29 de agosto de 2010

Comer bayas protege al cerebro de los daños del envejecimiento

Comer arándanos y fresas, puede que también nueces, ayuda al cerebro a mantenerse sano durante el envejecimiento activando el mecanismo natural con el que el cerebro 'limpia' y 'recicla' las proteínas tóxicas vinculadas a las pérdidas de memoria por la edad y otros síntomas de deterioro mental.

Así lo sugiere un estudio realizado por investigadores del Centro de Investigación sobre Nutrición Humana en el Envejecimiento, de Boston (Estados Unidos), del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y el Servicio de Investigación Agrícola (USDA-ARS, por sus siglas en inglés). Sus resultados se han presentado en el 240 Encuentro Nacional de la Sociedad Química Americana (ACS, siglas en inglés).

Según explica el investigador Shibu Poulose, encargado de presentar este estudio, anteriores trabajos habían sugerido que uno de los factores implicados en el envejecimiento es el hecho de que, con el paso del tiempo, el organismo sufre un descenso mantenido de su capacidad para protegerse a sí mismo de los daños que pueden causarle la inflamación y la oxidación. Esto hace a las personas vulnerables a las enfermedades mentales degenerativas, las patologías cardíacas, el cáncer y problema similares.

"La buena noticia --anuncia Poulose, del centro de Boston-- es que unas sustancias naturales denominadas polifenoles, presentes en las frutas, las verduras y los frutos secos-- tienen efectos antiinflamatorios y antioxidantes que pueden proteger contra el declive asociado a la edad".

Poulose realizó esta investigación junto a James Joseph, quien murió el pasado 1 de junio y era director de laboratorio e investigador pionero sobre el papel de los antioxidantes de frutas y frutos secos para prevenir los problemas cognitivos relacionados con el envejecimiento.

En anteriores estudios, ambos científicos demostraron, por ejemplo, que un conjunto de ratas mayores alimentadas en laboratorio durante dos meses con una dieta rica en antioxidantes, que contenía un dos por ciento de extracto de fresas, arándanos y moras, fue capaz de revertir los déficits relacionados con la edad que sufrían las funciones nerviosas y las capacidades de estos animales para recordar y aprender.

Todas las frutas rojas, azules y naranjas

En esta nueva investigación, Poulose y Joseph se centraron en estudiar otra razón por la que las funciones nerviosas se deterioraban con la edad: la reducción de la capacidad natural de cerebro para limpiarse gracias a unas células denominadas microglías, que en un proceso denominado autofagia eliminan y reciclan los restos bioquímicos que podrían obstaculizar las funciones cerebrales.

"Con el envejecimiento, las microglías dejan de realizar su trabajo y los restos se acumulan. Además, estas células se hacen hiper-reactivas y comienzan a dañar a las células sanas del cerebro", explica este experto, para quien sus descubrimientos sugieren "que los polifenoles presentes en las bayas tienen un efecto rescate". "Parece que restablecen la función normal de limpieza en el cerebro. Estos hallazgos son los primeros que demuestran que las bayas tienen estos efectos en el organismo", asevera.

Para realizar esta investigación, sus autores observaron células cerebrales de ratones cultivadas en laboratorio y descubrieron que el extracto de baya inhibía la acción de una proteína que frenaba el proceso autofágico".

Aunque las bayas y los frutos secos son fuentes ricas en esta sustancia, muchas otras frutas y verduras contienen polifenoles, en especial aquellas rojas, naranjas y azules, pues contienen antocianinas, pigmentos que son buenos antioxidantes. Las bayas congeladas, que están disponibles todo el año, son una excelente fuente de polifenoles, añadió.

Tomado de: www.europapress.es

¿Podría beber agua antes de las comidas ayudar a perder peso?

Cierre esos libros de dieta y olvídese de esas pastillas. El último truco para perder peso podría ser tan sencillo como beber un par de vasos de agua antes de comer. Un nuevo estudio encontró que los adultos mayores y de mediana edad que bebían dos tazas de agua antes de cada comida consumían menos calorías y perdieron más peso que los que no lo hacían.

Los investigadores dividieron a dos grupos de hombres y mujeres con sobrepeso y obesos de entre 55 y 75 años de edad en dos grupos: a un grupo se le pidió que consumiera una dieta baja en grasas y calorías; al otro grupo se le dijo que siguiera la misma dieta, y que bebieran dos tazas de agua antes del desayuno, el almuerzo y la cena.

Luego de doce semanas, los que bebían agua antes de las comidas habían perdido 7 kg (15.5 lb), frente a 5 kg (11 lb) entre los que no, una diferencia de casi treinta por ciento.

Los investigadores sacaron la idea del programa de pérdida de peso de investigaciones anteriores, que encontraron que cuando los adultos de mediana edad y mayores bebían agua antes de las comidas, comían entre 75 y 90 calorías menos en la comida.

