26 de noviembre de 2011

Las mujeres que beben café muestran menor riesgo de sufrir cáncer de útero

Las mujeres que consumen cuatro o más tazas de café al día podrían presentar menor riesgo de desarrollar cáncer de útero, según un estudio realizado sobre más de 67.000 mujeres por la Harvard School of Public Health, (Estados Unidos), cuyos resultados se publican en 'Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention'.

En concreto, estos investigadores vieron que las mujeres que bebían esa cantidad de café eran un 25 por ciento menos propensas a desarrollar un cáncer de endometrio que aquellas cuya media de cafés diarios era de menos de una taza al día.

El riesgo absoluto de que cualquiera de las mujeres, consumidoras de café o no, pudiera desarrollar este cáncer fue bastante pequeño, con sólo 672 mujeres --un 1% del grupo de estudio-- diagnosticadas de esta enfermedad en 26 años.

Aunque los autores del trabajo no pueden afirmar como cierto que el café fuera la razón de que las mujeres consumidoras de esta bebida presentaran un menor riesgo, el estudio viene a sumarse a otros que han obtenido similares resultados.

Según uno de los investigadores principales del estudio, Edward Giovannucci, de la Harvard School of Public Health, en Boston, el café por sí mismo podría reportar algunos beneficios. "Puede bajar los niveles de insulina y los niveles de estrógeno libre circulante en el organismo", añade.

Las mayores concentraciones de insulina y mayores tiempos de exposición durante la vida a los estrógenos han sido vinculados a mayor riesgo de cáncer de endometrio.

Estos investigadores observaron otros factores, como las diferencias de peso entre las mujeres, ya que la obesidad está también vinculada a un mayor riesgo de cáncer de endometrio, pero vieron que no contaban para el menor riesgo de cáncer detectado entre las bebedoras de café.

No se detectaron tampoco diferencias en el historial de partos de las mujeres o en el uso de hormonas, ni en el uso de píldoras anticonceptivas ni en el empleo de terapia hormonal tras la menopausia.

Por supuesto, tomar cuatro tazas de café diarias podría no ser una buena idea, sobre todo para alguien sensible a los efectos de la cafeína. Los investigadores descubrieron que, mientras el café estaba relacionado con un menor riesgo de cáncer, no existía un vínculo estadísticamente significativo con el descafeinado, a pesar de que había una tendencia interesante que apuntaba hacia esa dirección.

En teoría, añadir azúcar y crema al café podría ser malo para la línea. Con la obesidad también ligada a un mayor riesgo de cáncer, ésto podría eliminar cualquier potencial beneficio de beber café. "Sería prematuro recomendar que las mujeres bebieran café para reducir su riesgo de cáncer de endometrio", dice Giovannucci.

Tomado de: www.europapress.es

Aumentan las visitas a emergencias por las enfermedades provocadas por las bebidas energéticas en EE. UU.

Muchos pacientes combinaron las bebidas ricas en cafeína con alcohol u otras drogas, halla un informe

A medida que la popularidad de las bebidas "energéticas" no alcohólicas aumenta espectacularmente, también lo hacen los problemas de salud relacionados, halla un estudio reciente.

En 2009, las salas de emergencias de EE. UU. trataron casi diez veces más casos de reacciones a bebidas como Monster y Rockstar que en 2005, según un nuevo informe del gobierno de EE. UU. publicado el martes.

En 2009 se reportaron más de 13,000 visitas a emergencias relacionadas con las bebidas altamente cafeinadas, apuntaron investigadores de la Administración de Abuso de Sustancias y Servicios de Salud Mental (SAMHSA) de EE. UU. Casi la mitad de las emergencias ocurrieron después de que se mezclaran las bebidas con alcohol u otras drogas, y los adultos jóvenes entre los 18 y los 25 conformaron más de la mitad de esos casos, hallaron los investigadores.

"Se ha prestado mucha atención a las bebidas energéticas que contienen alcohol, y todo el mundo comprende que su efecto puede ser bastante grave, pero las bebidas energéticas por sí mismas pueden tener efectos adversos", señaló el autor líder Albert Woodward, director de proyecto de la Red de Advertencia sobre el Abuso de Drogas de la SAMHSA.

Las ventas de esas bebidas con sabores aumentó en 240 por ciento entre 2004 y 2009, señaló Woodward. Entre las marcas populares se incluyen Red Bull, Full Throttle (producida por Coca-Cola) y AMP, además de Monster y Rockstar.

Las bebidas contienen estimulantes como la cafeína, y la cantidad de cafeína en una lata o botella varía según la marca. Mientras que una taza de cinco onzas de café contiene unos 100 miligramos (mg) de cafeína, y una lata de refresco de cola de 12 onzas contiene 50 mg, algunas bebidas energéticas contienen 80 mg y otras hasta 500 mg, según el informe.

"Es una dosis de cafeína inmensa", advirtió el Dr. Jeffrey N. Bernstein, director médico del Centro de Información sobre Intoxicaciones de Florida en la Facultad de medicina Miller de la Universidad de Miami.

Las dosis altas de cafeína pueden provocar ritmos cardiacos anómalos, hipertensión, deshidratación y otras afecciones graves.

"Muchos de los pacientes que vienen tienen ansiedad, el corazón les late fuertemente y simplemente se sienten enfermos", comentó Bernstein.

Las bebidas, vendidas en latas y botellas en supermercado, máquinas expendedoras, bares y otros lugares, son mercadeadas para los jóvenes. Hasta el 50 por ciento de los niños, adolescentes y adultos jóvenes las usan, apuntaron los investigadores en el informe.

Para el estudio, los investigadores revisaron datos de la Red de Advertencia sobre el Uso de Drogas, que vigila las visitas a los departamentos de emergencias de los hospitales relacionadas con las drogas, que se reportan por todo Estados Unidos. En 2005, más de 1,100 personas buscaron tratamientos de emergencia por reacciones adversas a las bebidas energéticas. Para 2009, las salas de emergencias trataron a más de 13,000 pacientes por bebidas energéticas. En 2008, ocurrieron más de 16,000 visitas de esa naturaleza, la cifra más alta jamás alcanzada, hallaron los investigadores.

El alcohol, los fármacos o las drogas ilegales se asociaron con 44 por ciento de estas emergencias, y 52 por ciento de las visitas fueron de personas de 18 a 25 años de edad.

En general, los adultos jóvenes de 18 a 39 años de edad conformaron más de tres cuartas partes de todas las visitas a emergencias, y 64 por ciento eran hombres, mostraron los datos.

Los hombres eran el doble de propensos que las mujeres a usar alcohol y drogas con una bebida energética. Pero más mujeres que hombres combinaron bebidas energéticas con fármacos, reportaron los investigadores.

Las personas que combinan esas bebidas energéticas con sustancias de abuso tienen un mayor riesgo de lesiones graves y potencialmente letales, advirtieron los autores del estudio en un comunicado de prensa de la SAMHSA. Además, hay más probabilidades de que participen en conductas arriesgadas, como conducir bajo la influencia.

Sin embargo, un grupo que representa a los fabricantes de bebidas no se mostró de acuerdo con el informe.

"Este artículo es un ejemplo preocupante de estadísticas sacadas fuera de contexto", señaló una declaración emitida el martes por la Asociación Estadounidense de Bebidas (American Beverage Association, ABA). "De las más de 123 millones de visitas a salas de emergencias cada año, menos de una centésima de un por ciento tuvo que ver con personas que consumieron bebidas energéticas, según este informe".

La ABA continúa diciendo que "las bebidas energéticas y sus ingredientes son seguros y están aprobadas por la Administración de Drogas y Alimentos de EE. UU."., y añadió que el informe "no muestra que las bebidas energéticas provoquen un mal uso del alcohol".

Sin embargo, Bernstein cree que algunas personas son especialmente susceptibles a la cafeína. "Si se es susceptible a la hipertensión, también puede ser un riesgo", señaló. "Si exagera, una noche en emergencias no es un día de playa", anotó.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Unos hábitos saludables para el corazón también podrían proteger del cáncer

Las personas que mantienen su corazón sano con diligencia tienen buenas probabilidades de también evitar el cáncer, informan investigadores.

Los individuos que no fuman y que mantienen un índice de masa corporal (IMC) sano, una presión arterial normal y dos o tres medidas "ideales" más de salud cardiaca tienen 38 por ciento menos riesgo de desarrollar cáncer, según una investigación que se presentó en la reunión anual de la American Heart Association en Orlando, Florida.

Los autores del estudio esperan que la calificación que han desarrollado ayude a los médicos a transmitir el mensaje de que la prevención es clave tanto en el cáncer como en la enfermedad cardiaca.

"Los médicos necesitan motivación para realmente transmitir la importancia del tema de la prevención a los pacientes", señaló la autora líder Laura J. Rasmussen-Torvik, profesora asistente de medicina preventiva de la Facultad de medicina Feinberg de la Universidad de Northwestern, en Chicago.

Otras expertas estuvieron de acuerdo.

