31 de marzo de 2012

Estudio dice relación entre bebidas dietéticas y salud es compleja

Estudios previos habían revelado que los amantes de los refrescos dietéticos podrían tener un aumento del riesgo de desarrollar diabetes y enfermedad cardíaca, pero nuevos resultados sugieren que lo más importante sería la dieta general.

El equipo de Kiyah J. Duffey, de la University of North Carolina, en Chapel Hill, utilizó datos de más de 4.000 estadounidenses que participaban de un estudio sobre salud cardíaca. Tenían entre 18 y 30 años cuando el estudio comenzó a mediados de los años 80.

En los 20 años siguientes, 827 participantes desarrollaron síndrome metabólico, un conjunto de factores de riesgo de problemas cardíacos y diabetes como obesidad en la cintura, colesterol alto, hipertensión y glucosa elevada.

El equipo observó que los adultos jóvenes que consumían bebidas dietéticas eran más propensos que los que no lo hacían a desarrollar síndrome metabólico en los siguientes 20 años.

La dieta también importa 

El escenario se volvió más complejo cuando el equipo consideró también el papel de la dieta.

El grupo con menor riesgo de desarrollar síndrome metabólico eran los que no consumían bebidas dietéticas y tenían una alimentación "prudente", es decir rica en frutas, verduras, granos integrales y pescado.

En tanto, la frecuencia del síndrome era un poco más alta entre los participantes con la misma alimentación, pero que consumían las bebidas dietéticas. En 20 años, el 20 por ciento de esos hombres y mujeres desarrolló síndrome metabólico, comparado con el 18 por ciento del grupo con una dieta saludable que no consumía bebidas dietéticas regularmente.

Los resultados aparecen publicados en American Journal of Clinical Nutrition.

Los participantes con la frecuencia más alta de síndrome metabólico (un 32 por ciento) fueron los que bebían gaseosas dietéticas en la típica dieta occidental, con gran cantidad de carne, alimentos procesados y azúcares.

Tras considerar factores como el peso y la actividad física, los participantes con una dieta saludable y que no consumían bebidas dietéticas tenían dos tercios menos riesgo de desarrollar síndrome metabólico que aquellos con la dieta occidental que ingerían esas bebidas.

"Realmente pienso que lo importante es la alimentación general", dijo Duffey.

La experta señaló que para consumir menos calorías se pueden reemplazar las bebidas azucaradas con las versiones sin azúcar.

"Pero si el objetivo es lograr un efecto más amplio en la salud personal, hay que tener en cuenta toda la alimentación", sostuvo. Y otros especialista coinciden en que es muy importante que la alimentación sea equilibrada.

Se estima que un tercio de los adultos de Estados Unidos tiene síndrome metabólico.

Los consumidores de comida rápida tienen el doble de riesgo de padecer depresión

Los consumidores de comida rápida tienen el doble de riesgo de padecer depresión, según un estudio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y de la Universidad de Navarra. Este trabajo de investigación ha sido publicado por la revista 'Public Health Nutrition'.
En concreto, las posibilidades de adentrarse en un estado depresivo aumentan un 51 por ciento si se ingieren este tipo de alimentos, tal y como recoge la Agencia SINC. Por tanto, el análisis desarrollado por los científicos españoles demuestra que la ingesta de bollería industrial y de comida rápida se asocia a este diagnóstico médico, tal y como ya había adelantado otros trabajos anteriores.
Además, el trabajo publicado también confirma que existe una relación directa en cuanto a dosis de alimento y grado de depresión. "Cuanta más comida rápida se consume, mayor es el riesgo de depresión", explica la primera autora del estudio, Almudena Sánchez-Villegas.
Por ello, los investigadores han demostrado que las personas que más alimentos grasos consumen "son más propensos a estar solteros, ser menos activos y tener un patrón dietético peor, con un consumo menor de fruta, frutos secos, pescado, verduras y aceite de oliva". Pero este grupo de personas también realiza otros hábitos poco saludables, como son "fumar y trabajar más de 45 horas semanales".
El estudio liderado por docentes navarros y canarios ha contado con casi 9.000 participantes, de los que ninguno había sido diagnosticado de depresión ni había referido consumo de antidepresivos. Durante los 6 años en los que ha durado el proceso, 493 personas han sido diagnosticados de depresión.
Todo ello, hace a Sánchez-Villegas hacer una llamada a la prevención, ya que "debería controlarse el consumo de este tipo de alimentos debido a su implicación en la salud física y mental". La obesidad o las enfermedades cardiovasculares pueden ser otras de las patologías asociadas.

Tomado de: www.europapress.es

El ejercicio ayuda a los diabéticos aunque no lo realicen a diario

El ejercicio regular ayuda a los diabéticos a controlar sus niveles de azúcar en sangre y, para eso, no necesitan ir todos los días al gimnasio.

Un equipo de Holanda halló que hacer ejercicio una hora dos veces por semana había reducido el azúcar en sangre tanto como 30 minutos diarios en un grupo de 30 hombres con diabetes tipo 2. El ejercicio es clave para el tratamiento de la diabetes. Pero se desconoce cuántas veces por semana habría que ejercitar para obtener los mejores resultados.

"Nuestro estudio sugiere que los pacientes con diabetes tipo 2 podrían reemplazar las sesiones cortas y frecuentes de ejercicio moderado con sesiones no tan frecuentes, pero más prolongadas, o viceversa", dijo Luc J.C. van Loon, de la Universidad de Maastricht, en Holanda.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por su sigla en inglés) estiman que unos 25 millones de estadounidenses tendrían diabetes tipo 2, a menudo por el sobrepeso y el sedentarismo.

En esos pacientes, el organismo no responde adecuadamente a la insulina, la hormona que transporta el azúcar desde la sangre hasta las células, que la utilizan como combustible.

Los hombres que participaron en el estudio tenían alrededor de 60 años y la mitad utilizaba insulina inyectable para controlar la glucosa en sangre. El resto lo hacía con dieta y, a veces, medicamentos.

Todos participaron en tres experimentos durante tres días cada uno. En todos, los hombres tenían una dieta estandarizada y debían realizar el ejercicio diario indicado.

En un experimento, entrenaron en una bicicleta fija durante 60 minutos el primer día y descansaron al día siguiente. En otra prueba, utilizaron la bicicleta durante 30 minutos dos días consecutivos, mientras que en el tercer ensayo, no hicieron actividad. El equipo les controló la glucosa en sangre durante el ejercicio y los dos días siguientes.

Con la falta de ejercicio, los participantes tuvieron altos niveles de glucosa en sangre el 32 por ciento de las veces. Con el ejercicio (sin importar la frecuencia), los participantes tuvieron altos niveles de azúcar en sangre en el 24 por ciento de los controles.

Ambos programas físicos actuaron igualmente bien en los niveles promedio de azúcar en sangre de los hombres.

Según van Loon, cuyos resultados publica la revista Diabetes Care, las mujeres con diabetes tipo 2 podrían obtener los mismos beneficios que los hombres.

Los participantes eran relativamente saludables: no tenían cardiopatías ni eran obesos mórbidos, por ejemplo. De modo que se desconoce si los resultados se aplicarían a todas las personas con diabetes tipo 2 porque muchas tienen problemas que no les permiten ejercitar con la frecuencia y en la cantidad de tiempo que lo hicieron los participantes del estudio.

La Asociación Estadounidense de Diabetes recomienda realizar 150 minutos semanales de ejercicio moderado, como caminar enérgicamente.

