19 de octubre de 2013

El poder de los colores en la dieta de los niños

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

Los colores de los alimentos son capaces de influir en las emociones y en los reflejos sensoriales

¿Por qué los niños rechazan los alimentos de un color determinado? ¿Hasta qué punto el color influye en la decisión de escoger entre un plato y otro? ¿Han observado cómo se comportan los niños ante los alimentos de color negro u oscuro, como las pasas o las aceitunas negras? Tanto estos, como los de color amarillo, como el maíz cocido, la yema del huevo o la tortilla francesa, suelen ser motivo de desavenencia y rechazo. Esta conducta alimentaria, que en el menor de los casos podría responder a un episodio de neofobia o aversión a probar alimentos nuevos, puede explicarse por la influencia que tiene el color en las emociones y en consecuencia, por la mayor o menor apetencia que suscitan o generan. A continuación se explica cómo influyen los colores en la dieta infantil y se brindan ideas para hacer la comida de los niños más vistosa y colorida.

Dieta infantil: la importancia de los colores

El color, además de rechazo, despierta curiosidad por el sabor del alimento. Esta es una conclusión común en distintos ensayos que han analizado el poder de los colores en el comportamiento. Los colores de los alimentos, de los envases que los contienen o del plato servido son capaces de influenciar en las emociones (provocar alegría, tristeza, exaltación, sorpresa, decepción) u otro tipo de reflejos sensoriales (como apetencia, rechazo, sensación de frío o de calor), un dato que puede ser relevante si lo que se pretende es incentivar el apetito de los niños. Por ello es muy importante que tanto padres y madres, como quienes atienden la alimentación cotidiana de los niños, comprendan esta circunstancia y proyecten la presentación de los platos y la combinación de alimentos para hacerlos más atractivos y estimulantes.

A la hora de determinar la influencia que tienen los colores en la aceptación o rechazo de alimentos y bebidas, se han aplicado distintas teorías. En algunos ensayos, como el realizado por científicos de la Universidade Federal dos Vales do Jequitinhonha e Mucuri, en Brasil, se han combinado colores y sabores en la elaboración de bebidas utilizadas para evaluar la influencia del color en la aceptación de los alimentos así como en la percepción del sabor. Según apuntan los autores, "aunque el color no influyó en la aceptación de los productos, sí hicieron invocar sentimientos de decepción o de sorpresa, lo que demuestra las expectativas de los catadores sobre el sabor en relación al color".

Con niños y jóvenes de entre 2 y 18 años, la universidad australiana de Western Sydney hizo un experimento para investigar la influencia del sabor y el color en la identificación de las bebidas ofertadas. Se les ofrecían cuatro tipos de bebidas, unas con color y sabor típico (por ejemplo, bebida de color marrón con sabor chocolate) y otras bebidas con color y sabor atípico (por ejemplo, color café y sabor piña). Una vez que las probaban, los participantes se decidían por los nombres del sabor que identificaban con cada bebida. Para las bebidas típicas, la selección del nombre correcto fue superior al 80% en todas las edades. Sin embargo, el acierto para las bebidas atípicas disminuyó en general, y de forma llamativa entre los niños pequeños. Los resultados sugieren que la identificación de los alimentos está muy influenciada por el color en los niños pequeños, y con la edad, es el sabor -más que el color-, el factor más determinante.

Otros ensayos sugieren que la edad influye en la elección del color.
  • El rojo suele ser el color preferido durante el periodo de 1 a 10 años de edad. Así, se puede usar este conocimiento para ofrecer a los niños pequeños alimentos de color rojo (fresas, sandía, tomate, granada, pimientos...) con más posibilidades de éxito de que se los coman; y se pueden añadir trozos de estos alimentos en otros platos de peor aceptación con el fin de darles un estímulo.
  • El naranja se baraja como el color preferido en el periodo de 10 a 20 años.
  • El amarillo, de 20 a 30 años.
  • El verde, desde los 30 años a los 40.
  • El azul suele ser el color más escogido en la década de los 40 a los 50 años.
  • El lila, entre los 50 y 60 años.
Cuando se tienen identificados los alimentos con un color determinado que son rechazados por los niños, tiene sentido evitarlos en los platos que interesa que coman. Por ejemplo, si el niño rechaza la pasas o las aceitunas negras, es más sensato ofrecerle estos alimentos aislados, por separado, en distintos momentos y distintos días, en lugar de añadirlos a la ensalada que queremos que coman, o a las espinacas, para evitar que trasladen su rechazo por un alimento concreto a todo el plato.

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