28 de marzo de 2010

Edulcorantes: alternativa al azucar sin exagerar

Sacarina, aspartamo y ciclamato presiden los edulcorantes artificiales más populares. Son la excusa perfecta para que diabéticos y obesos endulcen bebidas y alimentos, pero las embarazadas deben evitarlos porque afectan al desarrollo del feto

A la hora de endulzar una bebida o un alimento siempre solemos recurrir al azúcar. Sin embargo, esta tendencia ha cambiado en los últimos años por el auge que han experimentado los edulcorantes artificiales. ¿Los motivos? Un sabor dulce sin apenas calorías.

La sacarina encabeza la lista, pero no es la única. A su lado la acompañan otros dos, menos conocidos para los consumidores, el aspartamo y el ciclamato. Para el doctor Alejandro Domingo Gutiérrez, especialista en Medicina Interna y Endocrinología del Hospital USP San Camilo de Madrid, «la diferencia radica, aparte de por su composición química, en sus cualidades sensoriales, grado de dulzura, olor, compatibilidad con otros ingredientes alimentarios y en su capacidad edulcorante. A modo de ejemplo, la sacarina es de 300 a 500 veces más dulce que el azúcar, el aspartamo lo potencia en 200 y el ciclamato lo incrementa entre 30 y 50 veces».

Aunque a primera vista parecen iguales, cada uno de ellos tiene un uso y una función definida. «La sacarina es la más utilizada y, a veces, aparece mezclada con el ciclamato con el fin de potenciar su dulzor. Debido a su estabilidad, está indicada para cocinar. Por su parte, el aspartamo resalta e intensifica los sabores, especialmente de los cítricos», aclara Pedro Prieto Hontoria, dietista-nutricionista y tecnólogo de los Alimentos del Instituto de Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Navarra (Icaun).

Fidelidad

Sin duda, los diabéticos y las personas que quieren perder peso son, por el excelencia, el colectivo más fiel a los edulcorantes. Para Prieto, «constituyen una buena opción para las personas que sufren diabetes y quieren disfrutar del placer de lo dulce sin tener un impacto en su glucemia ni en los niveles de insulina. Sin embargo, en dietas de adelgazamiento existe un debate sobre si favorecen o no la pérdida de peso porque existen muy pocas investigaciones científicas que lo avalen». En esta misma línea se sitúa Domingo quien añade que «si ese diabético padece, además, obesidad, el beneficio es mayor ya que evitamos que esa insulina segregada en exceso al tomar azúcar refinada sea un factor que incremente la obesidad al aumentar la síntesis de grasa por las células adiposas».

Pero en el caso de que no se dé ninguna de las dos circunstancias anteriores, el experto sostiene que «es preferible optar por el consumo de un producto natural como es el azúcar». A la hora de introducir en la dieta diaria cualquiera de estos edulcorantes, también conocidos como aditivos artificiales, conviene valorar los beneficios e, incluso, riesgos que pueden ocasionar en la salud.

En opinión de Domingo, «se han hecho muchos estudios para demostrar su inocuidad en el ser humano y parece ser que no son dañinos excepto si se superan los límites aconsejables. Para demostrar esta inocuidad hubo que probar que no se podía aplicar al hombre los experimentos con animales, demostrado el poder carcinogénico de algunos de ellos. Una aplicación imposible por las diferentes cadenas enzimáticas y oncogenéticas que existen entre las personas y los animales de experimentación». En cualquier caso, sí que es cierto que existen algunos casos en los que conviene moderar e, incluso, evitar el empleo de estos edulcorantes. A modo de ejemplo, Domingo sostiene que «la sacarina debe evitarse durante el embarazo porque atraviesa la placenta y podría afectar al feto». Pero todavía hay más. Un abuso, según Prieto, «lleva a procesos diarreicos y agravar la enfermedad de fenilcetonuria –patología rara hereditaria que produce una alteración del metabolismo– en el caso del aspartamo, ya que puede causar problemas como retraso mental en personas con esta patología, sobre todo en los primeros meses de vida».

En este sentido, un informe elaborado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en julio de 2009 advierte de que hay colectivos que deben vigilar su ingesta como «personas que padecen alergias, asma, los niños menores de tres años porque su sistema digestivo y renal no se encuentra preparado para recibir edulcorantes, personas mayores debido a que su organismo va perdiendo progresivamente su capacidad funcional y aquellos enfermos cuyo sistema inmunitario es deficiente, entre otros».

