29 de enero de 2012

Prescribir ejercicio moderado previene la mortalidad prematura por cualquier causa y unos 15 problemas de salud

El ejercicio físico puede generar lesiones del aparato locomotor y un riesgo cardiovascular, pero sus beneficios para la salud superan estos riesgos, pues mantenerse activo es útil para prevenir la mortalidad prematura, la cardiopatía isquémica, la enfermedad cerebrovascular, la hipertensión, los cánceres de colon y mama, la diabetes mellitus tipo 2, el síndrome metabólico o la depresión.

Así lo ha demostrado un trabajo del Hospital Transfronterizo de Puigcerdà y de la Facultad de Medicina de la Universidad de Girona, publicado en 'Medicina Clínica'. Para obtener estos beneficios --que se dan en ambos sexos y aumentan con el volumen e intensidad del ejercicio-- aconsejan ejercicio moderado al menos media hora 5 días a la semana o ejercicio intenso al menos 20 minutos 3 días por semana.

Según esta investigación, recogida por Europa Press, la actividad moderada durante al menos media hora la mayor parte de los días de la semana reduce un 31 por ciento el riesgo de mortalidad. Así lo puso de manifiesto una revisión sistemática de cerca de 1,5 millón de individuos seguidos durante unos 11 años.

Asimismo, la incidencia de enfermedad cardiovascular baja un 33 por ciento entre quienes practican una actividad moderada con la misma frecuencia, según una revisión con cerca de 726.000 participantes y un seguimiento de 14 años.

"Algunos estudios muestran que incluso una actividad ligera puede reducir el riesgo cardiovascular. Caminar una hora semanal redujo un 50% el riesgo de enfermedad coronaria y una sola sesión semanal de ejercicio intenso redujo la mortalidad cardiovascular un 39% en hombres y un 51% en mujeres", apuntan.

Además, el riesgo de accidente cerebrovascular baja un 31 por ciento con el ejercicio moderado, según una revisión con casi 480.000 participantes seguidos durante 13 años. También se acorta un 32 por ciento el riesgo de accidente cerebrovascular, como lo muestra una revisión con 112.000 pacientes a ocho años.

En relación al cáncer, en una revisión con 1,4 millones de pacientes seguidos a 10 años, se vio una reducción del 30 por ciento en la incidencia del cáncer de colon dentro del grupo más activo. Otra revisión, esta vez sobre 1,8 millones de pacientes seguidas a 10 años, se observó una reducción de la incidencia del cáncer de mama del 20 al 40 por ciento en el grupo más activo.

Por otra parte, el ejercicio logró una reducción del 42 por ciento en la incidencia de diabetes tipo 2 en una revisión sistemática de 624.000 pacientes seguidos durante unos nueve años. También es útil para prevenir el síndrome metabólico y el ejercicio moderado ayuda a mantener el peso, no tanto a perderlo.

De la misma forma, la actividad física moderada reduce la prevalencia de osteoporosis y en un 17 por ciento la incidencia de fracturas. Según una revisión con 4.100 pacientes, este nivel de ejercicio redujo el dolor y la discapacidad derivadas de la artrosis, sobre todo en el caso de la artrosis de rodilla.

También es eficaz a la hora de reducir el riego de limitación funcional y discapacidad física, bajándolo en entre un 30 y un 50 por ciento. Asimismo, un programa de ejercicios de fuerza y equilibrio mejora la función física y reduce el riesgo de caída entre un 11 y un 40 por ciento.

Además, baja el riesgo de demencia y deterioro cognitivo en mayores de 65 años. Asimismo, cualquier forma de actividad física diaria reduce un 41 por ciento el riesgo de padecer trastornos psicológicos, según una revisión de 19.800 pacientes.

Sin embargo, los efectos adversos del ejercicio físico pueden ser el riesgo de lesiones del aparato locomotor y el riesgo cardiovascular. En concreto, siguiendo las recomendaciones mínimas de ejercicio, se produce una lesión por persona cada cuatro años. Otro riesgo es el cardiovascular, cuyas complicaciones más relevantes son la muerte súbita y el infarto agudo de miocardio. No obstante, según la conclusión de los expertos, "el beneficio del ejercicio supera a sus riesgos".

Tomado de: www.europapress.es

Claves para empacar una lonchera sana

No espere hasta el inicio de la próxima temporada escolar para repensar la dieta que día a día siguen sus hijos en el colegio.

No es la hora de las chucherías, como muchas mamás y papás creen. En tiempos de regreso a clase los especialistas en nutrición recomiendan no descuidar las comidas que los niños llevan en sus loncheras.

"Los padres pensamos que las tres comidas principales del día son suficientes para cubrir las necesidades nutricionales de nuestros hijos, olvidando que a los pequeños les encanta comer entre las comidas, dejando que la llamada merienda esté compuesta por postres, paquetes y gaseosas", advierte Yadira Cortés, directora del pregrado en Nutrición y Dietética de la Universidad Javeriana.

No obstante, la experta considera que las entrecomidas, los refrigerios, la mediamañana o las onces -como quiera que se les nombre- deberían ser más equilibradas, nutritivas y creativas.

En este sentido coincide con Claudia Angarita, presidenta de la Asociación de Nutrición Clínica, para quien una lonchera debe ser atractiva para que los niños se vean tentados a comerla.

Frutas picadas en formas especiales, un alimento que sorprenda en cada entremés, un menú variado y colorido son algunas de las opciones para que los niños no se cansen y así se prevenga la aparición de desórdenes alimenticios.

"Cuando se prepara una lonchera no es simplemente poner ahí comida chatarra. Hay que pensar igual a como se piensan las otras comidas, porque la lonchera está llenando parte de los requerimientos de energía y nutrientes de los niños", dice la nutricionista infantil Gladys Posada Jhonson.

Por su parte, María Raquel Escobar recomienda que la elección del alimento sea concertado: que le gusten al niño, pero que también sea nutritivo.

Grupos alimenticios

Para la nutricionista Yadira Cortés son tres los grupos de alimentos que deben incluirse en cada lonchera. En primer lugar, los constructores. Estos aportan proteínas y renuevan los tejidos del cuerpo.

A este grupo indispensable para el crecimiento pertenecen los lácteos, los frutos secos, las carnes, el huevo y las leguminosas.

Por otro lado, están los alimentos reguladores, es decir, las frutas y las verduras. Su función es aportar vitaminas, minerales y fibra.

Finalmente están los alimentos energéticos, aquellos que regularmente se utilizan en exceso en las loncheras.

Azúcares simples como la miel de caña, los chocolates y los dulces; el pan, las tostadas, las galletas y las tortas hacen parte de este grupo.

Gladys Posada lanza la alerta sobre las loncheras repletas de calorías vacías y poco nutritivas, que abusan de este último conjunto. En la comida de paquete, el Hierro, el zinc, el ácido fólico y otros nutrientes brillan por su ausencia.

No se trata de eliminar los dulces de la dieta infantil, pero sí que éstos dejen de ser el "plato fuerte". Por lo menos una proteína, pocas grasas saturadas y menos bebidas azucaradas son otros consejos útiles.

La importancia de asegurar una lonchera saludable, y en esto coinciden todos los especialistas, es garantizar un crecimiento libre de enfermedades como la diabetes, la hipertensión, el sobrepeso y las complicaciones cardiovasculares.

Consejos:
  1. Prefiera las porciones pequeñas. En los alimentos, es más recomendable pensar en la calidad que en la cantidad.
  2. Ofrecer más agua que bebidas con alto contenido de azúcar. Además, preferir las harinas integrales y las poco refinadas.
  3. Conviene escoger productos de sal horneados, no los fritos y evitar alimentos con alto contenido de sodio, grasas y azúcares.
  4. Incluir en la dieta infantil grasas saludables como las de semillas y frutos secos. Empacar los lácteos congelados para preservarlos.

No caiga en la tentación de las ‘dietas locas’

Diciembre: mes de cenas, tamales, chocolates y queques de nueces. Enero: época de rezos del Niño con rompope, cajetas, arroces y muchas calorías... La suma de ambos da como resultado kilos indeseables, sobre todo ahora en verano, cuando llama la playa.

Muchos de quienes buscan soluciones rápidas recurren por estos días a las llamadas “dietas locas” o de emergencia que, lejos de ser el camino correcto para adelgazar, pueden causar graves consecuencias en la salud. Así lo explica la nutricionista Marissa Brenes Cabalceta.

“Recordemos que las dietas muy bajas en calorías carecen de los nutrientes esenciales para la persona. Es probable que quienes las hacen, experimenten fatiga, deshidratación y debilidad, que se les caiga el pelo y se les quiebren las uñas”, explica.

Según afirma, algunas dietas supuestamente “milagrosas”, como las que reducen la ingesta de alimentos a solo líquidos y se hacen acompañar de ejercicio fuerte, podrían incluso llegar a causar la muerte a quienes tengan un problema cardíaco que desconocían.

Pero sin duda, la secuela más común de este tipo de dietas es el llamado efecto yoyo o efecto rebote, que se da cuando la persona deja la dieta y regresa a su estilo de vida habitual. Entonces, su organismo “se enloquece” y recupera en un santiamén el peso que había perdido.

