30 de abril de 2011

Dietas muy bajas en calorías: principales riesgos

Tratar de adelgazar con dietas muy restrictivas que aportan muy pocas calorías es peligroso e ineficaz a largo plazo

Las dietas muy bajas en calorías o VLCD (very low calorie diets) tienen un valor energético inferior a 800 Kilocalorías diarias, una cifra bastante alejada de las necesidades energéticas medias de una persona (entre 1.800 y 2.200 Kcal. diarias) y son, por definición, deficitarias en nutrientes. Su utilización se vincula, en general, al ámbito hospitalario en el tratamiento posoperatorio de algún tipo de intervención y, con frecuencia, como preparación previa a la cirugía bariátrica. No obstante, desde hace un tiempo, no es infrecuente detectar casos de personas que abordan por su cuenta y riesgo estas estrategias restrictivas en extremo. Esta actitud puede ocasionar graves problemas, ya que se puede incurrir en diversos déficit nutricionales.

En la actualidad, una nueva tendencia circula en Estados Unidos: el seguimiento de dietas muy bajas en calorías, combinadas con el tratamiento hormonal mediante inyecciones con gonadotropina coriónica humana o hCG (hormona típica del embarazo), con el fin de acelerar el proceso de adelgazamiento. Esta técnica arriesgada no recibe ni el reconocimiento ni el apoyo de la comunidad científica.

Dietas muy bajas en calorías (VLCD)

Las dietas muy bajas en calorías se siguen en el ámbito médico desde 1970 con el fin de inducir rápidas pérdidas de peso. La mayor parte de las recomendaciones en relación con la conveniencia de su uso, por no decir la totalidad, aluden a la necesidad de limitarlas a la práctica clínica, ya que conviene que el paciente esté monitorizado en todo momento a causa de los riesgos que comporta el abordaje de esta estrategia dietética, en especial, en los casos en que su uso se prolongue en el tiempo.

En la mayor parte de las ocasiones se recurre a ellas en el tratamiento de obesidades mórbidas, con un índice de masa corporal superior a 40. De igual forma, con frecuencia, las dietas muy bajas en calorías forman parte del tratamiento posquirúrgico de determinadas intervenciones de cirugía bariátrica, en especial, cuando sean de tipo restrictivo. Su efectividad a corto plazo está contrastada y, en un breve periodo, los pacientes constatan pérdidas de peso rápidas. Sin embargo, la mayor parte de la literatura científica atribuye a las dietas muy bajas en calorías una escasa efectividad en el mantenimiento del peso perdido a medio y largo plazo.

En una revisión de 2006 realizada sobre este tema y publicada en la revista Obesity, se concluye que, pese a que la pérdida inicial a corto plazo de las dietas muy bajas en calorías es mayor que la atribuida a dietas con una menor reducción energética (las denominadas Low Calorie Diets o LCD), la durabilidad de estas pérdidas no son mayores. Además, se sugiere que el uso de sustitutos de alimentos con dietas de 1.000 a 1.500 kcal/día resulta una alternativa más eficaz y menos costosa que las dietas muy bajas en calorías, cuando se quiere perder peso.

En 2008, en un artículo de la misma publicación, se afirma que las grandes pérdidas de peso iniciales obtenidas por los individuos que habían seguido VLCD no se mantenían en el tiempo, en contraposición a lo sucedido con los individuos que habían recurrido a otras herramientas para adelgazar basadas en el asesoramiento. La mayor parte de las personas que mantuvieron mejor su peso después de dos años fueron quienes eligieron otro sistema distinto de las dietas muy bajas en calorías.

Dietas sin supervisión médica

Pese a la advertencia de sus riesgos, se comienza a detectar un uso importante de las dietas muy bajas en calorías alejado del ámbito clínico, de forma que algunas personas deciden seguir este tipo de tratamiento sin tener en cuenta los riesgos que comporta. En ocasiones, la oportunidad de ponerlas en práctica surge de algún profesional sanitario que proporciona los preparados nutricionales e indica al paciente su forma de administración, pero realiza su seguimiento de forma ambulatoria. Esta opción dietética se lleva a cabo a partir de sustitutos de comidas y no con alimentos como tal.

En la mayor parte de los casos son barritas, jarabes, sopas, batidos, etc., cuyo aporte calórico es el elemento limitante y pueden comprometer la ingesta segura de distintos nutrientes. En un estudio publicado en 2006 en el Journal of Endocrinological Investigation, se compararon dos intervenciones clínicas con distintas VLCD. Una de ellas tenía una duración de tres meses, con 800 Kcal/día, y otra, de solo un mes, mucho más restrictiva, con 458 Kcal/día.

Las conclusiones pusieron de manifiesto una mejor efectividad y rentabilidad de la primera de ellas y, más importante, fue más segura: a la totalidad de participantes en el grupo de intervención de un mes y que siguieron la dieta de menos calorías se les diagnosticó astenia y dos pacientes tuvieron complicaciones graves (ataque isquémico transitorio y fibrilación auricular). A esto se añade una cuestión no poco importante: el precio. El costo total del grupo de intervención de un mes fue de 3.018 euros, frente a los 582 euros para el grupo de tres meses, a razón de 800 Kcal/día.

Tomado de: www.consumer.es

Mujeres que comen pescado tienen bajo riesgo de parto prematuro

Un nuevo estudio sugiere que las embarazadas con alto riesgo de tener un parto prematuro, pero que comen pescado varias veces por semana, reducirían esa posibilidad.

Se desconoce si es el pescado el responsable, pero los autores aseguran que el hallazgo refuerza la recomendación de que las embarazadas coman pescado dos veces por semana.

El estudio, publicado en la revista Obstetrics & Gynecology, incluyó 852 embarazadas con alto riesgo de dar a luz un bebé prematuro porque ya habían tenido un parto antes de término.

El 70 por ciento dijo que comía por lo menos media porción de pescado por semana en los primeros cuatro a cinco meses de embarazo. El 36 por ciento de ellas tuvo un parto prematuro, comparado con el 49 por ciento del grupo que comía pescado una vez por mes.

En general, las consumidoras de dos a tres porciones de pescado por semana eran un 40 por ciento menos propensas a tener un bebé prematuro que las que lo hacían menos de una vez por mes.

Pero no existen pruebas de que a mayor consumo de pescado haya menos riesgo de tener un parto prematuro, como lo confirmó el autor principal, doctor Mark A. Klebanoff, del Hospital Nacional de Niños de Columbus, en Ohio. De hecho, dijo que el beneficio no deriva del pescado.

"El pescado tiene beneficios para la salud, pero la reducción del riesgo de tener un parto prematuro no es necesariamente uno de sus efectos", indicó.

Aun así, destacó que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por su sigla en inglés) y el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) recomiendan que las embarazadas consuman hasta dos porciones de pescado por semana.

Es porque suele considerarse una opción saludable como fuente de ácidos grasos omega 3. Pero también suele estar contaminado con rastros de mercurio, que puede dañar el sistema nervioso fetal en desarrollo.

Entonces, el consejo para las embarazadas es elegir los pescados con bajo contenido de mercurio, como el atún en lata, el salmón y los camarones, y no consumir más de un par de porciones por semana. Deben evitar pescados como tiburón, pez espada, caballa y blanquillo.

"Los resultados coinciden con las recomendaciones oficiales y del ACOG", dijo Klebanoff.

Las participantes habían formado parte de un ensayo clínico para conocer si los suplementos con omega 3 reducen el riesgo de tener un parto prematuro en mujeres de alto riesgo. Y el resultado fue que no había diferencia entre los ácidos grasos y el placebo.

Entonces, ¿por qué el pescado, pero no los suplementos, reducirían el riesgo? Una posibilidad, respondió Klebanoff, es que influirían otros nutrientes del pescado. Otra es que, en aquél ensayo, las embarazadas comenzaron a usar omega 3 demasiado tarde (entre las semanas 16 y 21 de gestación).

Lo importante, según Klebanoff, es que los resultados respaldan las guías que indican que las embarazadas consuman un par de porciones de pescado sin mercurio por semana. Se desconoce si los resultados se pueden extender a las mujeres con bajo riesgo de tener un parto prematuro.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

¿Cuánta agua tienen que tomar los bebés y niños pequeños?

Por MARIA MANERA / Tomado de: www.consumer.es

El agua es esencial para todas las funciones que se desarrollan en el cuerpo humano. Por ello, la ingesta de agua tiene que ser suficiente como para equilibrar las pérdidas que se realizan por orina, heces y evaporación, y poder mantener así un adecuado estado de hidratación en los tejidos del organismo. Las necesidades, no obstante, difieren según las condiciones ambientales (temperatura, humedad ambiental, etc.) y el grado de actividad física. También es variable entre los individuos y la edad es uno de los factores de influencia en los diferentes requerimientos de este nutriente.

Los bebés y los niños, por su propia fisiología, tienen unas condiciones particulares de hidratación que se deben tener en cuenta al ofrecerles agua. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) orienta sobre los requerimientos de agua en la edad infantil, ya que los bebés menores de seis meses que amamantan obtienen líquidos suficientes con el agua que les provee la leche materna.

¿Cuánta agua necesita tomar un bebé?

Los niños, en comparación con las personas adultas, contienen una cantidad superior de agua en el cuerpo. Se estima que el 70% del peso del organismo de los lactantes está compuesto por agua, frente al 50% de un adulto. La fisiología del bebé cuenta con algunas particularidades, como una menor capacidad de sudoración y de eliminación de sustancias de desecho por vía renal, a diferencia del adulto.

Estas condiciones deben tenerse en cuenta al calcular las necesidades de agua de los bebés, que serán la base para establecer las recomendaciones de ingesta. A todo ello hay que añadir la posible dificultad de los pequeños para expresar la sensación de sed, por lo que la ingesta de agua en su caso puede parecer una cuestión un tanto complicada.

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) estima que las necesidades de agua para bebés y niños pequeños son las siguientes:

Estos valores incluyen el agua de bebida y otros líquidos como zumos, caldos, batidos o infusiones, así como el agua presente en los alimentos. Se calcula que las bebidas representan alrededor del 80% de la ingesta, mientras el 20% restante procede de los alimentos. Estos valores se consideran válidos cuando la temperatura ambiental y la actividad física son moderadas.

El primer año de vida

Lactancia materna exclusiva y a demanda durante los primeros seis meses de vida. Ésta es la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de la Academia Americana de Pediatría (AAP) y del Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría (AEP) respecto a la alimentación que debe recibir un bebé desde que nace hasta que cumple seis meses.

Esto significa que no es necesario ni recomendable que los bebés que amamantan hasta el medio año de vida tomen más líquidos -ni agua, ni zumos, ni suero, ni infusiones, etc.-, ya que obtienen la hidratación que necesitan gracias a la leche materna. Al contrario de lo que se puede pensar, esta recomendación es válida, incluso, cuando el ambiente es muy caluroso y cuando el bebé tiene fiebre. En estas situaciones, ofrecer más a menudo el pecho, o en su defecto el biberón con leche artificial, es la mejor opción.

