29 de julio de 2012

Alimentación, retraso en la primera gestación y estrés elevan el riesgo de cáncer de mama

El cáncer de mama es una enfermedad curable. Éste ha sido el lema de un encuentro celebrado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) sobre esta enfermedad. Una cita en la que también se han recordado factores que elevan el riesgo de sufrir un cáncer de mama: el retraso de la primera gestación, la alimentación y el estrés.

Una de cada diez mujeres españolas desarrollará este tipo de cáncer. Según el presidente de la Fundación de Estudios Mastológicos (FEMA), José Díaz-Faes, el aumento del número de casos en los países industrializados puede deberse a los "hábitos reproductivos" actuales, ya que "los muchos años que pasan desde la primera menstruación de la mujer y la edad a la que tienen el primer hijo es un factor que influye".

En la misma línea, Díaz-Faes recalcó que se dan más casos de este tipo de dolencia en los países industrializados, debido a la alimentación, con el uso de fertilizantes y plaguicidas en la industria alimentaria, o el estrés, con la vida laboral que se lleva "hoy día".

Cada año se identifican 27.000 nuevos casos de cáncer de mama en España. El director del Centro de Patología de la Mama y presidente de la Fundación Tejerina, Armando Tejerina, hace hincapié en el "descenso de la mortalidad" gracias a que los diagnósticos son "más precoces" y a la aplicación de tratamientos "más personalizados" en base a la biología molecular del tumor.

En el ámbito de la detección, destaca la introducción de la tomosíntesis, una técnica radiológica en tres dimensiones, que permite realizar diagnósticos con un 20% más de precisión que la ofrecida por la mamografía digital.

En cuanto a los tratamientos, actualmente el 70% de las cirugías se ejecutan con una técnica conservadora y solo en el 30% restante de casos es necesaria la mastectomía, la mayoría de las cuales, según Tejerina, "pueden reconstruirse en la misma operación".

Finalmente, el director del Aula de Estudios Avanzados, Fernando Bandrés Moya, aboga por abordar el cáncer de mama desde un "modelo sanitario" que debe incluir a enfermos, familiares, profesionales sanitarios e instituciones.

"El futuro del cáncer de mama tiene que ver no solo con desarrollar el diagnóstico y el tratamiento sino también con la medicina predictiva", apunta el doctor. En su opinión, podría alcanzarse la "curación o la cronificación" del cáncer de mama en "unos veinte o treinta años".

Omega 6, ¿dónde se esconde?

En los anuncios publicitarios y en el etiquetado nutricional de algunos productos ricos en omega 3 suelen resaltar, de forma llamativa, el contenido de este nutriente en su composición, haciendo alusión a su capacidad protectora del sistema cardiovascular. Pero, ¿son éstas las únicas grasas buenas que existen?


Tomado de: www.consumer.es

Los pistachos ayudan a reducir el estrés diario

La ingesta de pistachos puede reducir la presión arterial y las respuestas biológicas al estrés diario, según un estudio realizado por la Universidad Estatal de Pennsylvania (Estados Unidos) y publicado en 'Hypertension'.

 "Acontecimientos diarios, como el estrés laboral, un plazo de tiempo corto para realizar un trabajo o hablar en público, pueden incrementar la presión arterial, y sabemos que no podemos evitar todos los factores que nos causan estrés en nuestras vidas. Los resultados de este estudio son importantes porque demuestran que los alimentos que comemos influyen en las respuestas fisiológicas al estrés", ha señalado la autora principal del estudio Sheila West.

 Esta conclusión se extrajo tras realizar un ensayo clínico aleatorizado y controlado, en el que participaron adultos no fumadores con concentraciones elevadas de colesterol pero con una presión normal, y en el que se compararon dietas que contenían pistachos con una dieta baja en grasas.

 De esta manera, los participantes ingirieron todas las comidas y su contenido en calorías se ajustó personalmente para cada uno con el fin de que mantuvieran su peso corporal. Tras ello, se examinó el efecto de dietas que contenían pistachos frente al de una dieta baja en grasas sin ellos sobre las respuestas al estrés.

 En general, los participantes siguieron una dieta diferente. La primera era baja en grasas (con un 25%) sin pistachos y las otras dos contaban con cantidades diferentes de pistachos --una con aproximadamente 42,5 gramos o el 10 por ciento de las calorías aportadas por los pistachos, y la otra con 85 gramos de pistachos o el 20 por ciento de las calorías aportadas por los pistachos--.

 La mayor reducción de la presión arterial (de -4,8 mm Hg) se registró con la dieta de 42,5 gramos de pistachos diarios, frente a unas reducciones de -1,8 mm Hg con la dieta baja en grasas y de -2,4 mm Hg con la dieta de 85 gramos de pistachos al día. De esta manera, la dieta que contenía 85 gramos de pistachos produjo una disminución significativa de la resistencia vascular periférica y de la frecuencia cardiaca frente a la dieta control.

 Por tanto, sus resultados muestran que una dieta sana complementada con pistachos reduce la presión arterial sistólica, la resistencia vascular periférica y la frecuencia cardiaca en situaciones de estrés agudo.

"Importante papel"

 Por su parte, la jefa de Servicio de Medicina, Endocrinología y Nutrición del Centro de Medicina del Deporte perteneciente al Consejo Superior de Deportes, la doctora Nieves Palacios Gil de Antuñano, ha explicado que los pistachos presentan un perfil nutricional "muy saludable", al ser ricos en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, y en sustancias antioxidantes, conocidas por su "importante papel" en la protección de la función endotelial y en la prevención de alteraciones vasculares.

 Estos frutos secos son bajos en grasas saturadas y no poseen colesterol, lo que suma poder en la defensa contra las enfermedades cardiovasculares. "También presentan un alto contenido en minerales como el potasio, que es importante en la regulación de la tensión arterial por su efecto positivo sobre los vasos sanguíneos y por su capacidad para aumentar la excreción del sodio, mineral cuyo exceso está relacionado con la hipertensión arterial", ha señalado.

 "Estos resultados son muy prometedores porque demuestran que los pistachos tienen también efectos beneficiosos sobre otro factor de riesgo de enfermedad cardiovascular. Los resultados de nuestros estudios anteriores indican que la adición de pistachos a una dieta sana reduce las concentraciones de colesterol LDL de forma dependiente de la dosis e incrementa las concentraciones de antioxidantes en la sangre", ha declarado otra de las autoras del estudio, la doctora Penny M. Kris-Etherton.

Tomado de: www.europapress.es

La carne de cerdo

Por NATÀLIA GIMFERRER / Tomado de: www.consumer.es

La carne de cerdo es una de las más completas, tiene buenas cualidades nutricionales, es magra y muy rica en minerales y proteínas

La carne de cerdo se aprovecha y se consume desde tiempos remotos, aunque muchas veces se la ha descrito como un alimento poco saludable. En la actualidad, ese concepto empieza a cambiar. Recientes investigaciones afirman que esta carne debería formar parte de la alimentación habitual de la población a cualquier edad dadas sus buenas cualidades nutricionales. La carne de cerdo es muy magra, la mayoría de grasas presentes son instauradas y es rica en proteínas, potasio, hierro y selenio. Además, la carne porcina es una de las producciones más eficientes debido a la precocidad de los animales, su corto ciclo reproductivo y la gran capacidad de transformación de nutrientes. En este artículo se explica qué composición nutricional tiene la carne de cerdo, cuáles son las principales medidas higiénicas para conservarla y manipularla, y cómo cocinar esta carne.

Composición nutricional de la carne de cerdo

Desde el punto de vista nutricional, la carne de cerdo es una de las más completas. Tiene la capacidad de satisfacer las necesidades del organismo y, por ello, la ganadería y la industria cárnica porcina se han esmerado en mejorar mucho el producto. Hoy en día, la carne de cerdo que se ofrece al consumidor contiene un 30% menos de grasa, un 15% menos de calorías y hasta un 10% menos de colesterol, todo ello gracias a los cuidados nutricionales del animal durante su vida.

Pero, ¿qué otras características tiene esta carne?
  • La carne de cerdo aporta unas 110 calorías por cada 100 gramos, excepto la hamburguesa, cuyo aporte calórico es de unas 240 calorías.
  • Es rica en proteínas, que representan un 20% del total de su composición, aunque la cantidad proteica está relacionada con la especie y la edad, con lo que puede ser variable.
  • La grasa es el nutriente que más varía y depende también de la especie, el sexo, la edad y el corte de la carne. Se localiza justo por debajo de la piel, de modo que determinados cortes la pueden eliminar. Contiene ácidos grasos saturados y ácidos grasos monoinsaturados, más conocidos como "grasa buena", que están presentes en mayor cantidad que en otro tipo de carnes. Dado que el cerdo tiene grasa en su composición, deberán prestar especial atención los consumidores que padezcan obesidad, patologías cardiovasculares o alteraciones de colesterol o triglicéridos.
  • Al igual que el pescado, contiene ácidos grasos omega 3, con lo que influye en el correcto desarrollo nervioso y del cerebro, previene el riesgo cardiaco y disminuye la presión arterial.
  • La cantidad de minerales es también destacada, entre ellos, el zinc, hierro, fósforo, sodio y potasio. Según qué parte del animal se elija, habrá mayor o menor cantidad de minerales. Cada 100 ml de sangre contiene 200 mg de sodio (de modo que el consumo de morcilla, elaborado con la sangre, deberá moderarse en las personas hipertensas).
  • No aporta vitaminas liposolubles, excepto el hígado, con cantidades de vitaminas A y D. En cuanto a las vitaminas hidrosolubles, es muy rica en vitaminas del grupo B, excepto ácido fólico. Sus valores de vitamina B1 y B12 son diez veces mayores que en otras carnes.
  • Además, la de cerdo es una de las carnes que menos cantidad de purinas contiene.
Carne de cerdo: medidas higiénicas de manipulación y conservación

