25 de junio de 2011

Desayuno delicioso y nutritivo en la oficina, sí es posible

De acuerdo con especialistas en nutrición, el trabajo, particularmente de oficina, se ha convertido en una de las causas más comunes por las que las personas suben de peso.

"Es una realidad que la oficina tiende a aumentar la talla de las personas. La razón es simple, trabajamos por largos periodos de tiempo sentados, sin ninguna actividad física y con malos hábitos alimenticios", detalla Susana González, licenciada en nutrición y ciencias de los alimentos.

Según la experta, mantener la línea es posible siempre y cuando se siga un plan de alimentación diaria y algunas recomendaciones sencillas.

"Antes que nada deben establecerse menús semanales, elaborados con vegetales, frutas y carnes frescas, que pueden comprarse el fin de semana.

"Es importante olvidarse de tacos, tortas, quesadillas y demás antojitos, así como de comidas rápidas. A diferencia de lo que muchos piensan es más barato llevar comida hecha en casa", explica.

De acuerdo con Debby Blachman, licenciada en nutrición, el secreto para mantenerse en forma es incluir en la dieta diaria frutas frescas, verduras crudas y pequeñas cantidades de carbohidratos y proteínas, dejando de lado botanas azucaradas, golosinas y frituras.

"La creatividad es fundamental a la hora de preparar todo tipo de platillos, de lo contrario los menús pueden resultar monótonos y aburridos. Para quienes no tienen tiempo de preparar alimentos en casa la recomendación es buscar lugares saludables alrededor del centro de trabajo", detalla.

Y, de acuerdo con las expertas, quienes trabajan en casa no son la excepción, pues muchas veces aumentan más kilos en comparación con aquellos que acuden a centros de trabajo.

"El secreto para mantenerse en forma es realizar cualquier tipo de actividad física, no importa si se trata de levantarse unos minutos y dar una vuelta por la casa, así como establecer horarios específicos de comida", explica Blachman.

Tomado de: www.terra.com.mx

Detectan alimentos que causan aumento de peso a largo plazo

Un equipo de investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, quienes realizaron tres estudios en paralelo, siguieron a miles de personas por hasta 20 años para detectar cuáles son los alimentos que provocan aumento de peso a largo plazo dañando también la salud.

Así se observó, por ejemplo, que comer papas fritas y carne, y tomar bebidas azucaradas son hábitos de vida que van aumentando lenta y progresivamente el peso de las personas a medida que la edad avanza, y con todas las complicaciones para la salud que eso involucra.

Los resultados del trabajo en que participaron 120.877 hombres y mujeres estadounidenses, aparecieron ayer en la revista New England Journal of Medicine, y apuntan a que pequeñas modificaciones en la alimentación y el estilo de vida pueden tener un gran impacto en la salud de las personas.

"En promedio, un adulto aumenta unos 400 gramos de peso al año. Pero debido a que este incremento es tan gradual y ocurre durante muchos años, ha sido difícil para los científicos comprender los factores específicos que son responsables de esto", dijo el doctor Dariush Mozaffarian, quien dirigió el estudio.

Para detectar esto, quienes participaron en la investigación fueron sometidos a chequeos médicos cada cuatro años, por un período de dos décadas. Todos ellos tenían peso normal y eran saludables al momento de iniciarse la investigación. Con el paso del tiempo fueron aumentando de peso hasta que al final de los 20 años pesaban 7,6 kilos más.

En este mayor peso, los alimentos que más influyeron fueron las papas fritas, seguidas por las papas cocinadas de otras maneras, las bebidas azucaradas, el comer carnes y los embutidos. Por su parte, los productos que más ayudaron a mantener un peso normal son el yogur, las nueces, las frutas, los granos integrales y los vegetales.

Para la doctora Verónica Álvarez, nutrióloga encargada del Programa de Obesidad de Clínica Las Condes de Chile, este estudio es importante porque confirma con miles de personas, una serie de cosas de las que se ha estado hablando este último tiempo.

"Todos los alimentos que hacen subir de peso y que se mencionan en este trabajo son los llamados de ´alto índice glicémico´, es decir, que aumentan el azúcar y la insulina en la sangre de las personas, lo que termina haciéndolas engordar", explica esta profesional. Por el contrario, los que mantienen el peso normal son de bajo índice glicémico, como es el caso de los frutos secos o el yogur.

