30 de octubre de 2011

Dietas milagro al banquillo

Expertos reunidos en Madrid para el XI Congreso de la Federación Europea de Sociedades de Nutrición, han hecho un pedido público para que las autoridades sanitarias que tomen medidas contra la publicidad engañosa de las dietas de adelgazamiento. Los planes deben ser personalizados, evaluando nutrientes que ya no se consumen.

El Dr. Ángel Gil, presidente del Comité Organizador, ha explicado que las sociedades de nutrición y los expertos reconocidos deben tener un papel orientador para los gobiernos. Mientras que el Dr. Alfredo Martínez, ha destacado que las dietas de adelgazamiento, sobre todo las denominadas milagro, desequilibradas o de muy bajas calorias “deben tener un seguimiento y control médico”.

A la hora de seguir una dieta de adelgazamiento también se debe tener en cuenta que “deben ser personalizadas porque hay que tener en cuenta que hay personas que acumulan más grasas que otras debido al factor genético. Hay que evitar las fotocopias de dietas”, recomienda Martínez. Para evitar los perjuicios de las denominadas ‘dietas milagro’ Gil recomienda comprobar si existe el aval de una sociedad de nutrición y obesidad.

Hay nutrientes que son indispensables y la alimentación actual los esta aportando en niveles escasos como lo son el selenio, tocoferoles, omega 3, acido linoleico conjugado (cla) entre otros, sumado a lo ya descripto las dietas restrictivas tienden a disminuir aun mas los niveles de estos nutrientes.

Un ejemplo de ello es la dieta mediterránea, reconocida como saludable por ser rica en omega 3, sin embargo “hay riesgo de que se pierda, a pesar de ser reconocida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad”, expresa el especialista. Esta dieta “previene enfermedades cardiovasculares, hipertensión, la diabetes tipo II o varios tipos de cánceres”, explica.

Por ello los especialistas concuerdan en lo que a la alimentación se refiere, recuperar nutrientes indispensables para el correcto funcionamiento del organismo por sobre la restricción y falsas promesas.

Tomado de: m24digital.com

El mito de los suplementos antioxidantes se derrumba

¿Tomar suplementos de vitaminas antioxidantes es bueno o malo? En teoría, su función es positiva: contrarrestar el daño oxidativo. Sin embargo, las personas que los consumen de forma habitual no gozan de mejor salud. Es más, una ingesta excesiva puede ser contraproducente e, incluso, incrementar la mortalidad. Si usted toma alguno de estos complejos porque se lo ha recetado su médico para tratar una deficiencia concreta, siga haciéndolo. Lo que cuestionan los expertos es su uso como píldora de la eterna juventud o como revulsivo que mantiene a raya el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y otras dolencias.

Hace años se pensaba que los agentes oxidantes (radicales libres, especies reactivas del oxígeno) eran siempre perjudiciales, pero hoy se sabe que también pueden ser beneficiosos, ya que ejercen ciertas funciones valiosas, como contribuir a la síntesis de energía o potenciar nuestras defensas. La clave está en el equilibrio entre oxidantes y antioxidantes; hay que evitar un exceso en cualquiera de los dos lados de la balanza.

Varios expertos reunidos en Madrid con motivo del XI Congreso de la Federación Europea de Sociedades de Nutrición debatieron sobre las últimas evidencias científicas relativas al papel de los antioxidantes. José Viña, del Departamento de Fisiología de la Faculta de Medicina de la Universidad de Valencia, hizo especial hincapié en la relación entre estos micronutrientes y el ejercicio físico.

El deporte, que es una actividad indiscutiblemente saludable, genera radicales libres. Resulta lógico pensar que el uso de complejos vitamínicos reducirá esos agentes oxidantes. Sin embargo, tal y como apuntó Viña, "el ejercicio moderado es antioxidante". Conclusión: mejor no interferir en los mecanismos de autorregulación de nuestro organismo. "Los antioxidantes pueden ser recomendables para el ejercicio extenuante [como correr un Tour de Francia], pero no para el entrenamiento habitual", precisó.

Una fuente esencial de antioxidantes son las frutas y las verduras. Está demostrado que su consumo es beneficioso para la salud. Según Michael Ristow, profesor de Nutrición Humana de la Universidad de Jena (Alemania), "es un error pensar que estos alimentos son buenos sólo porque tienen antioxidantes; contienen centenares de otros ingredientes que son esenciales para prevenir multitud de enfermedades". Esos otros elementos no se encuentran en las pastillas de vitaminas.

Lo cierto es que los resultados de los ensayos clínicos y las revisiones sistemáticas publicados recientemente dan al traste con las expectativas que había generado este campo de la nutrición. "Suplementos y reducción de la mortalidad y del riesgo de enfermar, ¿otro mito que se desvanece?". Así enunció su conferencia Antonis Zampelas, del Departamento de Ciencia y Tecnología de la Alimentación de la Universidad Agrícola de Atenas (Grecia).

La respuesta es sí; la leyenda ya no se sostiene. En la mayoría de los casos, la administración de las vitamina A, C, E o de selenio no tuvo ningún efecto beneficioso. En algunos estudios, no sólo no se redujo el riesgo de padecer enfermedades, sino que se observó un aumento de la mortalidad. En todo caso, el investigador aclara que "en la mayoría de trabajos que evaluaron la mortalidad se dieron dosis ingentes de antioxidantes".

En definitiva, los expertos abogan por 'rehabilitar' a los agentes oxidantes, que no siempre son los malos de la película. En ciertas circunstancias, la administración de antioxidantes es más dañina que beneficiosa.

Tomado de: www.elmundo.es

Las imágenes de revistas y televisión aumentan la insatisfacción corporal

Los adolescentes que leen revistas o ven programas o anuncios en televisión relacionados con la imagen muestran una mayor insatisfacción con su cuerpo, asociada más al tipo de contenido visualizan --sobre dieta, belleza, salud o videos musicales-- que a la frecuencia de la exposición total. Las chicas son las más sensibles a empeorar la percepción de su físico por este tipo de información.

Así lo señala un trabajo realizado por investigadores del Hospital Meixoeiro de Vigo y publicado en la revista 'Womens Health Issues', que ha evaluado la asociación entre la exposición a revistas y televisión, las variables psicológicas mencionadas y el índice de masa corporal (IMC) con la insatisfacción corporal en función del género, determinando los factores que predicen esta insatisfacción.

Según ha explicado a SINC la autora principal de este estudio, María Calado, del Hospital Meixoeiro de Vigo, "aunque la relación entre la exposición a revistas y televisión con la insatisfacción corporal existe, no es directa", ya que existen "variables psicológicas que moderan esta relación, como la interiorización del ideal corporal de delgadez, las alteraciones alimentarias o la autoestima".

Las investigadoras analizaron una muestra representativa en 1.165 estudiantes españoles de secundaria de entre 14 y 16 años de edad. Los resultados muestran que la insatisfacción se asocia con la exposición a determinados contenidos de los medios de comunicación vinculados a la imagen corporal.

Un mayor efecto en las mujeres

Los hombres y las mujeres con insatisfacción corporal presentaron diferencias en función de las variables psicológicas estudiadas. "El efecto se da principalmente en las mujeres", ha destacado Calado, quien precisa que, en los hombres, "se ejercen otro tipo de presiones, relacionadas con obtener un cuerpo musculado".

Si bien los hombres tenían mayor IMC que las mujeres, éstas presentaron mayor insatisfacción corporal --16,5 frente a 5,4%--; interiorización del ideal corporal; comparación social; alteraciones alimentarias y una menor autoestima. "Es más, la insatisfacción corporal alta para los hombres se asocia con menor exposición a contenidos sobre 'fitness' en televisión y revistas", subraya.

Las autoras resaltan que, en el futuro, se debería estudiar cómo los medios de comunicación pueden afectar a la interiorización de los ideales físicos, lo que podría ser la base del desarrollo de las alteraciones de la imagen corporal, alimentarias y del peso.

"Este estudio podría resultar muy beneficioso para promocionar una imagen corporal positiva por parte de las autoridades políticas y aportar nuevas perspectivas a la prevención de la salud por parte de los profesionales de la salud", concluye.

Tomado de: www.europapress.es

Nunca es demasiado tarde para adelgazar: estudio

Los adolescentes con sobrepeso u obesidad tienen más posibilidades de morir por enfermedad cardíaca en el futuro, pero ese riesgo extra desaparecería si adelgazan cuando son adultos.

Esa es la conclusión de un nuevo estudio, en el que se siguió durante más de 50 años a casi 19.000 hombres. Tenían 18 años cuando estaban estudiando en la Universidad de Harvard.

"Muchos datos demuestran que si una persona es obesa en la mediana edad tendrá más riesgo de morir. Lo que debemos estudiar es qué pasa si la obesidad es más temprana", dijo el coautor I-Min Lee, de la Escuela de Medicina de Harvard.

I-Min señaló que los resultados demuestran que lo más importante es adelgazar, pero también que los jóvenes con sobrepeso pueden reducir su riesgo cardíaco futuro si bajan de peso.

Los datos surgen de estudiantes de Harvard a los que se les había realizado un examen médico de rutina, incluida la medición del peso y la altura, al ingresar a la universidad entre 1916 y 1950.

En los años 60, el equipo original volvió a controlar a 18.995 de ellos: les midió el peso y la altura, y los entrevistó sobre los hábitos del estilo de vida y las enfermedades que podrían aumentar el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca. En ese momento, los hombres tenían unos 46 años.

Para poder realizar el nuevo estudio, un equipo buscó los certificados de muerte de los participantes y determinó que en los 56 años desde el primer examen médico, el 11 por ciento había muerto por enfermedad cardíaca. Y ser obeso en la juventud y la mitad de la vida potenciaba aquel riesgo.

Los jóvenes con sobrepeso y con obesidad tenían casi el doble de riesgo de morir por causa cardíaca que los más delgados: un 25 por ciento con sobrepeso y un 60 por ciento con obesidad.

