27 de octubre de 2012

Comer en exceso chips, galletas o café durante embarazo reduce el peso del bebé

Una elevada ingesta de alimentos con un alto contenido de acrilamida, como las patatas fritas, los chips, las galletas, los cereales o el café, durante el embarazo causa un menor peso del bebé al nacer y una menor circunferencia de la cabeza de los recién nacidos.

Así lo revela un estudio internacional sobre la dieta de 1.100 mujeres embarazadas y sus recién nacidos que se ha llevado a cabo en Dinamarca, Inglaterra, Grecia, Noruega y España dirigido por el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) de Barcelona y la Universidad de Estocolmo (Suecia).

Según este estudio, la diferencia entre las madres expuestas a altos niveles de acrilamida y las expuestas a niveles bajos puede ser de hasta 132 gramos en el peso del bebé y 0,33 centímetros en el tamaño de su cabeza.

Además, el estudio muestra que los mayores niveles de esta sustancia se observaron en los bebés nacidos en Inglaterra y los más bajos en los de Dinamarca.

La razón de los altos niveles de acrilamida que se observan en muchas mujeres es, según los investigadores, la dieta, ya que se trata de una sustancia química que se forma al freír, asar, tostar u hornear alimentos ricos en carbohidratos como las patatas fritas, chips, bollería o cereales de desayuno.

Según el coordinador del estudio y director científico adjunto del CREAL, Manolis Kogevinas, "el efecto estimado del alto nivel de exposición a la acrilamida sobre el peso de un bebé al nacer es comparable al efecto adverso conocido del tabaquismo".

La investigadora del CREAL Marie Pedersen ha añadido que "las implicaciones en salud pública de los resultados de este estudio son realmente importantes".

Según la doctora Pedersen, "el peso al nacer está relacionado con numerosos efectos adversos para la salud en los primeros años de vida e incluso posteriormente, tales como estatura reducida, aumento de la incidencia de enfermedad cardiovascular, diabetes mellitus tipo 2 y osteoporosis".

Además, según la investigadora, "la circunferencia de la cabeza es un indicador importante del crecimiento del cerebro y del desarrollo neurológico".

El estudio confirma una creciente preocupación mundial acerca de los efectos potenciales para la salud de la exposición alimentaria a la acrilamida, ya que certifica que esta sustancia atraviesa la placenta y, por lo tanto, existe un particular riesgo para la salud del feto.

En este estudio también han participado otros 20 centros de investigación en Europa, entre ellos el IMIM (Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas) de Barcelona.

El uso de avanzadas técnicas biomédicas ha favorecido la medición de la acrilamida en sangre del cordón umbilical del recién nacido, lo que ha permitido a los investigadores conocer los niveles de exposición a la esta sustancia durante los últimos meses de embarazo.

Este estudio forma parte de NewGeneris, un proyecto integrado dentro del 6º Programa Marco de la Unión Europea, del área prioritaria "Calidad y seguridad alimentaria", que tiene por objetivo investigar el posible papel de la exposición química a través de la dieta durante el embarazo, en la inducción de un aumento del riesgo de cáncer y trastornos del sistema inmune en la infancia, junto con los efectos sobre los resultados del parto.

Tomado de: www.larazon.es

EEUU investiga la bebida energética Monster tras la muerte de cinco personas

La Agencia Americana de Medicamentos y Alimentos (FDA, en sus siglas en inglés) está investigando cinco muertes y un ataque al corazón que podrían estar relacionadas con el consumo de la bebida energética 'Monster Energy'.

 Los casos han sido registrados entre 2009 y junio de este año, aunque desde la compañía, líder en ventas de bebidas energéticas en Estados Unidos, niegan que sus bebidas sean "de ninguna manera responsables" de dichas muertes.

 "Monster no está al tanto de alguna víctima mortal que haya sido causada por sus bebidas", han reconocido en un comunicado.

 Estos casos se unen a la demanda interpuesta por la familia de un joven de 14 años, Anais Fournier, que falleció en diciembre de 2011 tras beber dos latas de la misma bebida en 24 horas.

 La familia denuncia que Monster no advierte sobre los peligros del producto, que al parecer provocó "una arritmia cardiaca debido a la toxicidad de la cafeína" que complicó un trastorno al corazón que ya padecía el joven.

Tomado de: www.europapress.es

Alimentos energizantes para combatir el cansancio

Por NATÀLIA GIMFERRER / Tomado de: www.consumer.es

Los alimentos energizantes son imprescindibles en la dieta, aunque es importante saber combinarlos y elegir los más convenientes en cada momento

Los alimentos energizantes desempeñan una función clave en el organismo: proporcionan la vitalidad necesaria para desarrollar las actividades de la vida diaria, así como una dosis extra de energía cuando se realiza ejercicio físico o cuando nuestro cuerpo se queda sin fuerzas. En definitiva, su efecto más notable es que ayudan a combatir el cansancio. Por ello, todos los alimentos energizantes son imprescindibles en nuestra dieta habitual, aunque no todos aportan la misma cantidad de energía, ni cumplen las mismas funciones en el organismo. De ahí que sea tan importante saber elegir los que más convienen en cada momento y cómo combinarlos para favorecer la absorción de sus nutrientes al máximo. A continuación se detalla cuáles son los alimentos más energizantes, cómo tomarlos y cómo seguir una dieta para "cargar las pilas".

Los alimentos más energizantes

Los alimentos que proporcionan al organismo la energía para mantener su equilibrio son, sobre todo, los hidratos de carbono y las grasas, ya que representan una fuente de energía inagotable. Sin embargo, es importante destacar que todos los alimentos energizantes son imprescindibles en nuestra dieta diaria, desde los que estimulan la concentración y la capacidad mental, hasta los que aportan energía muscular.

Frutos secos. Son los alimentos energéticos por excelencia. Contienen una gran cantidad de ácidos grasos esenciales, que el organismo humano no puede sintetizar por sí mismo. Destaca la presencia en minerales (magnesio, fósforo, potasio, calcio, hierro, zinc y selenio), que es superior al resto de las frutas y que, además, tienen poder antioxidante. A esto se suman importantes cantidades de proteína y fibra que ayudan a regular el tránsito intestinal y mejorar la musculatura.
  • Las semillas ricas en grasas son: la nuez, el anacardo, la almendra, la avellana, las pipas de girasol y el cacahuete, entre otros.
  • Las semillas ricas en hidrato de carbono (almidón) son, sobre todo, las bellotas y las castañas.
Es un alimento idóneo para llevar siempre encima, ya que representa un combustible eficaz a cualquier hora del día. Es el tentempié perfecto para asegurar la energía de nuestro cuerpo. Sin embargo, debemos tener en cuenta su elevado contenido en grasas: las personas con sobrepeso deben moderar su consumo. El truco consiste en tomar un puñado al día y seleccionar los frutos secos crudos y sin salar. Es un alimento que aporta vitalidad y que, al mismo tiempo, tiene un gran poder de saciar.

Verduras de hoja verde. Su color verde se debe a la clorofila. Hay una gran variedad de estos alimentos y son necesarios imprescindibles en la dieta diaria. Su escaso aporte de calorías y su gran contenido en vitaminas dotan a este alimento de un gran valor energizante. En su composición destacan las vitaminas A, C, B, E y K, los minerales como el hierro, magnesio, potasio y calcio, y su elevada cantidad de fibra. Algunos ejemplos de estas verduras son: las espinacas, la acelga, el apio, el brócoli, el berro, la coliflor, las coles, la rúcula, la lechuga, la escarola o la achicoria. Es importante hacer especial hincapié en la espinaca, ya que cuenta con un elevado valor nutritivo. Su riqueza vitamínica y su elevado contenido en hierro hacen de este alimento un aliado estupendo para cargar las pilas de nuestro cuerpo.

Chocolate puro. Cuanto más puro, mejor. El chocolate es fuente de energía y mejora el estado de ánimo. La presencia de estimulantes en su composición hace de este alimento una buena elección para mantener la energía del cuerpo (además de darse el gusto). El chocolate es un alimento rico en magnesio, potasio, fósforo y hierro, vitaminas A, E, B1 y B2, lípidos y proteínas. Las moléculas de este alimento contienen gran cantidad de energía que nuestro organismo sabe cómo utilizar.

Hidratos de carbono de absorción lenta. Se podrían definir como "los preferidos del organismo" ya que tienen la capacidad de liberar energía poco a poco, a medida que el cuerpo la necesita. El arroz, las patatas, la pasta, el pan, las legumbres y la gran mayoría de cereales son alimentos ricos en hidratos de carbono y aportan la energía necesaria para el buen funcionamiento físico y psíquico de nuestro organismo. En deportistas, ya sean profesionales o aficionados, es recomendable una dieta rica en estos alimentos para garantizar una adecuada reserva energética.

Carne magra. Carne magra significa con poca grasa, es decir, la parte del animal con menos cantidad de grasa. La carne magra del cerdo y la ternera, el pollo sin piel y el pavo son una importante fuente de proteínas. Sobre todo, aportan tirosina, un aminoácido que aumenta la concentración y el estado de alerta. Son carnes con una elevada cantidad de vitamina B12, que ayuda a combatir los estados de depresión y cansancio.