Tomado de: www.nacion.com/2012-01-29/RevistaDominical

Estudio asocia sustancias vegetales con menor mortalidad cardíaca

Los adultos mayores que consumen una cantidad moderada de ciertas sustancias vegetales son menos propensos a morir por cardiopatías o infarto cerebral.

Un estudio sobre casi 100.000 adultos mayores de Estados Unidos demostró que los que más flavonoides ingerían a través de la dieta eran menos propensos que el resto a morir por enfermedad coronaria o accidente cerebrovascular (ACV) en los siguientes siete años.

Esas sustancias están en muchas verduras y frutas, como las bayas, los cítricos, la manzana, la espinaca o el brócoli, además de las nueces, la soja, el chocolate amargo, el té y el vino. Los flavonoides aportan muchos beneficios; son antiinflamatorios y antioxidantes, lo que quiere decir que protegen a las células del daño que puede causar enfermedades crónicas y cáncer.

El equipo dividió a los participantes en cinco grupos, según la cantidad de flavonoides que consumían. La quinta parte que más flavonoides ingería era un 18 por ciento menos propensa a morir por cardiopatías o ACV que la quinta parte que menos flavonoides consumía.

Esa diferencia es "leve, pero importante", aseguró la autora principal, Marjorie L. McCullough, de la Sociedad Estadounidense de Oncología, en Atlanta. McCullough explicó que, dado que la enfermedad coronaria y el ACV son tan comunes, hasta una reducción modesta del riesgo de sufrirlas haría una gran diferencia en la población general.

Se desconoce si los flavonoides disminuyeron los riesgos cardiovasculares de los participantes, pero la autora sostuvo que deberíamos consumir los alimentos ricos en esas sustancias.

Los resultados, publicados en American Journal of Clinical Nutrition, surgen de más de 98.000 hombres y mujeres que respondieron cuestionarios sobre la dieta, el estilo de vida y los antecedentes clínicos. En ese momento, tenían alrededor de 70 años.

El los siguientes siete años, 2.771 personas murieron por enfermedad coronaria o ACV. Eso incluyó 615 muertes en el grupo que menos flavonoides consumían al inicio del estudio, comparado con 515 muertes en el grupo que más flavonoides ingerían.

Tras considerar otros factores, como el tabaquismo, el ejercicio y el peso, los que más flavonoides consumían tenían un 18 por ciento menos riesgo de morir por causa cardiovascular.

Para McCullough, sumar más verduras y frutas a la alimentación mejora la salud y prolonga la vida. Y los resultados sugieren que esos beneficios no demandarían un gran cambio de la dieta.

Los participantes que más flavonoides consumían, ingerían unas 20 porciones de frutas y unas 24 porciones de verduras por semana. En cambio, los que menos flavonoides ingerían, sumaban unas 11 porciones de frutas y unas 18 porciones de verduras por semana.

"Agregar una porción diaria de alimentos ricos en flavonoides sería beneficioso", dijo la autora. En general, los expertos recomiendan consumir muchas frutas y verduras para mejorar la salud.

La dieta DASH, que se utiliza para bajar la presión y proteger el corazón, sugiere consumir entre cuatro y cinco porciones de frutas y de verduras por día. Media taza de vegetales cocidos o una fruta fresca mediana equivalen a una porción.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

21 de enero de 2012

Hacer ejercicio y dormir más: claves para evitar el sobrepeso infantil

Un estudio reciente revela que la falta de sueño y de ejercicio son dos de las principales causas del sobrepeso y la obesidad.

Como una respuesta al creciente problema de la obesidad en todo el mundo, diversos profesionales europeos han dedicado los últimos cuatro años a desentrañar el origen multifactorial del sobrepeso y la obesidad infantiles, así como las vías más eficaces para prevenir el problema. Se trata del proyecto IDEFICS (Identificación y prevención de los efectos inducidos por la dieta y el estilo de vida en la salud de los niños), una investigación en la que han participado expertos en epidemiología, nutrición, salud pública, genética, psicología, pediatría, actividad física y bioética, entre otras muchas ramas.

Programado para concluir el año próximo, el estudio IDEFICS ha analizado a un total de 16,224 niños de 2 a10 años de edad procedentes de Bélgica, Suecia, Estonia, Alemania, Hungría, España, Chipre e Italia, así como a sus padres. Los resultados que a lo largo de este tiempo han obtenido los científicos son de gran importancia tanto para descubrir la naturaleza del fenómeno como para establecer estrategias para combatirlo. Las últimas conclusiones se dieron a conocer en el marco del XI Congreso de la Federación Europea de Sociedades de Nutrición celebrado en Madrid, España.

En efecto, el estudio confirma que existe una relación directa entre la duración del sueño y el riesgo de padecer obesidad. Los investigadores descubrieron que los niños en edad preescolar que duermen menos de 11 horas cada noche corren un riesgo 40% mayor de desarrollar sobrepeso, y si duermen menos de nueve horas, el peligro se incrementa hasta un 300%.

De acuerdo a su análisis, uno de los factores que reduce las horas de sueño en los niños es que éstos pasan cada vez más tiempo frente a una pantalla. El hecho de que los escolares dediquen más horas a la televisión, la computadora o los videojuegos implica que duerman menos e incluso que se les dificulte conciliar el sueño debido a una sobre estimulación sensorial, sobre todo visual. Así, como una de las medidas más obvias para que los niños duerman más y, por ende, reduzcan el riesgo de padecer sobrepeso, los expertos recomiendan la limitación de los tiempos dedicados a permanecer delante de una pantalla.

¡A moverse!

Financiado por la Comisión Europea y coordinado por el Instituto de Investigación sobre Prevención y Medicina Social de la Universidad de Bremen, Alemania, el estudio también concluyó que la falta de actividad física es otro de los principales factores que inducen al sobrepeso y la obesidad. De acuerdo a sus conclusiones, los niños que hacen más ejercicio –porque practican algún deporte, se transportan en bicicleta o juegan al aire libre, por ejemplo- tienen menos probabilidades de mostrar exceso de peso, lo mismo que aquellos que pasan menos de 14 horas a la semana frente a una pantalla. De nuevo se hace patente la relación directa entre el sobrepeso y los estilos de vida sedentarios.

En este sentido, los científicos también revelaron que los niños que habitan en zonas con espacios públicos adecuados para jugar y ejercitarse al aire libre, suelen participar en este tipo de actividades un promedio de 15 minutos más que los que viven en áreas con movilidad reducida, donde dichos espacios son escasos, inseguros o simplemente no existen. Para los investigadores, los padres no son los únicos responsables de que sus hijos sean obesos o tengan sobrepeso. En cambio, advierten sobre la necesidad de que la sociedad en conjunto, ciudadanos y gobiernos, participen activamente en la creación de oportunidades que fomenten la actividad física entre niños y jóvenes. Si se trata de promover el ejercicio como una de las estrategias más importantes para combatir el exceso de peso, es indispensable brindar los entornos apropiados para practicarlo –seguros, accesibles y bien equipados.

Tomado de: www.cronica.com.mx

El cerebro, una máquina que necesita nutrición

El cerebro humano posee entre 80 a 120 billones de neuronas, en una matriz bien organizada de terminaciones nerviosas de intrincadas conexiones de células cerebrales, en la que miles de millones de impulsos eléctricos van y vienen dentro de este órgano, que se expande especialmente en la corteza cerebral y permiten al cerebro pensar, recordar, oler, amar, ser creativo y controlar nuestras acciones, a través de un mecanismo altamente efectivo.

Este es el análisis que hace Jorge Daza, médico neurólogo e internista, para hacer énfasis en la nutrición de esta máquina en la que, dicho de manera castiza, recae toda la responsabilidad para que el ser humano lleve a feliz término todas sus actividades cotidianas.

Nutrientes para el cerebro.

Daza agrega que los neurotransmisores son producidos por nutrientes que se encuentran en los alimentos que consumimos. Las proteínas, por ejemplo, contienen aminoácidos tales como la fenilalanina, tirosina y triptófano, que ayudan a formar la epinefrína, norepinefrína, dopamina y la serotonina. (Ver recuadro de Alimentos recomendados).

Por su parte, la colina es un ensamblador de moléculas necesario para la formación de estructuras. Es una amina, constituyente de los fosfolípidos de alimentos de origen vegetal y animal. También es un precursor de la acetilcolina, un neurotransmisor de la unión neuromuscular y de las lipoproteínas encargadas del transporte de lípidos. Teniendo en cuenta lo anterior, Daza manifiesta que existe la hipótesis de que podría aumentar el rendimiento y la ejecución mental y física.

El neurólogo explica que una alimentación deficiente, la contaminación y el envejecimiento impactan negativamente el cerebro y las funciones biológicas. Los neurotransmisores están involucrados en la regulación de las comunicaciones interneuronales. Las deficiencias en los nutrientes básicos, disfunciones gastrointestinales, metales pesados y otros contaminantes, además de la genética, son factores relacionados con las anormalidades en el comportamiento, escasa habilidad e irritabilidad de las personas.