Sin embargo, no estaban seguros de si los que bebían agua compensarían comiendo más el resto del día, apuntó la autora principal del estudio Brenda Davy, profesora asociada del departamento de nutrición humana, alimentos y ejercicio de la Virginia Tech. Pero tras doce semanas de dieta, esto no había sucedido.

"Beber más agua es una estrategia bastante sencilla que podría resultar útil para las personas que intentan perder peso", señaló Davy. "No estamos diciendo que si se bebe más agua desaparecerá la grasa corporal. Pero para las personas que intentan perder peso siguiendo una dieta baja en calorías, es algo que pueden hacer como parte de su programa".

La investigación debía ser presentada el lunes en la reunión anual de la American Chemical Society en Boston.

Davy enfatizó que uno de los problemas más molestos de las dietas es lo difícil que es mantener la pérdida de peso a largo plazo. Davy y sus colegas continuaron dando seguimiento a los participantes tras el periodo de doce semanas.

Después de un año, los datos preliminares muestran que los que siguieron bebiendo agua antes de las comidas no sólo no recuperaron el peso, sino que continuaron perdiendo un poco más, unas 1.5 libras (poco más de medio kilo) en promedio.

Pero el consumo de agua antes de comer podría tener una limitación: tal vez sólo funcione si se es de mediana edad o mayor, apuntó Davy.

Investigaciones anteriores han mostrado que entre los que tienen de 18 a 35 años, beber agua antes de las comidas no provocó que consumieran menos calorías, señaló Davy.

En las personas mayores, el estómago tarda más en vaciarse, por lo que quizás el agua ayude a que se sientan más satisfechos y con menos hambre, mientras que en la gente más joven, el agua comienza a abandonar el estómago casi de inmediato, comentó Davy.

Barry Popkin, director del Centro de Investigación sobre Nutrición y Obesidad de la Universidad de Carolina del Norte, dijo que los hallazgos son "promisorios". Su investigación ha mostrado que las personas que beben mucha agua beben menos bebidas azucaradas, comen más frutas y verduras, y en general consumen menos calorías durante el día.

Una causa de la epidemia de obesidad es que los estadounidenses consumen unas 300 calorías adicionales al día en bebidas azucaradas, en comparación con hace treinta años, añadió Popkin. Esto incluye refrescos, refrescos de fruta y jugos de fruta con azúcar añadida, bebidas deportivas y té endulzado.

"Si bebe más agua justo antes de una comida y se llena un poco justo antes, potencialmente podría reducir la ingesta alimentaria", planteó Popkin. "Pero lo que nos concierne es animar a la gente a beber agua para reemplazar todas esas bebidas calóricas que consumimos".

Otro desafío de la estrategia de beber agua antes de comer para perder peso es lograr que la gente lo haga, apuntó Carla Wolper, profesora asistente del Centro de Trastornos Alimentarios de la Universidad de Columbia e investigadora de la facultad del Centro de Investigación sobre la Obesidad de Nueva York del Hospital St. Luke en esa ciudad.

"La pregunta es si la gente sigue bebiendo agua en un contexto que no sea de estudio", cuestionó Wolper. "Sabemos que hay muchas cosas sencillas que la gente podría hacer para perder peso. Los ensayos clínicos han mostrado que si la gente escribe lo que come, pierde el doble de peso. Pero es muy difícil lograr que la gente escriba lo que come. O si la gente redujera las porciones apenas un poco, perderían peso. Pero no lo hacen".

Lo mismo pasa con beber agua. Incluso los cambios que parecen pequeños requieren un compromiso. "Cambiar un patrón de conducta es complejo, y requiere tiempo y energía", aseguró Wolper.

Aún así, vale la pena intentarlo, agregó. "A menos que la gente exagere con el agua, es inocuo y barato. Y si durante un día completo reduce la cantidad de comida que la gente ingiere, por supuesto es buena idea", dijo Wolper.

Con frecuencia, los dietistas sugieren una bebida no calórica como soda con limón, refrescos o té de dieta para ayudar a resistir el deseo de comer después de la cena, comentó Wolper.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/

Beber zumo de arándanos protege de las infecciones urinarias

Un estudio elaborado por el Instituto Politécnico de Worcester (Estados Unidos) ha descifrado cómo los componentes del zumo de arándanos son capaces de combatir la bacteria 'Escherichia Coli' ('E. Coli') evitando su reproducción y el desarrollo de trastornos como las infecciones urinarias.

La investigación, presentada en la 240 Reunión Anual de la Sociedad Química Americana (CAN), que se celebra estos días en Boston (Estados Unidos), contó con las muestras de varios voluntarios que ofrecieron sus muestras de orina antes y después del consumo de zumo de arándanos.

De este modo, los científicos estadounidenses descubrieron como la 'E. Coli' era capaz de adherirse a las paredes del tracto urinario y formar delgadas 'biocapas' que facilitan que la bacteria prospere en el organismo. En este sentido, el estudio concluye que el zumo de arándano tiene la capacidad de evitar que la 'E. Coli' se adhiera a las células del tracto y formar el citado 'biofilm'.