Cómo seguir una dieta para cargar las pilas

Deben recordarse algunos aspectos para seguir una dieta adecuada que aporte energía al organismo. A continuación, se proponen algunas ideas:
  • Beber abundante cantidad de agua (entre dos litros y dos litros y medio al día).
  • Realizar de cinco a seis comidas diarias.
  • La comida más importante del día debe ser el desayuno, pues nos debe aportar la energía suficiente para hacer frente a toda la jornada. No debe faltar: pan integral, proteína magra (como pavo o jamón dulce) y un cítrico que nos aporte una dosis extra de vitamina C.
  • A media mañana, hacer un tentempié con frutos secos o un lácteo.
  • La comida debe ser a base de verdura de hoja verde, acompañada de proteínas magras (pollo, pavo, ternera magra) y un hidrato de carbono de absorción lenta, patatas asadas o una porción de arroz.
  • No debemos saltar la merienda, a base de fruta o tostadas integrales.
  • Evitar las cenas pesadas y repetir el consumo de verdura de hoja verde con proteína.

El miedo a engordar es la principal barrera para iniciar un tratamiento antitabáquico

El miedo a engordar es la principal barrera para iniciar un tratamiento antitabáquico, informa la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), a la par que advierte de que "el aumento de peso al dejar de fumar es un riesgo leve para la salud en comparación con los riesgos que supone seguir fumando".

 En concreto, en un artículo publicado en la revista de SEPAR 'Prevención del Tabaquismo', los neumólogos expertos en tabaquismo Silvia V. Rey y Carlos A. Jiménez explican que los efectos de la nicotina repercuten directamente sobre el peso corporal del fumador al aumentar el gasto metabólico basal, suprimir la sensación de apetito y aumentar el ritmo del tránsito gastrointestinal.

 Al dejar de fumar estos efectos desparecen y se produce el aumento de peso en función de la edad, el sexo y la cantidad de cigarrillo que se fuman. Las mujeres tienen mayor capacidad de ganar peso así como las personas mayores de 55 años y los fumadores de más de 25 cigarrillos al día o que encienden su primer cigarrillo dentro de los 30 minutos después de despertar.

 Por lo general, la mayoría de las personas que inician un proceso de deshabituación tabáquica come más durante las primeras ocho semanas. "La recuperación del gusto y el olfato hacen que los alimentos sean más apetitosos y comer mas placentero, la ausencia de nicotina ayuda a tener más sensación de apetito y es difícil controlar lo que se come", ha explicado Jiménez.

 Dicho esto, este experto considera que el miedo a no engordar no debe paralizar o retrasar el inicio de un tratamiento de deshabituación del tabaco "porque los riesgos para la salud no son comparables". Antes del tratamiento, la personas debe ser consciente de que existe una elevada posibilidad de ganar peso y, para ello, "las guías de tratamiento antitabáquico deben ofrecer ayuda para minimizar el aumento: estimular la práctica de ejercicio como forma de limitar la ganancia de peso y proponer un estilo de vida saludable incluyendo el consumo de variedad de frutas y verduras".

 No obstante, los expertos recomiendan iniciar primero el tratamiento antitabáquico y, una vez haya logrado dejar de fumar, llevar a cabo un tratamiento nutricional para bajar peso.

 El tabaquismo activo causa 53.000 muertes anuales en España y el  pasivo, más de 3.200 muertes, lo que hace que, en España, mueran cada día 145 personas como consecuencia del tabaco, siendo la primera causa evitable de muerte en España. Además la adicción al tabaco facilita el desarrollo de enfermedades respiratorias graves como EPOC y cáncer de pulmón.

Tomado de: www.europapress.es

Abusar de carbohidratos y azúcares puede aumentar el riesgo de deterioro cognitivo

Las personas mayores de 70 años que siguen una dieta con un alto contenido en carbohidratos presentan un riesgo casi cuatro veces mayor de desarrollar deterioro cognitivo leve, riesgo que aumenta con una dieta rica en azúcares, según han demostrado los investigadores de la Clínica Mayo en un estudio publicado en 'Journal of Alzheimer's Disease'.

 De este modo, el estudio, financiado por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, destaca la importancia de seguir una dieta equilibrada, afirma el autor principal Rosebud Roberts, epidemiólogo de la Clínica Mayo, quien subraya la importancia de que la dieta sea equilibrada en cuanto a la proporción de proteínas, carbohidratos y grasas, "porque cada uno de estos nutrientes cumple una función importante para el organismo".

 Los investigadores hicieron un seguimiento de 1.230 personas de edades comprendidas entre los 70 y los 89 años, que proporcionaron información sobre su alimentación durante el año anterior. Un equipo especializado compuesto por médicos, enfermeras y neuropsicólogos evaluó la función cognitiva de los participantes en el estudio.

 A los 940 que no mostraron signos de deterioro cognitivo se les pidió que volvieran a someterse a evaluaciones de seguimiento. Después de casi cuatro años de investigación, 200 de los citados 940 empezaron a mostrar un deterioro cognitivo leve así como problemas de memoria, lenguaje, pensamiento y juicio superiores a los habituales para la edad.
 Así, quienes indicaron consumir las tasas más altas de carbohidratos al comienzo del estudio tenían 1,9 veces más posibilidades de desarrollar un deterioro cognitivo leve que aquellos con una ingesta inferior de carbohidratos. Por otro lado, los participantes con mayor consumo de azúcar tenían 1,5 veces más probabilidades de sufrir deterioro cognitivo leve que quienes indicaban los niveles más bajos.

 Igualmente, las personas cuya alimentación era más rica en grasas presentaban un 42 por ciento menos de probabilidades de desarrollar deterioro cognitivo con respecto a las personas con el nivel de consumo de grasas inferior, y quienes consumían alimentos con mayor contenido proteínico redujeron el riesgo a un 21 por ciento.

 Teniendo en cuenta la ingesta total de grasas y proteínas, las personas con mayor consumo de carbohidratos tenían 3,6 veces más posibilidades de desarrollar un deterioro cognitivo leve. "Una ingesta alta de carbohidratos podría resultar nociva para el ser humano, porque los carbohidratos repercuten en el metabolismo de la glucosa y la insulina", ha explicado Roberts.

 Dicho esto, ha precisado que el azúcar estimula el cerebro, por lo que es "bueno" si se consume con moderación. "En cambio, un nivel de azúcar demasiado elevado puede impedir que el cerebro realmente utilice el azúcar, similar a lo que ocurre con la diabetes de tipo 2", ha señalado.

Tomado de: www.europapress.es

Toda la vitamina C en una sola ración

El consumo regular de kiwis ayuda a mantener activo el sistema inmunológico y supone una ayuda eficaz para combatir el estreñimiento. La variedad amarilla o «gold» posee más calorías, pero contiene más ácido fólico, vitamina E y sabor dulce que el verde

La llegada del otoño y la consiguiente bajada de temperaturas supone un ataque directo a la salud en forma de resfriados y gripes. Por ello, mantener activo el sistema inmunológico es la mejor garantía para enfrentarse a cualquier tipo de infección y, en este sentido, los cítricos se convierten en el mejor aliado. Frente a la clásica naranja, el pomelo o el limón, el kiwi puede satisfacer las demandas de vitamina C que el cuerpo necesita. «Aporta casi el doble de vitamina C que una naranja y el triple que un limón, vitamina E que actúa como un potente antioxidante, ácido fólico aconsejable en embarazo y en periodos de anemia. Además, contiene un alto porcentaje de fibra, entre uno y dos gramos, tanto soluble como insoluble, y una enzima, la actinidina, que va a favorecer la digestión de las proteínas y a facilitar el tránsito intestinal, lo que va a prevenir el estreñimiento», recuerda la doctora y especialista en Nutrición María Teresa Barahona.

Resguardo

Tomar un kiwi a diario ayuda, según el doctor Vicente Orós Espinosa, miembro del Grupo de Nutrición de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), «a proteger los epitelios de las vías respiratorias frente a las inclemencias del tiempo y los ataques de virus propios de las estaciones frías».

A la hora de consumir esta fruta, la variedad verde es la más popular en los supermercados, pero también hay otras como el amarillo o «gold», que cuenta con propiedades desconocidas para el consumidor. «El amarillo tiene más calorías: 72 por cada cien gramos frente a las 55 del verde, y es más rico en ácido fólico y vitamina E», explica Barahona. En la misma línea se sitúa Concepción Maximiano Alonso, vocal de la Asociación de Dietistas-Nutricionistas de Madrid (Addinma), quien añade que «el amarillo, además, tiene más poder antioxidante que el verde». 

Mejora cardiovascular

Precisamente, según un estudio realizado por el Hospital Universitario de Oslo (Noruega) a principios de este año y publicado en la revista «Journal of Human Hypertension», el consumo habitual de kiwis, hasta tres al día, podría reducir la tensión arterial y, por tanto, beneficiar al sistema cardiovascular. En concreto, de los dos grupos en los que se dividió a los participantes –uno de los grupos tomaron tres kiwis al día y el otro una dieta rica en antioxidantes–, los que consumieron kiwi redujeron hasta 10 mm/Hg (milímetros de mercurio) la presión sistólica y 9 mm/Hg la diastólica.

