14 de septiembre de 2013

Diez claves para no comer lo que más engorda

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

Alimentarse de manera consciente permite convertir la comida en un disfrute sin necesidad de comer siempre lo que más engorda para sentir placer

¿Por qué nos gusta más la comida que engorda? O, dicho de otra manera, ¿por qué resultan tan atractivos los alimentos menos sanos? Es difícil encontrar a alguien que pida fruta de postre cuando hay tarta de chocolate, o que beba agua cuando hay refrescos. ¿Qué nos empuja a comer así? Son muchos los condicionantes que influyen nuestra elección. En palabras de Brian Wansink, experto en asuntos de la conducta alimentaria, "a diario se toman unas doscientas decisiones relacionadas con la alimentación, y a muchas de ellas no se les presta la atención que merecen". Y este aspecto resulta clave, ya que tomar conciencia de qué se come, cuánto se come, cómo se come y por qué se come es fundamental para alimentarse mejor. El siguiente artículo brinda diez consejos prácticos para no comer lo que más engorda. 

Diez claves para no comer lo que más engorda

En general, ante una variedad de opciones para elegir, tendemos a escoger aquella menos conveniente en términos de salud. La ensaladilla rusa en lugar de la ensalada mixta o las natillas en vez de la fruta de postre. Está estudiado que el mero hecho de tener más para elegir incita a un mayor consumo. Además, lo más tentador suele ser también lo más insano, y en ocasiones se sirve en tamaño grande e incluso se acompaña de precios más ajustados. Y pese a saber que aquello que vamos a comer no es lo más adecuado, se elige la mayor porción.

Y eso no es todo. Comer solo o acompañado, el ambiente que rodea a la comida, la presentación de los platos y hasta el tipo de vajilla y su tamaño, condicionan también la forma de comer, y en consecuencia, la salud de los comensales.

En una revisión sobre el tema se recogen los resultados de varios estudios que han demostrado que ofrecer porciones más grandes de alimentos puede conducir a un aumento significativo en el consumo de energía. No resulta fácil reprimir el impulso de seguir comiendo pipas de una bolsa grande o dejar parte de la tarta que han servido de postre. Somos influenciables a la hora de escoger entre unos productos y otros. En este sentido, es curioso cómo los fabricantes de productos menos saludables (dulces, snacks, refrescos, etc.) son quienes mayores esfuerzos hacen en cuestión de marketing alimentario, a sabiendas de que el aspecto de sus productos (envases y tamaño de las porciones, diseño, prominencia, reclamos de salud, características del etiquetado nutricional...) tienen una influencia determinante en nuestra elección alimentaria.

En el libro 'Eat, Drink & Be Mindful', la doctora Susan Albers -autora de la publicación- resume en diez claves cómo iniciarse en el proceso de comer de manera consciente, con todas las facultades puestas en el momento y en el acto del comer. Ser capaces de identificarnos con uno o varios puntos de la siguiente lista ayudará reflexionar y analizar personalmente el grado de consciencia en todo lo que concierne la hora del comer, así como la asociación que puede existir entre esa conducta y las distintas sensaciones que se tengan, tanto físicas como emocionales.

¿Con qué conducta te identificas? Soy capaz de...
  1. Parar de comer cuando me siento lleno.
  2. Comer cuando tengo hambre (sensación distinta al apetito, o a comer por "emociones").
  3. No picotear.
  4. Saborear cada bocado antes de comer el siguiente.
  5. Pensar cómo afecta el valor nutritivo de los alimentos que como a mi cuerpo.
  6. No juzgarme cuando de manera circunstancial (no habitualmente) he comido demasiado.
  7. No realizar otras tareas mientras como. Cuando como, solo como.
  8. Ser capaz de dejar algo de comida en el plato cuando no quiero más.
  9. Comer despacio, masticando bien cada bocado.
  10. Reconocer cuando estoy comiendo de manera consciente (siento cómo crujen los alimentos en la boca, percibo el olor de la comida, etc.).
Las cinco ventajas de comer a conciencia

"Comer de manera consciente no significa limitar el consumo de alimentos ni seguir una dieta restrictiva", sino que persigue justo lo contrario; convertir la comida "en algo para disfrutar, en lugar de en una tentación o en un signo de arrepentimiento". Así lo explica Jan Chozen Bays, reconocida pediatra especialista en comportamiento alimentario, en su libro 'Mindful Eating: A Guide to Rediscovering a Healthy and Joyful Relationship with Food.' Bays es miembro del Center for Mindful Eating (TCME), cuya misión es la de ayudar a individuos y profesionales a "lograr una relación equilibrada, respetuosa, sana y feliz con la comida y la alimentación". Son varias las ventajas que se experimentan tras iniciarse en el proceso de comer de manera consciente, tal y como plantea la experta:
  1. La comida se convierte en algo para disfrutar, en lugar de en una tentación o en motivo de arrepentimiento y frustración.
  2. Se ralentiza el ritmo de las comidas, lo que permite al cerebro tener tiempo para recibir las señales de saciedad del estómago. Estas circunstancias son favorables para bajar de peso.
  3. Optimiza la digestión. Algunas investigaciones han demostrado que cuando la atención no se centra en comer, nuestro proceso digestivo es un 30-40% menos eficaz de lo que debería ser, lo que lleva a gases, hinchazón y malestar.
  4. Se está más sensibilizado con el tema alimentario; aumenta el conocimiento sobre las características y propiedades de los alimentos, lo cual favorece una alimentación más sostenible, la apuesta por la compra de alimentos locales, orgánicos y más respetuosos con el medio que nos rodea.
  5. Se toma conciencia de que comer con la familia fomenta la conexión más profunda. También permite crear un modelo saludable de conductas alimentarias de los hijos.

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