Esas relaciones se mantuvieron aun tras considerar otros factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión, el tabaquismo y el sedentarismo.

Pero el riesgo cardíaco extra del sobrepeso y la obesidad en la juventud desapareció en los hombres que habían recuperado un peso normal en la segunda evaluación clínica, según publica el equipo en Archives of Internal Medicine.

A menudo, "los jóvenes obesos se transforman en adultos obesos", dijo Lee. Pero indicó que aun las personas obesas a los 50 y 60 años pueden reducir el riesgo cardiovascular futuro si adelgazan.

Stephen Kritchevsky, del Centro Médico Bautista de Wake Forest, en Winston-Salem, Carolina del Norte, coincidió con Lee.

"La cantidad de años que una persona es gorda no es tan importante como el sobrepeso en la mitad de la vida", dijo a Reuters Health.

"Por lo menos durante la mediana edad, e independientemente de los antecedentes de salud, tratar de adelgazar beneficia la salud", agregó.

El equipo de Lee aclaró que los resultados no se extienden a las mujeres porque en el estudio sólo habían participado varones.

Además, el estudio original no diferenció el lugar donde los participantes tenían acumulada la grasa, lo que se considera otro factor de riesgo de la enfermedad cardiovascular.

Aun así, Kritchevsky, que no participó del estudio, consideró que los resultados "son una buena noticia" para los jóvenes y los adultos.

"A los jóvenes con sobrepeso les sugiero que ocuparse del peso les daría buenos resultados a futuro", resumió.

Para ellos, "nunca es demasiado temprano para adelgazar, mientras que para los adultos de mediana edad, nunca es demasiado tarde".

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Un puñado de nueces al día

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

El propósito sano es comer de seis a siete nueces cada día durante varios meses y comprobar sus efectos positivos en la salud cardiovascular y en el peso

El vínculo saludable reconocido y atribuido a las nueces es su protección del corazón. Aunque son alimentos grasos, como el resto de frutos secos, el tipo de grasa que contienen es rica en ácidos grasos insaturados y mejora los parámetros cardiovasculares (colesterol, salud de las arterias e hipertensión) sin alterar ni el peso ni la composición corporal.

El estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea) destaca que los frutos secos y el aceite de oliva virgen son los dos alimentos considerados imprescindibles para que una dieta contribuya a la reducción de los factores de riesgo cardiovascular. Al mismo tiempo, se reconoce que comer nueces es positivo en caso de diabetes, ya que la concentración de sustancias bioactivas de las nueces podría proteger contra los procesos de inflamación crónica asociados a la resistencia a la insulina y a la diabetes, e incluso, la capacidad antioxidante de sus componentes protegería frente al Alzheimer.

El consumo frecuente y en su justa medida de frutos secos está asociado con menores tasas de enfermedad arterial coronaria y un mejor perfil de los lípidos plasmáticos (colesterol, triglicéridos), sin afectar al peso ni a la composición corporal, aunque sean alimentos muy energéticos y grasos. Además, estudios recientes apuntan al papel protector de los componentes antioxidantes de las nueces en la prevención del Alzheimer como enfermedad degenerativa.

Un mes a prueba

Ante todos estos beneficios para la salud humana, Eroski Consumer propone a los lectores ponerse a prueba y comprobar los efectos del consumo regular de nueces. Antes de comenzar, interesa conocer el estado nutricional individual, para lo que es preciso hacerse un análisis de sangre sencillo en el que se evalúen los niveles de lípidos plasmáticos (colesterol total, LDL colesterol, HDL colesterol, triglicéridos) y glucosa, entre otros, y conocer el peso y el porcentaje de grasa corporal. Determinadas farmacias disponen del servicio rápido de análisis de sangre y de una máquina de control de peso y análisis de la composición corporal, suficiente para iniciar la prueba.

La propuesta de Eroski Consumer consiste en comer cada día, durante tres meses, de 30 a 35 gramos de nueces (6 o 7 unidades sin cáscara). Este puede ser el momento idóneo para comenzar a hacer cambios positivos de los malos hábitos alimentarios, al tiempo que se introduce un alimento con propiedades nutritivas y saludables muy interesantes. Para ello, el primer paso es revisar la dieta e incluir un puñado de nueces a cambio de prescindir de otro alimento graso que se coma de forma habitual en la dieta diaria. Las nueces son el sustituto perfecto de la mantequilla o la margarina del desayuno, del queso de untar, del embutido o el paté de almuerzos o meriendas y hasta de las papas fritas.

Comer nueces no engorda

Hay quien cree que comer nueces, como frutos secos y alimentos energéticos y grasos que son, puede suponer ganar peso, una razón por la cual no se consumen a diario o con la frecuencia deseada. Ante esta circunstancia, son numerosos los estudios científicos que han probado si la ingesta diaria de una cantidad determinada de nueces incidiría en el peso y en la composición corporal de los consumidores habituales. Los estudios epidemiológicos muestran una relación inversa entre la frecuencia del consumo de nueces y el índice de masa corporal.

En España, los resultados que corroboran tal información derivan del estudio Predimed, que ha comprobado que tras la ingesta de una cantidad moderada de frutos secos no se registraron aumentos de peso entre los sujetos. En función de estos datos, se puede concluir que el consumo diario de 30 o 35 gramos de frutos secos no tiene influencia negativa en el peso corporal total, pese al aporte extra de calorías a la dieta que suponen. En los casos en los que se ha ganado peso, este ha sido mucho menor de lo esperado y poco o nada significativo.

Alzheimer: las nueces protegen

Un resultado esperanzador procede de la investigación realizada por el Departamento de Neuroquímica del Instituto de Investigación Básica en Discapacidades del Desarrollo del Estado de Nueva York. En ella se comprueban los efectos protectores del extracto de nuez contra la muerte celular inducida del péptido beta-amiloide (Aß) y el estrés oxidativo celular. Este péptido es el principal componente de las placas seniles y los depósitos de amiloide cerebrovascular en personas con enfermedad de Alzheimer. Se sabe que este componente aumenta la producción de radicales libres en las células neuronales, lo cual da lugar a estrés oxidativo y muerte celular.

En los últimos años, la atención investigadora se ha centrado en evaluar cómo distintos antioxidantes son capaces de inactivar especies reactivas del oxígeno y proteger contra el estrés oxidativo. Las nueces son ricas en componentes que tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Los resultados del estudio americano sugieren que el extracto de nuez puede contrarrestar la muerte celular del péptido beta-amiloide inducida por el estrés oxidativo. De ahí que el consejo de comer nueces a diario es sencillo de trasmitir y fácil de llevar a cabo como un hábito alimenticio saludable, barato y sin efectos secundarios, pero sí con grandes beneficios para la salud.

Hojas de mora con más antioxidantes

Las hojas de la planta de mora contienen más capacidad antioxidante que sus frutos y tallos; su consumo permitiría reducir el riesgo de contraer enfermedades producto de la edad.

En los últimos años ha crecido el interés del ser humano por consumir diversas frutas y verduras con capacidad antioxidante, antiinflamatoria, antialérgica y reguladores de la presión arterial, entre otras. El fruto del género Rubus.sp., conocido en Costa Rica como mora, es una de las frutas con estas capacidades biológicas.

Las moras son arbustos generalmente espinosos que brindan cosechas durante todo el año, aunque el volumen del fruto producido depende del medio ambiente, elevación, variedad y tipo de práctica agrícola.

El pasado 22 de julio Rafael Revollo Campos, estudiante de la Escuela de Química, presentó los resultados de la tesis para optar por el grado de licenciatura en Química Industrial; en su estudio, buscaba evaluar el contenido de polifenoles y antioxidantes en diferentes estructuras de la planta de mora: tallo, hojas y fruto (entre grados de maduración: verde, roja y morada). Este estudio se realizó en el Laboratorio de Fitoquímica (LaFit), bajo la tutela del académico Gerardo Rodríguez.

“Se observó que el contenido de polifenoles en general disminuye y el de antocianinas aumenta al madurar la fruta. Además, existe una diferencia significativa entre el contenido de polifenoles del estado de maduración verde al compararlo con el rojo y morado. Las hojas de la planta de mora son la parte de la planta con mayor contenido fenólico al compararlo con las demás partes. El tallo, por ejemplo, posee un contenido fenólico inferior a la de la fruta verde, pero mayor que las frutas rojas y moradas”.

Los polifenoles son reconocidos por su capacidad antioxidante, dado que pueden capturar o neutralizar los radicales libres. Según Revollo, “clínicamente se han relacionado muchas enfermedades crónicas con el daño producido por los radicales libres, las cuales afectan a todos los aparatos y sistemas del organismo, por ejemplo el cáncer en pulmón, estómago y piel, inflamación y padecimientos inmunitarios que involucran al riñón, hígado, páncreas, sistema nervioso, alteraciones en los vasos y el corazón y padecimientos oftalmológicos, como cataratas entre otros”.

Hallazgos

Las muestras para este estudio se recolectaron en los cantones de Dota, León Cortés y Pérez Zeledón, por los académicos Rafael Orozco y Johan Rosales, de la Escuela de Ciencias Agrarias. La diferencia más significativa se encontró entre el contenido de polifenoles presentes en las frutas rojas y moradas al ser comparadas con las hojas, ya que presentan tres veces más cantidad de éstas sustancia.

“Estos resultados son muy interesantes porque las hojas no se consumen y, por tanto, el contenido de polifenoles se desperdicia en este momento. Esto convierte a la mora en uno de los cultivos más promisorios en el uso como materia prima en la elaboración de nutracéuticos con alta actividad antioxidante, al poder utilizar tanto la fruta como el follaje”.

