25 de septiembre de 2010

Los fumadores tienen más riesgo de desarrollar diabetes: estudio

Un nuevo estudio suma un efecto negativo más del tabaquismo para la salud, al demostrar que los fumadores tienen más riesgo que el resto de las personas de desarrollar diabetes tipo 2. Los resultados, que surgen del análisis de las historias clínicas de más de 1,2 millones de adultos de Corea, no prueban que el tabaquismo cause la diabetes sino que demuestra que los ex fumadores tienen menos riesgo de sufrir la enfermedad que los fumadores actuales.

Con datos nacionales de los seguros de salud, los autores hallaron que los fumadores inicialmente sin diabetes eran más propensos que los no fumadores a desarrollar en los próximos 14 años la enfermedad metabólica, que afecta a 24 millones de estadounidenses.

La posibilidad de diagnosticarles diabetes a los hombres aumentó junto con la cantidad de cigarrillos que fumaban: comparados con los no fumadores, los que consumían 20 cigarrillos o más por día eran un 55 por ciento más propensos a tener consultas médicas ambulatorias por diabetes registradas en la historia clínica al final del estudio.

En las mujeres, esa misma intensidad de consumo de tabaco, como así también el bajo consumo (uno a nueve cigarrillos diarios) estuvo asociado con un tercio más riesgo de desarrollar diabetes que las no fumadoras.

El equipo de Sun Ha Jee, de la Universidad de Yonsei en Seúl, publicó el estudio en la revista Diabetes Care. Los resultados coinciden con algunas investigaciones previas, incluida una de comienzo de este año y sobre casi 11.000 adultos de mediana edad de Estados Unidos.

En ese estudio, un tercio de los fumadores de por lo menos un paquete de cigarrillos diario durante 30 años era un 42 por ciento más propenso a que se le diagnosticara diabetes que los no fumadores.

La teoría indica que fumar promueve la aparición de la diabetes tipo 2 al causar inflamación crónica en el organismo. Eso puede hacer que los tejidos se vuelvan más resistentes a la hormona reguladora del azúcar en sangre, la insulina, y, en el tiempo, causar diabetes tipo 2.

Los resultados surgen del análisis de la historia clínica de más de 1,2 millones de coreanos mayores de 30 años sin diabetes inicial y que se realizaron evaluaciones clínicas periódicas durante 14 años.

Al inicio del estudio, fumaba el 59 por ciento de los hombres y el 21 por ciento ya había abandonado la adicción. Apenas el 4 por ciento de las mujeres fumaba y el 2 por ciento ya había dejado de hacerlo.

Durante el estudio, el 7 por ciento de los participantes (89.422) realizó por lo menos tres consultas ambulatorias debido a la diabetes; unos 11.400 necesitaron hospitalización.

Los hombres fumadores tuvieron entre un 30 y un 55 por ciento más riesgo de necesitar una consulta médica que los no fumadores, según la cantidad de cigarrillos diarios consumidos; la posibilidad de necesitar hospitalización aumentó entre un 50 y un 79 por ciento.

Los ex fumadores tuvieron un 10 por ciento más riesgo de necesitar una consulta médica que los no fumadores.

En las mujeres, el tabaquismo estuvo asociado con entre un cuarto y un tercio más riesgo de realizar una consulta médica por la enfermedad y un 43 a un 65 por ciento más posibilidad de necesitar hospitalización.

Las ex fumadoras, en tanto, tuvieron un 19 por ciento más riesgo de tener que consultar al médico y un 31 por ciento más posibilidad de tener que ser hospitalizadas que las no fumadoras.

Los datos, aclaró el equipo, pertenecen en su mayoría a población de clase media y empleada, por lo que no serían representativos de la población general de Corea ni de otros países.

Aun así, concluyeron los autores: "Las evidencias en aumento sobre el tabaquismo y la diabetes, en especial en personas asiáticas, sugieren que se debería considerar el tabaquismo como una causa potencialmente reversible de la diabetes".

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/

Dieta mediterránea favorece desarrollo del bebé en el embarazo

Una dieta rica en verduras, frutas, pescado azul y aceite de oliva no solo es recomendable en adultos o ancianos, sino que también favorece el desarrollo del feto. Así lo destacó un estudio realizado por la Universidad Erasmus de Róterdam (Holanda).

Según Sarah Timmermans, autora de la investigación, la ingestión de ese tipo de alimentos aumenta considerablemente la salud del futuro bebé y también mantiene bajo control los niveles de presión sanguínea en la madre, un elemento de gran importancia en el momento del parto.

