26 de mayo de 2012

Estudio alemán vincula infartos con uso de suplementos de calcio

Ingesta de estas pastillas es común en mujeres para evitar osteoporosis. Expertos ticos discrepan y piden no abandonar el tratamiento

Con la llegada de la menopausia, una de las recomendaciones médicas más frecuente para las mujeres, es que tomen suplementos de calcio para así evitar la osteoporosis y debilidad en los huesos.

Esto se debe a que con los cambios hormonales propios de este periodo el cuerpo femenino deja de producir las sustancias que dan fuerza a los huesos.

Entonces, las pastillas con este mineral aparecen como una excelente opción para prevenir las fracturas. A algunos hombres con problemas de sobrepeso también se les da la recomendación.

Las píldoras se recetan para una o dos veces al día y se consideran una forma fácil de prevenir la enfermedad. Sin embargo, un nuevo estudio publicado esta semana sugiere que estas pastillas podrían, más bien, aumentar el riesgo de sufrir un infarto.

El reporte indica que quienes toman estas pastillas con calcio tienen hasta un 86% más de riesgo de infarto que quienes no las consumen. Por el contrario, quienes consumen el calcio al ingerir lácteos, como leche o queso, tienen un menor riesgo.

Según el análisis, “los suplementos de calcio han sido ‘abrazados’ por doctores y el público. Se presume que al ser naturales son una forma segura de evitar fracturas”.

”Aumentar el consumo de calcio en la dieta da unos pocos beneficios al corazón, pero los suplementos de calcio, que podrían subir el riesgo de infarto, deberían tomarse con precaución”, destaca la investigación médica.

“Pero ahora se hace claro que tomar este micronutriente en pastillas una o dos veces al día no es natural y no produce los mismos efectos del calcio en la comida. No solo no es seguro, sino que no es eficaz”, añade el estudio, al explicar que los suplementos de calcio solo ayudan a evitar las fracturas en un 10% de los casos.

La investigación, realizada con 23.980 alemanes entre los 35 y los 64 años durante 11 años, fue publicada en la revista Heart.

En contra

Expertos nacionales aseguran que los resultados del estudio no deben desestimular a las mujeres o a las personas que toman estos suplementos a abandonarlos. Ellos destacan que, por ejemplo, la investigación no encontró riesgo mayor de morir debido a infartos, ni de sufrir derrames cerebrales ni otro tipo de mal cardiovascular.

Incluso, el cardiólogo tico Carlos Calderón afirma que las consecuencias de la osteoporosis podrían ser peores que las de un eventual infarto.

“No podemos, bajo ningún motivo, recomendar a las mujeres que dejen de tomar el suplemento. Todo tratamiento conlleva riesgos, pero hay que buscar el riesgo menor. El riesgo de una situación pasa a segundo plano cuando hay un riesgo mayor.

”Si dejan de tomar los suplementos, la exposición a la osteoporosis sería mayor, y con esto podrían venir fracturas de cadera y rodillas que podrían ser fatales para una persona. El tomar los suplementos solo aumenta un posible riesgo de infarto, no lo garantiza. Además, el estudio no indica riesgo de muerte aumentado por infarto. Es más fácil recuperarse de un infarto y tener calidad de vida que recuperarse de una fractura muy grave”, declaró Calderón.

Por su parte, el endocrinólogo tico Alejandro Cob comentó que los resultados llaman a la reflexión, pero no a cambios en políticas de salud pública.

“Los resultados sugieren que hay una relación de mayor riesgo de infarto en usuarios de suplementos de calcio, pero de ninguna forma se puede asegurar que es una relación causal por el consumo del calcio.

“No queda claro si la cantidad de suplemento de calcio influyó en los resultados. Por el momento, la recomendación es discutir entre médico y paciente el riesgo-beneficio de utilizar cualquier medicamento”, concluyó Cob.

Tomado de: www.nacion.com

Los beneficios de la sandía

Un mayor consumo de sandía puede mejorar el control de la glucemia y de la dislipemia, e incluso, de la hipertensión arterial

La sandía es una fruta típica veraniega, dulzona y muy acuosa. Sin tener una composición relevante, destacan distintos compuestos que favorecen la salud. Entre ellos, el licopeno (antioxidante) y la citrulina, un aminoácido beneficioso para la síntesis de óxido nítrico, un compuesto esencial para regular el tono vascular y la hemodinámica, la dinámica de la sangre y la función del corazón. Durante la temporada natural de esta fruta, es aconsejable comer un buen trozo de sandía a diario e idear recetas originales para incluirla en distintos platos del menú y no solo como fruta para picar entre horas o de postre. Un mayor consumo puede mejorar el control de la glucemia y de la dislipemia, así como de la hipertensión arterial.

Sandía, corazón y síndrome metabólico

Los beneficios biológicos tras un mayor consumo de sandía se traducen en una posible mejoría del control de la glucemia y de la dislipemia, e incluso, de la hipertensión arterial. La sandía es una fuente biodisponible de citrulina, precursor para la síntesis de arginina (necesaria para la formación de proteínas y otras moléculas) en los seres humanos y, por tanto, el consumo de este alimento funcional puede tener implicaciones importantes en la prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y en el síndrome metabólico.

El perfil de una persona con síndrome metabólico incluye obesidad, hiperglucemia, hiperinsulinemia y resistencia a la insulina, además de dislipemia e hipertensión arterial. Estos factores, de forma independiente o en conjunto, contribuyen a un alto riesgo de enfermedad cardiovascular, una de las principales causas de mortalidad en los países occidentales.

La sandía es uno de los pocos alimentos ricos por naturaleza en el aminoácido citrulina y, aunque en esta fruta se detectan cantidades variables de tal compuesto, se estima un contenido medio de 1,5 mg/g. De este modo, con el consumo de un kilo de sandía, se alcanza el 40% de la ingesta media diaria recomendada para las personas adultas: 3,8 g de arginina (aminoácido que se forma a partir de la citrulina).

La arginina es un aminoácido esencial para los jóvenes mamíferos (incluidos los bebés humanos) y para adultos con traumatismos, quemaduras, resección masiva del intestino delgado e insuficiencia renal. Se sintetiza a partir de citrulina, a través de una compleja vía metabólica, en todas las células animales. La arginina es fundamental para la formación de proteínas y otras moléculas con enorme importancia biológica, como el óxido nítrico, un factor vasodilatador, antiaterogénico y antitrombótico, esencial para regular el tono vascular y la hemodinámica (dinámica del corazón y de la sangre).

Una concentración orgánica adecuada de arginina se ha asociado también con mejoras en la concentración plasmática de glucosa, en gran medida debido a que el óxido nítrico aumenta el flujo sanguíneo, la captación y oxidación de glucosa por el músculo esquelético y la sensibilidad a la insulina en los tejidos, además de regular la oxidación de la grasa.

Una buena porción de sandía al día

Uno de los pocos estudios que ha investigado la biodisponibilidad en humanos de la citrulina y sus metabolitos, como la arginina, tras el consumo de alimentos lo ha realizado el Servicio de Investigación Agrícola (ARS) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). En este estudio controlado y cruzado de tres semanas de duración, los participantes consumieron una dieta controlada por nutricionistas que incluía un consumo bajo de jugo de sandía (0,260 kg por taza, 3 tazas al día) y un consumo alto (0,52 kg por taza, 6 tazas diarias de zumo) en las tres comidas principales (desayuno, comida y cena). El periodo de lavado entre un tipo de consumo y otro (bajo o alto) fue de dos a cuatro semanas. Durante ese tiempo, los participantes consumieron una dieta de libre elección, con la excepción de ingerir alimentos ricos en licopeno, como la sandía o el tomate.