De este modo, es más fácil que la bacteria sea expulsada con la orina y se reduzca el riesgo de infección. De hecho, los autores del estudio comprobaron que las sustancias protectoras del zumo de arándano eran capaces de recubrir el tracto urinario y prevenir la adhesión bacteriana sólo ocho horas después de consumir la bebida.

"Este descubrimiento tiene importantes implicaciones, considerando la envergadura de los costes que generan este tipo de infecciones al sistema sanitario", comenta la directora del estudio, Terri Anne Camesano. Según las estimaciones oficiales, cada año se registran en torno a ocho millones de consultas médicas por una infección en la orina, que generan unos gastos de 1.260 millones de euros a los servicios de salud.

Las mujeres son las más propensas a este tipo de trastornos, de hecho, se calcula que al menos una de cada tres mujeres experimentan una o más infecciones de orina a lo largo de su vida. Las estadísticas muestran, asimismo, que sólo la mitad de las mujeres que padecen esta infección buscan consejo médico para aliviar los síntomas más leves, como la quemazón o la incontinencia.

Tomado de: www.europapress.es

Vegetales de hoja reducirían el riesgo de desarrollar diabetes

Comer más vegetales de hoja reduciría el riesgo de desarrollar diabetes, informaron expertos. Un equipo de investigadores de Gran Bretaña, que revisó seis estudios publicados sobre la relación entre la diabetes y el consumo de frutas y verduras, halló que ingerir una porción más por día de vegetales como espinaca, repollo y brócoli reducía un 14 por ciento el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en los adultos.

No obstante, los resultados no prueban que los vegetales prevengan la diabetes. Quienes consumen más vegetales de hoja tendrían una alimentación más saludable, harían más ejercicio o tendrían una mejor posición económica que los que consumen menor cantidad de verduras. Cualquiera de esos factores podría influir en la posibilidad de desarrollar diabetes.

Pero "los datos sugieren que los vegetales de hoja son clave", dijo Patrice Carter, de la Unidad de Investigación de la Diabetes de la Leicester University.

La revisión, que publicó British Medical Journal, incluyó seis estudios sobre un total de más de 200.000 personas de entre 30 y 74 años en Estados Unidos, China y Finlandia.

"Todas las frutas y las verduras son buenas, pero los datos revelan que los vegetales de hoja son especialmente interesantes", dijo Carter. Es que contienen antioxidantes, magnesio y ácidos grasos omega 3, que son buenos para la salud.

Cada estudio que revisó el equipo de Carter siguió a un grupo de adultos durante períodos de ente 4,5 y 23 años para registrar la cantidad de porciones de frutas y verduras que ingería cada participante por día y examinar a quién se le había diagnosticado diabetes tipo 2.

No hubo una diferencia significativa en el riesgo de desarrollar la enfermedad según la cantidad de vegetales en general, de frutas en general o de combinaciones de vegetales y frutas. Pero los vegetales de hoja verde se destacaron por sobre el resto: 1,15 porciones por más día redujo un 14 por ciento el riesgo individual de desarrollar diabetes.

La diabetes tipo 2 aparece por la incapacidad del organismo de utilizar la insulina, una hormona que produce el páncreas, para regular el nivel de azúcar en sangre que aportan los alimentos. Cuando la glucosa está descontrolada, puede dañar los ojos, los riñones, los nervios, el corazón y las arterias principales.

A menudo, la diabetes tipo 2 está asociada con una mala alimentación y el sedentarismo; ya está llegando a niveles epidémicos con el aumento de la obesidad.

Se estima que 180 millones de personas en el mundo tienen diabetes. Los costos son enormes en los países ricos y se están transformando en una carga creciente en los países en desarrollo.

Aunque la diabetes no tiene cura, los pacientes pueden minimizarla con más actividad física y sin engordar. Algunos diabéticos necesitan fármacos para controlar el nivel de azúcar en sangre y de insulina, pero otros sólo tienen que controlar la dieta.

El doctor Iain Frame, director de investigación de Diabetes UK, que no participó en el estudio, agregó que dada la poca cantidad de estudios revisados, "es demasiado pronto como para presentar a los vegetales de hoja como una herramienta aislada para reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2".

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/

Las madres que no amamantan a sus hijos tienen más riesgo de desarrollar diabetes tipo 2

Las madres que no amamantan a sus hijos presentan tasas significativamente más altas de diabetes tipo 2 a lo largo de su vida que las madres que si dieron el pecho, según un estudio de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos) cuyos resultados se publican en la edición de septiembre del 'American Journal of Medicine'.

"Hemos visto aumentos dramáticos en la prevalencia de la diabetes tipo 2 en el último siglo", asegura Eleanor Bimla Schwarz, autora de dicha investigación, que está convencida de que "además de la influencia ya conocida de la dieta y el ejercicio", la lactancia materna también reduce el riesgo de las mujeres de desarrollar esta enfermedad "al disminuir la grasa del vientre materno".

