1 de mayo de 2010

El uso regular de probióticos beneficia al sistema inmune

Los probióticos tienen un efecto inmunomodulador en el organismo, es decir, que contribuyen a regular el sistema inmune, defendiendo al organismo de una "amplia variedad" de agentes patógenos que pueden ocasionar diferentes enfermedades. Sin embargo, según explicó la profesora de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Ascensión Marcos, "si no esta incorporado a la dieta habitual no vale de nada".

En los últimos años se ha generado un debate sobre la necesidad de incluir en la alimentación complementos probioticos, debido a que muchas marcas industriales han sacado al mercado productos que incluyen Lactobacillus, Bifidobacterias y Estreptococos. De hecho, explicó Marcos, numerosas investigaciones demuestran la eficacia de estos alimentos que, "a nivel general, inciden positivamente en la inmunidad innata".

"Sabemos que regula el sistema inmune innato, ni lo potencia ni lo inhibe, es un inmunomodulador que actúa a nivel intestinal --donde se encuentra el 70 por ciento de las defensas--, pero que repercute en la sangre periférica", por tanto "se trata de una agente preventivo", explicó en la rueda de prensa posterior al Encuentro Científico sobre Investigación en Inmunología, en el que han participado expertos de la Sociedad Española de Inmunología (SEI) el Instituto Pasteur y del CSIC y que ha tenido lugar hoy en la Real Academia Nacional de Medicina.

El sistema inmunitario, que constituye las defensas naturales internas del organismo, y que está formado por una amplia variedad de células y moléculas organizadas en una compleja red en constante interacción dispersa por el organismo que pone en marcha dos tipos de respuestas: la innata, es decir, los mecanismos de defensa inespecíficos ante grupos de patógenos, como las bacterias, y la defensa específicamente dirigida a un patógeno concreto.

Según señaló Marcos, en este campo destacan los resultados de numerosas investigaciones que avalan efectos beneficiosos de estos productos para la salud pública como potenciadores de la eficacia de algunas vacunas y en patologías con creciente incidencia. No obstante, ahondo en la necesidad de profundizar mucho más en los estudios, tanto en experimentación básica como en la aplicación práctica, para comprender la naturaleza de la interacción de los probióticos con el intestino y la relación con la respuesta inmune.

Asimismo, recordó que, aunque existen evidencia claras sobre la interacción de la alimentación y el sistema inmunitario, "no está clara el origen de la enfermedades autoinmunitarias ni de la alergias". Así, no se comprenden las razones por las cuales la frecuencia y la gravedad de las alergias no dejan de aumentar desde hace unos cincuenta años.

El director del área de Inmunología y Alergología del Instituto Pasteur, el doctor Marc Daeron, comentó que se empieza a conocer bien los mecanismos responsables de los síntomas de la alergia, pero se sigue sin comprender por qué una persona es alérgica, y no otra que posee sin embargo todo lo que es necesario para serlo. Tampoco se comprende más por qué el Sistema Inmunitario reacciona a sustancias tan inofensivas como el polen de gramínea o el polvo de casa y por qué, en lugar de proteger, la reacción que desarrolla es patógena.

Por otra parte, el doctor José Ramón Regueiro, catedrático de Inmunología de la Universidad Complutense de Madrid y portavoz de la SEI recordó que "cuando no funciona el sistema inmune aumenta el número de enfermedad que afectan al organismo", y esta situación es cada vez más habitual ya que "los actos de vida de la sociedad occidental están haciendo que aparezcan más disfunciones en el sistema inmunitario, probablemente porque no se está utilizando para lo que estaba diseñado que era defender al organismo de las infecciones".

Los nuevos hábitos de alimentación, la excesiva higiene, la no exposición a la vida del campo ha producido que cada vez la población esté menos expuesta a estos patógenos, "el sistema inmunitario este ocioso" y aparezca un mayor número de alergias, enfermedades autoinmunitarias e inflamatorias, inmunodeficiencias, infecciones, etc.

Tomado de: www.europapress.es

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