22 de diciembre de 2012

Remisión de la diabetes sería posible con dieta y ejercicio

En un nuevo estudio, una de cada nueve personas con diabetes logró recuperar el nivel normal o "prediabético" de azúcar en sangre después de un año en un programa intensivo de dieta y ejercicio.

La remisión total de la diabetes tipo 2 sigue siendo muy poco frecuente, pero los autores opinan que el nuevo estudio demuestra que cambiar el estilo de vida podría ayudar a suspender la medicación y reducir el riesgo de complicaciones diabéticas.

"Desde hace mucho tiempo se asume que una vez que la diabetes aparece, no hay vuelta atrás, ni remisión ni curación", dijo Edward Gregg, autor principal del estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por su sigla en inglés).

Pero el experto agregó que el estudio "recuerda que el cambio a una dieta saludable, un estilo de vida activo y el control del peso facilitará el manejo de la diabetes".

El estudio no prueba que el programa experimental utilizado, con sesiones grupales e individuales de orientación durante seis meses, seguidos de consultas menos frecuentes, fue la causa directa de la reducción de la glucosa en sangre.

De hecho, el objetivo original del estudio era analizar si la intervención reducía el riesgo cardiovascular de los participantes (y no lo logró).

Pero los resultados asociados con la diabetes coinciden con la disminución del peso corporal y una mejor aptitud física de los participantes del programa, comparado con un grupo de control que sólo concurrió a unas pocas sesiones anuales de consejería, según se publica Journal of the American Medical Association.

La Asociación Estadounidense de Diabetes estima que el 8 por ciento de la población del país tiene la condición. El nuevo estudio incluyó a 4.503 de esos diabéticos, que además tenían sobrepeso u obesidad.

Al azar, un grupo participó de un programa intensivo de consejería con el objetivo de que ingirieran entre 1.200 y 1.800 calorías por día y aumentaran la actividad física a tres horas por semana.

Al año, el 11,5 por ciento de ellos logró una remisión de la diabetes por lo menos parcial, lo que significa que, sin medicamentos, los niveles de glucosa en sangre se habían normalizado. Eso, comparado con el 2 por ciento del grupo de control.

Las personas con diabetes desde hacía menos tiempo, las que más habían adelgazado o las que mejor aptitud física habían adquirido eran las más propensas a lograr esa mejoría del valor de glucosa en sangre.

Aun así, menos de un tercio de los diabéticos que entró en remisión durante el programa pudo mantener bajos los niveles de azúcar en sangre durante por lo menos cuatro años.

"Claramente, la intervención para modificar el estilo de vida ayuda a las personas con diabetes", dijo el doctor John Buse, de la Facultad de Medicina de la University of North Carolina, en Chapel Hill.

"Las preguntas serían cuán efectiva es en términos de costos, cuáles son las consecuencias en el largo plazo (y) cómo se compararía con enfoques alternativos como la cirugía bariátrica o el tratamiento farmacológico", indicó Buse, que no participó del estudio.

El doctor David Arterburn, del Instituto de Investigación Group Health de Seattle, consideró que algunos estudios sobre la cirugía para adelgazar, por ejemplo, habían hallado que dos tercios de los pacientes diabéticos lograron una remisión total.

Arterburn, coautor de un editorial publicado con el estudio, dijo que cualquier persona con diabetes, o con alto riesgo de desarrollarla, debería considerar el uso de las intervenciones para mejorar el estilo de vida o la cirugía, cuando es viable, para disminuir los riesgos futuros para la salud.

Gregg contó que el equipo realizó un análisis de costos del programa y halló que demanda el uso de muchos recursos.

Los ácidos grasos en la fórmula para bebés mejoran la visión

La fórmula infantil enriquecida con ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LCPUFA, por su sigla en inglés) está asociada con una mayor agudeza visual de los bebés de hasta los 12 meses.

"Los LCPUFA suelen estar presentes en muchas fórmulas comercializadas", dijo a través de un correo electrónico el doctor Ahmad Qawasmi de la Universidad de Yale, situada en New Haven, Connecticut.

"Los médicos de atención primaria deberían explicarles a los cuidadores de los niños pequeños los beneficios de esos suplementos y su alcance. Muchas empresas promocionan los efectos beneficiosos de esos suplementos de manera exagerada, de modo que los médicos deberían explicar claramente a los padres y los cuidadores el alcance real de esos beneficios", afirmó.

Mediante un metaanálisis, cuyos resultados publicó Pediatrics, el equipo de Qawasmi comparó los efectos de la fórmula enriquecida con LCPUFA con fórmula no enriquecida sobre la agudeza visual durante el primer año de vida. En total, el equipo revisó 16 estudios sobre un total de 1.949 bebés.

En 10 ensayos clínicos en los que se evaluó la agudeza visual de los niños mediante potenciales evocados, la suplementación con LCPUFA estuvo asociada con una mejor agudeza visual a los dos, cuatro y 12 meses, aunque hubo una gran heterogeneidad entre todos los puntos temporales evaluados.

En 12 ensayos clínicos en los que se evaluó la agudeza visual mediante métodos conductuales, la suplementación estuvo asociada con una mejor agudeza visual a los dos y 12 meses de edad, pero no a los cuatro meses. Los resultados fueron significativamente heterogéneos sólo a los dos meses.

Los resultados de los análisis de subgrupos fueron similares para los bebés a término y prematuros, y las dosis de ácido docosahexaenoico (DHA) y de ácido araquidónico (AA) no parecieron influir en la efectividad de los LCPUFA.

El inicio y la duración de la suplementación no estuvieron significativamente asociados con la efectividad de los LCPUFA en la agudeza visual.

"Los resultados de nuestro metaanálisis demostraron que los LCPUFA mejoran la agudeza visual de los bebés y, por lo tanto, serían beneficiosos si se agregan a las fórmulas", dijo Qawasmi. "Pero vale la pena señalar que los resultados se aplican a los bebés menores de un año", agregó.

"Se necesitan más estudios para saber si los LCPUFA son beneficiosos más allá de esa edad", indicó el experto.

Las verduras y el queso llenan tanto como las papas fritas a los niños, con menos calorías

En un estudio reciente, los niños que recibieron refrigerios combinados de queso y verduras consumieron muchas menos calorías que los que comieron papas fritas, y se sintieron igual de satisfechos con el refrigerio.

El estudio, que aparece en línea y en la edición impresa de enero de la revista Pediatrics, incluyó a más de 200 estudiantes de primaria que se dividieron en grupos y que recibieron distintos tipos de refrigerios, como papas fritas, verduras, queso, o una combinación de queso y verduras, para que los comieran mientras veían una hora de televisión.

Los niños que recibieron la combinación de queso y verduras consumieron un 72 por ciento menos calorías que los que comieron las papas fritas. La diferencia en el consumo de calorías fue incluso mayor entre los niños con sobrepeso.

