27 de febrero de 2011

Alcohol: ¿cuánto es bueno?

Los mensajes que recibimos continuamente sobre el alcohol son muy confusos: que es bueno para el corazón, que hasta una copa aumenta el riesgo de cáncer, que reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares... En lo único que los expertos y los estudios científicos están de acuerdo es en que el exceso en el consumo de alcohol es invariablemente malo. ¿Pero cuánto alcohol podemos incluir en nuestra dieta sin poner en riesgo nuestra salud? ¿Y cuáles realmente son los beneficios y los riesgos comprobados del alcohol?

Daños internos

El encargado de descomponer y eliminar el alcohol en nuestro organismo es el hígado. Este órgano tarda una hora en procesar ocho gramos de alcohol (medio vaso de vino o media botella de cerveza clara). Por eso, el alcohol en exceso no sólo nos deja con una resaca al día siguiente, sino que a largo plazo causa daños irreparables en el hígado y otros órganos.

"Los efectos acumulativos del consumo excesivo de alcohol, especialmente cuando están asociados a una dieta poco sana, afectan cada parte del organismo", le explica a la BBC la doctora Trisha Macnair, experta de la Asociación Médica Británica. "Pero principalmente se perjudican dos regiones: el hígado y el sistema nervioso".

El alcohol, dice la especialista, lesiona progresivamente el hígado causando cirrosis, insuficiencia hepática, cáncer del hígado y muerte. Y el sistema nervioso puede dañarse en muchos niveles. Por ejemplo, en el cerebro las lesiones del alcohol pueden causar discapacidades intelectuales y aumentar el riesgo de ansiedad, depresión, confusión y demencia.

También se sabe que el alcohol puede provocar inflamación del páncreas, sangrado y úlceras estomacales, hipertensión y derrame cerebral.

Beneficios

Algunos estudios, sin embargo, afirman que el alcohol consumido con moderación puede reducir el riesgo de enfermedades del corazón.

Todavía no se ha logrado entender cuáles son los mecanismos que causan esta protección, pero se cree que el alcohol ayuda a aumentar el nivel del llamado colesterol bueno (o lipoproteínas de alta densidad), que ayuda a evitar la acumulación de partículas de grasa en las arterias, lo cual reduce el riesgo de coágulos.

Algunos estudios ha mostrado que el vino tinto, en particular, contiene flavonoides, unos compuestos que actúan como antioxidantes y contribuyen a reducir el riesgo de aterosclerosis (estrechamiento de las arterias) y a mantener la flexibilidad de los vasos sanguíneos.

Pero la clave para obtener esa protección es la moderación y conocer cuánto alcohol podemos beber sin dañar nuestra salud.

Según Don Shenker, presidente de la organización británica Alcohol Concern, "cuando nos preguntan cuánto bebemos casi nunca damos una respuesta precisa". "Porque nos cuesta trabajo enfrentar la realidad de cuánto alcohol consumimos. E incluso cuando queremos ser honestos no siempre se puede porque muy pocas personas saben cuántas unidades de alcohol bebe".

"El 90% de la población ha escuchado el concepto de las unidades de alcohol, pero las estadísticas muestran que sólo 13% de la gente calcula lo que bebe, así que en esto todavía somos muy analfabetos", le explica el experto a la BBC.

La organización de Shenker recomienda que los hombres no beban más de tres o cuatro unidades al día (el equivalente a dos vasos regulares de vino o dos botellas de cerveza clara). Y que las mujeres limiten su consumo a entre dos y tres unidades diarias (un vaso regular de vino o una botella de cerveza clara).

"No hace ninguna diferencia si se bebe todos los días o una vez a la semana. Excederse de los límites recomendados conlleva riesgos para la salud", añade el especialista. "Y 'guardar' sus unidades durante la semana para bebérselas todas el viernes en la noche no es una forma adecuada de interpretar estas recomendaciones", completa.

Más calorías

Y si usted está tratando de mantener un peso sano también debe estar consciente de las calorías que contiene el alcohol. La creencia de que ciertas bebidas alcohólicas "no engordan" está equivocada. El alcohol es una fuente de calorías vacías, las cuales proveen energía pero no tienen ningún valor nutricional. Cada gramo de alcohol contiene siete calorías. El alcohol, además, puede debilitar su fuerza de voluntad tentándolo a comer más de lo que tiene planeado.

Tal como le explica a la BBC Heather Caswell, de la Fundación Británica de Nutrición, "la mayoría de nosotros evitaríamos consumir un vaso lleno de crema, pero muchos no dudaríamos en beber un par de botellas de cerveza". "El contenido calórico de estos dos productos es similar y a largo plazo el exceso en el consumo de alcohol llevará a un aumento de peso", afirma la experta.

Una botella de 280 mililitros de cerveza clara contiene unas 110 calorías, un vaso regular de vino blanco seco o vino tinto tiene 115 calorías y un vaso de vino blanco dulce contiene 165 calorías.

Si usted está vigilando su figura reduzca su consumo de alcohol. Exceder los límites recomendados no sólo tendrá un efecto perjudicial en su salud sino también aumentará la cirunferencia de su cintura.

Tomado de: www.bbc.co.uk

El colesterol alto y la hipertensión en la mediana edad se asocian con problemas de memoria

Los hombres y mujeres de mediana edad que tienen condiciones cardiovasculares como colesterol alto e hipertensión podrían no sólo tener riesgo de enfermedad cardiaca sino también un mayor riesgo de desarrollar de forma precoz problemas cognitivos y de memoria, según un estudio del Instituto Nacional Francés de Salud y de Investigación Médica en París (Francia). Los resultados se han hecho públicos durante la reunión anual de la Academia Americana de Neurología que se celebra en Honolulu (Estados Unidos).

En el estudio participaron 3.486 hombres y 1.341 mujeres con una media de edad de 55 años que pasaron por pruebas cognitivas en tres ocasiones a lo largo de 10 años.

Las pruebas medían el razonamiento, la memoria, la fluidez y el vocabulario. Los participantes recibieron un índice de riesgo Framingham que se utiliza para predecir 10 años de riesgo sobre un episodio cardiovascular. Se tuvo en cuenta la edad, el sexo, los niveles de colesterol HDL, el colesterol total, la presión sanguínea sistólica y si se fuma o se padece diabetes.

El estudio descubrió que las personas que tenían un mayor riesgo cardiovascular eran más propensas a presentar un funcionamiento cognitivo más bajo y una tasa más rápida de declive cognitivo global en comparación con aquellos que presentaban menor riesgo de enfermedad cardiaca.

Un riesgo cardiovascular superior al 10 por ciento se asoció con puntuaciones cognitivas más bajas en todas las áreas excepto en el razonamiento en hombres y la fluidez en mujeres. Por ejemplo, un riesgo cardiovascular un 10 por ciento superior se asoció con una puntuación un 2,8 por ciento menor en la prueba de memoria en hombres y un 7,1 por ciento menos en la puntuación de la prueba de memoria en las mujeres.

El mayor riesgo cardiovascular se asoció también con una tasa de declive cognitivo global 10 años más rápido tanto en hombres como en mujeres en comparación con aquellos con menor riesgo cardiovascular.

"Nuestros descubrimientos contribuyen a una evidencia creciente en el papel de los factores de riesgo cardiovasculares como el colesterol y la presión sanguínea elevados, que conducen a los problemas cognitivos que comienzan en la mediana edad. El estudio demuestra además cómo estos factores de riesgo de la enfermedad cardiaca contribuyen al declive cognitivo en un periodo de 10 años", concluye Sara Kaffashian.

Tomado de: www.europapress.es

Mostaza: antioxidantes con un plus de sabor

Proporciona a los alimentos un gusto muy potente y, aunque se emplea en pequeñas cantidades, aporta grasas insaturadas y apenas posee colesterol. El empleo de las semillas en algunas zonas para tratar diferentes patologías irrita la piel y produce úlceras.

En el mundo de las salsas la mostaza junto con el ketchup forman la pareja perfecta. El carácter picante de la mostaza encuentra su origen en el latín donde se la denominaba «mustum ardens» que significa mosto ardiente. Si en la época de los romanos machacaban las semillas y las mezclaban con mosto para dar un toque de sabor intenso a los alimentos, su forma de elaboración ha evolucionado de forma considerable hasta nuestros días, donde el grano entero o triturado se sazona con vinagre y otros ingredientes como agua, sal, azúcar, diversas especias, aditivos, conservantes y colorantes.

Salchichas, hamburguesas, carnes, pescados y ensaladas constituyen, sin duda, la mejor compañía para esta pasta homogénea de color amarillo. Al margen de enriquecer los platos, el consumo de mostaza también ejerce beneficios para la salud. En concreto, la doctora y especialista en Nutrición, María Teresa Barahona afirma que, «su contenido nutricional es poco significativo porque la cantidad que se emplea suele ser muy pequeña. Sin embargo, posee proteínas y grasas insaturadas como ácido lenoleíco y linoléico. Además, apenas contiene calorías y colesterol». Un estudio publicado en la revista «The American Journal of Clinical Nutrition» revela que entre los 50 ingredientes con un mayor contenido en antioxidantes se encuentra la mostaza. Así, los granos de mostaza poseen una concentración de 10.527 gramos de antioxidantes por cada cien gramos de producto, mientras que si se ingiere en forma de salsa la cantidad desciende a 1,5 gramos.

Menos patologías

A este respecto, Pablo Quintero, investigador del Grado en Nutrición Humana y Dietética de la Universidad de Navarra sostiene que «teniendo en cuenta su alto contenido en antioxidantes, el consumo de mostaza, siempre que sea en grano podría resultar beneficioso para contrarrestar el efecto de los radicales libres, sustancias que se relacionan con el envejecimiento y ciertas enfermedades como distintos tipos de cáncer, obesidad y otras patologías neurodegenerativas».

Hay que tener en cuenta que existen cerca de 40 tipos de granos de mostaza diferentes aunque, según Quintero, «la blanca, la negra y la salvaje son las que más interés tienen en relación con la alimentación y sus propiedades beneficiosas para la salud». La blanca posee un sabor más suave y resulta perfecta a la hora de elaborar la mostaza americana, habitual en perritos y hamburguesas. Por su parte, la negra destaca por poseer intenso sabor picante, sólo apto para los paladares más fuertes. En cuanto a la salvaje, su empleo se centra en la cocina japonesa e india para aumentar la intensidad de los platos picantes tan característicos de esos lugares. Al tratarse de una salsa, resulta inevitable el empleo de pan para mojar los restos que quedan en el plato.