Con el fin de evitar cualquier imprevisto, la mejor garantía radica, sin duda, en lo que los expertos denominan IDA (Ingesta Diaria Aceptable). «Según normas internacionales, en el caso del aspartamo la ingesta no debe pasar de los 40 miligramos por kilo de peso, 11 miligramos por kilo para el ciclamato y cinco miligramos para la sacarina». A este respecto, el informe de la OCU advierte de que «el consumo habitual de edulcorantes puede hacer que sobrepasemos la dosis diaria recomendada».

Para comprobar hasta qué punto su empleo puede llegar a sustituir al azúcar común, la OCU seleccionó diez marcas de edulcorantes y elaboraron un bizcocho casero con cada uno de ellos para comprobar su comportamiento en la cocina, dulzor, color, esponjosidad... Los resultados fueron, cuanto menos, sorprendentes. «No creemos que la realización de un bizcocho casero con edulcorantes sea una buena idea, si se desea disfrutar de ese producto. Además, las personas que quieran reducir la ingesta de calorías sólo conseguirán consumir diez menos por ración». A modo de ejemplo, 60 gramos de bizcocho, una ración, con azúcar aporta 179 calorías y si se elabora con edulcorante, 161.

En pastillas, líquido, granulado... Existen muchas formas de comercializar los edulcorantes, pero ¿cuál es la más indicada? Para Domingo, «los edulcorantes que vienen en bolsitas individuales además de aspartamo contienen un gramo de glucosa, aunque no lleguen a los tres de un sobre de azúcar. La forma líquida puede ser la ideal para endulzar los alimentos fríos y, quizá, en pastillas sea la manera más fácil de dosificar en nuestro desayuno diario».

Tomado de: www.larazon.es

¿Quiere que sus hijos coman verdura? No se complique

Para todos aquellos padres que se esfuerzan porque sus hijos coman verdura, un grupo de investigadores holandeses tiene un consejo: hay que dejarla crujiente tras hervirla o cocerla al vapor. Investigadores de la Universidad de Wageningen probaron dos verduras fáciles de conseguir y muy consumidas - zanahorias y judías verdes - que habían sido cocinadas de seis formas diferentes en grupos de niños para descubrir cuál era su forma favorita de comerlas.

Las zanahorias y judías fueron hechas puré, cocinadas al vapor, hervidas, fritas al estilo chino, hechas a la parrilla y fritas en aceite abundante y después fueron servidas a los niños, cuyas edades iban desde los 4 a los 12 años. Un grupo de control de adultos de 18-25 años también recibió las mismas verduras preparadas de la misma forma.

Los investigadores, que dijeron que niños en muchos países comen menos verduras que la cantidad recomendada por los profesionales de la salud, descubrieron que a la mayoría las verduras que más les gustaron fueron las hechas al vapor o hervidas.

Atribuyeron esto al hecho de que las zanahorias y las judías retenían su sabor, color y su textura crujiente, y que esta forma de cocinar, con la que muchos niños están familiarizados, mantenía la superficie de la verdura uniforme.

"El hecho de que gusten las verduras está determinado por una compleja mezcla de apariencia uniforme, texturas que sean fácilmente controlables en la boca y el típico sabor familiar de la verdura", dijeron los autores del estudio en un comunicado.

"Aunque futuras investigaciones deberían confirmar nuestros hallazgos, nuestro estudio indicó que es prometedor ofrecer a los niños verduras que sean lo más crujientes posible, con el típico sabor a verdura y una superficie uniforme", agregaron.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/

22 de marzo de 2010

Engordar mucho en primer trimestre eleva el riesgo de diabetes

Las mujeres que engordan demasiado rápido en el primer trimestre del embarazo son más propensas a desarrollar diabetes gestacional, de acuerdo a un nuevo estudio. "La relación era más fuerte en las mujeres con sobrepeso al inicio del embarazo", dijo a Reuters Health la doctora Monique M. Hedderson, del Grupo Médico Kaiser Permanente, en Oakland, California. El estudio, señaló, sugiere que el aumento de peso al inicio del embarazo sería un factor de riesgo modificable de la diabetes gestacional.

La enfermedad ocurre cuando el páncreas de la mujer ya no puede satisfacer las crecientes demandas del cuerpo de insulina, que es la hormona reguladora del azúcar en sangre. Si no se trata, el aumento de ese azúcar en el embarazo puede hacer que el feto sea anormalmente grande, lo que aumenta el riesgo de lesiones en el bebé y la madre durante el parto.

Mientras que el metabolismo de la glucosa (azúcar) recupera la normalidad después del embarazo, la mujer tiene más riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 más adelante. A las embarazadas se les realiza un test oral de tolerancia a la glucosa entre las semanas 24 y 28 de gestación para evaluar si el cuerpo está produciendo suficiente insulina.