Los investigadores, de la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York, también hallaron que los niños que recibieron la combinación de queso y verduras se sentían igual de satisfechos con su refrigerio que los que comieron las papas fritas.

"Esa es la verdadera moraleja, que se puede sustituir con un refrigerio más sano sin que los niños se rebelen completamente", señaló en un comunicado de prensa de la Cornell el coautor del estudio Adam Brumberg, especialista en investigación de la universidad.

Brian Wansink, el coautor del estudio, profesor de mercadeo de la universidad, se mostró de acuerdo.

"Los refrigerios combinados son divertidos de comer, y tardan más en comerse que las papas fritas", apuntó Wansink en el comunicado de prensa. "Ese es el motivo de que los niños los encuentren satisfactorios y coman mucho menos".

"No hay una comida o ingrediente mágico que acabe con la obesidad infantil, pero aprender a sustituir con ciertos alimentos... puede ser una herramienta efectiva para inducir a los niños a reducir su ingesta calórica cuando coman refrigerios", apuntó Wansink. "Lo chévere es que funcionó mejor con los niños más gordos y exigentes".

El estudio fue financiado por Bell Brands, el fabricante del queso usado en la investigación.

Comer en familia aumenta el consumo de fruta y verduras en los niños

Comer juntos como una familia, aunque sólo sea una o dos veces por semana, aumenta el consumo diario de frutas y verduras en los niños a cerca de las cinco recomendadas al día (equivalente a 400 gramos), según un estudio de investigadores de la Universidad de Leeds (Reino Unido), publicado este miércoles en 'Journal of Epidemiology and Community Health'.

 El estudio, financiado por el Programa del Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública, también sugiere que el consumo por parte de los padres de frutas y verduras y cortar porciones de estos alimentos a los hijos impulsó la ingesta de estos alimentos en los niños. En general, los investigadores encontraron que el 63 por ciento de los niños no consume la cantidad recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de cinco piezas diarias.

 Los niños que siempre comían en una comida familiar en una mesa consumen 125 gramos (equivalente a 1,5 porciones) de frutas y verduras de media más que los niños que nunca comían con sus familias. Incluso aquellos que dijeron comer juntos una o dos veces a la semana consumen 95 gramos (1,2 porciones) más que aquellos que nunca comen con sus padres.

"Incluso si es sólo una comida familiar a la semana, cuando los niños comen juntos con los padres o hermanos mayores que han aprendido a comer y ven cómo comen y los diferentes tipos de alimentos que consumen resulta fundamental para la creación de sus hábitos alimentarios propios y preferencias", dice la profesora Janet Cade, de la Escuela Universitaria de Ciencias de la Alimentación y Nutrición, que supervisó el estudio.

 En las familias donde los padres dicen comer frutas y verduras todos los días, los niños tenían un promedio de una porción (80 gramos) más que los niños cuyos padres nunca o rara vez comían frutas y verduras. "La vida moderna a menudo impide que toda la familia se siente alrededor de la mesa, pero incluso comer sólo el domingo todos juntos en la mesa puede ayudar a mejorar la alimentación de las familias", afirma Meaghan Cristiano, que dirigió el estudio como parte de su tesis doctoral.

 Los niños cuyos padres siempre o algunas veces les cortan las frutas y verduras para que las consuman comen la mitad de una porción (40 gramos) y la cuarta parte de una porción más, respectivamente, que los hijos de padres que nunca preparan sus frutas y verduras. "Dado que los hábitos alimentarios se establecen en la infancia, la importancia de promover la comida de la familia debe ser más prominente en las campañas de salud pública", concluye Meaghan cristiana.

Tomado de: www.europapress.es

Las dietas yo-yo pueden resultar nocivas para el corazón, halla un estudio

Las mujeres mayores que pierden peso y lo recuperan podrían aumentar su riesgo de enfermedad cardiaca, informan investigadores de la Universidad de Wake Forest.

Aunque el colesterol, la presión arterial, los triglicéridos y la glucemia mejoran con la pérdida de peso, con la recuperación del peso pueden volver a sus niveles de antes de la dieta, y en algunos casos a niveles incluso más altos, hallaron los investigadores.

"Para las mujeres postmenopáusicas que están pensando en perder peso, mantener la pérdida de peso es igual de importante que perderlo", enfatizó el investigador principal Daniel Beavers, profesor asistente del departamento de bioestadística y ciencias de la salud pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Wake Forest en Winston-Salem, Carolina del Norte. "Recuperar incluso parte del peso se asocia con unos peores factores de riesgo de diabetes y enfermedad cardiovascular".

En un estudio anterior con las mismas mujeres, los investigadores hallaron que las que recuperaron el peso en el año tras la pérdida de peso recuperaron una mayor proporción de masa grasa que de masa magra, señaló Beavers.

El informe aparece en la edición en línea del 13 de diciembre de la revista Journal of Gerontology: Medical Sciences.

Para el estudio, los investigadores observaron a más de cien mujeres obesas postmenopáusicas mientras participaban en un programa de cinco meses para perder peso. Siguieron monitorizando a las mujeres durante un año. Durante el programa para perder peso, las mujeres rebajaron unos once kilos (25 libras) en promedio.

Tras dos años, dos tercios de las mujeres habían recuperado al menos 1.8 kilos (cuatro libras), y en promedio habían recuperado alrededor del 70 por ciento del peso que habían perdido, hallaron los investigadores.

"Las mujeres que recuperaron dos kilos (4.4 libras) o más en el año tras la intervención para perder peso tenían varios factores de riesgo empeorados para la diabetes y la enfermedad cardiovascular", señaló Beavers.

"Lo sorprendente sobre las mujeres que recuperaron peso es que aunque no volvieron a su peso inicial en promedio (las mujeres solo recuperaron alrededor del 70 por ciento del peso perdido), varios factores de riesgo de las enfermedades crónicas estaban justo en sus valores iniciales, y en algunos casos, sobre todo en los factores de riesgo de la diabetes, estaban ligeramente peor que al principio", añadió. "Las mujeres que mantenían el peso perdido un año después lograron conservar la mayoría de los beneficios".

El Dr. Gregg Fonarow, profesor de cardiología de la Universidad de California, en Los Ángeles, dijo que "este estudio resalta la importancia no solo de perder peso, sino la necesidad de desarrollar estrategias efectivas y duraderas para que la pérdida de peso se mantenga con éxito a largo plazo".

Otra experta aconsejó abordar la dieta mediante el estilo de vida.

"Este pequeño estudio es un gran ejemplo de por qué debemos evitar las dietas y los programas de dieta de moda, las pociones y las pastillas que prometen una pérdida rápida de peso", apuntó Samantha Heller, fisióloga del ejercicio y coordinadora de nutrición clínica del Centro para la Atención del Cáncer del Hospital Griffin en Derby, Connecticut.

La mayoría de las personas recuperan el peso en un plazo de cinco años, señaló. "Este estudio indica que recuperar incluso apenas poco más de dos kilos (5 libras) puede conllevar a problemas cardiometabólicos, sobre todo entre las mujeres postmenopáusicas", advirtió Heller.