Los nutrientes que son vitales para un óptimo funcionamiento del cerebro incluyen los aminoácidos básicos, la vitamina B6, magnesio, zinc y fosfatidilserina, entre otros.

El neurólogo, quien además es profesor de pre y postgrado de la Unilibre de Barranquilla, manifiesta que todas las vitaminas del complejo B son cofactores del proceso de producción de neurotransmisores, específicamente la B1 (presente en la carne de cerdo y levadura de cerveza), B6 (melón, pollo y plátano) y la B12 (hígado, huevos y queso). Esta última es muy importante para contrarrestar el estrés y fortalecer la agilidad intelectual.

Más alimentos

El calcio, por ejemplo, interviene en la transmisión de los impulsos nerviosos, mientras que el hierro en el rendimiento y en el transporte de oxígeno a las células. El zinc parece estar relacionado con la actividad de los neurotransmisores.

El calcio está presente en la leche y sus derivados. El hierro es posible encontrarlo en carnes, vísceras, legumbres y frutos secos. Las ostras, crustáceos, carne de cordero y las leguminosas son alimentos ricos en zinc.

Más información

Alimentos ricos en vitamina C: el neurólogo Daza señala que algunas investigaciones han demostrado que la vitamina C (cítricos, tomates, coliflor y pimientos) disminuye la posibilidad de sufrir cáncer cerebral, sobre todo, en la infancia.

Fumadores: se les recomienda aumentar el consumo de vitamina C, ya que un fumador medio reduce el nivel de esta en 20 por ciento y un gran fumador, en 40.

Información interesante: el doctor Jorge Daza señala que algunos estudios han demostrado que una dieta rica en carbohidratos (papas, arroz, harinas, leche, cereales) ayuda a calmar la ansiedad.

Las proteínas: contenidas en alimentos de origen animal, especialmente en el hígado y los mariscos, contribuyen con la regulación de la capacidad intelectual y del estado de ánimo.

Positivos: hay alimentos que alteran al ser humano, y también otros que tranquilizan y estabilizan como lo es el toronjil, manzanilla y valeriana, entre otros.

Tomado de: www.elheraldo.co

Cinco motivos para decir no a las 'monodietas'

Este tipo de regímenes nunca son una opción saludable de cara a perder peso

Comer durante un tiempo determinado únicamente un tipo de alimento. Éste es el fundamento principal de las llamadas 'monodietas' que prometen ser una gran ayuda de cara a cuidar la línea. Así, surgen dietas ‘disparatadas’ como la del melocotón, la de la toronja, la de la manzana, la de la alcachofa, etc.

Y decimos ‘disparatadas’ porque, si bien puede ser cierto que en un primer momento ayudan a perder peso, se trata de regímenes realmente contrarios al bienestar del organismo y de la salud. Éstas son algunas de las razones principales por las que una ‘monodieta’ nunca es una alternativa a tener en cuenta a la hora de mantener a raya la figura:
  1. La razón fundamental es que se trata de dietas desequilibradas que no aportan las cantidades necesarias de macronutrientes, vitaminas y minerales.
  2. Además, al finalizar la dieta, se estimula la ingesta excesiva de alimentos, lo que lleva nuevamente a la ganancia de peso (efecto rebote). En muchas ocasiones se gana mucho más de lo que se ha perdido, con la misma rapidez.
  3. Son dietas monótonas, muy aburridas por lo que resultan muy difíciles de seguir.
  4. No ayudan en absoluto a formar buenos hábitos de alimentación.
  5. Tienen muy bajo contenido calórico y provocan una sensación de hambre que resulta agobiante y muy molesta para quien las realiza.
Tomado de: www.hola.com

El consumo continuo de alcohol provoca obesidad abdominal

La ingesta continua de alcohol está relacionada con la obesidad abdominal que, a su vez, implica mayor riesgo de mortalidad en adultos, según las conclusiones de un estudio recogido por la plataforma SINC.

Los resultados del estudio, publicados en el 'European Journal of Clinical Nutrition', sugieren que el consumo de alcohol a lo largo de la vida produce adiposidad abdominal con aumento del perímetro de la cintura. Además, en los hombres, provoca obesidad general con aumento del Índice de Masa Corporal (IMC).

La investigación, realizada durante nueve años, recogió una muestra de 258.177 individuos de entre 25 y 70 años, procedentes de Francia, Italia, Grecia, Holanda, Alemania, Suecia, Noruega, Reino Unido y España.

"Es el único estudio realizado hasta la fecha que analiza el consumo de alcohol en una amplia muestra de personas adultas de diferentes regiones europeas y examina el papel de la exposición durante mucho tiempo al alcohol en la obesidad abdominal y general", ha señalado una de sus autoras, María Dolores Chirlaque, investigadora de la Consejería de Sanidad de la Región de Murcia.

No obstante, el estudio señala que los mayores incrementos del perímetro de la cintura se observan en consumos altos de alcohol, por lo que no desaconseja un consumo moderado.

"Queda ahora por analizar si el abandono del uso del alcohol, o un consumo bajo de este, revierte la obesidad abdominal y en cuánto tiempo", ha explicado Chirlaque, otra de las investigadores, que pertenece al Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP).

La cerveza peor que el vino

En el estudio se analizó también los efectos que tenía la cerveza y el vino en la formación de adiposidad. Así, reveló que la ingesta de la primera bebida fomenta en mayor medida la obesidad abdominal que el consumo de la segunda.

Además, la investigación reveló que los hombres que consumen más cerveza presentan más riesgos (en un 75%) que los de vino (25%). De esta manera, los hombres que consumen más de tres vasos de cerveza incrementan (50%) sus posibilidades de tener obesidad abdominal. Por su parte, las mujeres que beben uno o dos vasos diarios a lo largo de la vida tienen un riesgo ligeramente mayor de desarrollar obesidad abdominal que las que no llegan a consumir medio vaso.

Con respecto al vino, las mujeres que toman tres o más vasos tienen más posibilidades (60%) de padecer sobrepeso abdominal que las que no llegan a beber medio vaso. Mientras que, en hombres, este riesgo se sitúa en el 28 por ciento.

Tomado de: www.europapress.es

Porciones más pequeñas equilibran la alimentación infantil

Un estudio demuestra que reducir el tamaño de las porciones del plato principal del almuerzo de los preescolares permite agregarles más frutas y verduras como acompañamiento y que consuman menos calorías totales.

Los autores aseguran que los resultados les proporcionan a los padres otra estrategia para alentar a sus hijos a ingerir más verduras, mientras la obesidad infantil sigue aumentando y la población infantil no consume las porciones de frutas y verduras recomendadas.

"Hay que ser cuidadosos (con los platos principales) y servir las porciones adecuadas para cada edad", dijo Sara Sweitzer, especialista en nutrición de la University of Texas.

"Si los niños quedan satisfechos con la entrada, seguramente dejarán para el final las verduras y las frutas", agregó Sweitzer, que no participó del estudio.

Los padres pueden controlar si la cantidad de comida es la adecuada al revisar qué dejan sus hijos en el plato y preguntarles cuánto comen. "Tienen que animarse a preguntarles si quieren todo el sándwich o sólo la mitad", recomendó la especialista.

En un establecimiento preescolar de Pensilvania, un equipo les sirvió a 17 niños seis variedades del mismo almuerzo un día por semana.

Las comidas incluían distintas cantidades de menos de la mitad de una taza y media de fideos con queso como plato principal, junto con una gran cantidad de arvejas y puré de manzanas sin azúcar, más un arrollado de granos integrales y leche.

El equipo de Jennifer Savage, de la Pennsylvania State University, observó que a mayor tamaño de la entrada, más fideos con queso y menos acompañamientos saludables comían los niños.

Los preescolares comieron casi toda la porción pequeña de fideos con queso, con unas 145 calorías. Pero también comieron casi todas las porciones más grandes y sumaron 390 calorías del plato principal.

Cuando se les sirvió la entrada más pequeña, los niños comieron casi la mitad de los acompañamientos saludables, incluidas las frutas y las verduras, comparado con apenas un cuarto cuando recibían la porción más grande de fideos con queso, según publica el equipo en American Journal of Clinical Nutrition.

La cantidad total de calorías que los niños consumieron en el almuerzo también varió según el tamaño de la entrada: 506 calorías con la porción más grande y 315 con la porción más pequeña.

Uno de los problemas más comunes, según comentó Sweitzer, es que los padres organizan la comida de sus hijos con un plato principal demasiado grande, en parte porque les preocupa que sus hijos tengan hambre.

"La porción completa de fideos con queso es adecuada para el almuerzo de un adulto, pero no para un niño", dijo. Y agregó que un niño de 4 años no toma decisiones saludables en esa situación.

"Si un niño tiene la opción de comer gran cantidad de la entrada que más le gusta, lo hará hasta estar satisfecho. Cuando llegue al punto de saciedad, dejará de comer", explicó a Reuters Health.

