30 de enero de 2011

Cómo perder peso con inteligencia

Una dietista sugiere establecer metas realistas y dar seguimiento al avance como puntos de inicio

Ya a esta altura, las resoluciones del nuevo año probablemente sean un recuerdo distante, lo que hace que sea un buen momento para revisarlas, sobre todo para los que se propusieron perder peso.

Brittany Glassett, dietista registrada del Hospital Adventista Porter de Denver, sugiere usar lo que ella llama el sistema "SMART" para crear metas para uno mismo. "SMART" es un acrónimo en inglés que también equivale a "inteligencia" y describe las metas como específicas, medibles, alcanzables, realistas y puntuales.

Por ejemplo, en el área de especificidad, no se debe simplemente planificar "comer mejor". Haga una meta específica, como comer comida rápida menos de tres meses al mes.

Escriba sus metas y enfóquese en una o dos a la vez para evitar sentirse abrumado. Entonces, siga trabajando en esa o esas metas hasta que haya hecho un cambio, y recuerde que adoptar un nuevo hábito tarda unas tres semanas.

Glassett también sugirió plantearse metas intermedias más pequeñas. En lugar de decir que perderá 23 kilos (50 libras), piense en perder 2 kilos (poco menos de cinco libras) durante las próximas cuatro semanas.

Busque el respaldo de familiares y amigos. Infórmeles sobre sus metas y dígales que le recuerden que debe cumplirlas.

Glassett también creó una lista de lo que llama seis pequeños cambios que hacen una gran diferencia.

  • Coma más granos enteros, que contienen fibra saludable para el corazón además de vitaminas y minerales. La fibra puede ayudarle a sentirse lleno entre comidas.
  • Añada color a su plato con comidas como frutas y verduras. Intente colocar tres colores en su plato que no sean blanco, crema ni amarillo.
  • No se salte las comidas. Y piense en hacer comidas pequeñas cada tres o cuatro horas en lugar de comidas más grandes con menos frecuencia.
  • Reduzca los refrescos, el jugo y las bebidas de café que contengan calorías, pues abundan las que son vacías.
  • Reemplace el aceite vegetal con aceite de canola y de oliva, que son mejores para el corazón.
  • Lleva un diario de comida, aunque sea un par de días por semana. Los estudios han demostrado que las personas que controlan lo que comen tienen un mayor éxito para perder peso y evitar recuperarlo.
Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Desayunos personalizados

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

Ni el sueño, ni la pereza, ni las prisas. No hay excusa para no desayunar y menos para no hacerlo de una forma correcta. Los alimentos que se toman en este instante del día, tras un ayuno de varias horas, influyen de manera decisiva en la respuesta fisiológica del organismo, tanto en un plano físico como mental. En algunas ocasiones los problemas de salud determinarán los alimentos que compongan el desayuno; en otras, las circunstancias personales de trabajo, según se precise un mayor esfuerzo físico o se requiera una mayor o mejor capacidad intelectual, condicionarán esta elección.

Diez variedades de desayunos

Para muchas personas, el desayuno es el gran olvidado del día. Sin embargo, los manuales de nutrición y alimentación básica equilibrada insisten en que un desayuno bien planteado se debe sustentar en tres pilares básicos: un cereal, un lácteo y una fruta. En la siguiente confección de propuestas de desayunos, se ha optado por la selección idónea de alimentos para cada objetivo. El hecho de que no ingiera alguno de los alimentos entendidos como básicos no se traducirá en un menor valor nutritivo, si tales raciones de alimentos se contemplan en las comidas restantes del día.

Si el cansancio, la falta de atención y concentración, el mal humor o la irritación hacen mella durante la mañana, la respuesta puede ser sencilla: el desayuno es deficiente o no se ajusta en cantidad o tipo de alimentos a las exigencias del cuerpo. Las siguientes ideas pueden ayudar a poner el punto de equilibrio en esta comida diaria tan importante.

El desayuno básico. Un bocadillo de pan integral con unas gotas de aceite de oliva virgen, rodajas de tomate y queso o una tostada integral con jamón se admiten como dos propuestas mínimas básicas para no salir de casa "con el estómago vacío". Una infusión o un café calentarán el cuerpo.

El intelectual. El cerebro, el órgano ejecutivo del cuerpo por excelencia, tiene unos requerimientos muy precisos: glucosa, una serie de vitaminas del grupo B para metabolizar la glucosa y transformarla en energía (ATP) y minerales concretos para activar la función neuronal. La elección es un tazón de cereral con avena y frutos secos. Un par de cucharadas de frutas del bosque (arándanos, grosellas, frambuesas...) son el complemento antioxidante idóneo para el cerebro.

Especial para deportistas. El secreto está en combinar con acierto y en su justa medida alimentos ricos en azúcares rápidos, que proporcionan energía instantánea para el movimiento, y azúcares complejos, que proveen de energía de forma paulatina para garantizar un ejercicio duradero y con la intensidad que exija la prueba física. La propuesta es un desayuno donde los azúcares rápidos provengan de frutas frescas y desecadas o endulzantes como la miel, mientras que los complejos lo serán en forma de cereal integral (arroz).

Para aflojar la tensión. Los nervios y la tensión acumulada por la entrega de un proyecto, una reunión estratégica, el comienzo de un nuevo empleo, etc., es motivo suficiente para desayunar diferente. Esta primera comida será más ligera, es decir, más rápida de digerir y de asimilar. El desayuno consistirá en una infusión de té verde o té mu (da vitalidad, pero no es excitante), un bol de cereal sin azúcar con bebida de avena y una pieza de fruta de temporada (un par de mandarinas, 6 fresas, dos albaricoques...).

Ligero pero nutritivo. Un café con leche desnatada o una infusión sin azucarar y un mini sándwich integral con tomate, lechuga, pepino y queso fresco es una idea de comida sana, ligera y nutritiva. El pan integral, al ser más rico en fibra, tiene más efecto saciante. La combinación apenas suma 200 Kcal y surte de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes, una pequeña dosis de proteínas y carbohidratos complejos. La ración de fruta se puede reservar para tomar a media mañana como tentempié.

Superenergético. Una buena porción de energía en forma de proteínas, hidratos de carbono complejos y grasas insaturadas saludables es clave para superar con éxito el esfuerzo físico que exigen muchas labores. Los bocadillos son una elección acertada si el relleno no consiste siempre en embutidos. Una opción es un bocadillo de tortilla francesa, junto con una infusión digestiva, un yogur y un puñado de nueces o de avellanas.

Cuidar los nervios. Esto exige pensar en alimentos con un aporte de carbohidratos complejos y con un surtido de vitaminas del grupo B, los nutrientes elementales de las células nerviosas, las neuronas. Se plantea la opción de un bol de cereral con bebida de avena, un té y una compota de manzana y ciruelas pasas.

El más sano para el corazón. Este desayuno incluirá nutrientes como los ácidos grasos omega 3 y vitaminas antioxidantes, como la vitamina E y la C. Un té verde suave junto con un bocadillo de pan integral untado con aceite de oliva virgen extra y atún es una idea sana. Se complementará con un kiwi y cuatro nueces.