Cuanto más pequeñas son las piezas de carne, mas rápido es su deterioro. Por ello, la carne picada es muy susceptible a la contaminación, dada la gran cantidad de superficie expuesta. Por el contrario, las piezas enteras responden mejor a la conservación. Para manipular y conservar la carne, es importante recordar algunas pautas:
  • La carne de cerdo fresca debe mantenerse en el frigorífico, en la parte mas fría (a menudo, los cajones), durante un periodo máximo de entre tres y cinco días.
  • El envase idóneo para su conservación en el frigorífico es un recipiente con rejilla para que el jugo que desprende la carne pueda aislarse.
  • En congelador, debe alcanzar una temperatura de -18ºC y su duración puede ser de hasta cuatro meses (para las piezas medianas y grandes) y de dos meses para la carne picada y las salchichas.
  • Para evitar contaminaciones cruzadas durante la manipulación de la carne, debemos separar los alimentos crudos de los cocinados, trabajar con cada uno de ellos por separado y con distintos utensilios o, en su defecto, lavar los utensilios cada vez que pasemos del crudo al cocido, y viceversa.
  • Conviene descongelar la carne en el frigorífico, en lugar de dejarla a temperatura ambiente, ya que las bacterias patógenas podrían contaminarla de manera muy rápida. Una vez descongelada, nunca se debe volver a congelar.
  • La calidad de la carne depende de diferentes aspectos. Su color, sabor y textura están relacionadas con la parte del animal, el sexo o la edad del cerdo. En general, la parte trasera es la de mayor calidad y se considera de alto valor biológico, con menos grasa y más digestiva. La parte delantera es de menor calidad -de segunda y tercera categoría-, ya que en esa zona del cuerpo se concentra el colágeno y, por tanto, es más gelatinosa.
Cocinar con carne de cerdo
La carne de cerdo tiene diversas maneras de cocción y preparado, que varían según la cultura o la situación geográfica. Entre ellas, destacan:
  • El ahumado, cuya elaboración consiste en exponer el alimento al humo de diferentes tipos de madera. Esta técnica aporta sabor y actúa también como conservante.
  • La cocción al horno, que a menudo se realiza con ejemplares de cerdos jóvenes. El resultado es una carne tierna, melosa y con un gran abanico de sabores, según los ingredientes que se añadan. La carne de cerdo también puede asarse, empanarse, brasearse, prepararse frita o a la parrilla.
  • La salazón, que se emplea como método de conservación y aporta al alimento un agradable sabor. Se usa con las costillas y el tocino.
  • El jamón, que es quizá la elaboración mas típica, muy apreciado por su sabor. En la cocina puede utilizarse entero, asado o deshuesado.
  • La paleta ibérica, con las mismas aplicaciones que el jamón, es la pata delantera.
  • El codillo, idóneo para cocerlo, se vende al vacío y se presenta con piel y hueso.
  • La panceta, que se obtiene de la falda del cerdo, puede freírse, guisarse o asarse a la parrilla. Puede estar fresca o adobada.
Cuestiones a tener en cuenta

La carne de cerdo presenta también algunos inconvenientes, ya que proviene de un animal. Contiene una cierta cantidad de grasa saturada y colesterol, y ambos pueden ser nocivos para la salud del consumidor (aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, ácido úrico o exceso de colesterol). También contiene residuos de los subproductos de deshecho, como los compuestos nitrogenados. Entre ellos, destacan el ácido úrico, la urea o las purinas. Son compuestos procedentes del metabolismo animal y responsables de la presencia de cálculos renales. Acidifican la sangre, sobrecargan el riñón y el hígado y aumentan la presión arterial.

La carne animal también puede presentar un leve aumento de concentraciones químicas, restos de sustancias químicas tóxicas presentes en el medio ambiente; por ejemplo plomo, cadmio, residuos de plaguicidas, funguicidas o antibióticos. Estos últimos se encuentran sobre todo en animales de ganadería intensiva.

Cuando no hay unas correctas prácticas de manipulación e higiene, aumentan las posibilidades de que aparezcan microorganismos patógenos, como la Trichinella, causante de la triquinosis. Otros organismos que podrían aparecer sin los cuidados necesarios son E. coli, Salmonella, Listeria monocytogenes o S. aureus. No obstante, con buenas medidas de seguridad alimentaria no tiene porqué existir riesgo de intoxicación alimentaria.

21 de julio de 2012

La industria no quiere que los deportistas pasen sed

Probablemente, si es usted un corredor aficionado, después de una buena sesión de zapatillas beberá alguna bebida isotónica con la intención de recuperarse y evitar la deshidratación por el esfuerzo. Sin embargo, para que los deportistas hayan interiorizado esa escena ha sido necesario un gran esfuerzo de marketing por parte de los fabricantes de estos productos, según denuncia esta semana la revista 'British Medical Journal'.

En una investigación conjunta con el programa BBC Panorama, la revista médica desvela algunos de los trucos empleados por la industria de las bebidas isotónicas para darle cierto lustro 'científico' a sus productos. Y en algunos puntos se parecen sospechosamente a los empleados en ocasiones por algunos laboratorios farmacéuticos.

La creación de sociedades 'científicas' para hablar de la importancia de una adecuada hidratación entre deportistas es sólo una de las que cita la revista; que menciona también el uso de eslóganes sobre los beneficios de estos refrescos para deportistas que carecen de ningún aval.

En este sentido, como explica BMJ, la propia Agencia Euopea de Seguridad Alimentaria (EFSA, según sus siglas en inglés) carece de métodos rigurosos para controlar que las propiedades que anuncian dichas bebidas isotónicas son reales y tienen están respaldadas por estudios científicos. "En ocasiones, son los propios fabricantes quienes suministran los estudios que requiere la agencia", señala la investigación británica. Y en un paso más allá, la investigación revela que algunas de la revistas de medicina del deporte más destacadas del mundo tienen entre sus comités editoriales a investigadores con fuertes vínculos financieros con las compañías que fabrican estos productos, como Coca-Cola o PepsiCo.

Un mercado millonario

La industria de las bebidas para deportistas, de las que la revista menciona sobre todo Powerade, Gatorade o Lucozade (del gigante farmacéutico GSK), mueve al año unos 1.600 millones de dólares; y podría alcanzar los 2.000 millones en 2016.

Para alcanzar estas cifras, denuncia Arthur Siegel, de la Universidad de Harvard (EEUU), la industria se ha esforzado especialmente en hacer llegar a los deportistas el mensaje sobre los riesgos de la deshidratación. Cuando en realidad, matiza, debería ser la sed la que nos haga ingerir o no líquidos, "porque beber demasiado puede ser fatal para el organismo".

En este sentido, Matthew Thompson, del Centro de Medicina Basada en la Evidencia de Oxford (Reino Unido), denuncia que estas compañías no sólo nos indican qué beber ("que el agua no es suficiente y necesitamos refrescos específicos para deportistas") sino también, cuándo beber. "Utilizan lemas del tipo 'No te fíes de la sed', cuando la evidencia demuestra que lo mejor es beber cuando tienes sed". Paul Laursen, de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda), denuncia cómo las revistas de medicina del deporte suelen rechazar los estudios que cuestionan los beneficios de la hidratación, de manera que estas publicaciones destacan por la práctica ausencia de estudios negativos.

De los 431 mensajes publicitarios analizados sobre los beneficios de estos líquidos, sólo un 2,7% podía respaldar sus afirmaciones con estudios científicos rigurosos e independientes. En numerosas ocasiones, señalan, los resultados obtenidos en alta competición no serían extrapolables a deportistas aficionados.

Pero la preocupación de los científicos no se limita a que los deportistas puedan estar bebiendo más de la cuenta; es que además, como señala por su parte Tim Noakes, de la Universidad de Ciudad del Cabo (en Sudáfrica), estos refrescos tienen una gran cantidad de azúcar, lo que puede estar contribuyendo a la epidemia de obesidad entre los más jóvenes. De hecho, por la erosión dental que pueden provocar (debido a las sales que contienen), se desaconseja que los niños ingieran este tipo de bebidas.

Tomado de: www.elmundo.es

Niveles bajos de glucemia son igual de peligros que la hiperglucemia

Los niveles bajos de glucemia son igual de peligrosos que la hiperglucemia, advierte el profesor Antonio Ceriello, del Instituto de Investigaciones Médicas August Pi i Sunyer de Barcelona (IDIBAPS), quien ha participado en el seminario 'Hot Challenges in Diabetes', impulsado por la Alianza Boehringer Lilly, celebrado en Barcelona.

 Este experto ha apuntado a la hipoglucemia como factor independiente de riesgo cardiovascular. En sus palabras, se trata de una tendencia de investigación novedosa que relaciona las disminuciones de la glucemia con una mayor probabilidad de sufrir ateroesclerosis. "En mi época de estudiante me enseñaron los efectos negativos de la hiperglucemia, pero ahora sé que los niveles bajos de glucosa también son peligrosos", ha precisado Ceriello.

