25 de febrero de 2012

La fructosa no es peor que otros azúcares para el aumento de peso, según un estudio

La fructosa, un edulcorante común para alimentos y bebidas, con frecuencia tiene una mala reputación cuando se trata de provocar aumento de peso, pero un estudio reciente sugiere que podría no ser peor que otros azúcares.

El nuevo estudio sugiere que lo que provoca el aumento de peso es el número de calorías diarias en sí, no su fuente.

La fructosa se halla naturalmente en las frutas, mientras que el jarabe de maíz rico en fructosa, que contiene más o menos la mitad de fructosa y la mitad de glucosa, es ubicuo en los refrescos, los dulces, y otros alimentos y bebidas procesados.

Sin embargo, "la fructosa no parece provocar aumento de peso cuando se sustituye por otros carbohidratos [que incluyen los azúcares] en dietas que proveen cantidades similares de calorías", concluyeron los autores del estudio.

Los hallazgos aparecen en la edición del 21 de febrero de la revista Annals of Internal Medicine.

En el nuevo estudio, investigadores canadienses liderados por el Dr. John Sievenpiper de la Universidad de McMaster en Hamilton, Ontario, revisaron 31 estudios donde los participantes consumieron un número similar de calorías, pero en que un grupo comió fructosa pura y otro grupo no comió fructosa.

También analizaron datos de otros diez estudios donde un grupo no hizo cambios en la dieta y el otro añadió calorías excesivas de la fructosa a su ingesta diaria.

¿El resultado? La fructosa pura no tuvo efecto sobre el peso en comparación con las dietas que proveían las mismas calorías usando otros azúcares, halló el equipo.

El nuevo estudio fue financiado por los Institutos de Investigación en Salud del gobierno canadiense. Algunos de los investigadores reportaron vínculos financieros con la compañía Coca-Cola, que usa jarabe de maíz rico en fructosa en algunos de sus productos.

Una experta en nutrición no se mostró sorprendida ante el hallazgo.

"El tema del peso es complejo, no se trata solamente de evitar esto y comer lo otro, como les gustaría a algunos", señaló Connie Diekman, directora de nutrición universitaria de la Universidad de Washington, en St. Louis. "Este estudio provee un buen respaldo al hecho de que las calorías sí importan, mientras que la fuente podría no ser tan significativa como las calorías".

Pero el aumento de peso no se comprende mediante una sola explicación, planteó Diekman. "Hay diferencias individuales", dijo. "Todavía tenemos que identificar o comprender estas variaciones del todo, así que hasta que más investigación con humanos clarifique qué alimentos afectan el peso [y] de qué forma, debemos ser conscientes de las calorías que consumimos y de las que quemamos".

Otro experto concurrió en que la fructosa no debe singularizarse como la culpable del aumento de peso.

"Este estudio da más respaldo a la opinión de que el aumento de peso no es causado por ningún componente en particular de la dieta, y que la fructosa que se encuentra en frutas, verduras y azúcares añadidos es segura a niveles dietarios normales", aseguró el Dr. James Rippe, cardiólogo y director del Instituto de Estilo de Vida Rippe en Celebración, Florida, y experto en el metabolismo de los edulcorantes. Rippe también es asesor de la Asociación de Refinadores de Maíz (Corn Refiners Association), que representa a los productores de jarabe de maíz rico en fructosa.

Rippe aseguró que "la obesidad es resultado de consumir demasiadas calorías de todas las fuentes sin compensar con el ejercicio".

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

¿Por qué la mayoría de las dietas no consiguen su efecto?

La mayoría de los planes para bajar de peso no cuentan con el metabolismo. Cuando se deja de comer, el cuerpo intenta mantener el peso.

¿Frustrado porque la dieta que sigue no da resultados? ¿No logra perder más peso o incluso recuperó lo que perdió? Quizás no sea culpa suya sino de los tratamientos para adelgazar que se han olvidado de un punto importante: el metabolismo cambia cuando se deja de comer.

Tanto el organismo de Salud Británico (NHS), como el estadounidense (US health), asumen que si una persona deja de consumir 500 calorías diarias perderá alrededor de una libra semanal, sin importar cuánto tiempo lleva haciendo régimen ni por cuánto tiempo seguirá.

Pero de acuerdo con una investigación del Instituto de Salud de Maryland, Estados Unidos, dicho planteamiento, ampliamente utilizado en el resto del mundo, tiene errores de base.

"A medida que una persona pierde peso su metabolismo se ralentiza y, finalmente, se estanca. Si usted quiere perder cinco kilos reduciendo 100 calorías al día, puede bajar la mitad en un año y el resto en tres. Después de ese tiempo se estancará y empeorará", detalló Kevin Hall, director de la investigación, en la reunión anual de la Asociación Americana de Avances Científicos.

El estudio subraya además la gravedad de enfatizar en dietas rápidas y milagrosas y en la necesidad de revaluar las políticas públicas sobre el tratamiento de la obesidad.

"No hay una dieta mágica o milagrosa. Cuando se deja de comer el cuerpo pone en marcha mecanismos para mantener el peso. Comer es uno de los instintos primarios del ser humano. El cuerpo se defiende, no quiere perder peso", explica Alber Lecube, coordinador del Grupo de Trabajo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Cuando se utilizan fármacos contra la obesidad, vas contra ese mecanismo de defensa y terminas atrofiando otras partes de tu cuerpo, señala el experto.

"De alguna manera uno no puede tener el peso que quiere, lo puede ajustar con un cambio de hábitos y un incremento en la actividad física, no necesariamente yendo al gimnasio sino caminando dos veces al día. Hay que tener en cuenta que hay una base genética importante que determina nuestro peso. Para muchas personas delgadas es más difícil ganar peso que para un obeso perderlo", detalla Lecube.

Impuesto a la gordura

El estudio del Instituto de Salud de Maryland se detiene en la necesidad de ofrecer un asesoramiento más preciso y realista a las personas con sobrepeso y obesidad.

"Es mejor tener una idea real para saber qué intervención se necesita", detalló Hall.

"La teoría sobre las dietas la conocemos, la cuestión es llevarla a la práctica. Una dieta no sólo es dejar de comer sino comer bien, cumplir con todas las comidas del día, no dejar huecos para que no haya un efecto rebote. Lamentablemente en el mercado nos encontramos ofertas que no son realistas, que nos ofrecen adelgazar en uno o dos meses. Hay que asumir que es un proceso a largo plazo", comenta la nutricionista Yolanda Sanchis.

En ese sentido, Lecube comenta que "cuando se inicia una dieta también hay que trabajar en la autopercepción de la estética de cada persona, en los valores sociales. Hay gente baja y alta, gorda y delgada".

"Una persona que pesa cien kilos, con una base genética de obesidad, no puede pretender bajar hasta los 70. Si acaso puede ajustar su peso. Cuando se fuerzan las dietas se atrofian los mecanismos del hambre y el cuerpo defiende su territorio. No se nos puede olvidar que comer es un placer, tenemos que comer para vivir", subraya.

Tomado de: www.periodistadigital.com

Detectan en el aceite recalentado compuestos tóxicos sospechosos de provocar enfermedades

Investigadoras de la Universidad del País Vasco han detectado en el aceite recalentado determinados aldehídos, unos compuestos tóxicos sospechosos de estar detrás de enfermedades neurodegenerativas y algunos tipos de cáncer. Asimismo, han observado que a temperatura de fritura el aceite de girasol genera más compuestos nocivos que el de oliva.

"Se sabía que el aceite a temperatura de fritura emite aldehídos que contaminan la atmósfera y que se pueden inhalar, así que decidimos investigar si estos compuestos todavía permanecen en el aceite después de calentarlo y efectivamente, así es", ha señalado la profesora del departamento de Farmacia y Tecnología de los Alimentos de la UPV y coautora del trabajo, María Dolores Guillén, a la plataforma de investigación SINC.

La investigación, que publica la revista 'Food Chemistry', ha consistido en calentar a 190 ºC en una freidora industrial tres tipos de aceite: de oliva, girasol y lino. La operación se realizó durante 40 horas (8 horas al día) en los dos primeros y en 20 horas para el caso del aceite lino. Este último no se usa habitualmente para cocinar en occidente, pero se ha seleccionado por su alto contenido en grupos omega 3.

Hasta ahora estas sustancias tóxicas solo se habían citado en estudios biomédicos, donde se relaciona su existencia en el organismo con diversos tipos de cáncer y enfermedades neurodegenerativas, como el Alzhéimer y el Párkinson.