Desayuno para ocasiones especiales. La bollería y los bizcochos son productos que se han de reservar para las ocasiones especiales si se quiere que formen parte de una alimentación equilibrada. Si son caseros, se elaborarán con los ingredientes de mayor calidad: huevos frescos, harina integral, aceite de oliva virgen, etc. Si se decide comprarlos, se escogerán sin "ácidos grasos parcialmente hidrogenados", conocidos como grasas trans y que se han evidenciado como las más perniciosas para la salud del corazón. En cuestión de valor nutricional, serán más saludables los productos con menos azúcares añadidos. En esta categoría de desayunos para momentos muy puntuales, figuran los desayunos típicos anglosajones compuestos por huevo frito y tocino.

Para gourmets. Un zumo de naranja recién exprimido elaborado con fruta fresca, unas rebanadas de pan de hogaza tostadas, untadas con aceite de oliva virgen extra y acompañadas con jamón selecto, ibérico o de bellota, es un desayuno con una selección de productos de calidad que gusta a los paladares más exigentes.

No desayunar es malo para la salud

Desayunar es un buen hábito que tiene repercusiones positivas en la salud física y mental, lo que redunda en una mejor sensación de bienestar. Es la forma de comenzar el día mientras se pone en práctica la dieta equilibrada.

Las ventajas son numerosas: mejora el estado nutricional, al contribuir al balance de energía y de variedad de nutrientes esenciales (calcio, hierro, magnesio, vitaminas del grupo B...), permite un mejor y mayor rendimiento físico e intelectual (mejor memoria y más concentración) y ayuda a controlar el peso, ya que hace posible que no se sienta un hambre voraz en la comida siguiente.

El peso en la tercera edad

Entre las personas de edad avanzada, la variación del peso es más frecuente que en otras etapas de la vida. Además, estas oscilaciones se relacionan tanto con la ganancia de kilos, como con la pérdida. Un reciente estudio realizado entre la población anciana europea ha constatado que el mantenimiento de un peso estable en la tercera edad se relaciona con una menor tasa de mortalidad, mientras que tanto la pérdida como la ganancia se asocian con un aumento de la misma.

Una de las claves de la pérdida de peso en esta etapa de la vida es la malnutrición, pero influyen otros múltiples factores fisiológicos (mayor número de dolencias o enfermedades, medicación múltiple, pérdida del gusto por los alimentos, disfagia, etc) y sociales (aislamiento, internamiento en residencias), etc. Estos y otros aspectos, en suma, suponen un riesgo mayor de desarrollar un estado depresivo, poco recomendable, ya que se pierde la motivación para seguir una pauta de alimentación adecuada.

El riesgo de perder peso en el anciano

Según un artículo de revisión publicado en noviembre de 2009 en la revista "Journal of the American Dietetic Association (JADA)", la prevalencia de la obesidad entre adultos de edad avanzada ha crecido de una forma importante en los últimos 20 años. Esta situación afecta de manera destacada a la demanda de servicios médicos y de ayuda social.

Las recomendaciones habituales referidas a los beneficios de la pérdida de peso en estas circunstancias no quedan del todo claras entre las personas ancianas, ya que con frecuencia esta pérdida se puede acompañar de una reducción de masa muscular, al tiempo que se agrava la desmineralización ósea propia de estos años.

En esta franja de edad, numerosos artículos han constatado una estrecha relación entre la pérdida de masa muscular y la consecuente disminución de peso, con un aumento de la tasa de mortalidad por cualquier causa, en especial, cuando esta disminución de la masa libre de grasa se registra de forma rápida y es involuntaria. Tal es así, que en un artículo de 2008 publicado en la revista "The Journal of Nutrition Health and Aging" se advierte de que, con el fin de preservar la masa muscular, las estrategias que persigan la pérdida de peso en este tipo de población anciana no deben contemplarse desde la única perspectiva de la reducción de la ingesta calórica. El artículo publicado en JADA señala que se debe prestar una atención especial a una serie de nutrientes cuando una persona anciana afronta un programa de pérdida de peso.

Respecto a los macronutrientes, es preciso vigilar el aporte de proteínas y, en cuanto a los micronutrientes, hay que atender a la cantidad de vitaminas B12 y vitamina D, sin olvidar en ningún caso la ingesta de fibra, el consumo suficiente de líquidos y la realización de una actividad física adaptada a las circunstancias individuales.

Los siguientes alimentos no deben faltar en los menús diarios de las personas ancianas: carne magra de pollo o pavo, huevo y pescados (blancos y azules) como fuente de proteína de alto valor biológico, vitamina B12 y D, legumbres, vegetales y frutas de temporada, por su contenido en fibra, agua y demás nutrientes reguladores (antioxidantes, vitaminas, minerales).

La importancia de mantener un peso estable

Como en cualquier otra etapa de la vida, también en la tercera edad hay una relación importante entre el peso y los predictores de salud. Así queda reflejado en un artículo publicado en agosto de 2010 en la revista "Journal of Internal Medicine", sobre un estudio de seguimiento realizado entre una muestra europea de personas de más de 60 años. Concluye que en adultos de edad avanzada mantener un peso estable es, desde un punto de vista estadístico, una buena garantía para reducir la tasa de mortalidad. Además, se constata que la pérdida de peso (en particular cuando es involuntaria) se asocia con un aumento de la tasa de mortalidad a corto plazo debido, con probabilidad, a una enfermedad subyacente.

La paradoja de la obesidad en los ancianos

Frente a los riesgos sanitarios de mantener un peso elevado conforme a las recomendaciones en todas las etapas de la vida, diversos estudios han señalado la paradoja de la obesidad durante el periodo de la tercera edad. En un estudio de revisión publicado en agosto de 2010 en la revista "Interdisciplinary topics of Gerontology", se pone de manifiesto que a pesar de que el sobrepeso en la tercera edad aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, la tasa de mortalidad por esta patología es menor de lo esperado en virtud de las expectativas.

No obstante, tanto en el artículo mencionado como en otros que abordan el mismo tema, se hace hincapié en los efectos beneficiosos que tendría para la salud la pérdida de kilos de forma adecuada y controlada en las personas mayores con sobrepeso u obesidad. En especial, si ya padecen comorbilidades (otras enfermedades vinculadas con la primera) asociadas a la obesidad, tales como diabetes, enfermedades cardiovasculares y determinados tipos de cáncer.

Tomado de: www.consumer.es

Comer "mal" aumenta el riesgo de depresión

Investigadores de las universidades de Navarra y Las Palmas de Gran Canaria han demostrado que la ingestión de grasas trans y saturadas aumenta el riesgo de sufrir depresión y que, por otro lado, el aceite de oliva protege contra esta enfermedad mental. Su trabajo se publica en la revista 'PLoS ONE'.

Los investigadores han confirmado estos resultados tras estudiar durante más de seis años a 12.059 voluntarios del Proyecto SUN, de los que se tenían datos de su dieta, estilo de vida y trastornos de salud, analizados al inicio del estudio, durante su transcurso y al final. De esta forma, los autores confirmaron que a pesar del hecho de que al inicio del estudio ninguno de los voluntarios sufría depresión, al final de éste existían 657 nuevos casos.

