30 de junio de 2012

EE. UU. aprueba primera píldora para controlar la obesidad

Por primera vez en 13 años, la Agencia de Control de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó una pastilla para controlar la obesidad .

Se trata de Belviq, del laboratorio suizo Arena Pharmaceuticals.

Esta píldora solo está aprobada para usarse junto con un programa de dieta y ejercicios. Además, solo está indicada para personas con obesidad y sobrepeso que, además, tengan hipertensión, diabetes o niveles altos de colesterol.

“La aprobación de este fármaco, usado con responsabilidad y en combinación con una dieta saludable y ejercicio, puede ser una opción de tratamiento para personas que tienen sobrepeso u obesidad, y además tienen una enfermedad crónica”, dijo en un comunicado de prensa Janet Woodcock, directora del Centro de Evaluación e Investigación de la FDA.

¿Cómo funciona? 

Belviq funciona al activar el receptor de serotonina C2 en el cerebro. Una vez que este receptor se activa, la persona se ve motivada a comer menos y a sentirse satisfecha con menos comida.

Para llegar a este punto, se realizaron ensayos clínicos en 8.000 pacientes con obesidad o sobrepeso. Ellos tomaron el tratamiento en un periodo que tomó entre 52 y 104 semanas (uno y dos años).

Todos los participantes se sometieron a una dieta reducida en calorías y a un régimen de ejercicio.

Al cabo de un año, los pacientes que tomaron Belviq tuvieron una reducción de peso de 3% a un 3,7%. En el grupo de control, que tomó un placebo, la reducción fue de menos de la mitad.

En el caso de los pacientes con diabetes, el 47% redujo el 5% de su peso, contra un 23% de personas en el grupo de control.

Sin embargo, como en todo medicamento, Belviq tiene efectos secundarios. Estos incluyen migraña, depresión, falta de memoria o de atención, fatiga y náuseas.

Este es el primer medicamento contra la obesidad aprobado por la FDA luego de Xenical –del laboratorio Roche– en 1999.

En Costa Rica, Belviq aún no puede conseguirse. El Ministerio de Salud normalmente espera la aprobación de la FDA antes de autorizar la entrada de un fármaco.

Tomado de: www.nacion.com

Comer verduras podría proteger al páncreas, sugiere un estudio

Una dieta rica en verduras podría ayudar a prevenir la pancreatitis aguda, sugiere un estudio reciente.

El páncreas, localizado detrás del estómago, produce enzimas digestivas para descomponer los alimentos. La pancreatitis aguda es una enfermedad potencialmente letal que ocurren cuando esas enzimas comienzan a devorar al mismo páncreas.

Para el estudio, investigadores del Instituto Karolinska en Estocolmo, Suecia, examinaron a 80,000 adultos suecos durante once años después de que respondieran preguntas sobre sus dietas en 1997. La meta de la investigación era comprender mejor una posible conexión entre los niveles de antioxidantes, que se ven afectados por la dieta, y un mayor riesgo de pancreatitis aguda.

Durante once años, 320 de los participantes desarrollaron casos de pancreatitis aguda que no estaban relacionados con cálculos biliares, una causa común de la enfermedad.

En promedio, los encuestados comían casi dos porciones de frutas al día, y unas 2.5 porciones de verduras.

Los investigadores hallaron que el riesgo de pancreatitis aguda no pareció tener nada que ver con la cantidad de fruta consumida por las personas. Sin embargo, las verduras parecieron ser un factor importante, reportaron Viktor Oskarsson y colegas en el estudio, que aparece en la edición en línea del 28 de junio de la revista Gut.

Tras ajustar sus estadísticas por varios factores, los investigadores hallaron que los que comían más de cuatro porciones de verduras al día tenían 44 por ciento menos probabilidades de desarrollar pancreatitis aguda que los que comían menos de una porción de verduras al día.

Las personas con sobrepeso y las que consumían más de una bebida alcohólica al día parecían obtener el beneficio más positivo de comer muchas verduras, indicaron los hallazgos.

Sin embargo, la pancreatitis aguda fue rara, al menos el tipo que no era provocado por cálculos biliares. Aunque las verduras parecieron tener un efecto protector, pocas personas en total desarrollaron la afección, aunque comieran pocas verduras.

Los investigadores sospechan que los antioxidantes de las verduras ayudaron a prevenir la afección, mientras que la fructosa de las frutas podría debilitar el efecto protector.

Aunque el estudio descubrió una asociación entre el consumo de verduras y una reducción en el riesgo de pancreatitis aguda, no probó una relación causal.

El consumo moderado del vino tinto podría mejorar la flora intestinal

El consumo moderado de vino tinto ejerce un efecto positivo sobre la flora intestinal gracias a sus polifenoles, según estudio de científicos del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), en colaboración con investigadores del programa Ingenio-Consolider (FunCFood).

 Este fenómeno responde a que los polifenoles --compuestos naturales presentes en la fruta, verdura, vino, café, té o chocolate-- logran inhibir las bacterias no beneficiosas de la microbiota humana y propiciar la reproducción de las que sí lo son, asegurando así una flora intestinal equilibrada que puede proteger contra afecciones como los trastornos intestinales, las enfermedades inflamatorias, el cáncer y la obesidad.

 Para llegar a estos resultados, que han sido publicados en 'American Journal Clinical Nutrition', se estudió el potencial efecto prebiótico de los polifenoles del vino y se comprobó la influencia que éstos ejercen sobre la microbiota intestinal.

 Así, durante 20 días, 10 hombres, divididos en grupos de tres, bebieron vino tinto con o sin alcohol --ambos con el mismo contenido en polifenoles-- y ginebra. De esta manera, se observó que el vino tinto mejoró la flora intestinal, incrementando el número de bacterias relacionadas con la protección de determinadas enfermedades.

 En concreto, aumentó la proporción en heces de bacteroidetes y bifidobacterias, "algo que no sucedió con la ginebra", ha apuntado el investigador principal del CIBERobn y el jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Virgen de la Victoria de Málaga, el doctor Francisco J. Tinahones.

 "Además, comprobamos que el vino tinto era el que provocó la mayor parte de los beneficios detectados, no limitándose solamente a mejorar la microbiota intestinal, sino también a reducir los niveles de triglicéridos, de colesterol 'malo', los marcadores de inflamación y la presión arterial", ha argumentado.

 Este experto ha explicado además que el vino posee compuestos no digeribles como las proantocianidinas, "que llegan intactas al colon, donde serían metabolizadas gracias a la microbiota, en ácidos fenólicos, ejerciendo su efecto protector".

 La microbiota tiene una función digestiva contribuyendo a la síntesis de micronutrientes, a la absorción de electrolitos y minerales y a la digestión y absorción de determinadas sustancias indigeribles. Por otro lado, también contribuye a la destrucción de toxinas y carcinógenos, evita la colonización por bacterias patógenas, contribuye al desarrollo del sistema inmune y modula el estado inflamatorio.

 No obstante, "la diversidad de bacterias existentes en el intestino humano es enorme y varía con los individuos, de manera que los efectos de los componentes ingeridos podrían ser diferentes según la flora microbiana de la persona. Por ello, resulta importante llegar a conocer el perfil de microorganismos o microbiota intestinal de los individuos", ha señalado la investigadora principal dentro del programa 'Consolider FunCFood' de Alimentos Funcionales, Cristina Andrés-Lacueva.

Diferencias por pesos

 Un estudio realizado en roedores por la Universidad de Washington (Estados Unidos) demostró que la flora intestinal de los ratones con obesidad tiene un número mayor de bacterias firmicutes y un número menor de bacteroidetes. Sin embargo, en los ratones delgados la distribución de ambos tipos de bacterias era la opuesta.

 Investigaciones posteriores corroboraron estas mismas diferencias en la flora intestinal humana, comprobando que la microbiota intestinal de los sujetos con sobrepeso tiene mayor capacidad para extraer energía de los alimentos, es decir consigue más calorías con la misma dieta.

 "Algo que revierte tras la pérdida de peso, lo que nos lleva a pensar que incluir cambios en la composición de la flora intestinal podría convertirse en una nueva herramienta para el control del peso", ha asegurado Tinahones.

 Asimismo, el tipo de nutrientes que componen la dieta diaria de una persona también influye en su flora intestinal. Si es alta en grasas, puede incrementar la proporción de bacterias productoras de endotoxinas y generar endotoxemia metabólica, una situación que promueve la aparición de diabetes tipo 2.

 Sin embargo, consumir alimentos funcionales que contienen elementos no digeribles, como la fibra, estimula el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas que podrían ser eficaces para tratar el sobrepeso por su efecto saciante y regulador del peso.

Tomado de: www.europapress.es

Asocian el humo de segunda mano con un mayor riesgo de diabetes

Los hallazgos también sugieren una asociación con la obesidad, pero se necesita más investigación

La exposición al humo de segunda mano parece estar asociada con un mayor riesgo de obesidad y diabetes tipo 2 en los adultos, según un estudio reciente.

Los hallazgos se basan en datos de más de 6,300 adultos que participaron en la Encuesta nacional de examen de salud y nutrición de EE. UU. de 2001 a 2006. Los investigadores hallaron que en comparación con los no fumadores, los expuestos al humo de segunda mano tenían tasas más altas de diabetes tipo 2 y un mayor índice de masa corporal (IMC), una medida que toma en cuenta el peso y la estatura.

Además, en comparación con los no fumadores, las personas expuestas al humo de segunda mano también tenían una medida más alta de resistencia a la insulina (que puede llevar a la diabetes tipo 2), niveles más altos de glucemia en ayuno, y una lectura más elevada de la hemoglobina A1c (una medida del control de la glucemia en los tres meses anteriores).

