31 de octubre de 2010

Col verde y zanahoria protegerían del cáncer mamario

Comer gran cantidad de zanahorias y crucíferos (col verde, repollo, brócoli) podría reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama, en especial una forma agresiva común en las afroamericanas.

Un equipo que analizó los datos del estudio en curso Black Women's Health Study no halló el mismo beneficio en el consumo de frutas.

Estudios previos sobre la relación entre el consumo de frutas y verduras y el cáncer mamario en las mujeres blancas había obtenido resultados contradictorios y ninguna investigación se ocupó de esa relación en las afroamericanas, indicó la doctora Deborah A. Boggs, de la Boston University.

Con su equipo, Boggs había demostrado que la llamada "dieta prudente", rica en verduras, frutas, granos integrales y pescado, redujo el riesgo de desarrollar tumores mamarios con receptores de estrógeno negativos (ER-negativo) en las afroamericanas.

Ese tipo de cáncer, que no es sensible al estrógeno, es más común en esa población que en las mujeres blancas. También es más difícil de tratar y más fatal que los tumores sensibles a la hormona.

El cáncer de pecho es la segunda causa de muerte por tumores en las afroamericanas y las blancas, según los Centros para el Control y la Prevencin de Enfermedades de Estados Unidos. Lo sufrirá una de cada ocho estadounidenses en su vida; la edad, la herencia y el ambiente elevan el riesgo individual.

El equipo controló la dieta y la salud de más de 50.000 afroamericanas de Estados Unidos durante 12 años. Unas 1.300 participantes desarrollaron nuevos casos de cáncer mamario en ese tiempo; el 35 por ciento tuvo tumores ER-negativo.

De todos modos, el equipo halló que las mujeres que comían por lo menos dos porciones de verduras por día tenían un 43 por ciento menos riesgo de desarrollar tumores ER-negativos que las que ingerían menos de cuatro porciones por semana.

Los autores identificaron también ciertos tipos de vegetales que reducían el riesgo de desarrollar todo tipo de cáncer de pecho: brócoli, col verde, repollo y zanahoria.

Las participantes que consumían tres o más porciones por semana de zanahoria, por ejemplo, tenían un 17 por ciento menos riesgo de desarrollar cáncer mamario que las que comían el vegetal menos de una vez por mes.

Los resultados para todas las verduras se mantuvieron aún tras considerar otros factores de riesgo potenciales de cáncer mamario, como el ejercicio, el tabaquismo, el consumo de alcohol, la educación y el consumo de otros alimentos de una dieta prudente, publica American Journal of Epidemiology.

Aun así, es muy temprano como para determinar si se trata de una relación causa-efecto. El alto consumo de vegetales es propio de un estilo de vida saludable, mientras que otros mecanismos desconocidos pueden brindar la protección observada.

El equipo concluye que se necesitan más estudios sobre el poder protector de las verduras contra el cáncer.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/

Tomar bebidas azucaradas a diario ya aumenta el riesgo de diabetes

Beber una o dos bebidas azucaradas al día aumenta hasta un 26 por ciento el riesgo de diabetes tipo 2 y hasta un 20 por ciento el de síndrome metabólico, según un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard en Estados Unidos que se publica en la revista 'Diabetes Care'.

Los investigadores han descubierto que el consumo regular de refrescos y otras bebidas azucaradas se asocia con un riesgo mayor de síndrome metabólico y diabetes tipo 2. El estudio proporciona evidencias de que el consumo de este tipo de bebidas debería limitarse para reducir el riesgo de estos trastornos.

Según explica Vasanti Malik, responsable del estudio, "muchos estudios previos han examinado la relación entre las bebidas azucaradas y el riesgo de diabetes y la mayoría ha descubierto asociaciones positivas pero nuestro estudio, que es una recopilación de los estudios existentes, proporciona una imagen global de la magnitud del riesgo y la consistencia de las evidencias".

El trabajo es el primer meta-análisis que revisa cuantitativamente la evidencia que vincula las bebidas edulcoradas con la diabetes tipo 2 y el síndrome metabólico, un grupo de factores de riesgo como la hipertensión y el exceso de circunferencia de cintura, que aumenta el riesgo de enfermedad arterial coronaria, ictus y diabetes.

Los investigadores realizaron un meta-análisis que reunió 11 estudios que examinaban la asociación entre las bebidas edulcoradas y estos trastornos. Los estudios incluían a más de 300.000 participantes y 15.043 casos de diabetes tipo 2 y 19.431 participantes y 5.803 casos de síndrome metabólico.

Los descubrimientos mostraron que beber entre una y dos bebidas azucaradas al día aumentaba el riesgo de diabetes tipo 2 en un 26 por ciento y el riesgo de síndrome metabólico en un 20 por ciento en comparación con aquellos que consumían menos de una bebida al mes. Tomar una bebida de 0,35 litros al día aumentaba el riesgo de diabetes tipo 2 en un 15 por ciento.

"La asociación que observamos entre el consumo de sodas y el riesgo de diabetes es probablemente una relación causa-efecto ya que otros estudios han documentado que las bebidas azucaradas producen aumento de peso y éste está estrechamente vinculado con el desarrollo de diabetes tipo 2", explica Frank Hu, coautor del estudio.

Tomado de: www.europapress.es

Mujeres que caminan a paso rápido, con menor riesgo cáncer mama

Las mujeres que dan caminatas a paso rápido de manera regular tienen bajo riesgo de desarrollar cáncer de pecho después de la menopausia y nunca es tarde para comenzar, revela un nuevo estudio.

Tras revisar datos de unas 100.000 mujeres posmenopáusicas, un equipo halló que las que caminaban a paso rápido por lo menos una hora por día (o hacían ejercicio equivalente) eran un 15 por ciento menos propensas a desarrollar cáncer de mama que las que caminaban menos de una hora por semana.

Y las que hacían poco ejercicio, pero aumentaban la actividad física después de la menopausia, eran un 10 por ciento menos propensas a desarrollar la enfermedad que las que se mantenían sedentarias.

En general, cinco de cada 100 mujeres desarrollaron cáncer de pecho en 20 años.

Hay muchos factores de riesgo del cáncer mamario que las mujeres no pueden controlar, como los antecedentes familiares de la enfermedad o la edad a la que comenzaron a menstruar, precisó la autora principal del estudio, doctora A. Heather Eliassen.

Pero la actividad física "es uno de los pocos que pueden mejorar, y nunca es demasiado tarde". Hay cada vez más pruebas de que las mujeres muy activas son menos propensas que las sedentarias a desarrollar cáncer de pecho.

Pero poco se sabe sobre el efecto del ejercicio moderado y de su comienzo tardío.

Además, es difícil comparar a los estudios previos sobre los beneficios del ejercicio, indicó el doctor Michael Leitzmann, de la Universidad de Regensburg en Alemania, que no participó del estudio.

Es que no todos tienen el mismo diseño o hacen preguntas distintas para relevar la cantidad de ejercicio. Aun así, "la mayoría de las evidencias muestran cómo hacer ejercicio reduce el nivel de riesgo", dijo Leitzmann a Reuters Health.

