28 de mayo de 2011

Si se cocina correctamente, el pescado puede ser de beneficio para el corazón de la mujer

Según un estudio reciente, el pescado, conocido desde hace tiempo por ser saludable para el corazón, cuando se hornea o se asa a la parrilla también protege contra el desarrollo de insuficiencia cardíaca.

La investigación, que dio seguimiento a más de 84,000 mujeres posmenopáusicas durante un promedio de 10 años, halló que aquellas cuyas dietas incluían más pescado horneado y asado a la parrilla es decir, cinco o más raciones a la semana tenían un riesgo de insuficiencia cardíaca 30 por ciento más bajo, en comparación con las mujeres que comían menos de una ración al mes.

"Una relación directa entre el pescado y la insuficiencia cardíaca no es necesariamente intuitiva porque podría esperarse que proteja contra los ataques cardíacos", comentó el autor principal del estudio, el Dr. Donald Lloyd-Jones, un cardiólogo preventivo y director del departamento de medicina preventiva de la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern University, en Chicago. "Pero este no es el mecanismo que opera aquí y considero que eso es algo interesante. También es interesante que la forma en que se prepara el pescado sea tan importante como el tipo de pescado que se consume".

El estudio aparece publicado el 24 de mayo en la revista Circulation: Heart Failure.

Según el estudio, comer el pescado frito, lo que antes se asociaba con mayores riesgos de accidentes cerebrovasculares, se asocia con un mayor peligro de insuficiencia cardíaca, y una sola ración a la semana se asoció con un riesgo 48 por ciento mayor.

Además, los pescados oscuros como el salmón, la macarela y la anchoa se asociaron con riesgos más bajos que los que representan ya sea el atún o el pescado blanco como el lenguado, el pargo o el bacalao.

Según las investigaciones anteriores, los ácidos grasos omega 3 presentes en el pescado reducían los riesgos de enfermedad cardiovascular al disminuir la inflamación y mejorar la presión arterial, así como también la función del corazón y de los vasos sanguíneos.

Lloyd-Jones comentó que su estudio no revelaba una relación específica entre los ácidos grasos omega 3 y la insuficiencia cardíaca, en comparación con la enfermedad cardíaca en general, pero apuntó que la ciencia continúa desentrañando todos los aspectos nutricionales del pescado. La insuficiencia cardíaca se caracteriza por la incapacidad del corazón para bombear sangre suficiente al resto del organismo.

"Es posible que no conozcamos los otros componentes pero esa es la razón por la cual comer pescado es mejor que tomar un suplemento", comentó. "Es realmente necesario consumir alimentos. Esto es sin duda una parte importante de un patrón alimentario saludable".

El estudio de Lloyd-Jones se basó en los datos de 84,493 mujeres de entre 50 y 79 años que formaban parte del estudio Women's Health Initiative (Iniciativa de Salud de las Mujeres). La gran mayoría de las participantes eran blancas (85 por ciento), mientras que 7 por ciento eran afroamericanas y 3 por ciento hispanas.

La principal limitación del estudio fue su naturaleza de observación y el hecho de que las propias participantes informaran acerca de sus hábitos alimentarios, comentó Lona Sandon, profesora auxiliar de nutrición clínica de University of Texas Southwestern, en Dallas.

"Lo que no se sabe es si estas mujeres han estado comiendo cinco raciones de pescado horneado o asado a la parrilla durante toda su vida, o si es algo que empezaron a hacer a partir de los 50 años", comentó Sandon. "También es posible que tengan un estilo de vida más activo y consuman menos grasa saturada. De modo que probablemente haya muchas diferencias en la ingesta nutricional general".

En realidad, el estudio indicó que las participantes cuyas dietas incluían más pescado horneado y asado a la parrilla solían estar más sanas y lucir más jóvenes que sus homólogas que comían pescado frito, además de que hacían más actividad física y tenían una mejor condición física. Además, eran más educadas, menos propensas a fumar y mostraban menor incidencia de diabetes, presión arterial alta y enfermedad cardiovascular.

"Indudablemente es prometedor que [el pescado horneado y asado a la parrilla] tuviera esencialmente un efecto protector", comentó Sandon. "Eso se corresponde con lo que sabemos por otros estudios: el pescado contiene algo que es bueno para nosotros. Y el pescado no frito también contiene algo que es bueno para nosotros".

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Tomar más calcio del recomendado no reduce el riesgo de fracturas y osteoporosis

Investigadores de la Universidad Uppsala, en Suecia, han constatado que, aunque cantidades moderadas de calcio --que estarían entorno a los 700 miligramos al día-- son vitales para mantener sanos los huesos, no es necesario comenzar a incrementar la ingesta de calcio para reducir el riesgo de sufrir fracturas u osteoporosis en la edad adulta. El trabajo se publica este martes en 'bmj.com'.

Cuando las personas envejecen, sus huesos pierden calcio y aumenta su riesgo de sufrir fracturas y osteoporosis, sobre todo en el caso de las mujeres. Además de ser causa de sufrimiento a nivel individual, las fracturas son un enorme agujero en los bolsillos de los servicios sanitarios en todo el mundo.

Con el envejecimiento poblacional, esta carga se incrementará en los próximos años. Por ello, prevenir es un importante asunto de salud pública, según apuntan los autores de este trabajo, liderado por la investigadora Eva Warensjö, de la Universidad Uppsala.

La importancia de aumentar la ingesta de calcio para compensar su pérdida ha sido un tema de debate durante mucho tiempo y todavía no hay consejos claros en este sentido.

Esta situación se refleja en el amplio abanico de recomendaciones de ingesta diaria de calcio que se dan a las pacientes a partir de los cincuenta, que en Reino Unido en la actualidad es de 700 miligramos, en Escandinavia de 800 miligramos y de 1.200 en Estados Unidos.

Con el objetivo de investigar los vínculos entre la ingesta de calcio a largo plazo y el riesgo de fracturas, los autores de este trabajo revisaron datos de un gran estudio poblacional realizado sobre mujeres suecas en el año 1987.

Unas 61.433 mujeres nacidas entre 1914 y 1948 participaron en el 'Swedish Mammography Study' y de ellas, 5.022 participaron en un grupo más pequeño perteneciente a una sub-investigación.

Todas las participantes recibieron seguimiento durante 19 años. En este tiempo, 14.738 (24%) mujeres tuvieron su primera fractura y de ellas, 3.871 (6%) sufrieron su primera fractura de cadera. El 20 por ciento del subgrupo tenía osteoporosis.

Los investigadores utilizaron una serie de cuestionarios para conocer mejor los cambios en la dieta de las participantes y en particular, sus ingestas de calcio y el uso de suplementos y multivitaminas.

Estas mujeres proporcionaron también información sobre su estatus menopausal, si utilizaban o no terapia de estrógenos post-menopausia, su peso, altura, hábitos tabáquicos, cuánta actividad física realizaban y su nivel de educación.

Los resultados demostraron que las mujeres tenían el riesgo más bajo de sufrir fracturas cuando consumían alrededor de 750 miligramos de calcio diarios. Sin embargo, el riesgo de fracturas en mujeres que comenzaron a aumentar su ingesta de calcio no descendió.

Hay algunas evidencias de que una alta ingesta de calcio puede incrementar la tasa de fracturas de cadera, aunque los autores de este trabajo advierten de que estos resultados deben ser interpretados con precaución.

Los investigadores concluyen diciendo que, mientras que bajos niveles de ingesta de calcio --menos de 700 miligramos diarios-- aumentan el riesgo de fracturas y osteoporosis, no hay necesidad de comenzar a elevar este consumo por encima de esta cantidad, ya que este aumento no reduce el riesgo de fractura u osteoporosis.