Las tasas de diabetes fueron similares para las personas expuestas al humo de segunda mano y para los fumadores, y ambos grupos tenían una hemoglobina A1c más elevada que los no fumadores. Sin embargo, las personas que eran fumadores actuales tenían un IMC más bajo que los no fumadores, mostraron los hallazgos.

El estudio fue presentado el domingo en la reunión anual de la Sociedad Endocrina (Endocrine Society) en Houston. Los datos y las conclusiones de las investigaciones presentadas en reuniones médicas se deben considerar como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

Aunque el estudio descubrió una asociación entre la exposición al humo de segunda mano y el riesgo de obesidad y diabetes tipo 2, no probó una relación causal.

"La asociación entre el humo de segunda mano y la diabetes tipo 2 no se debió a la obesidad", planteó en un comunicado de prensa de la Sociedad Endocrina el coautor del estudio, el Dr. Theodore Friedman, presidente del departamento de medicina interna de la Universidad Charles R. Drew, en Los Ángeles.

"Se necesitan más estudios para mostrar si el humo de segunda mano es una causa de diabetes", añadió Friedman. Además, "se necesitan más esfuerzos para reducir la exposición de los individuos al humo de segunda mano", concluyó.

Dieta blanda, ¿en qué consiste?

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

La dieta blanda consiste en modificar la textura o la consistencia de los alimentos para facilitar la masticación o la digestión

Hay dos maneras de entender la "dieta blanda", con un fundamento distinto en cada caso. En uno, se modifica la textura de ciertos alimentos para facilitar el proceso alimentario a quienes tienen problemas de masticación. En el otro, se adaptan los alimentos y las formas de cocinado hacia una fácil digestión para quienes tienen problemas digestivos o están próximos a una intervención quirúrgica. Ambas modalidades están registradas en los protocolos terapéuticos de los centros hospitalarios. También se pueden seguir en casa, aunque siempre con un buen conocimiento del tema para no hacerlas más estrictas de lo necesario. En este artículo explicamos en qué consiste la dieta blanda de fácil digestión y la dieta de fácil masticación, o "mecánica", y señalamos las principales diferencias entre ellas.

Dieta blanda: fácil digestión

La "dieta blanda" consiste en modificar la manera de cocinar los alimentos y en seleccionar los productos de cada grupo que sean fáciles de digerir, tanto por su adecuada composición nutricional como por su grado de maduración. El objetivo es provocar el mínimo estímulo digestivo, con el fin de evitar complicaciones en su estado de enfermedad o afectación.

En líneas generales, la dieta blanda es:
  • Baja en grasas. Carnes magras, pescados blancos, huevos en tortilla o revueltos.
  • Pobre en fibra. Frutas no ácidas sin piel, muy maduras, asadas o en compota, verduras suaves no fibrosas y cocinadas, sin legumbres.
  • Con pocos azúcares simples.
Además, las comidas se distribuyen en varias tomas a lo largo del día y en pequeños volúmenes, para no saturar la capacidad y funcionalidad digestiva.

No obstante, las modificaciones dietéticas van más allá y consisten en eliminar los alimentos irritantes de la mucosa gástrica o que aumenten la producción de ácido clorhídrico en el estómago. Por ello no se admiten: alimentos y/o especias picantes, ácidos, grasientos o platos muy condimentados; tampoco excitantes como el café, el té, el cacao o las bebidas alcohólicas.

Tan importante como la selección de alimentos es la forma de cocinarlos. En la dieta blanda de protección gástrica están indicadas de forma particular las cocciones suaves: hervidos, al vapor, papillote (con el mínimo aceite), baño María y estofados de verduras, pescado blanco o pollo a fuego lento y con la mínima adición posible de aceite.

La dieta blanda en texturas está diseñada para personas con problemas digestivos (úlcera péptica, úlcera duodenal, hernia de hiato, gastritis...). También se indica en los momentos previos a una intervención quirúrgica o durante los días posteriores a la misma, en el periodo de convalecencia.

Dieta blanda mecánica: fácil masticación

Este plan alimentario es adecuado para quienes tienen dificultad para masticar alimentos. En este grupo se enmarcan quienes han sufrido algún trastorno neurológico (una enfermedad degenerativa como el Alzheimer, un ictus, etc.) que les impide hacer de forma correcta el proceso de masticación y deglución; quienes no tienen suficientes dientes como para masticar de forma correcta; y las personas que atraviesan procesos inflamatorios y dolorosos de la boca, como el periodo de adaptación a la ortodoncia. Para evitar confusiones en la nomenclatura, este tipo de dieta se denomina en clínica como "dieta blanda de fácil masticación" o "dieta blanda mecánica".

Las particularidades dietéticas se podrían resumir en: dieta variada, equilibrada y con una selección de alimentos y texturas blandas, que permiten una fácil masticación. En comparación con la dieta blanda de protección gástrica, las restricciones (tanto en alimentos como en forma de cocinado) son menores. Solo se limitarán -siempre según tolerancia- los alimentos o preparaciones culinarias de consistencia dura o astillosa. Si hubiera irritación bucal, deberían evitarse también los alimentos ácidos e irritantes para no agravar las molestias.

No conviene caer en la comodidad de ofrecer siempre a la persona con problemas de masticación los alimentos triturados. Es gratificante para la persona enferma poder distinguir los sabores de los distintos alimentos y degustar platos diferentes, frente a un puré con varios ingredientes mezclados. El proceso de alimentación, de alivio de síntomas o de curación a través de la dieta es más amplio que una fórmula o una receta óptima desde el punto de vista nutricional. El objetivo es procurar placer, gusto por lo que se come, estimular los sentidos y dar la oportunidad de experimentar las mejorías al proponer distintas texturas a medida que la situación mejora.

Dieta blanda para la digestión y la masticación: principales diferencias

Cada patología y cada circunstancia exige adaptarse lo máximo posible a las necesidades específicas del paciente, con el fin de no limitarle la alimentación más de lo necesario. En estas dos modalidades de dietas hay diferencias sustanciales en cuanto a la recomendación de consumo de ciertos alimentos, que permiten comprender la importancia de un buen asesoramiento nutricional al iniciar el plan de alimentación. A modo de ejemplo:

Pan:
  • Fácil masticación: pan de molde y similares.
  • Fácil digestión: biscotes y pan tostado, que obligue a masticarlos para favorecer una mejor digestión de los carbohidratos, que comienza en la boca al mezclarse con las enzimas salivares.
Frutas:
  • Fácil masticación: se admite todo tipo de frutas, siempre y cuando estén bien maduras y permitan una masticación sin dificultad.
  • Fácil digestión: se recomiendan de forma casi exclusiva las frutas asadas o en compota, peladas para reducir el contenido en fibra. Están desaconsejados los zumos de naranja o de frutas ácidas, tipo piña, pomelo, limón, manzana ácida o tomate, entre otros.
Leche:
  • Fácil masticación: se admite todo tipo de leche y productos lácteos si la persona no tiene alergia ni intolerancia alguna.
  • Fácil digestión: se recomienda comer solo yogur descremado y leche sin lactosa en las primeras fases de la recuperación digestiva, además de valorar la tolerancia individual.

Incluso el ejercicio moderado podría reducir el riesgo de cáncer de mama, según un estudio

Las mujeres que hacen ejercicio podrían reducir su riesgo de cáncer de mama en hasta 30 por ciento, sugiere un estudio reciente.

Sin embargo, el aumento de peso podría socavar el beneficio del ejercicio, señalaron los investigadores.

"Nuestro estudio mostró que la actividad física recreativa moderada podría reducir el riesgo de cáncer de mama", afirmó la investigadora líder Lauren McCullough, de la Facultad Gillings de Salud Pública Global de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

"Algo importante que encontramos fue una reducción en el riesgo de cáncer de mama en las mujeres que hacían ejercicio tras la menopausia", comentó. "Es algo particularmente alentador, dada la edad tardía de inicio para el cáncer de mama".

El informe aparece en la edición en línea del 25 de junio de la revista Cancer.

Para el estudio, el equipo de McCullough recolectó datos sobre más de 1,500 mujeres con cáncer de mama, y un número similar de mujeres sin la enfermedad. Todas las mujeres habían participado en el Proyecto de estudio sobre el cáncer de mama de Long Island.

Hallaron que las mujeres que hacían ejercicio antes o después de la menopausia tenían un menor riesgo de cáncer de mama.

Las mujeres que hacían de 10 a 19 horas de ejercicio por semana mostraban el mayor beneficio, una reducción en el riesgo de alrededor de 30 por ciento.

El riesgo de cáncer de mama se redujo con cualquier cantidad de ejercicio, halló el estudio. La reducción en el riesgo se observó sobre todo en el cáncer de mama de receptor de estrógeno positivo, el tipo más comúnmente diagnosticado entre las estadounidenses.

Sin embargo, incluso entre las mujeres activas, aumentar una cantidad significativa de peso, sobre todo después de la menopausia, incrementaba el riesgo de cáncer de mama, negando el efecto beneficioso del ejercicio, hallaron los investigadores.

McCullough dijo que se desconocen los motivos de que el ejercicio esté relacionado con un menor riesgo de cáncer de mama.

Pero se sabe que mantener un peso corporal normal se asocia con una reducción en el riesgo de cáncer de mama.

"Se piensa que una reducción de la grasa corporal resulta en una menor exposición a las hormonas, factores de crecimiento y marcadores pro inflamatorios en circulación, que se ha mostrado se relacionan con el riesgo de cáncer de mama", comentó.