Alrededor de los seis meses, se inicia en la alimentación del bebé la incorporación de nuevos alimentos diferentes a la leche (materna o artificial), aunque ésta debe ser todavía su principal fuente de nutrientes durante el primer año. Cuando la lactancia materna es a demanda, tal y como se recomienda, los niños reciben suficientes líquidos y cubren en general sus necesidades diarias, que oscilan entre 800 ml y un litro de agua. Sin embargo, a partir del medio año de edad, se puede ofrecer agua al bebé varias veces al día y el niño la tomará en mayor o menor cantidad en función de su sed.

A medida que se hacen mayores, se aconseja insistir más en que beban agua. Sería interesante que los niños de 1 a 3 años tomaran entre 1,1 y 1,3 litros de agua al día, de los cuales, unos 800 o 1.000 ml provendrán principalmente del agua y, en menor medida, de otras bebidas, como zumos, infusiones o caldos. Esto supone que el niño tendría que beber unos 4 o 5 vasos de agua diarios, aunque la sed que manifieste es la mejor manera de saber cubrir sus necesidades.

El peligro de la deshidratación

La deshidratación es el proceso de pérdida de agua corporal. Puede estar causado por vómitos o diarrea, una sudoración excesiva o una ingesta insuficiente de líquidos, entre otras variables.

En los niños, hay que estar atentos a los signos que indican una deshidratación: sequedad de labios y boca, la constatación de que lleva varias horas sin orinar, los ojos hundidos y debilidad en general. Por el contrario, si el niño está contento, produce lágrimas al llorar y orina con regularidad es señal de que está bien hidratado.

No obstante, resulta esencial asegurar una adecuada hidratación en las siguientes situaciones:
Temperatura ambiental elevada: cuando supera los 30ºC y la humedad ambiental es baja, las pérdidas de agua por evaporación se multiplican por tres.

Diarreas y gastroenteritis: las pérdidas de agua cuando se sufre este trastorno son ocho veces superiores a las habituales. Si la diarrea es importante, es recomendable ofrecer a los pequeños soluciones de rehidratación oral a menudo. La composición de estos preparados facilita la absorción de agua y contiene sales minerales necesarias para reponer las pérdidas.

Alimentos que hidratan

Sin duda alguna, el agua es la mejor opción para mantener una correcta hidratación. Le siguen las frutas y hortalizas, que están compuestas en un altísimo porcentaje por agua. Además, tienen un elevado contenido de sustancias protectoras para la salud, como vitaminas, minerales, fibra y compuestos antioxidantes. Otros alimentos, como los lácteos, también pueden contribuir a la hidratación.

Las necesidades de agua también varían en función del tipo de alimentación que el niño siga. Si toma demasiados alimentos proteicos y ricos en sodio (carnes, precocinados, embutidos y productos de charcutería como salchichas, etc.), el niño requiere, además de corregir su dieta, una mayor cantidad de agua para facilitar la excreción urinaria de los productos de desecho de su metabolismo. Por ello, la ingesta de alimentos ricos en estos nutrientes debe ser comedida en la infancia. En esta etapa, las recomendaciones de consumo de alimentos proteicos (carne, pescado, huevos y derivados) son de un máximo de dos raciones al día. Los alimentos ricos en sodio y, por lo tanto, en sal, en caso de consumirse, deben ingerirse de forma moderada y ocasional.

La obesidad mórbida puede reducir la esperanza de vida entre cinco y doce años

El Instituto de Obesidad ha alertado sobre los riesgos de padecer obesidad mórbida, ya que según recientes estudios pueden reducir la esperanza de vida entre cinco y doce años.

Esta es una de las conclusiones extraídas del último Congreso de la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad, celebrado en la isla de Gran Canaria.

La obesidad mórbida se produce cuando las personas tienen el índice de masa corporal (IMC) por encima de 40, lo que afecta actualmente entre el 2 y 3 por ciento de la población, según informó el Instituto en nota de prensa.

En cuanto a las zonas donde se observa un mayor porcentaje de obesidad mórbida se centran en el Sur de España, en concreto, en Extremadura, Andalucía, Albacete, Murcia, así como el archipiélago canario, y Galicia, en el norte.

Actualmente, hay un millón de personas que padecen este tipo de enfermedad, que en los últimos cinco años se ha duplicado, ya que la tasa de obesos mórbidos hace cinco años no superaba las 400.000 personas.

En Europa 70.000 operaciones en un año

Respecto a la solución al problema, en muchos casos la cirugía es la única solución. En este sentido, en Europa se realizan anualmente unas 70.000 intervenciones quirúrgicas por esta causa, situándose España entre los países con mayor número de cirugías realizadas junto con Francia, Bélgica, Luxemburgo y Reino Unido.

Asimismo, se estima que más de un millón de personas son susceptibles de tratamiento quirúrgico en España, por lo que desde el Instituto de Obesidad se ha recomendado esta vía como la "más efectiva" para el tratamiento de este problema.

En concreto, cita como métodos el balón intragástrico, pieza de silicona suave y expansible que se introduce en el estómago a través de la boca sin necesidad de cirugía y bajo sedación; la banda gástrica ajustable, que se coloca por cirugía laparoscópica alrededor del estómago creando un conducto de salida más pequeño; la gastrectomía tubular por laparoscopia, que reduce el tamaño del estómago confeccionando uno nuevo en forma de tubo; y el bypass gástrico por laparoscopia, técnica en la cual se deja un pequeño estómago de 15 a 30 milímetros, que se conecta directamente al intestino delgado.

Además, el Instituto de Obesidad también se refirió a los últimos avances dentro de la cirugía laparoscópica, tales como al exploración de la cavidad abdominal mediante un endoscopio, que con la aplicación de la técnica SILS, de una sola incisión, permite realizar operaciones quirúrgicas sin dejar cicatriz y reduciendo el dolor derivado del post-operatorio.

Todos estos métodos permiten combatir la obesidad mórbida con las mejores técnicas posibles, presentándose la cirugía como la alternativa "más fiable" para su cura, pudiendo llegar a incrementar la expectativa de vida un 10 por ciento.

Tomado de: www.europapress.es

Dificultades para llevar una dieta sana

En el propósito de conservar un peso saludable falla la rigurosidad en el cumplimiento de lo que se reconoce como dieta sana y redundan los atajos para perder kilos

Una dieta variada y equilibrada, elegir menos grasas y más frutas y verduras y practicar más a menudo la actividad física favorecen un peso saludable. Esta teoría, enunciada en guías de dietética y nutrición, y repetida por medios de comunicación, es conocida. Centra campañas de recomendaciones y es la receta adjunta a muchas asistencias sanitarias. ¿Pero qué sucede? ¿Por qué el consumidor no las atiende? Entre las muchas razones se han constatado unas nuevas: la falta de datos acerca de cómo la información, las actitudes, las percepciones y las creencias personales afectan al comportamiento alimentario y al seguimiento de una dieta sana. Así lo concluyó el grupo de revisión, estudio y posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP) al analizar los resultados de su investigación.

La mayoría de los ciudadanos son capaces de concretar en qué consiste una dieta saludable, incluso son conscientes de que sus hábitos alimentarios deberían mejorar. Sin embargo, no hacen nada para que sea así. Junto con el Departamento de Nutrición y Reglamentación de una empresa alimentaria, el GREP de la AEDN investigó esta realidad y concluyó que faltan informes acerca de la percepción, información, creencias y actitudes de la población femenina sobre la salud general, el cuidado del cuerpo, la alimentación y las dietas de adelgazamiento. Adjunto a sus conclusiones, indicó que el estudio de estas relaciones puede ayudar a tomar mejores decisiones de intervención en el ámbito de la salud pública. El fin último es lograr la mejor información con la que conseguir que los mensajes, emitidos a la población para que se alimente en salud, sean eficaces.

Encuesta a más de 3.000 mujeres

En la búsqueda de las debilidades que impiden que la población se alimente de manera saludable, el grupo científico de la AEDN realizó un estudio epidemiológico observacional transversal mediante entrevista telefónica única asistida por ordenador. Se contactó por teléfono con mujeres de 17 a 97 años, y se situó la mediana en los 45. Se realizaron 3.012 encuestas telefónicas en poblaciones urbanas y rurales de todas las comunidades autónomas. La encuesta constó de 36 preguntas y los datos los descodificó un experto en estadística. La mayoría de las encuestadas declaró estudios de grado medio, aunque casi el 50% se revelaron amas de casa y trabajadoras no cualificadas. Entre todas, 6 de cada 10 mujeres se declararon no fumadoras.

Conocido su peso y altura, la mediana del IMC reflejó normopeso, es decir, un índice entre el 18,5 y 24,9. La mayoría de las mujeres afirmó cuidarse por razones de salud, y cuanto más jóvenes y más delgadas eran, más primaba la razón estética. El ejercicio físico y una dieta equilibrada fueron las estrategias más declaradas para la reducción de peso: 8 de cada 10 encuestadas estuvieron de acuerdo en que debían ingerir menos grasa y 6 de cada 10, en que buscaban seguir una dieta hipocalórica.

Datos y creencias erróneas

Se constató que conforme aumenta la edad, se incrementa el grado de sobrepeso y son más los casos de obesidad. Pese a que el 80% de las mujeres afirmaron sentirse contentas con su peso, a medida que éste se aleja del índice saludable, crece la tendencia a la resignación y el temor a que una alimentación con menos calorías provoque un déficit nutricional. En definitiva, son las mujeres de más edad quienes más riesgo tienen de contar con kilos de más, pero también son ellas quienes más se preocupan por su peso, aunque se someten a él e, incluso, temen que ordenar la ingesta de alimentos les pueda empeorar la salud por deficiencias.

Pero en general se tiene una percepción, si no equivocada, errónea respecto a la propia realidad. Los datos revelaron que el 8,4% de la población refirió estar delgada o muy delgada, cuando en realidad no lo estaba si se atiende a su IMC. El 7,5% de las mujeres no sabía identificar que tenía obesidad. Entre las mujeres con sobrepeso, más de la mitad cree estar en normopeso, aunque un porcentaje similar es consciente de su exceso de peso. Lo más destacable es que entre las mujeres con algún grado de obesidad, el 27,4% cree estar en normopeso y el 58,6% sabe identificar que tiene exceso de peso, pero no el grado en que lo tiene. Es más, el 32,4% de las mujeres con sobrepeso y el 13,7% de quienes padecen obesidad cree estar en "su peso".

A dieta: compensación y ayuno

El 80% de las mujeres encuestadas se manifestaron conocedoras de la necesidad de seguir una dieta adecuada en beneficio de la salud. Es más, se mostraron convencidas de la necesidad de ingerir menos grasas y de realizar ejercicio. Sin embargo, son muchas menos -no llega al 50%- quienes controlan la ingesta de lípidos de manera habitual, y eso que 9 de cada 10 piensan que la manera más eficaz de alcanzar un peso saludable es cuidarse cada día.