Los polifenoles en la actualidad presentan un gran interés farmacológico por su contribución al mantenimiento de la salud, en especial por las propiedades antioxidantes que presentan este tipo de compuestos. “El mayor contenido de polifenoles se encuentra cuando la fruta está verde, y no roja o morada que es como se consume. Esto plantea una alternativa para el desarrollo de nuevos productos, usando en este caso la fruta verde y aprovechando los polifenoles que tiene”.

Para Sergio Madrigal, director de la Escuela de Química, los resultados de esta tesis muestran nuevas opciones de comercialización. “Antes pensábamos en preparar productos a base de los frutos, pero ahora podríamos pensar en té de hojas de mora, por ejemplo, y aprovechar todo el arbusto”.

Revollo recomienda realizar, además, varias pruebas biológicas con diferentes bacterias para determinar si los componentes de la mora poseen propiedades antibacterianas.

Propiedades de la mora

La mora es rica en vitaminas y minerales, especialmente en vitamina C y vitamina del complejo B, hierro, calcio y fósforo. La concentración de minerales es mayor que la de varias frutas como la piña, pera, manzana y otras. Es una fuente de carbohidratos y fibra dietética y con menos de 1% de sus calorías provenientes de la grasa, por lo que mora se considera un alimento libre de grasa.

Ensayos clínicos, realizados en la Universidad de Costa Rica (UCR) por el Instituto de Investigaciones Farmacéuticas (INIFAR) y el Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CITA), mostraron que el jugo elaborado con la variedad de mora costarricense Rubus adenotichus es capaz de bajar los niveles de colesterol y de triglicéridos en la sangre, por su alto contenido de sustancias antioxidantes.

Tomado de: www.una.ac.cr/campus

La falta de hidratación puede provocar alteraciones en el grado de atención del trabajador

Los estadounidenses se hidratan más que los europeos, puesto que consumen agua con un promedio de entre 2.84 y 3.91 litros diarios frente a los españoles que toman cerca de dos litros y los italianos que solamente consumen uno. La falta de hidratación puede provocar alteraciones en la eficacia en el trabajo, grado de atención y rendimiento del trabajador.

Además, según datos relativos a la "ingesta total de bebidas", en la tercera edad, la ingesta diaria media es inferior a los adultos jóvenes, tanto en Norteamérica (de 2.14 litros/día a 2.99 litros/día) como en Europa (de 1.61 litros/día a 2.24 litros/día).

En este sentido, el presidente de la Fundación de Investigación de la Nutrición (FIN), el doctor Lluis Serra Majem, ha destacado la importancia de adecuar la hidratación dependiendo del tipo de trabajo que se realice. "Para una misma temperatura de 35º C, un trabajo sedentario puede producir una pérdida de líquidos a través de la sudoración de unos cinco litros mientras que uno intenso podría llegar a unos 16 litros en una jornada", ha concretado.

Ha abogado además por realizar descansos durante el trabajo, "aunque en muchos casos las empresas opinen que sea una pérdida de tiempo y de productividad". Así, Serra Majem ha señalado que "es más probable que el mantenimiento de la hidratación mantenga una productividad suficiente para compensar los descansos, especialmente en ambientes calurosos, con aire acondicionado o con una gran carga de trabajo tanto físico como intelectual".

La deshidratación aumenta el esfuerzo cardiovascular aumentando cuatro latidos al minuto por cada porcentaje de peso corporal perdido, lo que lleva a un aumento de la percepción de fatiga, y en un trabajador deshidratado, puede alterar su productividad laboral.

Tomado de: www.europapress.es

La obsesión por comer sano puede derivar en algo enfermizo

Una dieta saludable y el consumo de alimentos ecológicos no siempre conlleva un beneficio para la salud ya que en los últimos años están aumentando en las consultas los casos de ortorexia, un trastorno alimentario "incipiente" causado por "la obsesión por la comida sana".

El término fue acuñado por el médico norteamericano Steven Bratman, y viene de las palabras griegas 'orthos', que significa correcto, y 'orexis', apetito, y quienes lo sufren son pacientes con una vulnerabilidad psíquica previa que hace que "se tomen demasiado en serio" la máxima de una alimentación saludable.

Según reconoce el psicólogo y jefe de Gestión del Conocimiento e Investigación del Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA) de Barcelona, Antoni Grau, estos pacientes "acaban siendo incapaces de acudir a un restaurante, a una comida de trabajo o de amigos, ya que no controlan el contenido nutricional de los alimentos".

"Lo hacen de forma muy obsesiva, y sólo comen alimentos cuyo origen esté clarísimo. La fruta y verdura debe proceder de agricultura ecológica y, con la carne, son capaces de seguir al ganado desde que nace hasta que llega al supermercado", explica este experto, quien recuerda que "en muchos productos ecológicos se especifica el origen del animal, donde ha sido criado, con qué métodos e incluso hasta cuanto ha tardado en engordar. Sólo si controlan todo ello, son capaces de comerlo".

El problema de esto es que esta obsesión puede tener consecuencias físicas, ya que "a veces prefieren no comer, antes que comer algo que no consideran adecuado", lo que genera problemas de infrapeso o desequilibrios en el balance nutricional.

No obstante, puntualiza, "es más preocupante el deterioro social y familiar que genera en estas personas, el aislamiento que les acaba produciendo y el sufrimiento que comporta".

Grau ha participado en unas jornadas científicas sobre los trastornos de la alimentación que se han celebrando en la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), organizadas por el Instituto Tomás Pascual y la Fundación Instituto de Trastornos Alimentarios (FITA).

En este encuentro se han abordado diversos trastornos alimenticios, algunos más controlados como la bulimia o la anorexia y otros cuya incidencia ha aumentado en estos años, como es el caso de la ortorexia.

La comida ecológica está muy bien, pero no hay que obsesionarse

Este experto defiende la importancia de cuidar la alimentación siempre que no se acabe obsesionado con ello. "Tomar productos ecológicos está muy bien, son un poco caros pero está muy bien. El problema viene cuando quienes los consumen presentan problemas de autoestima, ya que tienen más riesgo de acabar obsesionados con este tipo de alimentación tan restrictiva".

Por ello, la solución pasa por fomentar la comida ecológica pero sin darle "exclusividad", en el sentido de que "vale la pena por ir a un restaurante con un grupo de amigos aunque el contenido nutricional de los alimentos no esté tan controlado", así como iniciar estrategias de mejora del autoestima y las relaciones sociales, para ayudar que la persona no acabe obsesionada con ello.

"Hay que hacer un poco de pedagogía y recalcar que el hecho de que no sepamos de donde procede el ganado o la lechuga no significa que estos alimentos sean nocivos para la salud", insiste.

Tomado de: www.europapress.es

22 de octubre de 2011

Mala alimentación es alarmante

La Transición Nutricional Global es un fenómeno que cada vez más está pasando factura a las sociedades, generando obesidad y muerte Los malos hábitos alimenticios provocan muchas enfermedades

La mala nutrición y el abuso de la comida chatarra siguen en aumento, de allí que cada vez más hayan personas obesas, y gente con enfermedades metabólicas, como la diabetes, a causa del descontrol alimenticio.

Por ello, los especialistas insisten en que la transición nutricional global debe entenderse como un fenómeno preocupante.

Desde países de primer mundo, hasta países en vías de desarrollo, han visto un incremento del consumo de alimentos no saludables entre su población, acompañado de un aumento sustancial de personas con sobrepeso.

"La transición nutricional global nos ha afectado a todos y es una nueva amenaza. Nuestra nueva amenaza", explica el doctor Patricio Kenny, miembro del Consejo de Nutrición de Herbalife.

"Ha sido un traslape paulatino, de una dieta alta en vegetales, a una dieta destructiva al mejor estilo occidental", acota.

Desafortunadamente, en estos últimos años, se dejaron de lado las dietas altas en vegetales.

Dichas dietas que se caracterizaban por un contenido del 10 % de calorías en grasa; buena fructosa con antioxidantes- fibra, agua, menos calorías; con una riqueza en vitaminas, minerales y micronutrientes.

En sustitución a esta dieta, según el experto, se ha adoptado una dieta típica occidental, entre el 35 al 50 % de calorías en grasas, poca fibra y pocos antioxidantes.

Todo el consumo anterior posee un agravante, la escasez en vitaminas, minerales y micronutrientes necesarios para mantener a una persona equilibradamente saludable.

Las consecuencias

Esta última dieta, con factores sociales y demográficos como el tipo de agricultura industrial de los países desarrollados o los subsidios gubernamentales a productores de alimentos y granos básicos, está dejando una gran secuela de mal nutrición a todas las personas sin distingo de edad y localización geográfica.

Basados en la dieta típica occidental y la inclinación de una persona hacia ella, las consecuencias directas pueden producir: obesidad, sobrepreso y malnutrición.

Entre las tendencias observadas a nivel mundial asociadas a dicha dieta, se ha encontrado el aumento de la diabetes tipo II; la asociación con múltiples enfermedades inflamatorias como asma, artritis, enfermedad cardíaca, y algunas formas de cáncer.

Además, la mala alimentación está generando un incremento en los costos de salud debido a la sobreutilización de servicios médicos.

Asimismo, ha provocado un incremento en el índice de masa corporal en los estadounidenses, el cual podría ser igualado por los latinoamericanos, como muestra de la tendencia de la epidemia de obesidad mundial.

Concientización

De tomar hábitos alimenticios más saludables, se espera un 148 % de aumento en los casos de diabetes para 2030 solo en Centroamérica y Sur América.

De allí, que con base en su experiencia, el Dr. Kenny recomiende: una nutrición personalizada, esfuerzos internacionales dirigidos a cambiar el estilo de vida, proveer productos alimenticios saludables, iniciativas de fondo a nivel comunitario y la comprensión por parte de la industria del cuidado de la salud de las cuestiones para generar liderazgo en esfuerzos de prevención a nivel mundial.

Tomado de: www.elsalvador.com

Nutrición en la adolescencia

Las frutas y verduras deben consumirse a diario. Beber de 8 a 10 vasos de agua es fundamental. Algo más? La necesidad de hierro del adolescente se incrementa debido a la expansión del volumen sanguíneo y al incremento de la masa muscular.