Relacionan el consumo regular del chocolate con menor peso

Las personas que consumen chocolate varias veces por semana parecen tener un menor índice de masa corporal (IMC) que quienes lo consumen sólo de forma ocasional, según una investigación de la University of California (Estados Unidos), publicada este lunes en la revista especializada 'Archives of Internal Medicine'
Los investigadores de la University of California estudiaron a 1.018 hombres y mujeres de San Diego sin enfermedad cardiovascular conocida, diabetes o colesterol, quienes fueron analizados para participar en un ensayo clínico de los efectos no cardíacos de las estatinas.
Para medir el consumo de chocolate, respondieron a la pregunta de cuántas veces a la semana consumían chocolate. Los investigadores calcularon el IMC de 972 de ellos. De los participantes, 975 completaron un cuestionario de frecuencia de comidas.
Entre los participantes, la media de edad eran los 57 años, el 68 por ciento eran hombres y el IMC medio 28. Comían chocolate una media de dos veces por semana y practicaban ejercicio unas 3,6 veces semanales.
Así, descubrieron que los adultos que consumen chocolate con más frecuencia presentan menores IMC que aquellos que lo comían menos a menudo. El tamaño del efecto fue modesto pero este efecto es "significativo", mayor del que se podría explicar como una casualidad. Esta circunstancia se da a pesar de que aquellas personas que consumían chocolate más a menudo no ingerían menos calorías --de hecho, consumían más-- ni tampoco hacían más ejercicio que el resto.
Según la líder del estudio, Beatrice Golomb, profesora adjunta del Departamento de Medicina de la University of California, estos descubrimientos "parecen sumarse al conjunto de información que sugiere que la composición calórica, no sólo el número, importa para determinar el impacto último del chocolate en el peso".
Esta no es la primera vez que los científicos han sugerido que el chocolate puede ser saludable. Diversos trabajos han señalado antes que puede ser beneficioso para el corazón y el consumo de ciertos tipos de chocolate se ha vinculado a algunos cambios favorables en la presión sanguínea, la sensibilidad a la insulina y los niveles de colesterol. Además, el chocolate --sobre todo el negro-- contiene antioxidantes que ayuda a eliminar los dañinos radicales libres.
El equipo de Golomb cree que compuestos antioxidantes denominados catechinas pueden reducir peso, al menos esto es lo que sugieren diversos estudios realizados en ratones alimentados durante 15 días con epicatechina--presente en el chocolate negro--, que memoraron su actividad física y cambiaron su composición muscular.
Ahora, es necesario realizar ensayos clínicos para ver si se cumple en humanos. Mientras tanto, los médicos advierten que consumir demasiado chocolate puede ser perjudicial, porque a menudo contiene mucha azúcar y grasa. En el caso de querer seguir una dieta saludable, las frutas y verduras aportan mayores beneficios.

Tomado de: www.europapress.es

24 de marzo de 2012

Escoger las proteínas adecuadas

El consumo de proteínas de origen vegetal se asocia a un menor riesgo de enfermedad cardiovascular y mortalidad

La popularidad de las dietas hiperproteicas viene de lejos y se mantiene en la actualidad, gracias a las múltiples y variopintas propuestas que cada año inundan librerías y pantallas. Las mismas fórmulas de siempre, vestidas con diferentes nombres. A corto plazo, estas dietas consiguen una mayor pérdida de peso que las pautas alimentarias convencionales, pero las investigaciones demuestran que esta reducción no se mantiene en el tiempo.

Además de ser ineficaces, las propuestas dietéticas ricas en proteínas se critican por sus potenciales riesgos para la salud. En una dieta hiperproteica, además de los productos comercializados por los creadores de la dieta en cuestión, los alimentos más consumidos son de origen animal y esto tiene consecuencias.

Así lo evidencia un conocido estudio dirigido por la Escuela de Salud Pública de Harvard y que contó con más de 130.000 participantes. Una de las investigaciones que se realizaron en el marco de este estudio analizó las consecuencias para la salud de consumir proteína a partir de diferentes fuentes: carne roja, aves, lácteos, huevos, frutos secos y legumbres. Los resultados mostraron que, cuanta más proteína de origen animal se consume, en especial procedente de carne roja, hay más casos de enfermedades cardiovasculares y aumenta la mortalidad. Cuando se sustituía una de las raciones consumidas de carne por frutos secos, el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular disminuía un 30%. Por ello, la recomendación de los expertos es seleccionar proteínas de origen vegetal, con el fin de conseguir una buena salud a largo plazo.

Tipos de proteínas

Es bien sabida la diferencia entre las grasas menos saludables (saturadas), presentes sobre todo en las carnes, los lácteos y los huevos, y las que son fuente de salud (insaturadas), mayoritarias en aceites vegetales, frutos secos y pescado graso. También se conocen las ventajas del consumo de hidratos de carbono complejos de legumbres, pasta, arroz y pan (en especial las variedades integrales), frente a la ingesta de hidratos de carbono sencillos o azúcares (azúcar blanco o moreno, miel, alimentos azucarados).

Respecto a las proteínas, sobre todo en nuestro medio, donde la cantidad y variedad de alimentos está asegurada, son y actúan de la misma forma tanto las proteínas de un bistec como las de un plato de garbanzos. Diferencia a una y otra, además de ser responsable de sus efectos en el organismo, lo que acompaña a esta proteína, es decir, las grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales y otros nutrientes del alimento.

Tomado de: www.consumer.es

Grasas omega-3 reducirían la fatiga ligada al cáncer: estudio

Los sobrevivientes de cáncer que consumen una dosis saludable de grasas omega-3, las cuales se encuentran ampliamente en los pescados grasos como el salmón y el atún, tendrían una cantidad extra de energía a lo largo del día que los ayudaría a lidiar con la fatiga, indica un estudio realizado en Estados Unidos.

Muchas personas tratadas por cáncer padecen fatiga incluso años después de haber finalizado su terapia. Y si bien hay evidencia de que buenos hábitos de sueño y ejercicio regular pueden ser útiles, se necesitan otras opciones, señalaron los expertos, cuyo estudio aparece en Journal of Clinical Oncology.

Se desconoce qué es exactamente lo que provoca fatiga a largo plazo en algunos sobrevivientes de cáncer, pero hay evidencia de que la inflamación crónica en el cuerpo jugaría algún papel, dijo Rachel Ballard-Barbash, del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, quien trabajó en el estudio.

"Los resultados relacionan una mayor ingesta de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 con una reducción de la inflamación y menores aspectos físicos de fatiga", escribieron Ballard-Barbash y colegas.

Se cree que las grasas omega-3 alivian la inflamación y la investigación sugiere que eso es especialmente cierto si estos ácidos reemplazan algunos omega-6, que son una gran porción de la alimentación típica estadounidense.

Las grasas omega-6 se encuentran en la margarina, los aceites vegetales y en una serie de "snacks" y dulces y en la comida rápida. Se considera que consumir demasiado omega-6 promueve la inflamación.

Para el estudio, Ballard-Barbash y sus colegas observaron la relación entre la ingesta de omega-3 y la fatiga en 633 sobrevivientes de cáncer de mama.

En general, el 42 por ciento de las mujeres fueron consideradas "fatigadas" tres años después del diagnóstico, y el problema era más común en aquellas con mayores niveles en sangre de una proteína relacionada con la inflamación llamada CRP.

Las mujeres con más omega-3 en sus dietas tenían menos posibilidades de sufrir fatiga, particularmente si usaban píldoras de aceite de pescado.

De las mujeres que consumían más omega-3 en proporción con omega-6, al menos en parte a través de suplementos, alrededor del 23 por ciento eran consideradas fatigadas. Eso, comparado con el 49 por ciento de las mujeres que no usaban los suplementos y tenían la menor ingesta de omega-3 en relación con el omega-6.

"Consumir pescado un par de veces a la semana -particularmente pescado graso- ya está recomendado para el público general, para la salud general", dijo Ballard-Barbash, quien agregó que las mujeres que no son físicamente activas deberían comenzar a hacer ejercicio rutinariamente para lidiar con la fatiga.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Asocian arándanos y manzanas con reducción del riesgo de diabetes

Comer más arándanos, manzanas y peras estaría asociado con una reducción del riesgo de desarrollar diabetes, según revela un estudio realizado en Estados Unidos.

Es que esas frutas poseen flavonoides, sustancias naturales de ciertos alimentos (frutas, verduras y granos) asociadas en algunas investigaciones con un menor riesgo de desarrollar cardiopatías o cáncer.

"Las personas que más arándanos o manzanas comen suelen tener bajo riesgo de desarrollar diabetes tipo 2", dijo An Pan, investigador de la Facultad de Salud Pública de Harvard y coautor del nuevo estudio.Aun así, aclaró que los resultados no prueban que las frutas puedan prevenir la diabetes.

