30 de septiembre de 2012

Corazón de ticos sufre por mala alimentación y poco ejercicio

Es de los órganos más importantes del cuerpo humano: comienza a latir desde el vientre materno y sus latidos nos acompañan durante toda la vida, pero no todos se preocupan por cuidarlo. Tanto así, que el corazón es el órgano más enfermo.

En el país, los males cardíacos son la principal causa de muerte desde 1970, y en más de 40 años los números no han bajado.

Prueba de ello es que 4.801 costarricenses murieron el año pasado por problemas del corazón, según datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS); 12 muertes por cada 100.000 habitantes, esto constituye el 25,5% de las muertes del territorio nacional.

Además, en el 2011 se dieron 20.207 hospitalizaciones en centros médicos públicos por esta causa, y en el 2011 la CCSS invirtió ¢97.029 millones en la atención de este tipo de enfermedades.

¿Las causas? Aunque una minoría de personas tiene factores genéticos que enferman este órgano, la mayoría de males y muertes se deben a lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) llama “enemigos del corazón”: el fumado, el sedentarismo y una dieta cargada de grasas y con pocas frutas y verduras.

Por otra parte, varias organizaciones realizarán hoy una serie de actividades como parte de las celebraciones del Día Mundial del Corazón.

“Hay cosas que podemos cambiar y otras que no. No podemos cambiar la edad o la genética, pero sí podemos evitar una enfermedad cardíaca haciendo ejercicio, aumentando el consumo de frijoles, frutas y verduras, no fumar”, comentó Luis Fernando Valerio, presidente de la Asociación Costarricense de Cardiología.

“Si toma licor, no tome más de dos copas o cervezas por día y deje un día de descanso. Las personas con hipertensión o colesterol alto no deben dejar sus tratamientos aunque se sientan mejor”, añadió.

¿Qué le sucede al corazón? 

Las formas más comunes de males cardiovasculares son el infarto agudo al miocardio y el accidente cerebrovascular (o derrame cerebral).

Según el cardiólogo Rodrigo Monge, un infarto se da por la obstrucción de la arteria coronaria.

La mayoría de las obstrucciones se da por una acumulación de grasa en la arteria (llamada placa) que bloquea una coronaria. La placa interrumpe el flujo de sangre a la sección del músculo cardíaco alimentado por la arteria. Si la sangre no llega a una porción del músculo cardíaco, esta morirá.

Por otra parte, hay dos tipos de derrames cerebrales: el isquémico y el hemorrágico.

El isquémico se da cuando una arteria del cerebro se bloquea e impide el flujo de sangre a una parte del cerebro. Las células mueren por falta de oxígeno y nutrientes.

El hemorrágico ocurre cuando un vaso sanguíneo del cerebro se rompe y sangra, con lo que las células no reciben oxígeno.

Sin embargo, las muertes no son la única consecuencia. En muchas ocasiones estas enfermedades no matan, pero sí dejan serios problemas en la calidad de vida.

“Un infarto puede dejar trastornos en las válvulas del corazón o fallas cardíacas y les puede faltar el aire para movilizarse, algunos tienen hasta dificultades para dormir por falta de aire”, explicó .

Problema mundial. 

Datos de la OMS señalan que cada año 17,3 millones de personas mueren por males cardíacos. Además, se calcula que para el 2030, morirán cerca de 23,6 millones de personas por este tipo de padecimientos.

La situación golpea más en países desarrollados porque el estilo de vida impulsa a sus habitantes a hacer poco ejercicio, una vida agitada y mala alimentación; pero hay más muertes en países subdesarrollados donde hay menos acceso a atención médica.

En Costa Rica, las provincias que tienen más muertes son las mismas que registran más casos: San José y Alajuela.

Tomado de: www.nacion.com

Los antioxidantes podrían reducir el riesgo de ataque cardiaco en las mujeres, según un estudio

Una dieta rica en antioxidantes (sobre todo provenientes de frutas y verduras) puede reducir el riesgo de ataque cardiaco en las mujeres, informan investigadores.

El nuevo estudio incluyó a más de 32,500 mujeres suecas de 49 a 83 años de edad, que rellenaron un cuestionario sobre sus hábitos alimentarios. En los diez años de seguimiento, más de 1,100 de las mujeres sufrieron ataques cardiacos.

Las mujeres con los niveles más altos de antioxidantes experimentaron una reducción de 20 por ciento en su riesgo de ataque cardiaco. Esas mujeres consumían casi siete porciones al día de frutas y verduras, casi tres veces más que las 2.4 porciones al día consumidas por las que tenían los niveles más bajos de antioxidantes.

El estudio aparece en la edición de octubre de la revista The American Journal of Medicine. "Nuestro estudio fue el primero en observar el efecto de todos los antioxidantes dietarios en relación con [los ataques cardiacos]", aseguró en un comunicado de prensa de la revista la investigadora líder Alicja Wolk, de la división de epidemiología nutricional del Instituto Karolinska en Estocolmo, Suecia.

Hay varios tipos de dietas para perder peso, pero las que enfatizan un mayor consumo de frutas y verduras podrían ser las más efectivas, escribió en un comentario acompañante la directora editorial de la revista Pamela Powers Hannley.

"Pero apenas 14 por ciento de los adultos estadounidenses y 9.5 por ciento de los adolescentes comen cinco o más porciones de frutas o verduras al día", anotó.

Aunque la investigación halló una asociación entre un mayor consumo de antioxidantes y un menor riesgo de ataque cardiaco, no probó una relación causal.

La gordura no da la felicidad

Ansiedad, depresión, trastornos en el control de los impulsos... Un estudio presentado en el XVI Congreso Nacional de Psiquiatría desmiente el tradicional mito del 'gordito feliz' y desvela un amplio abanico de problemas psicológicos asociados a la obesidad.

Con los datos de más de 100 pacientes tratados en el Hospital Infanta Leonor de Madrid, la investigación revela que un 31% de estas personas había sufrido un trastorno de ansiedad asociado a su problema de peso; mientras que hasta un 35% tenía antecedentes de depresión.

Como ha explicado en el congreso que estos días se está celebrando en Bilbao el doctor Javier Quintero, jefe del servicio de Psiquiatría del hospital madrileño, estos datos son el fruto de la colaboración entre psiquiatras y endocrinos, y de un abordaje más amplio de la obesidad, en la que se combinan los factores nutricionales, pero también sociales y psicopatológicos.

"El 17% de los pacientes con obesidad presentó antecedentes de un trastorno 'clásico' de la alimentación, como la anorexia y la bulimia", prosigue Quintero; que también recuerda que el 10% de los participantes en la investigación presentaba un trastorno en el control de los impulsos.

"Desde el punto de vista clínico, resulta muy sorprendente la presencia de un 20,4% de pacientes con trastorno por déficit de atención e hiperactividad, una cifra cinco veces superior a la esperada en la población general", prosigue el psiquiatra madrileño.

El hecho de que uno de cada dos pacientes haya estado en tratamiento con psicofármacos (principalmente antidepresivos y benzodiacepinas) y otro 40% haya participado en algún tipo de intervención en el servicio de Psiquiatría refleja, según Quintero, "que la obesidad es un problema de salud de primera magnitud. Y en muchos casos terriblemente resistente a las intervenciones convencionales".

Y pone como ejemplo las dietas, con las que un 62% de los encuestados reconoce haber estado en contacto constante a lo largo de su vida. Por este motivo, el especialita recomienda un abordaje conjunto de estos pacientes por los servicios de Endocrino y Psiquiatría, "de manera que sean estudiados desde una visión más amplia".

Tomado de: www.elmundo.es

Alimentación saludable: diez consejos para cuidar el corazón

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

Para prevenir las enfermedades cardiovasculares, es fundamental aumentar los alimentos de origen vegetal en la dieta y reducir la ingesta de cárnicos, lácteos enteros, azúcares añadidos y sodio

Las enfermedades del corazón y del sistema circulatorio suponen la primera causa de muerte a nivel mundial. Sobre ellas influyen numerosos aspectos, algunos de los cuales no son modificables (la carga genética o la edad), mientras que otros, como la alimentación, el sedentarismo o el tabaquismo, sí lo son. El presente texto se centra en el papel de la alimentación, debido a que seguir una dieta sana supone un importantísimo factor en el momento de prevenir las patologías cardiovasculares. Un reciente consenso de diez sociedades europeas de cardiología recomienda seguir una dieta saludable por ser la piedra angular en la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Vale la pena saber en qué se sustenta esta piedra angular si queremos mejorar la salud de nuestro corazón. A continuación, se destacan diez consejos prácticos.

1. Toma frutas y hortalizas... a diario

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó en 2011 que la baja ingesta de frutas y hortalizas es responsable de 1,7 millones de muertes al año. Las enfermedades cardiovasculares representan una gran parte de ellas. Esto puede deberse a que estos alimentos contienen sustancias protectoras pero también a que su ingesta desplaza al consumo de alimentos superfluos (que, en exceso, aumentan el riesgo cardiovascular).

Casi todas las organizaciones sanitarias recomiendan consumir un mínimo de cinco raciones de frutas y hortalizas al día en adultos. Nuevos datos señalan que podría ser incluso más recomendable tomar ocho raciones de frutas y hortalizas en vez de cinco.

No es aconsejable tomar zumos de frutas para compensar la falta de fruta en nuestra dieta. El Comité Científico "5 al día" aconseja no superar una ración de zumo de fruta al día, ya que no tiene los mismos efectos fisiológicos que la fruta entera (entre otras diferencias, tiene un menor efecto saciante).

En cuanto a las verduras, no conviene tomar a menudo las variedades precocinadas o envasadas a las que se haya añadido sal en su elaboración.

2. Reduce (mucho) tu consumo de sal: toma menos procesados

El exceso de sal es perjudicial. Supone, según la OMS, un factor de riesgo "clave" en la hipertensión y en la enfermedad cardíaca. Una investigación estimó que reducir el consumo poblacional de sal en 3 gramos al día (tomamos unos 10 g/día) ejercería los mismos beneficios que eliminar el tabaquismo.