Esta es una etapa con notables cambios físicos, por eso es importante que el menor se alimente adecuadamente para que continúe su proceso de crecimiento con total normalidad y sin problemas de salud.

En los últimos tiempos, por salir rápido de casa, los adolescentes no desayunan y comen a deshora lo que esté a su alcance, y en muchos casos es comida chatarra, que lejos de alimentarlos los predispone al sobrepeso y a enfermedades futuras.

Según la nutricionista Youmi Paz Olivas de Nestlé Perú, su alimentación debe tener leche o lác­teos de dos a tres raciones por día; carne, pescados, huevos de tres a seis veces por semana; cereales cada día; tubérculos y raíces a diario; leguminosas de dos a cuatro veces por semana; verduras y frutas a diario; aceites y azúcares en forma limitada, según peso y actividad.

Agrega que beber una adecuada cantidad de líquidos y electrolitos constituye una de las consideraciones nutricionales más importantes. “El consumo de agua debe ser entre 8 y 10 vasos de agua por día”, explica.

Lo que no deben hacer ellos es dejar de comer con el fin de mejorar el rendimiento deportivo y tomar bebidas alcohólicas.

Finalmente, añade que debido a la gran variabilidad de ritmos de crecimiento, es importante tener un control individual y seguimiento nutricional para lograr un adecuado estado de salud.

Tomado de: larevista.aqpsoluciones.com

Los muñecos musculosos pueden abrir la puerta a futuros problemas de vigorexia en adultos

La vigorexia es un trastorno alimentario más propio de los hombres caracterizado por un "excesivo" culto al cuerpo que tiene su origen en el ideal estético de los cuerpos musculados, cada vez más frecuentes en la publicidad, el cine, el deporte e incluso los muñecos, que podrían ser el origen de este tipo de trastornos.

Así lo ha asegurado el psicólogo y jefe de Gestión del Conocimiento e Investigación del Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA) de Barcelona, Antoni Grau, en el marco de unas jornadas científicas sobre los trastornos de la alimentación que se están celebrando en la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), organizadas por el Instituto Tomás Pascual y la Fundación Instituto de Trastornos Alimentarios (FITA).

De hecho, según ha explicado este experto, en declaraciones a Europa Press, un estudio internacional presentado recientemente analizó la anatomía de diferentes muñecos infantiles de las últimas dos décadas, observando como "cada vez estaban más hipermusculados", lo que a su juicio "afecta bastante a un posible trastorno posterior".

"Igual que otros estudios han determinado que las 'barbies' eran imposibles anatómicamente porque eran muy delgadas, ahora se ha visto que estos muñecos tienen una musculatura imposible de desarrollar prácticamente sin un trastorno", explica Grau.

De hecho, aunque este trastorno se inicia al final de la adolescencia, numerosos expertos apuntan a que en realidad "puede comenzar antes en cuadros subclínicos" para manifestarse años más tarde.

Además, el estudio analizaba los juguetes de las últimas dos décadas en las que, según este experto, es cuando se ha producido un mayor incremento de casos de vigorexia en España. Actualmente afecta a uno de cada 2.000 hombres, "una prevalencia bastante alta en trastornos mentales".

No obstante, Grau puntualiza que para que la presión social sobre el ideal estético de los cuerpos musculados derive en este trastorno, los afectados deben presentar "ciertas vulnerabilidades psicológicas" que favorezcan su desarrollo.

"En realidad estas personas tienen un intenso miedo a parecer débiles y enclenques", explica este experto, recordando que muchos presentan "experiencias prematuras traumáticas, como burlas de pequeño sobre un aspecto débil y enclenque, o una baja estatura, y ahora intentan compensar el daño que les ha hecho esto en su autoestima con una hipermusculatura".

Generalmente, las personas con vigorexia suelen realizar largas sesiones de "ejercicio físico compulsivo", de más de 6 horas diarias, siguen una "dieta muy desequilibrada" con alto consumo de proteínas, y más del 50 por ciento utiliza hormonas anabolizantes, además de otro tipo de sustancias para aumentar su rendimiento como cocaína, efedrina o 'speed'.

Además, apunta Grau, estas personas cada vez se aíslan más de la sociedad porque, "al estar tan obsesionadas con el culto a su cuerpo, evitan los restaurantes donde no controlan la dieta, todo tipo de relaciones sociales, gran absentismo laboral, y sobre todo mucho aislamiento social".

La infertilidad, el impulso para comenzar a tratarse

Aunque este experto asegura que estas personas "son bastante conscientes de que están enfermos", en muchos casos es necesario que aparezca algún efecto secundario propio de su vigorexia, como la hipertensión arterial, un cáncer o infertilidad, para iniciar un tratamiento.

"Muchos de ellos piden ayuda a partir de que se les diagnostica un problema de infertilidad, causa clásica del abuso de anabolizantes", explica Grau.

Además, otro motivo para detectar este problema es la presencia de otra psicopatología asociada, como la depresión. "A raíz de ahí es cuando se ve que detrás hay un trastorno vigoréxico".

Lo que desde luego descarta este experto es que las lesiones musculares puedan ayudar al diagnóstico del problema ya que "cuando aparecen lesiones no paran, y lo que hacen es empeorar el cuadro".

"El sobrentrenamiento es uno de los cuadros más frecuentes, y cursa con un descenso brusco del rendimiento, con mayor ansiedad y trastorno del estado de ánimo, por lo que acaban recurriendo más a sustancias que les ayuden a continuar ejercitándose.

Aunque todavía no hay datos que demuestren cuál es el tratamiento más adecuado en estos casos, la experiencia demuestra que un tratamiento que combine un control dietético y ayuda psicológica hace que "el trastorno remita en muchos pacientes".

Asimismo, Grau reclama una mayor concienciación social al igual que sucede con otros trastornos alimentarios como la bulimia o la anorexia.

Tomado de: www.europapress.es

¿Un esperma más fuerte mediante una dieta más sana?

Durante años, los nutricionistas se han aferrado a la idea de que "uno es lo que come". Ahora, una investigación reciente sugiere que quizás este adagio sea verdad incluso para la fuerza y cantidad del esperma.

La observación surge de un par de estudios que serán presentados el lunes en la reunión anual de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (American Society for Reproductive Medicine) en Orlando, Florida. Ambos resaltan una aparente relación entre la nutrición y la calidad del semen.

En resumen, las dietas ricas en carnes rojas y cereales procesados parecen afectar la capacidad de los espermatozoides para moverse, mientras que las dietas ricas en grasas trans parecen reducir la cantidad de espermatozoides del semen.

"El hallazgo general de nuestro trabajo es que una dieta sana parece beneficiar a la calidad del semen" aseguró Audrey J. Gaskins, autora líder del primer estudio. Actualmente, Gaskins es candidata doctoral del departamento de nutrición de la Facultad de salud pública de la Universidad de Harvard, y sus colegas incluyeron a investigadores tanto de la Universidad de Rochester como de la Universidad de Murcia, en España.

"Específicamente, una dieta sana con una ingesta más alta de pescado, frutas frescas, cereales integrales, legumbres y verduras parece mejorar la motilidad de los espermatozoides, lo que significa que un mayor número de ellos puede en realidad moverse, en lugar de quedarse en el mismo lugar", explicó Gaskins.

Las conclusiones de Gaskins se basan en un trabajo con 188 hombres de 18 a 22 años de edad, reclutados en Rochester. Completaron cuestionarios alimentarios, y las dietas de los participantes se categorizaron según su contenido en "occidentales" (que incluían carne roja, carbohidratos refinados, dulces y bebidas energéticas) o "prudentes" (compuestas de pescado, fruta, verduras, legumbres y cereales integrales).

Se llevaron a cabo pruebas de semen para evaluar el movimiento, concentración y forma de los espermatozoides.

Aunque la dieta no pareció tener un impacto sobre la forma o el número de espermatozoides, la motilidad resultó afectada. Las dietas "occidentales" se relacionaron con una reducción en el movimiento, incluso tras tomar en cuenta factores como la raza, los antecedentes de tabaquismo y el índice de masa corporal (IMC).

Sin embargo, Gaskins enfatizó que se necesita más trabajo para comprender exactamente cómo la nutrición puede afectar al esperma.

"Este fue un estudio pequeño, y no sabemos si hay algo más en estos hombres que provoca que tengan una peor motilidad", apuntó. "No sabemos si la nutrición realmente provoca el cambio. Así que por ahora todo lo que podemos decir es que hay una asociación entre la nutrición y la calidad del esperma".

Un segundo estudio con un tema similar, liderado por el Dr. Jorge Chavarro, profesor asistente de nutrición y epidemiología de la Facultad de salud pública de la Universidad de Harvard, reveló que los hombres que comían dietas que contenían una cantidad relativamente alta de grasa trans tenían niveles de concentración espermática más bajos. Además, la cantidad de grasa trans hallada en el esperma y el semen aumentó.

La conclusión provino de trabajo con casi cien hombres. Todos se sometieron a un análisis nutricional y de la calidad del semen.

Incluso tras ajustar por una amplia variedad de factores como la edad, los antecedentes de alcohol y tabaquismo, el IMC, la ingesta de cafeína y el total de calorías consumidas, los autores hallaron que aunque una ingesta de grasa trans no parecía afectar el movimiento ni la forma de los espermatozoides, mientras más ácidos grasos trans consumía un individuo menor era su concentración de espermatozoides.

El Dr. Edward Kim, de la facultad de postgrados en medicina de la Universidad de Tennessee en Knoxville, reaccionó a ambos estudios con entusiasmo y precaución.

"Creo que esta investigación ciertamente es muy sugerente sobre el impacto que los factores dietéticos podrían tener sobre la infertilidad masculina", señaló Kim, quien también funge como presidente de la Sociedad de Reproducción Masculina y Urología (Society for Male Reproduction and Urology).