Antes se pensaba que, en los tres primeros meses de gestación, el feto se desarrollaba igual independientemente de la dieta que llevara la madre. En este sentido, esta investigación demostró lo contrario.

El Centro Médico Erasmus (EMC), dependencia de esa universidad holandesa, realizó el estudio en los dos últimos años con 10.000 mujeres embarazadas que, durante el período de gestación, ingirieron una dieta típica mediterránea.

“Comenzamos a analizar la gestación desde los primeros estadios hasta el parto, y también hicimos un seguimiento del recién nacido en su primer año de vida”, explicó Timmermans.

La investigadora contrastó los beneficios de la dieta mediterránea y los efectos nocivos de una dieta característica del norte de Europa, la cual es rica en aceites grasos, papas, salsas y carne.

A partir de esta comparación, el estudio demostró que las mujeres que consumieron una dieta típica del norte de Europa dieron a luz a niños con un peso corporal bajo respecto a lo que se considera como parámetro normal.

Estos resultados coincidieron con análisis previos realizados por laboratorios en todo el mundo, según los cuales los niños que nacen con problemas como un peso menor u otros desequilibrios, corren un riesgo mayor de padecer patologías cardíacas o disfunciones relacionadas con elevados niveles de grasa en la sangre o colesterol.

Otros factores que también influyen en la salud del feto son los hábitos y costumbres de la madre.

“El estilo de vida y dieta de la madre en las primeras semanas de gestación tiene una influencia muy determinante en el bebé", explicó Timmermans.

Este tipo de estudios sobre las madres gestantes, la dieta y el estilo de vida son cada vez más frecuentes en todo el mundo.

Otra investigación reciente, publicada en la revista especializada Psycosomatic Medicine, demostró que las madres que sufren problemas de depresión dan a luz a niños con problemas de salud como peso menor al normal y tensión arterial más elevada.

Tomado de: www.nacion.com

Un análisis muestra que el síndrome metabólico duplica el riesgo cardiaco

Un grupo de afecciones de salud que en conjunto se conocen como síndrome metabólico podría plantear un riesgo aún mayor para el corazón de lo que se reconocía antes, sugieren los hallazgos de un estudio reciente.

La combinación de factores de riesgo del síndrome metabólico, que incluyen obesidad, hipertensión, hipercolesterolemia y resistencia a la insulina, aumenta el riesgo de desarrollar enfermedad cardiaca y diabetes. Y según el Instituto Nacional del Corazón, Pulmones y Sangre de los EE. UU, unos 25 millones de estadounidenses tienen síndrome metabólico.

En el nuevo análisis, los investigadores examinaron más de 70 estudios recientes, que incluyeron un total de casi un millón de pacientes. Los investigadores encontraron que las personas con síndrome metabólico tienen hasta 2.5 veces más probabilidades de morir por causas relacionadas con el corazón y a sufrir de enfermedad cardiaca, ataque cardiaco o accidente cerebrovascular, en comparación con la gente que no tiene el síndrome.

Además, los pacientes de síndrome metabólico tuvieron un riesgo de muerte 50 por ciento más alto durante el periodo de seguimiento del estudio. Entre los que no tenía diabetes, el riesgo cardiovascular siguió siendo alto, señalaron los autores del estudio.

"Nuestro estudio sugiere que la asociación entre el síndrome metabólico y los resultados cardiovasculares es aún más potente de lo que se sospechaba antes", aseguró en un comunicado de prensa del American College of Cardiology el autor del estudio, el Dr. Mark Eisenberg, profesor de medicina de las divisiones de cardiología y epidemiología clínica del Hospital General Judío y la Universidad de McGill en Montreal, Canadá.

"Refuerza con firmeza la necesidad urgente de combatir agresivamente el síndrome metabólico para reducir, e incluso tal vez prevenir, la enfermedad cardiaca y mejorar la supervivencia", añadió.

Y aunque los individuos tienen que hacer su parte por mantener un estilo de vida sano, como comer bien y hacer ejercicio, los cambios sociales podrían también significar una diferencia, sugirió Eisenberg.

"En última instancia, las intervenciones a nivel poblacional como la prohibición de grasas trans en la ciudad de Nueva York resultan necesarias para reducir el número de personas con síndrome metabólico y el riesgo cardiovascular correspondiente", enfatizó Eisenberg en el comunicado de prensa.

Tomado de:www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/

19 de septiembre de 2010

La obesidad puede favorecer la aparición de problemas hormonales y de fertilidad, según experto

El aumento de la obesidad puede acarrear graves problemas en el futuro más allá del riesgo cardiovascular que conlleva ya que, como asegura el doctor Manuel Puig, miembro de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), el sobrepeso también puede alterar el desarrollo hormonal y favorecer la aparición de problemas de fertilidad.