Muchas aseguran hacerlo. Sin embargo, la mitad admite que deja de comer o compensa si se ha "saltado la dieta" un día o una temporada. También una gran mayoría no cree en las denominadas dietas de choque y tiene poca fe en pastillas o sobres que ayuden a perder peso, pero más del 70% reconoce que cuando se aproximan las vacaciones de Semana Santa o el verano se propone adelgazar. Se conforman con tres kilos y entienden como saludable las dietas que ayudan a perder 4 kilos al mes. Intentan llevar adelante las dietas sin necesidad de un profesional de la dietética, pero admiten el fracaso en su objetivo de lograr un peso saludable.

Tomado de: www.consumer.es

24 de abril de 2011

Flexitarianos: la nueva alimentación

Se trata de vegetarianos que se animan a incorporar, en forma muy controlada, alguna proteína animal a sus comidas

En una reunión de amigos, Julia, confesa vegetariana, sorprendió a todos cuando ordenó un plato con carne. Ante la mirada atónita de sus compañeros de mesa, Julia sintió que debía dar explicaciones: "Sigo siendo vegetariana, o casi. En realidad, de vez en cuando como algo de carne, como para compensar".

Julia es flexitariana, aunque en ese momento ignoraba que su comportamiento respecto de la comida se resumía en un término -cada vez más acuñado por vegetarianos de todo el mundo-, que alude a una tendencia en aumento: flexibilidad a la hora de comer.

Aunque el 90 por ciento de su alimentación proviene de verduras, harinas, cereales y legumbres, los flexitarianos se animan a transgredir ocasionalmente y de manera controlada el manifiesto vegetal y comen pescado, pollo y hasta alguna carne roja, por gusto, practicidad y hasta por salud.

Los nuevos vegetarianos se vuelcan de vez en cuando a la proteína animal porque se revelan contra las ideas más rígidas del vegetarismo o porque entienden que la alimentación sana no implica eliminar ningún alimento de la dieta, sino balancear y combinar.

En Europa y en los Estados Unidos surgió la campaña "Los lunes permitidos de carne", a la que se adhirieron varias figuras que habían jurado amor eterno por los brotes de soya. Entre los vegetarianos flexibles se inscriben desde la leyenda de la música Paul McCartney hasta la reciente ganadora del Oscar a mejor actriz, Natalie Portman, que reconoció que flexibilizó su dieta vegetariana durante su embarazo y que no sabe si alguna vez la retomará.

El pescado muchas veces es la puerta de entrada que eligen los vegetarianos para flexibilizar su dieta. Así lo confirmó a La Nacion la nutricionista María Emilia Mazzei, que atiende en su consultorio a muchos vegetarianos dispuestos a incorporar algo de proteína animal.

"Cuando viene un vegetariano, trato de promover que coman algo de carne. Si no quieren comer ni vaca ni pollo ni cerdo, les indico pescados de aguas profundas, como el atún, la caballa, el salmón o el gatuso, muy ricos en omega 3".

Según la especialista en nutrición, esos pescados favorecen la salud cardiovascular y no representan mayores problemas de aceptación entre los amantes de la dieta vegetal. "Es curioso porque los vegetarianos te dicen que no quieren comer cadáveres, pero no ven al pescado como tal", comentó Mazzei.

Para muchos, el boom del sushi fue un punto de inflexión en la dieta de los vegetarianos y sirvió para introducirlos en el mundo de la carne. "Es cierto, pero hay que ser cuidadosos porque es pescado crudo y, además, tiene muchas calorías. Ocho piezas de salmón y palta aportan 330 calorías y, si tiene queso filadelfia, las calorías son 550", advirtió Mazzei.

Adiós a las intransigencia

Marcela Pologna es vegana: no come ningún derivado animal, como leche y huevos, y lejos está de incorporar la carne a su dieta. "Ese es mi límite. No tengo problema en comer algo que tiene crema, leche, queso o huevo en su preparación, pero mi punto no negociable es la carne, así como tampoco nada que tenga grasa animal".

Sin embargo, Pologna reconoce que cierta flexibilidad es necesaria, sobre todo a la hora de relacionarse con los demás: "La vida social, en general, se complica un poco si uno no acepta, excepcionalmente, una mínima transgresión. Hay ocasiones, situaciones sociales, en que es realmente difícil ser consecuente sin molestar al anfitrión, que se sentirá desairado si rechazamos el alimento que nos convida. Por otro lado, cocinar diferente para uno solo es un trabajo adicional que no podemos imponerle a nadie más que a nosotros mismos".

"Por otra parte -continúa Pologna- la estrictez absoluta se parece bastante al fundamentalismo y es poco estratégico pretender difundir las bondades de esta dieta si uno se coloca en una intransigencia todo el tiempo. Las creencias cumplen un ciclo en el que pasan por extremos hasta encontrar su justo medio. La intransigencia es imprescindible al comienzo, cuando uno se está convirtiendo al nuevo paradigma. Pero, a medida que uno internaliza los nuevos comportamientos y aprende que ciertas excepciones son admisibles y hasta veces inevitables, uno se relaja".

Valeria Burrieza no se siente vegetariana. Más bien, se identifica con lo macrobiótico. Ella asegura que no siente placer al consumir lácteos ni carnes, y que, en cambio, le gustan los cereales, las verduras y las legumbres. "Me gustan y siento que me hacen bien", asegura.
Sin embargo, a pesar de que no siente necesidad de comer carne, no se priva de hacerlo si siente ganas. "Si estoy en un asado, como un sándwich de carne porque antes que vegetariana soy una persona sociable y tengo una familia que tiene necesidades y gustos alimentarios distintos y no me gusta comer siempre un menú diferente del de ella. Mucho menos, imponerle el mío. Trato de compatibilizar los intereses de todos", aseguró Burrieza.

Además, para ella, el tema de flexibilizar la dieta y darse ciertos permisos es algo natural. "Como en todo lo ying, hay algo de yang y viceversa. Las cosas no son absolutas y hay que flexibilizarse. Me encantan el sushi y el ceviche. No tengo alimentos prohibidos. Si no los como, es porque no me caen bien", aseguró Burrieza, que, de todas maneras, siente satisfacción de haber transmitido en su casa algunos de sus hábitos alimentarios.

Lejos de ser un planteo caprichoso o una rendición ante los placeres de la carne, los flexitarianos entendieron que ser vegetariano tiene ventajas para su salud, pero que ser flexitariano tiene aún más.

Tips para una cocina "flexible"
  • El pescado o la carne no será en ningún caso el protagonista de la receta, sino una parte complementaria de un plato basado fundamentalmente en alimentos de origen vegetal, cereales y granos. Por ejemplo, un curry de pollo no es un plato flexitariano, aunque sí lo es un wok de fideos, verduras y pollo.
  • Las cantidades de productos de origen animal serán moderadas. Si una ración omnívora estándar de carne y o pescado ronda los 150-200 g, incluso más, en un plato considerado flexitariano no se debería incluir más de 1/3 o la mitad de ese peso.
  • Las carnes que se puedan añadir a la receta serán de origen orgánico, tanto por salud como por el hecho de implicar un trato más digno hacia los animales. No es aconsejable el consumo de productos de ganadería intensiva, huevos de gallinas no criadas en libertad ni lácteos de explotaciones convencionales. Por otro lado, no se incluyen recetas con carnes de caza ni productos que impliquen maltrato para su producción, como, por ejemplo, el pâté de foie de pato.
  • No incluir más de un producto de origen animal por receta. Además, se debe priorizar el consumo de pescado sobre el de carnes blancas, y éste sobre el de carnes rojas, y se deben consumir estas últimas de manera más excepcional.
  • El consumo de alimentos de origen local y de temporada debería ser siempre la primera elección, tanto en los productos de origen vegetal como animal. Conociendo a los productores, sabremos mejor qué es lo que venden.
Tomado de: www.lanacion.com.ar

Una web resolverá las dudas de la población acerca de las numerosas enfermedades del aparato digestivo

La Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) está ultimando el desarrollo de una nueva página web que, bajo el nombre 'www.saludigestivo.es', estará en marcha a partir de mayo para resolver todas las dudas de la población en relación con las diferentes enfermedades del aparato digestivo que existen.

El objetivo de esta entidad es lanzar una web "atractiva" para el usuario pero con información avalada por el rigor científico de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), según reconoce su presidente el doctor Enrique Domínguez, sobre todo teniendo en cuenta que "uno de los problemas de Internet es que hay mucha información pero poca contrastada".

Sin embargo, y ante la cada vez mayor prevalencia de las enfermedades digestivas, esta entidad ve necesario poner en marcha un sitio web específico "para que los pacientes y la población en general puedan acudir a ella cuando tengan dudas".

Y es que, como se pregunta el doctor Domínguez, "¿quién no padece del aparato digestivo?". Según explica, en torno al 50 por ciento de la población padece alteraciones leves como dispepsia, colon irritable o enfermedad por reflujo gastroesofágico, enfermedades funcionales que "aunque no ponen en peligro la vida de estos pacientes, si la condicionan enormemente en muchos aspectos".

Además, otras enfermedades del aparato digestivo como las enfermedades inflamatorias intestinales, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, también han crecido "de una forma exagerada" en los últimos años, afectando generalmente a pacientes jóvenes.

Todo ello ha sido crucial para que la SEPD haya aumentado su actividad en los últimos años, potenciando también su presencia en Internet mediante su página web (www.sepd.es), que integra la red 'SEPD.link', la primera comunidad virtual para gastroenterólogos.

"La medicina cambia a una velocidad enorme, y en dos años de no estar al día ya te puedes quedar anticuado", reconoce el doctor Domínguez.

Por ello, y para mejorar la comunicación entre los diferentes especialistas en digestivo de toda España, esta red permite la creación de grupos virtuales donde "se comparten temas de interés que fomentan el debate y la crítica para la mejora en términos de excelencia de la especialidad", añade el director general de la Sociedad, Ricardo Burón.

Más de 500 expertos asociados

Desde su lanzamiento a principios de año, son ya más de 500 los usuarios asociados a la red 'SEPD.link', que también ha tenido una buena acogida entre especialistas de algunos países de Sudamérica, con los que en un futuro confían en poder colaborar en proyectos conjuntos de investigación y en los sucesivos programas formativos que ofrezca la SEPD.

Según reconoce Burón, "el fenómeno 2.0 está transformando también la formación", lo que significa un "cambio radical de enfoque en la manera de preparar a los profesionales".

"El futuro del 'e-learning' pasa por el aprendizaje social, de una manera mucho más colaborativa, a través de la web y los medios sociales de comunicación, que conectan a personas con personas y, por ello, hemos dotado también a la SEPD de estas herramientas, que cada día estarán más presentes entre los médicos más jóvenes de la especialidad", concluye este experto.

Tomado de: www.europapress.es

La fobia a nuevos alimentos en niños

La fobia a nuevos alimentos en niños. Introducir nuevos alimentos en la dieta de nuestros hijos puede ser un evento traumático a veces. Por supuesto que los adultos, las mamás y los papás se sienten frustrados. ¿Por qué tratar de que nuestros hijos den un pequeño mordisco a una comida diferentes puede transformarse en un calvario?