En este estudio se comprobó que, tras tres semanas, los individuos que más jugo de sandía consumieron tenían mayores concentraciones de arginina, en comparación con el grupo control. Tras analizar estos resultados, aunque sin imitar cantidades, el consejo dietético saludable recomienda comer una buena porción de sandía cada día durante toda la temporada de esta fruta veraniega. El consumo de sandía es bueno para la salud sin efectos secundarios, aunque con excepciones en casos concretos. Las personas que tengan muy descompensados los triglicéridos o los índices de glucemia, o bien quienes tengan patología hepática que requiera un control estricto de los azúcares, tendrán incluso que limitar el consumo de cualquier fruta.

Tomado de: www.consumer.es

Una dieta sana puede resultar de utilidad en el embarazo

Comer una dieta sana y de calorías controladas en el embarazo ayuda a prevenir el aumento excesivo de peso y a reducir el riesgo de complicaciones, informan investigadores.

En Europa y EE. UU., hasta el 40 por ciento de las mujeres aumentan más de peso que lo recomendado durante el embarazo, y el exceso de peso se asocia con una variedad de problemas importantes de salud, según la información de respaldo del estudio que aparece en la edición en línea del 17 de mayo de la revista BMJ.

En el informe, un equipo internacional de investigadores revisó los hallazgos de 44 estudios que incluyeron a más de 7,200 mujeres, y halló que una intervención dietética resultó en una reducción promedio del aumento de peso en el embarazo de casi cuatro kilos (8.8 libras), en comparación con 0.68 kilos (1.5 libras) con el ejercicio, y un kilo (2.2 libras) con la combinación de ejercicio y dieta.

La intervención dietética sola también proveyó el mayor nivel de beneficio en la prevención de complicaciones graves del embarazo, como la preeclampsia (un aumento súbito de la presión arterial de la madre tras la semana 20 del embarazo), la diabetes y el parto prematuro, según la investigadora líder, la Dra. Shakila Thangaratina, de la Universidad de la Reina María en Londres, y colegas.

Los autores del estudio concluyeron que las intervenciones dietarias y del estilo de vida durante el embarazo mejoran los resultados tanto para la madre como para el bebé.

Sin embargo, un editorial acompañante sugirió que no hay suficiente evidencia para respaldar una intervención dietaria o de cualquier otro tipo.

"En una época en que más de la mitad de las mujeres en edad fértil del Reino Unido tienen sobrepeso o son obesas, cualquier análisis de las intervenciones para la gestión del peso en el embarazo es puntual y bienvenido", escribieron en el editorial Lucilla Poston y Lucy Chappell, del Hospital de San Tomás en Londres. Pero anotaron que el estudio no provee la evidencia necesaria para reevaluar las directrices para la gestión del peso en el embarazo.

Las editorialistas añadieron que varios estudios en curso podrían proveer más información sobre las formas eficaces para prevenir el aumento de peso durante el embarazo.

19 de mayo de 2012

Tomar café a diario podría retrasar la muerte

Los adultos mayores que consumen tres o más tazas de café al día podrían reducir su riesgo de muerte por causas comunes en diez por ciento, en comparación con los que no beben café, sugiere un gran estudio del Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU.

El hallazgo se aplica a personas de 50 a 71 años que beben café con cafeína o descafeinado. Y sugiere que beber café se asocia con un descenso en las muertes por enfermedad cardiovascular, enfermedad respiratoria, accidente cerebrovascular (ACV), diabetes, infecciones, lesiones y accidentes.

Pero el equipo enfatizó que todavía no está claro de qué forma el café podría conferir un beneficio de salud, y que el estudio no establece una relación causal.

"Creo que es realmente importante apuntar que nuestro estudio fue solo observacional", señaló el autor líder Neal Freedman, investigador de la división de epidemiología y genética del cáncer del Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU. en Rockville, Maryland.

"Eso significa que simplemente les preguntamos a las personas cuánto café bebían y les dimos seguimiento", explicó. "Pero beber café es solo una de muchas cosas que la gente puede hacer. El café se asocia con muchas conductas distintas. Así que no sabemos qué otra cosa podría afectar esta asociación".

Por ejemplo, los que consumen café tienden a fumar más, una importante causa de muerte, anotó Freedman. "Así que cuando observamos la asociación por primera vez, hallamos que los bebedores de café en realidad se enfrentan a un mayor riesgo de muerte, y solo cuando descontamos el tabaquismo hallamos una relación inversa".

El estudio aparece en la edición del 17 de mayo de la revista New England Journal of Medicine.

Para el estudio, los investigadores se enfocaron en los hábitos dietéticos de unos 400,000 hombres y mujeres inscritos en el Estudio de la dieta y la salud de los Institutos Nacionales de Salud y la AARP, entre 1995 y 1996. Ninguno de los participantes tenía antecedentes de cáncer, ACV ni enfermedad cardiaca al inicio del estudio.

Cada participante fue cuestionado sobre su consumo de café, que varió de cero a una categoría máxima de seis tazas al día o más. La salud de cada participante se rastreó hasta finales de 2008 o hasta la muerte.

Los resultados mostraron que beber incluso una taza de café al día se relacionaba con un menor riesgo general de morir y un menor riesgo específico de morir de muchos de los problemas de salud pública más graves de hoy en día.

Una excepción notable fue que beber café no se relacionó con una reducción en las muertes por cáncer entre las mujeres, y solo tuvo un impacto protector marginal sobre las muertes por cáncer entre los hombres.

El efecto protector pareció ser mayor entre los que bebían más de una taza al día, aunque Freedman anotó que se observó poca diferencia entre el beneficio aparente de dos tazas o seis tazas al día.

"En el futuro debemos observar los muchos distintos compuestos del café", añadió. "Además de la cafeína, el café contiene otros mil compuestos y antioxidantes, algunos de los cuales podrían ser beneficiosos y otros no".

También hay que explorar la preparación del café, anotó Freedman. "Porque a muchas personas les gusta el café de filtro, mientras que otras tienen máquinas de espresso o cafeteras francesas. Y los granos se pueden tostar a distintos grados. Y cada una de esas opciones afecta el compuesto. Y no sabemos si esto también afecta la asociación con la enfermedad", explicó.

Los autores advirtieron que a los participantes no se les preguntó si sus hábitos de consumo de café habían cambiado durante el periodo del estudio. Además, el estudio no tomó en cuenta los problemas de salud preexistentes.

Por ahora, Freedman recomienda hablar con el médico antes de comenzar a tomar más café, porque los antecedentes personales de salud podrían afectar los consejos que se reciban.

Lona Sandon, dietista registrada y profesora asistente de nutrición clínica del Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern en Dallas, dijo que, como mínimo, el nuevo estudio parece confirmar lo que la mayor parte de la investigación hasta la fecha ha sugerido: beber café no es malo.

"Ahora, este estudio va más allá y sugiere que en realidad podría ser útil", añadió Sandon. "Pero, ¿cuál es la conexión? Aún no lo sabemos".

Apuntó que aún está por verse si se trata de la cafeína, los antioxidantes benéficos o fitoquímicos en los granos de café, o simplemente algo relacionado con el estilo de vida.

