3 de marzo de 2012

Alimentación para alérgicos e intolerantes: consejos y recursos

A nivel mundial existe una gran cantidad de personas con problemas para llevar una vida normal a causa de las alergias e intolerancias alimentarias. Estas personas necesitan productos especiales, que no son fáciles de encontrar, pero que son vitales para su dieta diaria.

No se debe confundir la alergia a los alimentos con la intolerancia a los alimentos. Las alergias provocan una respuesta del sistema inmune, activando la Inmunoglobulina E (IgE). En cambio, la intolerancia se debe en general a un déficit de enzimas que impiden la adecuada metabolización del nutriente.

Alergia a los alimentos

La alergia a alimentos es una respuesta exagerada del organismo ante un alimento (alérgeno), que por sí mismo es inofensivo para las personas no alérgicas.

Las reacciones pueden ser leves (erupciones, urticaria, picor, lagrimeo, enrojecimiento ocular, irritación nasal, tos, asma, diarrea, vómitos), graves (dificultad respiratoria, hipotensión, opresión torácica, palpitaciones o mareo) o muy graves (choque anafiláctico: reacción de todo el organismo, con desvanecimiento, afectación cardiovascular y riesgo vital), habitualmente después de ingerir un determinado alimento.

Todos los alimentos pueden producir alergia, pero la leche, el huevo y el pescado son los principales causantes de alergia en los niños y las hortalizas, las frutas y los frutos secos en los adultos.

Intolerancias

La intolerancia a los alimentos es la incapacidad de consumir ciertos alimentos o nutrientes sin sufrir efectos adversos sobre la salud.

El ejemplo más común es la intolerancia a la lactosa, que es no sólo la insuficiencia de la enzima lactasa que impide la correcta absorción de la lactosa de la leche, sino también a las proteínas de la vaca.

Esta intolerancia a la lactosa la padecen un gran número de bebés al consumir leche de vaca o leche materna de una madre que ha consumido leche o filetes de ternera.

Una persona con intolerancia a la lactosa no debe consumir leche (ya sea entera o desnatada, en polvo, líquida o condensada), postres lácteos (flanes, quesos frescos con sabor de frutas, quesos, mousses...), quesos de todo tipo, requesón, quesos para untar, quesos en lonchas o en porciones, natilla, crema pastelera, mantequilla y alimentos que la contengan.

En el caso de los adultos, la leche de vaca puede ser sustituida con leches obtenidas de plantas y sus derivados: leche de soya, leche de almendras, leche de avena, leche de arroz, leche de maní.

La alimentación del celíaco

Otras intolerancias comunes son al gluten, al huevo y al pescado. La intolerancia al gluten o enfermedad celíaca (EC) se estima que la padece un 1% de la población, que es más frecuente en mujeres que en hombres (el doble en ellas).

Alimentos que con seguridad contienen gluten: pan y harinas de trigo, centeno, cebada y avena; bollos, pastas italianas, pastas de sopa, galletas, bizcochos, magdalenas y pastelería en general; sémola de trigo; productos manufacturados en cuya composición entren cualquiera de harinas citadas; alimentos malteados; chocolates (excepto si existe declaración expresa del comerciante); infusiones y bebidas preparados con cereales: malta, cerveza, agua de cebada.

La Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) distribuye unas listas entre sus socios con aquellos alimentos que se pueden consumir sin peligro alguno aun siendo manufacturados.

La dieta sin gluten debe basarse, fundamentalmente, en alimentos naturales y frescos que no contienen gluten: leche, carnes, pescados, huevos, frutas, verduras, legumbres y los cereales que no tienen gluten: maíz, arroz, mijo y sorgo, combinándolos entre sí de forma variada y equilibrada.

Tomado de: www.20minutos.es

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