Sweitzer aconsejó que los padres y los hermanos mayores les den el ejemplo a los más pequeños al elegir "snacks" saludables y consumir más acompañamientos nutritivos en las comidas.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Cómo evitar digestiones pesadas

Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ / Tomado de: www.consumer.es

Comidas copiosas y el consumo de alimentos irritantes como el café son algunas de las causas de alteraciones gastrointestinales

El estómago es uno de los órganos más resentidos durante los días posteriores a la Navidad. Pero además, es uno de los más vulnerables. Es el blanco perfecto para las enfermedades, ya que durante más de un mes la dieta puede haber variado mucho. De ahí que sea tan importante mantenerlo sano y evitar, o contrarrestar, los efectos secundarios que conllevan las comidas abundantes. Aunque no todos los días se exceda la cantidad recomendable, son numerosas las ocasiones en las que se añade al menú habitual algún que otro dulce. Las principales causas que provocan alteraciones gastrointestinales son, sobre todo, el consumo de alimentos inapropiados, incompatibles con el organismo, cantidades excesivas, comer rápido, excederse con las comidas copiosas y el consumo de bebidas o alimentos irritantes, como el café, el alcohol o el chocolate.

Una buena digestión de los alimentos proporciona la absorción de todos los nutrientes necesarios para el organismo y una buena calidad de la sangre. Por el contrario, una mala digestión o el consumo de alimentos inapropiados favorecen la formación de toxinas en la sangre, que influye en el desarrollo de los tejidos y dificulta la absorción de los nutrientes necesarios. El resultado es la creación de tejidos débiles que propician enfermedades o malestar gatrointestinal.

Una mala digestión

El proceso de digestión está diseñado para que se realice de manera rápida y, de este modo, obtener el máximo valor nutritivo de los alimentos que se ingieren. Cuando la digestión es lenta, los alimentos que no se digieren pueden fermentarse y provocar síntomas de malestar gastrointestinal, como ardores, dolor abdominal, náuseas, eructos o reflujo, entre otros. Pero las comidas copiosas o los excesos no son la única causa de una mala digestión. Para evitar esta fermentación de los alimentos, deben tenerse en cuenta varios aspectos:
  • Comer en exceso: cuanta más cantidad de alimentos se consume, el sistema digestivo tiene menos posibilidades de completar la digestión. Siempre es mejor comer poca cantidad y de forma más frecuente.
  • Masticar mal: cuando se mastica de forma inadecuada significa que se ha comido muy deprisa, un aspecto que implica pasar por alto el primer paso de la digestión, que se inicia en la boca con la masticación. Si no se realiza bien, los alimentos pasan menos triturados al estómago, la digestión se ralentiza y, en ocasiones, puede que no se termine de realizar.
  • Evitar beber durante las comidas: por una parte, la digestión se realiza en el organismo a una temperatura de unos 37ºC. Con el consumo de bebidas frías, se desarrolla un contraste de temperaturas que obliga al organismo a contrarrestar. Esto causa una alteración en la circulación de la sangre, que retrasa la digestión y puede inflamar la mucosa. Por otra parte, beber grandes cantidades de líquido durante las comidas puede diluir las enzimas y los ácidos responsables de la digestión, lo que perjudica su función digestiva y se interrumpe el proceso de digestión.
  • Comer muy tarde: durante la noche, los procesos digestivos se ralentizan. Comer muy tarde es una causa común de problemas de digestión.
  • Estados ansiosos o de estrés: tener un estado de ánimo alterado en el momento de comer, como disgusto, ira o estrés, afecta de forma directa a la digestión y hace que las enzimas digestivas no actúen a tiempo y retrasen la digestión, de manera que no se pueda completar.
Estómago sano

Una digestión rápida garantiza un estómago sano, una mejor vitalidad y una absorción adecuada de todos los alimentos, en definitiva, supone un equilibrio perfecto en todo el organismo. Para evitar estos desagradables síntomas posnavideños, es recomendable poner en práctica algunos consejos:
  • Consumir alimentos de fácil digestión, poco condimentados y masticar bien, sin tener prisa en terminar de comer.
  • Dejar pasar unas cinco horas entre las comidas.
  • Beber líquidos entre horas en abundancia. El agua ayuda a eliminar las toxinas presentes en la sangre.
  • Comer tranquilos, despacio. No comentar los problemas durante la hora de las comidas, ya que el sistema nervioso rige el sistema digestivo.
  • Evitar el consumo excesivo de azúcares e hidratos de carbono.
  • Tomar una infusión digestiva después de las comidas (manzanilla, menta poleo).
  • Dejarse guiar por los sentidos, es decir, si se nota que algo no sienta bien, dejar de comerlo. Si no se tiene apetito, no forzar, y si se tiene mucho apetito, comer despacio para saciarse antes.
  • Los expertos indican que es mejor evitar la mezcla de alimentos ácidos con carbohidratos, ya que los ácidos dificultan la acción de las enzimas digestivas.
  • Es recomendable incluir proteína en cada comida porque de esta manera se estimula la secreción de ácido clorhídrico, responsable de la digestión.
  • Ser prudente al comer.

14 de enero de 2012

La comida chatarra causaría daños cerebrales, según estudio

Consumir alimentos altos en grasas trans como dulces procesados y carnes rojas afectaría al sistema nervioso

Un reciente estudio sobre la nutrición y su influencia en el desarrollo del cerebro, dirigida por Gene Bowman de la Oregon Health & Science University, reveló que consumir comida chatarra en exceso puede afectar el funcionamiento de nuestro sistema nervioso.

La mayoría de investigaciones orientada a la relación entre la comida y el envejecimiento del cerebro se basan en encuestas a personas sobre su dieta semanal. Sin embargo, Bowman propuso un nuevo enfoque que consiste en estudiar directamente el tipo de nutrientes que se encuentran en la sangre, informa The Huffington Post.

Según explica, este método no es 100% confiable pero varios estudios han demostrado que los niveles de nutrientes en la sangre se correlacionan bien con la dieta de un sujeto durante un año, lo que permite una mejor evaluación.

Los resultados, publicados en la revista Neurology, encontraron un fuerte vínculo entre los niveles altos de grasas trans y la reducción del volumen cerebral y de las capacidades cognitivas. En resumen, el estudio indicó que consumir alimentos altos en grasas trans, en su mayoría comida chatarra, como dulces procesados y carnes rojas grasosas pueden causar daños cerebrales.

“Está claro que las grasas trans son perjudiciales tanto para el corazón y el cerebro. Así que yo recomendaría que la gente se mantenga alejado de ellas”, dijo Bowman.

El estudio se realizó utilizando datos de solo 100 personas, todas de edad avanzada. Se plantea ejecutar una investigación más amplia para comprobar dicha relación, de obtener resultados positivos, las posibilidades para tratar enfermedades cerebrales serían mucho más amplias que en la actualidad.

Tomado de: elcomercio.pe

La alimentación saludable como factor clave para aumentar la productividad de una empresa

Una persona que está bien alimentada es más productiva, tiene mayor capacidad de concentración, mayor velocidad de procesar la información y un menor riesgo de accidentarse.

La mayor parte del tiempo de la vida de una persona se emplea en el trabajo, y es por esto que muchos de los hábitos alimenticios dependen del ritmo laboral que tenga cada profesional. Por lo mismo, es muy común ver como muchas personas no llevan una vida saludable y se alimentan de mala manera porque creen no tener el tiempo y los espacios necesarios para hacerlo.

Sin embargo ya existen algunas empresas que incentivan a sus colaboradores a tener buenos hábitos alimenticios y llevar una vida saludable, porque entienden que el bienestar de éstos recae directamente en la productividad de la empresa.

"Una persona que está bien alimentada es más productiva, tiene mayor capacidad de concentración, mayor velocidad de procesar la información y un menor riesgo de accidentarse. El cerebro trabaja con glucosa y si no se ingiere alimentos en períodos muy largos de tiempo, se está más aletargado y con los sentidos menos puestos en el trabajo", explica la nutricionista Rinat Ratner, directora de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad del Desarrollo y asesora del programa Vivir Bien de la empresa Sodexo.

En la empresa de alimentos Nestlé están muy consientes de esto. Por lo mismo, durante los últimos seis meses del año pasado realizaron una exitosa intervención de vida saludable, orientada a los trabajadores de la compañía, llamada "Perder para ganar". El objetivo fue promover hábitos de vida saludable a través de consejerías nutricionales y rutinas de actividad física.

"Cuando una persona está sana trabaja mejor y, por lo tanto, es más productiva. Disminuye el ausentismo laboral y se enferman menos. Por eso inventamos este programa, la idea era que nuestros colaboradores se tomaran en serio el tema de tener una buena alimentación y hábitos saludables", dice Angélica Valenzuela, gerente comercial de Comunicaciones Nestlé.

Beneficios

Según la guía práctica "Vida Sana en la empresa", elaborada por el Ministerio de Salud, el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos Inta, Acción RSE y el Consejo Nacional Vida Chile, cuenta que la consultora Time Research realizó una investigación entre empresas de varias ciudades del país, para conocer las políticas de alimentación y las opiniones de empleadores y trabajadores en relación a este tema.