El presente estudio incluyó a 2.233 mujeres de entre 40 y 78 años, de quienes el 56 por ciento aseguró que habían amamantado a sus bebés durante al menos un mes. El 27 por ciento del resto de mujeres, que no amamantaron a sus hijos, desarrollaron diabetes 2, con casi el doble de probabilidades de tener la enfermedad que las mujeres que si lo hicieron o no tuvieron hijos.

Por el contrario, las madres que amamantaron a todos sus hijos no tenían más probabilidades de desarrollar diabetes que las mujeres que nunca dieron a luz. Además, los investigadores no encontraron diferencias en función de la edad, la raza, la actividad física y el consumo de tabaco o alcohol.

"Nuestro estudio proporciona otra buena razón para alentar a las mujeres a amamantar a sus bebés, al menos durante el primer mes de vida", reconoce Schwarz, que propone también a los médicos que adviertan del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 si no lo hacen.

Tomado de: www.europapress.es

21 de agosto de 2010

Intervalos actividad/descanso mejoran resultado ejercicio físico

Un grupo de expertos señaló que el entrenamiento con intervalos, que implica alternar momentos de actividad de alta intensidad con períodos menos intensos, puede ayudar a quemar más calorías.

"El entrenamiento con intervalos quema calorías más rápido. Si se está realizando entrenamiento con intervalos durante 20 minutos se pueden quemar tantas calorías como se lograría en 40 minutos", dijo Kerri O'Brien, de Life Fitness, que diseña y fabrica equipamiento para hacer ejercicio.

"Depende del nivel de intensidad, el peso del cuerpo, la intensidad de lo que se está haciendo", añadió. Lo importante es tener en cuenta si uno es un atleta de elite, un luchador de fin de semana o más bien una persona sedentaria.

"Podemos hacer diferentes cosas según nuestros objetivos y el nivel de estado físico", explicó O'Brien. "Podemos trabajar a baja intensidad, por ejemplo caminando, y luego parar y hacer algunos saltos con palmada", agregó.

O'Brien indicó que el entrenamiento con intervalos aumenta la resistencia al eliminar el ácido láctico, que se produce como consecuencia de la actividad física y genera dolor.

"Cuando uno está realizando entrenamiento de fuerza, o caminando, o subiendo escaleras, el ácido láctico es el que le pide al cuerpo que pare. El entrenamiento con intervalos está entrenando al cuerpo literalmente para eliminar el ácido láctico de manera más eficiente", señaló la experta.

Andrea Metcalf, instructora de Chicago, indicó que el entrenamiento con intervalos quema más calorías y aumenta la capacidad pulmonar más rápido que el trabajo fijo continuo.

Por su parte, Julia Valentour, del Consejo Estadounidense sobre Ejercicio, manifestó que el entrenamiento con intervalos funciona porque cuando uno alterna períodos de alta y baja intensidad, aumenta el nivel general de intensidad con que se ejercita.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Frutos secos, pollo o pescado, más cardiosaludables que 'perritos' y hamburguesas

Las mujeres que consumen alimentos ricos en proteínas, como frutos secos, pescado o pollo, en lugar de carne roja o procesada --la que llevan los 'perritos' o las hamburguesas-- tienen menos riesgo de sufrir un ataque al corazón, según un estudio realizado por investigadores del Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard, en Boston (Estados Unidos), publicada en 'Circulation', de la Asociación Americana del Corazón.

En concreto, las mujeres que toman dos raciones diarias de carne roja tienen un 30 por ciento más de riesgo de desarrollar enfermedades coronarias que aquellas que consumen sólo la mitad de una ración.

Según el autor principal de este estudio, Adam M. Bernstein, investigador post-doctoral del Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard, "este trabajo demuestra que buscar sustitutos para la carne roja o minimizar la cantidad de este producto en la dieta tiene beneficios".

Los resultados de este estudio también demostraron que comer más pollo, pescado y más frutos secos está asociado con un menor riesgo de sufrir una enfermedad coronaria.

De hecho, las mujeres que sustituyeron por otros alimentos ricos en proteínas su ración diaria de carne roja redujeron el riesgo de enfermedad coronaria: presentaron un 30 por ciento menos de riesgo con una ración diaria de frutos secos, un 24 por ciento con una ración diaria de pescado, un 19 por ciento comiendo pollo a diario y un 13 por ciento comiendo cada día productos bajos en grasa.

Participaron en este trabajo un total de 84.136 mujeres entre los 30 y los 55 años de edad, miembros del Estudio de Salud de las Enfermeras durante 26 años, entre 1980 y 2006. La mayoría eran de origen caucásico. Los autores examinaron el historial médico y los estilos de vida de estas mujeres, incluyendo su dieta, en cuestionarios rellenados con frecuencia en 26 años.

Los investigadores preguntaron a las enfermeras con qué frecuencia consumían una unidad o porción de cada tipo de comida de media. Podían elegir entre nueve respuestas posibles, desde 'nunca' a 'más de seis veces al día'.