La ingesta de sal en España duplica el límite superior establecido por las autoridades sanitarias. Sin embargo, solo del 25% al 30% de esta cantidad de sal la añadimos en el hogar, el resto está "escondida" en multitud de alimentos que tomamos a diario: panadería, bollería, cárnicos y derivados, salsas, quesos, comida rápida, vegetales en conserva, sopas listas para tomar, etcétera. El consejo es obvio: debemos disminuir nuestro consumo de alimentos procesados.

En cualquier caso, es mejor que la sal sea "yodada" para evitar los muy frecuentes "trastornos por déficit de yodo".

3. Sustituye refinados por integrales

Las evidencias científicas que demuestran que sustituir los cereales refinados por integrales es cardiosaludable son abrumadoras. Tomar integrales disminuye el riesgo de sufrir diabetes tipo 2, hipertensión, cardiopatía, algunos tipos de cáncer, e incluso, el riesgo de morir de forma prematura. Son ejemplos de cereales integrales:
  • Arroz integral
  • Avena
  • Quínoa
  • Cuscús de trigo integral
  • Mazorca de maíz o palomitas de maíz caseras
  • Trigo integral (como el del pan integral tradicional, mejor si no contiene sal)
  • Cebada
  • Centeno
4. Toma más legumbres y frutos secos

Los expertos en nutrición no cesan de insistir en que incluyamos legumbres en nuestros menús lo más a menudo posible. Los beneficios para la salud de nuestro corazón están fuera de duda. En cuanto a los frutos secos, el 2º Congreso de la Federación de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética recogió un simposio titulado "Frutos Secos y Salud Cardiovascular", del cual surgió la llamada "Declaración de Barcelona". Esta incluye, entre otras, las siguientes dos consideraciones:
  1. "Los frutos secos se encuentran entre los alimentos que cuentan con mayor evidencia científica en cuanto a su beneficio para la salud cardiovascular".
  2. "El consumo regular de frutos secos no se asocia a un aumento de peso".
5. Pescado en vez de carne, pero no más de dos raciones a la semana

Los beneficios asociados a la ingesta de pescado, según detallan expertos de Harvard, se producen porque quien toma pescado no toma carne y abusar de esta aumenta el riesgo de padecer numerosas dolencias. Quizá por eso el editorial de marzo de 2009 de la revista 'Archives of Internal Medicine' se bautizó con el título "Reducir el consumo de carne ejerce múltiples beneficios para la salud del mundo". No sorprende, por tanto, que las personas vegetarianas tengan menos enfermedades cardiovasculares que las no vegetarianas, tal y como ha reflejado un reciente metaanálisis publicado en 'Annals of Nutrition & Metabolism'.

Un sólido estudio ha concluido en septiembre de 2012 que tanto las carnes rojas como las procesadas aumentan el riesgo cardiovascular, pero que estas últimas lo aumentan mucho más. Son las que se conservan gracias a la utilización de sal o de otras sustancias, como los nitritos (salchichas, bacón, jamón, chorizo, mortadela, etc.).

De cualquier modo, si aumentásemos mucho la ingesta de pescado, se producirían dos situaciones indeseables: tomaríamos muchos contaminantes medioambientales presentes en el pescado (mercurio, cadmio, dioxinas, furanos y sustancias perfluoroalquiladas) y desplazaríamos el consumo de alimentos de origen vegetal. Entidades de referencia, como la Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria, recomiendan (tras poner en la balanza riesgos y beneficios) tomar dos raciones de pescado a la semana.

6. ¿Lácteos? Mejor desnatados

Uno de los "12 pasos para una alimentación sana" que propone la OMS-Europa es usar leche y productos lácteos (leche agria, yogur y queso) que sean bajos tanto en grasa como en sal. Pese a que la leche solo tiene un 3% de materia grasa, dos terceras partes de su grasa son saturadas (ácido mirístico, el peor desde el punto de vista del riesgo cardiovascular). Los quesos representan un panorama menos alentador, ya que además de contener mucha sal, pueden llegar a tener más de un 60% de grasa. El queso "fresco" tiene un 15% (cinco veces más que la leche entera). Tomar menos lácteos (tomamos una elevada cantidad) y priorizar los desnatados es, en suma, lo más aconsejable.

7. Huevos, no es necesario prohibir, pero tampoco es bueno abusar

Hay pocas evidencias que demuestren que tomar huevos sea malo para el corazón, pero tampoco hay evidencias que prueben que sea bueno. Tomar algún huevo a la semana es compatible con una dieta sana. Lo idóneo es acompañarlo con las hortalizas preferidas y consumirlo junto con un cereal integral (como pan integral sin sal) o una legumbre.

8. Evita las bebidas azucaradas

El Consejo Asesor de las Guías Dietéticas americanas, con la asistencia de la Colaboración Cochrane, declaró en 2010 que debemos "evitar" las bebidas azucaradas. La palabra "evitar" es, hasta la fecha, la recomendación más rotunda emitida en un documento de esta naturaleza. No sorprende: la asociación de estas bebidas con las dolencias cardiovasculares es clara.

9. ¿Alcohol? Cuanto menos, mejor

El consumo de alcohol es una de las primeras causas prevenibles de mortalidad en España y supone el tercer factor de riesgo de muerte prematura y enfermedad, según el PAPPS. En cuanto a los supuestos beneficios del consumo "moderado" (que debería denominarse "de bajo riesgo") de alcohol sobre el corazón, es conveniente tener en cuenta la más reciente opinión de la OMS al respecto: el alcohol es "perjudicial para el sistema cardiovascular", además de teratogénico, neurotóxico, adictivo, inmunosupresor y carcinogénico.

No deberían tomar nada de alcohol los menores de edad, las mujeres embarazadas o que puedan estarlo, las personas que vayan a conducir después de beber, los individuos que hayan tenido problemas relacionados con el alcohol, los pacientes que sigan un tratamiento con fármacos que puedan interaccionar con el alcohol o que padezcan determinadas patologías (como enfermedad hepática o hipertrigliceridemia) o las personas que tengan que operar con maquinaria o participar en actividades que requieran atención, habilidad o coordinación.

10. No confíes en los suplementos, confía en una vida sana

La Asociación Americana del Corazón, líder mundial en cardiología, considera que "no es recomendable utilizar suplementos de vitaminas, minerales o hierbas para prevenir o tratar las enfermedades cardíacas o los accidentes cerebrovasculares". A su vez, aconseja consumir más a menudo alimentos como hortalizas, frutas, integrales o lácteos bajos en grasa. La Universidad de Harvard opina de manera similar.

En cuanto a los famosos suplementos de omega-3, un metaanálisis recogido en JAMA en septiembre de 2012 acaba de concluir que no disminuyen el riesgo de mortalidad por cualquier causa, muerte cardíaca o súbita, infarto de miocardio o accidente cerebrovascular.

Las píldoras "naturales", las infusiones o sustancias similares no solo son incapaces de imitar los múltiples beneficios de una alimentación saludable, sino que pueden provocar que nos esforcemos menos, de forma inconsciente, en mejorar nuestros hábitos de vida. Nada recomendable.

Los productos lácteos no adelgazan; revisión

Una revisión de estudios publicados revela que sumar un par de porciones de leche o yogur a la alimentación diaria no ayuda a adelgazar.

"Los resultados (en los estudios revisados) no son muy sólidos", dijo el doctor Frank Hu, investigador en nutrición de la Facultad de Salud Pública de Harvard, Boston, y coautor de la revisión. "Pienso que las pruebas no respaldan el argumento de que los lácteos son beneficiosos para adelgazar".

Con su equipo analizó los resultados de 29 estudios sobre un total de 2.101 participantes, algunos de los cuales, al azar, debían agregarle lácteos extras a la alimentación.

El diseño de los estudios varió ampliamente, con una o más de seis porciones de lácteos por día e intervenciones alimentarias de entre un mes y dos años. En algunos, los participantes hicieron una dieta reducida en calorías para promover la pérdida de peso; en otros, no.

El grupo que había consumido más lácteos adelgazó unos 0,14 kg más que el grupo control, lo que podría atribuirse al azar, pero perdió más grasa corporal (equivalente a 0,5 kg).

Al analizar los resultados un poco más en profundidad, el equipo observó que los productos lácteos brindaban algún beneficio en el corto plazo si eran parte de la dieta para adelgazar. De otro modo, sumar leche, yogur y queso no ayudaba a adelgazar ni a mantener el peso, según publica American Journal of Clinical Nutrition.

Angelo Tremblay, de la Universidad de Laval, Quebec, Canadá, opinó que los lácteos son un aliado para adelgazar en quienes no consumen mucha leche o yogur. "Muchos estudios utilizados para debatir la cuestión fueron sobre consumidores con niveles normales de calcio (...) y, por lo tanto, no sorprende ver que tienen un efecto leve", dijo Tremblay a Reuters Health.

"Es siempre lo mismo", agregó. "Si se quiere determinar el efecto del ejercicio en personas muy activas, habrá más posibilidad de no detectarlo".

Aún así, indicó que hasta en las personas que consumen pocos lácteos, sumar un par extra de porciones de leche o yogur debería tener un leve efecto en el peso corporal.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos recomienda que los adolescentes y los adultos consuman tres tazas de leche descremada o yogur por día. Las guías alimentarias indican que una taza de leche equivale a 42,5 g de queso natural o 57 g de queso procesado.

Pero eso, para los autores, debe incorporarse a una dieta equilibrada. "Lo importante sigue siendo el equilibrio calórico", dijo Hu.

A quienes quieren controlar el peso, el autor les recomendó "no asignarle toda la importancia a los lácteos. Si ingieren poca cantidad y quieren incrementarla, hay que reducir el consumo de otro alimento", como bebidas dulces o carnes procesadas.