El estudio concluyó que cuando las empresas se preocupan de promover hábitos saludables entre sus trabajadores, existe una mayor productividad, concentración y mejor clima laboral y desempeño.

Por otra parte, la investigación descubrió que según los trabajadores, el aspecto de alimentación constituye un 14% de lo que se debe mejorar en las empresas.

En relación a esto, Valenzuela dice que es muy fácil que las empresas puedan entregar una instancia para fomentar la vida saludable a sus empleados. Y para eso, "es recomendable asesorarse por una empresa que eduque y evalúen a los trabajadores en este tema. Además, existen muchas iniciativas que permiten cambiar los hábitos de los trabajadores. Por ejemplo, en Nestlé, disponemos de frutas en las estaciones de descanso y contamos con un portal interno donde se pueden informar sobre cómo llevar una vida saludable", asegura.

Consejos

La nutricionista Ratner entrega las siguientes recomendaciones para aumentar la productividad en el trabajo a través de buenos hábitos alimenticios.

"Es fundamental tomar desayuno. Y a media mañana comer una colación saludable para mantener el nivel de glucosa adecuado para mantener la capacidad de concentración. Es muy importante tomarse el tiempo para almorzar algo liviano, de lo contrario en la tarde tendremos una capacidad productiva muy baja y sentiremos mucho sueño. Lo ideal es que la alimentación sea balanceada, esto quiere decir que se debe incorporar al menos una porción de verduras, preferir carnes magras, evitar comidas altas en grasas y elegir de postre una fruta", aconseja Ratner.

Y por último, según indica la guía práctica "Vida Sana en la empresa", algunas de las actividades para desarrollar programas nutricionales en los lugares de trabajo pueden ser:
  • Disponer de alimentos saludables en máquinas automáticas, kioscos y cafeterías.
  • Ofrecer opciones saludables a menor costo que los menús menos saludables.
  • Publicar artículos con respecto a este tema en el boletín de la empresa y diarios murales.
  • Ofrecer charlas para educar los hábitos de alimentación
  • Crear talleres de cocina con posibilidad donde puedan participar familiares para traspasar la experiencia al entorno familiar del trabajador.

La ingesta de uvas previene o retrasa la degeneración macular asociada con la edad

La ingesta de uvas previene o retrasa el comienzo de la degeneración macular asociada con la edad (DMRE), puesto que hacen que la retina no se oxide, según un estudio estadounidense recogido en la publicación 'Free Radical Biology and Medicine'.

"Una dieta enriquecida en antioxidantes naturales, como las uvas, evita la DMRE y aporta beneficios a la retina y a sus funciones", reconoce la investigadora principal Silvia Finnemann, del Departamento de Biología de la Universidad de Fordham de Nueva York (Estados Unidos).

De esta manera, el estudio observó el impacto que tenía una dieta rica enriquecida en antioxidantes en la vista de ratones mayores que sufrían daños en la retina. Cada uno de ellos recibió una dieta normal o enriquecida en uvas o en luteina. A pesar de que los resultados revelaron que la luteina era efectiva, las uvas eran las que ofrecían más protección a la retina.

"El efecto protector de las uvas es importante, pues aporta beneficios a la vista de las personas mayores, incluso si fueron consumidas cuando eran jóvenes", precisa Finnemann.

La degeneración macular asociada con la edad se produce cuando se dañan los vasos sanguíneos de la parte de la retina conocida como la mácula, que hace que la visión sea más nítida y más detallada.

Tomado de: www.europapress.es

El consumo de carne procesada aumenta el riesgo de cáncer de páncreas

Investigadores del Instituto Karolinska de Estocolmo, en Suecia, aseguran que el consumo habitual de carne procesada, como salchichas, bacon (tocino o tocineta) o hamburguesas, puede aumentar el riesgo de cáncer de páncreas, según los datos de un estudio publicado en 'British Journal of Cancer'.

En concreto, y tras haber revisado 11 estudios con más de 7.000 pacientes, han observado que por cada 50 gramos de consumo diario de este tipo de alimentos, equivalente a una salchicha o un par de lonchas de bacon, aumenta un 19 por ciento el riesgo de padecer estos tumores, en comparación con quienes nunca comían estos alimentos.

Este tipo de carne ya ha sido relacionada con un mayor riesgo de cáncer colorrectal, al igual que el consumo de otras carnes, como la carne roja.

De hecho, en esta revisión de estudios también se ha analizado su relación con el cáncer de páncreas, observándose que los hombres que comían 120 gramos de carne roja al día tenían un riesgo un 29 por ciento mayor de cáncer pancreático que quienes no comían carne. Sin embargo, los resultados no son concluyentes ya que no se detectó dicha asociación en mujeres.

Aunque el cáncer de páncreas no es uno de los tumores más comunes, es uno de los más letales porque se suele diagnosticar en fases avanzadas. De hecho, los autores aseguran que se le conoce como el "asesino silencioso".

Por ello, según asegura la autora del estudio, Susanna Larsson, en declaraciones a la BBC recogidas por Europa Press, "además de mejorar el diagnóstico es importante entender qué es lo que incrementa el riesgo de esta enfermedad".

"Si la dieta tiene un impacto en el cáncer pancreático, esto puede influir en las campañas de salud pública para ayudar a que se reduzca el número de casos de esta enfermedad ", asegura.

De hecho, y con el objetivo de prevenir el cáncer colorrectal, numerosos expertos ya aconsejaban no consumir más de 70 gramos diarios de carne roja y procesada, una recomendación que amplía su protección al cáncer de páncreas.

No obstante, todavía será necesario llevar a cabo más estudios para confirmar la asociación porque puede haber otros factores, como la obesidad, que también influyan en dicho riesgo.

"Todavía no se puede asegurar que la carne sea un factor de riesgo definitivo del cáncer de páncreas", insiste Sara Hiom, directora de información de Cancer Research UK, apuntando que fumar puede ser "un factor mucho más decisivo" en estos tumores.

Tomado de: www.europapress.es

Cómo evitar comer en exceso cuando coma fuera de casa

Comer de más en los restaurantes es fácil. Pero investigadores de la Universidad de Texas en Austin afirman haber creado una estrategia que ayudó a un grupo de mujeres de mediana edad que comen fuera frecuentemente a evitar aumentar de peso, e incluso perder algunos kilos.

Los investigadores lo llaman "comer con conciencia en los restaurantes", y enseñaron a las mujeres a prestar mucha atención a lo que comían y a cómo se sentían, con la meta de sentirse satisfechas con porciones más reducidas y dejar de comer antes de sentirse demasiado llenas.

"Salir a comer se ha vuelto una parte importante de nuestra cultura. Comer fuera frecuentemente y consumir alimentos muy calóricos en grandes porciones en restaurantes puede contribuir a una ingesta calórica excesiva y al aumento de peso", señaló la autora líder del estudio Gayle Timmerman, profesora asociada de enfermería. "Pero simplemente aconsejar a las personas que no coman fuera no es factible".

Tampoco lo es decir a las personas que solo coman opciones bajas en calorías. "No se puede simplemente decir 'elija las verduras al vapor'. La gente no sale a comer verduras al vapor. Salen a comer algo que no pueden comer en casa".

Las personas necesitan estrategias para evitar las calorías excesivas cuando salen a comer, pudiendo al mismo tiempo disfrutar de la experiencia.

El estudio, que aparece en la edición de enero y febrero de la revista Journal of Nutrition Education and Behavior, incluyó a 35 mujeres de 40 a 59 años de edad, la mayoría tenían sobrepeso o eran obesas y salían a comer al menos tres veces por semana. Comer fuera incluía cualquier comida (desayuno, almuerzo o cena) o incluso un pastel y un café con leche en Starbucks.

Alrededor de la mitad de las mujeres asistieron a seis sesiones grupales semanales de dos horas de duración que se enfocaban en la reducción de las calorías y la ingesta de grasa cuando se comía fuera, mientras que la otra mitad se asignó a una lista de espera. Las sesiones abarcaban los puntos básicos de la nutrición, el tamaño de las porciones e información sobre el contenido calórico y graso de los alimentos.

Pero las mujeres también recibieron estrategias específicas para que las usaran al comer fuera, como cuáles platos podían pedir sin engordar cuando cenaban en un restaurante mexicano o italiano.