En el nuevo estudio, publicado en Archives of Internal Medicine, el equipo de Eliassen, de Harvard, revisó datos de 95.396 mujeres estudiadas durante 20 años. A intervalos regulares, informaron el nivel de actividad física que tenían y el tipo de ejercicio que hacían.

El equipo observó una relación entre el ejercicio regular y la disminución del riesgo de desarrollar cáncer de mama, aun tras eliminar la posible influencia del consumo de alcohol y del peso.

Los autores analizaron también qué actividades, como la natación o el trote, estaban asociadas con la máxima reducción del riesgo y hallaron que el ejercicio más protector era la caminata vigorosa, que además era el ejercicio más común.

Eliassen consideró que los más alentador fue que las mujeres no necesitaron hacer ejercicio intensos para obtener un beneficio: fue suficiente caminar a paso rápido (5-6 km/h), una velocidad que impide conversar al caminar.

El diseño del estudio no permitió probar si caminar causaba menos tumores mamarios porque existirían otros factores comunes en las mujeres que caminan más y que las haría menos propensas a desarrollar ese cáncer que el resto de las mujeres.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/

Salud ordena retiro de 10 fármacos para bajar de peso

El Ministerio de Salud ordenó el retiro de 10 medicamentos para bajar de peso que contienen una sustancia llamada sibutramina, compuesto que ayuda a que la persona se sacie más rápido. Los pacientes que desean reducir su peso suelen consumir fármacos con sibutramina.

Dentro de estos fármacos se encuentran Raductil, de la farmacéutica Abbott, y Cetonil, de laboratorios Gutis. A la lista se suman Lowex, de la farmacéutica Unipharm; el clorhidrato de sibutramina (genérico de Calox); Esbelta, de laboratorios Raven; Vintix, de la casa Roemmes; Reductimax, de la farmacéutica Stein; Mesura, de los laboratorios Andrómaco; Controlex, de la casa Bussie, y Anukit, de Roemmes.

Esto se debe a que una investigación médica denominada Scout (Estudio de riesgo cardiovascular de sibutramina), realizada por la Sociedad Europea de Cardiología y la Sociedad Estadounidense del Corazón, señaló que el consumo de este medicamento está relacionado con un aumento en el riesgo de incidentes cardiovasculares, como infartos y derrames cerebrales.

“Emitimos una alerta sanitaria". Esto quiere decir que de ahora en adelante el Ministerio de Salud no registrará más productos con sibutramina.

“Además, antes de que finalice el mes, las farmacias deberán retirar todos los productos con esta sustancia y los laboratorios ticos que la utilizaban deberán destruir todos sus remanentes”, comentó a La Nación Ana Cecilia Morice, viceministra de Salud.

Morice añadió que a partir de noviembre inspectores del Ministerio irán a farmacias y laboratorios farmacéuticos para comprobar que no se estén comercializando fármacos con este compuesto y, si es del caso, decomisar producto.

“Tenemos que proteger al paciente. Es importante que si algún paciente está tomando este tipo de medicamentos deje de tomarlo y consulte con su médico cuál es su mejor opción de tratamiento”, agregó la jerarca.

Riesgo. Desde principios de este año, autoridades médicas de diferentes países sospechaban sobre la relación entre medicamentos que contienen sibutramina con problemas cardíacos.

Por eso, en febrero de este año el Ministerio de Salud prohibió la publicidad de esta sustancia y pidió que no fuera recetada a personas con riesgo cardiovascular.

Este mes la revista New England Journal of Medicine publicó los resultados de la primera investigación médica que estudió la relación entre estos fármacos y enfermedades cardíacas.

El estudio tomó en cuenta a 10.744 personas mayores de 55 años con obesidad, en 16 países.

Los participantes fueron divididos en dos grupos; la mitad tomó una dosis diaria de drogas con sibutramina durante seis semanas y la otra mitad un placebo (sustancia inocua).

Al cabo de tres años y medio, quienes tomaron sibutramina tuvieron un 16% más de efectos secundarios cardíacos que quienes tomaron placebo.

Además, un 4,1% de quienes tomaron sibutramina tuvieron un infarto al miocardio, contra un 3,2% de quienes consumieron el placebo. El 2,6% de quienes tomaron sibutramina tuvieron un derrame cerebral, contra un 1,9% del grupo de placebo. Ninguno de los pacientes murió durante el ensayo.

No obstante, estos resultados llevaron a la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA) y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) a ordenar el retiro del producto.

Como reacción, laboratorios Abbott, farmacéutica que elaboraba el Raductil, anunció su retiro del mercado.

“Este tipo de tratamiento lo que hace es actuar en los centros de apetito del cerebro. También hace que la persona se sienta satisfecha con menos comida, reduce la sensación de hambre. Pero desde hace unos años se veía que también había riesgo de infartos o derrames”, explicó el endocrinólogo costarricense José Guillermo Jiménez.

Fármaco solicitado. Este tipo de medicamentos solo se conseguía en el mercado privado; ninguno de los fármacos cuestionados forma parte de la lista oficial de medicamentos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Sin embargo, la venta de estos productos en territorio costarricense es muy común.

“Este es el único tipo de medicamento ‘adelgazante’ que no requiere de receta verde, y esto hacía que la gente lo solicitara más y se sintiera más confiada de tomarlo. Hay muchas personas desesperadas por perder peso a cualquier costa, y muchas se las ingeniaban para conseguir las pastillas sin receta”, dijo Gustavo Sáenz, director de proyectos del Colegio de Farmacéuticos.

Sáenz agregó que en el mercado costarricense existen otros tipos de medicamentos para adelgazar y que los médicos y pacientes deberán discutir ahora las mejores opciones de tratamiento.

Tomado de: www.nacion.com

24 de octubre de 2010

Saltearse el desayuno aumentaría los factores de riesgo cardíaco

Un nuevo estudio realizado en Australia aporta aun más pruebas de que saltearse el desayuno es una mala idea. El equipo de la doctora Kylie J. Smith, de la University of Tasmania, halló que las personas que dijeron que en la niñez y la edad adulta no desayunaban tenían más factores de riesgo de enfermedad cardíaca que aquellas que sí lo hacían a ambas edades.

Algunos estudios habían registrado que las personas que no desayunaban solían tener peores hábitos alimentarios y eran más sedentarias que las personas que desayunaban, mientras que otras investigaciones habían asociado la falta de desayuno con el aumento de peso.

Además, existen algunas evidencias de que las personas que no desayunan son más propensas a tener colesterol alto.

El equipo de Smith analizó datos del estudio llamado Childhood Determinants of Adult Health; a los participantes se los había entrevistado en 1985, cuando tenían entre 9 y 15 años, y nuevamente en el 2004-2005.

Según publica American Journal of Clinical Nutrition, se consideró que los niños no desayunaban si habían dicho que no comían nada antes de ir a la escuela, mientras que los adultos que no desayunaban eran los que habían dicho que no comían entre las 6 y 9 a.m.