Esos reemplazos saludables "no modificarán el peso, pero sí mejorarán la salud general".

El consumo de pan en una dieta de adelgazamiento reduce el riesgo de abandono

El consumo de pan en una dieta de adelgazamiento no interfiere en la pérdida de peso y, además, facilita su cumplimiento y reduce el riesgo de abandono, según el estudio 'Comparación de la utilidad de dos dietas hipocalóricas equilibradas con inclusión versus exclusión de pan en el tratamiento de pacientes con sobrepeso y obesidad', realizado por investigadores de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital La Paz de Madrid.

 La investigación, recogida en 'Clinical Nutrition', el periódico oficial de la sociedad científica 'European Society for Clinical Nutrition and Metabolism', observó a 122 voluntarias que participaron en el estudio y que fueron divididas aleatoriamente en dos grupos.

 Cada uno de ellos siguió dos dietas hipocalóricas equilibradas de 1500 kilocalorias, pero una llevaba pan y otra no. El tratamiento incluyó, además, unas pautas de ejercicio físico y varias sesiones de educación nutricional.

 Tras 16 semanas de seguimiento se logró mejorar el estado nutricional de las participantes, sin observarse diferencias significativas en la evolución de los marcadores antropométricos, bioquímicos o inflamatorios entre ambos grupos. Todas redujeron significativamente su peso corporal, el porcentaje de masa grasa, la circunferencia de cintura y la grasa visceral.

 Al comparar los resultados, los investigadores no encontraron diferencias en la evolución de la pérdida de peso corporal, cuya media para ambos grupos fue de 4 kilos. Además, observaron varias ventajas derivadas del consumo de pan, como la mejora del perfil calórico y nutricional y el aumento de la sensación de saciedad tras las comidas.

 El consumo de pan también favoreció el cumplimiento de la dieta y redujo el número de abandonos. De las 122 mujeres que iniciaron el estudio solo 104 lo concluyeron, registrándose 18 abandonos, de los que 5 fueron en el grupo de intervención con pan y 13, en el grupo sin pan.

 Los autores concluyeron que los resultados obtenidos con una dieta hipocalórica equilibrada en pacientes con sobrepeso u obesidad no guarda relación con la inclusión o exclusión del pan.

 "Este estudio demuestra que la exclusión del pan en una dieta de adelgazamiento no está justificada y que no debe formar parte de la práctica clínica", ha señalado la directora del estudio, la doctora Carmen Gómez Candela, jefa de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital La Paz y directora del estudio.

Tomado de: www.europapress.es

22 de septiembre de 2012

Un exceso de sal podría dañar la salud de los niños, según un estudio

Al igual que la mayoría de adultos de Estados Unidos, muchos niños estadounidenses consumen demasiada sal en la dieta, advierte un estudio reciente.

E igual que en los adultos, ese sodio adicional podría aumentar sus niveles de presión arterial, sobre todo entre los niños con un peso superior al normal.

"La ingesta de sodio se asocia de forma positiva con la presión arterial sistólica y el riesgo de prehipertensión e hipertensión en los niños y adolescentes de EE. UU., y esa asociación podría ser potente entre los que tienen sobrepeso o son obesos", escribieron la investigadora Quanhe Yang y colegas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

La presión arterial sistólica es la cifra superior en una lectura de la presión arterial, y representa la fuerza con que la sangre sale del corazón hacia el resto del cuerpo.

Sin embargo, no todos están convencidos de que el sodio sea el único factor que aumenta la presión arterial de los niños.

"Este estudio observó un nutriente aislado. No se enfatizó la calidad de la dieta", planteó la dietista pediátrica Lauren Graf, del Hospital Pediátrico de Montefiore en la ciudad de Nueva York. "Una ingesta alta de sodio podría ser un marcador de que hay otras áreas de la dieta que no son tan sanas, y podría sugerir una ingesta baja de nutrientes que reducen la presión arterial, como el calcio, el magnesio y el potasio".

Los resultados del estudio aparecen en la edición del 17 de septiembre de la revista Pediatrics.

Las directrices dietarias más recientes del gobierno recomiendan que la mayoría de estadounidenses no consuman más de 2,300 miligramos de sodio al día, aunque a la mayoría de personas les iría bien con significativamente menos sodio. En general, la cantidad mínima de sodio recomendada para la mayoría de estadounidenses es de 1,500 mg al día, según las directrices.

Sin embargo, la mayoría de estadounidenses consumen bastante más que el límite recomendado de sodio cada día. Una ingesta alta de sodio y tener sobrepeso o ser obeso son factores conocidos que contribuyen a la hipertensión, según la información de respaldo del estudio.

El estudio actual incluyó datos de una muestra nacionalmente representativa de niños de EE. UU. de 2003 a 2008. El estudio incluyó a más de 6,200 niños entre los 8 y los 18 años de edad.

Todos los niños proveyeron información sobre la dieta en las últimas 24 horas cuando entraron al estudio, y 91 por ciento dieron información sobre sus dietas en un segundo día durante una entrevista telefónica.

Los investigadores hallaron que el niño y adolescente promedio consumían casi 3,400 mg de sodio al día. La ingesta de sodio aumentaba con la edad, y los chicos consumían más que las chicas, en promedio. El consumo de sodio fue más alto entre los blancos no hispanos que en otras razas.

Los niños de peso normal comían la mayor cantidad de sal, seguidos de los niños obesos y con sobrepeso. La prevalencia de sobrepeso y obesidad del estudio fue de 37 por ciento.

Los niños y adolescentes con unos niveles más altos de sodio tenían tasas más altas de prehipertensión e hipertensión. El estudio halló que al comparar a los que tenían el consumo más alto de sodio con los que tenían el consumo más bajo, los que consumían la mayor cantidad de sodio tenían el doble de probabilidades de tener una presión arterial elevada. En los niños y adolescentes con sobrepeso y obesos, los que tenían las tasas más altas presentaban 3.5 veces más riesgo de tener prehipertensión o hipertensión.

A medida que los niveles de sodio aumentaban, los niveles de presión arterial también lo hacían. Por ejemplo, entre los niños con sobrepeso y obesos, el grupo que consumía menos sodio tenía una presión arterial sistólica promedio de 106.2 mm Hg, mientras que el próximo grupo tenía 108.8 mm Hg.

Cuando los niveles de sodio aumentaron nuevamente, el tercer grupo tenía niveles sistólicos de 109 mm Hg en promedio, mientras que el grupo con el consumo más alto tenía niveles sistólicos promedios de 112.8 mm Hg, según el estudio.

"Fue interesante que entre los niños de peso normal, la ingesta de sodio no tuvo un impacto tan grande sobre la presión arterial como entre los niños con sobrepeso y obesos", planteó el Dr. Michael Moritz, director clínico de nefrología pediátrica del Hospital Pediátrico de Pittsburgh. "Sabemos que tener sobrepeso predispone a la hipertensión, y el sodio también aumenta el riesgo de hipertensión, pero la pregunta es qué sucede cuando ocurren en relación mutua".

Moritz dijo que todavía no está claro qué impacto estas elevaciones ligeras de la presión arterial tendrán sobre la salud futura de los niños, si es que tienen alguno.

Graf apuntó que consumir niveles altos de sodio a largo plazo no es sano para nadie, y aconseja a los padres ser conscientes de la cantidad de sodio en la dieta de sus hijos, pero no enfocarse en ella.

Graf recomendó evitar las comidas procesadas siempre que sea posible, porque contienen mucho sodio. Una fuente sorprendente de sodio es el pan y los productos de pan, como los bagels. Un bagel grande sencillo puede contener 700 mg de sodio, advirtió Graf.

Recomendó dar a los niños más frutas y verduras, así como alimentos de grano integral no demasiado procesados. "Mientras más comida fresca compre, menos tendrá que pensar en contar los miligramos de sodio", planteó.

Aunque el estudio encontró una asociación entre el consumo de sal y una presión arterial más alta en los niños, no demostró que exista una relación causal.

En el embarazo, la vitamina D es esencial para el desarrollo del cerebro, afirma un estudio

La deficiencia de vitamina D durante el embarazo podría entorpecer el desarrollo cerebral de los bebés, obstaculizando sus habilidades mentales y motoras, sugiere un estudio reciente.

Investigadores de España midieron el nivel de vitamina D en la sangre de casi 2,000 mujeres que estaban en el primer o segundo trimestre del embarazo, y evaluaron las capacidades mentales y motoras de sus bebés más o menos a los 14 meses de edad. Los investigadores hallaron que los hijos de las madres con deficiencia de vitamina D puntuaron más bajo que aquellos cuyas madres tenían niveles adecuados de la vitamina solar.

"Estas diferencias en las puntuaciones de desarrollo mental y psicomotor no parecen plantear una diferencia a nivel individual, pero podrían tener un impacto importante a nivel poblacional", señaló la autora líder del estudio, la Dra. Eva Morales, epidemióloga médica del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de Barcelona.

En general, las puntuaciones más bajas en estas pruebas podrían conducir a unos coeficientes intelectuales (CI) más bajos en estos niños, añadió Morales.

El estudio aparece en la edición en línea del 17 de septiembre y se publicará en la edición impresa de octubre de la revista Pediatrics.

Investigaciones anteriores han relacionado unos niveles insuficientes de vitamina D durante el embarazo con impedimentos del lenguaje en los niños a los 5 y 10 años de edad.

A pesar de estas conexiones, los expertos siguen debatiendo qué cantidad de vitamina D deben recibir las mujeres embarazadas.

El Instituto de Medicina, un grupo independiente de EE. UU. que aconseja al público, recomienda que las mujeres embarazadas reciban 600 unidades internacionales (UI) al día de vitamina D, y no más de 4,000 UI al día. Sin embargo, la Sociedad Endocrina (Endocrine Society) afirma que 600 UI no previenen la deficiencia, y que quizás se necesite un mínimo de 1,500 a 2,000 UI al día.