Las personas deben concentrarse en estar sanas, no delgadas, apuntó, y deben crear estrategias para lograr y mantener un peso saludable durante toda su vida.

"La montaña rusa de perder y recuperar el peso es nociva tanto física como psicológicamente", aseguró Heller.

"Aunque usar el método más lento y saludable para perder peso puede resultar frustrante, los resultados a largo plazo son más satisfactorios y sanos en última instancia", enfatizó. "Comience con cambios sencillos, como cambiar los refrescos por agua con gas, mantener un registro diario de la comida, añadirle una ensalada al almuerzo, y cambiar la mitad del almidón por una segunda verdura en la cena".

El ejercicio aeróbico triunfa sobre el entrenamiento muscular para perder peso y grasa

El entrenamiento aeróbico es la mejor forma de ejercicio para quemar grasa por encima del entrenamiento de resistencia y musculación, según un estudio de investigadores del Céntro Médico de la Universidad de Duke (Estados Unidos), que compararon el entrenamiento aeróbico, el entrenamiento de resistencia y una combinación de ambos y cuyos resultados publica este sábado 'Journal of Applied Physiology'.

 Los investigadores analizaron a 234 adultos con sobrepeso u obesos, que fueron asignados aleatoriamente a uno de los tres grupos de entrenamiento: de resistencia (tres días a la semana de levantamiento de pesas, tres juegos por día, 8-12 repeticiones por serie), aeróbico (unas 12 millas por semana) y una combinación de ambos (tres días a la semana, tres por día, 8-12 repeticiones por serie para el entrenamiento de resistencia y unas 12 millas por semana de ejercicio aeróbico).

 Las sesiones de ejercicio fueron supervisadas con el fin de medir con precisión la adherencia entre los participantes, por lo que sólo 119 personas completaron el estudio, cuyos datos completos de la composición corporal se analizaron para determinar la eficacia de cada régimen de ejercicio. Los grupos asignados a entrenamiento aeróbico y la combinación de ambos perdieron más peso que los que lo hicieron sólo ejercicios de musculación, que en realidad aumentaron de peso debido a un aumento en la masa corporal magra.

 El ejercicio aeróbico también era un método más eficaz para perder grasa corporal. De hecho, el grupo de ejercicio aeróbico dedicó un promedio de 133 minutos por semana de entrenamiento para perder peso, mientras que el grupo de entrenamiento de musculación tuvo que hacer ejercicio durante 180 minutos a la semana sin pérdida de peso.

 El grupo de ejercicio combinado, que requiere el doble de tiempo de compromiso, siempre obtuvo un resultado mixto, ya que el entrenamiento ayudó a los participantes a perder peso y masa grasa, pero no redujo significativamente la masa corporal ni la masa grasa en el entrenamiento aeróbico. Este grupo tuvo la mayor disminución en la circunferencia de la cintura, lo que puede atribuirse a la cantidad de tiempo dedicada al ejercicio.

 "Tal vez sea hora de reconsiderar la sabiduría convencional de que el entrenamiento de la fuerza por sí sola puede inducir cambios en la masa corporal o la masa grasa debido a un aumento en el metabolismo, ya que nuestro estudio no encontró ningún cambio", afirmó Leslie H. Willis, del Duke Medicine y una de los autores.
"Nuestro estudio sugiere que el ejercicio aeróbico es la mejor opción para la reducción de la masa grasa y la masa corporal. No es que el entrenamiento de resistencia no sea bueno, es sólo que no es muy bueno en la quema de grasa", añadió Cris A. Slentz, PhD, fisiólogo del ejercicio en Duke y coautor del estudio.

Tomado de: www.europapress.es

16 de diciembre de 2012

Fibra y pescado para reducir el cáncer de colon

Una dieta adecuada puede ayudar a reducir la incidencia del cáncer de colon y a mantenerse mejor tras el tratamiento, según ha explicado el secretario de EuropaColon España, el doctor Alejandro García-Cubillana de la Cruz.

A su juicio, "la mayoría de los cánceres de colon se atribuyen a factores ambientales", por lo que el estilo de vida y los hábitos alimentarios "pueden ayudar a reducir la incidencia de esta enfermedad". Debido a ello, recomienda "aumentar el consumo de fibra y pescado, además, de disminuir las grasas, alcohol y carnes rojas".

En este sentido, destaca que los organismos sanitarios aconsejan "aumentar la ingesta de frutas y verduras y reducir el consumo de bebidas alcohólicas". Así, expone que el estudio 'Investigación Europea sobre Cáncer y Nutrición' (EPIC) recomienda este tipo de alimentación.

Además, García-Cubillana de la Cruz indica que existen otros suplementos "como el ácido fólico, los bífidus y el calcio" que también son bien considerados porque "pueden evitar la absorción de algunos carcinógenos". No obstante, el mayor beneficio lo aporta la fibra, ya que "contribuye a mejorar el funcionamiento intestinal, facilitar las funciones digestivas y eliminar el exceso de sustancias alimenticias y de otras que pueden ser nocivas", señala.

El ejercicio también es fundamental

Otro alimento que se considera óptimo es el pescado, que aporta sus grasas con poder antioxidante y antiinflamatorio. Por contra, manifiesta que las grasas saturadas "se asocian se asocian a un mayor riesgo de padecer cáncer de colon" y que el tabaco "también es un riesgo para padecer esta enfermedad".

Por otra parte, el experto de EuropaColon España subraya que hacer ejercicio es "fundamental" para crear un sistema gastrointestinal más eficiente, "tanto en personas sanas como en aquellas que tienen la enfermedad". Añadido a ello, explica que la práctica deportiva "permite dispersar la atención del paciente en el caso de que se encuentre en tratamiento".

En este sentido, el vicepresidente de EuropaColon España, Carlos Hué, destaca la importancia de la actitud ante la enfermedad. "Existen investigaciones que hablan de la relación entre el estado de ánimo positivo de los pacientes y la mejor recuperación", afirma.

Por todo lo anterior los expertos recomiendan estas prácticas para los enfermos de un tumor colorrectal, "cuyo número de casos aumenta en un 2,4 por ciento al año y su tasa de mortalidad está cercana a los 14.000 fallecimientos anuales", concluyen.

Tomado de: www.larazon.es

¿El consumo de sal puede afectar el peso de los niños?

Los niños que comen muchas comidas saladas también tienden a consumir más bebidas azucaradas, lo que a su vez podría estar relacionado con el riesgo de obesidad, sugiere un estudio reciente.

Los hallazgos plantean la posibilidad de que controlar la ingesta de sal de los niños podría terminar beneficiando a sus cinturas, informan los investigadores en línea el 10 de diciembre y en la edición impresa de enero de la revista Pediatrics.

