30 de julio de 2011

Frutas y jugos naturales se cuelan en la ‘cajita feliz’ de McDonald’s

Frutas de temporada como mango, piña y melón, opciones para escoger refrescos naturales o verduras, un paquete más pequeño de papas fritas con menos sal, y menos sodio en el pan.

Estas son las nuevas medidas que aplicará la cadena McDonald’s en la tradicional “cajita feliz” para dar opciones más sanas en América Latina desde el 1.° de octubre.

Según un comunicado de prensa en la página de Internet de Arcos Dorados , empresa responsable de la cadena en la región, el nuevo menú infantil contará con cuatro componentes: “un producto principal (hamburguesa, hamburguesa con queso o McNuggets), un acompañamiento (papas fritas o verduras), una bebida (jugo o gaseosa con y sin calorías) y una porción de fruta”.

La compañía de comidas rápidas enfatizó que esta propuesta tendrá menos de 600 calorías, es decir, la tercera parte de la ingesta diaria de 1.800 calorías recomendada para los niños, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Moderación. Para la nutricionista costarricense Nahida Andrawus, los cambios en el menú infantil no implican que estas comidas rápidas puedan comerse todos los días.

“Es una muy buena iniciativa, que, sin duda, ayudará a la nutrición de los niños, pero esto no quiere decir que estos alimentos deban consumirse a cada rato. La alimentación en el hogar no puede sustituirse. Recordemos que muchas de las comidas rápidas son fritas, y esa no es la forma más saludable de cocinar”, dijo la especialista.

En el menú de adultos. Los cambios también rigen para los conocidos “combos”, en los que la cantidad de sodio será menor.

“Los clientes podrán elegir una ensalada en lugar de las papas fritas. Este producto estará compuesto por un mix de hojas verdes y tomate, y tendrá menos de diez calorías, sin aderezo. Eso representa una importante reducción de calorías, en comparación con las papas fritas”, cita el comunicado oficial.

Andrawus recordó que los padres deben ser los responsables de determinar la frecuencia de las visitas a restaurantes de comida rápida y de lo que sus hijos consumen en ellos.

Tomado de: www.nacion.com

Popeye, ¿un gran protector de la salud?

Todo parece indicar que el personaje de las tiras cómicas Popeye tiene mucha razón, y si bien no proveen las espinacas una poderosa fuerza para golpear o volar, representan importante beneficio para la salud. La novedad la traen investigadores del Instituto Karolinska de Suecia, quienes realizaron un estudio para demostrar que el mejor asesor en cuanto a nutrición para las madres lo es Popeye, con su ejemplo de comer mucha espinaca.

Esta indagación la publicaron oportunamente en la revista Cell Metabolism, con la certeza de que ese vegetal puede estimular de sobremanera la capacidad muscular. En esencia, los científicos encontraron que en los nitratos y no en el hierro es donde radica el secreto de las propiedades de esta verdura para mejorar la eficiencia muscular.

Tal sondeo llevó a suministrar a un grupo de personas saludables suplementos de nitratos equivalentes a 200-300 gramos de espinacas o lechugas por tres días, y luego les pidieron que montaran bicicleta. Durante el experimento se examinaron los músculos de los participantes en la carrera y realizaron una comparación con los análisis de otro grupo de personas a las que se les aplicó placebo.

Los que llevaron nitratos mostraron mejoramiento significativo en su funcionamiento de las mitocondrias, encargadas de suministrar energía a las células, pues consumieron menos energía y produjeron mayor ATP o adenosin trifosfato, sustancia rica en energía.

Por tanto, el experimento demostró que el ser humano aprovecha mejor el hierro proveniente de las carnes que el de las verduras, pues el de las hortalizas se absorbe con mayor dificultad. Sin embargo, las espinacas tienen fibra, magnesio, calcio, potasio y Vitamina C.

Pese a estas afirmaciones, la directora de análisis de la Fundación Española de la Nutrición, Susana del Pozo, significó que el secreto de una buena dieta proviene no solo de un alimento, sino del conjunto que se consuma.

Pero los entendidos coincidieron en que 100 gramos de espinacas aportan 31 kilocalorías, por tanto son buenas para quienes desean hacer una dieta baja en energía, alimento apropiado que favorece el tránsito intestinal.

Las espinacas apuntan entonces a un gran valor nutricional por su cantidad de agua, vitaminas y minerales. En su conjunto, incluyen Vitaminas: C, E, A, B6, B2, son muy ricas en Hierro, Calcio, Magnesio, Fósforo, Sodio, y Potasio, además de mostrar otras propiedades como Ácido fólico, Betacaroteno, Proteínas, Hidratos de carbono, y Fibra.

Para este caso, Popeye y sus seguidores, pueden beneficiarse pues son recomendadas para combatir la anemia, su jugo es tónico, diurético y laxante, en forma de té es fortificante y mejora la digestión.

Pero su lista de beneficios es verdaderamente larga, pues contienen mucha agua y son pobres en grasas y proteínas, por ello se recomienda para el adelgazamiento, buenas para mantener la figura. Fuente de fibra y se usa para limpiar la piel, y prevenir el estreñimiento.

También sirven para combatir las manchas del rostro debido a elementos biliares; su Vitamina A mantiene en buen estado el cabello, la piel, mucosas, huesos, visión y funcionamiento del sistema inmunológico.

Otros beneficios apuntados por los galenos está en ser anticancerígeno y ayudar a la prevención de muchas enfermedades por sus sustancias antioxidantes.

Un buen caldo de espinacas hervidas cura inflamaciones intestinales, remedia la fotofobia, sequedad ocular, ceguera nocturna y ayuda a las mujeres embarazadas.

Para nervios y cerebro, formación de glóbulos rojos, acción diurética, eliminación de exceso de líquido, recomendable para casos de hipertensión, gota, cálculos renales, en fin, un verdadero dechado de salud.

Por tanto, los creadores de Popeye no estaban muy lejos de la verdad, y sus tiras cómicas constituyen una verdadera lección de nutrición para los pequeños, y también para los adultos.

La benéfica Espinaca

La espinaca (Spinacia oleracea) constituye una planta muy interesante, es anual y de la familia de las amarantáceas, subfamilia quenopodioideáceas, una verdura de hojas comestibles, verdes y grandes. Se pude comer fresca, cocida o frita y se encuentra en estos momentos, en suma, congelada.

Las primeras referencias aparecen en Persia, bajo el nombre de Esfenaj, y los árabes la introdujeron en España durante el siglo XI, con extensión por toda Europa a partir del siglo XV.

Su mito, irreal, de contener mucho hierro proviene de un error del científico E.Von Wolf en 1870, que multiplicó por 10 la cantidad de hierro en la escritura y al colocar una coma.

En la actualidad se conoce que ese hierro de las espinacas no se absorbe bien, y hay otras plantas con más potencial en este sentido como los garbanzos y las lentejas, perejil, semillas de sésamo, acelgas, berza, col, y la mayoría de verduras de hoja verde oscura.

Pese a esta confusión, esta planta tiene abundantes proteínas y beneficios capaces de mantener su potencial en la nutrición y justificar la devoción del personaje de Popeye.

Tomado de: www.prensa-latina.cu

24 de julio de 2011

Consumir cuatro o más raciones de alimentos fritos por semana está relacionado con mayor riesgo de obesidad

El consumo de cuatro o más raciones de alimentos fritos, o siete o más copas de cerveza o licores por semana está directamente relacionado con mayores índices de sobrepeso y obesidad, según ha concluido la investigadora Carmen Sayón, del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra.

Así se desprende del estudio que se ha desarrollado dentro del Proyecto SUN (Seguimiento Universidad de Navarra), dirigido por el catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública Miguel Ángel Martínez-González, y la doctora Maira Bes-Rastrollo.