Tomado de: www.europapress.es

Simplemente comer menos grasas podría reducir el riesgo de diabetes

Perder peso podría no ser necesario para reducir el riesgo de diabetes, expone un estudio reciente. En cambio, pequeños cambios en la dieta pueden hacer una gran diferencia en el riesgo, aún sin pérdida de peso, y particularmente entre personas de raza negra.

Para el estudio, publicado en línea el 18 de mayo en la revista American Journal of Clinical Nutrition, los investigadores pusieron a dieta a 69 personas con sobrepeso y en riesgo de diabetes durante ocho semanas, con sólo pequeñas reducciones en su consumo de grasas y carbohidratos. Aquellos en el grupo con menos grasa consumieron una dieta compuesta de 27 por ciento grasa y 55 por ciento carbohidratos. La dieta baja en carbohidratos consistió en 39 por ciento grasa y 43 por ciento carbohidratos.

"A las ocho semanas, el grupo de la dieta baja en grasas tuvo significativamente más secreción de insulina y una mejor tolerancia a la glucosa, además de una tendencia a mayor sensibilidad a la insulina", dijo en un comunicado de prensa Barbara Gower, autora principal del estudio y profesora de Ciencias de la Nutrición en la Universidad de Alabama en Birmingham. Los hallazgos fueron descritos como más acentuados en los participantes negros.

"Estas mejoras indican un menor riesgo para la diabetes", dijo Gower.

Sorprendentemente, agregó, los participantes del estudio se encontraron con menor riesgo de la enfermedad, independientemente de si perdieron peso.

"Las personas tienen dificultad para bajar de peso", añadió Gower. "Lo importante de nuestro estudio es que los resultados sugieren que la atención a la calidad de la dieta, no la cantidad, puede hacer una diferencia en el riesgo de diabetes tipo 2."

Limitar la ingesta de grasa al día a cerca de 27 por ciento en la dieta puede disminuir el riesgo de diabetes a largo plazo, concluyó el estudio.

Los investigadores señalaron que los cambios dietéticos necesarios son mínimos y, por tanto, manejables.

"Las dietas utilizadas en este estudio fueron, de hecho, bastante moderadas", dijo Laura Lee Goree, una dietista en la universidad y coautora del estudio, en un comunicado de prensa. "Las personas en situación de riesgo para la diabetes podrían fácilmente adoptar las dietas bajas en grasa que utilizamos."

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Caminar rápido mejora el pronóstico de los pacientes diagnosticados de cáncer de próstata en etapas tempranas

Un estudio realizado por la University of California, San Francisco (UCSF), y la Harvard School of Public Health, sobre 1.455 estadounidenses diagnosticados de un cáncer de próstata en una etapa temprana, ha encontrado un vínculo entre caminar a paso ligero y un riesgo menor de progresión en este tipo de cáncer. Los resultados de este trabajo se publican este martes en 'Cancer Research'.

En concreto, estos científicos han descubierto que los hombres que caminaban a paso ligero --casi cinco kilómetros por hora-- durante al menos tres horas a la semana tras ser diagnosticados eran cerca de un 60 por ciento menos propensos a desarrollar marcadores bioquímicos de recurrencia del cáncer o necesidad de recibir una segunda ronda de tratamiento para el cáncer de próstata.

Según el autor principal de este trabajo, Erin Richman, investigador postdoctoral en la UCSF, "el punto importante fue la intensidad de la actividad, el paseo tiene que ser a paso ligero para que los hombres experimenten beneficio". "Nuestros resultados proporcionan a los hombres con cáncer de próstata algo que pueden hacer para mejorar su pronóstico", afirma.

Un estudio anterior, publicado a principios de año por la investigadora de la UCSF June Chan y sus colaboradores de la Harvard School of Public Health, demostró que la actividad física tras el diagnóstico podía reducir la mortalidad relacionada con enfermedad en hombres con cáncer de próstata.

Este nuevo trabajo complementa estos descubrimientos y es el primero en centrarse en los efectos de la actividad física tras el diagnóstico en indicaciones tempranas de la progresión de la enfermedad, como un aumento en sangre de los niveles de los antígenos prostáticos específicos (PSA, por sus siglas en inglés). Según Chan, "su estudio sugiere que una actividad física vigorosa o un paseo a paso ligero puede tener beneficio en las primeras etapas de la enfermedad".

Los participantes de este estudio fueron seleccionados dentro de un grupo más grande, compuesto por 14.000 hombres con cáncer de próstata que participaron en el 'Prostate Strategic Urologic Research Endeavor' (CaPSURE), un estudio dirigido por Peter Carroll, jefe del Departamento de Urología de la UCSF y también autor de esta investigación.

Tomado de: www.europapress.es

Un puñado de cerezas: bueno para la hipertensión

Las cerezas son frutas delicadas, con una vida útil limitada, que necesitan la incidencia constante y la intensidad de los rayos de sol para alcanzar su grado óptimo de maduración. Así, estas frutas consiguen sus propiedades organolépticas máximas, que se reflejan en una textura tersa y firme, además de una mayor concentración de nutrientes, entre ellos, variedad de compuestos antioxidantes, de vitaminas como el ácido fólico y minerales como el potasio. La combinación de todos estos componentes convierte a las cerezas en excepcionales para quienes padecen hipertensión, ya que la retención de líquidos es una situación problemática en estos casos y son frutas que destacan por su efecto diurético. Comer un puñado de cerezas al día, dentro de un patrón de alimentación equilibrada, es una idea sana para mantener a raya la tensión arterial.

El final de la primavera y el comienzo del verano es el periodo natural de las cerezas. En este momento reflejan su mayor aporte nutricional, al comprobarse una concentración superior de nutrientes, como el ácido fólico, la fibra, el potasio y numerosos antioxidantes naturales, junto con un escaso valor energético: apenas 50 Kilocalorías por 100 gramos.

Estas frutas deben su color rojo intenso a las antocianinas, entre otros reconocidos pigmentos con capacidad antioxidante. La identificación, cuantificación y conocimiento a fondo de los distintos tipos de antioxidantes que concentran las cerezas y las guindas, así como la determinación de su biodisponibilidad, son objeto de estudio en recientes publicaciones.

Estos compuestos -antocianinas, flavonoides, flavanoles y flavonoles, indoles, indolamina, entre otros- contribuyen a otorgar al sabor, el color y otras propiedades sensoriales, como el amargor o dulzor y la astringencia de la fruta, y tienen un valor añadido como agentes antioxidantes y protectores de la salud humana. En las últimas décadas, son cuantiosas las investigaciones que evalúan el rol de los distintos antioxidantes y los alimentos que los contienen en patologías degenerativas como las cardiovasculares y el cáncer, así como en el deterioro fisiológico asociado al proceso natural de envejecimiento. Es el caso de las cataratas o las alteraciones del sistema nervioso, e incluso, el envejecimiento prematuro de la piel, más cuando la incidencia del sol es mayor.

Desde los departamentos de Biología Aplicada y de Tecnología de los Alimentos de la Escuela Politécnica Superior de Orihuela-Universidad Miguel Hernández (Orihuela, Alicante), han analizado los componentes químicos y la actividad antioxidante de las cerezas en 14 estadios diferentes de maduración. Los parámetros estudiados relacionados con la calidad de la fruta han sido el color, la textura, los azúcares, los ácidos orgánicos, la actividad antioxidante total y el global de compuestos fenólicos, antocianinas y ácido ascórbico o vitamina C. Los resultados han revelado que la acumulación de vitamina C, la actividad antioxidante total (AAT) y los compuestos fenólicos totales aumentaron de manera exponencial al final de la maduración, al coincidir con el oscurecimiento de la fruta y la acumulación de antocianinas, los pigmentos colorantes. De ahí el consejo de aprovechar la temporada natural de las cerezas para consumirlas en su mejor momento.