El estudio de casi 4,300 niños y adolescentes australianos halló que mientras más sal comían los niños cada día, más líquidos bebían. Lo mismo sucedió cuando los investigadores se concentraron en casi dos tercios de los niños que bebían bebidas azucaradas. Por cada 390 miligramos (mg) de sodio que consumían al día, en promedio bebían 0.6 onzas adicionales de refrescos, jugos u otras bebidas endulzadas con azúcar.

A su vez, esas calorías líquidas se relacionaban (aunque débilmente) con el riesgo de obesidad.

Los niños que consumían más de una bebida azucarada al día tenían un 26 por ciento más de probabilidades de tener sobrepeso o ser obesos que los niños que evitaban las bebidas. Pero esa conexión se debilitó cuando los investigadores incluyeron los hábitos de ejercicio.

No es exactamente sorprendente que los niños a quienes les gustan los alimentos salados también sientan debilidad por los refrescos u otras bebidas azucaradas, según Lona Sandon, profesora asistente de nutrición clínica del Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern, en Dallas.

Pero no está claro que el sodio adicional en realidad haga que los niños beban más bebidas endulzadas, apuntó.

"Estos datos no nos dicen nada sobre la causalidad", señaló Sandon. "No sabemos que si logramos que los niños reduzcan la ingesta de sodio beberían menos bebidas endulzadas con azúcar".

Uno de los investigadores del estudio se mostró de acuerdo. Pero limitar el acceso de los niños a los refrigerios ricos en sodio y a las bebidas azucaradas sería una buena medida, según Carley Grimes, candidata a un Ph.D. en la Universidad de Deakin en Burwood, Australia.

"Como padre, la mejor opción es fomentar el agua como bebida y limitar la disponibilidad de bebidas azucaradas", apuntó Grimes.

En cuanto a los alimentos salados, el consumo excesivo puede aumentar la presión arterial, incluso entre los niños.

En general, los expertos recomiendan que los adultos y los niños no ingieran más de 2,300 mg de sodio al día. Pero un estudio reciente de los niños y los adolescentes de EE. UU. halló que consumían, en promedio, casi 3,400 mg de sodio al día.

Los estadounidenses obtienen la mayor parte del sodio de los alimentos procesados y de las comidas de los restaurantes, no de los saleros de la cocina. Sandon y Grimes dijeron que lo mejor es reducir ese tipo de alimentos y reemplazarlos con frutas, verduras y otros alimentos integrales.

El estudio incluyó a casi 4,300 participantes de 2 a 16 años de edad que fueron entrevistados (o cuyos padres fueron entrevistados) sobre sus dietas en las últimas 24 horas.

En general, el 62 por ciento consumió al menos una bebida endulzada con azúcar. En promedio, esos niños consumían 2,500 mg de sodio al día, y poco más del 5 por ciento eran obesos. Con respecto a sus pares, que se mantenían alejados de las bebidas azucaradas, poco más de un 3 por ciento eran obesos, y la ingesta promedio de sodio era de poco más de 2,300 mg.

Cuando los investigadores observaron el riesgo de obesidad, hallaron que los niños que consumían al menos una bebida endulzada con azúcar al día tenían un 26 por ciento más probabilidades de tener sobrepeso o ser obesos. Para esto se tomaron en cuenta factores como los ingresos familiares y la ingesta total de calorías.

Pero entonces los investigadores observaron un subgrupo de niños que habían reportado sus hábitos de ejercicio. Y una vez se incluyó el ejercicio, la relación entre la obesidad y las bebidas azucaradas dejó de ser estadísticamente significativa, lo que significa que quizás haya sido un hallazgo aleatorio.

Aún así, anotaron los investigadores, los hallazgos sugieren que mantener el consumo de sal de los niños en un nivel bajo podría al final tener cierto impacto sobre su peso.

Sandon se mostró escéptica. "Afirmar eso es decir demasiado", aseguró. A los niños que les gustan los refrigerios salados quizás beban bebidas endulzadas porque les gusta su sabor, explicó Sandon, no porque el sodio les obligue a ello.

"En realidad, la moraleja es que tenemos, en general, que elegir opciones más sanas en la dieta", apuntó Sandon.

Kristi King, vocera de la Academia de Nutrición y Dietética (Academy of Nutrition and Dietetics), se mostró de acuerdo en que lo que importa es la dieta y el estilo de vida en general.

"No necesariamente podemos decir que la obesidad infantil sea culpa de la sal, ni culpa de las bebidas endulzadas con azúcar", señaló King, dietista principal del Hospital Pediátrico de Texas, en Houston.

Pero añadió que el estudio es una "gran alarma" para que los padres observen los hábitos de alimentación de sus hijos, y los suyos propios.

"Los niños aprenden mediante el ejemplo, así que si los alimentos ricos en sodio y las bebidas endulzadas con azúcar están disponibles en la vivienda y los padres los consumen de forma regular, [los niños] también serán más propensos a consumirlos", advirtió King.

La dieta mediterránea y los hábitos saludables mejoran la fertilidad

Expertos del Centro Médico de Reproducción Asistida (CREA) han indicado que seguir la dieta mediterránea y asumir hábitos saludables, como hacer ejercicio moderado de forma regular, dejar el tabaco y el alcohol y evitar el estrés, influyen de forma positiva en la mejora de la capacidad reproductiva.

 La codirectora de CREA, la doctora Carmen Calatayud, ha explicado que diversos estudios confirman que la dieta mediterránea, rica en verduras, legumbres, aceite y pescado está relacionada con una disminución de los problemas disovulatorios, una mejora en el desarrollo embrionario y fetal, y un aumento, por tanto, de la tasa de gestación en los ciclos de reproducción asistida.

 Además, ha advertido de que el estrés, las dietas desequilibradas, los hábitos tóxicos y la vida sedentaria son factores negativos para la fertilidad, mientras que el consumo moderado de café "no parece que altere la capacidad reproductiva, si bien la mayoría de las sociedades aconsejan limitar el consumo de cafeína en las mujeres embarazadas o que estén intentando conseguir gestación".

 El estrés también tiene sus efectos nocivos sobre la fertilidad, ya esté relacionado con la situación personal o profesional del individuo o con el diagnóstico y tratamiento de la esterilidad. Se ha observado que el pronóstico de los tratamientos de reproducción asistida es peor en mujeres sometidas a altos niveles de estrés.

 En el caso del varón, el estrés puede alterar la calidad seminal y se erige como la principal causa de abandono de los tratamientos de reproducción asistida. "Por estas razones, es importante que las parejas puedan tener un adecuado asesoramiento psicológico en relación a las alteraciones emocionales ligadas a la esterilidad", ha recomendado la doctora.

Tabaco y alcohol

 Por otro lado, desde CREA destacan los indicios "suficientemente alarmantes" de los efectos nocivos del tabaco sobre la fertilidad e invitan a los pacientes a "a abandonar su consumo, desmontando la extendida y falsa creencia de que en caso de embarazo, es peor la ansiedad provocada por no poder fumar, que el hábito tabáquico moderado".