Así lo ha reconocido este experto, con motivo de un curso de Andrología organizado este fin de semana por la SEEN en Alcobendas (Madrid), donde diferentes expertos abordaron temas como la infertilidad masculina, técnicas de reproducción asistida, la disfunción eréctil y su influencia en el riesgo cardiovascular, y la Andrología en el hombre mayor.

De este modo, y según ha reconocido Puig, en declaraciones a Europa Press, "en las últimas décadas ya se ha producido una disminución de la cantidad de millones de espermatozoides que se fabrican, y también de la calidad en cuanto a motilidad".

En esta pérdida de calidad han influido diferentes factores, como el estilo de vida, una dieta altamente calórica, el consumo de tóxicos como alcohol o el consumo de tabaco y otras drogas, la vestimenta o la temperatura a la que se ven expuestos los testículos.

"No sólo depende del compuesto que puedan incluir los alimentos sino del estilo de alimentación que uno lleve, que ha desembocado en la obesidad creciente que hay en las sociedades occidentales", ha asegurado Puig.

Esto, junto con una tendencia de acceder a la paternidad a edades más elevadas, es lo que ha provocado que "no sea nada infrecuente tener el primer hijo después de los 30", propiciando que "cada vez haya más parejas que requieran de consejo y asistencia para conseguirlo".

Igualmente, Puig ha reconocido que la obesidad y el desarrollo de diabetes tipo 2 "también pueden tener una producción directa en una desactivación de todo el sistema de control y fabricación de hormonas masculinas".

De hecho, cuando mejoran su peso de forma notable, el sistema de fabricación masculino tiende a normalizarse y recuperar los valores normales.

Un problema, añade, también "se puede hacer extensivo a mujeres muy obesas", que pueden entrar en una dinámica de pérdida del ciclo menstrual e infertilidad.

Tomado de: www.europapress.es

Cáncer de colon es más fatal en mujeres con abdomen prominente

Las mujeres mayores con abdomen prominente tienen más riesgo de morir por cáncer de colon luego del diagnóstico que aquellas con cinturas más reducidas. La mortalidad por cualquier causa también aumenta en las mujeres con cáncer de colon que son extremadamente delgadas u obesas, informó en la revista Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention el equipo de la doctora Anna E. Prizment, de la University of Minnesota en Minneapolis.

"Nuestros resultados aportan otro motivo para que las mujeres posmenopáusicas mantengan el peso, el tamaño de la cintura y la relación cintura-cadera en el rango normal. Eso no sólo reduciría la incidencia del cáncer de colon, sino también aumentaría la supervivencia si aparece la enfermedad", dijo Prizment a Reuters Health.

Varios estudios previos habían demostrado que las personas con acumulación de grasa abdominal son más propensas a desarrollar cáncer de colon y que ese riesgo también aumenta a medida que lo hace el índice de masa corporal (IMC).

Pero el equipo señala que poco se sabe sobre cómo el peso de una persona antes de diagnosticarse el cáncer influye en su supervivencia después del diagnóstico y si la circunferencia de la cintura sería un mejor indicador de riesgo de mortalidad que el IMC.

Para investigarlo, el equipo analizó datos de 1.096 mujeres posmenopáusicas que desarrollaron cáncer de colon durante un estudio en curso sobre los factores de riesgo del cáncer en más 40.000 adultas mayores (Iowa Women's Health Study).

El equipo siguió a las participantes desde el inicio del estudio, en 1986, hasta el 2005; en esos 20 años, murieron 493 participantes (289 por cáncer de colon).

Las mujeres con cáncer de colon y un IMC de 30 o más (obesidad) previo al diagnóstico eran un 45 por ciento más propensas a morir por cualquier causa durante el seguimiento que aquellas con peso normal (IMC de entre 18,5 y 24,9).

Las mujeres con muy bajo peso (11 tenían un IMC por debajo de 18,5) tenían el doble de riesgo de morir por cualquier causa que las participantes con peso normal. "Son frágiles, no toleran el tratamiento y son propensas a adquirir infecciones", dijo Prizment.

Un tercio de las personas a las que se les diagnostica cáncer de colon morirá por la enfermedad en las siguientes dos décadas, según una estimación que también indica que una elevada relación cintura-cadera aumenta hasta un 45 por ciento el riesgo de que una mujer con el cáncer muera por la enfermedad en 20 años.

Cada año se diagnostican en Estados Unidos unos 143.000 nuevos casos de cáncer de colon; unos 70.500 son en mujeres.

