25 de julio de 2010

Las embarazadas pueden tomar un café al día sin riesgo

Una revisión del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos ha demostrado que un consumo moderado de cafeína probablemente no aumenta el riesgo de aborto o nacimiento prematuro, por lo que las mujeres embarazadas no necesitan abandonar su café de la mañana, aseguran estos expertos.

Hasta hace poco, los estudios habían dado resultados contradictorios acerca del efecto del café en las complicaciones del embarazo, pero un comité del colegio volvió a analizar las evidencias. "Creo que es momento de decir cómodamente que está bien beber una taza de café durante el embarazo", dijo a Reuters Health el doctor William Barth, presidente del comité.

El Comité de Práctica Obstétrica del Colegio ha señalado que 200 miligramos (mg) de cafeína al día --la cantidad que contiene aproximadamente una taza de 350 mililitros (ml) de café-- no contribuyen significativamente a provocar abortos o partos prematuros.

Esa definición de "consumo moderado de cafeína" también incluiría beber cerca de cuatro tazas de té de 240 ml o más de cinco latas de gaseosa de 350 ml, o comer seis o siete barras de chocolate negro. El comité dijo que la evidencia sobre si consumir más de 200 mg de cafeína al día podría aumentar los riesgos del embarazo no era clara.

El grupo consideró dos estudios recientes, cada uno de los cuales siguieron a más de 1.000 mujeres embarazadas. Uno de ellos, liderado por el doctor David Savitz, del Centro Médico Mount Sinai, en Nueva York, no detectó un mayor riesgo de aborto para las mujeres que consumían niveles bajos, moderados o altos de cafeína en diferentes momentos del embarazo.

En el otro, el doctor De-Kun Li y su equipo de la División de Investigación de Kaiser Permanente, en Oakland, halló una mayor probabilidad de aborto en las embarazadas que tomaban más de 200 mg de cafeína por día, pero ningún riesgo extra con niveles menores.

El comité también apuntó a otros dos estudios que demostraron que un consumo moderado de cafeína no aumentaba las chances de que la madre diera a luz prematuramente. La literatura demostró que la cafeína logra atravesar la placenta, lo que generó el temor de que pudiera causar abortos o partos antes de término.

En Estados Unidos, alrededor del 16 por ciento de todos los embarazos terminan en abortos y el 12 por ciento de los bebés nacen de forma prematura.

Barth ha precisado que los estudios previos fueron ambiguos y poco claros acerca de la relación entre la cafeína y los riesgos del embarazo. Los nuevos resultados en grandes grupos de mujeres permitieron al comité decir con seguridad que un consumo moderado de cafeína es seguro.

Tomado de: www.europapress.es

Amantes de la carne engordan más en el tiempo: estudio

Comer un poco menos de carne podría ayudar a las personas a mantenerse en forma, de acuerdo a un estudio europeo. Investigadores del Imperial College London hallaron que los consumidores frecuentes de carne aumentaban más de peso en un período de cinco años que aquellos que comían menos carne pero la misma cantidad de calorías.

Cuando analizaron los diferentes tipos de carne, detectaron que la mayor asociación con el incremento del peso se daba con las aves, luego con las carnes procesadas y por último con las carnes rojas.

"Nuestros resultados sugieren que un descenso en el consumo de carne podría mejorar nuestro manejo del peso", escribieron los autores en el American Journal of Clinical Nutrition (http://link.reuters.com/typ58m).

La investigación involucró a más de 100.000 hombres y 270.000 mujeres de 10 países europeos que participaron en un estudio de cáncer, nutrición y otros factores del estilo de vida.

Los daneses, españoles y suecos eran los mayores consumidores de carne: los hombres comían alrededor de 300 calorías diarias de carne y, las mujeres, 200.

Entre las naciones sondeadas, los griegos eran los que menos carne comían. Los hombres y las mujeres ingerían 200 y 140 calorías por día, respectivamente.

En un seguimiento de cinco años, tanto hombres como mujeres aumentaron alrededor de medio kilo por año en promedio, aunque las mujeres subieron un poco menos.

Pero los investigadores hallaron que cuanta más carne comía una persona, más peso ganaba. Por cada 250 gramos adicionales de carne diarios, que equivalen a un bife de 450 calorías, el aumento de peso sería 2 kilos mayor.

Los investigadores, liderados por la doctora Anne-Claire Vergnaud, dijo que si bien este es un aumento de peso relativamente bajo desde el punto de vista individual, subir un promedio de 2 kilos en cinco años, "podría tener un efecto importante desde la perspectiva de la población".

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

El consumo moderado de cerveza no aumenta el peso corporal

El consumo moderado de cerveza, tanto tradicional como sin alcohol, no provoca un aumento del peso corporal, ni modificaciones en la composición corporal. Ésta es la conclusión a la que ha llegado el estudio Asociación entre el consumo moderado de cerveza tradicional y sin alcohol y la composición corporal.

La investigación, ha sido realizada por Ana Mª Veses Alcobendas, investigadora en el Instituto del Frío-ICTAN del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Ana Mª Veses Alcobendas, autora del estudio ha señalado que «pese al mito de que el consumo de cerveza produce distensión abdominal, las conclusiones del presente estudio indican que un consumo moderado de esta bebida fermentada de baja graduación alcohólica no provoca aumento de peso, ni modificaciones en la composición corporal».

La investigación ha sido realizada a partir de la concesión en 2008 de una Beca Manuel de Oya «Cerveza, Salud y Nutrición», promovida por del Centro de Información Cerveza y Salud (CICS), y ha estado dirigida por la Dra. Ascensión Marcos, Profesora de Investigación y Directora del Grupo de Inmunonutrición del Departamento de Metabolismo y Nutrición del Instituto del Frío-ICTAN del CSIC. Este estudio ha sido desarrollado en colaboración con los doctores Ángela García, Eduardo Iglesias y Ana Montero, profesores en el departamento de Ciencias Farmacéuticas y de la Alimentación, de la Facultad de Farmacia en la Universidad CEU San Pablo.

La investigación ha sido realizada en un grupo de voluntarios, siguiendo un diseño de intervención cruzado. El periodo experimental duró 10 semanas, durante las cuales todos los voluntarios del estudio mantuvieron sus hábitos de vida y alimentación. La única modificación introducida fue referente al consumo de bebidas habituales y a la ingesta de cerveza tradicional o sin alcohol en los periodos determinados según el diseño experimental.