 En concreto, alertan de que en la mujer el tabaco afecta negativamente a nivel de ovario, trompa, útero, embrión, feto y recién nacido. También hay evidencias de un efecto deletéreo del tabaco sobre la espermatogénesis en el hombre.

 En cuanto al alcohol, su consumo se ha relacionado en el caso de la mujer con retraso del crecimiento folicular, alteración de la maduración del ovocito, disminución de la fertilidad, menor tasa de fecundación e implantación y aumento de abortos. Respecto al hombre, la ingesta alcohólica se traduce en una reducción de la cantidad y movilidad de los espermatozoides, así como en un aumento de espermatozoides anormales.

 Con todos estos datos, "podríamos decir que existen pruebas suficientes para recomendar a las parejas que tratan de quedar embarazadas que deben limitar e incluso abstenerse de consumir alcohol antes de la concepción y durante el embarazo", señala Calatayud.

Actividad física y peso

 Asimismo, la actividad física moderada practicada de forma regular puede ser beneficiosa para la salud reproductiva por el efecto que tiene en el control del peso, en la disminución del estrés y en el aumento de la autoestima. Por el contrario, alerta la doctora Calatayud, "el exceso de actividad física puede aumentar el riesgo de infertilidad, debido a alteraciones en el eje hipotálamo-hipofisario, responsable del equilibrio y funcionalidad hormonal".
También la obesidad puede afectar negativamente a las funciones del ovario, a la calidad ovocitaria y endometrial, y a la ovulación, mientras que la mujer con bajo peso pude presentar retraso en la menarquia, anovulación y alteración de los ciclos menstruales.

Tomado de: www.europapress.es

8 de diciembre de 2012

Aconsejan tener cautela con los estudios sobre nutrición y cáncer

Una nueva investigación sugiere que los estudios que dicen que cualquier alimento, desde la canela hasta la langosta, eleva o reduce el riesgo de cáncer a veces serían un disparate.

Un equipo elaboró una lista de 50 alimentos elegidos al azar y encontró estudios de los últimos 35 años con riesgos y beneficios para la mayoría de esos productos. Pero la mayoría de esos argumentos carecían de pruebas sólidas.

"Hallamos una gran cantidad de estudio, demasiados, que sugieren haber identificado alguna asociación entre ingredientes alimentarios y el riesgo de desarrollar cáncer", contó el doctor John Ioannidis, del Centro de Investigación en Prevención de Stanford, en California.

"La población se asusta o piensa que debería cambiar su vida y tomar grandes decisiones. Y las refutaciones son muy rápidas", agregó, y sostuvo que ese avance y retroceso puede distraer a la población de las asociaciones que sí cuentan con respaldo científico, como entre el tabaquismo y el riesgo de cáncer o los beneficios de consumir frutas y verduras.

"Hay pruebas muy contundentes, junto con mucha expectativa, de que algunos nutrientes estén asociados con el riesgo de padecer cáncer, ya sea porque eviten o promuevan la enfermedad. Pero es muy difícil creer que casi todos los alimentos estarían asociados con el cáncer", dijo Ioannidis.

Con el doctor Jonathan Schoenfeld, de la Facultad de Medicina de Harvard, en Boston, Ioannidis seleccionó los primeros 50 ingredientes que encontraron en un libro de recetas elegidas al azar. La lista incluyó carnes, pescados, verduras, lácteos, panes y especias.

Luego, los autores buscaron cada uno de esos alimentos en una base de datos de revistas científicas para hallar estudios asociados con el cáncer y 40 de los 50 ingredientes (incluida la ternera, el apio, el queso y la mostaza) aparecían en 264 estudios.

En 103, el ingrediente estaba asociado con un aumento del riesgo de desarrollar cáncer, mientras que en 88 estaba asociado con una reducción de ese riesgo.

Casi todos los estudios sobre ingredientes como la cebolla, la zanahoria y el té habían identificado una disminución del riesgo de cáncer, mientras que los estudios sobre productos como la panceta y el azúcar atribuían un aumento del riesgo. Para muchos alimentos, los resultados eran bastante dispersos.

El efecto promedio detectado en los estudios casi duplicaba o reducía a la mitad el riesgo de padecer cáncer, según el rumbo de cada investigación. Aun así, los datos que respaldaban esas afirmaciones tendían a no ser convincentes, según coincidieron ambos autores.

En revisiones de múltiples estudios, las asociaciones entre cada alimento y el riesgo de cáncer eran más insignificantes o inexistentes, según publica American Journal of Clinical Nutrition.

"La gente no une la información de cada uno de estos estudios y percibe el escenario completo", dijo la doctora Teresa Fung, profesora de nutrición de Simmons College, en Boston. "Es un problema del sistema. También, de cómo se comunica la ciencia", agregó Fung, docente adjunta de la Facultad de Salud Pública de Harvard.

Claro que nada de esto significa que la nutrición no influye en el riesgo de padecer cáncer y del estado de salud general.

McCullough dijo que se están acumulando indicios de que el sobrepeso está asociado con distintos cánceres. Las guías de la ACS recomiendan mantener un peso saludable.

Pero cuando se trata de la alimentación específicamente, indicó que lo más importante sería concentrarse en los patrones alimentarios, en lugar de hacerlo en alimentos individuales.

Un compuesto del vino tinto puede ayudar a prevenir el cáncer

Un componente químico que se encuentra en el vino tinto, el resveratrol, puede ayudar a prevenir el cáncer, según una nueva evidencia que se presentará este miércoles en Resveratrol 2012, una conferencia internacional que se celebrará en la Universidad de Leicester (Reino Unido). Investigadores de esta universidad han descubierto en el uso del compuesto en modelos de laboratorio que una cantidad diaria de resveratrol equivalente a dos vasos de vino puede reducir a la mitad la tasa de tumores del intestino.

 Estos expertos esperan llevar sus descubrimientos del laboratorio a la siguiente etapa, realizando pruebas clínicas para determinar el nivel óptimo de resveratrol en humanos. "Tras haber demostrado en experimentos en nuestro laboratorio que puede reducir el desarrollo de tumores, hay que concentrarse ahora en la identificación de los mecanismos para saber cómo actúa el resveratrol en las células humanas", explica la profesora Karen Brown, una de los organizadores de la conferencia Resveratrol 2012.

 En este sentido, la profesora Brown destaca que muchas personas toman un suplemento de resveratrol, pero que en la actualiad no se sabe todavía cómo funciona ni la dosis óptima. "Se ha demostrado que altas dosis de resveratrol potencialmente pueden interferir con otros medicamentos. Con todos los estudios nuevos e interesantes que se están haciendo, especialmente los ensayos clínicos, espero que tengamos un panorama más claro en los próximos años", afirmó.

 En Resveratrol 2012, que es la continuación de la primera conferencia internacional sobre resveratrol celebrada en 2010 en Dinamarca, se expondrán los avances más recientes de la investigación de los dos últimos años sobre este compuesto que se encuentra en la piel de las uvas rojas, que muestran cómo la química puede ayudar a prevenir el cáncer, enfermedades del corazón y diabetes.