Entre casi 2.200 participantes, unos 1.400 no se habían salteado el desayuno en la niñez ni en la edad adulta; 224 habían salteado la comida matinal sólo en la infancia; 515 no desayunaba en la edad adulta y 86 habían salteado el desayuno en la niñez y aún conservaba ese hábito.

El equipo observó que las personas que nunca desayunaban tenían un perímetro de cintura 5 centímetros más grande que las que nunca se habían salteado esa comida. Ese grupo tenía también niveles más elevados de insulina, colesterol total y colesterol LDL o "malo".

Los investigadores no analizaron si saltearse el desayuno tenía alguna relación con el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca; por ejemplo, si tenían más posibilidad de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular.

De todos modos, el equipo concluyó: "Promover los beneficios del desayuno sería un mensaje simple e importante de salud pública".

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Falsos mitos sobre las dietas de adelgazamiento

Al hacer dieta, muchas personas se dejan influir por consejos nada sólidos que han oído o leído en reportajes y revistas no especilizados. Son los llamados "falsos mitos sobre dietética y nutrición", que varios expertos se encargan de desmentir a continuación.

¿Beber agua durante las comidas engorda? No. El agua es un líquido que no contiene ninguna caloría y por tanto no engorda. "No importa la cantidad que tomemos, ni si lo hacemos antes, durante o después de las comidas", asegura Julio Basulto.

Además, un reciente estudio de la Sociedad Americana de Química ha confirmado que tomar dos vasos de agua antes de las comidas adelgaza. "No obstante, este estudio hay que tomarlo con cautela porque la muestra de población que se ha sometido a la investigación es muy limitada y no se puede extrapolar", argumenta.

Asimismo, hay que recordar que abusar del agua también puede ser perjudicial para la salud. Si se toma demasiada, los riñones no son capaces de funcionar lo suficientemente rápido, provocando una dilución de los niveles de componentes como el sodio, el potasio o el cloro. Lo recomendable es ingerir unos dos litros de agua al día.

¿El pan engorda? Depende. El pan es un alimento y como tal engorda, lo que ocurre es que no aporta tantas kilocalorías como se suele pensar. "Lo que más engorda no es el pan, sino aquello con que se moja, unta o rellena" señala el doctor Salvador. "Es un carbohidrato de absorción lenta, que debe estar presente en cualquier dieta, y consumirlo es una buena forma de alcanzar las 5-6 raciones de cereales que debemos consumir diariamente", añade.

Lo mejor es tomarlo integral, no porque adelgace, sino porque su harina está menos refinada y aporta más fibra al organismo. Además, aunque muchos quitan la miga, ésta es la que menos engorda mientras que la corteza es la que aporta más calorías.

¿Es mejor tomar la fruta antes de las comidas? No. Está demostrado científicamente que la fruta contiene unas sustancias que potencian la absorción del hierro presente en los alimentos ingeridos durante la comida. "De hecho, la anemia ferroteica es menos frecuente cuando la fruta se come de postre", señala el nutricionista Basulto.

Hay que tomar al menos cinco raciones de frutas o verduras al día. La Organización Mundial de la Salud (OMS) atribuye 2,6 millones de muertes al año a la baja ingesta de frutas.

¿Existen alimentos buenos y alimentos malos? No. Lo que existen son alimentos que debemos tomar con más frecuencia y otros con menos. Así, por ejemplo, los alimentos que deben estar más presentes en nuestra dieta son las verduras, los cereales, la fruta fresca, las legumbres y los frutos secos. Es decir, alimentos de origen vegetal.

Por contra los que "debemos tomar ocasionalmente o con moderación son los dulces, los precocinados o las grasas, sobre todo si son saturadas o trans" comenta el doctor Salvador.

¿Es malo picar entre horas? Depende. "Picar entre horas puede ser saludable, dependiendo de lo que piquemos", asegura Basulto. Si tomamos frutas, hortalizas o frutos secos estamos ayudando al control de peso. "Está científicamente demostrado que quien toma estos alimentos entre horas, tiene más control sobre su peso, ya que llega con menos apetito a la siguiente comida" afirma este miembro de la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas.

"Tomar un yogur o una fruta entre las comidas principales puede ser positivo. Con estos alimentos calmamos el hambre y evitamos darnos un atracón cuando llegamos a casa. De todas formas es importante controlar el estado anímico, para evitar estas situaciónes", señalan desde la Sociedad Española del Estudio de la Obesidad (SEEDO).

¿Una persona debe ingerir 20 kilocalorías por cada kilo que pese? No. Los nutricionistas afirman que preocuparse por las calorías es inútil. "Nadie puede estar en un sinvivir constante, contando calorías", afirma Basulto, quien señala también que eso es mejor dejarlo a los especialistas.

Lo más recomendable es llevar una dieta variada y practicar deporte. Además, las calorías que debe ingerir una persona varían mucho dependiendo de su sexo, edad y la actividad física que realice.

¿La L-Carnitina ayuda a perder peso? No. La L-Carnitina es un aminoácido que ni ayuda a perder peso ni mejora el rendimiento deportivo. "Se ha probado y no hay ninguna base científica para asegurar sus propiedades como termogénico. Es decir que no aumenta las calorías que se queman", afirma rotundamente el doctor Salvador.

"No hay ningún fármaco que produzca un mayor gasto calórico. A día de hoy, no hay ningún medicamento eficaz que sirva para adelgazar. Como tampoco sirve el té verde o el té rojo. Estas sutancias no son útiles para la pérdida de peso. Como mucho podemos destacar el efecto placebo que tienen", asegura.

¿Comer carne cruda engorda menos? No. La carne aporta las mismas calorías y proteínas ya esté cocinada o cruda. Un trozo de carne a la plancha muy hecho o poco hecho tienen el mismo aporte calórico. El problema surge cuando lo cocinamos de otra forma. Por ejemplo, en un guiso, si añadimos alimentos grasos, tendrá muchas más calorías.

¿Los productos light adelgazan? No. Los productos light engordan menos. Además, muchos productos se anuncian como light porque llevan, por ejemplo, más fibra, pero esto no quiere decir que tenga menos calorías.

¿Es bueno hacer ayuno? No. Aunque el ayuno terapéutico, bajo control de un especialista, puede ser recomendable en algunos casos, la comunidad científica coincide al señalar que no hay que saltarse ninguna comida. "Si lo hacemos llegaremos a la siguiente con más sensación de hambre y consumiremos más calorías de las necesarias", asegura Basulto.

Además, "los estudios demuestran que los niños que no desayunan son más obesos. La clave es que si te saltas una comida, en la siguiente tendrás un hambre desaforada", puntualiza Salvador.

Tomado de: www.rtve.es/noticias

¿Pueden el café y el té reducir el riesgo de cáncer del cerebro?

Investigadores han descubierto que el café y el té podrían ser más que una forma de elevar los niveles de energía. El consumo regular de las dos bebidas más populares del mundo podría también proteger contra una forma de cáncer del cerebro.