"Si damos a los pacientes el mensaje doble, en un mundo perfecto podríamos estar previniendo dos de las principales causas de muerte. Podría ser un mensaje más contundente", aseguró la Dra. Tara Narula, cardióloga del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York.

"Por lo general, la gente sabe que las conductas sanas previenen la enfermedad cardiaca y el cáncer, pero [relacionar ciertos factores como el colesterol] con el cáncer es novedoso", añadió la Dra. Harmony Reynolds, directora asociada del Centro de Investigación Cardiovascular Clínica del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York, en esa ciudad. "Tener esa influencia mutua en la práctica está muy bien. A veces, hablo con los pacientes sobre reducir el colesterol y hacer ejercicio, y se ponen muy fatalistas, y dicen que en sus familias el problema es el cáncer. Poder decir estas cosas es muy conveniente".

La salud cardiovascular "ideal" es una de las metas estratégicas para 2020 de la American Heart Association. Éstas buscan mejorar la salud cardiaca estadounidense en 20 por ciento y reducir la enfermedad cardiaca y el accidente cerebrovascular en 20 por ciento.

Para este estudio, los investigadores siguieron a más de 13,000 individuos sanos durante trece años. Tomaron siete medidas de la salud cardiaca al inicio del estudio y dieron seguimiento a todos los casos de cáncer. Los siete factores son no fumar, tener un IMC (un cálculo que se basa en el peso y la estatura) normal, la actividad física, una dieta sana y niveles seguros de colesterol, presión arterial y glucemia en ayunas.

Entre 1987 y 2006, los participantes desarrollaron más de 1,800 nuevos cánceres de próstata, mama, pulmón y colon. Pero mientras más factores "ideales" tenían las personas, menos probabilidades tenían de desarrollar cáncer.

En comparación con las personas que no tenían ninguno de los siete factores, tener apenas uno reducía el riesgo de cáncer en 20 por ciento. Tres factores redujeron el riesgo de cáncer en 22 por ciento, y entre cinco y siete en 38 por ciento.

"Si uno reduce [el factor de riesgo] en un punto, se trata de una reducción significativa en el riesgo de cáncer y un menor riesgo de enfermedad cardiaca", apuntó el Dr. Christopher Cove, director asistente del laboratorio de cateterismo cardiaco del Centro Médico de la Universidad de Rochester en Nueva York. "Es emocionante".

Cuando los investigadores observaron a los mismos participantes pero eliminaron fumar de la medida, la asociación no seguía siendo significativa pero la tendencia seguía en la dirección correcta.

"Esto nos dice que fumar es realmente importante, pero que seguimos observando la tendencia una vez el tabaquismo se elimina, así que adherirse a una dieta sana y tener un IMC bajo sigue siendo importante para el riesgo de cáncer", aseguró Rasmussen-Torvik.

Reynolds señaló que la asociación podría haber sido aún más clara si el estudio hubiera contado con más participantes y más casos de cáncer.

El motivo de la existencia de esas asociaciones no está claro, pero Narula teorizó que podrían relacionarse con la inflamación general, que fomenta tanto la enfermedad cardiaca como el cáncer.

Los autores del estudio dijeron que esperan ver una mayor colaboración entre la American Heart Association y grupos de defensoría del cáncer.

"Creo que el público estadounidense está muy confundido por mensajes de salud en conflicto", apuntó Rasmussen-Torvik. "Si organizaciones como la American Heart Association, la Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society) y la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association) pudieran trabajar juntas para enfatizar algunas metas vitales de prevención, sería de beneficio para todos los grupos".

Las investigaciones presentadas en reuniones se deben considerar preliminares hasta que se publiquen en una revista médica revisada por profesionales.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

A mayor consumo de frutas y verduras, menor riesgo de fibroides

En un estudio sobre más de 20.000 afroamericanas de Estados Unidos, las consumidoras de dos o más porciones diarias de frutas eran menos propensas a desarrollar fibroides uterinos que las que apenas probaban esos alimentos.

Los fibroides no siempre producen síntomas, pero pueden causar dolor o hacer que el período sea más prolongado y abundante. En algunos casos, pueden causar complicaciones en el embarazo y la fertilidad.

Las afroamericanas son hasta tres veces más propensas que las blancas a desarrollarlos.

El equipo de Lauren Wise, de la Boston University, estudió a un grupo de mujeres de 30 años durante más de una década para determinar si el consumo de frutas y verduras influía de alguna manera en la probabilidad de desarrollar esos crecimientos no cancerosos en el tejido uterino.

"Muchas mujeres asumen que tener fibroides, y sus síntomas, es algo que no se puede evitar", dijo la doctora Elizabeth Stewart, de la Clínica Mayo, en Rochester, Minnesota, y que no participó del estudio.

"Aunque no queda demostrado que modificar la alimentación reduzca el riesgo de desarrollarlos, sí revela una relación entre la dieta y los fibroides. Una alimentación saludable, rica en frutas y verduras es buena para la salud general y podría serlo para (evitar) los fibroides", agregó.

Los resultados del estudio surgen de las participantes del ensayo Black Women's Health Study que desde 1995 informaron con qué frecuencia ingerían distintos alimentos. Los cuestionarios anuales registraron también cuántos diagnósticos recibían las participantes.

Según las respuestas, al 29 por ciento de las 23.000 mujeres se les diagnosticaron fibroides uterinos entre 1997 y el 2009.

Las consumidoras de por lo menos cuatro porciones diarias de frutas y verduras eran un 10 por ciento menos propensas a desarrollar fibroides que las que ingerían menos de una porción diaria.

Cuando el equipo analizó por separado el consumo de frutas y verduras, observó que las que ingerían dos o más porciones diarias de frutas, por ejemplo, eran un 11 por ciento menos propensas a decir que habían desarrollado fibroides que las que consumían dos porciones semanales, según publica el equipo en American Journal of Clinical Nutrition.

El equipo no halló relación entre la cantidad de vitamina C o E, folato o fibra consumida y el riesgo de desarrollar fibroides, pero los resultados sugieren que ingerir más vitamina A de productos lácteos también estaría asociado con una reducción del riesgo de tener fibroides.

Wise sugirió que los antioxidantes de las frutas reducirían ese riesgo quizás al influir en la función de los esteroides sexuales, como el estrógeno del organismo.

"Nuestro estudio sugiere que (la prevención de) los fibroides uterinos ya se puede sumar a la lista de efectos potencialmente beneficiosos para la salud de un mayor consumo de frutas y verduras", indicó.

Por su parte, Stewart dijo: "La genética de los fibroides podría variar según la etnia. Además, hay otros factores que influyen en la aparición de los fibroides que sí dependen de la etnia (...) Pero, hasta ahora, nadie pudo explicar la gran brecha en la prevalencia y los síntomas".

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

La ingesta de pescado durante el embarazo mejora el cerebro de los niños

El consumo de pescado durante el embarazo mejora el funcionamiento del cerebro de los niños, según han demostrado los resultados de un estudio realizado por investigadores del Helmholtz Zentrum München, German Research Centre for Environmental Health, en Alemania, en el marco del 'Proyecto Nutrimenthe'.

La afirmación de que 'el pescado es bueno' está cada vez más respaldada por evidencias científicas. En concreto, el pescado azul es la mayor fuente de ácidos grasos de cadena larga omega-3, que incluye el ácido docosahexaenoico (DHA, por su siglas en inglés), un importante componente estructural de las células, sobre todo las del cerebro, y que se acumula durante el desarrollo.

Sin embargo, aún no se había constatado que estos beneficios se tradujeran en términos de actividad mental. El Estudio ALSPAC, iniciado en 1991 para entender los factores genéticos y medioambientales implicados en el desarrollo de enfermedades, ya demostró que la ingesta de pescado durante el embarazo está relacionada con el cociente intelectual, sobre todo la inteligencia verbal del niño a los ocho años.

Los resultados del 'Proyecto Nutrimenthe', presentados por la doctora Eva Lattka, del Helmholtz Zentrum München, German Research Centre for Environmental Health, ha confirmado que los niños nacidos de las mujeres que realizaron los mayores consumos de pescado durante el embarazo lograban los mejores resultados en los test de inteligencia verbal, habilidades motoras y sociabilidad.

Tomado de: www.europapress.es

Los adultos con sobrepeso comen con menos frecuencia

Los adultos con sobrepeso comen con menos frecuencia que las personas con peso normal, aunque consumen más calorías y realizan menos actividad física durante el día, según un estudio estadounidense, publicado en 'Journal of the American Dietetic Association'.

"La mayoría de las investigaciones demostraron que las personas que comen con más frecuencia tienen menos peso", ha señalado la principal investigadora del estudio, Jessica Bachman, profesora asistente del departamento de Nutrición y Dietética de la Marywood University en Scranton, en Pennsylvania (EEUU).

Bachman y su equipo observaron a unas 250 personas durante un año y analizaron datos recogidos en dos estudios amplios patrocinados por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH). Uno de los trabajos repasó los hábitos alimenticios de las personas con un índice de masa corporal (IMC) entre 25 y 47, que correspondía a personas con sobrepeso u obesidad. La otra investigación observó a hombres y mujeres que tenían peso normal -un IMC de 19 a 24,9-, de los que la mitad había adelgazado al menos 13,6 kilos y había mantenido esa bajada de peso más de cinco años.