Según Prizment, hay varias vías por la que la obesidad y la grasa abdominal podrían elevar la mortalidad por cáncer de colon.

La grasa que se acumula en el abdomen produce hormonas y otras sustancias que pueden aumentar la resistencia a la insulina (hormona clave en la regulación del azúcar en sangre), promover la inflamación y hasta activar la aparición del cáncer de colon.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/

El consumo moderado de cerveza no modifica el peso

El consumo moderado de cerveza, tanto tradicional como sin alcohol, no provoca un aumento del peso ni modificaciones en la composición corporal, según el estudio 'Asociación entre el consumo moderado de cerveza tradicional y sin alcohol y la composición corporal', realizado por la investigadora en el Instituto del Frío-ICTAN del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Ana María Veses Alcobendas.

De esta manera, la autora del estudio señaló en el transcurso de la presentación en el Colegio de Médicos León que, pese al mito de que el consumo de cerveza produce distensión abdominal, las conclusiones del estudio indican que un consumo moderado de esta bebida fermentada de baja graduación alcohólica no provoca aumento de peso, ni modificaciones en la composición corporal.

La investigación se realizó en un grupo de voluntarios, según un diseño de intervención cruzado y el periodo experimental duró 10 semanas, durante las cuales todos los voluntarios mantuvieron sus hábitos de vida y alimentación. La única modificación introducida fue referente al consumo de bebidas habituales y a la ingesta de cerveza tradicional o sin alcohol en los periodos determinados según el diseño experimental.

Durante la primera semana todos los sujetos tuvieron que abstenerse de cualquier consumo de bebidas con alcohol. Las cuatro semanas siguientes y de forma aleatoria, en función del grupo al que habían sido asignados, incorporaron a su dieta habitual cerveza tradicional o sin alcohol, en la cantidad correspondiente a un consumo moderado de alcohol, es decir, dos latas de 330 mililitros para los varones y una lata para las mujeres.

Entre otros parámetros, el estudio analizó la ausencia de variación en el peso, el índice de masa grasa y masa corporal. Igualmente, se llevó a cabo un análisis dietético y de la actividad física realizada por los sujetos en el periodo de las investigaciones y se realizaron mediciones de los pliegues cutáneos y de las circunferencias corporales.

Así, las mediciones antropométricas determinaron que el consumo moderado de cerveza, tanto tradicional como sin alcohol, no modifica la circunferencia del brazo, cadera o cintura y tampoco registraron alteraciones significativas en los pliegues cutáneos.

Una alimentación saludable

En el transcurso de la presentación del estudio, el presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, Jesús Román Martínez, recordó que el consumo moderado de la cerveza en general, con unas 45 kilocalorías por cada 100 mililitros y 17 kilocalorías en el caso de la cerveza sin alcohol, así como el del resto de bebidas fermentadas de muy baja graduación, puede formar parte de una alimentación saludable, siempre que se trate de adultos sanos, debido a las propiedades que les confieren tanto su baja graduación como las materias primas con las que está elaborada.

Además, explicó que está demostrado que el consumo moderado de cerveza, un máximo de tres cañas para los hombres y dos para las mujeres, puede tener efectos positivos para el organismo, siempre que se trate de individuos adultos y sanos.

La investigación 'Asociación entre el consumo moderado de cerveza tradicional y sin alcohol y la composición corporal' se llevó a cabo a partir de la concesión en 2008 de una beca Manuel de Oya 'Cerveza, Salud y Nutrición', promovida por del Centro de Información Cerveza y Salud (CICS) y ha estado dirigida por la profesora de Investigación y directora del Grupo de Inmunonutrición del Departamento de Metabolismo y Nutrición del Instituto del Frío-ICTAN del CSIC, Ascensión Marcos.

Además, contó con la colaboración de los doctores Ángela García, Eduardo Iglesias y Ana Montero, profesores en el departamento de Ciencias Farmacéuticas y de la Alimentación, de la Facultad de Farmacia en la Universidad CEU San Pablo.

Tomado de: www.europapress.es

12 de septiembre de 2010

La vitamina B podría ayudar a controlar la atrofia cerebral

Consumir dosis altas de vitaminas B en tabletas diarias puede reducir a la mitad la tasa a la que se achica el cerebro en las personas mayores con problemas de memoria y desaceleraría el avance del problema hacia la demencia, mostraron datos de un estudio británico.

Científicos de la Oxford University indicaron que su ensayo clínico de dos años de duración es el mayor realizado hasta la fecha sobre el efecto de las vitaminas B en el "deterioro cognitivo leve", un importante factor de riesgo de la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia.