Lo importante es entender que "no todas las calorías son iguales y que la calidad de los alimentos que consumimos es fundamental", agrega Álvarez.

"Estos hallazgos subrayan la importancia de tomar decisiones sabias al momento de elegir nuestra comida, lo que nos permite prevenir el aumento de peso y la obesidad", dice el doctor Frank Hu, profesor de nutrición y epidemiología en Harvard. Y agrega: "La idea de que no hay alimentos ´buenos´ y ´malos´ es un mito que debemos desterrar".

Otro hábito de vida que incrementa el peso es mirar televisión. Hacerlo durante una hora diaria, hace que la persona suba 140 gramos cada cuatro años. Es decir, al final del estudio aportaba 700 gramos.

El sueño también se demostró crucial. Quienes duermen entre seis y ocho horas diarias eran los menos propensos a aumentar de peso en el período que duró el estudio. Pero quienes dormían menos de seis horas o más de ocho, solían engordar.

Una porción diaria de los siguientes alimentos se traduce en el aumento de peso correspondiente cada cuatro años, según el estudio de Harvard: papas fritas agregan 760 gramos, papas cocinadas de otras maneras aumentan 570 g, las bebidas azucaradas suben 450 g, las carnes 420 g, y los embutidos 418 g.

Tomado de: www.rosario3.com/salud/

18 de junio de 2011

Ver mucho la televisión aumenta el riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares

Investigadores del Harvard School of Public Health en Boston, Estados Unidos, aseguran que ver la televisión más dos o tres horas diarias puede asociarse con un mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y una muerte prematura, según los resultados de un estudio publicado en el 'Journal of the American Medical Association' (JAMA).

Ver la televisión ha pasado a ser una de las actividades diarias más frecuentes de la población en muchas partes del mundo, junto a comer, dormir o trabajar.

De hecho, se estima que la mayoría de ciudadanos europeos pasan el 40 por ciento de su tiempo libre frente a la pequeña pantalla, lo que supone una media de tres a cuatro horas diarias que, no obstante, están por debajo de las cinco horas al día de los ciudadanos estadounidenses.

Sin embargo, los autores de este estudio apuntan que, según los resultados, se debería reducir el tiempo frente al televisor, ya que han demostrado que "así se reduciría el riesgo de padecer varias enfermedades".

"El mensaje es simple", reconoce el profesor de Nutrición Frank Hu, autor de la investigación, quien apunta que "no sólo se debe promover que aumente la actividad física, sino también que se minimicen determinados comportamientos sedentarios, como ver mucho la televisión".

En concreto, el estudio consistió en una revisión sistemática de todos los estudios publicados desde 1970 hasta 2011 que vinculaban la televisión con un mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y muerte prematura, entre los que se incluían ocho grandes estudios prospectivos de Estados Unidos, Europa y Australia.

Los resultados mostraron que más de dos horas de televisión al día son suficientes para aumentar el riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular, y más de tres horas diarias para detectar un mayor riesgo de morir de forma prematura.

Además, por cada dos horas diarias frente al televisor por día el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y la mortalidad prematura aumentaba en un 20, 15 y 13 por ciento, respectivamente.

De hecho, y según la incidencia de estas enfermedades en Estados Unidos, Hu y su equipo determinaron que, por cada dos horas de televisión al día, se producían 176 nuevos casos de diabetes, 38 muertes de origen cardiovascular y 104 por cualquier otra causa por cada 100.000 habitantes.

Según apuntan los autores, ver mucho la televisión se ha relacionado siempre con la obesidad, unos malos hábitos alimenticios y un bajo nivel de actividad, factores de riesgo importantes para la diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular.

Sin embargo, en este metanálisis no se analizó la dieta ni la actividad física de los participantes, ni tampoco el tipo de programas más vistos, para poder elaborar un perfil más exacto de estos telespectadores, por lo que proponen que en futuros estudios se definan estos parámetros.

Tomado de: www.europapress.es

¿Comer más verduras, especialmente brócoli, prolonga la vida?