En general, las personas que no volvían a engordar eran las que menos calorías consumían -alrededor de 1.800 por día-, comparado con las de peso normal y sobrepeso, que ingerían entre 1.900 y más de 2.000 calorías diarias, respectivamente.

"Si uno come con más frecuencia, evita tener demasiada hambre. Si uno espera diez horas después de la última comida, terminará comiendo mucho más", ha reconocido la experta.

La autora también indicó que quienes mantenían el descenso de peso también eran los más activos físicamente, ya que quemaban unas 3.000 calorías por semana a través del ejercicio y otras actividades, comparado con l2.000 calorías semanales entre las personas de peso normal y 800 en el grupo de sobrepeso.

"Parece que ser extremadamente activo físicamente y comer más seguido ayuda a mantener el descenso de peso logrado", ha precisado la investigadora.

Tomado: www.elmundo.es

20 de noviembre de 2011

La buena nutrición es parte de una jornada escolar exitosa

Los padres no envían a sus hijos a la escuela sin sus lápices y cuadernos, y no deben enviarlos a la escuela sin un desayuno nutritivo o bueno, de acuerdo con un experto en el Colegio de Medicina Baylor (BCM). “Un desayuno saludable es importante por varias razones”, dijo Teresia O’Connor, profesor asistente de pediatría de la USDA/ARS Centro de Investigación de Nutrición Infantil en BCM y pediatra del Hospital Infantil de Texas.

La investigación ha demostrado que los niños que comen un desayuno nutritivo por la mañana les resulta más fácil concentrarse en sus tareas escolares, ya que no se distraen por el hambre, según O’Connor. Además, no comer el desayuno puede aumentar el riesgo de problemas de peso.

Se sugiere la incorporación de varios grupos de alimentos en la mañana para asegurar que los niños están comiendo un desayuno saludable. Esto incluye granos enteros, lo que les ayudará a mantenerse más satisfechos por más tiempo. Ejemplos de buenos alimentos de granos enteros incluyen la avena del desayuno, pan integral y cereales integrales.

El desayuno también es un buen momento para comer fruta, dijo O’Connor. Aún y cuando el jugo 100 por ciento puede contar como una porción de fruta, la fruta entera proporciona fibra dietética, que es parte de una dieta saludable y puede ayudar a prevenir enfermedades cardíacas y cáncer.

Muchas escuelas tienen programas de desayuno. Los padres y sus hijos pueden decidir juntos si el desayuno se debe comer en casa o en la escuela. Lo importante es estar seguro de que los niños coman un desayuno saludable todos los días y no dos desayunos, que agrega calorías adicionales.

Cuando se trata de empacar el almuerzo, O’Connor propone la creación de expectativas de lo que puede ser incluido. Esto podría significar que los padres y los niños estén de acuerdo en empaquetar un sándwich, fruta, verdura y bebida todos los días, pero los niños aprenden qué fruta o verdura desean incluir en el almuerzo.

Si los niños están comprando el almuerzo en la escuela, O’Connor sugiere hablar con los niños acerca de lo que están comiendo. “Es bueno animar a los niños a comer una variedad de alimentos diferentes, incluyendo porciones de frutas y hortalizas, ya que los diferentes tipos de alimentos proporcionan diferentes tipos de nutrición”, dijo.

También es importante enseñar a los niños que las golosinas pueden ser una parte de una dieta sana y equilibrada, pero no sobre una base diaria, dijo O’Connor. Los padres y los niños pueden hablar sobre qué día de la semana puede incluir una golosina en su almuerzo.

Hacer que los niños coman alimentos nutritivos es importante porque una alimentación sana mantiene el cuerpo sano, dijo O’Connor. Alimentos saludables, como frutas y verduras, reducen el riesgo de algunas enfermedades y dan energía al cuerpo y lo que necesita para crecer de forma saludable.

Tomado de: elextranewspaper.com

Sofocos en la menopausia y lípidos altos: cómo adecuar la dieta

La dieta en la menopausia debe ajustarse a unas necesidades nuevas y específicas, pero siempre ha de resultar placentera

El reciente encuentro anual de la Sociedad Americana de la Menopausia (NAMS) informa de la última evidencia clínica: los sofocos que sufren tantas mujeres durante la menopausia están asociados con cambios adversos en los niveles plasmáticos de lípidos, un factor que resulta negativo para la salud cardiovascular. Es la primera investigación que examina la asociación clínica entre los sofocos y los marcadores de enfermedad cardiovascular subclínica. Adecuar la dieta en la menopausia es esencial no solo por el rol preventivo asociado a una alimentación sana, sino porque las necesidades metabólicas son distintas en la mujer.

Las mujeres que padecen sofocos frecuentes tienen de manera significativa niveles mayores de lípidos. Este resultado, detectado tras el Estudio de Salud de las Mujeres (estudio de cohorte con la participación de 492 mujeres sanas con menopausia, entre 45 y 58 años) a través del Framingham Heart Study, firmado por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, revela la importancia de atender y tratar desde la educación alimentaria esta cuestión clínica, con el objetivo de reducir y limitar el mayor riesgo cardiovascular.

Las mediciones y los análisis clínicos confirmaron la hipótesis de que las mujeres con más sofocos registran una menor dilatación de las arterias coronarias y una mayor calcificación de la aorta, en comparación con las mujeres sin sofocos. Incluso señalaron que las mujeres con sofocos de uno a cinco días en las dos semanas de evaluación tenían niveles de LDL-colesterol un 48% mayores que las mujeres sin sofocos. En atención a esta investigación, los sofocos no solo se deberían considerar como un síntoma de la menopausia que merma la calidad de vida de la mujer, sino que pueden ser un marcador adverso de cambios vasculares y de riesgo coronario.

Claves para mejorar la alimentación en la menopausia

El buen estado de las arterias depende de numerosos factores. La nutrición es uno de los modificables, ya que cada persona puede incidir en cualquier momento de su vida sobre él, con resultados positivos en la salud. Se conoce con certeza que ciertos componentes de los alimentos, como las grasas saturadas, las grasas trans, los azúcares, el colesterol o la sal, tienen un efecto determinante en el estado, desarrollo y salud arterial, así como del sistema circulatorio.

Adecuar la dieta en un momento concreto de la vida como la menopausia es vital. Las necesidades energéticas y nutritivas, tanto en la mujer como en el varón, son cambiantes y responden a complejas alteraciones hormonales y metabólicas que tienen lugar a medida que pasan los años y los órganos, tejidos y sistemas envejecen. Durante esta etapa, adaptar la alimentación, además de servir como factor de ajuste a unas necesidades específicas y factor preventivo de enfermedades y malestares futuros, ha de cumplir siempre con el propósito de reportar placer.

Alternativas gustosas

El mensaje de cambio en la selección de determinados alimentos debe acompañarse de alternativas gustosas, sugerentes y realistas. De lo contrario, se interpretará como una limitación más a la que resignarse, sin convencimiento, a medida que se cumplen años, algo que no siempre supone buenos resultados. A continuación se muestran los cambios necesarios en la dieta para que esta, además de placentera, resulte protectora.

Leche. Debe ser desnatada para eliminar las grasas saturadas de este alimento. Si se opta por otras bebidas alternativas y sucedáneas a la leche de vaca, como la de soja, avena o arroz, se han de contemplar en la dieta distintas fuentes de calcio (frutos secos, frutas desecadas, verduras de hoja verde, pescados en conserva como sardinas, atún o bonito y semillas de sésamo, entre otros). Está evidenciado que tomar leche de vaca o lácteos, en alusión a su riqueza de calcio, no es vital ni necesario en esta etapa de la vida y no protege más que otros alimentos con suficiente calcio, como los mencionados, ni evita a la mujer las fracturas o el riesgo de osteoporosis.

Pescados, más azules. En el I Simposio Nacional de Ciencia, Pescado y Salud, se recuerda la frecuencia recomendada de comer pescado de tres a cuatro raciones por semana o dos raciones semanales. Ante la duda de muchos consumidores sobre la seguridad de comer pescado por el riesgo de contaminantes, la FAO y la OMS destacan que los beneficios nutricionales se asocian a la prevención de enfermedades cardiovasculares y la osteoporosis, entre otros, y sendos problemas de salud afectan a las mujeres en la menopausia.
Alimentos grasos y azucarados. En este grupo se incluye una miscelánea de productos, como mantequilla, natilla, mayonesas, embutidos, tocineta, repostería industrial, además de refrescos, chucherías o bombones. Por sentido común, y dada la naturaleza grasa, la abundancia de colesterol o azúcar de todos estos alimentos, se reservarán para ocasiones especiales. Este es un consejo saludable extensible para toda la población, no es exclusivo para las mujeres con menopausia.

Aplicar estos tres cambios supone una apuesta por una alimentación inteligente.

