23 de febrero de 2013

Sedentarismo podría enfermar y matar al 60% de adultos ticos

Inactividad aumenta riesgo de hipertensión, infarto, diabetes y derrame. Males crónicos son responsables del 81% de las muertes en Costa Rica

Una pandemia que mata igual que el fumado. Así definió el sedentarismo la revista The Lancet en julio pasado , cuando evidenció que esta condición es culpable de 5,3 millones de muertes al año en el planeta.

Costa Rica no es la excepción. Aunque no pueden determinarse las muertes causadas solo por este fenómeno, las autoridades de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) son conscientes de que el 60% de los adultos nacionales se exponen a males crónicos que podrían llevarlos a la muerte por su inactividad física.

La Encuesta Nacional de Factores de Riesgo Cardiovascular de la CCSS señala que el 59,9% de la población mayor de 20 años no hace actividad física.

Según dicho estudio, las mujeres son ligeramente más sedentarias que los hombres pues el 63,1% de ellas no se ejercita, contra un 56,8% de los hombres.

Estos datos no van de la mano con lo que muchos ticos dijeron en una encuesta realizada por Unimer para La Nación el año pasado, donde el 67% dijo ejercitarse. Sin embargo, estos datos de la CCSS van más acordes con el estado de salud actual del tico.

Por su parte, una investigación del Hospital Calderón Guardia con 180 pacientes de enfermedad periférica de miembros inferiores (un tipo de enfermedad cardiovascular) reveló que el 78,7% de los pacientes era sedentario.

Hábito perjudicial

El sedentarismo como tal no es una enfermedad, pero sí es factor de riesgo para muchas de ellas.

Numerosos estudios ya han relacionado este hábito con hipertensión, diabetes, cáncer, infartos y otros males del corazón. Si esto se combina con una dieta alta en grasas y baja en frutas y verduras, el resultado será peor.

En Costa Rica, la situación tampoco es esperanzadora. Datos de la CCSS indican que el 31,5% de los adultos ticos son hipertensos, el 10,5% padecen diabetes tipo 2 y el 62% tienen sobrepeso u obesidad.

Los males cardiovasculares también van al alza. Solo en el 2011 la CCSS invirtió ¢87.000 millones en el tratamiento de estas enfermedades, ¢6.000 millones más que en el tratamiento del cáncer.

¡A moverse!

Para educadores físicos de la CCSS, el ejercicio es un excelente “medicamento preventivo” contra las enfermedades crónicas y las muertes por infartos o derrames cerebrales.

“El ser humano nació para moverse, y cada vez somos más sedentarios; le damos calorías a nuestro cuerpo, pero no quemamos toda esa energía”, dijo Edward Matarrita, educador físico de la CCSS.

“No hay que complicarse mucho, son 30 minutos al día que pueden hacerse en una sola sesión o dividirse en dos o tres lapsos; caminar unos 10 minutos después de almorzar, bajarse del bus una o dos paradas antes o levantarse y sentarse de la silla cuando se ve televisión son algunas opciones”, añadió Matarrita.

Tomado de: www.nacion.com

Una exposición temprana al gluten podría ayudar a los bebés a evitar el riesgo de enfermedad celíaca, según un estudio

Unos expertos suecos afirman que introducir alimentos basados en granos a los cuatro meses, cuando todavía toman leche materna, podría reducir el riesgo

Modificar la dieta de un bebé para incluir la proteína gluten mientras la madre todavía está lactando podría reducir el riesgo de enfermedad celíaca, un trastorno intestinal común, según un estudio sueco reciente.

Quizás parezca que el hallazgo contradice la intuición, dado que la enfermedad celíaca es una afección en que el revestimiento del intestino delgado resulta dañado por los alimentos que contienen gluten.

Sin embargo, los investigadores que llevaron a cabo el estudio especulan que quizás haya una oportunidad en la que un bebé puede desarrollar tolerancia a la proteína y posiblemente librarse de contraer la enfermedad.

"Hemos probado que esta forma de introducir el gluten reduce el riesgo de contraer enfermedad celíaca", señaló la Dra. Anneli Ivarsson, pediatra de la Universidad de Umea en Umea, y autora líder del estudio que aparece en línea el 18 de febrero y en la edición impresa de marzo de la revista Pediatrics.

Gluten es el nombre de unas proteínas que se hallan en granos específicos, entre ellos todas las formas de trigo y granos relacionados como la cebada y el centeno, según la Celiac Disease Foundation.

La enfermedad celíaca afecta a alrededor del uno por ciento de la población, según Ivarsson. La susceptibilidad genética desempeña un rol. Se aconseja a los afectados llevar una dieta libre de gluten durante toda la vida.

Ivarsson y su equipo compararon a dos grupos de niños suecos: un grupo nacido en 1993, un periodo en que el diagnóstico de enfermedad celíaca se cuadruplicó, y el otro grupo nacido en 1997, cuando declinó más o menos en la misma medida. Los niños nacidos más adelante experimentaron una reducción del 25 por ciento en el riesgo de sufrir de enfermedad celíaca en comparación con los nacidos antes, hallaron.

"Eso es bastante", aseguró Ivarsson.

Mientras que el 2.9 por ciento de los nacidos en el grupo anterior sufrían de la enfermedad, lo mismo sucedió en el 2.2 por ciento de los nacidos en el grupo posterior.

El inicio y el final del periodo en que los diagnósticos de enfermedad celíaca aumentaron se caracterizaron por cambios en la alimentación recomendada para los bebés, lo que incluyó la mejor edad para introducir los alimentos con gluten, anotaron los investigadores.

En 1982, los expertos recomendaron que no se administrar a los bebés alimentos con gluten hasta los 6 meses. En 1996, los expertos recomendaron que se introdujera el gluten a partir de los cuatro meses.

Los expertos saben que un bebé desarrolla lo que denominan una tolerancia oral a un antígeno (una sustancia que produce anticuerpos protectores) a principios de la vida. La enfermedad celíaca "se puede considerar como la falta de desarrollo de tolerancia oral al gluten, o una pérdida posterior de esta tolerancia", escribió Ivarsson en el informe.

En su estudio, los bebés nacidos en el grupo posterior, en quienes los alimentos que contenían gluten se introdujeron a partir de los 4 meses, eran menos propensos a desarrollar enfermedad celíaca.

"No podemos probar que haya una oportunidad" para el desarrollo de la tolerancia, señaló Ivarsson, pero esa es una especulación.

Los hallazgos sugieren, aunque no prueban, que introducir gradualmente alimentos que contienen gluten en cantidades pequeñas a partir de los cuatro meses de edad, idealmente mientras todavía se está lactando, podría proteger de la enfermedad celíaca.

¿Por qué se debe continuar la lactancia al mismo tiempo? "Se ha mostrado que la leche materna fomenta las bacterias saludables en los intestinos", comentó Ivarsson.

Si las madres pueden lactar, deben hacerlo, añadió. Sin embargo, la susceptibilidad genética también tiene que ver, dijo, de forma que un niño podría contraer enfermedad celíaca de cualquier forma a pesar de seguir las recomendaciones alimentarias.

Si un niño muestra síntomas, obtenga tratamiento temprano, aconsejó. Los síntomas incluyen diarrea o estreñimiento crónicos, calambres abdominales y gas.

"Es en realidad lo que hemos estado aconsejando" para la alimentación, señaló el Dr. Peter Green, director del Centro de la Enfermedad Celiaca del Centro Médico de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York.

"Con frecuencia, las personas que van a tener un bebé y en cuyas familias hay enfermedad celíaca nos preguntan qué pueden hacer para reducir el riesgo de que el bebé la contraiga", comentó Green. "En realidad hemos aconsejado a los padres que den el pecho y que introduzcan un poco de gluten entre los 4 y los 6 meses". La recomendación se basa en otras investigaciones que también hallaron que ese método es efectivo, añadió.

La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) no tiene recomendaciones oficiales sobre la reducción del riesgo de la enfermedad celiaca, pero sus expertos afirman que el riesgo de esa enfermedad se reduce en un 52 por ciento entre los niños que están tomando leche materna cuando se introduce el gluten.

El peso de los años, ¿por qué no es saludable engordar mucho al envejecer?

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

Para cuidar la salud, las personas mayores deben intentar mantener un peso estable, sin olvidar la importancia de seguir una dieta sana y evitar el sedentarismo

Hace más de 2000 años, Hipócrates afirmó en uno de sus aforismos que las personas con exceso de peso presentan una menor esperanza de vida. Le dio la razón en 2006 uno de los más importantes epidemiólogos de la actualidad, el profesor Walter Willett, jefe del Departamento de Nutrición de la Universidad de Harvard. Sin embargo, Willett fue más concreto que Hipócrates: declaró que desde que cumplimos 20 años, en adelante, no deberíamos ganar más de 2 o 3 kilos para mantener nuestra salud. El presente artículo revisa si Hipócrates o Willet tenían razón o se equivocaban en relación al control de peso.

Más años, más kilos... ¿más salud?

Infinidad de estudios han observado que tanto la delgadez como la pérdida de peso en la edad adulta se asocian con un mayor riesgo de mortalidad. Es por ello que la opinión de Willett de 2006 fue motivo de polémica en el ámbito científico. De hecho, chocó de frente contra creencias muy extendidas (incluso entre profesionales sanitarios), según las cuales el exceso de peso no es perjudicial en mayores de 60 años, ganar peso disminuye la vulnerabilidad propia de las personas longevas o cuanto más peso tienen las personas mayores, menor es su riesgo de contraer una enfermedad grave.