El proyecto SUN, uno de los estudios de Nutrición con mayor número de voluntarios realizado en España, ha permitido a Carmen Sayón contar con los datos sobre hábitos alimentarios y de vida de más de 9.000 graduados con una media de 38 años de edad a quienes se ha realizado un seguimiento durante los últimos seis años.

Según se concluye de los resultados obtenidos, el consumo de alcohol -en forma de licores y cerveza- y el exceso de alimentos fritos "se asocia a mayor ganancia de peso, no así si la cantidad de alcohol es menor o si se trata de otro tipo de bebidas, como el vino tinto", aclara la investigadora.

En este sentido, el trabajo, que ha formado parte de la tesis doctoral de Carmen Sayón, no reveló diferencias respecto a la influencia de alcohol y alimentos fritos en el aumento del sobrepeso entre hombres y mujeres.

Aceite virgen también para freír

Para los expertos, el consumo de bebidas alcohólicas debe ser lo más moderado posible: "No más de una copa al día en el caso de las mujeres y no más de dos en el de los hombres. Y, a poder ser, en forma de vino tinto", subraya la experta.

En el caso de los alimentos fritos, la nueva doctora del departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra considera que éstos no deben superar las dos raciones por semana. "Además, parece que puede ser preferible freír los alimentos con aceite de oliva virgen", destaca.

Un primer artículo derivado de esta tesis se ha publicado ya en la revista Nutrition y otro lo hará en breve en Nutrition Metabolism and Cardiovascular Diseases.

Además de la Universidad de Navarra, en el proyecto SUN colaboran varias universidades españolas, entre ellas, la Universidad de Cantabria y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Asimismo, cuenta con la financiación del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, como parte de la red PREDIMED (Alimentación Saludable en la Prevención Primaria de Enfermedades Crónicas).

Tomado de: www.europapress.es

Los suplementos de proteína de leche y soya están relacionados con una menor presión arterial

Los suplementos de proteína de leche y de soya se asocian con una menor presión arterial sistólica comparados con suplementos dietéticos de hidratos de carbono refinados, según un estudio publicado en 'Circulation: Journal of the American Heart Association'.

Los resultados del estudio sugieren que, reemplazar en parte los carbohidratos refinados por alimentos o bebidas de alto contenido en proteína de soya o leche, puede ayudar a prevenir y tratar la presión arterial alta, dice el doctor Jiang He, investigador principal del estudio. Este estudio clínico controlado aleatorio es el primero en documentar que la proteína de la leche disminuye la presión arterial de las personas con pre-hipertensión y una presión arterial en grado 1 (leve).

Los participantes que tomaron un suplemento de proteína de leche presentaron una presión arterial sistólica 2.3 mmHg más baja que cuando tomaron un suplemento de hidratos de carbono refinados. Los participantes que tomaron un suplemento de proteína de soya también presentaron una presión arterial sistólica un 2.0 mmHg más baja en comparación con el suplemento de hidratos de carbono refinados. La presión arterial sistólica es el mayor número en una lectura de presión arterial y mide de la presión cuando el corazón se contrae. Los suplementos de hidratos de carbono refinados no mostraron ejercer ningún cambio en la presión arterial sistólica.

Los 352 adultos del estudio tenían un mayor riesgo de presión arterial alta o ya experimentaban un grado leve de la enfermedad. Estudios anteriores han demostrado que una dieta rica en productos lácteos bajos en grasa reduce la presión arterial. Casi 75 millones de estadounidenses tienen presión arterial alta, el "asesino silencioso", que puede causar ataques al corazón, insuficiencia cardíaca, accidentes cerebrovasculares, daño renal y otras condiciones potencialmente fatales.

"Algunos estudios previos sobre la ingesta de hidratos de carbono sugieren de forma inconsistente que una dieta alta en carbohidratos podría ayudar a reducir la presión arterial", señala He, un epidemiólogo de la Tulane University School of Public Health and Tropical Medicine en Nueva Orleans. "Por el contrario, nuestro ensayo clínico compara directamente la proteína de soya con proteínas la leche en la presión arterial, y muestra que ambas son más beneficiosas para el estado de la presión arterial que los hidratos de carbono".

Los participantes tenían 22 años de edad o más, un rango de presión arterial sistólica de 120 a 159 mmHg y una presión arterial diastólica de 80 a 95 mmHg. Algunos participantes fueron seleccionados al azar a tomar 40 gramos de proteína de soya, proteína de leche o un suplemento de hidratos de carbono refinados cada día, durante ocho semanas. Los suplementos utilizados fueron formulados de una manera que permitió a los investigadores comparar los efectos de la proteína de soja, la proteína de la leche y los hidratos de carbono refinados complejos sobre la presión arterial, sin cambiar el sodio, el potasio y el calcio.

Cada fase de ocho semanas fue seguida de un periodo de tres semanas en el que los participantes del estudio no tomaron los suplementos. Los suplementos se presentaban en un formato idéntico, polvo disuelto en un líquido. Se realizaron lecturas de la presión arterial tres veces en cada una de las dos visitas clínicas, antes, y dos visitas clínicas cada fase de ocho semanas, después. Los resultados del estudio no mostraron una disminución de la presión arterial diastólica.

"Las diferencias de presión arterial sistólica que encontramos son pequeñas para el individuo, pero son importantes para la población", afrima He. Según investigaciones previas, una disminución de 2 mmHg en la presión arterial sistólica podría conducir a un 6% menos de muertes relacionadas con accidentes cerebrovasculares, una tasa del 4% menos de muertes por enfermedades del corazón y una reducción del 3% en la mortalidad general entre los estadounidenses. Serán necesarios estudios a largo plazo para hacer recomendaciones específicas de cambios en la dieta.

Tomado de: www.europapress.es

16 de julio de 2011

Cinco alimentos que te ayudarán a mantener la línea

Son ricos, le dan sensación de llenura después de comerlos y, sobre todo, le brindan nutrientes muy importantes

El truco para evitar esos kilos de más no es tanto privarse de los alimentos, sino escogerlos bien y consumirlos en las porciones adecuadas. Estar a dieta no es necesariamente sinónimo de sacrificio.

“Las comidas dietéticas son algo confuso para muchas personas. ¿Qué son? ¿Se trata de alimentos bajos en calorías, grasas, sodio, azúcar, libres de gluten, etc.?”, señala Jane Korsberg, del departamento de nutrición de la Universidad Case Western Reserve de Cleveland (Estados Unidos), quien considera que se debe replantear todo el concepto de hacer dieta.

Para Korsberg es más beneficioso aprender a alimentarse. “El énfasis debería estar en escoger comidas saludables todos los días y en cambiar nuestros estilos de vida por algo mejor”.

¿Cómo podemos empezar? Conociendo las ventajas de estos cinco alimentos para poder sacarles “el jugo”.

Manzanas

Esta fruta tiene dos bondades: es rica en fibra dietética y, después de comerla, le hace sentir lleno. La fibra contribuye a que tengamos un sistema digestivo más sano y reduce el colesterol.

Además, la textura de la manzana hace que tengamos que masticarla bien antes de ingerirla. Por el trabajo realizado, nuestro cerebro cree que hemos comido bastante y manda la orden de satisfacción a nuestro organismo.

Almendras

Son perfectas como un snack entre comidas, siempre y cuando solo consuma un puñado en cada oportunidad. “Una onza (poco más de 28 gramos) contiene solo 167 calorías, además lleva consigo 6 gramos de proteínas y 3 gramos de fibra. Ambos nutrientes pueden hacerte sentir satisfecho durante más tiempo”, señala el artículo.

Salmón

El pescado forma parte de la dieta de muchas personas que se preocupan por mantener su esbelta figura. Pero específicamente el salmón es capaz de aumentar los niveles de saciedad.