"Otros mecanismos incluyen una mejor respuesta inmunitaria, capacidad antioxidante y reparación del ADN", añadió.

Una experta considera que reducir el riesgo de cáncer de mama implica vivir un estilo de vida más sano en general.

"Cada vez hay más evidencia de que una de las cosas que las mujeres pueden hacer para reducir el riesgo de cáncer de mama y otros cánceres es modificar su estilo de vida", enfatizó la Dra. Stephanie Bernik, jefa de cirugía oncológica del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.

Las mujeres que hacen más ejercicio probablemente lleven un estilo de vida más sano: vigilan la alimentación, no fuman, no beben. "Es difícil decir que se trata solo del ejercicio", comentó Bernik. "Esto concuerda con lo que les decimos a las pacientes, que si llevan un estilo de vida sano, probablemente pueden reducir el riesgo de cáncer".

23 de junio de 2012

Cuatro momentos clave para hidratarse

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

La hidratación es fundamental al estudiar, conducir, realizar algún tipo de deporte y en el trabajo

El agua es el principal componente del organismo humano. Los tejidos con mayor actividad fisiológica contienen un porcentaje más elevado de agua y, por tanto, dependen más de ella para su correcto funcionamiento. Estos son el cerebro, los músculos y los riñones, además de la propia sangre que regula el transporte de agua, oxígeno y nutrientes. Según estos conocimientos, desde el Instituto Europeo de la Hidratación advierten de la importancia de tomar suficiente agua en los momentos en los que se precisa gran actividad fisiológica, como son: al estudiar, al conducir, en el trabajo (sea físico o intelectual) y si se practica deporte. La clave está en encontrar fórmulas originales y factibles para beber agua o líquidos, más de cara al verano, cuando hay un elevado riesgo de deshidratación, en especial en los grupos vulnerables, como bebés, niños, ancianos y embarazadas.

Los momentos clave para hidratarse

El agua participa en numerosas funciones de importancia vital para nuestro organismo. Interviene en las reacciones celulares, es vehículo en el plasma sanguíneo de los nutrientes y tiene un papel fundamental en la regulación de la temperatura corporal. A diario, el organismo humano sufre pérdidas de agua por diferentes vías (orina, sudor, heces, transpiración...), por lo que es preciso beber líquidos con el fin de mantener un balance hídrico adecuado. Aunque cualquier momento del día es idóneo para beber agua, en ciertas situaciones, la falta de hidratación tiene una mayor repercusión en las tareas diarias y será entonces cuando haya que procurar mayor atención.

Al estudiar. El cerebro representa solo un 2% del peso corporal, pero el 75% de la masa cerebral es agua. Además, recibe el 20% del flujo sanguíneo. Según se explica desde el Instituto Europeo de la Hidratación, el volumen de sangre corporal baja cuando hay signos de deshidratación. Esto supone un riesgo, ya que la cantidad de sangre, oxígeno y nutrientes que llegan al cerebro podría ser insuficiente para una normal funcionalidad. Esta deficiencia afecta de forma negativa a la realización de tareas mentales: se registran dificultades de concentración y en la memoria a corto plazo, a la vez que aumentan el dolor y la pesadez de cabeza, que afecta a la capacidad retentiva y al aprendizaje.
Cómo hidratarse: tener a mano un termo con un té o una infusión, prepararse una botella de agua con sabores (mezclar un litro de agua con medio vaso de zumo de naranja, de limón, añadir un palo de canela...), picotear fruta fresca, comer un puñado de frutos secos al punto de sal, ya que dan sed, obligan a beber más agua y, además, aportan nutrientes interesantes para el cerebro, etc.

Actividad física. El 76% de la masa muscular es agua. Un músculo bien hidratado es más flexible y resistente, mientras que un músculo mal hidratado tiene más riesgo de lesión. Durante la práctica deportiva, las pérdidas hídricas aumentan de modo considerable debido a la mayor actividad muscular, al aumento de la sudoración, a una mayor evaporación respiratoria (dada la mayor ventilación pulmonar) y de la transpiración, por un incremento del flujo sanguíneo cutáneo. Uno de los efectos más característicos del ejercicio físico es el sudor, una forma de perder agua corporal para equilibrar la temperatura (sistema de termorregulación). La cantidad de agua perdida por el sudor -más en ambientes húmedos, cálidos y con actividades muy intensas y duraderas- es tan importante como para llegar a la deshidratación si no se actúa de forma correcta e inmediata. Por tanto, la reposición de líquidos debe ser una de las principales preocupaciones de los preparadores físicos y de cualquier deportista.
Cómo hidratarse: llevarse consigo siempre el botellín de agua, elegir bebidas isotónicas si el ambiente es muy caluroso y la actividad es intensa (o duradera) como para sudar mucho; beber agua antes de hacer la actividad, durante y justo después de terminar.

En el trabajo.
Según tenga el trabajo una exigencia física o intelectual, está clara la importancia de garantizar una buena hidratación en estos momentos críticos, sin que el bienestar personal ni la actividad laboral se vean afectados.
Cómo hidratarse: disponer de una botella o de un vaso de agua a la vista, tomar entre horas una infusión, comer fruta fresca de almuerzo o merienda, llevarse un termo con caldo de verduras para tomar entre horas, disponer de un calentador de agua para preparar una infusión o un té en cualquier momento (justo al comenzar el trabajo vespertino, después de comer, puede ser un buen hábito), tomar zumo natural de fruta como complemento a la hidratación, acostumbrarse a tomar un buen sorbo de agua cada vez que se vuelva del aseo...

Al conducir. Cuando la actividad cerebral se ve afectada por la falta de hidratación, la señal de alerta disminuye, al igual que la concentración. Se pierden reflejos y agilidad mental en caso de que se tuviera que reaccionar rápido ante un imprevisto en la carretera.
Cómo hidratarse: llevar siempre en el coche una botella bien fresca de litro y medio de agua (como mínimo) para comenzar el trayecto; parar a "repostar" líquidos siempre que sea preciso; evitar excederse con bebidas azucaradas, excitantes o "energéticas". No tomar ninguna bebida alcohólica durante el tiempo que dure el trayecto, ni siquiera durante la comida.

La diabetes podría acelerar el declive mental

Los adultos mayores con diabetes y un mal control de la glucemia están en mayor riesgo de declives más pronunciados en sus habilidades de memoria y pensamiento, halla un estudio reciente.

Los investigadores dieron seguimiento a más de 3,000 personas sin demencia, con una edad promedio de 74 años, durante más de diez años.

Al comienzo del estudio, el 23 por ciento de los participantes tenían diabetes. De los más de 2,300 participantes sin diabetes, 159 desarrollaron la enfermedad en el periodo de seguimiento.

Las personas con diabetes al inicio del estudio puntuaron más bajo en pruebas iniciales de sus habilidades de pensamiento que las que no tenían diabetes. Durante el seguimiento, los participantes diabéticos mostraron declives mucho mayores en la función mental que los que no tenían diabetes.

El estudio aparece en la edición en línea del 18 de junio de la revista Archives of Neurology.

Los hallazgos respaldan la teoría de que los adultos con diabetes sufren de una reducción en las habilidades de pensamiento y memoria, y que un mal control de la glucemia podría ser un factor contribuyente, señalaron en un comunicado de prensa de la revista la Dra. Kristine Yaffe, de la Universidad de California, en San Francisco, y del Centro Médico VA de San Francisco, y colegas.

Los investigadores dijeron que se necesita más investigación para determinar si un diagnóstico y tratamiento tempranos de la diabetes reduciría el riesgo de declive mental, y si un buen control de la glucemia ayudaría a reducir el efecto de la diabetes sobre las funciones de pensamiento y memoria.

Aunque el estudio halló una asociación entre la diabetes y el declive mental, no probó causalidad.

Unos métodos más seguros para asar a la parrilla podrían reducir el riesgo de cáncer

Unos cuantos cambios sencillos en la forma en que la gente asa a la parrilla al aire libre, como evitar demasiada carne de res o procesada y no chamuscar la comida, pueden ayudar en la prevención del cáncer, según una experta.

"Dos aspectos de las parrilladas al aire libre estadounidenses, qué se asa y cómo se asa, pueden aumentar potencialmente el riesgo de cáncer", advirtió en un comunicado de prensa del Instituto Americano para la Investigación del Cáncer Alice Bender, dietista del instituto. "Se ha mostrado que las dietas que contienen grandes porciones de carnes rojas y procesadas aumentan las probabilidades de cáncer colorrectal. La evidencia de que asar a la parrilla en sí mismo sea un factor de riesgo es menos firme, pero tiene sentido tomar algunas precauciones fáciles para proteger del cáncer", añadió.

Una forma de ayudar a prevenir el cáncer es evitar cocer de más los alimentos en la parrilla, señaló Bender. Explicó que chamuscar resulta en la formación de compuestos cancerígenos llamados aminas heterocíclicas (AHC) e hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP).