Tomado de: www.consumer.es

Seis de cada 10 costarricenses evitan ejercitarse regularmente

El 75% de los costarricenses dice tener espacios cerca de su casa para realizar actividades físicas. Sin embargo, seis de cada 10 de ellos no realizan ninguna clase de ejercicio de manera habitual.

Esa es una de las conclusiones de una encuesta hecha por la firma Unimer para La Nación.

Entre el 40% que dijo hacer algún tipo de entrenamiento, el 36% lo realiza solo una o dos veces a la semana y una cuarta parte, todos los días.

La investigación, efectuada de forma personal (domiciliaria) a 1.200 costarricenses entre los 18 y 65 años en todo el territorio nacional, se hizo entre el 7 y el 14 de setiembre pasado.

“Encontramos que la persona que realiza más ejercicios por lo general es un hombre, menor de 30 años y con altos niveles educativos. Vimos que muchos de los encuestados reconocían la importancia del ejercicio para una buena salud”, señaló Catalina García, vicepresidenta técnica de Unimer.

“Sin embargo, sí se encontró que la mayoría de las personas ni siquiera se preocupa por realizar algún tipo de ejercicio o deporte. Hablamos de que solo un 10% de la población hace ejercicios todos los días. Ese bajo interés puede afectar la salud”, añadió la investigadora.

A su vez, un 19% de personas se ejercitan una vez al día y un 6% de ticos hacen actividad física más de una vez al día.

Los días en los que las personas hacen más deporte son los fines de semana. El 14% de quienes sí hacen ejercicio regularmente dijeron que solo podían destinar los fines de semana a esta actividad.

Impacto en la salud.

Para Evelyn Álvarez, profesional en Educación Física, estos datos señalan que los costarricenses están perdiéndose de los beneficios que trae el ejercicio a la salud.

“Si no hacemos ejercicio perdemos salud mental, física y hasta social. La actividad física nos da la posibilidad de no solo de mejorar nuestras habilidades físicas y condición física; también, cuando una persona hace ejercicio, libera endorfinas (proteínas que están asociadas a la sensación de bienestar). Esto nos da beneficios fisiológicos que se traducen en beneficios psicológicos”, añadió la especialista.

Su colega Jean Carlo Córdoba señaló que no existen aún políticas eficaces que permitan a la gente conocer la importancia del ejercicio, lo que hace que las personas que hagan actividad física sean pocas.

“No es de extrañar que las personas de mayor nivel educativo y más poder adquisitivo sean quienes más hacen ejercicio. Ellas están mejor informadas de los beneficios del ejercicio, y es posible que saquen más tiempo para dedicarle a ello”, manifestó.

“Es necesario crear políticas de información que hagan que desde niños la actividad física se vea como algo atractivo y así ir fomentando el hábito. El problema es que en muchas escuelas públicas no se cuenta con los recursos para una clase de educación física formativa y atractiva para que los niños puedan comprender las bondades de mantenerse activos”, añadió.

Los especialistas consideran que es muy necesario que se le informe más a la población sobre los beneficios del ejercicio y se les indique cuáles son las mejores formas para realizar este tipo de actividades.

Tomado de: www.nacion.com

Suben los casos de diabetes por la mala alimentación

Desconcierto. Es la primera sensación cuando a un paciente le diagnostican diabetes. El mundo se viene encima. Todo cambia: tiene que aprender a comer otra vez, asimilar nuevos conceptos, abandonar viejos hábitos... El lunes pasado (14 de noviembre) se celebró el Día Mundial de la Diabetes, enfermedad caracterizada por un aumento de los niveles de glucosa en la sangre: el azúcar está alto.

Los tipos de diabetes más comunes son la Tipo 1 (el páncreas no produce insulina y se tiene que administrar vía subcutánea) y la Tipo 2 (el páncreas produce insulina pero es insuficiente y hay que ayudarlo con medicamentos orales). Esta última es la más común y su incidencia ha crecido de forma más destacada en los últimos años, sobre todo por un cambio de hábitos alimentarios.

La mala alimentación, el sobrepeso y la vida sedentaria son, junto al colesterol y la hipertensión, factores de riesgo para tener diabetes. De hecho, dice Gaztambide, "la prevalencia de la enfermedad aumenta en paralelo a la obesidad".

"Enfermedad traidora"

Puig Domingo, del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol de Badalona, califica la enfermedad de "traidora" porque, afirma, "va haciendo daño sin hacer el más mínimo ruido". Problemas en los riñones, en el sistema nervioso, los vasos sanguíneos, el corazón y la retina son a largo plazo las complicaciones más habituales de una enfermedad que no tiene síntomas claros y que se puede detectar por tener una sed excesiva, ganas orinar constantes, un cansancio extremo y la pérdida excesiva de peso sin hacer dieta.

Tomado de: www.20minutos.es

12 de noviembre de 2011

Comer por los ojos

Atiborrarnos a zanahorias no nos va a reportar una vista de lince. Pero necesitamos zinc y vitaminas A, B, C y E para mantenerla sana. Casi el 70% de las patologías oculares se relacionan con problemas de nutrición

Los ojos de un gran miope de 40 años son los de alguien de 50; envejecen 10 veces más que los sanos a partir de 10 dioptrías, según establece el catedrático de Oftalmología Jorge Alió. Al igual que la piel -que es un excelente indicador indirecto de cómo se encuentran nuestros órganos visuales-, los ojos necesitan antioxidantes que ayuden a paliar o al menos a ralentizar este proceso de desgaste. "Sufren los mismos tipos de agresión", insiste el profesor.

La luz, los rayos ultravioleta y la nutrición son factores a los que los oculistas prestan cada vez mayor atención. La buena noticia es que el clima mediterráneo, abundante en horas de sol y rayos UVA, es muy beneficioso para la visión junto con una dieta rica en vitaminas, minerales y sustancias carotenoides y flavonoides, que protegen, barren y limpian los radicales libres. La mala noticia es el abandono a pasos agigantados de esa dieta mediterránea.

"Cuando nos quemamos la piel, nuestros ojos también pueden quedar afectados, irritados, secos, incluso con una lesión en la retina", tercia Francisco Arrieta, especialista de la unidad de nutrición y dietética del hospital Ramón y Cajal de Madrid y defensor de la alimentación como eje transversal en cualquier especialidad médica.

El mito de la zanahoria

Siguiendo el paralelismo, si la zanahoria es buena para potenciar la protección natural de la piel contra el sol, también lo es para la vista. Es más, quizá a usted de niño le dijeran que tomara mucha para tener ojos de lince. Exageraciones aparte, la cuestión es que se trata de una hortaliza rica en vitamina A (presente también en espinacas, tomates o melocotones), necesaria además para la visión nocturna, que suele ser mala en los miopes.

Recientemente se han comercializado lágrimas artificiales con suplemento de esta vitamina, que puede producir una mejoría en la blefaritis (inflamación crónica de los párpados), refiere Francisco José Muñoz Negrete, jefe del servicio de oftalmología de hospital madrileño.

"Cerca del 70% de las patologías oculares se relacionan con problemas de malnutrición", tanto por defecto como por exceso, sentencia el Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), que apunta que "es necesario llevar una alimentación sana y equilibrada para mejorar la salud visual". ¿Alimentos recomendables? Aquellos que aportan vitamina A (ya lo hemos dicho) y B (cereales, frutos secos, verduras), C (cítricos o pimientos), E (espárragos, lechuga o guisantes), y zinc (apio, espárragos, hígado, patata). Las antocianidinas (cerezas, frambuesas, manzanas o ciruelas) "contribuyen a reparar las células nerviosas de la retina, aportando nutrientes al ojo": varios autores han encontrado que con su uso mejoran los síntomas de la astenopía o cansancio visual.

Ingerir con regularidad pescado azul puede ayudar a reducir el riesgo de sufrir una degeneración macular asociada a la edad, según algunos estudios. "Los aceites grasos Omega 3 tienen efectos antiinflamatorios, mejoran la calidad de la película lagrimal y refuerzan los mecanismos antioxidantes del ojo; favorecen el metabolismo de los fotorreceptores de la retina y se convierten en vehículo de otras sustancias beneficiosas", enumera Alió. Muñoz Negrete suma "antioxidantes, incluyendo vitaminas C y E, carotenoides, luteína y zeaxantina" a la receta contra la degeneración macular. Y concede a los antioxidantes "cierto efecto protector contra las cataratas". Brócoli, cítricos y arándanos, "por su elevado contenido en flavonoides antocianósidos".

Encontramos otros antioxidantes naturales, como el chocolate negro, té verde, melatonina y vino tinto en dosis bajas, "cuya utilidad real en la prevención o mejoría de enfermedades oculares relacionadas con el aumento del metabolismo oxidativo no ha sido probada", aclara.

Lactancia y miopía

El jefe de oftalmología del Ramón y Cajal cuenta, como hecho curioso, que en Singapur, donde la incidencia de la miopía es muy alta, su prevalencia era un 7% menor en los niños que habían sido alimentados con leche materna. Lo que podría indicar que "el calcio y la vitamina D3" tendrían un papel, "aunque muy discreto", en esta reducción. Muñoz Negrete enfatiza que en la sociedad occidental, la alimentación habitual proporciona lo necesario para un normal metabolismo del ojo, a menos que medie una enfermedad (o el abuso de alcohol o tabaco, en algunos casos) que dificulte la absorción de vitaminas, causando una neuropatía óptica nutricional.

