27 de enero de 2013

Bajar barriga para dormir mejor

Por MARÍA MANERA / Tomado de: www.consumer.es

Reducir la grasa abdominal favorece el descanso nocturno y reduce el riesgo de sufrir dolencias muy serias para la salud

La obesidad abdominal conlleva riesgos importantes para la salud -en especial, relacionados con el sistema cardiovascular, como hipertensión o dislipemia- y comporta complicaciones metabólicas, incluso diabetes tipo 2. Según la Escuela de Medicina de Harvard, un perímetro de cintura excesivo supone un riesgo aumentado de infarto de miocardio, infarto cerebral, diabetes, disfunción eréctil y otras dolencias serias. Entre estas últimas figura el insomnio. Al perder esos kilos de más localizados, se puede mejorar este gran inconveniente asociado a la obesidad, ya que la barriga es una peligrosa "curva de la felicidad". El siguiente artículo subraya la importancia del descanso nocturno para la salud, explica cómo tener menos barriga favorece el sueño y da pautas para estar atentos y cuidar el perímetro de la cintura.

La importancia del descanso nocturno para la salud

Dormir bien es importante para la salud física y mental. Esta es una afirmación que la mayoría hemos escuchado -y hasta experimentado- y que no resulta novedosa ni sorprendente. Sin embargo, es menos habitual oír que dormir mal (padecer alteraciones o trastornos del sueño de forma crónica) aumenta el riesgo de hipertensión arterial, infartos (de corazón y cerebrales) y arritmias.

Los problemas para dormir bien son habituales en las personas con obesidad. Entonces, a los conocidos riesgos que confiere el exceso de peso, hay que sumarles los asociados a un mal descanso nocturno y a la mala calidad del sueño. Una publicación sobre este tema de la Escuela de Medicina de Harvard ofrece consejos sobre cómo mejorar el sueño, al tiempo que alerta de que los estudios relacionan a las personas que duermen menos y peor con una merma de la salud. De no poner remedio a estos trastornos, los daños para el organismo van desde las ya citadas enfermedades vasculares hasta un mayor número de infecciones, mayor riesgo de diabetes tipo 2, depresión, e incluso, mortalidad.

Menos barriga, mejor sueño

Dormir bien es importante para nuestra salud, ¿pero cómo conseguirlo? Hay múltiples técnicas y remedios, e incluso medicamentos, algunos más efectivos que otros y no todos sin efectos secundarios. Aunque no siempre es sencillo, parece que perder peso es una de las mejores estrategias para conseguir un mejor descanso nocturno. En noviembre de 2012, durante el congreso anual de la Asociación Americana del Corazón, investigadores de la Facultad de Medicina de la universidad John Hopkins presentaron los resultados de un estudio que confirma que perder peso mejora la calidad del sueño.

Las 77 personas que formaron parte de la investigación (todas ellas con exceso de peso y diagnosticadas de prediabetes o de diabetes tipo 2) se sometieron a un programa de pérdida de peso. La mitad de ellas solo siguió una pauta alimentaria para bajar kilos, mientras que el otro 50%, además de la dieta, se sometió a un programa de actividad física. Después de 6 meses, ambos grupos perdieron de media casi 7 kilos y redujeron en un 15% la grasa abdominal. Cuando se les preguntó por los problemas que habían declarado en relación al sueño (apneas, fatiga durante el día, insomnio, sueño interrumpido o inquieto), los dos grupos mostraron, sin diferencias entre ellos, claros signos de mejoría (en torno a un 20%). En este sentido, la reducción de grasa abdominal se mostró como el mejor precursor de la mejoría en el sueño, tanto en hombres como en mujeres y para todas las edades.

Cuidar la cintura

Para valorar el grado de riesgo asociado a una cantidad excesiva de grasa abdominal, se utiliza el perímetro de la cintura. Se estiman parámetros de riesgo aumentado a partir de 102 cm en varones y 88 cm en mujeres, con independencia de si se padece sobrepeso u obesidad. Por lo tanto, en caso de estar en esta situación (y sobre todo si existe además un exceso de peso), se aconseja ponerse en manos de un médico y de un dietista-nutricionista.

Con una pérdida adecuada de peso, se conseguirá reducir la masa grasa excesiva del organismo y, por lo tanto, reducir el perímetro de la cintura hasta mejorar o eliminar los riesgos asociados al exceso de peso y a la acumulación de grasa abdominal.

No se puede olvidar que las pautas dietéticas deben ser individualizadas, así como los objetivos de pérdida de peso. Además del consejo dietético, es necesario un plan de actividad física y soporte psicológico para conseguir la modificación de la conducta. En determinadas circunstancias, puede valorarse el uso de la farmacoterapia y la cirugía, siempre bajo supervisión médica.

Alimentos para prevenir lesiones, ¿existen?

Por ALMA PALAU FERRÉ / Tomado de: www.consumer.es

Las lesiones deportivas no se pueden evitar con la alimentación, pero sí hay hábitos alimentarios que pueden ayudar a prevenirlas

Ningún alimento evita las lesiones mientras practicamos un deporte, algo que supondría una gran revolución para todos los deportistas, profesionales y aficionados. Sin embargo, sí hay una relación fundamental entre una correcta alimentación, un mayor rendimiento deportivo y, por supuesto, un menor riesgo de sufrir lesiones cuando se tiene el cuerpo a punto. El siguiente reportaje explica qué alimentos y hábitos alimentarios pueden ayudar a prevenir lesiones, cuáles son los nutrientes que deben tenerse más en cuenta para cumplir este objetivo y destaca ocho consejos profesionales para evitar las lesiones durante la práctica deportiva.

La actividad física es imprescindible para la salud y nadie cuestiona las bondades que tiene para el organismo, pero muchos se preguntan si es posible ejercitarse o practicar deporte sin lesionarse. Para abordar esta cuestión, lo primero que hay que considerar es que cualquier lesión derivada del ejercicio regular producirá menos males en el organismo que el sedentarismo. Es decir, siempre es mejor mantener una vida activa que no hacerlo, aunque conlleve un cierto riesgo. Las principales lesiones que se producen con el ejercicio y el deporte son fracturas, esguinces, desgarros e inflamaciones, bien de huesos, músculos o tendones. Por lo tanto, desde la alimentación deberemos tomar las medidas necesarias para procurar tener los huesos, los músculos y los tendones en las mejores condiciones posibles.

Alimentos y hábitos alimentarios que pueden ayudar a prevenir lesiones

En gran medida, el rendimiento en una actividad física depende de una correcta alimentación antes, durante y después del ejercicio. De todos los alimentos de la dieta, el agua -o la hidratación- es el que más debe cuidarse para evitar problemas de termorregulación, deshidratación y lesiones musculotendinosas. Un músculo bien hidratado es más flexible y resistente, mientras que un músculo mal hidratado tiene más riesgo de lesión, contracturas y calambres. Lo mismo ocurre con los tendones.

Hidratación. Los seis hábitos correctos de hidratación del deportista son:
  • No esperar a tener sed.
  • Tomar medio litro de bebida 15 minutos antes de la actividad física, otro medio litro (como mínimo) durante el ejercicio, en pequeños sorbos cada 10-15 minutos, y beber otro medio litro después de la actividad.
  • No beber más de medio litro de agua sola a la hora, sino añadirle un pellizco de sal o sustituirla por una bebida isotónica. Esto ayudará a reponer las pérdidas, no solo de agua, sino también de sales minerales (en especial, el sodio).
  • Pesarse antes y después del ejercicio físico. Debemos reponer el 150% del peso perdido.
  • Aunque es más importante la pérdida de agua que de minerales, en ambientes calurosos (por encima de 25ºC), es preciso tomar una bebida con sales minerales (asegurarnos que tenga entre 0,5-0,7g/L de sodio), ya que nuestro cuerpo pierde sodio, potasio y cloro en el sudor.
  • En actividades superiores a una hora de duración, es recomendable que la bebida isotónica contenga azúcares (mezcla de glucosa, frutosa, maltrodextrinas, etc), en una concentración del 6%-8%, es decir, 6-8g de azúcares por cada 100 ml de bebida.
Alimentación. La alimentación actúa en la función preventiva y también supone un pilar de apoyo a las funciones de optimización y recuperación del esfuerzo con el deporte. Los expertos coinciden en que una dieta sana y equilibrada puede cubrir todos los requerimientos nutricionales del deportista, por lo que los aportes extras de los "superalimentos" o sustancias consideradas como "mágicas" carecen de significación importante.