De hecho, la investigación más reciente sugiere que los que beben apenas media taza de café al día podrían reducir el riesgo de cáncer del cerebro en hasta 34 por ciento.

La líder de la investigación Dominique S. Michaud, del departamento de salud de la comunidad de la Universidad de Brown en Providence, dirige un equipo internacional que informa sobre el hallazgo en la edición de noviembre de la revista American Journal of Clinical Nutrition.

La idea de que el café y el té podrían proveer un beneficio acumulativo de salud a los consumidores usuales se basa en investigaciones previas que han indicado que las bebidas podrían también reducir el riesgo tanto de Alzheimer como de Parkinson.

La investigación actual exploró la posibilidad de que el café y el té podrían también proteger contra el cáncer del cerebro, específicamente contra el glioma, un cáncer del sistema nervioso central que se origina en el cerebro y/o en la médula espinal.

Se extrajeron datos sobre los hábitos dietéticos de más de 410,000 hombres y mujeres entre los 25 y 70 años de edad, provenientes de la Investigación prospectiva europea sobre el cáncer y la nutrición, un estudio que incluyó participantes de Francia, los Países Bajos, Italia, España, Gran Bretaña, Grecia, Dinamarca, Noruega, Suecia y Alemania.

Los participantes fueron reclutados entre 1991 y 2000, y se les dio seguimiento durante unos 8.5 años. En ese periodo, se completaron encuestas sobre la alimentación para medir, entre otras cosas, la cantidad de té y café consumida por cada participante.

Durante el estudio, se diagnosticaron 343 casos de glioma, al igual que 245 nuevos casos de meningioma, otro cáncer que afecta el tejido que rodea al cerebro y a la médula espinal.

Se encontró que el consumo de café descafeinado era muy bajo en general, mientras que los patrones de consumo de café y té variaban mucho de un país a otro. Por ejemplo, mientras los daneses (los mayores consumidores de café) bebían en promedio casi 3.5 tazas al día, los italianos (los que menos consumían) promediaron menos de media taza al día. El consumo de té fue más alto en Gran Bretaña, y más bajo en España.

Al comparar los patrones de consumo contra la incidencia de cáncer del cerebro, el equipo encontró que beber 100 mL (o 0.4 tazas) al día o más reducía el riesgo de gliomas en 34 por ciento.

El efecto protector parece ser ligeramente superior en los hombres, observaron los autores, y parece aplicarse con exclusividad a los gliomas.

El Dr. Jonathan Friedman, director del Instituto del Cerebro y la Columna de Texas en el Colegio de Medicina del Centro de Ciencias de la Salud Texas A&M, describió los hallazgos como "sorprendentes".

"Sin embargo, el mecanismo mediante el cual el café resulta protector se desconoce del todo", advirtió. "Aunque la cafeína en sí podría ser importante, algunos de los demás componentes comunes del café o el té podrían también resultar relevantes, como los antioxidantes naturales", señaló.

"Se necesitan estudios adicionales para confirmar estos hallazgos, y para identificar la base de la correlación", enfatizó.

El Dr. John S. Yu, director del Centro para la Excelencia en los Tumores Cerebrales del Centro Médico Cedars-Sinai en Los Ángeles, dijo que el hallazgo fue "asombroso. Si tuviéramos un fármaco para cualquier enfermedad que pudiera demostrar una reducción de 34 por ciento en el riesgo, se considerarían un gran fármaco. El grado de reducción del riesgo es muy potente", dijo.

"En cuanto a un impacto protector específico de la cafeína, este hallazgo sigue a otras investigaciones recientes que han demostrado que beber café también se asocia con un menor riesgo de cáncer de mama", anotó Yu. "Pero incluso considerados en conjunto, aún no se ha establecido si hay una causa directa o no, [en otras palabras, si] beber cafeína reduce el riesgo de enfermedad de forma directa, o si se trata en realidad de una asociación entre otros factores concernientes al tipo de persona que beben una cierta cantidad de café y la reducción en el riesgo. Se necesitan más investigaciones para averiguarlo".

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Hombres con mala alimentación heredan problemas de salud a sus hijos

Dieta alta en grasa cambia expresión de genes en los padres, quienes transmiten esa herencia a sus hijos.

No sólo el color de sus ojos o la forma de su nariz pueden heredar los papás a sus hijos. Si el padre se alimenta mal antes de la fecundación también podrá legarle, sin querer, sus propios problemas de salud. Es decir, una condición de origen ambiental y no genético puede ser heredada a la descendencia. El descubrimiento realizado por investigadores de la U. de Nueva Gales, en Australia es publicado en la revista Nature.

Los académicos querían saber cómo una alimentación alta en grasas en un individuo podía afectar la salud de su descendencia. Para esto seleccionaron a ratones de laboratorio. Mientras las hembras consumieron una alimentación balanceada, a los machos se les suministró una dieta rica en grasas. Como era de esperar, estos individuos aumentaron su peso, adquirieron una mayor cantidad de tejido adiposo, además de resistencia a la insulina e intolerancia a la glucosa.

No fueron los únicos. Las crías hembras de los ratones que consumían una dieta rica en grasas también desarrollaron intolerancia a la glucosa y resistencia a la insulina. Eso, a pesar de que no tenían sobrepeso, lo cual indica que los problemas metabólicos no se debían a las características propias de su organismo. Los investigadores estiman que el mismo proceso debiera producirse en los hijos machos.

"Este es el primer reporte de una transmisión no genética de las consecuencias metabólicas de una dieta alta en grasa de padres a hijos", dice Margaret Morris, autora principal del estudio.

Los científicos analizaron el páncreas de las ratas descendientes y descubrieron que las células de los islotes pancreáticos, unas estructuras encargadas de la producción de la insulina, presentaron cambios en 600 genes. Eso sí, no se trataba de mutaciones asociadas a cambios en la codificación del ADN, sino de cambios en la expresión de estos genes por causas externas. "Lo que podría estar ocurriendo es que, en el fondo, los genes eran de una persona flaca y por haber estado expuesto a una dieta alta en grasa su material genético sufrió una transformación y se dañó", explica Verónica Iribarra, nutrióloga del Centro de Tratamiento de la Obesidad de la Universidad Católica.

En este caso, una dieta alta en grasas aumentaría la temperatura de los testículos, lo que desencadenaría el daño en el material genético de los espermios.

Iribarra dice que un buen ejemplo de los cambios epigenéticos (variaciones en la expresión de los genes gatilladas por el estilo de vida) son los indígenas pima que viven en América del Norte y Central. Los pima de EE.UU., expuestos a una dieta alta en grasas y a un estilo de vida sedentario, tienen una prevalencia de diabetes de un 50%. En los pima de México, más activos y con una alimentación más saludable, la enfermedad afecta a sólo un 5% de la población. De allí que la experta afirme que la mayor predisposición a la obesidad heredada de los padres puede ser contrarrestada con una alimentación saludable y más deporte.

Tomado de: diario.latercera.com

La obesidad empieza en la infancia

Un experto en nutrición explica que la desnutrición en nuestros primeros años de vida puede derivar en el exceso de grasa en el cuerpo.