"Y los estudios nos apuntan a una dirección que sugiere que un estilo de vida saludable podría correlacionarse con una mejor calidad del esperma", añadió. "Pero claramente se necesita más investigación en esta área para sacar conclusiones definitivas".

Debido a que ambos estudios se presentaron en una reunión médica, sus datos y conclusiones deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

16 de octubre de 2011

Las embarazadas que consumen grasas trans podrían tener bebés más grandes

Las embarazadas que consumen grasas trans procedentes de tentempiés, comida rápida y otros platos poco saludables podrían tener bebés más grandes. Así lo advierte un estudio de la Harvard School of Public Health, en Boston (Estados Unidos), cuyos resultados se publican en 'American Journal of Clinical Nutrition'.

Estos investigadores estudiaron a 1.400 embarazadas del área de la ciudad de Boston, que dieron a luz entre 1999 y 2002. Estas mujeres rellenaron cuestionarios sobre su alimentación durante el primer y el segundo trimestre de su embarazo.

Así descubrieron que, a mayor ingesta durante el segundo trimestre de embarazo de grasas trans --que reducen los niveles del denominado colesterol 'bueno' y elevan los del colesterol 'malo'-- , mayor era el tamaño del recién nacido.

El trabajo no demuestra que las grasas trans solas disparen el crecimiento fetal. Además, deja sin aclarar cuánto daño hacen a la salud. Sin embargo, advierten del riesgo de tener recién nacidos más grandes de lo normal, según la líder de esta investigación, Juliana Cohen, de la Harvard School of Public Health.

Según esta experta, los bebés grandes pueden necesitar una cesárea para nacer. Además, varios estudios han demostrado que podrían tener un mayor riesgo de desarrollar diabetes y enfermedades cardíacas durante su vida. "Sería prudente limitar las grasas trans en la dieta de cualquier modo. Las embarazadas podrían pensar en cómo (estas grasas) afectarían también al crecimiento fetal", asevera.

Tomado de: www.europapress.es

La vitamina E adicional podría asociarse con el cáncer de próstata

Los hombres que toman complementos de vitamina E podrían aumentar su riesgo de cáncer de próstata en hasta 17 por ciento, sugiere un estudio reciente. Pero el motivo de esa asociación no está claro, señalan los investigadores.

"En términos prácticos, esto significa que por cada mil hombres que toman vitamina E, 76 contraerán cáncer, frente a 65 si tomaran un placebo", apuntó el investigador líder, el Dr. Eric A. Klein, presidente del Instituto de Urología y del Riñón Glickman en la Clínica Cleveland.

El nuevo hallazgo llega poco después de un estudio publicado el lunes que halló que los complementos dietéticos, incluso los multivitamínicos, que con frecuencia contienen vitamina E, se asocian con una peor salud en las mujeres mayores.

Se desconoce por qué la vitamina E podría aumentar el riesgo de cáncer de próstata, apuntó Klein. "Hay una implicación biológica que no entendemos. Pero lo que sugiere es que las vitaminas pueden ser potencialmente nocivas", lamentó.

Para el estudio, el equipo de Klein observó si la vitamina E o el selenio (un complemento mineral) aumentaban el riesgo de cáncer de próstata entre los hombres que participaron en el Ensayo de prevención del cáncer con selenio y vitamina E (SELECT, por su sigla en inglés).

En 2008, los informes iniciales del ensayo hallaron que ni la vitamina E ni el selenio reducían el riesgo de cáncer de próstata. Al contrario, pareció haber un aumento en el riesgo relacionado con la vitamina E, aunque era insignificante.

El hallazgo actualizado se basó en un análisis de casi 35,000 hombres asignados al azar a recibir selenio (200 microgramos al día), vitamina E (400 unidades internacionales al día), ambos complementos, o un placebo durante 5.5 años. Se dio seguimiento a los hombres hasta el 5 de julio de 2011.

Desde el informe de 2008, se diagnosticaron 521 casos más de cáncer de próstata. De éstos, 113 hombres tomaban el placebo, 147 tomaban vitamina E, 143 tomaban selenio y 118 tomaban ambos complementos, hallaron los investigadores.

Aunque la tasa de cáncer de próstata fue mayor entre los hombres que tomaban complementos en comparación con el placebo, solo fue estadísticamente significativa entre los hombres que tomaban vitamina E sola. Hubo un aumento de 17 por ciento en el riesgo de la enfermedad, halló el grupo de Klein.

Entre los hombres del ensayo, 529 de los que tomaban el placebo desarrollaron cáncer de próstata, al igual que 620 hombres que tomaban vitamina E, 575 hombres que tomaban selenio y 555 hombres que tomaban ambos complementos, anotaron los investigadores.

El efecto de la vitamina E solo se hizo obvio al tercer año del ensayo, y se observó en hombres con cáncer de próstata de bajo y de alto grados. Este hallazgo indica que el riesgo de cáncer de próstata por la vitamina E podría persistir incluso después de que los hombres dejen de tomarla, añadieron los autores del estudio.

"No hay mucha evidencia de que para las personas sanas que llevan una dieta normal tomar complementos de vitaminas sea beneficioso", apuntó Klein. "No hay evidencia convincente para tomar vitamina E en esa dosis. No provee ningún beneficio de salud, y SELECT sugiere firmemente que aumenta el riesgo de cáncer de próstata".

Debido a que más del 50 por ciento de los hombres a partir de los 60 toman complementos que contienen vitamina E, y 23 por ciento toman hasta 400 unidades internacionales (UI) al día a pesar de que la recomendación dietética diaria es de apenas 22.4 UI, las implicaciones de este hallazgo son "sustanciales", apuntaron los autores del estudio.

En una declaración del sector de los complementos, Duffy MacKay, vicepresidente de asuntos científicos y regulatorios del Council for Responsible Nutrition, cuestionó la importancia de los hallazgos.

"Algo interesante es que cuando la vitamina E se combinó con el selenio, el riesgo se redujo a una estadística no significativa, quizás incluso resultado del azar. Esto refuerza la teoría de que las vitaminas funcionan de forma sinérgica y que los ensayos de nutrientes como si fueran fármacos, cuando se usan aislados de otros nutrientes, quizás no sean la forma adecuada de estudiarlos", señaló MacKay en un comunicado de prensa del consejo.

También en un comentario sobre el estudio, un experto en cáncer de próstata, el Dr. Anthony D'Amico, jefe de oncología de la radiación del Hospital Brigham and Women's de Boston, dijo que tomar dosis altas de complementos "podría resultar nocivo".

Sin embargo, D'Amico dijo que el riesgo de contraer cáncer de próstata relacionado con la vitamina E es muy pequeño.

"En términos de que la gente piense que si toman vitamina E contraerán cáncer de próstata, tienen que tener cuidado porque el estudio evaluó tantos subgrupos que es difícil saber con certeza si este riesgo de cáncer de próstata marginalmente significativo se debe al azar o no", apuntó.

Sin embargo, D'Amico opina que los hombres no deben tomar dosis altas de vitamina E. "No conlleva ningún beneficio", apuntó. "No estoy seguro de si hace daño o no, pero no vale la pena tomarla, para estar seguro".

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

La lactancia materna reduce el riesgo de padecer alergia a las proteínas de la leche de vaca

La lactancia materna durante los cuatro y seis primeros meses reduce el riesgo de sufrir eczema atópico y alergia a la proteínas de la leche de vaca, según un estudio presentado en la II Reunión de la Academia de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI en sus siglas en inglés), en Barcelona.

La cita, centrada en la alergia y la asma pediátrica (PAAM 2011), reune a representantes de los 6.800 especialistas en alergia e inmunología clínica de 107 países que conforman la EAACI.

El estudio señala que existen hipótesis sobre que específicos estilos de vida y conductas alimentarias favorecen la pronta aparición de síntomas alérgicos.

De este modo, la exposición a diferentes agentes medioambientales aumenta el riesgo de infecciones respiratorias y asma, ya que "la exposición a alérgenos como determinados alimentos, ácaros del polvo, mascotas y pólenes, es un requisito para el desarrollo de enfermedades relacionadas con la alergia", según ha destacado en un comunicado la presidenta del encuentro, la profesora Halken.

Halken ha afirmado además que los factores genéticos pueden influenciar en la vulnerabilidad del paciente a los diferentes agentes medioambientales.

"Algunos estudios muestran que un niño con dermatitis atópica y con antecedentes familiares tienen un riesgo más alto de desarrollar asma en una etapa más avanzada de su vida. Cuando uno de los padres es alérgico, el niño tiene predisposición a ser alérgico también, y el riesgo es por tanto mayor si ambos padres sufren esta enfermedad", ha declarado.

La profesora ha señalado que el conocimiento sobre las alergias puede ayudar a los pacientes a evitar el contacto con aquellos agentes "dañinos" para su salud y de esta manera reducir los síntomas y evitar situaciones de riesgo.

No obstante, los síntomas de las alergias pueden desaparecer o ser sustituidos. "Normalmente, los bebés suelen sufrir dermatitis atópica, síntomas gastrointestinales, y constantes resollos, mientras que los niños sufren principalmente asma bronquial y rinoconjuntivitis alérgica", ha explicado Halken.

En este sentido, las reacciones alérgicas a alimentos, en especial a la proteína de la leche de vaca, se manifiestan habitualmente durante los primeros años de vida, y las alergias respiratorias ocurren sobre todo en una etapa más tardía de la niñez.

Tomado de: www.consumer.es

El consumo de verduras puede cambiar el efecto de los genes sobre las enfermedades cardíacas

Durante mucho tiempo se ha pensado que los genes heredados -y sus efectos- no podían cambiarse, pero ahora, un equipo internacional de científicos dirigido por investigadores de la Universidad McMaster y la Universidad McGill (ambas en Canadá) ha desafiado esta creencia. Los investigadores han descubierto que un gen -el principal marcador de la enfermedad cardíaca- puede ser modificado mediante la ingesta de cantidades generosas de frutas y verduras crudas. Los resultados del estudio han sido publicados en el último número de la revista 'PLoS Medicine'.