 En la conferencia, que contará con más de 65 conferencias, presentaciones y carteles por parte de distintos investigadores de todo el mundo, se debatirán los resultados de más de diez ensayos clínicos realizados. "Esta es la segunda conferencia que reúne a todos los expertos mundiales en resveratrol. Tenemos una fantástica línea cubriendo el cáncer, enfermedades del corazón, diabetes, enfermedades neurológicas y prolongación de la vida", concluye Brown.

Tomado de: www.europapress.es

Zumos de fruta caseros o "100%": ¿son equivalentes a la fruta fresca?

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.comsumer.es

Un consumo excesivo de zumos de fruta se asocia a un aumento en el riesgo de padecer obesidad, algo que no sucede con la fruta fresca

Los efectos beneficiosos de la fruta fresca no son del todo equivalentes a los efectos de los zumos de frutas. Los zumos caseros o 100% tienen ciertas ventajas, como la presencia de determinadas vitaminas, pero también algunos inconvenientes, como un aumento del riesgo de padecer obesidad si se beben en exceso. Y en España, cada vez se consumen más zumos y menos frutas frescas. Pese a que saborear un refrescante un zumo casero no vulnera ningún "mandamiento nutricional", es importante recordar que si sustituimos nuestro consumo de agua o de frutas frescas por zumos de fruta no seguimos una dieta sana. El presente artículo explica por qué no todas las ventajas de las frutas se mantienen en los jugos y cuáles son las principales consecuencias de un consumo excesivo de zumos, tanto en adultos como en niños.

No todas las ventajas de las frutas se mantienen en los zumos

Nada menos que 1,7 millones de muertes anuales son atribuibles, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a tomar poca cantidad de frutas y hortalizas. Y los resultados de la más reciente Encuesta Nacional de Ingesta Dietética Española revelan que tomamos demasiada carne y pocas frutas. Solo el 45% de la población consume más de una ración de fruta diaria, según datos de la organización "5 al día". De forma paralela, y como se detalla más adelante, nuestro consumo de zumos de fruta (en vez de fruta fresca y entera) va en aumento. ¿Es esto recomendable? Para responder a esta pregunta, conviene tener presentes algunos datos.

Son muy conocidos los beneficios del consumo de frutas frescas. Un estudio publicado en 2006 en la prestigiosa revista 'Obesity' siguió durante 25 años a una muestra de 160.000 personas y concluyó que un mayor consumo de fruta se relaciona con una menor tasa de exceso de peso corporal. En consonancia con estos resultados, el más reciente consenso español de prevención y tratamiento del sobrepeso y la obesidad detalla que "el consumo alto de fruta y hortalizas está asociado a un menor incremento de peso en adultos a largo plazo". Esta relación, que también se ha observado en niños, justifica, entre otros motivos, la recomendación de ingerir, en adultos, al menos tres raciones de frutas al día.

Sin embargo, no sucede lo mismo en el caso de los zumos de fruta, sean caseros o no. Pese a que el zumo de fruta se comercializa como una fuente saludable y natural de vitaminas, y pese a que tiene ciertas ventajas, también presenta algunos riesgos. Un sistema de categorización de las bebidas en función de su contenido energético y sus propiedades para la salud, publicado en la revista científica 'American Journal of Clinical Nutrition' por expertos en la materia situó a los zumos en el penúltimo nivel (nivel 5 de 6), lo que indica que su consumo habitual no es recomendable.

Zumos de frutas en adultos, ¿obesidad y diabetes?

Tal y como detalló en 2003 la OMS, un excesivo consumo de zumos de fruta se asocia a un aumento en el riesgo de padecer obesidad. Estudios más recientes apuntan que también aumentaría el riesgo de diabetes en mujeres, algo que no sucede con la fruta fresca. De hecho, el Comité Científico "5 al día" aconseja no superar una ración de zumo de fruta al día y explica que los azúcares de los zumos de frutas se consideran "azúcares libres" según la OMS y que, por tanto, debe limitarse su consumo.

La OMS considera que estos azúcares -también llamados "extrínsecos"- son los que están presentes de manera natural en los zumos de frutas, la miel y los jarabes, además de todos los monosacáridos y disacáridos añadidos por los fabricantes, cocineros o consumidores. Sin embargo, "no incluye en esta categoría los azúcares naturalmente presentes en las frutas y las hortalizas frescas/enteras", apunta el Comité. Es decir, cuando las autoridades sanitarias aconsejan reducir los azúcares de nuestra dieta, no incluyen en ese consejo a la ingesta de frutas, pero sí a la de zumos de frutas.

El GREP-AEDN declaró en 2006 que "no se puede considerar una ración de zumo de frutas equivalente a una ración de fruta". Por su parte, el Comité Científico "5 al día" indicó en 2010 que el zumo no implica los mismos efectos fisiológicos que la fruta entera. Un ejemplo es su efecto sobre nuestros mecanismos de la saciedad: los zumos de fruta sacian menos que la fruta entera (masticada), aunque el zumo sea recién exprimido y con toda su pulpa.

En 2010, un servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. llamado "MedlinePlus" advirtió de que los adultos podríamos llegar a engordar 5 kg al año si tomamos dos vasos de zumo de naranja (casero o 100%) al día y mantenemos estable nuestra ingesta habitual y nuestros hábitos de ejercicio (España es uno de los países más sedentarios de la Unión Europea).

Zumos de frutas naturales en niños

La Academia Americana de Pediatría advierte de que beber demasiados zumos incrementa el riesgo de ganancia excesiva de peso y malnutrición. Apunta que: "kilocaloría por kilocaloría, el zumo de fruta puede ser consumido de forma más rápida que la fruta sin exprimir". Un punto de vista similar recoge un informe publicado por el Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría, que señala que los zumos de fruta no son equivalentes a las frutas naturales. Uno de los motivos es que no estimulan la masticación. En opinión de este Comité, los zumos de fruta no aportan ninguna ventaja nutricional ni suponen una mejora de los hábitos dietéticos sobre la fruta natural.

Una prestigiosa guía publicada en 2007 aconsejó "limitar la ingesta de zumos 100% naturales" en niños. La guía refleja el consenso de doce sociedades científicas de referencia, entre ellas la Academia Americana de Pediatría, la Asociación Médica Nacional, la Asociación Americana del Corazón, la Sociedad de Endocrinología o la Sociedad de la Obesidad (antes NAASO).

¿Por qué esta postura tan tajante? Porque existen serias sospechas de que la actual ingesta de zumos pueda contribuir a la actual epidemia de obesidad. La más reciente guía dietética para los americanos, también preocupada por los casos de obesidad en Estados Unidos (que se contagian a toda velocidad a países como el nuestro), recomienda "moderación" con respecto al consumo de zumos 100% naturales.