Desnutrición y obesidad están muy relacionadas. Fernando Mockenberg, experto chileno en temas de nutrición, dice que la obesidad en los adultos es, generalmente, consecuencia de la desnutrición en la infancia.

Anota que, desde el vientre, el ser humano necesita nutrientes. Pero, al no recibir la nutrición adecuada, el cuerpo desarrolla mecanismos de adaptación para sobrevivir y utiliza pequeñas cantidades de calorías, proceso que dura hasta los dos años.

Luego, el organismo ingiere una menor cantidad de calorías, carbohidratos y proteínas, y ya no se podrá revertir este efecto ni conseguir que el cuerpo logre el balance adecuado.

Así, una ración normal de alimentos tendrá un exceso de calorías que hará engordar al menor. Los estragos de este desequilibrio pueden notarse a partir de los cinco o 10 años de edad. Sin embargo, Mockenberg afirma que es en la juventud donde se notarán más los cambios. Por ello, cada vez más gente joven sufre de obesidad.

¿Qué comer?

El médico aconseja una dieta rica en proteínas y carbohidratos durante el embarazo, sin descuidar la ingesta de frutas y verduras para darle al feto los nutrientes que requiere.

Invoca a los adultos a que disminuyan la cantidad de grasas saturadas pues esto, además de añadir kilos, genera diabetes, hipertensión, infarto cerebral, enfermedades coronarias y degenerativas. “Lo ideal es comer menos de lo que se consume en las actividades diarias”, sostiene.

Tomado de: peru21.pe

17 de octubre de 2010

Andar al menos 9 kilómetros semanales puede preservar la memoria

Una investigación de la Universidad de Pitssburgh en Estados Unidos sugiere que caminar al menos 9 kilómetros a la semana podría proteger el tamaño del cerebro y a su vez, conservar la memoria en la edad avanzada. Los resultados del estudio se publican en la edición digital de la revista 'Neurology'.

Según explica Kirk I. Erickson, responsable del estudio, "el tamaño del cerebro disminuye en la edad avanzada, lo que causa problemas de memoria. Nuestros resultados deberían animar el desarrollo de ensayos bien diseñados sobre ejercicio físico en los adultos mayores como un método prometedor para prevenir la demencia y la enfermedad de Alzheimer".

En el estudio participaron 299 personas libres de demencia que registraban el número de manzanas que caminaban en una semana. Después, nueve años después los científicos realizaron escáneres cerebrales de los participantes para medir su tamaño cerebral. Después de cuatro años más, los participantes fueron evaluados para ver si habían desarrollado deterioro cognitivo o demencia.

El estudio descubrió que las personas que caminaban entre 9 y 14 kilómetros a la semana tenían un mayor volumen de materia gris que quienes no caminaban tanto. Caminar más de estos kilómetros no parecía aumentar el volumen de materia gris en mayor medida.

Durante los cuatro años siguientes, el 40 por ciento de los pacientes había desarrollado deterioro cognitivo o demencia. Los investigadores descubrieron que aquellos que caminaban más reducían su riesgo de desarrollar problemas de memoria a la mitad.

"Si el ejercicio regular durante la mediana edad mejora la salud cerebral y el pensamiento y la memoria en los siguientes años, esta sería una razón más para que personas de todas las edades realizaran ejercicio regular como un imperativo de salud pública", señala Erickson.

Tomado de: www.europapress.es

Una dieta saludable para el corazón no tiene que ser costosa

Un nuevo estudio sugiere que gastar más dinero en comida no sería la única forma de acceder a una dieta más saludable. "Aumentar el gasto en frutos secos, soya, granos integrales, y reducirlo en carnes rojas y procesadas y lácteos ricos en grasa, sería la mejor inversión en salud alimentaria", señala el equipo del doctor Adam M. Bernstein, de la Escuela de Salud Pública de Harvard, en Boston.

El truco, según el equipo, es invertir más en alimentos derivados de las plantas. Varios estudios habían sugerido que alimentarse con comida chatarra sería más económico que hacerlo con frutas y verduras frescas, indica el equipo en American Journal of Clinical Nutrition.

Investigaciones realizadas en el Reino Unido, Francia, España y Holanda también probaron que comer saludablemente es más costoso. Pero existen otras evidencias.

El equipo evaluó la dieta y el gasto en alimentos de 78.191 mujeres participantes de Nurses' Health Study. Los investigadores calificaron sus hábitos alimentarios y consumo de multivitaminas según la escala llamada Alternative Healthy Eating Index (AHEI), una herramienta que desarrollaron para asignar puntaje al consumo de alimentos más saludables.

Aquellas que más alimentos saludables consumían (AHEI de 59 puntos) gastaban unos 4,60 dólares por día en comida, comparado con unos 3,70 por día aquellas con dietas de menor calidad (AHEI de 30 puntos).

Pero, tras dividir a las mujeres en cinco grupos según el gasto en alimentos, el AHEI varió significativamente. La diferencia de AHEI entre el 10 por ciento que más gastaba y el que menos gastaba en cada grupo osciló entre 25 y 29 puntos.

Estudios previos, indica el equipo, habían asociado un aumento de 20 puntos con un 25 por ciento menos riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca.

Gastar más dinero en frutos secos, soya y granos integrales elevó el puntaje según la escala AHEI, mientras que comprar más carnes rojas y procesadas, y lácteos ricos en grasa lo redujo.

"El pescado y el pollo, los vegetales y las frutas y sus jugos son la segunda gran inversión. Gastar más dinero está asociado con una dieta más costosa, pero se pueden lograr grandes cambios beneficiosos sin aumentar el gasto mensual", opina el equipo.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

10 de octubre de 2010

Un análisis sugiere que tener la cintura grande eleva el riesgo de diabetes

Tener una cintura de mayor tamaño, en lugar de factores tradicionales como la obesidad, es la razón principal de por qué Estados Unidos tiene un mayor índice de diabetes que Inglaterra, señalan los investigadores.

Los nuevos hallazgos aportan más evidencia de que el exceso de grasa en la parte central del cuerpo es un riesgo para la salud y sugieren que los estudios de la diabetes tipo 2 deberían centrarse en el tamaño de la cintura junto con los factores de riesgo tradicionales, señalaron investigadores estadounidenses y británicos.

La diabetes se presenta en aproximadamente el 16 por ciento de los hombres estadounidenses, el 14 por ciento de las mujeres estadounidenses, y en el 11 por ciento y 7 por ciento de los hombres y mujeres de Inglaterra, respectivamente, apuntaron los autores del estudio en un comunicado de prensa de RAND Corp., una organización de investigación sin fines de lucro.

Cuando los investigadores analizaron los estudios sobre la salud y los estilos de vida de las personas de Estados Unidos e Inglaterra, no encontraron ninguna relación entre las mayores tasas de diabetes de Estados Unidos y los factores de riesgo convencionales, tales como edad, tabaquismo, nivel socioeconómico o índice de masa corporal (la relación de la estatura en función del peso que se utiliza para medir el sobrepeso y la obesidad).

