27 de junio de 2010

Aumentar de peso posteriormente en la vida incrementa el riesgo de diabetes

Una investigación reciente sugiere que aumentar de peso después de los cincuenta, sobre todo alrededor de la cintura, incrementa significativamente el riesgo de diabetes tipo 2. En comparación con las personas cuyo peso permaneció estable después de los cincuenta, los que aumentaron más de peso después de esta edad (más de 9 kg o 20 lb) casi triplicaron su riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, según un un estudio en la edición del 23 al 30 de junio de la Journal of the American Medical Association.

"Las personas mayores de 65 están en mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y tienen los índices más elevados de morbilidad y mortalidad por enfermedad cardiaca, que puede estar relacionada con la diabetes. Esto es realmente un asunto clave de la práctica clínica y la salud pública", señaló Mary Biggs, autora del estudio y científica investigadora de la Universidad de Washington en Seattle.

"Mostramos una relación intensa entre incrementar el peso y la circunferencia de la cintura con el riesgo de diabetes tipo 2", dijo. "Es importante, a medida que envejecemos, tratar de mantener un peso óptimo".

Cerca de 24 millones de estadounidenses tienen algún tipo de diabetes, según la Asociación Estadounidense de Diabetes (ADA). Según la ADA, cada año se le diagnostica a más de 1.5 millones de estadounidenses la enfermedad. La mayoría de los pacientes de diabetes tienen la de tipo 2. Tener exceso de peso es un factor de riesgo significativo para desarrollar diabetes tipo 2, no importa la edad.

Lo que no se ha estudiado bien, según Biggs y sus colegas, es cómo afectan el riesgo de diabetes el cambio en la composición corporal y el peso en los adultos mayores.

Usando datos del Estudio de Salud Cardiovascular realizado entre 1989 y 2007, los investigadores revisaron información acerca de unas 4,200 personas mayores de 65.

Al comienzo del estudio, a ninguno de los participantes se le había diagnosticado diabetes. Se recolectaron estadísticas sobre el índice de masa corporal (IMC), circunferencia de la cintura, proporción entre cintura y caderas y otros al comienzo del estudio y durante un promedio de doce años.

Los investigadores hallaron que los que tenían los niveles más elevados de medidas iniciales tenían un riesgo 4.3 veces superior de diabetes que los que tenían los niveles más bajos.

Además, ciertas medidas constituyeron un riesgo aún mayor de diabetes. Por ejemplo, los hombres mayores de 65 cuyo IMC era superior a 28.7 (se considera que entre 25 y 29.9 es exceso de peso y más allá, obesidad) tenían un riesgo 5.6 superior de diabetes que alguien cuyo IMC era inferior a 23.3. Según el estudio, en las mujeres, el riesgo era 3.7 veces superior.

Biggs aseguró que aunque hubo una diferencia entre hombres y mujeres, no alcanzó un nivel de "significación estadística" en este estudio. Según la Dra. Loren Wissner Greene, endocrinóloga del Centro Médico Langone de la NYU, si esa diferencia se mantiene en investigaciones posteriores, probablemente surgiría del hecho de que los hombres tienden a tener más grasa en la región central, un factor de riesgo conocido para la diabetes.

"La grasa visceral se relaciona más estrechamente con la resistencia a la insulina y las mujeres no tienen tanta grasa de este tipo", dijo.

La circunferencia de la cintura también se relacionó intensamente con la diabetes tipo 2. En los hombres, aquellos cuyas cinturas superaban los 104.6 cm tenían 5.1 veces más riesgo de diabetes, frente a sus contrapartes más delgadas con una circunferencia de menos de 89.1 cm. En las mujeres, el mayor riesgo fue 3.6 veces superior para las que tenían una circunferencia de 101.1 cm, frente a las mujeres que tenían una circunferencia de 78.6 cm.