Ni la miopía (un problema físico interno del ojo que tiene que ver con el índice de refracción) se quita sin una intervención quirúrgica ni existen los alimentos milagrosos. Pero sí que hay remedios naturales y caseros útiles para calmar irritaciones o rebajar ojos hinchados. Como la eufrasia. O la manzanilla, cuya variedad amarga es "un potente oxidante con propiedades antiinflamatorias", según explica Alió. Por vía oral "no hace nada". Es para uso tópico: se debe hervir en agua y aplicar, sin guardar la infusión para sucesivos tratamientos porque "es fácilmente contaminable".

Obesidad y glaucoma

Un índice de masa corporal (IMC) más alto se relaciona con una mayor presión intraocular y con un mayor peligro de sufrir un glaucoma (primera causa de ceguera en el mundo y segunda en España), según ha constatado el grupo de investigadores de CIBERobn encabezados por el doctor Vicente Zanón Moreno. El equipo estudia la relación que existe entre esta grave patología visual y la alimentación, a través de la nutrigenómica, la ciencia que indaga en el efecto de la nutrición a nivel molecular y genético, y busca cómo tratar enfermedades relacionadas con el metabolismo gracias al diseño de dietas personalizadas.

Tomado de: www.elpais.com

Alimentos que ayudan a bajar el colesterol

Consumir diariamente ensaladas, evitar la grasa animal y las frituras, evitar alimentos ricos en azúcar así como limitar alimentos procesados cargados de aditivos puede ayudar a bajar los niveles de colesterol.

Cuando pensamos en qué comer para bajar el colesterol, nos dedicamos a buscar la lista de alimentos que lo contengan para eliminarlos de la dieta y se inicia la gran búsqueda de otros que sean funcionales y que tienen cualidades para bajar el colesterol. Esta es una actitud correcta, sin embargo, no es suficiente.

Recuerde que en la medida que no mantenga los hábitos de alimentación saludable, todos sus esfuerzos serán en vano. Estos hábitos incluyen consumir diariamente ensaladas, evitar la grasa animal y las frituras, evitar alimentos ricos en azúcar así como limitar alimentos procesados cargados de aditivos.

¿Existirán alimentos que contribuyan con el descenso del colesterol sanguíneo? La respuesta es sí, y esto se debe a que componentes como la fibra soluble que se encuentran en ciertos alimentos son capaces de arrastrar el colesterol de la bilis durante el proceso de digestión. Otros como el omega 3 y 9 tienen otros mecanismos que contribuyen al descenso del colesterol.

Entre los alimentos ricos en fibra soluble tenemos la avena, semillas de linaza, almendras, soya, cebada, centeno.

Entre los alimentos ricos en omega3 contamos con los pescados grasos como el salmón, bonito, atún. También hay fuentes de origen vegetal como la linaza, ajonjolí o algas marinas.

El ácido oleico también denominado omega 9 lo encontramos en las aceitunas, aceite de oliva, aguacate.

Tenga presente que el colesterol sólo se encuentra en alimentos de origen animal, ningún vegetal tiene colesterol de forma natural. Si se inclina por una alimentación mayoritariamente de vegetales estará contribuyendo a mantener su colesterol en niveles normales.

Tomado de: www.rpp.com.pe

Los hábitos de vida no saludables son responsables de casi la mitad de años de vida perdidos por los diabéticos

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) advierte a los pacientes con diabetes de lo perjudicial que resulta para el desarrollo de su enfermedad llevar hábitos de vida no saludables, hasta el punto de que son los responsables de "hasta el 40 por ciento de los años de vida perdidos".

Así lo asegura el presidente de la SEEN, el doctor Javier Salvador, con motivo del Día Mundial de la Diabetes (14 de noviembre).

Y es que, según recuerda, los hábitos de vida actuales como el sedentarismo, y el sobrepeso y obesidad causado por una alimentación poco saludable, están repercutiendo en un aumento de la diabetes tipo 2 en todo el mundo, mientras que las complicaciones crónicas asociadas a un mal control de la enfermedad, como la retinopatía, la nefropatía y la neuropatía, siguen en aumento también en diabéticos tipo 1.

"Se estima que la mitad de los afectados por diabetes padece retinopatía diabética, primera causa de ceguera legal en adultos, y la frecuencia del infarto de miocardio y trombosis cerebral es de dos a tres veces mayor en estos pacientes", explica Salvador.

Asimismo, la nefropatía diabética es responsable del 30 por ciento de las diálisis y trasplantes renales, mientras que la propia diabetes es responsable de un 20 por ciento de las amputaciones de extremidades inferiores que se producen en España.

Por ello, junto con la prevención, a través de la adopción de hábitos de vida saludables los expertos hacen hincapié en la importancia del diagnóstico precoz de la diabetes tipo 2, con el fin de comenzar el tratamiento de la misma cuanto antes y evitar y retrasar posibles complicaciones asociadas a un mal control glucémico.

"Casi la mitad de los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 ya tienen al menos una complicación asociada a un mal control de la glucemia en el momento del diagnóstico de la diabetes tipo 2", añade el doctor Martín López de la Torre, coordinador del Grupo en Diabetes de la SEEN.

De hecho, este experto propone que la prevención de la diabetes tipo 2 y la concienciación de la población general en relación con el correcto control de esta patología como forma de evitar complicaciones posteriores, deberían ser "dos de los principales objetivos, tanto de los profesionales de la salud, como de la administraciones".

Tomado de: www.telecinco.es

Estudio alerta que hombres también abusan de comida

Aunque es más común entre las mujeres, los varones no son ajenos a sufrir de atracones de comida; es decir, la ingesta excesiva y recurrente de productos con alto contenido calórico, como una forma de calmar estados de ánimo alterados como el estrés o la ansiedad.

Una nueva investigación, publicada recientemente en la revista médica International Journal of Eating Disorders, analiza el fenómeno y advierte que también este está afectando ya el rendimiento laboral de estos varones.

En el estudio, en el que participaron 21.743 hombres y 24.608 mujeres estadounidenses, se concluye que el 7,5% de los varones y el 11,19% de las mujeres sufrían este trastorno alimentario.

“Está estrechamente relacionado con la obesidad y el exceso de peso, al igual que con el inicio de hipertensión, diabetes y alteraciones psiquiátricas”, comenta Ruth Striegel, de la Universidad Wesleyan (Connecticut) y autora principal del estudio.

Estas personas tenían también una mayor, aunque moderada, incidencia de depresión y estrés, en especial las mujeres.

Además, un factor que tuvo una fuerte asociación con los problemas de alimentación fue la pérdida de días de trabajo debido a enfermedad y la disminución de la productividad laboral, algo que afectó sobre todo a los varones.

Este es un análisis que sorprendió a los propios investigadores, pues no se tenían datos previos que así lo indicaran.

Ahora, los expertos sugieren que más allá de los problemas de depresión, ansiedad y obesidad, el trastorno por atracón de comida también está asociado con un deterioro en el rendimiento laboral.

“Se necesitan campañas de Salud Pública para incrementar la toma de conocimiento sobre el deterioro psicosocial asociado con estos trastornos”, sentencia el nuevo estudio dado a conocer.

En general, este trastorno es difícil de diagnosticar, porque cuando una persona se da un atracón de comida, no suele pensar que tenga un problema. A diferencia de la anorexia o la bulimia, esta es una enfermedad de adultos.

Tomado de: www.nacion.com

Hacer ejercicio reduce un 30% la tendencia genética a ser obeso

Mens sana in corpore sano'. La actividad física reduce en un 30% la predisposición genética que se tiene a ser obeso. Es decir, aquellos adultos activos reducen en un 30% su predisposición genética a acumular masa grasa. Es la conclusión de una investigación que se publicará próximamente y en la que han participado científicos de todo el mundo -la muestra ha sido superior a 400.000 adultos-. «Es un resultado muy llamativo, muy importante, sobre todo desde el punto de vista de modificar estilos de vida para reducir esa predisposición genética que tenemos a desarrollar determinadas enfermedades», explica Jonatan Ruiz, investigador Ramón y Cajal en la Universidad de Granada (UGR), que trabaja en el área de actividad física y salud cardiovascular principalmente en niños y adolescentes.

Es la conclusión de un ‘meta-análisis' del que se habló en el taller titulado ‘Actividad física en la prevención y el tratamiento de las enfermedades crónicas', que organizaron la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT) y la UGR.