El kiwi es una de las pocas frutas por no decir la única que mantiene, a diferencia de otras, el color verde incluso estando madura. Para Manuel Moñino, secretario del comité científico de la Asociación para la Promoción del Consumo de Frutas y Hortalizas «5 al día», «a parte de sus características sensoriales diferenciadas, en el verde destaca su aporte de un tipo de fitoquímicos de la familia de los carotenoides como luteína –compuesto bioactivo que tiene una acción antioxidante y que está relacionado con la salud ocular– y clorofila, que da el color verde característico de esta fruta, mientras que en el amarillo predomina otra variedad de carotenoide que confiere el color dorado».

Hay que tener en cuenta que el consumo de kiwi puede tener sus limitaciones. «Es una fruta potencialmente alergénica, por lo que su consumo debería estar limitado o evitarlo en personas con otras alergias o niños», advierte Barahona. Asimismo, no hay que olvidar que «por su contenido en potasio se recomienda no incluirlo en la dieta de personas con insuficiencia renal o aquellas que deban prescindir de dicho mineral», concluye Maximiano. 

Tomado de: www.larazon.es

21 de octubre de 2012

Un estilo de vida sano aumenta las probabilidades de supervivencia de las mujeres mayores con cáncer

Las mujeres mayores diagnosticadas con cáncer que se mantienen físicamente activas, mantienen un peso sano y consumen una dieta bien equilibrada son mucho más propensas a sobrevivir que las que no lo hacen, según un estudio reciente.

Los investigadores de la Universidad de Minnesota hallaron que de los tres factores, hacer ejercicio con regularidad tiene el efecto más significativo sobre la supervivencia de las mujeres al cáncer.

Los hallazgos fueron presentados el miércoles en la reunión anual sobre la prevención del cáncer de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (American Association for Cancer Research), en Anaheim, California.

"Las mujeres mayores que sobreviven al cáncer que alcanzan y mantienen un peso corporal ideal, se mantienen físicamente activas y consumen una dieta saludable tienen un riesgo de muerte casi 40 por ciento más bajo, en comparación con las mujeres que no siguen esas recomendaciones", apuntó en un comunicado de prensa de la asociación Maki Inoue-Choi, asociada de investigación en la división de epidemiología y salud comunitaria de la Facultad de Salud Pública de la universidad.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores examinaron qué tan de cerca un grupo de 2,080 mujeres diagnosticadas con cáncer seguían las directrices de World Cancer Research Fund/American Institute for Cancer Research (WCRF/AICR) de 2007 sobre el peso corporal, la actividad física y la dieta. Las mujeres eran de Iowa, y fueron diagnosticadas entre 1986 y 2002.

En 2004, las mujeres completaron un cuestionario sobre una variedad de factores de estilo de vida.

Usando datos de un registro de salud de Iowa y del Índice Nacional de Mortalidad, los investigadores hallaron que casi 500 de las mujeres del estudio murieron entre 2004 y 2009. De estas muertes, casi 200 se debieron al cáncer, y unas 150 a la enfermedad cardiaca.

Tras tomar en cuenta otros factores de riesgo, como la salud general de las participantes, el tipo y la etapa del cáncer, y si fumaban, la tasa de mortalidad por cualquier causa fue 37 por ciento más baja entre las mujeres que seguían las directrices de estilo de vida de cerca, en comparación con las que no.

Las mujeres que cumplían con las directrices de WCRF/AICR sobre actividad física también tenían un riesgo más bajo de muerte por enfermedad cardiaca o cáncer.

Aunque los investigadores descubrieron una asociación entre seguir las directrices y unas mayores probabilidades de supervivencia, no probaron causalidad. Debido a que este estudio se presentó en una reunión médica, sus datos y conclusiones deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

Alimentos para prevenir y aliviar las llagas en la boca

Por: ALMA PALAU FERRÉ / Tomado de: www.consumer.es

El hierro y las vitaminas del grupo B son muy efectivos para prevenir las aftas bucales, mientras que los alimentos probióticos y con omega-3 mantienen la salud de la boca

Las llagas bucales son úlceras pequeñas en el interior de la boca. Son molestas, dolorosas y bastante comunes en la población adulta, ya que algunas de sus causas -como el estrés emocional o los cambios hormonales- son también habituales. Pero las llagas pueden tener su origen en déficits nutricionales o alergias alimentarias y, del mismo modo, ciertos alimentos ayudan a prevenirlas o alivian el malestar. En el siguiente reportaje se explica qué son y por qué se forman las llagas bucales, se detallan pautas dietéticas para prevenirlas e información sobre los alimentos funcionales para mantener la salud de la boca, así como indicaciones para atenuar el dolor.

Llagas bucales, ¿qué son y por qué se forman?

Las llagas bucales son úlceras pequeñas con la base gris o blanca y el borde rojo. Pueden formarse una o varias a la vez y son muy comunes y repetitivas. Son llagas abiertas y dolorosas, conocidas también como aftas o úlceras bucales. Es importante no confundirlas con los herpes labiales o las úlceras febriles (llamados "fuegos" o "calenturas") porque tienen causas y tratamientos distintos. La diferencia principal es clara: las llagas se forman siempre dentro de la boca, mientras que los herpes y las úlceras febriles se localizan fuera.

Las llagas pueden deberse a infecciones virales, aunque la mayoría de las veces no resulta sencillo determinar su origen, ya que hay múltiples causas posibles. Entre ellas:
  • Lesión bucal debido a un arreglo dental.
  • Estrés emocional.
  • Carencia de ciertas vitaminas y minerales (en especial, hierro, vitaminas del grupo B y ácido fólico).
  • Períodos menstruales.
  • Cambios hormonales.
  • Reacción alérgica a uno o varios alimentos.
También puede haber un componente hereditario y las mujeres son más propensas a contraerlas que los hombres.

Pautas dietéticas para prevenir llagas en la boca

Los únicos nutrientes que se han identificado y relacionado con las afecciones en la boca son algunas vitaminas y el hierro. Entre las primeras, resaltan las del grupo B, abundantes en alimentos ricos en proteínas, tanto vegetales como animales:
  • Vitamina B2 o riboflavina. Además de grietas en las comisuras de la boca y otras afecciones de la piel, su déficit también se relaciona con la anemia. Es una vitamina que se encuentra en el pan, debido a la levadura, los cereales integrales, las verduras de hoja verde, la leche y los huevos. Según el Consejo Europeo de Información sobre Alimentación (EUFIC), la principal fuente de esta vitamina es la leche.
  • Niacina o vitamina B3, presente en carnes rojas y blancas, pescados, cereales fortificados con esta vitamina, cacahuetes, lácteos y huevos.
  • Ácido fólico. Al igual que la vitamina B2, se encuentra en las verduras de hoja verde. Su abundancia es mayor en las lentejas, las habas y los guisantes. Como ocurre con la vitamina B2, su carencia favorece la anemia. No obstante, en dosis altas puede ser perjudicial, por lo que la ingesta de suplementos debe controlarse por un médico. La carencia de esta vitamina es muy frecuente en mujeres embarazadas, las cuales tienen también riesgo de anemia y alteraciones bucales.
  • Vitamina B12 o cobalamina. Presente en carnes, mariscos y lácteos, al igual que la niacina, requiere el consumo de alimentos de origen animal.
  • Vitamina C. Su carencia no provoca úlceras bucales, pero sí encías inflamadas y sangrantes. Se localiza en los cítricos, sobre todo, y en todo tipo de frutas y verduras. Las personas fumadoras tienen a menudo necesidades mayores de vitamina C.
Por otra parte, se deben evitar los alimentos muy calientes, duros o muy condimentados para impedir que aumente el dolor.

Alimentos funcionales para mantener la salud bucal

Un alimento se considera funcional cuando, además de destacar por sus propiedades nutritivas, contiene ciertos elementos cuyo consumo diario -en una dieta equilibrada- contribuye a mantener o mejorar nuestro estado de salud y bienestar.

Hay dos tipos de alimentos funcionales que se han relacionado con la salud oral: los alimentos probióticos y los que contienen omega-3, por su poder antiinflamatorio. Asimismo, un estudio del Center for Oral Health Research ubicado en el Colegio de Dentistas de la Universidad de Kentucky demuestra la potencial actividad antibacteriana de los ácidos grasos omega-3 frente a los patógenos orales.

Los componentes que hacen que un alimento sea funcional han estado siempre presentes en la naturaleza, pero es en las últimas décadas cuando los investigadores han comenzado a identificarlos de forma aislada y a determinar los beneficios concretos que proporcionan a nuestro organismo. Por este motivo, podemos aprovechar los alimentos que por sí mismos contienen estas sustancias beneficiosas, es decir, alimentos naturales, sin necesidad de recurrir siempre a los alimentos enriquecidos o modificados que se engloban en el concepto de alimento funcional.
  • Los alimentos probióticos de forma natural son los yogures frescos y las leches fermentadas.
  • Los alimentos naturales ricos en ácidos grasos omega-3 son los pescados, el aceite de girasol y los frutos secos.
No obstante, es importante recordar que, si bien tomar estos alimentos de forma habitual en nuestra dieta constituye una ayuda, no es un método infalible para prevenir o curar las llagas bucales.