Aunque la mostaza no posee demasiadas calorías, Barahona advierte de que «en una dieta de adelgazamiento donde hay que ahorrar calorías, es importante no añadirlas con el pan». Sin embargo, Quintero sostiene que «la mostaza en grano se puede emplear como ingrediente en multitud de recetas aportando ese sabor y aroma tan característicos y resulta perfecto en las comidas sin necesidad de hacerlo en forma de salsa». Al tratarse de un aderezo, muchos pueden pensar que se puede enmascarar el sabor del alimento.

A este respecto, Barahona asegura que «todo depende de la cantidad de salsa que se emplee. Como se suele tomar en pequeñas cantidades, siempre le dará un plus de color y sabor, pero nunca restará nutrientes al alimento. En todo caso, le añadirá alguno». Además, «no existe evidencia científica de que la mostaza interaccione con otros alimentos restándoles valor nutricional. No obstante, no conviene abusar porque al tratarse de una especia el sentido del gusto puede acostumbrarse», advierte Quintero.

Límites

Pese a sus propiedades beneficiosas, no es oro todo lo que reluce. Barahona advierte de que «al ser muy rica en sodio, las personas con hipertensión o problemas cardiovasculares deberían limitar su uso». Esta misma opinión la comparte Quintero quien añade que «como posee 25 calorías por cucharada, debería suprimirse o tomarse de manera ocasional si se está haciendo una dieta de adelgazamiento». Además de saborearla, las semillas de mostaza también se aplican sobre determinadas zonas del cuerpo para tratar diferentes dolencias.

Teresa Ortega, profesora de Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid y vicepresidente del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (Infito), asegura que «su empleo mejora las funciones digestivas y actúa como rubefacientes en forma de parches dérmicos o como las antiguas cataplasmas». La explicación a este efecto se halla en que «contienen como principios activos glucosinolatos que al hidrolizarse liberan senevoles, unos principios picantes que estimulan la secreción de jugos gástricos contribuyendo a la digestión, pero provocan la irritación de la piel», matiza la experta. Por ello, no conviene recurrir a este remedio popular porque, según Ortega, «al aplicarlos sobre la piel ocasionan irritaciones excesivas y ulceraciones».

Tomado de: www.larazon.es

La obesidad durante el embarazo podría afectar sistema inmune de recién nacidos

Las mujeres embarazadas que tienen problemas de obesidad no sólo afectan su propia salud sino la de sus hijos, pues alteran la programación normal del sistema inmune y de los procesos inflamatorios de los recién nacidos.

Un nuevo estudio realizado por el Instituto Nacional de Perinatología (INP), de México, mostró que los fetos de mujeres con obesidad tienen problemas para controlar las inflamaciones que se presentan durante su gestación, lo que eleva el riesgo de abortos y de nacimientos prematuros.

La investigación, realizada por el doctor Rodrigo Vega Sánchez, quien tuvo como coautor al doctor Héctor Alejandro Barajas Vega, ganó el Premio Panamericano Bimbo 2010 en Nutrición, Ciencia y Tecnología, la categoría juvenil, en el área de Nutrición Humana.

La obesidad es un problema de salud pública en la población mexicana. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) del 2006 indicó que el 34.5% de las mujeres en edad fértil presentan dicho padecimiento.

Este estudio aporta nuevos datos sobre el impacto que tiene la obesidad en la mujer embarazada y en su bebé. Se demostró que los fetos de mujeres obesas podrían ser menos capaces de controlar un proceso inflamatorio, lo que podría limitar el óptimo desarrollo fetal o incrementar el riesgo de aborto o parto pretérmino.

Trabajos

El tema del impacto de la obesidad en el embarazo comenzó a estudiarse desde hace 10 años, principalmente en Estados Unidos. De estos estudios surgieron los primeros datos de que la cantidad de grasa en las personas puede influir negativamente en el desempeño del sistema inmune.

La novedad del estudio mexicano que fue premiado fue que demostró que la obesidad de la madre no sólo la daña a ella sino también a su descendiente.

“No estaba claro cuál era el impacto de la obesidad en el sistema inmune de las embarazadas, en particular en las últimas semanas antes del parto, cuando es normal que se presente un proceso inflamatorio que involucra al sistema inmune”, explica a Crónica el doctor Vega Sánchez.

“Lo más interesante que encontramos en nuestro estudio fue que la obesidad materna sí afecta al bebé. Los mecanismos de regulación del sistema inmune se ven mucho más afectados en el recién nacido que en la propia mamá. El bebé de una mujer embarazada y que tiene obesidad se puede ver en riesgo de mayores infecciones y de procesos inflamatorios irregulares, comparados con los bebés de madres que no tienen obesidad”, explicó el investigador del INP.

Héctor Alejandro Barajas, coautor del estudio premiado, detalló que el punto más importante en el que hay que fijarse dentro de su investigación es que la nutrición de la madre afecta la programación fetal, es decir, que un embarazo que se transcurre con mucha obesidad puede ser la causa de que el recién nacido se convierta después en una persona con enfermedades degenerativas que pudo haber evitado la madre controlando su peso.

“El estado de nutrición de la madre influye mucho en la manera como se va a comportar el cuerpo de su hijo durante el estado fetal y en los primeros días de nacido. Se ha identificado que los bebés de mamás con sobrepeso u obesidad pueden presentar desde muy chicos problemas que originalmente sólo correspondían a adultos, como la resistencia a la insulina o hipertensión”, explicó Barajas Vega.

Uno de los valores adicionales de este estudio es que, debido a que se realizó en el interior del Instituto Nacional de Perinatología, sus resultados se pueden llevar rápidamente a nuevos programas de prevención para la salud de madres e hijos recién nacidos.

Tomado de: www.cronica.com.mx

19 de febrero de 2011

Rehidratación en caso de diarrea aguda

La diarrea aguda es una de las causas más frecuentes de malestar entre los niños y, si no se atiende a tiempo, uno de los principales motivos de hospitalización. El origen, a menudo, es de tipo infeccioso, como consecuencia de una intoxicación alimentaria -alimento o bebida contaminado por bacterias, virus, parásitos- o porque se tienen reducidas las defensas del organismo. El denominado "virus de las 24 horas" es un tipo de diarrea aguda que se resuelve con unos cuidados mínimos en uno o dos días. A los adultos, la toma simultánea de varios fármacos también puede provocarles diarrea, igual que el abuso de laxantes y los cambios repentinos en la alimentación, como el aumento brusco del consumo de alimentos ricos en fibra. El tratamiento dietético de la diarrea se centra en dos pilares principales: la reposición instantánea y continua de los líquidos y electrolitos, y la introducción progresiva de alimentos de carácter astringente y con poco residuo (fibra).

Terapia de rehidratación oral

Pese a la gran variabilidad individual en cuanto al ritmo intestinal de las personas sanas, se acepta como diarrea el aumento de la frecuencia, el volumen y la fluidez de las deposiciones. Se considera patológica cuando el peso de las heces supera 225 gramos al día, con un contenido acuoso mayor al 70% de la masa total.

Los patógenos responsables de la diarrea aguda pueden causar una enterotoxina en la superficie de la mucosa intestinal responsable del aumento de la secreción (especies del género vibrio) o invadir y alterar la mucosa (especies bacterianas de Shigella o el rotavirus). La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF consideran que las soluciones de rehidratación oral (SRO) son el tratamiento universal en caso de diarrea. Muchas investigaciones han examinado este asunto en busca de la composición ideal. Estas fórmulas deben tener sodio suficiente para reemplazar las pérdidas, una concentración de glucosa que coincida con la de sodio para asegurar la absorción del agua, suficiente cantidad de potasio, un tampón o base (bicarbonato de sodio o citrato de sodio) para corregir la acidez y mejorar la absorción de sodio y una cantidad suficiente de líquido.

Las fórmulas de suero oral de venta en farmacias ya tienen la composición estudiada, a diferencia del suero casero. Si se opta por hacerlo en casa, se deben respetar las cantidades de los ingredientes que la componen, con el fin de que tenga efecto reconstituyente de líquidos y electrolitos. Añadir más azúcar para mejorar el gusto o más sal puede provocar un efecto deshidratante en lugar de hidratante. El suero oral casero será el resultado de añadir a un litro de agua hervida que se haya dejado templar, el zumo de un limón, dos cucharadas soperas rasas de azúcar, una cucharita de café de bicarbonato y una de sal. Los estudios informan que otros hidratos de carbono, como el almidón del arroz o del maíz en polvo, se han demostrado eficaces sustitutos de la sacarosa (azúcar común) o la glucosa, como ingredientes de las SRO.

Agua de arroz. El saber popular ha utilizado el denominado "agua de arroz" como complemento al suero oral para reponer los líquidos en caso de diarrea. El arroz contiene más de un 70% de almidón y alrededor de un 7% de proteínas. La hidrólisis (digestión) del almidón da lugar a compuestos intermedios (amilosa y amilopectina) y libera diversos compuestos, como maltodextrinas, que al final del proceso se desdoblan a glucosa. La hidrólisis de las proteínas da lugar a dipéptidos (glicil-glicina) y aminoácidos. Todos estos componentes favorecen la absorción del sodio y del agua, de ahí que sea útil, además de barato y cómodo, emplear agua de arroz como complemento a la dieta si se tiene diarrea.

La elaboración es simple aunque requiere tiempo. Se tuesta una parte de arroz y, cuando tome un poco de color, se añaden ocho partes de agua y un poco de sal. Se cierra la olla y cuando suba la válvula, se baja la temperatura al mínimo y se deja cocinar durante dos horas. Pasado este tiempo, se deja enfriar y se cuela el contenido con ayuda de un colador y una gasa. El resultado es el "agua de arroz", un líquido lechoso y algo espeso.

De forma progresiva y a medida que las molestias desaparezcan, se introducirán otros líquidos templados (té suave reposado, manzanilla con limón, caldo de pollo desgrasado, consomé de pescado), alimentos astringentes y con poca fibra y preparaciones suaves (arroz y zanahoria cocidas, pollo sin piel, pescado blanco al vapor, cocido o a la plancha, plátano maduro, manzana rallada oxidada, membrillo...).