Hasta ahora, el equipo señaló en la revista Obstetrics & Gynecology que sólo tres estudios pequeños habían analizado el aumento de peso antes del test y el riesgo de desarrollar diabetes gestacional.

En el 2009, el Instituto de Medicina publicó guías de aumento de peso saludable en el embarazo, pero aclaró que no existen evidencias suficientes para decir qué aumento de peso eleva la posibilidad de una mujer de desarrollar diabetes en el embarazo.

Para investigarlo, el equipo comparó a 345 mujeres que desarrollaron diabetes gestacional con 800 mujeres sin la enfermedad. Todas tuvieron a sus hijos entre 1996 y 1998 y a todas se les había realizado el test de tolerancia a la glucosa en la semanas 24 y 28 de gestación.

Las mujeres que engordaron más lentamente en el primer trimestre (menos de un tercio de kilo por semana) tuvieron el riesgo más bajo de desarrollar diabetes gestacional. El riesgo creció según el aumento de peso en el primer trimestre. En las mujeres que engordaron entre 0,3 y 0,4 kilos, el riesgo de diabetes fue un 40 por ciento superior y en las mujeres que engordaron más de 0,4 kilos, el riesgo creció un 74 por ciento.

Las recomendaciones del Instituto de Medicina surgen del índice de masa corporal (IMC) femenino. Por ejemplo, una mujer con peso normal debería engordar entre 11 y 15 kilos en total en el embarazo, a razón de medio kilo por semana.

Las mujeres con bajo peso deberían engordar un poco más y las mujeres con sobrepeso u obesidad, menos. El equipo halló que las mujeres que superaban esas guías tenían un 50 por ciento más de riesgo de desarrollar diabetes gestacional.

La autora instó a los médicos a "hablar con sus pacientes al inicio del embarazo sobre el aumento de peso adecuado y a ayudarlas a controlarlo. Las mujeres deberían planificar con su médico cómo tener un aumento de peso saludable durante todo el embarazo".



Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/

La vitamina D podría proteger de la enfermedad cardiovascular

La prevención y tratamiento de la enfermedad cardiaca en algunos pacientes podría ser tan simple como incluir en su dieta suplementos de vitamina D, según dos estudios del Instituto del Corazón del Centro Médico Intermountain en Murray (Estados Unidos). Los resultados de ambos trabajos se han hecho públicos durante la sesión científica anual del Colegio Americano de Cardiología que se celebra en Atlanta.

Los investigadores demostraron el pasado otoño el vínculo entre la deficiencia en vitamina D y el mayor riesgo de enfermedad de la arteria coronaria. Estos nuevos estudios muestran que el tratamiento de la deficiencia en vitamina D con suplementos podría ayudar a prevenir o reducir el riesgo de una persona de enfermedad cardiovascular y una variedad de trastornos crónicos. Los investigadores también determinaron el nivel de vitamina D que aumenta esa reducción del riesgo.

Según explica J. Brent Muhlestein, "la terapia de reemplazo de la vitamina D se ha asociado con la reducción del riesgo de fracturas y enfermedades óseas. Pero nuestros descubrimientos muestran que la vitamina D podría tener mayores implicaciones en el tratamiento y reducción de la enfermedad cardiovascular y otras condiciones crónicas de lo que pensábamos antes".

Para el primero de sus estudios, los investigadores siguieron a dos grupos de pacientes durante un año. En el primer grupo de estudio participaron más de 9.400 pacientes, la mayoría mujeres, que informaron de bajos niveles iniciales de vitamina D y que tuvieron al menos un examen de seguimiento durante ese periodo de tiempo.

Los investigadores descubrieron que el 47 por ciento de los pacientes que aumentaron sus niveles de vitamina D entre las dos visitas mostraron un menor riesgo de enfermedad cardiovascular.

En el segundo estudio, los investigadores pusieron a más de 31.000 pacientes en tres categorías basadas en sus niveles de vitamina D. Los pacientes de cada categoría que aumentaron los niveles de vitamina D a 43 nanogramos por mililitro de sangre o más tenían las menores tasas de mortalidad, diabetes, enfermedad cardiovascular, infarto de miocardio, fallo cardiaco, hipertensión, depresión y fallo renal. En la actualidad, un nivel de 30 nanogramos por mililitro se considera 'normal'.

"Fue muy importante descubrir que los niveles 'normales' eran demasiado bajos. Dar a los médicos un mayor nivel al que mirar les proporciona un herramienta más para identificar a los pacientes bajo riesgo y ofrecerles un mejor tratamiento", señala Heidi May, coautora del estudio.