Pero ¿estamos ante una "falsa causalidad", resumida en la expresión latina "Post hoc ergo propter hoc"? Es decir, la delgadez o la pérdida de peso en personas mayores ¿aumenta sus posibilidades de contraer una enfermedad mortal? O funciona al revés: contraer una enfermedad mortal (algo más frecuente con el paso de los años) ¿aumenta las posibilidades de perder peso? Los estudios que han observado al mismo tiempo la pérdida de peso y la mortalidad no pueden dilucidarlo, ya que ya que las dos circunstancias se han evaluado a la vez.

Cuatro años después de la discutida recomendación de Willett, una investigación publicada en la revista Journal of Internal Medicine (agosto de 2010), evaluó esta cuestión. Para ello, los autores realizaron un seguimiento de 64.077 adultos mayores de 60 años, de ocho países europeos: Francia, Grecia, Alemania, Italia, Holanda, España, Dinamarca y Suiza. Su minucioso análisis, que tuvo en cuenta diferentes factores implicados en el riesgo de mortalidad, demostró de forma magistral que la pérdida de peso o la delgadez no son la causa del mayor riesgo de mortalidad sino que reflejan una enfermedad subyacente.

Para entender esta "trama" podemos imaginarnos que la pérdida de peso es como la alarma que suena si alguien intenta robar un coche protegido con un sistema antirrobo. ¿Ha causado la alarma que el ladrón robe el coche? No, desde luego, la alarma se ha activado cuando el ladrón ha intentado abrir el vehículo. Ha sucedido a la vez que el robo. Debemos detener la alarma, pero es más importante capturar o alejar al ladrón. En este caso, la pérdida de peso es la alarma, que debemos intentar "contener", pero sin olvidar que lo primordial es buscar y tratar la enfermedad que genera la disminución del peso corporal, que no sería más que un síntoma de una enfermedad grave.

Pero la cosa no acaba aquí, porque el estudio antes mencionado también concluyó algo más: que el aumento de peso, sobre todo entre los ancianos con sobrepeso u obesidad se asocia con un mayor riesgo de mortalidad a largo plazo. Añadió más leña al fuego un seguimiento de más de seis mil adultos durante 29 años. Este nuevo estudio, publicado en junio de 2011, confirmó que el exceso de grasa corporal a partir de los 70 años disminuye la esperanza de vida, sobre todo en varones. El principal autor del estudio realizó estas declaraciones: "las personas mayores que tienen un peso normal deben mantener su peso".

Fue más concreto, por último, un metaanálisis publicado en junio de 2012 en la revista International Journal of Epidemiology: incluso en personas mayores con peso normal, una circunferencia de cintura superior a 102 centímetros en varones, o de 88 centímetros en mujeres se asocia a un mayor riesgo de mortalidad. Así pues, los estudios rigurosos más recientes dan la razón tanto a Hipócrates como al profesor Willett. Las personas mayores, en resumen deberían intentar mantener un peso estable, sin olvidar para ello la importancia de seguir una dieta sana y evitar el (peligroso) sedentarismo.

Asocian el consumo de chocolate con la aparición del acné

Un nuevo estudio determina que existe una creciente evidencia de una relación entre la dieta y el acné, sobre todo de aquellas con altas cargas glucémica y productos lácteos, como el chocolate, según los resultados de la investigación, publicados en 'Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics'. Por ello, los autores entienden que la terapia de nutrición (MNT, en sus siglas en inglés) puede desempeñar un papel importante en el tratamiento del acné.

 Más de 17 millones de estadounidenses sufren de acné, sobre todo durante sus años adolescentes y adultos jóvenes, una condición que afecta a la calidad de vida, incluyendo el aislamiento social, la ansiedad y la depresión. Desde finales de 1800, las investigaciones han relacionado la dieta con esta enfermedad común, por ejemplo, con el consumo de chocolate, azúcar y grasa como culpables particulares, pero a partir de 1960, la dieta quedó disociada en los estudios del desarrollo del acné.

 "Este cambio se produjo en gran parte debido a los resultados de dos estudios de investigación importantes que son reiteradamente citados en la literatura y la cultura popular como evidencia para refutar la asociación entre la dieta y el acné", dice Jennifer Burris, del Departamento de Nutrición, Estudios Alimentarios y Salud Pública de la Escuela Steinhardt de Cultura, Educación y Desarrollo Humano de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos).

 "Más recientemente, los dermatólogos y dietistas han revisado la relación dieta-acné y están cada vez más interesados en el papel de la terapia médica nutricional en el tratamiento del acné", agrega esta experta.

 Burris y sus colegas, William Rietkerk, del Departamento de Dermatología del Colegio Médico de Nuevo York, y Woolf Kathleen, del Departamento de Nutrición, Estudios Alimentarios y Salud Pública de la Universidad de Nueva York, llevaron a cabo una revisión de la literatura para evaluar la evidencia de la relación dieta-acné durante tres períodos distintivos de tiempo: historia temprana, el aumento del mito de relación de la dieta con el acné y la investigación reciente.

 Estos expertos analizaron estudios entre 1960 y 2012 que investigaron la dieta y el acné y recopilaron los datos organizados por una serie de características de los análisis, incluidos los de referencia, el diseño, los participantes, el método de intervención, el resultado primario, los resultados y las conclusiones, las consideraciones de las covariables y limitaciones.

 Los autores de este estudio llegaron a la conclusión de que un índice glucémico alto y el consumo de productos lácteos frecuente son los factores principales en el establecimiento de la relación entre la dieta y el acné. También señalan que, si bien los resultados de la investigación de los estudios realizados durante los últimos diez años no demuestran que la dieta causa el acné, podría influir o agravarla.

 El equipo de trabajo recomienda que los dermatólogos y nutricionistas trabajen en colaboración para diseñar y realizar investigación de calidad. "Esta investigación es necesaria para esclarecer plenamente los resultados preliminares, determinar los mecanismos propuestos subyacentes que vinculan la dieta y el acné, y desarrollar posibles intervenciones dietéticas para el tratamiento del acné", dice Burris.

 "La comunidad médica no debe descartar la posibilidad de la terapia de la dieta como tratamiento complementario para el acné. En este momento, el mejor enfoque es tratar a cada paciente de forma individual su problema de acné, considerando cuidadosamente la posibilidad de asesoramiento dietético", concluye.

Tomado de: www.europapress.es

Enfermedades crónicas se reducirían con tres medidas de bajo costo

Si los Gobiernos de cada país implementaran programas para reducir el consumo de sal entre los ciudadanos, prohibieran el fumado en los sitios públicos y dieran seguimiento a personas que ya sufrieron un infarto o un derrame cerebral, las muertes y casos de enfermedades crónicas bajarían hasta en un 25% para el año 2025.

Además, las personas que ya sufren de males como hipertensión, diabetes, cáncer o alguna enfermedad del corazón, podrían tratarse con medicamentos genéricos de bajo costo, que no impliquen un alta erogación para la economía de los países.

Estas son las conclusiones de varios estudios publicados en una edición especial de la revista médica The Lancet sobre este tema.

Los autores de dichos informes son respetables: especialistas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de institutos de investigación en salud a escala mundial y de universidades en distintas partes del mundo.

La conclusión general de estos reportes es que uno de los nuevos Objetivos del Milenio (ODM) –que se definirán en 2015– sería lograr reducir las muertes por estos males antes de 2025.

“La salud es esencial para que las personas puedan contribuir al desarrollo, productividad, crecimiento económico y adaptarse al cambio climático”, dijo, en un comunicado de prensa, George Alleyne, director emérito de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

“Como las enfermedades crónicas son uno de los mayores enemigos de la salud, pues causan el 54% de las discapacidades mundiales y el 65% de las muertes, cualquier plan que busque el desarrollo de la humanidad debe tomar en cuenta el control de estas enfermedades”, añadió.

“25 para el 25”

El lema de la iniciativa es “25 para el 25”, y consiste en reducir las muertes por estas enfermedades en un 25% para el 2025.

Estas enfermedades son la causa de muerte más común en el mundo, con un 65%. Por esta razón es que buscan incluirlas en los nuevos ODM.

En Costa Rica, el impacto de estos males es aún mayor. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que el 81% de las muertes entre costarricenses se deben a estos males.

“La situación en Costa Rica es muy preocupante: encajamos perfectamente dentro del perfil de riesgo. Estamos obesos, hipertensos y con riesgo de morir por males crónicos”, explicó Luis Bernardo Villalobos, médico especialista en salud pública.

Para los especialistas de esta serie de estudios, el problema es que no hay acceso a tratamientos.

“El acceso a medicinas y a vacunas para prevenir y tratar estas enfermedades no transmisibles está inaceptablemente bajo en el mundo”, cita uno de los reportes.

¿Qué se propone? 

Los expertos concluyen que los Gobiernos de cada país deben tener planes de acción en el control del tabaquismo, el que la población consuma menos sal y en tener tratamientos para todas las personas con males crónicos o en riesgo de sufrirlos.

Además, se señala la necesidad de invertir en los seguros sociales, que haya programas que busquen que los enfermos crónicos no dejen su tratamiento, mayor acceso a medicamentos para el control del dolor, y planes de acción para conseguir cada vez mejores fármacos y vacunas.

“Solo con estas iniciativas se podrá hacer una diferencia en las vidas de cientos de millones de personas y de pacientes actuales y futuros con estas enfermedades”, cita uno de los documentos.

Los especialistas también señalan que deben seguirse apoyando todos los esfuerzos de investigación médica para posibles nuevos tratamientos o vacunas.

Tomado de: www.nacion.com

Una alimentación materna rica en grasa puede favorecer la diabetes en el bebé

Una alimentación rica en grasas de la madre durante el embarazo puede predisponer al feto a sufrir diabetes en la edad adulta, según ha descubierto el Grupo de Investigación de Bioquímica de la Universidad CEU San Pablo.

El estudio, iniciado en 2007, está dirigido por el catedrático emérito de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad CEU, Emilio Herrera, y en él participan colaboradores de universidades de EEUU, Alemania, Austria e Italia.