Entre los consejos:

  • Cuando haga su pedido, solicite una cajita para llevar junto con la comida, y coloque en ella la mitad del plato antes de comenzar a comer. "La investigación muestra que cuando hay menos en el plato uno come más lentamente, lo que ayuda a sentirse más satisfecho", apuntó Timmerman. "Si espera para poner la comida en la cajita para llevar, hay una tendencia a comer más. Entonces uno piensa que no quiere que la comida se desperdicie". Antes de saberlo, el plato está totalmente vacío.
  • Pida de la carta. Si en realidad no quiere comerse tres tacos, arroz y frijoles, elija lo que desea. Quizás solo dos tacos bastan. También, "pida la salsa, la mantequilla y el aderezo aparte para asegurarse de que no consume calorías sin darse cuenta, o que ni siquiera deseaba", comentó Timmerman.
  • Si le da igual, no lo coma. "Me gusta enfocarme en mis calorías 'deseadas' y evitar las que no deseo", dijo Timmerman. "Coma los platos que le encanten, y evite los que le den igual. El arroz me da igual, así que cuando como fuera, les digo que ni lo traigan. Muchas veces, comemos calorías de cosas que no nos gustan, que no disfrutamos particularmente y que ni siquiera deseamos". Añadió que la excepción son los alimentos altamente nutritivos. Quizás el brócoli sea neutral para usted, pero cómalo de cualquier forma.
  • Comparta. Comparta el plato principal, las papas fritas o el postre.
  • Esté consciente de lo que come y saboree cada bocado. "Por ejemplo, las papas fritas", planteó Timmerman. "Coma cada una lentamente y preste atención al disfrute que le provee la textura, el olor y el sabor. Entonces puede plantearse si en realidad se las tiene que comer todas para sentirse satisfecho, o si unas cuantas bastan. Concéntrese en el placer que le dan".
  • Concéntrese en cómo se siente. El cuerpo tarda unos 20 minutos para darse cuenta de que está lleno, y la investigación ha mostrado que comer lentamente puede evitar el consumo excesivo al dar al cerebro ese tiempo para registrar la sensación de saciedad. Incluso masticar más la comida puede ayudar a que coma más lentamente y a sentirse más satisfecho, añadió Timmerman.
  • En un restaurante chino, elegir arroz hervido en lugar de frito puede recortas unas cien calorías. En un restaurante de carnes, el filete o lomo es uno de los cortes de res más magros. Cuando coma en un italiano, la salsa marinara o de almejas es una mejor opción que las alfredo con crema. ¿Y esas berenjenas a la parmesana? Que la verdura no le engañe. La berenjena absorbe aceite, y con frecuencia es un plato rico en calorías. En una pizza, las salchichas y el pepperoni añaden muchas calorías. Una pizza de verduras es claramente una buena opción, pero si no le gustan el brócoli y los hongos en la pizza, incluso el tocino canadiense tiene menos calorías que otras carnes.
Estas técnicas parecieron funcionar para las mujeres del estudio. Aunque el objetivo del estudio era solamente evitar que aumentaran de peso, tras seis semanas en realidad habían perdido un promedio de poco más de uno a casi dos kilos (de tres a cuatro libras). Los diarios alimentarios mostraron que también comían unas 300 calorías menos al día.

Es una magnífica noticia, señaló Joy Dubost, dietista registrada y vocera de la Academia de Nutrición y Dietética (Academy of Nutrition and Dietetics).

"A veces se escucha en los medios, o incluso los dietistas aconsejan que si desea perder peso, no coma fuera. Pero uno puede comer fuera y disfrutarlo, y perder peso con este programa", afirmó.

Los diarios de comida de las mujeres mostraron que también consumían menos calorías en casa, así que probablemente la pérdida de peso resultó de un cambio general en los hábitos alimentarios, no solo cuando comían fuera, añadió Dubost.

Para cualquiera que pruebe con técnicas similares, una de las claves es planificar por adelantado lo que desea comer antes de ir al restaurante. E intente averiguar el contenido nutricional en los sitios web de los restaurantes, aconsejó Timmerman.

"Hay que tener un plan desde el principio", enfatizó Timmerman. "Consumir un exceso de calorías es muy fácil, incluso sin quererlo. En el ambiente alimentario que tenemos ahora, no podemos permitirnos no prestar atención. Aumentaremos de peso".

Investigaciones previas han mostrado que las personas consumen unas 230 calorías adicionales los días que comen fuera, advirtió Timmerman.

John E. Lewis, profesor asociado de psiquiatría y ciencias conductuales de la Facultad de Medicina de la Universidad de Miami, dijo que abordar los aspectos sociales, emocionales y mentales del consumo excesivo de comida tiene sentido.

"La atención reflexiva (mindfulness) es algo que aumenta en popularidad para muchas afecciones de salud, y sobre todo entre las personas que deben perder peso", señaló.

Pero hay que recordar a las personas que comer fuera demasiado (ya sea comida rápida o en restaurantes con porciones masivas) es parte del problema, apuntó. Cocinar comidas sanas en casa sigue siendo la mejor opción para la mayor parte de la dieta, enfatizó.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Ponen en duda los beneficios saludables de un compuesto del vino tinto

Un equipo de investigadores de la University of Connecticut, en Estados Unidos, ha puesto en duda la existencia de un vínculo entre el resveratrol --una sustancia contenida en el vino tinto-- y la posible ralentización del envejecimiento, tras descubrir datos falsos en un estudio que probaba la existencia de este vínculo.

El investigador Dipak K. Das, que dirigió el Centro de Investigación Cardiovascular de esta universidad, estudió el resveratrol en el marco de una investigación promovida por la University of Connecticut en 2007. Entre los descubrimientos que logró estaba que "la pulpa de la uva era tan cardiosaludable como su piel, aunque poseía diferentes propiedades antioxidantes".

Según esta universidad, una denuncia anónima llevó a la apertura de una investigación sobre el trabajo de Das, que comenzó en 2008. Un informe de 60.000 páginas fue el resultado y en sus páginas se señalaron 145 inclusiones de datos inventados o falsificados. Por ello, están siendo investigados varios miembros de este laboratorio, que podrían estar implicados, según apunta el informe.

La universidad ha "decidido no aceptar 890.000 dólares (unos 697.618 euros) en ayudas federales" que se le concedieron, según señalan en un comunicado, y ha comenzado ya los procedimientos para realizar las destituciones pertinentes.

Asimismo, los responsables del centro han avisado de la situación a 11 revistas que publicaron los datos del estudio de Das, entre ellas 'Antioxidants & Redox Signaling', donde Das fue uno de los editores jefe, y el 'Journal of Agriculture and Food Chemistry'.

Aunque muchos científicos han sido escépticos en relación con varias afirmaciones realizadas sobre resveratrol, ha suscitado un importante interés comercial.

GSK compró en 2008 Sirtris, una compañía que trabajaba con este compuesto, por un precio de 720 millones de dólares, pero después interrumpió el trabajo en la versión de un fármaco que simulaba su actividad porque los resultados fueron decepcionantes.

Una compañía que fabrica resveratrol bajo el nombre de 'Longevinex' fue el promotor de la investigación de Das, quien aparece en un video vendiendo este compuesto como la próxima 'Aspirina'.

Tomado de: www.europapress.es

8 de enero de 2012

La pérdida de peso reduce la presión arterial en obesos y la diabetes e hiperlipemia en pacientes pluripatológicos

La pérdida de peso reduce la presión arterial en personas obesas, al tiempo que también aporta "efectos beneficiosos" en pacientes pluripatológicos con diabetes o hiperlipemia, según revela el estudio 'Beneficios de la pérdida de peso en personas con pluripatología', realizado por especialistas Hospital Comarcal de Ronda (Málaga) y presentado recientemente en Sevilla, en el marco del 36 Congreso de la Sociedad Andaluza de Endocrinología y Nutrición (SAEN).

Este trabajo, al que ha tenido acceso Europa Press, parte precisamente de la premisa de que ya existen "evidencias suficientes" que "documentan y avalan" la relación entre el aumento de la presión arterial, la hipertensión arterial y el exceso de grasa corporal.

Igualmente, los autores de este trabajo sostienen en la introducción del mismo que también existe "evidencia concluyente" de que la disminución de peso reduce no solo la presión arterial en individuos obesos, "sino que además tiene efectos beneficiosos en la resistencia a la insulina, la diabetes, la hiperlipemia ventricular izquierda y la apnea obstructiva".

Al tiempo, resaltan el hecho de que muchos de los factores que influyen en dichas patologías son "modificables", tanto en los que tienen que ver a los factores conductuales, "como régimen alimentario, inactividad física y consumo de tabaco y alcohol"; como en los factore de tipo biológico, "como las dislipemias, la hipertensión arterial, el sobrepeso o la hiperinsulemia".

"Es aquí, en la capacidad de modificar dichos factores, donde podemos y debemos actuar", subrayan los investigadores de este trabajo, que del mismo modo apuntan a la la reducción de peso a largo plazo "como una parte importante de la atención prestada a las personas obesas con diabetes".

Por todo ello, se marcaron como objetivo de su presente investigación el de comprobar en un caso clínico concreto los factores directos que provoca la adhesión y seguimiento de las indicaciones sanitarias con respecto a la perdida de peso y su relación con el mejor control metabólico, tanto de la diabetes, como de la presión arterial, la cifras de colesterol total y los triglicéridos.

Así, y como metodología, presentaron el caso clínico de seguimiento y evolución durante 18 meses en la consulta de enfermería de una mujer de 50 años, de origen anglosajón, residente en la Costa del Sol desde hace 25 años, casada, sin hijos, fumadora de 15 cigarrillos al día, obesa y sedentaria.