Uno de los principales problemas es que los aldehídos tóxicos, que se generan como consecuencia de la degradación de los ácidos grasos del aceite, se pueden incorporar a los alimentos cocinados. Como son compuestos muy reactivos pueden reaccionar con proteínas, hormonas y enzimas del organismo e impedir su buen funcionamiento.

"No se trata de alarmar a la población, pero los datos son los que son y hay que tenerlos en cuenta", advierte Guillén, que apunta la necesidad de seguir investigando para establecer unos límites claros sobre la peligrosidad de estos compuestos. "En algunas ocasiones la dosis hace el veneno", recuerda la investigadora.

El trabajo cuantifica todos los aldehídos, que no todos son nocivos, que aparecen durante la fritura. Además, sus autoras presentan un modelo que permite predecir cómo evolucionará en las mismas condiciones cualquier aceite hipotético del que se conozca su composición inicial de ácidos grasos.

Entre los tóxicos encontraron los del grupo de los 'oxigenados', 'insaturados', como el 4-hidroxi-[E]-2nonenal. Además, dos de ellos se describen por primera vez en alimentos (4-oxo-[E]-2-decenal y 4-oxo-[E]-2-undecenal).

En estudios anteriores, según informa el servicio de información y noticias científicas, las mismas investigadoras encontraron que en los aceites sometidos a temperatura de fritura también se forman otras sustancias tóxicas, los alquibencenos (hidrocarburos aromáticos), y concluyeron que el aceite de oliva es el que menos cantidad genera entre los que ellas estudiaron.

Tomado de: www.europapress.es

Asocian consumo gaseosas dietéticas con riesgo de infarto y ACV

Un estudio sugiere que las personas que beben gaseosas dietéticas todos los días tendrían riesgo de sufrir un infarto cardíaco o cerebral.

El estudio, sobre casi 2600 adultos mayores durante una década, demostró que los que consumían gaseosas dietéticas todos los días eran un 44 por ciento más propensos que el resto a tener un infarto o un accidente cerebrovascular (ACV).

Los resultados, publicados en Journal of General Internal Medicine, no prueban que la causa sean las bebidas sin azúcar porque podrían existir otros factores en los amantes de las gaseosas dietéticas que explicarían la relación observada.

"Vimos una asociación -dijo la autora principal, Hannah Gardener, de la Escuela Miller de Medicina de University of Miami-. Esa población tendría hábitos no tan saludables." Y el equipo intentó tenerlo en cuenta.

Los amantes de las gaseosas dietéticas tendían a pesar más y a tener más factores de riesgo, como hipertensión, diabetes y niveles inadecuados de colesterol, que el resto.

Pero aún tras considerar estas diferencias, junto con los hábitos alimentarios y físicos, el equipo comprobó que el consumo de gaseosa dietética estaba asociado con un 44 por ciento más probabilidad de sufrir un infarto o un ACV.

Los resultados se suman a estudios recientes que también comprobaron que los bebedores de gaseosas dietéticas son más propensos a tener ciertos factores de riesgo, como la hipertensión y el azúcar en sangre elevado.

Este, según dijo Gardener, es el primer estudio sobre "problemas vasculares", es decir, infartos, ACV y muerte por causas cardiovasculares.

Los resultados surgen de 2564 adultos de la Ciudad de Nueva York de unos 69 años al inicio del estudio. En una década, 591 hombres y mujeres tuvieron un infarto, un ACV o murieron por causas cardiovasculares.

Eso incluyó al 31 por ciento de los 163 participantes que bebían gaseosas dietéticas todos los días al inicio del estudio sufrió un infarto o un ACV, comparado con el 22 por ciento de los que nunca o rara vez consumían bebidas dietéticas.

No se registró un aumento del riesgo asociado con el consumo esporádico ni con el consumo de gaseosas comunes.

"Las personas no deberían modificar el consumo según estos resultados -dijo Gardener-. Tampoco promovería el consumo de gaseosas comunes en lugar de la versión dietética".

Las gaseosas comunes son ricas en calorías y médicos sugieren que las personas que necesitan adelgazar las reemplacen por la versión dietética.

Gardener opinó que se necesitan más estudios como el de ella para confirmar la existencia de una relación entre el consumo de gaseosas dietéticas y los trastornos cardiovasculares.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish

Hacer deporte sólo en fin de semana es perjudicial para la salud cardiovascular

El cardiólogo de USP San Jaime de Torrevieja (Alicante), Rafael Florenciano, ha resaltado que la regularidad a la hora de hacer ejercicio físico "es determinante para el riesgo cardiovascular, de forma que las posibilidades de padecer un infarto durante un ejercicio físico intenso se duplican en pacientes que realizan menos de cuatro horas semanales de ejercicio", por lo que es "igualmente desaconsejable realizar ejercicio de forma intensa sólo durante los fines de semana".

Rafael Florenciano participó en la charla sobre 'Medicina Deportiva: ¿Practicamos deporte seguro?', que se celebró en el Salón de Conferencias del Hospital USP San Jaime, y en la que se debatió sobre cómo practicar deporte de forma segura y las ventajas de tener un control médico adecuado cuando se practica ejercicio de forma regular, para no sufrir lesiones ni complicaciones en la salud.

La charla contó con la participación del doctor Manuel Ballester, responsable del Instituto del Deporte de USP San Jaime y el doctor Jeroni Llorca, del Centro de Traumatología del deporte USP Arena

El especialista de USP San Jaime indicó que la regularidad "es muy importante porque existe un umbral de gasto energético semanal mínimo para conseguir el objetivo de la disminución del riesgo de problemas cardiovasculares". Las actividades físicas de moderada-alta densidad con un consumo de más de 1.000 kilocalorías a la semana son las más beneficiosas, especialmente si se reparten a lo largo de cinco o seis días, en tiempos de ejercicio no muy largos.

"La razón de esta distribución es que existen estudios en los que se ha comprobado que el riesgo de padecer un infarto durante un ejercicio físico intenso o en la hora siguiente se duplica si el paciente hace menos de cuatro horas semanales de ejercicio en comparación con aquellos que hacen más de cuatro horas", ha dicho.

En este sentido, ha advertido de que estos estudios "irían en contra de la práctica de ejercicio intensa sólo los fines de semana, practica bastante habitual hoy en día".

"Graves consecuencias"

El hecho de no practicar deporte de forma regular y moderada "tiene graves consecuencias para la salud, como el aumento de la obesidad o la aparición de hipertensión, colesterol y otras patologías derivadas del sedentarismo, pero también es perjudicial realizar un exceso de ejercicio físico prolongado en el tiempo, o una actividad muy intensa cuando no se está acostumbrado".

Este tipo de ejercicio "puede provocar alteraciones en la estructura y función del corazón que favorecerían la aparición de fibrosis, y consecuentemente, de arritmias y muerte súbita", ha avisado. La muerte súbita es "la manifestación más frecuente de una enfermedad cardiovascular oculta, que podría manifestarse al hacer ejercicio".

De ahí la conveniencia de "realizar chequeos previos en personas que ya realicen o que pretendan iniciar una actividad física regular y de moderada intensidad". "Sin duda, la práctica de ejercicio físico es recomendada porque beneficia la salud cardiovascular" y "aunque existen riesgos, el balance entre riesgo y beneficio va a favor del beneficio, especialmente si el ejercicio es regular", ha puntualizado.

Una actividad física que suponga el consumo de 1.000 kilocalorías a la semana o 150 Kilocalorías al día para un varón de unos 70 kilogramos de peso, "se correspondería con ejercicios de intensidad moderada como: caminar rápidamente --entre 4,8 y 6,4 kilómetros por hora--; practicar ciclismo a 13 kilómetros por hora; nadar con esfuerzo moderado, jugar al golf o cortar el césped. Al tratarse de actividades que pueden ser realizadas a distinta intensidad, la duración del ejercicio sería inversa a la intensidad del esfuerzo realizado.

"Está claro que la vida sedentaria es perjudicial y que debemos practicar ejercicio, pero hemos de hacerlo de forma juiciosa, pero sobre todo, regular", ha concluido el doctor Florenciano.

Tomado de: www.europapress.es

Asesoramiento en nutrición infantil mejora valores de colesterol

Un estudio de Finlandia revela que los niños que reciben asesoramiento nutricional habitual desde muy temprana edad comen menos grasas saturadas y tienen niveles más bajos de colesterol "malo" en la adolescencia.

El colesterol alto en los niños y los adolescentes está asociado con la acumulación de placa arterial en la edad adulta, un factor de riesgo de enfermedad cardíaca. Pero se desconoce si una intervención en la niñez ayudaría a prevenir los infartos y otras cardiopatías.