“Un estudio publicado en el “International Journal of Obesity” encontró que cuando las personas que hacen dieta comen salmón más de una vez por semana pierden alrededor del doble de kilos que aquellos que no consumían ningún tipo de pescado”, informan.

Y eso no es todo, el salmón tiene relativamente pocas calorías (alrededor de 175 por cada 85 gramos) y es también una buena fuente de proteínas.

Huevos

Existen personas que creen que comer huevo no es muy saludable, debido al colesterol que tienen las yemas. Sin embargo, el artículo señala que es una buena herramienta en la batalla por mantener el peso ideal.

“Investigaciones han demostrado que comer huevos en el desayuno puede ayudar en combatir el aumento de peso durante el día (…). A pesar de que las proteínas son capaces de llenarte en cualquier momento que las ingieras, algunos científicos sospechan que al comerlas en la mañana puedes sentirte satisfecho en toda la jornada”, aseguran.

Tomates

Indudablemente, las verduras forman parte de cualquier régimen alimenticio saludable. Pero hay algo especial en los tomates: son sabrosos. “Una taza de tomates rojos cocidos tiene solo 43 calorías, pero saben tan bien como un gran número de comidas con alto contenido calórico”.

Tomado de: elcomercio.pe

El apetito por los alimentos salados, otra gran adicción

Un grupo de investigadores de la Duke University Medical Center (Estados Unidos) y la Universidad de Melbourne (Australia) ha demostrado que las drogas adictivas activan las mismas células nerviosas y conexiones neuronales en el cerebro que un fuerte y conocido instinto: el apetito por la sal. El estudio aparece publicado en la edición 'on-line' más reciente de la revista estadounidense 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).

El experimento con roedores muestra cómo la regulación de ciertos genes tiene lugar en una parte del cerebro que controla el equilibrio de la sal, el agua, la energía, la reproducción y otros ritmos biológicos: el hipotálamo.

Los científicos descubrieron que el patrón genético que se activa mediante la estimulación de un comportamiento instintivo, el apetito por la sal, son los mismos grupos de genes regulados por la adicción a la cocaína o a los opiáceos (como la heroína).

"Estamos sorprendidos y satisfechos de haber observado que bloqueo de las vías neuronales de la adicción podría interferir con el apetito de sodio", comentó el coautor de la investigación, el doctor Wolfgang Liedtke, profesor adjunto de medicina y neurobiología en la Duke University.

"Nuestro hallazgo tiene implicaciones médicas importantes y de largo alcance, podría conducir a una nueva comprensión de las adicciones y las consecuencias perjudiciales de que los alimentos que favorecen la obesidad estén sobrecargados de sodio".

"A pesar de que los instintos, como el apetito por la sal, son básicamente programas neuronales genéticos, pueden ser modificados por el aprendizaje y la cognición", según el coautor, el profesor Derek Denton de la University of Melbourne y el Florey Neuroscience Institute, reconocido por su trabajo pionero en el campo de la conducta instintiva.

Una vez que el programa genético está en funcionamiento, las experiencias que forman parte de la ejecución del programa se incorporan a los patrones generales de comportamiento de un individuo, y algunos científicos han mencionado que la adicción a las drogas puede utilizar las mismas vías nerviosas que el instinto. "En este estudio, hemos demostrado que un instinto clásico, la ganas de consumir sal, posee la misma organización neural que origina adicción a los opiáceos y la cocaína", añade.

Las vías profundamente arraigadas de un antiguo instinto pueden explicar por qué los tratamientos de desintoxicación basados en la abstinencia resultan tan complicados, ha explicado Denton.

Liedtke añade que los resultados del estudio podrían ser relevantes dado el éxito notable de los tratamientos de mantenimiento que no implican la abstinencia, como la sustitución de la heroína por metadona y los cigarrillos por goma de mascar o parches.

"El trabajo abre nuevas vías de aproximación experimental al estudio de la adicción", dijo Denton. El estudio fue el primero en examinar la regulación de genes en el hipotálamo que generan el apetito por la sal.

Tomado de: www.europapress.es

Una dieta rica en sal y baja en potasio eleva el riesgo de muerte prematura

Consumir demasiada sal y poco potasio, presente en las espinacas, uvas, zanahorias, leche desnatada o yogur, puede incrementar el riesgo de muerte, según una investigación desarrollada por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, publicada en 'Archives of Internal Medicine'.

Estos descubrimientos son un contrapunto al polémico estudio publicado la semana pasada, que aseguraba no haber hallado evidencias de que realizar pequeñas reducciones de la ingesta de sal bajara el riesgo de sufrir una enfermedad cardiaca y fallece de muerte prematura.

Según el secretario de Salud de la ciudad de Nueva York, Thomas Farley, que está liderando una campaña para reducir la ingesta de sal en restaurantes y comidas precocinadas un 25 por ciento en cinco años, "la sal es perjudicial".

La mayoría de los expertos en salud están de acuerdo con Farley en que consumir demasiada sal es malo para la salud y en que reducir su ingesta puede reducir también la hipertensión, que eleva el riesgo de sufrir un ataque al corazón o un ictus. El consumo de sal ha estado aumentando desde 1970 y los americanos consumen cerca del doble del límite diario recomendado.

El estudio de los CDC se centró en las crecientes investigaciones que demuestran que una dieta rica en sal y baja en potasio es especialmente peligrosa.

Farley, quien ha escrito un editorial sobre el estudio de los CDC, ha dicho que esta investigación es una de las mejores visiones sobre los efectos a largo plazo de comer platos con mucha sal. "Es totalmente coherente con lo que hemos venido advirtiendo sobre el consumo de sal", subraya.

Duplicar el riesgo de muerte

Para realizar este estudio, los investigadores observaron los efectos a largo plazo de la ingesta de sodio y potasio como parte de un estudio a 15 años de más de 12.000 personas.

Al término del periodo de estudio, 2.270 de sus participantes murieron, 825 de enfermedades cardíacas y 433 por coagulos de sangre e ictus.

Tras revisar los datos, descubrieron que las personas que habían realizado una importante ingesta de sal y consumieron poco potasio eran los que corrían un mayor riesgo.

Según la investigadora de los CDC Elena Kuklina, que colaboró en este estudio, "las personas que consumieron una dieta alta en sodio y baja en potasio presentaron un 50 por ciento más de riesgo de morir por cualquier causa y cerca del doble de morir --o un incremento del 200%-- de un ataque al corazón".

Por su parte, el Instituto de la Sal, un grupo empresarial, ha cuestionado los resultados de este estudio, señalando que la relación que halló entre la ingesta de sal y las enfermedades cardíacas fue estadísticamente poco significativa.

Mantener el equilibrio sal-potasio

Para el director de Ciencia e Investigación del Instituto de la Sal, Mort Satin, "esta es una publicación muy viciada que revela más sobre la agenda 'anti-sal' de los CDC". "El único dato importante es el que relaciona la baja ingesta de potasio y la mortalidad", dice.

Kuklina explica que el potasio suele contrarrestar el efecto de la sal en la dieta. Este equilibrio se ve afectado cuando los individuos comen demasiada comida precocinada lo que tiende a aumentar sus niveles de sodio y bajar los de potasio.

"Si el sodio aumenta la presión sanguínea, el potasio la baja. Si el sodio retiene agua, el potasio ayuda a liberarla, apunta esta investigadora, para quien, en lugar de centrase sólo en el consumo de sal, los esfuerzos deberían focalizarse en el equilibrio entre sal y potasio. "Necesitamos esforzarnos para hacer ambas cosas: reducir la ingesta de sodio y aumentar la de potasio", concluye.

Tomado de: www.europapress.es

Suplir carbohidratos con frutos secos mejora control de diabetes

Reemplazar el "muffin" diario con uno o dos puñados de frutos secos ayudaría a los diabéticos a controlar mejor el azúcar en sangre y el colesterol.