Para alegría de los padres, un nuevo estudio demuestra que las personas que comen más frutas y verduras tienden a vivir por más tiempo.

Las plantas de la familia de la mostaza, como el brócoli, el repollo y la coliflor, serían las más beneficiosas, aunque el estudio no prueba que comer más verduras automáticamente aumente la longevidad.

Aun así, los resultados "proporcionan respaldo sólido a la recomendación de aumentar el consumo de verduras para promover la salud cardiovascular y la longevidad", dijo el coautor del estudio, doctor Xianglan Zhang, de la Escuela de Medicina de la Vanderbilt University en Nashville.

Los vegetales de la familia de la mostaza son ricos en vitamina C y fibra; y contienen otros nutrientes buenos para la salud.

El estudio, publicado en American Journal of Clinical Nutrition, surge de una encuesta a unos 135.000 adultos de Shanghái, en China, que respondieron cuestionarios sobre los hábitos alimentarios y la salud. Luego, el equipo los dividió en cinco grupos, según cuánta fruta y verdura comían.

En cinco años, murió el 4 por ciento. Y los que más frutas y verduras comían eran un 15 por ciento menos propensos a morir que los que menos de esos productos ingerían. La diferencia fue mayor al analizar los vegetales de la familia de la planta de mostaza.

El equipo halló el mismo patrón al revisar la mortalidad por enfermedad cardíaca, que fue alrededor de un cuarto de todas las muertes en el estudio. Pero no hubo evidencia de que comer frutas y verduras estuviera asociado con el riesgo de desarrollar cáncer.

Según la doctora Lydia Bazzano, que no participó del estudio, los resultados son promisorios. Pero no prueban que con solo comer más frutas y verduras se pueda prolongar la vida.

"Hábitos no medidos influirían en esa relación", dijo Bazzano, del Centro de Ciencias de la Salud de la Tulane University en Nueva Orleans.

El equipo intentó hallar explicaciones alternativas, como la edad, el peso, el ejercicio, el uso de vitaminas y el tabaquismo, aunque asegura que habría más factores de por medio.

Con todo, los autores alientan a la población a consumir más frutas y verduras, en especial de la familia de la mostaza, como un paso hacia una vida más prolongada y saludable.

La enfermedad cardíaca es la principal causa de muerte en el mundo. En Estados Unidos provoca más de 600.000 muertes al año, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por su sigla en inglés), que recomiendan consumir entre dos y cuatro porciones de frutas y verduras por día.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish

11 de junio de 2011

Más vegetales, más potasio, menos riesgo de ictus e infarto

Las personas que consumen una gran cantidad de vegetales ricos en potasio son menos propensas a sufrir un ictus o un evento cardiovascular

Un mayor consumo de potasio en la dieta se asocia con menos casos de ictus y podría reducir el riesgo de cardiopatía coronaria y enfermedad cardiovascular total. Esta es la conclusión que se desprende de la reciente revisión publicada en 'Journal of the American College of Cardiology'. Según la Federación española de sociedades de nutrición, alimentación y dietética (FESNAD), la ingesta dietética de referencia para el potasio es de 3.100 miligramos diarios, una cantidad que se consigue si se comen vegetales a diario y en abundancia.

Para algunos grupos, como las personas mayores, enfermas del riñón, hipertensas o inapetentes, es más complicado cumplir las recomendaciones, bien porque no comen vegetales, no lo hacen en cantidad suficiente o toman medicamentos que favorecen la eliminación de potasio a través de la orina, entre otras causas. En estos casos, el especialista valorará la necesidad de adicionar a la dieta un suplemento en potasio para evitar deficiencias y proveer al organismo de los beneficios comprobados de este mineral.

Vegetales protectores

En la investigación, dirigida por el Departamento de Medicina Clínica y Experimental de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nápoles (Italia), se identificaron once estudios prospectivos que incluyeron los siguientes factores: población adulta, evaluación de la ingesta de referencia de potasio, evaluación de los eventos vasculares y seguimiento durante al menos cuatro años.