 En este sentido, el doctor Francisco Javier Ampudia-Blasco, endocrinólogo y médico adjunto del Hospital Clínico Universitario de Valencia, ha señalado que, "en un corazón vulnerable, como puede ser el de un paciente con diabetes de tipo 2, una hipoglucemia puede ser realmente peligrosa. Si a esto le añadimos que algunas hipoglucemias son silentes, es decir, el paciente no reconoce los síntomas, nos encontramos ante una situación de enorme riesgo", ha argumentado.

 En este punto, Ceriello también ha relacionado la hipoglucemia con el 'síndrome de muerte en la cama' que suele darse en adultos jóvenes con diabetes tipo 1, y ha advertido que es importante prestar atención a la manera cómo el paciente se recupera de las disminuciones de glucosa. "Si se pasa de una hipoglucemia a una hiperglucemia, el daño cardiovascular que se produce es más grave que si va seguida de una normoglucemia", ha señalado.

 Por otro lado, durante el encuentro, se ha reconocido el efecto de la terapia con incretinas sobre la función del corazón y de los vasos sanguíneos. "Existen cada vez datos más numerosos que apoyan que este tipo de terapias pueden tener un rol importante en la disminución de la función endotelial. Se ha visto, además, cómo mejoran la contractilidad y la perfusión de los vasos sanguíneos a nivel cardíaco", ha señalado Ampudia-Blasco.

Tomado de: www.europapress.es

La inactividad física mata a tanta gente en el mundo como el tabaco

Una de cada 10 muertes que ocurren en el mundo es causada por un estilo de vida sedentario, un impacto comparable con las muertes que se producen por el tabaco, según un artículo publicado en la revista 'The Lancet', que evalúa diferentes estudios sobre el impacto de la inactividad física en el mundo.

 De este modo, los investigadores calculan que el sedentarismo está causando unas 5,3 millones de muertes cada año, y entienden que, pese a ser un factor de riesgo, las diferentes organizaciones y Administraciones públicas lo han olvidado en las campañas y medidas de prevención, sobre todo en los países de bajos y medianos ingresos.

 El análisis, que ha contado con estudio realizado por 33 investigadores de varios centros concluyo que el sedentarismo causa un gran número de enfermedades cardiovasculares, además de diabetes, cáncer de colon y recto.

 "En América Latina la inactividad física es causante del 7,1 por ciento de los casos de enfermedad del corazón; 8,7 por ciento de los casos de diabetes tipo 2; 12,5 por ciento de los casos de cáncer de mama y 12,6 por ciento de los casos de cáncer de colon y recto", dicen los investigadores en declaraciones a la BBC.

 La doctora I-Min Lee del Hospital Brigham y de Mujeres de la Escuela Médica de la Universidad de Harvard (Reino Unido), quien dirigió el estudio, todos estos casos podrían potencialmente prevenirse si la población de cada país y cada región llevara a cabo más actividad física.

 Según los científicos, es necesario "tomar con más seriedad" la inactividad física y convertirla en un asunto prioritario de salud pública. Además, añaden, es necesario cambiar la mentalidad del público y hacerlo consciente de los peligros de la inactividad física y no sólo recordarle los beneficios de hacer ejercicio.

 Los investigadores estiman que un 33 por ciento de adultos y el 80 por ciento adolescentes en el mundo tienen un alto riesgo de estas enfermedades debido a que no llevan a cabo la cantidad recomendada de actividad física. Y, en este sentido, recuerdan que en muchos países se recomienda que los adultos lleven a cabo al menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana.

 Los investigadores encontraron que los países con poblaciones menos activas son los de mayores ingresos. Concretamente, en América Latina y el Caribe, el estudio muestra que el estilo de vida sedentario es responsable del 11,4 por ciento de todas las muertes.

Tomado de: www.europapress.es

Alimentos crudos: beneficios para la salud

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

El consumo habitual de alimentos crudos favorece la digestión, el control de la glucemia y del peso, retrasa el envejecimiento y aumenta la vitalidad

Aumentar el consumo de alimentos crudos previene diversas enfermedades, mejora los síntomas de varios trastornos digestivos (como hinchazón abdominal, gases, flatulencias o dispepsias), ayuda a retrasar el envejecimiento y aporta vitalidad. Esto se debe en gran medida a la densidad nutritiva de los alimentos que se comen, ya que son ricos en nutrientes reguladores y antioxidantes, y a que los alimentos crudos contienen enzimas que ayudan a mejorar mucho las digestiones y, con ello, se optimiza el aprovechamiento de los nutrientes de los alimentos. En este reportaje se reseñan los principales beneficios de comer alimentos crudos y se indican cuatro que no pueden faltar en la mesa: ensaladas, fruta fresca, frutos secos y frutas desecadas.

Los beneficios de comer alimentos crudos

Los alimentos crudos son ricos en vitaminas, sales minerales y oligoelementos, fibra, enzimas y otros fitoquímicos que protegen la salud. Su consumo diario, con las debidas precauciones de higiene, supone distintas mejoras:

Más masticación, menos hinchazón abdominal. Los alimentos crudos, para tragarse bien, requieren masticarse. Esto redunda en una mejor digestión y, en consecuencia, en una menor hinchazón abdominal y menos gases. Además, los vegetales crudos contienen enzimas que ayudan a mejorar las digestiones, por lo que combaten la dispepsia y la flatulencia.

Mejora del equilibrio intestinal, mejores digestiones.
Una alimentación rica en alimentos crudos y con un aporte justo de proteína animal favorece el equilibrio entre las distintas colonias de microorganismos que colonizan el intestino. Este equilibrio es necesario para la correcta absorción de nutrientes y la fabricación de sustancias de gran importancia, como la serotonina, un neurotransmisor cerebral relacionado con el buen estado de ánimo.

Más energía vital.
El calor al que se someten muchos alimentos durante el cocinado hace que se pierda o se reduzca de forma sustancial su contenido en vitaminas y antioxidantes, y que parte de sus sales minerales queden disueltas en el caldo de cocción. Aunque hay excepciones (como el tomate, cuyo licopeno antioxidante es más activo cuando el tomate se ha cocinado), en general, los alimentos crudos contienen una mayor densidad de nutrientes reguladores. Estos nutrientes están implicados en procesos de obtención de energía, mediante un mayor y mejor aprovechamiento de los nutrientes (hidratos, proteínas, grasas). El resultado es un organismo más nutrido, con más vitalidad y energía.

Freno al envejecimiento. El reloj biológico no se para, envejecemos cada segundo, cada minuto que pasa. Pero el envejecimiento se acelera si el organismo no recibe suficientes antioxidantes que compensen la acción oxidante del oxígeno que respiramos y de los radicales libres, producto del metabolismo o de la exposición ambiental (al tabaco, la polución, la exposición al sol...). Los alimentos más antioxidantes son ciertos vegetales crudos. Estudios realizados por el USDA en el Centro de Investigación sobre nutrición humana de la Universidad de Tufts, en Boston, sugieren que consumir las frutas y verduras más antioxidantes ayuda a ralentizar el proceso de envejecimiento en el organismo y en el cerebro, relacionado con el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y las degenerativas, como el Parkinson o el Alzheimer.

Equilibrio entre sodio y potasio.
Los estudios sobre hábitos alimentarios nacionales e internacionales confirman un consumo excesivo de sodio -casi duplicado- con respecto a las necesidades nutricionales, estimadas en 2,4 gramos diarios. Los vegetales crudos son una excelente fuente natural de potasio, elemento mineral que debe estar en equilibrio con el sodio para contrarrestar los efectos patológicos de este último en el aparato circulatorio.

Estreñimiento.
El malestar mejora si se toman alimentos crudos ricos en fibra, que acelera el movimiento intestinal, capta agua, aumenta el volumen fecal y favorece la evacuación. La fibra también ayuda a controlar mejor la glucemia y el peso corporal, por lo que los alimentos crudos han de estar presentes a diario en los menús de las personas con diabetes y con obesidad.

Alimentos crudos en la mesa: cuatro clásicos que no pueden faltar

Alimentos que por tradición se comen crudos -como hortalizas en la ensalada, frutas frescas, semillas, frutos secos o frutas desecadas- son indispensables de los menús diarios. Son fáciles de servir, su preparación no es laboriosa y apenas requieren aliños o aderezos. Entre ellos, destacan:

Ensaladas. En todas sus versiones, formas, elaboraciones, combinaciones y presentaciones. Pueden estar compuestas por los ingredientes más populares, como la lechuga o la escarola. Combinados con otros vegetales, estimulan los cinco sentidos por sus colores, aromas, variedad de sabores y crujiente textura.

Fruta fresca, en todos los formatos, texturas y formas (al natural, en brochetas, en macedonia...). Una idea original es mezclar trozos de fruta fresca con la mermelada de las tostadas para el desayuno.

Puñado de frutos secos. Todos los frutos secos reúnen un valioso valor nutricional. Las semillas de calabaza, de lino o de sésamo se pueden añadir a las ensaladas o a las cremas para hacerlas más interesantes.

Mezcla de frutas desecadas. Las uvas y ciruelas, los higos y dátiles son una potente fuente de energía que concentra los nutrientes valiosos de la fruta fresca, como minerales, fibra y algunas vitaminas.

15 de julio de 2012

La stevia permite endulzar los alimentos sin inducir una respuesta glucémica a pacientes con diabetes

El extracto de stelvia, arbusto autóctono del noroeste de Paraguay que se caracteriza por su hoja dulce, ha demostrado su potencial para dar dulzor a los alimentos sin necesidad de causar un mayor aporte calórico o ni inducir una respuesta glucémica, lo que permitiría su uso en pacientes con diabetes.