Durante la primera semana, todos los sujetos tuvieron que abstenerse de cualquier consumo de bebidas con alcohol. Las cuatro semanas siguientes y de forma aleatoria, dependiendo del grupo al que habían sido asignados, incorporaron a su dieta habitual cerveza tradicional o sin alcohol, en la cantidad correspondiente a un consumo moderado de alcohol, es decir, 20-24g/día para los varones (2 latas de 330 ml) y 10-12g/día para las mujeres (1 lata de 330 ml).

Entre otros parámetros, el estudio analizó la ausencia de variación en el peso, el índice de masa grasa y masa corporal. Igualmente, se llevó a cabo un análisis dietético y de la actividad física realizada por los sujetos en el periodo del estudio y se realizaron mediciones de los pliegues cutáneos y de las circunferencias corporales.

Así, las mediciones antropométricas determinaron que el consumo moderado de cerveza, tanto tradicional como sin alcohol, no modifica la circunferencia del brazo, cadera y cintura; y tampoco registraron alteraciones significativas en los pliegues cutáneos. Esta investigación confirma la llevada a cabo por la Dra. Ascensión Marcos en 2002, en la que también se comprobó que el consumo moderado de cerveza tampoco modifica los hábitos alimentarios de los voluntarios que se sometieron al estudio.

Tomado de: www.larazon.es

Comer pescado reduce riesgo de enfermedad ocular por la edad

Los adultos mayores que comen pescados grasos al menos una vez por semana tendrían bajo riesgo de desarrollar degeneración macular asociada con la edad (DMAE), pero un nuevo estudio no probó que el consumo reduzca la probabilidad de sufrir estadios avanzados de la enfermedad.

De todos modos, los resultados, publicados en la revista Ophthalmology, se suman a las pruebas de que los consumidores de pescado tienden a registrar tasas más bajas de DMAE que los usuarios menos frecuentes.

El estudio también respalda la teoría de que los ácidos grasos omega 3, que abundan en pescados como el salmón o el atún, tendrían un impacto en la aparición o el avance de la DMAE.

La condición se genera por el crecimiento anormal de los vasos sanguíneos detrás de la retina o la destrucción de células sensibles a la luz dentro de la retina, lo que provoca alteraciones visuales graves. Es la primera causa de ceguera en los adultos mayores y no tiene cura.

Sin embargo, ciertos tratamientos pueden prevenirla o retrasarla. Por ejemplo, un ensayo clínico en Estados Unidos halló que una dosis alta de una combinación de antioxidantes (vitaminas C y E, betacaroteno y zinc) retrasa el avance de la DMAE intermedia y los médicos ya la utilizan.

El equipo de Bonnielin K. Swenor, de la Johns Hopkins University, en Baltimore, analizó datos de 2.520 adultos de 65 a 84 años que habían sido sometidos a un examen de vista y habían respondido un cuestionario alimentario detallado.

El 15 por ciento tenía DMAE temprana o intermedia y casi el 3 por ciento, avanzada.

El equipo no identificó una relación evidente entre el consumo de pescado de los participantes y el riesgo de sufrir DMAE. Pero sí registró una conexión entre el consumo frecuente de pescado rico en omega 3 y la posibilidad de tener un estadio avanzado.

Los participantes que comían una o más porciones de esos pescados por semana eran un 60 por ciento menos propensos a tener DMAE avanzada que los que consumían menos cantidad.

Y ese resultado se mantuvo aun tras considerar factores como el sexo, la etnia y el tabaquismo, que están asociados con el riesgo de desarrollar DMAE. Las mujeres, los blancos y los fumadores son los grupos más en riesgo de padecer DMAE.

"Si bien el estudio muestra que la dieta rica en ácidos grasos omega 3 reduce el riesgo de DMAE avanzada en algunos pacientes, se necesitan más estudios para probarlo", advirtió Swenor a Reuters Health.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

17 de julio de 2010

El aceite de oliva ayuda a prevenir la osteoporosis

Un estudio publicado en 'Osteoporosis International' sobre osteoporosis ha puesto de manifiesto los mecanismos por los cuales el aceite de oliva, mediante uno de sus principales polifenoles, la oleuropeina, contribuye a estimular la salud ósea, potenciando así la formación de osteoblastos a partir de las células madre de la médula ósea. Este hecho es de vital importancia por cuanto la pérdida ósea relacionada con la edad se asocia a la insuficiencia de osteoblastos durante el remodelado óseo.

En concreto, este trabajo revela que cuando existe la oleuropeina en los medios de cultivo, las células madre potencian la formación de osteoblastos (células que forman hueso) y disminuyen la de adipocitos (células grasas).

La oleuropeina se encuentra tanto en las hojas del olivo, como en su fruto, y está siempre presente en el aceite de oliva virgen, aunque la cantidad de este polifenol en aceitunas y aceite es variable dependiendo principalmente de la maduración de la aceituna, o el subtipo de éstas.

En conjunto, estos datos sugieren que la ingesta de oleuropeina podría impedir la pérdida ósea asociada al envejecimiento y osteoporosis. De hecho, las investigaciones han demostrado que la prevalencia de la osteoporosis en Europa es menor en la cuenca del Mediterráneo.

Entre los factores ambientales subyacentes a esta diferencia está la tradicional dieta mediterránea, rica en frutas y verduras, con un alto consumo de aceitunas y sus derivados, principalmente aceite de oliva. El aceite de oliva es rico en más de 30 compuestos fenólicos como oleuropeina, tirosol, e hidroxitirosol.

Este estudio arroja también importantes implicaciones clínicas, puesto que la oleuropeina contenida en el aceite de oliva podría ser utilizada como un fármaco o nutriente y el abanico de acciones del aceite de oliva se amplia al hueso, además de sus conocidos efectos antinflamatorios, antinfecciosos de protección cardiovascular y anticancerígenos, entre otros.

Tomado de: www.europapress.es

Las grasas: ¿necesarias para vivir?

Así como el agua, los lácteos y las carnes, las grasas son un nutriente indispensable que necesita el cuerpo humano para vivir porque desempeñan funciones importantes en el organismo ya que actúan como la principal reserva de energía.

De igual forma, son precursoras de hormonas sexuales femeninas y masculinas, forman parte de la estructura de las células, protegen a los órganos vitales y el cuerpo de lesiones y golpes, mantienen la temperatura corporal y una piel saludable y contribuyen a la sensación de saciedad debido a que toman más tiempo en digerirse.

"La mayoría de los individuos tienen la idea que consumir grasas es malo para la salud y esto posiblemente está dado por el desconocimiento de las personas que no saben diferenciar entre las grasas perjudiciales y las beneficiosas. Estas últimas transportan y ayudan a la absorción de vitaminas A, D, E y K; son fuente de los dos ácidos grasos esenciales: Omega 3 y 6" aseguró Claudia Angarita, directora del Centro Colombiano de Nutrición Integral.