Un puñado al día

Un puñado de cerezas provee de antioxidantes, además de aportar una buena dosis de potasio, un mineral que ayuda a evitar los calambres musculares debido a su intervención en la actividad neuro-muscular. Las necesidades de este mineral son mayores en caso de tomar ciertos medicamentos, como los diuréticos para tratar la hipertensión arterial, por lo que es recomendable comer cerezas en estas circunstancias.

Esto se debe a que el consumo de diuréticos tiene efectos secundarios. Al tiempo que sirven para eliminar líquidos, también fuerzan la eliminación de potasio a través de la orina en cantidades superiores a lo normal. Si las pérdidas no se compensan con una adecuada ingesta, se corre el riesgo de sufrir su carencia. La falta de potasio puede provocar debilidad de los músculos, taquicardia, sed y falta de apetito. Para compensar esta deficiencia, hay que ingerir alimentos ricos en este mineral, como las cerezas, las guindas, el plátano, las frutas desecadas y los frutos secos. Además, son las frutas idóneas para las mujeres embarazadas, al proporcionarles parte del ácido fólico que precisan en esta etapa vital.

Capacidad antioxidante

La correlación entre la ingesta de cerezas y la disminución del riesgo cardiovascular sugiere, aunque no demuestra, que las antocianinas podrían ser la clave. Estas sustancias, que dan a la fruta su característico tono rojo, pertenecen a un gran grupo de compuestos fenólicos que se conocen como flavonoides. De los más de 150 tipos diferentes de flavonoides que se han encontrado en vegetales, las antocianinas registran la mayor capacidad antioxidante.

Las cerezas son muy ricas en antocianina 1 y 2, que tiene una conocida acción para bloquear un tipo de enzimas denominadas ciclooxigenasas, que median en la inflamación y el dolor. Para calcular la capacidad antioxidante de cualquier alimento, se ha creado el concepto de ORAC (Oxygen Radical Absorbance Capacity), que mide cuántos radicales derivados del oxígeno, que son sustancias dañinas, puede absorber y desactivar un alimento específico.

Cuantos más radicales absorbe un alimento, mayor es su puntuación ORAC. Según el "American Journal of Clinical Nutrition", las cerezas ocupan el puesto número 14, entre los 50 alimentos más ricos en antioxidantes. Los conocidos líderes de esta lista son, entre otros, las ciruelas y el chocolate negro, por su condición de ser casi puro cacao.

Tomado de: www.consumer.es

21 de mayo de 2011

Expertos piden bajar consumo de sal a una cucharadita diaria

El alto consumo de sal de los ticos los expone a presión arterial alta, lo cual aumenta el riesgo de infartos y derrames cerebrales. Datos del Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (Inciensa) señalan que los ticos le adicionan a la comida siete gramos diarios de sal, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece como límite cinco gramos (una cucharadita).

“A esta cantidad de condimento hay que sumarle la sal que ya contienen los alimentos. El problema es muy grande, debemos comenzar a sacar el salero de la mesa”, explicó Ana Cecilia Morice, viceministra de Salud.

El abuso de este condimento también predispone a cáncer gástrico y problemas renales. Por esta razón, el Ministerio de Salud, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Inciensa lanzaron un plan para bajar la ingesta de sal en el país .

El plan comprende investigaciones sobre el contenido de sal y sodio en los alimentos, así como educación para que la población cocine con menos sal. También se busca una alianza con la industria alimentaria y de restaurantes para agregar menos sal a las comidas preparadas.

“A la gente le gusta el sabor que les da la sal a las comidas. Podría decirse que la sal causa un tipo de dependencia porque nos acostumbramos a su sabor. Esto es un problema que no se soluciona solo con educación a la población, también debe incluirse la investigación y alianzas con restaurantes”, dijo Romeo Montoya, representante de la OPS en Costa Rica.

Condimento perjudicial.

El objetivo del plan no es que los ticos dejen de consumir sal del todo, ya que este condimento está fortificado con yodo y flúor, nutrientes necesarios para un buen metabolismo.

Sin embargo, el sodio contenido en la sal aumenta la presión sanguínea y expone a las personas a mayor hipertensión, la enfermedad crónica más común en Costa Rica y que es causante de infartos y derrames cerebrales.

Un estudio de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el año pasado, señaló que el 31,5% de los adultos costarricenses son hipertensos, una cifra que aumentó cinco puntos porcentuales en pocos años, pues en el 2006 el 26,5% de los adultos ticos tenía este mal.

“El alto consumo de sal también aumenta la sed y las ganas de comer azúcar, por lo que las gaseosas son muy buscadas a la hora de ingerir mucha sal, y esto aumenta la posibilidad de obesidad”, comentó Ricardo Correa-Rotter, presidente de la Asociación Latinoamericana de Hipertensión y Nefrología.

Cambiar hábitos.

El primer paso del plan consiste en una campaña de sensibilización y educación para lograr que se cocine con menos sal y no se le agregue esta a las comidas ya preparadas.

“Es difícil cambiar hábitos, pero bajar el consumo de sal da resultados. En Finlandia, por ejemplo, en 20 años el consumo de sal se redujo en un tercio y la mortalidad por derrame cerebral bajó en un 60%”, señaló Gabriela Mercury, directora técnica del Inciensa.

Morice añadió que, si la medida cala en la población, se adecuará la cantidad de yodo y flúor que se añade al condimento para no perder estos nutrientes.

“No pretendemos hacer esto de la noche a la mañana, sabemos que va a costar mucho cambiar este hábito. Es un plan a diez años plazo; pero, si ya logramos que los ticos dejaran de cocinar con manteca para dar paso a los aceites vegetales, también podemos lograr que ingieran menos sodio”, dijo Morice.

¿Qué hacer?
  • Cocine con menos sal. No se exceda de poco menos de media cucharadita por persona en cada comida, a fin de no sobrepasar los cinco gramos. Busque otros condimentos como limón, pimienta, cebolla o culantro.
  • Elimine el salero de la mesa. No le ponga más sal a la comida. Limítese a los condimentos que se utilizaron para preparar el plato.
  • Al comer fuera. Pida que le cocinen la comida con poca sal.
  • Comidas que debe evitar. Los alimentos congelados o envasados, ya que contienen sodio para preservarlos. Evite también el consumo de pan, pues contiene mucha sal.
  • Alimentos que debe preferir. Frutas, verduras, alimentos naturales sin preservantes, agua y pan integral.
  • En el supermercado. Lea las etiquetas de los productos para saber su contenido de sal y de sodio. Compre con moderación productos enlatados.
  • Para los niños. El consumo en los niños no debe exceder los tres gramos de sal por día, unos tres cuartos de cucharadita. Evite que coman alimentos empacados como papas o plátanos tostados. Modere el consumo de comidas rápidas.
Tomado de: www.nacion.com

Aciertos y errores alimentarios en los "reality shows" con personas obesas

Los consejos que pueden darse en programas de telerrealidad relacionados con la obesidad son muy diversos, algunos son adecuados pero otros resultan contraproducentes para la salud

La actual incidencia del sobrepeso y obesidad, que en nuestro tiempo afectan a más de la mitad de la población adulta en las sociedades desarrolladas, ha propiciado el auge de programas de estilo "reality show", con los más variopintos planteamientos. En ellos, los participantes o concursantes (condición variable en función del espacio) se seleccionan en virtud de determinados trastornos patológicos relacionados con su peso. A menudo por exceso, pero en algunos casos, también por defecto (anorexia nerviosa). En estos programas, una audiencia que tiene la oportunidad de tomar ejemplo de las situaciones planteadas en pantalla observa a los participantes y, llegado el caso, sigue los consejos que se han propuesto en antena. En ocasiones, el mensaje que recibe es, en cierta medida, acorde con las recomendaciones de la comunidad científica al abordar este tipo de problemas. Cuando sucede así, se fomenta que la audiencia se incline hacia un estilo de vida dinámico en relación con la práctica de actividad física y, también, a seguir un patrón dietético en línea con sus necesidades. Sin embargo, en otros programas, las cuestiones relacionadas con el peso (ya sea por exceso o por defecto) se abordan con un prisma utilitarista que se ajusta más a los índices de audiencia que a otras cuestiones. El resultado en estos casos no solo es de escasa utilidad pública, sino que además puede ser contraproducente para la salud al abordar este tipo de problemas.

