26 de marzo de 2011

"El método Dukan no sirve para adelgazar y supone un riesgo para la salud pública"

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

Eduard Baladia, dietista-nutricionista y miembro fundador del GREP-AEDN

Cada año se conocen nuevos productos dietéticos que, en teoría, ayudan a perder peso, aunque en la mayoría de los casos no tienen un respaldo científico demostrado respecto a su eficacia y su seguridad, que sustente los mensajes publicitarios y el marketing que los envuelve. Con las nuevas dietas que se conocen periódicamente sucede algo similar: pueden comprometer la salud de la persona que las sigue. Este año, una de las dietas de moda hasta el momento es la dieta o método Dukan. La Asociación Británica de Dietética (British Dietetic Association) la incluye como una de las cinco peores dietas que se deben evitar durante 2011, junto con otras como la dieta del grupo sanguíneo, la dieta del jarabe de arce, de la sopa "quema grasa" o la Baby food diet.

Las repercusiones que puede suponer en la salud pública el seguimiento de este tipo de "dietas milagro" es una preocupación de Eduard Baladia, dietista-nutricionista y miembro fundador del Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AEDN, voz científica de la Asociación). En su profesión, Baladia se ha especializado en la búsqueda de evidencia científica en temas de alimentación, nutrición y dietética, lo que le motivó para crear el GREP, junto con Julio Basulto y la también dietista-nutricionista María Manera. La investigación más reciente en la que ha participado se ha materializado en un documento de posicionamiento sobre la denominada Dieta Dukan. En esta entrevista, destaca que "todas las dietas o métodos mágicos cumplen algunas o todas las características de una dieta fraudulenta". En su empeño de informar y formar a la población general, desgrana así las características que ayudan a identificar una denominada "dieta milagro".

Cientos de miles de personas se ponen a régimen a partir de estas fechas, ¿tan difícil resulta adelgazar?

En realidad, hacer dieta y ejercicio para perder peso no es una tarea difícil. Se trata más bien de tener claro el propósito: ser tenaz y seguir algunas normas básicas que han sido bien descritas por la ciencia. Lo verdaderamente difícil es aprender y adherirse a un estilo de vida (actividad física diaria y alimentación saludable) que permita obtener ese resultado y mantenerlo a lo largo del tiempo.

¿Por qué cuesta tanto?

Cambiar la conducta de una persona adulta es complicado, más aún cuando el ambiente en el que está sumergido no es favorable (sedentarismo en el trabajo, comidas lúdico-festivas, comidas de negocios, menús ofrecidos en los restaurantes, la propia gastronomía...). A ese ambiente lo llamamos "obesogénico" (que facilita la obesidad) y se ha comprobado que incluso quienes provienen de culturas cuyo estilo de vida permite tener bajas tasas de obesidad, engordan si conviven en una cultura que mantiene este ambiente.

Y mantener los resultados, ¿resulta también tan costoso?

La población se esfuerza en perder peso a cualquier precio, tanto económico como de salud, y puede mantenerlo durante el tiempo que su tenacidad lo permite, ya que tarde o temprano se desiste. Pero hay que esforzarse y ser tenaz para cambiar conductas, que permitirán perder peso sin esfuerzos exagerados y mantenerlo a lo largo del tiempo. No es difícil mantener la cabeza por encima del agua, los bebés y los animales lo hacen de forma instintiva, lo complicado es aprender un buen estilo que permita nadar con más velocidad, durante más tiempo y con menos esfuerzo. En cuanto a la obesidad, vivimos en "waterworld": o aprendemos a nadar o no nos mantendremos mucho tiempo a flote.

Una búsqueda en Internet (foros, blogs, sitios web de venta de libros on-line, etc.) evidencia la amplia y variopinta gama de dietas o métodos adelgazantes relacionados con la moda y las distintas épocas del año. El de mayor popularidad en la actualidad es la Dieta Dukan. Según su autor, el médico francés Pierre Dukan, "es el mejor método de adelgazamiento". ¿Avala la evidencia científica tal afirmación?

La búsqueda en bases de datos nacionales e internacionales de artículos científicos con las palabras "Dukan" o "método Dukan" no da ningún resultado. Es decir, no hay ningún estudio científico que avale o apoye la eficacia de este método, aunque lo peor es que tampoco se tienen datos sobre su seguridad, es decir, no se ha estudiado si puede causar algún daño para la salud a corto o largo plazo. Así que la evidencia científica no avala de forma alguna la dieta o método Dukan. Lo mismo ocurrió con la dieta milagro del año pasado y es de esperar que ocurra lo mismo con la del año que viene. Es más, incluso algunas de las afirmaciones que se hacen en la publicidad sobre esta dieta son fraudulentas, por lo que ese método encaja perfectamente con las denominadas "dietas milagro".

La primera fase del método (fase de ataque) se centra en un plan de alimentación basado en proteínas, de 1 a 10 días de duración, en función de la pérdida de peso que se quiera lograr. Las proteínas despiertan interés científico por su capacidad para saciar, aumentar el gasto energético y favorecer la pérdida de peso. ¿Tienen base científica estas suposiciones?

Una revisión sistemática de la literatura científica publicada en 2003 concluyó que no hay pruebas que sustenten que una dieta con un mayor contenido en proteínas ayude a perder peso. Otro estudio más reciente publicado en 2009, tras exponer a cuatro grupos de población a cuatro dietas adelgazantes con diferente distribución de proteínas, carbohidratos y grasas (llamados macronutrientes), concluyó que la pérdida de peso se justifica por el tiempo que se sigue la dieta y por las calorías que se dejan de ingerir, no por la distribución de macronutrientes. De forma clara y sencilla: los estudios en humanos concluyen que si una dieta ayuda a adelgazar es porque es deficitaria en energía y porque la población se adhiere a ella, no por ser más rica en proteínas. Tal y como se recoge en un reciente informe emitido por nuestro grupo de investigación (GREP-AEDN): "La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera que no existen pruebas científicas para asociar el consumo de proteínas con ventajas en el control del peso corporal".

En su libro, el autor del citado método afirma que una dieta debe proporcionar siempre al menos 1 gramo de proteínas por día y por kilo de peso, y que éstas deben estar repartidas por igual en las tres comidas. ¿Se ajusta esta cantidad a la recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS)?

La afirmación se ajusta bastante a la recomendación de la OMS de ingerir 0,8 g de proteína por cada kilogramo de peso y día. La cuestión es cómo interpreta la población general esta verdad en un libro como el de Dukan. Los ciudadanos entienden que si la OMS hace esa afirmación, es porque será muy importante llegar a ese mínimo. Y lo es. Sin embargo, solo en los países subdesarrollados, donde se registran más casos de personas que sufren hambre y deficiencias, es donde realmente resulta difícil llegar a esa cantidad. La dieta habitual de la población española aporta más de dos veces la cantidad de proteínas recomendada por la OMS. Así que, si no hay déficit de proteínas en la población general española, ¿por qué darle importancia o protagonismo y acentuar su consumo mediante la dieta? Una pequeña verdad fácil de comprobar y contrastar, aunque no tenga importancia ni sentido en el contexto de una sociedad de opulencia, hace más creíble el resto de afirmaciones del libro.

Una de estas afirmaciones insiste en que "solo una alimentación exclusivamente compuesta por proteínas es posible sin peligro para el organismo". ¿Es cierto?

No es preciso buscar evidencia científica para refutar esta afirmación, ya que no es posible una alimentación exclusivamente compuesta por proteínas. Hasta los alimentos considerados como "proteicos", como las carnes, los huevos y los pescados, contienen cantidades significativas de otros nutrientes. Por otro lado, cabe mencionar una revisión sistemática y meta-análisis publicada en noviembre de 2010 que concluye que la alimentación mediterránea, rica en hidratos de carbono y fibra, se relaciona con una disminución del riesgo de padecer las principales enfermedades crónicas.