La respuesta a esa pregunta según varios doctores se debe que el 80% de los niños heredan el miedo de los alimentos de sus padres. Este temor de los alimentos se llama “neofobia alimentaria” y, lamentablemente, muchos jóvenes neofóbicos evitan alimentos saludables como vegetales, prefiriendo la seguridadde los alimentos menos saludables como la comida chatarra, pero más familiares.

¿Quiere decir que también debería renunciar a sus sueños de ser padres de un niño que ama el sushi y ensaladas en lugar de hamburguesas y papas fritas? No, en lo absoluto. Los niños podrán probar alimentos cuando se sienten cómodos con ellos. Ellos pueden necesitar estar expuestos a un nuevo alimento varias veces antes de que tome un pequeño bocado.

Sea paciente, ofrezca los nuevos alimentos varias veces acompañando alimentos que ellos siempre coman a menudo, y que además les guste, así con el tiempo, aprenderán que las verduras y otros alimentos saludables, realmente son muy comestibles.

Tomado de: www.nutricion.pro

Los niños con poco apego a sus padres tienen más riesgo de obesidad infantil

Investigadores de la Universidad de Ohio, en Estados Unidos, aseguran que los niños pequeños que a los dos años apenas muestran sentimiento de apego hacia sus padres tienen hasta un 30 por ciento más de riesgo de tener obesidad a los cuatro años.

Además, y según los resultados de un estudio que publica la revista 'Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine', la relación entre el desapego y el exceso de peso persiste incluso después de tener en cuenta otros factores que también podrían explicar estos casos de obesidad infantil.

Los psicólogos apuntan que aquellos menores que son más dependientes de sus padres cuentan con una especia de "refugio seguro" que les permite explorar su entorno y adaptarse más fácilmente a personas y situaciones nuevas.

En cambio, los niños con menos apego tienden a experiencias negativas con sus padres, que les hacen responder a situaciones de estrés con miedo, ira o ansiedad, evitando relacionarse con los demás.

Según explica la profesora Sarah Anderson, autora de la investigación, "la hipótesis es que el apego puede reducir el riesgo de obesidad infantil mediante la prevención de las respuestas cerebrales asociadas con el estrés frecuente o puntual, que altera el normal funcionamiento y desarrollo de los sistemas que afectan al peso corporal".

Para corroborar esta hipótesis, Anderson analizó una muestra de datos de un total de 6.650 niños que habían nacido en Estados Unidos en 2001 y se habían sometido a varios análisis, primero a los 24 meses de vida y posteriormente a los cuatro años y medio, para obtener información sobre su salud, nivel de desarrollo y entorno educativo.

Durante el estudio, se observaron determinados comportamientos de los niños como, por ejemplo, si acudían a buscar un abrazo de sus madres y disfrutaban cuando lo hacían o, en cambio, lloraban sin consuelo.

A partir de estas y otras anotaciones, y una vez calculados los índices de masa corporal (IMC) de los niños a los dos y los cuatro años, observaron un 30 por ciento más de riesgo de obesidad en aquellos niños menos seguros a los 24 meses.

"Hemos ajustado por otras variables, ya que podrían encontrarse explicaciones alternativas a esta asociación entre el apego y la obesidad, pero no se encontró una diferencia estadísticamente tan significativa como este 30 por ciento más de probabilidades", ha asegurado Anderson.

Tomado de: www.europapress.es

16 de abril de 2011

Un componente de los brotes de brócoli podría combatir las infecciones pulmonares

Un componente descubierto en los brotes de brócoli ayuda a eliminar las bacterias dañinas de los pulmones, según un estudio en humanos y ratones realizado por investigadores de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore (Estados Unidos). El trabajo se publica en la revista 'Science Translational Medicine'.

El componente del brócoli, llamado sulforafano, podría ser un nuevo tratamiento para prevenir o reducir las infecciones pulmonares graves que a menudo afectan a fumadores y pacientes con enfermedad pulmonar.

El sistema de auto-limpieza pulmonar está alterado en los fumadores y las personas con un tipo de enfermedad pulmonar denominada enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Las células inmunes limpiadoras llamadas macrófagos en los pulmones de estos individuos son incapaces de deshacerse de los invasores bacterianos, lo que conduce a la infección.

Los investigadores, dirigidos por Shyam Biswal, analizaron macrófagos de los pulmones de pacientes de EPOC, así como de ratones expuestos a humo de cigarrillos. Descubrieron que el tratamiento con sulforafano fomentaba la activación de un mecanismo de señalización clave llamado Nrf2 en las células pulmonares humanas de EPOC y en las células pulmonares de los ratones expuestos al tabaco. El mecanismo Nrf2 activado restablece la capacidad de los macrófagos pulmonares para eliminar las bacterias de los pulmones.

El sulforafano es conocido como antioxidante y se encuentra en muchos vegetales crucíferos, pero la fuente más rica en sulforafanos son los brotes de brócoli, las plantas de brócoli con 3 o 4 días de vida.

Los autores señalan que será necesario realizar futuros estudios para aclarar si una dieta rica en sulforafanos es capaz de mantener alejada la enfermedad de los pulmones sanos.

Tomado de: www.europapress.es

El consumo diario de manzanas disminuye el colesterol malo en mujeres postmenopáusicas

El consumo diario de manzanas disminuye el colesterol malo en mujeres postmenopáusicas, según un estudio de la Universidad del Estado de La Florida en Estados Unidos que se ha hecho público durante el encuentro 'Experimental Biology 2011'. El trabajo es el primero que evalúa a largo plazo los efectos cardioprotectores del consumo diario de una manzana.

En el estudio participaron 160 mujeres de entre 45 y 65 años que fueron divididas en dos grupos dietéticos: uno recibió 75 gramos diarios de manzanas desecadas durante un año y el otro grupo comió ciruelas desecadas también a diario ese mismo año. Los autores tomaron muestras sanguíneas a los 3, 6 y 12 meses.

Según explica Margaret A. Sitton, responsable del estudio, "se produjeron increíbles cambios en las mujeres que comían manzanas a los 6 meses, ya que experimentaron un 23 por ciento de disminución en el colesterol LDL, el denominado colesterol malo". El consumo diario de manzanas también condujo a una reducción de los niveles de hidroperóxido lípido y de proteína C reactiva en estas mujeres.

"Nunca esperé que el consumo de manzanas redujera el colesterol malo en esta medida mientras que aumentaba el colesterol bueno en alrededor de un 4 por ciento", señala Bahram Arjmandi, coautora del estudio. Otra ventaja es que las 240 calorías extra al día procedentes del consumo de la manzana desecada no condujo a un aumento de peso en las mujeres, sino que, en realidad, perdieron una media de 1,5 kilogramos.

"La reducción del peso corporal es un beneficio añadido al consumo diario de manzanas", añade Arjmandi. Parte de la razón de la pérdida de peso podría ser la pectina de la fruta, que se conoce por provocar una sensación de hartazgo. El siguiente paso para confirmar los resultados de este estudio es un estudio nacional entre múltiples investigadores.

Tomado de: www.europapress.es

Dudas sobre el uso de suplementos nutricionales

Por MARIA MANERA / Tomado de: www.consumer.es

El desconocimiento de la eficacia real y la seguridad de los suplementos nutricionales, junto con una ingesta excesiva y continuada, puede tener efectos perjudiciales para la salud

¿Debería recurrir a suplementos de vitamina D si no tomo el sol? ¿Es necesario que consuma lácteos enriquecidos con calcio? ¿Es cierto que si soy vegetariano necesito suplementos de vitaminas? En materia de nutrición y alimentación, en especial en el caso de los suplementos nutricionales, son muchas las dudas que se plantean, ya que las recomendaciones acerca de estos productos, ya sea a través del personal sanitario, la publicidad o los consejos de amigos, son múltiples, variadas y, a menudo, confusas y erróneas. Conscientes de esta situación, la Oficina de suplementos dietéticos del Ministerio de Salud de Estados Unidos ha habilitado en su página web un nuevo apartado con respuestas para los consumidores sobre algunas de las dudas más repetidas sobre estos productos, ya que muchos de ellos se toman con demasiada ligereza. En algunos casos, un aporte extra de nutrientes es necesario, pero en otros es más o menos recomendable y, en ocasiones, es preferible evitarlos.

¿Es necesario tomar suplementos nutricionales?

La estrategia más adecuada para promover un estado nutricional y de salud óptimos que reduzcan el riesgo de enfermedades crónicas es escoger una amplia variedad de alimentos ricos en nutrientes. No obstante, algunos de los obtenidos a partir de suplementos nutricionales pueden ser de gran utilidad para las personas que no pueden cubrir sus requerimientos a partir de alimentos. Es el caso de situaciones vitales cuyas necesidades aumentan o la restricción voluntaria u obligada (por salud) de determinados alimentos. Forman parte del primer grupo las mujeres embarazadas, que deben tomar suplementos de ácido fólico y yodo para el correcto desarrollo del feto, y los lactantes, durante el tiempo que dure el amamantamiento. El segundo caso es el de los vegetarianos estrictos, que cubren sus necesidades de vitamina B12 (presente solo en alimentos de origen animal) a partir del consumo habitual de alimentos enriquecidos en ésta o a través de suplementos.

Cabe recordar, no obstante, que los ciudadanos europeos gastan 1.500 millones de euros en complementos alimenticios, muchos de ellos innecesarios, según las autoridades en la materia. Además, no todos los consumidores conocen la eficacia real y la seguridad de los suplementos, y una ingesta excesiva y continuada de los mismos puede tener efectos perjudiciales para la salud.

Por ello, es necesario que los profesionales sanitarios, personal médico, dietistas-nutricionistas y también los farmacéuticos que están en los puntos de venta, conozcan las indicaciones y la correcta utilización de los suplementos nutricionales o complementos alimenticios para educar a la población en esta materia. Al mismo tiempo, las instituciones tienen que velar por un buen control de su seguridad, publicidad y etiquetado, así como por un adecuado seguimiento de los posibles efectos adversos.

El calcio de los suplementos

La principal diferencia entre las clases de calcio que incluyen los suplementos nutricionales es su forma química. Los dos tipos más habituales son el carbonato cálcico y el citrato cálcico. El primero se absorbe mejor cuando se toma mezclado con alimentos, mientras que el citrato cálcico es el más idóneo para los suplementos de calcio tomados con el estómago vacío. En cualquier caso, ambas formas se absorben bien por el organismo.