Muhlestein por su parte señala que los resultados de ambos estudios cambiarán la forma en la que trata a sus pacientes. "Aunque están por llegar ensayos clínicos que serán útiles, siento que existe suficiente información para que comience el tratamiento según estos descubrimiento", añade el investigadores.

Las opciones en este caso son simples, ya que se comenzaría con una prueba sanguínea para determinar el nivel de vitamina D del paciente, si se detectan niveles bajos se podrían prescribir suplementos o una mayor exposición solar.

Según los investigadores, el aumento en el consumo de vitamina D de 1.000 a 5.000 unidades internacionales (UI) podría ser lo apropiado algún día, dependiendo de la salud y los riesgos genéticos del paciente. La mayoría de suplementos del mercado proporcionan una media de 400 UI por cápsula.

Aunque una exposición de entre 20 a 30 minutos a la luz del sol puede proporcionar hasta 10.000 UI, Muhlestein señala que es importante utilizar factor de protección solar y evitar las partes más calurosas del día para evitar quemaduras y rayos ultravioleta asociados al cáncer de piel.



Tomado de: www.europapress.es

Demasiado aceite de oliva puede perjudicar la salud cardiovascular

Tomar 50 gramos diarios de aceite de oliva, lo que equivale a unas tres cucharadas, es beneficioso para la salud cardiovascular, pero si se dobla la cantidad puede aumentar los riesgos, ya que podría provocar problemas de obesidad debido a su alto aporte de calorías, según la doctora Petra Sanz, miembro de la Fundación Española del Corazón y cardióloga del Hospital Fundación Alcorcón, que participó en una mesa coloquio sobre alimentación y Dieta Mediterránea en las jornadas de consumo 'Consumeralia.

Según explicó Sanz a Europa Press, "fuera de España no se tienen presentes los beneficios del aceite de oliva", ya que los aceites más consumidos en otros países, sobre todo los anglosajones, no son de oliva. "De hecho el más utilizado a nivel mundial es el aceite de soya seguido del de palma y el de girasol", apuntó.

Sobre estos aceites, Sanz comparó sus características con el de oliva, puntualizando que el de soya "también tiene una cantidad elevada de ácidos grasos de los buenos, sobre todo de polinsaturados, pero tiene una cantidad muy pequeña de monoinsaturados que son los más eficaces". Por otro lado, "en el de palma, practicamente la mitad de sus componentes son ácidos grasos saturados, así que se puede decir que fuera de España no se están haciendo bien las cosas".

"El aceite de oliva, al contar con un elevado componente de ácidos grasos monoinsaturados y polinsaturados, se ha comprobado que ejerce un beneficio en la salud cardiovascular en base a que las dietas ricas en aceite de oliva mejoran el control de la hipertensión arterial y de la diabetes, factores de riesgo cardiovascular", explicó.

Además, afirmó que "en estudios experimentales en animales se ha observado que disminuye la progresión de arteroesclerosis, con lo cual todo ese conjunto de efectos mejora el riesgo cardiovascular o disminuye la aparicion de las enfermedades cardiovasculares".

Actualmente, existen estudios que están probando si es beneficioso para otras enfermedades como el cáncer. La doctora comentó que "algún estudio ya ha demostrado que se podría disminuir el riesgo de cáncer, sobre todo a nivel digestivo, como el cáncer de colon, probablemente debido a que el aceite de oliva mejora el tránsito intestinal".

"Incluso en algunos países de la cuenca mediterránea se ha demostrado que hay menos incidencia de cáncer de mama y esto podría ser gracias al alto contenido en aceite de oliva de la Dieta Mediterránea", añadió.

Sin embargo, la doctora señaló que "es muy difícil demostrar científicamente como una dieta u otra puede mejorar o empeorar el cáncer o la enfermedad cardiovascular porque aparte de la dieta hay muchos otros factores que influyen en la aparición de cualquier enfermedad". Por tanto, recalcó que "el aceite de oliva puede ayudar, pero sólo si está acompañado de otros hábitos saludables".


Tomado de: www.europapress.es

14 de marzo de 2010

El colesterol también puede tener efectos beneficiosos

Los pacientes con niveles altos de colesterol y triglicéridos en la sangre presentan menos degeneración de la sustancia blanca del cerebro, lo que contradice la máxima generalizada de que el colesterol es perjudicial para la salud, según ha demostrado un estudio llevado a cabo por neurólogos del Hospital del Mar de Barcelona, publicado en la revista científica 'Stroke'.