La suma de los once estudios incluyó a 247.510 hombres y mujeres participantes -a quienes se hizo seguimiento de hasta 19 años-, 7.066 accidentes cerebrovasculares, 3.058 eventos de enfermedad coronaria y 2.497 eventos cardiovasculares totales. La ingesta de potasio se evaluó mediante recordatorio de 24 horas, cuestionario de frecuencia alimentaria y la medición del potasio en orina. En el análisis, la ingesta superior a 1.640 miligramos (1,64 g) de potasio por día se asoció con un riesgo un 21% más bajo de ictus y una tendencia menor de riesgo de cardiopatía coronaria y enfermedad cardiovascular total. También se señaló que el efecto del potasio fue mayor del previsto en su capacidad para reducir la presión sanguínea, lo que indica beneficio en caso de hipertensión arterial.

Este aparente efecto protector del potasio fue independiente de otras variables nutricionales, incluida la ingesta de energía (calorías) y los niveles dietéticos de grasa, proteína, fibra, calcio y magnesio o alcohol. No obstante, aunque en la prevención los autores no descartan la influencia positiva de otras variables (menor consumo de sodio, vida más activa...), coinciden en señalar que aumentar el consumo de potasio a través de más frutas y verduras se ajusta a las recomendaciones para prevenir y manejar la enfermedad cardíaca y el accidente cerebrovascular.

Ante los evidentes efectos protectores del potasio y, por ende, de los alimentos que lo contienen, se aconseja prestar más atención a la dieta de:
  • Personas ancianas, en particular si viven solas o tienen alguna discapacidad que les impide comer una cantidad suficiente de alimentos y de vegetales en su dieta diaria.
  • Quienes no comen a diario las raciones recomendadas de frutas y hortalizas.
  • Grupos con las siguientes patologías: disfunción renal, enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial tratada con diuréticos.
Los vegetales más ricos en potasio

La Federación española de sociedades de nutrición, alimentación y dietética (FESNAD) ha calculado las Ingestas dietéticas de referencia para la población española 2010. El aporte dietético recomendado de potasio se establece en 3.100 mg diarios (3,1 gramos al día) en ambos sexos a partir de los 10 años de edad.

Conocer el contenido estimado de potasio de los distintos alimentos y saber que los vegetales son los más abundantes permite hacer combinaciones adecuadas para conseguir una dieta rica en potasio.

Contenido superior (1.000 mg/100 g): albaricoque, melocotón, ciruelas secas, salvado de trigo, frijoles blancos, garbanzos, soya y harina de soya y pistachos.

Muy alto contenido (500-1.000 mg/100 g): frutas secas (dátiles, higos, uvas pasas), frutos secos (nueces, almendras, avellanas, piñón, pipas y sésamo), aguacates, salvado de cereales, germen de trigo, frijoles, germen de trigo, lentejas, papas.

Alto contenido (200-500 mg/100 g): verduras en general (espinacas, tomates, brócoli, calabaza, remolacha, zanahoria, coliflor, coles...), frutas (plátanos, uvas, frutos del bosque -grosellas, frambuesas-, albaricoque, cereza, higo, melón, níspero, kiwi, naranjas, mango), avena, arroz integral.

Tomado de: www.consumer.es

Asocian grasas omega 3 con menor riesgo de desarrollar diabetes

Dos nuevos estudios sugieren que las personas que consumen gran cantidad de ácidos grasos omega 3 con la dieta tendrían menos riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Una de las investigaciones, sobre más de 3.000 adultos mayores de Estados Unidos, reveló que aquellos con los niveles más altos en sangre de ácidos eicosapentaenoico (EPA, por sus siglas en inglés) y docosahexaenoico (DHA), principalmente presentes en el pescado, eran un tercio menos propensos a desarrollar diabetes en la siguiente década que aquellos con los niveles más bajos.

El segundo estudio demostró, entre 43.000 adultos de Singapur, que los que más ácido alfalinolenico (ALA) ingerían con la dieta tenían menor riesgo de diabetes. ALA es una grasa omega 3 presente en ciertos productos vegetales, como el aceite de canola y la soja.

Pero los autores advierten que las grasas, por ejemplo, podrían ser marcadores de otra característica de la dieta o el estilo de vida de los participantes que influyen en el riesgo de desarrollar diabetes.

A menudo, la gente espera una "bala mágica" contra la enfermedad, dijo Andrew Odegaard, de la University of Minnesota en Minneapolis, y coautor del estudio de Singapur.