Expertos que comentaron sobre los resultados del estudio los calificaron de importantes e instaron a que se efectúen más ensayos a gran escala para ver si puede confirmarse la seguridad y efectividad de las vitaminas B en la prevención de condiciones neurodegenerativas.

"Este es un resultado muy drástico (...) Es mucho más de lo que podríamos haber predicho", dijo David Smith, del departamento de farmacología de Oxford, que co-dirigió el ensayo.

"Esperamos que este tratamiento simple y seguro demore el desarrollo del Alzheimer en muchas personas que sufren problemas de memoria leves", agregó Smith.

El deterioro cognitivo leve (DCL) afecta a alrededor del 16 por ciento de las personas mayores de 70 años y se caracteriza por problemas leves de pérdida de memoria, lenguaje y otras funciones mentales.

Aunque el DCL no suele interferir con la vida diaria, cerca del 50 por ciento de las personas diagnosticadas avanzan a la enfermedad de Alzheimer, mucho más severa, en unos cinco años.

El Alzheimer es una condición neurodegenerativa que afecta a 26 millones de personas en todo el mundo y para la que existen pocos tratamientos y ninguna opción de cura por el momento.

Smith y sus colegas estudiaron a 168 voluntarios con DCL que recibieron una píldora con altas dosis de ácido fólico, vitamina B6 y B12, o una pastilla placebo.

Estas vitaminas B son conocidas por controlar los niveles en sangre de un aminoácido denominado homocisteína. La cantidad elevada de homocisteína en la sangre está vinculada con un aumento del riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer.

Helga Refsum, quien también trabajó en el estudio, destacó que se manejaron dosis extremadamente altas de las vitaminas. "Se trata de una intervención farmacológica, no vitamínica", explicó.

Las píldoras, llamadas "TrioBe Plus", contenían unas 300 veces más de la ingesta diaria recomendada de B12, cuatro veces más de los niveles aconsejados de ácido fólico por día y 15 veces más de la cantidad pautada como límite diario para la vitamina B6.

Los resultados, publicados en la revista PLoS One, mostraron que en promedio, los cerebros de quienes tomaron las vitaminas se encogieron a una tasa del 0,76 por ciento anual, mientras que entre quienes consumieron placebo el promedio de reducción cerebral fue del 1,08 por ciento.

Las personas con los mayores niveles de homocisteína al comienzo del estudio fueron las más beneficiadas con el tratamiento, ya que sus cerebros se redujeron a la mitad de la tasa de lo que lo hicieron quienes tomaron las píldoras falsas.

Tomado de: www.europapress.es

Hormonas influyen en el 'efecto rebote' de las dietas hipocalóricas

Un grupo de investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) ha determinado que las hormonas implicadas de forma opuesta en la regulación del comportamiento alimentario como la grelina y la leptina influyen en la recuperación de peso de algunos pacientes que han seguido un régimen de adelgazamiento basados en programas dietéticos hipocalóricos, el llamado 'efecto rebote'.

Según ha explicado la principal autora del artículo publicado en 'The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism', la doctora Ana Belén Crujeiras, de la Universidad de Navarra, la grelina es una proteína sintetizada por el duodeno y estómago, que despierta la sensación de apetito y la leptina, producida por el tejido adiposo, que inhibe las ganas de comer.

Crujeiras ha explicado que "endocrinólogos y nutricionistas a menudo se encuentran en su consulta con pacientes que tras seguir un programa de pérdida de peso, ya sea farmacológico o mediante dieta y ejercicio, en un período corto de tiempo, recuperan los kilos perdidos o incluso reganan más peso que el que tenían antes de comenzar el tratamiento. A esto es a lo que se le denomina 'efecto rebote' o 'yo-yo' de este tipo de dietas adelgazantes".

Sin embargo, de acuerdo con las investigaciones, "este resultado no se daría igual en todos los pacientes, de forma que unos sujetos muestran mayor predisposición que otros para reganar peso y, por lo tanto, son más resistentes a los beneficios adquiridos durante el programa dietético al que se habían sometido".

El estudio se ha desarrollado entre una muestra representativa compuesta por un total de 104 sujetos con sobrepeso (49 mujeres y 55 hombres) a los que se sometió a una dieta hipocalórica durante un período de ocho semanas y, posteriormente, se observó su evolución a lo largo de las 32 semanas posteriores a finalizar el tratamiento a través del análisis de sus niveles de grelina, leptina e insulina en el plasma sanguíneo.

En este sentido, el grupo de investigación del CIBERobn observó mediante este análisis que la respuesta al tratamiento estaba predeterminada por características propias de cada paciente.