Curar las aftas y atenuar el dolor

Según la Asociación Americana Dental (ADA), en la mayoría de los casos, las llagas de la boca desaparecen por sí solas y no requieren tratamiento. Lo habitual será que el dolor disminuya en unos cuantos días y que el resto de síntomas se superen al cabo de dos semanas. No obstante, su curación puede acelerarse:
  • Con enjuagues bucales suaves que se comercializan.
  • Con enjuagues de agua y sal o agua y bicarbonato.
  • Al aplicar sobre las llagas una mezcla de agua y agua oxigenada con un algodón.
Todos estos métodos pueden aplicarse cuantas veces se quiera y, a mayor frecuencia, más rápida será la curación, según información revisada por la URAC, American Accreditation HealthCare Commission.

Después de los tratamientos, que pueden resultar dolorosos, un remedio casero para aliviar el dolor consiste en aplicar de manera directa la pulpa de una hoja de Aloe Vera. El uso del Aloe Vera en la zona bucal no está demasiado extendido. Sin embargo, aporta muchas soluciones efectivas y de forma natural a distintas afecciones que se desarrollan en la boca, entre ellas: aftas, herpes, abscesos, grietas en los labios, úlceras bucales, inflamaciones e irritaciones provocadas por dentaduras postizas o aparatos de ortodoncia, así como después de la extracción de un molar.

El Aloe Vera tiene un poder antiinflamatorio y reconstituyente celular que ayuda al alivio de las distintas afecciones. Para aplicarlo, se recomienda esperar alrededor de 15 minutos después de cepillarse los dientes, ya que el flúor anula el efecto. Una vez que se extiende el gel de Aloe Vera, conviene mantenerlo en la boca entre cinco y diez minutos. Si después de aplicar los remedios caseros el dolor persiste e impide hacer una vida normal, comer con normalidad o conciliar el sueño, se deberá acudir a un médico. También es recomendable consultar a un especialista si las llagas se forman 2 o 3 veces por año.

Saltarse el desayuno aumenta las ganas de ingerir calorías

Científicos del Imperial College de Londres, en Reino Unido, han demostrado con el uso de escáneres cerebrales que aquellas personas que se saltan el desayuno suelen horas más tarde tener más ganas de ingerir alimentos grasos y ricos en calorías.

 Así se desprende de la investigación presentada en el congreso Neurociencia 2012 que se celebra en Nueva Orleans, Estados Unidos, tras observar cómo el cerebro de estas personas responde de forma diferente ante estos alimentos. Además, también vieron como el ayuno matutino les hacía comer luego más durante el almuerzo.

 Según los científicos, el hallazgo muestra el desafío que representa tratar de perder peso, ya que dejar de comer hace más atractivos a los alimentos calóricos.

 Estudios previos ya habían demostrado que el desayuno calma el apetito. Sin embargo, el doctor Tony Goldstone y su equipo querían saber qué ocurre dentro del cerebro y cómo esto altera la forma en que una persona consume alimentos.

 En el estudio participaron 21 hombres y mujeres de peso normal y 25 años de edad de media. Para la investigación, llevada a cabo durante dos días, se les mostraron fotografías de alimentos ricos en calorías mientras se les colocaba en un escáner de imágenes de resonancia magnética funcional (MRIf) en la universidad.

 Se les pidió que calificaran en qué medida les apetecían una serie de alimentos, que incluían chocolate, pizza, verdura y pescado. En uno de los días, se pidió a los voluntarios que no desayunaran antes del escáner. En el segundo día se les dio, una hora antes del escáner, un desayuno de 750 calorías basado en cereales, pan y mermelada.

 Los dos días después de los escáneres los voluntarios comieron un almuerzo en el que podían consumir todo lo que desearan y, según han explicado los investigadores en la BBC, saltarse el desayuno provocó que el cerebro produjera una "predisposición" hacia los alimentos ricos en calorías.

La corteza orbifrontal se vuelve más activa

 Los escáneres mostraron que la región del cerebro que se cree está involucrada en la atracción a los alimentos, la corteza orbitofrontal, se volvía más activa cuando el estómago estaba vacío.

 Además, los individuos que no habían desayunado comieron un 20 por ciento más calorías cuando se les ofreció el almuerzo al final del día.

 El ayuno prolongado, dicen los científicos, parece crear una tendencia para que ciertas regiones del cerebro "graviten" hacia este tipo de alimentos cuando la persona eventualmente recibe comida.

 "Tanto en los escáneres de los participantes como en nuestras observaciones de cuánto comieron en el almuerzo, encontramos amplia evidencia de que el ayuno hace a la gente más hambrienta", ha explicado el doctor Goldstone, lo que hace que se "incremente el atractivo de los alimentos ricos en calorías y la cantidad que la gente come".

 Esto tiene sentido, según ha apuntado, desde el punto de vista evolutivo "cuando la persona se encuentra en una situación negativa de balance de energía". "La persona no va a perder tiempo eligiendo una lechuga", reconoce el investigador, quien añade que "una razón por la que es tan difícil perder peso es porque se incrementa la atracción de los alimentos ricos en calorías".

Tomado de: www.europapress.es

Las células de grasa también necesitan dormir

En un nuevo estudio que desafía la noción de que la función principal del sueño es dar descanso al cerebro, un equipo de investigadores de la Universidad de Chicago (EEUU) ha descubierto que el sueño deficiente tiene un impacto nocivo sobre las células grasas, lo cual reduce en un 30 por ciento su capacidad de respuesta a la insulina. La investigación ha sido publicada en 'Annals of Internal Medicine'.

 La falta de sueño ha sido asociada con la alteración de la función cerebral, causando disminución del estado de alerta y reduciendo la capacidad cognitiva. Ahora, este nuevo estudio ha descrito, por primera vez, un mecanismo molecular que conecta directamente la pérdida de sueño con la alteración de la regulación energética en los seres humanos, un proceso que puede causar aumento de peso, diabetes y otros problemas de salud.

 "Hemos observado que las células de grasa necesitan dormir para funcionar correctamente", señala el coautor del estudio, Matthew Brady, de la Universidad de Chicago.

 Según explica el investigador, "el tejido adiposo almacena y libera energía; en el modo de almacenamiento, las células grasas eliminan ácidos grasos y lípidos de la circulación, donde pueden dañar otros tejidos. Cuando las células grasas no pueden responder de manera efectiva a la insulina, estos lípidos se quedan en la sangre, dando lugar a complicaciones graves".

 La coautora Esra Tasali realizó un estudio con seis hombres y una mujer, todos jóvenes, delgados y saludables. Cada voluntario pasó por dos condiciones de estudio en cuatro semanas. En uno, cada persona pasó 8,5 horas por noche en la cama, durante cuatro noches consecutivas. En el otro, durmieron 4,5 horas durante cuatro noches.

 La mañana después de la cuarta noche, tras haber pasado por las dos condiciones de sueño, los voluntarios fueron sometidos a una prueba de tolerancia a la glucosa intravenosa. Los investigadores realizaron entonces una biopsia, obteniendo células de grasa abdominal de cada voluntario, y midieron cómo respondían estas células de grasa a la insulina.

 Los investigadores evaluaron la sensibilidad a la insulina a nivel molecular mediante la medición de la fosforilación de una proteína llamada Akt, en las células de grasa. Después de cuatro noches de sueño deficiente, la respuesta de insulina en todo el cuerpo disminuyó en un promedio del 16 por ciento, y la sensibilidad a la insulina de las células de grasa disminuyó en un 30 por ciento.

 "Algunas personas dicen que pueden tolerar los efectos cognitivos de la privación del sueño", señala la coautora Eve Van Cauter, de la Universidad de Chicago, "sin embargo, nuestro muestra que la privación de sueño produce un cambio significativo en la sensibilidad a la insulina, por lo que el cuerpo no tolera las consecuencias metabólicas".

Tomado de: www.europapress.es

Estar sentado puede dañar la salud, incluso entre los que hacen ejercicio

Una revisión de los datos halla que pasar demasiado tiempo sentado duplica las probabilidades de diabetes, enfermedad cardiaca y muerte

Estar sentado durante periodos prolongados aumenta el riesgo de diabetes, enfermedad cardiaca y muerte, aunque se haga ejercicio de forma regular, plantea un estudio reciente.

Investigadores de Reino Unido analizaron datos de 18 estudios que incluyeron a más de 794,000 personas. Hallaron que las personas que pasan mucho tiempo sentadas durante el día tienen el doble de riesgo de diabetes, enfermedad cardiaca y muerte en comparación con las que no.

El aumento en el riesgo no se vio afectado por los niveles de ejercicio de moderado a vigoroso. Esto sugiere que aunque una persona cumpla con las directrices recomendadas de actividad física, su salud podría seguir en riesgo si está sentada mucho tiempo, señalaron los investigadores.

El estudio aparece en la edición del 14 de octubre de la revista Diabetologia. Aunque el estudio encontró una relación entre la conducta sedentaria y los riesgos de salud, no demostró que existiera una relación de causa y efecto.