Odegaard aconsejó consumir bastantes "alimentos integrales" (frutas, verduras, granos ricos en fibra, legumbres, aceites vegetales y pescado), en lugar de optar por un solo nutriente.

Ninguno de los dos estudios, publicados en American Journal of Clinical Nutrition, prueba que los omega 3 reduzcan directamente el riesgo de diabetes.

Pero el de Estados Unidos hizo algo nuevo: analizó los niveles reales de los ácidos grasos omega 3 en sangre y el riesgo de tener diabetes, lo que brinda pruebas más sólidas que los cuestionarios sobre hábitos alimentarios.

El equipo de Luc Djousse, de Harvard, se concentró en 3.088 adultos mayores participantes en un estudio sobre salud cardíaca.

Al inicio del estudio, se les midieron los niveles en sangre de EPA, DHA y ALA. En la década siguiente, a 204 se les diagnosticó diabetes: el 5 por ciento del 25 por ciento con EPA/DHA más elevados y el 6,5 por ciento del 25 por ciento con los niveles más bajos de esas grasas.

Al analizar el ALA, esa diferencia aumentó: desarrollaron diabetes menos del 4 por ciento y el 8,5 por ciento, respectivamente.

Tras considerar otros factores (peso y ejercicio), los niveles individuales de los omega 3 seguía relacionados con un menor riesgo de desarrollar diabetes.

En el otro estudio, el equipo de Odegaard analizó las historias clínicas de 43.176 adultos de Singapur de entre 45 y 74 años, y que respondieron qué hábitos alimentarios tenían. En la siguiente década, 2.252 desarrollaron diabetes.

El 20 por ciento que más ALA ingería a través de los alimentos era menos propenso a desarrollar diabetes que el 20 por ciento que menos ALA consumía: un 5 frente a un 6 por ciento.

Tras considerar el peso, el ejercicio y otros factores, el equipo observó que el alto consumo de ALA estaba asociado con una reducción del 22 por ciento en el riesgo de desarrollar diabetes.

Sin embargo, los omega 3 del pescado no estuvieron relacionados con ese riesgo.

Se desconoce, según el autor, por qué el ALA parece proteger contra la diabetes. "Queda mucho por considerar en esta cuestión nutricional tan complicada", afirmó.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

La pirámide nutricional pasó a la historia. Ahora es “mi plato”

Por casi 20 años, la pirámide nutricional ha sido el estándar para saber cuáles alimentos debemos comer y en qué proporción para llevar una dieta sana. El dibujo de esta pirámide aparece en varios de los envases de la comida y se ha consagrado como un aliado de la nutrición.

Sin embargo, el gobierno de los Estados Unidos decidió cambiarla para hacer que su lectura sea más fácil para todos. Ahora, en lugar de una pirámide, la buena nutrición se dibujará en un plato.

La pirámide nutricional pasó a la historia esta semana. Desde 1992, esta pirámide ha sido el ícono que establece cómo comer sano: en el piso, los alimentos que más se deben consumir y en la punta, aquella comida que sólo debes consumirse ocasionalmente, como los dulces y las grasas. En el medio, se especificaban las porciones de proteínas, granos y lácteos.

Pero a pesar de que todos se han familiarizado con ese dibujo, que fue el resultado de varios años de investigación, el gobierno actual de los Estados Unidos (el Departamento de Agricultura y el Departamento de Salud y Servicios Humanos en un esfuerzo conjunto) anunció que de ahora en adelante, la pirámide será reemplazada por un plato.

Es mucho más fácil visualizar algo en la forma en la que comemos realmente, en un plato. El plato circular, que se dio a conocer el jueves 2 de junio consiste en 4 secciones de diferentes colores para las frutas, los vegetales, los granos y las proteínas. Al lado del plato, aparece un pequeño círculo que indica los lácteos, ya sean un vaso de leche, una taza de yogurt o un pedazo de queso.

El cambio ha sido aceptado de inmediato por la comunidad de nutricionistas. Para muchos, la pirámide era confusa y no distinguía claramente entre los alimentos sanos como los granos integrales y los no tan sanos, como el pan blanco, por ejemplo. Eso sin contar que el plato es mucho más fácil de interpretar para cualquier persona.