El calcio también puede encontrarse en alimentos enriquecidos con el mineral, cada vez más abundantes, y esta fortificación nutricional no se limita a los productos lácteos. Zumos, galletas o panes integran la lista de productos a los que se ha añadido este mineral. Son habituales las declaraciones nutricionales y los mensajes publicitarios: "con calcio de la leche", "con calcio y vitamina D", "con carbonato cálcico", etc. El tipo de calcio de estos productos puede ser el mismo que el de los suplementos, o bien fosfato tricálcico, con menor disponibilidad para el organismo. También empieza a ser habitual el uso del alga calcárea Lithothamnion calcareum f. Corallioides, que con un 85% de carbonato cálcico, resulta una buena fuente de calcio. Conocer el grado de disponibilidad de los distintos tipos de calcio y su mejor forma de consumo es esencial para obtener el efecto deseado.

El dilema de la vitamina D y el sol

La vitamina D es un nutriente que la piel del organismo es capaz de sintetizar a partir de la exposición solar, aunque también se puede obtener por la ingesta de algunos alimentos (pescado azul, lácteos, huevos y alimentos enriquecidos). Sus funciones en el organismo son múltiples, aunque una de las más importantes está relacionada con la salud ósea.

Alrededor de la mitad de las necesidades de vitamina D se cubren por la exposición natural y controlada al sol, y el resto por medio de la ingesta dietética, a través de alimentos ricos en vitamina D o suplementos. La recomendación general de los expertos aboga por obtener los nutrientes, siempre que se pueda, a partir de los alimentos. Según el Instituto de Medicina de Estados Unidos, las ingestas recomendadas de vitamina D (Dietary Reference Intakes for Vitamin D) son las siguientes: niños de 0 a 12 meses, 400 Unidades Internacionales (IU) o 10 microgramos (mcg); niños entre 1 y 13 años, 600 IU o 15 mcg; adolescentes y personas adultas de ambos sexos, mujeres embarazadas y lactantes, 600 IU o 15 mcg; mayores de 70 años, 800 IU o 20 mcg.

No obstante, conocer la cantidad de vitamina D que se ingiere a través de los alimentos es complicado. Respecto a la exposición solar, se sabe que hay que limitarla para reducir el riesgo de cáncer de piel. Por ello, saber si se cubren las necesidades de este nutriente y dar recomendaciones concretas e individualizadas resulta complejo. De forma general, la Organización Mundial de la Salud recomienda exponer la cara y los brazos al sol durante unos 30 minutos al día para lograr una producción adecuada de vitamina D. Siempre se deben evitar las posibles quemaduras. El consejo de tomar suplementos de vitamina D solo está claro para los siguientes grupos:
  • Personas mayores, por la menor eficiencia de su piel para sintetizar vitamina D.
  • Individuos de piel oscura, ya que estos tienen mayor dificultad para la síntesis de la vitamina.
  • Personas que padecen enfermedad de Crohn o celiaquía, que no absorben la grasa de forma adecuada ni los nutrientes liposolubles, como la vitamina D.
  • Personas con obesidad, debido a que la grasa corporal dificulta la llegada de la vitamina D a la sangre.
  • Bebés y niños pequeños con lactancia materna, ya que ésta puede carecer de la cantidad necesaria para cubrir sus requerimientos.
La decisión sobre la necesidad de tomar un suplemento de vitamina D debe estar en manos de un profesional sanitario cualificado, que evaluará la ingesta de vitamina D a partir de la alimentación, el tipo o color de piel y la exposición solar que se recibe. También puede ser de utilidad evaluar los niveles de vitamina D en sangre a partir de un análisis.

Suplementos a base de plantas

A menudo, se piensa que los productos etiquetados como "naturales" o "a base de plantas" son intrínsecamente seguros. Pero esto no siempre es así. La seguridad de los suplementos compuestos por plantas depende de sus constituyentes químicos, de cómo actúan en el organismo, cómo se preparan y la cantidad que se toma, entre otros factores.

Según esto, pueden resultar nada o poco efectivos o, por el contrario, tener efectos significativos sobre el organismo e interaccionar con medicamentos y otros suplementos, por lo que es imprescindible que la prescripción de estos productos esté en manos de los profesionales de la salud pertinentes.

Saltarse una comida engorda

Realizar ayunos prolongados con la finalidad de disminuir tallas puede ser el inicio de algún desorden alimenticio. Esa es una práctica común entre adultos de entre 20 y 40 años de edad, según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Dejar de comer no ayuda a bajar de peso y, por el contrario, provoca aumento del mismo en algunas personas, explicó María del Socorro Santiago Sánchez, jefe de departamento de Nutrición, en el Hospital General de Zona número 30. "Esto se debe a que el organismo utiliza la reserva de glucosa que tiene para que los órganos trabajen, entonces se producen más células de grasa y, por tanto, se forma el tejido adiposo", dijo.

Además, evitar algún alimento durante el día puede llevar a distintas consecuencias: disminuir la formación de tejido muscular, falta de algún nutrimento, enfermedades como desnutrición, diabetes o hipertensión.

Las personas que deseen bajar de peso, deben acudir con un especialista en nutrición para obtener la orientación adecuada, a fin de llevar un estilo de vida saludable y así lograr su peso ideal.

De hecho, el desayuno es el alimento más importante del día, porque es el primer proveedor de energía del cuerpo para que se puedan llevar a cabo las actividades; si éste no se realiza, hay escasez de glucosa en el cerebro y, por ende, falta de concentración en las tareas que se efectúan, aseguró Santiago Sánchez.

Es recomendable que el desayuno y la comida sean los de mayor contenido de cada grupo alimenticio (frutas, verduras, cereales, leguminosas y productos de origen animal) para que durante el día se ocupe la energía que se consume.

La cena debe ser más ligera, pues si se comen carnes rojas, alimentos condimentados o con mucha grasa, éstos ocasionan que el proceso de digestión dure entre dos y cuatro horas, la energía que se consumió no se gaste e, incluso, problemas para dormir, comentó.

Comer diariamente siete raciones de verduras, cinco de frutas, tres de proteínas y pocas cantidades de grasas, ayudará al organismo a realizar sus funciones, tener buena digestión y lograr un estilo de vida saludable.

Practicar algún deporte por lo menos 30 minutos al día, así como beber por lo menos un litro y medio de agua, permitirá mejorar la condición física, elasticidad y llegar al peso ideal en menor tiempo sin arriesgar la salud, concluyó la nutrióloga.

Tomado de: www.impre.com/salud/nutricion

El té verde y el Tai Chi aumentan la salud ósea de las mujeres postmenopausicas

El té verde y el Tai Chi aumentan la salud ósea de las mujeres que han pasado la menopausia, según un estudio del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad Tecnológica de Texas en Estados Unidos que se ha hecho público durante el encuentro Biología Experimental 2011.

El té verde está lleno de componentes llamados polifenoles conocidos por su potente actividad antioxidante y muchos estudios han mostrado que las personas que consumen los niveles más elevados de esta infusión tienen menores riesgos de enfermedades degenerativas crónicas graves como enfermedad cardiovascular y osteoporosis.

La investigadora Chawan-Li Shen ha desarrollado un modelo animal basado en ratas hembra de mediana edad a las que se han extirpado los ovarios con el que estudió los efectos del consumo de té verde sobre la protección contra la descomposición de la microarquitectura ósea. En humanos, esto conduce a la osteoporosis, un trastorno común en las mujeres mayores. Shen espera que sus descubrimientos puedan aplicarse también a las mujeres postmenopáusicas.

En su trabajo más reciente Shen se centró en mujeres postmenopáusica e investigó el potencial del té verde en conjunto con el Tai Chi, una forma tradicional china de ejercicio aeróbico moderado basado en la filosofía cuerpo-mente, para aumentar la fuerza ósea.

En el estudio participaron 171 mujeres postmenopáusicas de una edad media de 57 años que tenían huesos débiles por una osteoporosis no completa que fueron divididas en cuatro grupos: placebo sin tai chi (placebo); 500 mg/día de polifenoles del té verde sin tai chi (GTP); placebo y tai chi (placebo+TC); y polifenoles de té verde y tai chi (GTP+TC). El estudio duró seis meses, durante los cuales se tomaron muestras sanguíneas y de orina y se evaluó la fuerza muscular.

Los resultados muestran que el consumo de GTP, un nivel equivalente al de 4 a 6 tazas de té verde diarias, y la participación en el tai chi de forma independiente aumentaron los marcadores de salud ósea a los 3 y 6 meses, respectivamente. Un efecto similar se descubrió en la fortaleza muscular a los 6 meses. Los participantes que tomaban clases de tai chi también decían sentir beneficios significativos en su calidad de vida en términos de mejora en la salud emocional y mental.

Los autores destacan el efecto de mejora sustancial de los polifenoles y el Tai Chi en conjunto sobre los marcadores biológicos de estrés oxidativo. Dado que el estrés oxidativo es el principal precursor de la inflamación, el descubrimiento sugiere que el té verde y el tai chi podrían ayudar a reducir la etiología subyacente no sólo de la osteoporosis sino también de otras enfermedades inflamatorias también.

Shen y su equipo concluyen que existe un "efecto favorable en el consumo moderado de té verde sobre la remodelación ósea en esta población pre-osteoporótica" y esperan que pronto puedan completar un estudio a más largo plazo utilizando medidas más técnicas de la densidad ósea.

Tomado de: www.europapress.es

Falsas creencias sobre los alimentos

Un estudio analiza las creencias irracionales que los ciudadanos mantienen sobre los alimentos, con el fin de que tomen conciencia acerca de la obesidad y el sobrepeso

"Cenar solo fruta adelgaza", "los alimentos integrales tienen menos calorias", "saltarse las comidas ayuda a perder peso"... ¿Verdad o leyenda popular? Por fin un estudio científico ha analizado estas cuestiones para obtener una herramienta que colabore en la pérdida real de kilos y en el mantenimiento de un peso saludable. Para ello, investigadores americanos han confeccionado el IFBS (The Irrational Food Beliefs Scale), un índice que se ha revelado útil para conocer en profundidad las creencias que fundamentan las actitudes de las personas con problemas de peso y entre los adolescentes, en quienes son más comunes los trastornos del comportamiento alimentario por mantener el peso idóneo. Pero antes de traducirlo y exportarlo, los científicos creen necesario verificar si es extrapolable a otras sociedades y culturas donde la obesidad es un problema que se debe afrontar.

Una sociedad obesa

El estudio sobre creencias irracionales de los alimentos parte de la necesidad de analizar la sociedad, donde la obesidad y el sobrepeso se han convertido en dos de los problemas más graves de salud pública. En este panorama, se hacen evidentes los trastornos alimentarios y las creencias erróneas respecto a los alimentos.

Especial relevancia adquiere el pensamiento dicotómico que divide a los alimentos en buenos y malos, y en permitidos y prohibidos, lo que lleva al mantenimiento de dietas restrictivas para regular la ingesta y perder peso. Estos factores cognitivos se desarrollan a la vez que síntomas de ansiedad y depresión, por lo que el estudio en el cual se embarcaron los especialistas busca desarrollar tratamientos efectivos. Tuvieron presente que si bien las creencias populares sobre asuntos de salud provocan comportamientos inadecuados, las creencias sobre alimentos influyen en la decisión de qué comer.