Reducir la fibra de la dieta

En el periodo agudo, tras la pausa de reposo digestivo (ayuno), una de las características de la dieta es la introducción progresiva de alimentos de carácter astringente y sin residuo (sin fibra), con el fin de normalizar el funcionamiento intestinal. Cuando la evolución es favorable, hay que recuperar una alimentación normal.

Para reducir la cantidad de fibra o residuo
  • Evitar alimentos ricos en fibra: verduras, frutas, legumbres, frutos secos, frutas desecadas y productos integrales (muesli, pan, arroz, pasta,etc.)
  • Preferir la fruta cocida o al horno sin piel, en almíbar sin el jugo o bien en forma de zumos colados no ácidos y sin azucarar...
  • Incrementar la cantidad de alimentos ricos en pectina, fibra soluble con efecto astringente: manzana rallada y oscurecida (oxidada), pera cocida, patata hervida "chafada", membrillo, plátano maduro.
Alimentos con propiedades astringentes

Los taninos son unos compuestos presentes en algunas plantas y frutos, con propiedades antiinflamatorias y astringentes. La particularidad de su acción es que secan y desinflaman la mucosa intestinal (capa que tapiza el interior del conducto digestivo), por lo que su consumo resulta apropiado en el tratamiento de la diarrea.

La manzana es, junto con el membrillo, una fruta que destaca por su contenido en taninos. Si se come cruda y con piel, es útil para tratar el estreñimiento al aprovechar su riqueza en fibra insoluble presente en la piel, que activa los movimientos intestinales. La manzana pelada, rallada y oscurecida tiene el efecto contrario, es útil en caso de diarrea por la presencia de los taninos que se forman al oscurecerse la pulpa.

El membrillo y el níspero , además de taninos, contienen pectina, un tipo de fibra soluble también presente en las manzanas. La fibra soluble retiene agua y la mezcla da como resultado una especie de gel, que hace que el ritmo intestinal sea más lento, lo que redunda en una mejoría en caso de diarrea.

Tomado de: www.consumer.es

Ganar peso en poco tiempo favorece la aparición del reflujo gastroesofágico

Un estudio del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid revela que las personas que cogen peso en un corto espacio de tiempo tienen más riesgo de sufrir reflujo gastroesofágico, una enfermedad que produce síntomas como ardor o regurgitación ácida.

Así lo asegura el autor de esta investigación y presidente de la Real Academia Nacional de Medicina (RANM), Manuel Díaz-Rubio, quien destaca que "ganar peso a lo largo de los años no se asocia con la sintomatología del reflujo con la claridad que sí se aprecia cuando se cogen kilos en muy poco tiempo".

En los últimos años, el reflujo ha aumentado su incidencia en España y, de hecho, afecta a aproximadamente el 35 por ciento entre de las personas de entre 40 y 49 años. Además, aunque la frecuencia baja al 25 por ciento en personas de entre 70 y 79 años, la presencia de síntomas graves alcanza el 17 por ciento, mientras que entre los de 40-49 años no supera el 7 por ciento.

Esta mayor incidencia también ha coincidido con un incremento de la obesidad en España, aunque realmente "hasta hace muy pocos años no ha comenzado a estudiarse esta asociación", explica el profesor Díaz-Rubio.

Según el presidente de la RANM, "cuando se han analizado los resultados de distintos estudios se ha confirmado la estrecha relación entre los síntomas de reflujo y el exceso de peso", ya que el reflujo sintomático se asocia sobre todo con la obesidad abdominal.

No obstante, "llama la atención que no en todos los casos la enfermedad por reflujo gastroesofágico o esofagitis confluye la obesidad", comenta este experto.

Del mismo modo, el profesor Díaz-Rubio y su equipo han tratado de comprobar si la pérdida de peso se acompaña de una mejoría de los síntomas de reflujo gastroesofágico.

De este modo, después de hacer un seguimiento a un grupo de pacientes con reflujo durante seis meses, observaron que al cabo de ese tiempo aquellos que habían dejado de padecer este problema habían perdido 2,5 kilos, mientras que los demás se mantenían igual o habían ganado peso.

"Se han hecho otros trabajos y son necesarios más", apunta este experto, reconociendo no obstante que "parece claro que quitarse kilos mejora algunos casos y que es difícil aislar el efecto de la dieta de la pérdida de peso por sí misma".

El profesor Díaz-Rubio debatirá sobre estas y otras investigaciones sobre la enfermedad por reflujo gastroesofágico en la obesidad, en una sesión científica sobre este tema que organiza la RANM esta tarde en su sede de Madrid.

Tomado de: www.europapress.es

El consumo de fibra en la dieta reduce el riesgo de mortalidad

La fibra de la dieta podría estar asociada con un menor riesgo de morir de enfermedades cardiovasculares, infecciosas y respiratorias, así como de un menor riesgo de mortalidad de cualquier tipo durante nueve años, según un estudio del Instituto Nacional del Cáncer en Rockville (Estados Unidos) que se publica en la revista 'Archives of Internal Medicine'.

Los expertos creen que la fibra, la parte comestible de las plantas que resiste la digestión, reduce los riesgos de enfermedad cardiaca, algunos cánceres, diabetes y obesidad. Se sabe que ayuda a los movimientos intestinales, reduce los niveles de colesterol en sangre, mejora los niveles de azúcar, baja la tensión, promueve la pérdida de peso y reduce la inflamación y se une a posibles agentes causantes de cáncer para aumentar la posibilidad de expulsarlos del organismo.

Los científicos, dirigidos por Yikyung, analizaron datos de 219.123 hombres y 168.999 mujeres del Estudio sobre Salud y Dieta de los Institutos Nacionales de la Salud-AARP de Estados Unidos. Los participantes completaron un cuestionario de frecuencia alimentaria al inicio del estudio en 1995 y 1996. Las causas de la mortalidad se determinaron mediante registros nacionales.

El consumo de fibra de los participantes se encontraba entre los 13 y los 29 gramos diarios en los hombres y entre los 11 y los 26 gramos por día en las mujeres. Durante una media de 9 años de seguimiento murieron 20.126 hombres y 11.330 mujeres. El consumo de fibra se asoció con un menor riesgo de mortalidad en hombres y mujeres.

La quinta parte de los hombres y las mujeres que consumían a diario más fibra eran un 22 por ciento menos propensos a morir que los que consumían las menores cantidades.

El riesgo de enfermedades cardiovasculares, infecciosas y respiratorias se reducía de un 24 a un 56 por ciento en los hombres y de un 34 a un 59 por ciento en las mujeres con mayores consumos de fibra. La fibra de la dieta procedente de cereales, pero no de otras fuentes como frutas, se asociaba con menores riesgos de mortalidad total por enfermedad cardiovascular, cáncer y respiratoria en hombres y mujeres.

Los autores señalan que estos descubrimientos continuaron siendo consistentes cuando se corrigieron posibles errores e incluso se intensificaron. Los investigadores señalan que las guías dietéticas estadounidenses recomiendan un consumo frecuente de frutas, vegetales y cereales integrales y consumir 14 gramos por 1.000 calorías de fibra dietética.

Tomado de: www.europapress.es

Las bebidas energéticas pueden ser peligrosas para niños y adolescentes

El consumo de bebidas energéticas puede ser peligroso para niños y adolescentes, causando --sobre todo por su exceso de cafeína y de ingredientes similares-- palpitaciones, ataques, ictus e incluso la muerte súbita, según un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Miami, que han publicado este trabajo en 'Pediatrics'.

El equipo del doctor Steven Lipshultz, jefe de Pediatría de la Universidad de Miami, revisó datos de gobiernos, grupos, literatura científica, casos registrados y artículos publicados en medios de información general y de negocios. En su informe, señalan que algunas de estas bebidas tienen entre cuatro y cinco veces más cafeína que la soda y dicen que algunos menores consumen entre cuatro y cinco bebidas diarias.

Esta investigación apunta también que las bebidas energéticas suelen contener ingredientes que pueden aumentar los efectos excitantes de la cafeína o que puede tener otros efectos secundarios, entre los que se incluyen las nauseas y la diarrea.

Así, recomiendan que los pediatras pregunten, de forma rutinaria, a los pacientes y a sus padres sobre el uso de bebidas energéticas y les adviertan de sus efectos. "Debemos desaconsejar su consumo diario", ha dicho Lipshultz.

Asimismo, ha pedido que se regulen estos productos de forma tan estricta como el tabaco, el alcohol o la prescripción de fármacos. "Para la mayoría de los niños, adolescentes y adultos jóvenes, no están establecidos cuáles son los niveles seguros de consumo", apunta.

Las bebidas energéticas aparecieron en el mercado hace ahora más de 20 años y su consumo ha sido el de más rápido crecimiento dentro del sector de las bebidas. Se espera que las ventas de 2011 lleguen a los 9.000 millones de dólares (unos 6.655 millones de euros), según este informe, que sugiere que cerca de un tercio de los adolescentes y jóvenes consume estos productos de forma regular. Sin embargo, aún faltan investigaciones sobre los riesgos a largo plazo de su uso y sus efectos en niños, sobre todo en aquellos con enfermedades que puedan aumentar estos riegos.

La American Association of Poison Control Centers adoptó a finales de 2010 una serie de códigos para comenzar a contabilizar las sobredosis con bebidas energéticas y sus efectos secundarios en todo el país. De octubre a diciembre se registraron un total de 677 casos. Este año ya llevan contabilizados 331 casos, la mayoría en niños y adolescentes, viéndose implicados en un cuarto de ellos niños menores de seis años, según datos de este grupo de control de intoxicaciones.

Tomado de: www.europapress.es

Alimentación de la madre y cólico del lactante

El cólico del lactante es un síndrome asociado a irritabilidad y llanto incesante e inconsolable y un aparente dolor abdominal a diario y durante semanas, que afecta a entre el 10% y el 40% de los bebés sanos. Aunque es transitorio y se resuelve de manera espontánea antes de los 6 meses de vida del bebé -en general hacia los 3 o 4 meses-, la impotencia de calmar al niño genera mucha ansiedad y estrés entre las parejas. Decenas de investigaciones han examinado el efecto de la alimentación y la nutrición tanto de la madre como del bebé (si éste se alimenta con biberón), en la búsqueda de la causa de este malestar.