Tipos de grasas

Los alimentos contienen dos tipos de grasas: de origen animal y de origen vegetal. Las primeras son usualmente sólidas y su exceso puede acarrear efectos perjudiciales para la salud, pues tienen mayor contenido de ácidos grasos saturados, mientras que las de origen vegetal son usualmente líquidas y son benéficas para la salud porque contienen mayor cantidad de ácidos grasos insaturados.

Colesterol

El colesterol es una grasa que circula por el torrente sanguíneo y que el organismo necesita para desempeñar ciertas funciones: es precursor de la vitamina D, la cual ayuda a tener huesos fuertes y genera los impulsos nerviosos y el movimiento de los músculos; adicionalmente produce hormonas y forma parte de las membranas celulares.

El cuerpo humano lo obtiene de dos maneras: el que proviene de alimentos de origen animal como carne, pollo, pescado, mantequilla, etc., y el que el organismo produce internamente.

Tipos de colesterol:

El colesterol "bueno" o HDL, que retira el colesterol de las arterias haciendo que no se acumule y lo lleva al hígado, donde es eliminado del cuerpo y el colesterol "malo" o LDL, que se deposita en las paredes de las arterias generando una placa dura y gruesa (arterioesclerosis), obstruyendo la circulación y convirtiéndose en un factor de riesgo para causar un ataque cardíaco o un derrame.

"Aquí entran en juego los triglicéridos, que son la forma como se acumula la grasa en el organismo. Las personas que tienen niveles altos de triglicéridos suelen tener un bajo nivel de colesterol ‘bueno’ y un alto nivel de colesterol ‘malo’", puntualizó Claudia Angarita, directora del Centro Colombiano de Nutrición Integral.

Clasificación de las grasas


Se clasifican en tres tipos: saturada (principal responsable del aumento de colesterol en la sangre), poliinsaturada (disminuye los niveles de colesterol en la sangre y reduce el riesgo de enfermedad cardíaca; aquí clasifican Los ácidos grasos esenciales son Omega 3 y 6) y monoinsaturada (disminuye el colesterol y los triglicéridos de la sangre y aumenta el colesterol "bueno".

"Es importante que las personas tengan en cuenta que existen productos en el mercado que están a la vanguardia de las tendencias mundiales de alimentación y que permiten que su consumo ayude a mantener una vida sana, un claro ejemplo son los aceites saludables que contienen fórmulas especiales que están diseñadas para cuidar la salud del consumidor y que reducen el colesterol para aquellos consumidores que se preocupan por su corazón" dijo Angarita.

Adicionalmente, los ácidos grasos Trans, que se pueden encontrar naturalmente en la grasa de origen animal o son producidos para hacer margarina o manteca, tienen efectos perjudiciales para la salud puesto que aumentan el riesgo de infarto de miocardio, se asocian a un aumento del riesgo de diabetes y aumentan el colesterol "malo".

Para tener en cuenta:

· Cuando coma grasa prefiera la de origen vegetal en vez de grasa de origen animal y saturada, debido a los beneficios que aportan para la salud.

· Las grasas y aceites de origen vegetal no contienen colesterol, mientras que las grasas y aceites de origen animal sí contienen colesterol. Recuerde que el aumento de colesterol en la sangre y su depósito en las arterias puede ser peligroso y puede producir endurecimiento de las paredes de las arterias (arterioesclerosis).

· La clave para cuidar el corazón es evitar, en lo posible, el consumo de grasas saturadas y alimentos con colesterol.

· No se debe calentar el aceite a temperaturas altas ni se debe usar más de 2 o 3 veces ya que se generan las grasas trans, las cuales en exceso son nocivas para la salud.

Tomado de: www.larepublica.com.co

Los medicamentos para perder peso no ofrecen nada mejor que los falsos, según un estudio alemán

Un estudio reciente ha hallado que varios complementos para perder peso no parecen funcionar mejor que los placebos (o los complementos falsos) para ayudar a la gente a perder peso.

Investigadores alemanes compararon placebos contra complementos populares para la pérdida de peso en Europa. Se aseguró que estos complementos contenían los siguientes instrumentos: carnitina, poliglucosamina, polvo de repollo, polvo de semilla de guaraná, extracto de fríjol, extracto de konjac, fibra, alginato sódico y ciertos extractos vegetales.

"Hallamos que ninguno de los productos resultaba más efectivo que las pastillas de placebo para lograr la pérdida de peso durante los dos meses del estudio, independientemente de cómo se asegurara que actuaban", señaló en un comunicado de prensa del Congreso Internacional sobre Obesidad de Estocolmo (Suecia) Thomas Ellrott, investigador y jefe del Instituto de Nutrición y Psicología de la facultad de medicina de la Universidad de Gotinga (Alemania).

Los investigadores examinaron los productos y los placebos en 189 personas obesas o que tenían exceso de peso, de las cuales 74 por ciento terminó el estudio de ocho semanas. Aunque algunos participantes perdieron peso, no hubo diferencia significativa entre los que tomaron los placebos y los que tomaron los complementos reales, informaron.

Al menos algunos de los complementos se consiguen en los Estados Unidos. La carnitina se encuentra en complementos en los EE. UU, la poliglucosamida se encuentra en el chitosan, que sigue estando en algunos complementos para la pérdida de peso, y el guaraná, que se ordenó que se eliminará de los productos para perder peso, aunque ha retornado lentamente a algunos productos", señaló Connie Diekman, director de nutrición universitaria de la Universidad de Washington en San Luis y ex presidente de la Asociación Estadounidense de Profesionales en Nutrición.

"Aquí el mensaje principal que yo resaltaría es que los medicamentos no son la fórmula mágica para la pérdida de peso. Los cambios en la alimentación y en las conductas de actividad son la vía para cambios a largo plazo en el peso", agregó Diekman.

"Para los que tienen sobrepeso marcado, o para aquellos cuya salud está en riesgo, se recomienda una conversación con el médico acerca de algunos medicamentos de venta con receta, pero los cambios conductuales son la clave para mantener un peso más saludable", dijo.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/

La obesidad daña el cerebro

Cuanto más pesa una mujer mayor peor es su memoria, siendo los efectos de la obesidad más acusados en aquellas que acumulan los excesos en las caderas --es decir, en las mujeres que tienen una forma conocida como 'de pera'-- que en las que los acumulan alrededor de la cintura, es decir, las que tienen forma 'de manzana', según una investigación realizada por la Universidad Noroeste que se publica en 'Journal of the American Geriatric Society'.