Distintos planteamientos

Determinadas productoras de televisión explotan el filón de la obesidad mediante la realización de programas cuyo tema central son las cuestiones relacionadas con el peso de los participantes. En el mundo anglosajón dichas producciones están en pleno apogeo, y las actuales posibilidades tecnológicas (a partir de canales de televisión por cable o mediante Internet) facilitan que muchas de ellas sean accesibles para una buena parte de la población, en especial, para quienes están interesados en el tema.

A pesar de la oferta variada, en esencia, se distinguen dos grandes grupos de patrones que resumen la filosofía de estos programas:
  • Espacios en los que la salud, la alimentación, la cocina y sus aspectos relacionados (compra y conservación de los alimentos, etc.), el ejercicio, la actitud, la motivación, el papel de las terapias alternativas como el yoga u otras formas de manejo del estrés, y otros temas educativos, son el hilo conductor de la intervención y se someten a debate. En líneas generales, estos programas abordan la cuestión del exceso de peso desde un punto de vista similar al del coaching. En ellos los participantes reciben asesoramiento y consejo de un variado equipo de especialistas (dietistas-nutricionistas, entrenadores personales, médicos, etc.) con quienes conseguir sus metas. Apenas hay confrontación entre los participantes, no rivalizan y rara vez consiguen premios, ya que no hay "ganadores".
  • Espacios que sin ninguna o con escasa voluntad intervencionista someten a los participantes a observación (de estilo "Gran Hermano"), al tiempo que se les obliga a la realización de pruebas y se les plantean situaciones comprometedoras. Programas, en definitiva, caracterizados por su banalidad, escasa calidad educativa y por obviar los más mínimos estándares de respeto hacia unos valores esenciales, donde lo único que parece importar es la proporción de audiencia que en ese momento sigue el espacio o "share". En ellos es frecuente que los concursantes compitan entre sí y que haya ganadores, expulsados, etc.
Buenos ejemplos

En la primera categoría se podría catalogar el programa de la MTV "Ya no estoy gordo" ("Fat no more", en su versión original), donde destacan las siguientes características: los participantes son en esencia jóvenes de ambos sexos con un grado de obesidad importante, a quienes se reeduca durante un verano (más o menos 110 días) en nuevos y mejores hábitos relacionados con su estilo de alimentación y de actividad física. En líneas generales, un especialista en deporte y alimentación toma las riendas de cada caso y, de forma individualizada, analiza el estilo de vida que ha propiciado el particular estado ponderal del participante y le ayuda a reconducirlo. En resumen, se centra en las cuestiones más importantes que han de constar en todo abordaje racional de la intervención para adelgazar:
  • Tomar conciencia de los errores en cuanto a alimentación y ejercicio.
  • Aportar nuevas herramientas y soluciones.
  • Consolidar los resultados obtenidos, con el fin de que el participante sea autosuficiente una vez que carezca de la influencia del profesional.
Otro programa destacado es "X-weighted families" ("Familias extrapesadas"), de la televisión canadiense. En él se relata la transformación hacia unos estilos de vida más saludables de un grupo de familias que intentan superar la pereza que les provocan sus aspiraciones para mejorar su peso. Durante varios episodios de una hora de duración, se relatan las dificultades y los apuros de familias que han decidido cambiar sus costumbres. También se hace especial hincapié en la situación de los hijos y la educación que reciben: las horas frente al televisor o con los videojuegos, su alimentación deficiente con demasiadas situaciones de bufé libre, abuso de la bollería y de las chucherías, grasas saturadas y la ausencia de motivación para realizar ejercicio físico de forma regular.

Uno de los mensajes más positivos de este programa es su lema, que con un explícito "¡Adelgacemos juntos!", asume la importancia de adelgazar en compañía. Y es que además de las dificultades propias del momento de adelgazar, con frecuencia se suma el hecho de que el entorno (familia, amigos, etc.) no "acompañe" pese a poder necesitarlo tanto o más que el propio interesado.

Otros ejemplos de este tipo de programas, menos destacados si se atiende a su éxito en pantalla, son "Cuestión de peso", emitido en 2009 por Antena 3, o "Weighing In" ("Dentro del peso") del canal Food Network, con notables diferencias entre ambos en cuanto al planteamiento del concepto de origen, pero que aportaron buenos consejos en su día, lejos de absurdos concursos y con un mensaje claro centrado en los hábitos de vida saludable mantenidos en el tiempo.

En resumen, este tipo de espacios centran su atención en dar consejos referentes a:
  • Cuidar los ingredientes de la dieta.
  • Prestar atención a la importancia de la cocina.
  • Fomentar estilos de vida activos y la práctica regular de actividad física.
  • Poner en relieve la publicidad de determinados alimentos como elemento condicionante de desequilibrios dietéticos.
  • Incidir en la importancia de los hábitos mantenidos a lo largo del tiempo, más que en asumir estrategias puntuales.
  • Atribuir a la pérdida de peso un ritmo adecuado alejado de los estilos de adelgazamientos en tiempo récord.
  • Asumir los cambios en comunidad (familia, amigos, etc.) más que en afrontarlos de forma aislada.
Ejemplos algo más que cuestionables

En el extremo opuesto en cuanto a programas de telerrealidad figuran espacios en los que el concurso y la rivalidad entre los participantes es la tónica general. Quizá el ejemplo más patente de esta situación sea "Supersize vs Superskinny" ("Supergordos frente a superdelgados") de Channel 4, en Reino Unido. En él se confrontan las experiencias de dos grupos, uno conformado por concursantes con obesidad mórbida y otro compuesto por personas con anorexia nerviosa, a quienes se propone que compartan sus experiencias, e incluso, que sigan algunas dietas milagro que se pueden hallar en Internet.

Además, se hace promoción de la liposucción como remedio contra la obesidad y se recomienda el seguimiento de peligrosas estrategias, como la diabulimia, para perder peso.

Otros espacios de dudosa utilidad práctica son "The biggest loser" ("El mayor perdedor", de peso), de la NBC, y "Dance your ass off" ("Mueve el trasero"), de Oxygen, ambos estadounidenses. El primero se emite desde 2004 y ha cumplido ya nueve temporadas con un notable éxito de audiencia. En un formato parecido en gran medida al del conocido "Gran Hermano", se le achaca que tenga un espíritu demasiado competitivo y se critica porque, en ocasiones, convierte el problema de la obesidad en un espectáculo de masas. En el segundo concurso, los parámetros para ganar radican en las pérdidas de peso conseguidas por los participantes y en su habilidad para bailar. En algunos países, se retiró su emisión debido a las polémicas, fruto de las humillaciones de concursantes pertenecientes a minorías étnicas.

En sentido contrario al de los anteriores programas mencionados este tipo de espacios centran su atención:
  • Más en las audiencias que en el interés real por solucionar los problemas tratados.
  • En la absurda fascinación del morbo de ver a personas preocupadas por su situación ponderal enfrentados ante retos poco edificantes.
  • En la promoción de estrategias peligrosas como la de la diabulimia y el seguimiento de dietas milagro.
Obesidad en la televisión: lejos de la realidad

Uno de los aspectos más criticados de este tipo de programas es el modo en que se abordan todos los casos, alejado de las condiciones reales. Pocas personas tienen un dietista-nutricionista, un médico, un cocinero o un entrenador personal a su disposición las 24 horas del día, durante dos o tres meses. Incluso, se libera o se ayuda a los participantes con sus cargas familiares, profesionales, etc. mientras dura la grabación, unas situaciones que dotan a la intervención de una artificialidad que no se da en la vida real.