El cambio en el peso después de la mediana edad también afecta significativamente el riesgo de diabetes. Entre quienes tienen peso normal a los cincuenta, un aumento de entre 6 y 9 kg (13 y 20 lb) incrementó el riesgo de diabetes a partir de los 65 1.3 veces. Si el aumento de peso fue superior a 9 kg (20 lb), el riesgo aumentó 3.2 veces.

El efecto fue aún más significativo para los que tenían exceso de peso o eran obesos a los cincuenta, y los que aumentaron más de peso. Los investigadores también hallaron que cuanto más peso aumentaban los voluntarios del estudio, mayor era el riesgo de diabetes.

"El aumento de peso incrementa el riesgo de diabetes a cualquier edad", señaló Greene.

Ambos expertos recomendaron intentar mantener el peso estable con la edad.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish

Consejos de alimentación en la menopausia

La menopausia es una realidad fisiológica de la mujer, es natural y luego de un tiempo determinado de actividad del los ovarios, éstos dan por terminado su trabajo, y la mujer deja de menstruar.

La menopausia es una época de cambios fisiológicos y hormonales, donde no se debe temer, ya que es un proceso normal, pero es bueno tomar mediadas en alimentación para pasar esta etapa de la mejor manera posible.

Alimentos sugeridos:

  1. Frutas, melón, manzana, ananá, naranja, sandia, banana, durazno, uva, frambuesa.
  2. Verduras y hortalizas: use las de follaje verde oscuro, y úselas en abundancia, es mejor comerlas crudas y variar su uso.
  3. Soya, tofú, leche de soya.
  4. Frijoles, garbanzos, lentejas.
  5. Cereales integrales (en abundancia, por tener vitaminas de complejo B)
  6. Leche descremada, yogur.
  7. Oleaginosas y semillas( en cantidad moderada)
  8. Carnes magras, evite cerdo y los frutos del mar.

Evitar:

  1. Grasas, aceites, frituras y alimentos ricos en grasas y derivados.
  2. Embutidos y fast food (comida rápida)
  3. Carne de cerdos, frutos del mar y derivados.
  4. Alimentos refinados.
  5. Condimentos irritantes.
  6. Bebidas alcohólicas.
  7. Bebidas gaseosas, especialmente si hay peligro de osteoporosis.

Medidas sugerentes:

  1. Adopte ejercicio físico.
  2. Evite fumar y tomar bebidas alcohólicas.
  3. Normalice el peso corporal.
  4. Trabaje su autoestima.

Con estos simples consejos, usted se asegurará de una menopausia saludable, y la aceptación del paso del tiempo con tranquilidad y estabilidad física.

Tomado de: www.nutricion.pro

Hay dietas sanas sin gastar mucho dinero: especialistas

A decir de doctores y nutriólogos, para cualquier persona es posible acceder a una dieta sana sin importar el alza en los precios de los alimentos o la condición socieconómica del trabajador.

Las nutriólogas Ana Bertha Pérez Lizaur, directora del Departamento de Salud de la Universidad Iberoamericana, y Gabriela Quiroz Olguín, del Departamento de Nutriología Clínica del Instituto Nacional de Nutrición (INN) de México, coinciden en que una dieta saludable no necesariamente es costosa.

“Una alimentación completa se basa en el plato del bien comer, el cual divide a los alimentos en tres grupos, por una parte las verduras y las frutas; luego los cereales, en donde entra el arroz, el trigo, la avena, la cebada, el centeno o el maíz, y en tercer lugar las leguminosas y los productos de origen animal. Lo recomendable es consumir un alimento de cada grupo en cada comida”, dice Pérez Lizaur.

Con pocos recursos se pueden adquirir leguminosas, como lentejas, garbanzos o soya, combinada con cereales como el maíz y con raciones pequeñas de carne y queso. “A lo mejor una persona en el nivel de ingreso más alto se comerá un salmón, pero en los rangos socioeconómicos más bajos se puede adquirir una mojarra”, agrega la nutrióloga de la Universidad Iberoamericana, quien explica que a partir de los 30 años lo mejor es combinar la dieta sana con actividad física.