"El adulto promedio pasa del 50 al 70 por ciento del tiempo sentado, así que los hallazgos del estudio tienen implicaciones abarcadoras", señaló en un comunicado de prensa de la Universidad de Leicester la líder del estudio, la Dra. Emma Wilmot, investigadora del Grupo de Investigación en Diabetes de la universidad. "Simplemente al limitar el tiempo que pasamos sentados quizás podamos reducir el riesgo de diabetes, enfermedad cardiaca y muerte".

"Nuestro estudio también mostró que las asociaciones más constantes eran entre estar sentado y la diabetes", añadió Wilmot. "Se trata de un mensaje importante porque las personas con factores de riesgo de diabetes, como los obesos, los que tienen origen étnico surasiático o los que tienen antecedentes familiares de diabetes, podrían ayudar a reducir el riego futuro de diabetes al limitar el tiempo que pasan sentadas".

Hay cosas que se pueden hacer por reducir el riesgo, sugirió el coautor del estudio, el profesor Stuart Biddle de la Universidad de Loughborough.

"Hay muchas formas de reducir el tiempo que pasamos sentados, como dividir los periodos largos que pasa sentado frente a la computadora en el trabajo colocando la computadora portátil encima del archivo. Podemos tener reuniones de pie, podemos caminar durante la hora del almuerzo, y podemos intentar ver menos televisión de noche al fomentar conductas menos sedentarias", apuntó en el comunicado de prensa.

Sin gluten: vivir como un celíaco, la última dieta de moda

Imitar el modelo alimentario de una persona celíaca sin serlo es la última novedad para perder peso. Aunque es posible vivir y comer de forma equilibrada sin gluten, los expertos advierten de que este método puede inducir a suprimir alimentos básicos de la dieta diaria como el pan

Entre las miles de estridencias que existen para adelgazar, ahora se ha sumado consumir productos sin gluten, los que se comercializan para la gente a la que, previamente, se le ha diagnosticado la celiaquía. Mientras que de los 600.000 afectados que existen en la actualidad, el 80 por ciento está sin diagnosticar debido, en muchas ocasiones, a la existencia de síntomas atípicos que dificultan su detección, en nuestro país cada vez son más lo que se apuntan a la moda «sin gluten». Mientras que para los afectados comer este tipo de productos les facilita hacer una dieta lo más «normal» posible, para los que no sufren las limitaciones de la intolerancia han encontrado en la dieta sin gluten el secreto para luchar contra los kilos de más.

«Quizá porque llevan en su descripción la mágica palabra “sin” que indica que uno de sus componentes nutricionales se ha suprimido o por ser un alimento dietético que muchas veces se confunde con alimento ligero o hipocalórico, muchas personas creen que existen notables diferencias nutricionales y energéticas entre un alimento sin gluten y otro que contenga trigo, avena, cebada o centeno», matiza la doctora Avelina Acebal, médico de Familia y Nutricionista del Hospital USP San Camilo de Madrid.

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Frente a otras dietas «milagro» en las que se suprime siempre algún alimento esencial, las personas que deciden imitar la vida de un celíaco deben, al menos, contar el asesoramiento de un especialista. A este respecto, Marta Teruel, gerente de la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), advierte de que «no hay estudios científicos que avalen que una dieta para adelgazar sin gluten tenga más éxito frente a una con gluten y cuando una persona quiere realizar un régimen para adelgazar debe consultar con un nutricionista para que sea personalizado y adaptado. En el caso de los productos que se elaboran para este colectivo, como pastas, pizzas, panes, galletas, no contienen gluten, pero deben estar controlados en una dieta para adelgazar porque la mayoría contienen, principalmente, hidratos de carbono y  éstos tienen que estar contabilizados».

Precisamente, la doctora Olga Sánchez-Vilar Burdiel, endocrina del Hospital Capio Fundación Jiménez Díaz aclara que «el gluten es una proteína de origen vegetal presente, entre otros, en cereales empleados en la fabricación de productos farináceos, que a su vez son las principales fuentes de hidratos de carbono de la dieta. El gluten por sí mismo no es imprescindible para la vida, pero sí lo son los carbohidratos. Las personas que padecen enfermedad celíaca y quienes realizan dietas sin gluten no tienen por qué presentar deficiencias nutricionales si sustituyen los productos con gluten por productos sin gluten equivalentes en hidratos de carbono y mantienen una dieta equilibrada».

Quizás, una de las razones que, según Giuseppe Russolillo, presidente de la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas (AEDN), puede llevar a comer sin gluten reside en que «hay un porcentaje de la población que es celíaca y no lo sabe y, cuando dejan de tomar gluten se sienten mejor». Y es que, «el seis por ciento de la población padece sensibilidad al gluten y los que sufren la intolerancia absoluta llegan al medio millón, por lo que ambas cifras son razones suficientes para invitar a la población a mirarse», advierte el doctor Gonzalo Guerra Flecha del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (CMED). Con este tipo de modas, «al final se eliminan alimentos principales de la dieta como el pan. Mientras que un celíaco sí está concienciado de que va a comer pan sin gluten, el que quiera perder peso lo acabará eliminando y con él y una serie de hábitos saludables como, por ejemplo, tomarlo con aceite de oliva», afirma Russolillo.

Falsa creencia

Existe la creencia errónea por parte de los seguidores de esta dieta de que los alimentos sin gluten poseen menos calorías que los que lo contienen. «Si bien en estos productos se ha extraído un componente nutritivo como es el gluten, se utiliza un cereal en reemplazo que aporta hidratos complejos y proteínas vegetales. Así, entre un alimento sin gluten y otro que lo lleva, no hay notables diferencias energéticas», sostiene Acebal. Incluso, algunos de los productos que se comercializan para celíacos pueden contener en su composición más grasa, azúcar e hidratos de carbono que los tradicionales. «Antiguamente podían encontrarse productos, sobre todo bizcochos, bollería, que eran muy grasos porque los cereales que se utilizaban para realizar productos sin gluten no eran mezclas adecuadas o no había la diversidad y novedad que hay hoy en día en la industria agroalimentaria –se pueden encontrar productos que usan mezclas de cereales sin gluten que contengan quinoa o amaranto–. El gluten es muy importante tecnológicamente hablando, ya que forma parte de productos de panadería y bollería y, en algunos casos, se debe reemplazar por otros ingredientes», afirma Teruel.

Aunque es posible vivir sin gluten, no hay que olvidar, según Russolillo, «que  se trata de una sustancia que, naturalmente está en el trigo y que para obtener un producto que no lo lleve hay que manipularlo, por lo que habría que preguntarse si queremos vivir con productos manipulados o tomarlos tal y como los produce la naturaleza, sobre todo cuando no hay una enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten que lo impida». Pero todavía hay más. «Al consumir productos sin gluten, –continúa el experto– sus propiedades organolépticas no son tan buenas por lo que se acaba comiendo menos y, por tanto, se adelgaza pero no porque se coma sin gluten, sino porque con esta modificación de hábitos dietéticos se acaba comiendo menos».

Tomado de: www.larazon.es

13 de octubre de 2012

Los riesgos de hacer cola en el supermercado

Está en la cola del supermercado, esperando que llegue su turno. Con la lista de la compra aún en la mano, hace un repaso mental. No ha olvidado nada. No necesita nada más. De repente, por el rabillo de su ojo se cuelan unas apetitosas chocolatinas y no puede resistirse a la tentación. En un abrir y cerrar de ojos, una pequeña bomba calórica se va con usted a casa.

Si se ha visto reflejado en la situación, no se apure, no es el único que sucumbe habitualmente a las compras de última hora junto a la caja. De hecho, estas adquisiciones suponen un considerable porcentaje del volumen total de ventas de las superficies comerciales.

La industria alimentaria sabe que nuestra relación con la comida a menudo responde a impulsos, a reacciones más automáticas que racionales. Y eso juega en nuestra contra a la hora de combatir el sobrepeso y la obesidad, según denuncian los expertos en salud pública.

Es el caso de Deborah A. Cohen y Susan H. Babey, investigadoras de la Universidad de California (UCLA), que en el último número de la revista 'The New England Journal of Medicine' van un paso más allá en este planteamiento y reclaman abiertamente una mayor protección del consumidor frente a las estrategias de mercado.

Según su punto de vista, son necesarias medidas que limiten la capacidad del marketing para hacerse un hueco en las preferencias del consumidor ya que, aseguran, el usuario no siempre es consciente de su poder.

"La mayoría de la gente no reconoce que el emplazamiento de los productos repercuta de alguna manera en sus elecciones o en su comportamiento alimentario (...). Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que la ubicación sí importa", subrayan.

"Influye en nuestras decisiones de una manera que está fuera de nuestro control consciente y eso afecta a nuestras posibilidades de padecer enfermedades crónicas", añaden.

Tomar medidas

Para Cohen y Babey, estas estrategias de marketing deberían considerarse un factor de riesgo oculto -"como los carcinógenos presentes en el agua"- ya que escapan a nuestra capacidad de raciocinio.