Ruiz también disertó sobre cómo interacciona el ambiente con la genética, cómo el estilo de vida puede atenuar o diminuir el riesgo genético que «tenemos de desarrollar una determinada enfermedad. Es decir, como manipulando ese estilo de vida podemos atenuar la predisposición genética, por ejemplo, a desarrollar diabetes, obesidad, infarto de miocardio...». En un estudio europeo en el que Ruiz participa -‘Helena'- han concluido, por ejemplo, que los niños que alcanzan las recomendaciones de actividad física, que son sesenta minutos al día, reducen en un cinco por ciento el riesgo a desarrollar obesidad que se le atribuye a un condicionante genético, a un gen determinado, que se sabe que predispone a la obesidad. «Los niños que realizan las recomendaciones atenúan drásticamente el efecto de este genotipo asociado a acumulación de masa grasa», concluye.

Problemas

En este sentido, Jonatan Ruiz subraya la importancia de que lleguen estos mensajes de los beneficios e importancia de la actividad física a la población. Eso sí, «hay una dieta de ejercicio para cada persona y tiene que ser individualizada. Hay que adaptar la intensidad, frecuencia y la duración al nivel inicial de cada persona. Es como cuando uno va al médico, lo primero que hace es evaluar, diagnosticar y en función del estado de salud se le prescribe un tipo de fármaco. En la actividad física ocurre lo mismo. Dependiendo del estado de salud de las personas tendremos que prescribir un tipo de actividad física u otra y en función de ello tendrán unos beneficios mayores o no».

Francisco Ortega, actualmente en el Instituto Karolinska (Suecia), aunque recientemente ha conseguido un contrato Ramón y Cajal y vuelve a la UGR, habló por su parte de cómo «la obesidad infantil es un problema prácticamente a nivel mundial, pero concretamente España ha tenido uno de los porcentajes de niños obesos más grandes de Europa. Es por tanto un problema importante. Y uno de los principales medios con los cuales creemos que podemos prevenirla o tratarla es el ejercicio físico».

Recordó que «los principales resultados en las investigaciones en que ha participado -‘Avena' y ‘Helena'- se fundamentan en que la actividad física, y principalmente, la de alta intensidad parece ser que es la que tiene mayor efecto sobre la grasa corporal. Es importante decirle a los niños que hagan actividad, que cumplan las recomendaciones, que son unos sesenta minutos de actividad física moderada-intensa. Pero es muy importante que también haya ejercicios de alta intensidad ».

Control de la calidad

Sobre el tanto por ciento de influencia de la alimentación y la actividad física, valora que «el porcentaje exacto en el que influyen cada una de ellas no se puede determinar, es muy difícil, probablemente sea el 50%. Por eso, más que decirles que no coman mucho hay que controlar la calidad de la dieta. En ese sentido, la dieta tradicional mediterránea sigue demostrando en todos los estudios, que es una dieta buena».

El catedrático de la UGR, Manuel Castillo fue otro de los participantes. Expuso la conferencia de John Duperly, catedrático de la Universidad de los Andes Medical School, Colombia, y puso de manifiesto como las actitudes y lo que hacen los profesionales de la salud, tanto médicos como estudiantes de Medicina, tienen influencia en el comportamiento de los pacientes. Es decir, que «es muy importante que prediquemos con el ejemplo. Eso es algo perfectamente asumido, pero en este caso el ejercicio físico juega un papel terapéutico. El ejercicio físico en relación con la prevención y el tratamiento de la enfermedad es literalmente como una medicina. De hecho hay un movimiento en EE UU que se llama ‘El ejercicio es una medicina' porque el ejercicio tiene sus indicaciones y sus contraindicaciones...». Aprovechó para subrayar que un aspecto importante cuando se hace ejercicio es pasarlo bien. Los efectos no son los mismo si se hace con agrado u obligado, que al final se acabará abandonando.

Tomado de: miugr.ideal.es

6 de noviembre de 2011

Consejos alimenticios para cada edad de la mujer

Para llevar una vida sana es necesario variar la alimentación en las distintas etapas de la vida. Aquí, todos los consejos para aprender a comer.

En el transcurso de las diferentes etapas de la vida de la mujer se deben ir realizando ajustes en la dieta de acuerdo a los requerimientos particulares de su organismo en cada momento, partiendo siempre de una dieta equilibrada y completa que debe aportar: 50 a 55 % de hidratos de carbono, 15 % de proteínas y 30 a 35 % de grasas.

Sobre esta consideración ajustaremos las calorías, el tipo de grasas y azúcares a consumir según cada edad y características particulares.

La etapa de los 20:

Desde la adolescencia y hasta los 24 años promedio se deben mantener aportes aumentados de calcio para favorecer el desarrollo óseo (leche y derivados, legumbres y pescados son importantes) ya que las necesidades nutricionales están aumentadas y deben quedar cubiertas con una adecuada nutrición.

Se debe prestar especial atención a cubrir el aporte de proteínas, por ejemplo 1 ración de carne más lácteos para cubrir desarrollo óseo y muscular. Los antioxidantes también deben ser consumidos en esta etapa y pueden encontrarse en los pescados, germen de trigo, aceite de oliva y soya.

Desde la adolescencia hasta esta edad es fundamental la educación nutricional de la misma manera que se trabaja en enseñar a comer para evitar el sobrepeso u obesidad. También se debe estar atento a los desórdenes de la alimentación como la bulimia y la anorexia. Estar en peso y verse bien con una alimentación adecuada y no carenciada es el objetivo en esta etapa donde muchas veces el deseo de la delgadez hace que se llegue a problemas de salud.

Durante los 30:

En este período de la vida de la mujer es muy importante reforzar el consumo de alimentos ricos en ácido fólico, una vitamina del grupo de vitamina B que ayuda a prevenir la formación de la espina bífida en el bebé.

Los alimentos que aportan ácido fólico son: el germen de trigo, las verduras de hojas verdes, las legumbres, el huevo. Actualmente existe la posibilidad de recurrir a alimentos enriquecidos con ácido fólico como las leches.

Por otro lado, el aporte de líquidos debe estar entre 1,5 y 2 litros para facilitar la eliminación de toxinas.

Qué ocurre a los 40:

Este es el momento clave para equilibrar las calorías de la alimentación: disminuir las grasas saturadas (quesos duros, fiambres, fritos, etc.) y los azúcares simples (azúcar común, golosinas, bebidas gaseosas comunes). Además, es muy importante comenzar a incorporar algo de actividad física (mínimamente caminatas) si aún no se tiene el hábito del ejercicio.

La década de los 50: prepararse para enfrentar la menopausia

Los cambios producidos por la disminución de estrógenos en la menopausia hacen que en general muchas mujeres tengan tendencia a engordar por lo que la dieta en esta etapa de la vida debe adaptarse a un requerimiento menor de calorías sin que esto implique realizar dietas estrictas que puedan ocasionar problemas de salud.

El otro tema central a reforzar es la pérdida de masa ósea que lleva a la osteoporosis para lo cual hay que poner especial énfasis en el aporte de calcio, vitamina D y fósforo de la dieta.

Cómo hacerlo:

Calcio: consumir diariamente 2 vasos de leche o yogur (elegir los descremados y enriquecidos con calcio y vitamina D) más 2 rodajas de queso semisólido de bajo tenor graso. Tener presente que los quesos untables tienen bajo aporte de calcio.
Vitamina D: es un facilitador de la absorción de calcio y se encuentra presente también en los lácteos, además está en las margarinas, legumbres, pescados de aguas profundas y huevo. Tomar sol 10 minutos diarios es una excelente forma de aportar vitamina D.
Fósforo: presente en el huevo, pescado y legumbres.

Tomado de: www.26noticias.com.ar

Los mayores que practican ejercicio regular tienen menos riesgo de depresión

Practicar ejercicio de forma regular está asociado con un menor riesgo de sufrir depresión en la etapa adulta. Así lo ha demostrado uno de los mayores estudios sobre población mayor europea que se han llevado a cabo hasta la fecha, desarrollado por investigadores de la University of Gothenburg, en Suecia, entre otros. El trabajo muestra también que la automotivación y la autopercepción de la competencia son factores importantes a la hora de animar a los mayores a practicar más deporte.

Según el profesor adjunto de Ejercicio y Psicología de la Salud en la University of Gothenburg Magnus Lindwall, "aún desconocemos cuál puede ser la relación causal entre la actividad física y la depresión, pero lo que está claro es que las personas mayores físicamente activas están menos deprimidas". "Sin embargo, unos altos niveles de depresión pueden llevar a una persona a practicar menos deporte, lo que sugiere que podría haber una influencia mutua", anota.

En un estudio publicado recientemente, el equipo de Lindwall estudió a 17.500 mayores con una edad media de 64 años y procedentes de 11 países europeos, que participan en el gran estudio poblacional financiado por la UE 'Survey of Health, Ageing and Retirement' (SHARE). Estos sujetos fueron seguidos durante dos años y medio, observando variables como la actividad o la depresión.

"Este estudio es uno de los primeros que estudia la manera en la que la actividad física afecta a la aparición de futuras depresiones y viceversa y cómo los cambios en la actividad física se asocian con cambios en la depresión en el tiempo", dice.

"Una importante cuestión a responder para los investigadores era qué motiva a los mayores para mantenerse físicamente activos. Las teorías motivacionales modernas proponen, por ejemplo, que los individuos que se sienten competentes, que piensan que pueden tomar decisiones por sí mismos y tienen libertad de elección y se sienten vinculados a la sociedad vinculan la actividad física a una experiencia interna y a formas menos controladas de motivación para hacer deporte", explica.