"Sabemos que la población con variaciones genéticas en el cromosoma 9p21 tiene mayor riesgo de sufrir enfermedades del corazón", explica el doctor Jamie Engert de la Universidad McGill, uno de los autores principales del estudio, quien añade que "fue una sorpresa descubrir que una dieta saludable es capaz de debilitar significativamente el efecto de dichas enfermedades".

La investigación, que representa uno de los mayores estudios sobre la interacción entre los genes y la dieta que se han realizado sobre la enfermedad cardiovascular, implicó el análisis de más de 27.000 personas de países árabes, Europa, Asia del Sur, China y América Latina, y el efecto de sus dietas sobre el gen 9p21. Los resultados sugieren que los individuos con el genotipo de alto riesgo que consumieron una dieta compuesta principalmente de verduras, frutas y bayas, tenían un riesgo similar de sufrir un ataque al corazón que aquellos con el genotipo de bajo riesgo.

"Hemos observado que el efecto de un genotipo de alto riesgo puede ser mitigado por el consumo de una dieta rica en frutas y verduras", afirma Sonia Anand, una de las investigadoras principales del estudio y profesora de medicina y epidemiología en la Universidad McMaster, "por ello, nuestros resultados apoyan la recomendación de consumir más de cinco porciones de frutas o vegetales al día para promover una buena salud".

"Nuestra investigación sugiere que puede haber una importante interacción entre los genes y la dieta en la enfermedad cardiovascular", concluye el doctor Ron Do, quien llevó a cabo parte de esta investigación como parte de su doctorado en McGill, y agrega que "es necesario que las investigaciones futuras tengan en cuenta el mecanismo de esta interacción, lo cual arrojará luz sobre los procesos metabólicos subyacentes en los que participa el gen 9p21".

Tomado de: www.europapress.es

Las vitaminas pueden acortar la vida

Millones de personas en todo el mundo consumen suplementos vitamínicos en la creencia de que éstos no pueden hacer ningún mal, o de que pueden prevenir enfermedades. Ahora un nuevo estudio sugiere que no es así.

La investigación en Estados Unidos encontró que el consumo de multivitaminas, ácido fólico, hierro y otros minerales, entre otros, está vinculado a un incremento en las tasas de mortalidad entre mujeres mayores.

Desde hace tiempo los estudios han demostrado que los suplementos sólo pueden ofrecer beneficios cuando la persona que los toma tiene deficiencias en alguno de estos nutrientes.

Ahora la nueva investigación, publicada en Archives of Internal Medicine (Archivos de Medicina Interna), confirma que el exceso en el consumo de estos productos es dañino. El estudio, llevado a cabo por investigadores de las universidades de Finlandia Oriental, en Kuopio, Finlandia, y la de Minnesota, en Minneapolis, Estados Unidos, involucró a 38,772 mujeres con una edad promedio de 61 años.

Todas las participantes, en sus 50 y 60 años, eran sanas y tenían un buen estado general de nutrición, pero muchas habían decidido tomar suplementos.

Los científicos hicieron un seguimiento de las participantes durante 19 años en el curso de los cuales las participantes llenaron cuatro cuestionarios sobre su consumo de suplementos.
Al final del estudio, casi 16.000 mujeres habían muerto (40,2%).

Cuando los investigadores compararon los datos del uso de suplementos y la mortalidad, encontraron una asociación entre el uso de varios de estos productos y el riesgo de muerte.
Se encontró un riesgo con las multivitaminas, ácido fólico, vitamina B6, magnesio, zinc, cobre y, en particular, con el hierro.

Los autores subrayan, sin embargo, que durante dos décadas es difícil controlar factores que pueden también tener un impacto en la salud general y por lo tanto pueden influenciar los resultados.

Pero el hallazgo, afirman, revela que los suplementos sólo deben ser usados cuando hay una causa médica clara para hacerlo, porque de lo contrario tienen el potencial de causar daños. "Basados en la evidencia existente, vemos poca justificación para el uso general y extendido de suplementos nutricionales" afirma el doctor Jaakko Mursu, quien dirigió el estudio.

Más no es mejor

Los científicos observaron que con el hierro, el suplemento más perjudicial, se vio una asociación entre la dosis tomada y el riesgo. Entre mayor el consumo, más riesgo de muerte.

Los suplementos de calcio, por otra parte, mostraron una reducción en el riesgo.
Pero los investigadores subrayan que estos hallazgos deben ser confirmados y todavía no recomiendan que la gente comience a tomar calcio a menos que su médico lo recete debido a una deficiencia.

"Pensamos que el paradigma de 'entre más, mejor' está equivocado" afirman los doctores Christian Gluud de la Universidad de Copenhague, Dinamarca, y Goran Bjelakovic, de la Universidad de Nis, Serbia, quienes han revisado los estudios publicados sobre este tema para The Cochrane Review.

Según los científicos, el estudio "apoya la creciente evidencia que demuestra que ciertos suplementos antioxidantes, como vitamina E, vitamina A y beta caroteno pueden ser perjudiciales".

"Los suplementos nutricionales han cambiado su objetivo de prevenir una deficiencia para tratar de promover el bienestar y prevenir enfermedades", señalan.

Y advierten que "creemos que con todos los micronutrientes, hay riesgos asociados tanto con su insuficiencia como su consumo excesivo".

Por su parte, Helen Bond de la Asociación Dietética Británica, señala que "algunas personas toman suplementos nutricionales como una póliza de seguro, asumiendo incorrectamente que éstos no les harán daño".

"Pero demasiado puede ser tóxico y es fácil consumir de forma inadvertida más de la cantidad que se recomienda como consumo diario".

Tomado de: www.bbc.co.uk

9 de octubre de 2011

Costarricenses subestiman el valor nutritivo del ayote criollo

Los consumidores lo desaprovechan y no comen las flores, los quelites y las semillas. El ayote tierno es muy popular, pero las otras variedades están en el olvido.

El ayote criollo es un invitado frecuente en la mesa de los ticos, pero, por desconocimiento, la mayoría de los comensales desaprovecha las múltiples propiedades nutricionales que el vegetal ofrece.

Dos investigaciones realizadas por las nutricionistas de la Universidad de Costa Rica Xinia Sáenz y Marcela Dumani analizan, respectivamente, los patrones de consumo de ayote entre los costarricenses y el valor nutricional de este vegetal.

“En Costa Rica, la especie más común es Cucurbita moschata, mejor conocida como ayote criollo. Debido a que es producto de la polinización abierta, es decir, tiene flores macho y hembra, el fruto presenta una gran diversidad de formas, tamaños, color y textura de la cáscara”, concluyó Dumani tras la investigación “Caracterización Nutricional del Ayote Criollo Costarricense”.

Sin embargo y a pesar de la amplia oferta que podría dar el ayote, los consumidores ticos no identifican bien las variedades existentes y solo preparan el fruto según su grado de maduración, es decir, ayote tierno o sazón, según el estudio “Prácticas de Compras, Selección, Consumo y Conocimientos del ayote”, de Sáenz.

El análisis entrevistó a ticos (de 38 a 57 años) que compran ayote en la feria del agricultor.

“A pesar de que es un vegetal muy versátil para preparar diversos tipos de platillos, las personas se limitan a consumir el fruto y desaprovechan el resto de los componentes de la planta como las flores, los quelites (hojas tiernas) y las semillas. Todos ellos son comestibles y poseen un alto contenido de nutrientes”, declaró Dumani, quien explica que, por ejemplo, las semillas aportan calcio, hierro y magnesio; y las flores, antioxidantes y potasio.

Aliado de la salud. La nutricionista manifestó que el color, el grosor y la textura de la pulpa del ayote pueden usarse como indicadores de su valor nutricional. Así, los ayotes de pulpa amarilla intensa o naranja tienen una mayor concentración de carotenos, compuestos de origen vegetal que facilitan la absorción de la vitamina A.

Por otro lado, el ayote de textura más “harinosa” como el sazón, tienen un mayor contenido de carbohidratos. Aquí, según dice Dumani, surge uno de los grandes mitos alrededor del ayote sazón. “Se le ha creado mala fama de que el ayote engorda y de que, por eso, no es recomendable dentro de una dieta para bajar de peso. Pero una porción de ayote sazón contiene la mitad de los carbohidratos de una porción de harina o cereal”, explicó.

Las flores picadas también se pueden añadir al arroz o a los guisos para dar color y sabor. Otros componentes como las semillas se pueden consumir como un bocadillo nutritivo. “Se lavan, se extienden en una bandeja y se dejan tostar en el horno”, recalcó Dumani.

En resumen:

Ayote sazón

Nutrientes: Vitamina A, fibra dietética soluble, antioxidantes, carbohidratos.

Beneficios: La fibra combate el estreñimiento y ayuda a controlar los niveles de colesterol y glucosa en la sangre. Por su sabor dulce y su textura, es ideal para introducir a los bebés en la alimentación sólida.

Semillas

Nutrientes: Calcio, fósforo, hierro, magnesio, potasio, zinc, ácido fólico, ácidos grasos esenciales como Omega 3 y cucurbitina.

Beneficios: La cucurbitina en las semillas de ayote sazón tiene un efecto antiparasitario. Los ácidos grasos son indispensables para el funcionamiento del sistema nervioso. El zinc es un aliado del crecimiento y la salud de la piel.

Ayote tierno

Nutrientes: Fibra dietética, potasio, antioxidantes, vitamina B.

Beneficios: Los antioxidantes son compuestos que protegen contra enfermedades como el cáncer y actúan contra el envejecimiento prematuro. La fibra permite un adecuado tránsito digestivo.

Flores

Nutrientes: Ofrece antioxidantes, potasio y ácido fólico. Se debe consumir la que se llama “flor macho”.