La población general de edad avanzada y con hipertensión acostumbra a sufrir dificultades en la circulación de los pequeños vasos sanguíneos cerebrales, lo que indica una degeneración de la sustancia blanca, que indica un mayor riesgo de desarrollar un deterioro cognitivo o demencia, así como una menor capacidad de recuperación después de sufrir un ictus.

El objetivo del estudio, desarrollado en colaboración con el Massachusetts General Hospital (MGH) de Boston, fue establecer qué impacto tiene la presencia de colesterol y triglicéridos, principal grasa del organismo, sobre el grado de deterioro de la sustancia blanca del cerebro en pacientes con un ictus cerebral.

Por ello, se analizaron a un total de 1.135 pacientes --504 del Hospital del Mar y 631 del MGH--, y se midió la severidad del deterioro que presentaban para correlacionarlo con la presencia o ausencia de colesterol elevado.

Los resultados obtenidos en ambos centros coinciden en detectar que los pacientes con colesterol elevado presentaban menos degeneración de la sustancia blanca del cerebro. "Hemos visto que el colesterol podría tener un cierto papel beneficioso en los pequeños vasos sanguíneos cerebrales", explicó el neurólogo del Hospital del Mar Jordi Jiménez Conde.

El descubrimiento choca con la máxima generalizada de que el colesterol es perjudicial para la salud. "Es cierto que un nivel alto de colesterol es un factor de riesgo cardiovascular y nos puede llevar a sufrir un ictus, pero también se ha observado que una vez que se ha sufrido un ictus, el colesterol contribuye a la recuperación del tejido dañado y mejora el pronóstico", señaló el experto.

Y añadió: "No todo es blanco o negro, el colesterol es dañino para algunas cosas, pero también tiene su papel beneficioso". Jiménez alentó a seguir investigando para conocer mejor cómo actúa el colesterol.

También observó que "los resultados invitan a replantearse el uso de tratamientos agresivos para reducir el colesterol". "Nosotros, sin duda, defendemos que se tienen que reducir los niveles altos de colesterol, pero quizás la balanza de riesgos y beneficios deja de ser favorable si reducimos a niveles excesivamente bajos", remachó.

Tomado de: www.europapress.es

Descubren un sexto sabor que podría ser clave contra la obesidad

Hasta ahora una persona era capaz de identificar mediante sus papilas gustativas hasta cinco sabores: dulce, salado, agrio, ácido y amargo, pero investigadores de la Universidad de Deakin en Melbourne, en colaboración con colegas de la Universidad de Adelaide, han encontrado el 'umami', un sexto sabor que se identifica con la grasa y que podría se clave para reducir en el futuro los problemas de obesidad.

Los investigadores observaron que hay personas sensibles a este sabor, rico en proteínas, y que, por otra parte, estas personas tienden a comer menos cantidad de este ingrediente y son menos propensas a sufrir sobrepeso. El equipo desarrolló un procedimiento para comprobar la habilidad de las personas de saborear una variedad de ácidos grasos hallados comúnmente en los alimentos.

"Encontramos algo interesante: que aquellos con una alta sensibilidad al gusto de la grasa consumían menos alimentos grasos y tenían menores índices de masa corporal (IMC) que aquellos con una menor sensibilidad", explicó el coordinador de la investigación Russell Keast en la última edición del 'British Journal of Nutrition', donde ha sido publicado el estudio.

Los investigadores descubrieron que existe un "umbral" del sabor que varía de dependiendo de la persona, "algunas tienen una alta sensibilidad al gusto y otras no", explicó Keast, quien se refirió a estudios norteamericanos previos que usaron modelos animales para descubrir el sabor de la grasa.

"Debido a que las grasas son altamente accesibles y muy comunes en las dietas actuales, esto sugiere que nuestro sistema gustativo puede tornarse insensible al sabor de la grasa con el tiempo, lo que haría a algunas personas más susceptibles al consumo excesivo de alimentos grasos", dijo Keast.

En estos momentos están interesados en entender por qué algunas personas son sensibles y otras no, "lo que creemos que permitirá ayudar a las personas a reducir su consumo de grasa y a desarrollar nuevos productos y dietas reducidos en grasa". Además, esperan que en un futuro ayude a reducir la obesidad de la población.



Tomado de: www.europapress.es

Los adolescentes con buena condición física controlan mejor su apetito

Los adolescentes de entre 12 y 17 años con mejores niveles de condición física y actividad física poseen también mejores niveles de insulina y leptina, dos hormonas involucradas en el desarrollo de la diabetes, el control del apetito y el gasto energético.