 Así se desprende de los resultados de un informe elaborado por la doctora Viviana Loria, experta en Nutrición y Dietética, Nutricionista Senior en el Instituto IMDEA de Alimentación, que considera que su consumo no afecta al índice glucémico ni a la hipertensión, además de ofrecer un efecto antioxidante, antiinflamatorio y anticancerígeno.

 Las hojas de la stevia contienen varios compuestos glicósidos que son los que otorgan el sabor dulce. No obstante, y aunque el género stevia incluye más de 200 especies, sólo dos de ellas contienen glicósidos de esteviol, siendo la 'stevia rebaudiana Bertoni' la variedad que contiene los compuestos más dulces, los glicósidos de steviol, que no pueden ser degradados por las enzimas digestivas y, por tanto, no aportan calorías.

 El informe ha revelado que su consumo no afecta al nivel de ingesta de la comida siguiente, ya que tras su consumo por adultos normopeso o con sobrepeso, ambos informaron niveles similares de hambre y saciedad, y no aumentaron su ingesta calórica en la siguiente comida.

 Además, también ha demostrado no tener potencial de riesgo para desarrollar caries dental, lo que tiene especial interés en personas con elevada tendencia a la caries dental o cuando se consumen determinados fármacos que aumentan la susceptibilidad a su desarrollo.

 Las pruebas toxicológicas han demostrado que estas sustancias no son genotóxicas ni carcinogénicas, ni están vinculadas a efectos adversos sobre el sistema reproductivo humano o para el desarrollo del niño.

 Actualmente, la stevia cuenta con la opinión científica positiva de la EFSA, máxima autoridad europea en Seguridad Alimentaria y la aprobación de la Unión Europea desde 2011, donde Azucarera la comercializa bajo el nombre comercial de 'Truvia'. La ingesta diaria admitida sería de 4 miligramos por kilo de peso corporal y día.

Tomado de: www.europapress.es

Me han quitado una muela, ¿qué puedo comer?

Por NATÀLIA GIMFERRER / Tomado de: www.consumer.es

Tras la extracción de una pieza dental, escoger los alimentos adecuados puede mejorar de manera notable la cicatrización e hinchazón de la herida

Cualquier intervención quirúrgica requiere unos cuidados posoperatorios para asegurar una adecuada recuperación. Sin embargo, cuando se trata de la boca, las molestias pueden ser muy incómodas y las consecuencias, un poco más delicadas. La imposibilidad de comer con normalidad puede provocar carencias alimentarias en el organismo. Por ello, incluso con las limitaciones en los alimentos que se deben ingerir, es preciso asegurar un aporte de nutrientes equilibrado y suficiente. En este artículo se explican cuáles son los alimentos recomendados tras la extracción de una pieza dental, se enumeran los ingredientes más nutritivos para los purés y los líquidos y se indica cómo introducir poco a poco los alimentos semisólidos en la dieta, junto con una lista de los alimentos más ricos en nutrientes.

Alimentos recomendados tras la extracción de una pieza dental

Después de la extracción de una pieza dental, es frecuente el sangrado que, al mezclarse con la saliva, ocasiona un sabor metálico. Este gusto resulta un tanto desagradable, en especial cuando se mezcla con la comida, y acaba por provocar el rechazo de cualquier alimento. Los enjuagues bucales ayudan a minimizar ese problema y por esa razón se recomiendan, ya que la prioridad es alimentarse y hacerlo de un modo correcto.

Las primeras 24 horas son las más importantes para el éxito de una intervención. En el caso de una extracción dental, una buena alimentación y saber escoger los alimentos adecuados puede mejorar de manera notable la cicatrización e hinchazón de la herida y asegurar la correcta nutrición en el periodo de recuperación.

Durante los tres primeros días, lo más importante es:
  • Consumir alimentos fríos. Las bajas temperaturas desinflaman la boca y favorecen la vasoconstricción. Esto disminuye el dolor y el sangrado.
  • Evitar el consumo de alimentos irritantes, como los picantes. Entre ellos destacan: el ajo, el jengibre, el puerro, los pimientos, las cebolletas o los rábanos.
  • Evitar el consumo de alimentos sólidos. Sobre todo durante los dos primeros días, se han de evitar los sólidos, ya que pueden dañar la herida y ocasionar problemas.
Después del tercer día, la dinámica varía de manera considerable. A partir de este momento son recomendables los alimentos tibios o calientes, ya que favorecen la vasodilatación, es decir, un aumento del riego sanguíneo, necesario para la formación del nuevo tejido. Pueden introducirse alimentos semisólidos y masticar siempre por el lado contrario a la extracción. Y, por supuesto, es fundamental lavarse los dientes después de cualquier comida.

Purés y alimentos líquidos: los ingredientes más nutritivos

Comer a base de purés durante algunos días requiere tener en cuenta cuáles son los alimentos que más nutrientes y energía aportan, ya que serán la única fuente de nuestra dieta. Por sus vitaminas, antioxidantes y minerales, las verduras son el ingrediente esencial para la elaboración de los purés. Acelgas, apio, brócoli, calabaza, calabacín, espinacas, guisantes, judías verdes, puerros, tomate o zanahoria pueden ser la base de los purés. A partir de aquí se deben añadir otros nutrientes como lácteos, hidratos de carbono o proteínas.

Es importante que en los purés estén presentes todos los nutrientes principales. Un ejemplo sería un puré con verdura, al gusto, una patata y una porción de queso fresco. Al finalizar, puede aliñarse con aceite de oliva crudo, que le dará una textura más melosa al puré y aportará todos los beneficios de este preciado alimento.

Entre horas es aconsejable consumir alimentos líquidos, como zumos de fruta naturales o infusiones. El aporte de nutrientes de los frutos recién exprimidos resulta también fundamental. Se les puede añadir leche fresca y conseguir un batido de frutas natural. Plátano, naranja, fresas, cerezas, mango, melón, sandía, melocotón o piña son algunas opciones.

Extracción dental y alimentos semisólidos: cómo incorporarlos en la dieta

A partir de los tres días, se pueden ingerir alimentos semisólidos en la dieta. Ya es posible masticar con más facilidad, aunque no de manera normal, y el objetivo es aumentar de manera progresiva la consistencia de los alimentos.

En este periodo pueden consumirse yogures, purés de frutas, quesos cremosos, gelatinas, arroz con leche, pan de molde, flanes, papillas de cereales, caldos de sémola, fideos, pollo desmenuzado, jamón o huevos.

Esta etapa dura unos tres días más. Pasado este tiempo, se pueden incorporar el resto de los alimentos sólidos y volver a la dieta habitual. Conviene no masticar por el lado afectado para evitar posibles daños en la herida, que se cerrará en los siguientes días.

Alimentos ricos en nutrientes

Un alimento rico en nutrientes significa que tiene la cantidad adecuada de vitaminas, minerales, proteínas, grasas o carbohidratos. Estos alimentos ayudan al organismo a mantenerse sano y disminuyen los riesgos de enfermedad. Para lograrlo, es necesario una dieta equilibrada y variada a base de frutas, vegetales, granos enteros, legumbres, semillas, productos con un contenido bajo en grasa, carnes magras y pescado.

Si en la dieta diaria no se aporta la cantidad suficiente de nutrientes para el buen funcionamiento del organismo, son posibles las carencias y el riesgo de padecer enfermedades crónicas, como la diabetes o los problemas coronarios. Elegir una dieta rica en grasas y calorías es, a menudo, sinónimo de pocos nutrientes, lo que contribuye a un aumento de peso, además de las posibles patologías derivadas.

Algunos de los nutrientes más importantes y sus fuentes de obtención son:
  • Calcio: productos lácteos, sustitutos de productos lácteos enriquecidos, vegetales de hojas verdes, sardinas o brócoli.
  • Potasio: plátanos, melón, uvas, espinacas, perejil, vegetales de hoja oscura y pescado.
  • Fibra: legumbres, granos enteros (integrales), frutas de colores, zanahorias y semillas.
  • Vitamina A: huevos, leche, zanahoria, tomate y melón.
  • Vitamina C: naranjas, fresas, tomate, kiwi, brócoli y pimiento.
  • Vitamina E: aguacates, aceite de oliva, semillas, espinacas, granos enteros y vegetales de hoja oscura.

La dieta y la pérdida de peso alivian los síntomas de la menopausia, según un estudio

Un estudio de gran tamaño sugiere que las mujeres menopáusicas que pierden peso con una dieta baja en grasa y rica en frutas y verduras podrían reducir o eliminar los sofocos y sudores nocturnos.

Una de las razones por las que los investigadores analizaron la pérdida de peso como una manera de lidiar con los síntomas de la menopausia fue porque una investigación anterior relacionó la terapia de reemplazo hormonal con las enfermedades cardíacas y el cáncer del seno.

"Queríamos saber si esto podría ser una alternativa a la terapia hormonal", dijo la investigadora principal Candyce Kroenke, investigadora científica de la División de Investigación de Kaiser Permanente del Norte de California en Oakland.

"De hecho, las mujeres que perdieron peso en el contexto de esta dieta más saludable, que consistía en disminuir las grasas y aumentar los granos enteros, las frutas y verduras, eran significativamente más propensas a reducir o eliminar los síntomas", agregó.