Pérdida de masa muscular afecta a personas cada vez más jóvenes

Mal se llama sarcopenia y reduce habilidad para hacer actividades diarias. Ejercicios con pesas o resistencia y comer proteínas ayudan a combatirlo.

Con la edad, el cuerpo comienza a perder masa muscular, la piel empieza a “colgar” y la fuerza muscular es cada vez menor.

Este fenómeno, conocido como sarcopenia, es normal en el adulto mayor. Sin embargo, la alimentación alta en grasa y baja en proteínas y la falta de ejercicio hacen que este mal sea más común en personas cada vez más jóvenes, incluso de 40 años.

“Después de los 30 o 40 años, la masa muscular comienza a perderse. Entre los 40 y los 70 años normalmente se pierde el 8% de masa muscular cada 10 años y a partir de los 70 se pierde un 15% cada 10 años; pero los hábitos de vida poco saludables hacen que se vean personas más jóvenes con este mal”, dijo el médico internista y geriatra Clemente Zúñiga.

El especialista indicó que esta patología es peligrosa. Una persona con sarcopenia tendrá menos fuerza y, por lo tanto, menos capacidad para realizar cualquier actividad cotidiana y su independencia será menor.

Asimismo, estas personas tienen mayor susceptibilidad a infecciones, caídas y mala cicatrización. Todo esto incrementa el riesgo de muerte.

Las soluciones

Para evitar la sarcopenia o retrasar sus síntomas el mayor tiempo posible, los especialistas recomiendan una dieta baja en grasas y alta en carnes para así tener mayores proteínas.

Además, el ejercicio de resistencia es vital para formar masa muscular y evitar su pérdida.

“Este tipo de ejercicios pueden hacerse con pesas, una bicicleta estacionaria o ligas, pero si una persona no tiene dinero para comprarlas o para ir a un gimnasio hay otras soluciones”, explicó la doctora Patricia Ramírez.

“Se pueden llenar botellas de agua o arena y utilizarlas como pesas, subir y bajar escaleras, sentarse y levantarse de una silla o alzar las bolsas de las compras del supermercado. No basta trotar o caminar, porque eso no aumenta la masa muscular”, añadió.

Además, los especialistas recomiendan algunos suplementos alimentarios que contienen nutrientes y vitamina D pues ayudan a ganar masa muscular.

Tomado de: www.nacion.com

La OMS alerta del aumento de casos de hipertensión y diabetes en el mundo

El 12% de la población mundial es obesa, siendo un problema más común entre las mujeres que los hombres

La Organización Mundial de la Salud ha publicado este martes las 'Estadísticas sanitarias mundiales', un informe que pone de relieve el creciente problema de la carga de enfermedades no transmisibles, y, concretamente, el aumento de los casos de hipertensión y diabetes en el mundo.

 El informe, que incluye por primera vez información de 194 países sobre estas enfermedades, muestra que uno de cada tres adultos en todo el mundo ha aumentado la presión sanguínea, mientras que uno de cada 10 adultos tiene diabetes.

 "Este informe es una prueba más del aumento dramático en las condiciones que la enfermedad de activación del corazón y otras enfermedades crónicas, en particular en los países de bajos y medianos ingresos", ha explicado la doctora Margaret Chan, directora general de la OMS.

 "En algunos países africanos, tanto como la mitad de la población adulta tiene presión arterial alta", ha destacado Chan, tras conocer que en este continente hasta el 50 por ciento de los adultos podría tener presión arterial alta.

 En África la mayoría de estas personas permanecen sin diagnosticar, aunque muchos de estos casos podrían ser tratados con medicamentos de bajo costo, lo cual reduce significativamente el riesgo de muerte y discapacidad por enfermedades del corazón y derrame cerebral. De hecho, en países de altos ingresos, el diagnóstico generalizado y el tratamiento con medicamentos de bajo cote han reducido significativamente la presión arterial media en todas las poblaciones.

 La tensión arterial es un trastorno de alto riesgo que acusa alrededor del 51 por ciento de las muertes por accidentes cerebrovasculares y el 45 por ciento de las debidas a coronarias.

 También se incluye por primera vez en las estadísticas de salud en el mundo 2012 se dispone de datos sobre las personas con niveles elevados de glucosa en sangre. Si bien la prevalencia media mundial es de alrededor del 10 por ciento, hasta un tercio de la población en algunos países insulares del Pacífico tienen esta condición. Si no se trata, la diabetes puede conducir a enfermedades cardiovasculares ceguera, e insuficiencia renal.

 Del mismo modo, "en todas las regiones del mundo, la obesidad se duplicó entre 1980 y 2008", ha explicado el doctor Ties Boerma, director del Departamento de Estadísticas de Salud y Sistemas de Información de la OMS.

 "Hoy en día, la mitad de mil millones de personas (el 12% de la población mundial) son considerados obesos", ha añadido, recordado que los datos que maneja la OMS muestran que, cada año, mueren en el mundo 2,8 millones de personas debido a l sobrepeso o la obesidad, ya que tienen mayor riesgo de diabetes, enfermedades cardiovasculares y algunos cánceres.

 Los niveles de obesidad más altas se encuentran en Américas con tasas que rozan el 26 por ciento de la población adulta (sobrepeso el 62%) y, por el contrario, es en el sureste asiático donde solo el 3 por ciento de la población es obesa. Del mismo modo, se ha podido cuantificar que, en todas partes del mundo, las mujeres son más propensas a ser obesas que los hombres.

Avance de salud pública

 El mundo ha hecho progresos significativos sobre todo en la reducción del número de defunciones infantiles, así se ha podido ver una reducción en el número de muertes infantiles pasando de casi 10 millones de niños menores de 5 años en 2000 a 7,6 millones de muertes anuales en 2010.

 Los principales responsables de esas muertes fueron la neumonía, la prematuridad, las enfermedades diarreicas, el paludismo, el sarampión y el VIH/sida, aunque llama la atención la disminución en el número de muertes por enfermedades diarreicas y el sarampión, en este último han descendido un 74 por ciento en los últimos 10 años.

 Los datos de los años 2000 a 2010 muestran cómo los avances en salud pública han ayudado a salvar vidas de niños en la última década. Aunque, destaca que hasta un 20 por ciento de as muertes de niños menores de cinco año, producidas por neumonía o por enfermedades diarreicas se hubieran podido prevenir mediante la vacunación

 Del mismo modo anuncia la disminución del número de muertes maternas ha disminuido de más de 540.000 muertes en 1990 a menos de 290.000 en 2010. No obstante, la OMS advierte de que un tercio de estas muertes maternas se producen en sólo dos países-la India con el 20 por ciento del total mundial y Nigeria, con un 14 por ciento.

 "La reducción de las muertes maternas pasa por ofrece acceso a una atención de buena calidad en materia de salud reproductiva", recuerdan las conclusiones del informen. Y, en este sentido, se puede observar que en 2008 el 63 por ciento de las mujeres del mundo entre 15 y 49 años que estaban casadas o vivían en pareja utilizan alguna forma de anticonceptivo. Sin embargo, aún existen regiones africanas donde esas tasas no llegan al 25 por ciento.

 Por otra parte, alrededor de la mitad de la población mundial está expuesta al paludismo, y se calcula que en 2010 hubo unos 216 millones de casos de la enfermedad, que desembocaron en la muerte de unas 655.000 personas, de las que el 86 por ciento eran niños menores de cinco años. En ocho países y un territorio de África se registró una reducción superior al 50 por ciento de los casos confirmados o de los ingresos hospitalarios y las muertes por esta enfermedad.