Un equipo halló que cuando personas con diabetes tipo 2 reemplazaban algunos carbohidratos habituales con media taza diaria de frutos secos, los niveles de glucosa y colesterol "malo" disminuían levemente en tres meses.

En cambio, eso no ocurrió en los que reemplazaron los carbohidratos habituales con un "muffin" de harina de trigo integral por día.

Según aclaran los autores en la revista Diabetes Care, esto no significa que los frutos secos son la clave para controlar la diabetes.

"Hay que concentrarse en la alimentación y el estilo de vida. Los frutos secos pueden ser parte de una dieta saludable", dijo el coautor Cyril W.C. Kendall, de la University of Toronto, en Canadá.

Y agregó: "Tienen mucha grasa, pero ahora sabemos que es saludable", al referirse a las llamadas grasas insaturadas, asociadas con una reducción del riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca y otros beneficios para la salud.

Aun así, los frutos secos aportan muchas calorías y los diabéticos deberían agregar apenas un puñado a la dieta habitual, insistió Kendall. "Podrían reemplazar tentempiés no tan saludables", añadió.

El equipo de Kendall dividió al azar a 117 adultos con diabetes tipo 2 en tres grupos: uno consumió frutos sexos sin sal en lugar de los carbohidratos habituales; el segundo reemplazó esos carbohidratos con "muffins saludables" de harina de trigo integral y sin azúcar agregada.

El tercer grupo combinó la mitad de los frutos secos y la mitad del muffin integral.

El primer grupo ingirió la mitad de una taza de frutos secos por día (475 calorías).

A los tres meses, el grupo había logrado una reducción del 0,2 por ciento en la hemoglobina A1C, un indicador del control del azúcar en el largo plazo.

El cambio fue pequeño, consideró Kendall, al compararlo con lo que se considera una mejoría "clínicamente significativa" del control del azúcar en sangre. Pero agregó que los participantes estaban bajo tratamiento farmacológico y tendían a tener un buen control de la diabetes.

"Por lo tanto, es un beneficio adicional al que obtenemos con los medicamentos", explicó.

En cuanto al colesterol, el nivel promedio del LDL o "malo" disminuyó de 97 a 89 mg/dL. (Se considera óptimo un nivel por debajo de 100 mg/dL). Eso no ocurrió en los otros dos grupos.

Se desconoce por qué el grupo tratado sólo con frutos secos obtuvo estas mejorías en los niveles de glucosa en sangre y colesterol LDL. Para Kendall, se debería a las grasas monoinsaturadas de los frutos secos, como las nueces.

"Pero también poseen proteína, algo de fibra y algunos polifenoles", agregó. Los polifenoles son antioxidantes presentes en una gran variedad de alimentos de origen vegetal.

Lo importante para los diabéticos, dijo Kendall, es recordar que la alimentación u otros hábitos, como el ejercicio regular, son importantes. "La dieta es clave, aun cuando se estén tomando medicamentos", manifestó.

A quienes no les gusten los frutos secos, existen otras fuentes de grasa monoinsaturada, como el aceite de oliva y la palta. Aunque el estudio no se ocupó de esos productos, Kendall opinó que sería una decisión inteligente reemplazar algunos carbohidratos con esas grasas.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

La anorexia aumenta unas cinco veces el riesgo de muerte

Tomado de: www.consumer.es

La bulimia u otro tipo de desorden alimentario duplican las posibilidades de fallecer

La anorexia aumenta unas cinco veces el riesgo de muerte, mientras que la bulimia u otro tipo de desorden alimentario lo duplican, según un estudio realizado por investigadores de la Loughborough University, en Reino Unido, publicado en "Archives of General Psychiatry".

La causa del fallecimiento de estos pacientes no está siempre clara. Sin embargo, entre los pacientes con anorexia que mueren, uno de cada cinco casos es un suicidio. Las otras muertes son atribuidas a los brutales efectos que tienen los desórdenes alimentarios sobre el cuerpo cuando se sufren durante mucho tiempo.

"Por supuesto, los desórdenes alimentarios tienen serias consecuencias físicas", aseguró el investigador principal de este estudio, Jon Arcelus. "Este estudio no pudo identificar cuánta gente moría, pero no hay duda de que las razones que había detrás estaban relacionadas con problemas físicos de la enfermedad", apuntó.

Los investigadores llevaron a cabo un meta-análisis de 36 estudios publicados entre 1966 y 2010, que incluyeron a 17.000 personas con este tipo de trastornos, de las que murieron un total de 755. Sus análisis mostraron que cinco de cada 1.000 personas con anorexia morían cada año, lo que es cinco veces más de lo que se podría esperar para un grupo similar formado por personas de la población general, sin desórdenes alimentarios. Entre aquellas personas con bulimia u otros desórdenes alimentarios, la tasa de muerte fue el doble de la esperada, en comparación con personas sin trastornos alimentarios.

10 de julio de 2011

Las nueces podrían proteger las células cerebrales y reducir el riesgo de Alzheimer

Científicos del Instituto para la Investigación Básica en Discapacidades del Desarrollo de Nueva York (Estados Unidos) sugieren que el extracto de nueces puede ofrecer un efecto protector contra el estrés oxidativo y la muerte celular causada por la proteína beta amiloide, el componente principal de los depósitos amiloideos y placas seniles de las personas con Alzheimer.

Así se desprende de los resultados de un estudio que publica en su último número la revista 'Neurochemical Research', cuyos investigadores apuntan que supone un "prometedor avance" en la lucha contra las enfermedades neurodegenerativas, "sobre todo en lo que se refiere al consumo de determinados alimentos que ayudan a mantener o mejorar la salud cognitiva".

Según explica la doctora Abha Chauhan, autora de la investigación, las nueces son un alimento completo rico en nutrientes que no sólo proporcionan antioxidantes, sino también ácido alfa-linolénico (ALA), los ácidos grasos Omega-3 de origen vegetal, que "ofrecen propiedades anti-inflamatorias y protegen las células cerebrales del daño oxidativo".

El estudio analizaba si el extracto de nueces podía proteger contra el daño oxidativo inducido por la proteína beta amiloidea y la citotoxicidad.

De este modo, observaron que este extracto de nueces reduce la muerte celular causada por estas proteínas al disminuir la generación de radicales libres, reduciendo el daño en las membranas y atenuando el daño en el ADN.

Este efecto del extracto de nuez podría deberse a los compuestos activos presentes en las nueces, que pueden aumentar la capacidad de las defensas endógenas antioxidantes y pueden modular el estado celular redox (reducción-oxidación).

Para el investigador del Departamento de Química de la Universidad de Scranton, Joe Vinson, este estudio "incrementa las evidencias de que los antioxidantes de las nueces en concentraciones fisiológicas quizá actúen como un antioxidante 'in vivo' para proteger las células cerebrales".

"Estos positivos resultados nos acercan más a comprender como las nueces pueden ofrecer protección celular relacionada con las enfermedades crónicas del cerebro", concluye.

Tomado de: www.europapress.es

Hidratación de los mayores, mucho más que calmar la sed

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

Los mayores deben consumir líquidos de forma regular e incluir la mayor diversidad de bebidas para llegar a los niveles de ingesta necesarios

La hidratación es para las personas mayores un hábito fundamental en su alimentación, ya que de la ingesta de líquidos depende en gran medida su estado de salud. El Observatorio de Hidratación y Salud (OHS), organismo científico y divulgativo cuyo fin es mejorar las costumbres de hidratación de los ciudadanos, advierte de que "la población no está concienciada de la importancia de hidratarse de manera adecuada y las malas consecuencias se producen sobre todo los meses de calor". La deshidratación es una de las causas más frecuentes de hospitalización de personas mayores de 65 años, e incluso, de muerte.