Se observó una reducción de los sofocos y de los sudores nocturnos, los principales síntomas de la menopausia, tanto en mujeres con sobrepeso como de peso normal que perdieron peso, apuntó Kroenke.

Y la razón es muy simple, destacó: la grasa tiende a retener calor y la pérdida de peso ayuda al cuerpo a disipar el calor con más facilidad.

El informe, que aparece en la edición en línea del 11 de julio de Menopause, incluyó datos de más de 17,000 mujeres que participaron en el estudio Iniciativa de salud de la mujer (Women's Health Initiative).

Las mujeres con síntomas menopáusicos que consumían una dieta baja en grasa y rica en granos enteros, frutas y verduras, que no tomaban terapia de reemplazo hormonal y que perdieron al menos 10 libras (4.5 kilos) en un año eran más propensas a observar una reducción o eliminación de los sudores nocturnos y sofocos al año después que las mujeres que mantuvieron su peso (grupo de "control"), hallaron los investigadores.

La Dra. Jennifer Wu, obstetra y ginecóloga del Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York, comentó que "esto definitivamente va de la mano con la idea de que una buena dieta, el ejercicio y perder peso contribuyen a la salud en general".

Además, agregó "Es una solución rápida y fácil para los sofocos y los sudores nocturnos".

Wu apuntó que los médicos son aún renuentes a recetar la terapia hormonal aunque esta sea eficaz. "Esta es una solución de bajo riesgo", sostuvo.

"Creo que va a funcionar en algunas pacientes, aunque obtengan tal vez solamente un alivio parcial de sus síntomas, pero cualquier ayuda es buena" apuntó Wu.

"La dieta y la pérdida de peso son un hábito saludable que ayudará con suerte a aliviar los síntomas menopáusicos. Hay muy pocos inconvenientes en hacerlo", agregó.

Otra experta estuvo de acuerdo.

"Adoptar una dieta saludable es siempre una buena idea", señaló Samantha Heller, nutricionista, fisióloga del ejercicio y coordinadora de nutrición clínica en el Centro de Atención del Cáncer del Hospital Griffin en Derby, Connecticut.

"Los alimentos saludables, como verduras, soya, granos enteros, legumbres, frutos secos y frutas reducen el riesgo de muchas enfermedades crónicas y pueden mejorar la salud y el bienestar de forma considerable. En este caso, junto con la pérdida de peso de 10 libras (4.5 kilos) o el 10 por ciento del peso corporal, las mujeres sanas que hicieron cambios saludables en la dieta solían disminuir los síntomas de los sofocos y los sudores nocturnos", apuntó Heller.

"Este estudio también resalta el efecto positivo de la educación nutricional continua llevada a cabo por dietistas registrados", agregó. "Las mujeres en el grupo de intervención, que recibieron el asesoramiento de dietistas registrados, eran tres veces más propensas a perder peso que las mujeres del grupo de control. Un factor importante en los intentos fallidos para perder peso es que la gente no sabía cómo o por dónde empezar. El asesoramiento en nutrición elimina las conjeturas de crear un estilo de vida saludable y ayuda a motivar y capacitar a la gente a mantenerse en el camino".

La investigación se publicó pocos días después de que una coalición, integrada por los principales grupos médicos, concluyera en un comunicado conjunto que la terapia de reemplazo hormonal puede ser útil y segura para muchas mujeres con síntomas de la menopausia.

La coalición está integrada por 15 grupos médicos, incluidas la Sociedad Norteamericana de Menopausia, la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva, la Sociedad de Endocrinología y la Academia Americana de Médicos de Familia.

Cómo prevenir la deshidratación




Por CLARA BASSI / Tomado de: www.consumer.es

Ancianos y niños son más propensos a la deshidratación en verano, ya que el 80% de los ancianos bebe menos de lo necesario y los niños apenas tienen sensación de sed

La infancia y la vejez tienen bastantes semejanzas. Una de ellas tiene que ver con la hidratación, ya que en ambas etapas de la vida se resiente el sentido que invita a la ingesta de líquidos, esa señal que llega al cerebro cuando hay una ligera pérdida de agua y sales minerales en el organismo para alertar al cuerpo de la necesidad de beber. En los niños aún no está tan desarrollado y en los ancianos se debilita poco a poco, por lo que no beben y aumenta su riesgo de deshidratación. El siguiente reportaje ahonda en la necesidad de estar hidratados y da una serie de consejos para que niños y ancianos lo estén siempre.

Según estudios del Observatorio de Hidratación y Salud (OHS), más del 80% de los ancianos bebe menos de lo necesario. A esta falta de ingesta de líquidos se unen otras consecuencias de la edad como tener un sistema inmunológico y de la regulación de la temperatura más debilitados, pérdida de movilidad y del agua corporal, lo que hace que el impacto de la deshidratación sea mayor en ellos. De hecho, una hidratación correcta evitaría una de cada diez hospitalizaciones de personas mayores.

La causa de que los niños sean reacios a beber es que apenas tienen sed. Su sistema inmunológico está menos formado y, por tanto, están más expuestos a sufrir enfermedades y toleran peor los cambios de temperaturas. En ellos, uno de los motivos más frecuentes de deshidratación son las diarreas y gastroenteritis, más habituales en verano y que, a menudo, se asocian a una pérdida de líquidos.

¿El cuerpo humano es de agua?

El agua es un nutriente indispensable para el organismo humano, sobre todo cuando nacemos. Un bebé tiene un 74% de agua en su cuerpo en el momento de nacer; un adulto registra alrededor de un 65% de agua, aunque puede llegar al 80% en los riñones, pulmones y tejido muscular; y un anciano tiene menos cantidad.

El cuerpo necesita reponer las pérdidas diarias de líquidos que se producen a través de la orina, las heces, la transpiración cutánea y la respiración, aunque la sudoración, las diarreas o la fiebre pueden aumentarlas. La pérdida neta diaria de líquidos oscila entre uno y tres litros.

Para reponer esta cantidad hay que ingerir 2,5 litros de estos al día. Y en el caso de las mujeres embarazadas hasta tres litros diarios, una dosis que se extiende durante la lactancia. Para ellas, beber resulta más fácil, porque la lactancia provoca más sed debido a que el 90% de la leche materna es agua, necesaria para cubrir las necesidades hídricas del recién nacido.

Víctimas de la deshidratación

Los síntomas de la deshidratación en bebés y niños pequeños abarcan el llanto sin lágrimas, la piel, boca y lengua secas y agrietadas, los ojos hundidos, la piel grisácea y menos cantidad de orina. Así, los bebés menores de tres meses que orinan con normalidad mojan el pañal cada seis horas como mínimo y los niños que andan deben empapar al menos tres pañales diarios.

En los adultos y ancianos, los signos son malestar general, dolor de cabeza, cansancio, dificultad de concentración, confusión mental, orina concentrada y/o sequedad de la piel.

Pero estas señales son difíciles de detectar tanto en bebés como en ancianos dependientes o con facultades físicas o psíquicas mermadas. La regla de oro para que estén hidratados es que sus cuidadores vigilen que beban, sobre todo en verano, y más si tienen diarreas y gastroenteritis.

Hidratarles, de mil formas

Diversos estudios científicos han probado que variar los líquidos que se ingieren al día favorece que se beba más y se alcance una hidratación adecuada. De ahí que este año la nueva campaña de la OHS lleve por lema "¡Hay mil formas divertidas de hidratarse!". ¿Cómo? Según una tabla adaptada de la Food and Nutrition Board (FNB) de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, los niños precisan lo siguiente:
  • Los bebés de los cero a seis meses: 0,7 litros de leche materna.
  • Los pequeños de siete meses a doce meses: 0,8 litros de líquidos entre leche materna, fórmula, agua, bebidas complementarias como zumos y alimentos.
  • Los niños de uno a tres años: cuatro tazas de bebidas en total (1,3 litros).
  • Los menores entre cuatro a ocho años: casi cinco tazas (1,4 litros), incluyendo el agua simple.
El agua debe ser la bebida de elección para los niños, pero como suelen rechazarla por su falta de sed y su nulo sabor, también se les pueden ofrecer zumos frescos de frutas naturales y de temporada, polos de agua y zumo de fresa o limón, leche o granizados.

Los más mayores deben beber de forma frecuente líquidos, como agua, zumos, refrescos, tés e infusiones, sin olvidar que hay alimentos que son en un 90% o 99% agua, como las frutas y las hortalizas, que deben figurar en la nevera, o platos como las sopas frías y el gazpacho, excelentes en verano.

Siete consejos para que niños y ancianos estén hidratados
  1. Beber debe ser un hábito en los ancianos aunque no tengan sed.
  2. Colocar una botella de agua de 1,5 litros en un lugar visible y bebérsela antes de finalizar el día.
  3. Ingerir 2,5 litros diarios y aún más si se realizan esfuerzos físicos y el clima es cálido o húmedo.
  4. Evitar perder líquidos en exceso. Para ello, es recomendable no exponerse al sol de forma innecesaria, no hacer ejercicio físico en horas centrales del día y vestir ropa fresca y poco ajustada para sudar menos.
  5. Ofrecer agua, zumos y bebidas en abundancia y con frecuencia a niños y ancianos y vigilar en especial a bebés, enfermos y dependientes.
  6. No tomar, en la medida de lo posible, refrescos azucarados, porque provocan caries y obesidad.
  7. Evitar las bebidas con alcohol.

