2 de noviembre de 2013

¿Exceso de hierro? Seis consejos nutricionales

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

Pautas y consejos nutricionales básicos para aquellas personas cuyos niveles de hierro están por encima de lo que deberían

El problema de salud más conocido asociado al hierro es la anemia, cuyo origen es la carencia de este mineral. Menos conocido -aunque igual de problemático- es el trastorno contrario, el exceso de hierro en el organismo: la hemocromatosis. Una acumulación de hierro puede ser tóxica y acelerar el proceso de envejecimiento celular, además de alterar la funcionalidad de distintos órganos, como el hígado, los riñones o el corazón. En estos casos, el tratamiento médico es de primer orden, y el cuidado de la dieta es esencial. El presente artículo describe unas pautas y consejos nutricionales básicos para aquellas personas cuyos niveles de hierro están por encima de lo que deberían.

Hierro: exceso y carencia

La deficiencia orgánica de hierro tiene orígenes diversos (insuficiencia dietética, mala absorción, patologías que alteran la producción de los componentes de la sangre o la absorción de hierro, masiva destrucción de glóbulos rojos, pérdidas elevadas de hierro, aumento de la eliminación...) pero un resultado común: anemia ferropénica. Este trastorno se manifiesta con distintos síntomas: fatiga, debilidad muscular y general, irritabilidad, palidez, falta de apetito, náuseas, diarrea, úlceras bucales o pérdida de cabello.

El problema contrario, la hemocromatosis, es igual de problemático, si bien afecta a un menor número de personas y, en gran parte de los casos, se debe a un defecto genético que impide la correcta regulación de la absorción del hierro. El hierro es un elemento vital, esencial para la vida, pero su exceso -como su falta- acarrea problemas serios de salud. La acumulación de hierro puede ser tóxica, acelerar el proceso de envejecimiento celular y alterar la funcionalidad de distintos órganos. En estos casos, es indispensable recibir tratamiento médico y cuidar la dieta. Pero, antes de hacer sin criterio limitaciones en la dieta que puedan comprometer el aporte seguro de otros nutrientes esenciales, conviene confiar en el asesoramiento de un dietista-nutricionista, quien dará las indicaciones precisas tanto para limitar el aporte dietético de hierro como su absorción en el organismo.

Hemocromatosis: el control dietético es fundamental

Desde el punto de vista clínico, se describen dos tipos de sobrecarga de hierro: una primaria y otra secundaria.
  • La sobrecarga de hierro primaria es consecuencia de una enfermedad congénita o hereditaria, la hemocromatosis, por defecto de un gen (HFE) que regula la correcta absorción del hierro a nivel orgánico. En consecuencia, se acumula el mineral tanto en la sangre como en distintos órganos vitales, lo que compromete su funcionalidad y capacidad.
  • La sobrecarga de hierro secundaria sucede cuando, por diversas circunstancias, una persona requiere transfusiones periódicas de sangre. Como el organismo no cuenta con un mecanismo para eliminar hierro de forma fisiológica (salvo la menstruación, en el caso de las mujeres), éste se acumula en los órganos a medida que se avanza en las transfusiones.
Dado el potencial oxidante del hierro, un exceso puede iniciar o mantener reacciones inflamatorias, e incluso dañar tejidos por medio de la formación de radicales libres de oxígeno altamente reactivas. Para contrarrestar este peligro para la salud, las personas con hemocromatosis pueden tener la necesidad de hacerse flebotomías periódicas (sangrías) o tomar quelantes del hierro, que son agentes farmacológicos capaces de fijarse al hierro de los tejidos y eliminarlo a través de la orina o las heces. Tanto en estos casos, como cuando los niveles están elevados pero no son precisos los tratamientos descritos, es interesante valorar unos pequeños cambios en la alimentación.