El doctor en Medicina y Cirugía Ignacio Jáuregui Lobera, del Departamento de Bromatología y Nutrición de la Universidad Pablo de Olavide de Andalucía, y Patricia Bolaños Ríos, titular del Instituto de Ciencias de la Conducta de Sevilla, han concluido el análisis de la Escala de Creencias Irracionales de los Alimentos y su adaptación a la sociedad española. El objetivo del estudio es validar la versión española del IFBS desarrollado por el Departamento de Psicología de la Universidad de Niágara (Nueva York), con el propósito de profundizar en las dificultades a las que se enfrentan algunas personas para alcanzar su peso saludable.

El Índice se ha revelado óptimo, pero antes de traducirlo y exportarlo, los científicos estiman que es preciso verificar si es extrapolable a otras sociedades y culturas donde la obesidad y el sobrepeso son un problema. El estudio que se ha llevado a cabo en España se ha publicado en la revista científica Nutrición Hospitalaria, junto con estudios homogéneos que se realizan en países de todo el mundo. Los análisis servirán para organizar en el futuro los índices de pensamientos arraigados que motivan en cada sociedad acciones erróneas respecto a la alimentación.

57 creencias sobre la alimentación

"La comida es un sustituto del placer", "comer sano no lleva más tiempo que hacerlo de forma insana", "todas las reuniones sociales deben centrarse en la comida", "los alimentos como frutas y verduras no tienen calorías". Son algunas de las afirmaciones que conforman el primer grupo de creencias sobre la alimentación que se analizaron. En total, las sentencias agrupadas como creencias válidas son 39. Con ellas se puede estar muy en desacuerdo, en desacuerdo, de acuerdo o muy de acuerdo. A estas primeras 39 aseveraciones irracionales se añaden 18 más, hasta sumar 57, que además de absurdas son autocríticas.

En este grupo se leen afirmaciones del tipo "la felicidad puede alcanzarse con la comida", "como el alcohol no tiene grasas, no te hace ganar peso", "comer puede ayudar a superar la soledad". El resultado del análisis factorial sugiere que la consistencia de los índices sirve para adaptar el IFBS a los hábitos españoles de alimentación. Sin embargo, las conclusiones finales determinarán la escala y el orden de las preguntas para que la encuesta se utilice como herramienta útil en su aplicación clínica.

El análisis de la situación hace pensar en la necesidad de promover la educación nutricional al consumidor, con el fin de que sea crítico con los mensajes que recibe sobre alimentación, nutrición y salud. Son muy populares numerosos errores de concepto básicos en alimentación y nutrición en la población general y entre los adolescentes, aún más vulnerables para seguir dietas sin fundamento con el único fin de perder unos kilos.

Cenar solo fruta, adelgaza. Es una idea extendida entre muchos jóvenes, pero equivocada si se quiere perder peso. La combinación de nutrientes en las frutas explica la propiedad esencial de los vegetales para depurar el organismo y perder algo de peso en forma de agua, si se retienen líquidos, pero no de grasa, si se tiene sobrepeso u obesidad.

Si es integral, tiene menos calorías. La diferencia entre los alimentos normales y los integrales es que estos últimos tienen más fibra y más nutrientes reguladores (vitaminas, minerales y antioxidantes). Son más saludables, pero no se ha de entender que tienen menos calorías. Ingerir alimentos integrales (pan, galletas, arroz y pasta) supone las siguientes ventajas: al tener más fibra, mejoran el ritmo intestinal y previenen el estreñimiento, y la fibra y el resto de componentes protegen la salud frente a diversas enfermedades como la diabetes, las cardiovasculares o el cáncer.

Comer menos o saltarse comidas, adelgaza. Para adelgazar no es suficiente con tomar menos calorías, es necesario aprender a adelgazar, lo cual requiere eliminar conductas o comportamientos que engordan o dificultan el adelgazamiento. Sirve de ayuda repartir los alimentos en varias tomas -desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena- y no saltarse ninguna para evitar picotear o llegar con ansiedad y demasiada hambre a la siguiente. En general, el picoteo favorece que una persona consuma más calorías de las recomendadas cada día.

El método del estudio

Para realizar el estudio, se convocó a 527 alumnos de secundaria entre 12 y 20 años: 267 hombres y 260 mujeres. Se les pesó y midió, se determinó su índice de masa corporal y se les sometió a un cuestionario sobre las influencias externas en su autopercepción, el CIMEC, un instrumento consensuado por la comunidad científica internacional y diseñado para evaluar la influencia del modelo estético imperante, tanto en poblaciones consideradas normales como en las clínicas.

El cuestionario mide la influencia de los modelos idóneos, la preocupación por la delgadez, la influencia de los modelos sociales, las influencias familiares, de los amigos o interpersonales, las conductas dirigidas a la pérdida de peso, la ansiedad relacionada con el cuerpo, el influjo de la publicidad y la preocupación con la gordura. Se les entregó el cuestionario, que respondieron sin dificultad en la comprensión de las preguntas y en el mensaje. Todos los participantes se ofrecieron como voluntarios y ninguno de ellos recibió ningún tipo de recompensa por responder al cuestionario.

Tomado de: www.consumer.es

Los arándanos podrían frenar el desarrollo de la grasa corporal

Los arándanos podrían frenar el desarrollo de la grasa corporal, según un estudio de la Universidad Femenina de Texas en Denton (Estados Unidos) que se ha hecho público durante el encuentro 'Experimental Biology' 2011 de la Sociedad Americana de Nutrición.

Los investigadores examinaron el papel de los polifenoles de los arándanos en la diferenciación de los adipocitos, el proceso por el que las células no especializadas adquieren las características de estas células del tejido conectivo animal que sintetizan y almacenan la grasa.

Los autores explican que los polifenoles de las plantas combaten la adipogénesis, que es el desarrollo de células de grasa, e inducen la lipólisis, que es la descomposición de los lípidos y grasas.

Según explica Shiwani Moghe, responsable del estudio, "queríamos ver si utilizando los polifenoles de los arándanos se inhibía la obesidad en su fase molecular".

El estudio se realizó en tejidos en cultivo tomados de ratones. Los polifenoles mostraron una supresión dependiente de dosis en la diferenciación de adipositos. El contenido en lípidos en el grupo control fue significativamente superior que en los tejidos que recibieron tres dosis de polifenoles de arándanos. La mayor dosis de polifenoles consiguió un 73 por ciento de disminución en lípidos y la menor una reducción del 27 por ciento.

"Aún necesitamos probar esta dosis en humanos para asegurar que no existen efectos perjudiciales y si estas dosis son eficaces. Este es un área de investigación incipiente. La determinación de la mejor dosis para los humanos será importante. La promesa de que los arándanos podrían ayudar a reducir la formación de tejido adiposo en el organismo es una realidad", explica Moghe.

Estos resultados preliminares contribuyen con más aspectos a la lista de beneficios asociados con los arándanos, que ya han mostrado que podrían mitigar trastornos de salud como la enfermedad cardiaca y el síndrome metabólico.

Tomado de: www.europapress.es

10 de abril de 2011

Incluir el pan en una dieta hipocalórica facilita la adherencia a prolongarla en el tiempo

Las personas que se someten a una dieta para adelgazar e incluyen el pan en su alimentación diaria consiguen aumentar su adherencia a prolongarla en el tiempo y, además de reducir los mismos kilogramos que aquellos que han excluido este cereal, mejorar sus marcadores antropométricos, bioquímicos e inflamatorios.

Esta es la conclusión principal del estudio 'Comparación de la utilidad de dos dietas hipocalóricas equilibradas con inclusión versus exclusión de pan en el tratamiento de pacientes con sobrepeso y obesidad' que se ha presentado este jueves en Madrid con el objetivo de derribar la idea de que el pan es un alimento prohibido en la dieta de adelgazamiento.

Así, de las 104 mujeres --122 iniciales-- que finalizaron el estudio clínico durante las 16 semanas que duró, se observaron mejores resultados en aquellas que incluyeron el pan en su dieta diaria, en las que el abandono fue menor (56 frente a 48), la adherencia al tratamiento mayor, mientras que la bajada de peso fue la misma en ambos grupos (pan y no pan).

"La ausencia de pan desequilibra la dieta. No hay evidencia científica de que el pan se asocie a la obesidad. Por tanto, su exclusión no está justificada de ninguna manera", ha subrayado la jefa de la unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital La Paz y directora del estudio, la doctora Carmen Gómez.

El seguimiento, además, ha constatado cómo quienes comían pan se sentían más saciados "a los 60 y 90 minutos" de la ingesta, mejoraron sus niveles calóricos, el aporte de carbohidratos y aumentaron el número de comidas al día. No obstante, el fin del tratamiento era también enseñarles a llevar una buena alimentación y a incluir el ejercicio físico --caminar a buen ritmo tres veces por semana-- en su vida diaria.

"La actividad física no es esencial para bajar de peso sino para no recuperarlo con tanta facilidad cuando se abandona la dieta", ha explicado la doctora Gómez. En cuanto a las dosis de pan recomendadas, la experta ha indicado que la cantidad media son entre 200 y 250 gramos al día, cifra que se reduce si se realiza una dieta hipocalórica (100-180 gramos) o se aumenta si la persona se somete a mucha actividad física.

Por otro lado, la doctora Gómez ha incidido en las diferentes clases de pan, ante lo que ha asegurado que aunque el "pan blanco y el negro" tienen las mismas calorías, es mejor el segundo por su alto aporte en fibra. En cuanto al pan de molde, ha afirmado que "no es el pan de cada día", ya que incluye grasas vegetal y, respecto al "mito" de que el pan tostado "no engorda", ha asegurado que no es así, ya que "al ser un pan deshidratado, tiene las mismas calorías aunque con los nutrientes más concentrados".

Sobre el mundo de la panadería ha señalado que "tiene que seguir evolucionando y progresando". En este sentido, ha apuntado que la cantidad de sal añadida se ha reducido en los últimos años "poco a poco".

Tomado de: www.europapress.es

Vegetarianos tendrían bajo riesgo cardíaco y de sufrir diabetes

Una dieta sin carne reduciría la probabilidad de tener algunos factores de riesgo comunes de la diabetes y la enfermedad cardíaca y, por lo tanto, disminuiría el riesgo a desarrollar esas enfermedades, reveló un nuevo estudio.

Los autores evaluaron un conjunto de factores (azúcar en sangre, grasas en sangre, presión, tamaño de cintura y masa corporal) que provocan el síndrome metabólico, y hallaron que los vegetarianos tenían niveles más bajos que los no vegetarianos en esas determinaciones, excepto en el colesterol.

En el estudio, 23 de cada 100 vegetarianos tenían por lo menos 3 factores de síndrome metabólico, versus 29/100 no vegetarianos y 37/100 semivegetarianos.

"Esperaba ver alguna diferencia (...) Pero no tanta", dijo el autor principal del estudio, Nico Rizzo, de Loma Linda University.