La investigación refleja una relación directa entre los cambios en la dieta materna, especialmente durante la primera mitad del embarazo, y el desarrollo de resistencia a la insulina en el embrión, con efectos a largo plazo.

Con estos datos, la Universidad ha anunciado que espera poder proponer medidas para evitar esta enfermedad o corregir la propensión de algunas personas a sufrir obesidad desde el momento mismo del embarazo.

Según datos del Ministerio de Sanidad, en la actualidad un 6,6 por ciento de la población adulta mundial padece de diabetes, lo que supone 285 millones de personas.

Tomado de: www.larazon.es

Ejercicio físico con máquinas: ¿una práctica saludable?

Por CLARA BASSI / Tomado de: www.consumer.es

Entrenarse con máquinas es saludable, siempre y cuando se sigan las pautas recomendadas por profesionales

Ponerse en forma y adelgazar es el objetivo común de muchas personas que recurren a equipos para hacer ejercicio físico: máquinas para la práctica aeróbica, de fortalecimiento, de vibración vertical, oscilatoria, etc. Pero ¿es saludable practicar ejercicio en ellas? ¿Hay que acudir siempre al gimnasio y contar con un entrenador personal, o se pueden usar en el domicilio? En este artículo se analizan las máquinas para ejercitarse en casa y en el gimnasio y los aspectos que hay que tener en cuenta antes de utilizarlas, ya que no están exentas de contraindicaciones.

Hacer ejercicio físico con máquinas bajo las pautas de un profesional

Ponerse en forma es uno de los propósitos que se hacen, con más frecuencia, con el nuevo año. El mes de febrero resulta clave para consolidar, y no abandonar, el programa de ejercicios que se inicia después de la Navidad, si se quiere mejorar la forma física para la llegada del buen tiempo. Dentro de este nuevo plan de entrenamiento, algunas personas se preguntan si ejercitarse con máquinas es saludable y bajo qué condiciones. La respuesta de los expertos es que sí, siempre y cuando se sigan las pautas de un profesional.

"Después de las fiestas navideñas, no se debe comenzar el ejercicio de forma no reglada o asesorada. Cada persona tiene sus capacidades y limitaciones y, antes de practicar cualquier entrenamiento, debe conocerlas y saber si padece alguna enfermedad cardiovascular, pulmonar, endocrina o metabólica, mediante evaluación médica. Este asesoramiento clínico es útil para cuando se acuda a una instalación deportiva y debe conocerlo el profesional independiente que después aconsejará sobre el uso de los equipos", explica Salvador Pitarch, fisioterapeuta del Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV).

Tampoco es conveniente ejercitarse de forma exclusiva o aislada con máquinas, sino que este entrenamiento debe combinarse con otros ejercicios para conseguir buenos resultados, según información de este experto. "La ayuda de un profesional es imprescindible. Debe asesorar sobre las cargas, los ciclos y las repeticiones con las que se ha de trabajar, las tablas de ejercicios y las posturas. Estas varían en función del objetivo de la persona, que puede ser perder peso, muscular o tonificar; y según esto, se le recomendará trabajar con más peso y menos repeticiones o hacer más repeticiones con menos peso", informa Mercedes Sanchís, investigadora del Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV).

Máquinas para hacer ejercicio: saludables con matices

"Las máquinas son muy beneficiosas, de manera idónea bajo el asesoramiento de un entrenador personal o de una persona con conocimientos previos. Ayudan a mejorar la fuerza, la potencia o la resistencia, según el objetivo elegido", declara Laura Feliu, licenciada en el Instituto Nacional de Educación Física (INEF), coordinadora del departamento deportivo de Holme Place Balmes.

Sobre todo son de gran ayuda para quienes sufren alguna lesión, sobrepeso o un peso excesivo, puesto que salir a correr al exterior, a un terreno abrupto o a la calle, puede ser contraproducente. En estos casos, es preferible recurrir a la cinta para correr o la bicicleta.

También son muy útiles para personas que no pueden movilizar ciertas partes del cuerpo, para mejorar su movilidad y conseguir ciertos objetivos de rehabilitación. "Podemos ayudarles a levantar las piernas o los brazos, según cuál sea el objetivo de rehabilitación, cuando por sí mismas no tendrían fuera para alzar los brazos. De lo contrario, la musculatura poco a poco se les atrofia", dice Feliu.

"Las máquinas son útiles si se utilizan bien y las cargas que se levantan son las adecuadas a la edad, estructura y peso de cada persona, y nocivas si el peso utilizado es excesivo o las posturas son incorrectas", informa Sanchís, del IBV. "Si se hace un mal uso de ellas, pueden producir una lesión en el sistema musculoesquelético o agravar una patología ya existente", precisa Pitarch, del IBV.

Practicar ejercicio con plataformas vibratorias

Las máquinas consistentes en plataformas vibratorias, como las de PowerVibe, emiten vibraciones constantes que el cuerpo asimila que, desde el punto de vista de trabajo, resultan más beneficiosas. "Es como si el usuario tuviera un peso externo -pero sin soportarlo-, lo que facilita la labor con personas lesionadas que no podrían cargar peso. También permite acelerar los resultados del entrenamiento, ya que activa las fibras más rápido, y mejora la capacidad muscular", apunta Feliu.

"Según el objetivo que busque el usuario, las máquinas se utilizan de distinta manera. Se puede efectuar un gran trabajo sin que se note ni sobrecargar la columna. Bien ejecutados, los ejercicios con las plataformas vibratorias son igual de beneficiosos que con los equipos habituales de los gimnasios", destaca Feliu.

Sin embargo, "las vibraciones que emiten se trasladan por todo el cuerpo y, aunque se conocen más sus mecanismos de acción y efectos sobre el sistema musculoesquelético, todavía se investigan los posibles efectos sobre el sistema cardiocirculatorio y nervioso", advierte Pitarch.

De hecho, los trabajos científicos realizados muestran diferencias respecto a los resultados sobre el uso de plataformas vibradoras. A pesar de que algunas publicaciones han reflejado mejoras de flexibilidad, aumento de la fuerza y de la potencia, hay otras donde no queda claro el alcance de sus beneficios a corto, medio y largo plazo. "Los estudios se han efectuado en deportistas de élite y en la población general, en la que se ha visto que se obtienen mejoras en aspectos como el equilibrio. Pero, en la actualidad, los resultados aún son contradictorios", informa Pitarch. Y es que dependen de la variabilidad de los protocolos de ejercicios de cada investigación, del sujeto estudiado, de los parámetros seleccionados, de las dosis y del tipo de plataforma que se utilice; no es lo mismo una plataforma de vibración vertical que oscilatoria.

Contraindicaciones de las plataformas vibratorias

Las máquinas con vibraciones para realizar ejercicios están contraindicadas en embarazadas, en personas sometidas a ciertas operaciones, con implantes metálicos o con problemas de columna.
 
Es fundamental que los usuarios se informen antes de utilizarlas, que no las usen sin una guía recomendada por un entrenador y sin asegurarse de que no tienen ninguna contraindicación de salud.
Los principales riesgos están relacionados con superar el tiempo de instrucción aconsejado, sin respetar los periodos de descanso. "Los trabajos en estos aparatos se deben realizar durante 30-60 segundos, seguidos de un descanso, para luego volver a retomar el ejercicio", según Laura Feliu, coordinadora del departamento deportivo de Holme Place Balmes.

Consejos al adquirir equipos deportivos
Cuando se adquieren máquinas para entrenarse en el domicilio, hay que asegurarse de que no sean falsas, de su procedencia y de su calidad y base científica, indica Feliu. Deben contar con un certificado de las normas UNE o ISO en su etiquetado, que garanticen que no tienen aristas vivas que puedan cortar a los usuarios, ni puntos donde se pueda quedar atrapado, ni que exista la posibilidad de pillarse los dedos con las pesas, que sean estables y no se puedan volcar, entre otras medidas de seguridad, añade Mercedes Sanchís.
Si es una sencilla bicicleta estática o una cinta para correr y el ejercicio que se realizará tiene como finalidad mantener el estado de salud general, sin efectuar un esfuerzo físico de gran exigencia, no hay inconveniente en utilizarlas en casa.
Por el contrario, si se pretende levantar grandes pesos en equipos de musculación y realizar una actividad física más estricta es preferible acudir a un centro para evitar malas posturas y lesiones, recomiendan los expertos del Instituto de Biomecánica de Valencia.

La cafeína está ligada a bebés con bajo peso al nacer

 La cafeína está relacionada con los bebés con bajo peso al nacer y la que se ingiere a través del consumo de café está vinculado al aumento de la duración del embarazo, según las conclusiones de un nuevo estudio realizado por un equipo de investigadores del Instituto Noruego de Salud Pública y publicado en la revista 'BioMed Central'.

 Junto con los nutrientes y el oxígeno, la cafeína atraviesa la barrera placentaria, pero el embrión en desarrollo no expresa las enzimas requeridas para inactivarla de manera eficiente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere un límite de 300 mg por día en el embarazo pero algunos países recomiendan un límite de 200 mg, inferior a una taza de café de algunos cafés.

 Los investigadores usaron la información sobre la dieta de la madre y detalles del nacimiento recopilados a lo largo de diez años. Después de excluir a las mujeres con condiciones médicas relacionadas con el embarazo, casi 60.000 embarazos fueron incluidos en el estudio y se controlaron todas las fuentes de cafeína: café, té, bebidas gaseosas, así como alimentos que contienen cacao, incluyendo pasteles y postres y chocolate.