Además, en el caso de los programas con formato de concurso, la posibilidad de ganar jugosas recompensas económicas puede promover unos cambios carentes del convencimiento necesario para que se mantengan en el tiempo. Una vez desaparecida "la zanahoria" del premio, es muy probable que los concursantes vuelvan a sus costumbres anteriores.

Tomado de: www.consumer.es

Los niños que toman un desayuno completo sacan mejores notas

Los niños que toman un desayuno completo --compuesto por leche, fruta e hidratos de carbono-- sacan notas más altas, tienen más energía, desarrollan un actitud más positiva, se enferman menos y, de cara a la adolescencia, reduce ese estado de ansiedad que provoca el no desayunar y que puede tornarse en agresividad cuando van creciendo.

Así lo ha asegurado el naturópata experto en nutrición del Instituto Europeo de la Obesidad (IMEO), Rubén Bravo, quien ha resaltado que, es en la adolescencia, cuando aparecen las chucherías, creando estímulos fuertes en el niño por las subidas de azúcar.

Por ello, el doctor Bravo ha subrayado la importancia de no saltarse esta primera comida del día, que irrumpe tras un periodo de ayuno "muy prolongado" --el sueño--, reactivando con el aporte energético de los alimentos aquellas funciones cerebrales "dormidas".

"El desayuno debe ser equilibrado y personalizado en cuanto a la edad, peso y actividad física del niño", ha indicado el experto. Además, "no pueden faltar" lácteos, cereales, fruta o zumo natural y una proteína, jamón u otro tipo de fiambre, ha matizado. "El aporte energético de esta primera comida debería cubrir entre el 30 y el 35 por ciento de las necesidades nutritivas del escolar", ha afirmado el doctor Bravo.

Con el fin de desarrollar la fórmula del desayuno "ideal", el IMEO, en colaboración con diversos centros comerciales de toda España, ha lanzado este miércoles una serie de talleres donde los niños aprenderán a cocinar el 'Desayuno 3S', una fórmula creada especialmente para los más pequeños que combina los tres elementos claves de la comida sana: sostenible, saludable y social.

Falta de tiempo e interés

Por otra parte, ha lamentado la cantidad de niños que acude al colegio sin haber desayunado, algo que le produce dificultades de concentración y memoria, le hace sentirse cansado y, a la larga, según ha señalado el experto, alza las cifras de obesidad infantil.

Se han evaluado también las actitudes a la hora de tomar el desayuno. Las conclusiones denotan una "falta de tiempo e interés" ante esta primera comida, considerándola "prescindible y sin aporte vitamínico y energético resaltable".

Por ello, es fundamental concienciar a las familias sobre la importancia de compartir un desayuno saludable, sostenible y social, ya que, como han subrayado, desayunar en familia fomenta los buenos modales del niño y ayuda a crear vínculos familiares.

Tomado de: www.europapress.es

La privación de sueño podría generar un aumento de peso

La privación de sueño ralentiza el ritmo en el que el organismo quema calorías, lo que podría provocar un aumento de peso. Así lo señala un estudio realizado por investigadores de la Universidad Uppsala (Suecia), cuyos resultados se han publicado en 'American Journal of Clinical Nutrition'.

Según el líder de este estudio, Christian Benedict de la Universidad Uppsala, este trabajo sugiere que dormir el tiempo necesario podría prevenir el aumento de peso. "Nuestros descubrimientos demuestran que una noche de privación de sueño reduce el gasto de energía en hombres sanos, lo que sugiere que el sueño contribuye a la regulación del gasto de energía durante el día en los humanos", señala.

Anteriores estudios habían vinculado la privación del sueño con la ganancia de peso y también habían demostrado cómo la interrupción del sueño también trastoca los niveles de estrés y de hambre relacionados con las hormonas durante las horas de vigilia.

Para ayudar a identificar los mecanismos exactos por los que una falta de sueño puede tener estos efectos, Benedict su equipo puso 14 estudiantes universitarios varones a través de una serie de "condiciones" de sueño -- restricción del sueño, no permitir el sueño o un sueño normal-- durante varios días. Después midieron los cambios en cómo comían, sus niveles de azúcar, sus niveles hormonales y los indicadores de sus tasas metabólicas.

Descubrieron que, incluso una sóla noche de privación del sueño, ralentizaba el metabolismo la mañana siguiente, reduciendo el gasto de energía para tareas como respirar y digerir de un 5 por ciento a un 20 por ciento, en comparación con la mañana después de una noche de descanso.

Los hombres jóvenes tenían incluso mayores niveles matutinos de azúcar en sangre; de hormonas de regulación del apetito, como la ghrelina y de hormonas del estrés, como el cortisol tras una interrupción del sueño. Aún así, la pérdida de sueño no disparó la cantidad de comida que los hombres consumieron durante el día.

Diversos estudios han observado que la gente que duerme cinco horas o menos es más propensa a engordar y a sufrir enfermedades relacionadas con el peso, como la diabetes tipo 2. Sin embargo, estos estudios no prueban que la privación de sueño cause una ganancia de peso.

Los expertos dicen que factores como el estilo de vida o la dieta podrían añadir riesgos de obesidad y que no está claro que la falta de sueño lleve a la obesidad.

Para Sanford Auerbach, jefe del Centro de Trastornos del Sueño del Boston Medical Center, señala que la privación de sueño es un tema complejo, con medicación y otros asuntos que lo influencian también, por lo que pide que estos nuevos descubrimientos se valoren en su contexto.

"Demuestran que nos adaptamos a la privación de sueño y que algunas de estas adaptaciones podrían, teóricamente, contribuir a la obesidad", dice este experto, añadiendo que no está claro cómo la falta de sueño crónica influencia los niveles hormonales. La Fundación Nacional del Sueño recomienda que los adultos duerman entre siete y nueve horas cada noche.

Tomado de: www.europapress.es

14 de mayo de 2011

Dieta sana: comer con fundamento, sin excesos y en especial vegetales

Come comida, no demasiada, en especial vegetales: tres consejos de hábitos alimentarios directos y claros en seis palabras. Sorprende, por otra parte, que cuanto más se avanza en el conocimiento de la nutrición, los mensajes que llegan a la población general se tornan más complicados, retorcidos y, en ocasiones, incluso contradictorios. Ante este panorama, es comprensible que los ciudadanos estén desconcertados con tanta "noticia" o novedad que salta a diario a la palestra sobre la nutrición. Sin embargo, la realidad es más sencilla.

El reconocido doctor Grande Covián, médico y bioquímico español que en la década de los ochenta del siglo XX se hizo famoso en España por sus consejos en materia de alimentación, asegura: "Lo que hoy se sabe sobre nutrición es, en esencia, lo mismo que se sabía hace 100 años y lo mismo que se sabrá en los siguientes 100". Como si de una predicción se tratara, en la actualidad se registra una tendencia a favor de consejos cada vez más sencillos, lejos de las complicadas recomendaciones dietéticas y de las rebuscadas instrucciones de muchos sistemas dietéticos de moda.

¿Qué se entidende por "comida"?

El primer consejo básico en este terreno podría parecer absurdo, si no se acoge con cierta perspectiva. Podría incluso ser desconcertante ya que "comer comida" es, por definición, lo único que se debería comer. Para resolver este críptico mensaje, se hace preciso determinar una definición de comida, más amplia y en virtud de la cual resultara ser más recomendable.