Dietas personalizadas para evitar el efecto rebote

La clave para identificar a este tipo de pacientes más propensos a engordar, desconocida hasta el momento, estaría en los niveles de hormonas reguladoras del apetito. Los resultados de este ensayo clínico evidenciaron que los sujetos con niveles plasmáticos altos de leptina y bajos de grelina son más propensos a recuperar los kilos perdidos

La investigadora ha indicado que, una vez identificadas las características diferenciales entre pacientes, como pueden ser sus niveles de leptina y grelina, "se podría adecuar la dieta a cada caso para garantizar el éxito de su resultado y evitar que se pueda volver a recuperar peso, lo cual supone un avance en la endocrinología y abre la puerta a nuevas dianas terapéuticas para luchar contra la obesidad".

El estudio ha sido llevado a cabo por investigadores del CIBERobn pertenecientes al grupo de Endocrinología Molecular y Celular del Hospital Clínico de Santiago de Compostela, que coordina el doctor Felipe F. Casanueva, en colaboración con el departamento de Ciencias de la Alimentación Fisiología y Toxicología de la Universidad de Navarra, dirigido por el doctor Alfredo Martínez.

Tomado de: www.europapress.com

5 de septiembre de 2010

Hacer ejercicio puede neutralizar al gen de la obesidad

Un estudio realizado por el Medical Research Council Epidemiology Unit de Cambridge (Reino Unido) ha demostrado que un incremento de la actividad física puede reducir hasta un 40 por ciento la predisposición genética a desarrollar obesidad de una persona, según recoge en su último número la revista 'PLoS Medicine'.

Para demostrar su hipótesis, los autores del estudio analizaron los datos de 20.430 personas residentes en Norwich (Reino Unido), examinando la influencia de 12 variantes genéticas diferentes que investigaciones previas han demostrado incrementar el riesgo de padecer obesidad. Cada paciente tenía entre 6 y 17 de estas variantes presentes en su ADN.

Además, los científicos asesoraron a los participantes sobre tablas de actividad física para su tiempo libre para más tarde investigar su capacidad para modificar el riesgo genético de cada paciente a la hora de desarrollar obesidad o sobrepeso.

Así, los resultados del estudio comprobaron que, por cada variante genética adicional, el individuo, con una altura media de 1,70 metros, tenía una predisposición a incrementar su peso 445 gramos de media.

Por su parte, los sujetos que mantenían un estilo de vida activo físicamente, este incremento fue de solo 379 gramos por cada variante, un 36 por ciento menos que las personas que no mantenían una actividad física regular, que llegaban a registrar un incremento de 592 gramos por variante.

Además, las probabilidades de que la variante que aumentaba el riesgo de obesidad se manifestase fueron un 40 por ciento menores en los individuos activos físicamente (1.095 posibilidades por variante), comparados con los sedentarios (1.16 probabilidades por variante).

Según explican los autores, este hallazgo echa por tierra las teorías deterministas sobre la predisposición a la obesidad y demuestran a la población que, aunque se tenga un riesgo genético muy alto, pueden beneficiarse de las ventajas de adoptar un estilo de vida saludable.

Tomado de: www.europapress.es

El consumo variado de frutas y verduras puede protegernos del cáncer de pulmón

Investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente de los Países Bajos aseguran que la dieta que combina diferentes tipos de verduras y frutas ayuda a disminuir el riesgo de padecer cáncer de pulmón, según un estudio que publica el 'Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention'.

Resultados previos ya habían relacionado un mayor consumo de frutas y verduras con una reducción del riesgo de padecer estos tumores. Sin embargo, en esta investigación se ha demostrado que la protección también se produce cuando hay una variedad en la ingesta, con independencia de la cantidad.

Además, este menor riesgo fue especialmente significativo en un subtipo de tumor, el carcinoma de células escamosas, cuyo riesgo se redujo sobre todo en pacientes fumadores.

Para ello, el profesor Bas Bueno-de-Mesquita y su equipo utilizaron datos del estudio europeo sobre cáncer y nutrición EPIC, en el que participaron 452.187 personas de las cuales 1.613 fueron diagnosticadas con cáncer de pulmón. De todos ellos, obtuvieron información de las 14 variedades de fruta y 26 de verdura más consumidas.

De este modo, observaron que el riesgo de padecer cáncer de pulmón disminuía significativamente cuanto más variada era la ingesta de frutas y verduras. Según Bueno-de-Mesquita, esta protección es posible porque las frutas y las verduras contienen muchos compuestos bioactivos diferentes, al igual que el humo del tabaco también combina muchos componentes cancerígenos, de ahí que "conforme más variedad de verduras y frutas haya más protección se generará".