"Sabemos que cuanto más bajo (el colesterol "malo"), mejor. Entonces, estos resultados sugerirían que los cambios son beneficiosos", dijo el doctor Stephen Daniels, cardiólogo pediátrico de la Facultad de Medicina de University of Colorado y del Hospital de Niños de Colorado, Aurora.

"Pero sería difícil cuantificar su efecto en los resultados reales", agregó Daniels, que no participó del estudio.

El panel federal de expertos U.S. Preventive Services Task Force asegura que no existe suficiente evidencia como para recomendar o no el asesoramiento nutricional habitual para niños y adultos, como así también el análisis de colesterol pediátrico de rutina.

Otras instituciones, incluido el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre, asegura que la consejería ayudaría a los niños y sus familias a seguir las guías alimentarias y a reducir los riesgos cardiovasculares.

El equipo de Harri Niinikoski, de la Universidad de Turku, reunió a más de 1000 padres de una clínica de la ciudad.

Cuando sus bebés tenían siete meses de edad, la mitad de los padres recibieron consejería alimentaria con un nutricionista durante las consultas de rutina cada tres o seis meses.

Entre los siete y los 19 años, los niños concurrieron a sesiones de consejería sin sus padres. Los nutricionistas utilizaron los diarios de comidas, que los niños registraron durante varios días dos veces al año, para recomendarles cómo reducir las grasas saturadas y el colesterol.

La otra mitad de los participantes (grupo control) recibió orientación básica para la salud una o dos veces por año.

En la adolescencia, los varones y las mujeres que habían recibido asesoramiento nutricional ingerían menos calorías de grasa saturada que los integrantes del grupo control.

Las diferencias individuales eran pequeñas: a los 19 años, por ejemplo, el 11,8 por ciento de las calorías que consumían los varones provenían de la grasa saturada, comparado con el 12,7 por ciento en el grupo control.

Para las mujeres, esas cifras eran, respectivamente, del 11,4 y del 12 por ciento, según publica el equipo en Pediatrics.

Además, los análisis de sangre de la adolescencia revelaron un mayor descenso del colesterol en el grupo tratado con la intervención que en el grupo control, aunque a los 19 años, el valor promedio de colesterol LDL de ambos grupos estaba dentro del rango considerado ideal o casi ideal para los adultos.

No hubo diferencia en el IMC de ambos grupos.

"Una forma de interpretar estos resultados es que tenemos que trabajar más para mejorar la dieta de la población", y reducir el consumo de grasas saturadas, opinó Daniels.

El especialista sostuvo que el objetivo real es prevenir los problemas antes de que aparezcan y que aunque demande tiempo extra, la consejería nutricional debería integrar los controles clínicos de rutina pediátricos. Agregó que la disminución de las enfermedades en el largo plazo compensaría los costos extras.

Tomado de: www.publico.es

19 de febrero de 2012

¿Quiere adelgazar? Cambie las bebidas dulces por agua

Cambiar la bebida gaseosa preferida por agua, o por lo menos por la versión dietética, ayuda a adelgazar algunos kilos.

En un ensayo, un equipo dividió al azar a 318 adultos con sobrepeso en tres grupos: uno sustituyó las bebidas dulces por agua; otro las reemplazó con versiones dietéticas, y otro recibió orientación para adelgazar y modificó la alimentación a voluntad.

A los seis meses, los tres grupos habían adelgazado en promedio entre 1,8 y 2,2 kilogramos (kg). Pero los dos grupos que habían dejado de consumir bebidas dulces tendieron a adelgazar por lo menos el 5 por ciento del peso inicial (un 20 frente a un 11 por ciento del grupo de control).

Ese cambio es "clínicamente significativo", es decir que mejora la salud al, por ejemplo, reducir la presión, explicó la autora principal Deborah F. Tate, de la University of North Carolina, en Chapel Hill. "Este es un cambio simple que se puede sostener día a día", dijo Tate.

Los participantes adelgazaron alrededor del 2 por ciento de su peso corporal. Y aunque no parece demasiado, para los autores es un cambio en la dirección correcta. "Sería un buen primer paso", dijo Tate. Después de acostumbrarse a consumir bebidas sin calorías, la persona puede sumar otros cambios alimentarios.

Los resultados publicados en American Journal of Clinical Nutrition surgen de adultos muy obesos que ingerían por lo menos 280 calorías líquidas por día (sin incluir la leche). Los tres grupos tuvieron reuniones mensuales y utilizaron un sitio en internet de orientación.

A los seis meses, el descenso de peso en los tres grupos era similar. Sin embargo, la reducción del azúcar en sangre y la presión fue mayor en el grupo que había consumido agua que en el que había tomado bebidas dietéticas.

Tate dijo que se desconoce la causa de esa diferencia, pero explicó que el grupo que había bebido agua tenía una mejor hidratación, lo que explicaría la reducción de la presión.

"El agua también es mejor (que las bebidas dietéticas) por otros motivos", dijo Tate, aunque admitió que las versiones dietéticas de las bebidas favoritas son una opción de largo plazo que se puede sostener con más facilidad.

Nestle Waters de Estados Unidos financió el estudio.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Comer en exceso podría duplicar el riesgo de pérdida de memoria, según un estudio

Las personas mayores que comen demasiado están en riesgo de deterioro de la memoria, afirma un estudio reciente.

A partir de los 70 años, las personas que comen entre 2,100 y 6,000 calorías diarias podrían tener el doble de riesgo de esos déficits de memoria, que pueden ser una señal temprana de enfermedad de Alzheimer, señalaron los autores del estudio.

"El consumo calórico diario excesivo podría no ser bueno para la salud del cerebro", advirtió el investigador líder, el Dr. Yonas Geda, profesor asociado de neurología y psiquiatría de la Clínica Mayo en Scottsdale, Arizona.

"Podría sonar a cliché, pero tenemos que estar conscientes de nuestro consumo calórico diario", aconsejó. "La moraleja es que comer en moderación, no demasiado, podría ser bueno para el cerebro".

Se tiene previsto presentar los resultados del estudio en abril en la reunión anual de la Academia Estadounidense de Neurología (American Academy of Neurology), en Nueva York. Los datos y conclusiones deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista reseñada por profesionales.

Para el estudio, los investigadores recolectaron datos sobre más de 1,200 personas entre los 70 y los 89 años de edad que vivían en el Condado de Olmsted, en Minnesota. Entre estas personas, 163 habían sido diagnosticadas con los déficits de memoria conocidos como "deterioro cognitivo leve".

Cada persona informó a los investigadores sobre cuánto comía. Un tercio comía entre 600 y 1,525 calorías al día, un tercio entre 1,526 y 2,142 calorías al día, y un tercio comía entre 2,143 y 6,000 calorías al día.

Los que más comían tenían más del doble de probabilidades de ser diagnosticados con un trastorno de deterioro de la memoria que los que menos comían, hallaron los investigadores.

No hubo un aumento significativo en el riesgo de problemas de la memoria entre los del grupo medio, añadieron los investigadores.

Estos hallazgos no cambiaron tras tomar en cuenta los antecedentes de accidente cerebrovascular, diabetes, educación y otros factores de riesgo de la pérdida de memoria.

"También observamos el IMC y la obesidad", apuntó Geda. El IMC (índice de masa corporal) es una medida que se basa en la estatura y el peso. "Pero no hubo diferencias significativas entre los [participantes] normales y el deterioro cognitivo leve respecto a estas dos variables", comentó.

No está claro por qué comer en exceso afecta al cerebro, pero "la ingesta calórica excesiva podría llevar a daño oxidativo que conduzca a cambios estructurales en el cerebro", sugirió Geda.

En un comentario sobre el estudio, el Dr. Neelum Aggarwal, profesor asociado de ciencias neurológicas de la Universidad Rush en Chicago, dijo que "a medida que la población de EE. UU. envejece a un ritmo acelerado, además de hacerse más obesa, los pacientes mayores preguntan a los médicos sobre sus factores de riesgo de varias enfermedades, específicamente sobre el declive cognitivo [mental] y la demencia".

Estos hallazgos permiten a los médicos iniciar la conversación sobre los vínculos entre las prácticas vitales saludables comunes (como comer una dieta nutritiva y limitar el azúcar) y la función cerebral general, aseguró.

"Este estudio avanza la conversación sobre cuáles son los mecanismos posibles del desarrollo del declive cognitivo, y ofrece estrategias para la prevención de la enfermedad a través de la nutrición y la restricción calórica", aseguró Aggarwal.