Las intervenciones en la dieta materna, como la eliminación de la leche de vaca y productos derivados o la sustitución de la leche por bebida de soja y la utilización de fórmulas hipoalergénicas en el biberón, son algunas de las pruebas empíricas que se conocen y se aplican, en muchos casos sin la seguridad de que resulten efectivas. De hecho, no todas funcionan para cualquier caso, por lo que hoy en día las recomendaciones de seguir unas u otras no se pueden estandarizar ni generalizar. No obstante, una minoría de lactantes puede experimentar mejoría si la madre sigue una dieta hipoalergénica o el bebé consume fórmulas lácteas hidrolizadas.

La causa de los cólicos del lactante no se conoce a ciencia cierta. La Asociación Española de Pediatría (AEPED) resume el origen en factores psicológicos, sociales y digestivos. Entre estos últimos, destaca la propia inmadurez del aparato digestivo de los bebés, que explicaría la contracción exagerada de las fibras musculares del intestino o la alteración en la flora bacteriana intestinal. Sendos factores, de forma conjunta o independiente, pueden dar lugar a dolorosos cólicos y a dificultad para expulsar los gases. La alergia a las proteínas de la leche de vaca puede ser, a su vez, desencadenante de los cólicos en una pequeña parte de los casos, si bien conviene consultar con el pediatra antes de hacer modificaciones en la dieta tanto de la madre como del bebé.

La leche de vaca: alimento sospechoso

La hipersensibilidad a las proteínas de la leche de vaca genera controversia acerca de su contribución a los cólicos de los lactantes amamantados o de quienes toman leche de fórmula. El saber empírico ha llevado a que, en estas situaciones, muchas madres que dan pecho opten por prescindir de la leche de vaca o la sustituyan por bebida de soja. Ante la hipótesis de que la transmisión de antígenos alimentarios (los componentes de los alimentos que provocan la reacción de alergia) a través de la leche materna desencadena cólicos, varias investigaciones se han centrado en examinar si estas modificaciones en la dieta materna mejoran la situación.

La actualización más reciente sobre la evidencia de las intervenciones dietéticas como método para superar los cólicos infantiles llega de manos del comité de expertos de nutrición y gastroenterología de la Sociedad Canadiense de Pediatría. En el documento, contrastado por la evidencia científica y publicado en la revista médica 'Paediatrics and Child Health' el pasado mes de enero, informan que son minoría los lactantes con síntomas de cólico infantil secundario a la alergia a la caseína (proteína de la leche de vaca). En estos casos, una dieta materna exenta de leche y derivados para los bebés amamantados, junto con el uso de fórmulas infantiles especiales (caseína hidrolizada), más fáciles de digerir para los lactantes que toman biberón resuelven los cólicos. Unos autores proponen, durante 2 o 3 semanas, eliminar los lácteos en la dieta de la madre en caso de cólicos severos y, si se siente mejoría, mantener los cambios dietéticos hasta el tercero o cuarto mes.

Si se siguen estas directrices dietéticas, no hay justificación para interrumpir la lactancia antes de tiempo y es básico que tanto la madre como el niño reciban el soporte nutricional adecuado en calorías, calcio y vitamina D. En caso de no notar un claro beneficio tras dos semanas de dieta, no estaría justificado seguir con las restricciones alimentarias.

En el caso de los bebés amamantados, algunos autores proponen considerar que la madre siga una dieta hipoalergénica, no solo exenta de lácteos. En un ensayo clínico realizado por el departamento de Alergia del Hospital Royal Children de Melbourne (Australia), evaluaron la posible asociación no solo con las proteínas de la leche de vaca, sino con otros alimentos potencialmente alergénicos. A los 7 días de intervención detectaron que los bebés cuyas madres excluyeron de su dieta la leche de vaca, los huevos, los cacahuetes, las nueces, la soja, el trigo y el pescado, mejoraron el malestar, al constatarse una reducción del llanto. No obstante, será el especialista quien marque las pautas dietéticas con el fin de no hacer restricciones dietéticas innecesarias.

En niños y adultos con intolerancia a la lactosa, la hinchazón y el dolor abdominal son síntomas comunes. Por semejanza sintomática con el cólico, se plantea que la intolerancia a la lactosa puede ser una de las causas del cólico en el lactante. Sin embargo, la evidencia actual no ha demostrado que excluir la lactosa de la dieta tenga un efecto beneficioso. Por tanto, no será efectivo que la madre sustituya la leche normal por la versión sin lactosa. Tampoco es seguro añadir a la dieta del bebé, bien alimentado con leche materna o con preparado artificial, un complemento de la enzima lactasa que digiere la lactosa, el azúcar de la leche. Los ensayos que examinaron los efectos de la lactasa en los síntomas del cólico tienen en común el reducido tamaño de la muestra, por lo que los resultados no se pueden considerar concluyentes. En una de las revisiones sistemáticas, los autores señalan que la deficiencia de lactasa congénita es rara.

Preparados a base de soja

El Comité de Nutrición de la Academia Americana de Pediatría no recomienda el uso de fórmulas a base de proteínas de soja para el tratamiento del cólico de forma rutinaria. El argumento en contra de este tipo de preparados es que no han demostrado beneficios claros en la prevención o la gestión del cólico. Además, los niños con alergia a la leche de vaca son más propensos a desarrollar alergia a la proteína de la soja. Del mismo modo, el consumo por parte de la madre de bebida de soja es cuestionable por el riesgo de desarrollo de alergia a las proteínas de soja, en particular, en bebés diagnosticados de alergia a la caseína.

Por el momento, gran parte de los ensayos clínicos realizados sobre este asunto aportan resultados contradictorios, a menudo el tamaño de la muestra ha sido pequeño y la metodología no era la adecuada. Esto explica que no esté justificado hacer modificaciones dietéticas importantes de manera generalizada ni a las madres que amamantan ni a los niños que sufren cólico.

Tomado de: www.consumer.es

12 de febrero de 2011

Disminuir la cantidad de grasas saturadas ayuda a reducir en un 42% el riesgo de enfermedad cardiovascular

Tomado de: www.consumer.es

Un estudio recomienda sustituirlas por grasas mono y poliinsaturadas, presentes en los aceites, el pescado azul, el aguacate y los frutos secos

La reducción de las grasas saturadas y su sustitución por grasas mono y poliinsaturadas, como las contenidas en los aceites, el pescado azul, el aguacate y los frutos secos, contribuye a reducir en un 42% el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular. Este dato se desprende de un estudio publicado en "Current Opinion in Lipidology".

La investigación destaca que una alimentación cardiosaludable debe ser rica en fibra, para lo cual debe incluir frutas y verduras, cereales, legumbres y frutos secos. El objetivo es conseguir un balance positivo de grasas insaturadas frente a las saturadas y trans. Sus autores insisten en que el efecto de los esteroles vegetales y las proteínas provenientes de la soja o las isoflavonas son fundamentales para mantener una buena salud cardiovascular. La aplicación de estas recomendaciones en la alimentación ha mostrado ser beneficiosa también en el control de la hipertensión y la diabetes, aseguran.

Los esteroles son ingredientes de origen vegetal presentes en pequeñas cantidades en aceites de semillas (maíz o girasol), frutas y verduras, legumbres y algunos frutos secos que, según la evidencia científica, actúan con una reducción del colesterol LDL. Su consumo diario reduce entre un 7% y un 10% el colesterol LDL en dos o tres semanas, en el contexto de una alimentación variada y equilibrada, afirman desde la Unión Europea (UE).

Dar a los bebés alimentos sólidos muy pronto se asocia con obesidad más adelante en la vida

Investigadores informan que los bebés que eran alimentados con leche de fórmula y se les daba alimentos sólidos antes de los cuatro meses eran más propensos a ser obesos a los tres años.

El momento de la introducción de los alimentos sólidos no aumentó las probabilidades de que los bebés alimentados con leche materna se volvieran obesos. Sin embargo, entre los niños que no fueron amamantados, o que dejaron de ser alimentados con leche materna antes de los cuatro meses, la introducción de alimentos sólidos antes de los cuatro meses se relacionó con un riesgo seis veces mayor de obesidad, según la investigación, que aparece en línea el 7 de febrero y que se publicará en la edición impresa de marzo de Pediatrics.

"Lo que los resultados de nuestro estudio sugieren es que seguir las actuales directrices de la Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP) de esperar hasta los cuatro meses para introducir los alimentos sólidos tiene el potencial de reducir el riesgo de obesidad posteriormente en la vida", explicó la autora del estudio Dra. Susanna Y. Huh, gastroenteróloga del Hospital Infantil de Boston.

Se cree que la introducción temprana de alimentos sólidos sienta las bases para los patrones de alimentación y el estado del peso más tarde en la vida. Sin embargo, los estudios anteriores no habían dado respuestas coherentes en cuanto a si el momento de la introducción de alimentos sólidos puede marcar o no la diferencia en el peso de un niño más adelante en la vida, según la información de respaldo del estudio, que fue financiado por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU.

Para este estudio, los investigadores revisaron los datos de 847 niños que participaron en el Proyecto Viva (Project Viva), un estudio a largo plazo de mujeres y su descendencia. Las mujeres fueron reclutadas inicialmente antes del nacimiento de sus bebés y se les dio seguimiento durante al menos tres años.

Los investigadores encontraron que el 67 por ciento de los niños eran alimentados con leche materna y el 32 por ciento con leche de fórmula. Cuando los niños tenían tres años, el 9 por ciento fueron considerados obesos.

Los bebés que tomaban leche de fórmula y a los que luego se les daba alimentos sólidos antes de los cuatro meses eran 6.3 veces más propensos a ser obesos a los tres años, una relación que no se explica por el rápido crecimiento temprano. Esta asociación no se encontró en bebés alimentados con leche materna.

"Entre los bebés alimentados con leche materna, el momento de la introducción de alimentos sólidos no pareció relevante", apuntó la coautora del estudio Sheryl L. Rifas-Shiman, asociada de investigación de la Facultad de medicina de Harvard y del Instituto de Atención de la Salud Pilgrim de Harvard en Boston.