El estudio publicado en American Journal of Clinical Nutrition es similar a otra investigación difundida hace un año en la misma revista y que había asociado el consumo de frutas ricas en flavonoides con una reducción del riesgo de desarrollar hipertensión.

La Asociación Estadounidense de Diabetes estima que unos 26 millones de estadounidenses son diabéticos. La enfermedad aparece porque el organismo no puede producir o utilizar correctamente la insulina, una hormona que convierte la glucosa en sangre en energía.

La diabetes tipo 2 se puede controlar con ejercicio y dieta, sin la aplicación de insulina.

En el nuevo estudio, financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, los autores evaluaron los patrones alimentarios de unos 200.000 hombres y mujeres durante 24 años.

Los participantes, que integraban las cohortes de dos estudios sobre profesionales de la salud de Estados Unidos, respondieron cuestionarios sobre sus hábitos alimentarios.

Ninguno tenía diabetes al inicio del estudio, pero unos 12.600 la desarrollaron durante el período de investigación.

Los participantes que menos arándanos consumían ingerían menos de una porción (media taza) por mes. Los que más comían disfrutaban de dos o más porciones por semana.

El equipo observó que los amantes de los arándanos tenían un 23 por ciento menos riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 que los que no consumían esa fruta.

Y los que comían cinco o más manzanas por semana eran un 23 por ciento menos propensos a desarrollar la enfermedad que los que no las comían.

La hipótesis de los autores es que ciertos flavonoides, con alta concentración en esas frutas, explicarían ese efecto en el riesgo de desarrollar diabetes.

"Hallamos datos consistentes en los tres (grupos estudiados) de que las manzanas y los arándanos son beneficiosos contra la diabetes tipo 2", dijo Pan a Reuters Health. Eso fue tras considerar otros factores de riesgo, como le peso, el tabaquismo y los antecedentes familiares de diabetes.

Los coautores declararon no tener conflictos de interés.

Mientras que el azúcar de las frutas aumenta rápidamente los niveles de glucosa en sangre, otras sustancias de las frutas, como la fibra y la pectina, aportarían beneficios asociados con la prevención de la diabetes, según explicó la doctora Loren Greene, profesora de medicina de la New York University que no participó del estudio.

La investigación "promueve acertadamente el consumo de las frutas, en lugar de los jugos de fruta", dijo a Reuters Health, al citar pruebas recientes de que los jugos elevarían el riesgo de desarrollar diabetes.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/

El cadmio de la dieta podría aumentar el riesgo de cáncer de mama

Consumir el metal tóxico cadmio en los alimentos que come podría aumentar el riesgo de cáncer de mama, sugiere un estudio sueco reciente.

El cadmio, que se halla en muchos fertilizantes agrícolas, puede llegar a la tierra y al agua, explicaron los investigadores. Algunas de las principales fuentes de cadmio en la dieta son el pan y otros cereales, las papas, los tubérculos y las verduras. Una vez entra al organismo, el cadmio puede imitar los efectos de la hormona femenina estrógeno, que puede fomentar el desarrollo de ciertos cánceres de mama.

"La vida moderna se ha vuelto cada vez más peligrosa para la salud de los senos", señaló la Dra. Marissa Weiss, directora de oncología radioactiva de la mama y fomento de la salud del seno del Centro Médico Lankenau en Wynnewood, Pensilvania. "Ahora las zanahorias y los granos integrales, los vegetales que se suponen que son sanos para nosotras, tienen cadmio", lamentó.

"Para ayudar a nuestras pacientes a reducir la exposición a las sustancias químicas ambientales (como el cadmio) que podrían aumentar su riesgo de cáncer de mama, tenemos que asociarnos con los agricultores para asegurar que los alimentos se cultiven en tierra sana sin fertilizantes llenos de compuestos químicos", aseguró Weiss, quien también es presidenta y fundadora de Breastcancer.org. "Comer solo alimentos reales y enteros (sin procesar) sigue siendo una estrategia sana hasta que podamos asegurarnos de qué contiene el paquete".

En el estudio sueco, los investigadores siguieron a casi 56,000 mujeres por más de 12 años. Las mujeres rellenaron cuestionarios de frecuencia alimentaria, que los investigadores usaron para calcular cuánto cadmio consumían en la dieta. En el periodo de seguimiento, hubo 2,112 diagnósticos de cáncer de mama, entre ellos 1,626 cánceres con receptor de estrógeno positivo y 290 con receptor de estrógeno negativo.

Las mujeres que tenían la mayor cantidad de cadmio en la dieta tenían 21 por ciento más probabilidades de desarrollar cáncer de mama que las que tenían la menor cantidad. Ese riesgo aumentó a 27 por ciento entre las mujeres que eran delgadas o de peso normal, mostró el estudio. El riesgo fue similar, de 23 por ciento, para los tumores tanto de receptor de estrógeno positivo como negativo.

Las mujeres que consumían las mayores cantidades de granos integrales y verduras tenían el riesgo más bajo de cáncer de mama, frente a las mujeres expuestas al cadmio dietético a través de otros alimentos.

"Es posible que hasta cierto punto esa dieta sana pueda contrarrestar el efecto negativo del cadmio, pero nuestros hallazgos deben ser confirmados en otros estudios", apuntó en un comunicado de prensa de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (American Association for Cancer Research) la autora del estudio Agneta Akesson, profesora asociada del Instituto Karolinska en Suecia. "Sin embargo, es importante que la exposición al cadmio a partir de la comida sea baja".

Los hallazgos aparecen en la edición del 15 de marzo de la revista Cancer Research.

Johanna Lampe, miembro de la división de ciencias de la salud pública del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle, afirmó que el nuevo estudio añade al creciente cuerpo de evidencia que relaciona al cadmio con el riesgo de cáncer de mama. "Añade otro grano de arena", comentó. "Nos beneficiaría tener más investigación en esta área para comprender mejor estos riesgos".

El estudio ideal usaría una medida más objetiva de la exposición al cadmio, como los niveles de cadmio en la orina. "Podríamos estudiar a las mujeres años antes de que desarrollen cáncer de mama y medir la exposición al cadmio en ciertos momentos", explicó.

En cuanto a la reducción de la exposición al cadmio, Lampe señaló que fumar es la fuente individual más importante de exposición a la sustancia. "No fumar es un buen punto de inicio", anotó.

La Dra. Stephanie Bernik, jefa de oncología quirúrgica del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York, apuntó que es demasiado pronto para recomendar la realización de cualquier cambio dietético en base a estos hallazgos. "Aún no podemos aconsejar limitar la fibra u otras cosas que contienen cadmio", y algunos de los alimentos que lo contienen son parte de una dieta sana, enfatizó Bernik.

En el estudio, las mujeres más delgadas tenían un riesgo más elevado de cáncer de mama basado en su exposición al cadmio. "La obesidad anula cualquier efecto que el cadmio pudiera tener en el cáncer de mama", dijo Bernik, y añadió que la obesidad es un factor de riesgo más grande de cáncer de mama que la exposición al cadmio, porque "cuando las personas tienen sobrepeso, en su cuerpo circula más estrógeno".

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

18 de marzo de 2012

Las dietas ricas en grasa podrían empeorar la calidad del esperma

Los hombres con dietas más ricas en grasas tienen menos esperma y de peor calidad, mientras que aquellos que ingieren más alimentos con grasas polinsaturadas omega-3 --presentes en el pescado y el aceite-- tienen un esperma de mejor calidad. Así lo ha demostrado un estudio realizado sobre 99 hombres de Estados Unidos, que publica 'on line' la revista 'Human Reproduction', cuyos autores advierten de que este pequeño estudio necesitar confirmar sus resultados.

Diversos estudios han investigado antes el vínculo entre el índice de masa corporal y la calidad del semen, pero con diferente resultado. No obstante, se sabe poco sobre el potencial rol de las grasas de la dieta y la calidad del semen, por lo que el profesor Jill Attaman, investigador del Massachusetts General Hospital, decidió investigarlo en hombres que habían acudido a una clínica de fertilidad.