El agua, un nutriente básico

El agua constituye más de la mitad del peso corporal del ser humano. Aunque a menudo se excluye de las listas de nutrientes, es un componente esencial para el mantenimiento de la vida, que debe aportar la dieta en cantidad suficiente. No hay otra sustancia como el agua, involucrada de forma tan amplia en funciones tan diversas.

Como recuerda el Observatorio de Hidratación y Salud (OHS), todas las reacciones químicas del organismo tienen lugar en un medio acuoso, de ahí que el agua contribuya al buen funcionamiento de todas las células del organismo, sirva como transportador de nutrientes y sustancias orgánicas en el sistema circulatorio y sea vehículo para excretar productos de desecho y eliminar toxinas (a través del sistema cardiovascular, el sistema renal y el hepático). Además, lubrifica y proporciona soporte estructural a tejidos y articulaciones y previene el estreñimiento.

Recuperar el hábito de beber más agua

El miedo a la incontinencia urinaria, la disminución de la sensación de sed o la pereza de alternar agua con otros líquidos favorecen que las personas mayores no atiendan como deberían el hábito de beber litro y medio de agua, o la suma con otros líquidos, al día. Sin embargo, es clave. Si bien los riñones de una persona de 70 años filtran y eliminan la mitad de desechos que los de un treintañero, los mayores pierden mucha más agua a través de la orina que los jóvenes.

El ser humano carece de un mecanismo de almacenamiento de agua, por lo que es preciso reponer las pérdidas que el desarrollo vital determina de manera constante a través de la dieta. De este modo, las cantidades de agua perdidas en forma de sudor, orina o heces deben reponerse de manera regular mediante líquidos, incluidas otras bebidas y agua contenida en los alimentos sólidos.

Se estima que la cantidad necesaria para una persona adulta oscila entre dos y tres litros, en función de factores individuales. El hecho de carecer de un buen balance entre las pérdidas de líquido y la reposición de las mismas, puede favorecer la deshidratación.

La deshidratación se identifica con signos evidentes, como una piel desestructurada, la concentración de la orina o confusión mental. Se deben prevenir las consecuencias de la deshidratación. Lo más eficaz es estimular una mayor ingesta de líquidos en forma de agua, té, refrescos, zumos de fruta, infusiones o sopas. Debido al deterioro en la sensación de sed, las personas de edad avanzada deben atender a un consumo de líquidos constante y regular, que incluya la mayor diversidad de bebidas posible para que llegar a los niveles de ingesta de líquido necesarios sea un objetivo más factible.

Una nevera bien hidratada

La leche descremada y semidescremada, zumos, melón, lechuga, tomate, espárragos, sandía, pimientos, berenjena, zuquini y cebolla. En general, la mayoría de frutas y hortalizas no pueden faltar en una despensa eficaz. Contienen entre el 90% y el 99% de agua. Algo menos, pero también muy ricas en líquidos, son las judías verdes, zanahorias, piña, cerezas, uvas, naranjas y el yogur. A continuación, si se hiciera una clasificación de más a menos, llegarían los plátanos, las papas, el maíz, el queso fresco, pescados, pollo y carnes magras.

El pan blanco, pan integral, pan de molde, quesos curados y embutidos apenas tienen un 35% de agua, algo más que la miel, higos, pasas y mermelada. El arroz, la pasta y las legumbres, aunque son alimentos secos, requieren agua para su cocinado, por lo que también hidratan.

Trucos para que los mayores se hidraten

Sobre la base de la ingesta de agua total, se concluye que sería adecuado consumir unos dos litros al día de líquidos, que además de agua incluyen otras bebidas sanas, como zumos, infusiones, sopas o leche. Sin temor a resultar incisivos, hay que convertir el beber agua en un hábito, aunque no se tenga sed. Para ello, lo mejor es marcar una botella de agua con capacidad de un litro o litro y medio, y colocarla en un lugar visible y fresco. El objetivo es que se acabe al terminar el día y se rellene al comenzarlo.

Después de rellenar la jarra, hay que empezar la mañana con zumo y con fruta, que garantizan una ingesta segura de líquidos, junto con el tazón de leche con café o té. También la hora de la merienda es un momento aliado para la hidratación. En forma de fruta, infusión, granizado o zumo. Los expertos señalan que es mejor optar por un tamaño grande en la vajilla y desechar las copas pequeñas, ya que estas dificultan alcanzar las cantidades de líquidos deseados. Acostumbrarse a tomar pequeños sorbos del mismo vaso, siempre el mismo, ayuda a afianzar el hábito.

Es conveniente incluir en la dieta zumos, caldos, preparados licuados de verduras y frutas, granizados, helados o gelatinas. Algunas recetas fáciles y refrescantes son los zumos de frutas, gazpachos, consomés, sopas y caldos.

3 de julio de 2011

La deshidratación leve puede provocar déficit de atención y disminuye la memoria visual

Una deshidratación leve afecta al rendimiento cognitivo y la actividad en el hombre, según un estudio realizado por investigadores norteamericanos y publicado este mes en la edición 'on line' del 'British Journal of Nutrition'.

El trabajo, realizado por el Laboratorio de Rendimiento Humano de la Universidad de Connecticut y del Instituto para el Ejercicio y Medicina Ambiental en Dallas en Estados Unidos, se ha desarrollado sobre una muestra de 26 adolescentes varones de 20 años, quienes fueron sometidos a diferentes pruebas en condiciones de leve deshidratación, con el fin de comprobar la respuesta de su cerebro con una ausencia moderada de líquidos en su organismo.

Los resultados revelaron cómo los sujetos aumentaron el número de errores durante las pruebas, así como vieron disminuir su atención visual. Igualmente, se registró un aumento evidente en los indicadores de fatiga, tensión y ansiedad.

"Una leve deshidratación sin hipertermia en los hombres provocó cambios adversos en la atención y memoria, incrementándose la tensión, ansiedad y fatiga", explicaron los autores del trabajo. Además, sugieren que puede provocar resultados más acusados para grupos poblacionales como diabéticos, niños o ancianos.

Para provocar la deshidratación, los autores del trabajo propusieron una leve sesión de ejercicio físico a temperaturas medianamente altas (27ºC). Para verificar los resultados, el estudio fue diseñado para dos sesiones diferentes, en idénticas condiciones ambos.

Tomado de: www.europapress.es

Ayunar para engordar

  • Más riesgo de anorexia en adolescentes con malos hábitos alimentarios
  • Las dietas o ayunar elevan las posibilidades de sufrir obesidad
  • Los comportamientos de riesgo precoces se mantienen en la juventud
Las chicas y chicos que en la adolescencia hacen dieta o desarrollan comportamientos alimenticios de riesgo (comer de forma insana, ayunar o darse atracones) 'arrastran' estos hábitos insanos hasta la juventud, lo que eleva su riesgo de sufrir anorexia, obesidad o bulimia.

Esta es la principal conclusión a la que ha llegado un equipo de investigadores estadounidenses tras llevar a cabo un estudio con 1.030 hombres jóvenes y 1.257 mujeres jóvenes a los que realizaron un seguimiento de 10 años. Un 30% de los participantes tenía una media de edad de 12 años al inicio de la investigación, mientras que un 70% contaba con una media de 15 años.

Marina Díaz-Marsá, responsable de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, asegura a ELMUNDO.es que el estudio es "importante porque refleja una realidad importante. Meterse en dietas y en conductas alimenticias anormales finalmente puede conducirte a la anorexia, pero también a la obesidad. El problema es que los adolescentes no tienen formación en nutrición. Muchas chicas dejan de comer carne roja y la sustituyen por pollo porque creen que engorda menos y no es exactamente así".