Aclararon en su estudio que dicha paciente diana es una persona obesa que comienza con hiperglucemia sugerente de diabetes y que, al mismo tiempo, debuta con hipertensión arterial y dislipemia mixta. Además, reseñan que tiene hábitos alimentarios "al estilo inglés", con tratamiento farmacológico para la diabetes, la hipertensión arterial y la dislipemia.

Tras valorar los resultados clínicos previos y su posterior control de la enfermedad y test de adherencia al plan terapéutico de esta paciente, los autores del trabajo han concluido que la disminución de peso reduce no solo la presión arterial en individuos obesos, sino que tiene además efectos beneficiosos en la diabetes y la hiperlipemia. Además, subrayan que "muchos de los factores" que influyen en dichas patologías son modificables, "tanto los factores conductuales como los biológicos".

Tomado de: www.europapress.es

Las calorías adicionales y la falta de proteínas tienen la culpa del aumento de peso

Los participantes con dietas más ricas en proteínas aumentaron más masa muscular en un pequeño estudio

Lo que lleva al aumento malsano del peso asociado con comer demasiado es el exceso de calorías, no el exceso de proteínas, sugiere una investigación reciente.

En un estudio que llevaba una advertencia de "no lo haga en casa", 25 participantes sanos siguieron dietas que contenían distintos niveles de proteínas, más casi mil calorías adicionales, durante ocho semanas. El estudio se llevó a cabo en un centro de pacientes internos en que los participantes acababan de completar dietas para estabilizar el peso durante 13 a 25 días.

Los que comieron dietas bajas en proteínas aumentaron menos peso que los demás grupos, pero la calidad del peso que aumentaron era peor, ya que provino de un aumento en la grasa corporal. En contraste, las dietas ricas en proteínas llevaron a cambios en la masa corporal magra y ayudaron a los participantes a quemar calorías.

"La mayoría de personas comen en exceso, y las que lo hacen deben prestar atención a lo que se llevan a la boca", advirtió la coautora del estudio Leanne Redman, profesora asistente de endocrinología del Centro de Investigación Biomédica Pennington, en Baton Rouge, Luisiana. "Si come en exceso dentro de una dieta rica en grasas y baja en proteínas, quizás aumente menos peso, pero aumenta más grasa y pierde más músculo".

Los resultados aparecen en la edición del 4 de enero de la revista Journal of the American Medical Association.

Los investigadores observaron cómo el nivel de proteínas de las dietas afectaba la composición corporal, el aumento de peso y el gasto energético bajo condiciones estrictamente controladas y usando técnicas de medición sofisticadas. Los participantes eran adultos jóvenes de 18 a 35 años de edad.

Las dietas variaban en cuanto a la cantidad de calorías provenientes de las proteínas. La dieta baja en proteínas tenía un 5 por ciento de calorías provenientes de las proteínas, la dieta con proteínas normales 15 por ciento, y la dieta rica en proteínas 25 por ciento. Las tres dietas incluían la misma cantidad de carbohidratos, y la grasa conformaba la diferencia en las calorías. Todos los participantes ingerían unas 954 calorías en exceso al día.

Todos aumentaron de peso en el periodo de ingesta excesiva. Sin embargo, las personas en la dieta baja en proteínas perdieron un kilo (2.2 libras) en masa muscular, mientras que las del grupo con niveles normales o altos de proteínas observaron un aumento en la masa corporal durante el periodo de ingesta excesiva. El músculo pesa más que la grasa, motivo de que aumentaran más peso. Las calorías en exceso se convirtieron en grasa en los participantes que comieron una dieta baja en calorías.

La composición del peso (músculo magro o grasa) podría ser incluso más importante que la cifra de la balanza o el índice de masa corporal, señaló el Dr. David Heber, director del Centro de Nutrición Humana de la Universidad de California en Los Ángeles, y coautor de un editorial que acompaña al nuevo estudio. "Las calorías son importantes", aseguró. Anima a seguir una dieta rica en proteínas y baja en grasa que contenga muchas frutas y verduras coloridas. "Hablamos de proteína magra como la carne blanca de pollo, el pescado de océano, el pavo, la clara de huevo y ciertas proteínas en polvo. La proteína satisface más, y ayuda a reducir el apetito", explicó.

Connie Diekman, directora de nutrición universitaria de la Universidad de Washington en San Luis, dijo que "este estudio da respaldo al mensaje de contar calorías según se relacionan a un porcentaje de grasa corporal. Hallo que la conclusión de este estudio es especialmente útil para animar a las personas a tener en cuenta las calorías que consumen y a evitar enfocarse solamente en el lugar del que las calorías provienen".

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Los amantes de las frutas y las verduras no son inmunes al sobrepeso

Un estudio de Europa reveló que comer gran cantidad de frutas y verduras no sería suficiente para prevenir el sobrepeso que llega con los años, salvo en las personas que acaban de dejar de fumar.

Los autores hallaron que, entre 374.000 adultos de 10 países europeos controlados durante cinco años, los que más frutas y verduras consumían no eran menos propensos a engordar tras considerar otros factores, como las calorías consumidas y el ejercicio.

Aun así, los resultados publicados en American Journal of Clinical Nutrition no son una excusa para no comer frutas y verduras, que aportan nutrientes que protegen de enfermedades crónicas, como las cardiopatías y algunos cánceres, explica el equipo de Anne-Claire Vergnaud, del Imperial College de Londres.

El equipo analizó la dieta y el peso de adultos de entre 25 y 70 años. En cinco años, los participantes engordaron en promedio unos 500 gramos por año.

En los hombres, ese sobrepeso disminuía cuantas más frutas y verduras consumían. Pero la relación desapareció al considerar otros factores, como las calorías diarias consumidas, el ejercicio y el nivel educativo.

En las mujeres, las que más verduras consumían fueron las que más engordaron en los cinco años.

Esto, para los autores, podría atribuirse a que esas participantes estaban haciendo dietas para adelgazar que promueven un alto consumo de verduras. Muchas personas que hacen dietas especiales sufren un efecto "yo-yo" en el tiempo.

Hubo un grupo en el que el alto consumo de frutas y verduras estuvo asociado con un menor aumento de peso: los que dejaron de fumar durante el estudio. La hipótesis del equipo sería que los hábitos alimentarios saludables podrían prevenir el sobrepeso que aparece en muchos fumadores cuando abandonan la adicción.

Si eso es así, el equipo escribe que "este hallazgo tendría consecuencias importantes para la salud pública porque el aumento de peso al dejar de fumar es una causa de recaída".

En general, los expertos recomiendan consumir frutas y verduras para cuidar la salud. La dieta DASH recomendada para bajar la presión y el colesterol incluye cuatro o cinco porciones diarias de frutas y verduras (una porción equivale a media taza de vegetales cocidos o una fruta mediana).

Algunos estudios sugieren que el adulto promedio de Estados Unidos consume sólo dos o tres porciones diarias de frutas y verduras combinadas.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Porque no sólo los kilos de más importan

A primera vista, la obesidad es una simple cuestión de kilos de más. Sin embargo, cuando se observa un poco más de cerca, este fenómeno se convierte en una cuestión compleja con múltiples ramificaciones e incontables incógnitas.

Uno de los rompecabezas que más preocupan a los científicos es averiguar hasta qué punto el sobrepeso en sí mismo puede resultar letal. En general, la obesidad está asociada a otros problemas que aumentan el riesgo cardiovascular, como la diabetes o la hipertensión, pero ¿qué pasa en los casos en los que el sobrepeso no va acompañado de estas alteraciones del metabolismo?

Cada vez más investigaciones apuntan a que estos pacientes -que son más numerosos de lo que se podría pensar- no tienen muchas más posibilidades que el resto de morir por un problema del corazón, aunque aún se están desentrañando los detalles de esta relación.

Según los datos disponibles, una de las claves podría estar en las características y la distribución de la grasa corporal. Es decir, que no sólo importan los kilos de más, sino también a qué se deben y dónde están colocados. Así, por ejemplo, no es lo mismo pesar mucho por tener acumulada mucha grasa que si esto se debe a una gran masa muscular. Del mismo modo, parece demostrado que la acumulación de grasa en la zona abdominal -la circunferencia de la cintura- tiene un efecto mucho más nocivo para la salud cardiovascular que la adiposidad que se deposita en otras zonas corporales, como la cadera.

Estos hallazgos, relativamente recientes, han puesto de manifiesto que las herramientas que habitualmente se utilizan para evaluar el grado de obesidad -como el índice de masa corporal, (IMC), un parámetro que se obtiene al dividir el peso (en kilogramos) por la altura al cuadrado (en metros)- fallan a menudo.

"En muchos casos un IMC alto no se traduce en un exceso de grasa", comenta Javier Salvador, investigador del Centro de Investigación en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn). "Son necesarias otras herramientas para catalogar a los pacientes y saber si su exceso de peso tiene algún impacto", añade.

Este especialista considera que la evaluación de la composición corporal y la valoración de la grasa visceral proporcionan una información mucho más veraz a la hora de catalogar a los pacientes con obesidad y buscar el tratamiento más efectivo. "El IMC tiene que dejar de ser la única medida que se utiliza en muchas consultas", subraya.