Huh apuntó que no está claro por qué la introducción de alimentos sólidos antes de los cuatro meses pareció marcar una diferencia tan significativa en los bebés alimentados con leche de fórmula. Pero los investigadores teorizan que las "madres de bebés alimentados con leche materna podrían comprender mejor y reconocer las señales que indican que sus bebés tienen hambre y están saciados. Las madres de los bebés que tomaban leche de fórmula podrían no reconocerlas igual de bien", señaló Huh.

"Este estudio refuerza muchas de las cosas que normalmente recomendamos", apuntó el Dr. Goutham Rao, director del Centro de control del peso y del bienestar del Hospital Infantil de Pittsburgh. "La lactancia materna es lo mejor, y es una forma útil de garantizar que su hijo esté saludable. En términos de introducción de alimentos sólidos, lo sabio es retrasarlo hasta los cuatro o seis meses", señaló.

Sin embargo, hay otras cosas que los padres necesitan hacer para que sus niños se mantengan sanos y en un peso apropiado, destacó.

"¿Qué hay en la introducción temprana de los alimentos sólidos que se relaciona con la obesidad? ¿Tienen las familias otros comportamientos poco saludables? Quizá permiten al niño comer comida basura a los dos años. Darle a un bebé cereales a una edad temprana podría ser un marcador de algo más que no se midió en este estudio", explicó.

Para mantener a su hijo en un peso saludable, Rao señaló que una buena idea es seguir las recomendaciones de la AAP de introducir los alimentos sólidos a los cuatro o seis meses. También apuntó que los padres deben introducir cereales y verduras antes de los alimentos dulces. No recomienda dar a los niños alimentos ricos en azúcar o grasa y dijo que es importante estar en sintonía con las señales de hambre de su hijo.

"Una buena regla para el tamaño de las porciones es que la comida debe ser aproximadamente del tamaño del puño de un niño", explicó.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Comer mal, pensar más lento

Una mala dieta durante los primeros años de vida, con demasiadas grasas y azúcares, podría estar vinculada, según ha mostrado un nuevo estudio estadístico, con un descenso en el rendimiento intelectual del niño cuando se encuentre en edad escolar. Por el contrario, quienes se alimentan en su más tierna infancia de abundantes vitaminas y nutrientes obtienen, como media, mejores resultados en los tests de inteligencia que realizan durante la educación Primaria, siempre según la citada investigación.

El estudio, dirigido desde la Universidad de Leeds (Reino Unido) y publicado en 'Journal of Epidemiology and Community Health', ha mostrado una leve asociación entre la mejor alimentación recibida a los tres años y la puntuación obtenida en las pruebas de destreza. Esta relación, según admiten los propios autores, ofrece una evidencia aún "modesta" sobre los efectos de la nutrición en la inteligencia.

Sin embargo, los resultados son coherentes con anteriores investigaciones, que ya sugerían un peor rendimiento escolar a causa de la mala dieta, así como con otros estudios que han mostrado -por el momento en ratas de laboratorio- que el aumento de grasas puede causar desórdenes neuronales. Los autores atribuyen este efecto a que hasta los tres años el cerebro se está formando a gran rapidez, por lo que cualquier cambio en las condiciones alimentarias amplifica sus efectos a esa edad.

El presente estudio ha utilizado datos de unos 4.000 niños obtenidos durante los años 90 en el Reino Unido, y que ya habían sido usados para diversas investigaciones. Los padres rellenaron formularios con las bebidas, comidas y cantidades de cada producto que les daban a sus hijos, desde los tres años hasta los ocho y medio, que es la edad a las que se les somete a las 'pruebas de inteligencia Weschler', que tienen en cuenta tanto destrezas verbales como manuales.

Partiendo de estos datos, se distinguieron tres clases de dietas: 'procesada', alta en grasas y azúcares; 'tradicional', rica en carnes y vegetales; y 'preocupada por la salud', dominada por ensaladas, pasta y arroz. A partir de esta clasificación, se pudo comprobar una asociación entre la comida 'procesada' y bajas puntuaciones en el 'test Weschler', al mismo tiempo que la dieta 'preocupada por la salud' se relacionaba con mejores resultados en las pruebas.

Clase social y educación

Cabe destacar, sin embargo, que la estadística dejaba de ser significativa cuando se tenían en cuenta el resto de factores sociales y ambientales que pueden influir negativamente en la inteligencia, tales como la clase social, la educación de los progenitores, la edad de la madre y otros. Del mismo modo, no se pudo relacionar la dieta entre los cuatro y los siete años con la puntuación recibida a los ocho.

Con todo, los autores concluyen que "en la población de niños británicos contemporáneos, una dieta pobre, asociada con una gran ingesta de comidas procesadas, grasas y azúcar en la infancia temprana podría estar asociada con un menor cociente intelectual a la edad de 8,5 años".

"No existen evidencias al respecto", comenta sobre estos resultados el doctor Jesús Argente, catedrático de Pediatría en la Universidad Autónoma de Madrid. "Yo cogería las conclusiones con pinzas hasta que no hubiera resultados más concluyentes", añade.

En todo caso, este experto recuerda que "la mala nutrición desde la infancia no sólo genera obesidad", de manera que "parece presumible que provoque algún tipo de deterioro en la inteligencia". "Pero el tema es lo bastante serio como para no decir que está comprobado hasta que no lo esté realmente", resume.

Argente, que es también director del Laboratorio de Investigación del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús y miembro de la red Ciber de Nutrición, formó parte de un grupo internacional que publicó el pasado mes de agosto, en 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), un experimento con ratas que también relacionaba la mala alimentación con un deterioro cerebral.

"Las ratas que se habían sometido desde época neonatal a dietas altas en grasa presentaban claramente una alteración neuronal", explica el pediatra.

Tomado de: www.elmundo.es

Dietas de adelgazamiento: la mentira de basarlas en el grupo sanguíneo

La dieta del grupo sanguíneo es un método que se apoya en supuestas propiedades adelgazantes y de promoción de la salud. Se trata de una fórmula que comenzó a popularizarse a mediados de la década de los años cincuenta del siglo XX. En un principio, la incertidumbre sobre algunas cuestiones metabólicas difíciles de comprobar entonces facilitaron su auge. Sin embargo, hoy en día, no hay tales evidencias. Mediante la restricción de determinados alimentos y en función del grupo sanguíneo, se promueve el seguimiento de un sistema no solo ineficaz, sino que además puede arrastrar problemas de salud al aumentar el riesgo de que el aporte de nutrientes esenciales no se cubra.

El origen

Los primeros descubrimientos que pusieron en evidencia las diferencias interindividuales entre los distintos tipos de sangre se realizaron a principios de siglo XX. Hacia 1901 Karl Landsteiner descubrió el sistema denominado AB0 (a-b-cero), que clasifica la sangre en cuatro serotipos básicos: A, B, AB y 0 (cero), en función de la presencia individual (grupos A y B) o doble (grupo AB) de dos tipos de proteínas en las membranas de los glóbulos rojos, o bien su total ausencia (grupo 0).

Estas premisas han servido como punto de partida para establecer vínculos, sin ningún rigor científico, entre lo que se ha de comer o se ha de evitar comer en virtud del grupo sanguíneo de cada persona. De no seguir las recomendaciones de sus defensores -elegir y rechazar los alimentos que en cada caso correspondan- la salud puede quedar afectada. El sistema atribuye distintas morfologías y características del aparato digestivo en función de la sangre, una cuestión que, de alguna forma, pretende redundar en los efectos que tendrían distintos patrones alimentarios entre los diversos individuos.

Límites en el consumo de alimentos y de ejercicio

Este sistema indica, de forma errónea, que las personas con un grupo sanguíneo A deberían seguir un patrón alimentario basado en los vegetales. Así se beneficiarían al máximo si consumen los alimentos de la forma menos manipulada y transformada posible, sobre todo, a partir de productos ecológicos. Las del grupo B, sin embargo, experimentarían una especial ganancia de peso al consumir maíz, tomate, trigo, lentejas, cacahuetes o pollo, considerados tóxicos para su condición. Y en su lugar se proponen otros alimentos. A las personas con el grupo AB se les recomienda evitar los ahumados, la cafeína o el alcohol y optar por alimentos de origen marino, el tofu, los lácteos y los vegetales de hoja verde.

Por último, la alimentación de las personas del grupo 0 debería basarse en los alimentos de origen animal. En cambio, los ricos en hidratos de carbono serían muy perjudiciales. Algunos de los beneficios en el seguimiento de la dieta del grupo sanguíneo se pueden constatar, de nuevo según los propios promotores, en pérdida de peso, reducción del nivel de estrés, mejora del sistema inmunitario o de la sensación de fatiga, mayor claridad mental o aumento de la movilidad de las articulaciones. Pero el método va más allá de las recomendaciones dietéticas y también incide en la diferente necesidad de practicar una determinada actividad física, en lugar de otra, en función del grupo sanguíneo de cada persona. Se defienden teorías como que el ejercicio extenuante está indicado para quienes tienen grupo 0, el yoga para los del tipo A, mientras que los ejercicios aeróbicos, como correr, andar, montar en bici o nadar, son más apropiados para los grupos B y AB.

Sin el respaldo de las autoridades sanitarias

Los preceptos de la dieta del grupo sanguíneo defienden, además, una relación estrecha con el supuesto origen de cada uno de los grupos y la evolución del ser humano y caracterizan hitos concretos en su desarrollo evolutivo. De este modo, el grupo 0 se considera "ancestral" o primero, a partir del cual evolucionó el resto. Si bien el cero sería el cazador-luchador, al A le correspondería ser el recolector-agricultor, al B el ganadero y el AB sería una mezcla de los dos anteriores, una teoría que no comparte en absoluto la comunidad científica y, mucho menos, las distintas incidencias de enfermedades que, también según este método, caracterizarían a cada grupo.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) alerta en su página web sobre las dietas milagro, entre las que se halla la del grupo sanguíneo. Una dieta de la que podrían derivarse importantes trastornos para la salud mientras se lleva a la práctica. En un informe sobre estas dietas realizado en 2007 por el comité científico de la AESAN, constituido por sociedades científicas de reconocido prestigio y por grupos de profesionales sanitarios, (la Organización Médica Colegial, el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición y la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética) se afirma que "no existe una relación comprobada desde el punto de vista científico entre el tipo de sangre y la utilización de tejido graso. La prohibición de alimentos hace que la dieta esté asociada con sensaciones de hambre y sufrimiento, e induce a la pérdida de masa libre de grasa, en vez de masa grasa".