Al igual que "los coches, los edificios y los juguetes están diseñados teniendo en cuenta los límites de la capacidad humana" -las barandillas en los balcones nos protegen de posibles caídas-, las investigadoras remarcan que no es descabellado pensar que hay que ejercer un control sobre estrategias de mercado que pueden poner en riesgo la salud de la población.

"Necesitamos probar nuevas medidas [contra la obesidad] que no exijan a la gente un esfuerzo cognitivo adicional", comentan.

En este sentido, podría ser útil limitar los tipos de alimentos que se pueden colocarse al final de los pasillos o, directamente, ubicar determinados alimentos "en lugares que requieran una búsqueda deliberada", aclaran Cohen y Babey, que reclaman un 'uso inverso' de los habituales estudios de mercado. "Utilizar la investigación en marketing para controlar la obesidad podría ayudar a millones de personas que, de forma desesperada, quieren reducir sus riesgos de enfermedad crónica", concluyen.

Otro punto de vista

Gema Frühbeck, que preside la Sociedad Europea para el Estudio de la Obesidad y en nuestro país es investigadora del Centro de Investigación en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), coincide con estas investigadoras en que "la industria tiene recursos poderosos tanto a nivel de marketing como de publicidad" para llegar al paladar de la gente. Sin embargo, no cree que prohibiciones y restricciones en la colocación de alimentos sean la solución para frenar la epidemia de obesidad.

"Lo que hay que hacer es armar al ciudadano con herramientas para poder enfrentarse a las estrategias del mercado", apunta. "Hay que educar, desde el colegio, para que la gente sepa qué calorías tienen los productos, qué poder nutricional tienen y cuándo tomarlos", añade.

Porque, asegura, no hay alimentos malos. Si se lleva una vida activa y se sigue una dieta equilibrada, se puede comer de todo.

Tomado de: www.elmundo.es

Los programas grupales para perder peso podrían ser lo que mejor funcione

Una investigación reciente sugiere que si desea perder peso, no intente lograrlo solo. "El tratamiento en grupo para perder peso produjo pérdida de peso, independientemente de si lo suministraba un profesional o un consejero que era un miembro", señaló la autora del estudio Angela Marinilli Pinto, profesora asistente de psicología del Colegio Baruch de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. "Cuando las personas están en un grupo con otras que buscan lo mismo, sienten que si funcionó para otro, puede funcionar para ellos. Que quizás deban intentarlo".

La investigación aparece en la edición del 9 de octubre de la revista Obesity. Pinto y su equipo asignaron al azar a 141 hombres y mujeres con sobrepeso u obesos a uno de tres grupos.

Un grupo recibió 48 semanas de tratamiento conductual para perder peso con un profesional de salud.

Un segundo grupo participó en Weight Watchers durante 48 semanas, donde las reuniones son lideradas por un miembro que ha alcanzado y mantenido una meta de peso sano.

Un tercer grupo recibió tratamiento combinado. Primero recibieron 12 semanas de tratamiento conductual para perder peso con un profesional de salud, y luego hicieron la transición a 36 semanas de participación en Weight Watchers.

Pinto dijo que eligió Weight Watchers porque es el programa comercial más grande de EE. UU. También está orientado al cambio conductual, e incluye información sobre cómo modificar la dieta y aumentar la actividad física para perder peso y mantener la pérdida.

El equipo de Pinto evaluaba la hipótesis de que el método combinado produciría una mayor pérdida de peso que solo ir a Weight Watchers. Pensó que comenzar con líderes profesionalmente capacitados sería un buen inicio para el programa de pérdida de peso.

Los hallazgos fueron sorprendentes. A las 48 semanas, los investigadores no hallaron evidencia de que añadir un tratamiento breve liderado por profesionales, y luego hacer la transición al programa de Weight Watchers, mejorara los resultados.

A las 48 semanas, los del grupo liderado por profesionales habían perdido 5.4 kilos (11.9 libras), mientras que los que estaban en Weight Watchers habían perdido más (6 kilos o 13.2 libras). El grupo combinado fue el que menos perdió, con un promedio de 3.5 kilos (7.9 libras).

"El grupo de Weight Watchers perdió más que el grupo de combinación", apuntó. "La pérdida de peso en el grupo liderado por un profesional no fue estadísticamente distinta de ninguno [de los otros dos] grupos".

"El grupo de Weight Watchers produjo una mejor pérdida de peso que este método novedoso [de combinar ayuda paritaria y profesional]", comentó. "Una mejor asistencia a las reuniones se asoció con una mejor pérdida de peso".

Los del grupo de Weight Watchers eran más propensos a perder diez por ciento o más de su peso inicial que los otros grupos. Los expertos consideran que perder diez por ciento del peso excesivo es suficiente para plantear una diferencia en el riesgo de enfermedad.

Aunque más de un tercio de los del grupo de Weight Watchers perdieron diez por ciento o más de su peso inicial, apenas 15 por ciento de los del grupo combinado y 11 por ciento de los del grupo liderado por profesionales lo logró.

El estudio muestra que no hay evidencia de que añadir orientación profesional mejore la pérdida de peso respecto a los grupos liderados por pares.

Casi el 70 por ciento de los adultos estadounidenses tienen sobrepeso o son obesos, señaló Pinto. Los resultados del estudio podrían proveer una solución práctica para ellos.

La investigación fue financiada por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. Weight Watchers dio a los participantes cupones para que se inscribieran, pero no influyó la investigación. Pinto aclara que no tiene ninguna relación con Weight Watchers.

Los resultados son un poco sorprendentes, apuntó Connie Diekman, directora de nutrición universitaria de la Universidad de Washington, en St. Louis, porque la mayor parte de la evidencia ha hallado que la educación de parte de dietistas registrados o terapeutas conductuales fomenta una comprensión sobre la pérdida de peso y mejora el cumplimiento.

"El estudio sí demuestra que una participación regular en clases para perder peso ayuda a perder peso", planteó. "Las personas deben tomar este punto en cuenta cuando piensen en perder peso. Quizás hacerlo solo no conduzca al éxito".

Weight Watchers cuesta unos diez dólares por semana, dijo Pinto. "El costo de los programas liderados por profesionales disponibles para el público varía, pero es de aproximadamente 10 a 35 dólares o más por semana", comentó Pinto.

Aumentan los accidentes cerebrovasculares en personas jóvenes

Un nuevo estudio, publicado en 'Neurology', ha revelado que los accidentes cerebrovasculares están afectando a personas jóvenes. "Las razones de esta tendencia podría ser un aumento de los factores de riesgo, como la diabetes, la obesidad y el colesterol alto", según el autor del estudio Brett Kissela, de la Universidad de Cincinnati y miembro de la Academia Americana de Neurología.

 Kissela añade que "otros factores, tales como la mejora del diagnóstico a través de un mayor uso de la resonancia magnética, también pueden estar contribuyendo. De todos modos, la tendencia al alza observada en nuestro estudio es de gran preocupación para la salud pública, debido a que los accidentes cerebrovasculares en personas jóvenes se traducen en un aumento del número de pacientes afectados por una discapacidad de por vida".

 Para el estudio, los investigadores analizaron casos de accidentes cerebrovasculares en personas entre los 20 y 54 años en el área metropolitana de Cincinnati durante tres periodos separados de un año de duración, entre julio de 1993 y junio de 1994, y entre 1999 y 2005.

 Según el estudio la edad promedio en la que las personas sufrieron un accidente cerebrovascular se redujo de 71 años, en 1993 y 1994, a 69 años en 2005. Además, los investigadores observaron que los accidentes cerebrovasculares en personas menores de 55 años pasaron del 13 por ciento en 1993 al 19 por ciento en 2005. La tasa de ictus en personas jóvenes aumentó tanto en los afro-americanos como en los caucásicos.

 "La buena noticia es que algunos de los posibles factores que contribuyen a estos accidentes cerebrovasculares se pueden modificar con cambios en el estilo de vida, como la dieta y el ejercicio", concluye Kissela, quien añade que, "sin embargo, dado el aumento de los accidentes cerebrovasculares entre los menores de 55 años, los adultos jóvenes deberían acudir al médico regularmente para controlar su estado general de salud y su riesgo de accidente cerebrovascular y enfermedad cardiaca".

Tomado de: www.europapress.es

Relacionan un mayor consumo de tomate con un menor riesgo de sufrir un derrame cerebral

Un estudio realizado por investigadores de la de la Universidad de Finlandia Oriental, en Kuopio (Finlandia), muestra que los hombres que consumen asiduamente tomates podrían tener menos probabilidades de sufrir un derrame cerebral.

 El estudio, publicado recientemente en la revista 'Neurology', investigó a más de 1.000 hombres mayores de 45 años, en los que se observó que los que tenían niveles más altos en sangre de licopeno -un antioxidante que pertenece a la familia de los carotenoides -- tenían menos probabilidades de tener un accidente cerebrovascular.

 El licopeno es un "potente antioxidante", afirma el investigador principal, Jouni Karppi, quien ha destacado que ayuda a proteger las células del cuerpo contra el daño que a la larga puede conducir a la enfermedad. Laboratorio de investigación también sugiere que el licopeno ayuda a combatir la inflamación y los coágulos de sangre, y pueden ser mejores que otros antioxidantes.