De todos estos casos de depresión, los participantes con un consumo elevado de grasas trans (las presentes en forma artificial en productos de bollería industrial y comida rápida y de forma natural en ciertos productos lácteos) "presentaban hasta un 48 por ciento más de riesgo de depresión cuando se les comparaba con los participantes que no consumían estas grasa", afirma Almudena Sánchez-Villegas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Además, el estudio demostró una relación entre dosis y respuesta, "mediante el que cuantas más grasas trans se consumían, mayor era el efecto perjudicial que producían en los voluntarios", señalan los autores.

Además, el equipo dirigido por Miguel Ángel Martínez-González, de la Universidad de Navarra, también analizó la influencia de las grasas poliinsaturadas (abundantes en los aceites de pescado y vegetales) y del aceite de oliva sobre la depresión. "De hecho, descubrimos que este tipo de grasas más sanas, junto con el aceite de oliva, están asociadas con un menor riesgo de sufrir depresión", aclara Martínez-González.

Los resultados del estudio corroboran la hipótesis de una mayor incidencia de la enfermedad en países del norte de Europa en comparación con los países del sur, donde prevalecen los patrones de dieta mediterránea. No obstante, los expertos indican que la incidencia de la enfermedad ha aumentado en los años recientes y que en la actualidad existen 150 millones de personas afectadas en todo el mundo.

La investigación se ha realizado en una población con un bajo consumo de grasas trans, dado que suponía sólo un 0,4 por ciento del total de energía que consumían los voluntarios. "A pesar de ello, observamos un aumento en el riesgo de sufrir depresión de casi un 50 por ciento", concluye Miguel Ángel Martínez.

Por último, el análisis sugiere que tanto la depresión como la enfermedad cardiovascular se ven influidas de forma similar por la dieta y que podrían compartir mecanismos similares en su origen. Esta hipótesis es además sugerida por numerosos estudios que indican el efecto dañino de las grasas trans y saturadas sobre el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Tomado de: www.europapress.es

23 de enero de 2011

El mito del "desayuno abundante" para adelgazar

Se nos ha dicho que el desayuno es el alimento más importante del día. Y también que si queremos perder peso, debemos comer un desayuno abundante porque de esta forma no tendremos hambre y consumiremos menos calorías durante el día. Pero científicos en Alemania decidieron comprobar la teoría y descubrieron que está equivocada.

Según la investigación publicada en Nutrition Journal (Revista de Nutrición), el desayuno abundante no reduce el consumo de calorías durante el día. Al contrario, terminamos ingiriendo más que si comemos un desayuno ligero.

El estudio, llevado a cabo en el Centro de Medicina Nutricional Else-Kröner-Fresenius de la Universidad Técnica de Munich, en Alemania, involucró a cerca de 400 personas, 280 de las cuales eran obesas y 100 tenían un peso normal.

Todos los participantes habían llegado a la clínica para consultar sobre problemas de peso y todos habían mantenido el mismo peso corporal durante al menos los 12 meses previos al estudio.

Los científicos les pidieron a los pacientes que llevaran un registro de todo lo que consumían diariamente durante diez días en el caso de los obesos y 14 días en aquello con peso normal.

El registro debía ser lo más detallado posible, incluyendo cada alimento, la hora del día en que lo consumían, la cantidad y la forma como había sido preparado.

Se les pidió que clasificaran a sus alimentos dentro de desayuno, almuerzo y cena y si comían algún refrigerio. Se les solicitó que consideraran como refrigerio matutino los que comían entre el desayuno y almuerzo, de media tarde los de entre el almuerzo y la cena, y vespertino los que se comían después de la cena.

Un refrigerio menos

Los científicos encontraron que entre los participantes algunos consumían un desayuno abundante, otros un desayuno pequeño y otros se saltaban el desayuno.

Pero todos, sin importar lo que hubieran comido de desayuno, consumían las mismas calorías durante el almuerzo y la cena.

"Esto significa que un desayuno abundante (de un promedio de 400 kilocalorías más que un desayuno pequeño) resultó en un incremento total de 400 kcal en las calorías consumidas durante el día", explica el doctor Volker Schusdziarra, quien dirigió el estudio.

"La única diferencia vista fue que cuando alguien comía un desayuno abundante, evitaba comer un refrigerio de media mañana".

"Sin embargo, esto no era suficiente para compensar las calorías adicionales que ya se habían consumido", agrega el científico.

Tal como señalan los investigadores, este trabajo es el primero que demuestra el impacto del desayuno en el consumo de energía total diario, un asunto que durante mucho tiempo ha sido tema de debate.

Estrategia útil

Los científicos creen que esto sugiere que una reducción en las calorías que se consumen en el desayuno podría ser útil en las estrategias de prevención o tratamiento de obesidad.

Hasta ahora, sin embargo, tampoco se ha podido demostrar si realmente el desayuno es el alimento más importante del día y si saltarse el desayuno conduce a consumir más durante el resto del día.

Aunque algunas estadísticas muestran consumir un desayuno regular ayuda a mantener con éxito la pérdida de peso, otros estudios señalan que el desayuno no es esencial para mantener un peso normal.

De manera que, como afirma el doctor Schsdziarra, "lo que demuestran estos datos es que el mayor consumo de energía en el desayuno está altamente asociado al mayor consumo de energía durante todo el día, tanto en sujetos de peso normal como en obesos".

El investigador concluye que "lamentablemente, en la lucha por perder peso, si se come un desayuno abundante se debe contrarrestar comiendo sustancialmente menos durante el resto del día".

Para adelgazar y mantener un peso sano, lo único realmente comprobado hasta ahora -según el experto- es restringir el consumo de calorías, reducir las grasas y azúcares refinadas, y consumir cinco porciones de frutas y verduras cada día.

Tomado de: www.bbc.co.uk

El pan, ¿un buen aliado de tu dieta?

Comer pan engorda. Esa es la afirmación que ha contribuido de manera evidente a hacer que cada vez incluyamos menos pan en nuestra dieta. Pese a que, según apuntan los expertos en nutrición, es un alimento básico en la dieta mediterránea y en las pirámides de alimentación saludable, su consumo ha ido descendiendo notablemente en los últimos años y, en la actualidad, España es uno de los países europeos en los que menos pan se consume. Los médicos de familia no parecen estar muy de acuerdo con esta situación.

Muchas personas, creyendo que el pan no es un buen aliado de su figura o que es un mero acompañamiento sin valor nutricional, han optado por reducir el consumo, o incluso eliminarlo de su dieta diaria, aumentando así el riesgo de sufrir desequilibrios alimentarios.

Para ello, se ha editado un tríptico, en el que se exponen las razones por las que el pan no debe ser apartado de la dieta. Entre otras, su gran valor nutricional como fuente de nutrientes esenciales para el organismo como los hidratos de carbono, vitaminas -especialmente las del grupo B- y minerales como el fósforo y el calcio, encargados de la formación de huesos y dientes, o el selenio, cinc, hierro, magnesio y potasio. Además, el pan, sobre todo el integral, aporta fibra, cuya carencia conlleva la aparición de patologías como estreñimiento, enfermedades cardiovasculares o cáncer, y apenas aporta grasa.