Beneficios: El ácido fólico es esencial para el crecimiento y la reproducción de las células, especialmente los glóbulos rojos. Ayuda a combatir la anemia.

Quelite

Nutrientes: Calcio, fósforo, hierro, Vitamina A, niacina, antioxidantes.

Beneficios: Son las hojas tiernas. El calcio y el fósforo son claves en la formación de dientes y huesos. La Vitamina A es esencial para la salud de la vista y la piel, y para fortalecer las defensas del organismo.

Tomado de: www.nacion.com

Sofocos de la menopausia, asociados con lípidos altos: estudio

Los sofocos están asociados con cambios lipídicos generalmente adversos en las mujeres de mediana edad, y esto minaría su salud cardiovascular, indicaron investigadores en el encuentro anual de la Sociedad Norteamericana de la Menopausia, en Washington.

"Le diría a las mujeres que si están teniendo muchos sofocos durante la transición menopáusica o si los sofocos persisten por mucho tiempo, se aseguren de ver a su médico clínico, realizarse controles regulares y mantener las medidas preventivas de salud cardiovascular", dijo a Reuters Health la doctora Rebecca C. Thurston, de la University of Pittsburgh.

"Eso incluye el control de lípidos, hacer ejercicio físico y seguir una dieta prudente", añadió.

Como ha estado surgiendo evidencia sobre las relaciones entre los sofocos e indicios de riesgo cardiovascular, Thurston y sus colegas querían saber más sobre los posibles mecanismos subyacentes a esa vinculación.

El equipo analizó datos de un estudio con 3.201 mujeres de entre 42 y 52 años a las que se evaluaron anualmente los sofocos y sudoraciones nocturnas, así como también el colesterol LDL, el colesterol HDL, la apolipoproteína-a (apo-a), la apo-b, la lipoproteína(a), los triglicéridos y la hormona folículo-estimulante.

Los autores hallaron que los sofocos más frecuentes estaban asociados significativamente con mayores niveles de todas las evaluaciones lipídicas, excepto la lipoproteína(a). Las relaciones se mantuvieron tras controlar la obesidad, etnia, tabaquismo y condición socioeconómica de las participantes.

Por ejemplo, señalaron que las mujeres que habían informado sofocos durante uno a cinco días en las dos semanas previas tenían niveles de LDL un 48 por ciento mayores que los que las mujeres que no informaban sofocos.

En tanto, las mujeres con sofocos por al menos seis días en las dos semanas previas presentaban niveles de LDL que superaban más del doble los de aquellas participantes sin sofocos.

También hubo relaciones positivas entre los sofocos y el colesterol HDL, dijo Thurston.

"La naturaleza cardioprotectora del HDL tiende a variar cuando las mujeres transitan la menopausia, y hay algunos datos que sugieren que los tamaños de las partículas cambian", lo que pondría en duda su seguridad para el corazón, añadió.

La experta señaló que ella no cree que tratar los sofocos pueda ayudar a la salud cardiovascular de las mujeres.

"No estoy segura que esta sea realmente una relación causal. Nos dice más sobre los vasos femeninos. Pero las mujeres que están teniendo muchos sofocos necesitan controles preventivos", indicó.

"Si fuman, deberían dejar. Si deben bajar de peso, tendrían que hacerlo. Los sofocos serían otro indicador para las mujeres de que necesitan ser cuidadosas con la prevención", concluyó Thurston.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Quiero engordar y no puedo, ¿cómo lo hago?

Tomado de: www.consumer.es

No se trata de satisfacer el apetito con comidas copiosas, grasientas y muy calóricas, sino de tomar raciones moderadas con una buena composición nutricional

Sí, sí, ha escuchado bien. No todas las dietas que se siguen tienen como objetivo perder peso. Mientras que muchas personas están preocupadas por perder esos kilos que les sobran, otras pretenden justo lo contrario: engordar. El fin es el mismo en ambos casos: conseguir una figura con la que sentirse mejor y recuperar la salud. Más allá del motivo concreto, el esfuerzo que debe hacer una persona que desea ganar unos kilos es tan importante como el de quien necesita perderlo. En el aspecto dietético, ingerir más calorías de las que se gastan es la principal vía para conseguirlo, pero a algunas personas les resulta muy difícil, casi imposible, engordar por encima de un peso determinado, a pesar de comer de todo lo que quieren y tanto como quieren. Estas personas alcanzan el peso que el organismo entiende como "propio" del individuo, aunque no se corresponda con el estimado por la persona. Otras personas como las que padecen trastornos alimenticios (por ejemplo anorexia) no consiguen engordar porque no quieren, pese a que una "dieta para aumentar peso" se convierte para ellas en parte esencial de la terapia. Algo esencial también en el caso de los enfermos en cuidados paliativos, con cáncer en determinadas fases de la enfermedad, inmunodeprimidos, etc. Y es que una buena alimentación y la preparación de platos que estimulen el apetito ayudan a afrontar con mayor garantía de éxito la recuperación de la desnutrición e, incluso, la curación de la enfermedad.

No todo vale para engordar

La primera condición para ganar peso es aumentar grasa (hasta un límite saludable) y masa muscular. La base de este propósito es seguir una dieta equilibrada que aporte más calorías de las que gasta el organismo. Quien esté sano y delgado puede pensar que tiene vía libre para comer lo que ?menos conviene? en la cantidad que se le antoje y con la frecuencia que desee. Pero no todo vale para engordar sin comprometer la salud. No es conveniente desayunar a diario productos de bollería y repostería, tomar pasteles de postre, untar el pan con mantequilla o acompañar las comidas con natas, mayonesas o salsas similares. La recomendación de un consumo esporádico de este tipo de productos por ser demasiado grasientos y/o azucarados sirve para toda la población, sin matices. No hay duda de que con esta práctica se consigue aumentar de peso, pero no es la vía más adecuada ni saludable para hacerlo.

El objetivo para engordar de una forma sana, sin comprometer la salud ni el funcionamiento correcto de los distintos órganos (corazón, sistema circulatorio, hígado...) es elegir alimentos que destaquen en lo nutricional por ser concentrados en energía pero con una composición en nutrientes de calidad: proteínas de alto valor biológico, hidratos de carbono complejos en más proporción que simples, y preferencia por las grasas insaturadas sobre las saturadas, sin hueco para las grasas trans (ácidos grasos parcialmente hidrogenados).

El resultado es una dieta que combine alimentos y recetas apetitosas, del gusto de quien precisa comer más, con la característica nutricional de ser energéticas, proteicas y reconstituyentes. En este marco dietético, el aporte extra de calorías se realizará a través de la ingesta de cereales y derivados (arroz, cuscús, pasta, pan, con preferencia por las versiones integrales), legumbres, frutos secos, semillas de sésamo, aceite de oliva y alimentos grasos como las aceitunas o el aguacate. El huevo (sobre todo la clara), los pescados y las carnes magras garantizan el aporte proteico de calidad junto con la combinación acertada de leguminosas y cereales, y sin que falten los lácteos.

No olvidarse del ejercicio

Una condición que debe acompañar a la dieta es la práctica de ejercicio físico regular, una combinación que optimiza el aumento de la masa muscular. Los ejercicios localizados de brazo, abdominales, piernas o glúteos tienen como finalidad aumentar la masa muscular del cuerpo. El músculo que se va formando pesa, y así se refleja en la báscula. Otra ventaja de la práctica de ejercicio sobre el aumento de peso es que estimula el apetito y mejora el estado de ánimo

Para engordar de una forma saludable

La clave no es abusar de comidas copiosas, sino ofrecer raciones moderadas de alimentos que tengan una composición nutricional excepcional. Se gana peso si se comen más calorías de las que se gastan y para ello es preciso potenciar el apetito con recetas suculentas, enriquecer los platos con combinaciones acertadas de alimentos y prescindir de aquellos que sean superfluos, es decir los que sacian pero no "alimentan". Resulta acertado además preparar platos combinados para no tener la sensación de comer demasiado, en particular para quienes están inapetentes y necesitan engordar.

Comer con los ojos. El aroma, el color y la buena presencia de una comida levantan un mayor interés por comerla. Se ha comprobado que la cantidad de alimentos que toma una persona puede variar hasta un 300% de una ocasión a otra, en el caso de un mismo producto, si se varían sus características sensoriales (olor, color, sabor, textura). Por ello, ante el reto de preparar la comida para alguien que necesita engordar, se ha de mimar todavía más la elaboración y el aspecto final de cada plato.

Pequeños bocados de energía. Los alimentos que se ingieran entre horas deben ser consistentes en lo nutricional en pequeño volumen: un puñado de frutos secos al natural o garrapiñados con miel, pan de pasas. Si se opta por productos de repostería comerciales, debe primar la calidad en la elección de aquellos que no añadan ácidos grasos parcialmente hidrogenados (grasas trans).

Abrir el apetito. Los encurtidos (cebolletas, aceitunas, pepinillos), los vegetales fermentados o bebidas como la tónica, son aperitivos apropiados porque sirven para "abrir el apetito". Su ingesta favorece la secreción de jugos gástricos y prepara al estómago para la digestión de la comida posterior. Otros alimentos que se toman antes de comer (patatas fritas, galletas saladas, croquetas y similares...) tienen la cualidad contraria, ya que se emplea tanta grasa y almidón en su elaboración que quitan apetito para la comida siguiente.

Aumentar calorías y proteínas. Al enriquecer los platos se tendrá la prudencia y el sentido común de no recurrir siempre a grasas como la mantequilla, la natilla, la mayonesa o salsas similares. El resultado es un aporte extra rápido de calorías por pequeña porción, pero también de grasa saturada, colesterol y sal, que altera el estado nutricional del individuo. Las grasas elegidas serán el aceite de oliva (también los de semillas), los frutos secos, las semillas de sésamo o el aguacate. Con el fin de endulzar los platos se aconseja cocinar sin recurrir como norma general al azúcar o al almíbar por su condición de edulcorantes que aportan "calorías vacías". El uso de las frutas desecadas que concentran los azúcares naturales de la fruta, la miel, los siropes de cereales y de frutas, son alternativas dulces saludables.