Bender ofreció cuatro formas más de asar a la parrilla con mayor seguridad.
  • Añada color (pero no carne roja). Al reducir la carne roja y asar una variedad más amplia de frutas y verduras coloridas, las personas aumentan su ingesta de fitoquímicos. Esos compuestos, que ocurren naturalmente y se encuentran en las plantas, ofrecen protección contra el cáncer, aseguró Bender. Sugirió asar verduras como espárragos, cebollas, hongos, calabacines, berenjenas y mazorcas de maíz, que se pueden asar enteras, en trozos o en una canasta. Al asar frutas, aconsejó untarlas de aceite de oliva para que no se peguen. Bender añadió que las frutas se deben asar uno o dos días antes de que estén maduras del todo, para que retengan su textura.
  • Añada variedad. Elija pollo o pescado en lugar de hamburguesas o salchichas.
  • Marine. Marinar la carne reduce la formación de HAP, aconsejó Bender. Marinar las carnes en vinagre con especias o jugo de limón incluso durante 30 minutos puede ser beneficioso, anotó.
  • Cocine la carne antes un poco. Cocinar la carne ligeramente antes de ponerla en la parrilla reduce la cantidad de tiempo que se expone al calor alto de la parrilla, y reduce la formación de HAP. Bender advirtió que las carnes parcialmente cocidas se deben transportar de la cocina a la parrilla de inmediato.
  • Cocine lentamente. Al asar las carnes lentamente con menos calor, es menos probable que se quemen o chamusquen. Bender apuntó que esto reduce la cantidad de AHC y HAP que terminan en los platos de la gente.
Bender añadió que la grasa visible se debe eliminar de la carne para evitar las llamas altas o las llamaradas, y que cualquier parte chamuscada también se debe eliminar.

Un estudio español muestra que los jóvenes que hacen al día más de cuatro comidas están más delgados

Científicos del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), aseguran que ciertos hábitos saludables como comer cuatro veces al día o a una velocidad adecuada presentan una menor cantidad de grasa corporal, con independencia del deporte que practiquen.

 Así se desprende del trabajo publicado en el 'Journal of Adolescent Health', para el que midieron los niveles de grasa (a través de la suma de seis pliegues cutáneos y el perímetro abdominal) y la actividad física de un total de 1.978 adolescentes (1.017 chicas) de entre 13 y 18 años procedentes de Granada, Madrid, Murcia, Santander y Zaragoza.

 El objetivo, según ha explicado la doctora Sonia Gómez Martínez, autora del trabajo e investigadora en el departamento de Metabolismo y Nutrición del ICTAN, era "dilucidar cuál es el efecto sobre la obesidad de los hábitos dietéticos es necesario estudiarlos en conjunto con otros hábitos de vida como la actividad física".

 De este modo, observaron que los chicos medían y pesaban más, además de poseer un mayor perímetro de la cintura y comer más rápido durante las comidas. Sin embargo, han añadido, la grasa acumulada era menor en ellos.

 Asimismo, los autores observaron como la influencia benéfica que el consumo del desayuno diario tiene sobre la obesidad puede ser especialmente relevante en los adolescentes varones que no practican ninguna actividad física, ya que los que se saltaban esta comida mostraban los valores de grasa corporal más altos.

 "Con los resultados obtenidos se ha demostrado que una de cada cuatro chicas y uno de cada tres chicos españoles tienen sobrepeso o son obesos", afirma Gómez Martínez en declaraciones al Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

 Sin embargo, solo el 18,5 por ciento de los chicos no practicaba ningún tipo de deporte, frente al 48,5 por ciento de las chicas.

Necesidades nutricionales de los adolescentes

 La maduración sexual y el aumento de talla y peso son las características que marcan las necesidades nutricionales de los adolescentes, que durante esta etapa aumentan aproximadamente el 20 por ciento de la altura que tendrán como adulto y el 50 por ciento de su masa muscular y ósea.

 Estos procesos requieren una elevada cantidad de energía y nutrientes, de ahí que la alimentación deba estar diseñada para cubrir el gasto que se origina. Durante la adolescencia, son tres los minerales que tienen especial importancia: el calcio, el hierro y el zinc.

 Mientras que el calcio es fundamental en el crecimiento de la masa ósea, el hierro interviene en el desarrollo de tejidos hemáticos (los glóbulos rojos) y del tejido muscular, y el zinc en el desarrollo de la masa ósea y muscular. También está relacionado con crecimiento del cabello y uñas.

 Por ello, entre las recomendaciones diarias para la alimentación de los adolescentes está el tomar tres o cuatro tazas de leche o yogur para aportar calcio, vitamina D y riboflavina; cinco o más raciones de frutas o verduras; dos porciones de alimentos proteínicos magros; de seis a once porciones de cereales, pasta, arroz y patata; y pequeñas cantidades de alimentos ricos en grasa y en azúcar.

Tomado de: www.europapress.es

16 de junio de 2012

Desentrañando el valor de los omega-3

Desde que Bang and Dyerberg sugirieron en los años 70 que los omega-3 podrían ser cardioprotectores, basados en sus estudios observacionales en esquimales y daneses, han corrido ríos de tinta en relación con este tema. Los resultados han sido muy variados dependiendo del diseño de los estudios, la población incluida, y la manera de suministrar los omega-3 (en el caso de los estudios de intervención).

El estudio que publica la revista 'NEJM', que cuestiona la efectividad de los suplementos de omega-3, es, por lo tanto, una investigación más que de momento añade leña al fuego de la confusión. Por ejemplo, en la misma semana ha aparecido otro trabajo, este con diseño de meta análisis, es decir, un análisis conjunto de múltiples estudios, que viene a demostrar que el consumo de omega-3 disminuye el riesgo de fallo cardiaco en un 15%.

Basado en estos últimos resultados, uno de los líderes de opinión en el tema de los omega-3 y riesgo cardiovascular, Dariush Mozaffarian, ha declarado públicamente que "el pescado y los omega-3 deberían ser la primera línea de defensa contra la muerte provocada por las enfermedades del corazón", lo que evidentemente contrasta con la falta de protección sobre muerte cardiovascular encontrada por los investigadores del estudio 'ORIGIN', llevado a cabo en sujetos con problemas de prediabetes o diabetes y utilizando suplementos de omega-3 (aproximadamente 1 gramo por día).

En cuanto a cuál es la mejor forma de consumir estos ácidos grasos omega-3, bien a través de suplementos o mediante la ingesta de pescado, ha sido un tema de debate durante muchos años y probablemente lo seguirá siendo en el futuro. Basados en el éxito del reduccionismo que tuvo lugar cuando los problemas nutricionales eran principalmente de deficiencias, en cuyo caso la administración de un compuesto aislado como una vitamina podía paliar el problema, se ha seguido con el mismo proceso de simplificación y se ha extrapolado para las enfermedades más complejas con las que nos enfrentamos hoy en día.

Hasta ahora, y por regla general, el uso de componentes aislados, bien sea una vitamina u otra sustancia, como un mineral o como en este caso un aceite, han fallado en alcanzar o demostrar sus objetivos. Lo que ha dado origen a un movimiento de investigadores que opina que la matriz es importante, es decir, que el alimento 'per se' es importante para conseguir los propósitos y que el pescado puede ser más beneficioso en conjunto que simplemente los suplementos. Si esto es o no cierto necesita demostración y ésta no será fácil ni barata. Obviamente, lo ideal sería el permanecer saludable utilizando un patrón de dieta adecuado, como es en nuestro caso el mediterráneo.

Por otro lado, no se trata sólo de una cuestión de qué se come sino de cuándo se empieza a tomar esta dieta y de cómo pueden variar sus efectos en función de la edad y de las características personales. Es muy probable que el efecto no positivo detectado en el estudio de 'NEJM' sea diferente en otras poblaciones, y de hecho este parece ser el caso como se aprecia en los resultados de estudios individuales y de meta análisis. En mi opinión, la prevención debe empezarse de forma temprana, cuando ya se tiene la enfermedad no hablamos de prevención sino de terapia, y el armamento para ambas aproximaciones puede ser diferente.

Los omega-3 han tenido un papel importante en el desarrollo cognitivo del homo sapiens y, evidentemente, dada su naturaleza esencial debemos consumirlos y tienen que ser parte de nuestra dieta, preferiblemente como pescado (aunque también se pueden conseguir, aunque con menos rendimiento, de plantas). Si los suplementos son o no necesarios y beneficiosos va a depender de la dieta base y de las características genéticas de cada individuo y tal como se plantean los estudios que hemos visto, éstos no nos va a resolver este dilema.

Frutas y vegetales ayudan a dejar de fumar

Aumentar el consumo de frutas y vegetales podría ayudarle a dejar el cigarrillo. En un nuevo estudio, científicos estadounidenses encontraron que las personas que consumían mayores cantidades de estos alimentos, fueron capaces de mantenerse lejos del fumado por más tiempo.

La investigación, liderada por Jeffrey Haibach, de la Universidad de Buffalo (en Nueva York, Estados Unidos), dio seguimiento a 1.000 fumadores –en edad de más de 25 años– durante 14 meses que intentaban dejar de fumar. Durante ese tiempo, los científicos realizaron encuestas de los hábitos de consumo, centrándose en la ingesta de frutas y vegetales.

Haibach y su equipo encontraron que aquellas personas que incluyeron una mayor porción de frutas y vegetales a su dieta diaria, tenían una probabilidad tres veces más alta de estar “libres de tabaco” durante todo el último mes que duraba la investigación.

“Otros estudios han hecho una aproximación en este tema, preguntándoles a los fumadores y no fumadores de su dieta, pero lo que no sabíamos era el impacto que tenían estos alimentos en el proceso”, dijo, en comunicado de prensa, Gary Giovino, director de Salud Pública en la Universidad de Buffalo.

Según los autores, este es el primer estudio que relaciona el consumo de frutas y vegetales en el proceso de suspender el fumado.

La investigación fue publicada en la revista Nicotine and Tobacco Research, una prestigiosa publicación especializada en los efectos del tabaco, de la editorial de la Universidad de Oxford, en Reino Unido.

Los científicos creen que la mayor presencia de frutas y vegetales crea menor dependencia a la nicotina, lo que explicaría por qué hace que el proceso de dejar de fumar sea más fácil.

