7 de abril de 2012

Consumir muy poco calcio y agua puede producir cálculos renales

Entre más de 78.000 mujeres estadounidenses de entre 50 y 70 años, un equipo observó que el riesgo de desarrollar cálculos renales por primera vez disminuía a medida que aumentaba el consumo de calcio y de líquidos. En cambio, ese riesgo crecía cuanto más alto era el consumo de sodio.

A los médicos siempre les preocupó el consumo de calcio en las adultas mayores porque ellas corren alto riesgo de tener osteoporosis y sufrir fracturas, según explicó el doctor Mathew Sorensen, urólogo de la Facultad de Medicina de la University of Washington, en Seattle, que dirigió el estudio publicado en Journal of Urology.

"Cuando aparecen los cálculos, muchos pacientes deducen que tienen que ingerir menos calcio", indicó. Pero "un buen consejo general" es mantener el consumo habitual de lácteos y, si se ingieren suplementos con calcio, consultarle al médico si hay que suspenderlos.

El estudio incluyó a 78.293 mujeres de Estados Unidos controladas durante ocho años. En ese período, el 2,5 por ciento (una de cada 40) desarrolló cálculos renales por primera vez.

El 20 por ciento de las mujeres que más calcio ingerían al inicio del estudio tenía un 28 por ciento menos posibilidades de desarrollar cálculos renales que el 20 por ciento de las que menos calcio consumía. Las participantes ingerían alrededor de 800 miligramos (mg) de calcio por día.

Y el grupo que más líquidos bebía tenía un 20 por ciento menos riesgo de producir cálculos renales que las mujeres que menos líquidos ingerían. Las participantes bebían unos 1,5 litros diarios.

Pero a mayor consumo de sodio, mayor riesgo de desarrollar cálculos.

La quinta parte de las mujeres que más sal ingerían era un 61 por ciento más propensas a desarrollar cálculos que la quinta parte que menos sodio consumían.

"Es muy importante reducir el consumo de sal. Y la dieta estadounidense está llena de sal", dijo Sorensen.

De modo que las personas propensas a desarrollar cálculos renales deberían aprender a leer las etiquetas de los alimentos y a tener cuidado cuando comen afuera.

En cuanto al calcio, Sorensen consideró importante que todos, pero en especial las adultas mayores, sepan que reducir el consumo de lácteos favorece la formación de cálculos renales.

Para el autor, las personas propensas a desarrollarlos deberían ser "cautelosas" con los suplementos con calcio. Pero si una mujer los está tomando para proteger los huesos, debería consultar al médico para saber si debe seguir utilizándolos.

"A la mujer que necesita tomar un suplemento con calcio, le recomendaría que lo haga con la comida", indicó Sorensen. Eso mitiga cualquier efecto del calcio en la formación de cálculos.

En general, los expertos aconsejan que las mayores de 50 años ingieran 1.200 mg de calcio por día. Esto, en realidad, lo logran muy pocas. En el estudio, por ejemplo, el 80 por ciento ingería menos de la cantidad de calcio recomendada.

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