De forma genérica, la dieta del deportista debe ser:
  • Equilibrada desde el punto de vista energético, pero rica en hidratos de carbono complejos.
  • Rica en proteínas de alto valor biológico.
  • Adecuada en ácidos grasos esenciales.
  • Suficiente en vitaminas, minerales, agua y fibra (en cuanto a la ingesta de vitaminas y minerales, no se ha comprobado que deban incrementarse en el deportista).
Por lo tanto, los alimentos recomendados por sus propiedades son:
  • Carnes magras, aves y pescado (proteínas de alto valor biológico, hierro, potasio y agua).
  • Leche y yogures desnatados, quesos frescos (calcio, vitaminas del grupo B y proteínas de alto valor biológico).
  • Cereales de desayuno, muesli, arroz, pan, pasta, patata (ricos en carbohidratos complejos, fibra, vitamina B y potasio).
  • Frutas y verduras (ricas en potasio, agua, fibra, vitamina C, ácido fólico y betacaroteno).
  • Legumbres (ricas en carbohidratos complejos, fibra, potasio, hierro).
  • Aceites vegetales, mejor de oliva (ricos en monoinsaturados, vitamina E y betacaroteno).
  • Pescados (sobre todo los azules por su contenido en ácidos grasos omega-3, que intervienen en la disminución de procesos inflamatorios).
Nutrientes para prevenir lesiones

Las carencias nutricionales más importantes que se detectan en estudios poblacionales de deportistas son las de hierro, calcio, magnesio, zinc y vitaminas del grupo B, con especial incidencia en las mujeres. Estas carencias limitan de manera evidente el rendimiento deportivo de una persona. Los minerales y vitaminas pueden obtenerse sin inconveniente a través de la dieta o suplementarse en el caso de los deportistas de élite o en situaciones que impidan cubrirlos solo con la alimentación (como en expediciones a la montaña, periodos de viaje y competiciones fuera del lugar de residencia del deportista).

La deficiencia de hierro es la más habitual en el deportista, si bien no se relaciona con lesiones. No así la carencia de calcio -más frecuente también en mujeres-, que sí está relacionada con el incremento del riesgo por fracturas de estrés. Por tanto, quienes practican deporte deben estar atentos al aporte de calcio en la dieta y procurar, a su vez, que los lácteos ingeridos no sean ricos en grasas. Mantener un correcto peso corporal ayudará a evitar lesiones por sobrecarga.

Asimismo, las reservas de glucógeno, que se agotan a la hora y media o dos horas de ejercicio intenso, deben reponerse al terminar. Se ha demostrado que cuando se ingieren hidratos de carbono tras realizar ejercicio, los músculos se cargan muy bien de glucógeno, mientras que si se tarda un par de horas en comer solo se llenan los depósitos a un 50%. Al acabar el ejercicio, los deportistas deben acostumbrarse a ingerir alimento sólido o líquido que aporte una elevada concentración de hidratos de carbono (mínimo 1g/kg de peso) con alto índice glucémico (como pan o patatas).

Consejos para evitar lesiones durante la práctica deportiva

En el ámbito deportivo se utiliza el concepto de preparación biológica, considerada como la parte del entrenamiento que engloba medidas para evitar lesiones y ayudar a la recuperación del deportista. Los expertos hacen hincapié en ocho aspectos esenciales que no deben faltar nunca y entre los que debe estar siempre la alimentación y la hidratación antes mencionadas.
  1. Hacer estiramientos.
  2. Entrar en calor de manera progresiva.
  3. Volver a la calma de manera adecuada.
  4. Llevar una alimentación saludable.
  5. Mantener una correcta hidratación.
  6. Dormir y descansar lo suficiente.
  7. Tener una buena técnica.
  8. Llevar un equipamiento adecuado.
Otras medidas menos habituales entre la población en general, pero frecuentes entre los deportistas profesionales, consisten en usar hielo, masajes, saunas, ayudas ergogénicas (tipo vendas elásticas) y consumir suplementos vitamínicos o de minerales. En cualquier caso, las medidas extraordinarias deberán estar supervisadas siempre por un profesional cualificado.

El betacaroteno puede disminuir el riesgo de diabetes tipo 2

Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) han descubierto que en las personas que albergan una predisposición genética, el betacaroteno, que el cuerpo convierte en un primo cercano de la vitamina A, puede disminuir el riesgo de la forma más común de la diabetes, mientras que gamma-tocoferol, la forma principal de vitamina E, puede aumentar el riesgo a la enfermedad, según publica 'Human Genetics'.

 Los científicos utilizaron "grandes datos" para cazar las interacciones entre las variantes de genes previamente asociados con un mayor riesgo para los niveles de diabetes tipo 2 y la sangre de sustancias previamente implicadas en el riesgo de diabetes tipo 2. En las personas que llevan una dosis doble de una variante del gen que predispone, los investigadores identificaron una asociación inversa estadísticamente muy significativa de betacaroteno con los niveles en sangre de riesgo de diabetes tipo-2 riesgo, junto con un alto recelo de asociación positiva de gamma-tocoferol, con riesgo para la enfermedad.

 Los resultados señalan el camino para experimentos adicionales que pudieran establecer si el betacaroteno y gamma-tocoferol son, respectivamente, protector y perjudicial o simplemente "marcadores" con su presencia o ausencia, según la investigación, encabezada por Chirag Patel, estudiante graduado en el laboratorio de Butte y ahora investigador postdoctoral en el Centro de Investigación de Prevención de Stanford.

 Por otra parte, el hecho de que el betacaroteno y gamma-tocoferol interactúen con la variante del gen mismo para influir en el riesgo de diabetes, aunque en direcciones opuestas, sugiere que la proteína del gen llamado, SLC30A4, puede desempeñar un papel crucial en la enfermedad. Esta proteína es relativamente abundante en las células de los islotes productores de insulina del páncreas, donde se ayuda a transportar el zinc en esas células, lo que, a su vez, provoca la liberación de insulina, cuya adecuada secreción por el páncreas y captación eficaz en músculo, hígado y tejido adiposo permite contrarrestar la peligrosa acumulación de glucosa en la sangre y, a la larga, la aparición de la diabetes tipo-2 .

 Las conexiones de genes con la enfermedad habían sido identificada a través de los llamados "estudios de asociación de todo el genoma" o GWAS, en los cuales los genomas de un gran número de personas con una enfermedad se comparan con los de las personas sin ella para ver si ciertas versiones de las variantes de genes se producen con frecuencia sustancialmente mayor en un grupo que en otro.

 Las más variaciones genéticas más estudiadas son sustituciones de un tipo de unidad química de ADN hacia otra en una posición única a lo largo del genoma. "Es como un cambio en la ortografía de una sola letra", explica Atul Butte, profesor asociado de medicina de sistemas en pediatría. "A pesar de que se han encontrado un montón de factores de riesgo genéticos para la diabetes tipo 2, ninguno de ellos por sí solos ni todos ellos juntos se acercan a la contabilidad de la prevalencia de la diabetes tipo 2", añade este experto, al tiempo que señala que los genes no actúan en el vacío.

   Hace unos años, Butte y su equipo diseñaron un método análogo a los GWAS: EWAS el medio ambiente o estudio de asociación amplio. A diferencia del genoma, que es enorme pero finito (alrededor de 3 mil millones de unidades químicas de largo), el entorno contiene un número infinito de sustancias, de micronutrientes dietéticos a los contaminantes sintéticos, a los que una persona puede estar expuesta durante toda la vida.

 En 2010, Patel, Butte y sus colegas publicaron los resultados de las EWAS tras peinar grandes bases de datos públicas para comparar las personas con o sin índices altos de glucosa en la sangre, un marcador definitivo de la diabetes tipo-2, en la búsqueda de diferencias entre las exposiciones de los dos grupos a miles de sustancias del medio ambiente. El análisis tocó cinco sustancias, incluyendo el betacaroteno, que se encuentra en las zanahorias y muchas otras verduras, y el gamma-tocoferol, que es relativamente abundante en grasas vegetales como la soja, el maíz y el aceite de canola y margarina.

