17 de diciembre de 2011

Claves y sugerencias para una mesa navideña más sana

Porciones moderadas, más alimentos naturales, entradas en las que abunden las verduras, platos chicos para la mesa de dulces y agua saborizada para alternar con el consumo de alcohol en noches que suelen ser calurosas. Estos son algunos de los consejos que brindan los nutricionistas frente a la inminencia de las fiestas de fin de año, que suelen convertirse en un dolor de cabeza para aquellos que están preocupados por la vida sana y por mantener la figura ante la cercanía del verano.

Un dato objetivo sirve para darse una idea de lo que representa, por ejemplo, la tradicional cena de navidad. Mientras los especialistas recomiendan que una cena común no implique la ingesta de más de 600 calorías, la cena navideña quintuplica esa cifra.

Según indica Lorena Lázaro Cuesta, licenciada en nutrición y directora del área de Nutrición Comunitaria del Programa de Prevención del Infarto en la Argentina (PROPIA) dependiente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de La Plata, "Una cena navideña tradicional suele tener las calorías equivalentes a todas las comidas de un día: esto es, las cuatro comidas más alguna colación. Pero eso si se considera sólo esa variable. La ingesta de azúcares y grasas puede llegar a ser todavía superior".

Los especialistas destacan que entre los aspectos más conflictivos de la mesa navideña se cuentan las confituras y el alcohol.

"Una de las cosas que hay que tener en cuenta", dice Lázaro Cuesta, "es que las cenas de Año Nuevo y Noche Buena, suelen estar enmarcadas en una época en que se suceden otras celebraciones. Es por eso que, quienes trabajamos en nutrición notamos que en esta época del año, hasta los pacientes que mostraron mayor adherencia a los tratamientos ganan algo de peso. Y no tener un cierto control sobre lo que se consume puede ser riesgoso, sobre todo para pacientes hipertensos o diabéticos".

Con todo, los especialistas aportan una serie de consejos que pueden ayudar a moderar la ingesta de calorías, grasas y azúcares. El primero es no omitir ninguna comida el día de la celebración, para evitar llegar a ella con demasiado hambre.

Para la entrada se recomienda priorizar los alimentos naturales a base de vegetales: los tomates rellenos con arroz o atún, una ensalada capresse o griega se caracterizan por estar compuestas sobre todo por verduras frescas y por ser alternativas livianas y sanas.

Desde el primer momento, Lázaro Cuesta destaca la importancia de tener presente que las cenas de las fiestas de fin de año son largas, por lo tanto se hace necesario ir moderando las porciones. Del mismo modo se sugiere medir el consumo de alcohol, acompañando los primeros platos con aguas saborizadas o gaseosas sin azúcar e ir alternando más tarde esas bebidas con las alcohólicas para evitar usar las bebidas con alcohol para mitigar la sed.

Para el plato principal se recomiendan carnes, como pollo o pescados a la parrilla acompañados por aderezos livianos a base de verduras, como la salsa criolla o alguno a base de queso untable y mostaza.

Para el postre, la especialistas recomienda pensar en alternativas naturales, como las ensaladas de frutas aprovechando las frutas de estación algún mousse de frutas o algún postre que combine galletitas, cereales y yogur o helado.

Pero hay más: Lázaro cuesta sugiere que los dueños de casa distribuyan entre los invitados la comida que sobre, para evitar seguir consumiéndola en los días siguientes. Y calcular los alimentos que se preparan y presentan de acuerdo al número de comensales, sin cocinar ni comprar de más.

Tomado de: www.quilmespresente.com

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