 Verena Sengpiel, del Hospital Universitario Sahlgrenska, en Suecia, quien dirigió el proyecto, explicó: "El consumo de cafeína está estrechamente relacionado con el tabaquismo, que se sabe que aumenta el riesgo de parto prematuro y el tamaño pequeño del bebé para la edad gestacional en el momento del nacimiento (SGA). En este estudio no se encontró asociación entre la cafeína ya sea total o la del café y el parto prematuro, pero sí una asociación entre la cafeína y el bajo peso al nacer".

Esta experta subrayó que la investigación detectó que la asociación de la cafeína con el peso bajo del bebé al nacer se mantuvo incluso cuando se estudió sólo a madres no fumadoras, lo que, según los científicos, "implica que la cafeína en sí también está teniendo un efecto sobre el peso al nacer".

 De hecho, detectaron que la cafeína de todas las fuentes redujo el peso al nacer, por ejemplo, para un niño de peso medio esperado (3,6 kg), el equivalente a 21-28 g de pédida de peso por 100 mg de cafeína por día. Además, la cafeína ingerida por todas las fuentes aumentó la longitud del embarazo una media de 5 horas por 100 mg de cafeína por día, pero la ingesta de cafeína del café se asoció con una longitud incluso de más tiempo de la gestación, hasta 8 horas extra por cada 100 mg de cafeína diarios.

Tomado de: www.europapress.es

16 de febrero de 2013

El riesgo de muerte cardiovascular es el doble en mujeres con alto consumo de calcio

El consumo elevado de calcio (en la dieta y suplementos) en mujeres se asocia con un mayor riesgo de muerte por todas las causas y por enfermedad cardiovascular en particular en comparación con las mujeres con baja ingesta de calcio, según sugieren investigadores de un estudio publicado en 'British Medical Journal'.

 Los expertos recomiendan una ingesta alta de calcio, ya que desempeña un papel fundamental en la fisiología humana, y, como tal, más del 60 por ciento de las mujeres de mediana edad y de edad avanzada en Estados Unidos toma suplementos. Pruebas recientes han indicado un mayor riesgo de enfermedad cardiaca isquémica y accidente cerebrovascular con suplementos de calcio, algo que no se observó en otro ensayo y pocos estudios han examinado esta asociación.

 Por ello, investigadores de la Universidad de Uppsala en Suecia estudiaron a 61.443 mujeres suecas (nacidas entre 1914 y 1948) durante 19 años para determinar esta asociación con datos de la Causa Sueca de Registro de Mortalidad e información sobre la dieta de la Cohorte de Mamografía Sueca. La ingesta total de calcio incluye suplementos de calcio, con el consumo medio más bajo de 572mg/día (el equivalente de cinco rebanadas de queso) y en el mayor de 2137mg/día.

 Durante el seguimiento, 11.944 mujeres (17 por ciento) fallecieron: 3.862 de ellas (32 por ciento) murieron de enfermedad cardiovascular, 1.932 (16 por ciento) por enfermedades cardioacas y 1.100 (8 por ciento) de un derrame cerebral. Las tasas más altas de todas las causas, las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades cardiacas se observaron entre las de ingesta de calcio dietético de 1.400 mg por día y los investigadores observaron también mayores tasas de mortalidad entre las mujeres con un consumo por debajo de 600mg/día.

 Las mujeres que tuvieron una mayor ingesta dietética de calcio inferior o igual a 1.400mg/día y también utilizan suplementos tenían una mayor tasa de mortalidad en comparación con aquellas que no toman suplementos. Las mujeres con una alta ingesta de calcio dietético (superior o igual a 1.400 mg / día) tenían más del doble de probabilidades de morir en comparación con las mujeres con una ingesta de calcio de entre 600 a 999mg/día.

 Los investigadores explican que sus hallazgos sugieren que las dietas muy bajas o muy altas en calcio pueden anular el control homeostático normal causando cambios en los niveles sanguíneos de calcio y concluyen que el calcio alto está asociado con "riesgo más alto de mortalidad por todas las causas y de mortalidad cardiovascular". Por ello, creen que para evitar las fracturas en personas de edad avanzada, el énfasis debe hacerse en los individuos con una baja ingesta de calcio en lugar de aumentar el consumo de los que ya toman cantidades satisfactorias.

Tomado de: www.europapress.es

Un tercio de las personas clasificadas como delgadas son obesas

Especialistas del departamento de Endocrinología y Nutrición de la Clínica Universidad de Navarra han descubierto que la medición de su índice de masa corporal (IMC) tiene una tasa de error en el diagnóstico de la obesidad, lo que significa que hasta un tercio de las personas clasificadas como delgadas realmente son obesas.

 Por este motivo, el equipo de investigadores ha elaborado una nueva ecuación más precisa que el IMC para el cálculo del porcentaje de grasa corporal, ya que la grasa es la que establece en una persona la condición de normalidad, sobrepeso u obesidad.

 El trabajo evaluó el grado de error en el diagnóstico del IMC, cuya fórmula consiste en dividir el peso en kilogramos entre la altura en metros al cuadrado. Como principales resultados, el trabajo concluyó que un 29% de las personas que según el IMC se sitúan en el rango de normalidad ofrecen realmente un porcentaje de grasa corporal propio de una persona obesa y que un 80% de las personas que, según el mismo índice, presentan sobrepeso, realmente son obesas.

 "Comprobamos que el método del IMC ofrece una altísima tasa de error en el diagnóstico de personas obesas", advierte el doctor Javier Gómez Ambrosi, investigador del Laboratorio de Investigación Metabólica de la Clínica, grupo liderado por la doctora Gema Frühbeck, directora del Laboratorio y presidenta de la Sociedad Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO).

 Ya que "subestima la prevalencia tanto de sobrepeso como de obesidad que, al fin y al cabo, se definen como un exceso de grasa corporal y no de peso", han señalado los investigadores que han visto publicado distintas vertientes de estudio en las revistas científicas 'Obesity', 'International Journal of Obesity' y 'Diabetes Care'.

 El método utilizado para comprobar el margen de error que cometía el sistema del IMC en el cálculo del porcentaje de grasa corporal fue la pletismografía por desplazamiento de aire. Dicha valoración se realiza mediante un equipo denominado BOP-POD, cuyo funcionamiento se basa en la medición del volumen corporal a través del desplazamiento de aire que produce un cuerpo dentro de una cámara especial (mantiene constante presión, temperatura y humedad). En definitiva, se trata de un método específico para medir la composición corporal.

 Además, los especialistas establecieron en todos los individuos estudiados los marcadores sanguíneos de sensibilidad a la insulina, el perfil lipídico (de riesgo coronario), así como por otros factores de riesgo cardiometabólico.

 Según estos biomarcadores, los investigadores comprobaron que los factores de riesgo cardiometabólico se encontraban elevados en aquellas personas delgadas o con sobrepeso, según el IMC, pero clasificados como obesos según su porcentaje de grasa corporal, en comparación con los individuos que presentaban índices normales de grasa corporal.

 "Hemos demostrado que estos sujetos considerados delgados o con sobrepeso, que realmente tienen un porcentaje elevado de grasa, presentan elevadas cifras de presión arterial, glucosa, insulina, así como de colesterol, triglicéridos y marcadores de inflamación", explica.
En este caso, los especialistas elaboraron una herramienta para intentar compensar los errores en el diagnóstico de la obesidad que arroja el IMC. El objetivo de esta nueva fórmula de medición reside en "que los médicos de Atención Primaria y otros especialistas cuenten con una herramienta más precisa que el IMC".

 Con tal motivo y basándose en los resultados obtenidos del estudio de los más de 6.000 individuos analizados, el equipo desarrolló una nueva ecuación, "bastante compleja, pero para cuyo cálculo hemos confeccionado una hoja excel que puede descargarse en el ordenador cualquier profesional interesado", subraya el especialista.

Tomado de: www.europapress.es

La obesidad de la madre afecta al desarrollo del cerebro de los fetos

Un estudio llevado a cabo por investigadores del Mother Infant Research Institute (MIRI, por sus sigla en inglés) de Boston (Estados Unidos), ha mostrado que la obesidad afecta al desarrollo del cerebro de los fetos. Los resultados fueron presentados el 15 de febrero en la reunión anual de Medicina Materno-Fetal de California.

 Concretamente, tras analizar el desarrollo fetal de 16 embarazadas, los investigadores han descubierto que en el segundo trimestre de gestación los fetos de las mujeres obesas tienen diferencias en la expresión génica, en comparación con los fetos de las mujeres con peso saludable. 

 Durante la gestación se produce la apoptosis, un proceso de desarrollo de la muerte celular programada y una parte importante del desarrollo neurológico fetal anormal. Sin embargo, los fetos de las mujeres obesas sufren una disminución de la apoptosis.

 No obstante, los expertos han reconocido que es "demasiado pronto" para conocer las implicaciones de estos hallazgos aunque han destacado la necesidad de que se realicen más estudios de expresión génica con el fin de dilucidar los posibles mecanismos que intervienen en la alteración del neurodesarrollo postnatal en los niños de madres obesas.

 Ahora bien, los investigadores han confiado en que sus conclusiones y los datos futuros empujen a las mujeres que quieren quedarse embarazadas a tener una vida más saludable con el fin de disminuir el riesgo para sus hijos.

Tomado de: www.europapress.es

Una mala nutrición puede afectar el sueño, advierten los expertos

Las personas que consumen las dietas más variadas también son las que más descansan, halla un estudio

Lo que uno come puede afectar qué tan bien duerme, según un estudio reciente.

Los investigadores hallaron que ciertos nutrientes podrían desempeñar un rol en la duración del sueño. Y también concluyeron que las personas que consumen una amplia variedad de alimentos (un indicador de una dieta saludable en general) tenían los patrones de sueño más sanos.