 Ninguno de los 18 factores genéticos estudiados demostró de forma aislada un impacto particularmente impresionante en el riesgo de diabetes tipo 2, pero cuando se les emparejó uno por uno con los factores ambientales, saltaron algunos resultados estadísticamente robustos. En primer lugar, para aquellos con dos copias de la variante en SLC30A4, el aumento de los niveles de beta-caroteno se correlacionaron con menores niveles de glucosa en la sangre, y el segundo hallazgo fue que los niveles altos de gamma-tocoferol parecen estar asociados con un mayor riesgo para la enfermedad.

Tomado de: www.europapress.es

20 de enero de 2013

Soluciones para el ardor de estómago

Por MARÍA MANERA / Tomado de: www.consumer.es

La acidez estomacal, que implica malestar e incomodidad, puede llegar a dañar las paredes del esófago, por lo que conviene evitarla

El ardor de estómago -o acidez estomacal- es una molestia muy frecuente que la mayoría de la población ha sufrido alguna vez. Esta sensación de quemazón dolorosa en el pecho, la garganta o la boca del estómago ocurre cuando el ácido encargado de iniciar la digestión de los alimentos retrocede hacia el esófago, la parte del tubo digestivo que conecta la boca con el estómago. Aparte de suponer un malestar evidente, la acidez estomacal puede llegar a dañar las paredes del esófago, por lo que todas las medidas que contribuyan a evitarlo o minimizarlo son bienvenidas -incluso necesarias- para evitar lesiones mayores. El presente artículo aporta nueve pasos para aliviar y reducir la acidez estomacal, destaca cuándo es necesaria la medicación y explica por qué ocurre esta sensación.

Nueve pasos para aliviar el ardor de estómago

Sea cual sea la causa de la acidez, evitar algunas situaciones, como llenar demasiado el estómago y no acostarse enseguida después de comer, contribuirá a reducir las posibilidades de que el contenido gástrico vaya en la dirección equivocada. A continuación se describen estas y otras medidas que la prestigiosa Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard aconseja tener en consideración:

Evitar comidas copiosas. Un estómago demasiado lleno ejerce presión sobre el músculo que intenta mantener el bolo alimentario en el compartimento estomacal y, por tanto, dificulta su tarea. Además, cuanto más comemos, más tardamos en vaciar el estómago y esto aumenta las posibilidades de que se produzca el reflujo. En esta línea, el consejo es realizar pequeñas ingestas pero más frecuentes, lo cual reportará además otras muchas ventajas.

No comer justo antes de acostarse. La Universidad de Harvard recomienda comer unas tres horas antes de acostarse. Este consejo es útil, en especial, para las cenas, ya que al contar con un tiempo suficiente para que el estómago vacíe su contenido, se consigue dormir sin reflujo y con más relajación.

Dormir con cierta inclinación. Si a pesar de cenar temprano se sufre de ardor de estómago por la noche, se pueden colocar almohadas o cuñas de madera debajo del colchón para mantener el torso un poco levantado. Hay que prestar atención para no alzar solo la cabeza y los hombros porque esto puede aumentar la presión del estómago y empeorar más la situación.

Esperar para realizar ejercicio físico. Hay que buscar el término medio entre tumbarse a descansar después de comer y salir a practicar deporte. Igual que ocurriría con la primera opción, la práctica de actividad física con el estómago lleno facilita el retroceso del bolo alimentario hacia el esófago, por lo que se aconseja esperar unas dos horas antes de moverse con intensidad.

Identificar los alimentos que provocan la acidez. La mayoría de los alimentos que se revelan causantes del ardor de estómago son los más grasos y picantes: el ajo, algunas hortalizas como el pimiento, las bebidas estimulantes como el café, el té o los refrescos de cola, así como las bebidas con gas. Sin embargo, cada persona debe estudiar sus reacciones a la ingesta de alimentos y evitar aquellos que le resulten más conflictivos.

Comer chicle sin azúcar después de comer. Masticar chicle (sin azúcar) estimula la salivación, lo cual ayuda a neutralizar el ácido.

Evitar el sobrepeso y la obesidad. Al igual que ocurre en el embarazo, cuando el útero comprime el estómago, la grasa acumulada por el exceso de peso presiona el estómago y empuja su contenido hacia el esófago. Si se sufre obesidad o sobrepeso, es necesario consultar a un médico y a un dietista-nutricionista para evitar el ardor y las otras muchas complicaciones asociadas a este problema.

Tener en cuenta los efectos secundarios de los medicamentos. Algunos medicamentos pueden causar ardor de estómago, por lo que una primera solución pasa por preguntar al médico por esta posibilidad y, de ser así, contemplar otras alternativas.

Evitar el tabaco y la ropa muy ajustada en la cintura.
El tabaco relaja el esfínter esofágico inferior, por lo que este sería un motivo más para dejar de fumar. En paralelo, la ropa muy ajustada en la zona de la cintura, o los cinturones demasiado estrechos, no ayudan a disminuir la presión intra-abdominal.

Medicación para la acidez

Cuando todas las medidas dietéticas y de estilo de vida no mejoran los síntomas asociados al ardor de estómago, se debería consultar al médico para que valore la prescripción de fármacos que reduzcan la secreción de ácido por parte del estómago o que minimicen la acidez a través de otros mecanismos de actuación. No obstante, siempre es recomendable recordar las medidas preventivas y paliativas, ya que a menudo permiten reducir las dosis de los fármacos, e incluso, abandonarlos.

Reducir el azúcar tiene un efecto pequeño pero significativo en el peso

Reducir la ingesta de azúcar tiene un efecto pequeño (una reducción media de 0,8 kilogramos) pero significativo sobre el peso corporal en los adultos, según una investigación publicada en 'British Medical Journal'. No obstante, los autores creen que los resultados de su estudio proporcionan cierto apoyo a las directrices internacionales de rebajar el consumo de azúcar a menos del 10 por ciento del total de energía para luchar contra la obesidad.

 El exceso de azúcar en la dieta se ha relacionado con la obesidad y un mayor riesgo de enfermedades crónicas, sobre todo por un alto consumo de bebidas endulzadas con azúcar, pero no todos los estudios han reportado una relación estadísticamente significativa. La Organización Mundial de la Salud ha sugerido que el consumo de "azúcares libres" debe ser inferior al 10 por ciento de la ingesta total de energía, pero no hay límite superior seguro acordado.

 Así, un equipo de investigadores de la Universidad de Otago y el Instituto Riddet en Nueva Zelanda analizaron los resultados de 71 estudios (30 ensayos controlados aleatorios y 41 estudios de cohortes) de la ingesta de azúcar y grasa corporal para resumir la evidencia sobre la asociación entre la ingesta de azúcares de la dieta y el peso corporal tanto en adultos como en niños.

 Los azúcares libres se definieron como los azúcares que se agregan a los alimentos por el fabricante, el cocinero o el consumidor, además de los presentes de forma natural en la miel, los jarabes y los zumos de frutas. Las diferencias en el diseño del estudio y la calidad se han tenido en cuenta para minimizar el sesgo.

 Los científicos encontraron que la recomendación de reducir azúcares libres se asoció con una reducción media de 0,8 kilogramos de peso (en los estudios de hasta ocho meses), mientras que los consejos acerca de aumentar la ingesta de este producto se asociaron con un aumento correspondiente de 0,75 kilogramos. Este efecto parece deberse a una ingesta de energía alterada, ya que la sustitución de azúcares por otros carbohidratos no dio lugar a ningún cambio en el peso corporal, sugieren los autores.

 La evidencia también fue menos consistente en niños, principalmente debido a un mal cumplimiento del asesoramiento dietético. Sin embargo, las bebidas azucaradas, el riesgo de tener sobrepeso u obesidad entre los niños aumentó con el consumo más alto en comparación con aquellos cuya ingesta fue más baja.

 Los autores señalan que, dadas las múltiples causas de la obesidad, no es sorprendente que el efecto de reducción de la ingesta sea relativamente pequeño y que algunos otros factores no medidos pueden explicar una parte o todo este efecto. Pero, en general, su conclusión es que "al considerar el rápido aumento de peso que se produce después de un aumento de la ingesta de azúcares, parece razonable concluir que el asesoramiento en relación con la ingesta de azúcares es un componente importante de una estrategia para reducir el riesgo de sobrepeso y obesidad en la mayoría de los países".