Así, entre diciembre de 2006 y agosto de 2010, su equipo interrogó a hombres sobre su dieta y analizaron muestras de su semen. Además, midieron los niveles de ácidos grasos en esperma y plasma seminal de 23 de los 99 varones participantes.

Los hombres se dividieron en tres grupos, según la cantidad de grasas que consumían. Aquellos con mayor ingesta de grasa presentaban un 43 por ciento menos de esperma y una concentración un 38 por ciento menor, frente a los hombres con las menores ingesta de grasas.

La cantidad de esperma total se define como el número total de esperma en la eyaculación, mientras que su concentración es el número por unidad de volumen. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número total de espermatozoides en una eyaculación debería ser al menos de 39 millones, mientras que la concentración de espermatozoides debe ser al menos de 15 millones por mililitro.

En este contexto, descubrieron que la relación entre las grasas y la calidad del semen estaba en gran medida condicionada por el consumo de grasas saturadas: los hombres que comían más grasas saturadas presentaban una cantidad de esperma total un 35 por ciento menor que los hombres que consumían menos y una concentración un 38 por ciento menor.

Por su parte, aquellos que tomaban más grasas omega-3 presentaba algo más de esperma (1,9%) formado correctamente que los de menores ingestas de omega-3

Tomado de: www.europapress.es

Reducir la grasa abdominal mejora el funcionamiento de los vasos sanguíneos

Reducir la grasa del abdomen puede mejorar el funcionamiento de los vasos sanguíneos, tanto si se consigue con una dieta baja en carbohidratos o baja en grasas. Así lo apunta un estudio presentado por investigadores de la Johns Hopkins University en el encuentro que la Asociación Americana del Corazón (AHA) celebró este martes en San Diego, centrado en prevenir la patología cardiovascular.

Este estudio siguió a 60 hombres y mujeres con una media de 90 kilos al inicio del programa. La mitad de los participantes siguió una dieta baja en carbohidratos y el resto una dieta con pocas grasas. Todos realizaron ejercicio moderado e ingirieron una cantidad similar de calorías diarias.

Descubrió que, cuanta más grasa del abdomen se perdía, más capaces eran las arterias de expandirse cuando lo necesitaban, permitiendo que más sangre fluyera con libertad. Asimismo, vieron que quienes siguieron una dieta baja en carbohidratos perdieron más peso que el resto.

Según precisa el líder del estudio, Kerry J. Stewart, profesor de Medicina de la Johns Hopkins University, "tras seis meses, los que siguieron una dieta baja en carbohidratos perdieron una media de casi 30 libras frente a las casi 19 que bajaron los que seguían una dieta con pocas grasas"

También evaluaron la salud de los vasos sanguíneos de los participantes antes y después del programa de pérdida de peso y constataron que, cuanta más grasa abdominal había perdido una persona, mayor cantidad de sangre circulaba por sus venas, señal de que existe un buen funcionamiento de las arterias.

"Este estudio demuestra que la mejora en los vasos está directamente vinculada a la cantidad de grasa abdominal o central han perdido los individuos, con independencia de la dieta con la que lo lograron", expone Stewart.

La importancia de este descubrimiento radica en que, según el investigador, "existía una preocupación por que las dietas bajas en carbohidratos --que suponen la ingesta de más grasa-- pudieran ser perjudiciales para la salud cardiovascular". "Estos resultados demuestran que estas dietas no tienen efectos negativos", concluye.

Tomado de: www.europapress.es

El consumo de carne roja puede elevar la mortalidad cardiovascular y por cáncer

Investigadores del Harvard School of Public Health de Boston, en Estados Unidos, aseguran que el consumo de carne roja puede estar asociado con un mayor riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular y cáncer, en comparación con quienes en lugar de estos alimentos optan por el pescado o la carne de ave.

Así se desprende de los resultados de una investigación publicado en 'Archives of Internal Medicine', después de analizar los datos de dos estudios prospectivos, que incluyeron a más de 37.000 hombres y 83.000 mujeres. Durante los 28 años de seguimiento que incluían los estudios, se documentaron 23.926 muertes, entre ellos 5.910 por enfermedades cardiovasculares y 9.464 por cáncer.

La carne es una fuente importante de proteínas y grasas, pero algunos estudios previos ya habían sugerido que su consumo podría estar asociado con un mayor riesgo de sufrir diabetes, enfermedades cardiovasculares (ECV) y ciertos tipos de cáncer.

Sin embargo, según explican los autores del estudio, "ahora se ha observado que el consumo de carne roja "procesada y sin procesar" podría estar también detrás de un incremento del riesgo de mortalidad por estas enfermedades.

En concreto, observaron que el riesgo de mortalidad total en personas que consumían una pieza de carne al día se incrementaba un 12 por ciento, un 13 por ciento para la carne roja sin procesar y un 20 por ciento para la carne procesada.

Además, al introducir un cambio en la dieta y sustituir la carne roja por pescado, aves, frutos secos, legumbres o productos lácteos bajos en grasa, se redujo el riesgo de mortalidad en todos los casos.

En concreto, el riesgo de muerte se rebajó un 7 por ciento con el pescado, un 14 por ciento con la carne de ave, un 19 por ciento con los frutos secos, un 10 por ciento con las leguminosas y otro 10 por ciento para los productos lácteos bajos en grasa.

De hecho, los autores estiman que "el 9,3 por ciento de los fallecimientos en hombres y el 7,6 por ciento en las mujeres se podrían haber evitado si todos los participantes hubieran consumido la mitad de carne roja al día".

Tomado de: www.europapress.es

10 de marzo de 2012

Pausas para levantarse y moverse son saludables: estudio

Tomarse un descanso para caminar cada 20 minutos en lugar de permanecer sentado durante horas ayuda a reducir los niveles de glucosa y de insulina tras comer, indicó un estudio, en la última muestra de los peligros de los largos periodos de inactividad.

Aunque los resultados, publicados en Diabetes Care, no muestran si estas reducciones tienen beneficios duraderos sobre la salud, experimentar niveles máximos de glucosa e insulina tras una comida se vincula a un mayor riesgo de enfermedad cardiaca y diabetes.

"Cuando estamos sentados, nuestros músculos están en desuso y no se están contrayendo y ayudando a nuestro cuerpo a regular muchos de los procesos metabólicos del cuerpo", dijo David Dunstan, profesor en el Instituto de Diabetes y Corazón Baker IDI en Melbourne, Australia.

Dunstan y sus colegas han informado previamente que la mayoría de las personas que ven televisión cuatro horas o más al día tienen un riesgo de muerte más temprana. Con este estudio, experimentaron con cómo permanecer sentado durante mucho tiempo podría afectar a la respuesta a la ingesta de alimento.

Tras una comida, los niveles de glucosa en sangre se elevan, y después hay un incremento de la insulina, lo que ayuda a las células a usar el azúcar como energía o a almacenarlo. Luego, los niveles empiezan a descender.

En las personas con diabetes tipo 2, este proceso no se realiza de forma correcta porque el cuerpo no responde adecuadamente a la insulina. Tras una comida, los niveles de azúcar e insulina en sangre permanecen altos.

El grupo de Dunstan siguió a 19 adultos con sobrepeso que no se ejercitaban mucho, pidiéndoles que entraran en el laboratorio y se sentaran durante siete horas mientras se les tomaban muestras de sangre cada hora.

Tras las primeras dos horas, ingirieron una bebida de 763 calorías rica en azúcar y grasa y se sentaron durante otras cinco horas.

Cada persona fue sometida a tres días de experimentación, y cada fecha estuvo separada por una semana o dos.

Un día, se sentaron todo el tiempo, tomando únicamente descansos para ir al baño. Otro, se levantaban y tomaban dos minutos de descanso para pasear unos 20 minutos tras la ingesta, y otro día, tuvieron pausas similares, pero con actividad física más vigorosa.

Los días en los que permanecieron sentados sin interrupción resultaron en un incremento en los niveles de sangre en la hora posterior a la ingesta de entre unos 90 miligramos por decilitro (mg/dl) a unos 144 mg/dl.