Esta especialista reconoce que para evitar trastornos de la alimentación como la anorexia, la bulimia o la obesidad se deben "realizar acciones preventivas destinadas a instaurar conocimientos sobre la dieta saludable y la práctica de ejercicio físico. Está comprobado que el ayuno provoca que luego se den atracones de productos con alto contenido en grasas y calorías, lo que hace que, pese a la dieta, se acabe desarrollando obesidad. Además, las personas que hacen dieta tienden a no cocinar y recurren a comidas preparadas, bollería industrial... que son más insanas y con más grasas".

Prueba de que la 'mala dieta' está causando ya estragos en la población adolescente española es el caso de la menor de 15 años que acaba de ser intervenida en el Hospital madrileño la Paz. Se trata de la primera niña que se somete a una reducción de estómago en nuestro país. Pesaba 79 kilos más de lo que debería pesar en función de su edad y estatura (41 kilos).

Dianne Neumark-Sztainer, de la Universidad de Minnesota (EEUU), es la autora principal del nuevo ensayo que ha visto la luz en el último 'Journal of the American Dietetic Association'. "A todos los participantes se les preguntó si hacían dieta, si seguían conductas extremas como el ayuno, el uso de sustitutivos de comidas o saltarse alguna de ellas. Además, se indagó en otros aspectos como, los datos socioeconómicos, la edad, el sexo y la raza, entre otros factores que pueden alterar los resultados", declara en su trabajo.

Los datos muestran que la prevalencia de la dieta para bajar peso"se mantuvo relativamente constante desde la adolescencia hasta la edad adulta en las mujeres de ambos grupos de edad. Entre los varones, los que tenían menos años siguieron haciendo dieta o con conductas de riesgo pasados los 10 años de seguimiento, mientras que este tipo de comportamientos aumentó en los chicos que tenían más años al comienzo del estudio", destaca el estudio.

Para los investigadores "el seguimiento de una década de este tipo de comportamientos potencialmente dañinos sugiere que su uso no es sólo una fase por la que atraviesan los adolescentes, sino que las dietas y las conductas de riesgo alimentarias precoces sientan las bases para su uso continuo en el futuro. En conjunto, los hallazgos sugieren la necesidad de realizar prevención temprana de estos comportamientos, así como realizar este mismo esfuerzo durante la adolescencia y la juventud".

A dieta de por vida

La ineficacia de la dieta "para la prevención de la obesidad en la adolescencia, las consecuencias negativas asociadas a los trastornos de la conducta alimentaria y la alta prevalencia de estos comportamientos han sido demostrados en estudios previos. El nuestro se suma a estas evidencias pero demuestra además que estas conductas continúan hasta la edad adulta", recalcan los autores.

Defienden "la necesidad de identificar los factores que predicen el uso continuado de estas conductas y su progresión hacia los trastornos de la alimentación. Es importante examinar los efectos del uso persistente de hacer dieta y de los malos hábitos alimentarios en el organismo y en la saluda mental, como comer de forma compulsiva, más riesgo de depresión, entre otros".

La doctora Díaz-Marsá reconoce que un "50% de las pacientes con anorexia consigue recuperarse completamente; mientras que un 25% sigue manteniendo un poco de dieta el resto de su vida, el 15% lleva hábitos y conductas anormales y en un 10%, la enfermedad se cronifica".

Por este motivo, "los jóvenes preocupados por su peso deben contar con apoyos para seguir una alimentación saludable y mantener una actividad física sostenida a largo plazo. Lo importante es alejarlos de la utilización de prácticas poco saludables para controlar el peso".

Tomado de: www.elmundo.es

La clave para perder peso son las calorías, no la proteína ni los carbohidratos, según un estudio

Controlar las calorías es el ingrediente principal para los diabéticos que buscan perder peso, y las dietas ricas en proteínas y las ricas en carbohidratos son igual de eficaces, afirman investigadores.

"Creo que este estudio plantea dos mensajes claves", aseguró el autor líder del estudio Jeremy D. Krebs, profesor principal de la facultad de medicina y ciencias de la salud de la Universidad de Otago en Wellington, Nueva Zelanda. "El primero es que no importa qué dieta recetemos, para la gente es extremadamente difícil sostener los cambios respecto a su dieta habitual por mucho tiempo. Pero si pueden seguir una dieta rica en proteínas o rica en carbohidratos, pueden lograr una pérdida modesta de peso".

Krebs dijo que el primer mensaje da flexibilidad y permite a las personas elegir el método más adecuado para ellas e "incluso cambiar entre dietas cuando se aburren".

El segundo punto "es que las personas con diabetes, si pueden adherirse a una de las dietas y alcanzar la pérdida de peso, obtienen beneficios en términos del control de su enfermedad y el riesgo cardiovascular", añadió.

Krebs y colegas presentaron su informe el domingo en la reunión de la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association) en San Diego.

Para comparar los beneficios potenciales de dos métodos dietéticos populares, los autores dieron seguimiento a casi 300 mujeres y hombres con sobrepeso entre los 35 y 75 que estaban en un nuevo programa nutricional de dos años de duración.

En primer lugar, todos los participantes tenían un índice de masa corporal (IMC) mayor de 27, lo que quería decir que tenían un sobrepeso moderado, y todos sufrían de diabetes tipo 2.

Los investigadores asignaron aleatoriamente a los participantes a uno de dos grupos, uno bajo en grasas y rico en proteína, y otro bajo en grasas y rico en carbohidratos.

En la primera mitad del año, todos asistieron a sesiones grupales semanales lideradas por un dietista. En los siguientes seis meses, las sesiones fueron mensuales.

Se midió el peso y la circunferencia de la cintura a los seis meses, al año y dos años después. También se evaluaron la función renal y los perfiles de lípidos (grasas en la sangre) de forma constante.

Según diarios alimentarios, la ingesta calórica total se redujo en ambos grupos. En última instancia, ambos grupos perdieron una cantidad parecida de peso y redujeron sus cinturas más o menos en la misma medida, encontraron los investigadores. Y para finales del periodo de dos años, ambos grupos tenían perfiles similares de grasas en la sangre.

Krebs y colegas concluyeron que su experimento de la "vida real" demostró que ambos métodos confieren beneficios similares, y que el factor principal responsable de la pérdida de peso sostenida es la reducción calórica en lugar de consumir muchos carbohidratos o muchas proteínas.

Lona Sandon, dietista registrada y profesora asistente de nutrición clínica del Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern en Dallas, dijo que las observaciones "no son nada sorprendentes".

"Es bastante coherente con otras investigaciones que han llevado a cabo comparaciones a largo plazo en la población general", señaló. "En los primeros seis meses se podría observar un beneficio ligeramente mejor con el método rico en proteínas. Pero a largo plazo, los beneficios iniciales de una dieta rica en proteínas parecen disminuir, y las dos dietas terminan siendo esencialmente equivalentes", explicó Sandon.

"La moraleja es que para perder peso, lo importante son las calorías", añadió Sandon. "No de dónde provienen las calorías. Hay que crear un déficit energético para poder perder peso, y eso sucede al reducir las calorías. Se ha demostrado una y otra vez".

Los expertos señalan que las investigaciones presentadas en reuniones médicas se consideran preliminares porque no han sido sujetas al riguroso escrutinio requerido para la publicación en una revista médica revisada por pares.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Epidemia mundial de diabetes alcanza a 350 millones de personas

El número de adultos con diabetes en todo el mundo se ha más que duplicado desde 1980 a 347 millones, una cifra mucho mayor de lo que se pensaba y que sugiere que los costos del tratamiento de la enfermedad también subirán.

En un estudio publicado en la revista The Lancet, un equipo internacional de investigadores que trabajan con la Organización Mundial de la Salud (OMS) halló que el número de casos subió o sigue siendo el mismo en casi todas las partes del mundo en los últimos 30 años.