En este estudio participaron un total de 8.745 mujeres postmenopaúsicas normales a nivel cognitivos y con edades entre los 65 y los 79 años, procedentes de los ensayos con hormonas de la Iniciativa de Salud de la Mujer. Se trata del primer trabajo en Estados Unidos que vincula la obesidad con una memoria más pobre y con las funciones cerebrales de las mujeres e identifica su relación con la forma de cuerpo.

Según la principal autora de este trabajo, Diana Kerwin, profesora adjunta de Medicina de la Universidad Noroeste, "el mensaje es que la obesidad y un índice de masa corporal (IMC) mayor no es positiva para la cognición y la memoria". "Mientras que los registros de las mujeres estaban todavía en los niveles normales, el exceso de peso definitivamente tiene un efecto perjudicial", apunta.

De hecho, precisa el informe, por cada punto que aumenta el IMC de una mujer, su memoria se reduce un punto. Esto se demostró a través de un test de memoria con una puntuación máxima de 100 denominado 'Modified Mini-Mental Status Examination'.

El motivo por el que las mujeres con forma de pera experimentaban un mayor deterioro de su memoria y funciones cerebrales que las de forma de manzana podría estar relacionado con el tipo de depósitos de grasa que se localizan alrededor de la cadera y en la cintura. Según Kerwin, "la obesidad es mala, pero sus efectos son peores, dependiendo de dónde se localiza la grasa".

Las citoquinas, hormonas liberadas por el tipo de grasas predominante en el cuerpo que puede causar inflamación, puede afectar la capacidad cognitiva, según Kerwin. Los científicos ya saben que los diferentes tipos de grasa liberan distintas citoquinas y tienen efectos diversos sobre la resistencia a la insulina, los lípidos y sobre la presión sanguínea.

"Necesitamos averiguar si un tipo de grasa es más perjudicial que otra y cómo afecta a las funciones cerebrales", indicó la investigadora, para quien la grasa puede "contribuir a la formación de placas asociadas con la enfermedad de Alzheimer o con problemas de circulación sanguínea en el cerebro".

Mientras tanto, estos nuevos descubrimientos suponen una ayuda para los médicos en la lucha contra la obesidad, sobre todo entre las mujeres más mayores. "El estudio nos dice que, si tenemos una mujer que trabaja en una oficina y sabemos por su ratio de cadera y cintura que tiene exceso de grasa en sus cadera, debemos ser más agresivos en la estrategia para que pierda peso", concluyó.

Tomado de: www.europapress.es

10 de julio de 2010

La leche materna previene la obesidad del bebé

El grupo del Centro de Investigación Biomédica en Red Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición, que dirige el profesor Andreu Palou desde la Universidad de las Islas Baleares (UIB), ha identificado el efecto protector que tiene la ingesta de leptina, presente en la leche materna, durante la lactancia en la prevención de la obesidad y otras complicaciones médicas que pueden aparecer a lo largo de la vida.

Esta proteína no está presente en las leches artificiales y los autores la identifican como uno de los principales factores responsables de los beneficios de lactancia materna.

El número de julio de la revista 'Nature Reviews' incluye en su sección de 'Investigación Destacada' un artículo de opinión resaltando la importancia de las investigaciones del grupo mallorquín del CIBERobn.

El comentario editorial de esta revista se centra, en particular, en el artículo más reciente de este equipo de investigación, en el que se demuestra que la ingesta de leptina durante la lactancia no sólo protege frente al desarrollo de la obesidad en la edad adulta, sino que también protege de complicaciones metabólicas, como la esteatosis hepática (hígado graso) y otras, que aparecen cuando se ingiere de forma continuada una dieta rica en grasas.

El equipo del doctor Palou ha identificado la leptina como un nutriente esencial durante la lactancia, puesto que la ingesta de leptina en estas primeras etapas de la vida postnatal previene el fenómeno de "resistencia a la acción de la leptina", causante de muchos de los casos de obesidad en humanos.

Tomado de: www.europapress.es

La leche, las fresas o el marisco aumentan el riesgo de migrañas

Un mayor consumo de leche fresca, de frutas como la fresa o la naranja; de atún en conserva y tomate, de marisco, o de carne no fresca (conservada durante más de 48 horas en el frigorífico), facilitan la ingesta de cantidades altas de histamina, una molécula que aumenta el riesgo de padecer ataques de migraña, según afirman los especialistas de DR Healthcare.

La histamina está presente en todos los alimentos de la dieta cotidiana y el cuerpo la metaboliza a través de la enzima diaminooxidasa (DAO). De hecho, según un estudio realizado por la catedrática en Nutrición y Bromatología de la Universidad de Barcelona Carmen Vidal, el 95 por ciento de los migrañosos estudiados han demostrado tener un déficit de dicha enzima, lo que provoca una acumulación de histamina en el cuerpo que contribuye a desencadenar más ataques de migraña.

En este sentido, los expertos reconocen que es difícil establecer una lista de alimentos intolerables para los pacientes de migraña de forma genérica. Aún así, existen algunos alimentos desencadenantes de migraña por su alto contenido en histamina y que, por tanto, "deberían evitarse por parte de aquellos pacientes cuyo origen de su migraña sea alimentario", tal y como recomienda el laboratorio DR Healthcare.

Es el caso de los alimentos poco frescos, productos vegetales fermentados, el marisco, el pescado azul; algunos cárnicos crudos curados, como el chorizo o el salchichón; la leche de vaca, mantequillas, los quesos madurados, como el manchego, el gruyère o el roquefort, la clara de huevo o la naranja.

"No todos estos alimentos contienen mucha histamina, sino que algunos de ellos, sin ser histamínicos, provocan la liberación endógena de esta sustancia, pues la histamina también está presente en el interior de nuestras células", explican. Este es el caso, por ejemplo, de la leche de vaca o la naranja.

A este respecto, los especialistas coinciden en que también conviene limitar el consumo de vino, cava o de bebidas destiladas, pues además de contener mucha histamina, el alcohol inhibe la acción de la enzima DAO antes descrita.

Tomado de: www.europapress.es

¿Se adelgaza más en un centro médico grande?

Para adelgazar, lo mejor es tener compañía, afirmó un nuevo estudio. Por cada 10 personas que se sumaban a un ensayo para adelgazar en un centro médico, el participante promedio perdía un 0,5 por ciento más de peso.