Esta forma de motivación, diferente a la motivación externa no autodeterminada, está también asociada con el mantenimiento a largo plazo de la actividad física, que también mejora las posibilidades de lograr efectos positivos que la actividad física puede proporcionar tanto al cuerpo como a la mente de quien la practica.

"En estos momentos estamos desarrollando y probando un programa estructurado para incrementar la motivación para practicar ejercicio físico entre los mayores, basado en las teorías que hoy tienen más respaldo entre los investigadores", dice Lindwall.

Los resultados de este trabajo sostienen que las recomendaciones para practicar ejercicio físico son una poderosa medida preventiva contra la enfermedad mental en los adultos.

"Pero se necesita --puntualiza-- que esta actividad sea regular, porque de otro modo habrá un gran riesgo de que se pierdan los efectos beneficiosos para la salud que tiene el deporte a largo plazo".

"Por ello es importante identificar las barreras, por ejemplo, la depresión, que impiden que los mayores realicen actividad física y focalizarse en cómo incrementar la motivación en este grupo de población para que practiquen deporte", concluye.

Tomado de: www.europapress.es

Incluso tres copas por semana podrían aumentar el riesgo de cáncer de mama

Las mujeres que beben aunque sea tres bebidas alcohólicas por semana podrían experimentar un aumento moderado en el riesgo de desarrollar cáncer de mama, halla un estudio reciente.

Los investigadores analizaron los datos de casi 106,000 mujeres que participaban en el Estudio de las enfermeras de EE. UU. para examinar cualquier relación entre el consumo de alcohol y el cáncer de mama. Se dio seguimiento a las mujeres de 1980 a 2008, y se les preguntó sobre su consumo de alcohol cada cuatro años.

"Vimos un riesgo modesto [de cáncer de mama] asociado con unos niveles más bajos de consumo de alcohol", señaló la autora líder del estudio, la Dra. Wendy Chen, profesora asistente de medicina del Hospital Brigham and Women's y la Facultad de medicina de la Universidad de Harvard en Boston.

Pero Chen enfatizó que las mujeres que beben de más ocasionalmente mientras están de vacaciones o en alguna fiesta no deben alarmarse. La investigación midió el efecto acumulativo del consumo de alcohol durante varios años.

Durante el periodo del estudio, 7,700 mujeres fueron diagnosticadas con cáncer de mama. Las mujeres que reportaron beber entre 5 y 9.9 gramos de alcohol al día (menos de media onza al día, o el equivalente a entre tres y seis copas de vino por semana) tenían 15 por ciento más probabilidades de desarrollar cáncer de mama que las mujeres que nunca o raras veces bebían alcohol.

Las mujeres que bebían más (unas dos copas de vino, o 30 gramos de alcohol, al día) tenían un aumento de 51 por ciento en el riesgo de cáncer de mama. (Aunque los investigadores convirtieron los gramos de alcohol en copas de vino, el riesgo fue similar entre las mujeres que bebían vino, licor o cerveza).

El estudio aparece en la edición del 2 de noviembre de la revista Journal of the American Medical Association.

Investigaciones anteriores también han hallado una asociación entre el consumo de alcohol y el cáncer de mama. Un motivo de la conexión podría ser que el alcohol aumenta los niveles de estrógeno en circulación, y los niveles altos de estrógeno se relacionan con el cáncer de mama, apuntó Chen.

Lo que hizo que este estudio fuera inusual es que se proveyó información sobre el consumo de alcohol de las mujeres durante varias décadas. Muchos estudios más han preguntado sobre el consumo de alcohol en un solo momento, pero los patrones de consumo podrían cambiar en el periodo de una vida, apuntó Chen.

Los investigadores también observaron si el riesgo de cáncer de mama variaba según cuándo bebían las mujeres, ya fuera a una edad más joven (de 18 a 40) o más adelante, pero halló que lo que planteaba la mayor diferencia era la exposición acumulativa.

Los atracones de bebida en sí, o sea consumir al menos seis copas en un solo día, no parecieron añadir significativamente al riesgo de cáncer de mama. Sin embargo, las bebedoras por atracón sí tendían a consumir más alcohol en general que las demás mujeres, lo que aumentaba las probabilidades de cáncer de mama.

"Realmente, lo que se asoció más firmemente con el riesgo de cáncer de mama fue el promedio acumulativo durante un periodo largo de la vida", señaló Chen.

Los investigadores también analizaron el consumo diario promedio de alcohol junto a otros factores que podrían afectar el riesgo de cáncer de mama, como los antecedentes familiares y la edad, para asegurarse de que realmente captaban el efecto del alcohol. Hallaron que las mujeres que bebían mucho también eran más propensas a fumar, aunque la mayoría de estudios no han hallado una relación firme entre el tabaco y el cáncer de mama, señaló Chen.

El Dr. Steven Narod, catedrático de investigación en cáncer de mama del Instituto de Investigación de la Universidad de las Mujeres de Toronto, dijo que el estudio "estuvo bien hecho".

"Para el cáncer de mama, parece que los riesgos [del alcohol] comienzan a un nivel más bajo de lo que pensábamos", apuntó Narod.

Pero instó a las mujeres que beben con regularidad a no preocuparse demasiado. "No creo que me preocuparía por una o dos bebidas por semana. Tampoco estoy seguro de si me preocuparía por un promedio de cinco o seis por semana. Pero quizás sí si son 10 o más", apuntó Narod.

Estudios anteriores han sugerido que una copa de vino tinto al día tiene beneficios cardiovasculares, y esos hallazgos no deben descartarse, comentó Narod, autor de un editorial acompañante en la misma edición de la revista.

"Las mujeres que se abstienen del alcohol del todo quizás encuentren que un beneficio potencial de un menor riesgo de cáncer de mama más que compensa el abandono del beneficio de una mortalidad cardiovascular reducida asociado con una copa ocasional de vino tinto", escribió.

Además, los autores del estudio dijeron que no hay evidencia que muestre que dejar de beber reduzca el riesgo de cáncer de mama de una mujer.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Más de 250 adolescentes ticos sufren males crónicos

La poca actividad física, la alimentación alta en grasas y azúcares y baja en frutas y verduras aumentan los niveles de enfermedades como la diabetes, hipertensión u obesidad en los adolescentes ticos.

Datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) señalan que hay más de 100 jóvenes entre los 13 y 17 años con hipertensión, y más de 150 con diabetes tipo 2, males que aumentan el riesgo de problemas mayores como infartos o derrames cerebrales.

“Hace unos años si acaso veíamos dos o tres jóvenes con este tipo de enfermedades. Las cosas han cambiado. Nuestros niños y jóvenes necesitan más sol, aire libre, ver el verde, estar en el agua”, comentó Orlando Urroz, subdirector del Hospital Nacional de Niños (HNN). “Las computadoras, videojuegos o pasar mucho tiempo sentado más bien dañan la salud”.

Atención

El tratamiento de estas enfermedades ha cambiado en los últimos años, dada la forma en la que aumentan los males crónicos.

Un ejemplo de ello es que, por primera vez, las guías nacionales de diagnóstico y tratamiento de hipertensión incluyeron el año pasado un capítulo dedicado a ese padecimiento en niños y adolescentes.

Los jóvenes también se enfrentan al crecer al paso del Hospital de Niños a un centro médico para adultos. Estadísticas de ese centro médico indican que hay unos 600 jóvenes en esta transición.

Por ello, el HNN tiene un programa que prepara de forma psicológica a los jóvenes para el cambio y ayuda a coordinar con hospitales de adultos este paso.

Tomado de: www.nacion.com

Las madres que amamantan a sus hijos tienen un menor riesgo de hipertensión

Las madres que dan de mamar a sus bebés durante el tiempo recomendado --al menos seis meses-- como único alimento, podrían tener un menor riesgo de desarrollar hipertensión después. Así lo ha señalado un estudio realizado sobre 50.000 mujeres por investigadores de la University of North Carolina, en Estados Unidos, cuyos resultados se publican en la revista 'American Journal of Epidemiology'.

Los resultados de este trabajo respaldan las evidencias que apuntan a que la lactancia podría reportar beneficios no sólo al bebé, sino también a la madre. No obstante, estos hallagos no prueban que dar el pecho sea la causa directa de que una madre tenga una tensión más sana, según puntualizan estos investigadores.

La lactancia protege a los bebés frente a las enfermedades más comunes, como la diarrea o las infecciones del oído medio. Estudios anteriores han demostrado que las mujeres que daban de mamar a sus bebés tenían un menor riesgo de desarrollar diabetes, colesterol alto y enfermedades cardíacas a lo largo de sus vidas.

Según señala la investigadora Alison Stuebe, de la University of North Carolina, en Chapel Hill, "las mujeres que nunca han dado de mamar son más propensas a desarrollar problemas de hipertensión que aquellas que alimentaron exclusivamente de leche materna a su primer bebé durante al menos seis meses".