Tomado de: www.europapress.es

Comer mucha comida rápida se relacionan con asma y eccema en niños

 La ingesta de tres o más porciones semanales de comida rápida está relacionada con la gravedad del asma alérgica, eccema y rinitis en niños en el mundo desarrollado, según concluye un amplio estudio internacional publicado en la revista 'Thorax'.

 Tres o más porciones semanales estaban vinculadas a un 39 por ciento más de riesgo de asma grave entre los adolescentes y un 27 por ciento más de riesgo entre los niños, así como a la gravedad de la rinitis y el eccema, en general, según las conclusiones, basadas en datos de más de 319.000 niños de entre 13 y 14 años de 107 centros de 51 países, y más  de 181.000 de 6 y 7 años de 64 centros de 31 países.

 Todos los participantes estuvieron involucrados en el 'Estudio Internacional de Asma y Alergias en la Infancia' (ISAAC), un proyecto de investigación en colaboración con más de 100 países y casi dos millones de niños, lo que lo convierte en uno de los más grandes de su tipo, valoran los autores. Los adolescentes y los padres de los niños fueron preguntados formalmente sobre si habían tenido síntomas de asma (sibilancias), rinoconjuntivitis (que produce una nariz que moquea o bloqueada acompañada de picazón en los ojos y lagrimeo) y eccema, y ??su dieta semanal.

 Las preguntas se centraron especialmente en la severidad de los síntomas en los últimos 12 meses, incluyendo la frecuencia y la interferencia con la vida diaria  y/o patrones de sueño y ciertos tipos de alimentos que ya están vinculados a efectos protectores o perjudiciales: carne, pescado, frutas y verduras, legumbres, cereales, pan y pastas, arroz, mantequilla, margarina, nueces, patatas, leche, huevos y comida rápida/hamburguesas. El consumo se clasificó como nunca, de vez en cuando, una o dos veces por semana y tres o más veces a la semana.

 Después de tener en cuenta otros factores que pueden influir en los resultados, el análisis mostró que la comida rápida era el tipo de alimento sólo que muestra las mismas asociaciones a través de ambos grupos de edad, lo que llevó a los autores a sugerir que "tal consistencia añade algo de peso a la posible causalidad de la relación".

 De hecho, se asoció con los síntomas actuales y graves de las tres condiciones entre los adolescentes, en todos los centros de los países participantes, independientemente del sexo o los niveles de riqueza. El patrón de los niños fue menos claro, pero una dieta de comida rápida se relacionó todavía con síntomas en todos los centros, excepto para el eccema actual y los países más pobres, a excepción del asma actual y grave, diferencia que podría tener que ver con el hecho de que los niños tienen menos opciones acerca de la elección de alimentos.

 La fruta pareció ser protectora en ambos grupos de edad en todos los centros de las tres condiciones entre los niños y para sibilancias actuales y rinitis graves y entre los adolescentes. Comer tres o más porciones por semana se asoció con una reducción en la gravedad de los síntomas de entre el 11 y el 14 por ciento entre los adolescentes y los niños, respectivamente.

 Los autores sugieren que hay explicaciones plausibles de los resultados: la comida rápida contiene altos niveles de ácidos grasos saturados y trans, que se sabe que afectan la inmunidad, mientras que la fruta es rica en antioxidantes y otros compuestos beneficiosos. No obstante, los investigadores destacan que sus resultados no prueban una relación causa-efecto, pero sí llaman a una investigación adicional.

 "Si la asociación entre la comida rápida y la prevalencia de síntomas de asma, rinoconjuntivitis y eccema es causal, los resultados tienen gran importancia para la salud pública debido al aumento del consumo de comida rápida a nivel mundial", concluyen.

Tomado de: www.europapress.es

Coca-Cola sugerirá cómo gastar las 140 calorías de cada botella

La compañía de bebidas gaseosas y procesadas Coca-Cola anunció que empezará una campaña para combatir la obesidad.

Esto ocurre dos meses antes de que en el estado de Nueva York entre en vigencia una nueva ley que prohíbe la venta de bebidas carbonatadas de más de medio litro, para reducir los niveles de obesidad.

La empresa añadió en un comunicado su “compromiso por ofrecer una selección más variada de bebidas, comprendidas las opciones más suaves o sin calorías. Además, se comunicará claramente la cantidad de calorías contenidas en todos nuestros productos”.

El comunicado detalló que una Coca-Cola de 250 mililitros tiene “solo 140 calorías” y enfatizó en la importancia de hacer deporte y comer frutas y verduras para estar sano. Además, uno de los comerciales muestra formas en las cuales quemar esas 140 calorías, como pasear al perro, lavar el carro o bailar.

Reacciones

La nutricionista costarricense Adriana Zamora insiste en que la cantidad de azúcar en una gaseosa regular es equivalente a hasta 11 cucharaditas de azúcar, lo que no puede considerarse un complemento sano de una alimentación balanceada. “No solo las gaseosas tienen altas cantidades de azúcar, también los refrescos procesados sin gas tienen mucho azúcar, esto nos llena de calorías vacías que pueden aumentar el sobrepeso. No se trata de satanizar estas bebidas, pero tampoco deben tomarse como si fuera agua”, afirmó.

Un estudio de la Universidad de Harvard en 2.000 ticos que tuvieron un infarto y 2.000 que no lo sufrieron señaló que el 5% de los ticos toma gaseosas todos los días.

El riesgo de síndrome metabólico (exceso de grasa abdominal, sobrepeso, presión alta y colesterol elevado) es 30% más alto entre quienes toman jugos procesados o gaseosas en lugar de solo jugo.

Tomado de: www.nacion.com

La obesidad infantil también causa problemas de salud a corto plazo

Un estudio de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), en Estados Unidos, ha revelado que, más allá de los efectos a largo plazo, la obesidad infantil también puede tener consecuencias inmediatas para la salud de los niños, tales como el doble de riesgo de sufrir más problemas médicos, mentales y de desarrollo.

Además, y según publicará próximamente la revista 'Academic Pediatrics', los niños con sobrepeso tienen un riesgo 1,3 veces mayor de padecer estos problemas, tras haber comparado un grupo de niños con sobrepeso y obesidad con otro que no tenían ningún problema de peso.

"Los resultados deberían servir como una llamada de atención para los médicos, los padres y los profesores, que deben estar mejor informados sobre el riesgo de otros problemas de salud asociados con la obesidad infantil", ha defendido Neal Halfon, director del Center for Healthier Children, Families and Communities de UCLA y autor del estudio.

El progresivo incremento de la obesidad infantil en las dos últimas décadas ya ha propiciado un aumento paralelo de otras patologías, como el trastorno del deficit de atención e hiperactividad (TDAH), el asma y los problemas de aprendizaje.

La nueva investigación de UCLA, basada en la población infantil de Estados Unidos, ofrece el primer perfil nacional completo de las asociaciones entre el peso y una amplia gama de afecciones de salud asociadas o comorbilidades que los niños sufren durante la infancia.

En general, el equipo halló que los niños obesos eran más propensos que los que padecen sobrepeso a tener peor salud, más discapacidad, una mayor tendencia a sufrir problemas emocionales y de conducta, mayores tasas de fracaso escolar, TDAH, trastorno de conducta, depresión, problemas de aprendizaje, retraso en el desarrollo, problemas óseos, articulares y musculares, asma, alergias, dolores de cabeza, e infecciones del oído.

Para constatarlo utilizaron la Encuesta Nacional de Salud Infantil de 2007, analizando los datos de casi 43.300 niños de entre 10 y 17 años. Se evaluó la asociación entre el peso y 21 indicadores de la salud general, el funcionamiento psicosocial y los trastornos específicos de salud, de ajustar los factores sociodemográficos.

De los niños que participaron en el estudio, el 15 por ciento tenía sobrepeso (índice de masa corporal, IMC, entre los percentiles 85 y 95), y el 16 por ciento eran obesos (con un IMC en el percentil 95 o superior).

Los investigadores de UCLA apuntan que el continuo cambio de las condiciones de la infancia puede acabar modificando algunas condiciones crónicas de la infancia, probablemente relacionado con décadas de cambios apreciados en el entorno social y físico en el que los niños viven, aprenden y juegan.

Por ello, proponen que los esfuerzos de prevención de la obesidad vayan dirigidos a estas influencias sociales y ambientales, y que los niños sean evaluados y gestionados por las condiciones co-mórbidas.