“El pan es un alimento muy valioso desde el punto de vista nutricional porque con un aporte calórico moderado suministra ingestas muy apreciables de macronutrientes y micronutrientes. Sin embargo, y a pesar de sus numerosos beneficios nutricionales, el consumo de pan ha descendido por su inmerecida fama de que engorda. Los médicos debemos ser conscientes del importante papel que tenemos a la hora de inculcar hábitos saludables en nuestros pacientes”, explica la doctora Lourdes Carrillo Fernández, coordinadora del Grupo de Trabajo de Alimentación y Nutrición Saludable de semFYC.

Una ración equilibrada

El tríptico también recuerda que los expertos en nutrición recomiendan un consumo diario de pan de entre 200 y 250 gramos y que el 50-60% de las calorías que ingerimos diariamente deben provenir de los hidratos de carbono. “Incluir una ración de pan en cada comida ayuda a equilibrar la dieta, que en la actualidad se caracteriza por una excesiva ingesta de grasas y proteínas y un escaso aporte de hidratos de carbono, y contribuye a alcanzar los objetivos nutricionales estipulados para una alimentación saludable”, advierte la doctora Carmen Gómez Candela, jefa de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Universitario La Paz de Madrid y portavoz científica de la campaña Pan cada día.

Muy importante en los niños

Los beneficios para la salud de consumo de pan son múltiples a cualquier edad, pero sobre todo es un alimento fundamental para satisfacer los requerimientos energéticos y nutricionales de los niños. Según ha demostrado un reciente estudio dirigido por la doctora Rosa Ortega, catedrática de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, los niños que consumen más pan presentan un menor porcentaje de sobrepeso y obesidad, una ingesta más adecuada de nutrientes, tienen dietas más equilibradas, poseen un menor Índice de Masa Corporal y registran mejores indicadores de riesgo cardiovascular.

Tomado de: www.mundodehoy.com

El consumo diario de frutas y verduras podría reducir el riesgo de muerte por enfermedad cardiaca

Junto con todas las demás razones conocidas para consumir más frutas y verduras, una nueva investigación indica que podría reducir su riesgo de morir por enfermedad cardiaca.

Investigadores analizaron datos de más de 300,000 personas de ocho países europeos de entre 40 y 85 años, que formaron parte de un estudio prospectivo europeo sobre cáncer y nutrición que fueron seguidos por una media de casi 8.5 años. Los hallazgos aparecen en línea en la edición del 18 de enero de European Heart Journal.

Los investigadores encontraron que hubo 1,636 muertes por enfermedad cardiaca isquémica, que es la forma más común de enfermedad cardiaca y la causa principal de muerte en Europa. Las personas que tienen enfermedad cardiaca isquémica tienen un menor flujo sanguíneo al corazón, lo que causa angina, dolor de pecho y ataque cardiaco.

De acuerdo con los resultados del estudio, las personas que consumían al menos ocho porciones de frutas y verduras al día eran 22 por ciento menos propensas a morir de enfermedad cardiaca isquémica que las que consumían menos de tres porciones al día. Una porción se consideró como de 80 gramos, equivalente a una plátano pequeño, una manzana mediana o una zanahoria pequeña.

Para cada porción adicional por encima de la ingesta más baja de dos porciones, el riesgo de muerte por enfermedad cardiaca isquémica se redujo en 4 por ciento, apuntaron los autores del estudio.

"En otras palabras, el riesgo de sufrir un evento cardiaco isquémico mortal para alguien que consuma cinco porciones de frutas y verduras al día es 4 por ciento más bajo en comparación con alguien que consuma cuatro porciones al día, y así sucesivamente hasta ocho porciones o más", señaló la primera autora del estudio Francesca Crowe de la Unidad de epidemiología del cáncer de la Universidad de Oxford en Reino Unido, en un comunicado de prensa de la revista.

"El mensaje principal de este análisis es que... . . las personas que consumen más frutas y verduras tienen un menor riesgo de morir por enfermedad cardiaca isquémica. Sin embargo, necesitamos interpretar los resultados con cautela debido a que no estamos seguros si la relación entre las frutas y verduras y el riesgo de enfermedad isquémica se debe a algún otro componente de la dieta o del estilo de vida", apuntó Crowe.

"Si pudiéramos entender, a través de estudios de intervención bien diseñados, los mecanismos biológicos tras la asociación entre las frutas y verduras y la enfermedad cardiaca isquémica, esto nos podría ayudar a determinar si la relación entre las frutas y verduras, y el riesgo de enfermedad cardiaca isquémica es causal", concluyó Crowe.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Toma más de tres meses reducir kilos ganados durante fin de año

Con la llegada del mes de enero, uno de los principales propósitos de Año Nuevo consiste en bajar de peso y así “recuperar la línea” perdida tras el exceso de comidas ingerido durante las últimas fiestas del 2010. Sin embargo, bajar el peso ganado en ese corto periodo (un mes) puede tomar al menos tres meses y, en algunos casos, hasta un año.

Expertos consultados por La Nación sobre este tema aseguran que el principal problema, además del sobrepeso, se deriva de que algunas personas se culpan ahora por ‘lo comido’ y se obsesionan por recuperar su peso anterior en poco tiempo apoyándose incluso en prácticas poco saludables.

“Eso no es tan fácil. Hay personas a las que les es más fácil bajar de peso y en otras es mucho más lento. En esto influye el metabolismo, la forma en la que se absorbe la grasa y la constancia para hacer dieta y ejercicio. Toma tiempo. Nadie puede pensar en bajar tres kilos en una semana; no hay recetas mágicas”, recalca la nutricionista Tatiana Martínez.

El especialista en educación física y fisiólogo del deporte José Moncada coincide con Martínez. “Cuando se trata de bajar de peso no podemos plantearnos metas irreales. Si se propone algo muy grande en poco tiempo, la persona va a frustrarse y desertar en los primeros seis meses. Quien desea bajar de peso se asesore con profesionales para ponerse pequeñas metas y cumplirlas de forma sana”, explicó.

No todo está en ‘cerrar la boca’. La parte psicológica es también importante en esta etapa.

Marcela León, experta en trastornos alimenticios, asegura que el primer paso es que la persona defina qué quiere lograr y luego trace un plan, preferiblemente de la mano de especialistas como nutricionistas, médicos y entrenadores físicos.

“Aumentar de peso es facilísimo y hay gente que cree que puede recuperarse y bajar de peso igual de rápido. Ahí es donde algunos recurren a cosas que le hacen daño a su cuerpo, como medicamentos, dietas extremistas y exceso de ejercicio”, señaló la psicóloga. Problemas de autoestima o dificultades que promuevan la ansiedad tampoco ayudan.

Dieta y ejercicio. Según los expertos un plan efectivo para bajar de peso debe incluir tanto la dieta como el ejercicio, pues solo una de las dos no ayuda tanto. “Hay gente que se mata haciendo ejercicios y no baja de peso porque sigue comiendo lo que sea. Hay que comprometerse a comer menos, a comer más verduras y menos frituras y azúcar. También cambiar la forma de cocinar: hacer más comidas asadas o hervidas”, dijo Martínez.