En general, los expertos recomiendan que los bebés se alimenten sólo de leche materna durante sus primeros seis meses de vida y que después sigan tomando leche materna, pero también comida sólida hasta que cumplan un año.

Un riesgo 22% mayor de hipertensión

Para realizar este estudio, el equipo de Stuebe observó la correlación que existía entre dar de mamar y los riesgos posteriores que corría una madre de sufrir hipertensión en una muestra de 56.000 mujeres estadounidenses que participaron en el 'Nurses Health Study II'. Todas ellas habían tenido ya al menos un hijo.

En general, este trabajo demostró que las mujeres que habían alimentado con leche materna a sus hijos al menos seis meses eran menos propensas a desarrollar hipertensión en 14 años que las que sólo habían dado a sus bebés leche preparada.

Cerca de 8.900 mujeres, en total, fueron diagnosticadas de hipertensión. Sin embargo, las probabilidades eran un 22 por ciento mayores en las mujeres que no amamantaron a su primer hijo, frente a aquellas que lo hicieron durante seis meses.

Del mismo modo, las mujeres que nunca habían dado de mamar o sólo lo habían hecho durante tres meses o menos eran casi un 25 por ciento más propensas a desarrollar hipertensión que aquellas que alimentaron con leche materna a sus bebés durante al menos un año. Estos resultados se obtuvieron tras tener en cuenta otros factores, como la dieta, el ejercicio o el tabaquismo.

Stuebe puntualiza que ninguno de estos descubrimientos prueba que alimentar a los hijos con leche materna proporcione una protección a largo plazo contra la hipertensión. Es posible, ha dicho, que otros factores, como un ambiente de trabajo estresante, puedan influir en esta situación.

No obstante, insiste en que es posible que la lactancia materna tenga beneficios directos sobre la madre. Una investigación en animales ha descubierto que la hormona denominada oxitocina, que está implicada en la alimentación con leche materna, tiene efectos sobre la presión sanguínea.

Si amamantar es un factor protector, la investigadora dice que el 12 por ciento de los casos de hipertensión que se dan entre las mujeres con hijos podría estar vinculado a una "subóptima" lactancia.

Tomado de: www.europapress.es

Consumo excesivo de alcohol elevaría riesgo cáncer de estómago

Los hombres que beben más de cuatro copas de alcohol por día tendrían un aumento del riesgo de desarrollar cáncer estomacal, según revela un estudio sobre más de 500.000 adultos de Europa.

Al inicio de la investigación, más de 10.000 participantes consumían más de cuatro copas diarias. La posibilidad de desarrollar cáncer estomacal en una década era dos veces mayor a la de los que bebían media copa de alcohol o menos por día.

Al considerar el tipo de alcohol consumido, el equipo observó que la cerveza, más que el vino o el licor, estaba asociada con el riesgo de desarrollar cáncer estomacal.

No se observó la misma asociación en las mujeres, según confirma el equipo del doctor Eric J. Duell, del Instituto Catalán de Oncología, en Barcelona, España. Pero entre las participantes había menos bebedoras extremas que en el grupo de hombres.

Los resultados, publicados en American Journal of Clinical Nutrition, no prueban que el alcohol provoque cáncer estomacal en algunos varones.

De hecho, el riesgo absoluto es bajo: de unos 13.000 hombres y mujeres que bebían alcohol en exceso al inicio del estudio, sólo 33 desarrollaron cáncer estomacal durante el seguimiento.

Aun así, los expertos recomiendan beber con moderación, es decir, no más de dos copas diarias por día para los hombres y no más de una para las mujeres.

Beber en exceso está asociado con la aparición de cánceres de boca y garganta, además de otras enfermedades graves, como la cirrosis hepática.

El cáncer estomacal es poco frecuente en Estados Unidos. La Sociedad Estadounidense del Cáncer estima que este año se les diagnosticará la enfermedad a unas 21.500 personas.

El tabaquismo es uno de los factores de riesgo, pero el equipo de Duell halló una relación entre el consumo de alcohol y el cáncer estomacal, independientemente del hábito de fumar.

Y esa relación se mantuvo incluso luego de considerar la alimentación (el consumo de carnes rojas y procesadas está asociado con la aparición del cáncer de estómago) e infecciones con H. pylori, que es un tipo de bacteria que produce úlceras.

Si el consumo excesivo de alcohol causa cáncer estomacal, podría ser por una de las sustancias derivadas de la metabolización del alcohol, el acetaldehído, que el equipo describe como un carcinógeno humano.

Además, la cerveza contiene sustancias llamadas nitrosaminas, que causan cáncer en algunos animales.

Entonces, para los autores, es posible que la combinación de esas sustancias y el acetaldehído expliquen por qué la cerveza especialmente estuvo asociada en este estudio con el riesgo de desarrollar cáncer.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Perder 5% de peso disminuye el riesgo de padecer diabetes

Estudios del Centro Joslin para la Diabetes estiman que en América Latina alrededor de 194 millones de personas padecen de diabetes tipo II y que para el año 2025 la cantidad de diabéticos aumentará en 85%.

Los malos hábitos de vida y los factores genéticos son las principales causas que generan la enfermedad. Así lo destacó el doctor Claudio González, miembro de la Sociedad Latinoamericana de Diabetes y de las Sociedades Argentinas de Diabetes Nutrición y Cardiología.

Para evitar caer en las estadísticas el doctor Enrique Caballero, endocrino e investigador del Centro Joslin para la Diabetes en Harvard, indicó que es necesario modificar el estilo de vida.

"Se ha demostrado que las personas que presentan los factores de riesgo con tan sólo perder 5% de su peso corporal pueden disminuir el riesgo de padecer la enfermedad en un 58% lo cual se logra con una alimentación balanceada y haciendo ejercicios", afirmó el endrocrino.

Perjudiciales por igual

Existen dos tipos de diabetes la tipo I y la tipo II y, muy al contrario de la creencia popular, ninguna es más dañina que la otra. Las dos son igual de perjudiciales.

"Es un error el que las personas crean que un tipo de diabetes es más dañino que otro. Ambas son malas y quienes padezcan de diabetes tipo II tarde o temprano van a necesitar inyectarse insulina porque en algún momento van a dejar de producirla", dijo Caballero.

La diabetes no tiene cura, pero con una buena alimentación, un régimen de ejercicios y el tratamiento farmacológico adecuado se puede controlar y prevenir en aquellas personas que no la padecen pero que poseen altas probabilidades de desarrollar la enfermedad.

La diabetes es una enfermedad crónica y con el tiempo puede causar daño en el corazón, los riñones, los ojos y los nervios.

La dolencia también aumenta el riesgo de sufrir accidentes cardiovasculares, úlceras en los pies causando más adelante amputación, retinopatía diabética que causa ceguera, e insuficiencia renal. El riesgo de morir de una persona diabética es dos veces mayor al de una persona sin la enfermedad.

Caballero es enfático al decir que la diabetes "mata a más personas que al cáncer y el sida juntos" por lo que es importante su prevención y tomar cartas en el asunto una vez que se dé con el diagnóstico.

Tomado de: www.eluniversal.com

Asocian los cálculos renales con aumento del riesgo de diabetes

Las personas que tuvieron crisis de cálculos renales podrían desarrollar diabetes tipo 2 con el paso de los años. En un nuevo estudio, un equipo halló que, entre más de 94.000 adultos de Taiwán, los que habían tenido cálculos renales eran un 30 por ciento más propensos que aquellos sin ese trastorno (grupo de control) a que se les diagnosticara diabetes en cinco años.

De las 23.000 personas tratadas por cálculos renales, el 12,4 por ciento desarrolló diabetes, según las historias clínicas, comparado con el 9,6 por ciento de los 70.700 participantes del grupo de control.

La diabetes y los cálculos renales comparten algunos factores de riesgo, como la obesidad y la edad. Pero aun tras considerarlos, junto con ciertas características de la salud, los cálculos renales siguieron asociados con un tercio más de riesgo de desarrollar diabetes.

Se desconocen los motivos exactos, según el equipo de Herng-Ching Lin, de la Universidad de Medicina de Taipei. Pero en la aparición de ambos trastornos podrían influir ciertos procesos orgánicos.

Los cálculos renales aparecen cuando la orina contiene una elevada concentración de sustancias formadoras de cristales, como el calcio o el ácido úrico. Suelen ser muy dolorosos.

La diabetes tipo 2 aparece cuando el organismo pierde la sensibilidad a la insulina, lo que produce un aumento de los niveles de la hormona.

Entre las limitaciones del estudio que señala el equipo está el hecho de que los autores confiaron en las historias clínicas de los participantes y que éstas no siempre son tan precisas.

El estudio tampoco incluyó información clave para poder explicar la causa de la relación entre los cálculos renales y la diabetes, como el tipo de alimentación, los antecedentes familiares y el ejercicio.

Aun así, es posible que los cálculos renales actúen como una señal de alarma de que una persona puede desarrollar diabetes.

Y ese tipo de pacientes "formadores de cálculos" deberían prestar más atención al estilo de vida para modificar la alimentación y hacer más ejercicio.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news