En las jornadas en que se levantaron cada 20 minutos, los niveles en sangre variaron entre 90 mg/dl y unos 125 mg/dl.

En general, levantarse y hacer una actividad ligera redujo el incremento total de la glucosa de media un 24 por ciento, frente al grupo que permaneció sentado. Esa diferencia fue de casi el 30 por ciento con una actividad moderada o intensa.

Los resultados fueron similares en lo que respecta a la insulina. Los niveles alcanzaron su punto álgido unas dos horas después de la ingesta, pero crecieron más cuando la gente permanecía sentada.

"Lo que me sorprende de estos estudios no es lo bueno que son las pausas, sino lo malo que es estar sentado", dijo Barry Braun, profesor de la Universidad de Massachusetts en Amherst, que no participó en el estudio.

Añadió que una buena pauta es intentar levantarse cada quince minutos, aunque sólo sea para dar una vuelta en la habitación.

Lo que no está claro es si la reducción del 30 por ciento de los niveles de glucosa e insulina se traducirán en beneficios para la salud.

"Sólo se estudió durante un día. La siguiente pregunta es si puede esa reducción traducirse en reducciones en la arteroesclerosis", dijo Dunstan, cuyo grupo está trabajando en la actualidad en un experimento a más largo plazo.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

Los productos de carne curada se relacionan con las crisis de enfermedad pulmonar

Los nitratos del tocino, las salchichas y los embutidos podrían empeorar los síntomas de la enfermedad de las vías respiratorias, plantean investigadores

Comer demasiados embutidos, tocino, perritos calientes y ese tipo de cosas podría empeorar los síntomas de las enfermedades respiratorias como el enfisema y la bronquitis crónica, sugiere un estudio reciente.

Estas enfermedades, que provocan una inflamación de los pulmones que dificulta la respiración, se incluyen comúnmente bajo el término general "enfermedad pulmonar obstructiva crónica" (EPOC). Las infecciones pulmonares, la contaminación atmosférica y el humo del tabaco son desencadenantes comunes de los ataques de las enfermedades, y pueden llevar a la hospitalización de los pacientes.

En el nuevo estudio, investigadores de España reportaron que los nitratos usados como conservantes en las carnes curadas producen una especie de nitrógeno reactivo que podría dañar el tejido pulmonar, y que un consumo excesivo de esos alimentos podría aumentar el riesgo de hospitalización de los pacientes de EPOC.

En la investigación se monitorizó a 274 pacientes de EPOC durante un promedio de dos años a partir de su primera admisión al hospital por la enfermedad. Entre otras informaciones, los participantes reportaron su consumo de carnes curadas, como jamón, salami, salchichas de cerdo y tocino.

El estudio, que aparece en la edición del 8 de marzo de la revista European Respiratory Journal, halló que comer grandes cantidades de carnes curadas (más de una loncha de jamón al día, por ejemplo) podría agravar los síntomas de EPOC, provocando que las personas con la afección sean readmitidas al hospital.

"Nuestros hallazgos proveen la primera evidencia de que una ingesta excesiva de carne curada puede empeorar el avance de la EPOC. Creemos que la adherencia a las directrices dietéticas actuales, que recomiendan una ingesta moderada u ocasional de carnes curadas, será suficiente para evitar este exceso de riesgo", señaló en un comunicado de prensa de la Fundación Europea del Pulmón (European Lung Foundation) la autora líder del estudio, la Dra. Judith García-Aymerich, del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de Barcelona.

Además de limitar los alimentos ricos en nitratos, "otras acciones individuales como dejar de fumar o participar en actividad física de forma regular" podrían ayudar a prevenir las crisis de la enfermedad, añadió.

Los autores del estudio anotaron que su investigación se vio limitada por una falta de información sobre los cambios en las dietas de los pacientes tras su primera hospitalización.

Además, aunque el estudio halló una asociación entre un mayor consumo de carnes curadas y las crisis en los pacientes del trastorno pulmonar, no probó una relación causal.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news

El chocolate podría ser bueno para el corazón: estudio

Comer chocolate no es sólo un placer para el paladar, también podría tener algunos beneficios tangibles para el corazón, como una ligera reducción de la presión arterial, según un estudio en el que participaron más de 1.000 personas.

La investigación, que combinó los resultados de 42 estudios más pequeños y fue publicada en el American Journal of Clinical Nutrition, también halló que los involucrados presentaron pequeñas mejorías en los vasos sanguíneos y una caída en sus niveles de insulina.

Una serie de estudios realizados en el pasado habían indicado que los amantes del chocolate parecían tener índices más bajos de ciertos riesgos cardíacos, como la presión alta.

"Mi consejo sería que si a la gente le gusta el chocolate negro, comer un poco en lugar de otros 'caprichos' está bien, y puede ser beneficioso", dijo la directora del estudio Lee Hooper, en el Norwich Medical School en Reino Unido.

"Sin embargo, la evidencia no es aún no lo suficientemente sólida para sugerir que todos deberíamos estar haciéndolo (comer chocolate negro)", indicó.

Advirtió que los estudios implicados no eran ni lo suficientemente amplios ni prolongados en el tiempo como para concluir que comer chocolate tenga algún efecto en el riesgo de una persona de sufrir "un ataque al corazón o cerebral".

En contraste con estudios del pasado, que eran en gran medida de observación y no pudieron probar causa-efecto - que decían que el chocolate en sí mismo causaba los cambios - el actual estudio se centró en las pruebas clínicas.

Los investigadores pedían a los participantes que comieran o no chocolate y después los observaban para ver los cambios en la presión arterial, el colesterol y otros factores de riesgo cardiacos.

Hooper y su equipo reunieron datos de más de 42 pruebas clínicas de unas 1.300 personas y encontraron que los que comían chocolate tenían unos puntos por debajo en las lecturas de su presión sanguínea, junto con niveles de insulina más bajos y otros beneficios.

Aunque no está claro por qué el chocolate tiene este efecto, se cree que se debe a los compuestos conocidos como flavonoides, que están también presentes en alimentos como nueces, soja, té y vino.

Sin embargo, los investigadores reconocieron deficiencias en su estudio, incluidos diversos resultados entre las personas implicadas en las pruebas - algunos sanos, otros con problemas de salud crónicos - y diferentes formas de analizar los efectos del chocolate.

Algunos estudios utilizaron bebidas con cacao, otros chocolate sólido y algunos suplementos de cacao. También variaba el tiempo de tratamiento, aunque la mayoría de las pruebas durante menos de seis semanas.

La gran pregunta radicaría en si los beneficios superan a los inconvenientes del chocolate. Basándose en los estudios que utilizaron, el equipo de Hooper escribió que se podrían necesitar cientos de calorías de chocolate para ver los efectos en la insulina y la presión arterial y que eso supondría un problema para la cintura.

"Desde una perspectiva práctica es prematuro aconsejar a las personas que coman chocolate o cacao para disminuir su riesgo a una enfermedad cardiovascular", dijo Alice Lichtenstein, directora del laboratorio de nutrición cardiovascular en la Tufts University en Boston, que no participó en el estudio.

Por ahora, añadió, si disfrutas de un poco de chocolate en tu vida, probablemente puedas seguir haciéndolo. Sencillamente, es recomendable no añadir más cantidad con la esperanza que ayude al corazón.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/medlineplus

Proteínas para ganar masa muscular

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

La ingesta proteica de fuentes alimentarias de calidad y en estado natural es mejor que la ingesta de suplementos

Las proteínas son macronutrientes esenciales que cumplen una función clave en el rendimiento físico. Si bien no actúan como recurso energético, salvo en deportes de larga duración, su consumo por parte del deportista procura fuerza para potenciar los músculos. Por ende, en la práctica de ejercicio continuado y pautado, hay que tener muy presentes los recursos alimentarios. La disciplina centrada en la relación entre nutrición y deporte tiene cada día mayor respaldo.