Este nuevo plato se diseñó parecido al programa de la lucha contra la obesidad que preside la primera Dama de los Estados Unidos, Michelle Obama: que sugiere que su plato contenga la mitad de vegetales y la mitad de frutas.

Contiene seis mensajes clave en cuanto a comer saludable:
  • Disfruta tu comida, pero come menos.
  • Evita las porciones demasiado grandes.
  • Sirve la mitad de tu plato con frutas y vegetales.
  • Cambia a leche baja en grasa o sin grasa.
  • Compara el sodio (sal) en las comidas como sopa, pan y alimentos congelados y elige los que contienen menos.
  • Toma agua en vez de bebidas azucarada.
Si el nuevo logo de la guía nutricional logra que todas las personas estemos más conscientes de los alimentos que debemos tener en nuestro plato para llevar una dieta sana, cumplirá con su misión. Recuerde que alimentarse sanamente es la clave para una buena salud. Así que ¡bienvenido sea mi plato!

Tomado de: www.rtu.com.ec

5 de junio de 2011

Nutrición embarazo: Los antioxidantes reducen riesgo de preeclampsia

Tomar suplementos pueden ayudar a proteger contra la pre-eclampsia, una afección potencialmente mortal en la cual las mujeres embarazadas sufren un repentino aumento de la presión arterial y la vida del bebé corre grandes riesgos.

En un estudio reciente de la revista británica “British Medical Journal”, los investigadores encontraron que los suplementos con L-arginina y antioxidantes ayudaron a reducir el riesgo de pre-eclampsia.

En el estudio participaron un grupo de mujeres con alto riesgo de pre-eclampsia. Cuando los participantes tenían alrededor de 20 semanas de embarazo. Los investigadores las dividieron en tres grupos: 228 recibieron barras de alimentos enriquecidos con vitaminas L-arginina y antioxidantes, 222 fueron reforzadas con vitaminas solamente, y 222 fueron asignadas con barras de placebo que no contenían L-arginina o vitaminas.

Al final del estudio, el 12,7 por ciento de las mujeres cuyas dietas fueron suplementadas con L-arginina y antioxidantes había desarrollado pre-eclampsia (comparado con el 22,5 % de las mujeres en el grupo de la vitamina de sólo 30.2 % de las mujeres en el grupo placebo).

Estudios anteriores sugieren que la pre-eclampsia puede estar vinculada a los bajos niveles de L-arginina, un aminoácido que ayuda a mantener una circulación saludable durante el embarazo. Además, algunas investigaciones sugieren que las mujeres con niveles más altos de antioxidantes como el beta-caroteno y luteína pueden ser menos propensas a desarrollar pre-eclampsia.

Tomado de: www.nutricion.pro

Un estudio encuentra que la obesidad implica mayor riesgo de hígado graso que el alcohol

La obesidad y la resistencia a la insulina constituyen un mayor riesgo para desarrollar hígado graso que el consumo moderado de alcohol, según un nuevo estudio que encontró que beber cantidades moderadas de vino tinto no supone un riesgo mayor para desarrollar dicha condición.

Para el estudio, publicado en línea el 23 de mayo en la revista Annals of Medicine, investigadores suecos instruyeron a 44 personas a que se abstuvieran de alcohol o tomaran entre una (mujeres) a dos (hombres) copas de vino tinto al día durante tres meses. Al principio y al final de los tres meses, los investigadores recolectaron las muestras de sangre y resonancias magnéticas realizadas para medir el contenido graso de los hígados de los participantes.

"Resultó que la cantidad de grasa en el hígado estaba relacionada con obesidad y resistencia a la insulina y casi no se vio afectada por el vino tinto. Específicamente, luego de tres meses, ninguno de los bebedores de vino había desarrollado hígado graso o elevado los niveles de transaminasas hepáticas, dijo en un comunicado de prensa del Consejo Sueco de Investigación el Dr. Stergios Kechagias, especialista en hígado en la Universidad de Linkoping.