David Loewenstein, otro experto, profesor de psiquiatría y ciencias conductuales de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami, señaló que "esto tiene mucho sentido dado que una mayor ingesta calórica se asocia con la obesidad y el síndrome metabólico, así que no es nada sorprendente que una mayor cantidad de calorías se asocie con un mayor deterioro cognitivo". El síndrome metabólico es un conjunto de factores de riesgo relacionados con la enfermedad cardiaca y otros problemas de salud.

"Este estudio sugiere que cualquier cosa que sea buena para el corazón, como reducir las calorías, es buena para el cerebro", añadió Loewenstein.

Aunque el estudio encontró una relación entre comer en exceso y el deterioro de la memoria, no demuestra que exista una relación de causa y efecto.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

El ejercicio es una defensa contra la demencia, según un estudio

Ahora hay otro motivo para ponerse en forma. La actividad física podría reducir el riesgo de muerte relacionada con la demencia, según un estudio reciente.

Los investigadores evaluaron la salud de más de 45,000 hombres y casi 15,000 mujeres entre los 20 y los 88 años de edad en EE. UU., y los agruparon en tres categorías de aptitud física: baja, mediana o alta.

Tras un seguimiento promedio de 17 años, 4,050 participantes habían muerto. De esas muertes, 164 se atribuyeron a la demencia (72 a la demencia vascular y 92 al Alzheimer). De esas 164 muertes, 123 de las personas estaban en el grupo de aptitud física baja, 23 en el grupo de aptitud física mediana, y 18 en el grupo de aptitud física alta.

Las personas en el grupo alto y el grupo mediano de aptitud física tenían menos de la mitad del riesgo de muerte que las del grupo de aptitud física baja, concluyeron los investigadores.

El estudio aparece en la edición de febrero de la revista Medicine & Science in Sports & Exercise.

"Estos hallazgos respaldan las campañas de fomento de la actividad física de organizaciones como la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association), y deben animar a los individuos a ser físicamente activos", aseguró en un comunicado de prensa de la revista la autora del estudio Riu Liu.

"Seguir las recomendaciones actuales sobre la actividad física del Colegio Americano de Medicina del Deporte (American College of Sports Medicine) evitará que la mayoría de individuos caigan en la categoría de aptitud física baja, y podría reducir su riesgo de morir con demencia", añadió Liu.

Liu llevó a cabo el estudio como parte de su tesis en la Universidad de Carolina del Sur. Actualmente, es becaria posdoctoral del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de EE. UU.

Aunque en EE. UU. las muertes asociadas con la enfermedad cardiaca, el cáncer de mama y el accidente cerebrovascular se han reducido en años recientes, las muertes relacionadas con la demencia y el Alzheimer aumentaron en 46 por ciento entre 2002 y 2006, según el comunicado.

Sin embargo, el estudio no prueba que el ejercicio prevenga la demencia. Otros factores podrían tener algo que ver.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Verdades y mentiras sobre las dietas

Falta de desayuno y una cena excesiva, algunas de las principales causas del aumento de peso

No desayunamos. Comemos rápido, poco y mal, sobre todo si lo hacemos fuera de casa. Y ya no ingerimos nada más hasta que llega la noche. Entonces abusamos de la cena y nos vamos a dormir sin dejar pasar mucho tiempo. «Y ahí empiezan los problemas». Así resume la especialista en Endocrinología y Nutrición Juana Fraile el tipo de vida alimentaria más común de los pacientes que acuden a su consulta en busca de una solución para perder peso. «De este manera, solo se hacen dos comidas al día y convertimos la cena en la más importante por la vida trepidante que llevamos. El problema es que el gasto metabólico de la persona va bajando a lo largo del día, de manera que todas las ingestas que se hagan por la noche son las que más se almacenan».

En esta idea abunda el doctor extremeño José Enrique Campillo, experto en Fisiología: «Así como el organismo tolera muy bien dormir después de almorzar, tolera muy mal hacerlo inmediatamente después de cenar. Lo ideal es dejar pasar un par de horas. Por otra parte, no hay ningún trabajo científico que demuestre que unos alimentos engordan más que otros por la noche. Lo importante es no cenar mucho y temprano», añade el que fuera catedrático -ya jubilado- de la Universidad de Extremadura.

Este es solo un ejemplo, coinciden ambos especialistas extremeños, de los numerosos malos hábitos que se han asentado en la sociedad en cuestiones de alimentación. «Y las dietas milagro no son la solución», subraya Campillo. Asegura el doctor que teniendo en cuenta el ritmo de vida actual, las personas que quieren perder peso se tiran de cabeza a «planes que dicen: 'Adelgaza sin dejar de comer y sin hacer ejercicio'. ¡Eso es imposible!», manifiesta. E intentarlo, subraya, puede resultar nocivo para la salud. «Una dieta de estas raras te puede crear una anemia porque no aporte el hierro suficiente. O se puede tratar de un plan basado solo en verduras y tomas poco calcio, y entonces aumenta la osteoporosis».

«El problema es que son desequilibradas y muy drásticas -señala Fraile-. El peso corporal debe perderse poco a poco para no desestabilizar ciertos mecanismos de seguridad del organismo. Nosotros tenemos una memoria de peso, y si se hacen cambios bruscos, esa memoria se altera. Imaginemos que una persona tiene que entrar en la UCI, eso supone un estrés muy grande y el organismo baja el consumo de energía para que no te mueras; cuando haces una dieta muy drástica y pasas de comer muchas calorías a pocas, el organismo no sabe si es porque estás enfermo. Y puede que incluso después de hacer una de estas dietas drásticas, se altere la memoria de peso y tu organismo baje el consumo basal hasta un 30%», detalla Fraile. Campillo añade que lo correcto es eliminar 50 gramos al día, «que son 18 kilos en un año».

Otro peligro de los métodos milagrosos es la pérdida de masa corporal: «Adelgazar significa perder grasa, no músculo», destaca la endocrina. «Es más -apostilla el doctor-, gran parte de las calorías que nosotros gastamos cada día la consumen los músculos. Si éstos están atrofiados, porque no se hace ejercicio físico, se gasta menos».

Ambos expertos insisten en el equilibrio alimenticio. Comer de todo y saber qué cantidad es la normal. «Yo lo primero que hago con los pacientes es una encuesta alimentaria para saber qué es para ellos lo normal. Y a partir de ahí corrijo errores. Por ejemplo, una naranja puede ser sana, pero tomarse tres naranjas a media mañana no, porque podríamos estar hablando de medio kilo de fruta, y eso es mucho azúcar», indica Fraile.

«Mi consejo es que se coja uno una libretita y anota de lunes a lunes todo lo que come desde que se levanta hasta que se acuesta, sin olvidar nada, ni un pequeño bombón. Y luego tranquilamente se lo lee y va haciendo un círculo rojo a aquellas cosas que comió sin necesidad. Solo con suprimir esas cosas que están rojo y hacer algo de ejercicio físico cada día, se pueden perder seis o siete kilos en un par de meses», dice Campillo.

El ejercicio físico

Y la peor enemiga de las dietas es, sin duda, la impaciencia, «sobre todo en el ejercicio físico», apunta Carlos Pérez, coordinador de la piscina del gimnasio Puerta Palma y uno de los entrenadores de este centro deportivo de Badajoz. «El error más frecuente es que los usuarios quieren empezar muy fuerte, quieren perderlo todo de golpe y claro, enseguida aparecen las agujetas y el agotamiento físico. Y la consecuencia es que se pierde el poco hábito que tanto ha costado adquirir». Pérez recomienda empezar con tres o cuatro horas de ejercicio a la semana o unos 45 minutos al día. Los dos médicos consultados consideran que con 30 minutos al día ya hay resultados.

Independientemente de la alimentación equilibrada y el deporte, lo más importante es la preparación mental. «Hay que aprender a controlar los momentos de ansiedad. Detrás de un problema de peso, suele haber otro tipo de problemas emocionales, y eso hay que tratarlo», explica Juana. «En EE UU, de hecho, hay muchas clínicas que tratan la obesidad como una adicción más, como la droga o el alcohol, y se hacen terapias de grupo». Y, sin duda, lo fundamental, coinciden ambos expertos, es saber dónde está el límite.

Tomado de: www.hoy.es

12 de febrero de 2012

Es vital desayunar antes de salir de casa

“Saltarse” el desayuno es una práctica común entre estudiantes y padres de familia.

Por ejemplo, un estudio hecho en Centroamérica por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señaló que el 8% de los niños y el 12% de los adolescentes llega al menos tres veces por semana a los centros educativos sin esa comida.