Los deportistas de élite o las personas que mantienen con el deporte una relación prolongada y de obligación precisan de entrenadores para ayudar en su rendimiento. De igual manera, cada día se afianza más la figura del dietista-nutricionista que observa y determina las necesidades individuales de los nutrientes, sus cantidades, modalidades, e incluso, el orden de ingesta.

La mejor fuente de proteínas, natural y vegetal

No hay duda de que la alimentación, a la par que el entrenamiento, está detrás de los mejores resultados deportivos. Por eso, cada día son más los atletas, futbolistas y deportistas profesionales en general que recurren a los dietistas-nutricionistas como asesores de alimentación.

Del conocimiento y la experiencia que se acumula en la nutrición de las élites se puede aprender y aprovechar conclusiones para aplicarlas en el bienestar de las personas que realizan ejercicio con asiduidad, pero sin carácter profesional. Una de las primeras aseveraciones que se concluyen en relación a la calidad de la fuente proteica es que, si bien las de origen animal son las más completas y de mejor valor biológico, las de origen vegetal pueden ofrecer la misma calidad, o incluso superior, siempre y cuando se acompañen de manera adecuada con diferentes grupos alimentarios, como es el caso de las legumbres con los cereales.

Esta afirmación, contrastada en diferentes estudios científicos, fortalece las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre moderar la ingesta de carne y ofrece una razón más para tenerlas en cuenta. Para que un deportista logre un buen tono muscular, está recomendado tomar entre 1,4 y 2 gramos de proteínas por kilo de peso corporal al día, algo que no es difícil de conseguir solo con alimentos.

Si un deportista de élite, sometido a un fuerte desgaste energético y muscular, puede obtener la proteína necesaria en los vegetales, más un aporte concreto de proteína animal, una persona con una actividad física regular, incluso cerca del sedentarismo, con mayor razón deberá limitar la ingesta de carne a 280-490 gramos a la semana.

Suplementos proteicos, los justos

Otra duda que surge a menudo cuando se hace ejercicio y se quiere "alimentar" el músculo es la conveniencia de echar mano de los suplementos proteicos. Los expertos en nutrición y deporte Aritz Urdampilleta, Néstor Vicente-Salar y José Miguel Martínez, autores del estudio de referencia "Necesidades proteicas en los deportistas y pautas dietético nutricionales para la ganancia de masa muscular", se manifiestan contundentes.

Su investigación concluye que, desde el punto de vista dietético-nutricional, las proteínas procedentes de fuentes alimentarias de calidad y en estado natural son mejores que la ingesta de suplementos, por mucho que se presenten como óptimos para mantener o aumentar la masa muscular. Incluso aluden a estudios que niegan el incremento de fuerza en atletas, a pesar de que se les hubiera incrementado los aminoácidos mediante suplementación proteica, y evidencian que no está demostrado que la suplementación con aminoácidos ramificados aumente el rendimiento deportivo durante la competición.

Estas alertas conviene recuperarlas para la aplicación en la sociedad general. No es raro que un deportista aficionado se plantee la necesidad de incluir en su dieta algún suplemento. Antes deberá saber que, según el citado informe, si bien la creatina puede indicarse en deportes con un componente explosivo -donde hay una gran intensidad en un corto espacio de tiempo-, así como en los entrenamientos de hipertrofia muscular, en deportes de resistencia aeróbica puede tener un efecto perjudicial debido a una mayor retención de líquidos, lo que genera un aumento del peso total sin aportar un beneficio añadido al rendimiento.

Alimentación deportiva más natural

En el aspecto más práctico de su investigación, el grupo de especialistas concluyó tres pautas que conducen a una misma tesis: en la mayoría de los casos, las cantidades óptimas de proteínas pueden obtenerse con una dieta equilibrada. Como primera medida, señala que las necesidades proteicas dependen de la cantidad de glucógeno muscular del deportista, es decir, de cómo entrena: con reservas de glucógeno reducidas o con reservas altas. En esto se puede intervenir con una dieta alta en hidratos de carbono y así tener necesidades menores de proteínas y menos gasto en una posible suplementación.

Un segundo punto evidencia que en la dieta habitual se puede obtener suficiente cantidad de proteínas y de gran valor biológico (proteína del huevo o leche) que, a la vez, pueden absorberse de forma rápida. En el caso de la leche, si es desnatada, es más fácil. No obstante, si no se llega a las necesidades, se aconseja tomar un suplemento de proteínas hidrolizadas y no de aminoácidos específicos. En caso de proteínas concretas, las de suero se absorben más rápido y la caseína, más lento.

Por último, los investigadores pautan que después de la competición es importante hacer una mezcla de hidratos y proteínas en una proporción de 3-4/1, porque la absorción de los macronutrientes en las primeras seis horas es más rápida y porque está demostrado que añadir cierta cantidad de proteínas a los hidratos es positivo. Recuerdan que después del deporte ayuda a recuperar de forma más óptima y rápida los depósitos de glucógeno muscular.

En conclusión, se puede conseguir esta proporción (hidratos y proteínas) por medio de suplementos deportivos, pero también con alimentos habituales en la despensa de casa, como son la mezcla de zumo con leche desnatada hasta conseguir la proporción idónea.

3 de marzo de 2012

Un nutriente de la carne oscura de las aves y algunos pescados mejora la salud cardiaca de las mujeres

Un nutriente que se encuentra en la carne oscura de las aves --presente en determinadas partes del animal-- podría proteger contra la enfermedad coronaria a las mujeres con el colesterol alto. Así lo apunta un estudio realizado por el NYU Langone Medical Center, publicado 'on line' en 'European Journal of Nutrition'.

Los autores analizaron los efectos que podría tener sobre la enfermedad cardiaca la taurina, un nutriente que se encuentra, de forma natural, por ejemplo, en los muslos de pavo o pollo y en todo el pato, así como en algunos pescados y mariscos.

Descubrieron que una mayor ingesta de taurina estaba asociada con un riesgo significativamente menor de enfermedad coronaria en mujeres con altos niveles totales de colesterol. Sin embargo, esta misma asociación no se encontró en aquellas que tenían los niveles de colesterol bajos.

Según la principal investigadora del trabajo, Yu Chen, profesor adjunto de Epidemiología en la NYU School of Medicine, parte del NYU Langone Medical Center, en la actualidad, hay muy poca información disponible sobre la taurina.

Además, aunque existen estudios en animales que indican que la taurina puede beneficiar la salud cardiovascular, este es el primer estudio que se publica sobre la taurina y las enfermedades coronarias en humanos.

"Nuestros resultados han sido muy interesantes. La taurina, al menos en su forma natural, parece tener un importante efecto protector en mujeres con el colesterol alto", ha dicho.

Chen realizó este estudio empleando datos y muestras procedentes del 'NYU Women's Health Study', que en su versión original incluyo a más de 14.000 mujeres de 34 a 65 años de edad entre los años 1985 y 1991 en un centro de 'screening' de cáncer en Nueva York. Tras el reclutamiento, mucha información médica, personal y de estilo de vida de estas mujeres quedó registrada, además de diferentes muestras.

Para su trabajo, financiado por la American Heart Association, midieron los niveles de taurina en muestras de serum recopiladas entre 1985 --antes de la aparición de la enfermedad-- de 223 participantes que desarrollaron o murieron de enfermedades coronarias durante el periodo de seguimiento entre 1986 y 2006.

Después compararon estas muestras con los niveles de taurina en las muestras de serum recopiladas en el mismo tiempo de 223 participantes que no presentaban enfermedades cardiovasculares en su historial.

La comparación reveló que la taurina no protegía a todas las mujeres en general. Sin embargo, entre las que tenían altos los niveles de colesterol, aquellas que tenían también niveles altos de taurina eran un 60 por ciento menos propensas a desarrollar o fallecer de enfermedad coronaria en este estudio, en comparación con las mujeres con menores niveles de taurina en serum.

Tomado de: www.europapress.es

Los suplementos de selenio son perjudiciales para las personas que ya consumen suficiente en su dieta

Aunque el selenio adicional podría beneficiar a las personas que carecen de este micronutriente esencial, para aquellos que ya consumen suficiente selenio (incluyendo una gran proporción de la población de EE.UU.), y que toman suplementos de selenio, éste podría ser perjudicial, y aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, según una nueva revisión publicada en 'The Lancet'.