El equipo del doctor Arne Astrup, de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca, analizó una base de datos con información de 22 centros para adelgazar en cinco países, recolectada para un estudio previo.

Cada centro atendió a entre cuatro y 85 hombres y mujeres; y a los más de 600 participantes se les indicó una dieta equilibrada de 800 a 1000 calorías diarias. La dieta típica recomendada es de 1600 a 2400 calorías por día, según el género, la edad y la actividad física.

El participante promedio se incorporó al ensayo con 110 kilos y adelgazó 11 kilos (un 10 por ciento de su peso corporal) luego de dos meses de una dieta reducida en calorías.

Al tener en cuenta la edad, el índice de masa corporal inicial (IMC) y el sexo, el equipo halló que agregar 10 participantes en un centro se traducía en un 0,5 por ciento más de reducción de peso para el paciente promedio. Por ejemplo, una mujer de 100 kilos perdía medio kilo más en esos dos meses.

La idea de investigar esa relación surgió después de que el equipo de investigadores daneses y belgas se dio cuenta del relativo desempeño de los cirujanos que realizan la operación bariátrica. Los que tienen más experiencia, publicó el equipo en Obesity, eligen tratamientos más seguros y efectivos.

El tamaño de los centros para adelgazar reflejaría la calidad de la atención, sugirió Astrup a Reuters Health. Los investigadores, los coordinadores de los estudios y los nutricionistas de los centros más concurridos tenderían a tener más experiencia que sus pares en los más pequeños, opinó.

Mientras que aseguró que el estudio es "el primero en su tipo", Pedro Teixeira, de la Universidad Técnica de Lisboa, en Portugal, teme que dos meses sea muy poco tiempo para determinar la efectividad de una dieta.

Teixeira, que no participó en el estudio, indicó que otros factores no considerados podrían explicar algunas diferencias entre los centros. En otros trabajos, identificó un grupo de indicadores predictivos del adelgazamiento, como la automotivación y las expectativas realistas.

El equipo también apuntó a otras explicaciones posibles. Los centros más grandes tendrían una muestra mayor, lo que les permitiría incluir pacientes más motivados que los centros pequeños.

Pero si a una persona obesa o con sobrepeso que busca tratamiento se le da la opción, "los centros más grandes y con más pacientes quizás sean los mejores", recomendó Astrup.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish

Así protege el aceite de oliva del cáncer de mama

Investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) han descubierto un mecanismo a través del que el aceite de oliva virgen protege contra el cáncer de mama, y que difiere de los efectos que tienen otros aceites vegetales. El modelo ha sido investigado en modelos animales y ahora se ha iniciado una línea de estudio en humanos.

El Departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología de la UAB descifraron una "cascada completa de señales" que desencadena el aceite de oliva virgen en la célula tumoral mamaria, y que se suma al resto de evidencias ya descubiertas que apuntan a que este alimento está asociado a una baja incidencia de ciertos tumores y tiene un papel protector contra las enfermedades del corazón y otras patologías.

Entre los efectos beneficiosos se encuentran la disminución de la actividad del oncogen P21ras, la protección del ADN del núcleo celular, la estimulación de la muerte de las células tumorales y la protección contra el daño del material genético, informó un comunicado.

El aceite de oliva virgen, rico en ácido oleico --ácido graso monoinsaturado-- y compuestos bioactivos antioxidantes, difiere de los efectos que desencadena el aceite de maíz, rico en ácidos grasos poliinsaturados, que por contra aumenta la agresividad de los tumores.

El oncogen P21ras favorece la proliferación sin control y estimula el crecimiento del tumor mamario, algo que queda limitado con el aceite. Además, reduce la actividad de otras proteínas implicadas en la supervivencia de las células, que no mueren cuando deberían.

Tomado de: www.europapress.es

Exposición temprana a la leche de vaca tiene beneficios: estudio

Un estudio sugirió que probar la leche de vaca durante las dos primeras semanas de vida protegería a un niño de desarrollar alergia a la proteína de la leche. Esa alergia es la más común y peligrosa dentro del grupo de la intolerancia a los lácteos, que provoca reacciones como erupciones, síntomas respiratorios y gastrointestinales, y hasta un shock o la muerte.

El hallazgo de que el adelanto del consumo de leche de vaca reforzó la tolerancia sorprendió al doctor Yitzhak Katz, de la Universidad Tel Aviv, en Israel.

Su equipo trató de actualizar la cantidad de niños con la alergia y de determinar con qué frecuencia aparece junto con la intolerancia a la soya. "Ni siquiera buscábamos un factor de riesgo", dijo a Reuters Health.

De los 13.000 bebés estudiados, 66 (0,5 por ciento) tenían alergia a la leche, mucho menos de lo esperado a partir de las estimaciones poblacionales del 1 al 3 por ciento, publicó Journal of Allergy and Clinical Immunology.

El equipo no halló relación entre las alergias a la leche y a la soya, a pesar de estudios previos que habían demostrado que hasta uno de cada tres niños con el primer problema también sufría el segundo.

"La soya es una alternativa nutricional para los niños con alergia a la leche vacuna", dijo Katz.

Pero hubo un segundo hallazgo que lo sorprendió más. Los bebés alimentados por primera vez con leche de vaca a los 15 días o más de vida tuvieron 19 veces más riesgo de desarrollar alergia a la leche que los bebés expuestos durante las dos primeras semanas de vida.

Dados los problemas con la digestión del azúcar de la leche vacuna, los pediatras desalientan su consumo hasta cierta edad, explicó Kari Nadeau, de la Stanford University, en California, que no participó en el estudio.

"Es bueno saber que dar a los bebés pequeñas cantidades de leche vacuna en las primeras semanas de vida", dijo, "ayudaría a evitar que, más adelante, el sistema inmune reconozca a la proteína de la leche como una sustancia extraña contra la que debe reaccionar", agregó.

Para Nadeau, se necesitan más estudios para conocer el "abanico de oportunidades" más óptimas y saber cómo los bebés reaccionarán cuando crezcan.

También advirtió que el uso temprano de leche de vaca no garantiza que un niño no desarrolle la alergia. "Si un niño empieza con erupciones o vomita la comida en algún momento, siempre debería controlarlo un alergista", indicó.

Katz agregó que los resultados no desalientan la lactancia materna, sino que recomiendan complementarla con leche vacuna antes de tiempo.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish

4 de julio de 2010

Los antioxidantes de la fruta también llegan al organismo en zumo

Investigadores de la Universidad de Glasgow, en Escocia (Reino Unido), han demostrado que los polifenoles, sustancias antioxidantes presentes en muchas frutas y hortalizas, también son absorbidos por el organismo cuando se ingieren a través de zumos, según los resultados del estudio que publicará la revista Molecular Nutrition and Food Research.