Sin abandonar la cuestión de las proteínas. Respecto a la premisa de la dieta Dukan que aboga porque en la primera fase no haya límite al consumo de alimentos proteicos, ¿puede tener efectos secundarios el exceso de proteínas?

Sí, de hecho, está bien documentado. El seguimiento de la alimentación de 22.944 personas adultas europeas durante 10 años concluyó que "el consumo prolongado de dietas pobres en carbohidratos y ricas en proteínas se asocia con un incremento en la mortalidad total". La primera firmante del estudio es la doctora Antonia Trichopoulou, una prestigiosa investigadora de la Organización Mundial de la Salud. A su vez, en un extenso documento publicado en noviembre de 2010, la Agencia Francesa para la Seguridad Alimentaria, del Medio Ambiente y Ocupacional (ANSES) señala que la dieta Dukan puede comportar desequilibrios nutricionales y puede ser muy arriesgada, ya que podría implicar alteraciones somáticas, psicológicas, hormonales, de crecimiento o de rendimiento.

De hecho, por el enfoque de dieta rica en proteínas, se podría confundir con la dieta Atkins o Montignac, con los peligros demostrados asociados a este tipo de regímenes. ¿En qué situaciones habría que tener especial cuidado?

Si entendemos por contraindicaciones en qué situaciones no hay que indicarlas, la respuesta sería: nunca hay que recomendarlas. Si por el contrario la pregunta va encaminada a saber en qué situaciones puede ser especialmente arriesgado seguirla, respondería: estas dietas deberían contraindicarse formalmente en niños, adolescentes, embarazadas, lactantes, ancianos y en personas que padecen alguna patología, incluida la obesidad.

Otra particularidad de ésta y otras dietas populares es la eliminación de la fruta de manera temporal. ¿Tiene algún fundamento dietético ("adelgazante") eliminar la fruta de la dieta?

Todo lo contrario. Según la OMS, hay evidencia convincente de que el consumo de frutas disminuye el riesgo de padecer obesidad. Un meta-análisis publicado en 2006, que realiza un seguimiento de 25 años a una muestra de 160.000 personas, concluye que un mayor consumo de fruta se relaciona con una menor tasa de exceso de peso corporal.

El GREP-AEDN ha elaborado y coordinado un documento de posicionamiento sobre la Dieta Dukan. ¿Cuál es la opinión que desea transmitir la AEDN a la sociedad?

La postura oficial del GREP-AEDN destaca su consideración acerca de que el "método" del señor Dukan es fraudulento e ilegal, no sirve para adelgazar y supone un riesgo para la salud pública. Por ello, el GREP-AEDN desaconseja encarecidamente a la población el seguimiento del "método" o la "dieta Dukan", e insta a las autoridades sanitarias a proteger a los ciudadanos de las consecuencias negativas de la difusión de este tipo de fraudes y se ofrece como fuente acreditada en todo lo relacionado con el control de peso, para aportar opiniones objetivas y apoyadas en pruebas científicas de eficacia y seguridad, con la finalidad de preservar la salud pública.

Cuándo desconfiar de una dieta

Según la moda o la época del año se desarrollan nuevas y llamativas dietas o métodos de adelgazamiento. Ante esta delicada y preocupante situación para el consumidor, Eduard Baladia, en voz de la AEDN, advierte de que todas las dietas o métodos considerados "mágicos" cumplen algunas o todas las características de una dieta fraudulenta. Es más, resume una serie de características que delatan a una dieta como "milagro", sobre la cual cabe desconfiar tanto de su eficacia como de su seguridad.

Es así cuando prometen resultados "rápidos", prohíben el consumo de un alimento o grupo de alimentos, contienen listas de productos "buenos" o "malos", exageran la realidad científica de un nutriente o aconsejan productos dietéticos a los cuales se atribuyen propiedades extraordinarias. Baladia insiste en que muchas de las "dietas milagro" incluyen relatos, historias o testimonios para aportar credibilidad e, incluso, afirmaciones que contradicen a grupos sanitarios de reconocida reputación. Ante este hecho, "la población no debe dudar en releer siempre estos puntos para identificar una dieta milagro, ya sea la de este año, la de años pasados o las venideras", concluye el dietista-nutricionista.

Tomado de: www.consumer.es

Una dieta de baja calidad podría provocar anomalías metabólicas en los niños obesos

La baja calidad en la dieta podría explicar las anomalías metabólicas en los niños obesos. Así lo sugiere un estudio del Hospital Infantil y el Centro de Investigación de Oakland en California (Estados Unidos), hecho público durante las sesiones científicas 2011 de la Asociación Americana del Corazón.

La calidad de la dieta de los niños estudiados era pobre en todos los casos, baja en productos frescos, fibra y lácteos. En los cuestionarios, los niños obesos y de peso normal decían consumir cantidades similares de cereales, proteínas, grasas y calorías. Sin embargo, los niños obesos tomaban menos raciones diarias de productos lácteos y tendían a consumir menos frutas. Las dietas de los niños obesos eran más bajas en potasio, vitamina C, D y A, que se localizan en los lácteos fortificados y en las frutas y vegetales de colores más intensos.

"Los niños obesos consumen muy pocas fuentes naturales de antioxidantes, frutas y vegetales, y podían necesitar más antioxidantes dada la inflamación asociada con su adiposidad extra. Para la salud de su corazón, los adolescentes obesos necesitan comer mejor y no solo comer menos", señala Ashutosh Lal, responsable del estudio. Los autores indican que los adolescentes obesos pueden sentirse sanos, pero las pruebas de sangre muestran que tienen inflamación, resistencia a la insulina y altos niveles de homocisteína. "Las anomalías metabólicas sugieren que el proceso de desarrollar enfermedad cardiaca ya ha comenzado en estos niños, lo que hace crítico el que adopten cambios en el estilo de vida y en la dieta de forma definitiva", explica Lal.

Este equipo científico comparó las dietas y los resultados de las pruebas sanguíneas de 33 jóvenes obesos de entre 11 y 19 años con los de otros 19 jóvenes de edades similares y un peso normal. Las pruebas sanguíneas revelaron que los niveles de proteína C-reactiva eran casi 10 veces superiores en los niños obesos, lo que indicaba la inflamación presente en el organismo. Se descubrió resistencia a la insulina, un precursor de la diabetes tipo 2, y la necesidad de grandes cantidades de insulina para mantener los niveles normales de azúcar en sangre. Los niveles de homocisteína -un aminoácido relacionado con el mayor riesgo de enfermedad cardiaca- eran un 62% mayores en los niños obesos.

Los resultados también mostraron que los niveles de glutationa eran un 27,9% menores en los niños obesos y los niveles de glutationa oxidada eran un 125% superiores. La mayor tasa de glutationa oxidada y la no oxidada indica estrés oxidativo, un desequilibrio en la producción de radicales libres que dañan la célula y la capacidad del organismo para neutralizarlos. El estrés oxidativo conduce a más inflamación y a un aumento en los daños de los vasos sanguíneos y su endurecimiento.

Tomado de: www.consumer.es

Los cereales de grano integral podrían ayudar a controlar la presión arterial

Un estudio encuentra que los hombres que consumían siete o más porciones por semana reducían su riesgo de hipertensión en alrededor de veinte por ciento

Comer cereales para el desayuno, sobre todo cereales de grano integral, podría reducir el riesgo de desarrollar hipertensión, sugiere un estudio reciente. "Encontramos un descenso de alrededor de veinte por ciento en el riesgo de desarrollar hipertensión en los que consumían cereales de desayuno de grano integral al menos siete veces a la semana", señaló el investigador líder, el Dr. Jinesh Kochar, del Centro Médico Beth Israel Deaconess en Boston y del Sistema de Atención de Salud de la VA de Boston.