“Si usted a los 15 años gastaba más energía en mantenerse vivo, después de los 30 años su metabolismo baja un 5% cada década. Cada 10 años necesitamos 5% menos de energía y si seguimos comiendo lo mismo que a los 20 años, a los 50 años se habrá acumulado una cantidad importante de masa corporal”, explica Ana Bertha Pérez.

En el Instituto Nacional de Nutrición, 90% de las consultas médicas son a trabajadores con enfermedades derivas de la mala alimentación, explica Gabriela Quiroz, “y para nosotros es un reto darles opciones a esos pacientes, para consumir productos a los que se pueden adaptar, como el yogurt, cereales, semillas como nueces, maní, que son fáciles de emplear y que se pueden integrar a la dieta de la persona”, dice, al sugerir una dieta baja en grasas saturadas, alta en fibra, baja en sal y en azúcares.

Una de las opciones que ella brinda a sus pacientes es comer algo ligero antes de salir de casa, como yogurt con semillas o licuado con cereal, un sándwich a media mañana y comer productos con baja densidad en ácidos grasos saturados, carbohidratos simples y azúcares refinados, pues de lo contrario se puede generar resistencia a la insulina, desequilibrios entre hidratos de carbono, proteínas y lípidos, lo que da lugar a la diabetes.

“Todas las grasas saturadas van a provocar que las células de nuestro cuerpo mueran más rápidamente y se produzcan radicales libres. Los radicales libres se generan por la oxidación o muerte de nuestras células y eso origina que otras células se enfermen. Esto es motivo del surgimiento de ciertos tipos de cáncer, como de colon. Los productos ahumados o enlatados nos provocan más radicales libres”, agrega la nutrióloga.

El doctor Juan Ángel Rivera Domarco, del Instituto Nacional de Salud Pública, dice que la prevalencia de la obesidad es muy parecida entre los distintos niveles socioeconómicos, lo que comprueba que un mayor gasto en alimentación no está asociado con una dieta saludable.

“En el rango más pobre se tiene un 65% de sobrepeso y obesidad, mientras que en el más alto la prevalencia es de 68%”.

Tomado de: www.eluniversal.com.mx

20 de junio de 2010

El colesterol HDL, "el bueno", ahora se relaciona con un menor riesgo de cáncer

Tener niveles altos de colesterol HDL en sangre, el tipo "bueno" que protege contra enfermedades del corazón, se relaciona intensamente también con un menor riesgo de cáncer, según sugiere una nueva reseña de estudios.

"Por casi un incremento de 10 puntos en el colesterol HDL, hubo una reducción de cerca de un tercio durante un periodo de seguimiento de 4.5 años", señaló el Dr. Richard Karas, director ejecutivo del Instituto de Investigación de Cardiología Molecular del Centro Médico Tufts y autor principal de un informe que aparece en la edición del 22 de enero de la Journal of the American College of Cardiology.

Estas cifras proceden de un análisis de 24 ensayos aleatorios controlados que pretendían determinar el efecto sobre las enfermedades del corazón de una reducción de los niveles de colesterol LDL, el "malo", mediante el uso de estatinas. La revisión seleccionó los ensayos que también registraban la incidencia de cáncer entre los participantes.

Los investigadores informaron sobre una tasa de cáncer 36 por ciento menor por cada incremento de 10 miligramos por litro (mg/dl) en el nivel de HDL. Pero si bien la relación entre un mayor nivel de HDL y un menor riesgo de cáncer era independiente de otros factores de riesgo para el cáncer, como el tabaquismo, la obesidad y la edad, Karas fue prudente al señalar que el estudio no establece una prueba de causalidad.

"Podemos decir que los altos niveles de HDL se asocian con un menor riesgo de cáncer, pero no podemos afirmar que uno causa el otro", apuntó.