Dar el pecho reduce el riesgo futuro de obesidad de la madre

Un estudio del Cancer Research UK y el Consejo de Investigación Médica (MRC, en sus siglas en inglés) del Reino Unido han presentado un estudio que ha demostrado que amamantar a los hijos puede ser beneficioso para las madres de cara evitar la obesidad años más tarde, incluso cuando se llega a la menopausia, según los resultados que publica en su último número la revista 'International Journal of Obesity'.

 Investigaciones previas ya habían demostrado que las mujeres que amamantan a sus hijos tienen menos riesgo de desarrollar cáncer de mama y ovario, así como diabetes tipo 2. Asimismo, también se sabía que la lactancia podía ayudar a las mujeres a perder el peso que muchas acumulan durante el embarazo.

 Sin embargo, este estudio ha demostrado por primera vez que los efectos beneficiosos para la mujer se pueden extender "incluso 30 años después de haber dado a luz", según ha explicado a la BBC la profesora Kirsty Bobrow, autora del estudio.

 Para la investigación se utilizaron los datos del llamado 'Estudio del Millón de Mujeres', que desde hace varias décadas permite conocer los factores reproductivos y de estilo de vida que afectan a la salud de la mujer. En este caso se tuvieron en cuenta los datos de altura, peso, historia reproductiva y otros factores relevantes de más de 740.000 mujeres.

 De este modo, observaron que las participantes tenían en promedio 57,5 años de edad y un IMC de 26,2, que se puede considerar como sobrepeso. Además, la mayoría de las mujeres (88%) habían tenido por lo menos un hijo y, de éstas, un 70 por ciento habían amamantando a sus pequeños durante una media de 7,7 meses.

 Aunque el estudio mostró que en las mujeres premenopáusicas cuantos más hijos tenían mayor era su índice de masa corporal (IMC), esta relación era "significativamente menor" entre las mujeres que habían amamantando a sus hijos.

 De hecho, ha explicado Bobrow, por cada seis meses de lactancia el IMC de la mujer era un 1 por ciento menor, una reducción que puede parecer pequeña pero que "tiene un impacto importante en la salud".

 La profesora Valerie Beral, directora de la Unidad de Epidemiología de Cáncer de la Universidad de Oxford y una de las autoras del estudio, explica que si esta cifra de 1 por ciento se traslada a la población del Reino Unido "podría significar 10.000 muertes prematuras menos cada década".

 Esto se debe principalmente a la reducción de las enfermedades vinculadas a la obesidad, como diabetes, las enfermedad del corazón y algunos tipos de cáncer.
 "Ya sabemos que amamantar es la mejor alternativa para los bebés", añade Bobrow, que celebra que este estudio "apoya la evidencia creciente de que los beneficios se extienden también a la madre, incluso 30 años después de haber dado a luz".

Tomado de: www.europapress.es

Vientre hinchado: seis claves para solucionarlo

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

El tipo de alimentos que se consumen, el modo de cocinarlos y los ritmos de las comidas son factores que influyen en la sensación de vientre hinchado

La sensación de vientre hinchado, además de incómoda, es poco gratificante. En este artículo se hace una revisión de la forma de comer -tanto en la elección de los alimentos como en la manera de cocinarlos-, con el fin de identificar las causas dietéticas del vientre hinchado y plantear las soluciones más acordes para facilitar las digestiones, prevenir los gases y reducir la molesta hinchazón.

Vientre hinchado: causas y soluciones

Hacer abdominales ayuda a mantener un vientre plano y tonificado. Sin embargo, en ocasiones, no basta con el ejercicio físico para reducir la hinchazón y las molestias que conlleva. El tipo de alimentos que se consumen, el modo de cocinarlos y los ritmos de las comidas son factores que influyen sobremanera en este malestar, que debería ser pasajero, pero puede convertirse en perpetuo.

1. Comer deprisa, ¿masticas o tragas?

El problema. Las personas que comen deprisa y hasta que se sienten llenas multiplican por tres el riesgo de sobrepeso. Este vínculo se explica en parte por la sensación de saciedad, que tarda entre 20 y 25 minutos en llegar del estómago al cerebro. Por ello, cuando se come rápido, se tiene hambre incluso tras ingerir suficiente alimento como para estar satisfecho. Además, al comer de ese modo, se traga más aire, lo que explica en parte la hinchazón abdominal. Al no masticarse lo suficiente, los alimentos ricos en carbohidratos que requieren mezclarse con la saliva para predigerirse (por acción de las enzimas salivares) llegan casi intactos al intestino y su digestión provoca fermentaciones que se traducen en indeseables gases.

Las soluciones. Comenzar la comida con ensaladas o tostar el pan son algunas propuestas que obligan a masticar los alimentos. Comer con palillos ayuda a comer más despacio y mejora la digestión, al tiempo que a menudo se come menos porque se percibe antes la sensación de saciedad. Servirse los platos por separado ayuda a tomar conciencia de la necesidad de comer más despacio.

2. Demasiadas frituras.

El problema. Un menú en el que abunden los empanados, los fritos, los rebozados, las croquetas, las patatas fritas, los guisos y los estofados puede ser muy variado, pero se excede con las frituras. Este es el modo de cocinado con el que el alimento absorbe más aceite. Digerir las grasas requiere más labor digestiva, es más costoso e influye en que se tenga sensación de plenitud o de hinchazón tras cada comida.

Las soluciones. Cocinar los alimentos a la plancha y acompañados de rehogados, estofados con poco aceite, al horno o al vapor en alternancia con las frituras. Para absorber menos aceite al freír, conviene añadir el alimento bien seco al aceite muy caliente (pero sin que humee), usar aceite de oliva (impregna menos al alimento) y dejar reposar los fritos en papel absorbente de cocina para que empape el exceso de aceite.

3. Las burbujas hinchan.

El problema.
Tomar refrescos con gas hincha el vientre. Si además son azucarados, se ingieren "calorías vacías" que suman energía y contribuyen a ganar peso. El agua con gas, aunque no tiene calorías, también puede provocar esa sensación de tripa hinchada, más si se toma durante las comidas.

La solución. Elegir agua sin gas como bebida preferente y tomarla fuera de las comidas es un buen consejo para combatir la distensión abdominal.

4. ¿Falta fibra o se toma en exceso?

El problema. La fibra, como todo, conviene tomarla en su justa medida. Ingerir poca cantidad se asocia al estreñimiento, pero comer más fibra de la que el organismo tolera también es contraproducente, ya que puede provocar diarrea e hinchazón abdominal.
Las soluciones. Para evitar molestias digestivas, quienes se inicien en el consumo de alimentos integrales, deben hacerlo poco a poco (comenzar si acaso con el pan, luego con los cereales, más tarde con el arroz y la pasta...). Una alimentación aporta suficiente fibra si alterna frutas, ensaladas y verduras, algún alimento integral, frutos secos, frutas desecadas y legumbres. Si es así, no será preciso tomar extras de fibra en pastillas o en forma de salvado.

5. Falta de fuerza digestiva.

El problema. Comer todos los alimentos refinados, es decir, elaborados con harinas no integrales, como el pan, las galletas, la pasta, los cereales de desayuno o el propio arroz, hace que se agoten antes las enzimas digestivas que fabrica el propio aparato digestivo, ya que los alimentos ingeridos están desprovistas de ellas. Esto se traduce en una menor fuerza digestiva que explica, en gran medida, la hinchazón abdominal, los gases (flatulencia y aerofagia) y las dispepsias.
Las soluciones. Iniciarse en el consumo de alimentos integrales es muy beneficioso para la salud. Además de que la densidad nutritiva de estos alimentos es mayor (tienen más vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes), proveen de enzimas con efectos positivos en el aparato digestivo como para combatir el vientre hinchado. También puede ser muy útil añadir a las ensaladas brotes de germinados o incluir en el menú alimentos fermentados como el chucrut o el miso. En ambos casos, por los procesos de germinación y de fermentación que experimentan estos alimentos, se generan enzimas que ayudan en la digestión.

6. No gustan las ensaladas.

El problema.
Las enzimas de los alimentos se destruyen, en gran medida, por la acción del calor, es decir, al asar, cocer, calentar o freír los alimentos. Cuando no se tiene la costumbre de comer ensaladas y fruta fresca, con el tiempo se puede perder fuerza digestiva por escasez de enzimas digestivas.
La solución. Los alimentos crudos son la principal fuente dietética de enzimas, de ahí la necesidad de comer algo de ensalada o de fruta fresca a diario.

Intolerancia desconocida a algún alimento: otra causa de la hinchazón abdominal

Entre las distintas intolerancias, la celiaquía (o intolerancia al gluten) y la intolerancia a la lactosa son las más conocidas. El malestar digestivo es el denominador común en este tipo de trastornos alimentarios. Otro mecanismo concreto de intolerancias es la histaminosis alimentaria no alérgica (o síndrome HANA). En este caso, los síntomas se desarrollan por el impacto de una molécula, la histamina, con los distintos receptores de las células de nuestro organismo. Los síntomas son dispersos, aunque todos tienen un nexo común: la descarga fuerte de histamina tras el consumo del alimento responsable.

Los trastornos digestivos más comunes que se identifican como consecuencia de este tipo específico de intolerancias son: dispepsia o digestiones pesadas frecuentes justo después de comer, digestiones lentas, tripa hinchada, diarreas y/o estreñimiento (uno u otro malestar, o alternancia entre ambos), gastritis, náuseas, vómitos. No suelen darse todos los síntomas en una misma persona, salvo que se esté muy afectado.