Así lo ha demostrado un reciente estudio elaborado por investigadores del departamento de Fisiología de la Universidad de Granada (UGR), que a su vez pone de manifiesto, tras realizar una profunda revisión sistemática de la literatura científica, que la actividad física y la condición física se asocian de forma negativa con la cantidad de grasa corporal de los adolescentes.

La investigación realizada ha analizado por primera vez en Europa de una forma estandarizada la influencia de los niveles de actividad física y condición física sobre la sensibilidad a la insulina y niveles de leptina de los jóvenes. Para llevar a cabo este trabajo, los científicos analizaron una muestra formada por unos 3.800 adolescentes europeos, con edades comprendidas entre 12,5 y 17,5 años.

El estudio se basa en un importante estudio multicéntrico, denominado 'Helena' (Healthy Lifestyle in Europe by Nutrition in adolescente), financiado por la Unión Europea y realizado en 10 ciudades de 9 países europeos, incluido España, informó la UGR en una nota.

Estado Nutricional

En ambos proyectos, el objetivo ha sido analizar el estado nutricional y el estilo de vida de los adolescentes, incluyendo aspectos como la actividad física, condición física y perfil hormonal, entre otros.

Los científicos apuntan que, posiblemente, "el mecanismo por el que la condición física y actividad física pueden condicionar la sensibilidad a la insulina y niveles de leptina en adolescentes esté relacionado con los efectos a nivel metabólico del propio ejercicio físico y la disminución de los niveles de grasa".

Los resultados obtenidos en este trabajo han constatado, asimismo, que una elevada actividad física y un alto nivel de condición física en los jóvenes están relacionados con un menor grado de adiposidad en niños y adolescentes.

Esta investigación ha sido realizada por David Jiménez Pavón, del departamento de Fisiología de la Universidad de Granada, y dirigida por Manuel Castillo Garzón, Jonatan Ruiz Ruiz y Marcela González Gross.



Tomado de: www.europapress.es

6 de marzo de 2010

Los granos integrales ayudan con el riesgo de diabetes tipo 2

El arroz integral es mejor que el arroz blanco para reducir el riesgo de diabetes tipo 2, pero los granos integrales son los más eficaces para reducir el riesgo, muestran los hallazgos de un estudio.

Los investigadores de EE. UU. analizaron datos de 39,765 hombres en el Estudio de seguimiento de profesionales de salud y de 157,463 mujeres en el Estudio de salud de enfermeras I y II. Ninguno de los participantes tenía diabetes, enfermedad cardiaca o cáncer al inicio de los estudios. Su consumo de arroz integral y blanco, además de otros alimentos, se evaluó cada dos a cuatro años.

Durante 3.3 millones de personas-años de seguimiento, hubo 10,507 caso de diabetes tipo 2. Tras ajustar por una variedad de factores dietéticos y de estilo de vida, los investigadores encontraron que las personas que comían cinco o más porciones de arroz blanco por semana tenían 17 por ciento más probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 que las personas que comían menos de una porción de arroz blanco al mes.

En contraste, las personas que comían dos o más porciones de arroz integral por semana tenían once por ciento menos probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 que las que comían menos de una porción de arroz integral al mes, informaron los autores del estudio.

"Calculamos que reemplazar una ingesta de 50 gramos al día de arroz blanco con la misma cantidad de arroz integral se asociaba con una reducción del 16 por ciento en el riesgo de diabetes tipo 2, mientras que el mismo reemplazo con granos integrales como grupo se asoció con una reducción del 36 por ciento en dicho riesgo", escribieron el Dr. Qi Sun, de la Facultad de salud pública de la Harvard, en Boston, y colegas.

El estudio fue presentado el miércoles en la Conferencia sobre nutrición, actividad física y metabolismo de la American Heart Association, en San Francisco.

Dar el pecho protege a los niños de las úlceras pépticas

Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) ha demostrado que los niños que toman leche materna tienen una respuesta inmunológica más fuerte frente a la 'helicobacter pylori', bacteria causante de las úlceras pépticas y el cáncer de estómago, entre otras enfermedades.

Según la investigación, que contó con la participación de 250 niños de Bangladesh de entre cero y dos años, los anticuerpos de la leche materna protegerían a los pequeños de infecciones tempranas con esta bacteria, que se calcula afecta a entre el 10 y el 20 por ciento de las población sueca y que en el país asiático es una infección crónica para cerca del 90 por ciento de los adultos.