El número estimado de diabéticos es muy superior a proyecciones previas que ubican la cifra en 285 millones en todo el mundo. Este estudio encontró que de las 347 millones de personas con diabetes, 138 millones viven en China e India y otros 36 millones en Estados Unidos y Rusia.

El tipo más común de diabetes, Tipo 2, está fuertemente asociado con la obesidad y un estilo de vida sedentario.

"La diabetes se está volviendo más común en casi todo el mundo", dijo Majid Ezzati, del Imperial College de Londres de Gran Bretaña, quien dirigió el estudio junto con Goodarz Danaei de la Escuela de Salud Pública de Harvard de Estados Unidos.

"A menos que desarrollemos mejores programas para detectar a la gente con elevada azúcar en sangre y los ayudemos a mejorar su dieta y actividad física y a controlar su peso, la diabetes seguirá imponiendo una gran carga a los sistemas de salud de todo el mundo", agregó Danaei en un comunicado.

La gente con diabetes tiene inadecuado control del azúcar en sangre, que puede conducir a graves complicaciones como enfermedad cardiaca y apoplejía, daño a los riñones o nervios, y a la ceguera.

Los expertos dicen que la alta glucosa en sangre y la diabetes causan alrededor de 3 millones de muertes cada año, una cifra que seguirá subiendo mientras aumente el número de personas afectadas.

Como resultado, la diabetes es un próspero mercado para laboratorios farmacéuticos como Novo Nordisk, Sanofi, Eli Lilly, Merck y Takeda.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

La alimentación y el apnea: estudio revela que una dieta baja en calorías podría mejorar la situación

Una dieta baja en calorías que ayude a perder peso podría beneficiar a quienes sufren de apnea del sueño, una enfermedad que afecta particularmente a personas con obesidad o sobrepeso. A esta conclusión llegó el experto Kari Johansson y un grupo de colegas del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia), según un estudio publicado hace unos días en la versión digital de la revista British Medical Journal (BMJ).

La apnea es una enfermedad común y quien la sufre experimenta pausas anormales en la respiración durante el sueño, por lo que los afectados no sienten que hayan descansado aun después de dormir toda una noche.

Esta patología se ha relacionado con una peor calidad de vida, una mayor probabilidad de sufrir accidentes y un aumento del riesgo de muerte prematura.

Entre un 60 y un 70 por ciento de las personas que padecen esta enfermedad son obesos o tienen sobrepeso y algunos estudios han probado que perder algunos kilos puede mejorar su situación. En esta investigación en concreto, los especialistas del Instituto Karolinska de Estocolmo siguieron durante un año la evolución de 63 hombres con edades comprendidas entre los 30 y los 65 años y un índice de masa corporal (IMC) de entre 30 y 40 (el IMC normal oscila de 18.5 a 24.99 y quien tiene más de 30 es considerado obeso).

De estos 63 pacientes, 58 siguieron una dieta sana y baja en calorías y acudieron a un programa de orientación en el que se les daba consejos para mantener el peso alcanzado, además de información sobre nutrición y ejercicio.

Las personas que lograron perder peso tras nueve semanas mantuvieron ese estado a lo largo de un año, lo cual tuvo efectos positivos en los síntomas de la apnea.

Según los expertos, un 48 por ciento de los pacientes no necesitaba ya la máscara para respirar que habitualmente utilizan quienes padecen apnea y en un 10 por ciento desapareció por completo la patología.

Los expertos también comprobaron que, a mayor pérdida de peso, mayor mejora de los síntomas. Además, quienes presentaban síntomas más graves fueron los que registraron mayores progresos.

Tomado de: www.impre.com/laopinion/vida-estilo/salud/

Un gen común entre delgados aumenta riesgo de dolencias comunes entre obesos

Un trabajo desarrollado por un grupo investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) ha descubierto que el gen IRS1, asociado a una menor cantidad de grasa corporal, incrementa el riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2, enfermedades más comunes entre las personas obesas.

La investigación dirigida por el jefe de la Sección de Diabetes del Hospital Josep Trueta de Girona, el doctor José Manuel Fernández-Real, que será publicado en el número de julio de 'Nature Genetics', es un estudio multicéntrico en el que han participado 72 instituciones de 10 países. El consorcio de investigación utilizó datos de 26 estudios genéticos diferentes.

Al profundizar más en el análisis, encontraron que ese gen también inducía a tener concentraciones elevadas de colesterol y glucosa sanguíneos, los cuales son marcadores clave en las enfermedades metabólicas.

Según los investigadores, a diferencia de la mayoría de los genes que se han hallado asociados a diabetes tipo 2, el llamado receptor de la insulina sustrato uno o IRS1, no afecta a cómo se crea la insulina en el páncreas, sino más bien a cómo responden los tejidos a ésta.

El jefe de la Sección de Diabetes del Hospital, el doctor Josep Trueta, explica que "la mayoría de los genes que se han identificado como de riesgo de diabetes tipo 2 hasta la fecha lo que hacen es reducir la función del páncreas, específicamente de las células beta del páncreas que producen la insulina. El IRS1 tiene que ver con la función de los otros tejidos del cuerpo".

"En lugar de reducir la producción de esta sustancia, reduciría el efecto de la misma en los músculos, el hígado y la grasa, un proceso que se llama resistencia a la insulina", añade.

Más evidente en hombres

La explicación viene dada por la inadecuada distribución de la grasa corporal en personas portadoras de una variante de este gen, que presentan menos grasa subcutánea. Asimismo, el hallazgo es más evidente en hombres que en mujeres, siendo los primeros los que, fisiológicamente, almacenan menos grasa bajo la piel, afectándoles más la variante genética que disminuye este depósito graso.

Según explica Fernández-Real, en el abdomen se concentran las células grasas (adipocitos) denominadas viscerales. Éstas potencian la lipólisis, "un proceso por el que la grasa se desintegra en una serie de componentes perjudiciales", señala.

"La obesidad visceral promueve la liberación de ácidos grasos libres que llegan al hígado y contribuyen a generar resistencia a la insulina, lo que favorece la diabetes, las alteraciones en los lípidos y la hipertensión arterial", añade.

Esos elementos destructores también llegan a otras partes del organismo, como el páncreas, los músculos o el corazón, que se infiltran de grasa. Por otra parte, cada vez existen más pruebas de que los adipocitos de la grasa visceral producen sustancias proinflamatorias que conducen a la aparición de problemas vasculares. La cardiopatía isquémica es sólo una de las múltiples posibles consecuencias.

En cambio, los adipocitos de la región gluteofemoral o "cartucheras" generan más cantidades de leptina y adiponectina, que son dos sustancias que sirven, según Fernández-Real, "para comunicarse con el entorno y con el organismo en general". Poseen propiedades muy beneficiosas porque "propician la sensibilidad a la insulina y la vasodilatación", declara el especialista.

"Se tiende a ver la grasa como algo malo y no somos conscientes de su relevancia", señala el endocrino. Su desaparición conlleva importantes alteraciones. Lo cierto es que resulta "tan importante su cantidad como su calidad", refiriéndose esta última a la distribución.

Tomado de: www.europapress.es

Soja: No todo son beneficios en la legumbre «milagrosa»

Mientras que la soya es uno de los alimentos básicos en los países orientales, su consumo en Occidente cada vez está tomando más fuerza. Sus bondades nutricionales, especialmente para la salud de la mujer y para mantener en forma el corazón, la han posicionado en un lugar prioritario y cada vez es más frecuente encontrar todo tipo de productos que la incluyen en su composición.

De hecho, los expertos en nutrición la consideran la legumbre más completa. Según el doctor Alejandro Domingo Gutiérrez, especialista en Medicina Interna, Endocrinología y Nutrición del Hospital USP San Camilo de Madrid, «por cada cien gramos contiene 35 gramos de proteínas, así como ocho aminoácidos esenciales, grasas insaturadas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales y fibra».