Otra posible explicación es que al tener una mayor cantidad de fibra, estos alimentos provocan una sensación de saciedad y evita así que la persona fume. “Muchos confunden el hambre con la urgencia de fumar”, explicó Haibach.

Por último, los investigadores aducen que –contrario a comidas y bebidas como la carne, cerveza y alcohol– las frutas y vegetales empeoran el sabor de los cigarrillos.

Tomado de: www.nacion.com

Culpan a la obesidad y a la depresión de la 'epidemia' de somnolencia diurna

La obesidad se ha relacionado con una variedad de problemas de salud que incluyen a la enfermedad cardiaca, la diabetes y ciertos cánceres, y ahora una nueva investigación añade la somnolencia diurna excesiva a esa lista.

Los riesgos bien conocidos asociados con la somnolencia diurna excesiva entre los adultos incluyen accidentes provocados por conducir con sueño y lesiones en el lugar de trabajo.

Los nuevos estudios relacionados hallaron que los principales factores que impulsan la somnolencia diurna son la obesidad y la depresión. Los hallazgos serán presentados este miércoles en la reunión anual de las Sociedades Profesionales del Sueño Asociadas (Associated Professional Sleep Societies), en Boston.

"La 'epidemia' de somnolencia es paralela a la 'epidemia' de obesidad y estrés psicosocial", aseguró en un comunicado de prensa de la reunión el autor del estudio, el Dr. Alexandros Vgontzas, del Centro Hershey de Investigación y Tratamiento del Sueño de la Universidad Estatal de Pensilvania. "La pérdida de peso, la depresión y los trastornos del sueño deben ser nuestras prioridades en términos de prevenir las complicaciones médicas y peligros de salud pública asociados con la somnolencia excesiva".

Dos estudios incluyeron al mismo grupo de 1,741 adultos. De éstos, 1,173 no sufrían de somnolencia diurna excesiva al inicio del estudio, y 222 sí. La depresión y la obesidad fueron los principales factores de riesgo de la somnolencia excesiva de "nuevo inicio" tras 7.5 años de seguimiento. El aumento de peso fue el principal predictor de somnolencia diurna persistente en el mismo periodo. La tasa de somnolencia excesiva de nuevo inicio fue de 8 por ciento, y la tasa de somnolencia diurna persistente fue de 38 por ciento. Cuando los individuos perdieron peso, se sentían menos cansados durante el día.

Los hallazgos de los dos primeros estudios fueron respaldados por un estudio de 103 voluntarios sanos, que se llevó a cabo durante cuatro noches en un laboratorio del sueño. También apuntó a la obesidad y a la depresión como riesgos de somnolencia, informan los investigadores.

El Dr. Scott Kahan, director del Centro Nacional del Peso y el Bienestar en Washington, D.C., dijo que la relación entre la obesidad y el sueño es compleja. "Este estudio añade más peso al hecho de que probablemente sea bidireccional". Esto significa que la obesidad podría ser la gallina o el huevo. "La obesidad y el aumento de peso afectan al sueño, y el mal sueño afecta al peso desde una perspectiva fisiológica y conductual", planteó. Por ejemplo, "cuando uno está cansado, es difícil que le importe si se come una zanahoria o un pastel", advirtió.

Las personas que tienen sobrepeso o son obesas también están en mayor riesgo de apnea del sueño, una afección caracterizada por pausas en la respiración durante el sueño. Esto puede resultar en somnolencia diurna excesiva. Pero la conexión entre la somnolencia y la obesidad incluye más que solamente la apnea del sueño, aseguró el Dr. Michael Breus, experto en el sueño con sede en Norfolk, Virginia. "Hay más personas somnolientas en el mundo que casos de apnea del sueño", señaló.

"Como país, tenemos que perder peso", enfatizó. "Uno de los efectos será un alivio del cansancio diurno excesivo y una reducción leve en la depresión". Los problemas de sueño y la depresión también están relacionados de manera inextricable. "Cuando administramos un antidepresivo a las personas con depresión e insomnio, el insomnio mejora igual que la depresión, y entonces no tienen tanto sueño de día".

El Dr. David Kuhlmann, director médico de medicina del sueño del Centro Regional de Salud Bothwell en Sedalia, Missouri, se mostró de acuerdo. "La pérdida de peso debería mejorar el nivel de somnolencia diurna, y este estudio lo respalda", dijo.

Debido a que esta investigación se presentó en una reunión médica, sus datos y conclusiones deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

Hígado graso: dieta recomendada

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

Para evitar complicaciones crónicas graves como la cirrosis o el cáncer de hígado, es clave una selección adecuada de alimentos y complementos nutricionales

El hígado graso es una afección caracterizada por la acumulación de grasa en el hígado y es la enfermedad hepática crónica más común en el mundo occidental. En estos casos, una selección adecuada de alimentos y complementos nutricionales favorece la recuperación de los hepatocitos, las células hepáticas, y hasta puede conseguir que el trastorno revierta, según la fase de desarrollo. Los consejos nutricionales para combatir el hígado graso son claves. Se requiere una dieta con más fibra, sin azúcares simples, menos grasas malas y nada de alcohol. Además, los ácidos grasos omega-3 están considerados los protectores del hígado.

Consejos nutricionales para combatir el hígado graso

La composición de la dieta afecta a la acumulación de grasa y la inflamación hepática. En consecuencia, una alimentación adecuada, propuesta con precisión y conocimiento por un nutricionista, se convierte en la diana para la mejoría o la curación de esta dolencia.

En términos generales, el control de las calorías de la dieta es clave para favorecer la pérdida de peso en personas con sobrepeso y obesidad. A estas indicaciones se suman otras infalibles como: aumentar el consumo de fibra, reducir los azúcares simples y las grasas saturadas, aumentar los ácidos grasos omega-3 y suprimir sin dilación cualquier tipo de bebida alcohólica.

Más fibra: la fibra retrasa el vaciamiento gástrico. Esto provoca una gran sensación de saciedad que contribuye a controlar el apetito y, de forma indirecta, ayuda a reducir el peso. Además, la fibra limita el incremento de la glucemia tras las comidas y ayuda a controlar la resistencia a la insulina, habitual en las personas afectadas de hígado graso.

Consejos prácticos: elegir el pan integral, al igual que el resto de cereales (como el arroz, la pasta o el cuscús). Incluir legumbres, según tolerancia, entre 2 y 3 veces por semana, así como añadir las verduras a cada comida. Las de hoja verde son idóneas para la protección hepática.

Sin azúcares simples: una alimentación rica en azúcares simples disminuye la sensibilidad a la insulina y aumenta el nivel plasmático de triglicéridos y ácidos grasos libres, lo cual conduce a esteatosis hepática. Por su asociación directa en los trastornos metabólicos, el papel nocivo de la fructosa y la sacarosa (el 50% es fructosa) se ha revisado con amplitud. Estos azúcares se concentran de forma mayoritaria en el propio azúcar usado para endulzar o en aditivos edulcorantes (como jarabe de maíz o fructosa) que se añaden a alimentos procesados azucarados (bollería, refrescos, zumos...), pero también están presentes en alimentos que son dulces por naturaleza, como las frutas.

Consejos prácticos: prescindir de todo tipo de alimentos azucarados y recetas que contengan azúcar. El objetivo es aprender a cocinar dulce sin recurrir a la adición de azúcar. Como endulzante se puede emplear la estevia. Incluso, será conveniente limitar de forma temporal el consumo de fruta fresca por su aporte de fructosa a la dieta.

Menos grasas malas: un exceso de grasas dificulta el metabolismo posprandial de los lípidos, con el consiguiente aumento de la concentración plasmática de enzimas hepáticas y de ácidos grasos libres, lo que favorece la acumulación de grasa en hígado (esteatosis) y la progresión del hígado graso no alcohólico. Asimismo, el consumo en exceso de grasas saturadas y de grasas trans (peor aún) aumenta el riesgo cardiovascular, un aspecto que se debe prevenir si se padece esta patología hepática.

Consejos prácticos:
consumo justo de aceite de oliva virgen extra (rico en ácidos grasos monoinsaturados), como reemplazo de los alimentos ricos en grasas saturadas (leche entera, nata, quesos, mantequilla, embutidos, tocino, carne grasa, bollería y repostería industrial que contenga aceite de coco o de palma).

Nada de alcohol: el alcohol es un tóxico para el hígado, un órgano dañado por la inflamación y el acúmulo graso.

Consejos prácticos: eliminar el consumo de todo tipo de bebidas alcohólicas, incluidas las de baja graduación, como la cerveza, el vino, la sidra, el champán o el cava.

Diagnosticar hígado graso, o esteatosis hepática no alcohólica, es difícil porque no hay unos síntomas claros y definitorios. Aunque es frecuente que las personas afectadas manifiesten claros signos digestivos -hinchazón abdominal después de comer, plenitud o digestiones pesadas y largas-, estas molestias no se entienden como resultado de una afección hepática, sino más bien como molestias digestivas que se sobrellevan pese a su incomodidad.

Sin embargo, su tratamiento es clave para evitar complicaciones crónicas graves como la cirrosis o, incluso, el cáncer de hígado. Así lo asegura la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), tras alertar de que el 90% de las personas con síndrome metabólico padecen hígado graso.