"La obesidad podría ser la causa de la comorbilidad, o tal vez la co-morbilidad está causando la obesidad, o ambos podrían ser causados por algún otro tercer factor no medido", dijo Halfon.

Tomado de: www.larazon.es

Arándanos azules y fresas bajan riesgo de infarto en la mujer

Estas frutas tienen compuesto que evitaría formación de placas en arterias. Se recomienda consumir tres porciones de estos alimentos por semana

Si usted es mujer, podría procurar que de las 35 porciones semanales tres de ellas sean de fresas o de arándanos azules (blueberries), pues esto también le ayudaría a bajar el riesgo de un infarto.

Así concluye un estudio realizado por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard (EE. UU.) y de la Universidad de Norwich (Reino Unido). La investigación se hizo en 93.600 mujeres en Estados Unidos e Inglaterra entre los 25 y los 42 años durante 18 años.

Cada cuatro años las participantes completaron una encuesta detallada sobre sus hábitos de vida y alimentación y se les tomaba su presión arterial, ritmo cardíaco, peso y talla.

Durante el periodo del estudio, se dieron 405 ataques al corazón. Las mujeres que consumieron fresas y arándanos azules tuvieron un 32% menos de riesgo de un ataque al corazón, independientemente de otros factores de riesgo como la edad, hipertensión, historia familiar de infartos, obesidad, sedentarismo, fumado o ingesta de alcohol o cafeína.

“Los arándanos azules y las fresas pueden ser fácilmente incorporadas en la dieta de cada mujer; solo este cambio traería un impacto significativo para los esfuerzos de prevención”, dijo en un comunicado de prensa Eric Rimm, autor de la publicación.

Las razones

¿Qué hace a estas frutas tan valiosas en la prevención de un infarto? Los investigadores señalan que estas tienen un tipo de antioxidante llamado antocianina que dilata las arterias y previene las formaciones de placas de calcio y de grasa en esta zona, con lo que la sangre fluye mejor hacia el corazón y al resto del cuerpo.

En Costa Rica, las mujeres son menos propensas a los infartos que los hombres, sin embargo, esta tendencia va en aumento.

Estudios realizados por la costarricense Hannia Campos, investigadora de la Universidad de Harvard, detallan que la edad promedio del primer infarto entre las ticas son los 62 años.

Tomado de: www.nacion.com

13 de enero de 2013

La dieta alta en fibra controla la progresión del cáncer de próstata

Una dieta rica en fibra puede tener el potencial clínico para controlar la progresión del cáncer de próstata en pacientes diagnosticados en estadios tempranos de la enfermedad, tal y como ha evidenciado un estudio realizado por el Centro de Cáncer de la Universidad de Colorado (Estados Unidos).

 Este trabajo, que ha sido publicado en la revista especializada 'Cancer Prevention Research', explica así el hecho de que, a pesar de que las tasas de incidencia de este tumor en Asia y Occidente sean "similares", en la cultura occidental "tiende a progresar".

 Para llegar a esta conclusión, los investigadores han realizado un estudio sobre ratones, de los cuales algunos fueron alimentados con inositol hexafosfato, "el componente principal de dietas ricas en fibra". Tras ello, se ha observado que los volúmenes tumorales de este grupo de roedores se han reducido "drásticamente", explican.

 Para el miembro del Centro de Cáncer de esta institución universitaria norteamericana, Rajesh Agarwal; y la representante de la Escuela Skaggs de Farmacia y Ciencias Farmacéuticas (Estados Unidos), Raina Komal; esto se debe, "principalmente, a los efectos anti-angiogénicos del inositol hexafosfato".

 A su juicio, la administración de este componente "ralentiza la velocidad a la que los cánceres de próstata metaboliza la glucosa". Por ello, concluyen que, "sin esta energía, el cáncer de próstata no puede crecer".

Tomado de: www.europapress.es

A tomar agua E’ pipa

Las propiedades nutricionales del agua dentro de los cocos la hacen un excelente hidratante natural.

El agua de pipa ha sido utilizada durante milenios por los habitantes de las zonas tropicales como un hidratante natural.

Pero en los últimos años ese líquido fresco y sabroso que se encuentra en el interior de la fruta de coco ha vivido un auge sin precedentes por su equilibrada mezcla de electrolitos, carbohidratos y minerales.

El mundo deportivo también ha volcado su mirada hacia esta fruta redonda de los trópicos. Varios estudios científicos han demostrado que el agua de pipa es tan buena como las bebidas deportivas tipo Powerade y Gatorade para la hidratación durante y después del ejercicio.

La única desventaja que se le ha señalado es su menor contenido de sodio, un electrolito que se pierde con más abundancia en el sudor y que es importante reponer.

Pero a menos que el ejercicio dure más de tres horas o se realice en condiciones extremadamente húmedas y calientes, el sodio y el resto de nutrientes del agua de pipa son suficientes y efectivos para rehidratar al deportista.

Al menos cinco estudios científicos en los últimos años han llegado a la misma conclusión: el agua de pipa es tan efectiva como las bebidas deportivas para rehidratar luego de una sesión larga de ejercicio.

Uno de los estudios también analizó el efecto en el rendimiento y no encontró diferencias con respecto a las bebidas deportivas. Tampoco hubo diferencias en cuanto a la tolerancia, que es otro factor relevante al ejercitarse.

Además de ser un producto totalmente natural, sin preservantes ni colorantes artificiales, una enorme ventaja del agua de pipa es su alto contenido de potasio, hasta cinco veces superior a las bebidas deportivas. Esta característica se relaciona con una mejor salud del corazón y los riñones.

Así que para su próximo entrenamiento, aliste su coquito para una recuperación 100% natural.

Tomado de: www.aldia.cr/en-forma/Agua_de_pipa-en_forma-nutricion_0_59994035.html

15 minutos de ejercicio al día mejoran la memoria

Unos 15 minutos de ejercicio cardiovascular ayudan a que la memoria de los adultos mayores se fortalezca desde la primera sesión. Esto es válido tanto para quienes tienen buena salud mental como para quienes ya tienen algún tipo de deterioro cognitivo.

Esta es la conclusión de un estudio realizado por el Centro de Neurobiología en Aprendizaje y Memoria en Irvine, California, EE. UU.

Para ello, los investigadores tomaron a 100 adultos entre los 60 y los 85 años de edad. A todos se les mostraron fotografías e imágenes de naturaleza y animales.

Posteriormente, la mitad de los participantes se ejercitó entre 6 y 25 minutos en una bicicleta estacionaria a un 70% de su ritmo cardíaco máximo.

Luego, se les mostró a todos los sujetos una serie mayor de imágenes y se les pidió que identificaran cuáles imágenes se les habían mostrado antes y cuáles no.

Quienes hicieron ejercicio, tenían mejor memoria que quienes no, independientemente de si ya tenían problemas de memoria o no. Los que hicieron 15 minutos o más mostraron mejores resultados.

“Una sola y pequeña sesión de ejercicio moderado mejora la memoria”, explicó, en un comunicado de prensa, Sabrina Segal, una de las investigadoras.

Las razones

¿A qué se debe que el ejercicio mejore la memoria? Los investigadores suponen que esto se debe a una sustancia llamada norpinefina, que se libera cuando se realiza actividad física. Esta sustancia es una “mensajera química” en el cerebro y también juega un rol en la modulación de la memoria.

Por otra parte, también se vio que durante el ejercicio aumentó un biomarcador relacionado con la acción de la norpinefina. El incremento de este biomarcador fue mayor en las personas con algún tipo de problema de memoria.

“Estos hallazgos nos dan un alternativa para tratar estos problemas sin necesidad de recurrir a medicamentos”, comentó Segal.

El deterioro cognitivo y las demencias (como el alzhéimer) son males cada vez más comunes en Costa Rica. Solo la Clínica de la Memoria –que funciona en el Hospital Nacional de Geriatría– asegura que en los últimos cuatro años atendió a más de 1.900 adultos mayores con problemas de memoria.

De ellos, el 15% presentaba un trastorno llamado deterioro cognitivo leve, en el que el olvido es leve y pasajero; el 50% ya registraba alzhéimer y un 35% tenía demencia vascular, trastorno causado por bloqueos en el paso de sangre hacia el cerebro, que les hace perder la memoria paulatinamente.

Tomado de: www.nacion.com

Legumbres, ¿es necesario evitarlas para eliminar los gases?