"Aunque muchos reconocemos inherentemente que hay una relación entre lo que comemos y cómo dormimos, ha habido pocos estudios científicos que han explorado esta conexión, sobre todo en una situación del mundo real", comentó en un comunicado de prensa de la Universidad de Pensilvania Michael Grandner, profesor de psiquiatría y miembro del Centro de Neurobiología del Sueño y Circadiana de la Facultad de Medicina Perelman de la universidad.

"En general, sabemos que los que reportan entre siete y ocho horas de sueño por noche son los más propensos a experimentar una salud y un bienestar globales mejores", anotó Grandner, "así que simplemente planteamos la pregunta de si había diferencias en la dieta entre los que reportaban unos patrones de sueño más cortos, más largos, o estándares".

Grandner y colegas analizaron datos de la Encuesta nacional de examen de salud y nutrición de EE. UU. de 2007 y 2008, y hallaron que los que dormían poco (de cinco a seis horas por noche) consumían la mayor cantidad de calorías, seguidos de los que tenían un sueño normal (de siete a ocho horas), los que dormían muy poco (menos de cinco horas), y los que dormían mucho (nueve o más horas).

En cuanto a la ingesta de una dieta bien equilibrada, los que tenían un sueño normal consumían la dieta más variada, y los que dormían poco consumían la dieta menos variada, según el estudio, publicado en línea como adelanto de su aparición en la edición impresa de la revista Appetite.

Un sueño muy corto se asoció con una menor ingesta de una sustancia llamada licopeno (que se halla en los alimentos de color rojo y naranja, como los tomates), de carbohidratos totales y de agua de la llave. Un sueño corto se asoció con una ingesta más baja de vitamina C, agua de la llave, selenio (un mineral que se halla en los frutos secos, la carne y los mariscos) y una ingesta más alta de unos nutrientes hallados en las verduras de hojas verdes (llamados luteína y zeaxantina).

Un sueño de larga duración se asoció con una menor ingesta de una sustancia que se halla en el chocolate y el té (llamada teobromina), una grasa saturada llamada ácido dodecanoico, la colina (que se halla en los huevos y en las carnes grasas), carbohidratos totales, y una mayor ingesta de alcohol.

"En general, las personas que duermen de siete a ocho horas cada noche difieren en cuanto a la dieta, en comparación con las que duermen menos o más", apuntó Grandner. "También hallamos que un sueño de duración corta o larga se asocia con una menor variedad de alimentos. Lo que aún no sabemos es: ¿si las personas alteraran la dieta, podrían cambiar su patrón general de sueño?".

Grandner apuntó que esta será una importante área a explorar en un futuro, porque se sabe que un sueño de duración corta se asocia con unos malos efectos de salud, lo que incluye el aumento de peso y la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

También se sabe que las personas que duermen demasiado experimentan consecuencias negativas de salud, añadió. "Si podemos determinar la mezcla ideal de nutrientes y calorías para fomentar un sueño sano, la comunidad de la atención de salud tiene el potencial de hacer una diferencia importante en la obesidad y otros factores de riesgo [de la salud]", aseguró.

9 de febrero de 2013

Combinar proteínas vegetales

Por MARÍA MANERA / Tomado de: www.consumer.es

Acertar en la combinación de los distintos alimentos vegetales permite cubrir las necesidades proteicas del organismo

Un plato de lentejas con arroz es una de las combinaciones de alimentos vegetales más populares de nuestro entorno, en especial cuando se piensa en las proteínas. La sabiduría popular -en este caso, bien cogida del brazo de la ciencia- pregona que las legumbres (lentejas, garbanzos, alubias...) son fuente de proteínas de menor calidad que las de origen animal, pero que al complementarse con los cereales (arroz, pan, pasta...), también ricos en proteínas incompletas, consiguen formar un plato que aporta proteínas de igual calidad a las de la carne, el pescado, el huevo o los lácteos. Sin embargo, esta necesidad de "complementación" no siempre tiene sentido. El presente artículo analiza el origen y las razones de esta "premisa dietética" y desbanca algunos mitos a su alrededor.

Combinaciones de proteínas y aminoácidos

Consumir una ración de carne en cada comida, algo tan habitual y cotidiano en nuestro entorno, es una rareza en la mayor parte del mundo. Por ello, casi todas las culturas gastronómicas gozan de combinaciones dietéticas vegetales que permiten cubrir los requerimientos proteicos del organismo aun cuando los recursos de origen animal son escasos. Los frijoles con arroz del continente americano, los platos especiados de "dal bhat" (lentejas con arroz) del Nepal y de la India, o los garbanzos con cuscús magrebíes son algunos ejemplos de esas sabias mezclas que permiten conseguir un plato completo desde el punto de vista nutricional.

Para entender cómo funcionan estas combinaciones es importante conocer mejor cómo trabaja la química de nuestro cuerpo. Las proteínas son grandes moléculas complejas que se encuentran en las células de todos los seres vivos y que realizan funciones esenciales, como formar estructuras o regular los procesos metabólicos, entre otras. Las proteínas de nuestro cuerpo están hechas a base de combinaciones de unos componentes llamados aminoácidos, de los cuales existen 20 tipos diferentes. De estos 20, nueve se denominan "esenciales", ya que nuestro organismo no es capaz de fabricarlos y necesita aportarlos a través de los alimentos.

Algunas fuentes alimentarias, como la carne, el pescado, los huevos o los lácteos aportan proteínas que contienen, en cantidades suficientes para el organismo, los nueve aminoácidos esenciales. Sin embargo, otros alimentos, como las legumbres, contienen pequeñas e insuficientes cantidades de los aminoácidos metionina y caseína. El arroz, en cambio, sí aporta estos dos aminoácidos, pero le falta la lisina y la isoleucina. Resulta lógico que, al tomar estos dos alimentos, se combinen sus déficits y sus aportes y consigan ser, en suma, una fuente de proteínas completas.

¿Cómo combinar los alimentos vegetales?

La complementación de alimentos vegetales para obtener los aminoácidos esenciales en cantidades suficientes podría resultar, a primera vista, complicada de conseguir. ¿Cómo ingerir, en cada comida y cada día, legumbres con cereales, frutos secos o semillas sin ser un experto en nutrición y gastronomía? La realidad es que no es necesario tomar estos alimentos en la misma comida: el cuerpo mantiene una reserva de aminoácidos provenientes de todos los alimentos y de los desechos de las células, de modo que cuando consumimos una proteína incompleta, sus aminoácidos se unen a aquellos que ya están en reserva.

De esta manera, las combinaciones habituales de alimentos vegetales que se realizan a lo largo del día permiten complementar sus deficiencias en ciertos aminoácidos. Ya en 1994, en un trabajo publicado en la revista científica American Journal of Clinical Nutrition se establecía como mito la necesidad de combinar dichos alimentos en una misma comida. Según los investigadores que realizaron el estudio, el equilibrio a lo largo del día es suficiente.

El prestigioso Institute of Medicine, organismo de referencia en el establecimiento de las necesidades nutricionales humanas, afirma que las personas vegetarianas que siguen una dieta variada (con cereales, legumbres, frutos secos, semillas, etc.) y cubren sus requerimientos energéticos (algo habitual en nuestro entorno de abundancia alimentaria) tienen garantizada la ingesta proteica, por lo que las recomendaciones dietéticas no difieren de las de los omnívoros.

Desde el punto de vista cuantitativo, por lo tanto, no comer carne, ni pescado (ni huevos ni lácteos, incluso) no supone ningún problema a la hora de aportar las proteínas suficientes para que el organismo realice sus funciones. Pero, ¿y en cuanto a la calidad? ¿Deben las personas vegetarianas diseñar sus comidas para que aporten nutrientes complementarios? Como se ha explicado en el párrafo anterior, es suficiente con consumir a lo largo del día diferentes alimentos de origen vegetal (por ejemplo, pan en el desayuno, garbanzos salteados con espinacas y piñones en la comida y sopa de arroz con verduras en la cena).

Dieta y ejercicio contra la genética de la obesidad

El binomio dieta más ejercicio físico anula la predisposición genética a la obesidad, según el Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), quien ha realizado un estudio que se ha publicados en 'Plos One'.

"Finalizada la investigación, la conclusión es muy clara: la práctica de ejercicio físico y la alimentación es clave para compensar la mutación de los genes FTO y MC4R de manera que las personas que la padezcan no tienen por qué ser obesas siempre sobre todo cuando practiquen deporte y tengan un alto grado de adherencia a la dieta mediterránea. Un hallazgo que abre una puerta de esperanza frente a la creencia de que contra la genética no se podía luchar", ha señalado la coordinadora de la investigación, la doctora Dolores Corella.

El estudio se centró en el análisis de los dos principales genes relacionados con la obesidad: el FTO y el MC4R. Mientras el FTO, también conocido como 'gen de la masa grasa', es el principal gen asociado con obesidad común en todas las poblaciones y uno de los principales responsables de la acumulación de grasa en humanos; el gen MC4R es el segundo gen en relevancia en los estudios de genoma completo asociados a la obesidad.

Para determinar si su vinculación con el peso corporal (tanto de manera individual como mediante el estudio de su efecto combinado) se podía modular a través de la dieta y el ejercicio físico, los investigadores trabajaron con una muestra de 7.052 participantes del estudio PREDIMED, midiendo la adherencia de estos sujetos a la dieta mediterránea y a la actividad física mediante cuestionarios y analizando la presencia de las variantes en ambos genes.

"Tras analizar los resultados observamos que los efectos del gen FTO confiere una predisposición a la obesidad asociándose significativamente con un mayor índice de masa corporal (IMC), circunferencia de cintura y prevalencia de exceso de peso, mientras que el gen MC4R tenía efectos aditivos, de manera que las personas con presencia simultánea de ambas variantes genéticas presentaban mayor peso que si solo tenían una de las variantes", ha señalado Corella.