Exactamente así es, dijo la Dra. Jennifer Robinson, profesora de epidemiología y medicina de la Facultad de salud pública de la Universidad de Iowa, que escribió un editorial acompañante. Los niveles elevados de HDL podrían ser simplemente un marcador de las buenas características que reducen tanto el riesgo cardiovascular como de cáncer, señaló.

"Las personas tienen muchas otras características que se relacionan entre sí", dijo. "Es posible que no hagan ejercicio, que sean obesos y así, por lo que tienen un HDL inferior a lo normal. Puede que el alto riesgo de cáncer no tenga nada que ver con lo que hace el HDL".

Esa es una posibilidad real, apuntó Karas, pero también mencionó algunos mecanismos físicos posibles que podrían dar al colesterol HDL su actividad anticancerígena.

"El HDL altera la función del sistema inmunológico, que busca las células anormales que podrían ser cancerosas o precancerosas y las ataca", destacó. "También tiene propiedades antioxidantes, por lo que hay un gran interés en la función de los antioxidantes en la reducción del riesgo de cáncer".

El colesterol HDL también tiene actividad antiinflamatoria, que podría actuar contra el cáncer, explicó Karas. Su laboratorio está "contemplando la posibilidad" de llevar a cabo experimentos para analizar varias teorías, señaló.

La única prueba convincente sería un ensayo controlado en el que la medicación que aumenta los niveles HDL reduzca la incidencia de cáncer, apuntó Robinson. Pero no tenemos una medicación semejante ahora mismo en el mercado (aparte de la niacina, que tiene un efecto menor sobre el aumento de los niveles de HDL), aunque se están evaluando varios medicamentos por su efecto sobre las enfermedades del corazón, el accidente cerebrovascular y otros problemas cardiovasculares.

"En estos momentos no sabemos si algo causa la enfermedad a menos que llevemos a cabo ensayos controlados", apuntó.

Los investigadores que realizaron estos estudios deberían vigilar la incidencia del cáncer así como las enfermedades cardiovasculares entre los participantes, destacó Karas. El hallazgo del nuevo estudio de que un efecto apreciable sobre el cáncer fue evidente en apenas unos pocos años "muestra la importancia de los estudios actuales que dan seguimiento al cáncer", señaló. "Muchos no lo hacen".

Hasta que se demuestre o descarte la hipótesis anticáncer, Karas y Robinson aseguraron que lo mejor que se puede hacer es adoptar un estilo de vida saludable que permita mantener altos niveles de colesterol HDL, tales como hacer ejercicio de manera regular, seguir una dieta sana, no fumar y consumir alcohol con moderación.


Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish

Alimentos que mejoran la salud

Muchos han sido investigados y se ha comprobado la existencia de sustancias que intervienen como agentes terapéuticos; otros más se emplean de manera tradicional para diferentes fines porque se les reconoce su efectividad, aunque no han sido estudiados.

A continuación se presentan las propiedades que se han atribuido a algunos alimentos.

Aceite de oliva

Rico en grasas mono y poli-insaturadas que evitan la acumulación de colesterol "malo" en las paredes de las arterias, que conllevan al infarto.

Ajo

Su eficiencia en la prevención y curación de enfermedades ha sido comprobada desde hace mas de cinco mil años y en la actualidad es avalada por la ciencia. Se recomienda crudo, machacado, en tabletas, cápsulas o aplicado directamente en las partes afectadas para aliviar múltiples padecimientos como acné, bronquitis, trastornos de la digestión, enfermedades del riñón, reumatismos, picaduras de insectos, dolor de muelas y combatir parásitos intestinales. Una de sus propiedades más relevantes es la reducción de colesterol negativo en la sangre. El consumo diario de uno o dos dientes de ajo crudos reduce un 10 por ciento el nivel de colesterol "malo" y aumenta el colesterol "bueno".