Por ALMA PALAU FERRÉ / Tomado de: www.consumer.es

Las legumbres son los alimentos que más flatulencias provocan, pero hay diversas maneras de reducir las molestias sin dejar de comerlas

Los alimentos que más gases producen son los frijoles y las lentejas, ya que contienen azúcares de difícil digestión. Sin embargo, no son los únicos responsables de las molestias digestivas. El azúcar de las frutas (fructosa) y el azúcar de la leche (lactosa) también pueden ser problemáticos para las personas más sensibles. Es decir: las causas de los gases -que afectan a una de cada diez personas- son múltiples. El siguiente artículo explica cómo reducir esta molestia sin renunciar a estos alimentos y plantea varios motivos para no eliminar las legumbres de la dieta.

El 7% de la población padece excesivas molestias derivadas de los eructos, mientras que el 11% sufre gases intestinales con mucha frecuencia, según el Colegio Americano de Gastroenterología. En los países del Mediterráneo, África y Asia, este un mal generalizado. Ahora bien, tanto los eructos como los gases son funciones necesarias del organismo. De manera habitual, una persona puede expeler gases entre diez y veinte veces al día sin que ello se considere anormal. Sin embargo, sí puede ser molesto o incómodo, sobre todo, si el gas se acumula y ocasiona distensión abdominal.

Cómo reducir los gases sin renunciar a las legumbres

La Academia Americana de Dietética apunta que algunas técnicas de preparación de los alimentos, como remojar y germinar las legumbres, pueden mejorar su digestibilidad, además de reducir los niveles de fitatos y, de este modo, mejorar la absorción de hierro (el ácido fítico es muy abundante en legumbres y, al unirse a minerales como el calcio, el hierro o el zinc, imposibilita su absorción). La asociación 5 al día coincide con esta apreciación y añade que la fermentación de las legumbres también mejora la calidad de la proteína, aumenta el contenido de algunas vitaminas del grupo B y permite que se generen determinados ácidos orgánicos que pueden ayudar a mejorar la absorción de hierro y zinc.

Otras sugerencias útiles, más relacionadas con el estilo de vida que con la manera de cocinar, son las siguientes:
  • Masticar muy bien los alimentos.
  • No tomar bebidas carbonatadas.
  • No masticar goma de mascar.
  • Comer más despacio.
  • Relajarse al comer.
  • Caminar durante 10 o 15 minutos después de comer.
  • Dejar de fumar.
  • No mascar chicles o comer caramelos con sorbitol.
  • Beber bastante agua al día, ya que el agua ayuda al paso de la fibra a través del aparato digestivo.
También hay remedios naturales, como la manzanilla romana, que contiene sustancias químicas que pueden ayudar a reducir los gases y la flatulencia, al relajar los músculos y producir cierta sedación. Asimismo, hay algunos medicamentos de venta libre para tratar los síntomas asociados a los gases -entre ellos la simeticona, el carbón activado y el beano-, aunque ninguno de estos productos ha demostrado ser eficaz.

Motivos para no eliminar las legumbres de la dieta

Las legumbres son ricas en fibra vegetal, la cual agrega volumen a la dieta, hace que la persona sienta saciedad con mayor rapidez y puede ayudar a controlar el peso. Aunque el consumo de grandes cantidades de fibra en un corto período de tiempo puede causar gases intestinales, flatulencia, distensión y cólicos abdominales, estos tienden a desaparecer cuando las bacterias naturales del aparato digestivo se acostumbran al aumento de la fibra en la dieta.

En los últimos años se han realizado diversas investigaciones sobre las ventajas dietéticas de las legumbres. Según estos trabajos, eliminarlas de las comidas tendría más factores en contra que a favor:
  • Los esteroles vegetales que se encuentran en las legumbres reducen la absorción del colesterol y disminuyen los niveles de colesterol LDL ("malo").
  • La mayor ingesta de legumbres se ha relacionado con un riesgo menor de resistencia a la insulina y de diabetes tipo 2, y una mejoría en el control glucémico. Dado que las legumbres contienen carbohidratos de digestión lenta y un alto contenido de fibra, es de esperar que mejoren el control glucémico y reduzcan la incidencia de diabetes.
  • El consumo regular de legumbres también representa una medida de protección frente al cáncer de estómago y de próstata.
  • En el caso de los vegetarianos, las legumbres y la soja son una fuente esencial de proteínas y es preciso recordar que sus necesidades proteicas son un poco superiores a las Cantidades Diarias Recomendadas (CDR) de proteínas para personas omnívoras.
¿El exceso de gases puede representar un problema grave?

La formación excesiva de gases no es una enfermedad, pero sí puede ser el síntoma de un problema subyacente que no se ha diagnosticado, como la celiaquía, una insuficiencia pancreática o el síndrome de dumping, que se desarrolla después de una reducción de estómago. En ocasiones, eructar con excesiva frecuencia se relaciona con el reflujo gastroesofágico, mientras que la distensión abdominal y la flatulencia, se asocian a estreñimiento. Por ello, siempre debemos informar a nuestro médico.

Mejor café que refrescos para reducir el riesgo de depresión

Las bebidas azucaradas se asocian con un mayor riesgo de depresión en los adultos, mientras que el consumo de café está relacionado con un riesgo ligeramente más bajo, según un estudio dado a conocer este martes y que será presentado en la 65 reunión anual de la Academia Americana de Neurología que se celebrará en San Diego (Estados Unidos), del 16 al 23 de marzo.

 "Las bebidas azucaradas, el café y el té se consumen en todo el mundo y pueden tener importantes consecuencias en la salud mental", afirma el autor del estudio Honglei Chen, de los Institutos Nacionales de Salud en 'Research Triangle Park', en Carolina del Norte (Estados Unidos), y miembro de la Academia Americana de Neurología.

 El estudio incluyó a 263.925 personas de 50 a 71 años en la inscripción, cuyo consumo de té, ponche de frutas y café se evaluó de 1995 a 1996. Unos diez años más tarde, los investigadores preguntaron a los participantes si habían sido diagnosticados con depresión desde el año 2000 y se registraron un total de 11.311 diagnósticos.

 Las personas que bebían más de cuatro latas o vasos de refrescos por día eran un 30 por ciento más propensos a desarrollar depresión que los que no bebían refrescos, mientras que los que ingerían cuatro latas de jugo de frutas por día eran un 38 por ciento más propensos a desarrollar depresión que los que no bebían bebidas endulzadas.

 Las personas que consumían cuatro tazas de café al día tenían un 10 por ciento menos de propensión a desarrollar depresión que aquellos que no lo tomaban. "Nuestra investigación sugiere que recortar o el consumo de bebidas endulzadas en la dieta o su sustitución por el café sin azúcar, naturalmente, puede ayudar a reducir el riesgo de depresión", resaltó Chen.

Tomado de: www.europapress.es

6 de enero de 2013

Es mejor ejercitarse antes de las 3 p. m.

Cuando se trata de sacar tiempo para hacer ejercicio y se piensa en cuál es la mejor hora para realizar la actividad física, la respuesta normalmente es “cuando tenga tiempo”.

Aunque muchos dejan el ejercicio para el final del día porque es cuando “mejor logran acomodarse”, especialistas salen a alertar de que estas no son las horas más adecuadas para hacer esfuerzo físico.

¿Por qué? La explicación es sencilla. Según detallan, nuestro cuerpo funciona con un “reloj interno” llamado ciclo circadiano. Este regula, en un ciclo de 24 horas, los patrones del sueño y alimentación y los sincroniza con los patrones de luz y temperatura.

Para el nutricionista y entrenador personal Donald Vega, la hora ideal para hacer ejercicios está relacionada con la producción de hormonas en nuestro cuerpo como la llamada cortisol, que está relacionada con el estrés, pero también con realizar actividad física.

Según Vega, la producción de cortisol comienza las 6 a. m. y llega a su punto máximo cerca de las 9 a. m. Para mediodía, ya está en un punto intermedio y baja hasta que a las 6 p. m. está en su punto mínimo. “Lo ideal es hacer ejercicio cuando el cortisol está en su punto máximo o ascendiendo. La mejor hora es entre las 8 a. m. y las 10 a. m., cuando el ritmo está más alto, pero normalmente esas son horas de estudio o trabajo; pero si comenzamos a las 6 a. m. es un buen momento, porque estimulamos el cortisol”, dijo.