Una dieta inadecuada durante el embarazo predispone a la diabetes en el bebé

La calidad de la dieta materna durante la gestación es fundamental en el crecimiento fetal y en los niveles de insulina y glucosa al nacer, índices que alertan de una predisposición a padecer enfermedades como la diabetes o el síndrome metabólico, según estudio liderado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y publicado en el 'European Journal of Clinical Nutrition'.

 Estudios anteriores ya apuntaban que, cuando la madre ingiere insuficientes alimentos durante el embarazo, se reduce en el feto la oferta de glucosa a otros tejidos para asegurar un aporte correcto al cerebro, lo que provoca un menor crecimiento fetal. Este mecanismo adaptativo se conoce como hipótesis del fenotipo ahorrador de Barker.

 "Sin embargo, son menos conocidos los efectos de un desequilibrio entre grasas, proteínas e hidratos de carbono, es decir, el efecto durante la gestación del consumo de dietas occidentales que se alejan del tipo mediterráneo", ha explicado a la plataforma SINC uno de los autores del estudio Francisco J. Sánchez-Muniz, investigador de la Universidad Complutense de Madrid.

 De esta forma, el nuevo trabajo, que forma parte del Estudio Mérida --una macroinvestigación que analiza diferentes parámetros de los recién nacidos y sus madres-- revela que, cuando las gestantes asimilan cantidades adecuadas de energía, sus hijos tienen un peso normal al nacer, del orden de 3,3 a 3,5 kilogramos.

 "No obstante, más de la mitad de las mujeres consumen dietas de baja calidad que aportan muchos productos de origen animal ricos en grasas saturadas y pocos hidratos de carbono procedentes de verduras o legumbres. Además, más de la tercera parte sigue un patrón lejano al de la dieta mediterránea", ha señalado Sánchez-Muniz, para quien es destacable "que las mujeres durante el embarazo no cambian la forma de comer ni la calidad de su dieta".

 Con todo, "es importante" concienciar a las madres de la importancia de comer bien durante la gestación, "con dietas equilibradas de tipo mediterráneo", ha comentado este investigador. "También urge continuar los estudios en esta misma población para conocer cómo evolucionarán en el tiempo los niños y así evitar o, al menos paliar, el desarrollo de estas enfermedades de alta prevalencia en nuestra sociedad", ha señalado.

Tomado de: www.europapress.es

Investigador: ‘Los suplementos no dan nada que no esté en el alimento’

Experto afirma que productos deben consumirse en casos especiales

Los suplementos nutricionales que toman muchos deportistas no aportan nada que no pueda encontrarse en la alimentación natural, aseguró el médico español e investigador, Delfín Galiano.

“Tenemos que mirar más a lo que nos da la naturaleza y menos a lo que viene del exterior”, afirmó.

Galiano, quien ha trabajado con selecciones de baloncesto y de tenis en España, considera que los deportistas solo deben consumir suplementos cuando “haya constancia de un mayor gasto que ingesta de un determinado elemento”.

La salud de los atletas, destacó, “pasará en el futuro por la nutrición y la medicina personalizadas”.

Por su parte, Andrea Fuentes, medallista Olímpica de natación sincronizada para España, contó que cayó en la tentación de seguir una célebre dieta a base de proteínas y suplementos para perder peso: “Adelgacé mucho, sí, pero mi salud empeoró. Caía enferma a menudo y me sentía mal por dentro”.

Seis meses después de que un nutricionista hiciera a las componentes del equipo de natación sincronizada “un estudio individualizado para ver de dónde tomaba cada cuerpo la energía”, llegaron a los Juegos Olímpicos “con la mejor figura, la mejor salud y más fuerza que nunca”, afirmó Fuentes.

Tomado de: www.nacion.com

2 de diciembre de 2012

Las estatinas y hacer ejercicio son el mejor medio para bajar el colesterol, según un estudio

Las personas que hacen ejercicio y además toman estatinas para bajar los niveles altos de colesterol pueden ver reducido su riesgo de mortalidad de forma dramática, sugiere un nuevo estudio de gran tamaño.

"La reducción en el riesgo de muerte es independiente: lo que hacen las estatinas es independiente de lo que hace el ejercicio", afirmó el investigador principal Peter Kokkinos, profesor del departamento de cardiología del Centro Médico de Asuntos de los Veteranos en Washington, D. C.

"Cuando se combinan los dos, se pueden obtener incluso mejores resultados", señaló. "Si usted está tomando estatinas, su riesgo de mortalidad es alrededor del 35 por ciento más bajo que para aquellos que no las toman, pero si hace ejercicio, su riesgo de mortalidad desciende conforme su condición física mejora hasta el punto de que puede reducir en un 70 por ciento su riesgo de fallecimiento".

Kokkinos se refiere a un ejercicio moderado con regularidad, no a grandes esfuerzos. "Andar con paso rápido treinta minutos al día, lo que no es demasiado", aseguró.

Las estatinas son medicamentos que incluyen el Lipitor (atorvastatina), Lescol (fluvastatina), Pravachol (pravastatina), Crestor (rosuvastatina) y Zocor (simvastatina).

Hay personas que no pueden tomar estatinas por sus efectos secundarios, señaló Kokkinos. "Para esas personas, solo con el ejercicio se reduce el riesgo tanto como con las estatinas, si no más aún", aseguró. Sin embargo, "no recomendamos que no tomen estatinas", enfatizó.

El ejercicio somete al cuerpo a una tensión que lo fortalece, indicó Kokkinos. Proteger al cuerpo ante los factores estresantes cambiantes es una adaptación evolutiva, añadió.

"Salga del sofá y ande", aconsejó Kokkinos. "Todo lo que necesita es andar con paso rápido unos 150 minutos a la semana".

El informe aparece en la edición en línea del 28 de noviembre de la revista The Lancet.

Para realizar el estudio, el equipo de Kokkinos analizó los registros médicos de más de 10,000 veteranos con niveles de colesterol altos tratados en hospitales de Washington D.C. y de Palo Alto, California. 9,700 eran hombres y 343, mujeres.

Los investigadores evaluaron el nivel de forma física de los participantes a partir de los resultados de pruebas estándares de tolerancia al ejercicio, que se llevaron a cabo entre 1986 y 2011.

Hubo un menor número de fallecimientos en los participantes que tomaban estatinas y estaban en buenas condiciones físicas. Tras 10 años de seguimiento, los que contaban con un mejor estado físico tenían el menor riesgo de mortalidad, observaron los investigadores.

En realidad, estas personas en mejores condiciones físicas redujeron su riesgo de muerte en alrededor del 60 por ciento sin importar si estaban tomando o no estatinas, según el estudio.

Estas diferencias en el riesgo de mortalidad no se pudieron explicar por la edad, el peso, el grupo étnico, el historial de enfermedades cardiovasculares, los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares o por los medicamentos, aseguraron los investigadores.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., alrededor de 71 millones de estadounidenses tienen el colesterol alto, un factor de riesgo importante de enfermedades cardiacas, comentaron los autores.