 Por lo que respecta a los servicios básicos de saneamiento, señala que el ritmo al que se avanza actualmente es demasiado lento como para que se pueda cumplir la meta correspondiente de los Objetivos del Milenio, ya sea a escala mundial o de las regiones de la OMS, con la salvedad de la Región del Pacífico Occidental. En 2010, 2500 millones de personas, de las que el 72 por ciento vivía en zonas rurales, carecían de instalaciones de saneamiento mejoradas, y en las zonas urbanas la cifra va en aumento debido al rápido crecimiento de la población en ellas

Tomado de: www.europapress.es

El abordaje de la obesidad en mujeres precisa tratamiento psicológico

El tratamiento psicológico en el abordaje de la obesidad en mujeres es "fundamental" puesto que, en su aparición, influyen elementos emocionales que, en hombres, no tienen tanto peso, sostiene Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, entidad que ha presentado un estudio que mide el grado de tolerancia de ambos sexos ante la obesidad.

 Este experto, en declaraciones a Europa Press, ha reconocido que en hombres el detonante del sobrepeso y la obesidad es "más sencillo", puesto que suele ser solamente la comida, pero en mujeres radica en ocasiones en "un problema de ansiedad, de no saber gestionar (la situación), y de buscar la felicidad".

 No obstante, la encuesta, en la que han participado 380 personas (216 mujeres y 164 hombres) de las que el 52 por ciento estaban en su peso normal, el 37 por ciento tenía sobrepeso, y el 11 por ciento obesidad, revela que las mujeres suelen ser más intolerantes con sus homólogas obesas, al no entender que su aparición atiende a una enfermedad.

 "Las mujeres que están acostumbradas a cuidarse en su día a día se muestran poco comprensibles hacia las mujeres obesas, porque ya dan por hecho que se trata de una falta de voluntad y dejadez", ha precisado Bravo. Además, el 41 por ciento de las mujeres creen que la obesidad supone un problema estético frente al 21 por ciento de los hombres.

Trabas en el mundo laboral

 Por otro lado, respeto a la cuestión laboral, las mujeres son más reticentes a que una persona obesa ocupe un puesto de trabajo cara al público (el 76%) que los hombres (un 14%). En este sentido, el portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad describe las situaciones a las que tienen que enfrentarse muchas personas obesas que, aun teniendo un currículum brillante, encuentran trabas por su aspecto físico a la hora de realizar una entrevista con el directivo o gente de la empresa.

 En este sentido, todas las mujeres encuestadas que padecían problemas de obesidad denunciaron haber experimentado algún tipo de rechazo en el ámbito laboral frente al 36 por ciento de los hombres.

 En relación al plano sentimental, el sondeo revela que, a pesar de que todos entablarían amistad con una persona obesa, el 67 por ciento de las mujeres con peso normal o sobrepeso remediable no se casaría con una persona obesa. Esta opinión contrasta claramente con la de los hombres, quienes no tienen tantas reticencias a la hora de llegar al altar con una mujer con sobrepeso u obesidad (el 17%).

 "Este hecho no nos debe extrañar tanto, sabiendo que las españolas se colocan entre las mujeres que más se cuidan y menos obesidad tienen en la Unión Europea", ha declarado Bravo. Los hombres españoles, sin embargo, "tienden más a mimar la barriga de la felicidad" y son los que más problemas de obesidad presentan en toda la Unión Europea, ha señalado.

Intolerancia a los kilos

 Por otra parte, a medida que las mujeres aumentan de peso son más intolerantes con los kilos que sobran: el 76 por ciento de las mujeres con normopeso, el 94 por ciento con un sobrepeso remediable y un 96 con problemas de obesidad muestran su rechazo. 

 "Profundizando en los resultados, nos damos cuenta que cuanto más aumenta el exceso de peso, la intolerancia hacia los propios kilos y los kilos de los demás también aumenta, sobre todo en las mujeres, existiendo autocracias profunda y disconformidad", ha señalado este experto.

 En general, sus afectados, bien sean hombres y mujeres, "no se conforman con ser obesos, no lo asumen, se sienten mal y luchan por dejar de serlo", ha aclarado, en relación al número creciente de personas con esta problemática que decide someterse a un tratamiento. A pesar de que la media de edad de estos pacientes ronda los 35-45 años, ha advertido de que cada vez hay más adolescentes que acuden al especialista para seguir un tratamiento, a consecuencia del estilo de vida actual.

Tomado de: www.europapress.es

Asocian pescado con reducción riesgo desarrollo cáncer colon: estudio

Las personas que comen mucho pescado tendrían bajo riesgo a desarrollar cánceres de colon y recto, sugirió una revisión de 41 estudios publicados sobre la relación entre el consumo de ese alimento y los diagnósticos y la mortalidad por la enfermedad.

"Las personas que rara vez comen pescado pueden mejoran distintos aspectos de su salud (cardiovascular, reproductiva y, ahora, el cáncer de colon) si aumentan su consumo", dijo el doctor Michael Gochfeld, profesor de medicina ambiental y laboral de la Escuela de Medicina Robert Wood Johnson, de University of Medicine and Dentistry of New Jersey.

"Si una persona come pescado con mucha frecuencia, se desconoce si sus efectos crecerían (si come aún más)", agregó a Reuters Health.

Y aunque el nuevo estudio se concentró en los pescados frescos, los autores no pudieron determinar qué tipo comían los participantes o cómo lo preparaban.

"La temperatura de cocción influye en el riesgo de desarrollar cáncer", indicó por e-mail el doctor Jie Liang, del Hospital Xijing de Enfermedades Digestivas de Xi'an, China.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por su sigla en inglés) estiman que en el 2007 se les diagnosticó cáncer de colon a unos 143.000 estadounidenses. En el país norteamericano, es una de las principales causas de muerte por cáncer.

El equipo de Liang combinó los resultados de 41 estudios publicados entre 1990 y el 2011 que habían medido el consumo de pescado y habían vigilado los diagnósticos de cáncer en Estados Unidos, Noruega, Japón, Finlandia y otros países.

El consumo regular de pescado estuvo asociado con un 12 por ciento menos riesgo a desarrollar o morir por cáncer de colon o recto, aun tras considerar la edad, el consumo de alcohol y carnes rojas, los antecedentes oncológicos familiares y otros factores de riesgo.

El efecto protector del pescado fue mayor para el cáncer rectal que para el de colon.

Los participantes que más pescado consumían tenían un 21 por ciento menos riesgo a desarrollar cáncer rectal que los que menos cantidad ingerían, comparado con apenas un 4 por ciento menos riesgo a desarrollar cáncer de colon que podría atribuirse al azar.

"El cáncer rectal es mucho más raro que el de colon, de modo que la mayor reducción sería del riesgo de cáncer de colon", dijo Gochfeld.

El estudio publicado en American Journal of Medicine se realizó con apoyo parcial de la Fundación Nacional de Ciencias Naturales de China.

"No nos dice si el beneficio que aporta el pescado está relacionado con algunos de sus nutrientes o con el hecho de que las personas que tienden a comer pescado adoptan otros hábitos saludables, como no comer carnes rojas o procesadas", dijo Gochfeld, que no participó del estudio.