"Los niños que recibieron grandes dosis de anticuerpos a través de la leche materna activaron su sistema inmune de manera más efectiva al encontrarse con la bacteria, en comparación con los niños que no tomaron el pecho", explicó el miembro del departamento de Inmunología y Microbiología de la Universidad de Gotemburgo, Taufiqur Bhuiyan.

De hecho, los científicos suecos han comprobado que la leche materna es capaz de activar de manera más efectiva las células T en los pequeños, esenciales para que entren en acción la mayoría de las partes del sistema inmune. "Este hallazgo es muy interesante porque podría ayudar en la creación de una vacuna eficaz contra los trastornos gástricos en niños pequeños", señaló Bhuiyan.

Tomado de: www.europapress.es

Dietas para adelgazar: ¿cómo deben ser?

Todos los años, en cierta época del año, hace su aparición lo que puede llegar a ser una obsesión: perder peso para acercarse a la figura perfecta.Para superar esta situación están quiénes acuden a los parques para correr; otros acuden a los gimnasios y un número elevado de personas buscan en las recurridas dietas milagros la solución al problema. Estas dietas tienen sus adeptos ya que no son pocas las personas que son incapaces de dominar el estado emocional de “ansiedad” lo cual impide tener la suficiente paciencia para hacer una dieta saludable.

La Oficina Municipal de Información al Consumidor del Ayuntamiento de Torremolinos recuerda que la pérdida de peso, cuando es necesaria, puede abordarse, entre otras medidas, mediante una dieta de alimentación. No obstante la OMIC advierte que existen una multitud de dietas cuyo objetivo es el de perder peso, generalmente de la forma más rápida posible. Pero no todas las dietas son adecuadas para ese fin, ni todas están basadas en criterios científicos, entre ellas las que se basan en una sola clase de alimentos durante una semana.

A este respecto la OMIC incide en que la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, AESAN, ha elaborado un informe en el que se señala que para que una dieta sea efectiva y además no suponga un riesgo para la salud debe cumplir una serie de requisitos. El informe destaca que en primer lugar, debe buscarse una pérdida de peso gradual, paulatina, moderada. Para ello, sin hacer déficits nutricionales, habitualmente se necesita ingerir entre 20 y 25 calorías por Kg. de peso real. Por ejemplo, una mujer de 80 Kg. necesitaría aproximadamente de 1.600 a 1.800 calorías, dependiendo del ejercicio que realice. Si consume menos puede haber deficiencias de proteínas, vitaminas o minerales que a la larga pueden causar problemas médicos y una más rápida recuperación del peso perdido. Este último aspecto es muy frecuente ya que las dietas excesivamente bajas en calorías hacen perder proteínas musculares y bajan tanto la tasa metabólica que se produce un efecto rebote.

Asimismo la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición señala que el aporte equilibrado de nutrientes es muy importante para poder perder peso de forma sana, de modo que se deben repartir los diferentes nutrientes en los distintos grupos alimentarios. Se necesita un mínimo de hidratos de carbono diarios para el funcionamiento correcto del sistema nervioso (cerebro, nervios) y para el funcionamiento correcto del corazón y de las células sanguíneas (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas).

Aproximadamente entre el 40 y 50 % de las calorías de una dieta deben ser aportadas por los hidratos de carbono. Los hidratos de carbono se encuentran en grupos alimentarios que no deben dejar de consumirse como:

-Cereales (trigo, avena, centeno, cebada, etc.) y sus derivados (pasta, pan, cereales de desayuno, etc.).Arroz.
-Tubérculos (patata).
-Legumbres.
-También contienen pequeñas cantidades de hidratos de carbono, las verduras, las hortalizas y las frutas.
-Las bebidas azucaradas y otros dulces también contienen hidratos de carbono (azúcar), pero no son aconsejables en las dietas para perder peso.

Entre un 10 y un 20 % de las calorías de la dieta deben ser aportadas por las proteínas. Los alimentos más ricos en proteínas son la carne, el pescado, los huevos, el queso curado y los frutos secos.

El 30-35 % será aportado por la grasa. Este último nutriente es el que más hay que restringir a pesar de que muchas dietas poco científicas o poco comprobadas sostengan lo contrario.

Es muy importante que se mantenga este reparto equilibrado de nutrientes aportados por los distintos grupos alimentarios, por tanto debe existir una gran variedad de alimentos en una dieta planteada para la pérdida de peso.Sin embargo muchas dietas propugnadas como “milagrosas” se basan en una sola clase de alimentos durante una semana (dieta de la manzana, del albaricoque, etc.), durante un tiempo o en la restricción de grupos enteros de alimentos, como por ejemplo las dietas sin hidratos de carbono o las dietas sólo basadas en proteínas o las dietas hipergrasas, que son aquellas en las que se puede comer ilimitadamente tocino, alimentos muy ricos en proteínas y grasas, como quesos curados, carnes, pescados grasos, etc.