Bruce Hollis, director de ciencias nutricionales pediátricas de la Universidad Médica de Carolina del Sur en Charleston, señaló que las 600 UI recomendadas al día probablemente sean suficiente para fomentar una buena salud esquelética en los fetos, pero que "básicamente no hace nada" por prevenir otras enfermedades.

Otros estudios han reportado que unos niveles prenatales bajos de vitamina D podrían debilitar el sistema inmunitario de un bebé y aumentar el riesgo de asma y otras afecciones respiratorias, así como de enfermedad cardiaca.

Hollis recomienda que las mujeres que están embarazadas, o que deseen quedar embarazadas, consuman 4,000 unidades de vitamina D al día.

Las mujeres deben tomar complementos o pasar de 10 a 15 minutos al sol durante el verano, si tienen la piel clara, para obtener este nivel de vitamina D, añadió Hollis. Obtener tantas UI a partir de alimentos ricos en vitamina D, como los pescados grasos y la leche fortificada, resultaría difícil.

En el estudio actual, Morales y colegas midieron los niveles de vitamina D en 1,820 mujeres embarazadas que vivían en cuatro áreas de España. La mayoría estaba en el segundo trimestre.

Los investigadores hallaron que 20 por ciento de las mujeres tenían deficiencia de vitamina D, y otro 32 por ciento tenían niveles insuficientes de la vitamina.

Morales y cuelgas hallaron que los bebés de las madres cuyos niveles prenatales de vitamina D eran deficientes puntuaron en promedio 2.6 puntos menos en una prueba mental y 2.3 puntos menos en una prueba psicomotora alrededor de los catorce meses de edad que los bebés de las mujeres cuyo nivel prenatal de vitamina D resultaba adecuado.

Las diferencias entre los cuatro y cinco puntos en estas pruebas neuropsicológicas podrían reducir el número de niños con una inteligencia superior a la promedio (unas puntuaciones de CI por encima de los 110 puntos) en más de 50 por ciento, anotó Morales.

Los autores tomaron en cuenta otros factores que podrían influir sobre el desarrollo mental y motor de los bebés, como el peso al nacer, la edad materna, la clase social y el nivel educativo de la madre, y si la madre bebía alcohol o fumaba durante el embarazo.

El estudio halló un vínculo entre la deficiencia de vitamina D durante el embarazo y el desarrollo cerebral de los bebés, pero no probó la existencia de causalidad.

Para obtener una mejor idea de qué significan estas diferencias en las puntuaciones del desarrollo, los autores deben evaluar a los niños cuando tengan 7 u 8 años y hayan comenzado a aprender a leer y escribir, planteó la Dra. Ruth Lawrence, directora médica del Centro de Estudio sobre la Lactancia Materna y la Lactancia Humana del Centro Médico de la Universidad de Rochester, en Nueva York.

Este estudio tampoco aborda la dieta de los bebés, señaló Lawrence. Aunque la vitamina D se halla tanto en la leche materna como en la fórmula, el colesterol y el aminoácido taurina solo se encuentran en la leche materna, y también afectan el desarrollo del cerebro tras el nacimiento, añadió.

Lawrence aconseja a las mujeres embarazadas que acudan a una consulta dietaria en el primer trimestre, y que consideren la complementación con vitamina D. "Nos hemos dado cuenta de que la vitamina D tiene un impacto mucho más importante que solo prevenir el raquitismo", planteó.

La vitamina D podría tener beneficios adicionales para las futuras madres. Otras investigaciones llevadas a cabo por Hollis y su equipo hallaron que las mujeres embarazadas que toman vitamina D podrían reducir su riesgo de diabetes e hipertensión relacionadas con el embarazo.

Estudios iniciales que sugerían que unos niveles altos de vitamina D podían llevar a defectos congénitos resultaron falsos, comentó Hollis.

Las mujeres pueden recibir hasta 50,000 UI al día antes de preocuparse de consumir demasiada vitamina D, apuntó Hollis. Un exceso de vitamina D puede llevar a aumentos súbitos de los niveles sanguíneos de calcio, lo que a su vez puede llevar a daño renal y nervioso, y a arritmia cardiaca.

La obesidad impide el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares

La obesidad contribuye a la enfermedad cardiaca impidiendo sustancialmente el diagnóstico correcto de la enfermedad y su tratamiento, según el cardiólogo Sheldon Litwin, quien investiga el impacto de la obesidad y la pérdida de peso en la salud del corazón en la Universidad de Georgia. El estudio ha sido publicado en el 'Journal of the American Medical Association' (JAMA).

 Alrededor de la mitad de los pacientes de Litwin en la Universidad de Ciencias de la Salud de Georgia tiene enfermedades cardiacas relacionadas con la obesidad, destacando la falta de aire, hipertensión y diabetes como factores contribuyentes.

 "El problema es de una magnitud enorme. Todo, desde el diagnóstico de la enfermedad cardiaca hasta su tratamiento se ve afectado por la obesidad", señala Litwin.

 Según el investigador, una solución puede ser la cirugía de 'bypass' gástrico, que estimula la pérdida de peso mucho más rápido que las modificaciones en el estilo de vida, disminuyendo así el riesgo de enfermedad cardiaca.

 El Utah Obesity Study siguió a más de 1.000 personas con obesidad severa durante seis años. Alrededor de un tercio recibió una cirugía de 'bypass' gástrico. Tras la cirugía, estos pacientes experimentaron una pérdida de peso del 30 por ciento en comparación con los controles y tuvieron reducciones significativas en los factores de riesgo cardiovascular. Así, los sujetos sometidos a cirugía experimentaron una reducción sana de la cámara de bombeo de su corazón y una profunda reducción en la incidencia de diabetes, presión arterial alta, los niveles elevados de lípidos y apnea del sueño.

 Litwin señala que, aunque lo mejor para combatir la obesidad es el ejercicio físico y los hábitos de vida saludables, la cirugía puede ser la única opción para que muchas personas obesas realicen estos cambios de estilo de vida saludables.

 El exceso de grasa, literalmente, se interpone en el camino de las ondas sonoras o de los rayos X utilizados para diagnosticar enfermedades del corazón, así que las imágenes resultantes son a menudo poco concluyentes. Además, las camillas donde se recuestan los pacientes para realizarse un cateterismo cardíaco, que puede ayudar al diagnóstico y tratamiento, por lo general, no tienen capacidad para pacientes que pesen más de 180 kilos. Aunque los equipos se están adaptando para pacientes más grandes, la imagen resultante probablemente no va a mejorar, apunta Litwin.

 Los pacientes que no son candidatos para la cirugía u otros tratamientos invasivos suelen recibir un régimen de medicamentos basado en los síntomas. Sin embargo, los medicamentos en ocasiones no funcionan debido a que la administración aún no ha sido ajustada por peso.

 "Este estudio a largo plazo proporciona una evaluación objetiva de lo que vemos todos los días: la cirugía bariátrica ayuda a muchos pacientes a experimentar una transformación saludable por dentro y por fuera", afirma Michael A. Edwards, jefe de la sección de Cirugía Mínimamente Invasiva para las Enfermedades Digestivas en Georgia.

 Edwards apunta que "una adecuada selección es vital para obtener resultados exitosos, con el fin de identificar a los mejores candidatos para la cirugía y la disponibilidad de un equipo integral de pérdida de peso para completar una evaluación de salud completa, proporcionar opciones de cirugía bariátrica y apoyo e información para realizar cambios saludables a largo plazo".

 En las últimas dos décadas se ha producido un aumento espectacular de la obesidad en Estados Unidos, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. Hoy, más de un tercio de los adultos y el 17 por ciento de los niños y adolescentes son obesos.

Tomado de: www.europapress.es

La abstinencia y el ejercicio físico pueden ayudar a recuperar la pérdida ósea debida al alcoholismo

Nuevos hallazgos indican que tan sólo ocho semanas de abstinencia pueden iniciar la corrección de un desequilibrio entre la formación y resorción ósea, debido a los efectos tóxicos del alcohol. Además, la actividad física también puede servir como un factor protector contra la densidad mineral ósea (DMO) reducida. Estos hallazgos han sido publicados en 'Alcoholism: Clinical & Experimental Research'.

 La osteoporosis o DMO se define por una disminución absoluta de la masa ósea total, causada principalmente por un desequilibrio entre la resorción ósea osteoclástica y la formación osteoblástica. "Hay muchas razones por las que los alcohólicos pueden desarrollar una DMO reducida: la falta de actividad física, las enfermedades del hígado, y una sospecha de efecto tóxico directo del alcohol sobre las células del hueso", explica Peter Malik, científico y médico en la Universidad de Medicina de Innsbruck, en Austria y autor correspondiente del estudio.

 Según Malik, "la DMO reducida conlleva un mayor riesgo de fracturas, con todas sus consecuencias; además, las fracturas osteoporóticas también suponen una carga financiera enorme para los sistemas de atención para la salud, debido a los altos costos de la rehabilitación".

 "Este estudio contribuye a nuestra comprensión de los diversos efectos de deterioro a largo plazo del consumo de altas cantidades de alcohol", afirma Sergei Mechtcheriakov, profesor asociado de psiquiatría en la Universidad de Medicina de Innsbruck.

 En el nuevo estudio Malik y sus colaboradores examinaron la DMO de 53 pacientes hombres abstemios, entre los 21 y los 50 años de edad, de una clínica de rehabilitación para alcohólicos. Se realizaron análisis de sangre, y se utilizaron los rayos X para determinar la DMO en la columna lumbar y el fémur proximal derecho; además, los sujetos rellenaron un cuestionario sobre sus niveles de actividad física antes del tratamiento hospitalario.