Pero sí encontraron que las cinturas de los hombres estadounidenses eran en promedio 3 centímetros (1.5 pulgadas) más grandes que las de los hombres de Inglaterra. Y que las cinturas de las mujeres estadounidenses eran en promedio 5 centímetros (2 pulgadas) más grandes que las de las mujeres de Inglaterra.

Además, las mujeres estadounidenses eran mucho más propensas que las mujeres de Inglaterra a afrontar un mayor riesgo de diabetes debido al tamaño de su cintura (69 frente a 56 por ciento), mientras que los hombres estadounidenses sólo tenían un riesgo de diabetes ligeramente más alto relacionado con el tamaño de su cintura que los hombres de Inglaterra, apuntaron los autores del estudio.

"Los estadounidenses tienen más grasa alrededor de la cintura que los ingleses, y ese fue el único factor que explicó en su mayoría las tasas superiores de diabetes observadas en Estados Unidos, especialmente entre las mujeres estadounidenses. El tamaño de la cintura es el factor de riesgo faltante que debe ser estudiado", señaló en el comunicado de prensa el coautor del estudio James P. Smith, presidente corporativo de economía en RAND Corp.

Los hallazgos del estudio aparece en la edición en línea del 7 de octubre de la Journal of Epidemiology and Community Health.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/

Beber líquidos a menudo ayuda a prevenir acidez y nauseas en el embarazo

Beber líquidos a pequeños intervalos para prevenir la acidez y las nauseas durante el embarazo, según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), que ha elaborado un Documento de Consenso sobre 'Pautas de hidratación con bebidas con sales minerales para mujeres embarazadas y en periodo de lactancia'.

Además, el agua facilita el flujo de nutrientes hacia el torrente sanguíneo del feto y su distribución por todo el organismo; mejora los problemas de estreñimiento habituales durante la gestación; y contribuye a aumentar la cantidad de orina, lo que ayuda a depurar el cuerpo de toxinas, y reduce la incidencia de cálculos renales e infecciones de vías urinarias.

Por otra parte, el documento advierte de que la deshidratación durante el embarazo puede ser peligrosa ya que causa dolores de cabeza, náuseas e incluso contracciones en el tercer trimestre; y, durante la lactancia recuerda se debe incrementar el aporte de líquidos.

Las modificaciones hormonales aumentan el umbral de la sed y "el organismo tarda más tiempo en informar que necesita agua, por lo que se debe aconsejar beber de manera periódica, incluso antes de tener sed", según explica la doctora María José Rodríguez Jiménez, coordinadora del Grupo de Trabajo de la Infancia y Adolescencia de la SEGO.

Así, la guía recomienda a la mujer embarazada aumentar la ingesta diaria de líquidos, "aproximadamente 2,7 litros diarios de líquido", transformando la regla de los 8 vasos de agua por día en 10 vasos de agua diarios.

Por otra parte, el doctor Txanton Martínez-Astorquiza, presidente de la Sección de Medicina Perinatal de la SEGO, ha recordado que la retención de agua representa una alteración fisiológica del embarazo producida por "el descenso de la osmoralidad plasmática y la secreción de hormona antidiurética" que aumenta la necesidad de hidratación.

Los expertos advierten de que éste es un periodo fisiológico en el que se producen numerosos cambios y en el que se modifican las necesidades nutricionales. Por tanto, durante el mismo, "es tan importante tener una dieta equilibrada como beber la cantidad de líquidos adecuados, dentro de un estilo de vida activo y saludable".

Igualmente, hay que tener en cuenta que la evolución y desarrollo del feto también se verá influenciada por un correcto aporte de todos los nutrientes y, cómo no, de un adecuado estado de hidratación.

Nuevo documento de consenso

El objetivo de esta guía es el de mejorar el conocimiento de los profesionales de la salud sobre la hidratación y ayudar a prevenir los procesos de deshidratación en las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia.

Dentro del documento, entre otras recomendaciones, también se señala que las bebidas con un contenido determinado de azúcares y de sales minerales, correctamente utilizadas, permiten optimizar la hidratación al posibilitar un rápido vaciamiento del estómago.

En cuanto a la actividad física, recoge que las mujeres embarazadas pueden realizar un suave ejercicio aeróbico (caminar, nadar), sin exponerse directamente al sol, evitando las horas de calor y sin realizar esfuerzos excesivos ni ejercicios que puedan desencadenar contracciones. "Es muy importante la reposición posterior tanto de líquidos como de sales minerales perdidas por el sudor", explica la doctora Rodríguez.

Tomado de: www.europapress.es

Hacer ejercicio sirve para tratar la anorexia nerviosa

La participación en programas de entrenamiento que incluyan ejercicio físico regular y supervisado puede ser clave en las personas con anorexia nerviosa a la hora de reforzar su autoimagen, reducir su estrés emocional y aceptar los programas de realimentación.

Así lo asegura un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid, la Universidad Europea (UEM) y el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, también de Madrid, después de concluir un estudio que puede tener aplicación clínica tras los resultados positivos obtenidos.

La anorexia nerviosa es un trastorno psiquiátrico complejo con riesgo de muerte, cuyo objetivo principal es la "implacable persecución de la delgadez" a través de una drástica reducción de la ingesta y, en ocasiones, un incremento del gasto energético mediante el ejercicio intenso.

El ejercicio excesivo ha sido propuesto como causa de la anorexia nerviosa y, al mismo tiempo, se asocia a una peor evolución en el pronóstico de este trastorno. Sin embargo, algunas investigaciones previas muestran los efectos beneficiosos del ejercicio en pacientes con este tipo de trastorno.

La malnutrición severa provoca múltiples problemas de salud. Uno de ellos, poco reconocido, es la atrofia muscular inducida que, a su vez, reduce los niveles de fuerza. Por ello, el entrenamiento de fuerza podría ser el tipo de ejercicio clínicamente más apropiado para estos pacientes.

El gasto calórico con este tipo de entrenamiento es menor que con el ejercicio aeróbico y, además, su efecto podría ser doblemente positivo, ya que favorece la mejora de la densidad mineral ósea.

Para investigar todo esto se llevó a cabo un estudio cuyo principal objetivo fue evaluar los efectos de un programa de entrenamiento de fuerza de baja intensidad (dos sesiones por semana) de tres meses de duración sobre la capacidad funcional, la fuerza muscular, la composición corporal y la calidad de vida en un grupo de adolescentes con anorexia nerviosa.

En el estudio participaron un total de veintidós pacientes en tratamiento ambulatorio, con edades comprendidas entre los 13 y 15 años. El entrenamiento fue de intensidad baja-moderada y las sesiones de entrenamiento estuvieron dirigidas a grandes grupos musculares, y adaptadas a la terapia psicológica.

La capacidad funcional se evaluó a través de varios test relacionados con la aptitud para realizar tareas de la vida diaria (levantarse y caminar, subir y bajar escaleras, etcétera); la fuerza muscular se valoró a través de un test en máquinas de fuerza, mientras que la calidad de vida se determinó a partir de un cuestionario validado para el grupo de población.