Esta omisión se hace por pereza de madrugar o, también, ante la premura por llegar temprano a la escuela o colegio. Sin embargo, este hábito perjudica la salud y deteriora considerablemente la agilidad mental.

Los especialistas de la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) explican que no ingerir la primera comida del día puede traer problemas de concentración, bajo rendimiento académico, debilidad y deficiencia psicomotora. Además, si un niño ayuna con frecuencia, podría sufrir de anemia.

“El desayuno es la comida más importante del día y debe incluir el 25% de los nutrientes. Al omitir el desayuno, se produce disminución de insulina y glucosa, que puede interferir en la función intelectual y en las motoras fina y gruesa.

” Además, no comer en la mañana disminuye la atención y el rendimiento académico, sobre todo en las primeras horas de la clase”, expresó la nutricionista Susana Campos, quien urgió a los padres a tomar nota de esta alerta en este inicio de clases.

Por si fuera poco, un estudio de la Universidad de Misuri, publicado en la revista International Journal of Obesity, destaca que un buen desayuno, rico en proteínas, hace que un joven coma hasta 130 calorías menos en el almuerzo, lo que puede ayudarlo a prevenir la obesidad.

Tomado de: www.nacion.com

Permitir a los bebés que coman comida en trocitos se relaciona con un peso sano

Permitir a los bebés que coman solos con trocitos de comida cuando se destetan en lugar de alimentarlos a cucharadas con alimentos hechos puré podría reducir el riesgo de obesidad más adelante, según una investigación reciente.

El estudio, que incluyó a 155 niños entre los 20 meses y los 6.5 años de edad, halló que a los que se permitió comer solos eran más propensos a comer una dieta más sana y a mantener un peso normal mientras crecían.

Los investigadores cuestionaron a los padres sobre el estilo de destete y preferencias alimentarias de sus bebés. De los niños a los que se dio seguimiento, a 63 se les alimentaba con cuchara y a 92 se les permitió alimentarse solos (destete "guiado por el bebé").

Según los resultados, que aparecen en la edición en línea del 7 de febrero de la revista BMJ Open, los bebés alimentados con cuchara eran más propensos a tener sobrepeso que los que comían solos. Estos hallazgos no parecieron deberse a otros factores que tienen que ver con el peso del niño, como el peso al nacer, el peso de los padres o el estatus económico, anotaron los investigadores.

El estudio también reveló que a los niños en el grupo que comían solos les gustaban más los carbohidratos, mientras que los bebés alimentados con cuchara preferían los alimentos dulces. Sin embargo, los investigadores apuntaron que a los bebés que comían purés con cuchara se les ofrecían carbohidratos, frutas y verduras, proteínas y comidas completas, como la lasaña, con más frecuencia que a otros niños.

"Nuestro estudio sugiere que el destete guiado por el bebé tiene un impacto positivo sobre el gusto por las comidas que son los materiales esenciales de una nutrición sana, como los carbohidratos", escribieron en el informe Ellen Townsend, de la facultad de psicología de la Universidad de Nottingham en Inglaterra, y colegas. "Esto tiene implicaciones para combatir el bien documentado aumento de la obesidad en las sociedades contemporáneas".

La textura y la presentación de los alimentos en trocitos, sobre todo los carbohidratos, probablemente tuviera que ver con los resultados del estudio, anotaron los investigadores en un comunicado de prensa de la revista.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Su alimentación habla de usted

Logre una vida sana a través de una dieta balanceada y equilibrada

La clave para un buen desarrollo físico y mental depende de una buena nutrición. Lograr esta meta requiere de un esfuerzo personal por alimentarse sanamente. Según la especialista en nutrición clínica, la doctora Lenir Coltro, una dieta equilibrada es aquella que proporciona todos los nutrientes en cantidades suficientes, con el fin de satisfacer las necesidades nutricionales durante las 24 horas del día.

“Una dieta equilibrada debe estar compuesta por carbohidratos, proteínas, lípidos, sales, minerales, vitaminas, fibras y agua, porque cada grupo citado tiene una función específica en el organismo, por lo que deben ser consumidos diariamente aún para adelgazar, así se evitarán enfermedades por deficiencias nutricionales”, manifestó Coltro.

Según la nutricionista, se debe consumir en cada tiempo de comida al menos un alimento de cada grupo, porque ninguno debe faltar en la dieta. “Hay que tener el cuidado en la cocina de que se conserven estos productos frescos, sin dejarlos expuestos al aire libre, porque pueden oxidarse y perder nutrientes”.

Dieta

Para los que quieren iniciar una dieta, la especialista recomienda aprender a comer en cantidad para tener un peso ideal y que sea de buena calidad para mantenerse sanos, “esto se logra a través de una evaluación nutricional personalizada, considerando la estatura, edad, medidas y actividad física”, detalló Coltro.

Balance

“Recuerde que la alimentación debe ser balanceada para todas las edades, ambos sexos e independiente de la actividad física o situación fisiológica, lo que cambia son la cantidad de calorías dependiendo de las características propias de cada persona”, indicó la especialista.
Según Coltro, la mejor dieta es la que ofrece todos los nutrientes en cantidades ideales.

“Hay que alimentarse correctamente hoy, para garantizarse la salud mañana”, concluyó."Hay que alimentarse correctamente hoy para garantizarse la salud mañana. Recuerde que la mejor dieta es la que nos ofrece todos los nutrientes”.

Tips para alimentarse bien

1. No hacer dieta drástica. Comer 20% menos de lo ideal reduce el metabolismo.
2. Reducir el azúcar, frituras y bebidas muy azucaradas.
3. Aumentar la actividad física.
4. Consumir frutas, verduras frescas, cereales integrales e ingerir de 8-10 vasos de agua por día.
5. Evitar productos industrializados, exceso de sal y grasas saturadas.
6. Siempre haga meriendas saludables.
7. Coma despacio. Tendrá la sensación que comió más y mejorará su digestión.

Tomado de: www.elheraldo.hn

Previniendo el cáncer desde la nutrición y actividad física

Para la mayoría de las personas que no son “consumidoras de tabaco”, los factores de riesgo más importantes son: peso corporal, alimentación y actividad física. El 33% de las muertes cada año están asociadas a la alimentación y a la actividad física, incluyendo sobrepeso u obesidad, mientras que otro tercio se relaciona al consumo de tabaco.

Aunque nuestros genes influyen en el riesgo de cáncer, el mayor riesgo se debe a factores no hereditarios. Evitar el tabaco, conservar un peso saludable, mantener un nivel de actividad física adecuado durante la vida y comer una dieta balanceada puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar cáncer en la vida de una persona.

Aunque estas elecciones saludables pueden llevarse a cabo por cada uno de nosotros, pueden verse ya sea respaldadas u obstruidas por el ambiente social, físico, económico y regulatorio en el que vivimos. Se requiere de un esfuerzo comunitario para generar un ambiente que propicie elecciones saludables en lo que respecta a nuestra alimentación y actividad física.

Tener sobrepeso u obesidad está asociado claramente con un mayor riesgo para los siguientes tipos de cáncer:
  • seno (entre mujeres que han pasado por la menopausia)
  • colon
  • endometrio (útero)
  • esófago
  • riñón
  • cuello uterino
  • vesícula biliar
  • linfoma Hodgkin
  • mieloma múltiple
  • ovario
  • páncreas
  • tiroides
  • formas agresivas de cáncer de próstata

Los consumidores de té verde muestran una menor discapacidad con la edad

Los adultos mayores que consumen té verde de forma regular podrían estar más ágiles e independientes que el resto con el paso del tiempo. Así lo sugiere un estudio realizado sobre cientos de personas por investigadores japoneses, cuyos resultados se han publicado en la revista 'American Journal of Clinical Nutrition'.

El té verde contiene antioxidantes químicos que podrían ayudar a prevenir el daño celular que puede causar enfermedad. Los investigadores han estudiado los efectos del té verde en diversos aspectos, que van desde el colesterol al riesgo de aparición de ciertos tipos de cáncer, logrando hasta ahora resultados dispares.

En este nuevo trabajo, el equipo de Yasutake Tomata, de la Tohoku University, siguió a cerca de 14.000 adultos con 65 años de edad o mayores durante tres años. Su objetivo era averiguar si los consumidores de té verde tenían un menor riesgo de fragilidad y discapacidad al hacerse mayores.

Descubrieron que aquellos que bebían más té verde eran los menos propensos a desarrollar "discapacidades funcionales" o problemas con la actividad diaria o las necesidades básicas, como vestirse o bañarse.