Se entiende por "comida" la alimentación que guarda un parecido incontestable con la comida de los antepasados, en contraposición a los productos novedosos que a diario elabora la industria alimentaria. Una estrategia sencilla para utilizarla como herramienta útil al escoger los alimentos sería decantarse, en una compra diaria y frecuente, por los alimentos que nuestros abuelos y bisabuelos identificarían como tales. "Comer lo que tu abuela comería", sería un buen consejo.

En principio, no sería necesario seguir esta indicación a partir de intervenciones extremas como la paleodieta, pero sí tratar de hacer un consumo menor de productos procesados, enriquecidos o suplementados, entre otros, y ser más proclives hacia los alimentos naturales, es decir, en su forma más parecida a la original. Esta recomendación se puede vislumbrar en el Reglamento europeo relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en alimentos, que recoge el siguiente texto: "... la utilización de declaraciones nutricionales y de propiedades saludables no deberá (...) afirmar, sugerir o dar a entender que una dieta equilibrada y variada no puede proporcionar cantidades adecuadas de nutrientes en general", en clara alusión al papel de los alimentos funcionales y en el marco de unos correctos hábitos alimentarios.

Es decir, aunque se atribuya una gran "funcionalidad" a un alimento novedoso, no es correcto creer que sin él no se puede alcanzar la excelencia alimentaria. Más bien al contrario. Hacer un uso racional de los alimentos que "no necesitan" publicidad y que no hacen alegaciones tiene más probabilidades de éxito.

En la práctica, este consejo requiere un poco de dedicación por parte de cada uno en la cocina. Pero dedicación no significa, de forma obligatoria, tener que invertir demasiado o más tiempo. La realidad, cronómetro en mano y con un poco de práctica, indica que el tiempo necesario para preparar muchas recetas básicas no es excesivo, en comparación con la elección de platos preparados.

Controlar la cantidad de calorías

El balance adecuado entre las calorías ingeridas a través de los alimentos y las consumidas según el gasto energético total es otro de los fundamentos de la alimentación equilibrada. Lejos de las más propagandísticas recetas de las dietas milagro para no aumentar de peso o para no engordar, el consejo de base, que goza de las más contrastadas evidencias científicas, es que debe haber un equilibrio entre las calorías consumidas (con los alimentos) y las gastadas (en la actividad física).

A este respecto caben pocas dudas. En un ensayo publicado en febrero de 2009 en la revista 'New England Journal of Medicine' sobre distintos programas de adelgazamiento con dietas que variaban los principios inmediatos, la pérdida de peso se relacionó con dos variables: el tiempo en el que se siguieron las dietas y las calorías que se dejaron de ingerir, no por la distribución de los mencionados macronutrientes o principios inmediatos.

Es aconsejable tener una idea, al menos aproximada, de cuántas calorías contienen los alimentos que consumimos y también procurar mantener un patrón de vida más activo, y no solo por sus implicaciones sobre el riesgo de padecer obesidad, sino también por su impacto en la salud en general.

Conviene ser observador y tener presente la evolución del propio peso en relación con lo que se come y la actividad física que se realiza. Nadie conoce con precisión cuántas calorías gasta cada día, ni tan siquiera las personas que mantienen un peso adecuado. Tampoco todas las personas saben cuántas calorías consumen con los alimentos a diario. La mayoría funciona "por aproximación": prestar un poco de atención a la evolución del peso en función de lo que se come y la actividad física durante periodos de tiempo suficientemente largos (semanas o meses) es una estrategia de utilidad para regular a largo plazo nuestras necesidades en términos de calorías. No conviene, por tanto, obsesionarse con las variaciones en el peso de un día a otro.

Consejos útiles:
  1. No caer en la tentación de las raciones XXL, que por una pequeña cantidad de dinero extra proponen un volumen de alimentos desproporcionado, con frecuencia, frente a la cantidad que se estima aconsejable.
  2. Estudiar la idoneidad del tamaño de la vajilla que se utiliza para comer en casa con el fin de reducir, poco a poco, el volumen de alimento y, de esta forma, las calorías totales ingeridas. Muchas investigaciones apuntan a que comer en platos menores fomenta el consumo de raciones más pequeñas sin apenas darse cuenta.
  3. Numerosos estudios han puesto de manifiesto que la confección de un diario de alimentos ayuda a controlar qué se come hasta tal punto, que realizar un diario puede duplicar la pérdida de peso si se sigue una dieta de adelgazamiento.
En especial vegetales

El patrón de consumo de alimentos en nuestra sociedad está alejado de las recomendaciones. Se incorporan demasiados productos de origen animal, con el consiguiente aumento de las proteínas y de las grasas, por encima de lo necesario. En sentido contrario, se consumen menos alimentos de origen vegetal y, sin ellos, menos hidratos de carbono complejos provenientes de los cereales, menos fibra y micronutrientes (vitaminas, minerales, antioxidantes, fitoquímicos, etc.).

Resulta curioso que el consumidor se preocupe por incluir en su carro de la compra alimentos enriquecidos con vitamina C o con antioxidantes y, sin embargo, en su compra no abunden los vegetales frescos, alimentos que de forma natural contienen esos mismos nutrientes. Comer alimentos de temporada, tanto vegetales como otros, favorece el seguimiento de una dieta variada y diversificada para hacer acopio de todos estos nutrientes en su mejor momento y al mejor precio.

Sobre la importancia de consumir suficientes alimentos de origen vegetal, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmó en 2002 en su Informe sobre la salud en el mundo, que la reducida ingesta de frutas y verduras es la causa de 2,7 millones de muertes al año en todo el mundo. Además, en 2003, el doctor Derek Yach, director ejecutivo del departamento de Enfermedades transmisibles y salud mental de la OMS, afirmó que "aumentar el consumo de frutas y verduras es un componente necesario de los esfuerzos que se despliegan para reducir la creciente carga mundial de enfermedades crónicas".

Algunas ideas prácticas para incrementar la presencia de alimentos de origen vegetal en los menús cotidianos son:
  • Verduras como plato principal: al horno, cocidas, salteadas, en tempura, etc.
  • Ensaladas frías o templadas, cremas y sopas de vegetales.
  • Vegetales como ingredientes de otros platos de pasta, arroz, legumbres, etc.
  • Vegetales como guarnición de los segundos platos.
Además, las frutas, los frutos secos, los zumos naturales, etc., son elementos muy recomendables que pueden ayudar a articular otras ingestas del día, como los desayunos, los almuerzos y las meriendas, como tentempié saludable.

Es imprescindible tomar conciencia de que no es necesario comer carne a diario. Las proteínas, uno de los principios inmediatos que contienen nutrientes esenciales (algunos aminoácidos), pueden aportarse incluso a partir de una dieta vegetariana y adecuada.

Tomado de: www.consumer.es

No subestime el poder de los tés herbales

Las personas que se disfrutan de los efectos de la cafeína en el café y los tés tradicionales quizás tienen tendencia a no tener en cuenta los beneficios de beber los tés herbales. Pero un artículo en la revista 'Agricultural Research' de febrero del 2011 describe una variedad de beneficios provistos por estos tés.

Científicos patrocinados por el Servicio de Investigación Agrícola (ARS) en Boston, Massachusetts, han explorado las pruebas científicas sobre los beneficios de consumir tres de los tés herbales más populares en EE.UU. Diane McKay y Jeffrey Blumberg trabajan en el Centro Jean Mayer de Investigación de Nutrición Humana del Envejecimiento mantenido por el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA por sus siglas en inglés) en la Universidad de Tufts en Boston. Los investigadores trabajan en el Laboratorio de Investigación de Antioxidantes, el cual es dirigido por Blumberg, en el centro.

ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del USDA, y provee fondos al centro bajo un acuerdo. La investigación sobre los tés herbales también recibió fondos provistos por Celestial Seasonings, la cual es una marca de la empresa The Hain Celestial Group, Inc., de Boulder, Colorado.