 El licopeno es una sustancia química que da un tono rojizo a los alimentos como los tomates, pimientos, sandía y papaya. Para la mayoría de la gente, los tomates y productos de tomate son, con mucho, la mayor fuente de licopeno en la dieta.

 A raíz de estos resultados, otro grupo de investigadores han afirmado que el estudio finlandés no prueba que los tomates por sí solo que este antioxidante puede reducir el riesgo de accidente cerebrovascular, ya que consideran que puede haber otros factores que podrían explicar las probabilidades más bajas de sufrir un derrame cerebral en los hombres estudiados.

 El estudio ha evaluado a 1.031 hombres de 46 a 55 años a los que se les ha medido sus niveles en sangre de licopeno, alfa y beta-caroteno, y vitaminas E y A. Durante 12 años se observó los derrames sufridos y en los hombres con altos niveles de licopeno se dieron 11 casos, mientras que en los de niveles inferiores se llegaron a 25.

Los investigadores también registraron algunos factores importantes que afectan el riesgo de accidente cerebrovascular, como el tabaquismo, la hipertensión arterial y la diabetes - y el grupo de alto licopeno todavía tenían un riesgo 55 por ciento menos de sufrir un accidente cerebrovascular.

"Estudios como éste son interesantes, pero tienen limitaciones significativas", ha advertido Larry Goldstein, director del Centro de Stroke Duke y profesor de la Duke University Medical Center en Durham, Carolina del Norte (EEUU), quien entiende que las conclusiones de la investigación vienen a corroborar "las recomendaciones actuales para mucha gente a tener una dieta bien variada, con frutas y verduras".

6 de octubre de 2012

Alimentos relajantes que ayudan a descansar

Por ALMA PALAU FERRÉ / Tomado de: www.consumer.es

Al sueño también le afecta la dieta, tanto los hábitos alimentarios como la relación directa entre algunos nutrientes y la formación de hormonas que inciden en la relajación. Nuestras hormonas, en gran medida, son responsables de la vigilia y el sueño. Ambos estados están relacionados con las secreciones hormonales que se suceden de manera cíclica en el organismo, algo que se conoce como ciclo circadiano. Este se puede alterar -sobre todo, después de los 30 años de edad- debido a otros factores, como el estrés, el trabajo nocturno, los viajes largos en avión de occidente a oriente (y viceversa) o la dieta. El siguiente reportaje propone recomendaciones dietéticas para conciliar el sueño, explica qué hábitos dietéticos favorecen el descanso y cuáles no, y señala las ventajas y desventajas de las plantas medicinales que se utilizan con más frecuencia para dormir.

Recomendaciones dietéticas para conciliar el sueño

Tenemos sueño por la noche porque ciertas hormonas que promueven la somnolencia se segregan según la luz del día. Pero también la dieta influye. Algunos alimentos específicos ayudan a conciliar el sueño y otros, por el contrario, no favorecen el descanso. Si el objetivo es dormir bien y relajarse, conviene tenerlos en cuenta.

Entre los hábitos dietéticos que no ayudan a descansar, figuran los siguientes:
  • Las cenas más bien indigestas (muy grasas o muy abundantes), que aumentan la acidez de estómago, alargan la digestión o facilitan el reflujo esofágico.
  • Las bebidas excitantes: café, alcohol y té. También el chocolate y las bebidas ricas en ginseng, que estimulan las conexiones nerviosas.
  • Las cenas a base de proteínas y grasas, como embutidos, quesos curados y huevos. Disminuyen la serotonina y aumentan la adrenalina; en consecuencia, incrementan el estado de alerta.
  • Cenar carnes rojas y huevos, ricos en los aminoácidos tirosina y fenilalanina. Estos favorecen la síntesis de la catecolamina, que induce al estado de vigilia.
  • Utilizar especias picantes que aumentan la temperatura corporal.
  • Tomar mucho postre dulce, porque el azúcar disminuye la función de la vitamina B1.
  • Beber demasiado en las cenas.
En cambio, para descansar mejor debemos procurar tomar:

-Alimentos que nos proporcionen nutrientes relajantes como:
  • Péptidos derivados de las proteínas de leche. Son capaces de producir un descenso del tono arterial y facilitan la somnolencia, además de estar relacionados con el control de la hipertensión (1).
  • El triptófano: presente en carnes y pescados, en especial, los magros.
  • El calcio: presente en lácteos (de preferencia, los bajos en grasas).
  • El magnesio: sobre todo cuando está presente en frutos secos y productos integrales.
  • Vitaminas B1 y B6: presentes en el germen de trigo y la cerveza (mejor si es cerveza sin alcohol).
-Cenas basadas en alimentos de origen vegetal porque mantienen un nivel de glucosa constante que disminuye con lentitud a lo largo de la noche. Los más indicados son los farináceos y los integrales (patata, masas, pasta, arroz). Como excepciones relevantes, es importante evitar:
  • Los alimentos de origen vegetal que sean flatulentos, ya que pueden ocasionarnos molestias nocturnas. Entre ellos: alcachofas, col, coliflor, brócoli, coles de Bruselas, pimiento, pepino, rábanos, cebolla cruda, puerros y ajos.
  • Los alimentos diuréticos, para evitar despertarnos por la noche (apio, acelgas, calabacín, coles de Bruselas, tomates, plátano...).
Plantas medicinales para dormir: ventajas y desventajas

Además de tener en cuenta distintos aspectos en la cena y de los nutrientes que consumamos, también contamos con la ayuda de algunas plantas medicinales que pueden ser un buen complemento para conciliar el sueño. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido el valor de las plantas medicinales porque pueden cubrir necesidades sanitarias, pero pide prudencia, que se lleven a cabo más estudios clínicos y que se establezcan normas más exigentes para su cultivo y comercialización.

Por su parte, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha manifestado que la tradición permite reducir la necesidad de ensayos clínicos cuando el medicamento ha demostrado su inocuidad siglo tras siglo. Sin embargo, incluso una larga tradición no excluye que pueda haber errores en la manipulación o en el cultivo. Es más seguro adquirir estos productos en un establecimiento comercial que en un mercadillo en la calle. También hay que advertir que, si bien numerosas hierbas cuentan con el respaldo de una tradición milenaria, muchas otras de uso novedoso no tienen la experiencia de la tradición, detrás de las cuales puede haber tan solo un interés comercial.

Cuando los consumidores recurren a productos de herboristería, no deben dar por hecho que todos ellos son seguros tan solo porque son naturales. Estos preparados contienen ingredientes activos cuyos efectos son similares a los de algunas drogas y fármacos, por lo que es necesario ser cautos al consumirlos. Hace poco, en el Reino Unido, el organismo de control de los medicamentos ha expresado sus dudas sobre la inocuidad del "kava kava" (recomendado para conciliar el sueño), tras el descubrimiento de treinta casos de trastornos hepáticos relacionados con el uso de esta planta.

Asimismo, durante un estudio sobre una serie de plantas de uso muy común, se registraron más complicaciones en las operaciones entre los pacientes que consumían con regularidad remedios naturales. Es el caso de la valeriana, que tiene efectos sobre los niveles de fármacos en la sangre. En resumen, tan importante como conocer para qué se utiliza cada una de las plantas que consumimos, es saber cuáles son sus contraindicaciones.

Siete plantas medicinales indicadas para el insomnio

1. La valeriana.

Propiedades: hipnótica, antiespasmódica, sedante y relajante.
Indicaciones: estrés, ansiedad, nerviosismo.
Contraindicaciones: potencia el efecto sedante de los barbitúricos, benzodiazepinas, antihistamínicos H1 y del alcohol.

La valeriana no es un producto aprobado por la Agencia de Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) para el tratamiento del insomnio. Sin embargo, se utiliza en diferentes países con esta finalidad. Los estudios disponibles sugieren que facilita la reestructuración del sueño después de varias semanas de tratamiento y consigue así mejorar su calidad. A corto plazo, no ejerce ningún efecto sobre la estructura del sueño, aunque sí en la percepción de este por parte del paciente (2).

2. El hipérico.


Propiedades: antidepresivo y tranquilizante.
Indicaciones: trastornos del sueño, depresión de ligera a moderada, terrores nocturnos.
Contraindicaciones: embarazo, uso con alimentos y plantas ricas en tiamina (porque eleva la tensión arterial).

3. La amapola de California.

Propiedades: sedante, ansiolítica, antiespasmódica.
Indicaciones: nerviosismo, irritación, trastornos del sueño, pesadillas, estrés, calambres musculares.
Contraindicaciones: glaucoma, embarazo, lactancia, consumo de benzodiacepinas.

4. La pavolina.

Propiedades: sedante.
Indicaciones: ansiedad, tos, insomnio, nerviosismo.
Contraindicaciones: embarazo y lactancia.

5. La passiflora.

Propiedades: ansiolítica, hipnótica suave, miorrelajante, espasmolítica.
Indicaciones: ansiedad, insomnio, hipertensión arterial, taquicardias, palpitaciones, migrañas, vértigo, espasmos intestinales, mialgias, contracturas musculares.
Contraindicaciones: embarazo, lactancia, alcohol, antihistamínicos, sedantes e hipnóticos.