No obstante, y pese a la importancia de este hallazgo, los autores recuerdan que "evitar el tabaco es el mayor efecto protector del que se puede disponer en la lucha contra el cáncer de pulmón".

Tomado de: www.europapress.es

La buena nutrición es fundamental para pacientes oncológicos

La buena nutrición es fundamental para alcanzar un óptimo desarrollo y mantenerse saludable a cualquier edad. Cuando se trata de pacientes diagnosticados con algún tipo de cáncer, el cuidado de la alimentación adquiere mayor relevancia, por ser un factor que influye en gran medida en la calidad de vida del paciente.

El primer vicepresidente de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV), Dr. Cono Gumina, señala que el cáncer está entre las enfermedades que se caracterizan por consumir altas cantidades de calorías del individuo y provocar pérdida del apetito, reducción considerable de peso y masa muscular, descenso en la concentración de proteínas en sangre y debilidad generalizada.

“Una de las mejores maneras de prevenir el cáncer o superarlo cuando se presenta, es mantener una alimentación adecuada mediante el consumo de alimentos que aporten los nutrientes necesarios al organismo para fortalecer el sistema inmunológico, a fin de que el cuerpo pueda luchar mejor contra las infecciones y tener una buena función celular”, explica el galeno.

Diferentes estudios reflejan que los pacientes bien nutridos tienen un mejor pronóstico de vida y responden de manera más positiva a los tratamientos, independientemente del avance de la enfermedad.

El Dr. Gumina, quien también es gastroenterólogo, señala que los pacientes diagnosticados con cáncer suelen estar sometidos a una fuerte carga de estrés debido a su condición. Esto está acompañado de síntomas angustiantes como dolor, vómitos recurrentes, obstrucción intestinal, náuseas y depresión. Si a ello se le suma una mala nutrición, puede aumentar la fatiga y la debilidad.

“La oportuna intervención del nutricionista oncólogo, junto a un equipo interdisciplinario, ayuda a que se coordine y diseñe la alimentación adecuada para cada caso”, acota.

Lo permitido

El galeno de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela recomienda a estos pacientes que adopten una dieta rica en minerales y proteínas.

Sugiere comer frutas como manzana, naranja, uvas, piña y mango; verduras y vegetales como tomate, lechuga, repollo, zanahoria, brócoli, coliflor, ajo, pepino, yuca y papa; así como también cereales como la avena y el arroz.

La dieta puede incluir además un poco de pan integral, lácteos, granos, pollo, pescado, carne de res, mariscos y huevos.

En cambio, hay que evitar el consumo de grasas animales y carnes rojas, disminuir el azúcar y los carbohidratos.

“Comer saludablemente no debe ser una medida desesperada para combatir una enfermedad, sino un hábito adquirido desde la niñez”, señala Gumina, quien agrega que el consumo de líquidos también debe ser vital para que la persona se mantenga hidratada.

Tomado de: www.eltiempo.com.ve

10 claves para la dieta diaria, que lo mantendrán lejos del cáncer

Para disminuir el riesgo del cáncer, la alimentación diaria debe estar compuesta por macro y micro nutrientes. Los primeros aportan la mayor parte de la energía metabólica al organismo y los segundos son sustancias que el cuerpo absorbe en pequeñas dosis, entre ellos las vitaminas y minerales.

Rosa Montero, nutricionista del hospital Eugenio Espejo de Quito, explica que los macronutrientes se componen de tres grupos: las grasas, que deben estar presentes en un 20 y 25%. Las proteínas, de 10% a 15% y los carbohidratos (hasta 60%). Estos últimos pueden ser simples, como pan o galletas y complejos, como las leguminosas y los cereales.

La mala alimentación genera problemas de salud, como obesidad o malnutrición, por lo que este factor incide en el desarrollo o prevención del cáncer.

Esta enfermedad se da porque las células anormales se multiplican sin control e invaden a los tejidos cercanos Según un informe que se presentó en el último Congreso Latinoamericano de Nutrición, realizado en Santiago de Chile, el 35% de las muertes por cáncer en general se pueden atribuir a la dieta.

Evite las grasas

Más de 124 000 personas han desarrollado cáncer en América Latina, en solo un año, según el último congreso de la Sociedad Europea de Oncología. Una de las principales causas es el sobrepeso por el consumo excesivo de grasas. “La obesidad genera desórdenes metabólicos relacionados con las hormonas que participan en el desarrollo de varios tipos de cáncer, como el de estómago, esófago y mama”, señala José Lastiri, secretario de la Asociación Argentina de Oncología Clínica.