Consideró que si se demuestra que el pescado reduce el riesgo a desarrollar cáncer colorrectal, el beneficio agregado derivaría de los ácidos grasos omega 3 presentes en el salmón o las sardinas.

Pero aun si es así, opinó que se desconoce si el efecto se extendería o no a los suplementos como las cápsulas de aceite de pescado.

Alimentos aliados y enemigos de los gases

Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ / Tomado de: www.consumer.es

Para evitar el exceso de gases, es clave consumir fibra insoluble, mientras que los platos con legumbres, coles y puerros deben prepararse con la técnica más apropiada

Uno de los principales factores para evitar los molestos gases es seguir una dieta adecuada y preparar, con la técnica más apropiada, platos con legumbres, coles y puerros. Por su parte, la fibra insoluble causa una menor cantidad de gases. Conocer estos aspectos es clave ya que, con el buen tiempo, son más frecuentes los gases o flatulencias en el organismo. En este artículo se destacan los aspectos más importantes para evitar y combatir los gases. Es básico: reducir los hidratos de carbono, tener en cuenta la relación entre dieta y gases, así como otras recomendaciones para evitarlos y varias alternativas.

Reducir hidratos de carbono

La mayoría de los carbohidratos provocan gases, en más o menos cantidad, según cada persona. En primer lugar, destacan los carbohidratos de absorción lenta, como las legumbres (lentejas, alubias y garbanzos), la pasta y el maíz; también los lácteos, como la leche de vaca, helados, nata, crema y quesos curados; y las verduras, como la coliflor, brécol, repollo, cebolla, champiñones, alcachofas, pepino, pimiento verde, habas, rábanos, nabos y espárragos.

Las bebidas gaseosas y los edulcorantes artificiales, como el manitol, xylitol y el sorbitol, también son agentes productores de gases. Estos se localizan sobre todo en los caramelos y en los chicles o en bebidas sin azúcar.

En cuanto a las frutas, es recomendable consumirlas peladas. Provocan más gases las manzanas, ciruelas, pasas, uvas y peras. Si bien la fibra es muy importante para el buen funcionamiento de la flora intestinal, puede ocasionar gases durante su digestión, sobre todo la fibra vegetal, la parte no soluble presente, en menor o mayor cantidad, en la pared celular de los vegetales. Por otro lado, la fibra insoluble, al modificarse poco durante su paso por el tracto gastrointestinal, causa una menor cantidad de gases. También las proteínas y las grasas generan poca cantidad de gases, por lo que rara vez es necesario eliminarlas de la dieta en caso de padecer flatulencias.

Dieta y gases

Puesto que la producción de gases es inevitable y, aunque se quiera, no se puede evitar, conviene destacar varios aspectos.
  • Los gases son aire presente de manera natural en el tracto digestivo.
  • Casi todos los alimentos que contienen carbohidratos pueden provocar gases.
  • Las carnes muy fritas, o frituras en general, también favorecen los gases.
  • Los alimentos que producen gases a una persona no siempre causan el mismo efecto en otras.
  • Algunos medicamentos también son propensos a la producción de gases.
  • Los síntomas más habituales son: hinchazón abdominal, malestar o dolor abdominal, eructos o gases rectales.
  • La dieta y comer despacio sin tragar demasiado aire son factores clave para evitar el exceso de gases.
Otras recomendaciones para evitar los gases

En el aparato digestivo siempre hay gases, que se generan al tragar alimentos y por deglución involuntaria del aire ambiental. Una vez en el estómago, el gas pasa primero al intestino delgado, donde se absorbe en su mayoría; el aire que no se absorbe, pasa al intestino grueso y causa el molesto exceso de gases.

La sensación de flatulencia es, a menudo, el principal indicador de gases, así como la distensión, dolor o hinchazón abdominal o los eructos. La gravedad del problema está asociada al volumen de gas producido en el organismo y la sensibilidad de cada persona ante este. Algunas apenas lo notan, mientras que en otras puede ser muy molesto. En casos más severos, indicaría alguna patología seria.

El principal factor para evitar estos molestos gases es una dieta adecuada. Sustituir los alimentos propensos a la formación de gases los reduce, con lo que se pueden suprimir durante algún tiempo, hasta mejorar los síntomas, y después, consumirlos de nuevo en pequeñas cantidades y comprobar la reacción del organismo. Tomarse el tiempo necesario para comer, masticar de forma adecuada y con la boca cerrada, comer despacio, sin prisas, no hablar mientras se come, beber líquido al terminar de comer y realizar ejercicio físico son también aspectos fundamentales para la prevención de los gases.

Otras alternativas

Como en la mayoría de las patologías, los efectos de los gases se pueden paliar de varias maneras:
  • Romper el hervor mientras se cuecen las legumbres: bien al retirarlas del fuego o al añadir agua fría.
  • Consumir piña y papaya, cuyas enzimas ayudan a la digestión y evitan la formación de gases.
  • Consumir infusiones de manzanilla, canela o cardamomo después de la comida, para una mejor digestión.

12 de mayo de 2012

La OMS propone a los Gobiernos que intervengan en la promoción de la actividad física entre la población

La inactividad física es el cuarto factor de riesgo en lo que respecta a la mortalidad mundial, alerta la Organización Mundial de la Salud (OMS), que, preocupada por la alta prevalencia de la hipertensión, las cardiopatía, los accidentes cerebrovascular, la diabetes y otras enfermedades no transmisibles, que con una actividad física regular podrían reducirse, propone a los Gobiernos que intervengan en la implantación y promoción de la actividad física a nivel nacional.

 Según señala en un informe, la actual situación "evidencia la necesidad de desarrollar recomendaciones de alcance mundial" que aborden los vínculos entre la frecuencia, la duración, la intensidad, el tipo y la cantidad total de actividad física necesaria para prevenir las enfermedades no transmisibles.

 De este modo, propone a los Gobiernos que intervengan en la implantación y promoción de la actividad física a nivel nacional, teniendo en cuenta las opciones más adecuadas y viables en función de sus necesidades, características, tipos de actividad física y recursos nacionales, procurando al mismo tiempo que sean participativas y socialmente integradoras, particularmente en los grupos más vulnerables.

 A la hora de hacer este cambio en las políticas nacionales entiende que se debe de tener en cuenta el trasfondo cultural, los aspectos de género, las minorías étnicas y la carga de enfermedad en cada país. Además, será necesario adoptar un planteamiento demográfico, multisectorial, multidisciplinario y culturalmente idóneo.

 Por tanto, "las políticas y planes nacionales sobre actividad física deberían incorporar múltiples estrategias encaminadas a ayudar a las personas y a propiciar un entorno adecuado y creativo para la práctica de la actividad física". Y, para conseguirlo, la OMS advierte de que es necesaria también la implantación de estrategias de evaluación y monitorización.

 Así, se aconseja que se examinen las políticas medioambientales y de planificación urbana a nivel nacional y local, con objeto de facilitar los paseos, la marcha en bicicleta y otras formas de actividad física en condiciones de seguridad; asimismo que se doten de instalaciones a nivel local para que los niños jueguen; y se facilite el transporte para que la población pueda acudir al trabajo en bicicleta o a pie.

 Por otra parte, recuerda a los gobiernos que pueden poner en marcha a nivel escolar políticas que desarrollen actividades físicas, además señala que las escuelas deben estar provistas de espacios e instalaciones seguras y apropiadas para que los estudiantes se mantengan activos;

 Entre las políticas que deben desarrollar, indican que es importante que se aumente el asesoramiento o consejos que al respecto se facilitan en Atención Primaria; y, finalmente, propone la creación iniciativas a través de las redes sociales que fomenten la actividad física.