6. El espino albar.

Propiedades: vasodilatador coronario, hipotensor ligero, regulador del ritmo cardíaco, sedante.
Indicaciones: nerviosismo, insomnio, riesgo de angina de pecho, ansiedad, irritabilidad.
Contraindicaciones: benzodiacepinas o cardiotónicos.

7. La melisa.

Propiedades: digestivo, carminativo, espasmolítico, sedante.
Indicaciones: inapetencia, gastritis, espasmos intestinales, eructos, acción sedante sobre estados de nerviosismo y ansiedad, zumbidos de oídos.
Contraindicaciones: hipotiroidismo, embarazo y lactancia.

Bibliografía
(1) A. Aleixandre y M. Miguel - Departamento de Farmacología. Facultad de Medicina. B. Muguerza - Universidad Complutense. Madrid. Natraceutical Group. Quart de Poblet. Valencia. España. (2) Oscar Medina Ortiz - 1 Médico psiquiatra. Especialista Universitario en Trastornos del Sueño. PhD en Neurociencias. Hospital General Universitario Gregorio Marañón, Departamento de Psiquiatría, Unidad de Adolescentes, Madrid, España. Universidad de los Andes, Facultad de Medicina. San Cristóbal, Venezuela. Nora Sánchez-Mora - Médica neumóloga. PhD en Anatomía Patológica. Universidad de los Andes, Facultad de Medicina. San Cristóbal, Venezuela. David Fraguas Herraez - Médico psiquiatra. Hospital General Universitario Gregorio Marañón, Departamento de Psiquiatría, Unidad de Adolescentes, Madrid, España. Celso Arango López - Médico Psiquiatra. PhD en Medicina. Hospital General Universitario Gregorio Marañón, Departamento de psiquiatría, Unidad de adolescentes, Madrid, España.

Lo que comemos altera forma en que se expresan nuestros genes

Ponencia en el Congreso Nacional de Nutrigenómica: Se dice que se pueden ‘entrenar’ los órganos dándoles comida saludable. Alimentos pueden ser ‘medicamentos’ o ‘aliados’ de algunas enfermedades.

“No podemos cambiar nuestros genes, pero sí podemos cambiar la forma en la que los utilizamos. Nosotros utilizamos nuestros genes todos los días, y una de esas formas es cuando comemos”.

Así explicó Michael Muller, director del Centro de Nutrigenómica de Holanda, la importancia de estudiar la relación entre genética y alimentación.

“Nutrigenómica es investigar cómo el potencial genético puede usarse cuando comemos”, afirmó.

Muller participó ayer del Congreso de Nutrigenómica que se celebró esta semana en el hotel Ramada Herradura.

Según este doctor en bioquímica, la alimentación bien puede actuar con nuestros genes para preservar nuestra salud o, más bien, dañarla y enfermarnos.

“Se dice que somos lo que comemos. Ahora entendemos por qué. Si usted va al gimnasio, usted trabaja sus músculos y podrá resistir mejor una carrera. De la misma forma, si usted ‘entrena’ sus órganos dándoles comida saludable, tendrá células saludables que pueden hacerles frente a hamburguesas y todo tipo de comidas rápidas”, aseguró.

Las investigaciones de Muller señalan que en esta interacción no solo participan nuestros genes y la comida, sino que también la genética de los microorganismos que habitan nuestro cuerpo (como las bacterias en la flora digestiva) determinan esta relación.

¿Qué comer y qué no? Las investigaciones en nutrigenómica arrojan que lo que es bueno para la genética de unas personas no es bueno para la genética de otras. Entonces, ¿cómo saber qué es lo que tenemos que comer?

Muller insiste en que, aunque el próximo paso será la búsqueda de una “alimentación personalizada”, aún no hay suficiente investigación para algo tan específico.

“Mi consejo sería: no hagan dietas, pero sí coman sano. Es muy raro un gen que no reaccione positivamente a frutas y verduras, o que no reaccione mal ante el exceso de grasas saturadas”, dijo.

“Busque comidas que le gusten, es necesario sentir placer al comer, pero busque la opción sana en cada cosa y así evitaremos enfermarnos. Nuestra alimentación puede ser medicina o puede ser la causante de una enfermedad crónica”.

Tomado de: www.nacion.com

La paleodieta: alimentarse como el hombre primitivo

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

La dieta paleolítica, que se ha puesto de moda entre los deportistas, es rica en falsas promesas y supone un riesgo para la salud

En el año 2002 se publicó el libro "La dieta paleolítica" y en 2005, "Paleodieta para deportistas". Tan solo cinco años después, el doctor Gerard E. Mullin detallaba en la revista científica Nutrition in Clinical Practice que una de las dietas prescritas de forma habitual por los terapeutas alternativos era la "paleodieta". La dieta sigue hoy de moda, sobre todo entre deportistas, pese a que está desaconsejada por la mayor organización mundial de profesionales de la alimentación y la nutrición, la Academia de Nutrición y Dietética (antigua Asociación Americana de Dietética). El siguiente reportaje explica en qué se basa la paleodieta y desglosa cuáles son sus falsas promesas, junto con diez consejos prácticos para detectar y mantener alejadas las "dieta milagro".

¿En qué se basa la dieta paleolítica?

"La dieta paleolítica" (también llamada "paleodieta", "dieta del hombre de las cavernas" o "dieta de la edad de piedra") propone consumir de forma exclusiva los alimentos que tomaban nuestros antepasados, los cazadores-recolectores del paleolítico. Según su autor, estos alimentos daban a nuestros ancestros "una salud vibrante, cuerpos delgados y ausencia de enfermedades crónicas". Se omite que la esperanza de vida durante el paleolítico no pasaba de los 20 años y que el sedentarismo era impensable.

En cualquier caso, el libro incluye las "reglas básicas" para seguir esta pauta alimenticia. Entre ellas:
  • Comer todas las carnes magras, pescados y mariscos que se pueda.
  • Comer todas las frutas y verduras no feculentas que se pueda.
  • Nada de cereales.
  • Nada de legumbres.
  • Nada de productos lácteos.
  • Ningún alimento procesado.
El libro también promueve el consumo frecuente de "carne roja, asaduras y carne de animales de caza". Las recomendaciones para deportistas son similares: se les aconseja cantidades ilimitadas de carne magra, aves, pescados, fruta fresca y vegetales, y se prohíben los cereales, los lácteos, determinadas frutas y verduras, las legumbres y los alimentos procesados.

Son unas "reglas" contrarias a lo propuesto por la totalidad de las autoridades sanitarias o entidades de referencia en nutrición humana y dietética, incluidas las especializadas en nutrición deportiva. La última encuesta dietética española (estudio Enide) revela que se debe disminuir la actual ingesta de cárnicos, promover la ingesta de cereales integrales y legumbres y potenciar el consumo de lácteos desnatados. Conviene disminuir la ingesta de alimentos procesados, pero no es en absoluto recomendable prohibirlos de forma tajante.

¿Qué promete la paleodieta?

La lista de promesas de la paleodieta es larguísima, ya que garantiza disminuciones en el apetito, mejoras en el colesterol y en los triglicéridos, pérdidas exitosas de peso ("sin hacer ningún cambio en tus hábitos de ejercicio") y mejoras en el rendimiento deportivo. También asegura ser eficaz para prevenir o tratar la diabetes tipo 2, la enfermedad cardiovascular, la hipertensión, los cálculos renales, la osteoporosis, el asma, la enfermedad celíaca, la dermatitis herpetiforme, la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple, el cáncer, los problemas digestivos y hasta el acné.

El libro está lleno de falsos mitos. La densidad energética de frutas y hortalizas es muy baja, así que prohibir la ingesta de cereales y legumbres (uno de los "pilares" de la dieta) supondrá ingerir grandes cantidades de proteínas animales para cubrir las demandas energéticas del cuerpo. Ello afectará de forma negativa a las reservas musculares de energía (glucógeno muscular), lo que puede perjudicar el rendimiento deportivo en atletas y aumentar el riesgo de lesión.

El propio autor señala en su libro que "el elemento más importante de la paleodieta es el elevado consumo de proteína, casi cuatro veces mayor que la recomendada oficialmente". Se trata, sin duda, de una dieta hiperproteica, cara para el bolsillo, pero también cara para la salud. El más reciente consenso de la FESNAD-SEEDO señala, a este respecto, que "las dietas hiperproteicas pueden incrementar a muy largo plazo el riesgo de mortalidad total y cardiovascular, sobre todo cuando la proteína es de origen animal".

Los seguidores de la paleodieta afirman que está "respaldada por miles de estudios clínicos de nutrición". Pese a ello, el Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas no halló en 2011 ningún estudio que sustentase sus quiméricas promesas. Tampoco los halló el equipo de US News & World Report. El GREP-AEDN considera que esta dieta "es totalmente desaconsejable, tanto para atletas como para la población general". Este grupo elabora en estos momentos un documento de postura al respecto, que se publicará en breve en su página web.

En resumen, seguir esta dieta puede compararse a subirse a un avión cuyo piloto utiliza un sistema de vuelo que contradice a todas las normas básicas de aviación.