Una investigación de la Universidad de Norte de Texas lo confirma. En personas acostumbradas a entrenar en la mañana, el rendimiento es mucho mayor a esas horas que cuando se les pone a entrenar por la tarde.

El experto afirma que todavía el mediodía e incluso las 3 p. m. son buenas horas para practicar actividades físicas, pero ya después de esa hora se puede perjudicar la producción hormonal y afectar los patrones de sueño.

¿Es una buena opción entrenarse de noche?

Siempre es bueno hacer ejercicio, pero hay versiones distintas de cuándo es el momento idóneo para el cuerpo. Unos dicen que lo mejor es ‘alinearse’ a la producción de hormonas relacionadas con la energía.

Sin embargo, hay otros que más bien sostienen que la mejor hora es entre las 3 p. m. y las 6 p. m., pues el cuerpo está más alerta y más “despierto”. Esta tendencia indica que en la mañana la temperatura corporal es baja y ejercitarse cuesta más.

Según dijo Jorge Franchella, director del Programa de Actividad Física y Deporte del Hospital Clínicas, en Buenos Aires, Argentina, al diario La Nación de su país, la temperatura del cuerpo es alta entre las 4 y las 5 p. m., así que los músculos están mejor preparados para encarar una rutina.

Para él, si uno solo puede ejercitarse en la noche, lo ideal es que se elijan ejercicios que sean más de resistencia que cardiovascular; es decir, más pesas que correr o trotar. “A las 6 p. m. ya la producción de cortisol está en su punto mínimo, y si hacemos ejercicio, volvemos a generar esta hormona. El cuerpo tendría que esperar que esta hormona vuelva a su punto mínimo para generar otras hormonas que se producen en la noche y esto afecta el cuerpo y el descanso”, dijo el nutricionista asesor de estilos de vida saludables Donald Vega.

“Sin embargo, si usted come sano, duerme bien, se hidrata, no hay tanto problema con el ejercicio de noche”, añadió.

Otro problema podría surgir en las personas con insomnio. Según explicó la especialista en terapia de sueño Paula Llobet, lo ideal es dejar de hacer ejercicio tres horas antes de irse a dormir.

“Luego de hacer ejercicio, queda muy activo el sistema nervioso simpático –encargado de funciones voluntarias y de mantener el cuerpo alerta–. Entonces, debe esperarse más tiempo al sistema nervioso parasimpático –encargado de las funciones involuntarias–, pero si la persona no tiene problemas de insomnio, no tendrá mayor obstáculo”, afirmó.

Los expertos expresan que una buena práctica es dormirse más temprano, pues así las energías serán mayores al iniciarse el día.

Tomado de: www.nacion.com

¿Está la fructosa engordando a la gente?

Una investigación reciente sugiere que la fructosa, un azúcar simple que se halla de forma natural en la fruta y que se añade a muchos otros alimentos como parte del jarabe de maíz rico en fructosa, no reduce el apetito y podría hacer que la gente coma más, en comparación con otro azúcar simple, la glucosa.

Tanto la glucosa como la fructosa son azúcares simples que se incluyen en partes iguales en el azúcar de mesa. En el nuevo estudio, unos escáneres cerebrales sugieren que suceden cosas distintas en el cerebro, dependiendo de cuál azúcar se consuma.

Investigadores de la Universidad de Yale observaron cambios relacionados con el apetito en el flujo sanguíneo de la región hipotalámica de los cerebros de veinte adultos sanos después de que comieron glucosa o fructosa. Cuando las personas consumieron glucosa, los niveles de las hormonas que tienen que ver con sentirse llenos eran altos.

Al contrario, cuando los participantes consumieron una bebida con fructosa, mostraron aumentos más pequeños en unas hormonas asociadas con la saciedad (con sentirse lleno).

Los hallazgos aparecen en la edición del 2 de enero de la revista Journal of the American Medical Association.

El Dr. Jonathan Purnell, de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón en Portland, fue coautor de un editorial que acompañó al nuevo estudio. Señaló que los hallazgos replican los de estudios anteriores con animales, pero "esto no prueba que la fructosa sea la causa de la epidemia de obesidad, solo que es un posible factor contribuyente junto con muchos otros factores ambientales y genéticos".

Dicho esto, la fructosa se halla en la dieta de los estadounidenses en forma de azúcares, por lo general en forma de jarabe de maíz rico en fructosa, que se añaden a las bebidas y a los alimentos procesados. "Este aumento en la ingesta de azúcar añadido que contiene fructosa en las últimas décadas ha coincidido con el aumento en la obesidad de la población, y hay una evidencia firme a partir de estudios con animales de que este aumento en la ingesta de fructosa tiene que ver con este fenómeno", aseguró Purnell, quien es profesor asociado de la división de endocrinología, diabetes y nutrición clínica de la universidad.

Pero enfatizó que los nutricionistas no "recomiendan evitar las fuentes naturales de fructosa, como la fruta, ni el uso ocasional de miel o jarabe". Y según Purnell, "el consumo excesivo de azúcar procesado se puede minimizar al preparar la comida en casa usando alimentos integrales y granos ricos en fibra".

Connie Diekman, directora de nutrición universitaria de la Universidad de Washington en St. Louis, se mostró de acuerdo en que se necesita más investigación. "Este estudio provee una observación interesante sobre la forma en que el cerebro reacciona a distintas sustancias químicas halladas en los alimentos, pero la forma en que esto podría afectar a la obesidad y al creciente número de obesos no puede ser determinada tan solo por este estudio", comentó.

El Dr. Scott Kahan, director del Centro Nacional de Peso y Bienestar de Washington, D.C., añadió que hay mucho que los científicos ignoran sobre la fructosa y la forma en que afecta al organismo. "Ciertamente hay diferencias entre las moléculas de azúcar, y todavía se están determinando científicamente", planteó.

Según Kahan, el jarabe de maíz rico en fructosa, un endulzante ubicuo que los fabricantes adoran porque es barato, súper dulce y ayuda a extender la duración, tiene una mala reputación sobre su rol potencial en la epidemia de obesidad, pero tiene la misma cantidad de fructosa que el azúcar de mesa (la sacarosa). "No sabemos del todo si el jarabe de maíz rico en fructosa tiene algún aspecto malsano exclusivo", dijo.

Kahan dijo que una cosa está clara, que "casi todos comemos demasiado azúcar, y si podemos moderarla seremos más sanos en varios aspectos".

El Dr. Louis Aronne, fundador y director del Programa Integral de Control del Peso del Hospital Presbiteriano de Nueva York y del Centro Médico Weill Cornell en la ciudad de Nueva York, anotó que la mayoría de endulzantes contienen una mezcla de glucosa y fructosa. Por esos motivos, "el efecto no es tan dramático como el que se puede ver en un ensayo como este".

Pero una creciente evidencia apunta a que la región hipotalámica del cerebro tiene que ver con la obesidad. "Cosas tan sutiles como un cambio en el endulzante pueden tener un impacto sobre qué tan llena se siente una persona, y podrían llevar a un aumento en la ingesta calórica y a un creciente patrón de obesidad observado en este país", señaló.

¿Qué se puede hacer? Como nutricionista, Sharon Zarabi, del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York, aconseja a sus pacientes leer las etiquetas de los alimentos. "Evite los que tengan fructosa o glucosa entre los primeros ingredientes de la lista, y asegúrese de que haya menos de diez gramos de azúcar por porción".

Los cambios del estilo de vida son esenciales para perder peso en Año Nuevo

Muchas personas se propondrán perder peso en 2013, pero solo unos pocos darán los pasos adecuados para lograr el objetivo, asegura una experta.

"Enero es el momento del año en que los gimnasios se inundan con nuevos y antiguos miembros listos para las clases de Zumba o de bicicleta (spinning), y las personas que están a dieta empiezan a llenar sus carritos de la compra con fruta y verdura, en lugar de papas fritas y galletas", comentó en un comunicado de prensa de la revista Alenka Ravnik-List, coordinadora del programa de diabetes del Centro Médico Mount Sinai en la ciudad de Nueva York. "Pero, desgraciadamente, las personas con muy buenas intenciones muy a menudo fracasan".

Sin embargo, seguir unas pocas reglas les puede ayudar a cambiar su estilo de vida y a perder peso.