 "Observamos que la DMO se encuentra reducida en hombres alcohólicos sin enfermedad hepática", señala Malik, quien agrega que, "sin embargo, el desequilibrio inicial entre la formación y la resorción ósea parece mejorar durante la abstinencia. Esto significa que el riesgo de fracturas se puede reducir durante la abstinencia; además, el ejercicio físico regular parece proteger los huesos de los pacientes alcohólicos, probablemente debido al hecho de que una presión dinámica sobre el hueso, a través de la actividad física, aumenta la tasa de formación y resorción ósea, lo cual es bueno para la densidad ósea".

 El estudio sugiere que los déficits del sistema musculoesquelético, como la reducción de la DMO o la atrofia muscular, tienen que ser tenidos en cuenta durante la rehabilitación. Durante las primeras semanas de abstinencia, el metabolismo óseo comienza a mejorar lentamente, pero aun no se encuentra plenamente recuperado. La recuperación después del alcoholismo lleva meses o, probablemente, años.

 En base a estos hallazgos, Malik recomienda que los pacientes con una historia larga de abuso o dependencia del alcohol se realicen una absorciometría de rayos X de energía dual, una medición de la DMO, especialmente cuando otros factores de riesgo como la comedicación o el tabaquismo estén presentes.

 Mechtcheriakov concluye que necesitamos una mejor comprensión científica de las múltiples consecuencias del alcoholismo y sus correspondientes procesos de recuperación a largo plazo. La aplicación de métodos con base científica para apoyar y estimular los procesos de recuperación puede mejorar la calidad de vida y el éxito de la rehabilitación de este gran grupo de pacientes.

Tomado de: www.europapress.es

Ácido graso en leche de vaca sería un arma contra la diabetes

Su presencia en el organismo regula los niveles de insulina, según análisis. Investigadora nacional recomienda consumir tres o cuatro raciones al día

La leche no solo ayuda a fortalecer los huesos; también podría ayudarle a prevenir la diabetes. Una grasa presente especialmente en la leche de vaca, llamada ácido linoleico conjugado (CLA, por sus siglas en inglés), bajaría el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad que afecta al 10,5% de los adultos ticos.

Este es el resultado de un estudio de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, hecho con 1.744 costarricenses.

La investigación fue liderada por la doctora costarricense en Salud Pública Hannia Campos y fue publicada en la revista American Journal of Clinical Nutrition.

“Ya estudios anteriores en animales habían mostrado que los organismos con más CLA tenían menor riesgo de diabetes. Sin embargo, esto no se había hecho en humanos”, señaló Campos.

“Quisimos ver si el nivel de CLA en el cuerpo de personas realmente era indicador de protección contra diabetes”, añadió.

Este es el segundo reporte que Campos publica sobre el CLA. El anterior indicó que este ácido graso ayudaría a prevenir infartos .

¿Qué tiene este ácido presente en los lácteos que lo hace tan beneficioso?

En cuanto a la diabetes, estudios anteriores hechos por otros científicos sugirieron que el CLA ayuda a regular los niveles de glucosa e insulina en el cuerpo.

Sobre los infartos, Campos señala que el CLA proveniente de la leche baja los niveles de grasa saturada en las arterias, y esto hace que la sangre fluya mejor y el riesgo de infarto sea menor.

¿Cómo se hizo? 

Estos datos son parte de un estudio más amplio sobre causas y características del infarto en los ticos. Esa investigación empezó en 1994 y, durante 10 años, estudió a 2.000 ticos que habían sufrido su primer infarto; por cada uno de ellos, se tomó a una persona de edad similar y la misma zona geográfica sin historia de infartos.

Este nuevo documento sobre CLA utilizó solo a quienes no habían sufrido infartos. En total, fueron 1.744 costarricenses, de los cuales 232 tenían diabetes.

A todos se les tomaron muestras de sangre y tejido grasoso. En la sangre se buscaron niveles de colesterol y triglicéridos, y en los tejidos de grasa se buscó el CLA. También se les hicieron pruebas para determinar si tenían diabetes o no.

Tras analizar los datos, Campos y su equipo vieron que las personas sin diabetes tenían más CLA en su cuerpo que los diabéticos.

Nótese que la fuente principal de CLA en los ticos es el consumo de leche de vaca y lácteos, de allí la relación, indicó Campos. “En este caso, es mejor tomar leche con 2% de grasa pues tiene más CLA que la descremada”, manifestó .

La nutricionista Tatiana Martínez, quien no participó del estudio, aclaró que la leche 2% es una muy buena opción, pero solo para las personas que no tienen problemas de colesterol o triglicéridos.

Alimentación de vacas influye

La protección contra la diabetes depende, en gran medida, de la alimentación de las vacas lecheras.

Si se consume leche de vacas alimentadas principalmente con pasto, como las de Costa Rica, se tendrá mayor protección que si se toma leche de vacas alimentadas solo con granos, como las de Europa. Las vacas que comen pasto producen cinco veces más CLA.

Por ello, Campos estudia, junto con productores ticos, cómo mejorar el pasto que se le da a las vacas.

Para Donald Bolaños, coordinador de la finca y la lechería de la Ciudad de los Niños, la composición de la leche no solo depende de la alimentación de la vaca.

“La raza del ganado influye mucho. Las vacas sí se alimentan cada vez más con pasto, pero también es un asunto de necesidad; la alimentación con granos se está volviendo más cara, porque los granos también son parte de la alimentación de los humanos”, concluyó.

Tomado de: www.nacion.com

15 de septiembre de 2012

Las dietas extremas pueden llevar a mayor sobrepeso

Ante el apuro, muchos deciden confiar en fórmulas milagrosas que devuelvan la figura y las dietas extremas están a la orden del día. Pero... ¡malas noticias! No sólo no existen las soluciones mágicas, sino que además  los especialistas las desaconsejan cada vez más por sus efectos negativos para la salud y por el  famoso “efecto rebote” por el cual se recuperan rápidamente los kilos perdidos.

Aunque logran un descenso rápido hay que preguntarse a costa de qué. Suelen implicar un gran sacrificio por el impedimento de consumir ciertos alimentos o por la reducción de la ingesta que lleva a pasar hambre.

Mónica Katz, directora de la carrera de médico especialista en Nutrición de la Universidad Favaloro, enfatizó que las dietas extremas, en principio, no muestran mejor adherencia ni mejores resultados a largo plazo que las de bajas calorías y balanceadas. 

La profesional argumentó que una investigación demostró que si bien las personas perdían entre 5 y 10% de peso en los primeros seis meses, dos a cinco años después la mayoría de los participantes volvía al peso inicial. Además, entre 30 y 60% de los participantes había ganado más peso que el que había perdido con las dietas. Los mejores resultados se observaron entre los que seguían programas de pérdida de peso controlados, así como entre quienes hacían actividad física en forma regular.

Mecanismos

Con el aumento del sobrepeso crecieron los “dietistas” que ante todo son reincidentes y reciben el “plan nutricional” de mano de conocidos o internet, pero sin intervención médica.

El nutricionista y coordinador  de grupo del Dieta Club Mendoza, Diego Guzmán, explicó que en estos casos se habla  del “síndrome del pensamiento mágico” que es la ilusión de bajar lo más rápido posible con el menor esfuerzo. Esto le ocurre generalmente a personas con sobrepeso leve, de alrededor de 5 kilos de más o con índice de masa corporal (IMC) de entre 23 y 24,9, lo que se denomina “sobrepeso estético”. Como consecuencia del efecto rebote tienen la sensación de no lograr lo que se proponen, se sienten frustrados y para calmar la ansiedad apelan a la comida.

“Aunque los planes hipocalóricos de menos de 800 calorías tienen resultados a corto plazo, apelan al efecto de la privación que implica comer menos de lo que el cuerpo necesita”, indicó Guzmán. Según señaló, esto activa los “genes ahorradores”, que hacen que debido a la baja de la ingesta, el organismo baje el gasto y ralentice el metabolismo. De esta manera, al volver a la rutina alimentaria luego de la dieta no se gastan las calorías consumidas y se aumenta de peso.

Según el nutricionista, para una persona con sobrepeso que consume entre 3 y 4 mil calorías diarias, semejante disminución es prácticamente inanición y resulta insostenible.

En estas circunstancias se corre serio riesgo de padecer diabetes tipo II; ya que ante un ayuno prolongado, el páncreas segrega más insulina por mayor concentración de azúcar en sangre y se produce una insulino-resistencia.

Las carencias alimentarias que conllevan este tipo de dietas pueden desencadenar el síndrome metabólico, que además de la diabetes incluye hipertensión, obesidad o sobrepeso y dislipidemia (alteración del colesterol y triglicéridos).

Las de moda

La docente e investigadora en Nutrición Natalia Pampillón aseguró que la que más está de moda es la cetogénica, que es alta en grasas y proteínas y elimina los hidratos de carbono, verduras y frutas. “Pese a que es la más desequilibrada de todas, la hace todo el mundo; pero produce sarcopenia, que es la pérdida de masa muscular y grasas. Si perdés músculos, necesitás menos calorías para vivir, entonces luego es más fácil engordar” porque la mayor ingesta no se gasta. Además esta dieta en particular produce una toxina vascular que predispone a enfermedades cardiovasculares.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que tiene muchas contraindicaciones: no pueden realizarla niños, embarazadas, diabéticos, adolescentes, adultos mayores ni quienes tienen cálculos en la vesícula o los riñones e insuficiencia renal o hepática.

Hay otras que ponen énfasis en un alimento o grupo de ellos (del limón, del pomelo, de la fruta, etc.). En este caso comer se vuelve poco atractivo y se tornan hipocalóricas, no tienen un equilibrio nutricional, y producen pérdida de peso ‘ficticia’, ya que los kilos se recuperan rápidamente, además de poner en riesgo la salud física y psíquica.

Los hispanos podrían enfrentarse a un mayor riesgo de diabetes tipo 2, según un estudio

Observan diferencias en la forma en que el páncreas responde a la grasa excesiva con insulina

Los hispanos son más propensos a acumular grasa en el páncreas, pero menos propensos a poder producir suficiente insulina para compensar por este exceso de grasa, lo que los pone en mayor riesgo de diabetes tipo 2, sugiere un estudio reciente.