"Junto con otros estilos de vida saludables, como una ingesta baja de sal y actividad física, obtener grano integral de esta fuente tan asequible puede reducir el riesgo de desarrollar hipertensión crónica", añadió.

Se tenía programado presentar los hallazgos del estudio, que no recibió financiación privada del sector, en una conferencia de la American Heart Association, en Atlanta.

Para el estudio, el equipo de Kochar recolectó datos sobre 13,368 médicos de sexo masculino que participaron en el Estudio de la salud de los médicos I, un histórico ensayo que se inició en 1982. Ninguno de los hombres sufría de presión arterial alta al inicio del estudio, pero durante los más de 16 años de seguimiento, 7,267 hombres desarrollaron hipertensión, encontraron los investigadores.

La hipertensión, que pone a la gente en riesgo de enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular, es una de las principales causas de muerte en los Estados Unidos.

Los hombres fueron divididos en cuatro grupos según su consumo de cereal. Cuando los investigadores ajustaron sólo por la edad, encontraron que los hombres que comían cereal al menos una vez a la semana reducían su riesgo de hipertensión en ocho por ciento frente a los hombres que no comían cereal. Consumir cereal de dos a seis veces por semana redujo el riesgo en 16 por ciento, y comerlo siete o más veces por semana redujo el riesgo en 25 por ciento.

Cuando el grupo de Kochar ajustó sus hallazgos para tomar en cuenta los antecedentes de tabaquismo, el peso, la ingesta de alcohol, el consumo de frutas y verduras, la actividad física y el historial de diabetes además de la edad, la diferencia seguía siendo significativa, aunque más modesta, con doce por ciento para los que comían de dos a seis porciones por semana y 19 por ciento para los hombres que comían siete o más porciones.

La asociación con una presión arterial más baja fue más potente para los cereales de grano integral que para los cereales de grano refinado, encontraron los investigadores.

Kochar especula que el efecto se debe en parte al alto contenido de fibra del cereal de grano integral. Los granos integrales también son buena fuente de micronutrientes, aumentan la sensibilidad a la insulina y reducen la inflamación, apuntó.

En un comentario sobre el estudio, el Dr. David L. Katz, director del Centro de Investigación sobre la Prevención de la Facultad de medicina de la Universidad de Yale, dijo que "hace mucho hay evidencia de que la ingesta de granos integrales puede reducir la presión arterial de forma bastante marcada, y que se asocia con una menor presión arterial con el tiempo".

Señaló que una variedad de mecanismos podrían producir este efecto benéfico. "Contienen vitaminas y minerales, como el potasio, que podrían relajar directamente los vasos sanguíneos", señaló Katz. Otro factor que contribuye es la fibra soluble, "que ayuda a reducir los niveles de glucemia, lípidos e insulina, y a su vez reduce la presión arterial", añadió.

Katz señaló que hay otra explicación obvia, pero que con frecuencia se pasa por alto. "Comer más granos integrales significa comer menos de otra cosa".

"Cuando uno considera las múltiples opciones de comida rápida rica en sodio para el desayuno, tal vez se trate tanto de lo que un tazón de cereal elimina del desayuno como lo que le agrega, lo que ayuda a reducir la presión arterial y a mejorar la salud", comentó Katz. Más cereal podría significar menos bollitos y dónuts, por ejemplo.

Los expertos señalan que la investigación presentada en reuniones no ha sido sometida al mismo tipo de escrutinio riguroso dado a las que se publican en revistas médicas revisadas por pares.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

La actividad física reduce el efecto de la sal sobre la presión sanguínea

La actividad física reduce el efecto de la sal sobre la presión sanguínea, según un estudio de la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical de la Universidad de Tulane en la ciudad estadounidense de Nueva Orleans que se ha hecho público durante las sesiones científicas de la Asociación Americana del Corazón que se celebran en Atlanta (Estados Unidos).

Los resultados del trabajo muestran que cuanto mayor es la actividad física, menor es la subida de la presión sanguínea en respuesta a una dieta alta en sal.

Según explica Casey M. Rebholz, director del estudio, "los pacientes deberían ser advertidos sobre aumentar su actividad física y comer menos sodio. La restricción de sodio es particularmente importante para reducir la presión sanguínea en las personas más sedentarias".

Los investigadores compararon la presión sanguínea de los participantes en el estudio que seguían dos dietas de una semana, una baja en sodio (3.000 mg/día) y otra alta en sodio (18.000 mg/día). La Asociación Americana del Corazón recomienda consumir menos de 1.500 mg diarios de sodio.

Si la presión sanguínea sistólica media de una persona, el número más alto de la lectura que mide la contracción cardiaca, aumentaba en un 5 por ciento o más de la dieta baja en sodio en comparación con la dieta alta en sodio, los investigadores etiquetaban a esta persona como muy sensible a la sal.

Los investigadores utilizaron cuestionarios de actividad física para dividir a los participantes en cuatro grupos que iban desde muy activos físicamente a bastante sedentarios. Los aumentos medios en la presión sanguínea sistólica tras el cambio de dieta de niveles bajos a altos de sodio y según edad y género fueron de 5,27 mm Hg en el grupo menos activo; 5,07 mm Hg en el más cercano al grupo de menor actividad; 4,93 mm Hg en el más cercano al grupo de más actividad; y 3,88 en el grupo más activo.

En comparación con el grupo sedentario, las probabilidades de ser sensible a la sal, según edad y género eran del 10 por ciento en el grupo de actividad más cercano al grupo de menor actividad; del 17 por ciento en el más cercano al grupo de mayor actividad; y del 38 por ciento en el grupo más activo.

Los participantes eran 1.906 adultos chinos de etnia Han, con una edad media de 38 años, de un gran proyecto que trataba de identificar los factores genéticos y ambientales que contribuían a la sensibilidad a la sal denominado GenSalt. El proyecto se localiza en la China rural dado que la población homogénea hace más probable identificar los genes que influyen en el control de la presión sanguínea.

"El estudio necesita ser repetido pero creo que la relación entre actividad física y sensibilidad a la sal podría aplicarse a otras poblaciones", concluye Rebholz.

Tomado de: www.europapress.es

La obesidad de las madres podría conducir a la infertilidad de las hijas

La obesidad de las madres podría conducir a la infertilidad de las hijas, según sugiere un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale en New Haven (Estados Unidos) que se publica en la revista 'Endocrinology'. Los investigadores señalan que los niveles de la hormona grelina son bajos en las mujeres obesas y el estudio muestra que los ratones cuyas madres tenían niveles bajos de la hormona eran menos fértiles debido a un defecto en la implantación.

Las hormonas implicadas en el equilibrio de la energía y el metabolismo, como la grelina, han mostrado regular el funcionamiento reproductivo en animales y humanos. Sin embargo, el papel de la grelina en el desarrollo del tracto reproductivo en los humanos continúa sin aclararse. El estudio actual examinó el efecto de la deficiencia en grelina sobre el programa de desarrollo de la fertilidad femenina.

Según explica Hugh Taylor, director del estudio, "aunque nuestro estudio se realizó en ratones, creemos que nuestros descubrimientos tienen implicaciones significativas para las mujeres. Nuestros resultados sugieren que los niveles bajos de grelina podrían programar el desarrollo del útero en las hijas de las mujeres obesas. Estas mujeres podrían entonces ser menos fértiles de adultas".

En este estudio, los investigadores observaron que los ratones hembra nacidos de ratones con deficiencias en grelina tenían una menor fertilidad y producían menores camadas que los ratones nacidos de ratones con niveles normales de grelina.