El equipo de Rizzo analizó la dieta, la salud y el estilo de vida de más de 700 adultos. A través de cuestionarios, los categorizó en tres grupos: vegetarianos (comer cualquier tipo de carne menos de 1 vez por mes), semivegetarianos (comer carne vacuna o de ave menos de 1 vez por semana) y no vegetarianos.

El equipo les midió también el nivel de azúcar, grasa y colesterol en sangre, además de la presión, el tamaño de cintura y el índice de masa corporal (IMC): los vegetarianos tenían un índice promedio de 25,7, cuatro puntos menor que el de los no vegetarianos. (Un IMC superior a 25 indica sobrepeso y mayor que 30, obesidad).

Los semivegetarianos tenían un IMC promedio y un tamaño de cintura menor que los no vegetarianos, pero mayor que los vegetarianos. El patrón se mantuvo tras combinar los cálculos para determinar la presencia o no del síndrome metabólico.

Rizzo dijo desconocer la explicación de esas diferencias. "¿Es básicamente el consumo de carne, de verduras o la combinación de ambos?", se preguntó.

Es posible también que la dieta no sea la causa, ya que el estudio no reveló una relación causa-efecto.

El estudio, publicado en Diabetes Care, no siguió a los participantes en el largo plazo para comprobar si los que no consumían carne desarrollaban en realidad menos diabetes y enfermedad cardíaca.

Los datos del estudio, financiado por los Institutos Nacionales de Salud, provienen de una investigación de largo plazo de los Adventistas del Séptimo Día (Adventist Health Study 2), que concentran muchos más vegetarianos que la población general.

En el estudio, el 35 por ciento de los participantes no consumía carne, lo que ocurre apenas en el 5 por ciento de la población estadounidense.

Una diferencia entre los grupos, según Rizzo, fue la edad: los vegetarianos eran 3 años mayores que los no vegetarianos.

"Aunque son mayores, están en mejor forma", dijo Rizzo. "Eso es algo que me pareció bastante interesante", agregó.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Relación entre alimentos concretos y el deseo de fumar

El hábito del tabaco provoca una enorme tasa de morbilidad y mortalidad, debido al alto riesgo de enfermedades relacionadas con el tabaquismo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), fumar es uno de los principales factores de riesgo en seis de las ocho causas principales de mortalidad en el mundo. En general, los métodos para dejar de fumar ayudan a las personas motivadas que están dispuestas a abandonar este hábito, pero la gran mayoría de fumadores no están preparados, ni siquiera quieren intentarlo. Además, el tabaco está asociado a multitud de situaciones sociales que no pueden o no deben obviarse, como tomar un café u otra bebida en compañía de amigos, o el mero hecho de ver determinados alimentos (antojos), cuyo consumo aumenta el deseo de fumar. Ante estos escenarios que forman parte de la realidad cotidiana, resulta útil conocer ciertos trucos para sortear los obstáculos respecto a la alimentación y reducir los momentos de mayor apetencia por el tabaco, un vicio insano.

Cada caso es particular

Determinados alimentos favorecen el gusto por los cigarrillos y el deseo de fumar, de manera que evitarlos propicia que se piense todavía más en este hábito. Varios estudios han documentado el efecto de la abstinencia de los alimentos preferidos (antojos) sobre el deseo de fumar. En una investigación realizada por el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Chicago (EE.UU.), se examinó la relación entre los antojos de ciertos alimentos y las ganas de encender un cigarrillo. Para ello, se recurrió a la presentación de indicaciones visuales relacionadas con el tabaco o con los alimentos, que se mostraban a dos grupos de participantes: fumadores privados de tabaco y fumadores privados de alimentos.

La evaluación se realizó en cuatro sesiones bajo distintas condiciones: después de abstenerse de fumar, después de evitar los alimentos y después de abstenerse de fumar y de comer. Los autores detectaron asociaciones claves: la abstinencia de fumar durante un día aumenta el deseo de hacerlo al día siguiente y la privación de alimentos durante todo el día genera mayores ansias de comer por la noche. Los autores de la investigación comprobaron también cómo dejar de fumar no afectó al deseo de querer comer más o anhelar determinados alimentos, mientras que evitar alimentos aumentó de forma modesta el deseo de fumar. Este hecho sugiere que no siempre resulta eficaz y seguro eludir el consumo de determinados alimentos que gustan, aunque se liguen al deseo de fumar, y menos aún cambiar de forma radical la dieta o seguir una dieta estricta para evitar los kilos que se ganan durante el proceso.

No obstante, algunas referencias sugieren que la intensidad del deseo se puede manejar por medio de estrategias cognitivas. La ansiedad por fumar es menor cuando, cada vez que se tienen ganas de fumar un cigarrillo, el exfumador visualiza las consecuencias a largo plazo asociadas con el tabaquismo, como tener el pelo lacio y la piel más seca o un riesgo mayor y evidente, como morir por cáncer de pulmón.

Dieta estricta con efecto contraproducente

Dejar de fumar y controlar la ansiedad es posible. Hay que seguir un método dietético eficaz que consigue controlar la ansiedad y el aumento de peso, mejorar el estreñimiento que desencadena a menudo el dejar de fumar y ayudar a depurar el organismo de los tóxicos del tabaco. Sin embargo, una restricción calórica excesiva puede provocar justo el efecto contrario: aumentar la ansiedad por los cigarrillos o por la comida con el consiguiente y desafortunado aumento de peso.

Un documento publicado por el Programa de Investigación del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Baltimore (EE.UU.) comprobó que el seguimiento por parte de quienes quieren dejar de fumar de una dieta con un déficit energético importante (700 Kcal menos por día) se asocia con un aumento pequeño en el consumo de cigarrillos, pero estadísticamente significativo. Estos hallazgos sugieren que ponerse a dieta estricta puede favorecer el hábito de fumar y podría obstaculizar los intentos para abandonar este hábito insano.

Trucos para controlar el deseo de fumar

Muchas personas fumadoras asocian las ganas de encender un cigarrillo con escenarios y/o situaciones concretas de la vida cotidiana. En general, las señales más citadas en distintos estudios, que más ansiedad generan y, en consecuencia, mayor deseo de fumar provocan, son: ver a otras personas que fuman o toman un café, el hecho de estar con amigos, el momento de tomar una copa en un bar o tras terminar de comer o de tomar un café. Aunque los expertos en psicología del comportamiento sugieren que "la prevención de recaídas en el tabaquismo no puede abordarse solo con técnicas de evitación, sino también mediante técnicas de exposición y afrontamiento", resulta útil conocer trucos para sortear los obstáculos respecto a la alimentación, con el fin de hacer frente a los momentos de mayor apetencia por el tabaco, hasta conseguir evitar la necesidad de fumar.

Después de comer. Lavarse los dientes y romper con la rutina, distraerse con alguna afición tal vez descuidada o darse una ducha son algunas propuestas que pretenden ayudar a superar antes el momento crítico del mayor deseo. También se pueden utilizar sustitutivos como los chicles y los caramelos sin azúcar o el regaliz de palo, que aportan un sabor agradable y ocupan la boca, sin necesidad de recurrir a un cigarrillo.

Después de tomar café. Puede ser conveniente prescindir del café durante una temporada, al menos en los primeros meses tras abandonar el tabaco, al ser una bebida que promueve el deseo de fumar. Cabe hacer lo propio con otras bebidas excitantes como el té y los refrescos con cafeína. El consumo de excitantes puede resultar contraproducente, más si se toma medicación para el tratamiento de la ansiedad. Es el momento de iniciarse en el consumo de infusiones, ya sean relajantes o de gustos muy variados (frutos del bosque, fresas y frambuesas, frambuesas y arándanos, rooibos al natural o aromatizado con canela, etc.).

Cuando se está nervioso. El tabaco causa efectos fisiológicos que la mente interpreta como relajantes y provoca a quien fuma la sensación de que se reduce la emoción negativa. En situación de estrés o de nervios, resulta indicado revisar la dieta y ser selectivo con los alimentos que se comen, más si se ha optado por dejar de fumar. Esto conlleva la elección de alimentos con una composición nutritiva que favorezca la nutrición y el cuidado de los nervios, así como la omisión de alimentos excitantes (café, té y demás bebidas con cafeína) y otros con una carga excesiva en calorías, grasas o azúcares. Se propone tomar alimentos ricos en magnesio, calcio, vitaminas del grupo B, nutrientes para los nervios. La selección incluye copos de avena y café de cereales en el desayuno, un puñado de frutos secos (25 gramos) entre horas -las pipas son las más ricas en magnesio y las almendras tienen una mejor proporción de calcio y magnesio-, semillas de sésamo como aderezo de ensaladas y cremas de verduras, y arroz integral porque reúne en buena proporción los nutrientes citados. Entre horas, se pueden tomar infusiones relajantes, que ayudan a calmar los nervios.

Tomado de: www.consumer.es

Un componente de las mandarinas combate la obesidad y protege de la enfermedad cardiaca

Investigadores de la Universidad de Ontario Occidental en Canadá han descubierto una sustancia en las mandarinas que no sólo previene la obesidad sino que también protege frente a la diabetes tipo 2 e incluso la aterosclerosis, la enfermedad subyacente responsable de la mayoría de ataques cardiacos e ictus. Los autores, que publican su hallazgo en la revista 'Diabetes', estudiaron los efectos de un flavonoide que se encuentra en las mandarinas denominado nobiletina.

Los autores alimentaron a ratones de un modelo de síndrome metabólico con una dieta alta en grasas y azúcares simples. Un grupo se volvió obeso y mostró todos los síntomas asociados al síndrome metabólico: colesterol y triglicéridos elevados, niveles elevados de insulina y glucosa en sangre e hígado graso. Estas anomalías metabólicas aumentan en gran medida el riesgo de enfermedad cardiaca y diabetes tipo 2.

El segundo grupo de ratones, alimentado con la misma dieta pero a la que se añadió nobiletina, no experimentaron aumento en los niveles de colesterol, triglicéridos, insulina o glucosa y ganaron peso de forma normal. Los ratones se volvieron mucho más sensibles a los efectos de la insulina. La nobiletina previno la acumulación de grasa en el hígado al estimular la expresión de genes que participan en el gasto del exceso de grasa y en la inhibición de los genes responsables de la producción de grasa.

Según explica Murray Huff, responsable del estudio, "los ratones tratados con nobiletina estaban protegidos frente a la obesidad y en los estudios a largo plazo, la nobiletina también protegió a estos animales de la aterosclerosis, la acumulación de placa en las arterias, que puede conducir a un ataque cardiaco o ictus. Este estudio allana el camino a futuros estudios para examinar si este es un tratamiento viable para el síndrome metabólico y las condiciones asociadas en la población".

Tomado de: www.europapress.es

3 de abril de 2011

La OMS asegura que hay 43 millones de niños menores de 5 años con sobrepeso

La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que el sobrepeso y la obesidad son un problema de salud pública a nivel mundial cada vez más preocupante y que afecta desde edades más tempranas ya que, según datos de 2010, ya hay alrededor de 43 millones de niños de cinco años con sobrepeso.