 Con el fin de prevenir estas enfermedades mediante la práctica de actividad física, la OMS ha elaborado el informe 'Recomendaciones mundiales sobre actividad física para la salud', donde aborda consejos diferenciando tres grupos de edades: de 5 a 17 años, de 18 a 64 años, y de 65 en adelante. Éste no aborda aspectos de control clínico y de gestión de las enfermedades mediante actividad física, ni tampoco las directrices sobre la planificación de las intervenciones ni sobre las maneras de promover la actividad física en distintos grupos de población.

Niños: más de 60 minutos diarios 

 Para los niños y jóvenes de hasta 17 años, la actividad física debe consistir en juegos, deportes, desplazamientos, actividades recreativas, educación física o ejercicios programados, en el contexto de la familia, la escuela o las actividades comunitarias. Con el fin de mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares y la salud ósea se recomienda invertir como mínimo 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa.

 Además, se aconseja la actividad física por un tiempo superior a 60 minutos diarios reportará un beneficio aún mayor para la salud; asimismo recomienda una actividad aeróbica e incorporar, como mínimo tres veces por semana, actividades vigorosas que refuercen, en particular, los músculos y huesos.

 Hay evidencia concluyente de que la actividad física frecuente mejora sustancialmente la forma física y el estado de salud de niños y jóvenes. Por tanto, el documento de la OMS señala que siempre que sea posible, los niños y jóvenes con discapacidades deberían cumplir las recomendaciones.

 En comparación con los niños y jóvenes inactivos, los que hacen ejercicio presentan un mejor estado cardiorrespiratorio y mayor resistencia muscular, y una mejora de su salud, y está suficientemente documentado que presentan menor grasa corporal, un perfil de riesgo de enfermedad cardiovascular y metabólica más favorable, una mejor salud ósea, y una menor presencia de síntomas de ansiedad y depresión.

Adultos: al menos 150 minutos a la semana

 Para los adultos de hasta 64 años, recomienda que se dedique como mínimo 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica, de intensidad moderada, o bien 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana, o bien una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas.

 La actividad aeróbica se practicará en sesiones de 10 minutos de duración, como mínimo, aumentando hasta 300 minutos por semana la práctica de actividad física moderada aeróbica, o bien hasta 150 minutos semanales de actividad física intensa aeróbica.

 Para los mayores de 65 años, con el fin de mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares y la salud ósea y funcional, y de reducir el riesgo de las enfermedades no trasmisible, además de la depresión y deterioro cognitivo, recomienda dedicar 150 minutos semanales a realizar actividades físicas moderadas aeróbicas, o bien algún tipo de actividad física vigorosa aeróbica durante 75 minutos, o una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas.

  En el caso de tener la movilidad reducida, aconseja que realicen actividades físicas para mejorar su equilibrio e impedir las caídas, al menos tres días o más a la semana, además señala que es conveniente que realicen actividades que fortalezcan los principales grupos de músculos dos o más días a la semana.

 Los estudios demuestran que los adultos físicamente activos tendrán probablemente un menor riesgo de fractura de cadera o vértebras. La práctica de actividad física puede aminorar la disminución de la densidad de minerales en la columna vertebral y en las caderas. Asimismo, mejora la masa muscular del aparato locomotor, la fuerza, la potencia y la actividad neuromuscular intrínseca.

Tomado de: www.europapress.es

Los probióticos ayudan a prevenir la diarrea: informe

Cuando un equipo combinó estudios sobre todos los tipos de microbios intestinales, observó que los pacientes tratados con antibióticos debido a ciertas enfermedades (desde infecciones del oído hasta sepsis) eran un 42 por ciento menos propensos a tener diarreas si también estaban tomando un probiótico.

Entre un cuarto y un tercio de la población tratada con un antibiótico tiene diarreas. A menudo no es más que un efecto adverso molesto, pero puede llegar a ser suficientemente grave como para tener que internar a un paciente.

"Para actuar, los antibióticos matan una gran cantidad de la flora intestinal que debe existir. Entonces, todo se desordena", explicó la coautora Sydne Newberry, de RAND Corporation, Santa Mónica, California.

Los probióticos son cepas de las bacterias "buenas" que, según las investigaciones, reemplazarían la flora que eliminan los antibióticos, en especial los de amplio espectro.

El equipo de Newberry revisó 63 ensayos clínicos en los que se les habían administrado al azar probióticos, placebo o nada a unos 12.000 pacientes que necesitaban tomar un antibiótico.

Los autores estimaron que 13 personas tratadas con antibióticos deberían recibir un probiótico para prevenir un caso de diarrea, según publican en Journal of the American Medical Association.

En un subgrupo de 44 estudios, en los que ningún participante ni los médicos tratantes sabían quiénes recibían probióticos o placebo, los usuarios de probióticos seguían siendo un 39 por ciento menos propensos a tener diarreas.

El equipo no pudo determinar si un probiótico era mejor que el resto de los productos utilizados en los estudios. El más utilizado fue del género Lactobacillus.

Para algunos científicos, no poder diferenciar los beneficios de las distintas cepas es una limitación porque, como ocurre con los antibióticos, cada una tiene distintos efectos.

"Con estos resultados, no se puede ir a una tienda, comprar un probiótico de un estante y asegurar que dará resultado", dijo la doctora Shira Doron, del Centro Médico Tufts, Boston, y que no participó de la revisión.

"Aún no sabemos qué cepas son las más recomendables", coincidió Mary Hickson, del Imperial College de Londres. Es más, "no sabemos qué dosis se necesita ni por cuánto tiempo deberíamos indicar un probiótico".

Estos productos se consiguen en cápsulas sin receta a entre 0,50 y 1 dólar por día, y también se encuentran en algunos yogures. Pero los investigadores advirtieron que los probióticos pueden ser peligrosos para los bebés.

Doron citó estudios que habían identificado efectos beneficiosos de los probióticos como terapia adyuvante en personas con infecciones recurrentes por Clostridium difficile, que causa diarrea después de que un tratamiento con antibiótico altera el equilibrio de la flora intestinal.

Un componente del chile puede ayudar a reducir la 'barriga cervecera'

Investigadores del Brigham and Women's Hospital de Boston (Estados Unidos) han descubierto que la capsaicina, componente del chile responsable de la sensación de ardor que suele provocar la salsa picante, puede ser clave para reducir la grasa abdominal visceral conocida comúnmente como "barriga cervecera".

Así se desprende de un estudio que publica en su último número la revista 'Digestive Diseases and Sciences', que ha probado la eficacia como tratamiento bariátrico de la vagotomía y la desaferentación vagal, que utiliza este compuesto.

La vagotomía consiste en extraer el nervio vago, que envía información entre el intestino y el cerebro, mientras que el segundo procedimiento, que también implica el nervio vago, consiste en utilizar la capsaicina para destruir sólo ciertas fibras nerviosas en lugar de eliminar por completo el nervio.

En concreto, acaba con aquellas fibras nerviosas que llevan señales desde el intestino al cerebro, dejando intactas las fibras nerviosas que envían señales en la dirección opuesta, desde el cerebro hasta los intestinos.