Desde 1980 hasta el 1 de junio de 2006, los investigadores documentaron un total de 2.210 ataques al corazón sin muertes y 952 fallecimientos debidos a enfermedades coronarias.

Tomado de: www.europapress.es

15 de agosto de 2010

Desayunar: la mejor manera de comenzar el día

Son muchas las razones para evitar el desayuno: “no me da tiempo”, “no tengo hambre tan temprano” o “no acostumbro hacerlo”. pero omitirlo puede ser un grave error para su alimentación.

Después de varias horas sin comer, los niveles de azúcar en la sangre se encuentran bajos. El desayuno tiene la función básica de proveer la energía necesaria para iniciar nuestras labores diarias.

Según la Asociación Americana de Dietistas, muchas investigaciones han demostrado que las personas que no desayunan usualmente se sienten más cansadas e irritables. Mientras que los que tienen dicha costumbre tienen una mejor actitud al trabajar, son más productivos y tienen una mayor habilidad en labores que requieran el uso de la memoria.

Asimismo, quienes desayunan tienen más fuerza y resistencia, mayor capacidad para concentrarse y mejores habilidades para resolver problemas. Además, es importante recordar que realizar cinco tiempos de comida es una de las bases para controlar el peso corporal.

Ahora bien, también se debe procurar que el desayuno sea una comida balanceada y saludable. No es necesario que sea algo complejo o difícil de preparar. Podemos incluir alguna fruta o jugo natural, así como fuentes de carbohidratos y proteína. No es recomendable abusar del consumo de embutidos o incluir preparaciones muy grasosas.

Algunas opciones que puede escoger para incluir en el desayuno son: tostadas con mermelada o margarina, galletas integrales, cereal, pan dulce o salado, tortillas, gallo pinto, quesos frescos, huevo, jamón, leche, yogurt, fruta picada o jugo de fruta natural. Se puede incluir café o té, pero hay que tener claro que por sí solos no constituyen el desayuno sino un complemento, ya que no aportan calorías.

El desayuno también ofrece la oportunidad de incluir vegetales en nuestra dieta. Ya sea en un emparedado con lechuga y tomate, o un omelet con hongos, chile y cebollín.

Y si no dispone de mucho tiempo para preparar el desayuno, algunos consejos útiles:
  1. Algún día de la semana dedíquese a preparar porciones de fruta y las almacena en el refrigerador, así está lista para su consumo o para utilizarla para preparar batidos o jugos.
  2. Siempre tenga disponible en su casa algún cereal de su preferencia (preferiblemente rico en fibra y no azucarado), ya que es de las opciones más rápidas de servir.
  3. Prepare un batido de fruta con leche o yogurt, es refrescante, le dará saciedad y puede tomarlo incluso mientras va al trabajo o a su lugar de estudio.
  4. También para comer en el camino puede preparar un emparedado con pan integral.
  5. Tenga en su alacena granola. Con yogurt y/o fruta puede ser una rápida y excelente opción.
  6. Aún más sencillo: una barrita de cereal, una fruta y un vaso de leche descremada.
  7. Si no tiene tiempo para preparar jugo de fruta natural, en el mercado puede conseguirlo sin azúcar añadida.
No es imposible, tome unos minutos de su mañana y disfrute su desayuno.

Asocian la cintura ancha con un mayor riesgo de muerte

Las personas con una gran circunferencia de cintura podrían tener un mayor riesgo de morir por cualquier causa durante un periodo de unos nueve años, según un trabajo realizado por investigadores de la Sociedad Americana del Cáncer publicado en 'Archives of Internal Medicine'.

Tener una cintura ancha estaba asociado ya con la inflamación, la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2, los niveles anormales de colesterol y las enfermedades cardíacas. Esta asociación podría deberse a que la circunferencia de la cintura está relacionada con la grasa de las vísceras que rodean los órganos en el abdomen, que es más peligrosa que la grasa que se encuentra bajo la piel.

El equipo del investigador Eric J. Jacobs examinó la asociación entre la circunferencia de la cintura y el riesgo de muerte en 48.500 hombres y 56.343 mujeres de 50 años o más (una media de 69 años en hombres y 67 en las mujeres).

Todos estos individuos habían participado en el Cancer Prevention Study II Nutrition Cohort, para el que completaron por 'e-mail' un cuestionario sobre diversos factores demográficos, médicos y conductuales en 1992 ó 1993 y proporcionaron información sobre su peso y la circunferencia de su cintura en 1997.

Las muertes y sus causas fueron confirmadas a través del National Death Index hasta el 31 de diciembre de 2006. Un total de 9.315 hombres y de 5.332 mujeres fallecieron durante este periodo de tiempo en el que se desarrolló el estudio.

Tras ajustar su índice de masa corporal (IMC) y otros factores de riesgo, descubrieron que una cintura muy ancha (de 120 centímetros o más en hombres y de 110 centímetros o más en mujeres) estaba asociada al doble de riesgo de morir durante este periodo.