Aceitunas y colesterol: una protección natural para el organismo

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

Las aceitunas y el aceite de oliva concentran cantidades interesantes de polifenoles, que tienen efectos antioxidantes y protegen frente al "colesterol malo"

Los polifenoles de las aceitunas destacarían por su efecto para reducir el colesterol LDL o "malo", un factor de riesgo emergente para la aterosclerosis. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) apoya estas afirmaciones, en contrapartida a la limitación principal de las aceitunas: su alto contenido en sal, por ser un alimento conservado en salmuera. Estos productos son muy consumidos y apreciados como aperitivo, pero son más que eso, ya que se pueden emplear como ingrediente de ensaladas o en distintas recetas a las que proporcionan sabor, color y una textura diferente.

Aceitunas, polifenoles y colesterol LDL

El consumo de aceitunas protege de la oxidación de las lipoproteínas de baja densidad (más conocidas como colesterol LDL o "colesterol malo"), de su posterior acumulación y del endurecimiento de las paredes arteriales. Así podría resumirse la evaluación de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), cuyo grupo de revisión considera que evitar la oxidación de las partículas de LDL tiene un efecto beneficioso para el organismo.

Tras un seguimiento de tres semanas, los estudios mostraron un efecto significativo del consumo de polifenoles procedentes del aceite de oliva en la reducción de los marcadores de oxidación del colesterol LDL. A partir de estos resultados, la conclusión de la EFSA es admitir una relación causal entre el consumo de polifenoles presentes en el aceite de oliva (hidroxitirosol y sus derivados, el complejo oleuropeína y tirosol) y la protección de la oxidación del colesterol LDL.

El argumento también es válido para las aceitunas, la materia prima natural con la que se elabora el aceite de oliva. Ahora bien, para que se produzca este efecto beneficioso, la dosis es fundamental. Según el grupo de revisión, se deberían consumir a diario 5 mg de hidroxitirosol y sus derivados. Esta cantidad, en el contexto de una dieta equilibrada, se puede garantizar sin dificultad con un consumo moderado de aceite de oliva de alta calidad, como el oliva virgen extra de primera presión en frío o un oliva virgen extra.

En cuanto a las aceitunas, es más difícil alcanzar esta cantidad. En proporción, concentran menos antioxidantes por igualdad de peso con el aceite y, además, su consumo está limitado por su elevado contenido en sodio.

Olivas, más que un aperitivo

Las aceitunas, por su composición, son de por sí aperitivas, es decir, favorecen o abren el apetito. Y aún son más digestivas y gustosas si se maceran con una selección de hierbas aromáticas. Su sabor es tan marcado -y diferente según la variedad- que, junto con una salsa o una mezcla de ingredientes, es capaz de potenciar el gusto de otros platos, como macarrones, espaguetis o arroz.

En segundos platos, las olivas también proporcionan el contrapunto de textura y sabor a las preparaciones que las añaden, como la tortilla de aceitunas, una merluza en salsa provenzal o unos muslos de pollo.

Como producto estrella de los aperitivos, se pueden servir solas o formar parte de canapés. También son muy gustosos (y atractivos para la vista) los patés de aceitunas -untados sobre una tostada- y las salsas que integran aceitunas, ya que según el color de las olivas, adquieren tonalidades y sabores particulares y llamativos.

La sal, el punto flaco de las aceitunas

Las aceitunas son un producto natural que se conserva tan solo en salmuera. Por ello, concentran una cantidad desmesurada de sal, el elemento limitante de este aperitivo. De hecho, 100 gramos de aceitunas contienen entre 2 y 3 gramos de sodio, la cantidad máxima recomendada de consumo en todo el día, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Un puñado de diez aceitunas ronda entre 30 y 40 gramos de peso, según sean aceitunas con o sin hueso.

No obstante, puesto que la sal es soluble en agua, se puede reducir el contenido de sodio si se dejan en remojo durante toda la noche y se escurren al día siguiente. El procedimiento puede repetirse de nuevo si todavía se desea desalar más este aperitivo. Esta práctica ya se aplica también al jamón o al bacalao en salazón, alimentos muy salados por el método que se emplea para conservarlos.

9 de junio de 2012

Los diabéticos pierden menos grasa abdominal con el ejercicio: informe

Dos estudios aleatorizados sugieren que los pacientes con diabetes tipo 2 perderían menos grasa abdominal con un programa de ejercicio que las personas sin la enfermedad.

A pesar de haber logrado una aptitud física similar, después de seis meses de ejercicios aeróbicos y de resistencia, los diabéticos eliminaron apenas un 4 por ciento de la grasa abdominal, mientras que los no diabéticos perdieron el 13 por ciento.

La diferencia se atribuiría a un gran cambio de la composición de la grasa visceral en el segundo grupo, que no se produciría entre los diabéticos.

El doctor Devon Dobrosielski, de la Facultad de Medicina de Johns Hopkins, en Baltimore, presentó los resultados en la reunión anual del Colegio Estadounidense de Medicina Deportiva, en San Francisco.

"Podría ser una combinación del metabolismo alterado y ciertos fármacos que usan los diabéticos que inhiben la capacidad de eliminar ese tipo de grasa", explicó Kerry Stewart, autor principal del estudio.

"Los médicos deberían alentar a los diabéticos a hacer ejercicio, pero se trataría más de un uso más adecuado de los medicamentos para controlar factores como la presión", agregó Stewart, también de Johns Hopkins.

El equipo reunió a 255 personas con y sin diabetes para participar de uno de dos estudios comparativos sobre los cambios de la grasa corporal que produciría el ejercicio.

El entrenamiento supervisado incluyó tres sesiones semanales y la medición de la grasa abdominal al inicio y a los seis meses del programa. Se usaron imágenes por resonancia magnética y un test en una cinta de caminar para determinar el consumo máximo de oxígeno.

Todos los participantes tenían hipertensión moderada.

En total, 217 participantes finalizaron los ensayos, incluidos 113 con diabetes tipo 2 que no utilizaban insulina.

Al inicio del estudio no había diferencias entre los grupos, aunque los diabéticos eran más jóvenes (56,4 versus 63,7 años), pesaban más (98,3 versus 83,6 kg) y tenían más grasa abdominal (588,8 versus 439,7 cm3) que el grupo sin diabetes.

A los seis meses, los valores de los que no habían hecho ejercicio permanecían iguales. Pero en los diabéticos y los no diabéticos, el ejercicio aumentó la capacidad de consumo máximo de oxígeno unos 3,6 ml/kg/min y los ayudó a adelgazar unos 2,2 kg.

Aun así, la grasa abdominal, en especial la visceral, disminuyó significativamente menos en los diabéticos que en aquellos participantes sin la enfermedad. Esto quiere decir que los diabéticos deberían mejorar significativamente su consumo máximo de oxígeno para reducir la grasa abdominal.

"Cuando aparece la diabetes, los pacientes enfrentan una batalla cuesta arriba que exige ajustar aún más los cambios del estilo de vida y el uso de medicamentos", dijo Stewart.

Pero los autores aclaran que eso no quiere decir que los médicos no deberían presionar a sus pacientes a hacer ejercicio.

"El objetivo principal para las personas con diabetes tipo 2 (...) debería ser hacer suficiente ejercicio, y del tipo adecuado, para aumentar la sensibilidad a la insulina" e incorporar otras estrategias para adelgazar, explicó el doctor David Swain, de la Old Dominion University, en Virginia.

"A partir de este estudio, aunque la conclusión sea válida, no quiere decir que el ejercicio no ayude a esos pacientes", aclaró.

Swain consideró probable que, por ejemplo, la alimentación de los participantes con y sin diabetes fuera distinta durante el estudio debido al aumento de la actividad física, lo que podrían haber influido en la reducción o no de la grasa abdominal.

Una dieta baja en fibra podría aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca y diabetes de los adolescentes

Los adolescentes que comen una dieta baja en fibra están en mayor riesgo de enfermedad cardiaca y diabetes, sugiere un estudio reciente.

Investigadores observaron a 559 adolescentes de 14 a 18 años en Augusta, Georgia, y hallaron que consumían en promedio alrededor de un tercio de la cantidad diaria recomendada de fibra. Apenas alrededor del uno por ciento de los adolescentes cumplían con la ingesta diaria de fibra recomendada de 28 gramos para las chicas y 38 gramos para los chicos.

Los adolescentes que no consumían suficiente fibra tendían a tener vientres más grandes y niveles más altos de factores inflamatorios en la sangre. Ambas afecciones son importantes factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular y la diabetes, advirtieron los investigadores de la Universidad de Ciencias de la Salud de Georgia.

Aunque el estudio halló una asociación entre las dietas bajas en fibra y que los adolescentes tuvieran esos factores de riesgo, no probó una relación causal.

El estudio, que aparece en la edición del 1 de junio de la revista Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, también halló que una dieta baja en fibra se asociaba con niveles más altos de grasa total en las chicas, pero no en los chicos.

"El sencillo mensaje es que los adolescentes deben comer más frutas, verduras y granos integrales", señaló en un comunicado de prensa de la universidad el primer autor del estudio y biólogo de los huesos, el Dr. Norman Pollock. "Debemos enfatizar las recomendaciones de aumentar la ingesta de fibra".

Los alimentos ricos en fibra incluyen los granos, cereales, legumbres, y ciertas frutas y verduras (cuando no se cuecen de más), según la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics).

Una mejor comprensión sobre las relaciones y riesgos de la dieta, la falta del ejercicio y la obesidad en los niños y adolescentes es particularmente importante en un momento en que alrededor de un tercio de los niños de EE. UU. tienen sobrepeso o son obesos, enfatizaron los investigadores.

Sin embargo, anotaron que lograr que los adolescentes coman más fibra puede ser difícil porque prefieren los alimentos procesados, y los efectos secundarios de comer más fibra pueden incluir gases intestinales, hinchazón y diarrea.