No obstante, esta experta ha matizado que estos efectos genéticos no son uniformes para todas las personas, "sino que están modulados por el ejercicio físico y la dieta mediterránea".

"En lo relativo a la interacción de estos polimorfismos con el estilo de vida, pudimos comprobar que en sujetos sedentarios la asociación de esta variante con un mayor IMC o riesgo de obesidad era mayor que en sujetos activos, en los que prácticamente se contrarrestaba esta mayor predisposición genética", ha asegurado.

Tomado de: www.elmundo.es

Recomiendan una nutrición adecuada para mejorar el pronóstico del cáncer

 Los especialistas de la Unidad de Dietética y Nutrición del Servicio de Endocrinología del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria (HUNSC), con motivo del Día Internacional contra el Cáncer, han recordado que una intervención nutricional individualizada y adecuada en los pacientes oncológicos puede ser capaz de disminuir la morbimortalidad, siendo una parte fundamental en el abordaje multidisciplinar del cáncer.

 Según los expertos, la alimentación y la dieta son factores fundamentales para mantener una buena calidad de vida y, por tanto, un óptimo estado de salud. La persona que pueda llevar una dieta sana en la que abundan frutas y verduras, evitando el sobrepeso y practicando algún tipo de actividad física, podría reducir hasta en un 30 por ciento las posibilidades de desarrollar un cáncer, según indica la Organización Mundial de la Salud.

 Cuando éste aparece y es detectado, la nutrición sigue siendo un aspecto vital en la evolución de esta patología, ya que se considera un factor pronóstico independiente de la enfermedad que promueve el mantenimiento de la capacidad funcional del paciente y así realizar sus actividades cotidianas.

 El doctor Pablo Suárez, endocrinólogo de la Unidad de Nutrición y Dietética del Servicio de Endocrinología del HUNSC, ha explicado que en las personas con cáncer es habitual que presenten algún grado de malnutrición, entendiendo ésta como una pérdida de energía y nutrientes en el organismo que pueden conducir a una pérdida de peso y/o masa muscular.

 Sin embargo, aclara que controlando y asesorando a los enfermos en su dieta y dando soporte nutricional añadido a los que no consiguen llegar a cubrir sus requerimientos no sólo podrán mejorar su capacidad funcional, sino también su estado emocional y su capacidad para soportar tratamientos agresivos como la radio y/o quimioterapia.

Cuando comer forma parte del tratamiento

 Cuando una persona es diagnosticada de cáncer, se inicia un proceso en el que participan varios especialistas. El oncólogo médico se coordina con otros expertos de diferentes disciplinas para que el tratamiento que vaya a recibir el paciente sea integral, de manera que se contemplen aspectos como la nutrición, porque durante la enfermedad se pueden presentar problemas a la hora de alimentarse. 

 Éstos pueden ser producidos por la propia patología de base o por los efectos secundarios de los tratamientos oncológicos, como pueden ser la anorexia (falta de apetito), la astenia (debilidad importante), la disfagia (dificultad para tragar), náuseas y vómitos, etcétera. Todos ellos pueden derivar en una situación de malnutrición que debe ser corregida.

 Es este momento cuando el oncólogo, ante la sospecha de desnutrición (o riesgo de que se desarrolle) del paciente, informa a la Unidad de Dietética y Nutrición del HUNSC, formada por un grupo coordinado de endocrinólogos, enfermera y dietistas, para que puedan actuar específicamente en cada caso.

 Este equipo ajusta primero la alimentación con una dieta personalizada a los pacientes oncológicos, y si fuese preciso, se les ofrece soporte nutricional oral o bien por sondas o vía intravenosa. 

 "Nutrirse adecuadamente forma parte del tratamiento", detalla el doctor Suárez, quien añade que desde la Unidad de Dietética y Nutrición se debe informar y ayudar a los pacientes oncológicos para que entiendan lo importante que es hacer un esfuerzo para alimentarse.

 De hecho, ha insistido en que un estado nutricional óptimo del paciente no solo va a mejorar su aspecto físico, sino que también permitirá tolerar el tratamiento oncológico (radioterapia, quimioterapia o cirugía), regenerará su capacidad de defensa y además, se sentirá mejor psicológicamente.

Tomado de: www.europapress.es

Comida rápida: nuevos perjuicios para la salud

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

Hacer comidas rápidas tres o más veces por semana puede causar asma, rinoconjuntivitis y eccema en niños y adolescentes

La comida rápida puede causar asma, rinoconjuntivitis (ojos irritados y llorosos) y eccema. La alimentación influye en gran medida en el desarrollo de estas condiciones, que van en aumento entre los niños y adolescentes de los países occidentales. El consumo de comida rápida con una frecuencia de varias veces por semana se sospecha como un hábito pernicioso en tanto que aumenta el riesgo de sufrir estas dolencias. Al mismo tiempo, un bajo consumo de fruta fresca se suma al efecto negativo, pues limita el aporte dietético de nutrientes protectores como ciertas vitaminas y antioxidantes. A continuación se explica la relación entre la comida rápida y estos problemas de salud y se proponen ideas caseras para transformar la comida rápida en comida sana.

Comida rápida y problemas de salud: sospechosa relación causa-efecto

Algunos alimentos pueden aumentar o disminuir el riesgo de desarrollar asma, rinoconjuntivitis y eccema, según afirman los investigadores del Estudio Internacional de Asma y Alergias en la Infancia (ISAAC), que dirige el Departamento de Pediatría de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda.

En este estudio, en su fase 3, se ha explorado el impacto de la ingesta de alimentos por medio del análisis de la frecuencia de consumo y la prevalencia de los síntomas. Para ello se ha contado con la participación de más de 500.000 niños (6-7 años) y adolescentes (13-14 años) de 50 países diferentes -entre ellos, España- y se ha coordinado el seguimiento desde distintos centros de investigación y de salud pública.

Tanto para niños como para adolescentes, se constató que el consumo de frutas tres o más veces por semana tenía un efecto protector en el asma grave. En contrapartida, se estableció un vínculo entre el consumo de comida rápida tres o más veces por semana y el aumento del riesgo de asma grave (39% más de riesgo entre adolescentes, y un 27% riesgo superior entre los niños de 6-7 años) de eccema y de rinoconjuntivitis severa. En opinión de los investigadores, si la relación entre la comida rápida y la prevalencia de síntomas de asma, rinoconjuntivitis y eccema es causal, los resultados tendrán una gran relevancia para la salud pública, dado el creciente consumo de comida rápida entre niños y adolescentes.

Cómo transformar la comida rápida en comida sana

La composición de ciertos platos de comida rápida (rica en grasas, grasas saturadas, grasas trans, sodio y azúcares) deprime el sistema inmune, lo que hace más propenso al organismo a desarrollar trastornos e infecciones. A esto se suma que el consumo de comida rápida desplaza la ingesta de alimentos protectores como las frutas, cuyos nutrientes (vitamina C, vitamina A, antioxidantes) han demostrado prevenir dichos trastornos y aumentar las defensas.

El asunto cambia cuando se identifican aquellos platos de comida rápida más gustosos para los niños y se adecuan con recetas caseras hasta convertirlos en una receta sana más del menú semanal. La selección de alimentos naturales, integrales y en la medida de lo posible de cultivo ecológico, traslada a la mesa unos platos suculentos, con sabores auténticos y libres de colorantes, conservantes, potenciadores del sabor u otros tantos aditivos que conforman muchos platos de comida rápida.
  • Las salsas y los condimentos. 
  1. El ketchup es uno de los condimentos que más gustan a los niños. La elaboración casera de esta salsa permite modular el gusto dulce al jugar con la cantidad de azúcar añadida, y la convierte en un condimento antioxidante dada la elevada cantidad de tomate utilizada para su confección.
  2. Una mayonesa más ligera y sana es la que se elabora con leche descremada en lugar de con huevo. Aún así, los condimentos típicos de la comida rápida se han de reservar para aderezar los platos en contadas ocasiones, pues la educación del gusto por lo natural es muy saludable, y los primeros pasos se deben dar en el hogar.
  • Hamburguesas de pescado. Las hamburguesas son un alimento bien recibido por el público infantil: son gustosas, jugosas, se mastican fácil y se pueden comer en bocadillo y con la mano. El cambio positivo es sorprender a los pequeños con hamburguesas caseras de pescado. En este caso, cualquier pescado de temporada se desmenuza y se mezcla con ajitos, cebolla picada, frutos secos, huevo, miga de pan, perejil... al gusto de cada uno. 
  • Sándwiches 'delicatessen'. La propuesta más sana es la de escoger productos de más calidad para el relleno de los sándwiches. Entre ellos se sugieren: un buen jamón, salmón ahumado, queso suave... Y, como acompañamiento, hongos, unos pimientos, unas rodajas de tomate, etc. Las sobras de comida del mediodía o del día anterior también sirven de suculento relleno. Un buen pan de molde de cereales o de semillas también da más cuerpo y el resultado es un plato más gustoso y con un perfil nutricional óptimo. 
  • Pizzas, más allá del jamón y el queso. Con una buena masa de pizza, fácil de cocinar en casa, los niños son los que más van a disfrutar con su relleno. Si se hacen unas 'minipizzas', de pequeño tamaño, se da oportunidad de probar más variedades. Conviene ser previsor para la ocasión y presentar en platitos y boles una gran diversidad de alimentos para el relleno. De ese modo, los pequeños no se limitarán a escoger los que más conocen, el jamón y los quesos. Así, les puede resultar curioso preparar una pizza marinera, una de hongos y jamón, o una más vegetariana. Para que la pizza sea sana y light, el ingrediente a limitar será el queso por su alto contenido en grasa y sal. Es importante explicarle a los niños que con un puñadito es suficiente para que al fundirse se mezcle y se "escurra" entre todos los ingredientes.