El aumento del volumen corporal, la retención de líquidos o los dolores de cabeza frecuentes son otras señales que, en ocasiones, confluyen y ayudan a identificar el perfil de una persona candidata a estar afectada de alguna intolerancia. Si este tipo de trastorno no se resuelve con una alimentación adaptada y adecuada, con los años, puede degenerar en patologías crónicas como colon irritable, cefaleas o migrañas, fatiga muscular crónica o fibromialgia, entre otras.

Más pruebas de que el jugo de arándano protege de las infecciones

El jugo y los complementos de arándano realmente ayudan a prevenir las infecciones del tracto urinario, confirma un estudio reciente.

Hasta el 50 por ciento de las mujeres desarrollan al menos una infección del tracto urinario (ITU) en sus vidas, y hasta el 30 por ciento desarrollan ITU recurrentes, según los expertos. Por eso, hace mucho que los investigadores debaten si los arándanos y los productos derivados de ellos pueden tener algún rol en la prevención o tratamiento de las dolorosas infecciones.

Para este nuevo informe, investigadores de Taiwán analizaron trece estudios que compararon productos que contenían arándanos con placebos inactivos en un total de 1,616 individuos en Norteamérica y Europa. La mayoría de ensayos duraron seis meses.

¿El resultado? Esos antiguos remedios caseros proveen protección contra las ITU comunes, sobre todo entre las mujeres, mujeres con infecciones repetidas, los niños, y los que beben jugo de arándano en lugar de tomar complementos de arándano, reportaron los investigadores.

Además, las personas que consumían los productos de arándano dos veces al día obtuvieron más protección que sus contrapartes que lo hacían con menos frecuencia, según el estudio, que aparece en la edición del 9 de julio de la revista Archives of Internal Medicine.

"Los productos que contienen arándano podrían reducir la tasa de incidencia de ITU en las personas en alto riesgo", señaló el autor del estudio, el Dr. Chien-Chang Lee, director del departamento de medicina de emergencia de la Rama de Yunlín de la Universidad Nacional de Taiwán, en el Condado de Yunlín.

Las mujeres embarazadas, los mayores y las personas que tienen una vejiga neuropática (una vejiga hipoactiva causada por daño al sistema nervioso) están entre los que tienen un riesgo elevado.

No se sabe exactamente de qué forma los arándanos ayudan a prevenir las infecciones del tracto urinario, pero podrían interferir con la adhesión de las bacterias a las células, potencialmente previniendo la infección.

El jugo de arándano podría ser más eficaz que las cápsulas o pastillas. "Este beneficio podría provenir de un efecto aditivo o sinergístico de sustancias desconocidas en el jugo, que no aparecen en las cápsulas o pastillas de arándano", apuntó Lee. "Por tanto, recomendamos el jugo de arándanos en lugar de las tabletas o pastillas de arándano para la prevención de las ITU, a pesar de sus efectos secundarios".

"Las personas que toman jugo de arándano durante mucho tiempo podrían sufrir de molestias gastrointestinales", señaló Lee. "Las cápsulas o pastillas podrían prevenir ese efecto secundario".

El alto contenido de azúcar de algunos jugos de arándano podría también ser preocupante para alguien que tenga diabetes, señalaron los autores.

Debido a las muchas diferencias en los estudios y las poblaciones estudiadas que se incluyeron en este análisis, los autores añadieron que los hallazgos deben ser interpretados con precaución.

No todo el mundo está convencido de los poderes preventivos de la baya de los pantanos. La Dra. Elizabeth Kavaler, uróloga del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York, apuntó que los arándanos y el jugo de arándano podrían probarse para la prevención de las ITU. Pero "cuando se tiene una ITU, hay que tratarla con antibióticos", enfatizó.

"Las personas que contraen ITU con frecuencia se sienten indefensas porque no tienen control sobre cuándo les sucede, así que si los arándanos las hacen sentirse en control, son seguros", apuntó La mejor forma de evitar las ITU es potenciar el sistema inmunitario. Esto incluye comer bien, hacer ejercicio y dormir lo suficiente.

La Dra. Jill Rabin, jefa de atención ambulatoria, obstetricia y ginecología, y directora de uroginecología del Centro Médico Judío de Long Island en New Hyde Park, Nueva York, dijo que "siempre ha recomendado" el jugo o los productos de arándano para prevenir las infecciones del tracto urinario. "Hace que la orina sea más ácida, dificultando que las bacterias se acumulen en la pared de la vejiga", explicó.

Rabin concurrió en que los arándanos no son un tratamiento para las infecciones del tracto urinario. Además, no todo el mundo puede consumir jugo o pastillas de arándano de forma segura, lo que incluye a los individuos que toman anticoagulantes, planteó.

"Revise sus medicamentos y asegúrese de que no haya contraindicaciones", aconsejó.

Los individuos con diabetes y los que tienen sistemas inmunitarios debilitados podrían tener una mayor tendencia a desarrollar ITU. Aunque no hay una forma segura de prevenir estas infecciones, ducharse antes y después de las relaciones sexuales, así como evitar las tangas, podría plantear una diferencia, señaló.

Las personas que pasan poco tiempo sentadas viven más

 Investigadores del Brigham and Women's Hospital de Boston y las universidades de Harvard y Louisiana State, en Estados Unidos, aseguran que aquellas que no pasan sentadas más de tres horas al día pueden prolongar hasta dos años más su esperanza de vida. Además, si sólo ven la televisión dos horas al día pueden sumar otros 1,4 años de vida.

 Así se desprende de los resultados de una investigación publicada en el 'British Medical Journal' (BMC) sobre el impacto de la vida sedentaria en la longevidad.

 Estudios previos ya han mostrado un vínculo entre la falta de actividad física y el riesgo de enfermedades como diabetes tipo 2 y trastornos cardiovasculares, como el infarto o eventos cerebrovasculares, de ahí que se recomiende a partir de edad adulta llevar a cabo al menos 150 minutos de actividad física moderada durante la semana.

 Sin embargo, el estilo de vida moderno hace que muchas personas pasen gran parte del día sentado en un escritorio o frente al televisor, según los autores de la investigación, que calcularon que el tiempo medio que un adulto pasa sentado es de entre cinco y seis horas.

 Para ello, utilizaron los datos del Sondeo Nacional de Salud y Nutrición (NHANES, en sus siglas en inglés) de entre 2005 y 2010, y analizaron los estudios publicados sobre el impacto de estar sentado en la mortalidad.

 De este modo, encontraron cinco estudios relevantes que habían involucrado a 167.000 adultos de entre 18 y 90 años. Cuando compararon estos datos con las cifras del sondeo NHANES y después de tomar en cuenta factores como la edad y el sexo, lograron establecer un cálculo del número de muertes que estaban asociadas al tiempo que se pasa sentado.

 Así, encontraron que un 27 por ciento de las muertes estaban relacionadas con estar sentado y el 19 por ciento a estar sentado frente al televisor. 

 Tal como explican los autores en declaraciones a la BBC, "los resultados de este estudio indican que limitar el tiempo que se pasa sentado a menos de tres horas cada día puede incrementar dos años la expectativa de vida".

 De igual forma, según han añadido, restringir el tiempo que se pasa mirando la televisión a menos dos horas diariamente puede extender la expectativa de vida por otros 1,4 años".

 Los autores subrayan, sin embargo, que estos resultados son un "cálculo teórico" y, por tanto, no quieren decir que una persona sedentaria vivirá dos años menos que alguien más activo. La estadística, afirman, es poblacional y muestra la mortalidad por todas las causas y no pueden aplicarse a individuos.

 Sin embargo, puntualizan que los resultados sí muestran el impacto perjudicial de un estilo de vida sedentario en la salud. Tal como señala el profesor Peter Katzmarzyk, quien dirigió el estudio, "los resultados de este estudio indican que el tiempo prolongado que se pasa sentado y viendo la televisión puede tener el potencial de reducir la expectativa de vida en Estados Unidos".

Tomado de: www.europapress.es

7 de julio de 2012

La lucha contra obesidad no es sólo cuestión de fármacos

Esta semana se conocía que EEUU ha aprobado un fármaco contra la obesidad llamado Belviq. La agencia estadounidense del medicamento (FDA, según sus siglas en inglés) le ha dado el visto bueno, pero los expertos se preguntan si será un éxito de ventas y, lo que es más importante, qué efectos puede provocar en la salud una vez que se comercialice. Estos días, también se celebra en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander el curso 'Alimentación, nutrición y estilo de vida. Impacto de la actividad física sobre la salud' y algunos de los participantes ponen de manifiesto una cuestión: "El tratamiento farmacológico ha sido decepcionante hasta ahora".

"Es difícil fiarnos de un fármaco que sólo ataca a una diana como es este caso", explica Manuel Serrano Ríos, profesor emérito de Medicina Interna de la Universidad Complutense de Madrid, miembro de la Real Academia Nacional de Medicina y director del Instituto Danone. "Lo ideal sería encontrar una 'polipíldora'", prosigue. Con ello se refiere a que Belviq activa un receptor, la serotina 2C, que bloquea las señales de apetito en el cerebro y logra que los pacientes se sacien con pequeñas dosis de comida.