Sin efectos negativos para la salud

La intervención fue tolerada positivamente por las pacientes, sin ningún efecto negativo para su salud, y tampoco indujo a pérdidas significativas en la masa corporal.

Sin embargo, los resultados obtenidos muestran que el entrenamiento de fuerza de intensidad baja a moderada, no parece aportar mayores beneficios a los tratamientos de psicoterapia y realimentación convencionales en pacientes jóvenes con anorexia nerviosa. Por otra parte, aunque no hubo ganancias estadísticamente significativas exceptuando un grupo muscular, es importante señalar que el programa no afectó negativamente a la ganancia o mantenimiento del peso en dichas pacientes, dato que resulta muy positivo en cuanto a sus posibilidades de aplicación clínica.

Asimismo, futuras investigaciones podrían determinar si son necesarios programas más intensos para inducir mejoras significativas en la salud músculo-esquelética y en el bienestar de jóvenes pacientes con anorexia nerviosa en tratamiento ambulatorio.

Tomado de: www.europapress.es

3 de octubre de 2010

La dieta milagrosa: alimentos que adelgazan

Parece imposible pero es cierto, existe la 'comida quemagrasa', esos alimentos que al ingerirlos, hacen que adelgaces. La teoría de los alimentos de calorías negativas se basa en que algunos alimentos contienen menos calorías de las que ellos mismos necesitan para ser digeridos, es decir, que comiéndolos se perdería peso.

Por ejemplo, comiendo 40 gramos de apio, que contienen 7 calorías en total, al hacer la digestión se quemarían 30 calorías, es decir, se perderían 23 calorías.

Este tipo de alimentos quemagrasas incluyen las verduras tales como el apio, cebolla, zanahorias, lechuga, tomate, pepino, coliflor, calabacín o espárragos, y frutas varias como mandarinas, naranjas, fresas, pomelos, limones, sandía y manzanas.

La teoría de los alimentos de calorías negativas, también llamada de la 'comida quemagrasa', está basada en el libro Foods that Cause You to Lose Weight: the Negative Calorie Effect (Alimentos que Adelgazan: el Efecto de las Calorías Negativas), del autor Neal Barnard.

Pero lo cierto es que este tipo de ideas dan lugar a muy controvertidas opiniones. Por un lado, Robert Eckel, profesor de medicina de la Universidad de Colorado y especialista en nutrición, dice que el concepto es "rídiculo" porque asegura que no hay comida que pueda ser asociada a la pérdida de energía.

Por el contrario, esta teoría ha tenido una gran acogida en varios sitios de internet. De todas formas, sea o no cierta esta información, lo que sí podemos asegurar es que todos estos alimentos son excelentes antioxidantes y muy saludables.

Tomado de: www.europapress.es

Beber leche ayuda a perder peso

La 'mala prensa' que ha rodeado en los últimos años a la leche puede que toque su fin en cuanto se difundan los datos de un nuevo estudio. Pese a que muchos la han relacionado con la obesidad o problemas digestivos, entre otras patologías, al parecer no hay nada como incrementar su ingesta para quitarse kilos más fácilmente.

Al parecer, la relación entre aumento del consumo de calcio y disminución de peso en personas que hacen dieta ha vuelto a ser refrendada en un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores israelíes.

La confirmación de esta 'vieja' evidencia científica no sorprende a los expertos. Es el caso de Carmen Gómez Candela, jefa de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Universitario La Paz (Madrid), quien declara a ELMUNDO.es que "este ensayo es una buena noticia porque aporta más datos sobre un hecho que sabemos desde hace años y que acaba de ser respaldado con un ensayo de revisión".

Sí llama la atención, en cambio, que pese "a la contribución de los lácteos en la pérdida de peso, las personas que siguen dietas suelen reducir notablemente su ingesta. Son estos pacientes los que precisamente deben incrementar sus dosis diarias de calcio. Hay que buscar leches desnatadas, pero que estén enriquecidas".

Participantes con sobrepeso

El nuevo ensayo, publicado en el último 'American Journal of Clinical Nutrition' ha sido desarrollado a lo largo de dos años con más de 300 hombres y mujeres de entre 40 y 65 años con sobrepeso que participaban en un estudio que comparaba los efectos en el peso a través de la dieta Mediterránea, la baja en grasas o la pobre en carbohidratos.

Independientemente de las mismas, los investigadores encontraron que aquéllos que más lácteos consumían al día (el equivalente a 580 miligramos de calcio) más peso perdieron en comparación con los que realizaron una menor ingesta de estos productos (una media de 150 mg de calcio).

Concretamente, y al cabo de los dos años, los que consumieron más calcio al día perdieron una media de seis kilos más, en comparación con los que menos cantidades ingirieron de este nutriente.

Los autores encontraron, además, que aquéllos con mayores niveles de vitamina D en sangre fueron los que también adelgazaron más kilos. Danit Shahar, de la Universidad Ben-Gurión del Néguev (Israel) y autor principal de la investigación reconoce que "se sabía que las personas de más peso tenían niveles más bajos de vitamina D, pero este es el primer estudio que demuestra realmente que mayores concentraciones se asocian a más kilos perdidos".

Defienden también que la ingesta de calcio diaria "contribuye a aumentar la excreción de grasa en las heces" e insisten en que "son necesarios más estudios encaminados a esclarecer la relación causal de todos estos factores".

Tomado de: www.elmundo.es

Demasiado fósforo en la dieta duplica el riesgo de fallo cardiovascular

Una dieta rica en fósforo (con mayor presencia de carne, embutidos, salchichas y lácteos, fundamentalmente) aumenta la mortalidad y duplica el riesgo de sufrir un fallo cardiovascular debido a la calcificación de las arterias y al fallo en la función renal provocado por este exceso, según ha afirmado el jefe del Servicio de Metabolismo Óseo y Mineral del Hospital Universitario Central de Asturias (Oviedo), el doctor Jorge Cannata.

En concreto, los datos experimentales muestran que en animales con una reducción de la función renal moderada, equivalente a la que tiene el ser humano a partir de los 60 años, una dieta que contenga un exceso de fósforo, similar en el humano a una dieta rica en proteínas, desarrollan un 80 por ciento más de calcificaciones vasculares, mayor rigidez de la aorta, menor densidad en los huesos y menor mineralización ósea, en contra de lo que "popularmente" se cree.

Esta es una de las evidencias científicas que recoge el libro 'Alteraciones del metabolismo óseo y mineral en la enfermedad renal crónica: avances en patogenia, diagnóstico y tratamiento', editado por el doctor Cannata y que se presenta este jueves en Madrid.

La obra, que ha contado con la participación de 16 investigadores de la Red de Investigación Renal (REDinREN) y 15 investigadores del Instituto Reina Sofía de Investigación, sostiene que, tanto en el campo epidemiológico como en el experimental, los estudios prueban que hay una asociación clara entre el incremento de fósforo en la dieta y una mayor mortalidad.