"La ingesta de selenio varía enormemente en todo el mundo. Su consumo es alto en Venezuela, Canadá, EE.UU. y Japón, pero menor en Europa. Los suplementos se selenio son normalmente añadidos a las dietas, especialmente en los EE.UU., donde el 50 por ciento de la población toma suplementos dietéticos", explica la autora principal del estudio, Margaret Rayman, de la Universidad de Surrey, en el Reino Unido.

El selenio es un mineral natural que se encuentra en el suelo y los alimentos, y es esencial, en pequeñas cantidades, para una buena salud. Una baja ingesta de selenio se ha relacionado con un mayor riesgo de muerte, una función inmune pobre, y el deterioro cognitivo. Así, una mayor ingesta de selenio ha demostrado mejorar la fertilidad masculina, tener efectos antivirales, y proporcionar cierta protección contra el cáncer de próstata, pulmón, colon, recto y vejiga. Sin embargo, la evidencia también sugiere que el selenio tiene un rango terapéutico estrecho y, en niveles altos, puede tener efectos nocivos, tales como el aumento del riesgo de diabetes tipo 2.

Durante los últimos 10 años, el uso de suplementos de selenio se ha generalizado, en gran parte, debido a la creencia de que el selenio puede reducir el riesgo de cáncer y otras enfermedades. Los complementos de selenio han sido comercializados para una multitud de condiciones, sobre la base de resultados de estudios observacionales. No obstante, los resultados de los ensayos clínicos para confirmar su eficacia han sido mixtos.

El nuevo análisis revela que los estudios en diferentes poblaciones, con diferentes niveles de selenio, y los antecedentes genéticos, han producido resultados divergentes. De acuerdo con Rayman, estos resultados contradictorios pueden explicarse por el hecho de que la suplementación de selenio, como ocurre con muchos nutrientes, sólo es beneficiosa cuando la ingesta es insuficiente.

Según la investigadora, el mayor beneficio de la suplementación de selenio recae en las personas con niveles bajos de selenio en sangre. Sin embargo, hasta la fecha, los ensayos más grandes se han hecho en países donde el nivel de selenio es bueno (como en los EE.UU.), y se necesitan más ensayos en poblaciones con bajo nivel de selenio.

La revisión también sugiere que la interacción entre la ingesta de selenio y los antecedentes genéticos puede ser importante para las personas que podrían ser, más o menos, genéticamente receptivas a los beneficios de las proteínas que contienen selenio (selenoproteínas).

Rayman concluye que "el factor crucial que hay que destacar es que las personas cuyo selenio en sangre es de 122 mg/L, o más, no deben tomar suplementos de selenio. Sin embargo, existen diversos beneficios para la salud, y ningún riesgo adicional, para las personas con bajo nivel de selenio, que sí podrían beneficiarse de este suplemento".

Tomado de: www.europapress.es

Introducción de nuevos alimentos y sabores

Las dificultades para probar nuevos alimentos serán menores cuanto más diverso sea el gusto de los niños a los tres años, edad de cambio de conducta alimentaria

Los hábitos alimenticios hacia el consumo de variedad de alimentos se desarrollan en la infancia temprana. En la introducción de los alimentos sólidos, las preferencias alimentarias se desarrollan gracias a exposiciones repetidas a variedad de alimentos. Pero la elección de los alimentos cambia de forma llamativa hacia el tercer año de vida. Según especialistas en nutrición y comportamiento infantil, a esa edad se incrementa el consumo energético, que se refleja en una mayor ingesta de alimentos, pero hay un descenso en la variedad. Por ello, cuanto mayor y más diverso sea el gusto del niño pequeño a esa edad, menores dificultades se tendrán en las comidas.

A los tres años, los niños entran en una fase de neofobia, en la que aprecian los alimentos aceptados hasta entonces, pero son muy reticentes a probar alimentos desconocidos y nuevos sabores. Incluso muestran cierto rechazo hacia nuevas formas de presentación de productos ya conocidos y aceptados. Por ello, cuanto mayor sea el gusto por más alimentos a esa edad, menores problemas se tendrán en un futuro para una buena nutrición, pese a que no acepte, aunque sea de forma temporal, nuevos sabores ni nuevos alimentos.

Cambio de conducta alimentaria

Un estudio sobre el cambio de conducta alimentaria, realizado por Sophie Nicklaus, del Centro de Ciencias del Sabor y de la Alimentación en la Universidad de la Borgoña (Dijon, Francia), puso a prueba a niños de entre dos y tres años. Pudieron elegir ocho platos variados en su composición (productos de origen animal, alimentos ricos en almidón, platos combinados, verduras y productos lácteos), con la exclusión de alimentos tipo postre.

Se constató cómo la elección de los alimentos dependía, en gran medida, de su naturaleza. Los productos de origen animal, los alimentos con almidón y los platos combinados que incluían sendos productos fueron los más elegidos, mientras que la elección de los productos lácteos dependía del tipo. Los platos de verduras fueron los menos escogidos.

Experiencias gustativas

La reflexión de los autores del experimento es que la variabilidad individual de las elecciones alimentarias de los niños podría estar relacionada con las experiencias gustativas anteriores. Esto implica que los padres no deben poner límites ni a los tipos de alimentos ni a las texturas que propongan, en particular, respecto a los alimentos más problemáticos: verduras y hortalizas, frutas, pescados y legumbres:

¿Por qué no ofrecer tallitos de brócoli salteados y mezclados con otras verduras, como zanahorias en cuadraditos? A los pequeños les gusta manosear los alimentos, coger uno a uno los guisantes, los garbanzos o las alubias con sus dedos y llevárselos a la boca. La mezcla de texturas en un mismo plato (crema de verduras con tropiezos de pescado) les suele incomodar, pero esta situación se resuelve si se le ofrecen los platos por separado: primero el puré y después el pescado desmenuzado.

Factores que afectan a las preferencias alimentarias

Los estudios sobre la introducción de nuevos alimentos dan cuenta de los distintos factores que favorecen esta aceptación:
  • La exposición repetida a los nuevos alimentos.
  • La introducción de variedad de alimentos de todos los grupos posibles.
  • El momento idóneo: siempre hay un mejor momento para la introducción de nuevos alimentos; con el niño en calma, receptivo y con hambre.
  • Las propiedades sensoriales: la textura de los alimentos, los sabores, los colores y las formas. Es bueno para el desarrollo.
Sophie Nicklaus, en un estudio titulado "El desarrollo de la variedad de alimentos en los niños", aconseja a los padres que "sean conscientes de que, tan pronto como se introducen alimentos complementarios en la dieta infantil, la variedad de alimentos que proporcionen es determinante en la configuración de sus preferencias y apetencias alimentarias a lo largo de sus vidas".

Niños amamantados, mejores comedores

Está demostrado: si las madres que amamantan comen diversidad de alimentos, distintas frutas, diferentes tipos de verduras con las mínimas excepciones, variedad de pescados y de legumbres y demás alimentos, es más probable que sus hijos, desde pequeños, muestren más y mayor interés en comer de todo.

Esta es la diferencia sustancial entre los niños alimentados con pecho, en comparación con los alimentados con fórmula (biberón, papillas). Estos últimos, en general, resultan peores comedores. Puede ser que coman cantidad de alimentos, pero no variedad, y, por tanto, que demuestren más manías al comer.

Tomado de: www.consumer.es

Un bajo nivel de ácidos grasos omega-3 puede causar problemas cognitivos

Una dieta carente de ácidos grasos omega-3 --nutrientes llamados ácidos docosahexaenoico (DHA) y ácido eicosapentaenoico (EPA), que se encuentran, comúnmente, en el pescado-- puede hacer que el cerebro envejezca más rápido, y pierda capacidad de memoria y habilidades de pensamiento, según un estudio publicado en 'Neurology', la revista médica de la Academia Americana de Neurología.