De igual forma, la información que aporta sobre estas dietas el portal de Internet Medline, un servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU., está siempre relacionada en el marco de las dietas de moda, tal y como afirma la Asociación Americana de Médicos de Familia. Estas modas son perecederas, de ahí que en ocasiones se presenten como estrategias novedosas cuando se ha dejado de hablar de ellas durante un tiempo y vuelvan a saltar a la palestra unos años después.

La tarea de encontrar información sobre este sistema en los buscadores de Internet especializados en cuestiones científicas (Pubmed, Cochrane, etc.) es infructuosa, a pesar de que los principios de las dietas asociadas al grupo sanguíneo no son nuevos, ya que se remontan a los años cincuenta del siglo XX.

El milagro que se actualiza

En concordancia con el avance del tiempo y de los descubrimientos científicos, los preceptos de la dieta del grupo sanguíneo se han remodelado y ahora se invita a sus potenciales seguidores a hacerse un análisis genético diagnóstico (previo pago), cuando años atrás era suficiente con conocer el grupo sanguíneo. El fundamento científico que este nuevo análisis tiene para recomendar y excluir alimentos es nulo. A pesar de que la cuestión genética es una variable novedosa, es un estilo dietético más entre las dietas milagro.

Por tanto, este sistema carece de una base sólida que garantice su éxito y, lo que resulta más peligroso, conlleva un riesgo para la salud derivado de la limitación del consumo de alimentos básicos o de grupos de alimentos enteros. Además, cumple con ocho de los nueve puntos característicos generales que, con frecuencia, incluyen los distintos sistemas adelgazantes poco o nada rigurosos, incluido el de poner a disposición de los usuarios un inmenso catálogo de complementos alimenticios caros e ineficaces bajo la promoción de ser "exclusivos del sistema".

Tomado de: www.europapress.es

Lo que más engorda es el desorden

La doctora Susana Monereo, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición y coordinadora de la Unidad de Obesidad Mórbida del Hospital Universitario de Getafe, asegura que "lo que más engorda es el desorden alimentario", que se muestra con pequeños gestos, como picar entre horas o saltarse comidas, y en hábitos de la vida diaria, como ir al supermercado antes de comer o comprar sin hacer una lista.

Así lo ha señalado en la presentación de una encuesta realizada por ICM para la GSK a más de 12.000 personas en 22 países, entre ellos España, que revela que los españoles son, con los italianos, los europeos que más se proponen perder peso a principios de año. En concreto, quiere adelgazar el 87 por ciento de la población. Sin embargo, el 64 por ciento desconoce qué es la peligrosa grasa visceral.

Según explica la doctora Monereo, la obesidad no sólo merma la autoestima, sino que aumenta 2,4 veces las posibilidades de desarrollar diabetes tipo 2, tres veces el riesgo de hipertensión, 2,8 el de sufrir dislipemia y 1,8 veces las opciones de tener un cáncer de mama. Además, partir de los 40, las mujeres con problemas de obesidad tiene 7 años menos de esperanza de vida que el resto y los hombres 5,8.

La clave está en la denominada grasa visceral, aquella que se acumula en el abdomen, entre las vísceras, y que hace aumentar el volumen de la tripa. Esta grasa genera sustancias tóxicas que dañan los órganos, dando lugar al conocido como síndrome metabólico, caracterizado por la aparición de todas estas enfermedades. Este síndrome lo sufren el 45 por ciento de los mayores de 60 años y es más frecuente en hombres, aunque a partir de los 60 los porcentajes se igualan.

Monereo dice que, aunque no hay que abusar de productos como las grasas saturadas, el azúcar o el alcohol, las dietas desequilibradas, en las que se dejan de consumir ciertos alimentos para perder peso rápido, además de provocar el famoso 'efecto yo-yo', hacen que aumente la grasa abdominal.

Los alimentos que aumentan la grasa visceral

Aunque su acumulación tiene "un componente genético" --que afecta más a los hombres-- aumenta con el consumo de alimentos como el alcohol, los dulces y las grasas, sobre todo saturadas y trans. "También las dietas pobres en fibra o calcio favorecen la acumulación de grasa visceral", advierte esta experta

"Todos sabemos que las dietas sin hidratos de carbono, que se conocen tanto, las dietas proteínicas adelgazan mucho, pero al cabo de tres, seis meses, de un año, de dos, la mayoría ha recuperado el peso y además se les ha alterado la conducta alimentaria y con mucha frecuencia, el efecto rebote", explica.

El efecto rebote, dice, "acaba convirtiéndose en un trastorno de conducta y así empiezan los 'picoteos' y, con muchísima frecuencia, los atracones, atracones de hidratos de carbono, que no has comido durante un tiempo y el cerebro los necesita, pide y nunca los pide con orden (...) sino de forma exigente, con ansiedad".

A su juicio, perder peso debe plantearse como una carrera de fondo con objetivos realistas. Considera "factible" intentar perder de medio a un kilo a la semana --lo que equivaldría a un centímetro de cintura a la semana--, pues "cuando se pierde más lo que se reducen son otros elementos, como agua, músculo o masa osea".

Tomado de: www.europapress.es

Los usuarios de Facebook son más propensos a sufrir trastornos alimentarios

Los usuarios de Facebook son más propensos a sufrir trastornos alimentarios, como la anorexia, la bulimia o las dietas exageradas, según un estudio de la Universidad de Haifa (Israel), que señala que, cuanto más tiempo pasen las adolescentes en Internet, más posibilidades tienen de desarrollar una imagen negativa de su cuerpo.

Este trabajo, liderado por los profesores Yael Latzer, Ruth Katz y Zohar Spivak, de la Facultad de Bienestar Social y Ciencias de la Salud de la Universidad de Haifa, quería examinar los efectos de dos factores en el desarrollo de los desórdenes alimentarios en adolescentes: la exposición a los medios de comunicación y la autoafirmación.

Para ello, reclutaron a 248 chicas con edades comprendidas entre los 12 y los 19 años -una media de edad 14,8 años-, a las que se les preguntó sobre sus hábitos a la hora de ver la televisión y utilizar Internet. Después, se les interrogó sobre espectáculos relacionados con los estándares extremos de imagen física (basados en el modelo 'Barbie').

Además, rellenaron un cuestionario sobre su relación con el adelgazamiento, los trastornos alimentarios, el nivel de satisfacción con su físico, su visión general sobre la comida y su grado de autoafirmación.

Los resultados demostraron que, cuanto más tiempo pasaban las chichas en Facebook, más sufrían problemas como la bulimia, la anorexia, la insatisfacción con su físico, una autoimagen negativa y una aproximación errónea a la comida.

Una gran exposición 'online' a programas musicales y de moda mostraron efectos similares, pero las adolescentes que los seguían tenían menos trastornos de la alimentación. Sin embargo, cuanto más veían contenidos sobre moda en Internet, más posibilidades tenía la chica de desarrollar un problema de anorexia.

Un vínculo directo similar se encontró entre ver programas de televisión relacionados con los cotilleos y el lujo y los problemas de alimentación. Además, el estudio revela que el nivel de autoafirmación en estas chicas estaba relacionado, de forma negativa, con trastornos de la alimentación, de modo que, a mayor autoafirmación, más autoestima y menos posibilidades de tener estos trastornos.

La exposición a estos medios y sus consecuencias en la autoafirmación estaban asociados con la actitud de los padres de estas adolescentes: las chicas cuyos padres controlaban su uso de Internet -que sabían lo que estaban viendo, qué páginas usaban y hablaban de ello con las menores- mostraron más capacidad de autoafirmación, una especie de 'escudo' que les protege de los desórdenes de la alimentación.

Tomado de: www.europapress.es

5 de febrero de 2011

Vinculan síndrome metabólico y pérdida de la memoria en mayores

Según un estudio del Instituto Nacional de Francia de Investigación para la Salud en Bordeaux que se publica en la revista 'Neurology', las personas mayores con una circunferencia de cintura mayor, hipertensión y otros factores de riesgo que constituyen el síndrome metabólico podrían tener un mayor riesgo de pérdida de memoria.

El síndrome metabólico se define por tener tres o más de los siguientes factores de riesgo: hipertensión, grasa abdominal excesiva, niveles elevados de triglicéridos, nivel alto de azúcar en sangre y bajos niveles de lipoproteínas de alta densidad o colesterol bueno. El síndrome metabólico se ha vinculado también al mayor riesgo de ataque cardiaco.

En el estudio participaron 7.087 personas de 65 años o más procedentes de tres ciudades francesas que fueron evaluadas en relación al síndrome metabólico. Un 16 por ciento de los participantes tenía síndrome metabólico. Estas personas pasaron por una serie de pruebas de memoria y funcionamiento cognitivo dos y cuatro años más tarde. Las pruebas incluían una prueba de memoria, una prueba de memoria de trabajo visual y una de fluidez de vocabulario.

Los investigadores descubrieron que las personas que tenían síndrome metabólico eran un 20 por ciento más propensas a tener declive cognitivo en la prueba de memoria que aquellos que no lo padecían. Aquellos con síndrome metabólico también eran un 13 por ciento más propensos al declive cognitivo en la memoria de trabajo visual en comparación con quienes no padecían el síndrome. En especial, los triglicéridos altos y el colesterol bueno bajo se vinculaban con peores puntuaciones de memoria; la diabetes, pero no el mayor azúcar en sangre, se asoció con peores puntuaciones en la memoria de trabajo visual y la fluidez de vocabulario.

Según explica Christelle Raffaitin, director de la investigación, "nuestro estudio arroja luz sobre cómo el síndrome metabólico y los factores individuales de la enfermedad podrían afectar a la salud cognitiva. Nuestros resultados sugieren que el control del síndrome metabólico podría ayudar a ralentizar la pérdida de memoria asociada a la edad o retrasar el inicio de la demencia".

Tomado de: www.europapress.es

El brócoli es beneficioso para enfermedades como el cáncer

Una tesis doctoral realizada en el laboratorio de Fotoquímica del Departamento de Ciencia y Tecnología de Alimentos del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS-CSIC), ha demostrado que los brotes de brócoli contienen compuestos responsables de propiedades beneficiosas para la salud atribuidas al consumo de brócoli, concretamente, para enfermedades neurodegenerativas y cardiovasculares, reduciendo también la incidencia de diversos tipos de cáncer.