En concreto, casi el 13 por ciento de los adultos que bebían menos de una taza de té verde diaria desarrollaron discapacidad funcional, en comparación con cerca del 7 por ciento de las personas que tomaban al menos cinco tazas al día.

Las personas que consumen al menos cinco tazas diarias eran un tercio menos propensos a desarrollar discapacidades que aquellos que toman menos de una taza al día. Aquellos consumidores que beben una media de tres o cuatro tazas diarias presentan, según este estudio, un 25 por ciento menos de riesgo.

"El consumo de té verde está asociado de forma significativa con un menor riesgo de incidencia de discapacidad funcional, incluso después del ajuste de otros factores", escribieron los autores, advirtiendo de que su estudio no prueba que el té verde sólo haga que las personas se mantengan más dinámicas al hacerse mayores.

Los amantes del té verde suelen llevar dietas más saludables, en las que se incluye más pescado, verduras y fruta. Además, suelen tener un mayor nivel educativo, menores tasas de tabaquismo, menos ataques al corazón e ictus y un mayor agudeza mental. También tienen a ser más activos socialmente y a tener más amigos y familia a con la que contar.

Pero incluso teniendo en cuenta estos factores, el té verde por sí mismo está vinculado a un menor riesgo de discapacidad, aseveran los investigadores. Aunque aún no está claro cómo el té verde ofrece protección frente a la discapacidad, el equipo de Tomata recuerda que un estudio reciente descubrió que los extractos de té verde parecen activar la fuerza del músculo de la pierna en mujeres mayores.

Aunque el té verde está considerado como seguro en pequeñas cantidades, contiene cafeína y pequeñas cantidades de vitamina K, lo que significa que puede interferir con fármacos que previenen la coagulación de la sangre.

Tomado de: www.europapress.es

4 de febrero de 2012

Comer pescado reduciría el riesgo de tener pólipos intestinales

Las mujeres que consumen tres porciones de pescado por semana tienen poca posibilidad de que se les detecten pólipos en una colonoscopía de rutina.

Esto no prueba que el pescado o los mariscos protejan contra los pólipos, pero "refuerza la idea de que algo sucede en esa relación", dijo el doctor Edward Giovannucci, profesor de la Facultad de Salud Pública de Harvard, en Boston, que no participó del estudio.

Un pólipo, o adenoma, es un crecimiento de tejido con forma de hongo en el colon que puede transformarse en cáncer colorrectal.

Los autores les preguntaron a más de 5.300 personas sobre sus hábitos alimentarios. Todas habían concurrido a los consultorios de los investigadores para hacerse una colonoscopía.

Luego, el equipo comparó a más de 1.400 mujeres sin pólipos con 456 con adenomas detectados con el procedimiento diagnóstico.

El 23 por ciento de las mujeres con adenomas eran las que menos pescado consumían, mientras que el 15 por ciento eran las que más pescado ingerían. Eso significa que las personas que consumen gran cantidad de pescado o mariscos estarían protegidas de alguna manera de los pólipos. De otra manera, los porcentajes habrían sido los mismos.

Tras considerar la edad, el tabaquismo y el consumo de aspirina, las mujeres que más pescado consumían (tres porciones semanales) eran un 33 por ciento menos propensas a que se les detectaran pólipos que las que menos pescado comían (menos de una porción semanal).

El equipo no pudo determinar qué otros factores podrían explicar los resultados. Es más, el estudio no controló a las mujeres en el tiempo para determinar qué grupo era más propenso a desarrollar cáncer.

Pero el doctor Harvey Murff, autor principal del estudio y profesor de la Vanderbilt University, en Nashville, Tennessee, opinó que los pólipos pueden predecir de manera confiable el riesgo de desarrollar cáncer.

"Siempre se dice que los adenomas son precursores" del cáncer, explicó Murff. "Entonces, uno pensaría que casi todo lo que reduce el riesgo de desarrollar un adenoma reduce el riesgo de desarrollar cáncer", agregó.

Una reducción del riesgo del 33 por ciento es una diferencia enorme y Giovannucci lo consideró "importante porque el cáncer colorrectal es un cáncer común".

En Estados Unidos, cada año se diagnostican unos 140.000 nuevos casos de cáncer de colon y recto, y mueren más de 50.000 personas por la enfermedad. La Sociedad Estadounidense del Cáncer estima que el riesgo de desarrollarla es del 20 por ciento.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Elementos del vino tinto benefician la aterosclerosis en estadios tempranos

Científicos del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) han realizado el primer ensayo clínico que demuestra que, tanto el etanol como los polifenoles presentes en el vino tinto, tienen efectos beneficiosos sobre las moléculas inflamatorias causantes de la ateroesclerosis en sus estadios tempranos.

Estos investigadores, liderados por los doctores Ramón Estruch, Francisco José Tinahones y la doctora Dolores Corella, han descubierto también que la combinación de ambos compuestos es más eficaz en pacientes con alto riesgo cardiovascular.

El trabajo, publicado en 'American Journal of Clinical Nutrition', mostró cambios positivos en el perfil inflamatorio de estos pacientes que indican que su consumo moderado podría ser beneficioso en las primeras etapas de la aterosclerosis contrarrestando su progresión.

La denominada "paradoja francesa" se refiere al hecho de que los habitantes de ese país sufren una incidencia relativamente baja de enfermedad cardíaca, a pesar de tener una dieta rica en grasas saturadas.

Esto llevó a especular con la posibilidad de que se debiese a un mayor consumo de vino tinto, que contiene una elevada concentración de polifenoles, unos compuestos potencialmente beneficiosos para el corazón.

Sin embargo, lo que hasta ahora nunca se había demostrado era que el etanol o contenido alcohólico también contribuyesen a reducir la inflamación arterial y celular.

Según el doctor Estruch, "nuestros resultados sugieren que, tanto el etanol como los compuestos no alcohólicos, contribuyen a los efectos antiinflamatorios del vino tinto".

"Su contenido fenólico puede modular las moléculas de adhesión leucocitaria, mientras que el etanol y los polifenoles que contiene pueden modular los mediadores solubles inflamatorios en pacientes con alto riesgo de enfermedad cardiovascular", asevera.

Para realizar este estudio, el equipo del CIBERobn reclutó a 73 varones de alto riesgo cardiovascular con edades comprendidas entre 55 y 75 años. Se seleccionó a los que eran consumidores moderados de alcohol --entre 1 y 3 bebidas diarias-- y tenían diabetes o tres de los siguientes factores de riesgo cardiovascular: tabaquismo, hipertensión arterial, colesterol, sobrepeso u obesidad y/o antecedentes familiares de enfermedad coronaria prematura. De los 73, un total 67 cumplían con los criterios de inclusión.

El estudio fue abierto, aleatorizado y cruzado y el ensayo clínico controlado. Incluyó tres períodos de cuatro semanas después de uno previo de lavado de dos semanas en el que a los voluntarios se les pidió que no consumieran bebidas alcohólicas.

Todos los sujetos recibieron vino tinto --272 miligramos, 30 gramos de etanol al día--, la misma cantidad de polifenoles pero sin alcohol en forma de vino de color rojo (272 miligramos) y ginebra (que no contiene polifenoles: 100 miligramos, 30 gramos de etanol/día) durante cuatro semanas. Antes y después de cada intervención se analizaron 18 biomarcadores inflamatorios en suero y siete celulares y fueron evaluados.

Los investigadores constataron que la prueba sólo de alcohol (ginebra) ejerció un efecto antiinflamatorio en pacientes de alto riesgo y disminuyó los niveles de algunos marcadores inflamatorios. La intervención sólo con compuestos fenólicos --vino tinto sin alcohol-- mostró la disminución de las concentraciones séricas de otros mediadores de la inflamación.

Otra de las conclusiones obtenidas es que la combinación del etanol y polifenoles que contiene el vino tinto afectan más a los pacientes con alto riesgo cardiovascular, cuyos biomarcadores inflamatorios se vieron reducidos en mayor medida.

El descubrimiento de que los distintos componentes tienen diferentes efectos sobre las moléculas inflamatorias es muy importante porque, según explicó el doctor Ramón Estruch Riba, "el estudio provee una nueva e importante evidencia mecánica de que la reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular entre los bebedores de vino tinto observado en la mayoría de los estudios epidemiológicos puede ser consecuencia de una combinación de ambos, el alcohol y los polifenoles del vino, y no sólo de estos últimos como se creía hasta ahora".