Después de probar las dos cirugías en el laboratorio, los investigadores encontraron que la vagotomía reduce significativamente la grasa corporal, incluida la grasa abdominal visceral o "barriga cervecera", como la han llamado los propios autores, un marcador importante de la obesidad que también ayuda a predecir enfermedades asociadas, como la diabetes.

Por su parte, la desaferentación vagal también mostró una reducción de dichas grasas de forma notable, pero en menor grado. "La reducción de la grasa visceral es particularmente importante", ha explicado Ali Tavakkoli, autor del estudio.

La ventaja de esta última, no obstante, es que está asociada a una menor incidencia de efectos secundarios.

Los investigadores han reconocido que aún queda trabajo por hacer para corroborar si estas cirugías se pueden utilizar en los seres humanos, y si la capsaicina puede ser aplicada directamente a las fibras vagales humanas como parece prometer el estudio.

"Como la demanda de cirugías para perder peso y la obesidad están aumentando, será necesario el uso de procedimientos cada vez menos invasivos", ha apuntado Tavakkoli.

Tomado de: www.europapress.es

¿Podría comer rápido aumentar el riesgo de diabetes?

Comer con demasiada rapidez podría aumentar el riesgo de diabetes, señala un pequeño estudio preliminar. Investigadores de Lituania compararon a 234 pacientes de diabetes tipo 2 con 468 personas que no sufrían de la enfermedad, y hallaron que los que comían con mayor rapidez tenían 2.5 veces más probabilidades de sufrir de diabetes que los que comían más pausadamente.

Los participantes del estudio con diabetes también eran mucho más propensos a tener un mayor índice de masa corporal (una medida de la grasa corporal basada en la estatura y el peso) y a tener niveles mucho más bajos de educación que los que no sufrían de diabetes, señalaron los investigadores.

Los hallazgos serán presentados esta semana en el Congreso Internacional de Endocrinología, que se lleva a cabo en conjunto con el Congreso Europeo de Endocrinología en Florencia, Italia.

"La prevalencia de la diabetes tipo 2 aumenta globalmente, y se convierte en una pandemia mundial", señaló en un comunicado de prensa de la Sociedad Europea de Endocrinología (European Society of Endocrinology) la líder del estudio Lina Radzeviciene, de la Universidad Lituana de Ciencias de la Salud. "Parece tener que ver con una interacción entre una genética susceptible y factores ambientales. Es importante identificar los factores de riesgo modificables que podrían ayudar a que las personas reduzcan sus probabilidades de desarrollar la enfermedad".

Aunque el estudio encontró una asociación entre comer con rapidez y la incidencia de la diabetes, no demostró una relación de causa y efecto.

Debido a que este estudio se presentó en una reunión médica, sus datos y conclusiones deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_124964.html

Más alimentos ricos en magnesio, menos ictus

Por MARIA MANERA / Tomado de: www.consumer.es

Las personas que consumen más cantidades de vegetales de hoja verde, legumbres y frutos secos tienen menos infartos cerebrales

Una revisión de los estudios realizados desde 1966 muestra de nuevo la relación entre el consumo de alimentos ricos en magnesio y una reducción del riesgo de sufrir ictus. Estos serían, sobre todo, los alimentos de origen vegetal, como frutos secos, legumbres, cereales integrales o frutas y verduras. Las publicaciones científicas sobre sus beneficios aumentan de manera constante. En la mayoría de los casos, es difícil establecer los nutrientes o componentes considerados causantes directos de efectos concretos sobre el organismo (como disminuir la presión arterial, reducir el colesterol o minimizar el riesgo de padecer diabetes, entre muchos otros), ya que los nutrientes no se consumen aislados, sino en un entramado de sustancias que forman un alimento, por lo que la investigación en este ámbito es clave.

Relación epidemiológica entre magnesio y enfermedad cerebrovascular

Varios trabajos experimentales han relacionado la ingesta dietética de magnesio con la reducción de factores de riesgo para la enfermedad cerebrovascular o ictus, como la hipertensión, el síndrome metabólico o la diabetes tipo 2. Sin embargo, hasta el momento, no se había analizado cuál es la evidencia epidemiológica en la relación entre la ingesta de magnesio y el riesgo de sufrir un ictus. Una reciente publicación del Instituto Karolinska de Estocolmo ha analizado todos los trabajos editados desde 1966 hasta 2011 para dilucidar cuál es la relación entre el consumo de magnesio y los casos de ictus.

Los siete estudios publicados sobre el tema durante los pasados 14 años siguieron a unas 250.000 personas de Estados Unidos, Europa y Asia, en un periodo de casi 12 años. De ellas, 6.500, casi un 3%, tuvo un ictus durante este tiempo. Al analizar el consumo de magnesio que realizaban estos individuos, se detectó que por cada 100 mg de magnesio extra que se consumían por persona y día, el riesgo de padecer un accidente cerebrovascular disminuía un 9%.

Los autores del estudio resaltan que estos resultados son fruto de la ingesta de magnesio a partir de alimentos, y no de suplementos, por lo que los resultados no pueden, de ninguna manera, traspasarse a una píldora de magnesio o a un complejo de minerales que incluyan este. Magnesio, antioxidantes, fibra o todos ellos son los responsables de los beneficios para la salud, y se localizan, en la mayoría de los casos, en vegetales (verduras, hortalizas, frutas, legumbres, cereales integrales, aceite de oliva y frutos secos).

Mecanismos de funcionamiento

Se plantean varios mecanismos posibles por los cuales el magnesio ejercería estos efectos reductores del riesgo de ictus, aunque ninguno de ellos es, por ahora, concluyente. Uno de los más estudiados está relacionado con el efecto reductor de la presión arterial atribuido a este mineral. También se ha confirmado, aunque sobre todo en estudios en animales y, por lo tanto, preliminares, que las dietas ricas en magnesio tienen efectos positivos sobre los lípidos y la glucosa sanguíneos.

Muchos de los estudios que se realizan no permiten establecer una relación causal entre nutrientes y efectos concretos sobre el organismo. Los expertos insisten en que no pueden afirmar que no haya otros aspectos relacionados con los alimentos consumidos que expliquen estos hallazgos.

6 de mayo de 2012

El ejercicio en conjunto con tiempo ante la computadora podría estimular los cerebros de los adultos mayores

Una combinación de ejercicio moderado y estimulación mental a través del uso de computadoras podrían ayudar a reducir el riesgo de pérdida de memoria relacionada con la edad más que el uso de computadoras o el ejercicio de forma independiente, según una investigación reciente.

El estudio, que aparece en la edición de mayo de la revista Mayo Clinic Proceedings, incluyó a más de 920 personas del Condado de Olmsted, en Minnesota, que tenían entre 70 y 93 años de edad. Completaron cuestionarios sobre su uso de las computadoras y actividad física durante el año anterior.

Los investigadores de la Clínica Mayo hallaron señales de deterioro cognitivo leve en casi 38 por ciento de los participantes que no hacían ejercicio ni usaban una computadora, frente a poco más de 18 por ciento de aquellos que hacían ejercicio moderado y también usaban una computadora. El deterioro cognitivo leve es la etapa intermedia entre la pérdida de memoria normal relacionada con la edad y la enfermedad de Alzheimer inicial.

Los investigadores también hallaron que 36 por ciento de los participantes que hacían ejercicio moderado y usaban una computadora tenían una función de memoria normal, frente a alrededor del 20 por ciento de los que no hacían ejercicio ni usaban una computadora.