Los ratones expuestos a la deficiencia en grelina en el útero mostraron alteraciones en la expresión genética uterina que conducían a una implantación de los embriones alterada y consecuentemente a una fertilidad más baja.

Tomado de: www.europapress.es

La obesidad infantil es más atribuible al sedentarismo que a la nutrición

En los últimos años están aumentando los casos de obesidad infantil y, aunque muchos expertos lo atribuyen a un empeoramiento de la alimentación, "el factor sedentarismo prevalece sobre el nutricional", según ha asegurado el catedrático de Fisiología de la Universidad de Extremadura José Enrique Campillo, durante unas jornadas organizadas por la Cátedra Tomás Pascual Sanz de la Universidad CEU San Pablo.

De este modo, Campillo ha destacado que actualmente se ha producido una reducción sustancial del gasto energético diario de los menores debido a nuevos condicionamientos sociales y a la preponderancia de las alternativas de ocio virtual.

"El ser humano es el único animal que se atiborra de energía sin mover un músculo para ello", asegura este experto.

Sobre esta cuestión también ha versado la intervención del profesor de la Universidad de Granada, Emilio Martínez de Victoria, quien ha lamentado que "más preocupante aún que la obesidad" es el hecho de que niños de nueve años presenten ya "síndromes metabólicos".
Así, pese a que ahora hay "mayor información sobre los alimentos", la población cuenta con "más gordos, más obesos y más enfermedades relacionadas con la dieta".

Por su parte, el co-director de la jornada y profesor de Nutrición de la Universidad CEU San Pablo, Gregorio Varela, ha roto una lanza por los aspectos positivos de la carne como aporte alimenticio.

"Cuando se habla de la carne, se habla casi exclusivamente de los riesgos, pero se silencian los beneficios", una ocultación que según este experto también afecta a ciertos elementos de la dieta mediterránea, altamente beneficiosos, sometidos a un ostracismo inexplicable. "Legumbres, pan y cereales son los grandes olvidados de las dieta mediterránea", ha recordado.

Del mismo modo, Varela ha hecho también hincapié en la necesidad de que la dieta saludable sea también agradable al paladar como único medio de hacerla viable en el largo plazo.

Tomado de: www.larazon.es

20 de marzo de 2011

El consumo de ácidos grasos omega 3 reduce el riesgo de ceguera en mujeres

El consumo regular de pescado y ácidos grasos omega-3 que se encuentran en el pescado disminuye el riesgo de desarrollar degeneración macular asociada a la edad en mujeres, según un estudio de la Escuela de Medicina de Harvard en Estados Unidos y el Hospital de Brigham y las Mujeres en Boston (Estados Unidos), que se publica en la edición digital de la revista 'Archives of Ophthalmology'. La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una de las principales causas de ceguera en el mundo desarrollado.

Los investigadores, dirigidos por William G. Christen, utilizaron el Estudio de Salud de las Mujeres y recopilaron datos de 38.022 mujeres que habían sido diagnosticadas con degeneración macular asociada a la edad. La información sobre los hábitos alimentarios se recopiló a través de cuestionarios obtenidos al comienzo del estudio e incluían información sobre el consumo de ácidos docosahexaenoico (DHA) y ácido eicosapentaenoico (EPA, omega 3) y ácido araquidónico y linoleicos (ácidos grasos omega 6). El seguimiento se realizó durante 10 años.

Durante el seguimiento se detectaron 235 casos de degeneración macular asociada a la edad y las mujeres que consumían la mayor cantidad de DHA en comparación con las que consumían las menores cantidades tenían un 38 por ciento menos de riesgo de desarrollar la degeneración macular asociada a la edad. Se detectaron resultados similares con el mayor consumo de EPA y el mayor consumo de ambos tipos de ácidos en conjunto.

Los resultados de consumo de pescado mostraron que el consumo de una o más raciones de pescado a la semana, en comparación con menos de una al mes, se asociaba con un 42 por ciento menos de riesgo de degeneración macular asociada a la edad. Según señalan los autores, este menor riesgo parecía deberse principalmente al consumo de atún en lata y pescado de carne oscura.

En el caso de los ácidos grasos omega 6, el mayor consumo de ácido linoleico pero no de ácido araquidónico se asociaba con un mayor riesgo de degeneración macular asociada a la edad, sin embargo, esta asociación no era significativa.

Tomado de: www.europapress.es

Combate la caída del cabello con una buena alimentación.

Una buena alimentación puede ayudarnos a prevenir la caída del cabello y favorecer su crecimiento. Laura Labernia, Dietista y Nutricionista de Opción Médica, clínicas especializadas en Cirugía Plástica, Medicina Estética Avanzada y el Tratamiento de la Obesidad, repasa cuáles son las vitaminas y los nutrientes que nunca pueden faltar en una dieta, para disfrutar de un cabello fuerte y sano.

Vitaminas A, B y C: hígado y vísceras en general, lácteos, arroz, trigo, naranjas, manzanas, zanahoria, kiwi, avena, etc.

Hierro: Es muy importante ya que ayuda a mantener los folículos del pelo sanos. Algunos de los alimentos que contienen hierro son las carnes, lentejas, frijoles, los garbanzos, las espinacas, las ostras y las almejas, el apio, entre otros.

Cobre: Nueces, avellanas, cacao, champiñones, soya, legumbres.

Zinc: El cobre actúa como antioxidante y ayuda a prevenir la caída del cabello. Algunas fuentes de zinc son los espárragos, la berenjena, los garbanzos, el plátano, los higos o el germen de trigo.

Biotina: La biotina es primordial para la salud de cabello piel y uñas y se encuentra en derivados de la leche, fresas, levadura de cerveza, hígado.

Ácido fólico: zumo de naranja, espárragos, brócoli, vegetales de hojas verdes, remolacha, aguacate.

En algunas ocasiones, cuando la caída es más acusada, se recurre al uso de complementos alimenticios que nutren y favorecen el crecimiento del cabello.

Tomado de: www.noticiasmedicas.es

Toda la miga del pan: mitos y leyendas

Por JUAN REVENGA / Tomado de: www.consumer.es

El pan es uno de los alimentos de referencia del patrón de alimentación tradicional o, al menos, estaba considerado como tal hasta hace unos años. A pesar de que todas las recomendaciones de consumo lo califican como un alimento básico, en la actualidad su consumo está relacionado de forma injustificada con una serie de aspectos negativos, en especial, cuando se trata de adelgazar.

El saber popular afirma que el pan engorda mucho, se prescinde de él cuando se "hace dieta" o se piensa que la miga engorda más que la corteza. Los ciudadanos en general tienen la percepción de que los biscotes son más adecuados que el pan de barra cuando se está a dieta y recurren al integral solo cuando se siguen dietas (de adelgazamiento, diabetes, estreñimiento, colesterol). Aclarar algunos de los mitos o errores que con frecuencia se asocian al pan puede servir a muchos para retomar su consumo o para comerlo con la tranquilidad de que no es enemigo ni de la dieta ni de la salud.

El peso del pan en las dietas de adelgazamiento

Todos los alimentos aportan calorías y el pan no es una excepción. Su valor energético, en torno a las 250 Kcal por cada 100 gramos, que no es excesivo, proviene en especial de su nutriente más abundante, los hidratos de carbono, puesto que el contenido en proteínas es escaso y, menor aún, el de grasa. Sin embargo, pese a no aportar demasiadas calorías, es uno de los primeros alimentos en salir de los menús que caracterizan las estrategias de adelgazamiento. Algo demasiado frecuente pero poco acertado. En esencia, las razones que podrían motivar este error tienen varias respuestas:

¿Sabemos cuanto pan comemos? A pesar de haberse fijado unas cantidades estándar que pueden servir para establecer la ración adecuada de consumo de pan, es habitual que se coma este alimento de forma más despreocupada y menos consciente. Es fácil que al finalizar una comida, los comensales recuerden con detalle cuántos langostinos han comido, cuántos espárragos o si la ración de paella fue más o menos grande. Sin embargo, recordarán con más dificultad la cantidad de pan que ha acompañado su comida. Se controla menos el consumo de pan que el del resto de alimentos. La posible solución se centra en prestar atención de forma consciente (aquí y ahora) a todos los aspectos involucrados en la alimentación. Es una conducta más sana que comer sin control y seguir a continuación drásticas estrategias de privación de alimentos.