Menos azúcar

El ginecólogo y patólogo Horacio Limongelli, coordinador del Programa Educacional sobre el Cáncer, recomienda el consumo de azúcares naturales, presentes en las frutas.

También aconseja limitar las gaseosas y comer postres o dulces un par de veces por semana, y en porciones pequeñas. Este médico reconoce que el azúcar refinado no está directamente relacionado con el riesgo de cáncer, pero sí con el origen de la obesidad. Rosa Montero agrega que el azúcar es 99% carbohidrato.

Baje la carne roja

Al igual que el azúcar refinado, el consumo excesivo de carnes rojas es perjudicial para la salud. Se aconseja no cocinarla demasiado y quitarle la grasa. En su lugar Limongelli sugiere incorporar a la dieta más pescado, fuente rica en ácidos grasos omega 3 y 9 y dejar de lado las carnes rojas.

Montero recomienda consumir tres veces por semana pescado y entre una o dos veces carne roja. En lo posible al horno o hervido. Evitar la preparación en frituras.

Cuide la cocción

Cuando los alimentos se cocinan a temperaturas altas sobre una llama abierta, como el asado al carbón o a la parrilla, se modifican las moléculas de la carne y se generan hidrocarburos aromáticos, agentes a los cuales se considera cancerígenos. Lastiri aclara que esto no significa que esté prohibido comerse un buen asado de vez en cuando. La recomendación es una vez cada 15 días.

Pero advierte que es preferible optar por la moderación y evitar sobrecocer las carnes, porque es nocivo para la salud.

No a los procesados

Los jamones, tocinos y cualquier alimento ahumado, que para su elaboración y conservación se incluyó preservantes, es mejor no consumirlos. Por lo general, a estos productos se les agrega nitritos y nitratos, catalogados como contaminantes, además de causar la obesidad y ser riesgosos por su método de cocción. “Su consumo debe ser ocasional, en reuniones o situaciones esporádicas”, indica Marcela Leal, directora de Nutrición de la Universidad Maimónides, en Argentina.

Aléjese del alcohol

Para la Asociación Americana de Oncología Clínica (ASCO), el alcohol eleva el riesgo de cáncer bucal, de laringe, de esófago, de pecho, de mama, de colon e hígado. Si bien no se sabe por qué, los científicos creen que se debe a la exposición a los químicos que se producen cuando el alcohol se metaboliza en el cuerpo. Por esto recomienda limitar su consumo a una bebida por día para las mujeres, y a dos para los hombres. Un centímetro cúbico de licor tiene nueve calorías, añade Montero.

Más fruta y verdura

María Victoria Cáceres, jefa de Nutrición de la Clínica Olivos, en Argentina, explica que el cuerpo tiene millones de moléculas de oxígeno. Entre ellos los radicales libres, que provienen de las grasas saturadas. Estos atacan a las células causando su envejecimiento.

Las plantas producen antioxidantes que protegen a las células de los radicales libres. Las frutas y verduras, como el tomate y zanahoria, no deben faltar en su mesa, pues ayudan a reducir el riesgo de cáncer. Se debe consumir todos los días.

Aumente la fibra

El alto consumo de fibra disminuye el riesgo de cáncer colorrectal, porque reduce la cantidad de tiempo que los desechos –que a menudo tienen sustancias cancerígenas– viajan a través del colon, señala Cáceres. También se observó que los alimentos ricos en fibra disminuyen los niveles de estrógeno y de testosterona, con efectos protectores de los cánceres de mama y colon. Se pueden incluir en la dieta frutas, verduras, cereales integrales y legumbres.

Lácteos sin grasa

La leche es básica para nuestra alimentación diaria. Sin embargo, según explica el doctor Lastriti, se debe preferir los descremados para evitar agregar grasas a la dieta. “De ningún modo hay que suspenderlo”, añade. Leal, además, agrega que “sus nutrientes, como el calcio y la vitamina D, son efectivos contra el cáncer colorrectal”. Se recomienda que el consumo de lácteos (leche, queso, yogur) sea diario, preferiblemente en la mañana, en el desayuno. Se pueden acompañar con fruta.

Sin suplementos

Los suplementos nutricionales (vitaminas o minerales) no tienen un aporte significativo en la alimentación, afirma Lastiri. El especialista insiste en un consejo que puede ser la síntesis de todas las recomendaciones: “No es necesario convertirse en un vegetariano estricto sino, como en todo, evitar los excesos. Hay que cambiar los hábitos y seguir una dieta balanceada”. Montero aconseja consumir dietas equilibradas en macro y micronutrientes e incrementar las verduras y frutas.

Tomado de: www.elcomercio.com