Él y otros especialistas como Mario Foz, profesor emérito de la Universidad Autónoma de Barcelona, hablan de nuevas vías en la investigación que apuntan a las posibilidades que ofrece el tejido marrón, que junto al blanco forma el tejido adiposo. El primero es el que trabaja para quemar calorías, al contrario que el blanco, que es el reservorio de energía. "Con la búsqueda de más tejido marrón puede haber descubrimientos, pero es difícil", señala Foz. Ambos explican que de ser así, podrían existir tratamientos que facilitaran la "intertransformación" de energía en distintas partes del cuerpo y por ello, no desprecian los avances en fármacos, pero tienen claro una cosa: "Aunque se produzcan descubrimientos, no hay que dejar de lado el estilo de vida".

"Ése es el futuro y seguirá siéndolo", afirma Manuel Serrano Ríos sobre la necesidad de una vida saludable gracias a una dieta equilibrada y a saber quemar las grasas de forma adecuada a través del ejercicio físico. De momento, el presente indica que la obesidad es una de las epidemias del siglo XXI. "Se está cambiando a peor no tanto en cantidad, sino en calidad", alerta por su parte el profesor emérito de Pediatría de la Universidad de Zaragoza, Manuel Bueno Sánchez, sobre los hábitos de consumo de alimentos. Considera que con la crisis esta situación puede mantenerse o agravarse, pero también se puede frenar si se llevan a cabo las medidas adecuadas.

"En los programas educativos deben ser obligatorias las charlas para concienciar a los jóvenes", señala. Serrano Ríos también coincide en que el papel de la escuela tiene cada vez más valor y apuesta porque los dietistas y nutricionistas asesoren directamente a los colegios. "En EEUU han puesto en marcha una iniciativa muy interesante en la que se mide, pesa y evalúa a los estudiantes para prevenir o detener la obesidad", explica. Ambos coinciden en que no es suficiente informar de que menú hay en los centros educativos cada semana y sí saber a ciencia cierta si cada alumno se acaba todo lo que hay en el plato. "Esto es una cuestión no sólo de médicos, sino de todos", concluyen.

Tomado de: www.elmundo.es

Los padres son la clave de si los niños hacen suficiente ejercicio o no, según un estudio

Los padres tienen mucho que ver en que sus hijos pequeños obtengan suficiente actividad física, según dos estudios recientes.

En un estudio, Investigadores de la Universidad Estatal de Oregón observaron a 200 familias con hijos de 2 a 4 años para determinar cómo el estilo de crianza afecta los niveles de actividad física de los niños.

Todos los niños pasaban de cuatro a cinco horas sentados en un día normal, pero los hijos de padres considerados "negligentes" (los que no estaban en casa con frecuencia y pasaban menos tiempo con sus hijos) pasaban hasta treinta minutos más al día viendo televisión, jugando videojuegos o frente a una pantalla de algún otro tipo.

"Media hora al día podría no parecer mucho, pero al sumarse durante una semana, un mes, un año, se tiene un gran impacto", aseguró en un comunicado de prensa de la universidad el autor líder del estudio David Schary, estudiante doctoral del Colegio de Salud Pública y Ciencias Humanas. "Un niño podría obtener hasta cuatro horas más de juego activo cada semana, y eso prepara el terreno para el resto de su vida".

A Schary le alarmó aún más hallar que todos los niños estaban sentados varias horas al día.

"En todos los estilos de crianza, vimos de cuatro a cinco horas al día de actividad sedentaria", lamentó Schary. "Se trata de las horas de vigilia, sin incluir las siestas ni los momentos en que comen. Algunos padres contaban el juego calmado, como estar sentado y colorear o hacer un rompecabezas, como actividad positiva, pero esta es una edad en que el movimiento es esencial".

En el segundo estudio, Schary y un colega observaron a las mismas familias y hallaron que el juego activo era más común entre los niños cuyos padres jugaban con ellos. Pero cualquier nivel de estímulo de los padres, incluso simplemente ver a sus hijos jugar o llevarles en coche a una actividad, tuvo un efecto positivo.

"Cuando los niños son muy pequeños, jugar es lo más importante que hacen en las horas de vigilia, así que el respaldo y aliento de los padres es esencial", aseguró Schary. "Así que cuando vemos a niños de preescolar que no salen mucho y que se sientan a jugar con un teléfono celular o a ver tele, debemos ayudar a los padres a contrarrestar esa conducta".

Personas optan por alimentos ricos en calorías tras un ayuno

Las personas que ayunaron durante varias horas tenderían a optar por productos ricos en calorías, como el almidón y la proteína, cuando pueden volver a comer.

Y un equipo observó que eso hacía que ingirieran cantidades extras de esos alimentos.

Esto es, para los autores, un mensaje para los que pasan períodos prolongados sin comer. "Demuestra la importancia de las opciones disponibles en el entorno", dijo el doctor Aner Tal, coautor del estudio de la Universidad de Cornell. Para quienes practican el ayuno, entonces, "sería importante no acumular productos poco saludables."

Para el estudio, publicado en una carta de Archives of Internal Medicine, el equipo de Tal reunió a 128 estudiantes de Cornell. Al azar, los dividió en dos grupos: uno no debía comer ni beber a partir de las 6 P.M. del día anterior al estudio, que se realizaría al mediodía, mientras que el otro podía comer normalmente. Cuando los estudiantes almorzaron juntos el día del estudio, el primer grupo no comía desde hacía 18 horas.

A cada estudiante se le ofreció un almuerzo tipo buffet con pan, papas fritas, queso, pollo, zanahorias y arvejas. El equipo filmó qué alimentos elegían de sus platos y determinó cuánto comían.

Se excluyeron 43 estudiantes del análisis principal. Treinta de los 40 restantes que habían ayunado optaron primero por el pan, las papas fritas, el pollo o el queso, comparado con 20 de los 45 estudiantes del grupo control.

Finalmente, los participantes consumieron un 47 por ciento más calorías del primer alimento elegido que de otros productos del menú. El estudio no explica por qué los estudiantes optaron principalmente por el almidón y la proteína, pero Tal opinó que la respuesta estaría asociada con el impulso interno de consumir alimentos ricos en grasa después de un período de ayuno.

Los autores sugieren que los hospitales y las cafeterías que atienden a personas que pasan períodos prolongados sin comer deberían tener en cuenta estos resultados y hacer que los vegetales y otras opciones saludables "serán más convenientes y más visibles". Eso alentaría a esas personas a optar por alimentos saludables después de un ayuno.

En un comentario publicado con el estudio, dos especialistas en nutrición sugieren que los resultados serían aplicables a sitios fuera de los hospitales y las cafeterías. Coincidieron en que estas investigaciones son importantes para quienes tienen hambre y padecen inseguridad alimentaria.

"Estamos comenzando a comprender que factores de la obesidad, la inseguridad alimentaria y otros están interconectados. Estaríamos perdiendo una oportunidad si no (lo estudiamos)", dijo la doctora Amy Yaroch, coautora del comentario y directora del Centro para la Nutrición Gretchen Swanson, de Omaha, Nebraska.

Personas que caminan mucho tienen menor riesgo diabetes: estudio

Entre las personas con elevado riesgo de diabetes que hacen muy poco ejercicio, aquellas que logran caminar más durante el día son menos propensas a desarrollar exceso de glucosa en la sangre, según un estudio realizado en Estados Unidos.

Investigaciones previas demostraron que caminar más está ligado con un menor riesgo de diabetes, pero pocos estudios han estudiado con mediciones precisas cuántos pasos daban las personas por día, dijo Amanda Fretts, principal autora e investigadora de la University of Washington en Seattle.

"Nuestro hallazgo no nos sorprendió, dado que otros estudios han demostrado que incluso una leve actividad está asociada con un menor riesgo de diabetes", dijo Fretts a Reuters Health.

Para obtener una mejor noción de los beneficios potenciales de caminar, Fretts y sus colegas pidieron a más de 1.800 personas que usen un podómetro durante una semana para contabilizar el número de pasos que solían dar por día.

Todos ellos provenían de comunidades nativas de Arizona, Oklahoma y Dakota del Norte y del Sur, conocidas por tener bajos niveles de actividad física y altas tasas de diabetes.

Alrededor de un cuarto del grupo fue considerado como con muy baja actividad, con menos de 3.500 pasos por día, mientras que la mitad realizaba menos de 7.800 pasos diarios. Las recomendaciones de caminata diaria suelen apuntar a un mínimo de 10.000 pasos al día.

Al comienzo del estudio, ninguno de los participantes tenía diabetes. Pero luego de cinco años de seguimiento, 243 personas tenían la condición.

Cerca del 17 por ciento de las personas en el grupo con menor actividad desarrollaron diabetes, comparado con el 12 por ciento de quienes daban más de 3.500 pasos al día.

Luego de tener en cuenta la edad de las personas, si fumaban o tenían otros factores de riesgo, el equipo de Fretts determinó que quienes caminaban el máximo eran un 29 por ciento menos propensos a desarrollar diabetes que aquellos que caminaban en el mínimo nivel.

Los resultados no prueban que caminar más sea responsable del menor riesgo de diabetes, pero Fretts ofreció algunas explicaciones posibles de cómo ayudaría caminar.

"La mayor actividad física prevendría el aumento de peso y promovería el adelgazamiento, uno de los principales determinantes del riesgo de diabetes", indicó la autora.

La actividad física también tiene efectos sobre la inflamación, la glucosa y otras moléculas del cuerpo que podrían ayudar a reducir el riesgo de diabetes.

No obstante, Fretts agregó que los beneficios potenciales de estas caminatas moderadas son "sólo para que comiencen aquellos que son realmente inactivos".