El aporte calórico de los alimentos que se comen con pan es, con frecuencia, muy superior al del propio pan. El consumo de pan, salvo excepciones, se realiza junto con otros alimentos. El pan es un alimento de sabor poco intenso, seco y rígido, características idóneas para servir de soporte a otros alimentos más untuosos y de gusto más pronunciado. De estos alimentos, muchos aportan bastante grasa (mantequilla, salsas, mayonesa, patés, embutidos, etc.). El aporte relativo de calorías de estos alimentos que se consumen de forma tradicional junto con el pan es mucho mayor que el atribuido a éste. La solución pasaría por controlar y ser consciente de qué se come con el pan, más que prescindir de él en su totalidad. De nuevo, control frente a exclusión.

La miga aporta menos calorías por unidad de peso que la corteza. Incluso cuando se considera el pan de forma aislada, sin tener en cuenta el resto de alimentos que puedan influir en el total de calorías, también son frecuentes algunas actitudes erróneas. En ocasiones se retira la miga del mismo porque se piensa que es la parte que más calorías aporta, cuando es justo al contrario. La composición de la miga y de la corteza es la misma, con la diferencia de que la segunda contiene menos agua que la primera por la misma unidad de peso y, por tanto, concentra más calorías en la misma cantidad de gramos.

¿Los biscotes son más adecuados que el pan de barra cuando se está a dieta? En ocasiones, en las dietas de adelgazamiento se sustituye el pan de barra por biscotes. Este cambio puede inducir a pensar que los biscotes tienen menos calorías, cuando en realidad es justo al contrario: a igualdad de peso, el biscote concentra más calorías que el pan de barra. La razón del cambio radica en que es más fácil de controlar y cuantificar el consumo de biscotes (en ocasiones denominados "pan de régimen") como unidades estándar de peso idéntico. Al mismo tiempo, al ser más secos, cuesta más tiempo masticarlos y se bebe más agua. Ambos efectos aumentan la sensación de saciedad. Además, no sirven para untar, por lo que no se suman calorías de las salsas.

En resumen, antes que eliminar el pan de la dieta, conviene hacer un consumo consciente, con el fin de mantener unos hábitos alimentarios acordes con la tradición gastronómica y disfrutar con la comida.

13 de marzo de 2011

El café reduce el riesgo de ictus en las mujeres hasta un 25%, según un estudio

Beber más de una taza de café al día se asocia con entre un 22 y un 25 por ciento menos de riesgo de ictus en comparación con quienes toman menos, según un estudio del Instituto Nacional de Medicina Ambiental del Instituto Karolinska en Estocolmo (Suecia) que se publica en la revista 'Stroke: Journal of the American Heart Association'.

El consumo bajo o la ausencia de consumo se asociaba con un mayor riesgo de ictus en un estudio de 34.670 mujeres de entre 49 y 83 años que fueron seguidas durante una media de 10,4 años. Los investigadores señalan que aunque es demasiado pronto para cambiar los hábitos de los bebedores de café, el estudio podría reducir las preocupaciones de algunas mujeres.

Los grupos de mujeres que decían beber entre una y dos tazas diarias, tres o cuatro o más de cinco tazas mostraban beneficios similares en comparación con quienes tomaban menos de una taza diaria al día. Estas diferencias se mantuvieron con independencia del tabaquismo, el índice de masa corporal, los antecedentes de diabetes, hipertensión o consumo de alcohol, lo que sugiere que los efectos del café no están influidos por los factores de riesgo cardiovasculares conocidos.

Los investigadores recopilaron datos del Grupo de Mamografía Sueco que investigaba la asociación entre la dieta, el estilo de vida y el desarrollo de enfermedades. Los autores reunieron casos de primer ictus ocurrido entre enero de 1998 y diciembre de 2008 mediante su vinculación con las basa de los hospitales suecos hasta documentar un total de 1.680 ictus.

Según señala Susanna Larsson, responsable del estudio, tras tener en cuenta otras factores de riesgo, el consumo de café se asociaba con un menor riesgo de ictus total, infarto cerebral y hemorragia subaracnoidea. Los números pequeños de hemorragia intracraneal podrían deberse a la carencia de asociación con ese subtipo de ictus. En general, el infarto cerebral se asocia en mayor medida con los factores dietéticos.

Los cuestionarios de frecuencia alimentaria no realizaban distinciones entre el café descafeinado y el normal pero el consumo de café descafeinado en la población sueca es bajo.

Larsson señala que las posibles vías por las que el consumo de café podrían reducir el riesgo de ictus incluyen el debilitamiento subclínico de la inflamación, la reducción del estrés oxidativo y la mejora en la sensibilidad a la insulina.

"Algunas mujeres han evitado consumir café porque pensaban que no era sano. De hecho, existe una creciente evidencia que indica que el consumo moderado de café podría disminuir el riesgo de algunas enfermedades como la diabetes, el cáncer de hígado y posiblemente el ictus", concluye Larsson.

Tomado de: www.europapress.es

Fresas, folatos y salud del corazón

Un número creciente de estudios epidemiológicos sugieren una asociación consistente entre el consumo de una dieta rica en vegetales y una menor incidencia de enfermedades crónicas. Entre estas últimas figuran las cardiovasculares, neurodegenerativas y diversos tipos de cáncer. La gran variedad de frutas y hortalizas disponibles y su compleja composición hacen difícil la explicación de los beneficios potenciales para la salud de estos alimentos. Igual de complicado es identificar los compuestos químicos y los mecanismos de acción directamente implicados en los efectos saludables detectados.

En las últimas décadas, se han considerado subgrupos de vegetales para evaluar de manera específica su asociación con la salud y/o la prevención de enfermedades. Las frutas rojas, entre ellas las fresas (también frambuesas, arándanos, moras, grosellas), son uno de los grupos estudiados. Además de nutrientes comunes a otras frutas, como la fibra, la vitamina C o el ácido fólico, se han identificado en su composición diversidad de sustancias con interesantes actividades biológicas. Esto invita a considerar las fresas como una fruta muy atractiva tanto por su sabor y posibilidades culinarias, como por ser fuente óptima de antioxidantes.

Aumento de folatos y mayor protección del corazón

Se han investigado los posibles efectos de un consumo prolongado de fresas (6-8 unidades al día) en la concentración plasmática de folatos, homocisteína y proteína C reactiva (PCR). Una deficiencia de folatos puede derivar en niveles elevados de homocisteína en sangre (hiperhomocisteinemia). Las investigaciones recientes han asociado este aumento plasmático de homociesteína y PCR con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular, infarto de miocardio y otras patologías cardiovasculares. Estos estudios sugieren que un consumo moderado de fresas puede implicar un aumento significativo de los niveles de folato en plasma, con la consiguiente protección para la salud del corazón.

Diferentes estudios analíticos revelan que los niveles de folatos varían en las fresas desde 30 hasta 99 mg por cada 100 g de peso fresco, por lo que se estima que el valor medio ronda los 65 mg. En la concentración de éste y otros nutrientes influyen diversidad de factores como la variabilidad genética, las condiciones ambientales, el método analítico e, incluso, el año de cosecha, según advierten los estudios. Las ingestas dietéticas de referencia de esta vitamina para una persona adulta sana se estiman en 300 miligramos diarios, 200 mg para niños entre 6 y 9 años y 150 mg para niños de 4 y 5 años. Para los más pequeños, de 1 a 3 años, que ya pueden iniciarse en el consumo de fresas, la cantidad de referencia es de 100 mg.