Ravnik-List dio el siguiente consejo:
  • No se salte el desayuno. La investigación muestra que desayunar cada día puede ayudarle a perder peso y a no aumentarlo.
  • Lleve un diario con cada comida que haga. Las personas que siguen un diario de comida comen alrededor de un 15 por ciento menos de comida que las que no.
  • Camine. Las personas sedentarias solo dan unos 3,000 pasos al día. Añadir otros 3,000 pasos le ayudará a mantener su peso actual y dar más de 10,000 pasos al día le ayudará a perder peso.
  • Vigile las porciones que se sirve. Use platos de tamaño medio para comer (de 8 a 9 pulgadas [de 20 a 22 cm] de ancho). Un plato más grande le anima a comer más porque cabe más comida. Llene la mitad del plato con verduras coloridas y la otra mitad con proteína magra y almidones de granos integrales.
  • Compruebe su peso al menos una vez a la semana. Hacerlo le ayudará a detectar pequeños aumentos de peso antes de que sean demasiado grandes.
  • No sea demasiado estricto consigo mismo. Todo el mundo tiene algún antojo que no puede evitar, así que no lo evite. Quede con sus amigos una noche y satisfágalo. La moderación es la clave del éxito.
"Si sigue estos consejos, quizá el año que viene se haga un propósito de Año Nuevo distinto, porque se sentirá mejor tanto física como mentalmente consigo mismo", afirmó Ravnik-List.

Año Nuevo, dieta nueva: cinco propósitos saludables para 2013

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

El comienzo del año es un momento idóneo para mejorar los hábitos dietéticos y alimentar la salud y el bienestar

"No hay cosa que los hombres traten de conservar tanto, ni administren tan mal, como su propia vida". Esta frase, enunciada en el siglo XVII por el filósofo y escritor Jean de La Bruyère, es del todo válida en la actualidad. Una reciente encuesta de la Comisión Europea revela que nos preocupa mucho nuestra salud, pero estamos "atrapados" en un estilo de vida que imposibilita consumar ese anhelo de seguir una dieta sana o de hacer más ejercicio físico. El comienzo del año es un momento apropiado para liberarnos de esas ataduras, convertirlas en riendas y aferrarlas con fuerza para que nos guíen hacia una mejor calidad de vida. Y, ya que todo objetivo debe contar con un "plan de acción", a continuación se detallan cinco propósitos para avanzar hacia una "dieta sana" con una gran probabilidad de éxito.

1. Mejorar la salud, pero no a base de suplementos dietéticos

Una dieta poco saludable jamás podrá "equilibrarse" mediante el consumo de suplementos de vitaminas, minerales, antioxidantes o productos de herboristería. Pero no solo eso: consumir estos productos puede llegar a ser perjudicial por dos razones:
  • La primera es que cuando los consumimos, en general, desatendemos (de forma inconsciente) la importancia de seguir un estilo de vida saludable. Es probable que esto suceda a causa de una falsa sensación de seguridad que atribuimos a esos supuestos "talismanes".
  • La segunda razón es que diversos estudios han revelado que muchos de esos suplementos no siempre son seguros. La Oficina de Suplementos Dietéticos de Estados Unidos lo expresó con bastante claridad en febrero de 2011, al señalar que muchos suplementos contienen "ingredientes activos que pueden ejercer fuertes efectos en el cuerpo" e interactuar con ciertos medicamentos que haya recetado un médico, de manera que pueden causar problemas. Por lo tanto, "hay que estar siempre alerta ante la posibilidad de efectos secundarios inesperados".
En esta línea, un reciente análisis exhaustivo de los estudios científicos de los últimos 20 años, publicado en la revista Annual Review of Nutrition, desaconseja la utilización de suplementos nutricionales para la prevención del cáncer.

2. Comer alimentos en lugar de empacharse de "declaraciones nutricionales"

Pese a que los nutrientes son invisibles (o casi), decoran hoy la publicidad de infinidad de alimentos. Las expresiones "con omega-3" o "rico en magnesio" -que hace unos años no existían en nuestra mente- se encuentran ahora con letras mayúsculas en una amplia gama de productos. Con ello corremos el riesgo de interpretar que lo "visible" (es decir, el alimento) no es lo importante, sino que lo crucial se halla escondido detrás de expresiones enigmáticas como "índice glucémico", "fibra insoluble" o "contiene triterpenos del limón".

No es lo mismo que nos aconsejen "tome menos embutidos" o "consuma menos bollería" (casera o industrial), que nos sugieran "tome alimentos pobres en grasas saturadas". La frase "alimento pobre en grasas saturadas" figura en decenas de etiquetas de alimentos superfluos, prescindibles y, lo que es peor, ricos en azúcar y sal. Todo ello, además, dentro de la legalidad. En abril de 2011, un panel de expertos revisó la evidencia científica disponible sobre el papel de la ingesta de grasas saturadas y su relación con la enfermedad cardiovascular. Tras hacerlo, publicó en la revista American Journal of Clinical Nutrition que el efecto de alimentos concretos sobre la enfermedad cardiovascular no puede predecirse tan solo por su contenido en ácidos grasos saturados. También subrayó que "las recomendaciones basadas en los alimentos son más útiles que los consejos basados en los nutrientes".

3. Creer en una dieta sana, no en los "superalimentos"

Los alimentos, como se ha señalado, son más importantes que los nutrientes aislados. Pero esto nos conduce a otra reflexión ¿Existen los "superalimentos"? Para la dietista-nutricionista Maria Manera, "las propiedades milagrosas que se atribuyen a los 'superalimentos' (terapéuticas, antienvejecimiento, adelgazantes...) no están basadas en estudios rigurosos".

El catedrático de nutrición y epidemiología Frank Hu, uno de los mayores expertos mundiales en su campo, resumió este aspecto en la siguiente frase, publicada en la revista Circulation: "Los efectos beneficiosos sobre la salud por parte de alimentos o ingredientes individuales (sean o no funcionales) son más bien modestos, sobre todo si se comparan con un cambio general en el patrón de alimentación que sigue de forma habitual la población occidental". No hay alimentos concretos, en resumen, cuya composición nutricional "especial" pueda equilibrar una alimentación insana en su conjunto.

4. Desconfiar del concepto "dieta variada" o "comer de todo"

Si no existen los superalimentos, lo lógico sería pensar que la mejor opción consiste en seguir una dieta variada. Pero, ¿es así? La citada encuesta de la Comisión Europea mostró que para los europeos una dieta sana es, sobre todo, una "dieta muy variada". Sin embargo, seguir al pie de la letra el conocido concepto "comer de todo" puede traernos más problemas que beneficios en el contexto actual, en el que no solo tenemos una despensa llena de comida, sino que además estamos rodeados por una amplísima oferta de "sustancias comestibles" ricas en calorías, pero poco nutritivas.

Estudios publicados en 2001, 2003, 2006 y 2011 han confirmado que cuanto mayor es la variedad dietética, mayor es el riesgo de sufrir obesidad. En otras palabras, variar los alimentos que consumimos es un consejo sensato, pero no lo es "comer de todo y cuanto más variado. mejor". La Organización Mundial de la Salud acuña el concepto "variedad" para definir a una dieta sana, aunque lo hace en un contexto muy delimitado: "Siga una dieta nutritiva basada en una variedad de alimentos de origen sobre todo vegetal, en lugar de animal".

5. Consumir más alimentos de origen vegetal (o menos de origen animal)

El mencionado artículo de la revista American Journal of Clinical Nutrition, además de incidir en la importancia de los alimentos frente a los nutrientes, también apunta que "un patrón de dieta saludable se basa en alimentos de origen vegetal". Este punto de vista coincide con el de todas las asociaciones implicadas en la nutrición humana. Un ejemplo es el sumario ejecutivo de la última guía dietética de referencia, que contó con la participación del prestigioso centro Cochrane, en el que figura este consejo: "Cambie su patrón de alimentación hacia una dieta más basada en los alimentos de origen vegetal, que enfatice las hortalizas, las legumbres secas cocidas, las frutas, los cereales integrales, los frutos secos y las semillas".

No extraña, por tanto, que el análisis más exhaustivo publicado hasta la fecha en relación a la salud del colectivo vegetariano (revista Annals of Nutrition & Metabolism) haya revelado que los vegetarianos presentan un riesgo bastante menor de morir por enfermedad isquémica del corazón o de cáncer.