Bajar de peso

En este sentido, dos investigaciones publicadas esta semana en la revista 'Journal of the American Medical Association' ('JAMA') muestran hasta qué punto esta herramienta puede ser inadecuada.

De hecho, la primera de ellas da cuenta de cómo la grasa a veces puede esconderse tras las báscula. Esta investigación realizó un seguimiento a 25 personas que, durante varios meses, consumieron un exceso de 1.000 calorías al día a través de tres tipos de dieta diferente (lo que variaba principalmente era la cantidad de proteínas).

Los análisis realizados pusieron de manifiesto que quienes habían tomado una alimentación baja en proteínas habían ganado menos peso que el resto de participantes. Sin embargo, también demostraron que la cantidad de grasa que acumularon en su cuerpo era muy similar a la que habían almacenado los otros grupos.

Un estudio más pormenorizado de los datos sacó a la luz que los individuos que siguieron un régimen alimenticio bajo en proteínas habían perdido mucha masa magra (que incluye la masa muscular), un fenómeno que no experimentó el resto, lo que explicaría las diferencias de peso.

Este trabajo, subraya un editorial que acompaña al estudio en la revista médica, señala cómo graves problemas de acumulación de grasa pueden ocultarse bajo un peso relativamente bajo. Es más, continúa el texto, demuestran que dejarse guiar por el IMC sin entrar en otras consideraciones -como la distribución adiposa- puede dar una información errónea sobre el grado de obesidad y, fundamentalmente, sobre su posible impacto.

La otra investigación muestra que tener un IMC elevado no debe ser un criterio único de elección a la hora de plantearse una cirugía bariátrica.

Los autores de este trabajo, dirigidos por Lars Sjöström, del Hospital Universitario Sahlgrenska (Gotemburgo, Suecia) compararon la evolución de 2010 pacientes obesos que se habían sometido a cirugía bariátrica para reducir su peso, con la de otras 2037 personas con sobrepeso que habían recibido unas pautas más o menos estrictas para cambiar sus hábitos de vida.

Los resultados de su trabajo mostraron que quienes habían pasado por el quirófano sufrían un menor número de infartos y otros eventos cardiovasculares y, en general, tenían menos probabilidades de fallecer por un problema de corazón. Sin embargo, paradójicamente, estos investigadores también encontraron que este 'efecto beneficioso' de la cirugía no parecía guardar ninguna relación con las pérdidas de peso conseguidas por los participantes.

"Nuestros datos demuestran que tener un alto IMC de base no se asociaba con mayores beneficios", subrayan los investigadores. Por tanto, probablemente haya criterios de selección mucho más adecuados para someterse a este tipo de operaciones que el índice de masa corporal, concluyen.

Los investigadores no han podido dilucidar a qué se debían 'las ventajas' obtenidas por los pacientes operados, por lo que reclaman nuevas investigaciones que determinen los mecanismos metabólicos implicados.

Tomado de: www.elmundo.es

La persistencia es la clave para perder peso y no recuperarlo

Dominar cualquier nueva habilidad, incluso comer bien y hacer ejercicio, conlleva práctica, señala una experta

Perder peso es uno de los propósitos más comunes para el nuevo año, pero cambiar conductas antiguas es una habilidad en sí misma, señala una experta médica. Para perder el peso excesivo y no recuperarlo, las personas tienen que estar listas para enfrentarse a obstáculos y seguir intentándolo, aseguró la Dra. Jessica Bartfield, especialista en medicina interna y en la pérdida médica de peso del Hospital Conmemorativo Gottlieb, parte del Sistema de Salud de la Universidad de Loyola.

"Las personas necesitan motivación para perder peso, y el año nuevo es una oportunidad para comenzar de cero", comentó Bartfield en un comunicado de prensa de la Loyola. "El cambio conductual es la piedra angular de una pérdida de peso saludable y exitosa, y se tarda unos tres meses en establecer una nueva conducta", apuntó.

"Cuando uno aprende a montar bicicleta, espera caerse un par de veces y está preparado para volver a montar. Para perder peso, hay que tener las mismas expectativas, y planificar para ello", explicó.

Apenas 20 por ciento de los estadounidenses que han intentado perder peso no lo recuperan, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. Bartfield ofreció los siguientes consejos para ayudar a revertir esta tendencia y ayudar a las personas a alcanzar y mantener sus metas de pérdida de peso:
  • No se salte el desayuno. "Comer en un plazo de una hora de levantarse puede estimular al metabolismo hasta 20 por ciento el resto del día", aseguró Bartfield. "Comer algo es mejor que no comer nada, pero lo ideal es intentar incorporar proteína para obtener combustible duradero".
  • Revise su peso semanalmente. "Vigilar el peso semanalmente da una idea bastante exacta de la tendencia del peso, y, lo que es más importante, una detección temprana de cualquier aumento, lo que le permite ajustar las conductas de forma adecuada", señaló Bartfield.
  • Haga una hora de ejercicio al día. "Quitar la nieve con pala, pasar la aspiradora, subir las escaleras... no hay que correr como un hámster en una rueda durante 60 minutos. Dé tres paseos de 20 minutos a paso vivo, o acumule una hora de actividades variadas", aconsejó.
  • Limite la tele a menos de diez horas por semana. "Muchas personas me dicen que no tienen tiempo para hacer ejercicio, pero cuando les pido que cuenten las horas que se pasan frente a la tele o en internet, pueden hallar tiempo para actividades en que se mueven en lugar de estar sentadas", dijo Bartfield.
  • Lleve un registro de la actividad física. "Deje el coche a más distancia, suba por las escaleras, cambie los canales de la tele manualmente. Son formas sencillas de hacer más actividad física, y debe anotarlas según las haga, para mantenerse honesto", dijo Bartfield. "Usar un podómetro puede ayudar a documentar con precisión y darle seguimiento al progreso".
  • Controle las calorías. No subestime la cantidad de calorías que consume en cada comida.
  • Establezca metas claras y realistas. Evite proponerse metas nebulosas. Los objetivos deben ser específicos y alcanzables. Las personas pueden comenzar intentando perder diez por ciento de su peso corporal, recomendó Bartfield.
  • Sea coherente. "Coma a intervalos regulares los siete días de la semana", aconsejó Bartfield. "Ser 'bueno' los días de semana y luego hartarse los fines de semana crea un ciclo nocivo que entorpece la pérdida de peso".
  • Planifique para las dificultades. "Cuando uno aprende a conducir, un deporte o un instrumento musical, comete errores, y un instructor experimentado (o varios) ayudan a corregir los errores y a evitar que se repitan. Pídale ayuda a un amigo de confianza, o inscríbase en un programa para aprender a dominar las reglas para perder peso", aconsejó Bartfield.
Cuando el que quiere perder peso es un adolescente, los padres deben involucrarse. "Tratar la obesidad infantil y adolescente tiene que ser un esfuerzo familiar. Toda la familia tiene que cambiar de conducta", aseguró. "La investigación muestra que las familias (e incluso las parejas) que cambian conductas juntas son las que tienen más éxito".

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

La falta de sueño aumenta los problemas de salud en los diabéticos jóvenes

Un nuevo estudio, publicado en la revista 'Sleep', sugiere que los diabéticos jóvenes pueden tener dificultades para conseguir un buen sueño nocturno, lo que resulta en un peor control del azúcar en sangre, pobre rendimiento escolar y mala conducta.

"A pesar de adherirse a las recomendaciones para una buena salud de la diabetes juvenil, muchos jóvenes con diabetes tipo 1 tienen dificultades para controlar el nivel de azúcar en la sangre", afirma la doctora Michelle Perfect, investigadora principal del estudio, quien añade que "hemos observado que las anormalidades en el sueño, tales como somnolencia diurna, el sueño ligero y la apnea, hacen que sea más difícil mantener un buen control de azúcar en la sangre".

El estudio realizó el seguimiento de la salud del sueño de 50 diabéticos tipo 1, con edades entre los 10 y los 16 años. Posteriormente, Perfect y sus colaboradores compararon estos datos con un grupo de control similar, observando entonces que los diabéticos jóvenes pasan más tiempo en la etapa de sueño ligero que los jóvenes que no tienen diabetes, lo que afecta al rendimiento escolar y aumenta los niveles de azúcar en la sangre.

"Los problemas del sueño se asociaron con peores notas, un rendimiento pobre en pruebas estandarizadas, una mala calidad de vida y anomalías en el comportamiento durante el día", explica Perfect.

Sin embargo, añade, "lo positivo es que el sueño es una conducta potencialmente modificable de la salud, por lo que estos niños podrían recibir ayuda de un profesional calificado para poder dormir mejor por la noche".

Perfect y sus colegas también observaron que casi un tercio de los jóvenes del estudio padecía apnea del sueño, independientemente de su peso. La apnea del sueño está asociada con la diabetes tipo 2, a menudo denominada diabetes del adulto.

Estos jóvenes participantes con apnea del sueño mostraron significativamente niveles de azúcar en la sangre más altos - el mismo patrón relacionado con los adultos.

Tomado de: www.europapress.es