Relacionan altos niveles de azúcar con el desarrollo de cáncer

 Los azúcares, necesarios en cantidades moderadas, pueden convertirse en veneno si alcanzan niveles elevados en la sangre, según se desprende entre las conclusiones de una investigación llevada acabo por investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) de Madrid.

 Los investigadores han descubierto las claves moleculares que aumentan la actividad de una proteína llamada B-catenina, íntimamente relacionada con la progresión tumoral, e identifican a los niveles altos de azúcares como estímulos responsables de su actividad.

 El estudio, publicado en 'Molecular Cell', explica como la obesidad y la diabetes predisponen a padecer cánceres y desvela los cambios inducidos en la B-catenina por los excesos de azúcar y las enzimas responsables para que aumente nuestro riesgo de padecer cáncer.

 "Los resultados nos sorprendieron porque implican que los cambios metabólicos promovidos por la dieta impactan directamente sobre nuestro riesgo de padecer cáncer. Este hallazgo abre nuevas perspectivas de investigación sobre qué otros componentes de la dieta pueden modular nuestro riesgo de cáncer", ha explicado la investigadora principal del estudio, la doctora Custodia García Jiménez.

 Al hallarse mecanismos moleculares por los que los altos niveles de azúcar anormales aumentan la proliferación celular, destacan que podría servir para buscar nuevas vías para el desarrollo de estrategias terapéuticas, o de prevención, encaminadas a reducir el riesgo de cáncer en la población.

 "La dieta es una de las formas más fáciles y baratas de prevención que puede ahorrar mucho sufrimiento y dinero al Sistema Nacional de Salud", asegura García-Jiménez, investigadora principal en este trabajo.

Tomado de: www.europapress.es

3 de febrero de 2013

La OMS recomienda reducir el consumo de sodio y aumentar el de potasio

Los adultos deben consumir menos de 2.000 miligramos de sodio, o lo que es lo mismo 5 gramos de sal, y aumentar el consumo de potasio a, al menos, 3.510 miligramo por día, según las nuevas directrices emitidas este jueves por la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien alerta de que niveles elevados de sodio y bajos de potasio aumenta el riesgo de presión arterial elevada y, en consecuencia, de enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular.

 En la actualidad, "la mayoría de las personas consumen demasiado sodio, pero de potasio no es suficiente", destaca la organización internacional que por primera vez establece unas directrices sobre su consumo; con el mismo objetivo, ha anunciado su intención de actualizar también las de la ingesta de grasas y azúcares.

 "La presión arterial elevada es un riesgo importante para la enfermedad cardiaca y los accidentes cerebrovasculares, la principal causa de muerte y discapacidad a nivel mundial", ha explicado el doctor Francesco Branca, director de la OMS, del Departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo.

 Las directrices, que forman parte de la estrategia de la OMS para reducir la obesidad y reducir las enfermedades no transmisibles, también hacen hincapié en el consumo de los niños mayores de 2 años, ya que "los niños con presión arterial elevada a menudo se convierten en adultos con presión arterial elevada", añade.

 Miembros de la OMS han destacado que estas directrices son una herramienta importante para los expertos en salud pública y los responsables políticos a medida que trabajan en sus situaciones específicas de cada país para hacer frente a las enfermedades no transmisibles, como las enfermedades del corazón, derrame cerebral, diabetes cáncer y enfermedades respiratorias crónicas.

 El sodio se encuentra naturalmente en una variedad de alimentos, incluyendo la leche y la nata (50 mg de sodio por 100 g) y huevos (aproximadamente 80 mg/100 g). También se encuentra en cantidades muy superiores, en los alimentos procesados, como el pan (250 mg/100 g), las carnes procesadas como el tocino (1.500 mg/100 g), bocadillos tales como galletas, bollos de queso y palomitas de maíz (1.500 mg/100 g), así como en los condimentos tales como salsa de soja (aproximadamente 7.000 mg/100 g), y el caldo o cubitos de caldo (20.000 mg/100 g).

  Alimentos ricos en potasio incluyen: alubias y guisantes (1.300 mg de potasio por cada 100 g), frutos secos (600 mg/100 g), las verduras como la espinaca, la col y perejil (550 mg/100 g) y frutas como plátanos, papayas y fechas (300 mg/100 g). Procesamiento reduce la cantidad de potasio en muchos productos alimenticios.

Tomado de: www.europapress.es

Calorías vacías, ¿qué son y dónde están?

 Por ALMA PALAU FERRÉ / Tomado de: www.consumer.es

Las calorías vacías se refieren a alimentos que aportan mucha energía, pero muy pocos nutrientes o ninguno

La expresión "calorías vacías" se emplea con frecuencia en el ámbito de la nutrición. Pero, ¿qué significa? Este concepto se refiere a alimentos que aportan una cantidad importante de energía, pero muy pocos nutrientes o ninguno. Este es el caso de ciertas bebidas o alimentos muy azucarados, harinas o azúcares refinados y alcohol. El siguiente reportaje profundiza en este tema, explica qué alimentos son los más tentadores y los más peligrosos por su contenido en calorías vacías, propone pautas sencillas para reconocer cuándo un alimento tiene la proporción adecuada de un nutriente y brinda ideas prácticas para mantener a raya el consumo de este tipo de calorías.

Calorías vacías y azúcares simples

Los azúcares simples (o de rápida absorción) se encuentran de forma natural en algunos alimentos, como la leche (que contiene lactosa) o las frutas (que contienen fructosa). Sin embargo, estos alimentos naturales son también ricos en agua, minerales, vitaminas, fibra y proteínas. Por tanto, el aporte de azúcares simples está justificado, además de proporcionado, en relación a estos otros nutrientes.

El problema radica en el consumo que hacemos de otros tipos de azúcar, bien porque los añadimos de manera voluntaria (azúcar de mesa, miel, mermelada, cacao soluble...) o porque se ha agregado en la elaboración de alimentos procesados, como galletas, golosinas, chocolates, gelatinas o bollería.

Cuando los alimentos que consumimos suponen una ingesta alta de calorías que no se acompañan de nutrientes interesantes, se habla de "calorías vacías". La recomendación para personas de entre 2 y 18 años es que las calorías vacías ingeridas oscilen entre el 8% y el 20% de las calorías totales del día, según la edad. No obstante, el consumo actual ronda el 40%. El exceso es alarmante, entre otras razones, porque los alimentos con calorías vacías incrementan los factores de riesgo cardiovascular, algo que sucede por cuatro mecanismos simultáneos:
  1. El aumento calórico directo.
  2. La estimulación del apetito.
  3. Los efectos metabólicos adversos derivados del consumo de jarabe de maíz (rico en fructosa), que se utiliza en la industria alimentaria.
  4. El reemplazo de alimentos saludables.

Calorías vacías: los alimentos más tentadores y peligrosos
  • Los refrescos. Una lata equivale a unos seis terrones de azúcar. Según estudios de la Universidad de Yale, la probabilidad de que un niño sea obeso aumenta un 60% por cada lata de refresco que consume al día. Esta ingesta también se asocia con enfermedades como la diabetes y, en el caso de las mujeres, beber una lata diaria de refresco aumenta en un 23% el riesgo de padecer enfermedades del corazón.
  • Las bebidas "para deportistas", estimulantes o energéticas. Cada vez se comercializan más, con un contenido excesivo de azúcar y, sin embargo, con insuficientes minerales (imprescindibles en la práctica deportiva).
  • Los zumos envasados. La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda limitar el consumo de zumos y recuperar la fruta entera, más rica en fibra y con mayor capacidad de saciar.
  • El azúcar de mesa. También la miel, el cacao soluble y la mermelada.
  • Las galletas, los snacks y las golosinas, así como los dulces, la bollería, los helados y los cereales azucarados de desayuno. Algunos de estos alimentos, además, tienen un alto contenido en grasas saturadas y/o grasas trans y una elevada cantidad de sodio. En general, es prudente desconfiar de los mensajes publicitarios que nos dan estos alimentos ("ricos en fibra", "ricos en hierro", etc.) y fijarnos mejor en la etiqueta. Unas galletas, en apariencia, enriquecidas en fibra o en vitaminas pueden tener un contenido en azúcares y grasas tan alto que su aporte calórico sea parecido al de una tableta de chocolate. El simple hecho de que un alimento tenga un alto contenido en vitaminas no significa que sea saludable en absoluto si, en paralelo, contiene una excesiva cantidad de azúcar.
  • El alcohol. Una lata de cerveza (con alcohol) o una copa de vino aportan unas 85-100 kcal que no son utilizables por el músculo. Además, la cerveza añade el azúcar de la malta que se produce durante el proceso de fermentación. Aunque la cerveza contiene vitaminas del grupo B y ácido fólico, y el vino tinto alberga fenoles antioxidantes, cabe destacar que el exceso de alcohol disminuye el aprovechamiento de nutrientes que nos aportan los alimentos (proteínas, hierro, vitaminas del grupo B, calcio...), al punto de causar carencias y desnutrición.