Otro de los estudios que cita este libro, dividido en 30 capítulos y en el que han colaborado expertos de 10 nacionalidades distintas, demuestra que los pacientes con enfermedad renal crónica (ERC) con niveles de fósforo de 7,5 u 8 (lo normal es no pasar de 4,5) tienen dos veces más riesgo de sufrir un fallo cardiovascular que los que tienen niveles normales.

Además, señala el doctor Cannata, otros estudios realizados en Estados Unidos, Sudamérica y Europa (con cerca de 30.000 pacientes con la función renal reducida) han demostrado que el fósforo elevado es un factor de riesgo cardiovascular, con independencia de la raza y del resto de factores de riesgo cardiovascular.

"En personas sanas no se han realizado todavía estudios prospectivos, pero sí se ha comprobado, por las estadísticas de las aseguradoras que, a mayor nivel de fósforo, dentro de la normalidad, mayor es la tasa de mortalidad entre personas normales", asegura este experto.

Quince minutos tres veces a la semana de gimnasio para perder los 'kilos de más'

Una persona que nunca ha hecho deporte de forma sistemática y quiere perder esos 'kilos de más' debe comenzar su actividad en el gimnasio de forma "muy suave" y no exceder los 15 minutos la primera vez, mantener cierta constancia y acudir al gimnasio entre tres o cuatro veces por semana, aumentando cada día dos o tres minutos el tiempo de ejercicio, según explican los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

"El principal error que se comete es intentar hacer en dos días lo que no se ha hecho en mucho tiempo, en años, e incluso nunca", señala Ángel Nogueira, especialista en nutrición humana y dietética del IMEO. "Se suele empezar con muchas ganas, practicando de forma intensa o a un nivel no apropiado, pero un leve trauma, lesión muscular o simplemente agujetas, son suficiente motivo para abandonar", indica este experto.

"No hay que olvidar --comenta Nogueira-- que el ejercicio físico es mucho más efectivo cuando se practica poco tiempo al día y muchas veces a la semana, que mucho rato una vez a la semana. Sin embargo, suele pasar que como en un mes no se consiguen los objetivos, se abandona la práctica deportiva".

Según comenta este experto del IMEO, en la práctica deportiva hay que seguir un patrón "bien definido": empezar con un calentamiento de cinco a diez minutos, después proseguir con la sesión principal, dependiendo del tiempo del que se disponga, terminando con unos estiramientos de mínimo diez minutos.

A las dos semanas, subraya Nogueira, "se podría optar por una clase colectiva de mínima intensidad o un circuito en maquinas de tonificación, aunque también es importante dar al cuerpo un descanso de dos días seguidos, por ejemplo, el fin de semana".

Cuando no se busca una importante pérdida de peso, sino bajar algunos kilos que se tienen de más, lo ideal, según los expertos, es consumir todos los grupos de alimentos. Obligatorios para la dieta son los cereales integrales y legumbres, ricos en carbohidratos complejos; las grasas y aceites vegetales, sobre todo el aceite de oliva virgen extra; los pescados y las carnes blancas (aves).

Asimismo, se aconseja limitar el consumo de carne roja por la carga en grasa saturada que contiene; azúcar, cereales y harinas refinados; alcohol, grasas saturadas y aceites hidrogenados. Las técnicas culinarias por excelencia son los cocidos, al vapor, horno. Se deben evitar los fritos, los rebozados y los empanados.

Hidratos de carbono de lenta asimilación

En este sentido, "un truco para recuperar la energía y alejar la sensación de hambre, cuando se termine de hacer el ejercicio, es tomar algunos alimentos que contienen hidratos de carbono, pero de lenta asimilación", aconseja Rubén Bravo, experto en dietética y nutrición del IMEO.

Este tipo de hidratos de carbono se encuentran en la leche, el yogur y algunas frutas, como la manzana, el pomelo y el melocotón. En cambio, "si en vez de estos comestibles tomamos otros que contienen hidratos de carbono de rápida e intermedia asimilación (unas barritas de cereales, un bocadillo o una naranja, por ejemplo), pararemos en este momento la quema de grasa que hemos impulsado en el cuerpo durante el ejercicio", añade este especialista.

Tomado de: www.europapress.es

Un corazón en forma en cinco pasos

Un corazón sano es resultado de llevar una vida equilibrada con una alimentación adecuada, un descanso completo y no orientada hacia el sedentarismo.

Qué comer. La alimentación ha de ser variada, rica en alimentos que contengan vitaminas antioxidantes, como frutas y verduras, en grasas poliinsaturadas omega 3 y omega 6, como pescados azules, y pobre en alimentos con alto porcentaje en grasas saturadas (carnes rojas, bollería industrial o chocolate). El contenido en sal debe ser limitado, y el consumo de azúcares, café u otros excitantes tiene que ser moderado (en algunos casos restringido).

Tomar una copa de vino al día es bueno, puesto que posee resveratrol, una sustancia beneficiosa para la salud.

Las arterias. Es importante que la tensión arterial esté siempre en sus niveles óptimos, sin sobrepasar un valor máximo de 140 ni uno mínimo de 80, ya que hablaríamos entonces de hipertensión. Además, debe estar «compensada», esto es la mínima ha de tener un valor que sea «la mitad más diez» aproximadamente de la máxima, por ejemplo, 130/70, 120/65, etc.

La hipertensión sin tratamiento a veces no da síntomas, pero va sobrecargando al corazón poco a poco. Al pasar la barrera de los 50 años, y en la mujer con la llegada de la menopausia, los valores de presión arterial comienzan a alterarse sin necesidad de que exista una enfermedad de base, por lo que hay que tomar la medicación adecuada y controlar los niveles. Desde la botica el farmacéutico participa activamente, ya que especialmente entre nuestros mayores, realiza esta labor de control semanalmente.

El colesterol. Su exceso se va depositando en los vasos sanguíneos y el espacio por donde circula la sangre es cada vez más limitado. Esto hace que la presión en arterias y venas aumente. El tabaco también disminuye este espacio, ya que actúa como vasoconstrictor, de ahí que provoque un incremento de la presión arterial.

Una dieta rica en grasas saturadas aumenta el colesterol-LDL o «malo», que es el que se va depositando. Sin embargo, los alimentos con grasas poliinsaturadas aumentan el «bueno», o colesterol-HDL, que es el que ayuda a eliminar estos depósitos de los vasos sanguíneos. Al igual que con la tensión arterial y los niveles de azúcar en sangre, el colesterol puede alterarse a partir de cierta edad en gente sana y con una buena alimentación, de ahí la necesidad de medir periódicamente sus niveles.

La diabetes es también un factor de riesgo para el corazón y para otros órganos. Desde la farmacia, pueden ayudarle a llevar el seguimiento tanto del colesterol como de los niveles de glucosa, en tan sólo unos minutos y con un pinchacito en el dedo.

Deporte. Caminar 30 minutos al día ayuda a que el corazón bombee mejor la sangre. Un ejercicio aeróbico, constante, sin excesos, es saludable a cualquier edad, nos ayuda a desconectar y disminuir el estrés, otro enemigo del corazón.

Tomado de: www.larazon.es