Dicho estudio, que forma parte del programa de investigación de Coca-Cola, determinar si una bebida con mezcla de extractos provenientes de diferentes fuentes puede proporcionar los compuestos fenólicos necesarios para el organismo a través de una fórmula más "cómoda" para el consumidor.

La bebida utilizada como prototipo fue elaborada después de seleccionar diferentes componentes hallados en fuentes naturales de polifenoles, como la uva, la manzana, frutas cítricas y té verde. Para la investigación, se realizaron análisis en muestras de plasma y orina recogidas a las 24 horas de haber tomado una bebida rica en polifenoles a diez voluntarios sanos en las que se analizó la absorción y el metabolismo de los componentes polifenólicos originales y sus metabolitos.

Los resultados de farmacocinética en plasma y del recuento de metabolitos en orina demostraron que la disponibilidad de catequinas del té, las flavononas de los cítricos, las dihidrocalconas y el ácido 5-O cafealquínico de la manzana, en todos los casos e independientemente de la cantidad, fue similar a la observada en otros estudios de alimentación con té verde, zumo de naranja, jugo de manzana y café.

Todo ello indica que la combinación de compuestos polifenólicos en un zumo rico en esas sustancias se absorbe y se excreta de forma similar a si provienen de fuentes naturales de forma individual.

Además, se observó cómo los diferentes tipos de polifenoles se absorbían a proporciones distintas y en varias localizaciones del tracto intestinal, lo que sugiere que el potencial efecto protector de los metabolitos polifenólicos permanecerá en el torrente sanguíneo durante más tiempo si se toman juntos que si provienen únicamente de una fuente.

El profesor Alan Crozier, director de la investigación, se muestra muy esperanzado con los resultados ya que "saber que con un vaso de zumo se pueden ingerir múltiples polifenoles es una magnífica noticia, sobre todo para los consumidores que tienen una vida muy ocupada".

Tomado de: www.europapress.es

Comer fuera de casa no tiene por qué engordar

La Fundación Española del Corazón (FEC) asegura que salir a comer fuera a menudo, como hace mucha gente durante las vacaciones de verano, no tiene por qué desembocar en sobrepeso u obesidad siempre que se opte por menús variados y más ligeros, incluyendo verduras y frutas, y acompañándolos también de un poco de ejercicio diario.

Según ha explicado la cardióloga del Hospital Fundación Alcorcón y miembro de la FEC, Petra Sanz, "al comer en restaurantes tendemos no sólo a multiplicar las cantidades de alimentos que ingerimos, sino también a aumentar el consumo de grasas animales y saturadas y postres grasos".

Para evitar esto, advierte de la importancia que cobran las verduras, legumbres, frutas o pescados en la alimentación y la salud, según esta experta, que insiste en que "no es necesario pedir siempre lo mismo, se debe intentar comer de todo y abundar en lo más sano".

En este sentido, recomiendan primero elegir el restaurante adecuado ya que, como asegura la FEC, actualmente existen muchos restaurantes con "menús verdes" destinados a quienes quieren mantener la línea y su salud cardiovascular.

Una vez encontrado el restaurante óptimo, aconsejan asegurarse de que el aceite utilizado para cocinar sea de oliva, ya que además de ayudar a disminuir los niveles de colesterol beneficia el control de la hipertensión arterial, a diferencia de otros aceites vegetales como el de palma.

Pese a todo, proponen recurrir preferentemente a la comida al vapor, al horno, a la parrilla o a la plancha antes que frita aunque sea con aceite de oliva. Del mismo modo, abogan por pedir que se cocine sin sal y añadir nosotros mismos posteriormente en el plato, de manera que controlemos la cantidad exacta de sodio que tomamos.

La ingesta desproporcionada de alimentos ricos en sodio, también advierten, es uno de los principales incentivadores del origen de la hipertensión arterial, el factor de riesgo más determinante y prevalente, tanto en pacientes con alguna enfermedad cardiovascular como entre la población general.

Tomado de: www.europapress.com

Controle su peso comiendo: privarse de alimentos solo perjudica la salud

Si usted va a tomar medidas para reducir su peso, pues quiere sentirse saludable o simplemente verse bien frente al espejo, seguramente lo primero que hará es disminuir la porción de alimentos que consume. O tal vez se prometerá dejar de desayunar y cenar para alejar esos kilos adicionales que lo agobian.

Todas estas acciones parten de la creencia errónea de que para bajar de peso hay que comer menos o eliminar algunas raciones de alimentos al día.

Lo cierto es que si quiere perder kilos sin afectar su salud debe aprender a comer correctamente, señala la doctora Faviola Jiménez Ramos, directora de la Red Peruana de Alimentación y Nutrición (R-PAN).

“Debemos partir de la premisa de que nuestro organismo necesita absolutamente todos los nutrientes para estar sano. Tanto los macronutrientes [carbohidratos, proteínas y grasas como los micronutrientes [vitaminas y minerales]. Privarnos de algunas comidas o de algún grupo de alimentos puede resultar nocivo para nuestra salud”, señala Jiménez.

“Uno de los grandes mitos en la reducción de peso es omitir las comidas. Lo que se debe hacer es lo contrario”, subraya. Para bajar de peso saludablemente —explica la especialista— se debe incrementar el número de comidas al día, pero reduciendo el tamaño de las porciones.

“Se debería consumir cinco comidas al día: el desayuno, un adicional a media mañana, el almuerzo, un adicional a media tarde y una cena ligera. Las raciones adicionales deben ser comidas ligeras como sandwiches pequeños, frutas o ensaladas. Se puede bajar de peso comiendo y será más beneficioso para la salud”, acotó.

Las dietas deben nutrirnos

“Cuando hay problemas de sobrepeso se debe consumir una dieta balanceada. Esta no solo se debe enfocar en lograr obtener un peso apropiado, sino también en mantenernos bien nutridos y saludables”, dice Julio C. Sarmiento, médico especialista en Nutrición.

“Por ello, más importante que la cantidad de alimentos y calorías que consumimos, es considerar el valor nutricional que estos puedan tener. Por ejemplo, no es lo mismo ingerir 100 kilocalorías de pan blanco que uno integral. En el primer caso las harinas refinadas suelen tener un índice glucémico muy alto en relación a los productos integrales. Esto quiere decir que al consumirlas el organismo no puede quemar las calorías adecuadamente, facilitando que se generen depósitos de grasa en el cuerpo”.