Otra ventaja es su acción vasodilatadora con lo que baja el riesgo de formación de coágulos o trombos en el cerebro, e inhibe la formación de plaquetas.

El inconveniente del ajo es el desagradable olor que se manifiesta en el aliento y la transpiración.

Apio

Es un vegetal rico en potasio que se emplea en la medicina tradicional de oriente para tratar la presión alta. Estudios actuales mencionan que en efecto esta planta puede ser útil para tratar este padecimiento, además de ayudar a mantener la función normal de los riñones y facilitar la eliminación de deshechos. El apio también ayuda a calmar los dolores causados por la acumulación de cristales de ácido úrico en las articulaciones (gota). Esto se debe a que contiene una sustancia anti-inflammatoria. Además sus semillas poseen un aceite que actúa como tranquilizante natural.

Las semillas de apio se usan como condimento mezcladas con sal. Úsalas en platillos que lleven tomate, ensaladas de lechuga, col, papas y frutas. Los tallos se pueden agregar a las ensaladas o también a los rellenos de queso crema condimentados.

Se cree que los griegos lo consumían para combatir el dolor de cabeza. Por su alto contenido de fibra, el jugo de apio disminuye el colesterol en la sangre y aminora el apetito.

Avena

Rica en fibra soluble que ayuda a bajar el colesterol y a controlar la glucosa en la sangre.

Brócoli

Contiene antioxidantes como las vitaminas A, C, B1 y minerales como el selenio. La Sociedad Americana Contra el Cáncer lo recomienda como agente de prevención porque reduce la incidencia de cáncer de colon, de esófago, de estómago y de mama.

Es mejor comerlo crudo, aunque la mayor concentración de betacaroteno (vitamina A), vitaminas y minerales se consigue cuando se consume el jugo.

Cebolla

Se ha usado para combatir diversas afecciones. Se dice que una alimentación con cebolla garantiza prácticamente el buen funcionamiento del sistema inmunológico. Entre sus características medicinales destacan: la acción contra infecciones producidas por virus o bacterias, anti-inflamatorio, poderoso diurético, expectorante, elimina los parásitos intestinales y estimula la secreción de los jugos pancreático y biliar.

Col

Es muy eficaz aplicada externamente para aliviar dolores producidos por golpes. Se calientan las hojas y se aplican en la zona afectada.

Coliflor

Es una excepcional fuente de fósforo y de potasio. Contiene una sustancia llamada Indol-3carbinol que, según investigaciones recientes, previene el cáncer de mama. Tiene un solo problema: no es fácil de digerir.

Germen de trigo

Contiene vitamina E, otro poderoso antioxidante para evitar el cáncer, enfermedades del corazón, Alzheimer y mejora el sistema inmunológico. Conviene poner un poco de germen de trigo a las sopas o a los licuados y utilizarlo para empanizar.

Guayaba

Contiene una cantidad importante de vitamina C, que actúa como antioxidante para evitar el envejecimiento de las células. Es ideal en la prevención de enfermedades respiratorias y cardiovasculares, el cáncer y el Alzheimer.

Jengibre

La parte más aprovechada es la raíz, muy efectiva en problemas digestivos u respiratorios. Se usa generalmente en infusión.

Lechuga

Aunque el contenido de nutrimentos de las lechugas y hojas para ensalada varía no sólo de una especie a otra sino de la temporada del año, todas las hojas verdes en general contienen folatos y beta carotenos. Los folatos son esencialmente importantes durante el embarazo para prevenir defectos congénitos y los beta carotenos son antioxidantes que ayudan a evitar enfermedades como la ateroesclerosis y el cáncer. Las hojas verde oscuro contienen más beta carotenos que las hojas pálidas.

En casos de insomnio, la infusión es muy útil: se hierven tres hojas de lechuga en un cuarto de litro de agua durante cinco minutos. Se deja tibiar, se cuela, se endulza con miel de abeja y se bebe 30 minutos antes de acostarse.