"Las personas con bajos niveles sanguíneos de ácidos grasos omega 3 tienen menos volumen cerebral, equivalente a dos años de envejecimiento cerebral estructural", afirma el autor del estudio Zaldy S. Tan, del Centro Easton de Investigación de Alzheimer, y la División de Geriatría de la Universidad de California, en Los Ángeles.

Para el estudio, 1.575 personas -con una edad promedio de 67 años y libres de demencia- se sometieron a imágenes por resonancia magnética del cerebro. También, se les realizaron pruebas para medir su función mental, masa corporal, y los niveles de ácido grasos omega 3 en sangre.

Los investigadores observaron que las personas con bajos niveles de DHA tenían menos volumen cerebral, en comparación con las personas con altos niveles de este nutriente.

Del mismo modo, los participantes con bajos niveles de todos los tipos de ácidos grasos omega 3, obtuvieron calificaciones más bajas en las pruebas de memoria visual y función ejecutiva, tales como la resolución de problemas, y el pensamiento multitarea y abstracto.

Tomado de: www.europapress.es

Alimentación para alérgicos e intolerantes: consejos y recursos

A nivel mundial existe una gran cantidad de personas con problemas para llevar una vida normal a causa de las alergias e intolerancias alimentarias. Estas personas necesitan productos especiales, que no son fáciles de encontrar, pero que son vitales para su dieta diaria.

No se debe confundir la alergia a los alimentos con la intolerancia a los alimentos. Las alergias provocan una respuesta del sistema inmune, activando la Inmunoglobulina E (IgE). En cambio, la intolerancia se debe en general a un déficit de enzimas que impiden la adecuada metabolización del nutriente.

Alergia a los alimentos

La alergia a alimentos es una respuesta exagerada del organismo ante un alimento (alérgeno), que por sí mismo es inofensivo para las personas no alérgicas.

Las reacciones pueden ser leves (erupciones, urticaria, picor, lagrimeo, enrojecimiento ocular, irritación nasal, tos, asma, diarrea, vómitos), graves (dificultad respiratoria, hipotensión, opresión torácica, palpitaciones o mareo) o muy graves (choque anafiláctico: reacción de todo el organismo, con desvanecimiento, afectación cardiovascular y riesgo vital), habitualmente después de ingerir un determinado alimento.

Todos los alimentos pueden producir alergia, pero la leche, el huevo y el pescado son los principales causantes de alergia en los niños y las hortalizas, las frutas y los frutos secos en los adultos.

Intolerancias

La intolerancia a los alimentos es la incapacidad de consumir ciertos alimentos o nutrientes sin sufrir efectos adversos sobre la salud.

El ejemplo más común es la intolerancia a la lactosa, que es no sólo la insuficiencia de la enzima lactasa que impide la correcta absorción de la lactosa de la leche, sino también a las proteínas de la vaca.

Esta intolerancia a la lactosa la padecen un gran número de bebés al consumir leche de vaca o leche materna de una madre que ha consumido leche o filetes de ternera.

Una persona con intolerancia a la lactosa no debe consumir leche (ya sea entera o desnatada, en polvo, líquida o condensada), postres lácteos (flanes, quesos frescos con sabor de frutas, quesos, mousses...), quesos de todo tipo, requesón, quesos para untar, quesos en lonchas o en porciones, natilla, crema pastelera, mantequilla y alimentos que la contengan.

En el caso de los adultos, la leche de vaca puede ser sustituida con leches obtenidas de plantas y sus derivados: leche de soya, leche de almendras, leche de avena, leche de arroz, leche de maní.

La alimentación del celíaco

Otras intolerancias comunes son al gluten, al huevo y al pescado. La intolerancia al gluten o enfermedad celíaca (EC) se estima que la padece un 1% de la población, que es más frecuente en mujeres que en hombres (el doble en ellas).

Alimentos que con seguridad contienen gluten: pan y harinas de trigo, centeno, cebada y avena; bollos, pastas italianas, pastas de sopa, galletas, bizcochos, magdalenas y pastelería en general; sémola de trigo; productos manufacturados en cuya composición entren cualquiera de harinas citadas; alimentos malteados; chocolates (excepto si existe declaración expresa del comerciante); infusiones y bebidas preparados con cereales: malta, cerveza, agua de cebada.

La Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) distribuye unas listas entre sus socios con aquellos alimentos que se pueden consumir sin peligro alguno aun siendo manufacturados.

La dieta sin gluten debe basarse, fundamentalmente, en alimentos naturales y frescos que no contienen gluten: leche, carnes, pescados, huevos, frutas, verduras, legumbres y los cereales que no tienen gluten: maíz, arroz, mijo y sorgo, combinándolos entre sí de forma variada y equilibrada.

Tomado de: www.20minutos.es

Los niños son menos obesos cuando cocina la madre

Científicos de la Universidad de Granada (UGR) han confirmado que existe una asociación significativa y directa entre el estado nutricional de los niños y quién les prepara la comida en casa. Así, los hijos cuyos menús son preparados por sus madres están mejor alimentados y sufren menos obesidad, mientras que el estado nutricional de los pequeños "empeora cuando una persona diferente a la madre les prepara el menú familiar".

Este trabajo, publicado recientemente en la revista 'Nutrición Hospitalaria', ha revelado que la cuestión de quién elabora el menú familiar a diario es "muy importante", según los autores. Así, los científicos han observado que, a medida que el menú familiar es elaborado por personas diferentes a la madre, el estado nutricional de los hijos empeora considerablemente.

Y es que en la actualidad "continúa siendo la madre la figura familiar que mejor conoce las necesidades alimentarias de sus hijos y la mejor preparada, en términos de conocimientos alimentarios, para la elaboración y el mantenimiento de una óptima alimentación familiar", según pone de manifiesto la UGR en un comunicado.

En esta investigación, los científicos emplearon una muestra constituida por 718 niños y adolescentes escolares de entre 9 y 17 años de trece centros educativos públicos y privados de la ciudad de Granada y de su provincia.

Mediante el uso de técnicas de antropometría, se valoraron las variables de peso y talla de los sujetos y, con ello, el índice de masa corporal; se efectuaron según edad y sexo. También fueron valorados seis pliegues cutáneos (pliegue tricipital, bicipital, subescapular, suprailíaco, pliegue del muslo y de la pantorrilla), así como cuatro perímetros corporales, esto es, de la cintura, de la cadera, del brazo y del muslo.

Por otra parte, y con objeto de analizar la influencia del entorno familiar en el desarrollo del sobrepeso y la obesidad entre la población de alumnos, los científicos de la UGR emplearon un cuestionario específicamente elaborado por el equipo investigador, en el que no sólo se recogía información relativa a aspectos de su entorno familiar, sino también a la frecuencia de consumo de determinados alimentos y a la práctica de alguna actividad física.

Ocio sedentario

Los investigadores han encontrado asimismo una relación entre la práctica del ocio sedentario y los valores de índice de masa corporal (IMC), encontrando diferencias estadísticamente significativas para IMC de aquellos individuos con actitudes ociosas eminentemente sedentarias, frente a aquellos otros que no las mantenían. Así pues, a medida que aumenta el número de horas que los alumnos ven la televisión, juegan con los videojuegos o simplemente están conectados a Internet, sus puntuaciones en el índice de masa corporal se incrementan exponencialmente.

A la luz de los resultados de este trabajo, los científicos han concluido que existe "una imperiosa necesidad" de fomentar prácticas y estilos de vida saludables entre las familias, entre las cuales es altamente recomendable la práctica de ejercicio físico a través de "juegos clásicos". Se trata de la mejor herramienta para mantener un adecuado estado nutricional y, en definitiva, un óptimo estado de salud, máxime cuando los principales implicados son sujetos de corta edad, en este caso población en edad escolar.

Este artículo ha sido publicado por los investigadores de la Universidad de Granada María José Aguilar Cordero y Emilio González Jiménez (Departamento de Enfermería), Carmen García García (Laboratorio de Antropología Física), Pedro García López (Departamento de Estadística), Carlos Alberto Padilla López y Judit Álvarez Ferre (Grupo PAI de Investigación CTS-367 de la Junta de Andalucía) y Esther Ocete Hita (Departamento de Pediatría).

Tomado de: www.europapress.es