El ejercicio moderado incluía caminar a paso vivo, senderismo, aeróbicos, entrenamiento en fuerza, jugar al golf sin carrito, nadar, jugar a dobles de tenis, yoga, artes marciales, levantar pesas y usar máquinas de ejercicio, explicaron los autores en un comunicado de prensa de la Clínica Mayo.

"Se proyecta que el envejecimiento de la generación de la postguerra lleve a aumentos dramáticos en la prevalencia de la demencia", apuntó en el comunicado de prensa el autor del estudio, el Dr. Yonas Geda, científico médico de la Clínica Mayo en Arizona. "A medida que el uso frecuente de computadoras se ha hecho más común en todos los grupos de edad, es importante examinar la forma en que se relaciona con el envejecimiento y la demencia. Nuestro estudio amplía esta discusión".

Aunque el estudio descubrió una asociación entre la combinación de ejercicio y uso de computadora y una mejor función de memoria, no probó una relación causal.

Para llegar saludable a los 90 hay que empezar a cuidarse a los 30

¿Puede una persona llegar a 80 o 90 años de edad en una condición saludable en vez de sufrir enfermedades crónicas o problemas de memoria? ¿Se puede evitar la dependencia de los hijos o nietos durante los últimos años de vida?¿Existe una receta?

Con motivo del Día Mundial de la Salud, celebrado el pasado 7 de abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un reporte que enfatiza cómo los hábitos saludables le suman calidad de vida a los años.

El informe sostiene que ese tipo de prácticas pueden aumentar, en hasta diez años, la vida de los adultos mayores.

La OMS habla de cuatro reglas de oro para tener una vejez más saludable y duradera: no fumar, comer frutas y verduras y pocas grasas y azúcares, realizar al menos 2,5 horas de ejercicio semanal y moderar la ingesta de alcohol.

“Una sociedad que envejece y en la que más personas padecen enfermedades crónicas y discapacidad, implica que una fuerza de trabajo reducida tiene que sostener a más pensionados y sufragar costos de asistencia sanitaria”, cita el reporte.

“No basta solo con tener buenos tratamientos para las enfermedades crónicas. Deben fomentarse los estilos de vida saludables para evitar males como la hipertensión, la obesidad o la diabetes, que pueden llevar a muertes por problemas cardiovasculares”, añade el informe.

Otros consejos

La Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard también publicó siete consejos para una vida sana.

Cuatro de ellos son los mismos que destaca la OMS. Las otros tres están relacionados con mantener la presión arterial bajo control, alcanzar un equilibrio en los niveles de azúcar, mantener el colesterol bajo y un peso saludable.

“En un estudio que se hizo con 44.959 adultos estadounidenses, se observó que quienes cumplían con estos siete consejos, tenían un 76% menos de riesgo de morir de una enfermedad del corazón en comparación con los que solo cumplían un punto”, explicó en un comunicado de prensa Suzanne Steinbaum, una de las investigadoras.

“Además, quienes seguían todos los consejos, tenían un 51% menos de posibilidades de morir en general”, añadió.

Comienzo temprano

Los geriatras aseguran que la persona no debe esperar a tener 50, 60 o 70 años para comenzar con estas prácticas. Estas pautas deben seguirse desde la juventud o, a más tardar, a partir de los 30 años de edad.

Según los especialistas, los adultos mayores con sobrepeso u obesidad ya arrastraban este problema desde años atrás.“Una persona gana peso hasta los 65 años, después cuesta mucho que aumente, por eso es vital cuidarse desde antes de llegar a esa edad”, recalcó el geriatra costarricense Fabián Madrigal.

En Costa Rica, los cuidados deben ser de todos los días, pues la tercera parte de los adultos mayores (32,6%) tiene problemas de obesidad o sobrepeso, característica que los hace más vulnerables a padecer enfermedades cardiovasculares, así como cáncer y pérdida de la memoria.  En estas edades, se ven los extremos, pues quienes no sufren de sobrepeso, se ven expuestos a desnutrición y anemia.

“El problema es que la anemia es un signo de otra enfermedad y, muchas veces, ni el signo ni la enfermedad de fondo se detectan a tiempo. Un diagnóstico tardío puede impactar el corazón y los pulmones o causar caídas y fracturas”, dijo el geriatra David Ávalos.

Perder peso de forma sana podría también reducir el riesgo de cáncer

Una pérdida de peso moderada reduce los niveles de inflamación que se han relacionado con ciertos cánceres, al menos en mujeres postmenopáusicas, sugiere un estudio reciente.

Según los hallazgos, las mujeres mayores que perdieron al menos cinco por ciento de su peso corporal mediante una dieta sola o mediante una dieta más ejercicio mostraron reducciones significativas en marcadores sanguíneos de inflamación claves, como la proteína C reactiva y la interleucina 6.

Además del riesgo de enfermedad cardiaca, los niveles elevados de esos marcadores se han asociado con un mayor riesgo de varios cánceres, entre ellos cáncer de mama, colon, pulmón y de endometrio.

Los hallazgos aparecen en la edición del 1 de mayo de la revista Cancer Research.

"Nuestros hallazgos respaldan la pérdida de peso a través de la reducción calórica y el aumento del ejercicio como medio de reducir los biomarcadores de inflamación y potencialmente reducir el riesgo de cáncer en las mujeres postmenopáusicas con sobrepeso y obesas", señalaron investigadores liderados por la Dra. Anne McTiernan, directora del Centro de Prevención del Centro de Investigación sobre el Cáncer Fred Hutchinson, en Seattle.

Con el objetivo de perder diez por ciento del peso corporal, las mujeres se asignaron a una dieta de restricción calórica, se les pidió participar en ejercicio aeróbico de moderado a vigoroso durante 45 minutos al día cinco días de la semana, o se les indicó que hicieran ambas cosas.

Durante el estudio de un año, los niveles de proteína C reactiva se redujeron en alrededor de 36 por ciento en el grupo de dieta sola, y en 42 por ciento en el grupo de dieta y ejercicio. Los niveles de interleucina 6 se redujeron en alrededor de 23 por ciento en el grupo de dieta, y en 24 por ciento en el grupo de dieta y ejercicio, mostró el estudio. Hubo reducciones más grandes en esos niveles entre las mujeres que perdieron al menos cinco por ciento de su peso corporal. El ejercicio solo no afectó los niveles de los marcadores de inflamación.

No hubo información sobre si alguna de las 438 mujeres del estudio desarrolló cáncer. Pero "se podría esperar que" una reducción de 40 por ciento en la proteína C reactiva "redujera el riesgo de cáncer de mama, de endometrio y de otros tipos en las mujeres postmenopáusicas", señalaron los autores del estudio.

El Dr. Louis Aronne, fundador y director del Programa Integral de Control del Peso del Hospital Presbiteriano de Nueva York y del Centro Médico Weill Cornell en la ciudad de Nueva York, dijo que "esto añade al cuerpo de evidencia que muestra que con una pérdida pequeña de peso, las células grasas se encojen y las hormonas inflamatorias se reducen. Hay muchas cosas además de la enfermedad coronaria que dependen de la inflamación".

El Dr. Mitchell Roslin, jefe de cirugía para la obesidad del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York, se mostró de acuerdo. "La obesidad induce un estado crónico de inflamación que podría también ser causa de enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2 y ciertos cánceres", señaló. "La obesidad provoca este estado inflamatorio, y cuando la revertimos, también revertimos el proceso que causa ciertos cánceres y diabetes".