Pautas dietéticas en caso de hiperuricemia y gota

Un mayor consumo de proteína vegetal, además de frutas como las cerezas y la soya y derivados, son alimentos protectores en caso de hiperuricemia

Las conexiones entre la hiperuricemia y la gota con la gula o los excesos en las comidas y bebidas, así como con la obesidad, están reconocidas desde la antigüedad. Si bien el papel de la dieta en esta patología crónica es importante en su desarrollo, pero no es tan determinante en su tratamiento y resolución, las últimas investigaciones apuntan a la asociación entre determinados factores dietéticos y la hiperuricemia y la gota. A continuación, se explica cómo ciertos factores dietéticos resultan negativos para la hiperuricemia, mientras que algunos alimentos se han considerado protectores para que la hiperuricemia no desemboque en gota.

Por su composición, diversos nutrientes o alimentos pueden empeorar el pronóstico de la hiperuricemia y la gota. Así lo apuntan las revisiones más recientes sobre el papel, limitado aunque importante, de la dieta en la prevalencia o tratamiento de ambas enfermedades. La hiperuricemia es el nivel de ácido úrico en sangre superior a 7,0 mg/dl y su máxima manifestación clínica es la gota. Es una inflamación aguda de algunas articulaciones causada por el depósito de cristales de ácido úrico, que ocasionan una artritis aguda, un trastorno limitante que puede hacerse crónico si no se sigue el tratamiento adecuado.

Por ello, antes de iniciar un tratamiento farmacológico para toda la vida que reduzca los niveles de ácido úrico, se deben identificar y tratar los trastornos subyacentes que pueden contribuir a la hiperuricemia. Cabe reconocer la fuerte asociación de esta con el síndrome metabólico (obesidad abdominal, dislipidemia, hipertensión, niveles elevados de insulina en suero e intolerancia a la glucosa).

Factores dietéticos negativos para la hiperuricemia

Las proteínas de la dieta. Se ha constatado una asociación positiva entre el consumo de proteína de origen animal y la prevalencia de la hiperuricemia y una relación inversa entre la proteína de origen vegetal y esta patología. Lo demuestra la mayor revisión sobre este factor dietético realizada por el Vanderbilt University Medical Center en Nashville (EE.UU.). Los resultados de la investigación también sugieren una asociación directa entre la ingesta de pescado azul y de marisco con una mayor prevalencia de la hiperuricemia.

Entre las carnes, las de caza salvaje están contraindicadas en este caso porque acumulan en sus tejidos musculares ácido láctico que el organismo transforma en ácido úrico. El consejo preventivo aboga por moderar el tamaño de las raciones de carnes y escoger con más frecuencia el pescado blanco, el pollo y los huevos como fuente de proteína animal de alta calidad.

Adiós al alcohol, incluidos la cerveza y el vino.
Es esencial moderar, e incluso eliminar, el consumo de las distintas formas de alcohol. Esta recomendación afecta también a las bebidas de baja graduación, como la cerveza, la sidra, el vino, el cava o el champán.

Evitar las bebidas con fructosa.
El American College of Rheumatology recoge los datos del mayor estudio epidemiológico que ha analizado la relación positiva entre el consumo de bebidas dulces con fructosa y el aumento significativo de los niveles séricos de ácido úrico. Por ello, el consejo dietético es evitar este tipo de bebidas, así como los productos que añadan fructosa como endulzante. La fructosa está presente de forma natural en los zumos de fruta, en las bebidas refrescantes que lleven zumo de fruta, así como en todo tipo de bebidas y productos que añadan fructosa como aditivos edulcorantes.

Dieta baja en purinas. Las guías para el consumo de alimentos en caso de hiperuricemia y gota apuntan a eliminar los siguientes alimentos ricos en purinas: vísceras (mollejas, hígado, riñones, lengua, corazón, sesos, lengua...), carnes rojas (caballo, caza, cerdo, cordero, ternera y vaca) y derivados cárnicos (patés, embutidos, extractos de carne...), pescados azules, mariscos y derivados (caviar, ahumados, conservas). Aunque algunas verduras (espinacas, espárragos, setas y champiñones, puerros, coliflor, rábanos) y legumbres (más las lentejas, las habas secas y los guisantes) tienen un contenido moderado, no hay evidencia suficiente como para recomendar evitar su consumo, aunque sí se aconseja un consumo moderado.

Alimentos protectores para que la hiperuricemia no desemboque en gota

Para mejorar la gestión de la hiperuricemia y que esta no desemboque en gota o no empeore y afecte a las articulaciones, el objetivo dietético es crear unas condiciones de homeostasis que impidan la formación de cristales de ácido úrico. Esto se consigue a través de la selección de alimentos alcalinizantes del medio. En general, las frutas de clima templado y la mayoría de las verduras y hortalizas crean estas condiciones, por lo que su consumo es recomendable.

Un puñado de cerezas. Según algunos estudios, las cerezas tienen efectos más positivos que otras frutas en la reducción de la concentración de urato sérico. Los hidroxicinamatos (catequina, epicatequina y ácido gálico) serían un tipo concreto de compuestos fenólicos abundante en las cerezas, con efectos antiinflamatorios y depurativos, que las hacen recomendables en caso de hiperuricemia y gota.

Más proteína vegetal.
Los menús diarios deberán prestarse a un mayor número de platos completos, contundentes y energéticos, compuestos solo por alimentos ricos en proteína vegetal. Son ejemplos de este tipo las recetas que combinan legumbres y cereales integrales o estos con frutos secos. Por su valor nutricional y energético, son perfectos sustitutos de los filetes, casi omnipresentes en las comidas.

Más soya, menos ácido úrico. En la revisión del Vanderbilt University Medical Center sobre una muestra de hombres chinos, se notificó una significativa asociación inversa entre el consumo de soya y la hiperuricemia. Cabe decir que la soya y los derivados tipo tamari (salsa de soya), miso (pasta fermentada) o tofu son alimentos que forman parte habitual en la gastronomía oriental. Estos resultados coinciden con una revisión exclusiva de datos clínicos y epidemiológicos que realizó el Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Loma Linda en Estados Unidos, sobre el papel de la soya y derivados en la hiperuricemia y la gota.

Tomado de: www.consumer.es

Reducir las opciones alimentarias no ayuda a adelgazar

Un estudio revela que reducir las opciones de comida chatarra que se pueden consumir permite ingerir menos calorías provenientes de ese tipo de alimentos, pero que eso no ayuda adelgazar.

"Restringir la variedad permitió reducir el consumo de ese grupo de alimentos, pero ese efecto se compensó con un mayor consumo de otros productos", resumió Hollie Raynor, profesora de la University of Tennessee y autora principal del estudio.

Con su equipo, les pidió a 200 adultos con sobrepeso y obesidad que realizaran algunos cambios de estilo de vida para adelgazar, como participar de reuniones grupales para conversar sobre conductas saludables, seguir una alimentación reducida en calorías y aumentar la actividad física.

A la mitad de los participantes del estudio, publicado en American Journal of Clinical Nutrition, se le pidió también que limiten el consumo de comida chatarra a sólo dos opciones.

La idea es que la monotonía del menú provoca falta de interés en la comida. "A más variedad, más consumo", dijo Alexandra Johnstone, investigadora de la Universidad de Aberdeen de Escocia, quien no participó del estudio.

El tamaño de las porciones

El estudio duró 18 meses y el grupo que redujo las opciones de comida chatarra logró consumir menos productos (dos o tres) todos los días que el otro grupo (cuatro).

Además, ingirió menos calorías al día provenientes de comida chatarra.

A los seis y 12 meses del estudio, el grupo que redujo la variedad de los productos consumió unas 100 calorías menos por día provenientes de comida chatarra que el otro grupo y 80 calorías diarias menos al final del estudio.

En ambos grupos disminuyó el consumo de calorías totales diarias durante el estudio y pudieron adelgazar, pero esa reducción de las calorías y el peso (unos 5 kg) fue la misma en ambas cohortes, lo que demuestra que restringir las opciones de comida chatarra que se pueden consumir no supera la efectividad de los cambios del estilo de vida.

"Reducir la variedad de comida en una dieta tiene sentido, pero los seres humanos disfrutamos de comer, de modo que tendemos a encontrar otros productos que reemplacen a los que están prohibidos", dijo Johnstone a Reuters Health.

Y agregó que para que una alimentación limitada en su variedad de buen resultado, será importante reducir también el tamaño de las porciones.

Tomado de: www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_125844.html

Los alimentos que eligen las preadolescentes pueden ayudar a predecir trastornos alimentarios más adelante

Los alimentos que las niñas eligen podrían ayudar a los médicos a predecir si están en riesgo de desarrollar un trastorno alimentario en la adolescencia, según un estudio reciente que analizó diarios de comida compilados durante una década.

"Este estudio es poco común en el sentido de que se basa en una observación a largo plazo de las niñas durante su transición de la prepubertad a la adolescencia y la adultez temprana", señaló en un comunicado de prensa del Centro Médico del Hospital Pediátrico de Cincinnati la autora líder del estudio Abigail Tissot, directora asociada de la división de medicina conductual del centro médico.

"Este estudio nos dice a qué edad debemos comenzar a estar atentos a las conductas alimentarias, dando a padres y médicos herramientas útiles para detectar a las niñas en riesgo de síntomas futuros de trastornos alimentarios", aseguró.

Para llevar a cabo el estudio, investigadores de la división de medicina adolescente y medicina conductual del centro médico examinaron los tipos de alimentos que elegían comer 800 niñas de hasta nueve años de edad. Compararon el porcentaje de carbohidratos, grasas y proteínas que comían con sus síntomas de trastornos alimentarios, como una mala imagen corporal, hábitos alimentarios erráticos y una preocupación con ser delgadas.