De igual forma, Moncada explica que el ejercicio no ofrece buenos frutos sin dieta balanceada: “Quien comienza a hacer ejercicio siente más hambre y por ende, si no controla su alimentación, va a comer más grasa y obtener el efecto contrario al deseado (...) No comer es peor porque la poca cantidad de comida que le llega al cuerpo va a transformarse en grasa y no en músculo”, agregó.

Moncada agregó que las personas con factores de riesgo como fumadores, diabéticos, hipertensos u obesos deben consultar con un médico antes de comenzar una rutina. También deben hacerlo hombres mayores de 40 años y mujeres mayores de 45.

Amenaza a la salud. Algunas personas optan por medicamentos para bajar de peso o reducir el apetito, lo que pone en riesgo su salud y puede causarles la muerte. “Si no son recetados por un médico, los medicamentos son un peligro. No hay que dejarse llevar por estereotipos. Todos tenemos un ritmo diferente de adelgazar”, dijo la psicóloga León.

Para Martínez, prácticas como comer más despacio o tomar agua reducen más fácilmente la ansiedad y entonces la persona come menos. También es importante leer bien las etiquetas de los alimentos para cuidar la salud.

Tomado de: www.nacion.com

16 de enero de 2011

Tras los excesos navideños llega la hora de perder los kilos extras

Las alegrías gastronómicas y los excesos alcohólico-festivos de las últimas semanas han dejado de recuerdo, de media, 3 kilos más en la báscula. Uno de los propósitos de enmienda más repetidos a comienzo de año es quitarse de encima los michelines y no volver a pecar más.

O sí, porque como recuerda el doctor Esteban Jódar, jefe del servicio de Endocrinología del Hospital Universiatario Quirón de Madrid: "uno de los errores más frecuentes que comete la gente que se pone a dieta es pensar que se trata de un esfuerzo recortado en el tiempo, que con tres meses se pone uno estupendo para toda la vida. Eso es muy naif, lo que hay que hacer es buscar cambios de hábitos que sean saludables".

Ese cambio de hábitos es, según los especialistas, lo que garantiza mantener el peso a largo plazo y evitar el temido efecto rebote: se pierden 6 kilos, se ganan 7, se pierden 4, se ganan 2. "El efecto rebote aparece siempre que se abandone la dieta, hay que ser iluso, por eso es importante llevar una forma de vida saludable, hacer ejercicio vigoroso y también son muy valiosas las terapias de modificación de conducta", explica el doctor Jódar.

En un intento de ofrecer "un recordatorio amable" de lo que hay que hacer, Jódar ha abierto un blog para dar apoyo e información fiable sobre cómo perder peso de forma saludable. Los foros (si están sustentados por organizaciones serias, sin fines mercantilistas) se han mostrado como una excelente fuente de apoyo para las personas que están a dieta, que logran, además, mejores resultados que quienes emprenden la cruzada contra los kilos de forma solitaria.

Aprender algo más de nutrición tampoco está mal para no llevarse a engaños, por ejemplo, el doctor Jódar considera esencial "no confundir lo sano, lo integral y lo sin azúcar con lo hipocalórico. Por ejemplo, el pan integral y el aceite de oliva son muy saludables, pero no adelgazan".

Pan integral y fructosa

Así se ha encontrado muchas veces en su consulta a pacientes que pretendían adelgazar comiendo todo el pan integral que querían o que pensaban que usando fructosa, en lugar de azúcar o sacarosa, conseguirían perder más peso.

También hay quien rechaza comer fruta después de comer porque dicen que engorda, "cuando no se ha encontrado un fundamento fisiológico que haga razonable esta afirmación", explica, o que piensan que la cena engorda más que otras comidas, "cuando lo que uno tiene que hacer es saber que tiene que tomar una serie de calorías a lo largo del día". Sin embargo, sí es cierto, subraya, "que, en la adolescencia, no desayunar hace que los chavales ganen más peso".

Mucha gente, erróneamente, en un intento de restringir calorías, ha cambiado la cañita en la barra del bar por un zumo de bote de melocotón.

"Mucho mejor la caña", corrige este endocrino, que da un ejemplo sorprendente de una comida equilibrada que nadie consideraría de dieta: "Un bocadillo de chorizo, o de jamón. Eso es mil veces mejor y tiene menos calorías que un sándwich vegetal, con pan de molde (que él rechaza) y mayonesa".

"Piensa", dice al notar la incredulidad de la periodista "que un sándwich americano puede llegar a tener 1.000 calorías".

¿Pero, entonces, se puede comer pan? "No solamente se puede, se debe comer pan. Somos animales omnívoros, es decir, comemos de todo, por eso yo le pido a la gente que huya de las dietas raras que solo comen mucho de una cosas o que introducen alimentos extraños". Eso sí, como siempre, aconseja "moderación" y recuerda que los biscotes, picos, etc., no tienen menos calorías que el pan de toda la vida.

Dietas depurativas

En el complejo mundo de las dietas 'exóticas' hay muchas encaminadas a depurar nuestro organismo después de las navidades. Este especialista solventa el asunto recurriendo a los clásico: "En la mitad está la virtud. Todas estas dietas, como las del sirope de arce, etc. son pintorescas, no son razonables. Lo que se debe hacer es reducir el contenido de forma modesta. Cuando hablamos de estas dietas depurativas entramos en un mundo paralelo, donde nada ha sido evaluado y probado".

Por eso este doctor, por su formación científica, rechaza también recomendar cualquier tipo de fármaco reductor de peso más allá del recomendado por la AEMPS (Agencia Española del Medicamentos y Productos Sanitarios) y tampoco recomienda utilizar las barritas sustitutivas de comidas, que, reconoce "son tan eficaces como la dieta pero más caras, y con un exceso de proteínas que, como no sé de dónde salen y dado que está probado que las dietas muy ricas en proteínas de origen animal acortan la vida, prefiero no utilizar de rutina".

Como consejos finales, el doctor es claro: "verdurita, ensaladita (sin mucho aceite), evitar los fritos, ejercicio físico continuado (al menos tres días a la semana), y huir de los cualquier cosa que venga en bolsas de plástico de llamativos colores: patatas de bolsa, cereales fritos en aceites lamentables, panes de molde, galletas, magdalenas, y cualquier cosa que incorpore ácidos grasos trans, que incrementan el riesgo de problemas cardiovasculares".

¿Sencillo, no? Pues ahora, a tenerlo presente para toda la vida. Que haya suerte.

Tomado de: www.20minutos.es


Comer frutas y verduras mejora el tono de la piel

Comer frutas y verduras, como las zanahorias o los tomates, proporciona un tono de piel dorado más saludable que tomando sol, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Nottingham, en Reino Unido. Los resultados de esta investigación se han publicado en 'Journal Evolution and Human Behaviour'.

Según el líder de este estudio, Ian Stephen, profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad de Nottingham que desarrolló este trabajo como parte de su doctora de investigación en la Universidad de St. Andrews y la Universidad de Bristol, "la mayoría de la gente piensa que la mejor manera de mejorar el color de la piel es tomar el sol, pero nuestra investigación ha demostrado que comer mucha fruta y mucha verdura es, en realidad, más efectivo".