Una cintura más ancha estaba asociada con un mayor riesgo de fallecer en todas las categorías de IMC --incluida la del peso normal--, en el sobrepeso y también en la obesidad. Sin embargo, entre las mujeres, esta asociación alcanzó su mayor intensidad en aquellas con un peso normal. Según los autores de este estudio, "no está clara la razón por la que existe una mayor asociación entre la circunferencia de cintura y la mortalidad entre mujeres con bajo IMC".

Tomado de: www.europapress.es

Hacer ejercicio no ayuda a reducir la presión arterial si no se reduce el peso corporal

Las personas que estén intentando disminuir su riesgo de hipertensión deben centrarse en bajar de peso ya que, según un estudio de la Universidad de Texas, hacer ejercicio no ayuda en este objetivo si la persona se mantiene obesa.

Como se esperaba, la investigación sobre 35.000 personas efectuada por el Centro Médico de la Universidad de Texas reveló que quienes padecen sobrepeso u obesidad eran más propensos a tener una presión sistólica elevada, esto es el nivel más alto de lectura. Pero entre quienes tenían un índice de masa corporal (IMC) alto, el estado físico tenía un impacto pequeño sobre su presión arterial. El IMC es una medición del peso en relación con la altura.

Los investigadores indicaron que estos resultados sugieren que las personas que están tratando de reducir su riesgo de hipertensión deberían focalizarse en bajar de peso y que el incremento del bienestar físico debería ser una segunda meta.

"La obesidad es un vaticinador tan fuerte del riesgo de presión sanguínea (alta) o hipertensión que tener un peso corporal normal es lo que realmente manejará la presión arterial", en lugar del nivel de bienestar físico general, dijo a Reuters Health la cardióloga Susan Lakoski. Al menos en términos de reducción del riesgo de hipertensión, "no es realista estar en forma pero gordo", agregó la experta.

Para el estudio, publicado en 'American Heart Journal', Lakoski y sus colegas analizaron datos de unos 35.000 pacientes, en su mayoría hombres blancos, recopilados durante los últimos 20 años en la Clínica Cooper, en Dallas.

A pesar de los resultados, Lakoski dijo que para la salud general y el riesgo de muerte, el bienestar físico es una parte fundamental. "Lo que quisiéramos ver finalmente en el mundo real es personas que adelgazan y empiezan a mejorar su estado físico", agregó la investigadora.

Uno de cada tres adultos estadounidenses tiene presión arterial elevada -por encima de 140/90-, incluidos más de la mitad de los mayores de 55 años. Padecer hipertensión pone a la persona en mayor riesgo de sufrir accidente cerebrovascular (ACV), ataque cardíaco y enfermedad renal.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por su sigla en inglés) la presión sanguínea alta costará a Estados Unidos más de 75.000 millones de dólares en el 2010, entre estadías en hospitales, consultas médicas, medicamentos y pérdida de tiempo de trabajo.

Tomado de: www.europapress.es

7 de agosto de 2010

¿Por qué las personas no engordan igual comiendo lo mismo?

Investigadores de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, han descubierto que las diferencias en el funcionamiento cerebral son la causa de que una misma dieta no tenga los mismos efectos en el peso de las personas.

Según explican en un artículo en la revista 'Proceedings of the National Academy' (PNAS), existía mucha incertidumbre en conocer por qué una dieta rica en grasas era capaz de provocar obesidad y otras enfermedades como la diabetes y, en cambio, había personas que comiendo lo mismo mantenían la delgadez durante años.

De este modo, y según ha descubierto en una investigación en ratones Tamas Horvath y su equipo, la clave está en los centros de alimentación del hipotálamo. Así, en los pacientes propensos a la obesidad la señal neuronal que indica al cerebro que se ha comido lo suficiente es más lenta, ya que resulta inhibida por otras células.

Así, "parece que el cableado del cerebro es determinante en la vulnerabilidad para desarrollar obesidad", ha explicado Horvath, ya que en los animales que no engordan las neuronas que avisan de la saciedad están más activas y avisan más rápido.

Con esto se explica también por qué la voluntad personal no determina la obesidad. De hecho, "quienes son vulnerables a la obesidad también desarrollan una inflamación del cerebro, lo que puede explicar por qué tienen más dificultades para perder peso".

El siguiente paso de Horvath y su equipo es analizar qué determina este funcionamiento cerebral, y ver si además de la genética también pueden afectar factores ambientales.

Tomado de: www.europapress.es

La diabetes gestacional es propensa a repetirse: estudio

Las embarazadas que tuvieron diabetes durante un embarazo previo pueden volver a desarrollar la enfermedad. Un equipo halló que ese riesgo aumentaba con cada embarazo anterior con el mismo trastorno: del 41 por ciento después del primero hasta el 57 por ciento luego de dos gestaciones con diabetes.