La insulina es una hormona que ayuda a regular el metabolismo. Las personas con resistencia a la insulina siguen produciendo insulina, pero sus organismos no la utilizan de forma correcta. Puede ser un precursor de la diabetes tipo 2.

"No todas las personas con sobrepeso u obesidad y que tienen resistencia a la insulina llegan a desarrollar diabetes", señaló en un comunicado de prensa del Instituto de Investigación sobre la Diabetes y la Obesidad Cedars-Sinai Richard Bergman, director del instituto en Los Ángeles. "Si podemos determinar quién tiene más probabilidades de desarrollar diabetes y por qué, podemos lograr avances en la prevención en esos individuos".

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores usaron una técnica de imágenes médicas no invasiva conocida como espectroscopia por resonancia magnética, para medir la cantidad de grasa en los órganos de participantes blancos, negros e hispanos. Todas las personas que participaron en el estudio tenían un sobrepeso similar y compartían muchos de los síntomas de la prediabetes.

Los participantes también se sometieron a una prueba de tolerancia a la glucosa oral y a una prueba de tolerancia a la glucosa intravenosa para determinar su resistencia a la insulina.

"Creemos que uno de los motivos de que algunas personas estén en mayor riesgo es que el páncreas graso no puede liberar suficiente insulina, lo que resulta en que un individuo pase de una tolerancia a la glucosa afectada a la diabetes tipo 2", señaló en el comunicado de prensa Lidia Szczepaniak, directora de espectroscopia por resonancia magnética del Instituto Cardiaco Cedars-Sinai y del Instituto de Investigación con Imágenes Biomédicas. "En nuestro estudio, hallamos que los latinos eran particularmente vulnerables, ya que tendían a acumular más grasa en el páncreas y su secreción de insulina para compensar se suprimía por completo".

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU., la diabetes afecta a casi 26 millones de estadounidenses, y otros 79 millones son prediabéticos. La enfermedad es la séptima principal causa de muerte en EE. UU., y una importante causa de enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular.

El estudio aparece en la edición en línea del 11 de septiembre de la revista Diabetes Care. Aunque el estudio encontró una relación entre la etnia y la resistencia a la insulina, no demuestra que exista una relación de causa y efecto.

Frutas: cuatro momentos para aumentar su consumo

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

Algunas frutas están indicadas como apoyo dietético para la mejora o curación del ácido úrico elevado y la litiasis renal, el estreñimiento, la salud coronaria y de los ojos

Hay momentos en la vida o circunstancias de enfermedad en las que los alimentos no solo interesan por su composición nutricional, sino también por su valor terapéutico. En estos casos, alguno de sus componentes hace una labor relevante en la mejora del malestar, acelera la curación de determinadas enfermedades o, cuando menos, limita su empeoramiento. La selección concreta de unas frutas frente a otras en determinadas situaciones es un claro ejemplo del apoyo de los alimentos en la curación y mejora de ciertos trastornos. A continuación se describen cuatro momentos concretos en los que conviene comer más fruta.

Cuatro momentos en los que conviene comer más fruta

Comer más fruta de la cantidad que se acostumbra a consumir, hasta alcanzar las recomendaciones aceptadas y propuestas por la OMS (400 gramos de frutas y verduras diarios), está justificado en todos los casos y, en particular, ante ciertas dolencias.

1. Frutas para el ácido úrico elevado y la litiasis renal (o piedras en el riñón). Las frutas contienen ácidos orgánicos (como el cítrico o el málico) que tienen la particularidad de alcalinizar el medio interno y también la orina.
  • Al consumir fruta se orina más cantidad y se expulsan sales disueltas, unas sales que, si se acumulan en exceso, resultan perjudiciales (uratos).
  • Quienes tienen dolencias articulares, como la artritis por acumulación de ácido úrico, también se benefician del consumo diario de fruta fresca y de temporada.
  • Entre todas ellas, las cerezas contienen un tipo de compuestos fenólicos, los hidroxicinamatos, con efectos antiinflamatorios comprobados y con acción depurativa, como la reducción significativa de la concentración de urato sérico. En consecuencia, comer cerezas durante la corta temporada de estas frutas estivales tiene un beneficio añadido en estos trastornos concretos.
2. Frutas para el estreñimiento por falta de fibra. El estreñimiento se debe a múltiples causas, desde una intolerancia alimentaria hasta situaciones fisiológicas concretas como el embarazo, aunque la más común es una ingesta insuficiente de fibra. Las frutas contienen fibra soluble e insoluble. La primera, más concentrada en la pulpa y la última, más abundante en la cáscara o en la piel, con efecto laxante.
  • La fibra soluble tiene la funcionalidad de captar agua y aumentar el volumen del contenido fecal. Esta acción se ve reforzada porque este tipo de fibra es fermentada por las bacterias del colon que forman gases, provocan un mayor movimiento intestinal y favorecen la evacuación. Por medio del consumo justo de fruta como fuente de fibra es posible mejorar muchos casos de estreñimiento y se aligera la sensación de tripa hinchada.
  • Si se padece estreñimiento, puede ser más conveniente comer la fruta bien lavada y con piel para aportar al organismo los dos tipos de fibra y sumar el efecto laxante.
  • Unas frutas que no pueden faltar por su potente acción laxante son las ciruelas, ya sean frescas, secas, en compota, en forma de dulce natural o de mermelada. La sinergia de sus componentes (fibra, sorbitol y derivados de la hidroxifenilxantina) tiene un mayor efecto en la estimulación de la actividad de los músculos del colon y favorece de manera natural el proceso de evacuación.
  • Del conjunto de frutas, las de mayor contenido en fibra son las frutas del bosque, como grosellas, frambuesas y moras (unos 6-7 g de fibra/100 g), la naranja (8 g/100 g), la granada y el kiwi (3 g/100 g). La cantidad de fibra que aportan el resto de frutas ronda los 2 g/100 g.
3. Frutas para la salud coronaria: control de la hipertensión y el colesterol. Potasio, magnesio, folatos y antioxidantes como antocianinas y carotenos (luteína y zeaxantina) son compuestos naturales presentes en las frutas, que tienen la cualidad de reportar grandes beneficios en la prevención y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares.
  • La mejor selección para estas situaciones son las frutas de colores más llamativos que responden a un mayor contenido de pigmentos colorantes antioxidantes: frambuesas, grosellas, fresas, moras, arándanos, sandía, etc.
  • El consumo de antocianinas se asocia a un menor riesgo de desarrollar hipertensión arterial. De igual modo, aunque por distintos mecanismos biológicos, se ha observado que la ingesta aumentada de magnesio y potasio se relaciona de forma inversa con la hipertensión arterial.
  • Los folatos se han revelado como protectores cardiovasculares en tanto que la deficiencia de esta vitamina se asocia con un aumento plasmático de homocisteína. Las investigaciones recientes asocian el incremento de este compuesto con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular, infarto de miocardio y otras patologías cardiovasculares.
  • Las fresas junto con frambuesas, naranjas, mango, melón y kiwi son las frutas más ricas en folatos, por lo que su consumo redunda en una mayor protección cardiovascular.
4. Frutas para la salud de los ojos. Los carotenos de las frutas y hortalizas tienen capacidad antioxidante. Esto redunda en una mayor salud ocular, ya que protege la mácula o parte central de la retina y el cristalino de la acción oxidante de la luz.
  • La luteína es muy abundante en los frutos del bosque (moras, arándanos, frambuesas y fresas silvestres).
  • La zeaxantina sobresale en naranjas y melocotones en comparación con el resto de frutas. Estas serán las frutas elegidas si se sufre algún tipo de degeneración ocular o se tienen antecedentes de tales trastornos.
Frutas depurativas
El tabaco, el alcohol y otras drogas hacen que se sobrecargue la capacidad hepática y de otros órganos para depurar el cuerpo de desechos. Ciertos medicamentos, como el paracetamol, entre los más consumidos y conocidos, resultan también tóxicos para el hígado, por lo que su uso cotidiano o su abuso compromete la función hepática. En otros casos, por prescripción médica, se debe tomar una tanda importante de medicamentos... Por una u otra razón, con el tiempo, el cuerpo se siente intoxicado, una sensación que en ocasiones se identifica por síntomas como prurito o picor en la piel, dolor de cabeza, fatiga, malestar digestivo con pérdida de apetito, náuseas o vómitos. En estos casos, es aún más necesario aumentar el consumo de fruta fresca y de temporada.

Las personas que leen las etiquetas nutricionales se mantienen más delgadas

Un equipo internacional de científicos, liderado desde la Universidad de Santiago de Compostela junto con las universidades de Tennesse, Arkansas (Estados Unidos), ha realizado un estudio en el que demuestran que las personas que leen las etiquetas nutricionales se mantienen más delgadas.

 En concreto, los resultados indican que el índice de masa corporal de aquellas consumidoras que leen las etiquetas es 1,49 puntos menor que el de las que nunca consideran dicha información a la hora de hacer la compra. Esto supone una reducción de 3,91 kilogramos para una mujer estadounidense de 1,62 centímetros de altura y 74 kilogramos de peso.

 Los datos se tomaron de la encuesta anual National Health Interview Survey (NHIS), recogida por los Centro Americano para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC). Para ello, se recopilaron 25.640 observaciones con indicadores de salud, hábitos de consumo y de compra, entre los que se encontraban varias preguntas sobre la lectura de la información nutricional en los supermercados, y la frecuencia de misma.

 "Primero analizamos cuál es el perfil de las personas que leen el etiquetado nutricional en el momento de la compra de alimentos y, posteriormente, su relación con el peso de los individuos", ha explicado a la plataforma Sinc la autora principal del estudio que publica la revista Agricultural Economics, María Loureiro.