Desde hace mucho años se considera el té de manzanilla como una bebida que calma. Pero cuando Blumberg y McKay examinaron la literatura científica sobre la bioactividad de la manzanilla, ellos no encontraron ningunas pruebas clínicas con voluntarios humanos para investigar este efecto. Sin embargo, ellos publicaron un artículo sobre los hallazgos aparte del efecto de la sedación. Ellos describieron hallazgos sobre la capacidad antimicrobiana moderada del té de manzanilla en probetas, y también la capacidad más significativa del té de prevenir la agregación plaquetaria.

En su artículo, los investigadores también describieron pruebas de la bioactividad del té de menta. En estudios de laboratorio, la menta tuvo actividades antimicrobianas y antivíricas significativas, una actividad fuerte contra los tumores, actividad antioxidante, y el potencial para combatir las alergias. Basado en los resultados de una prueba clínica con voluntarios humanos, el grupo también reportó que beber el té de hibisco redujo la hipertensión en un grupo de adultos con la hipertensión ligera o la pre-hipertensión.

McKay y Blumberg concluyeron que la información ahora disponible sobre los tés herbales es suficientemente convincente para indicar el valor de estudios adicionales.

Tomado de: www.ars.usda.gov

Para una piel sana y sin arrugas: al menos 2 litros de líquido al día

Ingerir como mínimo entre 2 y 2,5 litros de líquido al día es necesario para conseguir un buen estado de salud y una piel sana. El contenido hídrico de una bebida hidrata la piel, evitando así que se vuelva apagada, áspera y más propensa a la aparición de arrugas por la pérdida de humedad.

La catedrática de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, Rosa María Ortega, nos da ésta y otras recomendaciones para tener no sólo una piel sana, porque una correcta hidratación repercute en el resto del organismo: "Cuando tomamos una bebida, el agua que contiene llega al estómago y desde ahí se distribuye a través de los vasos sanguíneos a los distintos órganos y a la piel".

Por eso, conviene recordar que no se trata de beber sólo agua. "El agua, como las infusiones, los refrescos, los zumos, los lácteos o los caldos hidratan el organismo y ayudan a mantener un aspecto saludable de la piel", explica la experta.

Cuando la piel está bien hidratada, posee "mayor elasticidad y está más protegida, por lo que es más resistente frente a cualquier agresión externa".

Beber para que la piel proteja y regule

Ortega, que es también miembro del Comité Científico Asesor del Observatorio de Hidratación y Salud, advierte que "cuando no se bebe lo suficiente se producen diversas alteraciones en el funcionamiento corporal y disminuye además la capacidad de protección de la dermis, ya que la piel ve alterado su equilibrio hídrico y no ejerce adecuadamente sus funciones protectoras y reguladoras".

Llega el calor y por ello hay que "extremar" el cuidado de la dermis, que en estas estaciones se ve sometida a condiciones "más extremas", como son las altas temperaturas, la exposición al sol y la sudoración excesiva. "El rostro, el cuello, las manos y los antebrazos son las partes del cuerpo que más se resienten durante estos meses", ha destacado Ortega.

Lo dicho queda resumido en estos siete consejos:
  • Beber de forma continuada a lo largo del día, aunque no se tenga sed.
  • Llevar a mano una botella de nuestra bebida favorita.
  • Comer frutas, verduras y hortalizas.
  • Evitar el alcohol.
  • Utilizar productos de uso tópico para hidratar la piel desde fuera.
  • Intentar no tomar el sol entre las 12 y las 4 de la tarde.
  • Usar siempre protección solar con filtro UVA y UVB.
Tomado de: www.20minutos.es

7 de mayo de 2011

Según un estudio, las comidas familiares hacen que los niños se mantengan más delgados y sanos

Un estudio halla que comer con la familia ayuda a que los niños se mantengan más delgados y sanos. Investigadores agruparon los datos de 17 estudios iniciales y hallaron que los niños que comían con sus familias de forma habitual eran 24 por ciento más propensos a comer alimentos saludables que los niños que rara vez comían con sus familias. También eran menos propensos a sufrir de trastornos alimenticios.

Los padres pueden "realmente entender e identificarse con" los hallazgos, publicados en la edición del 2 de mayo de Pediatrics, señaló la autora principal del estudio Amber Hammons, investigadora asociada posdoctoral de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign.

"Queríamos estudiar la contribución de la familia en los resultados positivos relacionados con la nutrición", agregó Hammons. "Es importante que los padres sepan lo que pueden hacer, sobre todo con la obesidad y los hábitos alimenticios, y el papel que pueden desempeñar".

Mediante una búsqueda por Internet en 2009, los investigadores del Family Resiliency Center (Centro de recursos para la familia) de la universidad encontraron estudios importantes en los que participaron cerca de 183,000 niños y adolescentes de entre 3 y 17 años. Analizaron los hábitos alimenticios y el peso de los jóvenes y si habían hecho algo perjudicial para controlarlo

Los que comían tres o más veces a la semana con sus familias eran 12 por ciento menos propensos a tener sobrepeso que los que comían pocas veces o ninguna vez con sus familias, y 20 por ciento menos propensos a comer dulces, alimentos fritos, gaseosas y otros alimentos no saludables.

Comer juntos cinco o más veces redujo la probabilidad de una mala nutrición en 25 por ciento, según reveló un análisis de ocho de los estudios.

Los niños que comían con sus familias también eran 35 por ciento menos propensos a tener un "trastorno alimentario" para bajar de peso, tales como atracones, purgas, tomar pastillas para adelgazar o laxantes, vómitos, saltarse las comidas o fumar.

Se consideraba que los participantes tenían sobrepeso si su índice de masa corporal (IMC) era igual o superior al percentil 85, lo que significa que eran más gordos que el 85 por ciento de los niños de su edad.

Comer dos o más frutas y verduras todos los días, y saltarse las gaseosas, los dulces y los alimentos fritos se incluyeron como medida de nutrición saludable.

Aunque el estudio sugiere que comer junto con la familia confiere un beneficio "protector" a los niños, las razones no están claras. Algunas posibilidades incluyen el valor de ejemplos adultos a seguir y la intervención de los adultos antes de que las malas conductas se conviertan en malos hábitos, apuntó el estudio.

Otra investigación encontró que las comidas preparadas en casa eran más nutritivas, incluían más frutas y verduras frescas y menos grasa, azúcar y gaseosa.

"Sabemos que las comidas que se preparan en el hogar suelen ser menos calóricas", señaló Hammons. Sin embargo, otros factores como la comunicación durante la comida podrían también contribuir a la influencia positiva de las comidas familiares sobre la salud, agregó.

"La dirección futura de la investigación no analizará la cantidad de los comidas sino lo que hace que la hora de la comida sea tan importante", señaló.

Otra experta, Connie Diekman, directora de nutrición universitaria en la Universidad de Washington en San Luis, señaló que el estudio realiza "una buena descripción de lo que muestra la investigación en términos de la importancia de las comidas en familia" sobre la salud infantil. Sin embargo, advirtió acerca de sus inconvenientes.

"Algunos de los estudios tienen limitaciones, incluida una cierta variabilidad en la recopilación de los resultados nutricionales, la diversidad de origen étnico y sexo, y la forma en que los estudios clasificaron el peso", apuntó Diekman.

Pero incluso con estos obstáculos, el estudio ofrece "fuertes indicios de que las comidas familiares ayudan a aumentar la ingesta de nutrientes, controlar el peso corporal, y prevenir potencialmente los patrones de los trastornos alimenticios", apuntó Diekman.