A lo que añadió que "alrededor de la mitad de los participantes estaban tomando medicación contra la hipertensión, aspirina o hipoglucemiantes orales, lo que hace que los resultados del ensayo sean relevantes para los pacientes en el mundo real, ya que los efectos positivos constatados no son incompatibles con los tratamientos de estos trastornos".

El profesor Estruch dice que estos hallazgos "abren una nueva vía de investigación encaminada a clarificar la implicación clínica de la modulación de estos biomarcadores y el papel de cada componente de las bebidas alcohólicas y sus correspondientes efectos beneficiosos sobre el sistema cardiovascular".

Tomado de: www.europapress.es

Una dieta grasa antes del embarazo se relaciona con la diabetes gestacional

Este tipo de diabetes puede aumentar el riesgo de complicaciones obstétricas, añaden investigadores

Una dieta rica en grasa animal antes del embarazo aumenta el riesgo de que las futuras madres desarrollen diabetes gestacional, señala un estudio reciente.

"Nuestros hallazgos indican que las mujeres que reducen la proporción de grasa animal y colesterol en la dieta antes del embarazo podrían reducir su riesgo de diabetes gestacional en el embarazo", señaló en un comunicado de prensa de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) la Dra. Cuilin Zhang, de la rama de epidemiología del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (NICHD) de EE. UU.

Los investigadores analizaron datos de más de 13,000 mujeres del Estudio de la salud de las enfermeras II de EE. UU. Las mujeres tenían de 22 a 45 años cuando se inscribieron en el estudio y proveyeron información cada pocos años sobre su salud y hábitos de estilo de vida, como el tipo de alimentos que consumían.

Alrededor del 6 por ciento afirmaron que habían sido diagnosticadas con diabetes gestacional, una forma de diabetes que ocurre durante el embarazo. La diabetes gestacional aumenta el riesgo de ciertas complicaciones del embarazo y de problemas de salud del recién nacido.

Las mujeres que consumían la mayor cantidad de grasa animal tenían casi el doble de probabilidades de desarrollar diabetes gestacional que las que consumían la menor cantidad. Además, las mujeres que consumían las cantidades más elevadas de colesterol de la dieta tenían 45 por ciento más probabilidades de desarrollar diabetes gestacional que las que consumían las cantidades más bajas.

No hubo un mayor riesgo de diabetes gestacional entre las mujeres cuyas dietas eran ricas en grasa total u otros tipos de grasa, apuntaron los investigadores de los NIH y la Universidad de Harvard.

También hallaron que el aumento en el riesgo de diabetes gestacional asociado con las dietas ricas en grasa animal y colesterol parecía ser independiente de otros factores dietéticos y no dietéticos.

Por ejemplo, se sabe que el ejercicio reduce el riesgo de diabetes gestacional. Pero entre las mujeres embarazadas que hacían ejercicio, el riesgo de diabetes gestacional fue mayor entre las que consumían mayores cantidades de grasa animal y colesterol que entre las que consumían niveles más bajos de esos tipos de grasa.

Los investigadores concluyeron que mediante un cambio de cinco por ciento de las calorías dietéticas de grasa animal a fuentes derivadas de las plantas se podría reducir el riesgo de diabetes gestacional de una mujer en siete por ciento.

El estudio aparece en la edición en línea del 4 de enero de la revista American Journal of Clinical Nutrition.

"Este es el mayor estudio a la fecha sobre los efectos de la dieta previa al embarazo sobre la diabetes gestacional", señaló en el comunicado de prensa del NICHD la primera autora Katherine Bowers. "Investigaciones adicionales podrían llevar a una mayor comprensión sobre cómo la dieta de la madre antes y durante el embarazo influye en su metabolismo durante el embarazo, lo que podría tener importantes implicaciones para la salud del bebé al nacer y más adelante en la vida".

Aunque el estudio halló una asociación entre una dieta rica en grasa y la diabetes gestacional, no probó que dicha dieta provoque la afección.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Clave de la dieta es controlar calorías, no su origen

Las personas que intentan bajar de peso suelen adherirse a dietas específicas que restringen las porciones de grasa, carbohidratos y proteína, pero de donde provienen las calorías no importaría tanto como el simple hecho de reducir la cantidad que se consume, según un estudio estadounidense

Los investigadores, cuyos resultados fueron publicados en American Journal of Clinical Nutrition, hallaron que no había diferencias en la pérdida de peso o reducción de grasa entre dietas con distintas porciones de grasa, carbohidratos y proteína.

"El principal vaticinador de la pérdida de peso fue la "adherencia". Aquellos participantes que seguían mejor la dieta, perdían más peso que aquellos que no", dijo George Bray, del Centro de Investigación Biomédica de Pennington en Baton Rouge, Louisiana, quien trabajó en el estudio.

Investigaciones previas habían revelado que ciertas dietas, en particular aquellas con pocos hidratos de carbono, funcionaban mejor que otras, dijo Bray a Reuters Health, aunque no había consenso entre los científicos.

Bray y sus colegas asignaron al azar a varios cientos de personas con sobrepeso y obesidad uno de los siguientes cuatro planes dietarios:

1.- Proteína promedio, poca grasa y más carbohidratos.

2.- Mucha proteína, poca grasa y más hidratos de carbono.

3.- Proteína promedio, mucha grasa y menos carbohidratos.

4.- Mucha proteína y grasa, y pocos hidratos de carbono.

Cada dieta fue diseñada para reducir 750 calorías por día.

Luego de seis meses y nuevamente dos años después de comenzadas las dietas, los investigadores chequearon en los participantes el peso, la masa grasa y la masa magra.

Seis meses después, las personas habían perdido más de 4,1 kilogramos (kg) de grasa y cerca de 2,3 kg de masa magra, pero habían recuperado parte de esto en el control de los dos años.

Los participantes pudieron mantener una pérdida de peso de más de 3,6 kg luego de dos años, incluido un descenso de casi 1,4 kg en grasa abdominal, lo que significa una reducción de más del 7 por ciento.

Pero muchas de las personas que comenzaron en el estudio abandonaron, mientras que otras que si lo hicieron no cumplieron con las dietas exactamente como se les habían asignado.

Por ejemplo, los investigadores esperaban que dos grupos dietarios obtuvieran un 25 por ciento de las calorías de la proteína y los otros dos, un 15 por ciento. Pero todos los grupos terminaron consumiendo alrededor de un 20 por ciento de sus calorías en proteína luego de dos años.

"Si uno es feliz reduciendo la grasa, o feliz disminuyendo los hidratos de carbono, este artículo dice que está bien tomar cualquiera de esos caminos. Resultaron igualmente exitosos", dijo Christopher Gardner, profesor de la Stanford University que no participó del estudio.

Aunque resaltó que los participantes "sí tuvieron problemas con la adherencia", lo que finalmente pone de relieve que las personas deberían escoger la dieta que le resulta más sencillo seguir.

Tomado de: www.info7.com.mx

El debate del azúcar

En 50 años se ha triplicado el consumo de azúcares añadidos. Los expertos discuten la mejor forma de controlar el consumo.

Están el alcohol y el tabaco. También las grasas 'trans'. Pero la verdadera amenaza para la salud global, según un artículo de 'Nature', son los azúcares añadidos, que en algunas partes del mundo suponen más de 500 calorías al día en la dieta de una persona. Y más allá de las calorías, el exceso de azúcar induce la aparición de las enfermedades asociadas con el síndrome metabólico: diabetes, hipertensión, ácido graso, problemas lipídicos y patologías cardiovasculares. Por eso algunos expertos recomiendan emprender acciones para reducir su consumo, aunque la situación no es tan dramática en todos los países.

Parafraseando el mensaje de campaña de Bill Clinton en 1992, ¡es el azúcar, estúpido!, podría resumir el espíritu de un comentario publicado en el último número de la revista 'Nature'. En él, Robert H. Lustig, Laura A. Schmidt y Claire D. Brindis, de la Universidad de Califorma en San Francisco (EEUU), advierten sobre los riesgos que corre la población, especialmente aquellos con una dieta occidental, debido al elevado consumo de azúcares añadidos.

Los autores señalan que, si bien "mucha gente piensa que la obesidad es la causa que subyace" a las enfermedades no transmisibles (cáncer, diabetes, patologías cardiovasculares), se trata simplemente de "un marcador de la disfunción metabólica, que es mucho más frecuente".

Aunque el tabaco, el alcohol o el consumo de grasas influyen en la aparición de estas alteraciones metabólicas, el artículo apunta a los azúcares añadidos como pieza fundamental en la epidemia de alteraciones metabólicas que existe en el mundo: el 80% de las personas obesas las sufren y también el 40% de los que tienen un peso normal.