 Asimismo, los investigadores han encontrado diferencias "muy significativas" entre los consumidores que leen las etiquetas y aquellos que no lo hacen. Por un lado, el estudio ha recogido que la población fumadora examina mucho menos esta información.

 Según la investigadora, "su estilo de vida contiene ciertos hábitos poco saludables y, como consecuencia, los resultados indican que puede ser que no se preocupen tanto del contenido nutricional de lo que comen.

Los que viven en la ciudad leen más las etiquetas

 Además, la población que vive en la ciudad --el 49 por ciento de la muestra--, es la que más tiene en cuenta el etiquetado nutricional, así como las personas que tienen estudios de enseñanza media --40 por ciento de los encuestados-- y los que tienen educación universitaria --17 por ciento de la muestra total--.

 Por sexos, el 58 por ciento de los hombres lee habitualmente o siempre la información presentada en las etiquetas nutricionales, mientras que este porcentaje se incrementa hasta el 74 por ciento en las mujeres.

 "El impacto asociado, en general, es mayor en las mujeres que en los hombres. En término medio, las mujeres que leen la información nutricional tienen un índice de masa corporal 1,48 puntos menor, mientras que esta diferencia es solo de 0,12 puntos en hombres", ha explicado la experta.

 Por otra parte, la investigación recoge también diferencias étnicas significativas. En este sentido, son las consumidoras blancas las que más reducen su índice de masa corporal --en torno a 1,76 puntos--.

 "Sabemos que esta información puede ser utilizada como un mecanismo de prevención hacia la obesidad. Hemos observado que leen más las etiquetas nutricionales las personas que viven en un ámbito urbano, con educación media o alta, como cabría esperar y, por tanto, se podrían diseñar campañas o políticas públicas que promuevan el uso del etiquetado nutricional también en menús de restaurantes y otros establecimientos públicos, para que se beneficie la población que come habitualmente fuera de casa", ha concluido Loureiro.

Tomado de: www.europapress.es

8 de septiembre de 2012

La huella del deporte en la vejez

El ejercicio a los 40 puede reducir la aparición de enfermedades en la vejez. Por muy tarde que se inicie, tener un estilo de vida sano prolonga la vida. Nadar, caminar o ir al gimnasio aportan años aunque se practiquen tarde

Mucho se ha hablado de los beneficios que tiene el ejercicio sobre la salud, como la reducción de peso, una menor tensión arterial o cifras más bajas de colesterol. Un estudio muestra ahora cómo el paso del tiempo no borra esos beneficios sino más bien lo contrario. Aquellas personas que se han iniciado en una práctica deportiva durante su madurez consiguen evitar la enfermedad en su vejez. Incluso hasta los que han dejado la natación o el gimnasio para después de la jubilación pueden conseguir un efecto positivo sobre su expectativa de vida.

"Estar en forma no sólo retrasa lo inevitable, sino que en realidad disminuye el comienzo de una enfermedad crónica en los últimos años de vida", afirma el doctor Jarett Berry, profesor de medicina interna y autor del estudio cuyos datos publica la revista 'Archives of Internal Medicine'.

Para llegar a estas conclusiones, este investigador junto con el resto de su equipo analizaron los datos de 18.670 personas que formaban parte de otra investigación, el Estudio Longitudinal del Centro Cooper, que contenían más de 250.000 historiales médicos.

Tras un tiempo medio de seguimiento de 26 años, se observó que no sólo sacan provecho de la actividad física aquellas personas que más deporte hacen sino que también quienes mejoran ligeramente sus hábitos a los 50 años logran beneficios. En concreto, simplemente pasar de caminar o correr algún día de forma esporádica a hacerlo de forma regular, con una media de 16 kilómetros a la semana, se traduce en una disminución del 20% en la aparición de una enfermedad crónica a los 65 o más años.

"Lo que este estudio ofrece es que está focalizado en la relación entre el deporte en la etapa adulta y la calidad de vida años más tarde. Las personas en forma envejecen bien con menos problemas crónicos que impacten en su calidad de vida", explica el doctor Benjamin Willis del Instituto Cooper y principal autor de este estudio.

Como insiste Berry, el ejercicio como caminar o correr no sólo se traduce en más años de vida sino en una mayor calidad de vida.

"Los resultados son una prueba excelente de la evidencia que apoya que el ejercicio ayuda a envejecer bien", afirma Diane E Bild, del departamento de Ciencias Cardiovasculares del Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre de Bethesda (Maryland, EEUU) y autora de un editorial que publica también la revista 'Archives of Internal Medicine'.

Sin embargo, esta especialista señala que hay factores, como la genética, el nivel socioeconómico y la raza, que podrían haber influido en estos resultados y que no pueden descartarse. Por este motivo, y para establecer definitivamente los beneficios y riesgos que estos hábitos tiene en la salud y en la vida, se requeriría un ensayo clínico que ofrezca evidencia definitiva sobre cómo el ejercicio contribuye a envejecer de una forma saludable.

Tras la jubilación

Sin embargo, otro estudio, esta vez publicado en la revista 'British Medical Journal', viene a confirmar que nunca es tarde para conseguir beneficios con la práctica del deporte. Tras analizar los datos de 1.810 personas de 75 o más años de edad y seguirlos durante unos 18 años, investigadores del Centro de Investigación del Envejecimiento del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) comprobaron que, a pesar de lo tardío en la incorporación de unos hábitos sanos, estas personas mejoraban ciertos parámetros de salud y alargaban su vida.

En concreto, el mayor efecto sobre la expectativa de vida se observó en que quienes empezaron a nadar, caminar o ir al gimnasio a partir de los 75 años, que vivieron dos años más que quienes no incorporaron este tipo de actividad. Aunque también tuvo una repercusión positiva el tener un círculo social amplio, con un 'extra' de un año y medio.

Si a un estilo de vida saludable se le une el abandono de algún hábito nocivo, como fumar, se ganan seis años de vida en los hombres y cinco años en las mujeres. Incluso después de los 85 años, un estilo de vida de bajo riesgo prolonga la vida cuatro años.

"Nuestros resultados animan a establecer un estilo de vida saludable incluso en edades avanzadas ya que pueden mejorar la expectativa de vida", concluyen los autores de este estudio.

Tomado de: www.elmundo.es

Melatonina: qué alimentos ayudan a producirla

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

Una dieta rica en triptófano aumenta la producción de melatonina, una hormona que ayuda a reducir el tiempo necesario para conciliar el sueño

La melatonina es una hormona que sintetiza nuestro organismo y desempeña funciones biológicas muy específicas. Una de las que despierta mayor interés comercial y farmacéutico (y que explica que se venda como medicamento o como complemento dietético) es su capacidad para regular el proceso de sueño-vigilia en personas adultas insomnes, o incluso, en niños con dificultades para dormir. También es popular el uso de la melatonina para hacer frente a los molestos síntomas del "jet-lag" (somnolencia, cansancio...), consecuencia de viajes hacia países orientales. Una dieta rica en triptófano, precursor de la melatonina, aumenta la producción de esta molécula, por lo que es importante el aporte de tal aminoácido si se tienen problemas para conciliar el sueño. En este reportaje se explica qué es la melatonina, cuáles son sus propiedades, qué alimentos ayudan a producirla y qué precauciones se deben tener con los niños.

Melatonina: qué es y qué propiedades tiene

La melatonina es una hormona que el organismo humano produce a distintos niveles, sobre todo, en la glándula pineal del cerebro durante la fase oscura del día. Sus funciones biológicas son diversas, pero muy específicas:
  • Favorece la propensión a un sueño reparador, al regular el ritmo circadiano.
  • Actúa sobre las funciones de la retina.
  • Controla el crecimiento tumoral.
  • Participa en la liberación de radicales libres, en la regulación de la tensión arterial, etc.
Dado que se distribuye por todo el cuerpo, su acción se extiende a la mayoría de los órganos del cuerpo humano. Su capacidad para "resincronizar" los ritmos circadianos de sueño y vigilia, y favorecer así un sueño reparador, ha despertado el interés comercial y farmacéutico, bien como medicamento o como complemento a la dieta.

Sobre su uso como complemento dietético, la opinión científica de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) destaca que hay evidencia que relaciona el consumo de la melatonina con la reducción del tiempo que se precisa para conciliar el sueño. Para llegar a esta conclusión, el grupo de expertos tuvo en cuenta distintos estudios que se han llevado a cabo tanto con individuos sanos que duermen bien, como con quienes sufren trastornos primarios del sueño (les cuesta quedarse dormidos) y con insomnes. En la mayoría de los casos, se detectó una reducción significativa en la conciliación del sueño tras el consumo de melatonina en momentos previos a la hora de acostarse.

La EFSA acepta el uso de melatonina como complemento a la dieta, siempre que el etiquetado refleje el siguiente mensaje, y no otro: "La melatonina ayuda a reducir el tiempo necesario para conciliar el sueño". No obstante, para lograr una mayor eficacia en el tratamiento, es importante controlar las condiciones ambientales del sueño y establecer unas rutinas de descanso: desde la hora de la cena y de acostarse, hasta la lectura previa, la luz tenue o el ambiente fresco y agradable.

¿Existen alimentos ricos en melatonina?

La melatonina es una molécula que se sintetiza a partir del aminoácido triptófano. En fases previas, el triptófano se transforma en serotonina (5-hidroxitriptamina) por complejas vías metabólicas, un neurotransmisor conocido también como "hormona del humor o de la felicidad" y relacionado con el sueño saludable.