Un experto, familiarizado con los nuevos hallazgos, advirtió que el ejercicio no es un sustituto de las estatinas en las personas con un colesterol alto. Los mejores resultados los obtienen aquellos que toman estatinas y que se encuentran en las mejores condiciones físicas, enfatizó.

"Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la causa principal de muerte y discapacidad en hombres y mujeres en Estados Unidos", señaló el Dr. Gregg Fonarow, vocero de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) y profesor de cardiología en la Universidad de California en Los Ángeles.

"Se ha demostrado en multitud de ensayos clínicos que la terapia de estatinas reduce de forma sustancial los problemas cardiovasculares y la mortalidad por cualquier causa tanto en hombres como en mujeres con riesgo de enfermedad cardiovascular", afirmó.

Algunas personas han pensado que si realizan ejercicio con regularidad y se mantienen en forma físicamente puede que no obtengan beneficio alguno del tratamiento con estatinas y algunos médicos solo tienen en cuenta la terapia de estatinas para los pacientes que no han conseguido modificar su estilo de vida, comentó Fonarow.

Este nuevo estudio muestra que sea cual sea el nivel del estado físico, la terapia de estatinas estaba relacionada independientemente con un riesgo menor de muerte. Los mejores resultados obtenidos en 10 años fueron los de los hombres y mujeres que tomaban estatinas y que se encontraban en las mejores condiciones físicas, observó.

"Estos hallazgos refuerzan aún más la notable seguridad y efectividad clínicas en el mundo real de la terapia de estatinas para evitar y tratar las enfermedades cardiovasculares", aseguró Fonarow.

Los niños obesos, más vulnerables a la publicidad

Los hábitos, el entorno, los genes, la familia... Son muchos los factores que inciden directamente en las posibilidades que tiene un niño de convertirse en obeso. El marketing es otro de ellos; de los más señalados últimamente. Pero, ¿hasta dónde llega su efecto? ¿Es capaz la publicidad de hacer engordar a los más pequeños?

Un estudio publicado esta semana en la revista 'The Journal of Pediatrics' aporta nuevos datos para el debate. Según sus conclusiones, que los autores no dan por definitivas, el cerebro de los niños con sobrepeso es más vulnerable al marketing de la industria alimentaria que el de otros niños.

Los investigadores, de la Universidad de Missouri-Kansas City, querían comprobar si existían diferencias en la respuesta neuronal de los niños en función de su peso. Para ello, reclutaron a 20 niños, la mitad de los cuales tenían obesidad y les invitaron a completar un cuestionario que pretendía valorar su capacidad de autocontrol.

Seguidamente les sometieron a una resonancia magnética funcional para ver cómo se comportaba su cerebro al mostrarles el logotipo de 60 productos alimentarios y otros 60 de artículos no relacionados con la comida.

El experimento demostró, por un lado, que los niños con sobrepeso manifestaban ser bastante más impulsivos que sus compañeros. Además, las técnicas de imagen dejaron ver que, cuando contemplaban logos de productos de alimentación, los niños con peso normal presentaban una mayor activación de regiones cerebrales implicadas en el autocontrol y el control cognitivo.

Los investigadores también observaron una respuesta más marcada en regiones relacionadas con la recompensa entre los niños con sobrepeso expuestos a las marcas de alimentación, si bien estas zonas no eran las mismas que comúnmente se citan en estudios relacionados con la motivación por la comida.

En sus conclusiones, estos autores señalan que una de las claves para combatir la obesidad podría radicar en "la capacidad para mejorar el control".

En este sentido, señalan que incluir "un entrenamiento del autocontrol en las intervenciones relacionadas con la obesidad y el comportamiento podría tener un importante éxito".

Pese a todo, reconocen que su trabajo es "preliminar" y tiene importantes limitaciones, por lo que reclaman nuevos trabajos que examinen la respuesta cerebral de los niños expuestos a publicidad antes y después de haberles sometido a programas para reducir la obesidad.

Tomado de: www.elmundo.es

El jarabe de maíz de alta fructosa aumenta el riesgo de diabetes tipo 2

 Las grandes cantidades de jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) que se encuentran en los suministros nacionales de alimentos en todo el mundo pueden ser una explicación del aumento de la epidemia global de diabetes tipo, según una investigación de la Universidad del Sur de California (Estados Unidos) y la Universidad de Oxford (Reino Unido). En concreto, los científicos alertan de que los países que lo usan tienen una prevalencia de un 20 por ciento más alta de desarrollar diabetes tipo 2.

 El estudio, publicado en 'Global Public Health' bajo el título "Jarabe de maíz de alta fructosa y la prevalencia de diabetes: una perspectiva global", también reveló que la asociación del JMAF con una prevalencia "significativamente mayor" de diabetes se produjo independientemente de la ingesta total de azúcar y los niveles de obesidad.

 "JMAF parece plantear un grave problema de salud pública a escala mundial", dijo el principal autor del estudio, Michael I. Goran, profesor de Medicina Preventiva, director del Centro de Investigación de la Obesidad Infantil y co-director del Instituto de Investigación de Diabetes y Obesidad de la Escuela Keck de Medicina de la USC. Este experto destaca que sus hallazgos se suman a la literatura científica que alerta de las consecuencias negativas para la salud de este producto, "más perjudicial que el azúcar natural".

 De los 42 países estudiados, Estados Unidos tiene el mayor consumo per cápita de JMAF a razón de 25 kilogramos anuales per cápita, seguido por Hungría (16 kilogramos) y Canadá, Eslovaquia, Bulgaria, Bélgica, Argentina, Corea, Japón y México. Por el contrario, Alemania, Polonia, Grecia, Portugal, Egipto, Finlandia y Serbia se encuentran entre los países con consmos más bajos de JMAF, siendo los de menor uso, con menos de 0,5 kilogramos, Australia, China, Dinamarca, Francia, India, Irlanda, Italia, Suecia, Reino Unido y Uruguay.

 Los países con mayor consumo de JMAF tuvieron un promedio de prevalencia de diabetes tipo 2 del 8 por ciento frente al 6,7 por ciento en los países que no utilizan JMAF. "Esta investigación sugiere que el JMAF puede aumentar el riesgo de diabetes tipo 2, que es una de las causas más comunes de muerte en el mundo de hoy", añadió el coautor del estudio, el profesor Stanley Ulijaszek, director del Instituto de Antropología Social y Cultural de la Universidad de Oxford.

 El artículo propone que este vínculo se debe probablemente a una mayor cantidad de fructosa en alimentos y bebidas a base de JMAF. En un estudio anterior, los autores descubrieron que el contenido de fructosa, en algunos refrescos producidos en Estados Unidos, especialmente los más populares, fue de un 20 por ciento más alto de lo esperado, lo que sugiere que algunos fabricantes podrían utilizar JMAF con más fructosa que lo estimado previamente.

Tomado de: www.europapress.es