El equipo de Stephen descubrió que las personas que consumían más frutas y verduras diarias tenían un color de piel más dorado gracias a unas sustancias denominadas carotenos. Se trata de antioxidantes que ayudan a absorber los compuestos dañinos producidos por el estrés y las tensiones de la vida diaria, especialmente cuando el cuerpo están combatiendo una enfermedad. Los carotenos son responsables del color rojo de frutas y verduras y son importantes para el sistema inmune y el reproductivo en los seres humanos.

"Hemos descubierto que, dando la opción de elegir entre el color de piel causado por el sol y el causado por carotenos, la gente prefiere el color de la piel generado por los carotenos, así es que si se quiere conseguir un color de piel más atractivo y saludable, lo mejor es consumir una dieta saludable que incluya mucha fruta y vegetales que tumbarse bajo el sol", dice Stephen.

Para este investigador, su estudio es importante porque la evolución podría favorecer a los individuos que eligen formar alianzas o parejas con los sujetos más sanos sobre los de peor salud.

Según el profesor David Perrett, lider del Perception Lab, donde se ha desarrollado esta investigación, "esta característica la compartimos con muchas otras especies". "Por ejemplo, el pico amarillo brillante de muchos pájaros puede ser un anuncio que muestra cómo es la salud de un macho. Es más, las hembras de estas especies prefieren aparearse con las parejas más brillantes y más coloridas". "Sin embargo -reconoce- este es el primer estudio en el que esto se ha demostrado en humanos".

Aunque este estudio se refiere sólo a caras de personas caucásicas, la investigación describe también un estudio que sugiere que los efectos pueden darse en otras culturas, pues preferencias similares sobre el color de la piel se han confirmado también entre la población africana.

Tomado de: www.europapress.es

Descansar disminuye los riesgos del sedentarismo

El tiempo que las personas pasan sentadas es importante para la salud pero también el número de descansos que realizan mientras están sentadas en el escritorio o en el sofá, según un estudio de la Universidad de Queensland en Australia que se publica en la edición digital de la revista 'European Heart Journal'. Muchos descansos, incluso si son de tan sólo un minuto, parecen ser buenos para el corazón y la circunferencia de cintura.

El estudio es el primero realizado en una población grande representativa y multiétnica que examina los vínculos de la cantidad total de tiempo que se pasa sentado y los descansos en el tiempo sedentario, con varios indicadores del riesgo de enfermedad cardiaca, enfermedades metabólicas, como la diabetes, y procesos inflamatorios que pueden participar en la aterosclerosis.

Los resultados mostraron que periodos prolongados de tiempo sedentario, incluso en personas que también emplean algún tiempo en realizar ejercicio entre moderado y fuerte, se asociaban con peores indicadores del funcionamiento cardio-metabólico y la inflamación, como una mayor circunferencia de cintura, menores niveles de colesterol bueno, niveles superiores de proteína reactiva C (un indicador de la inflamación) y triglicéridos.

Sin embargo, el estudio también descubrió que, incluso en personas que pasan un largo tiempo sentadas, cuanto más descansos toman en este tiempo, menor es su circunferencia de cintura y menores los niveles de la proteína reactiva C.

Según explica Genevieve Healy, responsable del estudio, "de forma global, en lo que respecta al tiempo de sedentarismo, los descubrimientos más significativos clínicamente se refieren a las grasas en sangre y los marcadores de la resistencia a la insulina. En cuanto al número de descansos durante el tiempo que se pasa sentado, las diferencias más significativas se observaron en la circunferencia de cintura. En el grupo de personas que tomaron el mayor número de descansos, de media, la circunferencia de cintura era menor de 4,1 centímetros que en los que tomaron menos descansos.

Los investigadores analizaron datos de 4.757 personas de 20 años o más que participaron en una encuesta de salud y nutrición estadounidense entre 2003 y 2006. Los participantes llevaban un dispositivo pequeño llamado acelerómetro, que controlaba la cantidad e intensidad al caminar o correr y que llevaron en la cadera derecha durante las horas en las que caminaban durante siete días.

Los resultados mostraron que la menor cantidad de tiempo de sedentarismo al día era de 1,8 horas y la mayor 21,2 horas. El menor número de descansos durante los siete días de la semana era de 99 y la mayor cantidad de 1.258.

Según señala Healy, los beneficios de la participación regular en el ejercicio de intensidad entre moderado y fuerte se aceptan bien, sin embargo, el potencial adverso para la salud del sedentarismo prolongado sólo se está descubriendo ahora. Nuestra investigación subraya la importancia de considerar el sedentarismo prolongado como una conducta de riesgo para la salud que garantiza un asesoramiento explícito en las futuras directrices de salud pública.

"En particular, los descubrimientos probablemente tengan implicaciones para las instalaciones en las que el sedentarismo prolongado está extendido, como en las oficinas", apunta Healy.

"Nuestra investigación mostró que incluso pequeños cambios, que podrían ser tan nimios como levantarse durante un minuto, podrían ayudar a rebajar este riesgo para la salud. Posiblemente los descansos regulares en los entornos laborales podrían incorporarse sin detrimento para la productividad, aunque esto aún necesita determinarse a través de más investigaciones", concluye la investigadora.

Por último, Healy señala que el tamaño de las diferencias en varios de los indicadores biológicos cardio-metabólicos e inflamatorios entre las personas que pasaban un mayor o menor tiempo sentadas eran lo suficientemente destacables para sugerir que las reducciones en el sedentarismo de entre una y dos horas diarias podría tener un impacto sustancial en la prevención de la enfermedad cardiovascular.

Tomado de: www.europapress.es

9 de enero de 2011

Un diario de comidas es una herramienta excelente para perder peso, según un experto

Según los expertos, quizá su bolígrafo valga su peso en oro cuando se trata de perder peso. Llevar un diario de los refrigerios y comidas que consume es uno de los mejores métodos, con el que tienen éxito los que hacen dieta, según el Dr. Christopher J. Mosunic, especialista en control del peso y diabetes del Hospital Greenwich de Greenwich, Connecticut.

"Llevar un diario de lo que se come es como el ejercicio, pues siempre ayudará a perder [peso] si se hace constantemente", aseguró en un comunicado de prensa del hospital.

"Puedo dividir a mis pacientes en dos grupos. Los que llevan el diario y los que no lo llevan. Los que los llevan generalmente son muy exitosos y escriben en ellos durante unas doce semanas. Los que no lo hacen, a veces siguen acudiendo a mi consulta durante años"; anotó Mosunic.

Los que hacen dieta y llevan un diario tienen más éxito porque están dispuestos a reconocer cada cosa que comen, lo que claramente muestra cuántas calorías diarias están consumiendo, explicó.

Llevar un diario también le permite a los expertos en peso y nutrición dar seguimiento a los patrones de alimentación y conducta de una persona.

"Una de las conductas claves que podemos identificar y abordar es el proceso que conduce a los atracones de comida", aseguró Mosunic. "Simplemente examinando algo tan simple como lo que se comió en el desayuno, por qué se redujo la glucemia y se terminó atracándose de comida en la tarde".