Manzana

Se aconseja comerla con cáscara y entera, después de haberla lavado muy bien para quitar la tierra y la cera que suelen ponerle para que luzca mejor. La manzana contiene gran cantidad de vitaminas, sobre todo el complejo B y minerales como el potasio, sodio y fósforo, este último es excelente para aquello que realizan un trabajo intelectual muy intenso. Por su contenido de pectina (fibra soluble) ayuda a reducir el colesterol en sangre y es muy útil en casos de diarrea. Es un buen remedio contra el ácido úrico gracias a sus sales alcalinas.

Un remedio para la bronquitis es el jarabe de manzana: se rallan unas manzanas y se mezclan con azúcar. Se dejan en reposo 10 horas, se cuela y se toma a discreción.

Tomado de: www.oem.com.mx

Obesidad está ligada a cáncer de próstata más agresivo

El tamaño de un tumor cancerígeno de próstata es directamente proporcional al peso del paciente, y, cuanto mayor es el tumor, más agresivo es el cáncer.

“ A medida que aumentaba el índice de masa corporal del paciente, el volumen del tumor crecía sincrónicamente”, dijo el médico Nilesh Patil.

Él dirigió el estudio de seis años en el Henry Ford Hospital, en Detroit, presentado durante la conferencia anual de la Asociación de Urología de Estados Unidos en San Francisco (California).

“Basados en nuestros resultados, creemos que tener un porcentaje más amplio de volumen de tumor puede contribuir a la naturaleza agresiva de la enfermedad en hombres con un índice de masa corporal más elevado”, mencionó Patil en el análisis.

Los investigadores establecieron la relación tras analizar los casos de 3.327 pacientes a quienes se les extirparon quirúrgicamente diferentes tumores cancerígenos de próstata a través de un procedimiento robotizado.

Tomado de: www.nacion.com

13 de junio de 2010

Cinco comidas al día, picar sano e introducir hábitos saludables durante el año es la clave para mantener la línea

Mantener con éxito el peso de forma duradera es posible, según la nutricionista Marta Olmos, siempre que se sigan algunas recomendaciones como comer cinco veces al día, mejorar los menús, escoger las técnicas culinarias adecuadas, introducir alimentos desnatados en la dieta, picar alimentos sanos y, progresivamente, introducir pequeños cambios en los hábitos alimentarios básicos y saludables y mantenerlos durante todo el año.

"El seguimiento de estos nuevos hábitos nos ayudará a mantener un peso saludable", advierte esta experta del Programa Nutrición y Salud (NUSA), desde donde se aconseja elegir alimentos que nos proporcionen nutrientes esenciales pero que también sacien y ayuden a llegar mejor a la siguiente comida, ya que "este tipo de tentempiés saludables ayudarán a administrar el apetito y a mantener una dieta equilibrada, contribuyendo a mantener un peso adecuado". Son especialmente recomendables aquellos tentempiés con un bajo aporte calórico pero ricos en proteínas y fibras.

Asimismo, recuerdan que el cuerpo humano está programados para comer cada tres horas aproximadamente. Sin embargo, muchas personas acostumbran a concentrarlo únicamente en tres comidas al día (desayuno, comida y cena), por lo que pasan intervalos de tiempo prolongados sin ingerir ningún alimento. "Cuando sentimos una intensa sensación de vacío y de hambre, lo mejor que podemos hacer es comer. Si no atendemos a esa señal que nos envía el cuerpo, llegaremos a la siguiente comida totalmente descontrolados. Eso no significa que debamos estar todo el día comiendo ni que se pueda tomar cualquier cosa", advierte.

Con la llegada del verano, recuerda que aumenta la población que se pone a hacer dieta, sin embargo señala que éstas suelen ser peligrosas para la salud e ineficaces a largo plazo. Además, en la mayoría de los casos, el peso perdido mediante dietas desequilibradas demasiado drásticas acaba siendo recuperado.