Para tener en cuenta

Omitir el desayuno es un gran error, pues al ingerir el almuerzo se genera un doble problema: la persona estará muy ansiosa, con ganas de comer en grandes cantidades, y la asimilación del alimento consumido será mayor.

Hay dos tipos de carbohidratos: los simples o refinados —que son los más dañinos, pues se convierten rápidamente en glucosa— y los complejos. Estos últimos demoran más en convertirse en azúcar, por lo tanto permiten una acción más eficiente de la insulina manteniendo el índice glucémico dentro de los valores normales.

Debemos desmitificar la mala fama de los carbohidratos porque cumplen una función energética importante. El consejo saludable es consumir carbohidratos complejos, en pequeñas porciones.

Tomado de: elcomercio.pe

Andar un poco en bicicleta podría ayudar a las mujeres premenopáusicas a mantenerse delgadas

Andar en bicicleta es tan eficaz como caminar a paso ligero para ayudar a las mujeres premenopáusicas a evitar que aumenten más peso, revela un estudio reciente. Andar en bicicleta ayuda a mantener a raya el peso de más en mujeres premenopáusicas con sobrepeso u obesas, aseguró la autora principal del estudio Anne C. Lusk, investigadora asociada del departamento de nutrición de la Facultad de salud pública de Harvard en Boston.

"Sin duda, las mujeres que tienen un peso corporal normal pueden beneficiarse de la bicicleta", apuntó. "Pero, sobre todo para las mujeres premenopáusicas con sobrepeso u obesas, montar en bicicleta entre dos y tres horas a la semana las hace 46 por ciento menos propensas a aumentar más de 5 por ciento de su peso inicial a largo plazo".

Los investigadores también encontraron que caminar despacio, o sea caminar menos de tres millas (4.8 kilómetros) en una hora, no ayuda a controlar el peso. Lusk y sus colegas informaron sobre sus hallazgos en la edición del 28 de junio de Archives of Internal Medicine.

Los autores destacan que en 1995, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. y el American College of Sports Medicine recomendaron que todos los adultos estadounidenses deberían hacer media hora al día de actividad moderadamente intensa.

A pesar del consejo, dos tercios de los estadounidenses tienen sobrepeso o son obesos en estos momentos, apuntaron Lusk y su equipo, mientras que el 16 por ciento de los niños y adolescentes estadounidenses tienen sobrepeso y un tercio está en riesgo de ganar peso en exceso.

En una investigación anterior, el equipo del estudio informó que caminar rápidamente ayudaba a las mujeres de peso normal o que acababan de perder peso a mantener el peso a raya, mientras que caminar despacio no mostró ningún beneficio.

Esta vez, los investigadores decidieron explorar los beneficios potenciales de salud que se podrían conseguir si más mujeres anduvieran en bicicleta. Apenas la mitad del uno por ciento de los estadounidenses mayores de 16 años van al trabajo en bicicleta. De ese grupo, sólo el 23 por ciento son mujeres, apuntaron los autores.

Los autores analizaron la historia clínica, los patrones de peso corporal, los hábitos de ejercicio y los datos relativos al estilo de vida de más de 18,400 mujeres que participaron en el Estudio de Salud de las Enfermeras II. Las mujeres, que tenían entre 25 y 42 años de edad en 1989, eran premenopáusicas hasta 2005 y no tenían impedimentos físicos para hacer ejercicio.

El equipo de Lusk se centró en el cambio de peso que tuvo lugar entre 1989 y 2005.

En 1989, cerca de la mitad de las mujeres dijeron que hacían caminatas lentas, mientras que casi el 40 por ciento dijo que caminaba a paso ligero y casi la mitad dedicaba algo de tiempo a andar en bicicleta.

Para 2005, las mujeres habían aumentado en promedio más de 20 libras (9 kilos), al mismo tiempo que habían reducido de manera significativa la cantidad total de tiempo que pasaban siendo activas.

Sin embargo, las mujeres que no usaron la bicicleta en 1989 pero si hacían algo de ejercicio en bicicleta para 2005 experimentaron un aumento de peso significativamente menor. Esto era así sobre todo entre las mujeres que tenían exceso de peso, para quienes andar tan poco como cinco minutos al día en bicicleta marcaba la diferencia. Y entre más tiempo andaban en bicicleta, menor era el peso que ganaban, observaron los autores.

Por el contrario, las que redujeron el tiempo que dedicaban a montar en bicicleta con los años, al pasar de 15 minutos al día a muy poco o nada, experimentaron un mayor aumento de peso.

Y las mujeres de peso normal que andaban en bicicleta más de cuatro horas a la semana en 2005 tenían menos probabilidades de aumentar más del 5 por ciento de su peso inicial, encontraron los investigadores.

El equipo concluyó que se debería animar a las mujeres premenopáusicas, especialmente si tienen problemas de peso, a montar en bicicleta al igual que caminar a paso ligero.

"Abogamos por una actividad física que forme parte de la rutina diaria", dijo Lusk. "No tiene que pensar en su frecuencia cardiaca ni en cuántas veces a la semana lo hace. Le recomendamos que incorpore la caminata a paso ligero o que monte en bicicleta los siete días de la semana".

Lusk agregó que Estados Unidos haría bien en imitar a los Países Bajos a nivel de política pública, donde los carriles bici, del tamaño de las aceras, permiten a las personas ir en bicicleta uno al lado del otro, alentando así la bicicleta como una experiencia social.

"A menudo cuando tenemos carriles bici, todavía usamos el modelo del 'guerrero solitario' en un solo carril estrecho, en el lado izquierdo de los vehículos donde la gente no se siente cómoda", señaló. "Necesitamos repensar este enfoque".

Cedric Bryant X., director científico del American Council on Exercise (ACE) en San Diego, dijo que las recomendaciones de política pública de Lusk "dan justo en el blanco".

"Su argumento... se inscribe en el objetivo de ayudar a los estadounidenses a incorporar la actividad física en sus estilos de vida", dijo.

"Andar en bicicleta no es un deporte de impacto, así que no hace daño a las articulaciones, por tanto hacer que esta actividad sea accesible para las personas es hacia donde creo que todas las organizaciones principales de aptitud física están apuntando", dijo Bryant.

Sin embargo, la Dra. Nieca Goldberg, directora médica del Programa Cardiaco para la Mujer del Centro Médico de la Universidad de Nueva York, emitió una nota de advertencia con respecto a cómo las mujeres podrían interpretar esta nueva información.