Así lo asegura este organismo de Naciones Unidas, que recuerda además que el sobrepeso y la obesidad son ya el quinto factor principal de riesgo de defunción en el mundo, dado que cada año fallecen por lo menos 2,8 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso o la obesidad.

Además, el 44 por ciento de la carga de diabetes, el 23 por ciento de la carga de cardiopatías isquémicas y entre el 7 y el 41 por ciento de la carga de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad.

La OMS resalta que, pese a que tradicionalmente la obesidad y el sobrepeso estaban asociadas a los países de ingresos altos, ambos trastornos están aumentando en los países de ingresos bajos y medianos, en particular en los entornos urbanos.

De hecho, de los 43 millones de niños con sobrepeso, más del 80 por ciento, cerca de 35 millones, viven en países en desarrollo, mientras que en los países desarrollados esa cifra es de 8 millones.

La obesidad infantil se asocia con una mayor probabilidad de obesidad, muerte prematura y discapacidad en la edad adulta. Pero además de estos mayores riesgos futuros, los niños obesos sufren dificultad respiratoria, mayor riesgo de fracturas e hipertensión, y presentan marcadores tempranos de enfermedad cardiovascular, resistencia a la insulina y efectos psicológicos.

Esto provoca que muchos países de ingresos bajos y medianos estén afrontando una "doble carga" de morbilidad. Así, al tiempo que sin más propensos a recibir una nutrición prenatal, del lactante y del niño pequeño insuficiente, también están expuestos a alimentos hipercalóricos ricos en grasa, azúcar y sal y pobres en micronutrientes, que suelen ser poco costosos.

Estos hábitos alimentarios, juntamente con una escasa actividad física, tienen como resultado un "crecimiento brusco de la obesidad infantil, al tiempo que los problemas de la desnutrición continúan sin resolver".

Por todo ello, entre las propuestas de la OMS para combatir estas cifras apelan a la industria alimentaria para que promocione una alimentación saludable, reduciendo el contenido de grasa, azúcar y sal de los alimentos elaborados, y asegurando que todos los consumidores puedan acceder física y económicamente a unos alimentos sanos y nutritivos.

Tomado de: www.europapress.es

Cómo aumentar el rendimiento físico en el deporte

Los aminoácidos de cadena ramificada ayudan a la recuperación muscular después del ejercicio y sirven de apoyo al crecimiento de los músculos

Con el fin de aumentar el rendimiento físico, los deportistas recurren a distintos tipos de complementos nutritivos para compensar las limitaciones genéticas en su estado hormonal y en su desarrollo muscular. Están muy sensibilizados con todos los temas relacionados con la nutrición y, en determinadas categorías, son asiduos al uso de distintos productos específicos de nutrición deportiva. Pero muchos de los mensajes que acompañan los productos y complementos nutricionales, como la "mejora del rendimiento", "aumento de la masa y de la fuerza muscular", "atenuación de la fatiga" o "mejora del sistema inmune", son desproporcionados porque no se corresponden ni con las sustancias ni con las dosis propuestas. Los concentrados proteicos o de aminoácidos específicos (componentes básicos de las proteínas), como los denominados aminoácidos de cadena ramificada (BCAA), forman parte del catálogo. La novedad en este ámbito es la reciente opinión científica publicada por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sobre los fundamentos en los que se han de basar las declaraciones de propiedades saludables respecto al rendimiento que se adjudica a los aminoácidos ramificados.

La capacidad de trabajo físico del organismo humano tiene su máximo exponente en el movimiento activo, para lo cual es necesaria la contracción muscular. Para que esto suceda, se necesita un adecuado y continuo aporte de energía a las fibras musculares activas, durante el tiempo necesario. Los principales sustratos energéticos utilizados por el organismo durante el ejercicio físico son los hidratos de carbono y las grasas. Los primeros constituyen la principal fuente energética durante los ejercicios de mayor intensidad y menor duración (deportes explosivos), mientras que las grasas lo son durante los ejercicios de baja intensidad y larga duración (deportes de resistencia).

Crecimiento y mantenimiento de la masa muscular

En circunstancias especiales de baja disponibilidad de sendos nutrientes, el organismo utiliza otros sustratos energéticos, como el lactato y ciertos aminoácidos (aminoácidos de cadena ramificada o BCAA y glutamina). En condiciones normales, los aminoácidos contribuyen poco al gasto energético total ya que, en principio, su efecto fisiológico es otro, como la nutrición del músculo. Sin embargo, en los deportes aeróbicos de larga duración (ciclismo, maratón...) o de alta intensidad sobre alguno o algunos músculos concretos (entrenamiento de fuerza con pesas), los depósitos musculares de glucógeno sufren un importantísimo descenso e, incluso, se consumen por completo. En estas situaciones, es cuando el organismo comienza a utilizar de manera importante las propias proteínas musculares, en particular, los aminoácidos de cadena ramificada, para convertirlos en energía.

Ello trae consigo un descenso notable de los aminoácidos en el músculo, lo que se traduce en un aumento del tiempo de recuperación muscular y un descenso en el rendimiento del deportista para afrontar el siguiente entrenamiento o competición. Desde el ámbito de la medicina del deporte y de los propios deportistas, se insiste desde hace años en que, si no se corrige a tiempo esta situación por medio de la dieta y, sobre todo, con un aporte puntual de aminoácidos ramificados, podría descender la potencia, la fuerza física y la resistencia ante un esfuerzo continuado.

No obstante, el mensaje que defiende un consumo extra de BCAA en favor de un mayor crecimiento o un mejor mantenimiento de la masa muscular no está justificado. El Grupo de revisión de la EFSA informa de que los distintos estudios que proporcionan referencias sobre los efectos positivos de los BCAA (sobre la capacidad y el rendimiento físico, la síntesis de proteínas y/o la degradación de las proteínas y los cambios en la masa muscular) son poco significativos y no permiten extraer conclusiones para el fundamento científico del efecto de tales alegaciones. En consecuencia, la EFSA concluye que no se ha demostrado una relación causa-efecto entre el consumo específico de BCAA y el crecimiento o el mantenimiento de la masa muscular superior a la propiciada por un consumo normal de proteínas mediante la dieta. Los textos que propone la Autoridad Europea como declaración de propiedades saludables asociados al consumo de BCAA son: "ayudan a la recuperación muscular después del ejercicio", "reducen la degradación del músculo después del ejercicio", "tienen un efecto anabólico en el metabolismo de proteínas después del ejercicio" y son componentes que "sirven de apoyo al crecimiento muscular". Las condiciones de uso de los aminoácidos de cadena ramificada se establecen en 77 mg por kilogramo de peso corporal antes de la práctica deportiva.

Hipótesis de la fatiga central

Con el consumo de aminoácidos ramificados se persigue aumentar la masa muscular, acelerar la recuperación del músculo y prevenir la fatiga. Ésta puede definirse como la pérdida de fuerza máxima o de potencia de salida. La recuperación de la fatiga muscular es la recuperación de la fuerza muscular máxima tras un ejercicio vigoroso. Esto es beneficioso para el rendimiento deportivo en las disciplinas donde la pérdida de fuerza muscular se traduce en una merma del rendimiento. La hipótesis descrita por los autores del libro "Nutrición en el deporte. Ayudas ergogénicas y dopaje" sugiere que el incremento de los niveles cerebrales de serotonina (neurotransmisor) puede alterar la función del sistema nervioso central y llevar al desarrollo de la fatiga. Esto sucede en respuesta a un descenso plasmático de aminoácidos ramificados, junto con una mayor disponibilidad de triptófano, precursor de la serotonina. Pero, ¿por qué se desarrolla esta circunstancia?

Tras un ejercicio aeróbico intenso y prolongado en el tiempo, como ciclismo, maratón, duatlón, triatlón, etc., o un entrenamiento de fuerza con pesas, el organismo detecta un nivel bajo de aminoácidos ramificados en sangre. Estos son tres: leucina, isoleucina y valina. Por otra parte, aumentan los niveles de ácidos grasos libres, que desplazan al triptófano de su unión a la albúmina (en condiciones normales, este aminoácido se transporta por la sangre unido a esta proteína), por lo que se incrementa la concentración plasmática de triptófano libre. Al detectarlo el cerebro, éste ordena la segregación del neurotransmisor serotonina a partir de triptófano. Se sabe que la serotonina, entre otros efectos, induce el sueño, desciende la excitabilidad nerviosa y suprime el apetito. Este desequilibrio entre triptófano libre y BCAA puede ser la causa de una fatiga aguda tanto fisiológica como psicológica y, en consecuencia, el factor responsable de la disminución del rendimiento físico.

A partir de estos conocimientos, se plantea la hipótesis de que tomar una cantidad extra de BCAA puede prevenir el descenso plasmático de estos aminoácidos, estabilizar el cociente triptófano libre/BCAA, limitar la subida de los niveles de serotonina en el cerebro y mejorar la resistencia a la fatiga del deportista durante un ejercicio aeróbico prolongado. Estos efectos se han comprobado con efectividad en animales de experimentación, aunque los ensayos clínicos en deportistas logran resultados menos contundentes. Por esta razón, la EFSA considera que no se puede llegar a la conclusión de que consumir un suplemento de BCAA "reduzca la fatiga". Además, en dosis muy elevadas, los aminoácidos ramificados pueden incrementar los niveles de amoniaco y causar efectos tóxicos. Eso sí, está demostrado que el aporte extra de carbohidratos reduce la movilización de los ácidos grasos que compiten con el triptófano para unirse a la albúmina y, en consecuencia, se reduce la fatiga de origen central.

La EFSA sugiere ser prudente e indicar que los aminoácidos ramificados "mejoran la recuperación muscular después del ejercicio" y "mejoran la síntesis de proteínas musculares", en lugar de "reducir la fatiga", porque esta última causa-efecto no está demostrada. Para tal fin, las condiciones de empleo son muy precisas. La cantidad mínima aconsejada para obtener efectos es de 3 gramos al día, tomados durante e inmediatamente después del ejercicio, con un contenido de 500 mg de L-leucina y 500 mg de L-Valina por dosis. Además, se ha de informar al usuario de que no conviene tomar más de 12 g de BCAA por día, ya que una dosis mayor puede provocar la acumulación de amoniaco, un metabolito tóxico. Es fundamental acompañar la ingesta de suficientes líquidos e hidratos de carbono.

Tres aminoácidos escenciales

Los aminoácidos ramificados son tres: leucina, isoleucina y valina. Desempeñan importantes funciones fisiológicas, son elementos básicos para que se genere la síntesis de proteínas musculares y, al estar presentes en una proporción adecuada, disminuye la degradación proteica después del ejercicio.

Durante la actividad, si ésta es muy intensa, pueden actuar como sustratos energéticos necesarios para la contracción muscular y, si es prolongado en intensidad y en tiempo, disminuyen la fatiga a través de efectos indirectos sobre el sistema nervioso central. También estimulan de forma parcial la producción de insulina, que ayuda a transportar la glucosa y los aminoácidos al interior de las células.

Tomado de: www.consumer.es