Por otra parte, el estudio encontró una disminución del 16 por ciento de los niveles perjudiciales de colesterol LDL entre los que bebieron el vino tinto. "Existe una fuerte correlación entre el consumo moderado de alcohol y la disminución del riesgo de enfermedad cardiovascular, y nuestros datos proporcionan un mecanismo para esto, ya que el colesterol LDL se redujo en tan gran medida", concluyó en el comunicado de prensa el Dr. Fredrik Nystrom, profesor en Linkoping.

Dado que es sabido que grandes cantidades de alcohol contribuyen a la enfermedad del hígado, por mucho tiempo se pensó que incluso un consumo moderado de alcohol tenía efectos nocivos.

El hígado graso, asociado con diabetes, presión arterial alta y enfermedad cardiovascular, puede conducir la cirrosis hepática, anotaron los investigadores.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Estudio asocia aditivo alimenticio GMS con aumento de peso

El aditivo alimenticio llamado glutamato monosódico (GMS), generalmente asociado con los alimentos chinos y las cefaleas después de comer, aumentaría el tamaño de la cintura.

Un equipo descubrió que las personas que ingieren más GMS son más propensas a tener sobrepeso u obesidad. Y eso no se debió simplemente a que comían gran cantidad de alimentos calóricos cargados de GMS, ya que la relación se mantuvo tras considerar las calorías totales.

Ka He, experto en nutrición de la University of North Carolina en Chapel Hill, que dirigió el estudio, indicó que aunque el riesgo de engordar atribuible al GMS fue "modesto", las consecuencias para la salud pública son significativas. "Todos lo consumen", dijo a Reuters Health.

El GMS es uno de los aditivos alimentarios más utilizados en el mundo. Aunque tiende a ser más común en Asia, los estadounidenses lo consumen con los alimentos procesados, desde papas fritas hasta sopas enlatadas.

Se estima que un estadounidense consume 0,5 gramos de GMS por día, mientras que un japonés o un coreano ingiere entre 1,5 y 10 gramos diarios. Aunque se lo considera seguro, algunas personas se quejan de dolor de cabeza, náuseas y otras reacciones.

En el nuevo estudio, publicado en American Journal of Clinical Nutrition, el equipo de He siguió a más de 10.000 adultos de China durante unos 5,5 años.

Los autores midieron el consumo de GMS según el peso antes y después de los productos, como botellas de salsa de soja. Los participantes estimaron el consumo en tres períodos de 24 horas.

Los hombres y las mujeres que más GMS consumían (5 gramos por día) eran un 30 por ciento más propensos a pesar más al final del estudio que los que menos GMS ingerían (menos de 0,5 gramos diarios). Tras excluir a las personas con sobrepeso al inicio del estudio, ese riesgo creció al 33 por ciento.

Se desconoce la causa de la relación entre el GMS y el aumento de peso. Pero He señaló que estaría asociado con la leptina, la hormona que regula el apetito y el metabolismo, ya que el equipo halló que los que más GMS consumían, más leptina producían.

"El consumo de GMS induciría la resistencia a la leptina", dijo el autor, por lo que el organismo no podría procesar correctamente las calorías de los alimentos. Eso explicaría por qué los que más GMS consumían, más engordaban, sin importar la cantidad de calorías ingeridas.

Pero a Ivan E. de Araujo, neurobiólogo de la Yale University y experto en los efectos del GMS en la leptina, los resultados no lo convencieron.

Las células grasas liberan la leptina y a medida que las personas engordan, van teniendo más leptina en sangre, comentó. Por lo tanto, el efecto del GMS en el nivel de leptina en el organismo sólo reflejaría el aumento de la masa corporal.

El equipo sugiere que la exposición prolongada a grandes cantidades de GMS activarían la resistencia a la leptina al dañar el hipotálamo, pero Araujo considera que esa teoría "es bastante especulativa por la falta de pruebas directas" de que el GMS en cantidades alimentarias normales pueda producir algún daño físico en esa zona del cerebro.

Según Araujo, es "curioso de algún modo" que el aumento de peso moderado se haya limitado al grupo que más GMS consumía. El científico observó que ese grupo también era el que más sal ingería, lo que, para él, ya causa retención de líquidos y aumento de peso.

El equipo de He intentará estudiar si dejar de consumir GMS tiene algún efecto positivo en la salud asociado con el cambio alimentario.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news