Ideas prácticas para mantener a raya el consumo de calorías vacías

El azúcar y sus derivados son alimentos incompletos que deben restringirse en favor de otros que aporten hidratos de carbono complejos y nutrientes como proteínas, vitaminas o minerales, indispensables para el buen funcionamiento del organismo. Por ello, siempre hay que estar atentos al consumo de calorías vacías, en especial, ante los denominados grupos de riesgo destacados por los nutricionistas: niños, adolescentes, embarazadas, lactantes y ancianos. En estos casos, los aportes correctos de nutrientes son esenciales. Las siguientes son algunas ideas para tener en cuenta:
  • "Mamá, papá, prefiero agua". Este es el eslogan de una campaña que se desarrolla desde hace seis años en Argentina, después de que el CESNI (Centro de Estudios Sobre Nutrición Infantil) hiciera el estudio HidratAR. La investigación señalaba que, de los 2,05 litros de líquidos que se consumían de promedio cada día, tan solo el 21% era agua pura.
  • En la misma línea, de acuerdo con el Instituto de Investigación en Nutrición Infantil de Dortmund, Alemania, si se colocaran fuentes de agua potable en las escuelas, el riesgo de sobrepeso se reduciría un 31%.
  • Para los adultos, el agua, los tés de hierbas sin azúcar y la leche desnatada son buenas opciones, según el Instituto Americano de Cardiología. Además, la leche aporta calcio, magnesio, cinc y vitamina A.
  • Otra idea interesante es la 'Iniciativa de equipo saludable', promovida por la Universidad de Arizona para el Condado de Pima. El objetivo es concienciar a los padres de unas buenas prácticas en la recuperación nutricional de sus hijos después de la práctica deportiva. A menudo, los padres justifican dar a los atletas jóvenes snacks poco nutritivos, con mucha grasa y azúcar, porque piensan que los niños queman muchas calorías en el campo de juego y necesitan esa energía. El problema es que se sobrevalora el número de calorías que se queman y se minusvalora las que contienen los snacks. Por ello, se informa a los padres sobre las calorías que se queman en el campo de juego y las proporcionadas por los snacks más populares. Un niño de 12 años que pesa unos 40 kg consumirá 160-170 kcal en un partido de baloncesto o fútbol (30 minutos), mientras que con una chocolatina de 45 g obtendrá 230 kcal vacías y con un refresco, 150 kcal vacías. No se trata solo de reemplazar las calorías gastadas, sino de la calidad de las calorías, que han de ser nutritivas.
  • Recordar que no hay un consumo aceptable o recomendado de refrescos, según el departamento de Salud Pública de California. Cualquier ingesta, no importa la proporción, puede ser perjudicial para el ser humano.

Cómo saber si un alimento tiene la proporción adecuada de un nutriente

Para empezar, es necesario que la etiqueta nos informe del porcentaje del nutriente según las recomendaciones diarias de consumo.
  • Si un alimento tiene un valor diario de 5% o menos de un nutriente, se considera que tiene un bajo contenido de tal nutriente.
  • Se estima que un alimento es una buena fuente de un determinado nutriente si su valor porcentual diario oscila entre el 10% y el 19%.
  • Si el alimento contiene un 20% o más del valor diario recomendado, se entiende que es una excelente fuente de ese nutriente.

La dieta vegetariana protege el corazón

El riesgo de enfermedad coronaria se reduce un 32% entre los vegetarianos. La causa: presentan niveles más bajos de colesterol y tensión arterial

La mayoría de las personas que deciden eliminar el pescado y la carne de su dieta lo hacen por un motivo de conciencia. A partir de ahora, también podrían añadir a su argumentario razones de salud, tal y como señala una reciente investigación.

Según sus datos, publicados en la revista 'American Journal of Clinical Investigation', seguir una dieta vegetariana reduce significativamente las posibilidades de padecer un problema coronario.

Las razones de esta protección, explica a ELMUNDO.es Francesca Crowe, investigadora de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y principal firmante del trabajo, radican en los niveles más bajos de colesterol y presión arterial que presentan los individuos vegetarianos, que además, tienden a ser más delgados que quienes sí comen animales. "Todos los indicadores apuntan a que, sin duda, su dieta es más cardiosaludable", asegura a través del correo electrónico.

Su equipo realizó un seguimiento a casi 45.000 voluntarios de Inglaterra y Escocia, 15.000 de los cuales no comían ni carne ni pescado. Es llamativo que el 34% de la muestra fuera vegetariano, ya que hasta la fecha, los estudios de este tipo contaban con una representación mucho menor de esta opción alimenticia.

Entre otras variables, los investigadores valoraron a través de cuestionarios el tipo de dieta que seguía cada individuo y si a lo largo del periodo estudiado (el trabajo comenzó a mediados de los 90 y se prolongó hasta 2009) habían padecido algún problema coronario.

Los resultados de su seguimiento pusieron de manifiesto que las posibilidades de padecer un problema de corazón se reducía nada menos que un 32% en los voluntarios que confesaban seguir una dieta mediterránea. Y la 'protección' se mantenía después de tener en cuenta otras variables influyentes, como la edad, el tabaquismo o la cantidad de ejercicio que realizaban.

El trabajo también sacó a la luz que quienes no comían animales vivos tenían un menor riesgo de hospitalización y muerte por problemas de corazón que el resto de la muestra.

"Los vegetarianos tenían un perfil lipídico mejor que el de los no vegetarianos, probablemente debido a que en su dieta había un mayor ratio de grasas poliinsaturadas frente a las grasas saturadas", explican los investigadores en su trabajo. Por otro lado, las cifras de tensión arterial, también eran significativamente más bajas, un dato que, en este caso estaría mediado por "un menor índice de masa corporal", subrayan los científicos.

Los datos de este trabajo, continúa Crowe, no hacen más que confirmar el importante papel que cumple la alimentación en la prevención de las enfermedades del corazón. "Por tanto, hacer ciertos cambios en la dieta puede ayudar a mantener alejado este tipo de patologías", señala.

Con todo, esta especialista recuerda que su investigación no supone ningún llamamiento al vegetarianismo. "El principal mensaje es que la alimentación es un factor fundamental para la salud del corazón", subraya.

En este sentido, los especialistas en nutrición subrayan la importancia de llevar una dieta equilibrada y variada, sea cual sea su tipo.

El equipo de Crowe también ha asociado el consumo de una dieta vegetariana con una menor incidencia de diverticulitis (un problema intestinal) y cataratas oculares. "Queremos seguir investigando el efecto de esta dieta en otras enfermedades comunes que también puedan tener una explicación alimenticia y cuya etiología aún no se conoce a fondo", concluye.

Tomado de: www.elmundo.es

Las raciones pequeñas satisfacen el hambre tanto como las copiosas

 Las raciones pequeñas de comida pueden satisfacer el hambre tanto como las copiosas, tal y como ha evidenciado un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad Cornell de Estados Unidos.

 Así lo han comprobado los expertos Ellen van Kleef, Mitsuru Shimizu, y Brian Wansink, todos ellos de este centro universitario, tras analizar el comportamiento de los participantes ante alimentos como pastel de manzana y patatas fritas, y otros con chispas de chocolate. El objetivo era determinar si las personas que recibieron porciones más pequeñas de alimentos se sintieron satisfechos o más hambrientos quince minutos después de comer.

 Para ello, los doctores establecieron dos grupos, siendo alimentado el primero de ellos con 100 gramos de chocolate, 200 gramos de pastel de manzana, y 80 gramos de papas fritas; cantidades superiores a las recomendadas, ya que equivale a 1.370 calorías. Por su parte, el segundo grupo recibió 10, 40 y 10 gramos de estos mismos alimentos respectivamente, para un total de 195 calorías.

 Los resultados de las encuestas realizadas a los participantes evidencian que cantidades más pequeñas de comida "son capaces de proporcionar sensaciones similares de satisfacción" con respecto a ingestas más copiosas. Además, los que comen más "no siente ninguna mejora en el apetito o un sentimiento más fuerte de saciedad", indican.

Tomado de: www.europapress.es

Al preparar loncheras, busque variedad según la edad del niño

Con la entrada a clases, la alimentación de los niños y jóvenes pasa a ser un tema trascendental debido a la necesidad de garantizar la buena alimentación durante la cantidad de horas fuera de casa.

Las meriendas, y en algunos casos los almuerzos, pasan a ser asunto de preocupación.

Nutricionistas consultadas por La Nación aseguran que hay tres claves para una alimentación saludable: desayunar, dividir los tiempos de comida en cinco o seis (tres principales y dos o tres meriendas) y adecuar la dieta a la edad, estatura, sexo, peso y nivel de actividad física.

Por otra parte, la comida que se lleva al centro de estudios debe ser variada y equilibrada, e incluir al menos una fruta, un lácteo y un carbohidrato (harina).

Para la nutricionista Gloriana Arce, los padres deben tomar en cuenta que cada uno de sus hijos come en forma muy distinta, según su edad y la cantidad de actividad física que realicen.

“No hay una receta. Cada cuerpo tiene una máquina diferente y requiere de energía de forma diferente; lo ideal es que se les dé según edad, peso, sexo y estatura. En el caso de las meriendas, poner algo de carbohidratos, algo de frutas, algo de lácteos”, explicó Arce.

“También hay algo importante, no satanicen ningún alimento. No hay alimentos buenos o malos; si hay alguno con mucho aporte calórico, modere la cantidad y frecuencia, pero no los elimine”, añadió.

Diferencias

El crecimiento de los niños hace que, según la etapa, se necesite más o menos comida.

El Instituto de Salud de Estados Unidos creó en el 2010 una serie de guías en las que expone la alimentación que debe tener un niño según su edad, sexo y nivel de actividad física.

Por ejemplo, un niño de dos a cinco años sedentario podría merendar una onza de cereal y media taza de frutas; mientras que un menor de cuatro a ocho años que realice actividad física moderada deberá agregar una onza de proteínas (jamón, pavo, huevo).

Por su parte, una persona entre los nueve y los 13 años podría agregar media taza de lácteos a dicha merienda.

Sin embargo, los especialistas insisten en que más allá de la merienda, el desayuno es un tiempo de comida que no puede faltar.

“El desayuno es la comida más importante del día y debe incluir el 25% de los nutrientes. Si se omite, la insulina y la glucosa bajan, y esto puede interferir en la función intelectual y en las motoras fina y gruesa. Además, no comer en la mañana disminuye la atención y el rendimiento, sobre todo en las primeras horas de clase”, dijo la nutricionista Susana Campos.

Tomado de: www.nacion.com