"Creo que restar importancia a los beneficios de caminar despacio es un mal mensaje para enviar a las personas que podrían haber pasado la mayor parte de sus vidas sentadas en una silla, por así decirlo", señaló Goldberg. "Así que caminar despacio es un buen punto de partida si no está acostumbrado a caminar. Es más barato que ir en bicicleta y quizá más fácil, y básicamente hay que empezar en alguna parte".

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/

El riesgo de la «dieta permanente»

La obsesión por alcanzar el peso perfecto ya se ha incluído en la lista de trastornos alimentarios como el mal del dietante crónico. Seguir una dieta estricta de lunes a jueves y perder el control los fines de semana hace que nunca se alcance el objetivo deseado. Estrés y problemas de autoestima son algunas de sus causas

Pocas mujeres por no decir ninguna, se han librado en algún momento de su vida de hacer dieta. Si reducir algún kilo de cara a épocas puntuales como sucede con el verano resulta habitual y no tiene por qué entrañar ningún peligro, el problema surge cuando la obsesión por la báscula lleva a no dejar de hacer régimen y a vivir permenentemente a dieta. Esta situación tan cotidiana se ha añadido ya a la lista de trastornos alimentarios y ha alcanzado la categoría de dietante crónico.

Para Javier Quintero, jefe de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor de Madrid, «en general son personas con un ligero sobrepeso o peso normal, pero con tendencia al sobrepeso, que han mantenido unos hábitos alimentarios inadecuados durante años y que, además, mantienen una preocupación de fondo por la figura y el peso lo que les lleva a estar durante largo periodos de su vida empezando y abandonando dietas, en busca de un objetivo ponderal que consiguen con dificultad, pero que rara vez son capaces de mantener».

Las cifras son alarmantes. Tan sólo en nuestro país, «entre el 25 y 30 por ciento de la población padecen este trastorno y, entre las jóvenes universitarias las cifras rondan el 50 por ciento. Además, ahora también estamos tratando a niñas de entre 9 y 11 años y a mujeres de a partir de 40», advierte Carmen Valle, fundadora del Programa de Prevención y Detección Temprana de los Trastornos de la Conducta Alimentaria del Instituto Centta y de la Unidad de trastornos alimenticios de Novoclinic. Una de las contradicciones del dietante crónico reside en que no suelen ser capaces de seguir esta conducta todos los días de la semana. De hecho, lo normal es que la dieta la hagan de lunes a jueves y el fin de semana no sólo se lo salten sino que, además, ingieran grandes cantidades de comida.

Doble juego

Según el doctor Gustavo Faus Boronat, director asistencial del Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA), «más que una regularidad semanal, suelen seguir una evolución fluctuante, en la que se alternan periodos de dieta con otros de ingesta descontrolada de alimentos. Esta situación se produce por un fenómeno bien conocido que consiste en que cualquier persona sometida a una situación de ayuno o restricción de alimentos experimenta la necesidad de ingerir alimentos en cantidades superiores a lo que se considera normal, llegando a perder el control sobre la ingesta. Obviamente, esta conducta conducirá a un incremento de peso o recuperación del que había perdido, siendo el inicio del problema».

El hecho de «perder el control» los fines de semana se explica, según Valle, «en un doble juego porque entre semana es más fácil por el ritmo diario hacer dieta, mientras que de viernes a domingo se la saltan y así evitan que los que están a su alrededor se preocupen. Esto no quiere decir que se descuiden, sino que lo tienen todo perfectamente calculado».

Es precisamente ahí, en esa obsesión por tenerlo todo controlado lo que lleva al dietante crónico a ser un gran conocedor, muchas veces erróneo, del mundo de la nutrición. «Suelen informarse a través de internet y, aunque sí es cierto que poseen un conocimiento exhaustivo de cuántas calorías tienen los alimentos y cuánto ejercicio deben hacer para quemarlas, también están llenos de muchas creencias equivocadas como, por ejemplo, la combinación de alimentos que, en muchas ocasiones, lleva a nutrirse mal», advierte Valle.

Asimismo, no es de extrañar, según Quintero, «que los pacientes con algún desorden alimentario sepan mucho de nutrición, lo que no quiere decir que ese perfil sea necesariamente patológico porque en el caso de estas personas tienden a compensar los malos y poco saludables hábitos con productos light o dietéticos que de nada sirven si no son constantes».

Refugio emocional

Si la sociedad actual y sus consiguientes cánones de belleza establecidos pueden convertirse en el mejor caldo de cultivo para fomentar a los dietantes crónicos, no hay que pasar por alto que detrás de todo también se encuentran factores emocionales que incrementan el riesgo de padecer este trastorno. «Resulta habitual que la alimentación sirva como vía de escape a los problemas que puede haber detrás. Las personas, en mayor o en menor medida, nos alimentamos siguiendo un poco al estómago y mucho a las emociones y a los sentimientos», sostiene Valle.

Esta misma idea la comparte Faus quien añade que «muchas veces la conducta está muy ligada al hecho de que cuando la persona se encuentra baja o emocionalmente insatisfecha, ve en la dieta la forma de encontrar la solución de sus problemas. Les da la sensación de que ejercen un control sobre la alimentación cuando ese dominio les falta en otros aspectos de su vida. En otras ocasiones son determinados cambios importantes de la vida (laborales, sentimentales, académicos…) los que pueden desencadenar o agravar conductas de este tipo». Debido a que los cánones de belleza actuales han conseguido calar entre la población masculina, «cada vez son más los hombres que también son dietantes crónicos», afirma Valle.Al igual que sucede con la mayoría de los trastornos alimentarios, resulta muy difícil para los especialistas cogerlo a tiempo. «Se puede curar, pero no es fácil», advierte Valle. De hecho, extender esta conducta en el tiempo implica, según Faus, «un riesgo más elevado de padecer otro tipo de trastornos como anorexia, bulimia o trastorno por atracón.

Asimismo, se pueden dar complicaciones médicas propias de las dietas estrictas y problemas nutricionales, además de situaciones depresivas y de ansiedad». Pero, a diferencia de la bulimia, Quintero sostiene que «no se acompañan de conductas purgativas» A la hora de solucionar este problema, Faus recomienda «en primer lugar, abordar los conflictos emocionales que subyacen y, después, cambiar los pensamientos erróneos sobre la alimentación, es decir, afrontar el problema más allá del cuerpo o de la imagen y centrar los objetivos en mejorar la autoestima. Todo ello, por supuesto, acompañado de un correcto asesoramiento dietético que permita cambiar pensamientos erróneos sobre la alimentación y adquirir hábitos de vida saludables».

Tomado de: www.larazon.es