En su opinión, es fundamental la adquisición de unas rutinas de alimentación equilibrada, "es una inversión en salud a largo plazo", entre estas pautas se encuentra comer despacio y masticando bien los alimentos; desayunar siempre e incluir lácteos, fruta, cereales y derivados; priorizar la calidad de las calorías frente a la cantidad; beber un mínimo de 1,5 litros de agua al día; e intentar llevar un estilo de vida activo.

Tomado de: www.europapress.es

Comer carne adelanta la menstruación

Las niñas que consumen una dieta rica en carne durante la infancia tienden a comenzar sus períodos menstruales más temprano, afirma una investigación.

El estudio, llevado a cabo en el Reino Unido, comparó las dietas de más de 3.000 niñas de hasta 12 años de edad.

Los resultados muestran que el alto consumo de carne a los tres años -más de ocho porciones a la semana- y a los siete años -12 porciones- está fuertemente asociado a una menstruación precoz.

Los investigadores afirman que es probable que una dieta rica en carne prepare al organismo para el embarazo provocando un adelanto en la pubertad.

Pubertad precoz

Durante el siglo 20, la edad promedio en la que las niñas comenzaban sus períodos se redujo drásticamente. Aunque ahora la cifra parece haberse nivelado.

Se piensa que este aumento se debió a una mejora en la nutrición y a un incremento en los niveles de obesidad, los cuales tienen un impacto en las hormonas.

Para la investigación -publicada en Public Health Nutrition, la revista de la Sociedad de Nutrición del Reino Unido- el equipo de científicos utilizó datos de los registros de un grupo de niñas a quienes se siguió desde el nacimiento.

Cuando las niñas cumplieron 12 años y ocho meses, los investigadores dividieron al grupo entre las que ya habían comenzado a menstruar y las que no.

Posteriormente compararon las dietas de las niñas a los tres, siete y 10 años, y encontraron que el consumo de carne en los primeros años de la infancia estaba fuertemente vinculado a los períodos menstruales que empezaban más temprano.

De hecho, dicen los investigadores, a los siete años se vio un aumento de 75% en las probabilidades de tener el primer período a los 12 años entre las niñas que consumieron la mayor cantidad de carne comparado con quienes comieron la menor cantidad.

Aunque el resultado no tomó en cuenta el peso corporal, otras investigaciones en el pasado han mostrado que las niñas más grandes tienden a menstruar más temprano.

Vínculo "plausible"

El inicio temprano de la menstruación ya ha sido vinculado a un aumento en el riesgo de cáncer de mama. Los científicos creen que esto quizás se debe a que, a lo largo de su vida, las mujeres son expuestas a niveles más altos de estrógeno.

Pero los expertos subrayan que no hay necesidad de que las niñas pequeñas reduzcan su consumo de carne ya que las que fueron clasificadas en el grupo de más alto consumo simplemente estaban comiendo demasiada.

Por ejemplo, las niñas de siete años en el grupo de alto consumo comían 12 porciones o más de carne a la semana, y las de tres años más de ocho porciones.

Tal como explica la doctora Imogen Rogers, profesora de nutrición humana de la Universidad de Brighton, Inglaterra, quien dirigió el estudio, "la carne es una fuente rica de zinc y hierro, y estos minerales son muy requeridos durante el embarazo".

"Una dieta rica en carne quizás está estableciendo las condiciones nutricionales adecuadas para un embarazo exitoso", agregó.

Por su parte, el doctor Ken Ong, endocrinólogo pediátrico del Consejo de Investigación Médica del Reino Unido, afirma que durante el pasado siglo se dieron "cambios enormes" en la aparición del primer período en las niñas.

Para el experto, el vínculo entre la pubertad más temprana con el consumo de carne es "plausible".

"Este vínculo no está relacionado a una talla corporal más grande sino podría deberse a un efecto más directo de las proteínas en la dieta sobre los niveles hormonales del organismo", señaló el doctor Ong.