Los niños podrían imitar a los padres, según otra investigación. Una encuesta realizada por la Asociación Estadounidense de Profesionales en Nutrición (American Dietetic Association Foundation, ADA) encontró que los niños identificaron a sus padres como sus ejemplos a seguir número uno y afirmaron que si sus padres comían alimentos más saludables, ellos también lo hacían, señaló Diekman.

Los autores del presente estudio señalan que los médicos deberían hacer énfasis en el valor de las comidas familiares para los pacientes que tienen trastornos alimenticios u obesidad.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Los nísperos, apropiados para el estreñimiento

Comer nísperos es un remedio para el estreñimiento por su riqueza en fibra soluble y una ayuda para nutrir la piel dada su abundancia en vitamina A

Los nísperos son un fruto con una piel de color amarillo anaranjado, que es muy fina y se separa con facilidad de la pulpa cuando el fruto está maduro. La pulpa comestible tiene un color entre blanco y anaranjado y es muy aromática, carnosa y con un intenso sabor dulce, aunque algo ácido. Del valor nutritivo del níspero cabe resaltar el particular contenido en fibra soluble y sorbitol (un tipo de azúcar), nutrientes que en conjunto hacen a la fruta interesante como remedio temporal para el estreñimiento. A ellos se suma un interesante aporte de vitamina A, nutriente necesario para la nutrición y buen estado de la piel. Por ello, comer nísperos es una manera de reforzar la nutrición de la piel.

El níspero, como todas las frutas frescas, es un alimento bajo en calorías. Apenas supone 33 Kcal por 100 gramos. La alta concentración de agua en el fruto deja poco espacio en su composición química para los nutrientes energéticos, en concreto los azúcares, que determinan su valor energético en una cantidad de unos 7,2 gramos/100 g. La variedad de azúcares que refleja su análisis bromatológico, como la fructosa, la sacarosa y el sorbitol -este último junto con la fibra soluble (pectinas) natural en la fruta madura-, confiere al níspero la cualidad de ser un excelente laxante. Por ello, tomar una ración diaria, de dos a tres unidades bien maduras según peso, puede resultar un remedio temporal en caso de que se padezca estreñimiento.

Como apunte curioso, en la composición de los nísperos cabe mencionar a los taninos, sustancias que confieren a la fruta el toque amargo mientras el fruto está inmaduro. Los taninos se reconocen por su capacidad de astringencia, para secar y desinflamar la mucosa del tracto intestinal, efectos útiles en el tratamiento de la diarrea. No obstante, puesto que estas sustancias son más abundantes cuando la fruta está verde, este potencial efecto no trasciende en la salud, ya que lo común y lo propio es comer los nísperos maduros.

Al analizar el contenido vitamínico, interesa hacerse eco de la vitamina A antioxidante (160 microgramos/100 g) y de los carotenoides (960 microgramos/100 g). Estos últimos son responsables de la tonalidad amarilla naranja de la piel y de la pulpa en algunas variedades. La ingesta de nísperos durante la primavera refuerza la dieta en vitamina A, un nutriente interesante para preparar la piel y las mucosas para el calor y la sequedad propia de los meses venideros. Además, la vitamina A tiene efectos antioxidantes demostrados que refuerzan su efecto nutritivo.

La cantidad de ácido fólico en los nísperos es intermedia, en comparación con otras frutas, y no resulta nada relevante su aporte de vitamina C. El sabor y aroma de esta fruta están determinados en gran medida por la variedad de sustancias aromáticas, como los ácidos orgánicos cítrico, tartárico y málico, abundantes en su pulpa.

Tomado de: www.consumer.es

El uso del biberón más allá del primer año podría aumentar el riesgo de obesidad infantil

El uso del biberón más allá del primer año de vida podría aumentar el riesgo de obesidad infantil al promover el consumo de muchas calorías, según sugiere un estudio del Centro de Investigación y Educación de la Obesidad de la Universidad de Temple y la Universidad del Estado de Ohio en Estados Unidos que se publica en la revista 'The Journal of Pediatrics'.

Los expertos están de acuerdo en que la prevención de la obesidad debería comenzar antes de que los niños empezaran la escuela. El estudio plantea que limitar el uso prolongado del biberón en los niños podría ser una forma eficaz para ayudar a prevenir la obesidad.

Los investigadores analizaron datos del Estudio Longitudinal de la Primera Infancia, un gran estudio nacional estadounidense de niños nacidos en 2001. Analizaron datos de 6.750 niños para estimar la asociación entre el uso del biberón a los 24 meses de edad y el riesgo de obesidad a los 5,5 años de edad.

De los niños estudiados, el 22 por ciento mostraba un uso prolongado del biberón, lo que significa que a los dos años de edad utilizaban el biberón como el principal contenedor de bebida o se iban a dormir con un biberón calórico. Casi el 23 por ciento de estos niños usuarios de biberón a largo plazo estaban obesos en el momento en el que tenían 5,5 años.

Según explica Robert Whitaker, de la Universidad de Temple, "los niños que seguían utilizando el biberón a los 24 meses eran aproximadamente un 30 por ciento más propensos a ser obesos a los 5,5 años, incluso después de tener en cuenta otros factores como el peso de la madre, el peso al nacer del niño y las prácticas de alimentación durante la infancia".

Utilizar el biberón más allá de la primera infancia podría contribuir a la obesidad al promover el consumo en el niño de muchas calorías. "Una niña de 24 meses de peso y altura media que se va a la cama con un biberón de leche entera de casi un cuarto de litro recibiría aproximadamente el 12 por ciento de sus necesidades calóricas diarias de ese biberón", explica Rachel Gooze, colega de Whitaker en Temple. Gooze señala que eliminar el uso del biberón a los 12 meses no puede causar daño y podría evitar la obesidad.

Los autores sugieren que los pediatras y otros profesionales de la salud trabajen con los padres para encontrar soluciones aceptables para detener el uso del biberón tras el primer año de vida del niño.

Tomado de: www.europapress.es

Obsesiones alimenticias: alerta adolescente

Anorexia, bulimia, atracones y ortorexia son algunos de los trastornos alimenticios que aquejan a la juventud y que pueden pasar de un simple pensamiento a convertirse en una obsesión letal.

Los exigentes patrones de las últimas tendencias en moda y diversos estilos de vida -muchas veces propagados por los medios de comunicación- han llevado a que cada día más jóvenes se sometan, por ejemplo, a dietas rígidas, lo que genera hábitos inadecuados en la alimentación y de paso, acarrea graves consecuencias.

Según la psicóloga Ángela Valero, "esta serie de prácticas derivadas de las expectativas del momento en la sociedad hacen que las obsesiones por la delgadez extrema se acentúen y que algunas personas crean que es el modo de sentirse y verse más saludables".

Valero agrega que los "parámetros de belleza no son los adecuados para todos, pues los jóvenes deben entender que los seres humanos tenemos constituciones físicas diferentes, las formas de nuestros cuerpos no son iguales, y por eso no hay que apostar a lo que exige muchas veces la moda, sino a verse y resaltar lo mejor que hay en cada quien".

Señales de alarma

Aunque desear verse y sentirse mejor no es negativo, se deben analizar las formas para lograr estos propósitos.

Por esta razón, la psicóloga Valero afirma que es importante tener en cuenta señales de alarma como la realización exagerada de actividad física y acciones concretas para bajar peso como tomar pastillas adelgazantes o laxantes.

Además, son señales de alarma la preocupación excesiva por la imagen corporal o la alimentación, recurrentes idas al baño después de comer, pérdida de apetito o, por el contrario, hambre voraz.

"Es importante detectar esos cambios en la juventud, sobre todo porque son ellos quienes se dejan influenciar más por la saciedad y los medios de comunicación", dijo la psicóloga en el I Encuentro Escolar de Alimentación y Nutrición, realizado en la Universidad Nacional, en Bogotá.

Tomado de: www.elcolombiano.com