Si se pretende añadir más proteínas por porción, el huevo, los pescados y las carnes magras, serán los alimentos a alternar con el tofu y los lácteos. Igual de acertada como fuente proteica es la mezcla de legumbres y cereales en un mismo plato.

Evitar los alimentos saciantes y poco energéticos. Se pretende no saciar el apetito de forma inmediata sin haber ingerido apenas calorías. Por ello, se aconseja prescindir de los alimentos descremados, light o bajos en calorías. Los alimentos naturales ricos en fibra y bajos en calorías como las ensaladas, los caldos, las cremas de verduras, las sopas, no se escogerán como entrante o plato principal, sino que formarán parte de la dieta con el fin de que quien necesita engordar no se sacie antes de comer los platos más energéticos. Por la misma razón, el té y las infusiones se tomarán de postre o después del desayuno, el almuerzo o la merienda correspondiente, y no antes.

Una dieta saludable está ligada a menos defectos congénitos

Las mujeres que se alimentan mejor antes de quedar embarazadas son menos propensas a tener bebés con defectos congénitos, incluidos problemas cerebrales y medulares y labio leporino o paladar hendido, según un estudio realizado en Estados Unidos.

Los experto hallaron que nacían menos bebés con defectos en el tubo neural cuando las futuras mamás seguían una dieta mediterránea -con muchos cereales, frutas y pescado y pocos lácteos, carne y dulces- o los lineamientos de la pirámide alimenticia de Estados Unidos para una dieta sana. Los resultados fueron publicados en Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine.

"Muchos defectos de nacimientos, incluidos los problemas del tubo neural, se producen en etapas muy tempranas de la gestación, antes de que las mujeres siquiera sepan que están embarazadas", dijo Suzan Carmichael, de la Stanford University, quien trabajó en el estudio.

"Estos mensajes son importantes para todas las mujeres que pueden quedar embarazadas", agregó.

Lo principal en las mujeres que están embarazadas, o quieren estarlo, es comer variado, incluir mucha fruta, vegetales y cereales y tomar suplementos vitamínicos que contengan ácido fólico, expresó la investigadora.

A fines de la década de 1990 se descubrió que los niveles bajos de folato durante la gestación se relacionan con defectos congénitos cerebrales y medulares y se recomienda a las embarazadas tomar vitaminas con ácido fólico y hierro prenatales.

Carmichael y sus colegas se preguntaban si una alimentación saludable, una dieta balanceada podrían tener el mismo efecto que tomar vitaminas y minerales extra a través de suplementos.

El equipo usó datos del Estudio Nacional de Prevención de los Defectos de Nacimiento para comparar a unas 3.400 mujeres que tuvieron a un bebé con un defecto del tubo neural o con labio leporino o paladar hendido, con 6.100 madres de bebés sin problemas congénitos.

Cada participante completó un cuestionario telefónico durante los dos años posteriores al nacimiento del bebé. Luego calcularon cuán cerca estaban de seguir una dieta como la llamada mediterránea.

Tras tener en cuenta cuánto pesaban las mujeres, si tomaban vitaminas y si fumaban y bebían alcohol, Carmichael y sus colegas hallaron que aquellas que más se acercaban a una alimentación saludable eran menos propensas a tener bebés con alguno de los defectos congénitos estudiados.

En particular, las mujeres con una dieta que se ajustaba más a la pirámide alimenticia recomendada en Estados Unidos tenían la mitad de posibilidades de tener un bebé con un defecto llamado anencefalia -en el que el bebé carece de una parte de su cerebro y cráneo- que las participantes con las dietas más alejadas de las guías.

También eran un 34 por ciento menos proclives a dar a luz un bebé con labio leporino y un 26 por ciento menos propensas a tener un hijo con paladar hendido.

El epidemiólogo David Jacobs, de la University of Minnesota en Minneapolis, dijo que los resultados sugieren que una dieta saludable puede reducir el riesgo de defectos congénitos de la misma forma que lo hace la fortificación con ácido fólico.

Luz de Regil, del Departamento de Nutrición, Salud y Desarrollo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), advirtió que con la evidencia actualmente disponible sobre los beneficios de los suplementos prenatales, una buena alimentación no es suficiente.

A escala global, especialmente en los lugares en que las dietas no son tan saludables, el ácido fólico sigue siendo una prioridad para prevenir los defectos de nacimiento, señaló De Regil.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Estrés digestivo: cómo controlar la gastritis aprendiendo a comer

La ansiedad conduce, en muchas ocasiones, a comer de forma compulsiva o, por el contrario, no probar bocado. Ahora existen terapias en las que, mediante la canalización de las emociones, unido a una correcta educación nutricional, es posible mejorar patologías como la gastritis, la úlcera o el colon irritable

El estilo de vida actual en el que las prisas y los nervios están a la orden del día ha propiciado que muchas personas hayan padecido, en algún momento de su vida, alteraciones digestivas. Lo que popularmente se conoce como «tener un nudo en el estómago» supone el caballo de batalla de miles de personas a las que las tensiones se reflejan en forma de un trastorno conocido como estrés digestivo.

Aunque esta situación no reviste gravedad, si se repite con frecuencia puede mermar la calidad de vida de los afectados. Para el doctor Emilio Jesús De la Morena Madrigal, jefe de Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Sanitas La Zarzuela en Madrid, «el estrés y la ansiedad son causas bien conocidas de síntomas digestivos. Cuando la localización de los síntomas es alta (dolor por encima del ombligo, ardor estomacal o digestiones pesadas) y no existe una causa orgánica que lo justifique o una repercusión anatómica de los mismos hablamos de dispepsia no ulcerosa. Si los síntomas son de localización baja (dolor por debajo del ombligo, distensión, estreñimiento o diarrea) hablamos de un síndrome de intestino irritable. Coloquialmente podríamos decir que el segmento del tubo digestivo afectado es normal, pero no funciona bien».

En la actualidad existe el Programa de Reducción de Estrés Digestivo (PRED) que fue diseñado e impartido a pacientes desde hace más de veinte años en la «UMass Medical School» de la Universidad de Massachussetts en Estados Unidos para acabar con los problemas digestivos provocados por el estrés y la ansiedad.

Según la doctora Alejandra Vallejo Nájera, psicóloga del Centro Médico-Qurúrgico de Enfermedades Digestivas y que imparte este tipo de terapia, «el programa ayuda a tomar conciencia de la forma en que la persona ingiere alimentos y se le enseña a comer de una forma más saludable: saborear, masticar y comer para alimentarse, no para anestesiarse. Los pacientes aprenden a tomarse el tiempo necesario para permanecer sentados y disfrutar sin que la mente vuele hacia el pasado o anticipe los que queda por hacer». Durante las sesiones, se aprende a menejar cuatro técnicas básicas como control respiratorio y coherencia cardíaca, relajación muscular, formación y entrenamiento del pensamiento y observación consciente de la rutina alimentaria. Además, es posible, mejorar, en un periodo de dos semanas, patologías como «gastritis, úlcera, colon irritable, estreñimiento, gases y náuseas, entre otros», sostiene Vallejo-Nájera.

Con moderación

Aunque la doctora Juana Morillas, profesora del departamento de Tecnología de la Alimentación y Nutrición de la Universidad Católica San Antonio de Murcia, afirma que «no existen alimentos que puedan prevenir ni curar el estrés ni la ansiedad», sí que es cierto que, «en general, los lácteos, el azúcar, las grasas saturadas y las harinas de trigo resultan más nocivos.

De todas formas, no es tan malo lo que se come, sino el modo apresurado sin apenas masticar y la ingesta en cantidades mayores de las que el organismo necesita como comer sin hambre», matiza Vallejo-Nájera. Por ello, De la Morena sostiene que «el paciente debe siempre escuchar a su tubo digestivo tanto como a su médico y restringir la ingesta de los alimentos que claramente desencadenan o exacerban sus síntomas.

Es muy importante la higiene dietética con un horario rígido de comidas frecuentes, cada tres horas, y poco voluminosas para evitar que el estómago permanezca vacío durante mucho tiempo. El alcohol, el tabaco y los alimentos grasos suelen empeorar la sintomatología». Ante esta situación, el organismo responde, según Morillas, «con una serie de modificaciones neuroendocrinas que incluyen la liberación de las llamadas hormonas del estrés, adrenalina y noradrenalina, que conllevan un incremento del catabolismo, es decir, estas hormonas hacen que los nutrientes disponibles en nuestro organismo se quemen para producir energía, respondiendo a la demanda energética que genera el estrés».

Perder el control

Sin embargo, existen muchas personas a las que la ansiedad les conduce a comer de forma compulsiva y la explicación se halla, continúa la experta, en que «como aumenta el catabolismo, disminuyen las concentraciones de nutrientes en la circulación sanguínea y el cerebro recibe información de ello por lo que esa persona tiene sensación de hambre y como no la controla se traduce en un ataque al frigorífico con predominio de alimentos energéticos».

Para afrontar los momentos de tentación, «conviene tirar de alimentos de baja densidad energética como fruta, zanahorias o infusiones. El chocolate que, efectivamente, genera moléculas muy similares a las endorfinas u hormonas de la felicidad, nos cobra un peaje nada desdeñable ya que, junto a la feniletilamina, también proporciona al organismo una gran cantidad de grasas y azúcares que si no lo quemamos con el ejercicio físico, provocará un aumento de peso», advierte Morillas.

Por ello, Vallejo-Nájera insiste en que «el simple hecho de comer con una atención plena y deliberada hace que la persona disfrute más comiendo y lo importante es enseñar a la persona a identificar la emoción de la que se está intentando anestesiar o que le resulta intragable».

Tomado de: www.larazon.es