Aprovechar el consumo de fresas durante los meses que dura la temporada se revela interesante como aporte dietético de folatos. Una ración de 250 gramos de fresas suministra alrededor del 50% de la ingesta diaria recomendada. Son fuente óptima de esta vitamina al consumirse, en general, frescas o poco elaboradas, a diferencia de otros vegetales que pierden vitaminas durante el cocinado o en las preparaciones previas (remojo, corte...).

Vitamina C y más antioxidantes

Son necesarios tan solo 100 gramos de fresas para cubrir el 100% de las ingestas de referencia de vitamina C, que se estiman en 60 miligramos, con el valor añadido de aportar multitud de compuestos con un potente poder antioxidante, como ácido elágico y ciertos flavonoides: antocianinas -le proporcionan su color característico-, catequinas, quercetina y kaempferol, entre otros.

Muchos estudios muestran un amplio rango de actividades biológicas de los compuestos fenólicos antioxidantes naturales en las fresas, desde la capacidad antioxidante hasta la modulación y control del crecimiento celular en la prevención del cáncer. Otro mecanismo de acción de los compuestos fenólicos de las fresas se refiere a la capacidad de inhibir enzimas como la ciclooxigenasa, responsable del desarrollo de la inflamación, un mecanismo común en el desarrollo de muchas enfermedades crónicas.

Cabe señalar que el mayor porcentaje de estos interesantes hallazgos proceden de estudios "in vitro", en laboratorio, y poco se sabe de los efectos sobre la salud de los fitoquímicos, una vez ingeridos como parte de la propia fruta, absorbidos y metabolizados. No obstante, se postula que la sinergia entre estos compuestos antioxidantes, que solo se aprecia cuando se come la fruta (y no sus componentes aislados en forma de suplemento), expliquen los potenciales efectos protectores y promotores de la salud. Por esta razón, y porque son más los beneficios que reporta el consumo de fresas que las contraindicaciones (alergia y reacciones locales en personas alérgicas al ácido acetilsalicílico por su contenido en salicilatos), la temporada natural de fresas se convierte en una ocasión extraordinaria para saborear esta fruta dulce y aprovechar sus beneficios.

Tomado de: www.consumer.es

El colesterol 'bueno' podría reducir el riesgo de cáncer de colon

Los niveles elevados de colesterol "bueno" podrían reducir el riesgo de cáncer de colon, según sugiere un estudio reciente. Si otros estudios confirman este hallazgo, a las personas con niveles reducidos de colesterol de lipoproteína de alta densidad (HDL) se les debe "aconsejar que cambien su estilo de vida para reducir su riesgo de cáncer de colon", afirmó el Dr. Bas Bueno-de-Mesquita, del departamento de gastroenterología y hepatología del Instituto Nacional de Salud Pública y el Ambiente de Bilthoven, Países Bajos, investigador líder.

Ya sabemos que reducir el colesterol "malo" (LDL) y aumentar el "bueno" (HDL) disminuye el riesgo de enfermedad cardiaca. Este nuevo estudio nos da otro motivo para prestar atención a las cifras del colesterol en sangre.

Para el estudio, publicado en línea en la edición del 7 de marzo de la revista Gut, los investigadores compararon a 1,238 personas con cáncer colorrectal con 1,238 personas sanas. De las que tenían cáncer, 779 tenían cáncer de colon y 459 cáncer rectal.

Los investigadores revisaron los resultados de muestras de sangre y cuestionarios sobre la dieta y el estilo de vida proporcionados por los participantes inscritos en la Investigación prospectiva europea sobre el cáncer y la nutrición, un estudio a largo plazo sobre el efecto de la dieta sobre el cáncer realizado en diez países.

Los investigadores encontraron que los que tenían los niveles más altos de colesterol HDL y otra grasa sanguínea llamada apolipoproteína A (apoA) tenían las menores probabilidades de desarrollar cáncer de colon, aunque no se observó un impacto sobre el cáncer rectal.

"Esta asociación es independiente de otros marcadores en la sangre que se relacionan con el desarrollo del cáncer", afirmó Bueno-de-Mesquita. Dichos marcadores incluyen la inflamación, la resistencia a la insulina y los radicales libres del oxígeno.

Por cada aumento de 16.6 miligramos por decilitro (mg/dl) de HDL y de 32 mg/dl de apoA, el riesgo de cáncer de colon se redujo en 22 y 18 por ciento, respectivamente, según encontró el equipo de Bueno-de-Mesquita.

En un subconjunto de pacientes al cual se dio seguimiento durante más de dos años, únicamente los niveles elevados de HDL se relacionaron con un menor riesgo de cáncer de colon.

Los investigadores especulan que las propiedades antiinflamatorias del HDL podrían explicar el hallazgo, pero señalan que se necesita más investigación para determinar la causa específica. También reconocen que el corto periodo de seguimiento, de apenas 3.8 años, es una limitación del estudio.

Dependiendo de los resultados de investigaciones como esta, los niveles de HDL podrían algún día ser una herramienta útil para moderar el riesgo de cáncer de colon de un paciente, afirmaron los autores.

"Actualmente, la mejor recomendación para reducir el riesgo [de cáncer de colon] es dejar de fumar, aumentar la actividad física, reducir la obesidad y la gordura abdominal y limitar la ingesta de alcohol, y carnes rojas y procesadas", planteó Bueno-de-Mesquita.

En un comentario sobre el estudio, Eric Jacobs, director estratégico de farmacoepidemiología de la Sociedad Americana del Cáncer, señaló que "este es un estudio importante y bien diseñado, y el más grande que se ha hecho sobre el colesterol HDL y el riesgo de cáncer de colon".

Pero anotó que "la relación entre el HDL y el cáncer de colon debe ser confirmada en otros estudios, y podría reflejar el efecto de factores biológicos correlacionados con el HDL, en lugar de un efecto del HDL en sí".

Además, afirmó Jacobs, "no importa cuál es la biología exacta, sabemos que hacer más ejercicio es una buena forma tanto de mejorar los niveles de HDL como de reducir el riesgo de varios cánceres, entre ellos el de colon".

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Vegetales ocultos reducen calorías y ayudan a adelgazar

Agregar puré de vegetales a las entradas reduce la cantidad de calorías sin sacrificar la textura o el sabor de las comidas, afirmó un equipo de la Universidad Estatal de Pensilvania que hizo la prueba sin que los comensales lo supieran.

El uso de "vegetales encubiertos" tuvo doble beneficio, ya que algunos de los participantes duplicaron el consumo de fibra y vitaminas aún sin saberlo. El estudio incluyó a 20 hombres y 21 mujeres que aceptaron comer en el laboratorio una vez por semana durante tres semanas.

La comida era siempre la misma: pan de zanahoria para desayunar, fideos con queso para almorzar y arroz con pollo a la cacerola para cenar. Se les sirvió la cantidad que deseaban consumir, junto con pan, yogur de frutilla, brócoli y arvejas, según la comida. También recibieron snacks para comer en casa durante la tarde.

Sin que los comensales lo supieran, los cocineros les agregaban a los platos vegetales cocidos al vapor, puré de coliflor, calabaza o zanahorias, según la entrada.

El resultado eran preparaciones que, aunque tenían el mismo aspecto y sabor que la versión original, poseían del 15 al 25 por ciento de su peso en puré de vegetales. Algunos participantes recibieron la versión original de las entradas sin verduras ocultas.