Los inconvenientes de este tipo de dietas son, el aporte desequilibrado e insuficiente de nutrientes, lo cual a la larga conlleva a unos efectos muy similares a las dietas excesivamente restrictivas.

Ya que necesitamos un mínimo de hidratos de carbono diarios, si éstos no los aportamos con la dieta, destruiremos nuestra masa muscular para formar glucosa y alimentar así las células de nuestro sistema nervioso central, glóbulos rojos, etc.Por otro lado si la dieta es excesivamente rica en grasa puede producir un aumento de los cuerpos cetónicos en sangre (acetona), lo que lleva a la deshidratación y otros trastornos metabólicos, que en algún caso extremo han llevado a la muerte súbita por arritmia, mucho más si se tiene algún factor de riesgo cardiovascular previo, lo que sucede con muchas frecuencia en las personas que padecen obesidad. En otros casos las dietas excesivamente grasas y que suprimen los alimentos hidrocarbonados y son poco abundantes en verduras y frutas, pueden producir un aumento del colesterol y los triglicéridos en sangre.

Tomado de: www.malagaes.eu

La nutrición en la ansiedad y el estrés

El primer síntoma en aparecer es el nerviosismo, estado de excitación en que el sistema nervioso responde de forma exagerada o desproporcionada a estímulos considerados normales, con el consumo de tabaco, de alcohol, café u otras sustancias estimulantes, son causa de nerviosismo y falta de equilibrio en el sistema nervioso.

La ansiedad también suele ser común en personas estresadas, trastorno psicosomático, que comienza afectando a la mente y acaba teniendo repercusión sobre diversos órganos del cuerpo, produciendo taquicardia, dolor de estómago, gastritis, colon irritable (estreñimiento o diarrea), etc.

Aumentan los latidos del corazón y el ritmo respiratorio, se elevan el nivel de azúcar en la sangre, incrementan la transpiración y se hace más lenta la digestión. El estrés agota las reservas de energía del cuerpo y lleva a situaciones extremas como jaqueca y dolor de cara o espalda, asma, úlceras, hipertensión y estrés premenstrual y emocional, acné y problemas de la piel.

La ansiedad es sobre todo una reacción al miedo. El miedo por sí mismo es muy útil y perfectamente natural, el problema sobreviene cuando no hay una razón racional para sentir dicha angustia. La reacción de alarma, cuando es excesiva, prepara al organismo para enfrentarse ante un peligro que no existe, convirtiéndose en algo perjudicial para uno.

El problema que nos hace sentir pánico, no es externo, sino que es tan solo pensar que no tenemos recursos suficientes para enfrentarnos a él. Para una persona la obesidad y el sobrepeso pueden ser un auténtico trauma, podría decirse a sí mismo “soy un perdedor”, “como es que llegue hasta este punto”, “de que y de quien me estoy escondiendo”.

Sin embargo, con la ayuda de un profesional de la nutrición, se puede elaborar una dieta adecuada a cada uno, además de los consejos y el acompañamiento, que son de suma utilidad, ya que da apoyo y contención al paciente, aumentando su confianza para manejarse en este nuevo proyecto de su vida.

Lo que importa, son nuestros recursos personales a la hora de enfrentarnos a esta situación, hay momentos que los síntomas de ansiedad son mal interpretados y producen más ansiedad y así, un ciclo altamente negativo por desconocimiento de la causa.

El profesional nutricionista acompaña, para ir encontrando, el origen de las causas que lo llevaron a este estado de conflicto, como la relación que uno tiene con la alimentación.

El miedo al futuro que no existe y a la desaprobación, forma parte de este estado. Sin embargo, la ansiedad que se produce con cierta moderación, sirve como estímulo para estar alerta. Cuando se presentan los síntomas, lo apropiado es buscar una solución.

Al cambiar la alimentación y decidirse por otra más saludable y comenzar a realizar caminatas o ejercicio de manera regular, acudir a un profesional nutricionista, no hay excusa para no mejorar, en el camino de las soluciones lo primero es, desear el cambio y tener la disposición de hacerlo. Luego ver el manejo de la ansiedad, buscando tomar conciencia, para el logro de la responsabilidad. Comencemos dando de a un paso a la vez, con tranquilidad y sin apuro.

Tomado de: www.andigital.com.ar