Es importante que el diario sea simple y se registren incluso las cantidades más pequeñas de alimentos. Además, es mejor compartirlo con un experto en pérdida de peso y nutrición, según Mosunic.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Tomates para mejorar la salud del corazón

Científicos de la Universidad de Kyoto, en Japón, han descubierto que los tomates contienen un nutriente que puede prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares. Este trabajo, publicado en 'Molecular Nutrition & Food Research', revela que el ácido 9-oxo-octadecadienoico tiene un efecto anti-dislipidémico.

El equipo dirigido por el investigador Teruo Kawada, respaldado por el Programa de Investigación y Desarrollo de Iniciativas en Bioindustria, en Japón, centró su estudio en un extracto que frena la dislipidemia, una condición causada por una cantidad anormal de lípidos, como el colesterol o la grasa, en la sangre.

Según explica Kawada, "la dislipidemia en sí suele no causar síntomas". "Sin embargo --dice-- puede generar enfermedades vasculares sintomáticas, como la arterioesclerosis o la cirrosis". "Para prevenir estas enfermedades es importante prevenir el incremento de la acumulación de lípidos", señala.

Se sabe que los tomates contienen muchos compuestos beneficiosos para la salud. En este estudio se analizó, en concreto, el ácido 9-oxo-octadecadienoico para comprobar su potenciales propiedades anti-dislipidémicas.

Descubrieron que este compuesto aumenta la oxidación de los ácidos grasos y contribuye a la regulación del metabolismo lipídico hepático, lo que sugiere que el ácido 9-oxo-octadecadienoico podría tener efectos anti-dislipidemia y por lo tanto, podría prevenir las enfermedades vasculares.

"Encontrando un compuesto que ayuda a prevenir las enfermedades crónicas relacionadas con la obesidad en los alimentos se conseguiría un gran avance en la tarea de frenar esta enfermedad", dice Kawada, quien añade que el tomate "permitirá a los pacientes manejar más fácilmente la aparición de la dislipidemia a través de la dieta diaria".

Tomado de: www.europapress.es

El índice de grasa corporal, una herramienta de peso

Desde hace décadas, el Índice de Masa Corporal (IMC) se utiliza como una herramienta sencilla que ayuda a catalogar la adecuación del peso de una persona en función de su altura. Frente a la facilidad para obtener este dato, la comunidad científica se afana por introducir nuevas herramientas que mejoren la clasificación individual en función del peso. Se pretende cuantificar de la forma más fidedigna posible la cantidad de grasa de una persona y ponerla en relación con su situación individual por razón de edad y sexo. Además de la determinación del contenido graso, otras pruebas analíticas pueden sumarse para ayudar a definir el grado de afectación que sobre la salud general de un individuo tiene esa cantidad de grasa. De esta forma se pueden llegar a identificar situaciones que, en principio, podrían resultar paradójicas tras la sola aplicación del IMC, como adultos que con un IMC saludable (valores comprendidos entre 18,5 y 25) se consideren "delgados, pero obesos desde un punto de vista metabólico".

Definición y medición de la obesidad

La obesidad y el sobrepeso se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud, según sostiene la Organización Mundial de la Salud (OMS). Al mismo tiempo, por su extrema sencillez, la mayor parte de las sociedades científicas, también la propia OMS, invitan a utilizar el IMC como primera herramienta para medir la obesidad. Sin embargo, sus limitaciones son conocidas entre la comunidad científica y se pueden cometer errores de clasificación cuando se considera como única fuente de información.

Su principal inconveniente deriva de no tomar en consideración de forma directa la cantidad de tejido adiposo, es decir, la variable que define el sobrepeso o la obesidad. Por lo general, un exceso de tejido adiposo cursa con un aumento de peso (variable que utiliza el IMC), pero no todas las personas con un IMC alto tienen sobrepeso u obesidad. En sentido inverso, también se puede dar el caso de quien conserve un IMC entendido saludable y, sin embargo, una proporción de tejido adiposo alta para la cantidad recomendable en sus circunstancias. A este último caso pertenecen las personas que, pese a considerarse delgadas, sufren las consecuencias metabólicas de un exceso de grasa similar a las del grupo de pacientes considerados obesos.

Pero ésta no es la única limitación del IMC. Los valores más conocidos de clasificación de este índice para adultos sirven para una población con un rango de edad muy amplio, de 20 a 65 años, sin hacer diferenciación alguna en esta amplia franja etaria. De igual forma, estos valores se utilizan con independencia del sexo del paciente. Éste es un importante sesgo o limitación de esta herramienta, que se ha puesto de manifiesto en múltiples estudios y del que se da cuenta en un reciente artículo publicado en la página web "PLoSOne", la denominada Biblioteca Pública de la Ciencia (Public Library of Science).

El índice de grasa corporal en la actualidad

El Índice de Grasa Corporal (FMI) permite realizar una clasificación más precisa para catalogar a las distintas personas en función del grado de obesidad. Para su obtención, de forma similar al IMC, se divide el peso total de la masa grasa de una persona entre su talla al cuadrado. A diferencia del IMC, la escala de valores del FMI distingue entre ambos sexos y está adaptada para rangos de edad más estrechos.

Las buenas expectativas en la utilización de este nuevo valor se han puesto de manifiesto en Estados Unidos a partir de la Encuesta Nacional de Salud y Examen Nutricional de 2008 (NHANES), que en una investigación aparte de la encuesta ha comparado la clasificación obtenida con el IMC y el FMI en más de 5.000 personas. Tras la comparativa, quedaron en evidencia algunos de los "errores" de clasificación del IMC.

De igual modo, en un artículo publicado el pasado mes de octubre en la revista "American Journal of Human Biology", el FMI medido en 538 individuos definió con mucha más precisión la situación de sobrepeso u obesidad, frente a los resultados obtenidos a través del IMC.

No obstante, en la mayor parte de los estudios que intentan resaltar las carencias del IMC y las virtudes del FMI se invita a la cautela en cuanto a su utilización. Hasta el momento no hay una categorización estandarizada que, de forma universal, establezca los criterios del FMI, tal y como sucede en el caso del IMC. Al mismo tiempo, muchos de estos trabajos contienen ciertas limitaciones referentes a la muestra participante en el estudio (grupos étnicos o de edad muy concretos). Por tanto, se sugiere que en el futuro deberían realizarse más investigaciones, en poblaciones distintas, con el fin de hacer del FMI una herramienta global con criterios definidos con precisión.

Obtención del valor de la masa grasa

Sin lugar a dudas, la mayor de las limitaciones con respecto al FMI radica en la dificultad de estimar el contenido graso de una persona para obtener el citado índice. Si bien calcular el IMC es muy sencillo (basta contar con una báscula y un tallímetro), obtener la cantidad de grasa de una persona con precisión no es tarea fácil. En la actualidad, se han popularizado algunos métodos que tiempo atrás no eran tan accesibles. Uno de estos métodos que gozan de una relativa accesibilidad es la bioimpedancia, que con un formato similar al de una báscula, aporta una cifra orientativa del porcentaje que representa la grasa en el total del peso. Sobre este método, hay una diferencia importante entre los aparatos que se venden para uso doméstico con respecto a los destinados a su aplicación en el ámbito sanitario, mucho más fiables, exactos y, en general, de precio más elevado.