La diabetes gestacional aparece hacia el final del embarazo y aumenta el nivel de azúcar en sangre por una alteración de la insulina. Rara vez causa malformaciones congénitas, pero las complicaciones que provoca pueden afectar la salud de la madre y del bebé.

"Dada su naturaleza silenciosa, es importante identificarla lo antes posible en las mujeres en riesgo y controlarla en el período prenatal", dijo el doctor Darios Getahun, del Grupo Médico de California del Sur de Kaiser Permanente, en Pasadena.

El equipo de Getahun estudió los primeros dos embarazos de unas 65.000 mujeres y los primeros tres de 13.000 mujeres atendidas en ese centro de salud entre 1991 y el 2008. El 4 por ciento desarrolló diabetes gestacional en el primer embarazo, publica American Journal of Obstetrics and Gynecology, lo que coincide con la tasa poblacional que estima la Asociación Estadounidense de Diabetes.

Esas mujeres eran 13 veces más propensas a volver a desarrollar la enfermedad en el segundo embarazo que las mujeres sin diabetes gestacional previa. En el tercer embarazo, el riesgo con dos gestaciones previas con diabetes creció 26 veces.

Al analizar los datos en detalle, el 44 por ciento de las mujeres a las que se les había diagnosticado diabetes gestacional en el segundo embarazo, pero no en el primero, desarrolló la enfermedad, a diferencia del 23 por ciento de aquellas con diabetes en el primer embarazo, pero no en el segundo.

Las hispanas, las asiáticas y las isleñas del Pacífico tenían el doble de riesgo de desarrollar diabetes gestacional que las mujeres blancas.

Para el equipo, el consumo relativamente alto de arroz en las asiáticas y las isleñas podría aumentar los niveles de azúcar y de insulina, lo que podría provocar la aparición de la enfermedad.

El estudio, realizado con fondos de Kaiser Permanente, no tomó en cuenta factores del estilo de vida, como el peso corporal. Eso, indican los autores, limita la aplicación de los resultados porque el sobrepeso y la obesidad, que afectan a una de cada tres mujeres en edad gestacional, favorecería la recurrencia de la diabetes durante el embarazo.

El Colegio Estadounidense de Obstetricia y Ginecología y la Asociación Estadounidense de Diabetes recomiendan que las mujeres en riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 reciban información sobre los beneficios de modificar la dieta, hacer ejercicio y adelgazar. Ese grupo incluye a las mujeres con antecedentes de diabetes gestacional.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Sustancias de la carne pueden elevar el riesgo de cáncer de vejiga

Ciertas sustancias de la carne pueden incrementar el riesgo de sufrir un cáncer de vejiga, según un estudio realizado por investigadores del Instituto Nacional de Cáncer, en Rockville (Estados Unidos). Este descubrimiento, publicado en la edición 'on line' de 'Cancer', podría ser importante para comprender mejor el papel que juega la dieta en el riesgo de cáncer.

Comer carne roja y carnes preparadas está relacionado con un aumento del riesgo de desarrollar diferentes cánceres. Diversos estudios en animales han identificado varias sustancias de la carne que podrían estar relacionadas con esta asociación. En este grupo están incluidas las aminas heterocíclicas, los hidrocarburos aromáticos policíclicos y los compuestos N-nitroso. Nitratos y nitrito se añaden a la carne procesada y son precursores de los compuestos N-nitroso.

El equipo de Amanda J. Cross, del Instituto Nacional del Cáncer, dirigieron uno de los primeros estudios prospectivos que valoraban la relación entre la ingesta de estos compuestos presentes en la carne y el riesgo de desarrollar cáncer de vejiga.

Para ello usaron datos recogidos a través de cuestionarios que evaluaban los tipos de carne consumida y cómo estaba preparada y cocinada para valorar la ingesta de estos compuestos relacionados con la carne. Consiguieron información de 300.000 hombres y mujeres entre los 50 y los 71 años, de ocho estados de Estados Unidos.

Al inicio de la investigación, entre 1995 y 1996, todos los participantes completaron cuestionarios de estilo de vida y dieta acerca de sus consumo cotidiano de comida y bebida. Los participantes fueron seguidos durante más de ocho años, durante los que 854 personas fueron diagnosticadas de cáncer de vejiga.

Las personas cuya dieta presentaba las mayores cantidades de nitrito dietético total --procedente de todas las fuentes y no sólo de la carne--, así como aquellas cuyas dietas tenían las mayores cantidades de nitrato y nitrito procedente de carne procesada tenían entre un 28 y un 29 por ciento más de riesgo de desarrollar un cáncer de vejiga, en comparación con aquellas que consumieron las menores cantidades de estos compuestos.

Esta asociación entre el consumo de nitrato y nitrito con el riesgo de desarrollar un cáncer de vejiga podría explicar por qué otros estudios han constatado una asociación entre la carne procesada y el incremento del riesgo de tener un cáncer de estas características.