El estudio, presentado recientemente en la Conferencia Internacional sobre Trastornos Alimentarios en Austin, Texas, halló que el porcentaje de carbohidratos y grasas que las niñas comían cerca de los once años ayudaba a predecir una creciente insatisfacción con el cuerpo para los catorce años. Los investigadores anotaron que las niñas de quince años que comían poca grasa y muchos carbohidratos eran propensas a tener hábitos alimentarios erráticos para los 19. Esto sucedió particularmente entre las niñas que se consideraban perfeccionistas.

"Sabemos que las perfeccionistas están en alto riesgo de trastornos alimentarios", explicó Tissot. "Están tan comprometidas con cumplir perfectamente con una idea de belleza malsana y extrema que se van al extremo. Desafortunadamente, esas niñas que están comprometidas con lograr la delgadez sin importar qué conlleve en realidad se ponen en riesgo de tener sobrepeso u obesidad más adelante".

Los investigadores anotaron que sus hallazgos podrían ayudar a los médicos a mejorar los resultados del tratamiento para los trastornos alimentarios al identificar a las niñas en alto riesgo a una edad más temprana.

"Los trastornos alimentarios son notablemente difíciles de tratar, así que la prevención es esencial", señaló en el comunicado de prensa Laurie Dunham, dietista registrada del Pediátrico de Cincinnati. "Al evaluar el consumo de proteína y grasa incluso tan pronto como a los 9 años, podemos detectar a las niñas que podrían desarrollar trastornos alimentarios más adelante e intervenir antes de que las cosas se salgan de control".

Un estudio distinto basado en los mismos diarios alimentarios también reveló que las niñas que se saltaban el almuerzo consumían más calorías al día que las que comían almuerzo.

"Se han hecho muchos estudios sobre los efectos de saltarse el desayuno", anotó Tissot. "Pero en una época en que los periodos de almuerzo escolar de los niños pueden variar tanto, pocos estudios han observado el impacto de saltarse el almuerzo".

Los datos y conclusiones presentados en reuniones médicas deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista médica revisada por profesionales.

2 de junio de 2012

Comer chocolate negro a diario durante 10 años podría proteger el corazón

La ingesta de chocolate negro cada día durante 10 años podría reducir las posibilidades de un ataque al corazón y las apoplejías en algunos pacientes de alto riesgo, según sugiere un estudio realizado por un grupo de investigación de la Universidad Monash de Melbourne (Australia).

 La investigación, publicada este viernes en el 'British Medical Journal', usó un modelo matemático para estudiar el impacto en la salud del consumo diario de chocolate negro en 2.013 personas con un cuadro de síndrome metabólico, que les colocaba en alto riesgo de sufrir problemas cardiacos.

 Todos los participantes tenían tensión arterial alta y síndrome metabólico, pero no historial de enfermedad cardiaca o diabetes y, además, no tomaban medicación para bajar la tensión.

 Así, descubrieron que el paciente que ingería porciones de chocolate a diario podría evitar que se produjeran 70 potenciales ataques al corazón no mortales y 15 fatales o apoplejías por cada 10.000 personas. Además, han valorado el coste económico de un posible tratamiento basado en la ingesta de chocolate negro, así se estima que la "estrategias de prevención" podrían costar a un individuo unos 31 euros al año.

 Sin embargo, los investigadores subrayaron que los efectos protectores sólo se habían visto en el chocolate negro que contiene al menos un 60 ó 70 por ciento de cacao, lo que probablemente se debe a los niveles más elevados de flavonoides. Por este motivo, se descartan estos beneficios en el chocolate con leche ni para el blanco.

 El doctor del Centro Hospitalario de Brooklyn en Estados Unidos, Kenneth Ong, quien no ha participado en este estudio, afirma que, "en este momento estos hallazgos son más hipotéticos que demostrados, y los resultados necesitan datos de la vida real para confirmarlo".

 Así, aunque entiende que estos resultados "alegrarán a las personas aquejadas de síndrome metabólico", sospecha que "consumir chocolate negro a diario durante 10 años puede tener consecuencias adversas", ya que "la ingesta calórica y de azúcar pueden tener impacto negativo en estos pacientes, que para empezar tienen sobrepeso y son intolerantes a la glucosa".

Tomado de: www.europapress.es

El papel de las plantas en las dietas de adelgazamiento

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

Ciertas plantas pueden ayudar en la pérdida gradual de peso, si se toman junto con una dieta apropiada y se incrementa la actividad física

Actualmente proliferan las dietas "adelgazantes" y, de forma paralela o conjunta, la venta de plantas medicinales que sirven para adelgazar. Los formatos de estas plantas son múltiples (infusión, comprimidos, cápsulas...), pero el fin que predican es el mismo: ayudar a perder peso. Sin embargo, los resultados no siempre son los esperados, ya que no todo lo que se cuenta sobre las cualidades "adelgazantes" de ciertas plantas es verídico. Así lo explica Infito, Centro de Investigación sobre Fitoterapia, en un libro que ha hecho público sobre los "Mitos de las plantas medicinales y el sobrepeso". En él se da respuesta a cuestiones comunes en relación a los supuestos efectos "adelgazantes", la seguridad o la falta de inocuidad de las plantas medicinales.

Plantas que potencian la diuresis

Tras el consumo de plantas o complementos diuréticos, se puede apreciar, aunque no siempre, un efecto de "menos volumen" o "menos peso". Muchos de estos preparados contienen cola de caballo, alcachofera o té verde entre sus ingredientes. Estas plantas potencian la diuresis, pero no han demostrado influencia en la pérdida de grasa corporal, tan solo un efecto diurético, y además, no están exentas de una larga lista de efectos secundarios y contraindicaciones.

Por los efectos que provocan las plantas diuréticas, su uso estará limitado por la valoración y el consejo facultativo. De esta manera, administradas con criterio, pueden tener un efecto terapéutico demostrado y, en el caso del sobrepeso, permiten una pérdida gradual de peso, si se combinan con una dieta apropiada y un incremento de la práctica de ejercicio.

Perder peso significa perder kilos, sin más análisis. Pero adelgazar exige que la mayor parte del peso perdido sea grasa, algo conveniente en caso de sobrepeso u obesidad. Sin embargo, el hecho de "engañar a la báscula" a costa de perder agua corporal y no grasa ha comenzado a convertirse en una costumbre practicada por públicos muy diversos, desde deportistas a personas enfermas molestas por retención de líquidos o, incluso, población general.

Plantas que "ayudan" a adelgazar

En el caso de las plantas para adelgazar, hay muchas posibilidades, según el efecto deseado: aumentar la sensación de saciedad y reducir el apetito, reducir la absorción de las grasas, ayudar a depurar el organismo y facilitar la eliminación de líquidos sobrantes, favorecer la digestión y metabolismo de las grasas, contribuir al tránsito intestinal... Pero estos efectos no están demostrados en todas las plantas en las que se publicitan, tal como quedó demostrado en la investigación que realizó EROSKI CONSUMER sobre productos para perder peso, tras un exhaustivo análisis de la evidencia científica y seguridad de las plantas más consumidas y/o recomendadas.

Las plantas que más se recomiendan para eliminar los kilos sobrantes son:

Té verde. Ha demostrado un efecto diurético y las investigaciones apuntan a que, por su riqueza en polifenoles, contribuye al aumento del gasto energético y la pérdida de grasa, si bien estos últimos efectos tan interesantes se han de demostrar con mayor peso científico.

Glucomanano y plantago. Por su riqueza en mucílagos (un tipo de fibra), cuando ambas plantas se ingieren con agua, forman un gel en el estómago que proporciona sensación de saciedad y plenitud, lo que reduce el apetito.

Garcinia Cambodia.
Se publicita como una planta que dificulta la acumulación de grasas, si bien estos posibles efectos adelgazantes están por demostrar. En un metanálisis sobre esta planta, la conclusión fue que los extractos de Garcinia Cambodia generan pérdida de peso a corto plazo, si bien es una acción muy puntual y sin relevancia estadística para hacer una recomendación de tal uso.

Alcachofa. Favorece las funciones hepatobiliar y digestiva, lo que contribuye a mejorar las digestiones, reducir la hinchazón abdominal en cada comida y tener una mejor sensación digestiva. No ha demostrado que ayude a perder grasa, aunque por los efectos anteriores, puede ser interesante como complemento dietético en personas con digestiones lentas y pesadas.

Riesgos que deben controlarse

En una revisión llevada a cabo por investigadores financiados con fondos europeos, se ha descubierto que los compuestos y preparados botánicos pueden tener compuestos dañinos para la salud humana. Investigadores de la Universidad de Wageningen (Países Bajos) y de la Università degli Studi de Milán (Italia) descubrieron que la concentración de alquenilbencenos o de alcaloides pirrolizidínicos, compuestos presentes en muchos suplementos alimenticios vegetales, alcanza concentraciones que requieren mejorar la norma y los controles de calidad más exigentes.

El estudio, publicado en la revista Food and Nutrition Sciences, está enmarcado en el proyecto PLANTLIBRA "Suplementos alimenticios vegetales: niveles de consumo, beneficios y evaluación de riesgos" y advierte sobre estos compuestos por su asociación con el aumento de los casos de cáncer hepático detectado en ensayos experimentales con animales. La UE ha prohibido el empleo de alquenilbencenos como el estragol, el metileugenol, el safrol o la beta asarona como potenciadores del sabor, pero no su uso en suplementos alimenticios vegetales.