Otras herramientas aplicadas en exclusividad a su uso profesional son: la absorciometría dual de rayos-X (DEXA o DXA), el bod-pod o pletismografía, la tomografía axial computerizada (TAC) y la resonancia nuclear magnética. Entre todos ellos, además de la bioimpedancia, DEXA y bod-pod se destinan con más frecuencia a la determinación de la masa grasa en el ámbito clínico, un valor con el que, con posterioridad, poder hallar el índice de grasa corporal.

Delgados, peor obesos desde el punto de vista metabólico

La detección de un grupo de población que mantiene un peso normal, en apariencia saludable, pero que por su mayor contenido graso comparte una gran parte de las complicaciones vinculadas a la obesidad, parte de un artículo de 1981 publicado en la revista "American Journal of Clinical Nutrition". Desde entonces, han sido múltiples las investigaciones llevadas a cabo en esta particular población.

En 2007, una revisión de esta materia publicada en la revista "Applied Physiology, Nutrition and Metabolism" concluyó que este tipo de pacientes tenían una cantidad mayor de grasa abdominal y visceral que los sujetos control, lo que les conduce a un riesgo aumentado de sufrir diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

Tomado de: www.consumer.es

Cuidar la alimentación es el primer paso para mantener la salud digestiva, según expertos

Cuidar la alimentación es el primer paso para mantener la salud digestiva, según señalan expertos del programa de nutrición y salud NUSA, que con la colaboración la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), han desarrollado la Pirámide del Bienestar Digestivo, una nueva herramienta que pretende ayudar a mantener un aparato digestivo saludable.

En la base de la pirámide se encuentran las hortalizas frescas y las frutas con piel que son altamente recomendables por su alto contenido en fibra, y deben consumirse diariamente. Asimismo, los cereales integrales y las legumbres se recomienda tomarlos cada dos días.

En la pirámide también se incorporan los lácteos fermentados, como yogures y leches fermentadas con bifidobacterias, que consumidos a diario ayudan a mejorar las molestias digestivas.

Además, señalan que tan importante como seleccionar bien los alimentos, es la forma de cocinarlos, siendo preferible cocinar al vapor, al horno, a la plancha o en wok.

Por otro lado, la pirámide recomienda tener una vida activa y hacer ejercicio físico diariamente, como caminar durante media hora, es fundamental para mantener un peso adecuado, ayudar a mejorar las digestiones pesadas y a regular el tiempo de tránsito.

En tercer lugar, según indican los expertos que han participado en la elaboración de la pirámide, aconsejan respetar los horarios de las comidas y en adquirir el hábito de ir al baño cada día siempre a la misma hora. Dedicar entre diez o quince minutos después de las comidas para ir al baño en un ambiente relajado, se convierte en una sana rutina para un buen tránsito intestinal.

Por último, aconseja beber como mínimo dos litros de agua al día, asimismo evitar, en lo posible, el exceso de estrés y no fumar. Y, en el caso de las personas mayores, el presidente de FEAD, Manuel Valenzuela, destaca que hay que tener especial cuidado con el estreñimiento.

"Los alimentos como la fruta, las legumbres y las hortalizas, junto a los alimentos integrales, aportan la fibra necesaria. Además, es conveniente la toma diaria de leches fermentadas con bífidobacterias que han demostrado su eficacia en el control del tránsito intestinal y el bienestar digestivo", añade Valenzuela.

Tomado de: www.europapress.es

Ovario poliquístico eleva riesgo de diabetes en mujeres jóvenes

Las mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOPQ), incluso cuando son jóvenes, corren más riesgo a desarrollar diabetes y colesterol elevado, según un nuevo estudio.

"Los médicos no suelen considerar a las jóvenes de entre 20 y 30 años como un grupo a ser seguido muy de cerca", dijo a Reuters Health la doctora Erica T. Wang, de la University of California en San Francisco, autora de la investigación. "Nuestro estudio sugiere que debemos reconocer a las mujeres jóvenes que tienen SOPQ y seguirlas más de cerca", añadió.

Dado que este mayor riesgo también persistió por años, incluso luego de que se resolvieron los síntomas del SOPQ, los resultados destacan la importancia de mantener un estilo de vida saludable a largo plazo, señaló el doctor R. Jeffrey Chang, de la University of California en San Diego, en un editorial que acompañó al estudio.

El SOPQ ocurre en entre el 5 y el 10 por ciento de las mujeres en edad reproductiva, según el Centro Nacional de Información sobre Salud Femenina de Estados Unidos. Sus niveles anormalmente altos de andrógeno pueden provocar infertilidad, menstruación irregular, crecimiento excesivo del vello y quistes ováricos, además de aumento de peso, especialmente en la cintura.

Más allá de la dieta y el ejercicio, el SOPQ puede tratarse con fármacos para reducir la insulina y a veces con terapias hormonales, como píldoras anticonceptivas o medicamentos reductores de andrógeno.

Estudios relacionaron el SOPQ con varios factores de riesgo de enfermedad cardíaca, como obesidad e hipertensión, además de diabetes. Pero aún no está claro si el síndrome en sí es el responsable de ello, indicaron la doctora Wang y sus colegas en la edición de enero de Obstetrics & Gynecology, ya disponible en internet.

Para investigar el tema, los autores observaron a 1.127 mujeres que participaban de un estudio a largo plazo sobre factores de riesgo cardíaco entre blancas y afroamericanas de cuatro ciudades de Estados Unidos.

Las mujeres tenían entre 20 y 32 años al comienzo del estudio y fueron seguidas durante 18 años. Cincuenta y tres de las mujeres tenían SOPQ al inicio de la investigación. Una docena de ellas había desarrollado diabetes tipo 2 al final del período de seguimiento y 18, dislipidemia.

Tras una serie de ajustes en el análisis, los autores hallaron que esas tasas equivalían a un doble de riesgo de diabetes y colesterol elevado en las mujeres con SOPQ, comparado con aquellas sin el síndrome.

Los investigadores también analizaron los riesgos de 31 mujeres de peso normal con SOPQ al final del estudio. Esas mujeres corrían el triple de riesgo de diabetes tipo 2, comparado con las pacientes con peso normal y sin el síndrome.

A los 14 años de iniciado el estudio, 746 participantes fueron evaluadas nuevamente por el SOPQ. Quince de ellas aún tenían el síndrome. Esas mujeres con SOPQ "persistente" tenían un riesgo siete veces mayor a desarrollar diabetes tipo 2 durante los siguientes cinco años.

El hecho de que los síntomas de SOPQ desaparecieran en muchas de las mujeres con el tiempo sugiere que el síndrome se vuelve menos común con la edad, como habían indicado estudios previos, observó el doctor Chang en su editorial.

Dado que estas mujeres aún corrían más riesgo de diabetes pese a no tener más SOPQ, los resultados también sugieren que el exceso de secreción de hormona masculina no sería la principal causa de este incremento en las posibilidades de padecer diabetes, añadió.

"Por ello, el continuo énfasis en la modificación de la conducta y el estilo de vida es fundamental en las mujeres afectadas por este desorden", concluyó Chang.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news