinados, como el pan blanco, las pastas con harina blanca y banana.

Para investigar cómo el aumento del consumo de carbohidratos y la reducción de los ácidos grasos saturados afectan la salud cardiaca, el equipo estudió a 53.644 hombres y mujeres que nunca habían sufrido un infarto. Durante 12 años de seguimiento hubo casi 2.000 infartos. El equipo dividió a los participantes en tres grupos, según el índice glucémico promedio de los carbohidratos que consumían y, luego, estimó el riesgo de sufrir un infarto según la composición de la dieta individual.

El riesgo de tener un infarto disminuyó un 12 por ciento por cada 5 por ciento extra de calorías totales derivadas de carbohidratos, si el índice glucémico alimentario promedio era bajo. De todos modos, esa reducción no fue estadísticamente significativa.

Pero entre los participantes con el índice glucémico alimentario promedio más alto, ese riesgo aumentó un 33 por ciento por cada 5 por ciento adicional de calorías consumidas provenientes de carbohidratos.

En el grupo con un índice glucémico promedio, el aumento del consumo de carbohidratos combinado con la reducción del de ácidos grasos saturados no modificó el riesgo cardiaco.

"No podemos decir que los ácidos grasos saturados no estén asociados con un aumento del riesgo de desarrollar enfermedad coronaria porque eso depende de con qué se los compare", dijo Jakobsen a Reuters Health. Desafortunadamente, conocer el índice glucémico de cada alimento no es simple. "Es una forma científica de clasificar alimentos, de modo que no es un proceso amigable con la población general", agregó.

De todos modos, la autora dijo que las personas pueden reducir el índice glucémico de su alimentación con solo ingerir "alimentos menos refinados".

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/

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