Un consumo excesivo

Muchos alimentos procesados, cada vez más presentes en la dieta de los países occidentales, contienen azúcares añadidos. Las bebidas carbonatadas, zumos procesados, tés refrigerados, batidos, etc. también son fuente de fructosa, el principal edulcorante industrial. Su uso generalizado ha hecho que en algunos países del mundo la cantidad de calorías procedentes de estos azúcares supere las 600 calorías por persona y día, unos 200 gramos.

"Durante los últimos 50 años, el consumo de azúcar se ha triplicado en el mundo", subrayan los autores. Fenómeno especialmente notable en EEUU y, en menos medida, en Dinamarca, Nueva Zelanda, Suiza, Bélgica y algunos países de América Central. Algunos gobiernos, como el danés, se están planteando crear un impuesto especial para los alimentos que contengan estos azúcares, igual que ya lo hiciera con aquellos ricos en grasas 'trans'.

Esta es una de las estrategias defendidas por los autores para limitar el consumo de lo que ellos consideran una "amenaza para los individuos y la sociedad". Como medida última e ideal, señalan a las compañías para que éstas reduzcan la cantidad de fructosa en sus productos aunque señalan que tienen pocos incentivos para hacerlo porque "el azúcar es barato, sabe bien y se vende".

Huir de los radicalismos

"Muchos de los problemas de salud presentados [en el artículo] son casos de 'culpable por asociación' y sin evidencia firme de causalidad", explica José M. Ordovás, director del laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA-Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts (EEUU). "No podemos acusar de todos los problemas de la salud humana a un solo producto químico o nutriente".

Lejos del "extremismo y el dramatismo" de los autores, Ordovás reconoce que los azúcares añadidos son "cómplice del delito", cosa que las autoridades sanitarias saben desde hace tiempo. Por eso, "toda la comunidad científica y sanitaria está trabajando para que el consumo no se dispare", señala Aranceta, que sospecha que "en un futuro, es pobable que en un futuro haya que regularlo de algún modo".

Tomado de: www.elmundo.es

El ejercicio puede mejorar la salud y el bienestar de los pacientes con cáncer

El ejercicio puede mejorar la salud de los pacientes con cáncer que han terminado la parte principal del tratamiento, según un estudio publicado en 'BMJ'. Investigaciones previas han demostrado que los pacientes con cáncer esperan retomar sus actividades diarias cuando han completado su tratamiento principal para el cáncer pero, sin embargo, a menudo descubren que sufren de fatiga, disminución de la actividad física y una reducción en la calidad de vida. Ahora, nuevos estudios han demostrado que hay muchos factores de la salud, incluyendo la calidad de vida, que pueden mejorar a través de la actividad física.

Investigadores de la Universidad de Hong Kong analizaron los resultados de 34 ensayos que evaluaron los efectos de la actividad física en pacientes adultos con cáncer. En cada estudio se incluyó un promedio de 93 pacientes -con una edad media de 55 años- que habían sufrido cáncer de mama, próstata, colorrectal, gástrico o de pulmón. El entrenamiento aeróbico, de resistencia y de fuerza, fue incluido en los ensayos, y la duración media de actividad física fue de 13 semanas.

Las pacientes que habían recibido tratamiento para el cáncer de mama y realizaron actividad física mostraron mejoras de salud en: control de la glucemia, índice de masa corporal y peso corporal, funciones físicas -como la fuerza de las extremidades inferiores- y en los resultados psicológicos, tales como la fatiga y la depresión y la calidad de vida.

En los pacientes que completaron el tratamiento y sufrían otros tipos de cáncer, se observaron mejoras en la masa corporal, el peso corporal, la función física -como el consumo de oxígeno y la fuerza de prensión- la depresión y la calidad de vida.

Las diferencias en el tipo e intensidad del ejercicio también tuvieron un impacto en la salud física de los pacientes y desempeñaron un papel importante en los efectos del ejercicio. Para las pacientes con cáncer de mama, el ejercicio aeróbico y de resistencia fue significativamente más eficaz en la aptitud física y emocional, el bienestar general y la preocupación por el cáncer de mama en comparación con solo la actividad aeróbica. El efecto de la actividad física también fue mayor en los pacientes más jóvenes.

En conclusión, los autores del estudio sostienen que se necesitan ensayos adicionales, sobre todo en pacientes con otros tipos de cáncer. Según los investigadores, "la mejora en la calidad de vida fue un claro beneficio significativo de la actividad física y, clínicamente, hubo importantes efectos positivos en las funciones físicas".

Tomado de: www.europapress.es

La lactancia materna disminuye un 6% el riesgo cardiovascular en niños y adolescentes

Un estudio desarrollado por la UPV/EHU y el Instituto Karolinska de Estocolmo ha concluido que los niños y adolescentes que han recibido lactancia materna tiene un 6 por ciento menos de riesgo cardiovascular y presentan mejores valores en capacidad aeróbica, niveles de colesterol, inflamación o presión sistólica, según ha explicado la universidad vasca.

Los estudios han sido publicados por Idoia Labayen, profesora de nutrición en la Facultad de Farmacia en la UPV/EHU en la edición de enero de la revista 'American Journal of Clinical Nutrition', "la más importante del mundo en el campo de la nutrición", y en Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine. En la investigación también ha participado Jonatan Ruiz y Francisco Ortega de la Universidad de Granada y Helle Loit, Jaanus Harro, Inga Villa, Toomas Veidebaum y Michael Sjostrom del Instituto Karolinska.

Para la realización de las distintas pruebas, la investigación ha contado con la colaboración de personal médico sueco y estonio que ha realizado exámenes de salud a 1.025 niños de 9 y 10 años, y 971 adolescentes de 15 y 16 años en sus respectivos países. De forma previa al estudio, se les preguntaba a las madres si sus hijos habían sido exclusivamente alimentados mediante lactancia materna y, de haberlo hecho, durante cuánto tiempo.

En las pruebas, además de tomar talla y peso, se realizaron análisis de sangre en los que se detectaron los valores de inflamación o el fibrinógeno, cuya presencia se relaciona con una mayor coagulación de la sangre, lo que aumenta el riesgo de arterosclerosis. Asimismo, se midió la capacidad aeróbica de los participantes mediante pruebas de esfuerzo.

A falta de estudios posteriores sobre periodos de lactancia más largos que lo confirmen, la investigación en la que ha participado Labayen indica que los beneficios máximos de la lactancia materna se alcanzan a los tres meses ya que no se aprecian diferencias significativas entre el tercer y sexto mes. A partir del sexto mes, además, los niños ya no se alimentan exclusivamente de leche, sino que empiezan a diversificar su alimentación.

Desde la universidad, han destacado que este estudio en niños y adolescentes suecos y estonios "habría sido difícil de realizar en España porque normalmente en este país las madres no suelen llegar a cumplir esos tres meses de lactancia". Por el contrario, en los países nórdicos "se favorece mucho la existencia de lactancia materna, con bajas maternales de hasta dos años además de ayudas sanitarias de enfermeras que se desplazan a las casas a ayudar y recomendar a las madres sobre la mejor manera de dar el pecho".

Labayen ha indicado que en España, "aunque muchas madres lo intentan, se da un fracaso elevadísimo en los primeros quince días, cuestión que se podría resolver con un adecuado asesoramiento y apoyo a las madres lactantes". Además, ha resaltado que las madres también abandonan esta práctica en el tercer mes porque "tienen que empezar a trabajar". No obstante, ha apuntado que, "al menos", en el caso de España "hay buenas leches de fórmula", si bien "no mejoran la salud cardiovascular".

A juicio de la investigadora, la lactancia materna "puede llegar a ser una cuestión de vida o muerte en muchos lugares del tercer mundo en donde se multiplican los problemas que puede haber con la preparación y esterilización de un biberón".

La colaboración de este equipo europeo investigador ha estado centrada en el estudio de la influencia en la salud de los momentos inmediatamente anterior y posterior al parto, además de en la lactancia materna. En los próximos meses, pretenden dirigir el peso de sus investigaciones hacia los niños que al nacer con menos peso tienen un mayor riesgo de padecer alguna enfermedad cardiovascular. Sus investigaciones intentarán conocer si ese mayor riesgo, de algún modo, puede ser compensado con la lactancia materna.

Además, el equipo seguirá observando al grupo de niños suecos y estonios que han participado en el estudio sobre lactancia para conocer las posibles variaciones en su riesgo cardiovascular a medida que vayan creciendo.

Tomado de: www.europapress.es