Más allá de los alimentos enriquecidos con esta legumbre, también aparece como un ingrediente invisible en multitud de productos, sobre todo en los procesados y en los de comida rápida como alitas de pollo, nuggets y lasañas, entre otros. De hecho, se estima que hasta el 70 por ciento de los alimentos de consumo habitual contiene soya sin que el comprador lo sepa. La razón de su empleo radica en que se trata de una proteína muy barata que, además, cuando se muele da como resultado un aceite vegetal de alta calidad. Sin embargo, si se procesa a altas temperaturas, su grasa puede convertirse en los populares ácidos grasos trans, perjudiciales para la salud. En la medida en que sea posible, la doctora Juana Morillas, profesora del departamento de Tecnología de la Alimentación y Nutrición de la Universidad Católica San Antonio de Murcia. recomienda «leer muy bien las etiquetas para identificar fuentes de soya en otros alimentos que se incluyen como proteína vegetal hidrolizada».

Durante la menopausia, muchas mujeres han encontrado en la soya el remedio para paliar las molestias propias de esa etapa, así como para evitar el tratamiento hormonal sustitutivo. Esto se debe a la presencia de isoflavonas que actúan como estrógenos naturales. «Puede atenuar los síntomas del síndrome climatérico leve como sofocos, insomnio y alteraciones del carácter, entre otros. Sin embargo, cuando la sintomatología es importante y molesta, los fitoestrógenos tanto de la soja como de sus derivados no van a ser suficientes. El hecho de que no tengamos estudios a largo plazo con suficiente evidencia científica supone una limitación para su manejo, sobre todo durante largos periodos de tiempo», sostiene el doctor Jackie Calleja, ginecólogo del Hospital Universitario Quirón de Madrid.

Por este motivo, Connie Weaver, profesora del departamento de Alimentación y Nutrición de la Universidad Purdue de Indiana (EE UU), sostiene que «los beneficios en los países asiáticos se deben por un consumo de soya durante toda la vida, mientras que en Occidente la gente es más proclive a tomar leche o un complemento alimenticio a partir de una cierta edad». En esta misma línea se sitúa la doctora María José Rodríguez, ginecóloga del Hospital Infanta Sofía de Madrid, quien matiza que «al consumir muy poca cantidad de soya en España, cuando una mujer quiere aliviar los síntomas de la menopausia, la recomendamos en forma de suplemento para garantizar la dosis adecuada».

¿Efecto protector?

Asimismo, la inclusión de la soya en la dieta habitual está relacionada con un menor riesgo de padecer cáncer de mama. «Se ha visto que en las mujeres orientales en las que existe un consumo de soya desde la infancia sí hay una menor incidencia de algunos tipos de cáncer, entre ellos el de mama, pero tomar soya en periodos puntuales de tiempo no es garantía de prevención ante algunas enfermedades», advierte Calleja.

Asimismo, Mark Messina, del departamento de Nutrición de la Universidad de Loma Linda de California, está convencido de que «para reducir el riesgo de cáncer de mama habría que haber tomado soya desde la infancia, al igual que sucede con el tumor de próstata». Para conocer la dosis exacta que hay que ingerir para alcanzar sus beneficios, Messina recomienda «hasta tres raciones al día para reducir los sofocos, una toma diaria frente al cáncer de mama y dos tomas contra el cáncer de próstata. En el caso de una persona sana, con dos raciones al día sería suficiente». No obstante, no hay que pasar por alto, según sostiene Teresa Ortega, profesora de Farmacología de la Universidad Complutense y vicepresidenta del centro de Investigación sobre Fitoterapia, (Infito), que «las enfermas de algunos tipos de cáncer hormono-dependientes deben consultar a su médico, ya que por pura precaución conviene evaluar la cantidad total de isoflavonas que consumen como ingredientes de sus alimentos».

Hay que tener en cuenta que los fitoestrógenos «actúan como hormonas sexuales que inciden en los ciclos y en el desarrollo reproductivo y pueden actuar sobre la glándula tiroides, provocando algunos trastornos. Algunos estudios sugieren que los isoflavonas pueden inhibir la función de la glándula de tiroides, aunque sólo puede ser significativa en los individuos que tienen deficiencias de yodo. Lo que se conoce hasta el momento es que dos isoflavonas de la soya, genisteína y daidzeína, pueden competir con una enzima que se utiliza para la producción de hormona tiroidea. Sin embargo, este hecho se ha observado principalmente cuando la persona sufre déficit de yodo. También, cuando la soya se consume junto a la levotiroxina (fármaco usado para tratar el hipotiroidismo), se puede inhibir la absorción de este medicamento, requiriéndose mayor dosis para lograr el efecto deseado», advierte Morillas.

Uno de los motivos por lo que la soya ha adquirido popularidad en los últimos años se debe a sus efectos sobre el perfil lipídico. Gracias a su composición nutricional, «disminuye los niveles de colesterol “malo” o LDL y aumenta el “bueno” o HDL. Este efecto reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, así como la tendencia a formar placas de ateroma», asegura Calleja. Según David Jenkins, del departamento de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Toronto (Canadá), «el consumo de soya puede reducir el LDL entre un cuatro y un seis por ciento». El secreto reside, para Messina, «en que poseen muy pocas grasas saturadas, abundan las poliinsaturadas y ácidos grasos omega-3».

Está demostrado, según Mara Vitolins, profesora asociada del Departamento de Epidemiología de la Universidad de Wake Forest en Estados Unidos, «que sólo 25 gramos de proteínas de soya al día reducen el riesgo cardiovascular». La presencia de la soya en multitud de lácteos puede hacer pensar que su consumo previene la osteoporosis. Sin embargo, Messina advierte de que «todavía hay mucha especulación al respecto, pero el cuerpo absorbe igual el calcio de la leche de soya y el de vaca».

Espermatozoides «vagos»

Si este alimento puede servir de ayuda a las mujeres, quizá no sea tan recomendable en los hombres, sobre todo si desean tener hijos. Al menos, así lo pone de manifiesto un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Harvard, Estados Unidos y publicado en 2008 en la revista «Human Reproduction», que observaron una menor cantidad de espermatozoides en los varones que tomaban una mayor cantidad de soya. No obstante, el estudio se realizó en parejas con problemas reproductivos. A este respecto, Serge Nef, del departamento de Medicina Genética de la Universidad de Ginebra (Suiza), sostiene que «hay muy pocos estudios que examinen los potenciales efectos negativos del consumo de soya y su efecto sobre la reproducción». En cualquier caso, Vitolins insiste en que «si la soya interfiriera en la calidad del esperma, muchos hombres asiáticos tendrían problemas de fertilidad». Un metaanálisis de 36 estudios demuestra que ni la soya ni las isoflavonas reducen la testosterona en hombres, ni interfieren en la calidad del semen ni favorece en la feminización.

Pese a las bondades de este alimento, conviene dejar claro que su consumo puede interferir a la hora de asimilar ciertos nutrientes. En este sentido, Morillas advierte de que «posee inhibidores de la tripsina, que son sustancias que interfieren en la digestión de las proteínas en el intestino, disminuyendo, no sólo de las proteínas de la soya, sino de las de cualquier otro alimento que se ingiera junto a ella. Además cuenta con fitatos, presentes en el revestimiento externo del grano que interfieren en la absorción de minerales clave como el hierro, el zinc, el calcio, el magnesio y el cobre, limitando su utilidad biológica. Posee un grupo de azúcares llamados oligosacáridos (estaquiosa y rafinosa), que no pueden ser digeridos por el organismo y son consumidos por bacterias del intestino humano, produciendo flatulencias intestinales».

Tomado de: www.larazon.es