"Nuestros descubrimientos subrayan la importancia de estudiar las sustancias contenidas en la carne para entender mejor la asociación entre este producto y el riesgo de desarrollar un cáncer", señala Cross, para quien "faltan datos epidemiológicos globales sobre la exposición a la carne y el cáncer de vejiga". "Nuestros avances deberían tener una continuación en otros estudios prospectivos", concluyó.

Tomado de: www.europapress.es

1 de agosto de 2010

¿Dietas milagro?

Los milagros no existen. De eso están convencidos los médicos cuando hablan de dietas. Por eso advierten de lo peligrosas que pueden ser las dietas milagro o mágicas, con las que se pretende perder mucho peso en muy poco tiempo.

Suelen ser dietas "monoproducto, restrictivas y muy poco equilibradas", que "prometen perder kilos rápidamente y de forma fácil", explica el doctor Abelardo Caballero, director del Instituto de Obesidad. Cada verano aparecen de nuevas, algunas muy estrambóticas y exóticas. Ninguna está exenta de ciertos riesgos.

El principio de un mal mayor

Estos regímenes "pueden provocar alteraciones en el metabolismo" y causar "colesterol, ácido úrico o crear deficiencias en vitaminas y minerales", enumera el doctor Miguel Ángel Rubio, secretario de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. Sin obviar que pueden significar "el inicio de problemas mayores, de trastornos alimentarios como la anorexia o la bulimia", añade Caballero.Y es que a veces "se empieza con una dieta" y quien la hace "se obsesiona con este tema, llegando a coger manías persecutorias", advierte el médico.

Estas alteraciones también tienen efectos a un plazo relativamente corto: es el temido efecto yo-yo o rebote, que hace que el peso perdido se recupere con gran facilidad. "Estas dietas son fuente de más obesidad", recalca Caballero, quien dice que "o se vuelve al peso de antes o incluso se supera".

Los médicos a la vez insisten en que se debe huir de los productos alimentarios que también venden milagros. Varios estudios, presentados en el último Congreso Internacional de Obesidad, concluyen que estos artículos para adelgazar no son eficaces.

Más allá de dietas, barritas o complementos vitamínicos, los expertos recuerdan que para perder peso es fundamental cambiar los hábitos. "La clave está en ser capaz de mantener el peso con un plan nutricional" durante toda la vida, y adquirir una educación alimentaria, sentencia el doctor Rubio. Eso siempre será más fácil, termina, "con la ayuda de un endocrino o un nutricionista".

De la sopa de cebolla a los palillos

Comer solamente sopa de cebolla. O piña. O chocolate. Son algunas de las dietas milagro, que conforman una lista de más de un centenar de regímenes a la que cada año hay nuevas incorporaciones. Igual que en la ropa, también en las dietas hay modas”, explica el doctor Abelardo Caballero. Este verano se habla de la de los potitos –seguida por algunas celebrities–, que “al ser para niños tienen menos valor calórico, y como llevan agua son un complemento alimentario menor”, cuenta el doctor Rubio. Muy famosa también es la dieta del astronauta, con un abuso de los hidratos de carbono, o la de la alcachofa. Pero, ¿conocen la que se basa en masticar mucho? ¿O la de comer con palillos? La variedad de regímenes es inmensa.

El cálculo

Un kilo de grasa equivale a unas 7.000 calorías, con lo que para perder un kilo semanal se debe tener un déficit de mil calorías diarias (o de 500 y hacer ejercicio). La clave es eliminar grasa poco a poco. El doctor Rubio insiste en que “las dietas que hagan perder más de un kilo semanal indican que además de grasa se está eliminando masa muscular y agua”.

Tomado de: www.adn.es

Consejos de alimentación para niños celíacos

Como es sabido el gluten es la proteina que resulta dañina para los celíacos y que se halla presnte en cereales como son: trigo, cebada, centeno y avena, así como sus derivados, por lo que es necesario que la dieta del niño celíaco sea nutritiva y con todos los nutrientes presentes.

Debe de contener diariamente vitaminas, minerales, proteínas saludables, carbohidratos y fibra y se debe de poner especial atención a las fuentes ocultas de gluten.

Es necesario que el desayuno sea la comida más completa del día, rica en vitaminas y minerales, carbohidratos y proteínas. Se deben de consumir cereales como el trigo sarraceno, quinoa o amaranto, que no contienen gluten y que son altamente proteícos.

Introducir todos los días y al menos dos veces al día frutas y verduras, que aportan vitaminas y minerales.

Las legumbres y los cereales integrales aportan hidratos de carbono y los pescados y carnes, proteinas, aunque se puede optar por las proteínas vegetales, que son de gran calidad biológica y muy recomendables, como son la soja, el tofu o el tempeh, entre otras.

Es recomendable ofrecer al niño frutos secos, que aportan muchos ácidos grasos e introducir en la dieta aceites de calidad, como el de oliva y probióticos por su alto contenido en calcio, como el kéfir y el yogur.

Tomado de: www.nutricion.pro