Tomado de: www.bbc.co.uk

6 de junio de 2010

Comer tres hamburguesas por semana eleva riesgo de asma

Los niños que comen más de tres hamburguesas por semana corren un riesgo más alto de padecer asma, según una investigación publicado en la revista especializada Thorax. Tras estudiar 50.000 menores en todo el mundo durante una década, se encontró una relación entre el consumo de este producto y el asma y el resuello.

Al mismo tiempo, la investigación también encontró que una dieta mediterránea protege contra esta enfermedad. La dieta mediterránea es aquella rica en frutas, hortalizas y pescado.

Los autores explicaron que las frutas y las hortalizas son ricas en antioxidantes, vitaminas y agentes biológicos activos, mientras que la grasa omega 3 del pescado tiene propiedades antiinflamatorias, lo cual podría ser el vínculo biológico para el descubrimiento.

Para realizar el estudio, primero se les preguntó a los padres sobre la dieta normal de los menores y si habían sido diagnosticados con asma o habían tenido resuello.

Además, del grupo de 50.000 menores, 30.000 fueron sometidos a pruebas de alergias para saber si la dieta también tiene influencia en el desarrollo de éstas.

Los científicos encontraron que la dieta de un niño no está asociada con el desarrollo de mayor sensibilidad a las alergias comunes (como al polvo o al polen), pero sí pareció tener influencia en la prevalencia de asma y resuello.

Al mismo tiempo, un alto consumo de frutas fue asociado con una baja tasa de resuello entre los niños, tanto los de países ricos como de los países pobres.

De forma similar, una dieta rica en pescado protegió del resuello a los niños de los países ricos, mientras que una dieta rica en vegetales protegió a los niños de los países pobres.

Comer tres o más hamburguesas por semana fue asociado a una mayor prevalencia de asma y resuello, en especial entre los niños no alérgicos de los países ricos.

Tomado de: www.nacion.com

Los niños obesos suman 30 años a su salud vascular

La obesidad en los niños hace que sumen 30 años a su salud vascular y sufran enfermedades típicas de adultos hasta ahora como enfermedades coronarias, diabetes, hipertensión arterial, infarto cerebral, apnea del sueño u osteoartritis, según ha señalado el doctor Sánchez Franco, jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Carlos III de Madrid y coordinador de Nutrición de la Fundación Española del Corazón (FEC) que está celebrando la Semana del Corazón de Madrid.

Durante esta semana, la FEC está alertando a los ciudadanos de la importancia de controlar la alimentación y el estilo de vida de los más pequeños, puesto que las cifras de obesidad infantil en España empiezan a resultar alarmantes.

Según han indicado, "el hecho de que la prevalencia de la obesidad se haya triplicado en los últimos 15 años, hace que ésta sea considerada ya como la epidemia del siglo XXI".

En este sentido, los últimos datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) en España, muestran que el 18,67 por ciento de los niños sufre sobrepeso y el 8,94 por ciento son obesos.

El doctor ha explicado que tradicionalmente, actualmente "muchos niños son alimentados con dietas desequilibradas y descomunalmente calóricas".

Según ha afirmado el especialista, éstas deberían fundamentarse "priorizando los vegetales, las frutas y las legumbres y aún así, la dieta de edad joven debería contener más proteína animal que la de los adultos, priorizando el pescado, la carne de ave y los huevos y dejando en segundo lugar la carne roja".

Igualmente, ha recomendado un mayor consumo de lácteos en edad joven que en edad adulta y ha advertido del "error generalizado de omitir el desayuno, una de las comidas más importantes del día, directamente implicada en la regulación del peso".

A esto, "hay que sumar la obvia reducción de ejercicio físico de los niños, acostumbrados a vidas sedentarias delante del televisor, el ordenador o los videojuegos", ha señalado.

Tomado de: www.europapress.es