La concentración de serotonina en el cerebro es proporcional a la concentración de triptófano en el plasma y el cerebro. A su vez, la serotonina se convierte en la molécula N-acetilserotonina, precursora de la melatonina. Por ello es importante que la dieta sea fuente de triptófano, para que el organismo, de manera natural, pueda sintetizar las cantidades idóneas de serotonina y de melatonina. Son alimentos ricos en triptófano:
  • Huevos.
  • Pescados.
  • Legumbres (soya).
  • Frutos secos.
  • Frutas (plátano, piña, aguacate).
Melatonina en niños

Uno de los usos médicos de la melatonina la contemplan como parte del tratamiento para niños con dificultades para conciliar el sueño. Un informe publicado por distintas entidades médico-científicas con particular dedicación a la infancia y a la medicina del sueño (Asociación Española de Pediatría, Sociedad Española de Sueño, Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria y la Asociación Española de Pediatría de Atención Pediátrica) sugiere que el uso de la melatonina en niños mayores de un año puede ayudar a reducir los problemas de sueño, aunque advierte de que se precisan estudios más concluyentes antes de generalizar el uso de tal sustancia.

Los especialistas advierten de que las muestras en las que se basan los estudios son de pequeño tamaño, mientras que la edad y el tiempo de seguimiento, escasos. Según informan, la melatonina es una molécula con tal diversidad de funciones a nivel cronobiológico, endocrino, inmunológico, nutricional y cardiovascular, que todavía se desconocen muchos de sus efectos terapéuticos o posibles efectos secundarios a medio y largo plazo, sobre todo en niños menores de 3 años. Ante este desconocimiento, y por seguridad, solo se debería hacer un uso farmacológico de la melatonina bajo prescripción médica y no como complemento nutricional, un formato para el que se exige menos control sanitario.

14% de jóvenes de la GAM estaría en riesgo de bulimia o anorexia

  • 6% de estos adolescentes sufre de esos males aún sin diagnóstico
  • El 20% de los muchachos tiene sobrepeso y al 36% no le gusta su físico
Dietas tan fuertes que llevan a consumir los requerimientos de nutrientes de un solo día a lo largo de una semana completa; atracones en los que más bien sucede lo contrario y comen en un solo día lo que deberían comer en siete, para luego sentirse culpables y vomitar o tomar laxantes para “liberarse”.

Realidades con nombres definidos: anorexia y bulimia, problemas que no son ajenos a jóvenes de la Gran Área Metropolitana (GAM).

Un estudio del Instituto de Investigaciones Psicológicas de la Universidad de Costa Rica destaca que el 6% de los colegiales de la zona tiene un trastorno alimentario no diagnosticado y que el 14% está en riesgo de sufrir uno.

A esto se une un 36% de jóvenes que no está satisfecho con su aspecto físico y un 47,5% que quisiera pesar menos. Ellos le dan una nota de 7,8 a su apariencia.

“Es preocupante; los hábitos alimentarios son trascendentales en un adolescente. Esta es una época de muchos cambios pues el cuerpo no ha terminado de crecer y el cerebro continúa su desarrollo”, comentó Zaida Salazar, autora del estudio.

“La mala alimentación va a traer consecuencias a la autoestima y la salud”, agregó.

¿Cómo se hizo? 

Esta investigación constó de varias partes. Primero, Salazar revisó estudios internacionales sobre el tema. Posteriormente, entrevistó a jóvenes a quienes ya se les diagnosticó algún trastorno en los hospitales Calderón Guardia, Nacional Psiquiátrico y en la Clínica del Adolescente del Hospital de Niños.

Luego reclutó a 594 estudiantes de colegios públicos y privados.

A todos ellos se les pesó, se les midió y se les pasó un cuestionario en el que se evaluó la imagen de los jóvenes sobre su apariencia, autoestima y vinculación con los medios de comunicación, especialmente la televisión.

Allí fue cuando se vio que el 6% tenía anorexia o bulimia y no estaban diagnosticados, y que un 14% estaba en riesgo de estos males.

“Esta información nos sirve para ayudar a las personas a salir del trastorno o a no caer en él, así podemos evitar daños serios a la salud”, dijo Salazar.

El estudio revela datos que sospechaba la Clínica del Adolescente del Hospital de Niños. Este centro recibe cada mes al menos a tres pacientes nuevos con males por desórdenes alimentarios.

Alberto Morales, coordinador de esta clínica, señaló que las secuelas de esos trastornos son graves: en la mujer, la pérdida significativa de peso la deja sin menstruación y pone en riesgo su capacidad para concebir, y los hombres dejan de producir testosterona.

En ambos géneros aparecen problemas en el desarrollo óseo, cardiovascular y mental.

Tomado de: www.nacion.com

La carne roja frita en sartén podría aumentar el riesgo de cáncer de próstata, según un estudio

Freír la carne roja en sartén puede aumentar el riesgo de cáncer de próstata de los hombres en hasta 40 por ciento, según un estudio reciente. Los científicos explicaron que cuando la carne roja se cocina a altas temperaturas, se forman sustancias químicas cancerígenas, lo que posiblemente aumente el riesgo de la enfermedad.

Investigadores de la Universidad del Sur de California y del Instituto de Prevención del Cáncer de California examinaron datos sobre casi 2,000 hombres que participaban en un estudio sobre el cáncer de próstata. Más de la mitad de los hombres se diagnosticaron con formas avanzadas de la enfermedad.

Los participantes completaron cuestionarios detallados sobre los tipos de carnes y aves que comían, y en qué cantidad. Se preguntó a los hombres sobre sus métodos de cocción, y si cocinaban las carnes friéndolas en la sartén, asadas o a la parrilla. También se les mostraron fotografías de comidas cocidas hasta distintos puntos, para que pudieran indicar cómo comían la carne normalmente.

"Hallamos que los hombres que comían más de 1.5 porciones de carne roja frita en sartén por semana aumentaban el riesgo de cáncer de próstata en 15 por ciento", señaló en un comunicado de prensa de la USC la líder del estudio Mariana Stern, profesora asociada de medicina preventiva de la Facultad de Medicina Keck de la universidad. "Además, los hombres que comían más de 2.5 porciones de carne roja cocida a temperaturas altas tenían 40 por ciento más probabilidades de presentar cáncer de próstata avanzado".

En particular, las hamburguesas se relacionaron con un mayor riesgo de cáncer de próstata, halló el estudio. Los hombres hispanos presentaban el mayor riesgo.

"Especulamos que estos hallazgos son resultado de distintos niveles de acumulación de carcinógenos hallados en las hamburguesas, dado que pueden llegar a unas temperaturas internas y externas más altas, en comparación con un filete", apuntó Stern.

Aunque los hombres que comían la mayor cantidad de aves horneadas tenían un riesgo más bajo de cáncer de próstata avanzado, los que comían aves fritas en sartén presentaban un mayor riesgo de la enfermedad. Los investigadores concluyeron que las dietas ricas en carnes o aves de cualquier tipo fritas en sartén aumentan el riesgo de cáncer de próstata de los hombres.

Aunque el motivo de que freír en sartén lleve a un mayor riesgo de cáncer de próstata no está claro, los investigadores sugirieron que la formación de cancerígenos que dañan el ADN, conocidos como aminas heterocíclicas, durante el proceso de cocción podría ser responsable.

Estas sustancias cancerígenas se forman cuando los azúcares y los aminoácidos se cocinan a temperaturas más altas durante más tiempo, explicaron.

"Solas, las observaciones de este estudio no son suficiente para realizar ninguna recomendación de salud, pero dado que se conocen pocos factores de riesgo modificables para el cáncer de próstata, la comprensión de los factores dietarios y los métodos de cocción son de alta relevancia para la salud pública", aseguró Stern.

El estudio aparece en una edición en línea reciente de la revista Carcinogenesis.

Aunque el estudio halló una asociación entre la carne frita en sartén y el riesgo de cáncer de próstata, no probó una relación causal.

2 de septiembre de 2012

El chocolate puede proteger frente a los derrames cerebrales

Investigadores del Instituto Karolinska en Estocolmo (Suecia) aseguran que el consumo de chocolate podría ayudar a prevenir algunas enfermedades cerebrovasculares, como el derrame o la apoplejía, según los resultados de un estudio publicado en el último número de la revista 'Neurology'.

 El estudio incluyó a más de 37.000 ciudadanos de Suecia queLos participantes respondieron a un cuestionario sobre sus hábitos alimenticios y se llevó un registro de su salud durante una década.

 Posteriormente, los sujetos fueron divididos en cuatro grupos de acuerdo a la cantidad de chocolate que consumían. El grupo de nivel más bajo no comía nada del producto mientras que el más alto comía 63 gramos de media, poco más de una barra de chocolate a la semana.

 Pero al comparar ambos grupos los científicos encontraron que los del grupo más alto tuvieron un 17 por ciento menos probabilidades de sufrir un evento cerebrovascular durante la década del estudio que quienes comían menos chocolate.

 Como ha explicado la profesora Susanna Larsson, autora del estudio, en declaraciones a la BBC, "el efecto beneficioso del consumo de chocolate puede estar vinculado a los flavonoides que contiene", ya que estos parecen proteger contra la enfermedad cardiovascular debido a sus propiedades antioxidantes, anticoagulantes y antiinflamatorias".

 "También es posible que los flavonoides en el chocolate disminuyan las concentraciones de colesterol malo en la sangre y reduzcan la presión arterial", ha apuntado la investigadora.

 Pero el estudio también observó que aunque el chocolate negro ha sido vinculado en el pasado con beneficios para el corazón, la opción preferida de los hombres que participaron en la investigación fue el chocolate con leche (que contiene menos de 50% de cacao).

 La doctora Clare Walton, de la organización Stroke Association, ha explicado que "estudios pasados han demostrado que comer chocolate negro puede ayudar a reducir el riesgo de evento cerebrovascular "si se consume como parte de una dieta sana y equilibrada"

 "Este estudio sugiere que comer una cantidad moderada de otros tipos de chocolate también puede ser beneficioso en los hombres", asegura, si bien ha admitido que será necesario llevar a cabo más investigaciones por lo que "estos resultados no deben usarse como una excusa para comer chocolate en lugar de hacer ejercicio o seguir una dieta sana".

Tomado de: www.europapress.es