Seis consejos dietéticos para el exceso de hierro

Las personas afectadas seguro se plantean la siguiente pregunta: ¿es saludable eliminar de la dieta todos los alimentos ricos en hierro? La respuesta prudente es que conviene limitar al máximo tanto su aporte dietético (alimentos ricos en hierro, productos enriquecidos o fortificados, complementos nutricionales) como su absorción. Así, la dieta base consistirá en una dieta mediterránea equilibrada, con aporte abundante de verduras y hortalizas, frutas frescas, legumbres, cereales integrales, con aporte comedido y controlado de carnes blancas, pescados o huevos, así como los azucares y las grasas. Estas son las premisas básicas para lograr un buen equilibrio nutricional y ayudar al organismo a desintoxicarse:

1. Limitar el consumo de alimentos ricos en hierro. En estos casos, será conveniente evitar los siguientes alimentos: morcilla y otros productos que lleven sangre (sangrecillas), vísceras como el hígado, carne roja en general y derivados, carne de caballo, pescados y mariscos (almejas, ostras). Consumo limitado de frutos secos en particular sésamo, pistachos, pipas y piñones, los más ricos en hierro.

2. Quelantes naturales del hierro: calcio, fitatos, oxalatos y taninos. Conocer cuáles son los nutrientes que comprometen la absorción del hierro es interesante para tomarlos de forma conjunta cuando se come un alimento naturalmente rico en dicho mineral. El té es un alimento rico en taninos, por lo que tomar un té en el desayuno o después de comer, si se tiene costumbre, es una buena opción. Otros alimentos ricos en taninos son: las espinacas, las pasas y algunas frutas como la granada, los caquis y la manzana verde. El salvado de trigo es rico en fitatos. Los oxalatos abundan en las verduras de hoja como acelgas, espinacas, lechuga. El calcio es un mineral competidor del hierro, por lo que si se combina en una comida alimentos ricos en hierro y en calcio, este último suele dificultar su asimilación. Algunas sugerencias: añadir queso fresco en las ensaladas, tomar yogur de postre si se toma algo de carne o de legumbre, o arroz con leche...

3. Cítricos y otras frutas ricas en vitamina C, entre horas. La vitamina C es aliada del hierro, en particular del no hemo, el que abunda en los vegetales. Si se toma junto a una comida rica en hierro, aumenta la absorción del mineral. Si sabemos cómo, podemos obtener los beneficios de la vitamina C sin alterar el metabolismo y la concentración de hierro. Sugerencia: tomar los cítricos, los zumos de naranja, mandarina, pomelo o limón, o las frutas, en particular las mas ricas en esta vitamina (fresas, melón cantalupo, kiwi, piña, guayaba) entre horas, fuera de las comidas, sin combinar con otros alimentos.

4. No a los alimentos enriquecidos o fortificados en hierro. Vigilar las etiquetas y prescindir de aquellos productos enriquecidos o fortificados en hierro es una norma elemental de seguridad en caso de hemocromatosis o exceso de hierro en sangre.

5. Freno al azúcar, a todo tipo de dulces y productos azucarados. La hemocromatosis responde a un defecto genético, en concreto está alterado el gen HFE. El gen HFE ha estado involucrado en la etiología de la diabetes mellitus tipo 2 e investigado en numerosos estudios epidemiológicos. Un metaanálisis realizado por especialistas de la Huazhong University of Science and Technology, Wuhan (China), publicado en 2012 en la revista médico-científica American Journal of Epidemiology ha constatado que las personas con alelo D del polimorfismo H63D son las que pueden tener un aumento moderado del riesgo de diabetes tipo 2. La adecuación de la dieta, exenta de azúcares y dulces, es un consejo saludable en todos los casos, y en particular en estas circunstancias.

6. Alimentos para el hígado. Es uno de los principales órganos involucrados en el metabolismo del hierro y otros parámetros (ferritina). Por medio de la alimentación también se puede reforzar su funcionalidad. Los vegetales con toque amargo como escarola, endibias, cardo, achicoria, así como plantas con fuerte sabor como el boldo o cardo mariano, son particularmente indicados en caso de niveles de hierro altos.

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