Los voluntarios que comían las entradas especiales "seguían recibiendo la misma cantidad de comida, pero con menos calorías", explicó Alexandria Blatt, estudiante de doctorado en ciencias nutricionales que participó en el estudio.

Según el equipo, el consumo de calorías del grupo alimentado con la comida alterada se redujo unas 360 calorías por día cuando las entradas incluían un 25 por ciento de puré. Y el consumo de verduras aumentó hasta casi dos porciones por día, un gran avance en relación a la dieta típica estadounidense.

Con 360 calorías menos por día, se puede adelgazar medio kilo de grasa corporal en 10 días.

Aunque la mitad de los participantes indicó al final del estudio que había notado algo distinto en la preparación de las entradas, sólo dos se dieron cuenta de las verduras adicionales. "Para todos, la apariencia y el sabor fueron muy buenos", sostuvo Blatt en una entrevista telefónica.

En una cocina real, donde no hay que "engañar" a los comensales, el uso de vegetales es más flexible. "En el laboratorio, hay que formular las recetas de modo que los participantes no puedan identificar las entradas con vegetales ocultos", agregó Blatt.

Richard Mattes, profesor de alimentos y nutrición de la Universidad Purdue, en West Lafayette, Indiana, opinó que la promoción del consumo de frutas y verduras es "altamente deseable", pero aclaró que no es la panacea para adelgazar.

Mattes, que no participó del estudio, halló que hasta a las personas que adelgazan con una dieta rica en frutas y verduras les cuesta seguir un plan alimentario. "Muchas decían que no querían gastar dinero extra en frutas y verduras frescas ni perder más tiempo en las compras o en la preparación", afirmó.

Por ahora, dijo Mattes, los estadounidenses no parecen propensos a adoptar una alimentación saludable.

Y la premisa del estudio nuevo (encubrir los alimentos para mejorar la dieta) prueba aquella resistencia. "Es interesante que tengamos que ir tan lejos para lograr que las personas coman" más vegetales, puntualizó.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

6 de marzo de 2011

Asocian dieta rica en potasio con reducción del riesgo de ACV

Las personas que consumen una gran cantidad de alimentos ricos en potasio serían menos propensas a sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), según reveló una revisión publicada en Journal of the American College of Cardiology.

El equipo del doctor Lanfranco D'Elia, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nápoles, Italia, reunió datos de 11 estudios internacionales en los que se controló a 247.510 adultos durante un período de hasta 19 años.

En la mayoría de los estudios, los participantes respondieron cuestionarios alimentarios al inicio y el equipo controló quiénes desarrollaban enfermedad cardíaca o un ACV durante la investigación. En algunos casos, los equipos midieron los niveles de potasio en orina.

Los estudios tuvieron resultados contradictorios. Pero, al combinarlos, el equipo halló que por cada 1.640 miligramos (mg) más de potasio consumido, el riesgo de sufrir un ACV caía un 21 por ciento.

No hubo una relación sólida entre el consumo de potasio y el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca, aunque algunos estudios hallaron que los participantes que más potasio consumían tenían el nivel de riesgo más bajo.

El equipo estimó que el 21 por ciento menos de riesgo de sufrir un ACV se traduciría en 1,15 millones de muertes anuales menos por ACV en el mundo.

Sin embargo, se desconoce si la causa de la reducción del riesgo fue el potasio. En casi todos los estudios, los autores consideraron otros factores de riesgo del ACV.

Por ejemplo, los participantes que más potasio consumen podrían tener hábitos u otras características (más educación o ingresos) que explicarían el descenso del nivel de riesgo.

Aun así, el equipo de D'Elia escribió que aumentar el consumo de potasio, a través de más frutas y verduras, coincide con las recomendaciones para prevenir y manejar la enfermedad cardíaca y el ACV.

El requerimiento diario de un adulto sano es de 4700 mg por día.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Superar un cáncer: recomendaciones alimentarias

Haber sufrido un cáncer se asocia a una serie de secuelas a largo plazo, tanto psicológicas como físicas. De estas últimas destacan, entre las más habituales, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y otros trastornos endocrinos, la osteoporosis y la osteopenia. Se sabe que las personas que han sufrido cáncer mueren más a menudo por enfermedades cardiovasculares que el resto de la población. Por ello, las intervenciones nutricionales basadas en la evidencia científica y que pretenden la prevención y el tratamiento de estas consecuencias son imprescindibles una vez superada la enfermedad.

Desde el año 2003, la Sociedad Americana del Cáncer incluyó en sus "Guías de recomendaciones de alimentación y actividad física para la prevención del cáncer" algunos puntos dirigidos a quienes habían superado la enfermedad. El Fondo Mundial para la Investigación sobre el Cáncer y el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer trataron también el tema en su informe de 2007. Sin embargo, estas entidades resaltan la falta de estudios destinados de forma específica a los supervivientes de esta enfermedad, por lo que sus recomendaciones son las mismas que las dirigidas a la prevención primaria de la misma. Los puntos cardinales se resumen en: seguir una dieta rica en verduras, frutas y cereales integrales, reducir el consumo de carne y alcohol, mantener un peso saludable y practicar actividad física regular.

Estas instituciones sanitarias instan a que las organizaciones públicas, privadas y comunitarias trabajen de forma conjunta para crear ambientes físicos y sociales que ayuden a que las personas adopten y mantengan conductas de alimentación sana y de actividad física. Consideran necesario:
  • Aumentar al acceso de alimentos saludables en las escuelas, lugares de trabajo y comunidades.
  • Ofrecer espacios adecuados, seguros y agradables en las escuelas, que inviten a la actividad física.
  • Facilitar la seguridad para el transporte físico (como usar bicicleta, correr o caminar), así como las actividades recreativas en las comunidades.
Alimentación y actividad física

En un trabajo reciente publicado por la Asociación Americana de Dietética (ADA), se analiza cuál es la evidencia científica en relación a las recomendaciones relacionadas con la alimentación y la actividad física dirigidas a este sector de la población. La mayoría de los estudios asocian un papel protector a la ingesta de verduras y frutas. De forma más general, la denominada "dieta prudente", rica en frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, aves y pescado, parece reducir el riesgo de mortalidad en pacientes diagnosticadas de cáncer de mama.

Merecen especial atención las recomendaciones en relación a los suplementos nutricionales (antioxidantes, vitaminas, etc.). Datos referentes a Estados Unidos indican que el 52% de la población consume este tipo de productos y, entre los supervivientes de un cáncer, este porcentaje aumenta hasta el 64-81%. Sin embargo, tanto los estudios observacionales como los experimentales indican que los suplementos nutricionales no mejoran ni el pronóstico ni la supervivencia tras el diagnóstico de la enfermedad, más bien justo lo contrario. Por ello, tanto la Sociedad Americana del Cáncer como el Fondo Mundial para la Investigación sobre el Cáncer y el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer recomiendan a las personas que han padecido esta enfermedad cubrir sus necesidades nutricionales, siempre que sea posible, a partir de alimentos.

Control del peso corporal

Aunque son pocos los trabajos que analizan cómo estas variables afectan a la tasa de supervivencia de las personas que han padecido un cáncer, algunos estudios relacionan el aumento de peso después del diagnóstico con una mayor mortalidad en mujeres que han padecido cáncer de mama. Al contrario, un peso corporal alejado del sobrepeso y la obesidad estaría asociado con una mayor supervivencia.