En concreto, los brotes de brócoli contienen compuestos que representan una excelente fuente de compuestos fitoquímicos bioactivos como vitaminas, flavonoides, ácidos hidroxicinámicos y glucosinolatos, según informaron fuentes del CEBAS en un comunicado.

La tesis, titulada 'Incremento de compuestos fitoquímicos bioactivos en brotes de brócoli mediante tratamientos inductores de estrés' ha sido elaborada por Santiago Pérez Balibrea y dirigida por los investigadores Cristina García Viguera y Diego A. Moreno Fernández.

El principal objetivo de la tesis ha sido obtener brotes de brócoli enriquecidos en compuestos bioactivos mediante la aplicación de determinadas condiciones de estrés abiótico y biótico, con el fin de conseguir un alimento natural de calidad, con un valor nutricional añadido que ejerza una acción fisiológica más eficiente en la salud del consumidor.

Los resultados obtenidos mostraron que la aplicación de determinados factores de estrés, de tipo abiótico y biótico, puede aumentar la concentración de compuestos fitoquímicos bioactivos y, por consiguiente, mejorar las propiedades beneficiosas para la salud derivadas del consumo de brotes de brócoli.

Los estudios realizados en el desarrollo de la tesis han sido publicados en ocho artículos en revistas de alto índice de impacto, y empresas del sector hortofrutícola se han interesado en la comercialización de estos nuevos alimentos, enriquecidos en compuestos bioactivos.

Tomado de: www.europapress.es

El café ayuda a las mujeres a enfrentar el estrés

El café ayuda a las mujeres a actuar en las situaciones de estrés, pero hace que los hombres se vuelvan más inseguros y que tarden más en completar tareas, cuando han tomado varias tazas. Así lo ha demostrado una investigación de la Universidad de Bristol, en Reino Unido, publicada en 'Journal of Applied Social Psychology'.

La cafeína es un estimulante que actúa sobre el cerebro y puede combatir la somnolencia y la fatiga. Algunos de sus potenciales beneficios para la salud incluyen la protección frente a la diabetes, la enfermedad de Alzheimer, el daño hepático e incluso la gota.

El objetivo de estos investigadores era examinar qué efecto provocaba el café en el organismo en una situación de estrés, en especial cuando se consume en grandes cantidades y en reuniones con mucha tensión.

Para ello, los investigadores reclutaron a 64 hombres y mujeres e hicieron parejas del mismo sexo. Cada pareja tenía un conjunto de tareas a completar, entre las que se incluyó la realización de negociaciones, hacer puzzles y memorizar. Para añadir estrés, se les dijo que tendrían que explicar en público estas tareas. Después dieron a estas parejas café o descafeinado y siguieron su evolución.

Descubrieron que la habilidad de los hombres para actuar bajo presión empeoraba de forma notable si habían bebido café. Por ejemplo, tardaban una media de 20 segundos más en completar puzzles que otros que tomaron descafeinado. Sin embargo, las mujeres que tomaban café completaban estos puzzles 100 segundos antes.

Estos expertos piensan que la clave de los efectos del café en ambos sexos radica en la diferente forma en la que hombres y las mujeres reaccionan frente al estrés: los hombres tienden a exigir comportamientos de huída o lucha, mientras que las mujeres están más inclinadas a trabajar juntas para resolver los problemas, algo que los psicólogos denominan buscar alianzas o 'amistades'.

Tomado de: www.europapress.es

Frutas rojas ricas en antioxidantes

Las frutas rojas, también conocidas como frutas del bosque, comparten con el resto una composición común abundante en agua y nutrientes reguladores. Grosellas, arándanos, moras, endrinas, frambuesas y fresas contienen fibra, vitaminas, minerales y oligoelementos, además de variedad de fitoquímicos. La mayor diferencia la aportan los flavonoides, compuestos bioactivos que intervienen en las propiedades sensoriales de las frutas (colores intensos rojos y morados, sabor ácido...) y que destacan por su papel antioxidante. Un estudio reciente, basado en la técnica observacional, analiza la relación entre el consumo habitual de diferentes clases de flavonoides y el desarrollo de hipertensión. Sus conclusiones consolidan el papel preventivo de los alimentos ricos en estos compuestos, como son las frutas rojas.

Los flavonoides de las frutas rojas

En la naturaleza hay más de 6.000 compuestos diferentes de los denominados flavonoides. Entre ellos destacan las antocianinas, los flavonoles y flavonas, las flavanonas, las chalconas y dihidrochalconas, los flavanoles y las isoflavonas. Estas últimas se localizan casi en exclusiva en las legumbres, sobre todo en la soja. Estos compuestos, además de jugar un rol importante en el organismo por su función antioxidante, desempeñan un papel destacado en las propiedades sensoriales de los alimentos.

Las antocianinas son pigmentos que confieren el color rojo-azulado típico de las frutas del bosque (arándanos rojos o azules, moras...) y están muy presentes en frutas de temporada, como las fresas. Los flavonoles, que son amarillentos, proporcionan el sabor amargo a algunos cítricos como el pomelo.

Un estudio reciente publicado en la revista "The American Journal of Clinical Nutrition" analiza en una muestra muy amplia de población (más de 150.000 individuos) la relación entre el consumo habitual de diferentes clases de flavonoides y el desarrollo de hipertensión. Según la publicación de Cassidy y colaboradores, una ingesta elevada de flavonoides, en especial de antocianinas, se asocia de forma significativa con un menor riesgo de desarrollar hipertensión (una reducción de hasta un 12%). La posible explicación de este hallazgo hay que buscarla en sus características estructurales, que implican varios mecanismos de acción en un plano vascular.

No se puede olvidar, no obstante, que es un estudio observacional y, por lo tanto, no da lugar a asociaciones causales. Además, el consumo que se calculó que realizaba la población de la muestra fue muy variable, con cifras que oscilan entre 12 y 15 mg/día, en las ingestas más bajas, hasta 1.252 mg/día de las más elevadas. Una ración de frutas como las grosellas o los arándanos (un bol) puede contener más de 500 miligramos de antocianinas.

La posibilidad de que los resultados estén sesgados por los estilos de vida, sin embargo, se ha minimizado al máximo. Se han tenido en cuenta y se han controlado la mayoría de los posibles factores de confusión relacionados con la hipertensión arterial: tabaquismo, índice de masa corporal, actividad física, consumo de alcohol, historia familiar, consumo de aspirinas y numerosas variables alimentarias. Por otra parte, los resultados reciben más consistencia por el hecho de que la asociación se haya encontrado en exclusiva con las antocianinas y no con otros flavonoides.

Los efectos antioxidantes

Los antioxidantes de los vegetales son, en general, capaces de bloquear la acción de los "radicales libres", unas sustancias que provocan daño celular y están implicadas en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, algunos tipos de cáncer y determinados trastornos degenerativos.

En las bases de datos de alimentos que reflejan el contenido antioxidante de los alimentos, las frutas rojas, como fresas, moras, arándanos y grosellas ocupan las primeras posiciones. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que un mayor contenido de estas sustancias no refleja que este alimento sea más saludable que otro, ya que depende de que los antioxidantes se absorban o no, lo cual está aún en estudio.

Cantidad recomendada

Respecto a las frutas rojas, con independencia de que estos alimentos contengan compuestos potencialmente beneficiosos para la salud, la recomendación de las sociedades científicas de nutrición es la de tomar una gran variedad de frutas, verduras y hortalizas en el marco de una dieta rica en alimentos de origen vegetal. Ningún alimento consumido de forma aislada es responsable de la curación o prevención de trastornos o enfermedades. Esta premisa sirve para tantos otros alimentos sobre los que se ensalzan sus "supuestos poderes curativos", como puede ser el aloe vera, la soja, el té verde o las bayas goji.

Cabe recordar que los expertos en nutrición y dietética no insisten en el consumo de un tipo de fruta o verdura en particular, sino en que estos alimentos vegetales, desde la máxima variedad y en su justa medida, no deben faltar en la dieta diaria.

Frutas rojas e hipertensión

Los beneficios sobre la presión sanguínea de la ingesta de flavonoides se habían descrito en estudios de intervención, con investigaciones a corto plazo que detectaban reducciones de unos 6 mmHg en la presión sanguínea sistólica y de casi 3,5 mmHg en la diastólica. Sin embargo, la mayoría de investigaciones revelan algunas limitaciones, como la poca representatividad de algunos tipos de flavonoides y, sobre todo, las cantidades administradas en los estudios, que difieren mucho de las consumidas en el marco de una alimentación habitual. Además, la información disponible en estudios de poblaciones es limitada, ya que la mayoría proviene de los trabajos experimentales.

No obstante, a la luz de los conocimientos actuales, las recomendaciones para la prevención y el tratamiento de la hipertensión arterial añaden, a la terapia farmacológica, el beneficio adicional de los cambios en el estilo de vida y de alimentación, con especial énfasis en el consumo de frutas frescas y hortalizas. El motivo por el cual se insiste en este grupo de alimentos en general y se anima al consumo de las frutas rojas se debe, al menos en parte, a su contenido en flavonoides y en otras sustancias antioxidantes, fibra, potasio y magnesio, nutrientes con efectos positivos en la salud vascular.

Tomado de: www.consumer.es

Dejar de fumar y no ganar peso, sí es posible

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

Una dieta equilibrada, sana, saciante y antioxidante es eficaz para controlar la ansiedad y el aumento de peso, mejorar el estreñimiento y depurar el organismo

Dejar de fumar es, para miles de personas, el sano propósito de este año. Sin embargo, el temor a engordar es uno de los aspectos limitantes para muchas otras que desearían olvidarse de este vicio insano. La realidad es que un gran porcentaje de quienes dejan de fumar ganan algunos kilos con el tiempo, una circunstancia que se explica por los múltiples factores que predisponen a esta ganancia.