Las "Guías de recomendación de alimentación y actividad física" incluyen consejos para escoger alimentos y bebidas que ayuden a lograr y mantener un peso saludable. Los cambios dietéticos básicos son:
  • Prestar atención a los tamaños de las porciones estándar de alimentos y leer las etiquetas para ser conscientes del número de porciones que se consumen.
  • Ingerir porciones más pequeñas de alimentos que contengan un alto contenido de calorías. Los términos "bajo en grasa", "sin grasa" o "bajo en azúcar" no significan siempre que el producto sea bajo en calorías.
  • Optar por alimentos con una gran densidad de nutrientes (frutas, frutos secos, frutas desecadas, hortalizas) en lugar de alimentos y bebidas con una alta densidad de calorías (patatas fritas, pizzas, helados, bollería, repostería, refrescos azucarados, embutidos, quesos, etc.).
  • Cuando se come fuera de casa, hay que evitar las porciones grandes y tener preferencia por alimentos con menos calorías, grasas y azúcares.
Además del papel crucial de la actividad física en el control del peso corporal y, por lo tanto, en los efectos positivos sobre el cáncer, se extiende una evidencia creciente respecto a su efecto independiente sobre la supervivencia en personas diagnosticadas de cáncer de mama, colon o recto. No está tan claro, sin embargo, cuál sería el nivel de actividad física necesario para lograr estos beneficios. No obstante, la Sociedad Americana del Cáncer recomienda para opciones individuales en adultos una actividad física de moderada a vigorosa, que sea adicional a las actividades habituales y se lleve a cabo durante cinco días o más de la semana. Se aconseja como mínimo 30 minutos, si bien es preferible de 45 a 60 minutos. En niños y adolescentes, el consejo individual es que practiquen actividad de moderada a vigorosa, por lo menos, 60 minutos por día durante al menos cinco días a la semana.

El papel preponderante de este elemento queda ilustrado en las guías de consenso sobre ejercicio para pacientes con cáncer que ha editado recientemente el Colegio Americano de Medicina del Deporte.

Tomado de: www.consumer.es

Facebook retira contenidos pro anorexia y bulimia tras el informe de la Agencia de Calidad de Internet

Las redes sociales Facebook y Tuenti han retirado de sus espacios contenidos que hacían apología de la anorexia y la bulimia, después de que la Agencia de Calidad de Internet (IQUA) --en colaboración con la Asociación contra la anorexia y la bulimia-- presentara un informe referente a la proliferación de estos contenidos.

Con el fin de ofrecer ayuda a Facebook en materia de seguimiento, rastreo y detección de este tipo de contenido, IQUA realizó una asesoría individualizada y elaboró un informe personalizado para cada una de las plataformas, indicando los perfiles de usuarios, grupos, páginas y acontecimientos nocivos.

"Nos complace informar que Facebook ha procedido a retirar estos contenidos nocivos denunciados en nuestro informe", ha expresado IQUA en un comunicado, en el que también ha aplaudido esta actuación.

El comunicado recuerda que Tuenti fue la primera empresa en ponerse en contacto con IQUA para ponerse a su disposición y trabajar conjuntamente en la mejora de la calidad en la red después de haber recibido su informe personalizado.

El pasado febrero, IQUA presentó el 'Informe anual sobre la difusión y la proliferación de contenidos de apología de la anorexia y la bulimia en la red (2010)' en la que proponía medidas "trasversales", como la creación de un observatorio en el que estén implicados todos los agentes y los operadores web.

Según estos datos, en Cataluña, el 6 por ciento de las chicas de entre 12 y 24 años sufren algún trastorno alimentario y cada vez más la enfermedad se extiende entre la gente adulta; un dato que se combina con el aumento del 470% de este tipo de páginas desde 2006.

Tomado de: www.europapress.es

El aceite de pescado ayuda a combatir la malnutrición asociada al cáncer

Los suplementos de aceite de pescado podrían prevenir la pérdida muscular y de peso que suele producirse en los pacientes con cáncer que pasan por la quimioterapia, según un estudio de la Universidad de Alberta en Edmonton (Canadá). El estudio, que se publica en la edición de la revista 'Cancer', indica que el aceite de pescado podría ayudar a combatir la malnutrición asociada al cáncer.

La quimioterapia puede producir en los pacientes de cáncer la pérdida de masa muscular y malnutrición, lo que conduce a cansancio, menor calidad de vida, incapacidad para recibir los tratamientos necesarios y una menor supervivencia.

Los investigadores compararon los efectos del aceite de pescado, que contiene ácidos grasos omega-3 con el tratamiento estándar sobre peso, músculo y tejido graso en pacientes de cáncer de pulmón de células no pequeñas recién derivados a la quimioterapia.

En el ensayo participaron 16 pacientes que tomaron aceite de pescado (2,2 gramos de ácido eicosapentaenoico) y 24 pacientes que no los tomaron. El estudio se desarrolló hasta que los pacientes completaron los tratamientos iniciales de quimioterapia, que duraban alrededor de 10 semanas.

Los pacientes que no tomaron el aceite de pescado perdieron una media de 2,3 kilogramos mientras que los que recibieron este suplemento mantuvieron su peso. Los pacientes con el mayor aumento en la concentración de ácido eicosapentaenoico en la sangre tras la suplementación tenían los mayores aumentos en ganancia muscular. En comparación, sólo el 29 por ciento de los pacientes del grupo de cuidados estándar mantuvo su masa muscular y de forma global, los pacientes de este grupo perdieron 1 kilogramo de músculo. Sin embargo, no se observaron diferencias en el tejido graso total entre los dos grupos.

Los autores concluyen que la intervención nutricional con dos gramos de aceite de pescado al día proporciona un beneficio sobre el tratamiento estándar y permite a los pacientes mantener su peso y masa muscular durante la quimioterapia.

"El aceite de pescado podría evitar la pérdida de peso y músculo al interferir con alguno de los mecanismos que están alterados en el cáncer avanzado. Esto constituye una gran promesa porque en la actualidad no existe un tratamiento eficaz para la malnutrición asociada al cáncer", explica Vera Mazurak, directora del estudio.

Mazurak concluye que el aceite de pescado podría ser beneficioso para pacientes con otras formas de cáncer y otras enfermedades crónicas asociadas con la malnutrición, así como en individuos mayores que tienen riesgo de pérdida muscular.

Tomado de: www.europapress.es

Según un estudio, el estrés podría llevar a las nuevas madres a no hacer ejercicio y aumentar de peso

El estrés de la maternidad podría llevar a las nuevas madres a prescindir de la actividad física y aumentar de peso, informan investigadores.

La Universidad de Ciencias de la Salud de Georgia (GHSU) revisó el índice de masa corporal (IMC) de 60 madres primerizas a quienes se les preguntó por sus niveles de estrés y actividad física.

"La mayor influencia sobre un estilo de vida sedentaria, o una cantidad baja de actividad física, fue el tipo de estrés de la maternidad reportado por las madres. Un mayor estrés por la maternidad, lo que incluía depresión, se asoció con menos actividad física y un mayor IMC posparto", apuntó en un comunicado de prensa de la GHSU la Dra. Deborah Young-Hyman, psicóloga conductual del Instituto de Prevención de Georgia.

Ella y sus colegas también encontraron que la interacción social se asociaba con un mayor IMC. "Pensamos que las mujeres socializan con los amigos, que no se aíslan, pero hacen cosas sedentarias como hablar por teléfono, ver televisión o estar en casa, en lugar de salir a caminar con sus bebés", apuntó Young-Hyman.

Y los IMC más altos conllevaban una carga psicológica. Las madres primerizas con los IMC más altos tenían más síntomas depresivos y las que tenían IMC más bajos eran más activas físicamente y mostraban menos síntomas de depresión.

"Sabemos que la actividad física mejora el estado de ánimo y ayuda a perder peso, pero nadie había preguntado antes cómo la actividad física se relaciona con el estrés por maternidad de las madres primerizas", planteó Young-Hyman.

Anotó que tener un buen estado de ánimo se asociaba con mayores niveles de actividad física y menor ingesta calórica.

El estudio se publicó hace poco en la revista Women and Health.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news