Dejar el tabaquismo afecta a las hormonas, al sistema nervioso, al sentido del gusto y del olfato, a la capacidad de digerir y asimilar los nutrientes de los alimentos. En el plano emocional, aumenta la ansiedad, que en muchos casos se trata de calmar con la comida, lo que redunda en más peso. Una revisión reciente de la biblioteca Cochrane informa de distintas intervenciones que se han diseñado de manera específica para ayudar a dejar de fumar y limitar el consecuente aumento de peso. Los resultados son positivos. La realidad es que también es posible dejar de fumar sin engordar. La estrategia dietética debe ir encaminada a conseguir que la persona se acostumbre a un estilo de alimentación equilibrado, sano, saciante y antioxidante.

El método dietético será eficaz si consigue controlar la ansiedad y el aumento de peso, mejorar el estreñimiento que desencadena a menudo el dejar de fumar y ayudar a depurar el organismo de los tóxicos del tabaco.

Dejar de fumar y no engordar

Fumar es un vicio insano del que dependen millones de personas. Además del absoluto convencimiento personal y de la fuerza de voluntad necesaria para conseguir dejarlo, es preciso superar la barrera de las dificultades, desde la dependencia física (síndrome de abstinencia), psicológica y conductual, hasta la posibilidad de aumentar puntualmente de peso.

Son numerosas las iniciativas sanitarias que tienen en común el apoyo multifactorial -médico, psicológico, dietético- a quienes han decidido dejar este hábito insano. Una de ellas llega desde el Centre d'Assessorament Dietètic de Andorra, donde las dietistas-nutricionistas Marta Pons Jansana y Katia Durich han diseñado una estrategia de intervención-colaboración para reconducir la dieta de quienes dejan de fumar. Bajo el lema "Que los kilos no sean la excusa para no dejar de fumar", animan a aprovechar este momento para mejorar los hábitos alimentarios.

La toma de contacto comienza con un breve cuestionario de diez ítems en el que, según la respuesta, la dietista-nutricionista conocerá si la persona se cuida lo suficiente y encauzará de manera individual la pauta dietética.

1. ¿Comes fruta a diario?

2. ¿Siempre hay vegetales en tu plato?

3. ¿Haces más de tres comidas al día?

4. ¿Respetas un mismo horario para comer?

5. ¿Tomas litro y medio de agua o líquidos a diario?

6. ¿No acostumbras a picar?

7. ¿Dedicas al menos veinte minutos a comer?

8. ¿Consumes un mínimo de cuatro veces por semana pescado?

9. ¿Tomas lácteos al día?

10. ¿Practicas ejercicio con regularidad?

Si la mayoría de las respuestas son negativas, proponen comenzar a cuidar la dieta.

El método que siguen las dietistas-nutricionistas consiste en aprovechar un momento de cambio para sustituir el tabaco por una alimentación sana. Pons hace hincapié en que "en ningún caso se plantea como otra restricción", ya que esto "seria un error y crearía más ansiedad". Hay que cambiar un hábito por otro al que se deberá prestar mucha atención y dedicación, concluye.

Dieta equilibrada, sana, saciante y antioxidante

Numerosos estudios que han evaluado los hábitos dietéticos de personas fumadoras coinciden en señalar que es frecuente que sigan una dieta mal estructurada: apenas desayunan, es típico el consumo en exceso de cafeína, alcohol y alimentos grasos, mientras que es bajo el consumo de frutas y vegetales. En la mayoría de los casos, los efectos poco saludables de las transgresiones dietéticas se agravan por la actividad física escasa e irregular. Por ello, dejar de fumar es un momento crucial para replantearse los hábitos dietéticos hacia una alimentación cuidada, equilibrada, sana y depurativa.

La dietista-nutricionista Marta Pons, además de la atención en consulta a personas que quieren dejar el hábito tabáquico, ha iniciado un plan de colaboración con la Unidad de conductas adictivas del Hospital "Verge de Meritxell" de Andorra. El objetivo es prestar atención a quienes dejan de fumar y no quieren engordar, bajo tres premisas: "Conseguir el equilibrio de la dieta, adecuarla a las necesidades del paciente en este proceso de deshabituación y controlar, por medio de la selección adecuada de alimentos, la ansiedad y el peso".
  • Dieta fraccionada. El hecho de programar seis comidas al día favorece el control de las ganas de picar entre horas, ya que se incrementa de forma notoria la saciedad. Si además se incluyen alimentos ricos en fibra y carbohidratos complejos, se reduce de forma considerable la apetencia por lo dulce.
  • Alta en fibra y con suficientes carbohidratos de absorción lenta. Es bastante común el problema de estreñimiento en personas que acaban de dejar de fumar. Para prevenirlo, se deben escoger los cereales, la pasta, el pan y el arroz integrales, o sustituir la patata por legumbres (contienen más fibra) y tomar a diario entre 2 y 3 piezas de fruta y dos raciones de verduras. Beber agua y practicar ejercicio constante también ayuda.
  • Basada en alimentos saciantes y con poco valor calórico. Se engaña al estómago y al cerebro al proporcionar volumen sin mucho valor energético. Se deben empezar las comidas con un plato de ensalada, una crema de verduras o una sopa y mezclar y acompañar los platos principales con abundancia de vegetales.
  • Rica en antioxidantes. La nicotina y demás sustancias venenosas del tabaco aceleran los procesos de oxidación celular, lo cual predispone al fumador a un riesgo aumentado de enfermedad por cáncer, accidente cardiovascular, trastornos degenerativos, etc. Lo acertado hubiera sido aumentar el consumo de alimentos antioxidantes durante el tiempo que se ha fumado, si bien el momento de dejarlo es bueno para comenzar a depurar el organismo de tóxicos. Las frutas, hortalizas y verduras de colores y de temporada serán protagonistas de las distintas comidas del día, desde el desayuno hasta la cena. Los antioxidantes como la vitamina C de los cítricos, los beta-carotenos de los vegetales anaranjados, el licopeno del tomate y el selenio de los cereales integrales contribuyen a eliminar más rápido los radicales libres generados en los fumadores.
  • Con alimentos que den vitalidad, pero no excitantes. El consumo de café se asocia con un comportamiento compulsivo en los fumadores y supone un factor de riesgo de recaída. En cambio, alimentos como el té verde suave, las infusiones, los zumos naturales, los caldos a base de vegetales, las bebidas lácteas o los bebidas de soja, avena o arroz pueden aportar la energía necesaria para afrontar sin ansiedad los espacios de tiempo entre las comidas principales.
Los cambios dietéticos esenciales que plantean desde el centro de dietética se resumen en "duplicar el consumo habitual de frutas, verduras y pescado; superar la ingesta de 2 litros diarios de líquido (a base de agua, infusiones, caldos...) y desayunar suficiente y variado (una ración de fruta, un lácteo, cereales o pan con jamón, queso o huevo".

La experiencia dicta que si se lleva a cabo una alimentación adecuada y se realiza algo de ejercicio de forma regular, dejar de fumar no implica que se vaya a engordar. Además, el aumento de peso después de dejar de fumar es con frecuencia moderado y, sobre todo, es temporal y se puede controlar mediante una educación alimentaria adecuada y terapias de apoyo.

El ejercicio mejora la memoria de los mayores

El ejercicio aeróbico mejora la pérdida de memoria en las personas mayores y podría impedir el declive cognitivo durante el envejecimiento, según un estudio de la Universidad de Pittsburgh en Estados Unidos que se publica en la edición digital de la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).

Investigaciones previas han demostrado que la región hipocampal del cerebro se reduce de forma natural durante la edad avanzada, lo que deteriora la memoria y aumenta el riesgo de demencia.

Los investigadores, dirigidos por Arthur F. Kramer, examinaron escáneres cerebrales de 60 adultos sanos de entre 55 y 80 años, antes, durante y después de un programa de un año de duración de ejercicio aeróbico.

Los autores informan que los participantes que caminaban 40 minutos tres veces a la semana aumentaban el volumen de su hipocampo anterior en alrededor de un 2 por ciento durante el transcurso del estudio. Los miembros de un grupo control que participó en un regimen de estiramientos perdió un 1,4 por ciento de su volumen hipocampal, un dato consistente con el envejecimiento normal.

Los investigadores plantean que el ejercicio aeróbico fomenta los niveles en suero del factor neurotrópico derivado del cerebro, un componente que se produce de forma natural y que ayuda a generar nuevo tejido cerebral y que posee un papel crítico en la formación de nuevas memorias.

El estudio demuestra que el hipocampo anterior permanece relativamente activo en la edad avanzada y que el ejercicio aeróbico, incluso si se comienza a realizar en la tercera edad, puede posponer el declive cognitivo asociado a la edad.

Tomado de: www.europapress.es

La falta de omega-3 puede afectar a la estabilidad emocional

Las carencias dietéticas en ácidos grasos omega-3 podrían afectar a la estabilidad emocional, según sugiere un estudio del Instituto de Neurobiología Mediterráneo del Instituto Nacional de la Sanidad y la Investigación Médica (INSERM) de Francia en Marsella y la Universidad de Bordeaux que se publica en la edición digital de la revista 'Nature Neuroscience'.

Los investigadores muestran en su trabajo que los niveles insuficientes de ácidos grasos omega-3 en las dietas a largo plazo de ratones afectan a la plasticidad en regiones cerebrales específicas y a la conducta emocional.

Debido a que la investigación previa ha sugerido que la dieta de algunas personas, en particular de aquellas de los países occidentales, carece de suficientes ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (n-3), este estudio tiene el potencial de documentar los estudios de malnutrición y su asociación con los trastornos del estado de ánimo en humanos.

Los científicos, dirigidos por Olivier Manzoni y Sophie Layé, descubrieron que los ratones cuyas madres se habían alimentado de una dieta deficiente en omega-3 durante su gestación y fueron criados con esta misma alimentación deficiente, mostraban conductas que sugerían un aumento de la ansiedad y la depresión, en comparación con ratones criados con una dieta equilibrada.

El registro de tejido cerebral de estos ratones deficientes en omega-3 reveló la carencia de un tipo de plasticidad sináptica, la depresión a largo plazo, específicamente en dos regiones del cerebro, la corteza prefrontal prelímbica y el núcleo accumbens, que han sido ya implicadas antes en la conducta emocional y los trastornos del estado de ánimo.

Los autores también descubrieron que a este defecto específico de plasticidad subyacía un déficit específico en la vía de señalización del receptor cannabinoide tipo 1.

Tomado de: www.europapress.es